{"id":1005,"date":"2008-10-09T00:00:00","date_gmt":"2008-10-09T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1005"},"modified":"2020-02-25T10:39:33","modified_gmt":"2020-02-25T09:39:33","slug":"la-venganza-de-karl-polanyi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1005","title":{"rendered":"La venganza de Karl Polanyi"},"content":{"rendered":"<p>En la d\u00e9cada de 1930 escribi\u00f3 que los mercados deben ser regulados y gestionados por los estados<\/p>\n<p>De todos los grandes libros que he utilizado en mis clases en el transcurso de las dos o m\u00e1s \u00faltimas d\u00e9cadas, pocos pueden compararse a la magn\u00edfica y estimulante obra publicada por Karl Polanyi en 1943, La gran transformaci\u00f3n.Se trata de un imaginativo y amplio trabajo de sociolog\u00eda hist\u00f3rica que analiza el auge del mercado capitalista moderno desde la revoluci\u00f3n industrial inglesa de finales del siglo XVIII (la \u00abgran transformaci\u00f3n\u00bb a la que hace referencia el t\u00edtulo) hasta las convulsiones de las d\u00e9cadas de 1920 y 1930 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial. Deber\u00eda ser lectura obligatoria para todos los interesados en la gesti\u00f3n y el an\u00e1lisis de la crisis contempor\u00e1nea del sistema financiero mundial.<\/p>\n<p>El libro de Polanyi proporciona un relato absorbente, aunque algo digresivo, del modo en que funcionan los mercados modernos y, en particular, de su inestabilidad estructural y sus inexorables vaivenes y oscilaciones. Poniendo en duda la idea de que hab\u00eda algo \u00abnatural\u00bb o universal en el mercado moderno y sin dedicar tiempo a las elucubraciones sobre una \u00abmano oculta\u00bb, Polanyi hizo hincapi\u00e9 en las bases culturales y pol\u00edticas de los mercados. Puso de manifiesto que lo que hab\u00eda dado lugar a ese complejo fen\u00f3meno, generador a la vez de riqueza y de inestabilidad y pobreza, era el resultado concreto de la sociedad industrial moderna. Escribiendo como escrib\u00eda durante las secuelas de la Gran Depresi\u00f3n, en la d\u00e9cada de 1930, que desemboc\u00f3 en el estallido de la guerra, su conclusi\u00f3n era un producto de la opini\u00f3n liberal del momento, bien fundada, abierta y socialdem\u00f3crata: los mercados, entidades humanas y contingentes, deben ser regulados y gestionados por los estados. No hay nada parecido a una \u00abmano oculta\u00bb. Un mercado \u00abpuro\u00bb y sin restricciones no puede ni debe existir.<\/p>\n<p>A lo largo de su vida, Polanyi (que muri\u00f3 en 1964 en Canad\u00e1) critic\u00f3, tanto en Austria como en Estados Unidos, la falta de realismo de las ideas econ\u00f3micas dominantes. Sin embargo, la tradici\u00f3n encarnada por \u00e9l qued\u00f3 marginada, y los financieros y especuladores del mundo de la pr\u00e1ctica y la mayor\u00eda de los economistas del mundo acad\u00e9mico se dedicaron a promover la idea de que los mercados son, a largo plazo, mecanismos autorregulados y, de alg\u00fan modo, \u00abnaturales\u00bb. Se generaron monta\u00f1as de palabras y expresiones con el fin de respaldar y perpetuar dicha afirmaci\u00f3n: \u00abajustes del mercado\u00bb, \u00abautocorrecci\u00f3n natural\u00bb, \u00ableyes de hierro del comercio y las finanzas\u00bb, unas \u00abfuerzas del mercado\u00bb supuestamente inevitables y muchas cosas m\u00e1s&#8230;, esa clase de paparruchas con af\u00e1n disculpatorio que hemos escuchado y le\u00eddo un d\u00eda tras otro a lo largo de muchos a\u00f1os en las noticias econ\u00f3micas de la radio, la televisi\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n impresos. El mayor de los mitos ha sido, claro est\u00e1, el de un supuesto \u00ablibre mercado\u00bb, como si el mercado moderno se hubiera visto alguna vez libre de garant\u00edas estatales, a saber, de seguridad, derecho internacional, control y reglamentaci\u00f3n del trabajo; y como si pudiera decirse que un sistema en el que el poder est\u00e1 distribuido de un modo tremendamente desigual e inestable garantiza la \u00ablibertad\u00bb de la mayor\u00eda de las personas sometidas a \u00e9l.<\/p>\n<p>Si bien el punto \u00e1lgido de semejante glorificaci\u00f3n y cosificaci\u00f3n \u00abneoliberal\u00bb de los mercados se produjo en los a\u00f1os Reagan-Thatcher de la d\u00e9cada de 1980, la tendencia pareci\u00f3 quedar confirmada por la ca\u00edda de las econom\u00edas planificadas socialistas a principios de la d\u00e9cada de 1990, el auge de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y el ascenso de China. Ahora bien, frente a esa idea de las finanzas en tanto que esfera aut\u00f3noma de la actividad econ\u00f3mica, los seguidores de la tradici\u00f3n de Polanyi han sostenido que ning\u00fan sistema econ\u00f3mico, ya sea industrial, financiero o agr\u00edcola, puede funcionar sin el papel activo del Estado. La aspiraci\u00f3n de tales autores era, como ocurri\u00f3 con pensadores anteriores como Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx, reunir el estudio de la pol\u00edtica, del Estado, y el estudio de la econom\u00eda, de los mercados. As\u00ed, las prescripciones pol\u00edticas fueron que el Estado moderno ten\u00eda que fomentar y proteger los mercados, del mismo modo que proporcionaba servicios p\u00fablicos para garantizar la seguridad de los viajes y el transporte, la estabilidad de las monedas, la promoci\u00f3n de la educaci\u00f3n y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, as\u00ed como todos los dem\u00e1s respaldos esenciales &#8211; y con frecuencia no reconocidos- que suministraba el Estado, incluso en las sociedades m\u00e1s supuestamente partidarias del laissez faire del mercado capitalista. La hybris, el cegador orgullo, de los dirigentes financieros y los encargados de formular pol\u00edticas de los \u00faltimos a\u00f1os no s\u00f3lo reside en la creencia de que, uno tras otro, los conjuntos de pr\u00e1cticas falaces y de sistemas desmedidos de pr\u00e9stamo pod\u00edan sostenerse, sino en la creencia de que hab\u00edan creado algo que se correspond\u00eda con un orden \u00abnatural\u00bb y, por ello, impl\u00edcitamente, \u00abeterno\u00bb. Por encima de todo, la verdadera hybris ha consistido en no haber le\u00eddo la historia ni, en particular, La gran transformaci\u00f3n.Ahora, en estos momentos dram\u00e1ticos en que durante las \u00faltimas semanas hemos presenciado una intervenci\u00f3n sin precedentes del Estado estadounidense y sus hom\u00f3logos europeos en los mercados financieros, la validez de lo defendido por Karl Polanyi y sus seguidores, por encima de todo la fragilidad y la artificialidad de los mercados, ha quedado demostrada a los ojos de todos.Polanyi podr\u00eda advertirnos adem\u00e1s de que, como en \u00e9pocas anteriores en que los mercados se excedieron y tuvieron que verse corregidos por los estados, tambi\u00e9n esta vez cabe una reacci\u00f3n desmesurada: el supuesto mecanismo de autocorrecci\u00f3n y b\u00fasqueda de equilibrio tambi\u00e9n era un mito. La falta de confianza y rumbo podr\u00eda llevar a los estados demasiado lejos en la direcci\u00f3n opuesta. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, cuando no est\u00e9n cegados por la especulaci\u00f3n a corto plazo y la pura codicia, los encargados de controlar y dirigir las econom\u00edas podr\u00edan decir algo acerca de esas entidades supuestamente \u00abnaturales\u00bb y \u00ablibres\u00bb que dicen manejar.<\/p>\n<p>F. HALLIDAY, profesor-investigador de la ICREA (Instituci\u00f3 Catalana de Recerca i Estudis Avan\u00e7ats) en el IBEI (Institut de Barcelona d\u00b4Estudis internacionals)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la d\u00e9cada de 1930 escribi\u00f3 que los mercados deben ser regulados y gestionados por los estados <\/p>\n<p>De todos los grandes libros que he utilizado en mis clases en el transcurso de las dos o m\u00e1s \u00faltimas d\u00e9cadas, pocos pueden compararse a la magn\u00edfica y estimulante obra publicada por Karl Polanyi en 1943, La gran transformaci\u00f3n.Se trata de un imaginativo y amplio trabajo de sociolog\u00eda hist\u00f3rica que analiza el auge del mercado capitalista moderno desde la revoluci\u00f3n industrial inglesa de finales del siglo XVIII (la &quot;gran transformaci\u00f3n&quot; a la que hace referencia el t\u00edtulo) hasta las convulsiones de las d\u00e9cadas de 1920 y 1930 y el estallido de la Segunda  Guerra Mundial. Deber\u00eda ser lectura obligatoria para todos los interesados en la gesti\u00f3n y el an\u00e1lisis de la crisis contempor\u00e1nea del sistema financiero mundial. <\/p>\n<p>El libro de Polanyi proporciona un relato absorbente, aunque algo digresivo, del modo en que funcionan los mercados modernos y, en particular, de su inestabilidad estructural y sus inexorables vaivenes y oscilaciones. Poniendo en duda la idea de que hab\u00eda algo &quot;natural&quot; o universal en el mercado moderno y sin dedicar tiempo a las elucubraciones sobre una &quot;mano oculta&quot;, Polanyi hizo hincapi\u00e9 en las bases culturales y pol\u00edticas de los mercados. Puso de manifiesto que lo que hab\u00eda dado lugar a ese complejo fen\u00f3meno, generador a la vez de riqueza y de inestabilidad y pobreza, era el resultado concreto de la sociedad industrial moderna. Escribiendo como escrib\u00eda durante las secuelas de la Gran Depresi\u00f3n, en la d\u00e9cada de 1930, que desemboc\u00f3 en el estallido de la guerra, su conclusi\u00f3n era un producto de la opini\u00f3n liberal del momento, bien fundada, abierta y socialdem\u00f3crata: los mercados, entidades humanas y contingentes, deben ser regulados y gestionados por los estados. No hay nada parecido a una &quot;mano oculta&quot;. Un mercado &quot;puro&quot; y sin restricciones no puede ni debe existir. <\/p>\n<p>A lo largo de su vida, Polanyi (que muri\u00f3 en 1964 en Canad\u00e1) critic\u00f3, tanto en Austria como en Estados Unidos, la falta de realismo de las ideas econ\u00f3micas dominantes. Sin embargo, la tradici\u00f3n encarnada por \u00e9l qued\u00f3 marginada, y los financieros y especuladores del mundo de la pr\u00e1ctica y la mayor\u00eda de los economistas del mundo acad\u00e9mico se dedicaron a promover la idea de que los mercados son, a largo plazo, mecanismos autorregulados y, de alg\u00fan modo, &quot;naturales&quot;. Se generaron monta\u00f1as de palabras y expresiones con el fin de respaldar y perpetuar dicha afirmaci\u00f3n: &quot;ajustes del mercado&quot;, &quot;autocorrecci\u00f3n natural&quot;, &quot;leyes de hierro del comercio y las finanzas&quot;, unas &quot;fuerzas del mercado&quot; supuestamente inevitables y muchas cosas m\u00e1s&#8230;, esa clase de paparruchas con af\u00e1n disculpatorio que hemos escuchado y le\u00eddo un d\u00eda tras otro a lo largo de muchos a\u00f1os en las noticias econ\u00f3micas de la radio, la televisi\u00f3n y los medios de comunicaci\u00f3n impresos. El mayor de los mitos ha sido, claro est\u00e1, el de un supuesto &quot;libre mercado&quot;, como si el mercado moderno se hubiera visto alguna vez libre de garant\u00edas estatales, a saber, de seguridad, derecho internacional, control y reglamentaci\u00f3n del trabajo; y como si pudiera decirse que un sistema en el que el poder est\u00e1 distribuido de un modo tremendamente desigual e inestable garantiza la &quot;libertad&quot; de la mayor\u00eda de las personas sometidas a \u00e9l. <\/p>\n<p>Si bien el punto \u00e1lgido de semejante glorificaci\u00f3n y cosificaci\u00f3n &quot;neoliberal&quot; de los mercados se produjo en los a\u00f1os Reagan-Thatcher de la d\u00e9cada de 1980, la tendencia pareci\u00f3 quedar confirmada por la ca\u00edda de las econom\u00edas planificadas socialistas a principios de la d\u00e9cada de 1990, el auge de la tecnolog\u00eda de la informaci\u00f3n y el ascenso de China. Ahora bien, frente a esa idea de las finanzas en tanto que esfera aut\u00f3noma de la actividad econ\u00f3mica, los seguidores de la tradici\u00f3n de Polanyi han sostenido que ning\u00fan sistema econ\u00f3mico, ya sea industrial, financiero o agr\u00edcola, puede funcionar sin el papel activo del Estado. La aspiraci\u00f3n de tales autores era, como ocurri\u00f3 con pensadores anteriores como Adam Smith, David Ricardo y Karl Marx, reunir el estudio de la pol\u00edtica, del Estado, y el estudio de la econom\u00eda, de los mercados. As\u00ed, las prescripciones pol\u00edticas fueron que el Estado moderno ten\u00eda que fomentar y proteger los mercados, del mismo modo que proporcionaba servicios p\u00fablicos para garantizar la seguridad de los viajes y el transporte, la estabilidad de las monedas, la promoci\u00f3n de la educaci\u00f3n y la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, as\u00ed como todos los dem\u00e1s respaldos esenciales &#8211; y con frecuencia no reconocidos- que suministraba el Estado, incluso en las sociedades m\u00e1s supuestamente partidarias del laissez faire del mercado capitalista. La hybris, el cegador orgullo, de los dirigentes financieros y los encargados de formular pol\u00edticas de los \u00faltimos a\u00f1os no s\u00f3lo reside en la creencia de que, uno tras otro, los conjuntos de pr\u00e1cticas falaces y de sistemas desmedidos de pr\u00e9stamo pod\u00edan sostenerse, sino en la creencia de que hab\u00edan creado algo que se correspond\u00eda con un orden &quot;natural&quot; y, por ello, impl\u00edcitamente, &quot;eterno&quot;. Por encima de todo, la verdadera hybris ha consistido en no haber le\u00eddo la historia ni, en particular, La gran transformaci\u00f3n.Ahora, en estos momentos dram\u00e1ticos en que durante las \u00faltimas semanas hemos presenciado una intervenci\u00f3n sin precedentes del Estado estadounidense y sus hom\u00f3logos europeos en los mercados financieros, la validez de lo defendido por Karl Polanyi y sus seguidores, por encima de todo la fragilidad y la artificialidad de los mercados, ha quedado demostrada a los ojos de todos.Polanyi podr\u00eda advertirnos adem\u00e1s de que, como en \u00e9pocas anteriores en que los mercados se excedieron y tuvieron que verse corregidos por los estados, tambi\u00e9n esta vez cabe una reacci\u00f3n desmesurada: el supuesto mecanismo de autocorrecci\u00f3n y b\u00fasqueda de equilibrio tambi\u00e9n era un mito. La falta de confianza y rumbo podr\u00eda llevar a los estados demasiado lejos en la direcci\u00f3n opuesta. Quiz\u00e1 alg\u00fan d\u00eda, cuando no est\u00e9n cegados por la especulaci\u00f3n a corto plazo y la pura codicia, los encargados de controlar y dirigir las econom\u00edas podr\u00edan decir algo acerca de esas entidades supuestamente &quot;naturales&quot; y &quot;libres&quot; que dicen manejar. <\/p>\n<p> F. HALLIDAY, profesor-investigador de la ICREA (Instituci\u00f3 Catalana de Recerca i Estudis Avan\u00e7ats) en el IBEI (Institut de Barcelona d\u00b4Estudis internacionals)<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[],"class_list":["post-1005","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1005","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1005"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1005\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1005"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1005"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1005"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}