Sentido común, moral popular, derecho natural, religión y Revolución francesa en Antonio Gramsci

Joan Tafalla

En este artículo Joan Tafalla examina otra aportación gramsciana que, de haber sido tomada en consideración, podría haber tenido grandes consecuencias para la historiografía de la Revolución Francesa. Creo que también las hubiera tenido para la política de la izquierda, aunque esa es harina de otro costal. Se trata de la atención prestada por el filósofo sardo a lo largo de los Quaderni del Carcere (QC), y sobretodo en los QC 25 y 27, a la relación existente entre la Revolución francesa (RF) y el derecho natural (DN). Es una cuestión que Gramsci incluye dentro de una temática más general como es la relación entre el DN, el sentido común, la religión y el folklore ( o filosofía popular). Gramsci formula la hipótesis de que, en definitiva, la RF fue una especie de herejía del catolicismo.

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La república de la virtud

Joaquín Miras Albarrán

Durante las dos últimas décadas la derecha ha tratado de refutar el discurso historiográfico que data el origen de la democracia contemporánea en la Revolución francesa para poder apoderase también de esta palabra. Para ello ha dado publicidad a los trabajos de autores contrarios a la Revolución, desde Burke a las elaboraciones de algunos partidarios de la posmodernidad, cuya intención era la cancelación de todos los relatos revolucionarios

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Notas de lectura sobre La rébellion française. Mouvements populaires et conscience sociale.1661-1789 (*)

Joan Tafalla

 

Para que haya una revolución no solo es preciso que la rebelión popular se trascienda en cuestionamiento global del poder imperante. Es preciso que las clases dominantes se dividan entre ellas, que el estado entre en crisis global, que los métodos de consenso y de coerción, que los modos de dirección y de dominación políticas hayan devenido inviables. Pero la tormenta perfecta no es el acontecimiento más habitual.

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“Para Robespierre, “la economía política popular” significa que el poder económico debe ser reglamentado por la política y la política es la “propiedad” común del pueblo”. Entrevista con Florence Gauthier.

Joan Tafalla

Conocí la obra de Florence Gauthier a principios de los año 90 del siglo pasado, en el curso sobre la revolución Francesa que dictaba Irene Castells en la Autónoma de Bellaterra. Irene Castells me hizo descubrir la aportación decisiva de Gauthier a los debates y a la renovación de la historiografía de la Revolución. Paralelamente, y asistiendo al seminario de filosofía política que dirige Joaquín Miras desde hace más de quince años, conocí la aportación de Florence a la renovación de un republicanismo democrático y social[1]. La cosa me llevó a leer su obras[2] y a traducir al catalán su esencial artículo “Crítica del concepto de revolución burguesa aplicado a las revoluciones de los derechos del hombre y del ciudadano del siglo XVIII”[3]. Dediqué el verano de 2005 a traducir su antología de Robespierre, notable porque al contrario de otras antologías, Gauthier destaca en la misma el pensamiento social del Incorruptible, así como aquellos elementos que le muestran como expresión del movimiento social y no ajeno e incluso divergente del mismo como ha querido algún historiador del siglo XX[4]. En el marco de una investigación en curso sobre el movimiento popular francés en revolución, hice a Florence Gauthier en Paris ( julio de 2006), una larga entrevista de carácter historiográfico que se publicará en otra ocasión y quedó pendiente este cuestionario para una entrevista más, por decirlo así, política sobre Robespierre. Lo habíamos dejado para el próximo verano, pero la ocasión de este monográfico de El Viejo Topo sobre republicanismo nos ha permitido a ambos retomar el proyecto.

Entrevista a cargo de Joan Tafalla.

Joan Tafalla.- Robespierre es el único gran hombre de la Revolución que no cuenta con ningún nombre de calle en París. Después de la Ocupación, con el gobierno surgido de la resistencia hubo una tentativa que no fructificó, y hasta ahora. ¿ Cuál es la razón de este hecho?

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Jean Jaurès, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Jean Jaurés, líder socialista e historiador jacobino

Pepe Gutiérrez-Álvarez

Entre los grandes “leones” de la Socialdemocracia clásica brilla con una potencia especial Jean Jaurés, una reformista revolucionario que fue asesinado por su pacifismo consecuente. Su legado, tantas veces traicionado, sigue teniendo la fuerza de la originalidad y una coherencia que muy pocos consiguieron.

A finales de julio de 1914, en víspera de la Iª Guerra Mundial, moría asesinado Jean Jaurés, la personalidad más sobresaliente del socialismo francés del siglo XX. La importancia de este crimen fue sobresaliente ya que Jaurés era una pieza clave para la oposición a una guerra -que. diez años antes habia descrito como una lucha "entre naciones (que) toma proporciones de una Iucha entre continentes. fa potencia del capital remueve las más pesadas masas del planeta; y de todo el espesor del globo; el fuego interno del capital remueve los continentes y los hace devorar entre sí". Al día siguiente de que su asesino -un tal Villain, ultraderechista monárquico refugiado en Mallorca. ejecutado en 1936 por los milicianos- acabará con él, sus discípulos. con León Blum a la cabeza. olvida¬ron su internacionalismo y su pacifismo, y se aprestaron a servir a la patria, a animar una guerra tan cruel como sucia en aras de Ia burguesía y del imperialismo.Por nacimiento, Jaurés erá de origen pequeño burgués. Había nacido en Castre, en el Languedoc. Una tierra fértil en tradiciones heréticas. Niño prodigio. su padre le imagina una brillante carrera de cartero. Gracias a un benefactor con más vuelos logra estudiar. Los resultados se notaron enseguida cuando le preguntan por Kant v desarrolla una respuesta que dura tres días. En 1881, con 22 años es ya profesor y llega a ejercer en la Universidad de Toulouse, Diputado republicano. se siente conmovido por las huelgas obreras y por la podredumbre mostrada por su partido.En el Parlamento trata de establecer una línea de acuerdo con los socialistas que se encontraban entonces divididos entre doctrinarios y posibilistas: bajo la influencia de Lucien Herr. camina hacia un socialismo independiente. En 1893, Jaurés fue elegido por los trabajadores de su región. convirtiéndose desde entonces en su defensor intransigente: muestra de ello la tenemos en el momento en que al asumir una denuncia total en 1894.contra el presidente de la República. Casimir Perier. dice: “Prefiero para nuestro país las casas de lenocinio en las que agoniza la vieja monarquía del antiguo régimen. que las casas turbias. De banca y de reserva. en las que agoniza el honor de la República". Interpelado por estar "comparando la casa del presidente de la República con una casa de lenocinio", Jaurés replica: "No señor. no la comparo. la pongo muy por debajo". Al poco tiempo Perier presenta la dimisión. Su línea de pensamiento no se identifica ni con eI marxismo reduccionista de Guesde. ni con socialismo pre-marxista. Aunque "no marxista", Jaurés se cree "discípulo de Marx", En sus tesis. Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona, ) escribe: "Yo no busco el socialismo alemán en el materialismo de la extrema izquierda hegeliana. sino en esos idealistas que se llaman Lutero, Kant, Fichte y Hegel. Quiero no sólo alcanzar las verdaderas y profundas fuentes del socialismo alemán sino también descubrir la futura evolución de ese socialismo. En efecto, aún cuando hoy el socialismo alemán combate tras las apariencias materialistas.,tras el escudo del materialismo, esto es un aspecto no de la paz futura sino solamente de la paz presente. Los socialistas .afirman y se creen materialistas. para facilitar su demostración a fin de que esta tierra, aunque no ya libre de los fantasmas de la superstición, aparezca con luz cruda y áspera, erizado en duras miserias: pero en los repliegues profundos del socialismo subsiste el hálito alemán del idealismo".La unidad socialista, casi congeguida a principio de siglo al calor de las luchas obreras y del debate parlamentario se verá sacudida por el llamado "affaire Dreyfus", en el que un militar por ser judío es acusado por la extrema derecha de ser un espía al servicio de Alemania, Los guesdistas distinguen la cuestión como "una guerra civil entre burgueses", mientras que la derecha liberal considera que se trata de "un asunto peligroso". Dudoso en un principio es convencido por la resuelta posición del novelista Emile Zola que escribe según Jaurés. la carta "más revolucionaria del siglo". En ella se decía: "Acuso al teniente coronel Du Paty de Clan de haber sido el autor diabólico de este error judicial" en contra de Dreyfus. Arremete contra todo el Estado mayor del ejército, y sigue acusando al "Consejo de guerra de haber violado el Derecho al condenar a un acusado sobre la base de un documento que se mantiene secreto". Cuando en la Cámara, la derecha habla de "desastre”; Jaurés. "la golondrina roja”, clama: "!El desastre estaba en los generales de la corte, protegidos por el Imperio, y. está en los generales de los viveros jesuitas, protegidos por la República¡". "¿Saben Uds. que es lo peor que puede ocurrirnos actualmente? Desde que este asunto ha empezado. Lo peor son las medias medidas, las reticencias los equívocos las mentiras, las cobardías". En una carta abierta a los soldados, les dice: "Si no queremos perecer tenemos que revolucionar hoy las alturas del ejército por medio de la ley republicana… Soldados del pueblo de Francia: insensatos. y criminales son aquellos que cuentan con vosotros para confiscar la República, para doblegar al socialismo bajo la dictadura o para ahogar con sangre nuestro gran sueño de justicia".Temeroso de un golpe reaccionario. llega a .aceptar que su "amigo" Millerand -que como todos sus amigos posibilistas terminarán rompiendo con él- forme parte de un gobierno burgués, el de Waldeck Rousseau, Su posición es contradictoria. Por un lado escribe: "El socialismo no puede aceptar una. parcela del poder. Debe de esperar conquistarlo por entero… un partido que se propone la reforma total de la sociedad. La sustitución de un principio de propiedad por otro principio no puede aceptar más que el juego integro. Si sólo tiene una parte, no tiene nada, porque esta influencia parcial queda neutralizada por los principios dominantes de la sociedad actual… El ideal nuevo no se realiza. sino que se compromete- y entonces, si hay una crisis capitalista. el socialismo no saldrá de ella". y por otro acepta un "ministerialismo" puntual que se mostrará totalmente negativo cuando Millerand manda contra los obreros a la policía.La brevedad de este espacio no nos permite extendernos sobre la vertiente de Jaurés como historiador, como el primer autor que investiga los Orígenes y el desarrollo de la Gran Revolución Francesa a través deI prisma socialista. Su pasión por la izquierda de los jacobinos, por Babeuf y los igualitarios, es total. De está gran experiencia saca Jaurés no poco de los elementos estratégicos que propone. en el que la unión entre el socialismo y el republicanismo radical pequeñoburgués es la clave.Su esquema político lo podíamos establecer como sigue: a) la .sociedad está dividida entre poseedores y desposeídos; b) los interesados adquieren conciencia a comprender el antagonismo entre dos mundos, dos sociedades; c) la convicción por parte del proletariado de que tiene que emanciparse por sí mismo. La conciencia adquiere para él un carácter determinante. Jaurés confía en que. gradualmente el proletariado pueda ir armándose aprovechando todo lo que como antisociedad burguesa puede avanzar.Su radicalismo democrático se manifiesta plenamente en su brilIante obra sobre El nuevo ejército. Su idea básica es que hay que rescatar al ejército de las manos de la casta militar. para entregarlo a las manos de la nación en armas. Entiende que toda. la guerra que no es defensiva es criminal. Adversario del colonialismo y del chovinismo no desdeñe los valores tradicionales del país. Un poco de internacionalismo, escribe. aleja de la patria. mucho internacionalismo nos devuelve a ella”.Habiendo comprendido que por "primera vez la guerra será universal,. enfrentándose todos los continentes. y que la extensión capitalista ha ampliado el campo de batalla, ¡ahora los capiteles se disputan todo el planeta y todo el planeta será enrojecido con la sangre..de los hombres!". Se esfuerza por todos sus medios para persuadir al gobierno francés que por el “camino de la guerra, provocará el desastre”, y llama organizar "el Sol de la unidad socialista" contra la guerra. Este empeño le hace ser odiado mortalmente por los patrioteros, y se convierte en el blanco sugerido con toda claridad por una prensa que pide su cabeza. Pero. él sabe que la contrarrevolución es también la calumnia y el fanatismo, y espera sobre todo de la lnternacional Esta conoce la quiebra el 4 de agosto de 1914: Gran orador. Brillante escritor. convencido reformista revolucionario, Jaurés ha sido considerado como la cabeza más noble de la socialdemocracia clásica, de un socialismo que "sembró dragones y cosechó puIgas”. Que el reformismo lo sitúe entre sus héroes suene un poco a blasfemia. Había un profundo sentimiento de liberación social en un hombre que escribió páginas como la siguiente: "Una noche de invierno me sentí sobrecogido por una especie de asombro social. los millares de hombres que paseaban sin conocerse, eran una masa inerme de fantasmas solitarios me parecía des ligada de toda relación entre si. y con una especie de terror impersonal me preguntaba por qué todos aquellos seres se conformaban con el desigual reparto de bienes y de los males, y por qué no se disolvía la enorme estructura social. No les vela cadenas ni en las manos ni en los pies. y me preguntaba: ¿Por qué prodigio esos individuos cargados de penas y desprovistos de todo aguantan la situación…? La cadena estaba en el corazón, el pensamiento se encontraba atado, la vida habla impuesto sus formas en los espíritus; la costumbre las habla fijado. El sistema social había formado a todos estos hombres, estaba en ellos; en cierto modo se habia convertido en su propia sustancia; no se rebelaban contra la realidad porque se confundían con ella. Ese hombre que pasaba temblando de frío. sin duda habría considerado menos insensato y difícil ponerse a re coger con ambas manos todas las piedras de Paris para construirse una casa. que acabar con el sistema social. enorme, aplastante y protector, en el que, en algún rincón, tenla su techo cubriendo sus hábitos y sus miserias" (cita entresacada de Jaurés, biografía escrita por Michelle Auclair, especialista también en García Lorca y publicada en la valiosa colección Gandesa de Grijalbo). Las obras de Jaurés publicadas aquí son (que yo sepa), las siguientes: Historia socialista de la Revolución francesa (Grijalbo-Crltica), Siete ensayos socialistas (Zero, Madrid), Los orígenes del socialismo alemán (Laia, Barcelona). Su Obra Completa ha ido apareciendo en la prestigiosa Editorial Fayard.

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Robespierre, o la derrota de la virtud

Joan Tafalla

Robespierre, o la derrota de la virtud.

Joan Tafalla Monferrer

Perder la batalla de 9 thermidor del año II de la Revolución Francesa ( 27 de julio de 1794) no ha favorecido en nada la fama, ni la suerte histórica de Robespierre. El fundador de la república democrática francesa, no tiene ninguna calle en el nomenclátor de Paris. El inventor del lema Libertad, igualdad, fraternidad, no tiene ninguna estatua ni monumento en la ciudad de las luces. Únicamente en Arras, su ciudad natal, recibe algún reconocimiento el personaje central de la Revolución Francesa. Thermidor convirtió a Robespierre en innombrable.

El cine tampoco ha sido clemente con nuestro personaje. En Danton, de Andrej Wajda, es pintado con todos y cada uno de los elementos negativos de la imagen construida tras el 9 thermidor. Sólo la breve aparición de Robespierre en La Marsellesa de Jean Renoir compensa esa imagen negativa. Pero ¿ quién ve hoy películas francesas de 1936?

212 años más tarde, quizás sea ya hora de nombrar a Robespierre más allá de la leyenda. Tarea difícil: luchar contra los tópicos es tarea comparable a la de Alonso Quijano con los molinos.

Un drama familiar que marcó una vida.

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El escándalo de Marianne

Florence Gauthier

El Escándalo de Marianne

Florence Gauthier

Intervención de Florence Gauthier en el Instituto Anna Arendt de Buenos Aires el 18 de septiembre de 2006.

A los que no son del Instituto, bienvenidas y bienvenidos al Instituto Hannah Arendt. A los que son del Instituto, gracias por concurrir. Y muchísimas gracias a Florence por acompañarnos hoy, y tener con nosotros esta reunión especial. Florence está de camino hacia el congreso en Bariloche de Filosofía. La iniciativa fue de Anthony Doménech, a quien ustedes ya conocen porque estuvo dándonos una conferencia sobre republicanismo. Ya que Florence iba a pasar por Bs. As., coordinamos con el CIF, -aquí está María Julia Bertomeu, la presidenta del Centro de Investigaciones Filosóficas-, la posibilidad de una reunión.

Florence es especialista en Revolución Francesa. Varias veces hemos discutido el papel de las mujeres en la Revolución Francesa, la exclusión –muchas veces- de las mujeres del Contrato Social, o de la política. Ella tiene una visión muy personal con respecto a la revolución y además, nos ofrece una conferencia sobre un personaje, que es Marianne, que tenemos muchas expectativa porque ya nos ha contado algo con respecto a esto.

Marianne es la figura de la revolución Francesa. Ustedes la recuerdan, no la voy a imitar porque tengo que estar vestida en el Instituto (risas), pero tiene una historia muy particular que ella nos va a relatar. Y Tony se ha ofrecido muy generosamente a hacernos de traductor, porque Florence va a hablar en francés. Bienvenida.

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Los jacobinos negros

Alejandro Portelli

Il Manifesto, 7 diciembre 2006

Los esclavos de la Ilustración en la toma de la Bastilla

Se ha reeditado el libro de C. L. R. James Los jacobinos negros, un clásico de la historiografía social[1]. Páginas rigurosas y a la vez cautivadoras en las que se reconstruye la revolución antiesclavista que concluyó con la expulsión de los franceses y la fundación de la República de Haití. Un gigantesco levantamiento social que, desde el Caribe, se difunde hasta los Estados Unidos y cambia la historia mundial. Para ser después ignorado por la historia de los vencedores

Alejandro Portelli

Hay libros que transforman radicalmente la percepción occidental sobre la historia, la imagen que Occidente tiene de sí mismo, que sitúan en el centro, de una forma tan radical, la periferia y la marginalidad,  que nuestra cultura finge, que en la práctica no existen. A fines de los años treinta se publicaron  dos de estos libros. Black Reconstruction in America de W. E. B. DuBois, y Los jacobinos negros. Toussaint de L´Overture y la Revolución de Haití , de C.L. R. James. Sus autores son dos colosos del siglo XX, sin embargo, para la mayor parte de nuestros historiadores y politólogos, podrían no haber existido. Y quizá no existen verdaderamente: después de todo, ni tan siquiera eran blancos, y encima –cada uno a su manera y en periodos diversos- ambos fueron comunistas, y  junto con otro comunista, George Padmore (sí, claro: “¿y ese, quién era?”), fueron miembros participantes desde sus orígenes, del movimiento panafricano y anticolonialista.

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