Diálogo sobre un texto de Cornelius Castoriadis

Jordi Torrent, Salvador López Arnal, Joaquín Miras

Joaquin Miras

Queridos amigos: os reenvío esta traducción que Jordi ha hecho al catalán de un texto de Castoriadis, que es una auténtica -en el sentido literal de autenticidad personal- invitación a la búsqueda del sentido de la vida en la vida política. La política como práctica de vida filosófica. Una parénesis cuyo testimonio lo da la propia vida de Castoriadis. Propongo que lo colguemos en espaimarx y muchas gracias a Jordi por el regalo de primeros de año.

Salvador López Arnal

Me permito destacar, además, la magnífica traducción de Jordi. Su lectura es un placer. Gracias y felicidades.

Joaquín escribe: “La política como práctica de la vida filosófica”. ¿No es eso, en definitiva, toda práctica política? La cuestión: ¿De qué “vida filosófica” cuelga esa práctica? Yo tiendo a pensar que una tradición revolucionaria de orientación socialista no es eso, no es una filosofía ni siquiera una filosofía praxeológica o una filosofía de la praxis humana ni siquiera una vida regida por una filosofía meditada. Es otra cosa que incluye esas consideraciones.

Joaquin Miras

Querido Salvador y queridos amigos: muy de acuerdo con la calidad de la traducción de Jordi. Ni en catalán ni en castellano se encuentran este nivel de traducción que hace hablar al texto y que sea expresivo.

Respecto del segundo punto de Salvador: al menos yo necesitaría que Salvador explicase un poco más su idea. Podría entenderse que la praxis revolucionaria depende de un escatón, aunque seguramente Salvador no va por ahí. Y seguramente también podemos acordar que la felicidad es una cierta actividad, tal como señala Castoriadis, en la línea praxeológica de Aristóteles -que es la de Marx-, y que el sentido de la vida está en la praxis con sentido, tal como sugiere Marx en La Miseria de la Filosofía: que los obreros se organizan para defender sus intereses económicos pero que, una vez organizados, la vida nueva posibilitada por la praxis pasa a ser a tal punto lo fundamental que incluso cotizan dinero para pasmo de los economistas burgueses. Pero estas ideas pueden estar en conexión con lo que objeta Salvador, no sé.

Jordi Torrent

Estimats amics i amigues,

Per bé que agraïnt-los de tot cor, molt em temo que són del tot immerescuts els generosos elogis de Salvador i de Joaquín relatius a la meva traducció. Segur que encara conté errades que poden judicar-se de manera severa, i no tan sols pels puristes de la llengua. De fet, si reviso el text, m´adono de nous lapsus i espifiades, abans inadvertits; d´aquí que, si finalment es decideix la seva sortida a espaimarx, us agrairia que hi penjessiu la versió que us adjunto ara (he introduït un apòstrof que faltava). Us demano excuses per la molèstia que això us comportarà.

Pel que fa a les relacions entre filosofia i política, goso a dir dues paraules. Crec que Castoriadis era, en efecte, molt aristotèlic, almenys en la mesura que contemplava la veritat més lligada al domini de l´acció que no pas al de l´especulació. Des d´aquesta perspectiva, caldria situar el seu pensament en estreta connexió amb alguna de les problemàtiques reformulades per la filosofia de la praxis, per a la qual la teoria és expressió conscient -moment interior, subjectiu, i no pas exterior, objectiu- de la pràctica. Com bé sabeu, Lukács, Korsch (ambdós tingueren per aquest motiu problemes amb els vigilants de l´ortodoxia) i Gramsci (que també en tingué, però per altres raons, com bé explica Paco Fdez. Buey en la seva recent introducció a l´impressionant volum de Cartas desde la cárcel) i, entre nosaltres, Sacristán, van mostrar-se molt bel.ligerants en l´intent d´emfasitzar l´ampli basament filosòfic del marxisme, tot tractant de restablir el lligam indissociable entre filosofia i marxisme, entre teoria i praxis, lligam malmès per les interpretacions positivistes, cientifistes i objectivistes que tant van afavorir, primer, les pràctiques reformistes en el si del moviment obrer i, molt més endavant, els deliris althusserians. Quant a “la política como práctica de la vida filosófica”, només se m´acut dir que els antics grecs tenien molt clar que l´activitat política és part constitutiva d´una vida amb “sentit”, un sentit obert a permanent reflexió crítica, és a dir, filosòfica (no és gens casual que filosofia i democràcia neixin juntes). La contraposició entre el filòsof-ciutadà (Sòcrates postulant una justícia perfecta que precisa ser reconegda i justificada pels seus conciutadans) i el filòsof que passa de la ciutat (Plató, enorme reaccionari postulant un idealisme girat d´espatlles a la politeia), pot ser aquí, em sembla, d´alguna utilitat.

Us quedo reconegut una vegada més per la vostra bona disposició.

Joaquin Miras

Queridos amigos: creo que las referencias a los clásicos y al filosofar praxeológico que hace Jordi son muy agudas. El Aristóteles de la filosofía del ser humano, la “andropina filosofía” es muy importante para esta traditio. No así Platón, o mejor dicho, y con cuidado, el Platón que se afianza en su modelo, que no es el de los primeros discursos en los que nos presenta a Sócrates filosofando, Apología, Critón; sino el de República. Hay una diferencia, creo, entre Aristóteles y el Platón de la República. El Aristóteles de, p. e., la Ética o de Política reflexiona sobre el ethos que existente, esto es, sobre su cultura civilización –ethikon ethos-, reflexiona sobre la práctica a desarrollar, esto es, sobre la que se desarrolla “ahí”, en su polis, como resultado de la actividad de todos; sobre cómo hacerlo bien, hacerlo con justicia, y reflexiona sobre cómo ser un buen ciudadano. Reflexiona sobre el saber de vida o sea sobre el saber práctico, sobre la razón práctica que produce y reproduce el mundo; no es que no se distancie aquí y allá del mal hacer, no es que no tenga criterio de evaluación moral, pero la suya es reflexión segunda sobre la experiencia, reflexión desde luego, creativa, y reflexión que sabe que la razón práctica es por sí creativa -todo lo que dice Aristóteles sobre Frónesis- prudentia- etc. Reflexión segunda sobre la cultura a partir de la experiencia práctica, esto es, saber segundo o filosofar como filosofía de la práctica, donde “de la práctica” es, tal como explicaba Sacristán, genitivo subjetivo, filosofar desde el interior de la experiencia, desde la razón práctica. Si vamos a República, vemos que Platón no reflexiona sobre su ethos. El texto no es reflexión sobre la razón práctica: ¿qué hace? Está inventando un nuevo ethos ex novo, de su cabeza, e incluso concibe recurrir a la mentira para lograr imponerlo. Eso no es razón práctica ni reflexión sobre ella que quiere volver a ella, para tratar de convencer a los ciudadanos de lo bueno y lo malo, pues ellos son los que pueden enderezar la cosa, dado que ellos controlan su razón práctica. Es ingeniería social; y es por tanto una especulación desde la razón teórica, una razón teórica cuyo fundamento está en los principios morales que él construye en su mente, que son los “de parte” – de clase, de clase social, decimos los marxistas- y sobre los que levanta la construcción intelectual de un orden. Una elaboración ex novo, desde razón teórica, usando la imaginación –esto no es malo. La razón práctica es también imaginativa- que es acto de imaginación especulado, sin referencia a los ciudadanos, que no apela a convencerlos sino a engañarlos. Platón pone desde ella axiomas nuevos; elabora corolarios e inventa actividades, ordenes etc. Es curioso, no se señala esta diferencia de estatuto epistemológico de ambos, al menos en lo que hace a esta obra. Es más la ingeniería es lo habitual….

Jordi Torrent

Me atrevo a hacer un par de apuntes accesorios a propósito de la erudita e interesante nota de Joaquín relativa a la “ingeniería social” platónica. Como tantas otras, no es ésta una cuestión que concierna tan sólo a la historia de la filosofía. La contraposición Platón/Aristóteles desplegada por Joaquín es, a mi ver, de enorme actualidad política. (Por cierto, ¿no es acaso pura “ingeniería social” lo que se nos hace tragar día tras día?). “Es ciudadano todo aquel que posee la capacidad de gobernar y ser gobernado”, afirma Aristóteles en su Política; (Libro tercero; capítulo XIII, 1283b-1284a de la edición Alianza, p. 133). Nada semejante hay en la “ingeniería social” de Platón, para quien es tarea prioritaria reemplazar la actividad auto-instituyente de los ciudadanos de la polis por la figura del filósofo que “descubre la verdad” y, junto a sus colegas de corporación, la “da” a los hombres, legitimando así su dominio -su gobierno- sobre ellos. Siendo así, resulta en verdad sorprendente que muchos autores prosigan situando a Platón en el centro del “pensamiento político griego” (el propio Castoriadis señaló al respecto que esto resulta en sí mismo tan delirante como lo sería pretender que el pensamiento político de la Revolución Francesa tiene su mejor exponente en Joseph de Maistre). La mayor creación política de los griegos fue, esencialmente, la democracia, régimen odiado por Platón y sobre el que no cesó de acumular calumnias y descalificaciones.(Popper se agarró a ello, y a la correlativa “ingeniería social” levantada por el filósofo, para fabricar, mediante anacronismo tan insostenible como ridículo, un muñeco de pim-pam-pum susceptible de ser utilizado en bajos menesteres de guerra fría; por supuesto, Platón es infinitamente más grande que el intento de sir Karl: no creo que Whitehead exagerara). En fin, yo también estimo que Aristóteles ofrece mejores y más pertinentes asideros para abordar con provecho cuestiones nucleares del proyecto emancipatorio: justicia, igualdad, libertad…Y, saliendo de pleonasmos, la praxis…la praxis siempre puesta en primerísimo lugar. Aristóteles conoce los retos praxeológicos a los que debe hacer frente la polis democrática. Uno de ellos viene formulado admirablemente por Tucídides en la “Oración fúnebre” –libro 2, XXXlV a XLVl, de Historia de la Guerra del Peloponeso-: Si deseáis ser libres –dice Pericles a los atenienses- es preciso trabajar; es necesario elegir entre descansar o ser libres. ¿Acaso la opción corresponde a un remoto pasado y ha dejado ya, como tal, de interpelarnos? Me digo: no, ni mucho menos. Concluyo aludiendo brevemente a otro de los puntos -que también comparto- subrayado a veces por Joaquín. El pensamiento de Marx (obras de juventud, pero también El Capital) está muy penetrado de aristotelismo: telos inmanente de la naturaleza humana; la industria contemplada como “libro abierto de las facultades humanas”; el trabajo como realización de las potencialidades que posee en sí mismo el ser humano y la humanidad toda (lo cual apunta a la abolición de la división del trabajo y de la distinción entre trabajo intelectual y trabajo manual), etc.

Muchas gracias a Joaquín por su valiosa nota; y gracias a todos por vuestra atención.

Joaquin Miras

Queridos amigos: muchas gracias por vuestras notas de reflexión. Me ayudan siempre a ver cosas nuevas, a ver las cosas de otra manera, lo que muchas veces no me permiten textos largos en papel. Esta pequeña república nuestra resulta muy interesante. Tal como señala Jordi, el homenaje de Marx a Aristóteles está en todas partes y en El Capital desde luego. No solo en las ideas económicas -los ejemplos que cita Marx para señalar precisamente la diferencia entre jremata y valor de uso -ejemplos de Aristóteles, klinai pente. (cinco lechos) etc- sino por todas partes: Ese arranque del capítulo 5 sobre el telos humano, sobre la imaginación y capacidad de planeación y posición de fines, del telos como finalidad consciente, en el que compara la obra de las arañas y de la abejas con la del ser humano, etc. En realidad, me parece, la parte Aristotélica es la que sale “bien librada” en El Capital, porque, a pesar de lo mucho que Marx toma de la escuela escocesa, lo que concluye Marx sobre la economía política en el último capítulo de El Capital, y precisamente en el comienzo de ese capítulo último –esto es, de EL Capital que Marx publicó- es que es mentirosa, que se basa en un concepto de propiedad que no le corresponde y que destruye la propiedad y utiliza para ello la violencia -ya nos lo ha explicado en el penúltimo capítulo, el terrorismo de la violencia partera de la historia…aplicada por las clases dominantes, que saben muy bien practicar la lucha de clases- Sobre el ejemplo del capítulo 5, ¿verdad que este mismo ejemplo está también, más abreviado, pero claramente éste, en alguna obra de juventud, quizá, en los Manuscritos de París?¿Y que Aristóteles tiene un paso semejante, mucho más breve?

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