“Las afueras” de Luis Felipe Comendador, poesía social.

Jaime Ramajo Escalera

 

¿Qué pasa si enfrentas a la miseria con un poeta?. Yo estoy convencido que a Luis Felipe Comendador le hubiera gustado escribir sobre la belleza, sobre la naturaleza que tanto ama con esas palabras precisas que maneja como sus fotografías del bosque de Béjar. Pero la vida le ha cruzado con África, con Perú, con la miseria. Con lo que él llama “las afueras”. En sitios lejanos, pero también en su Béjar donde trabaja y sufre y donde cada día acuden a su casa personas huyendo de la pobreza. Y no ha sabido mirar para otro lado, como hacemos muchas veces.

A Luis Felipe, no le ha quedado más remedio que fundar una ONG donde combate la miseria como un niño que hace una presa en la playa. Luis Felipe ha llevado agua, medicinas, carritos de salchipapas, libros, sonrisas y a veces mentiras piadosas que los habitantes de las afueras han hecho que se las creían, desarmados de su dulzura. Yo puedo contar mil anécdotas, pero dejadme contar sólo una: cuando casi no había dinero, y la necesidad era infinita en los Cerros de Trujillo, hemos dado golosinas… Quizás la plata era más necesaria en comida, pero sabiendo la guerra perdida y estando la gente desesperada, ha sabido dar un momento de felicidad en la desesperanza.
Todo eso me ha recordado su libro, que ha brotado de su última visita a las chabolas de Perú donde su nombre suena casi todo los días, a veces como un recurso, a veces como un santo al que se encomiendan y que se deja rezar, aunque todos saben.
El libro me ha emocionado hasta las entrañas. Quizás porque conozco a Luis Felipe. No lo sé. Con tanto ruido a nuestro alrededor – coronavirus, independencia, crisis económica… – a veces perdemos el sentido de la verdadera realidad. Yo con libros como éste, vuelvo a encontrarlo.
Luis Felipe Comendador es poeta, editor y fundador y presidente de la ONG SBQ solidario:
El libro se llama “Las afueras”  (A Fortiori editorial) y si alguien desea comprarlo (10 € + portes, los beneficios van para la ONG) se puede poner  en contacto con Luis Felipe en el 923 40 21 61. El número de cuenta de la ONG es el
ES07 2100 4146 3421 0031 5621

Su primer poema se llama Las Afueras:

Las afueras,
ese cáncer brutal de las ciudades
donde el bullicio olvida a los sin nombre
más allá del olvido.
Tienes que ir
-me dijo con los ojos
asomados tan dentro de mí.
tienes que ir a darles esperanza,
aunque sea mentira.
Fui como un niño atento,
con la boca asombrada,
con las manos temblando,
con un miedo caucásico
de no estar a la altura
de todo aquel desastre.
Trepaba el taxi viejo por los cerros,
patinaba en las curvas inconcretas,
derrapaba en la arena
y salvaba los ranchitos de milagro.
Yo no era de aquel sitio
ni de aquella miseria,
yo no era de sus rasgos,
ni de su hablar pausado,
yo no era de esa mugre de chinches
y zancudos y agua sucia.
Se sucedían las casas plásticos y adobe,
los niños sin zapatos mirando con asombro,
algún hombre sentado con la mirada huraña,
cerro tras cerro, arena.
El taxi dijo basta.
Trepar era ya el único artilugio
con el que abrirse paso por los cerros.
Arriba,
justo en línea gris del horizonte,
puntitos de colores
rodaban por la cuesta hasta nosotros.
Eran niños hermosos
empañados de arena, sin zapatos,
con sonrisas de ángeles sin alas…
¡Esa suciedad limpia de los pobres!.
Sin mediar prejuicios de occidente,
me abrazaron fortísimo,
me llenaron de besos y miradas de asombro,
hicieron piña en mí, como si fuera alguien,
y ya no fue posible dar el paso siguiente.
¡Éramos uno juntos!.
Sin más, me dieron todo,
todo lo que tenían:
su sonrisa y sus abrazos.
Yo les prometí un mundo occidental
y un futuro.
Les mentí y lo sabía.
Les mentí y lo sabían.
Volver de lo que tienes a lo que no tendrás jamás
y quedarte a vivir en esa pausa
como un objeto absurdo
que no hizo nada,
nada.

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