{"id":10,"date":"2006-12-10T00:00:00","date_gmt":"2006-12-10T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10"},"modified":"2020-02-28T03:35:43","modified_gmt":"2020-02-28T02:35:43","slug":"los-primeros-pasos-de-la-megacrisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10","title":{"rendered":"Los primeros pasos de la megacrisis"},"content":{"rendered":"<p>La euforia neoliberal de los a\u00f1os 1990 y los delirios militaristas que le siguieron son hoy desdibujados recuerdos, sus impactos medi\u00e1ticos se han agotado. As\u00ed como en ese remoto pasado abundaban los expertos que profetizaban el milenio burgu\u00e9s ahora muchos de ellos anuncian la pr\u00f3xima llegada de una megacrisis mundial mucho m\u00e1s potente que la de los a\u00f1os 1970. En una nota publicada en agosto del 2005 Stephen Roach, economista jefe de Morgan Stanley, alertaba sobre la inminencia de la \u201cprimera crisis energ\u00e9tica de la era de la globalizaci\u00f3n\u201d y los numerosos puntos d\u00e9biles de la econom\u00eda norteamericana ante dicho fen\u00f3meno (1). Sin embargo un mes mas tarde y en el mismo newsletter Roach colocaba en el primer nivel de peligrosidad al d\u00e9ficit del balance de cuenta corriente de Estados Unidos (2). Por su parte \u201cThe Economist\u201d apuntaba tambi\u00e9n en agosto hacia otro detonador: la burbuja inmobiliaria mundial con centro en Estados Unidos, cuyo desinfle ser\u00eda inevitable a no muy largo plazo (3), aunque durante ese a\u00f1o la revista tambi\u00e9n puso el acento en el d\u00e9ficit de cuenta corriente, la deuda publica, el d\u00e9ficit fiscal y otros males de la superpotencia.<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida recorrida por las principales fuentes de informaci\u00f3n econ\u00f3mica internacional nos llevar\u00eda a engrosar la lista de amenazas: la fragilidad del d\u00f3lar, el circulo vicioso comercial-financiero establecido entre Estados Unidos y China (el primero acumulando deudas y d\u00e9ficits y el segundo d\u00f3lares y bonos del Tesoro norteamericano) o la desaceleraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea (donde el motor alem\u00e1n aparece con crecientes dificultades econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas). Y mirando m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda asoman las consecuencias del fracaso de la ocupaci\u00f3n de Irak que podr\u00eda desatar una reacci\u00f3n en cadena; por ejemplo enlazando la ca\u00edda del d\u00f3lar con la reconversi\u00f3n de grandes reservas dolarizadas hacia otras monedas, el encarecimiento recesivo del cr\u00e9dito en Estados Unidos y la contracci\u00f3n de su consumo interno impactando sobre la demanda global.<\/p>\n<p>Varios meses antes de concluir el 2005 el FMI repronosticaba a la baja las tasas de crecimiento de varios pa\u00edses centrales (Alemania, Italia, Inglaterra, Jap\u00f3n, etc.), los bur\u00f3cratas del Fondo diversifican las culpas: Katrina, los d\u00e9ficits norteamericanos, la suba del precio del petr\u00f3leo&#8230; (4), dejando entrever que el 2006 no ser\u00eda mejor.<\/p>\n<p>La incertidumbre aumenta cuando son recordados los errores de previsi\u00f3n que antecedieron a la \u00faltima megacrisis desatada a partir del shock petrolero de 1973-1974. Los pocos economistas de renombre convencidos de que se avecinaba una crisis mundial de gran envergadura apostaban en su mayor\u00eda a las turbulencias monetarias agravadas desde 1971 cuando el presidente Nixon decidi\u00f3 no entregar m\u00e1s oro a cambio de d\u00f3lares, sepultando as\u00ed el sistema monetario construido luego de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>De todos modos esas previsiones eran marginales, la mayor\u00eda aplastante de economistas, pol\u00edticos y comunicadores endiosaban los mecanismos keynesianos capaces seg\u00fan ellos de controlar cualquier perturbaci\u00f3n seria. Cuando la crisis estall\u00f3 casi todos anticiparon el comienzo de una era de mayor regulaci\u00f3n estatal del mercado en Occidente acompa\u00f1ada por el fortalecimiento internacional del bloque sovi\u00e9tico, pero ocurri\u00f3 lo contrario; el keynesianismo cl\u00e1sico entr\u00f3 en declinaci\u00f3n, emergi\u00f3 triunfante el neoliberalismo y las desregulaciones de todo tipo, la URSS desapareci\u00f3&#8230; en s\u00edntesis, se produjo una enorme bifurcaci\u00f3n que no entraba en la visi\u00f3n conservadora de los expertos. Una sorpresa similar sucedi\u00f3 en la \u00e9poca de la primera guerra mundial una de cuyas principales v\u00edctimas fue el capitalismo liberal considerado entonces eterno por los formadores de opini\u00f3n de Occidente. Ahora que estamos ingresando en una era de alta inestabilidad predominan nuevamente los errores de percepci\u00f3n; el grueso de los medios de comunicaci\u00f3n (administradores del \u201csentido com\u00fan\u201d) dan por sentado que las transformaciones estructurales del capitalismo de las tres \u00faltimas d\u00e9cadas son irreversibles mientras que una minor\u00eda crecientemente influyente apunta hacia un cierto retorno del pasado keynesiano; es casi seguro que ambos se equivocan.<\/p>\n<p>Expansi\u00f3n del parasitismo<\/p>\n<p>Como la econom\u00eda mundial gira en torno de Estados Unidos (su consumo interno sobredetermina la evoluci\u00f3n de la demanda mundial) resulta \u00fatil observar las grandes transformaciones (y desequilibrios) que all\u00ed se est\u00e1n produciendo.<\/p>\n<p>En primer lugar aparece una sorprendente combinaci\u00f3n de elitizaci\u00f3n social, consumismo y declinaci\u00f3n del la cultura productiva. Desde la Segunda Guerra Mundial se hab\u00eda afianzado la desconcentraci\u00f3n de\u00a0 ingresos; a lo largo de los a\u00f1os 1960 y 1970 el 1% de mas rico de la poblaci\u00f3n acaparaba aproximadamente el 8 % del Ingreso Nacional, pero en torno de 1980 cambi\u00f3 la tendencia y se desarroll\u00f3 un proceso de r\u00e1pida concentraci\u00f3n actualmente en curso, en el 2000 ese 1 % ya absorb\u00eda el 16 % del Ingreso Nacional (ver el gr\u00e1fico \u201cEstados Unidos: concentraci\u00f3n de ingresos\u201d). Contrariamente a lo que ense\u00f1a cierta ortodoxia econ\u00f3mica la concentraci\u00f3n por arriba no engros\u00f3 la corriente del ahorro y la inversi\u00f3n sino la del consumo que en t\u00e9rminos reales creci\u00f3 al 4 % anual entre 1985 y 2003 mientras que el Producto Bruto Interno lo hac\u00eda\u00a0 al 2,2 % (5). La tasa de ahorro personal se fue contrayendo hasta llegar ahora a niveles negativos (ver el gr\u00e1fico \u201cCa\u00edda del ahorro personal en Estados Unidos&#8217;) sin ser compensada por el ahorro empresario y estatal que tambi\u00e9n declinaron, en consecuencia el ahorro nacional neto (empresario, p\u00fablico y personal) que representaba en promedio el 7,5 % del Ingreso Nacional en el per\u00edodo 1960-2000 cay\u00f3 al 1,5% durante 2001-2005, como resultado de ello las inversiones fueron crecientemente financiadas por capitales externos.<\/p>\n<p>Paralelamente se expandi\u00f3 el comportamiento especulativo en detrimento de la cultura productiva, entre 1952 y 1979 (\u00e9poca keynesiana) los ingresos financieros representaron en promedio un 10 % del ingreso de las familias pero entre 1980 y la actualidad (hegemon\u00eda neoliberal) dicho porcentaje casi se duplic\u00f3, recordemos que cuando ocurri\u00f3 la crisis de 1929 entre un 3 % y 4 % de la poblaci\u00f3n estadounidense estaba involucrada en negocios burs\u00e1tiles, esa cifra rondaba el 50 % hacia el a\u00f1o 2000.<\/p>\n<p>Frente a ello se reduc\u00eda la masa de obreros industriales, no se trat\u00f3 de un fen\u00f3meno exclusivamente norteamericano sin embargo en ninguno de los pa\u00edses desarrollados el mismo se manifest\u00f3 de manera tan aguda. Por otra parte la flexibilizaci\u00f3n laboral alentada a partir de la presidencia de Reagan (1981-1989) deterior\u00f3 a largo plazo la &#8216;cultura empresaria&#8217; de importantes segmentos de trabajadores frenando el dinamismo de los procesos innovativos industriales. La competitividad ganada en el corto plazo por las empresas (desaceleraci\u00f3n de las presiones salariales) fue perdida en el mediano y largo plazo al hacerse m\u00e1s caros y menos creativos los sistemas de innovaci\u00f3n, los productos norteamericanos comenzaron a ser cada ves menos competitivos frente a los de pa\u00edses desarrollados como Alemania o Jap\u00f3n que pod\u00edan ofrecer mayor calidad y en ciertos casos tambi\u00e9n mejores precios, pero tambi\u00e9n frente a bienes tecnol\u00f3gicamente menos sofisticados fabricados por naciones emergentes como China con bajos costos, principalmente salarios.<\/p>\n<p>Desequilibrios externos<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed a una segunda tendencia visible: la expansi\u00f3n incesante de los desequilibrios externos. El balance comercial se fue degradando, todav\u00eda en los a\u00f1os 60 era positivo pero al comenzar los 70 aparecieron algunas cifras negativas al comienzo modestas pero en 1977 se produjo el primer gran d\u00e9ficit de 27 mil millones de d\u00f3lares, que trep\u00f3 a 57 mil millones en 1983 y a 109 mil millones en 1984, persisti\u00f3 por lo general en esos niveles durante el resto de la d\u00e9cada y en la mayor parte de la siguiente y en 1998 salt\u00f3 a 165 mil millones comenzando una vertiginosa carrera ascendente: 378 mil millones en el 2000, 494 mil millones en el 2003, 617 mil millones en el 2004 (6), arrastrando en su ca\u00edda al balance de cuenta corriente (7) cuyo d\u00e9ficit lleg\u00f3 a representar el 5,7% del Producto Bruto Interno norteamericano en 2004.<\/p>\n<p>En el pasado los ingresos de las inversiones en el exterior contrarrestaban en parte los desequilibrios comerciales que Estados Unidos pagaba entregando d\u00f3lares, es decir con un costo directo \u00ednfimo, pero con el correr del tiempo esos papeles se fueron transformando en activos norteamericanos en manos extranjeras que produjeron beneficios que en una porci\u00f3n significativa sal\u00edan al exterior. Hacia 1950 los activos en el exterior de los estadounidenses equival\u00edan a\u00a0 cerca del 11 % de su Producto Bruto Interno y a comienzos del 2005 llegaban al 36%, indicador de la expansi\u00f3n global de esa econom\u00eda, pero paralelamente crecieron los activos de extranjeros en los Estados Unidos. Si tambi\u00e9n los comparamos con el Producto Bruto Interno norteamericano veremos que representaban el 6 % en 1950, el 22 % en 1985 y el 78 % en 2005 (8): dos d\u00f3lares en activos norteamericanos pose\u00eddos por extranjeros contra un d\u00f3lar de activos en el exterior en manos norteamericanas. Sin embargo el balance entre ingresos y egresos de fondos de esas inversiones sigue siendo todav\u00eda favorable a los Estados Unidos (9)&#8230; pero cada vez menos. En 1960 ese saldo representaba el 70 % de las entradas de fondos por inversiones en el exterior, pero en 1980 hab\u00eda bajado al 40 %, en 1992 al 22 % y en 2004 oscilaba entre el 9 % y el 10 % (ver el gr\u00e1fico: \u201c Estados Unidos: Declinaci\u00f3n del saldo de negocios con el exterior\u201d).<\/p>\n<p>Este panorama se ve agravado a causa de la creciente dependencia energ\u00e9tica, desde comienzos de los 1970 viene cayendo la extracci\u00f3n interna de petr\u00f3leo, en consecuencia la econom\u00eda es cada ves m\u00e1s sensible a los vaivenes de una producci\u00f3n mundial que estar\u00eda llegando a su cenit lo que acelera la suba de los precios (10).<\/p>\n<p>Deudas y d\u00e9ficit fiscal<\/p>\n<p>A las dos tendencias negativas descriptas se suma una tercera, si nos remitimos a las \u00faltimas cuatro d\u00e9cadas los super\u00e1vit fiscales constituyen una rareza, desde los a\u00f1os 70 los d\u00e9ficits fueron creciendo hasta llegar a niveles muy altos a comienzos de los 90 y luego Clinton se despidi\u00f3 con algunos super\u00e1vits significativos, pero desde la llegada de Bush hijo el d\u00e9ficit regres\u00f3 alcanzando cifras sin precedentes: 160 mil millones de d\u00f3lares en 2002, 380 mil millones en 2003, 412 mil millones en 2004. La combinaci\u00f3n de recortes tributarios a las empresas e incrementos de gastos militares no fueron compensados con\u00a0 mayores ingresos aportados por la reactivaci\u00f3n, en consecuencia la deuda p\u00fablica que hab\u00eda frenado su empuje hacia finales de la era Clinton avanz\u00f3 incontenible y ahora llega a ocho billones de d\u00f3lares (ver el gr\u00e1fico\u00a0 \u201cDeuda p\u00fablica de los Estados Unidos\u201d), integrando una deuda total (p\u00fablica, personal y empresaria) superior a los 37 billones de d\u00f3lares, equivalentes a m\u00e1s de tres veces el Producto Bruto Interno de Estados Unidos y superior al Producto Bruto Mundial. Luego del enfriamiento econ\u00f3mico de 2001 la Casa Blanca consigui\u00f3 con estos desequilibrios, la reducci\u00f3n de la tasa de inter\u00e9s y una pol\u00edtica de cr\u00e9dito f\u00e1cil impulsar el consumo y hacer subir el ritmo de crecimiento&#8230; pero\u00a0 tambi\u00e9n logr\u00f3 expandir el d\u00e9ficit comercial, las deudas y una burbuja especulativa\u00a0 mucho m\u00e1s grande que la desinflada a comienzos de la d\u00e9cada actual.<\/p>\n<p>Esto ha hecho a Estados Unidos mucho mas dependiente del ahorro internacional, los ingresos de capitales externos oscilan entre 2000 y 3000 millones de d\u00f3lares diarios, sin ellos el Estado\u00a0 no cerrar\u00eda sus cuentas, las empresas no conseguir\u00edan sostener sus inversiones y los consumidores no podr\u00edan seguir gastando al ritmo actual. Resultado: las deudas privada y p\u00fablica de los norteamericanos con el exterior rondaban en 2004 los 4,5 billones de d\u00f3lares (en 1995 llegaban a 1,5 billones) y los bancos centrales extranjeros que en 2003 compraron el 14 % de los bonos a largo plazo del Tesoro\u00a0 adquirieron el 28 % en 2004 (11).<\/p>\n<p>Complicidades<\/p>\n<p>Los estadounidenses consumen, importan y acumulan deudas como nunca antes lo hab\u00edan hecho alentados por un gobierno que imprime cerca de 1 bill\u00f3n y medio de d\u00f3lares por a\u00f1o (12); el resto del mundo, en especial los pa\u00edses asi\u00e1ticos, colocan esos billetes en sus reservas, los cambian por bonos del Tesoro norteamericano contribuyendo a paliar el d\u00e9ficit fiscal de la superpotencia (financiando de ese modo sus aventuras militares) o invierten en Estados Unidos una parte de sus d\u00f3lares. A simple vista nos encontrar\u00edamos frente a un mega par\u00e1sito que se alimenta del ahorro y la producci\u00f3n del planeta, sin embargo eso es una verdad a medias; chinos,\u00a0 japoneses, alemanes o ingleses no est\u00e1n haciendo beneficencia a cambio de nada, en realidad lo que hacen es sostener al primer mercado del mundo cuyo desinfle los golpear\u00eda duramente. Es el lugar donde chinos y japoneses venden una parte sustancial de sus exportaciones, y donde los europeos colocan grandes masas de capitales. Adem\u00e1s la financierizaci\u00f3n de la econom\u00eda no es un fen\u00f3meno exclusivamente norteamericano, se trata de un proceso global. Dos ejemplos: la deuda p\u00fablica de Jap\u00f3n equivale al 140 % de su Producto Bruto Interno y el \u00e1rea m\u00e1s caliente de la especulaci\u00f3n financiera: los negocios con \u201cderivados\u201d (que ascender\u00edan seg\u00fan c\u00e1lculos recientes a\u00a0 unos 180 billones de d\u00f3lares: cerca de cinco veces el Producto Bruto Mundial)(13) si bien tienen su centro motor en Estados Unidos, conforman una trama donde se mezclan de manera indiferenciada especuladores europeos, japoneses, chinos, latinoamericanos, estadounidenses o rusos.<\/p>\n<p>El desajuste financiero global.<\/p>\n<p>Esto nos lleva hacia el primer posible detonador de una futura megacrisis: el desajuste financiero global.<\/p>\n<p>El d\u00e9ficit del balance de cuenta corriente de Estados Unidos equivale al 70 % del conjunto de d\u00e9ficits en cuenta corriente del mundo&#8230; y la tendencia es creciente, el flujo de fondos externos que sostiene a la superpotencia no puede mantener de manera indefinida su ritmo actual, incluso antes de declinar podr\u00eda sufrir algunas fluctuaciones que har\u00edan crujir a un sistema sumamente fr\u00e1gil. Es de buen tono en los medios acad\u00e9micos y tecnocr\u00e1ticos hacer referencia a la necesidad de un ajuste fuerte en Estados Unidos apoyado en una marcha forzada hacia el equilibrio fiscal que seguramente enfriar\u00eda el consumo y por consiguiente las importaciones, reduciendo en consecuencia el d\u00e9ficit del balance de la cuenta corriente. En realidad se trata de una aspiraci\u00f3n de dif\u00edcil cumplimiento, porque si ello llegara a ocurrir arrastrar\u00eda hacia la recesi\u00f3n a la econom\u00eda mundial, chinos y japoneses se enfrentar\u00edan a la contracci\u00f3n de su principal mercado y ellos tambi\u00e9n entrar\u00edan en crisis. Los europeos (en especial los pa\u00edses l\u00edderes de la regi\u00f3n) no tendr\u00edan donde colocar\u00a0 parte de sus exportaciones pero sobre todo una porci\u00f3n sustancial de sus excedentes financieros, ahora han entrado en una per\u00edodo de crecimiento bajo pero en ese momento caer\u00edan en la recesi\u00f3n. En s\u00edntesis; si el desajuste sigue, tarde o temprano causar\u00e1 un sacud\u00f3n financiero grave, pero si es corregido la econom\u00eda mundial sufrir\u00e1 una depresi\u00f3n gigantesca.<\/p>\n<p>La declinaci\u00f3n del d\u00f3lar<\/p>\n<p>Estrechamente vinculado al fen\u00f3meno anterior pero con vida propia descubrimos un segundo detonador: el dolar, su futuro incierto.\u00a0 Viene declinando respecto del euro, del yen y del oro m\u00e1s all\u00e1 de algunas recuperaciones ef\u00edmeras. Jap\u00f3n acumula reservas (en su mayor parte dolarizadas) por m\u00e1s de 850 mil millones de d\u00f3lares, las reservas chinas rondan los 700 mil millones de d\u00f3lares, les siguen otros pa\u00edses asi\u00e1ticos. Recientemente Corea del Sur anunci\u00f3 su voluntad de diversificar sus reservas, Jap\u00f3n hizo los mismo, India ya lo viene haciendo y China duda en comenzar el proceso. Todos saben que si venden masivamente d\u00f3lares\u00a0 el precio del billete caer\u00e1 en picada lo que causar\u00eda una contracci\u00f3n catastr\u00f3fica del valor de sus reservas mucho antes de que puedan reconvertirlas, en consecuencia intentan una complicada operaci\u00f3n consistente en deslizarse muy suavemente hacia otras divisas y activos buscando no provocar el derrumbe\u00a0 del d\u00f3lar. Pero la debacle podr\u00eda comenzar impulsada por otros factores, por ejemplo un avance significativo de la desdolarizaci\u00f3n del mercado petrolero; si una parte importante de importadores y exportadores deja de aceptar d\u00f3lares privilegiando al euro se producir\u00eda una fuerte declinaci\u00f3n del d\u00f3lar con su secuela recesiva en Estados Unidos. Ir\u00e1n anunci\u00f3 recientemente la pr\u00f3xima instalaci\u00f3n en Teher\u00e1n de una bolsa de comercio petrolero funcionando en euros y compitiendo con las de Nueva York y Londres que operan en d\u00f3lares, adem\u00e1s la creciente convergencia entre China, Rusia e Iran podr\u00eda derivar en la constituci\u00f3n de un bloque industrial-energ\u00e9tico euroasi\u00e1tico que apuntar\u00eda hacia la desdolarizaci\u00f3n de los intercambios comerciales.<\/p>\n<p>Fracaso en Irak<\/p>\n<p>La guerra de Irak aparece como el tercer detonador potencial de la crisis. Andre Gunder Frank sol\u00eda insistir en que todo el poder\u00edo norteamericano se asienta en dos pilares: el d\u00f3lar y el Pent\u00e1gono (14), apoy\u00e1ndose mutuamente en un juego de hegemon\u00eda global. El primero de ellos muestra claros signos de debilidad, el segundo, luego de un despliegue medi\u00e1tico inusitado como s\u00faper h\u00e9roe de la llamada \u201cguerra contra el terrorismo\u201d, ha quedado atrapado en el pantano irak\u00ed, pero tambi\u00e9n en el de Afganist\u00e1n (que se va irakizando gradualmente). La expansi\u00f3n de los gastos militares norteamericanos no se desat\u00f3 luego del 11 de septiembre de 2001 sino antes (ver el gr\u00e1fico: \u201cGastos militares de Estados Unidos\u201d), uno de sus objetivos principales era el establecimiento del dominio de Estados Unidos sobre los recursos energ\u00e9ticos mundiales pieza clave de su proyecto imperial. El logro de esa meta le habr\u00eda permitido resguardar baluartes vitales como el de la hegemon\u00eda financiera (y del d\u00f3lar como moneda universal). Pero el desarrollo de la aventura irak\u00ed muestra a una gran potencia alcanzando las fronteras de su \u201csobre extensi\u00f3n estrat\u00e9gica\u201d, concepto<\/p>\n<p>popularizado por el historiador norteamericano Paul Kennedy para se\u00f1alar como los imperios cuando entran en decadencia se ven obligados a multiplicar sus intervenciones militares en el mundo con el fin de sostener sus conquistas pero tambi\u00e9n como el financiamiento de esas intervenciones es cada vez m\u00e1s problem\u00e1tico (las guerras se convierten en multiplicadores de deudas) al mismo tiempo que los despliegues b\u00e9licos son crecientemente ineficaces: la soluci\u00f3n militar se convierte as\u00ed en un catalizador de la crisis (15).<\/p>\n<p>Una retirada (derrota) de las tropas norteamericanas de Irak afectar\u00eda directamente a su poder\u00edo econ\u00f3mico, empujar\u00eda al d\u00f3lar hacia abajo y seguramente al precio del petr\u00f3leo hacia arriba, tendr\u00eda efectos recesivos sobre Estados Unidos que se propagar\u00edan globalmente. En consecuencia las tropas estadounidenses no se puede retirar&#8230; aunque tampoco pueden quedarse porque sus posiciones se van deteriorando de manera irresistible.<\/p>\n<p>La crisis energ\u00e9tica<\/p>\n<p>El cuarto detonador es la crisis energ\u00e9tica en curso que podr\u00eda desembocar en una estampida inflacionaria y recesiva superior a las de los a\u00f1os 1970. Existe una causa estructural que la provoca; el agotamiento global de las reservas agravado por el hecho de que todas las grandes potencias industriales, las tradicionales y las emergentes, son tambi\u00e9n grandes importadoras de petr\u00f3leo. Hacia fines de los a\u00f1os 90 los pron\u00f3sticos m\u00e1s serios se\u00f1alaban que entre 2010 y 2012 llegar\u00edamos a la cima de la extracci\u00f3n (el temible \u201cPeak Oil\u201d), pero se trataba de un evaluaci\u00f3n err\u00f3nea basada en la sobre estimaci\u00f3n de las reservas disponibles\u00a0\u00a0 sobre todo las del Medio Oriente, Asia Central y Rusia. De todos modos esa proximidad hubiera bastado para que al promediar la d\u00e9cada actual la combinaci\u00f3n (confrontaci\u00f3n) de las estrategias energ\u00e9ticas de los pa\u00edses centrales, las grandes empresas petroleras y los especuladores consiguiera hacer subir los precios del combustible. Pero ocurre que ahora sabemos que el per\u00edodo previo al Peak Oil se ha acortado, los yacimientos de la Cuenca del Mar Caspio no son tan generosos como se supon\u00eda, muchos de los de Medio Oriente (sobre todo de Arabia Saudita) y Rusia est\u00e1n siendo sobre explotados, por consiguiente ya nada puede detener la carrera de precios.<\/p>\n<p>Existe todav\u00eda un bloqueo global de informaci\u00f3n sobre el tema, cada suba de precios aparece en los medios de comunicaci\u00f3n causada por alg\u00fan factor circunstancial (Katrina, una declaraci\u00f3n desafortunada de Bush, alguna turbulencia pol\u00edtica en Medio Oriente, etc.) pero la realidad no puede ser maquillada de manera indefinida. Adem\u00e1s las fuentes energ\u00e9ticas de reemplazo\u00a0 no est\u00e1n libremente disponibles en el corto-mediano plazo como para generar una reconversi\u00f3n r\u00e1pida. Ello significa que los precios del petr\u00f3leo seguir\u00e1n subiendo sin techo a la vista, el fen\u00f3meno ya afecta de manera significativa a los costos industriales de los pa\u00edses centrales y en alg\u00fan momento causar\u00e1 conjuntamente la contracci\u00f3n de los beneficios y del consumo&#8230; el fantasma de la \u201cestanflaci\u00f3n\u201d que muchos cre\u00edan encerrado en el ba\u00fal de los recuerdos de los a\u00f1os 1970 regresar\u00eda rejuvenecido.<\/p>\n<p>La burbuja inmobiliaria<\/p>\n<p>El quinto detonador es la burbuja inmobiliaria global que seg\u00fan The Economist constituye la burbuja especulativa m\u00e1s importante de la historia, superior de lejos al globo burs\u00e1til de fines de los a\u00f1os 1990. En ese momento la suba del valor de las acciones en el conjunto de pa\u00edses desarrollados durante los cinco a\u00f1os anteriores al desinfle represent\u00f3 un 80 %\u00a0 de la suma de sus PBI, ahora de acuerdo a los c\u00e1lculos de esa publicaci\u00f3n el incremento del valor de las propiedades residenciales de esas naciones equivale a m\u00e1s del 100 % de dichos PBI, haciendo comparaciones parecidas se pueda observar que cuando estall\u00f3 en Estados Unidos la crisis de 1929 la sobrevalorizaci\u00f3n del mercado burs\u00e1til represent\u00f3 el 55 % del PBI norteamericano (16). El disparador de esta ola ha sido la pol\u00edtica de dinero barato implementada por el gobierno de Bush como salida al estancamiento de 2001, una avalancha de cr\u00e9ditos para la vivienda con tasas de inter\u00e9s muy bajas expandi\u00f3 el mercado de tal manera que en 2004 el valor total de las viviendas residenciales en Estados Unidos lleg\u00f3 a los 15 billones de d\u00f3lares contra 7 billones siete a\u00f1os atr\u00e1s. \u00bfA cuanto asciende la burbuja en ese pa\u00eds?, seg\u00fan estimaciones conservadoras se tratar\u00eda de unos 3 billones de d\u00f3lares de sobreprecios que podr\u00edan esfumarse de un d\u00eda para otro (16), si llevamos este c\u00e1lculo al nivel mundial\u00a0 oscilar\u00edamos entre los 5 y 6 billones d\u00f3lares, cerca de la mitad del Producto Bruto Interno norteamericano: imaginemos que podr\u00eda llegar a ocurrir si abruptamente ese capital\u00a0 \u201cdesaparece\u201d.<\/p>\n<p>Para entender el fen\u00f3meno debemos retrotraernos a los a\u00f1os 1970 cuando se inici\u00f3 un proceso de financierizaci\u00f3n global que en los 1990 recorri\u00f3 una sucesi\u00f3n de estallidos de burbujas: Jap\u00f3n al iniciarse la d\u00e9cada, Asia del Este en 1997, Rusia en 1998, Estados Unidos en el 2000, cada desinfle fue sucedido por un globo de mayor magnitud que el anterior, pero la sucesi\u00f3n est\u00e1 arribando ahora a una altura que hace imposible su control.<\/p>\n<p>Otras fuentes de crisis<\/p>\n<p>Aunque la crisis no tiene porque comenzar necesariamente en Estados Unidos, en los otros dos espacios de alto desarrollo se han ido acumulando tensiones que podr\u00edan desencadenar turbulencias de alcance mundial. Hablar de un escenario de crisis en Europa podr\u00eda parecer demasiado osado pero no es as\u00ed, Alemania, su motor econ\u00f3mico, se aproxima al crecimiento cero (menos del 1 % en 2005) marcado por el ascenso de las tensiones sociales, la desocupaci\u00f3n, el desencanto de los habitantes de la ex RDA (que recientemente protagonizaron una importante ola de protestas) y el agotamiento de los beneficios de la expansi\u00f3n (colonizaci\u00f3n) hacia Europa del Este. En Francia e Inglaterra la situaci\u00f3n no es demasiado mejor e Italia concluy\u00f3 el 2005 con un crecimiento del orden del 0 % . La ilusiones acerca de la consolidaci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea se han enfriado como lo demostraron las \u00faltimas elecciones regionales. Impactos externos como la previsible desaceleraci\u00f3n de la econom\u00eda norteamericana o la continuaci\u00f3n del proceso de suba del precio del petr\u00f3leo pueden desatar la recesi\u00f3n.<\/p>\n<p>No menos fr\u00e1gil es la situaci\u00f3n en Asia del Este en torno de Jap\u00f3n y China. Ambos han acumulado enormes reservas (mas de 1,5 billones de d\u00f3lares) y son extremadamente sensibles tanto a los vaivenes del mercado estadounidense como a los precios del petr\u00f3leo. China esta atrapada por su \u201c\u00e9xito\u201d como econom\u00eda exportadora y en su interior crecen las desigualdades sociales y la legitimidad ideol\u00f3gica de su sistema de poder ha entrado en declinaci\u00f3n, una pausa en su crecimiento podr\u00eda desatar antagonismos internos de la magnitud de su peso demogr\u00e1fico. Jap\u00f3n ha podido preservar su estabilidad durante los \u00faltimos quince a\u00f1os pese al estancamiento econ\u00f3mico pero ello depende mucho de variables globales ingobernables (costos energ\u00e9ticos, dinamismo de las econom\u00edas de su regi\u00f3n, evoluci\u00f3n de las importaciones de Estados Unidos, etc.).<\/p>\n<p>Si observamos la realidad de los pa\u00edses subdesarrollados (emergentes o declinantes) encontraremos seguramente numerosos factores de crisis (econ\u00f3micos, pol\u00edticos, sociales) con enorme potencial de propagaci\u00f3n regional y global. Pensemos en el \u00e1rea de pa\u00edses isl\u00e1micos, franja que se extiende desde el Oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico en el norte de \u00c1frica hasta el Pac\u00edfico atravesando los estados \u00e1rabes, los de Asia Central llegando a Indonesia y que alberga a unos mil quinientos millones de habitantes, actualmente sacudidos por la estrategia militar expansionista de Estados Unidos. Pensemos en Am\u00e9rica Latina (no solo en su regi\u00f3n andina) y la Europa del Este, por ejemplo en Rusia, que todav\u00eda puede dar algunas sorpresas. En s\u00edntesis, la facilidad que encuentra actualmente un especialista en prospectiva para localizar probables focos de turbulencia tal vez nos estar\u00eda indicando que por sobre esas localizaciones (parciales) se sit\u00faa una din\u00e1mica\u00a0 global de crisis que estar\u00eda llegando a su momento de bifurcaci\u00f3n, de ruptura hist\u00f3rica<\/p>\n<p>La larga gestaci\u00f3n de la megacrisis<\/p>\n<p>Ese \u201cmomento\u201d no es el resultado de una conjunci\u00f3n de accidentes de la coyuntura sino la consecuencia de un largo proceso, iniciado hacia fines de los a\u00f1os 1960 con una crisis de sobreproducci\u00f3n que se expres\u00f3 con turbulencias monetarias, tensiones consumistas y finalmente el shock petrolero de 1973-74 y la \u201cestanflaci\u00f3n\u201d que le sigui\u00f3. All\u00ed concluy\u00f3 la prosperidad generada por los parches keynesianos de la postguerra (anticipados en Estados Unidos en los a\u00f1os 30), que hab\u00edan conseguido revertir la decadencia econ\u00f3mica del per\u00edodo de entre guerras. Pero el remedio no restableci\u00f3 la salud del capitalismo en el largo plazo como lo supon\u00eda el mito de la regulaci\u00f3n estatal sino que posterg\u00f3 sus achaques, ampliando la base de futuros desbordes parasitarios. En realidad el neoliberalismo no debe ser considerado como la negaci\u00f3n de la experiencia keynesiana sino como su consecuencia l\u00f3gica, su etapa necesaria siguiente; la articulaci\u00f3n y el desarrollo de los pilares de la hipertrofia financiera global (fundamento del edificio neoliberal)\u00a0 no hubieran sido posibles sin el instrumental y voluntarismo intervencionista de los estados centrales. Entre esas acciones debemos incluir a la expansi\u00f3n de la deudas p\u00fablicas, los gastos militares, la manipulaci\u00f3n pol\u00edtica de los organismos financieros internacionales (con el fin , por ejemplo, de acentuar el saqueo de la periferia), la multiplicaci\u00f3n de intervenciones armadas (primera y segunda guerra del Golfo, Kosovo, etc.), la sofisticaci\u00f3n de las intervenciones de los bancos centrales de los pa\u00edses ricos&#8230; y tambi\u00e9n la ofensiva \u201cdesestatizante\u201d (colonialista) en la periferia saqueando sus infraestructuras educativas, sanitarias e industriales. El neoliberalismo no ha sido otra cosa que la instauraci\u00f3n planetaria de la hegemon\u00eda financiera, es decir \u201cimperialista\u201d (Bujarin defini\u00f3 al imperialismo como la pol\u00edtica del capital financiero, convergencia parasitaria en el m\u00e1s alto nivel del poder burgu\u00e9s en el centro del capitalismo mundial). El fen\u00f3meno comenz\u00f3 hace m\u00e1s de un siglo, atraves\u00f3 diversas etapas y transformaciones para llegar a la situaci\u00f3n actual, ahora el hijo neoliberal suele burlarse de tanto en tanto de su padre keynesiano (que a su vez se burlaba del abuelo liberal decimon\u00f3nico) pero vive, se reproduce gracias al patrimonio recibido, sobre todo sus estructuras estatales de intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un futuro turbulento<\/p>\n<p>El dato mayor que marca este comienzo de siglo es la declinaci\u00f3n de Estados Unidos acompa\u00f1ada por dos fen\u00f3menos que la diferencian de manera radical de otras decadencias imperiales de la historia moderna.<\/p>\n<p>En primer lugar la globalizaci\u00f3n (comercial, financiera, productiva&#8230;) expresada como interdependencia extrema entre las grandes potencias econ\u00f3micas y m\u00e1s directamente de todas ellas respecto del mercado norteamericano cuyo ca\u00edda arrastrar\u00e1 seguramente a los dem\u00e1s, otra interpretaci\u00f3n posible es que lo que aparece como \u201ccrisis norteamericana\u201d (con impactos globales) es en realidad una crisis global con m\u00faltiples focos. Esto significa que lo m\u00e1s razonable es esperar que el fin de la unipolaridad en torno de los Estados Unidos no sea el comienzo de otra unipolaridad de reemplazo (asi\u00e1tica o europea) sino mas bien de un complejo proceso de despolarizaci\u00f3n incluyendo multipolaridades flojas, liderazgos regionales ef\u00edmeros, etc. Un anticipo de ello es la aparici\u00f3n de acuerdos e integraciones regionales que tienden a crear din\u00e1micas y estrategias crecientemente aut\u00f3nomas respecto de Estados Unidos, por ejemplo la convergencia triangular entre Ir\u00e1n, Rusia y China con capacidad de atracci\u00f3n hacia un amplio espectro de pa\u00edses eurasi\u00e1ticos. La lectura de estos procesos se ve dificultada por el peso cultural del pasado, adem\u00e1s las burgues\u00edas que toman distancia del Imperio norteamericano encuentran en esta \u201cindependencia\u201d una fuente de legitimidad que les ayuda a controlar mejor a sus poblaciones casi siempre agredidas por pol\u00edticas econ\u00f3micas\u00a0 que acent\u00faan la concentraci\u00f3n de ingresos. Por ejemplo en Am\u00e9rica Latina podemos observar a gobiernos como los de Lula en Brasil o Kirchner en Argentina, que aplican dur\u00edsimos ajustes neoliberales, alardear de ciertas actitudes supuestamente \u201cantiimperialistas\u201d (con relaci\u00f3n a la diplomacia estadounidense). El nuevo \u201cprogresismo\u201d latinoamericano as\u00ed como ciertas emergencias autonomizantes eurasi\u00e1tcas\u00a0 expresan tentativas de reproducci\u00f3n de la explotaci\u00f3n capitalista m\u00e1s all\u00e1 de la vieja tutela norteamericana o buscando suavizarla o acotarla gracias a pragm\u00e1ticas y cambiantes diversificaciones de alianzas y sometimientos. Mientras tanto la superpotencia trata de sobrevivir como tal en la medida de sus posibilidades, defiende metro a metro sus privilegios, intenta ofensivas salvadoras (como la invasi\u00f3n de Irak) y acent\u00faa sus caracter\u00edsticas m\u00e1s crueles.<\/p>\n<p>El otro dato asociado al descenso de Estados Unidos es que el mismo coincide con la etapa de declinaci\u00f3n del ciclo estatizante del capitalismo que iniciado hace m\u00e1s de un siglo, cobro fuerte impulso con la Primera Guerra Mundial, engendr\u00f3 los diversos fascismos, se asumi\u00f3 como keynesiano hasta emprender su fase\u00a0 declinante bajo la bandera neoliberal. En su \u00faltima etapa ascendente (entre 1945 y 1973) llev\u00f3 al \u201cestado burgu\u00e9s\u201da su m\u00e1s alto nivel de desarrollo y hegemon\u00eda cultural posibilitando la integraci\u00f3n \u201cdemocr\u00e1tica\u201d de las clases inferiores en los pa\u00edses ricos y coloc\u00e1ndose a la vanguardia de los procesos nacionalistas perif\u00e9ricos (en estos \u00faltimos la liberaci\u00f3n del control imperialista equival\u00eda a la instauraci\u00f3n del control estatal-nacional, antiimperialismo y estatismo fueron casi sin\u00f3nimos en esa \u00e9poca). M\u00e1s a\u00fan, las tentativas de ruptura anticap\u00edtalista a los largo del siglo XX, empezando por la Revoluci\u00f3n Rusa, quedaron ideol\u00f3gicamente prisioneras del estatismo que desde Occidente impart\u00eda lecciones de eficacia administrativa y racionalidad social (en ese sometimiento cultural encontraremos uno de los factores decisivos del fracaso del \u201csocialismo\u201d sovi\u00e9tico y sus diversas variantes). La racionalidad estatal con m\u00e1scara socialista llevada a su \u00faltimo extremo, a la organizaci\u00f3n total de la sociedad, se convirti\u00f3 en su contrario: irracionalidad productiva, esterilizaci\u00f3n del esp\u00edritu innovador, corruptela generalizada, arbitrariedad del Poder.<\/p>\n<p>El horizonte de despolarizaci\u00f3n turbulenta tiende a extenderse ahogando al conjunto de mitos de la civilizaci\u00f3n burguesa, el proceso est\u00e1 reci\u00e9n en sus comienzos.<\/p>\n<p>A diferencia de la ola de crisis que despeg\u00f3 con la Primera Guerra Mundial no aparecen ahora alternativas confiables engendradas en el centro del mundo (conservadoras, reformistas o revolucionarias), en ese per\u00edodo la racionalidad estatal (impregnada de la l\u00f3gica militar) ofrec\u00eda opciones viables tanto a los que quer\u00edan salvar al capitalismo como a los que aspiraban a enterrarlo. Por el contrario despuntan otras racionalidades (y rebeld\u00edas) alimentadas por el propio proceso de modernizaci\u00f3n global, de urbanizaci\u00f3n de la periferia, de expansi\u00f3n explosiva de las (inter)comunicaciones. Renacimiento del pluralismo, de formas colectivistas, solidarias desde abajo cuya complejidad desborda estructuras y prejuicios autoritarios generando en los altos mandos dram\u00e1ticas crisis de percepci\u00f3n.<\/p>\n<p>Crisis, decadencias, nacimientos, renacimientos&#8230; van tapizando un siglo sorprendente.<\/p>\n<p>(1) Stephen Roach, \u201cGlobalisation\u2019s First Oil Shock\u201d, Morgan Stanley, Aug 26 2005.<\/p>\n<p>(2) Stephen Roach, \u201cGlobal: The Shoestring Economy\u201d, Morgan Stanley, Sept 09 2005<\/p>\n<p>(3) \u201cThe global housing boom. In come the waves\u201d, The Economist, Jun 16th 2005.<\/p>\n<p>(4) FMI , Worl Economic Outlook, september 2005.<\/p>\n<p>(5) Jack Crooks, \u201cDollar drops: Good news and bad\u201d, Asia Times Online, Nov 25 2004.<\/p>\n<p>(6) U.S. Census Bureau, Foreign Trade Division.<\/p>\n<p>(7) El Balance de cuenta corriente norteamericano integra al balance comercial, al balance de inversiones estadounidenses en el exterior e inversiones extranjeras en Estados Unidos y las transferencias unilaterales.<\/p>\n<p>(8) Piketty T., Saez E., \u201cIncome Inequality in the United States, 1913-1998\u201d, The Quartely Journal of Economics, Vol. CXVIII, num 1, 2003.<\/p>\n<p>(9) Ello se debe\u00a0 a que\u00a0 la rentabilidad promedio en Estados Unidos sigue siendo m\u00e1s baja que el promedio mundial.<\/p>\n<p>(10) Jorge Beinstein, \u201c\u00bfHacia la crisis energ\u00e9tica global?\u201d, Mercado, septiembre 2005.<\/p>\n<p>(11) Jack Crooks, art.cit.<\/p>\n<p>(12) Joseph W. Stroupe, \u201c Crisis towers over de dollar\u201d, Asia Times Online, Nov. 25 2004.<\/p>\n<p>(13)\u00a0 ibid.<\/p>\n<p>(14) Andre Gunder Frank On the\u00a0 internet (http:\/\/www.rrojasdatabank.org\/agfrank\/agf_internet.htm).<\/p>\n<p>(15) Paul Kennedy, \u201cAuge y ca\u00edda de las grandes potencias\u201d, Plaza James, Barcelona, 1989.<\/p>\n<p>(16) The Economist, art. cit.<\/p>\n<p>(17) William Engdahl, \u201cIs a USA Economic collapse due in 2005?\u201d, Studien von seitfragen, July 26. 2004 (http:\/\/druckversion.studien-von-zeitfragen.net\/US%20Economic%20Collapse%202005.htm)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"\n<p>La euforia neoliberal de los a\u00f1os 1990 y los delirios militaristas que le siguieron son hoy desdibujados recuerdos, sus impactos medi\u00e1ticos se han agotado. As\u00ed como en ese remoto pasado abundaban los expertos que profetizaban el milenio burgu\u00e9s ahora muchos de ellos anuncian la pr\u00f3xima llegada de una megacrisis mundial mucho m\u00e1s potente que la de los a\u00f1os 1970. En una nota publicada en agosto del 2005 Stephen Roach, economista jefe de Morgan Stanley, alertaba sobre la inminencia de la \u201cprimera crisis energ\u00e9tica de la era de la globalizaci\u00f3n\u201d y los numerosos puntos d\u00e9biles de la econom\u00eda norteamericana ante dicho fen\u00f3meno (1). Sin embargo un mes mas tarde y en el mismo newsletter Roach colocaba en el primer nivel de peligrosidad al d\u00e9ficit del balance de cuenta corriente de Estados Unidos (2). Por su parte \u201cThe Economist\u201d apuntaba tambi\u00e9n en agosto hacia otro detonador: la burbuja inmobiliaria mundial con centro en Estados Unidos, cuyo desinfle ser\u00eda inevitable a no muy largo plazo (3), aunque durante ese a\u00f1o la revista tambi\u00e9n puso el acento en el d\u00e9ficit de cuenta corriente, la deuda publica, el d\u00e9ficit fiscal y otros males de la superpotencia.<\/p>\n<p>Una r\u00e1pida recorrida por las principales fuentes de informaci\u00f3n econ\u00f3mica internacional nos llevar\u00eda a engrosar la lista de amenazas: la fragilidad del d\u00f3lar, el circulo vicioso comercial-financiero establecido entre Estados Unidos y China (el primero acumulando deudas y d\u00e9ficits y el segundo d\u00f3lares y bonos del Tesoro norteamericano) o la desaceleraci\u00f3n de la Uni\u00f3n Europea (donde el motor alem\u00e1n aparece con crecientes dificultades econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas). Y mirando m\u00e1s all\u00e1 de la econom\u00eda asoman las consecuencias del fracaso de la ocupaci\u00f3n de Irak que podr\u00eda desatar una reacci\u00f3n en cadena; por ejemplo enlazando la ca\u00edda del d\u00f3lar con la reconversi\u00f3n de grandes reservas dolarizadas hacia otras monedas, el encarecimiento recesivo del cr\u00e9dito en Estados Unidos y la contracci\u00f3n de su consumo interno impactando sobre la demanda global.<\/p>\n<p>Varios meses antes de concluir el 2005 el FMI repronosticaba a la baja las tasas de crecimiento de varios pa\u00edses centrales (Alemania, Italia, Inglaterra, Jap\u00f3n, etc.), los bur\u00f3cratas del Fondo diversifican las culpas: Katrina, los d\u00e9ficits norteamericanos, la suba del precio del petr\u00f3leo&#8230; (4), dejando entrever que el 2006 no ser\u00eda mejor.<\/p>\n<p>La incertidumbre aumenta cuando son recordados los errores de previsi\u00f3n que antecedieron a la \u00faltima megacrisis desatada a partir del shock petrolero de 1973-1974. Los pocos economistas de renombre convencidos de que se avecinaba una crisis mundial de gran envergadura apostaban en su mayor\u00eda a las turbulencias monetarias agravadas desde 1971 cuando el presidente Nixon decidi\u00f3 no entregar m\u00e1s oro a cambio de d\u00f3lares, sepultando as\u00ed el sistema monetario construido luego de la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n<p>De todos modos esas previsiones eran marginales, la mayor\u00eda aplastante de economistas, pol\u00edticos y comunicadores endiosaban los mecanismos keynesianos capaces seg\u00fan ellos de controlar cualquier perturbaci\u00f3n seria. Cuando la crisis estall\u00f3 casi todos anticiparon el comienzo de una era de mayor regulaci\u00f3n estatal del mercado en Occidente acompa\u00f1ada por el fortalecimiento internacional del bloque sovi\u00e9tico, pero ocurri\u00f3 lo contrario; el keynesianismo cl\u00e1sico entr\u00f3 en declinaci\u00f3n, emergi\u00f3 triunfante el neoliberalismo y las desregulaciones de todo tipo, la URSS desapareci\u00f3&#8230; en s\u00edntesis, se produjo una enorme bifurcaci\u00f3n que no entraba en la visi\u00f3n conservadora de los expertos. Una sorpresa similar sucedi\u00f3 en la \u00e9poca de la primera guerra mundial una de cuyas principales v\u00edctimas fue el capitalismo liberal considerado entonces eterno por los formadores de opini\u00f3n de Occidente. Ahora que estamos ingresando en una era de alta inestabilidad predominan nuevamente los errores de percepci\u00f3n; el grueso de los medios de comunicaci\u00f3n (administradores del \u201csentido com\u00fan\u201d) dan por sentado que las transformaciones estructurales del capitalismo de las tres \u00faltimas d\u00e9cadas son irreversibles mientras que una minor\u00eda crecientemente influyente apunta hacia un cierto retorno del pasado keynesiano; es casi seguro que ambos se equivocan.<\/p>\n<p>Expansi\u00f3n del parasitismo<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-10","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jorge-beinstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}