La Filosofía de la Praxis, concepción marxista de Gramsci

Joaquín Miras Albarrán

 Ponencia presentada en las jornadas Gramsci: un marxismo para el siglo XXI celebradas en la Universidad de Salamanca el 3 de mayo de 2017.

“Filosofía de la Praxis” es la denominación que da Antonio Gramsci a su concepción del marxismo. La denominación aparece por primera vez en el Cuaderno 5 de los Quaderni del carcere [1], cuaderno misceláneo,  escrito entre 1930 y 1932. Pero tal denominación hace referencia a una forma de pensar el materialismo histórico que se presenta en los Cuadernos desde el principio y es ya anterior a la redacción de los mismos.

La alocución Filosofía de la Praxis, como sabemos, procede del filósofo introductor del marxismo en Italia, Antonio Labriola, hegeliano de la escuela napolitana, que se hace marxista, quien la emplea en 1897 en su libro Discorrendo di filosofía e socialismo. Lettere a Sorel[2]. También será utilizada por Giovanni Gentile en  su libro de 1899, La filosofía di Marx, obra en la que polemiza con Labriola, si bien acepta que el marxismo es una filosofía, y por Benedetto Croce –Filosofia della pratica, economica ed etica, 1909.

Antonio Labriola, insiste en la necesidad de  explicitar la filosofía marxista que se encuentra implícita en la obra de los clásicos, para salir del marasmo intelectual que produce la confusión de quienes creen que el marxismo es una ciencia –darwinismo, positivismos- o  una teoría incompleta que debe ser conectada con otras filosofías, -Kant, etc.-, pero, sobre todo, por necesidad política, para poder elaborar una práctica política coherentemente inspirada en dicho pensamiento. El fin de esta operación no es académico, sino político[3].

La concepción del marxismo como filosofar inmanente a la praxis es el que adopta Antonio Gramsci. Filosofía de la Praxis. Práctica y Filosofía. Qué se encierra en los dos términos de la denominación.

1.Praxis.

La noción de praxis es fundamentada por Gramsci a partir de las Tesis sobre Feuerbach, texto breve densamente filosófico, muy hegeliano, escrito por Karl Marx «en respuesta a» Feuerbach[4], que Gramsci, incluso, traducirá él mismo del alemán en la cárcel.

En todas las tesis la praxis es definida como el fundamento creador, auto creador, del ser humano. El texto, en su conjunto, fue tenido siempre como referencia teórica a la que atenerse por Gramsci.

Gramsci vuelve, en sus Quaderni, una y otra vez, sobre la sexta tesis, para glosarla, sin que eso implique la desconsideración del resto de las mismas.

Tesis 6: «….la esencia humana no es una abstracción inherente al individuo singular. En su realidad efectiva [wirklichkeit], ella es el conjunto de las relaciones sociales. Feuerbach, que no entra en la crítica de esta esencia real efectiva [wirklichen] se ve en consecuencia obligado a: (.)  hacer abstracción del curso de la historia y a fijar el sentimiento religioso para sí, y presuponer un individuo humano abstracto (…)»

En esta tesis, que Gramsci considera fundamental, se define el carácter social de la praxis humana. Y la autocreación del ser humano como resultado del hacer denominado praxis que es consecuencia emergente de esa trama de relaciones sociales anudadas entre individuos.

Recuerdo aquí también la tesis 1ª

Tesis 1: «El defecto principal, hasta ahora, de todos los materialismos (comprendido el de Feuerbach, es que el objeto, la realidad efectiva [wirklichkeit], la sensibilidad no es comprendida sino bajo la forma de objeto o de la intuición ; pero no como actividad sensiblemente humana, como práctica; no de forma subjetiva»[5]

La palabra reiterada con la que Marx se refiere a la realidad es «Wirklichkeit», término técnico cuya traducción adecuada es «Realidad Efectiva». Dicho término se repite siete veces en las Tesis. Es la palabra que Hegel utiliza para referirse a la realidad humana, y se opone al término «Realität».  Procede del término «Wirken», que significa «acto», y el suabo la utiliza para referirse a la realidad humana como realidad intersubjetiva que se auto genera mediante la praxis, y  para definir la praxis como la denominación de una capacidad creada, auto creada, solo como resultado de un hacer intersubjetivamente generado, en proceso, tal como destaca la tesis sexta. Una realidad que es subjetividad intersubjetiva en acción[6] .

Gramsci,  entiende lo que se expresa en ésta y las demás tesis, e insiste en el carácter subjetivo –intersubjetivo-, creativo y procesual de la praxis social[7], lo pone en relación con la noción de creatividad o auto creación histórica, procedente de la filosofía hegeliana, que él matiza  recalcando su carácter de creación material. Una actividad cuyo sentido y cuya finalidad depende del conjunto de relaciones sociales anudadas entre los individuos. Una totalidad práxica en la que cada uno de sus distintos ámbitos –lo veremos-posee igual importancia que los demás e incide en la posibilidad de producción de los otros y todos ellos constituyen una cultura/civilización material de vida, una «eticità», una formación ético-política:

«La filosofía clásica alemana introdujo el concepto de «creatividad» del pensamiento, pero en sentido idealista y especulativo. Parece que solo la filosofía de la praxis haya logrado dar un paso adelante al pensamiento, sobre la base de la filosofía clásica alemana…». Y « Es evidente que para la filosofía de la praxis la «materia» no puede ser entendida según el significado que surge de las ciencias naturales (.) sino como socialmente e históricamente organizada por la producción y en consecuencia, la ciencia natural [debe ser considerada] como esencialmente una categoría histórica, una relación social»[8].

Lo que se denomina materia, la que puede ser útil para el ser humano, no es sino la transformada por la actividad productiva humana. Es una consecuencia de la actividad organizada, una objetivación creada por ésta, sin cuya transformación, la materia bruta resulta inútil, inasimilable, etc.. Por tanto, la praxis social humana, esa energía carente de proyecto a priori, que emerge como capacidad antropogenética de la interacción social, y que concretamos mediante las relaciones sociales que organizan su ejecución y generan su saber hacer, esa, es la materia que constituye nuestra especificidad. Nuestra característica material ontológica. Historicidad radical ontológica.

Es la praxis socialmente organizada el principio ontológico originario con el que comienza la antropogénesis y la historicidad humana, y en consecuencia la reflexión filosófica sobre el ser humano.

Resumiendo: para Gramsci Praxis es la denominación de la actividad mediante la que se auto genera a sí mismo el ser humano. Una actividad que no es natural o innata, cuyo origen o génesis es directamente comunitario, inmediatamente social, pues resulta o emerge como capacidad de la interacción entre los individuos componentes del grupo social. Es actividad que es puesta en obra por cada individuo coparticipante, pero esa actividad y el saber hacer  que la fundamenta no tienen sentido, ni pueden ser creados al margen del hacer en común.

La praxis crea el mundo humano al trasformar la naturaleza. Se objetiva y crea el mundo objetual material y social humano. Y crea –autogénesis- a la par la subjetividad humana: las capacidades psicofísicas y el saber hacer poseído en la consciencia, y, también, como consecuencia de la interacción, la propia autoconsciencia humana.

La praxis, producto social, depende del sistema organizacional, o conjunto de relaciones concretas, históricas, contraídas entre los miembros de la comunidad, también históricas, en perpetuo cambio, como consecuencia de las luchas sociales organizadas  a partir de las contradicciones sociales de la sociedad generadas por el sistema de relaciones que ordena en cada momento histórico la actividad.

No existe en el ser social humano un ámbito privilegiado de actividad que determine el conjunto y que no dependa de la propia praxis, todo elemento constitutivo de la praxis humana es consecuencia de la propia lucha social: «Que la «naturaleza humana» sea el «complejo de las relaciones sociales» es la respuesta más satisfactoria , porque incluye la idea del hacerse [divenire]: el hombre llega a ser, se cambia constantemente con el cambio de las relaciones sociales, y porque niega  el «hombre en general». (.) Se puede incluso decir que la naturaleza humana es la «historia» (y en este sentido, entendiendo historia= espíritu, que la naturaleza del hombre es el espíritu) si precisamente se da a la historia  el significado de «hacerse» [«divenire»]  en una «concordia discors» que no parte de la unidad (.) Por eso mismo la «naturaleza humana»  no puede encontrarse en ningún hombre particular sino en la historia del género humano»[9].

Estas ideas, sobre las que Gramsci vuelve constantemente, se encuentran inmediatamente correlacionadas con su forma de concebir la praxis política. Porque el filosofar, la filosofía, no tiene como objeto poder prestigiar el marxismo, sino poder inspirar praxis política.

Precisamente la idea apuntada en la tesis sexta sobre la capacidad o facultad de auto construirnos en común mediante la praxis generada desde nuevas relaciones sociales contraídas es la que fundamenta la idea de «blocco storico» y consiguientemente la noción de «hegemonía». Cada ordenamiento concreto, histórico, de las relaciones sociales que organizan la sociedad, constituye un Bloque histórico: «Pero si se concibe al hombre como totalidad de relaciones sociales (.) puesto que el hombre es también la totalidad de sus condiciones de vida (…) El hombre debe ser concebido como bloque histórico de elementos puramente individuales  y subjetivos y de elementos de masa, objetivos o materiales con los que el individuo está en relación activa.

Transformar el mundo externo, las relaciones generales, significa potenciarse a sí mismo (.) Que la «mejora» ética sea puramente individual es un error (.) ésta no se realiza y desarrolla sin actividad hacia el exterior, modificadora de las relaciones exteriores…»[10].

El término «ética», elaborado y traducido ya por Croce como «eticità», hace referencia a la totalidad de las actividades humanas, y al saber hacer inherente a las mismas, mediante las que se genera una cultura material de vida o ethos, y es traducción del término hegeliano «sittlichkeit», de «sitte», «costumbre»[11].

Una vez determinado que el ser humano es la totalidad de las relaciones sociales que generan en comunidad la praxis, todas las actividades pasan a tener la misma importancia en la génesis y en la reproducción de la praxis.

La división entre «base» y «superestructuras» en las que estas últimas son consideradas «apariencias» determinadas por una fuerza anterior, es rechazada y criticada por Gramsci en diversas ocasiones: «Si el concepto de estructura es concebido «especulativamente», ciertamente éste se convierte en un «dios oculto»; pero precisamente esto no debe ser concebido especulativamente, sino históricamente, como el conjunto de relaciones sociales en el que los hombres reales se mueven y operan, como un conjunto de condiciones objetivas» y «¿se puede hablar de  dialéctica de los distintos y cómo se puede entender el concepto de círculo entre los grados de la superestructura? Concepto de «bloque histórico», esto es, unidad  entre la naturaleza y el espíritu (estructura y superestructura) unidad de los contrarios y de los distintos  (.) Crítica de la posición de Croce para quien, con fines polémicos, la estructura se convierte en un «dios oculto» en un «noúmeno» en contraposición a las «apariencias» de la superestructura.» [12].

La totalidad de la praxis, incluida la actividad productiva, depende de las relaciones sociales que la organizan y generan el concreto saber práxico que es puesto en acción; y todo ámbito u objetivación de la totalidad práxica actúa y codetermina el conjunto. Las relaciones sociales son resultante de la lucha social, y por tanto, toda actividad humana es consecuencia de la voluntad organizada.

Por ello, todo operar es político entendiendo por política la generación de actividad que trata de crear un nuevo orden social relacional y un nuevo hacer ético político, o que trata de reproducir el ethos preexistente. En ese sentido, «todo operar es político»[13].

Un operar político donde política no es institucionalismo delegado, económicocorporativo, orientado por técnicos según conocimientos previos, sino  práctica eticopolítica,  en nuestro caso, según nuestra intención, es creación de un novum, de una nueva «realtà effettuale»- generada por masas de personas que requiere la participación de millones de personas desde los mircrofundamentos cotidianos de su vivir: «El político en acto es un creador, un suscitador, pero ni crea de la nada, ni se mueve en el vacío turbio de sus deseos y sueños. Se fundamenta sobre la realtà effettuale, pero ¿qué es esta realtà effettuale?¿Es quizá algo estático e inmóvil  o no es más bien una relación de fuerzas en continuo movimiento y cambio de equilibrio? Aplicar la voluntad a la creación de un  nuevo equilibrio de las fuerzas realmente existentes y operantes fundamentándose sobre aquella determinada fuerza que se considera progresiva, y potenciándola para hacerla triunfar es siempre moverse en el terreno de la realtà effettuale pero para dominarla y superarla (o contribuir a esto)»[14].

En consecuencia, lo fundamental en la política es siempre, no un proyecto, no un programa, no una saber elaborado, no un sistema lingüístico de significantes,  es decir, no una teoría «exterior», no «principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento (.) no (.) ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo (.) sino la expresión de conjunto de las condiciones reales de una lucha de clases existente, de un movimiento histórico que se está desarrollando ante nuestros ojos»[15]. Subjetividad organizada de cuya capacidad emergente de hacer, reflexionada por los propios coparticipantes, y de cuyo ethos creado en ciernes, surgirá, mediante debate, el proyecto nuevo.

Lo fundamental en política es la  auto generación de una «Causa eficiente» o «Agencia»   auto generada dinámicamente, la consiguiente capacidad de acción organizada posible creada, de cuya  capacidad efectiva emergente y de cuya experiencia en ciernes surgirá el proyecto concreto:«El elemento decisivo de toda situación es la fuerza permanente organizada y predispuesta con antelación  que se puede hacer avanzar cuando se juzga que una situación es favorable (y es favorable solo en cuanto una tal fuerza exista y esté llena de ardor combativo)»[16].

Una Agencia o causa eficiente en cuya autogénesis o autocreación los comunistas coparticipamos y cogeneramos.

Cometido encargado por la organización de estas jornadas a las ponencias de las otras mesas es desarrollar cómo piensa Gramsci todo esto.

  1. Filosofía

Resta ahora por explicar el significado del otro término de la denominación otorgada por Antonio Gramsci al marxismo.

Como he mostrado, Gramsci rechaza que exista un ámbito de la sociedad, denominado base económica, que opere como variante independiente al margen de la voluntad intersubjetiva y del pensamiento de los seres humanos, y que determine causalmente la sociedad y gobierne nuestro hacer. Consiguientemente, en paralelo, rechaza que haya un ámbito de la actividad humana que sea solamente gnoseológico y que refleje, acertada o equivocadamente, el decurso de la actividad productiva.

En consecuencia, el sentido común de las personas está formado, no por ideología, sino por una filosofía o concepción del mundo, que alberga el saber hacer que ponemos en obra y mediante el que generamos el mundo existente y su orden social. Ese saber hacer va orgánicamente integrado con los principios orientativos, aspiraciones, valoraciones e interpretaciones que hacemos del mundo, y junto con la experiencia que nuestra propia actividad en el mundo genera en nuestra consciencia.

Esa concepción del mundo o filosofía, es precisamente el pensamiento mediante cuya puesta en obra, o praxis, creamos el mundo real humano,  creamos la verdad, aunque las consecuencias de nuestro hacer incumplan nuestras expectativas.

Escribe Gramsci, contra Kant: «…quien hace [opera] es el portador de las «condiciones semejantes», o sea, el creador de las mismas; es decir, él «debe» hacer según un «modelo» que querría difundido entre todos los hombres, según un tipo de civilización para cuyo advenimiento hace, o para cuya conservación «resiste» contra las fuerzas disgregadoras»[17].

El ser humano ha sido siempre no otra cosa que el resultado de la praxis total generada por las relaciones sociales anudadas por los individuos –recordemos: «Wirklichkeit»-. La praxis, y el pensamiento que la fundamenta, ha sido siempre la creadora de la verdad. Y la praxis naciente, la praxis en génesis es la creadora de la verdad futura. Esta tesis de Gramsci se apoya en Hegel, y en Vico, además de ser lo que se concluye de la lectura de las tesis «Ad Feuerbach», de Marx.

En todo caso, el sentido común humano está entreverado o cruzado por diversas concepciones del mundo, muchas de las cuales laboran para unificar en un todo las concepciones opuestas –las religiones por ejemplo- y borrar la experiencia de sociedad en contradicción que nos retorna el vivir.

Cómo se genera y surge la concepción del mundo filosófica  del nuevo sujeto o Bloque histórico organizado por los subalternos y qué cometido tiene la filosofía técnica en esa tarea. Escribe Gramsci:

« todos los hombres son «filósofos» (.) porque solo en la más mínima manifestación de cualquier actividad intelectual, el «lenguaje»  [el pensamiento leguaje que dirige toda actividad] está contenida una determinada concepción del mundo»[18].

Todo ser humano posee una concepción del mundo desde la cual genera su praxis y construye su experiencia. Esta experiencia registra la contradicción que existe en su mundo, contradicción que pone en claro, casi siempre contra lo que predicaba la concepción del mundo, que hay intereses sociales irreconciliables. La primera actitud de independencia intelectual está constituida por la experiencia de negatividad construida en los explotados a partir de su vivir en el mundo eticopolítico dominante, y por la reflexión sobre la misma que genera el individuo.

Esta experiencia de que los propios intereses están en contradicción con los de la clase dominante impulsa a los individuos a actuar para defender su hacer:

«Y puesto que el obrar es siempre un obrar político, ¿no se puede decir que la filosofía real de cada uno está contenida en su política? (.) Por ello en consecuencia, no se puede separar la filosofía de la política y, es más, se puede  demostrar que la elección y la crítica de una concepción del mundo, también ésta, es acto político»[19].

Esta nueva actividad organizada, que comienza siendo económico corporativa, desde la que se desarrolla un nuevo hacer ético político –cuya contraparte interior  de la consciencia es el saber hacer denominado concepción del mundo-, es la que genera nuevas capacidades en los individuos, nuevo saber hacer y nueva experiencia que es reflexionada conscientemente.

Filosofía es saber segundo, saber reflexivo de cada individuo elaborado a partir del saber que le proporciona su experiencia de vida, y, desde ella, reflexión sobre su hacer y su vivir en general.

La praxis nueva, el nuevo saber hacer y la nueva experiencia práctica de los subalternos organizados en bloque constituye el origen de la nueva filosofía,  o reflexión experiencial, inseparable de la política, donde «actividad política» es denominación para todo ese nuevo hacer.

La nueva consciencia creada, el nuevo filosofar o concepción del mundo tiene como condición previa indispensable, no la existencia de una vanguardia intelectual que cree discurso lingüístico, sino la auto constitución de un nuevo sujeto social, que se genera mediante su praxis nueva y mediante el nuevo hacer y el nuevo saber hacer que crea. A partir de todo este novum en ciernes, emerge la nueva experiencia y la nueva reflexión filosófica sobre ella y sobre el nuevo hacer. Todo esto es un proceso de autogénesis de un sujeto social, a la vez, práxico y reflexivo, en el que se genera la nueva filosofía, y que empieza desde abajo:

«cualquier forma de intervención desde abajo, disgregaría, en efecto, a la Iglesia católica (véase esto en las iglesias protestantes); mas, para otros organismos es cuestión vital, no el consenso pasivo e indirecto, sino el activo y directo, la participación, por tanto, de los individuos, incluso si esto provoca una apariencia de disgregación y de tumulto. Una consciencia colectiva no se forma sino después de que la multiplicidad se ha unificado a través del desacuerdo de los individuos: y no se puede decir que el «silencio» no sea multiplicidad. Una orquesta que hace ensayos, cada instrumento por su lado, da la impresión de la más horrible cacofonía, sin embargo estos ensayos son la condición para que la orquesta viva como un solo instrumento»[20].

Estos sectores sociales que comienzan a luchar y que generan, para ello, microorganizaciones estables que posibilitan la acción cotidiana desde el vivir cotidiano de cada miembro, que aumentan el poder cotidiano de cada miembro sobre su actividad cotidiana; estos sectores que buscan relacionarse con otros grupos como ellos, esos, son los que, con su nueva praxis, comienzan una experiencia nueva y son, por tanto, ellos, los que generan una nueva concepción de lo que puede ser un nuevo hacer, los que crean la nueva filosofía, los fundamentos de la nueva concepción del mundo y del nuevo Bloque histórico.

Los componentes de estos segmentos de subalternos organizados son los que van  creando, con su acción, caminos al andar, los que van generando con su hacer nuevo saber hacer, nueva experiencia, y nueva consciencia reflexiva sobre esa experiencia. Ese todo integrado en ciernes que se denomina concepción filosófica del mundo. Por ir delante, en descubierta, tanteando, sin modelo, ellos,  son la vanguardia. Y entre todos ellos, merecen aún más esa denominación los que sostienen consciente y constantemente las microorganizaciones estables creadas, y reflexionan y transmiten conscientemente el saber práctico acumulado, creador de nuevas relaciones sociales y nueva eticidad,  surgido de la nueva práctica y de la nueva expepriencia. Estos, todos estos sectores, constituyen el nuevo intelectual generador de nuevo ser y nuevo pensar, el intelectual orgánico, según lo denomina Gramsci. No de otro modo se expresa el capítulo 2 de El Manifiesto Comunista

La génesis del nuevo pensar –nuevo saber hacer más nueva experiencia reflexionada-, unido simprácticamente a la génesis del nuevo hacer, se produce, sobre todo al comienzo, intermitentemente. En los periodos o momentos, y en los ámbitos del vivir en que los explotados generan conatos de actividad de lucha y organización cotidiana estable, se va generando en conato la nueva filosofía. La coexistencia en la vida de cada explotado de momentos de lucha y organización con momentos de sometimiento al orden dominante hace que coexistan también, junto a la nueva concepción del mundo filosófica basada en la nueva experiencia, otras concepciones del mundo filosóficas. Pero:

«¿Cuál será entonces, la real concepción del mundo: la afirmada lógicamente como hecho intelectual, o la que resulta de la real actividad de cada uno, que está implícita en su obrar? (.) un grupo social tiene su propia concepción del mundo, aunque sea embrionaria, que se manifiesta en la acción, y en consecuencia, intermitentemente, ocasionalmente, es decir, cuando el grupo se mueve como conjunto orgánico»[21].

Las otras concepciones del mundo, que pueden inducir a confusión al individuo en cuyo sentido común se albergan, que lo pueden inducir a parálisis en un momento de lucha, se caracterizan por ser «inorgánicas». La «organicidad» de una concepción del mundo o filosofía, depende de que ésta sea capaz de registrar que las relaciones sociales que organizan la sociedad generan intereses contradictorios irreconciliables, y de que ayude a agudizar la consciencia de esta contradicción.

«Hay sin embargo una diferencia fundamental entre la filosofía de la praxis y las otras filosofías: las otras ideologías son creaciones inorgánicas por contradictorias, por estar dirigidas a conciliar intereses opuestos y contradictorios. La filosofía de la praxis por el contrario no tiende a resolver pacíficamente las contradicciones existentes (.) es más es la teoría de tales contradicciones»[22].

En resumen, la Filosofía  nace de la experiencia práctica de vida de todo ser humano. La Filosofía de la Práctica surge de la nueva experiencia de protagonismo del propio hacer organizado  que emerge de la organización para la lucha contra la explotación y por el auto gobierno en común del propio hacer colectivo. En este texto, asocia Gramsci filosofía e ideología, siempre que se dé a esta última el sentido de realidad operativa, de mundo de pensamiento «activo y operante», de concepción del mundo, no de mero reflejo gnoseológico del «dios escondido». Las  superestructuras –para seguir con el léxico de tradición- son el saber hacer y el ámbito intelectual activo desde el que cada individuo genera su acción mediante la que reproduce o socava el mundo cultural éticopolítico existente en que vive y las relaciones sociales que lo producen: «esto significa que entre estructura y superestructuras existe un nexo necesario y vital»[23].

Resta ahora, tan solo, por explicar cuál sea en esta concepción de Gramsci la tarea del filosofar técnico y del saber intelectual convencional, teórico y científico, dentro de esta emergente concepción del mundo,  así como el papel que, en consecuencia, adquiere en ella el hegelianismo.

La  Filosofía de la Praxis técnica, entendida ahora como ese polo de pensamiento que está en interacción con la totalidad del pensar y hacer de los subalternos organizados que es la Filosofía de la Praxis, sin adjetivos, tiene la tarea, no de generar un nuevo pensamiento inventado por ella,  sino de ayudar a unificar las experiencias emergentes nuevas de los subalternos. Y por ello, la tarea de dotar  a los subalternos de instrumentos que les permitan a ellos –no «en lugar de ellos»- reflexionar críticamente sobre su propia concepción del mundo convirtiendo su sentido común, imbuido por filosofías diversas heterogéneas en un pensamiento coherente y creativo, en un «buen sentido».

Cómo: haciendo conscientes las características de la actividad nueva generada por el movimiento práxico, de forma que sea más fácil tomar consciencia de lo nuevo que emerge de los actos de los subalternos. Elaborando reflexión segunda a partir de los problemas que la praxis nueva plantea, desde lo que ya apunta la nueva praxis, convirtiéndolos en asunto de debate para el movimiento. Criticando el sentido común y saliendo al paso de las viejas concepciones filosóficas del mundo, que  interfieren e impiden la homogeneización y producción de una concepción del mundo propia  elaborada a partir de la nueva praxis y la nueva experiencia. Y transmitiendo al movimiento los elementos de saber teórico que ayuden a los subalternos, en la medida en ellos que vayan generando nueva praxis y vayan desarrollando nuevo hacer cultural y nuevas capacidades y facultades en ellos, a  impulsar el desarrollo de esa nueva cultura general propia, ese hacer ético político, a la par objetivación práxica y nuevo saber hacer integrante de la nueva concepción del mundo, que constituye la hegemonía.

Esto se logra  ayudando a la apropiación por parte de la consciencia práxica de los subalternos activos de la Filosofía convencional  y, también, de los demás saberes sustantivos, aportados por las ciencias de forma que el soberano se los vaya apropiando conforme su experiencia de necesidad de nuevo saber y su emergente capacidad de protagonismo le vaya permitiendo hacerse con ellos.  Unos saberes científicos, teóricos, que obrarán como crítica del hacer pasado y del pensamiento que hace apología del mismo. Pues la ciencia solo puede versar sobre lo existente, no prescribir cómo se hace lo por nacer ni lo naciente.

Gramsci tiene una rica reflexión sobre la creación de un aparato intelectual –tipos diversos de periódicos, de revistas, tanto generales como especializadas, de libros, etc- que posibilite el acceso de los subalternos, desde su nueva experiencia emergente, al saber.

Queda siempre  claro que nada tiene que ver con el intento de sustitución o supeditación del Soberano, por parte de un grupo de intelectuales clásicos. El Soberano, el filósofo colectivo,  es conjunto organizado de subalternos que generan nueva actividad y nueva experiencia, el bloque histórico organizado. Sobre este asunto hay en los Quaderni, una extensa reflexión, tanto la que se desarrolla bajo el rubro «Reforma protestante /humanismo renacentista», como la que elabora como crítica al manual de Bujarin, epítome de propuesta de consciencia exterior, y, también, en los cuadernos dedicados a reflexionar sobre la Filosofía de la Praxis y a criticar la filosofía de Benedetto Croce.

El filósofo técnico produce una elaboración, sistemática siempre al servicio del Soberano, orgánica del mismo, un servicio de elaboración, información y documentación tal como lo hace, por ejemplo, la prensa burguesa  y las instituciones intelectuales de elite en relación, no con los subalternos, sino con la clase dirigente actual.

«Por otra parte la organicidad del pensamiento y firmeza cultural podría tenerse solo si (.) los intelectuales de aquellas masas (.) hubiesen elaborado y hecho coherentes los principios y problemas  que las masas propusieran con su nueva actividad práctica (.). Una filosofía de la praxis no puede sino presentarse inicialmente  como planteamiento polémico y crítico (.) no se trata de  introducir ex novo una ciencia en la vida individual de «todos», sino de innovar y convertir en crítica [consciente] una actividad ya existente»[24], «Es preciso por tanto explicar cómo sucede que en todos los tiempos coexisten múltiples sistemas y corrientes de filosofía [que influyen en el sentido común de  los subalternos], cómo nacen, cómo se difunden (.) esto muestra cuán necesario es sistematizar críticamente y coherentemente las propias intuiciones del mundo y de la vida. (.) Pero esta elaboración debe ser hecha en el marco de la historia de la filosofía, que muestra qué elaboración ha sufrido el pensamiento en el curso de los siglos y qué esfuerzo colectivo ha costado nuestro actual modo de pensar, que reasume y compendia toda esta historia pasada, incluidos sus errores y sus delirios»[25].

Esta es la tarea asignada al servicio de información y documentalismo de la nueva clase soberana en ciernes, y a la sección de filosofía del mismo: a la Filosofía de la Praxis en el sentido técnico de la expresión.

Para mejorar la eficiencia en esta tarea, Gramsci insiste en recoger la consciencia de las contradicciones históricas que se produjeron en la humanidad en el pasado, elaboradas y expresadas en la filosofía, que registra esas contradicciones en el nivel en que se expresaron en dichas filosofías, incluso como como error y como divergencia entre las consecuencias catastróficas de la propia acción y el pensamiento que la dirigió y las expectativas que acariciaba.  Este es un legado que nos dota de instrumentos de reflexión para el presente y que nos pone, para ello,  en relación con la historia, una historia en la que se contrasta y coteja el hacer histórico con las ideas que lo impulsaron, lo justificaron, lo reflexionaron.

Y en este punto es donde se debe privilegiar la filosofía de Hegel.

Escribe Gramsci: « Todas las filosofías (los sistemas filosóficos) hasta ahora existentes han sido manifestación de las íntimas contradicciones por las que la sociedad ha sido lacerada. Pero ningún sistema filosófico tomado en sí mismo ha sido expresión consciente de estas contradicciones (.) Todo sistema filosófico es y no puede no estar convencido de serlo, expresión de la unidad del espíritu humano. (.). Hegel representa, en la historia del pensamiento filosófico, una realidad a parte, puesto que, en su sistema, de un modo u otro, aunque sea en la forma de «novela filosófica», se logra comprender qué es la realidad, es decir, se tiene en un único sistema  y en un único filósofo, aquella consciencia de las contradicciones que antes se concluía (.) del conjunto de los filósofos en polémica entre ellos, en contradicción entre ellos.

En cierto sentido, por consiguiente, la filosofía de la praxis es un reforma y un desarrollo del hegelianismo,(.) es la consciencia plena de las contradicciones, en la que el mismo filósofo, entendido individualmente o entendido como entero grupo social, no solo comprende las contradicciones, sino que se pone a sí mismo como elemento de contradicción, eleva este elemento a principio de conocimiento e incluso de acción»[26].

Es muy probable que Gramsci, del que sabemos que conoce a fondo la filosofía de Hegel, se refiera aquí en concreto, a Fenomenología del Espíritu, obra de Hegel a la que le conviene la denominación de «novela filosófica»,- o de odisea del espíritu o calvario del espíritu-, historia de las contradicciones sociales de la humanidad y sus consiguientes catástrofes hechas conscientes en nuestra experiencia histórica. Esto es interesante porque en los índices analíticos de los Quaderni no consta que Antonio Gramsci poseyera esta obra.

Queda claro que  el historicismo radical hegeliano, la auto identidad sujeto/objeto, es el saber filosófico en cuya continuación se adscribe la Filosofía de la Praxis.

La filosofía experiencial generada por la praxis de un movimiento, de unas clases trabajadoras, subalternas, organizadas –filósofo «entendido como grupo social»- cuya experiencia de lucha lo hace comprenderse como potencialmente creador, mediante su nueva praxis ya en ciernes, de un mundo nuevo alternativo. Esa experiencia que surge de un proceso revolucionario en ciernes es semejante a la que surgió de la acción de las masas revolucionarias de la Revolución francesa, cuya experiencia fue elaborada por la filosofía de Hegel.

Por ello, e interpretándola en este sentido, Gramsci cita varias veces la frase final del opúsculo filo hegeliano de Friedrich Engels, Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana: «El movimiento obrero de Alemania es  el heredero de la filosofía clásica alemana».

Solo desde la experiencia generada  en el sentido común de cada individuo por la coparticipación en un movimiento organizado  auto creador  de una nueva praxis en ciernes que genera ya un nuevo mundo, puede comprenderse, hacerse la recepción hermenéutica  y la reutilización creativa de una filosofía que es saber de la experiencia de otra consciencia histórica de transformación del mundo, que es Filosofía de –otra- Praxis, y que declara que el ser humano es creación en comunidad de sí mismo mediante la actividad intersubjetiva que él crea[27].

Entonces, en qué medida es original, tal como lo proclama Gramsci, la presente Filosofía de la Praxis. En primer lugar, la actual Filosofía de la Praxis surge del hacer de un sujeto histórico en ciernes, nuevo, formado por las clases subalternas de las  distintas formaciones sociales capitalistas de este periodo histórico actual, diverso del de Hegel. Además, cada elaboración praxeológica es inherente al singular contexto genético en el que surge, a las específicas relaciones sociales, dominadas por el capitalismo, que se dan en el mismo, y a la concreta lucha histórica por constituir unas nuevas relaciones sociales, un nuevo ethos, que generan creativamente los subalternos, y que, en su especificidad y diferencia singular, histórica, son tan novedosas y originales, tan inherentes a su situación concreta, que, por ello precisamente, generan problemas de «traductibilidad», de comprensión, y de translación intelectual, de una sociedad a otra.

Como sabemos, la «traductibilidad», es otra importante noción perteneciente a la tópica gramsciana. Todo esto habla de originalidad, de historicidad, la del mundo emergente en conato y su experiencia.

Además, la Filosofía de la Práctica se diferencia del hegelianismo por el uso. La Filosofía de la Praxis se elabora desde el seno del movimiento y es reintroducida de inmediato como saber consciente en el movimiento, para aumentar la consciencia práxica de los sectores organizados y mejorar su actividad y acentuar la escisión consciente entre los subalternos y el bloque dominante[28]. No se conforma con ser adecuada interpretación del mundo, sino que, tal como define la undécima tesis sobre Feuerbach, trata de convertirse en instrumento inmediato de consciencia que ayude a transformarlo.

[1] Antonio Gramsci, Quaderni del carcere a cura di Valentino Gerratana, Ed. Einaudi, Torino, 2ª ed. 2001, 4 volúmenes. Referencia en Vol. 1, Q. 5, & 127 Machiavelli, pág. 657.

[2] Existe edición agotada de la obra en Ed. Alianza, bajo el título Socialismo y filosofía, traducción a cargo de Manuel Sacristán Luzón. Hay en proceso de publicación una nueva versión, con presentación extensa, a cargo de Nando Zamorano, en Ed. El Viejo Topo.

[3] Para la importancia dada por Gramsci a Labriola, ver, entre otros muchos pasos, por ejemplo: Quaderni del carcere,  vol. 2, Q. 11, & 70, pp. 1507, 1508.

[4] Gramsci tiene consciencia de la raigambre hegeliana de las «Tesis». Por ejemplo: «Pero el paso de Hegel parece bastante más importante como «fuente» del pensamiento expresado en las Tesis sobre Feuerbach de que «los filósofos han explicado el mundo y se trata ahora de cambiarlo», es decir que la filosofía debe convertirse en política para hacerse verdad, (.) que la «tranquila teoría» debe ser «realizada prácticamente», debe hacerse «realtà effettuale» [«Realidad Efectiva»]…»  en Quaderni del carcere, Q. 11, & 48, pág. 1472. El título original de las  «Tesis», que Friedrich Engels no publicó, es «Ad  Feuerbach». El texto vio la luz por primera vez, en 1888, cuando Engels decide publicarlo como apéndice a su opúsculo Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana. La obra forma parte del conjunto de textos escritos por el último Engels para salir al paso de la construcción de un marxismo cientifista, positivista, darwinista, que se daba en la Socialdemocracia. Tiene como fin situar el pensamiento de Marx y el suyo propio como heredero y crítico a la vez de la obra de Hegel. La obra, en la que se denomina varias veces al marxismo «concepción del mundo/ weltanschauung » termina con una frase  lapidaria que vincula al movimiento obrero con la filosofía alemana: «El movimiento obrero alemán es el heredero de la filosofía clásica alemana». F. Engels, Op. Cit., en Obras escogidas de Marx y Engels, Ed. Progreso, Moscú, 1974, vol. 3, pág. 394. Para el texto en alemán,  https://marxwirklichstudieren.files.wordpress.com/2013/07/engels-feuerbach.pdf.  La frase de Engels, a la que Gramsci  hacer referencia explícita en múltiples ocasiones,  consta también en la citada  pág. 1472. Para la operación de manipulación o construcción de « el marxismo» ver el libro clásico Montserrat Galcerán Huguet, La invención del marxismo, IEPALA Editorial, 1997

[5] Cito ambas tesis a partir del texto propuesto por  Georges Labica, Karl Marx. Les Thèses sur Feuerbach, Ed. PUF, Paris, 1987. La obra incluye las Tesis traducidas al francés, junto al texto original de las mismas en alemán, además de un excelente comentario sobre las mismas de un centenar de páginas.

[6] Sobre Wirklichkeit/ «realidad efectiva»  intersubjetiva, creación generada por la praxis en común de sujetos, fuente de nuestra historicidad radical,  término hegeliano,  fundamento de la praxeología, ver Georges Labica Karl Marx, Les thèses sur Feuerbach, Op. Cit., pp. 29, 30, breve pero muy significativo paso en que destaca el carácter procesual y activo, auto constitutivo de la realidad, que entraña esta palabra. Labica la remite a Hegel  y cita a Jean Hyppolite, Maurice de Gandillac y otros autorizados estudiosos de Hegel. Ver también Rubén Dri, Hegel, La doctrina de la esencia. Las contradicciones en el camino de la creación del sujeto y del Estado, Ed. Biblos, Buenos Aires, 2016, pp. 50 a 52, et passim.  Sobre «Realidad efectiva» en G.W.F. Hegel, ver Ciencia de la Lógica, Ed Abada, Madrid,  Vol. 1º, 2011,  y Vol. 2º, 2015, en los que se publican los tres libros o partes de la obra de Hegel. El Ser (1812), La Doctrina de la Esencia (1813) y La doctrina del Concepto 1816). Para el término referido se puede consultar el libro primero de dicha obra, titulada, El ser. Pero, fundamentalmente, el libro segundo, titulado La Doctrina de la esencia, toda la Sección Tercera, de dicho libro, et passim. Y también  todo el libro tercero, La doctrina del concepto. También en  Enciclopedia de las Ciencias Filosóficas, Ed. Alianza, M.2008, pp. 231 a 238, et passim. Las 300 primeras páginas de cuya obra constituyen lo que se denomina «Pequeña lógica», libro poseído por Gramsci y en el que Hegel resume la Ciencia de la Lógica. Ver también  Principios de Filosofía del derecho,  libro poseído por Gramsci, obra en que se expone el carácter de «Wiklichkeit/realidad efectiva» del derecho, pues éste, como toda objetivación humana, existe solo  en tanto que la comunidad lo recrea y pone en obra dinámicamente, una y otra vez, orientándose en el concepto de derecho y aplicándolo en las condiciones concretas, históricas, de realización o «verwirklichung»; y precisamente el término «wirklich» realidad que se ejecuta activamente intersubjetivamente,  realidad que es verdad en la medida en que es generada por la praxis en común, es la noción que utiliza Hegel en su aforismo que correlaciona lo real y lo racional; la traducción ajustada evita todo el torrente de confusiones que se han proyectado sobre el mismo. También en Fenomenología del Espíritu, «romanzo filosofico» que Gramsci muestra haber leído, consta el concepto Wirklichkeit. Pero, como explica Antonio Gómez Ramos en el glosario de su traducción, «No todos los comentaristas tienen claro que en la Fenomenología Hegel ya hubiera establecido como tal la distinción [entre Wirklichkeit y Realität] al menos en los primeros capítulos…». Cita en Fenomenología del Espíritu, Ed. Abada, M., 2010,  pág. 988.

[7] Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, T. 3, pp. 2355 a 2357, «Apéndice». Gramsci  traduce este término de las Tesis como «realtà». Es frecuente encontrar en los Quaderni la expresión, «realtà effettuale».  Se da el caso de que Maquiavelo utiliza la expresión «realtà effettuale» en El Príncipe para referirse a la  praxis política no fantasiosa o utopista, sino a la política realista que la realidad  efectiva impone como un hacer posible. Sin embargo, Gramsci revela ser consciente de que el término es también acuñación de Hegel, como se hace patente –a mi juicio-  precisamente en el Q. 11, & 49, pág. 1471 y pág. 1472, apartado del que he reproducido ya un paso en mi nota 4. En el mismo, y tras referirse a Kant, Croce, Fichte, Schelling y a la relación entre «i Tedeschi e i Francesi» Antonio Gramsci refiere el concepto «realtà effettuale» a las Lecciones de Historia de la Filosofía Universal, de Hegel, citadas en alemán. El texto reza como sigue:  «de modo que ahí donde  el nuevo principio en Alemania «ha hecho irrupción como espíritu y concepto» en Francia, por el contrario se ha manifestado «come realtà effettuale»[«como realidad efectiva»] (cfr. Vorles. Über die Gesch. D. Philos., 2 <ed.> Berlino, 1844, lll, 485). En las lecciones de  filosofía de la historia, Hegel explica que el principio de la voluntad formal, de la libertad abstracta, según el cual «la simple unidad de la autoconsciencia, el Yo, es la libertad absolutamente independiente y la fuente de todas las determinaciones universales»,  «quedó entre los Alemanes como una tranquila teoría, pero los Franceses quisieron  realizarlo prácticamente» ( Vorlesungen über die Philosophie der Geschichte, 3. <ed.> Berlino, 1848, pp. 531-32.  (Este pasaje de Hegel  es precisamente, parafraseado, según parece, en La Sagrada Familia (.) Pero el pasaje de  Hegel parece bastante más importante como « fuente» del pensamiento expresado en las Tesis sobre  Feuerbach (.) es decir, que la «tranquila teoría» debe ser realizada prácticamente, debe hacerse «realidad efectiva», como fuente de la afirmación de Engels de que la filosofía clásica alemana tiene como heredero legítimo al «pueblo» alemán…» (Antonio Gramsci, Op. Cit. pp. 1471, y 1472). En el paso Gramsci cita dos obras distintas de Hegel, que recogen, respectivamente, sus lecciones sobre historia de la filosofía, y las que dictó sobre teoría de la historia o filosofía de la historia. Y la expresión  «realtà effettuale» viene como traducción literal de un texto de Hegel.  La noción de «  realtà effettuale» recorre los Quaderni  desde los primeros a los más granados. Ver, a título de ejemplos, Q.4, pág. 437, o las pp 1471 y 1472, del Q. 11, & 48, en las que las referencias a «realtà effettuale» van, muy significativamente, escritas  entre comillas latinas, reconociendo así que poseen un significado técnico preciso procedente de una tradición o autor,  o la cita, incluida más adelante en esta ponencia, del Q. 13, pág. 1578, paso en el que  Gramsci se refiere a Maquiavelo  y a su confrontación política  con Guicciardini, etcétera.  Dicho término, de importancia filosófica, lamentablemente, no consta ni como entrada secundaria, en el índice analítico de los Quaderni, y no se dirime, en consecuencia, su procedencia, ni si existe una feliz coincidencia conscientemente manejada por Gramsci.

[8] Antonio Gramsci, Quaderni del carcere, vol. 2, Q. 11, & 59, pp. 1485, 1486. Y Q. 11 & 30, pág. 1442

[9] Antonio Gramsci Op. Cit. Q. 7, & 35, pág. 885. El término «espíritu», que Gramsci cita y destaca entre comillas latinas, es el término técnico adoptado por Hegel para denominar  la capacidad  creativa, auto creativa, que emerge de la interacción intersubjetiva de la comunidad de seres humanos relacionados entre sí para hacer. El «espíritu», la interacción humana, genera la praxis, inexistente al margen de esa génesis en interacción e intercomunicación.

[10] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 10, & 48, pp. 1337, 1338

[11] Sobre  la «Sittlichkeit/eticidad» como verdadera constitución de toda sociedad, en la obra de Hegel, y sobre su reelaboración por parte de Antonio Gramsci para crear su noción de «Estado Ampliado», ver: Joaquín Miras Albarrán, Praxis Política y Estado Republicano, Ed. El Viejo Topo, B. 2016,  pp. 153 a 225. Para  «Sittlichkeit/eticidad» en la obra de Hegel, se puede consultar Fenomenología del Espíritu, desde la mitad del capítulo quinto hasta el final de la obra. Enciclopedia de las ciencias filosóficas, toda la tercera parte, que versa sobre la Filosofía del Espíritu. Principios de Filosofía del derecho, la tercera parte, titulada precisamente «Eticidad». Cito por las ediciones ya señaladas. Además, hay un manuscrito de Hegel, escrito, según parece, en 1802, de los denominados de juventud –(¿?) tendría 32 años, casi «nel mezzo del cammin»-, titulado Sistema de la eticidad, traducción a cargo de Dalmacio Negro Pavón,  publicado en Editora Nacional, M. 1983. Y referencias a este mismo concepto en las notas de resumen del gran discípulo de Hegel, Rosenkranz, incluidas en Escritos de Juventud de Hegel, traducidos por J.M. Ripalda, Ed Fondo de Cultura Económica, México, 2003. En dichas notas Rosenkranz resume obras luego perdidas –o destruidas por la familia- de Hegel, registra en ellas la noción de «eticidad» y nos explica que con anterioridad, Hegel había denominado «vida» al conjunto organizado de costumbres que constituye la cultura civilización.

[12] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 10, & 8, pág. 1226, y Q. 13 &10, 1569. Ver también el «texto A» Q. 8, & 61, pág. 977.

[13]Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, pp 1378, 1379

[14]Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 13, & 16, pág. 1578

[15] Karl Marx, Friedrich Engels, Manifiesto Comunista, Ed Progreso, Moscú, 1972, pp. 44, 45. El capítulo segundo es, particularmente, una traducción política de las 11 tesis filosóficas «ad Feuerbach»

[16]Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 13, & 17, pág. 1588

[17] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 58, pág. 1485,

[18] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, pág. 1375

[19] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, pp. 1378, 1379

[20] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 15, & 13, pág. 1771, y todo este apartado, en general, que es contra la consciencia exterior.

[21] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, 1378, 1379

[22] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 10, & 41, pp. 1319, 1320.

[23] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 10, & 41, pág. 1321. El texto entero dice así: «El concepto del valor  concreto (histórico) de las superestructuras en la filosofía de la praxis debe ser profundizado, aproximándolo al soreliano concepto de «bloque histórico». Si los hombres adquieren consciencia de su posición social y de sus tareas en el terreno de las superestructuras, esto significa que…», sigue aquí lo anterior, que recalca la «causalidad»  activa de las superestructuras sobre la totalidad las relaciones sociales que generan el conjunto eticopolítico integrado que es la sociedad.

[24] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, pp. 1382, 1383

[25] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 12, pág. 1379

[26] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 11, & 62, pág. 1487

[27] Antonio Gramsci, Op. Cit., Q. 10, & 11, pág. 1233. Ver también  Q. 7, & 36, pág. 886, Q. 10, & 41, X,  1317,  Q. 11, &  48, pp. 1471, 1472, etc. Y también ver, por ejemplo,   Q. 16, & 9,  pp. 1860, 1861, 1862,  y Q. 11, & 59, pp. 1485, 1486, donde Gramsci destaca que el concepto «creatividad» ha sido introducido por la filosofía clásica alemana.

[28] Antonio Gramsci, Op. Cit.Q. 10, & 41, Xll, pág. 1320,  Q. 10, & 27, pág. 1434

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