Pashtun Tahaffuz Movement: un reto a la “Guerra contra el Terrorismo”

Tayyaba Jiwani, Ayyaz Mallick

Una entrevista con Ismat Shahjahan sobre los orígenes, objetivos y trayectoria del PTM

Ismat Shahjahan, organizadora del Pashtun Tahaffuz Movement (PTM) camina con una bandera en un mítin contra lo que ellos dicen son violaciones de los derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, en Karachi, Pakistán, 13 de mayo de 2018. Fuente: REUTERS/Akhtar Soomro.

El Pashtun Tahaffuz [Protección] Movement (PTM) ha venido a representar un punto focal para los agravios acumulados por los pastunes pakistaníes en las últimas cuatro décadas y media de guerra imperial y civil en la región. El movimiento germinó en los campos de “personas desplazadas internamente” (PID) donde se relocalizó a la fuerza a pastunes del cinturón tribal del noroeste de Pakistán en condiciones miserables mientras sus aldeas eran arrasadas por completo, supuestamente para desembarazarse de militantes talibanes. La devastación de la guerra, alimentada por miles de cuerpos pastunes, culminó con la humillación de quedarse sin hogar, desamparados y sospechosos de ser potenciales “simpatizantes de los talibanes”. Además, cuando regresaron se encontraron sus hogares saqueados y bombardeados mientras muchas redes militantes islamistas quedaban intactas, incluso protegidas.

Fue el asesinato por parte de la policía de un popular joven pastún, Naqeebullah Mehsud, en Karachi, lo que dejó claro cómo son de desechables las vidas de las tierras de la frontera. Impulsó lo que hasta entonces había sido una incipiente campaña contra las minas terrestres no marcadas (desde la jihad antisoviética hasta la Guerra contra el Terror) hacia un movimiento que desafiase la brutalización de los pastunes y pidiese el fin a la arraigada economía de guerra.

El asesinato de Naqebullah Mehsud, un aspirante a modelo y celebridad en las redes sociales de Waziristán en un incidente de brutalidad policial en Karachi fue un suceso clave que impulsó el PTM. Imagen: Sindh Post.

Las principales demandas del PTM incluían la recuperación de miles de “personas perdidas” desaparecidas por agencias de inteligencia, y el fin del establecimiento de perfiles de pastunes por parte de la fuerzas de seguridad, especialmente mediante su vasta red de “puntos de control” para la vigilancia molecular en las áreas tribales. La venta de los servicios militares al imperialismo y una intoxicadora mezcla de Islam y bravuconería regional han dado lucrativas oportunidades y justificación ideológica a las clases dominantes pakistaníes desde la época de la Guerra Fría. Al identificar y desafiar claramente las lógicas vinculadas de la guerra y la securización, el PTM ha atacado el punto gravitacional, el centro de sustentación del estado y las clases dominantes. La popularidad del PTM, por tanto, y la brutal represión y propaganda por parte del estado, no son ninguna sorpresa.

Otra razón para la reacción brutal de las clases dominantes es el compromiso del PTM con otras etnias oprimidas y partidos de izquierda en Pakistán. Una alianza de grupos étnicos pisoteados y clases oprimidas sigue siendo su peor pesadilla: la trascendencia de la vieja política colonial de “divide y vencerás” mediante la genuina e insurgente unidad del pueblo.

En una renovada represión contra el PTM, su líder Manzoor Pashteen fue detenido el 27 de enero del 2020 bajo cargos de ‘sedición’, en lo que muchos consideran un caso de acoso político. Imagen: Times of Islamabad.

A la luz de la renovada represión sobre el PTM, incluido el arresto con cargos de sedición de su líder Manzoor Pashteen, publicamos aquí una entrevista sobre los orígenes, objetivos y trayectoria del movimiento realizada hace algún tiempo a Ismat Shahjahan. Ismat es vicesecretaria general del socialista Partido Awami de los Trabajadores [Awami Workers’ Party (AWP)] y presidenta del Frente Democrático de las Mujeres [Women’s Democratic Front (WDF)], ambas organizaciones solidarias con el PTM. En el momento de la entrevista, Ismat formaba también parte del núcleo del comité del PTM.

Ismat,  junto con 29 organizadores del AWP y el PTM, fue detenida esta semana cuando la policía atacó una protesta pacífica que pedía la liberación de Manzoor. Mientras a algunos, incluida Ismat, se les permitió irse, 23 jovenes activistas siguen bajo custodia, siendo trágicamente acusados bajo las leyes de sedición y antiterroristas.


¿Cómo entiende usted las bases sociales e históricas del Pashtun Tahaffuz Movement (PTM)?

Ismat Shahjahan (IS): Cuando empezó el PTM, más o menos en la época de la dharna (sentada) en Islamabad en febrero de 2018, MNAs [miembros de la Asamblea Nacional] de los partidos del establishment (PML-N y PML-Q) y los Maliks [jefes de tribu] del norte y el sur de Waziristán, a quienes se les habían pagado decenas de millones de rupias, se plantaron ellos también en Islamabad. Maliks, jefes de tribu de las regiones de (la antigua) FATA quienes mediaban en las relaciones entre el estado y las tribus de FATA y funcionaban como agentes federales, intentaron inicialmente liderar el movimiento. Pero hubo una guerra de clases interna, en la que todos estos charlatanes del establishment –Maliks, MNAs y MPAs [miembros de Asambleas Provinciales]– fueron expulsados. Ahora, el movimento comprende generalmente gente de la clase media y por debajo de eso. No hay Maliks ni grandes terratenientes. Mujeres e hijas de las familias de las víctimas y feministas también forman parte del PTM. Así que el PTM contiene elementos tanto de lucha de clases como de guerra al patriarcado.

En segundo lugar, cada vez que el establishment pide negociar con el PTM, presenta los habituales charlatanes del establishment –grandes contrabandistas, Maliks, personal retirado de las fuerzas armadas, etc.– para constituir la jirga [consejo negociador]. La jirga puede tener una o dos personas del PTM, mientras el resto son gente del propio establishment. Así que, básicamente, quieren hablar con ellos mismos. Sin embargo, el PTM ha estado rechazando estas ofertas vacías. Así que esta es otra cara de la guerra de clases en el movimiento. Y, finalmente, una gran parte de la guerra de clases en la lucha es el hecho que desafía al mayor actor corporativo en Pakistán –que tiene muy grandes inversiones en el sector privado, controla el complejo militar-industrial y que tiene también raíces imperialistas–. Es, por supuesto, el ejército pakistaní.

Por supuesto, el PTM no declara explícitamente que impulsará una lucha de clases, pero hay tendencias dentro del movimento que lo hacen. Luego, está el simbolismo (consciente o inconsciente): por ejemplo, el estilo de vista rústico de Manzoor Pashteen, sus imágenes sentado en una casa kaccha [de tierra sin enlucido], sobre alfombras tejidas a mano, etc. Todo esto conecta con el trabajador pobre pastún, quien forma la base de masas del movimiento. Este es uno de los aspectos positivos de este movimiento –el hecho de que la mayoría de su apoyo se encuentra entre los trabajadores pobres–. En realidad, es con gran dificultad que pagan sus propios billetes de transporte para asisitir a las sentadas y protestas del PTM.

Los mítines del PTM han arrastrado a multitudes masivas de pastunes, familias de personas desaparecidas, y miemtros de otras naciones oprimidas por todo Pakistán desde 2018. Aquí Manzoor Pashteen se dirige a los asistentes a un mítin en Quetta. Imagen: New Frame.

Usted se describe como socialista. ¿Cómo ve la relación entre el PTM y la lucha por el socialismo?

Los objetivos declarados del movimiento no son socialistas en el sentido literal o determinado. Pero caen bajo las amplias líneas generales de la paz, terminar la guerra imperialista, emancipación global e igualdad: objetivos que caen bajo el paraguas socialista. Y todos los líderes del movimiento están inspirados por el socialismo. Están inspirados por gente como el Che Guevara, especialmente su método de acción política, pero quizá no por una revolución socialista en sí misma. Al mismo tiempo, hay un segmento explícitamente socialista dentro del movimiento, incluidos miembros como yo quienes formamos también parte del Awami Workers Party (AWP). El PTM tiene también miembros que pertenecen a lo que yo llamo la “izquierda flotante”: gente que no cae bajo ninguna disciplina específica de partido pero tienen afinidad con la izquierda, entre los que se encuentran intelectuales, escritores y artistas, activistas de los medios sociales, etc.

Además, un enorme empuje del movimiento es la lucha contra la guerra. El terrorismo y la guerra son empresas muy rentables. Y acentuamos repetidamente que el ejército ha hecho de esto su profesión –la forma de ganarse el pan–. Su negocio es matar, aterrorizar. También, estamos desafiando a un estado cuyo carácter básico es imperialista. Es un estado cliente de Arabia Saudí y los Estados Unidos. De hecho, nos enfrentamos a toda la guerra imperialista en la región. Desde mi punto de vista, esta confrontación es fundamental para cualquier lucha socialista en Pakistán.

¿Podría elaborar brevemente el trasfondo político e histórico del movimiento? También, ¿cómo se vio personalmente envuelta?

Yo veo el PTM como una continuación de varios movimientos de resistencia anteriores. La gente que participa en el PTM había estado activa anteriormente en la guerra a la guerra, el terror y la opresión del estado, especialmente en la provincia de Jiber Pajtunjuá [Khyber Pakhtunkhwa en inglés] (KP) que había sufrido directamente los efectos colaterales de la Guerra contra el Terror en la vecina Afganistán. Más de 1.100 personas líderes del nacionalista pastún Awami National Party (ANP) han sido asesinados en KP debido a la creciente militancia islamista. El ANP ha adoptado el eslogan del Dr. Najibullah, el antiguo presidente afgano asesinado por los talibanes: “Watan Ya Kafan” (Libertad o Muerte). Los talibanes avisaron a los conductores de rickshaws y los residentes que mostrar la bandera roja del ANP daría como resultado cuerpos asesinados, sin cabeza. Las campañas electorales del ANP fueron atacadas con regularidad y partidarios fieles y leales del partido como Basheer Biloor fueron brutalmente asesinados.

El PTM también contiene gente del “Movimiento Camisas Rojas” de Bacha Khan, el movimiento comunista y el movimiento estudiantil –todos los cuales participaban en luchas similares–. El AWP mismo reconoce la lucha contra la opresión nacional en las primeras líneas de su constitución. De manera similar, miembros del Pakhtunkhwa Ulassi Tehreek y el Pakhtunkhwa Awami Milli Party forman parte del PTM. Y antes de convertirse en un líder del PTM, Ali Wazir también había formado la “Ali Wazir ka Kaarwaan” [Caravana de Ali Wazir] para luchar por estos mismos temas. Cuando esta organización se alzó, muchos de sus miembros, incluidos muchos de los miembros de la familia de Ali Wazir, fueron asesinados.

Todo esto para decir que es bastante difícil determinar con precisión cuándo se creó el PTM. El PTM es la culminación de todos estos movimientos históricos de resistencia.

Ahora bien, hubo un conjunto más específico de incidentes recientes que llevaron a la formación del PTM. Tras la Operación Zarb-e Azab –una operación militar supuestamente para limpiar de militantes la región de FATA de Pakistán– enormes cantidades de gente se convirtieron en las llamadas “personas desplazadas internamente” (PDI) forzadas a vivir en campos temporales por todo el país. Manzoor Pashteen mismo  fue un PDI. Otros visitaron los campos y quedaron afectados por la miseria de esta gente. En este punto, algunas personas se unieron para formar el Mehsud Tahaffuz Movement (MTM) (Mehsud es una tribu pastún prominente que vive en la frontera entre Pakistán y Afganistán).

Entre septiembre y diciembre de 2017 se produjo un punto de inflexión. Hubo noticias de que más de 60, y según algunas estimaciones hasta 80 niños fueron asesinados por explosiones de minas terrestres en FATA. El MTM  decidió entonces montar un campo de protesta en Islamabad. 22 jóvenes partieron del distrito de Dera Ismail Khan en KP a Islamabad con la intención de acampar allí. Por esta época, llegaron noticias del brutal asesinato de Naqeebullah Mehsud, un pastún que aspiraba a ser modelo de moda y una celebridad en los medios sociales. Mehsud fue asesinado en un “encuentro” extrajudicial por la policía en Karachi (sur de Pakistán). Este asesinato desencadenó tal reacción que miles de personas empezaron a unirse a la marcha. La Organización Nacional de la Juventud (National Youth Organization, NYO), el ala juvenil del ANP, se unió a la marcha en Bannu, mientras miembros del AWP y otros partidos esperaron en Peshawar e Islamabad la llegada de la marcha.

El establishment al principio intentó bloquear el avance de la marcha en Tarnol, una pequeña ciudad a las afueras de Islamabad. Simultáneamente, un campo montado por algunos seguidores, incluídos algunos del AWP, para dar la bienvenida a los marchadores en Islamabad fue cooptado por funcionarios del establishment (Maliks, MNAs, etc.). En Tarnol, hubo una pelea, después de la cual algunas personas del MTM fueron “recogidas” [detenidas por agentes de la ley con o sin cargos]. Sin embargo, los marchadores no se echaron atrás. Dijeron: “Hemos dicho adiós a nuestras madres. Podéis hacer lo que queráis, pero nosotros seguiremos adelante.”

Los marchadores finalmente llegaron al campo en Islamabad a pie, y empezaron a cantar sus eslóganes, específicamente “ye jo dehshatgardi hai, iss kay peechay wardi hai” [Detrás de este terrorismo está el uniforme]. Estaban desafiando a los militares por sus actividades engañosas.

No obstante, como he dicho, el campo ya había sido tomado por funcionarios del establishment. Se trajo un contenedor de transporte (es interesante que fuese por la Inteligencia Militar, el mismo contenedor usado para la sentada de Imran Khan) para montar el escenario, pero no se le permitió a nadie excepto los Maliks subir a él. En este punto, hubo una pelea durante 5-6 horas después de la cual hicimos nuestro propio escenario debajo. Cuando el Primer Ministro en esa época, Nawaz Sharif, vino para encontrarse con nosotros y hacer algunas promesas, los Maliks anunciaron que la sentada se había acabado. Pero los marchadores y seguidores rechazaron completamente este acuerdo. Nos reunimos en mi casa a la 1 de la mañana esa noche y fuimos al campo para reunirnos con Manzoor quien tenía el mismo punto de vista que nosotros. Juntos decidimos echar a los Maliks. Ellos huyeron con nuestro dinero y el contenedor. Fue entonces cuando empezó la verdadera sentada, y el resto lo tenéis ante vosotros.

Mirali en el norte de Waziristán durante la operación Zarb-e-Azb de 2014-2016. Más de 800.000 personas se vieron desplazadas de la región en unos pocos meses después de que se iniciase la operación. Una de las demandas del PTM es que el estado responda por la inmensa destrucción de propiedades como resultado de acciones indiscriminadas del ejército. Fuente: Wikipedia.

¿Cómo se vieron implicadas la izquierda y otras organizaciones feministas?

Durante este cambio gradual hacia la representación de todos los pastunes, el movimiento se centro más en luchar contra la guerra, contra el terrorismo y contra la opresión del estado. Antes de eso, se había centrado en temas locales de Waziristán. Incluso en la sentada de Islamabad y algún tiempo después, hubo alguna confusión sobre qué era exactamente el movimiento. Arrastrábamos a centenares de miles de personas, pero no habíamos formalizado nuestras peticiones. Algunos lo llamaban “Jirga Pastún”, otros “La Larga Marcha a Islamabad” o la “Primavera Pastún”. Así que todo estaba más bien en en proceso. Fue solo después de la sentada en Islamabad que se formuló como PTM –como continuación del MTM y a la luz de su aspecto humano–. En este momento, la izquierda también estaba implicada, mediante el AWP y otros. Y yo personalmente hice un esfuerzo por conseguir que el PTM articulase un mensaje progresista, secular y humanista.

Este movimiento también ha luchado por la “cuestión de la mujer”. Una nación no está compuesta solo por hombres. Y no hay duda de que las liberaciones nacionales y el fin de la ocupación imperialista y las guerras son también conquistas feministas. No obstante, también queríamos impulsar la cuestión de la mujer en el PTM y conseguir que se uniesen mujeres. Cuantas más se unan, más familias de personas desaparecidas darán un paso al frente. Así que creamos el grupo “Feministas por el PTM”. Multitud de mujeres, principalmente del socialista-feminista Frente Democrático de las Mujeres (WDF), pero también de otros partidos políticos como el ANP dieron un paso al frente. Es la primera vez en la historia de Pakistán que feministas –no solo mujeres, sino feministas– se han implicado en un movimiento nacional a una escala tan grande. Otros movimientos históricos han elevado la conciencia y el pensamiento crítico de las mujeres, pero no se han enfrentado directamente con las diferentes opresiones a las que hacen frente las mujeres.

No obstante, esto ha sido un reto. El nacionalismo pastún es diferente del, digamos, nacionalismo sindi, donde el Sindhiani Tehreek (Movimiento de Mujeres Sindhis) lleva existiendo desde hace mucho tiempo. El nacionalismo y la sociedad pastún no han sido tan seculares como los de Sind, y son relativamente más conservadores socialmente. Pero hemos intentado cambiar eso, para conseguir que no solo mujeres sino feministas y socialistas-feministas participen en este movimiento. Una gran parte de esto es mediante mi propia participación, como afiliada y como parte del WDF. Miembros del WDF, como la presidenta en Baluchistán Jalila Haider, fueron invitadas a dirigirse al mítin del PTM en Quetta, mientras en las protestas del PTM en Islamabad y Sind, miembros del WDF han tenido una fuerte presencia. Además, Women Action Forum, Feminist Collective, y Aurat March también se unieron a los mítines en Karachi y Lahore. Esto muestra que hemos creado algo de espacio en el movimiento para las mujeres y la cuestión de la mujer.

[Nota: desde esta entrevista un cuadro fuerte y muy respetado de mujeres líderes pastunes ha ganado prominencia en el movimiento, entre las que se incluyen Wranga Luni, Sana Ejaz y otras.]

Una de las mujeres líderes del PTM, Wranga Luni, hablando en una reunión. Wrunga es también la hermana del fallecido Arman Luni quien fue supuestamente torturado y asesinado por la policía por ser un miembro activo del PTM. Imagen: WDF Karachi (Facebook).

Además de usted, ¿hasta que punto el liderazgo  está comprometido con la cuestión de la mujer? Y aunque feministas se han comprometido con el movimento tanto individualmente como a niveles organizativos, ¿ha tenido eco el mensaje entre las masas? Vimos en la protesta de Karachi en 2018, por ejemplo, que muchas participantes mujeres eran o familiares de personas desaparecidas o miembros de la sociedad civil o grupos políticos como el WDF y el AWP. La presencia pastún pareció ser abrumadoramente masculina.ç

Primero, las mujeres miembros del PTM han decidido conscientemente que nosotras dirigiremos la cuestión de la mujer. El resto del liderazgo definitivamente está de acuerdo con nosotras. No obstante, siento que finalmente solo avanzan aquellas cosas que tienen una aprobación del 80-90% de la gente. Segundo, el nacionalismo y el feminismo no son plenamente compatibles, a diferencia del socialismo y el feminismo que comparten ideales seculares y progresistas. El nacionalismo a menudo acepta la formulación del patriarcado. A menos que todo el marco de un movimiento seas progresista, el feminismo no encaja facilmente. Así que para nosotras esta es una lucha interna. Para crear el espacio para una agenda feminista, debemos empujar primero por una agenda general progresista.

Podemos especular sobre qué cantidad de la membresía general del PTM está de acuerdo con nuestros panfletos sobre la cuestión de la mujer. No obstante, en general, el liderazgo y la base urbana educada están de acuerdo. Desde las áreas rurales, admito que los hombres son reticentes a traer a sus mujeres a las protestas y dharnas [sentadas].

La dinámica es también un poco complicada. Si una mujer víctima viene a la protesta y llora desde el estrado, diciendo que no tiene nada con que alimentar a sus hijos porque su marido ha sido arrestado, estos hombres “duros” de 50 años, fornidos, con un gran bigote, llorarán con ella. Esta mujer es fácilmente aceptable para la mayoría de ellos, como víctima. Pero si una mujer feminista se levanta y anuncia la lucha contra el patriarcado en la sociedad pastún, anuncia su rebelión, no será bien recibida.

Estamos intentando alejar la narrativa de este victimismo. He discutido con mis amigos y camaradas en el PTM si estas mujeres que dan un paso al frente como víctimas, cuyos hijos tienen hambre, no hubieran estado mejor si hubiesen sido educadas, capaces de ganar dinero, entonces quizás no estarían allí de pie llorando por su situación frente a miles de personas. Aunque se hubiesen llevado a sus maridos, seguirían gestionando sus vidas. Ciertamente no quiero desacreditar el coraje de estas mujeres que vienen y hablan. Pero estos son matices que creo que tenemos que resolver en una etapa posterior cuando el movimiento haya madurado. Ahora mismo, es importante conectar y organizar tantas feministas como sea posible, así como mujeres víctimas, aunque su participación no esté motivada por política feminista per se. Vienen por su supervivencia. Pueden ser conscientes de que están sufriendo porque son mujeres. Pero no están preparadas para llevar a cabo una acción política en términos feministas.

No obstante, las cosas están cambiando. A Ali Wazir, un líder del PTM del conservador Waziristán, se le unieron su madre y esposa en el estrado en el mítin en Wana (Waziristán). Otro hombre dijo: “mi madre está muy enferma, pero la traeré en una camilla.” Mucha gente trajo a sus madres e hijas a jalsas [convocatorias, asambleas…] por todo KP. Alrededor de 200 mujeres participaron en mítines en Swat, con sus hijas vestidas con trajes tradicionales. Vimos la misma cosa en Baluchistán. Así que está en marcha un esfuerzo consciente por conseguir más mujeres implicadas.

Mujeres que sostienen imágenes de sus seres queridos desaparecidos durante el confilcto en el noroeste de Pakistán. Una de las demandas del PTM es que las “personas desaparecidas” sean llevadas ante los tribunales y se les asegure el derecho a un juicio justo. Imagen: France 24.

El objetivo inmediato del PTM, como el propio nombre de la organización indica, es proteger a los pastunes. ¿Qué relación tiene el movimiento con antiguas conversaciones sobre la “cuestión nacional” pastún?

Antes de la Revolución Saur en Afganistán, entre los nacionalistas pastunes estaba claro el eslogan de un “Gran Pastunistán” que incluiría partes de Afganistán y Pakistán. Sin embargo, tras la talibanización de Afganistán y la destrucción del país, los nacionalistas pastunes en Pakistán, que son mayoritariamente seculares, ya no apoyan esta demanda. De hecho, una motivación para que el establishment pakistaní apoyase a los talibanes afganos era suprimir la solidaridad pastún transfronteriza. El movimiento nacionalista pastún en Pakistán ha cambiado considerablemente. En lugar de un “Gran Pastunistán”, ahora pide una mayor autonomía provincial para KP.

Pero el establishment pakistaní también ha intentado deslegitimar el movimiento nacionalista pastún mezclándolo con el “terrorismo”. En Baluchistán, también el establishment intentó, mediante grupos religiososo militantes como el Lashkar-e-Jhangvi y otros, minar la cuestión nacional baluchi etiquetándola como “terrorista”. Mientras se debatía en la cámara baja una ley reinstaurando los tribunales militares (desencadenado por la masacre de 132 escolares por parte de los talibanes en 2014), senadores de KP, incluido Afrasiab Khattak, lucharon incansablemente para garantizar que se incluyesen las palabras “mazhabi dehshatgardi” (terrorismo religioso), como condición para apoyar la ley. Lo que querían garantizar era que estos tribunales fuesen usados solamente para juzgar terroristas, y no aquellos afiliados a movimientos nacionales que son a menudo etiquetados como terroristas por el estado.

En general, creo que la cuestión nacional se ha vuelto muy tensa, pues  la opresión nacional ha llegado a ser tan grave. El número de muertes causadas por la opresión organizada por el estado en este país sigue abrumadoramente las líneas de la cuestión nacional.

Todo esto viene de un problema estructural del estado pakistaní, en particular del establishment. Ha rechazado aceptar que Pakistán es un país multinacional. Bajo el proyecto de la “pakistanización”, el establishment ha intentado construir una nueva identidad, una nueva nación, lo que ha engendrado un fuerte resentimiento. La conmemoración del Día de la Lengua Nacional cada año en todo el mundo marca desgraciadamente la brutalidad del estado pakistaní contra los bengalíes en el antiguo Pakistán Este. Fue en este día de febrero que abrimos fuego contra bengalíes que pedían que su lengua fuese aceptada como una de las lenguas nacionales pakistaníes. E incluso hoy, el estado se refiere a las diversas lenguas en Pakistán como “lenguas regionales”. Por encima de todo esto está la grave desigualdad en el desarrollo, la descarada preferencia por una provincia (Punjab) sobre otras en la distribución de recursos, y la falta de derechos de las naciones oprimidas en Pakistán. Todo esto genera resentimiento entre los baluchis, los sindis, los pastunes y demás.

Por tanto la crisis más importante del estado pakistaní es sobre la cuestión nacional. La cuestión de la clase o la cuestión de la mujer no son problemas existenciales para el estado pakistaní. Pero la cuestión nacional lo es. Pone en cuestión la legitimidad del proyecto Pakistán.

Después del 11 de septiembre, la izquierda pakistaní ha tenido posiciones conflictivas sobre los ataques con drones de los EEUU y las propias operaciones del ejército pakistaní y la guerra en FATA. A menudo en estos debates se hacía un planteamiento binario: si eres anti-talibán, debes apoyar las operaciones militares en la región, y si estás contra las operaciones entonces por implicación debes ser pro-talibán. ¿Cómo se posiciona el PTM en este debate más amplio de la izquierda?

Es una respuesta compleja. El PTM rechaza por supuesto el planteamiento binario, oponiéndose tanto a los talibanes por un lado como a las operaciones militares del estado pakistaní y los ataques con drones de los EEUU por otro.

No obstante, aunque el PTM está obstinadamente contra los drones, este ha sido sin embargo un tema que causa divisiones incluso dentro de la izquierda. Los drones han matado a alrededor de 300 terroristas en FATA. Estos terroristas habían dado rienda suelta a atrocidades bárbaras, cortaron el cuello de la gente, y saquearon las posesiones y ganado de la gente corriente. La gente solía estar muy contenta cuando quienquiera o cualquier cosa que fuese, incluidos los drones, llegaba y les libraba de estos terroristas y escuadrones de la muerte. Así que cuando el PTM habla contra los drones, la gente lo rechaza. Preguntan quién les va a librar de esta gente. Por supuesto, ideológicamente no creo en aceptar la ayuda imperialista para ningún propósito. Usaremos el poder de nuestros propios movimientos para resolver el problema de la violencia religiosa. Pero a nivel de las masas, no ven otro camino, y pasase lo que pasase, la gente se beneficiaba por defecto cuando estos terroristas eran asesinados. Sí, hubo “daños colaterales”, e incluso se asesinó a niños, pero los drones son generalmente armas de precisión.

Pero se pierde un punto muy importante en todo este debate, dentro del PTM y en Pakistán. Es el hecho de que a lo que en última instancia nos estamos enfrentando es al imperialismo. Ahora mismo, buena parte del foco está sobre el ejército. Yo no creo que por resaltar la destrucción provocada por las guerras imperialistas estemos dejando irse de rositas a los militares. Yo veo estas fuerzas como profundamente cómplices y debemos poner las cosas en este mayor contexto imperialista.

El PTM es anti-imperialista por su propia naturaleza, porque estamos en contra de la guerra imperialista en la región. Sin embargo, tenemos que enmarcarlo cuidadosamente, porque el público a menudo no diferencia entre anti-americanismo y anti-imperialismo. Esta distinción es importante, porque la derecha es anti-americana, no anti-imperialista. La izquierda es anti-imperialista. La derecha está despotricando continuamente contra América. Si hacemos lo mismo, parece que tengamos los mismos objetivos. Así que tenemos que evitar una retórica que arriesgue a que la gente se confunda y nos ponga junto a la derecha. La hegemonía militar es nuestro blanco directo, pero deberíamos criticarlos también como agentes de las potencias imperialistas.

Las demandas del PTM son esencialmente muy simples y directas. Solo piden sus derechos tal como están garantizados en la Constitución de Pakistán. Tomado al pie de la letra, esto no parece ser una demanda radical. ¿Por qué cree que la reacción y la censura del estado pakistaní ha sido tan dura?

Las peticiones son simples por su forma, pero radicales por su contenido. Por ejemplo, solía preguntarme por qué la petición de eliminar los puntos de control por toda FATA es un tema tan espinoso. Comprendí que todo su castillo de naipes –su sistema de terror y control– está construido sobre los puestos de control. Así es como movilizan y regulan sus “activos estratégicos”, monitorizan sus movimientos y controlan el flujo de armas.

La insistencia del PTM en la Constitución tiene como principal objetivo contrarrestar las alegaciones de que estamos cometiendo “ghaddari” [traición]. La Constitución de Pakistán hace al estado responsable de proporcionar vivienda, educación y demás. De hecho, es muy interesante que el artículo 3 de la Constitución contiene garantías que son socialistas por naturaleza: “de cada uno según sus capacidades, a cada uno según su trabajo.”

Pero al defender la Constitución, al exigir que el estado pakistaní debería estar preocupado principalmente por el bienestar de su gente, el PTM ha desafiado directamente al estado de seguridad nacional. Señalamos que nuestra Constitución no tiene espacio para un estado de seguridad nacional, para contratos con fuerzas paramilitares, escuadrones de la muerte y empresas militares. Porque hemos desafiado la legitimidad constitucional del estado de seguridad nacional de esta forma, nos efrentamos a este nivel de represión.

Sin embargo somos los que siguen siendo etiquetados como anti-Pakistán. De hecho, es el ejército el que es anti-Pakistán. Han dado golpes militares. Han violado la Constitución. El establishment ha tratado la Constitución como barro en sus zapatos. Es para oscurecer esta verdad que intentan tan desesperadamente silenciar al PTM y están dispuestos a llevar a cabo una represión tan atroz contra él.


Tayyaba Jiwani es editora de Jamhoor. Ayyaz Mallick es candidata a doctora y trabajadora política de la izquierda

2 de febrero de 2020.

Traducción de Carlos Valmaseda

Fuente: https://www.jamhoor.org/read/2020/2/2/pashtun-tahaffuz-movement-challenging-the-war-of-terror

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