Estudiantes en prisión punitiva y Plenos en el Parlament de Catalunya

Salvador López Arnal

Para Alejandro Andreassi, José Luis Martín Ramos, Joan Tafalla y Jordi Torrent, por sus sabias y enrabietadas lecciones republicanas.

El izquierdismo, según tesis leninista más o menos corroborada, es la enfermedad infantil del comunismo. Puedo estar enfermo y seguro que no acabo de madurar. El realismo político es la condición sine qua non para cualquier finalidad poliética consistente y es probable que esa noble virtud no me acompañe siempre o casi nunca. A mi edad, y después de estar en esto más de cuarenta años, no es probable que aprenda. Es un poco tarde. Desconfiemos pues de mi escasa sensatez y estemos alertas ante el posible disparate izquierdista que estoy a punto de escribir.

El pasado miércoles, 11 de abril, se celebró un pleno en el Parlament de Catalunya sobre las “retallades”, los llamados recortes. El término, sugerido probablemente por algún publicista de ESADE compañero de curso del Duque de Palma Urdangarin, está perdiendo toda su ya escasa pegada crítica. Como austeridad, exactamente igual, son palabras que se han apropiado. No sé si recuerdan, espero que no, aquella monumental barbaridad musical sobre los pajaritos, pajaritos por aquí, pajaritos por allí, ta, ta, ta, taaa. Pues lo mismo: retallades por aquí, retallades por allí, tic, tac, tic, tac, y, eso sí, el país, sin miedo –ah, uh, no tinc por!- sigue firme hacia la soberanía y la independencia.

Lo que por supuesto se esconde detrás de esas “graciosas” palabras es otra cosa. Esta, por ejemplo, anunciada recientemente por la consellera de Educación Irene Rigau: su departamento “recortará” en dos años el 38% del presupuesto destinado a las guarderías (en 2012: de 1.600 a 1.300; en 2013: de 1.300 a 1.000). ¿Es necesario señalar lo que esa disminución de la inversión pública en guarderías -¡de casi un 40%!- puede significar para su mismo funcionamiento en condiciones adecuadas, para su mantenimiento, para su extensión a zonas desprovistas de ellas y para los derechos sociales esenciales de las familias trabajadoras con hijos pequeños? Sé que no es necesario, se entiende el nuevo acto de barbarie.

Vuelvo al tema. Mas el soberbio desplazó a Mas-Colell en el pleno. No se fían mucho de este último como político tras su comparecencia –de risa- a finales de 2011 para explicar el disparate de la retención anticipada del IRPF en las nóminas de los trabajadores de la Administración. El president, el político institucional que según dicen fuentes muy bien informadas fue cotitular con su padre, recientemente fallecido, de una cuenta usada para evadir impuestos en Liechtenstein, un paraíso fiscal para dar ejemplo cívico, quiso ser el protagonista de la tarde: el estado catalán soy yo, pensaría. En la escuela de élites “Aula“ los deben formar así; reciben muchas otras influencias complementarias que también ayudan. Es el toque de clase.

El mensaje emitido: el de siempre. “La austeridad” es inevitable, no hay otra política que la que ellos defienden. Prevaricación política en estado puro. Hay que recortar en educación, en sanidad, en servicios sociales, mientras se incrementan o incrementarán los presupuestos del conseller de Interior, un político muy próximo al neofascismo sin máscara, y no se toca ni un pelo, ni siquiera una línea, de una política fiscal que como se ha dicho en numerosas ocasiones, y ha reconocido el propio conseller de Economía Mas-Colell, beneficia básicamente a las capas más favorecidas de la sociedad catalana. Los suyos, sus fieles clientes. Basta pensar en la ley de sucesiones aprobada al inicio de la legislatura: con eso no se juega, eso no se toca, que diría aquel Serrat de hace 30 años, no éste, el que con el taurino Sabina está a punto de cantar en la capital de la Israel racista, el mismo país anexionista que declara persona non grata a Günter Grass por un noble y justo poema que, eso sí, se queda corto por prudencia en la mayoría de sus versos (Por cierto, ¿el sur no existía? ¿Palestina existe entonces?).

El pleno fue de lo que fue y el mensaje es el señalado: o yo o el caos (el mismo president de la probable cuenta en Liechtenstein usó la metáfora del hundimiento del crucero de lujo “Costa Concorde” durante el debate). Resumen y punto y aparte.

Ahora bien, el tema del Pleno, el de los “recortes” sociales, es decir, la temática de la agresión contra los derechos de los grupos sociales populares, no parece muy alejado del 29M. Aunque el eje central de este importante e inolvidable día de huelga general fue la lucha contra la contrarreforma medieval que quieren imponernos PP+CiU y afines, una y otra cuestión entran consistentemente en el mismo saco. Ellos mismos, los autores de las tropelías contrasociales, no dejan de señalarlo.

Mientras el pleno de celebraba, Daniel e Ismael, los dos en prisión punitiva, seguían en la cárcel. El senyor Millet no, desde luego; estaba tranquilamente en su casa o dando una vuelta por sus negocios o por alguna de sus 22 casas o mansiones. La juez Carmen García Martínez rechazó el martes el recurso interpuesto por los abogados de los dos estudiantes [1]. Su “argumento” [2]: existe riesgo de fuga y hay posibilidades de que Daniel e Isamel (“personas experimentadas en atentar contra la paz pública”¡Qué barbaridad!) reincidan a pesar de carecer de antecedentes. ¿Por qué? García Martínez dixit: por la minuciosa preparación con la que han acumulado instrumentos peligrosos-muy peligrosos. Entre ellos, petardos y un walkie talkie. ¡Es juez, ha estudiado Derecho! Para reírse, para llorar más bien [3].

La izquierda ecocomunista -que suele llamarse ecosocialista y que suele olvidar lo mucho que debe al legado teórico-político de Manuel Sacristán y muchos de sus compañeros- estaba en el pleno. Participó en él críticamente; bien, muy bien. Pero, además de ello, ¿no fue capaz de montar un cirio descomunal? ¿No hay motivos? ¿No eran necesarias pancartas, grandes como media pared, donde se hablara de los estudiantes detenidos y se exigiera su libertad? ¿Los Mossos d’Esquadra o de Quadra, como se prefiera, no actuaron salvajemente, con gases y bolas que hirieron a unas 80 personas, cinco o seis de ellos de gravedad? ¿No es eso objeto de denuncia mientras los focos iluminan para despistar contenedores en llamas? ¿A quien representan nuestros supuestos representantes? ¿No se habló de nuevas formas de intervenir en las instituciones? ¿Por qué hay que seguir al pie de la letra el discurso hegemónico y las formas no menos dominantes? ¿No son, además, estudiantes de la AEP (tanto daría que no lo fueran claro está)? ¿Se imaginan el pote que montaría Convergència, e incluso Unió, si en una manifestación soberanista detuviera la policía a dos jóvenes de sus filas y una juez los sometiera a prisión punitiva alegando que podrían reincidir en los actos independentistas de 2014? ¿Por qué debemos seguir la cómoda y tontita partitura –pajaritos, pajaritos- de siempre? El ex conseller de Interior, senador y dirigente de ICV, ¿ha dicho algo sobre el asunto? ¿Algún reproche, alguna crítica? ¿Han oído algo? ¿No debería hacerlo? Por lo demás, ¿no deberían hacer lo mismo los diputados de la izquierda plural en el Congreso?

Para que lo lean bien: DOS ESTUDIANTES DE IZQUIERDA, QUE NO HAN COMETIDO NINGÚN ACTO VIOLENTO Y, DESDE LUEGO, NO HAN HERIDO A NADIE, ESTÁN ENCARCELADOS POR LA DECISIÓN DE UNA JUEZ QUE, MÁS ALLÁ DE SUS PROPIAS CONVICCIONES, HA ESTADO FUERTEMENTE PRESIONADA POR EL ALCALDE TRIAS, EL CONSELLER PUIG Y EL MINISTRO JORGE FERNÁNDEZ. ¿Vamos a permitir que la “normalidad” patológica imponga su ley como si no pasara nada? ¿No deberíamos decir, gritar más bien “No en nuestro nombre” y convocar y abonar movilizaciones? ¿No somos capaces de defender ni siquiera a dos de los nuestros? (Por cierto, ¿y los sindicatos? ¿No tienen nada que decir ya aunque algo dijeron? ¿O es que acaso no quieren que se les confunda con “extremismos”?

El antropólogo y economista David Graeber señalaba en una entrevista [4] que si “Aristóteles anduviera por aquí, dudo mucho que pensase que la distinción entre alquilarte o alquilar a miembros de tu familia para que trabajen y venderte o vender a miembros de tu familia para que trabajen es algo más que una bonita retórica legal. El concluiría, muy probablemente, que la mayoría de los americanos son simplemente esclavos”. Daniel e Ismael son estudiantes de Físicas pero son cultos, son ya científicos y humanistas en formación, y no es improbable que hayan leído algunas páginas del autor de la Metafísica. Saben por ello que la relación asalariada, miremos donde queramos mirar, aunque sea con ojos cegados, es una relación de esclavitud y ellos, como muchos otros jóvenes y no tan jóvenes, quieren vivir sin permiso. Ni más ni menos, quieren construir sus propias vidas. ¿Pasa algo? ¿Vamos a permitir que una juez y unos políticos de derecha extrema neofascista sieguen su proyecto?

Notas:

[1] Jesús García, “La juez mantiene en prisión… “. El País, 11 de abril de 1983, pp. 1 y 3 (edición Catalunya)

[2] ¿Estudian teoría de la argumentación los jueces españoles? ¿Qué manual usan?

[3] En el autor de la juez se habla de cinco años y medio de prisión si se les imputan otros delitos: resistencia a la autoridad, lesiones, tenencia de elementos peligrosos.

[4] Philip Pilkington, “Entrevista con el antropólogo económico David Graeber. ¿Qué es la deuda?” http://www.rebelion.org/noticia.php?id=147883

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