{"id":3694,"date":"2024-04-04T21:59:49","date_gmt":"2024-04-04T21:59:49","guid":{"rendered":"http:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/?post_type=rcno_review&#038;p=3694"},"modified":"2024-06-29T08:17:04","modified_gmt":"2024-06-29T08:17:04","slug":"richard-bourke-hegels-world-revolutions","status":"publish","type":"rcno_review","link":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/review\/richard-bourke-hegels-world-revolutions\/","title":{"rendered":"Richard Bourke \/ Hegel&#8217;s World Revolutions"},"content":{"rendered":"<p><b><span style=\"font-size: x-large;\">Hegel sigue siendo un pensador importante para la izquierda<\/span><\/b><br \/>\nSamuel McIlhagga<\/p>\n<p><b>En el siglo pasado, los liberales afirmaban que Hegel hab\u00eda inspirado el fascismo, y los socialistas le acusaban de haber frenado la teor\u00eda marxista. Hoy, el idealista alem\u00e1n ha ca\u00eddo en el olvido. Un nuevo libro defiende su relevancia contempor\u00e1nea.<\/b><\/p>\n<p>Rese\u00f1a de <i>Hegel&#8217;s World Revolutions<\/i> por Richard Bourke (Princeton University Press, 2023)<\/p>\n<p>La reputaci\u00f3n del fil\u00f3sofo alem\u00e1n G. W. F. Hegel ha pasado por una serie de reevaluaciones positivas y negativas desde su muerte hace casi dos siglos. En su apogeo, Hegel fue tanto el principal fil\u00f3sofo del Estado prusiano como una inspiraci\u00f3n para la naciente izquierda alemana. Los hegelianos de izquierda, como lleg\u00f3 a conocerse a la facci\u00f3n antiautoritaria inspirada por los idealistas, ve\u00edan la filosof\u00eda de Hegel como un ataque a los principios que los hegelianos de derecha cre\u00edan que celebraba: el mercado, el Estado y Dios. Cuando Karl Marx empez\u00f3 a desarrollar su econom\u00eda pol\u00edtica inspirada en Hegel, pudo observar que el gran fil\u00f3sofo alem\u00e1n hab\u00eda sido desechado por la posteridad y tratado como un \u00abperro muerto\u00bb.<\/p>\n<p>La Segunda Guerra Mundial ech\u00f3 un jarro de agua fr\u00eda sobre la segunda oleada de entusiasmo por Hegel, que comenz\u00f3 a finales del siglo XIX. Tanto en la izquierda como en la derecha, los cr\u00edticos acusaron al autor de la Fenomenolog\u00eda del esp\u00edritu de totalitarismo y lamentaron lo que consideraban una creencia optimista en el progreso, un compromiso considerado indefendible tras los horrores infligidos por dos grandes guerras.<\/p>\n<p>Pero Hegel sigui\u00f3 ejerciendo su influencia en intelectuales que segu\u00edan comprometidos con diversas visiones del progreso. En la izquierda, Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs defend\u00eda una variante humanista del hegelianismo, mientras que en la derecha, Giovanni Gentile, el fil\u00f3sofo de cabecera del fascismo italiano, profesaba su propia lealtad al idealismo, que rebautiz\u00f3 como \u00abactualismo\u00bb, un credo que pretend\u00eda remodelar la sociedad italiana a trav\u00e9s de un \u00abgeist\u00bb volkish expresado dentro de un Estado totalitario paling\u00e9tico. El emigrante ruso Alexandre Koj\u00e8ve proporcion\u00f3 quiz\u00e1 la s\u00edntesis m\u00e1s ambiciosa y clarividente, reimaginando a Hegel como profeta del federalismo liberal paneuropeo posnacional.<\/p>\n<p>Sin embargo, dentro de la corriente pol\u00edtica e intelectual dominante, el inter\u00e9s por Hegel se convirti\u00f3 en un extra\u00f1o pasatiempo. Parec\u00eda que a muy poca gente le preocupaban las cuestiones fundamentales sobre si el progreso era real o el Estado la forma m\u00e1s racional de organizaci\u00f3n social. Por eso, el fil\u00f3sofo liberal Richard Rorty, que escrib\u00eda en nuestra era de supuesta resoluci\u00f3n pol\u00edtica, pod\u00eda bromear triunfalmente diciendo que los hegelianos de izquierdas y de derechas hab\u00edan \u00abacabado resolviendo sus diferencias en un seminario de seis meses llamado la Batalla de Stalingrado\u00bb.<\/p>\n<p><b>Hegel reevaluado<\/b><\/p>\n<p>Sin embargo, para muchos, la campana f\u00fanebre de Hegel son\u00f3 demasiado pronto. Entre estos pensadores se encuentra el profesor de historia del pensamiento pol\u00edtico de Cambridge Richard Bourke. El nuevo libro de Bourke, Hegel&#8217;s World Revolutions (2023), se propone contrarrestar lo que \u00e9l denomina la \u00abinsurgencia anti-Hegel de posguerra\u00bb. Los combatientes en el bando enemigo son, seg\u00fan Bourke, el posmodernismo, una corriente dominante de la filosof\u00eda angloamericana, que lleg\u00f3 a conocerse como \u00abanal\u00edtica\u00bb, y un conjunto de te\u00f3ricos liberales anacr\u00f3nicos de la Guerra Fr\u00eda preocupados por diagnosticar retrospectivamente el pensamiento del pasado como \u00abtotalitario\u00bb.<\/p>\n<p>Bourke retoma este enfoque revisionista en su estudio de Hegel, atacando nociones preconcebidas sobre el \u00abutopismo\u00bb y el \u00abautoritarismo\u00bb del fil\u00f3sofo alem\u00e1n. El propio Bourke tiene sus or\u00edgenes intelectuales en lo que a veces se denomina la Escuela de Cambridge del contextualismo hist\u00f3rico. Este enfoque, que insiste en leer la historia del pensamiento pol\u00edtico como respuestas a problemas locales y no atemporales, tiene una tendencia al parroquialismo, que Bourke rechaza como \u00abanticuarismo\u00bb. En su lugar, defiende de forma limitada la relevancia pol\u00edtica contempor\u00e1nea del hegelianismo.<\/p>\n<div dir=\"ltr\">\n<p>Hegel&#8217;s World Revolutions traza las revoluciones anteriores al siglo XIX que Hegel consideraba vitales para el progreso y la modernidad, como la sustituci\u00f3n del paganismo europeo por el cristianismo, la Reforma protestante, la ca\u00edda del feudalismo, la destrucci\u00f3n del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico, el auge del pensamiento de la Ilustraci\u00f3n y la Revoluci\u00f3n Francesa. Sin embargo, Bourke tambi\u00e9n estudia los cambios de paradigma de finales del siglo XIX, XX y XXI en la pol\u00edtica y la academia, que han vinculado la reputaci\u00f3n de Hegel tanto a proyectos totalitarios fallidos como a la propia modernidad.<\/p>\n<p><strong>La insurgencia antihegeliana<\/strong><\/p>\n<p>Bourke est\u00e1 interesado principalmente en deconstruir las interpretaciones de Hegel de mediados del siglo XX, como el enfoque \u00abliberal cl\u00e1sico\u00bb de Karl Popper en La sociedad abierta y sus enemigos (1945), que interpretaba el hegelianismo como protototalitario. Las revoluciones mundiales de Hegel desaf\u00eda estas lecturas paranoicas de la Guerra Fr\u00eda, argumentando que su sujeto era un humanista de gran capacidad interesado en la emancipaci\u00f3n humana, el crecimiento de la democracia, el constitucionalismo, la sociedad civil y el progreso hist\u00f3rico. Para Bourke, el rechazo de Hegel ha coincidido con una hostilidad m\u00e1s amplia hacia los logros de la modernidad y una tendencia a tirar lo bueno con lo malo. \u00abLos valores duramente conquistados se desechan como instrumentos de coerci\u00f3n\u00bb y \u00aben consecuencia, se condena el universalismo y se menosprecian los derechos\u00bb.<\/p>\n<p>Bourke acusa a un elenco de fil\u00f3sofos europeos de influir y liderar la \u00abinsurgencia anti-Hegel de posguerra\u00bb. Friedrich Nietzsche, Martin Heidegger, Theodor Adorno, Jacques Derrida y Michel Foucault son los principales culpables. Para Bourke, las tres \u00faltimas figuras deseaban refundir la emancipaci\u00f3n humana en t\u00e9rminos individuales como autorrealizaci\u00f3n personal, escapando de un presente \u00abdesencantado\u00bb sin comprometerse en lo que Hegel habr\u00eda llamado el \u00abtrabajo de lo negativo\u00bb.<\/p>\n<p>A su vez, Nietzsche y el fil\u00f3sofo nazi Heidegger abrazaron un retorno nost\u00e1lgico a las antiguas y brutales civilizaciones aristocr\u00e1ticas esclavistas de Grecia y Roma. Para Bourke, la parte m\u00e1s vital del pensamiento de Hegel es el rechazo tanto de nuestra capacidad de volver atr\u00e1s en el tiempo como de desear que desaparezca el legado de lo que ya ha sucedido. En su lugar, la pol\u00edtica y la filosof\u00eda deben mirar sin complejos hacia adelante y encontrar lo que Hegel describi\u00f3 en sus Elementos de la Filosof\u00eda del Derecho (1821) como \u00abla rosa en la cruz del presente\u00bb.<\/p>\n<p><b>Revoluciones en la actualidad<\/b><\/p>\n<p>Lo que hace a Hegel tan valioso como pensador tanto para la izquierda como para la derecha es su rechazo de la nostalgia y el utopismo ahist\u00f3rico y su abrazo de lo que \u00e9l denominaba \u00abactualidad\u00bb o Wirklichkeit. Para los cr\u00edticos de Hegel, este realismo -resumido en la conocida frase \u00ablo racional es actual; y lo actual es racional\u00bb que se encuentra en el prefacio de Hegel a los Elementos de la Filosof\u00eda del Derecho- era uno de los principales problemas del pensamiento del idealista. Estas preocupaciones no estaban motivadas por un simple romanticismo ingenuo. Expresaban serias preocupaciones por el sufrimiento ignorado por la obstinada creencia en el progreso. \u00bfC\u00f3mo, por ejemplo, pod\u00eda considerarse racional la crueldad implacable del siglo pasado, por no hablar de las guerras que asolan el mundo en el presente?<\/p>\n<p>Hegel, por supuesto, no ignoraba en absoluto el sufrimiento end\u00e9mico de la historia, a la que se refer\u00eda como un \u00abbanco de matanza\u00bb. Pero este fr\u00edo realismo inspir\u00f3 la cr\u00edtica m\u00e1s radical de la modernidad que pretend\u00eda comprender. Marx y sus seguidores se basar\u00edan en este doble rechazo, criticando tanto las formas nost\u00e1lgicas como ut\u00f3picas del socialismo a lo largo del Manifiesto Comunista (1848), al tiempo que promov\u00edan una pol\u00edtica preocupada por movilizar a las clases pol\u00edticas existentes en el presente y por comprender las fuerzas que pod\u00edan reunir para transformar el mundo.<br \/>\nInicios idealistas<\/p>\n<p>Hegel creci\u00f3 en una Alemania fragmentada y dispar, situada en un continente europeo que se encontraba en medio de una profunda transici\u00f3n entre el feudalismo y el capitalismo, la Ilustraci\u00f3n y la \u00e9poca rom\u00e1ntica. Naci\u00f3 en 1770, en el Ducado de W\u00fcrttemberg, al sur de Alemania, en el seno de una familia de funcionarios \u00abmeritocr\u00e1ticos\u00bb de clase media o Bildungsb\u00fcrgertum. Estos plebeyos educados, en una Europa Central comparativamente subdesarrollada, constitu\u00edan el segmento m\u00e1s moderno y progresista de la sociedad antes del ascenso del proletariado industrial de Marx.<\/p>\n<p>En su obra de madurez, especialmente en Elementos de la filosof\u00eda del derecho, Hegel valoriza a esta clase por su ruptura con los ideales aristocr\u00e1ticos. Bourke se\u00f1ala que esta corrosi\u00f3n del viejo orden fue desencadenada por el auge de un modelo m\u00e1s personal de subjetividad humana. Esto cambi\u00f3 la forma en que la gente pensaba sobre el trabajo, ya no como una profesi\u00f3n en la que se nac\u00eda, sino como algo elegido. Los l\u00edderes de este nuevo mundo regido por la libertad humana eran, seg\u00fan Bourke \u00abuna \u00e9lite burocr\u00e1tica formada en la universidad\u00bb que se convirti\u00f3 en fundamental para el funcionamiento del Estado moderno, dirigido seg\u00fan normas de \u00abdeber p\u00fablico\u00bb y no de \u00abautoridad arbitraria\u00bb. Para Hegel, una sucesi\u00f3n de acontecimientos, a lo largo de miles de a\u00f1os, hab\u00eda permitido que la subjetividad y su poder pasaran del control de uno solo (monarqu\u00eda), a unos pocos (aristocracia), y ahora a muchos (democracia).<\/p>\n<p>La clave de este crecimiento de la subjetividad fue el auge del cristianismo protestante en Europa. La familia de Hegel le envi\u00f3 a un estricto seminario luterano ortodoxo, el T\u00fcbinger Stift. All\u00ed, junto a otras luminarias del idealismo alem\u00e1n como el poeta Friedrich H\u00f6lderlin y el fil\u00f3sofo Friedrich Schelling, arremeter\u00eda contra el asfixiante dogma de la Iglesia, al tiempo que se empapaba de \u00e9l. Bourke, en un breve ensayo para el New Statesman, ha se\u00f1alado que \u00ab[Hegel] pronto cay\u00f3 bajo la influencia de Jean-Jacques Rousseau e Immanuel Kant, y no tard\u00f3 en extender las implicaciones de su pensamiento&#8230; rechaz\u00f3 la idea de una deidad trascendente junto con la doctrina de la inmortalidad del alma\u00bb.<\/p>\n<div>\n<p>De hecho, Hegel prefigurar\u00eda a pensadores alemanes secularizadores, como Ludwig Feuerbach y Marx, al sugerir que Dios y la religi\u00f3n eran, en \u00faltima instancia, expresiones del valor humano contingente. As\u00ed, el protestantismo, a pesar de sus hipocres\u00edas y fracasos, revelaba un deseo humano m\u00e1s profundo de actuar. Seg\u00fan Bourke, Hegel vio la reforma luterana como una revoluci\u00f3n necesaria e inacabada que \u00abintrodujo un horizonte temporal totalmente nuevo\u00bb mediante la liberaci\u00f3n del individuo de la arbitraria autoridad eclesi\u00e1stica. Esta liberaci\u00f3n presagiar\u00eda la apertura de otras escapatorias potenciales del poder social, pol\u00edtico y econ\u00f3mico arbitrario.<b>La revoluci\u00f3n cristiana inacabada<\/b><\/p>\n<p>Bourke dedica gran parte de Las revoluciones mundiales de Hegel a las actitudes de Hegel, comparativamente poco estudiadas, ante las transiciones entre paganismo y cristianismo y catolicismo y protestantismo en su obra temprana. Bourke sostiene que para Hegel ambas transiciones eran revoluciones hist\u00f3rico-mundiales necesarias, pero no suficientes.<\/p>\n<p>A pesar de su potencial emancipador, Hegel, seg\u00fan Bourke, interpretar\u00eda el cristianismo como una revoluci\u00f3n fallida, o inacabada, de la conciencia humana que hab\u00eda descendido a la corrupci\u00f3n: \u00abJes\u00fas hab\u00eda sido un defensor de la libertad, la igualdad y la fraternidad. Sin embargo, a medida que avanzaba la transformaci\u00f3n cristiana, cada una de estas aspiraciones se deshizo. La libertad de autolegislaci\u00f3n moral dio paso a la jurisdicci\u00f3n de confesores y prelados\u00bb.<\/p>\n<p>Bourke, como muchos int\u00e9rpretes anteriores, sugiere que, tras sus primeros trabajos en teolog\u00eda, Hegel se volvi\u00f3 hacia la historia y el desarrollo moral humano para intentar diagnosticar el fracaso del cristianismo, inspir\u00e1ndose profundamente en su predecesor filos\u00f3fico Immanuel Kant. Ambos cre\u00edan, seg\u00fan Bourke, que el cristianismo \u00abacab\u00f3 en fracaso\u00bb. Sin embargo, Hegel difer\u00eda de Kant en que pensaba que era necesaria una explicaci\u00f3n hist\u00f3rica, y no puramente filos\u00f3fica, para esta insuficiencia.<\/p>\n<p><b>\u00bfRevoluciones futuras?<\/b><\/p>\n<p>Bourke nos informa de que: \u00abLa historia del pensamiento pol\u00edtico es m\u00e1s diagn\u00f3stica que prescriptiva. Nos ayuda a entender las estructuras pol\u00edticas como productos de constelaciones de fuerzas anteriores\u00bb. En consecuencia, el abrazo de Hegel a la \u00abactualidad\u00bb se manifest\u00f3 como un an\u00e1lisis muy temprano, aunque \u00fanico, de las estructuras e instituciones sociales que se hab\u00edan desarrollado en el siglo XIX: el Estado, la sociedad civil y una econom\u00eda de mercado moderna. Hegel, en manos de Bourke, se convierte en practicante de una especie de sociolog\u00eda descriptiva. Este enfoque sala eficazmente la tierra contra lecturas hostiles y anacr\u00f3nicas, a la vez que nos deja con un pensador exorcizado del tipo de extravagancia metaf\u00edsica y criptoteolog\u00eda con las que se le suele asociar.<\/p>\n<p>Dentro de estas estrechas limitaciones historicistas, Bourke consigue generar ideas, pero las lecciones que ofrece no son nuevas. Hegel, limitado por su contexto, ten\u00eda una concepci\u00f3n comparativamente plana y conservadora de la pol\u00edtica y la sociedad. En su n\u00facleo estaba la unidad familiar, los gremios comerciales, las grandes corporaciones y el Estado constitucional encabezado por un monarca. Hay poco en este \u00abdiagn\u00f3stico\u00bb hist\u00f3rico de Hegel que hable del ascenso, y consiguiente ca\u00edda, de la pol\u00edtica de clases de masas en la Europa de los siglos XX y XXI. La principal raz\u00f3n de ello son las limitaciones de la perspectiva del propio Hegel, que escribi\u00f3 cuando las clases modernas estaban naciendo, pero antes de que hubieran creado instituciones para proteger sus intereses.<\/p>\n<p>Por supuesto, Hegel intenta reflexionar sobre estas cuestiones. A primera vista, las organizaciones que Hegel denomina corporaciones, que son instituciones gremiales para los trabajadores, podr\u00edan considerarse protouniones, y la Polizei, responsable de la administraci\u00f3n del espacio municipal y del cuidado de los pobres, son claramente precursoras del moderno Estado del bienestar.<\/p>\n<p>Pero Hegel ni siquiera concibi\u00f3 los movimientos radicales que pusieron de relieve estas dos instituciones como objetos dignos de an\u00e1lisis. Lo m\u00e1s cerca que estuvo de un debate sobre los sectores de la sociedad abandonados por la modernidad fueron unas pocas observaciones sobre lo que \u00e9l llama la \u00abchusma\u00bb. En cambio, tras el fracaso de la racionalista y ut\u00f3pica Revoluci\u00f3n Francesa, Hegel vio a las monarqu\u00edas y rep\u00fablicas constitucionales protestantes del norte de Europa, como Gran Breta\u00f1a, los pa\u00edses n\u00f3rdicos, Alemania y los Pa\u00edses Bajos, capaces de lograr la liberaci\u00f3n humana por medios m\u00e1s concretos y considerados \u00abpr\u00e1cticos\u00bb. \u00abLa Revoluci\u00f3n hab\u00eda acabado en fracaso. El camino a seguir, concluy\u00f3 Hegel, estaba en la Europa protestante\u00bb.<\/p>\n<p>Las revoluciones mundiales de Hegel sugiere no s\u00f3lo que veamos a Hegel como un fil\u00f3sofo \u00abpr\u00e1ctico\u00bb, sino tambi\u00e9n como alguien impulsado por este pragmatismo hacia una versi\u00f3n naciente de la socialdemocracia. De hecho, Bourke se\u00f1ala que \u00ab[algunos] vieron su influencia tras el ascenso del movimiento socialdem\u00f3crata bajo el liderazgo de Ferdinand Lassalle\u00bb. Para Bourke, la importancia \u00faltima de Hegel parece residir en su capacidad para reconocer que un \u00absistema de necesidades, surgido en la sociedad civil moderna, resultaba compatible con la libertad constitucional\u00bb. Puesto que necesidad y libertad no eran antit\u00e9ticas en Hegel, pod\u00edan reconciliarse dial\u00e9cticamente\u00bb. Dicho de un modo m\u00e1s prosaico, Hegel reconoc\u00eda que la libertad humana requer\u00eda instituciones colectivas para ser protegida y que \u00e9stas no ten\u00edan por qu\u00e9 considerarse impedimentos para la autorrealizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cierto nivel de abstracci\u00f3n, estos elevados ideales coinciden con la ideolog\u00eda dominante en casi toda Europa, incluso en los pa\u00edses gobernados por conservadores. Pero un examen m\u00e1s detenido nos da motivos para dudar del valor de pensar a este nivel de distanciamiento pr\u00e1ctico. Lo que hizo posible la redistribuci\u00f3n introducida por la socialdemocracia fue la organizaci\u00f3n de masas de los trabajadores, que se movilizaron a trav\u00e9s de instituciones claramente modernas: el partido pol\u00edtico, el sindicato y la prensa libre. En Hegel no hay un debate serio sobre estos pilares, lo que quiz\u00e1 sea una se\u00f1al de que, a pesar de la profundidad de sus ideas, sigue siendo un pensador claramente premoderno.<\/p>\n<p>Fuente de la rese\u00f1a: Jacobin, noviembre 2023 (<a href=\"https:\/\/jacobin.com\/2023\/11\/hegel-political-philosophy-world-revolutions-book-review\">https:\/\/jacobin.com\/2023\/11\/hegel-political-philosophy-world-revolutions-book-review<\/a>)<\/p>\n<p>Descarga: <a href=\"http:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Hegels_World_Revolutions.pdf\">Hegels_World_Revolutions<\/a> (PDF)<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hegel sigue siendo un pensador importante para la izquierda Samuel McIlhagga En el siglo pasado, los liberales afirmaban que Hegel<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":3696,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","categories":[128,13],"tags":[],"rcno\/autores":[],"rcno\/series":[],"rcno\/publishers":[],"class_list":["post-3694","rcno_review","type-rcno_review","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/reviews\/3694","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/reviews"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/types\/rcno_review"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3694"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/reviews\/3694\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3711,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/reviews\/3694\/revisions\/3711"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3696"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3694"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3694"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3694"},{"taxonomy":"rcno_autor","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/autores?post=3694"},{"taxonomy":"rcno_series","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/series?post=3694"},{"taxonomy":"rcno_publisher","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/elsarbres\/wp-json\/wp\/v2\/rcno\/publishers?post=3694"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}