{"id":10094,"date":"2021-07-11T05:00:37","date_gmt":"2021-07-11T04:00:37","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10094"},"modified":"2021-07-11T06:39:20","modified_gmt":"2021-07-11T05:39:20","slug":"todo-en-vano-de-walter-kempowski-un-comentario-sin-pretensiones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10094","title":{"rendered":"<i>Todo en Vano<\/i>, de Walter Kempowski : un comentario sin pretensiones"},"content":{"rendered":"<p><em><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/todo_en_vano.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-10097\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/todo_en_vano-195x300.jpg\" alt=\"\" width=\"195\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/todo_en_vano-195x300.jpg 195w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/07\/todo_en_vano.jpg 229w\" sizes=\"auto, (max-width: 195px) 100vw, 195px\" \/><\/a>Todo en vano<\/em>, es la \u00faltima obra que public\u00f3 Walter Kempowski, autor alem\u00e1n muerto en 2007. La mayor\u00eda de sus trabajos se sit\u00faan en momentos cr\u00edticos de la historia de Alemania, 1945, la derrota en la segunda Guerra Mundial o 1989, en los momentos anteriores o posteriores a la ca\u00edda del muro. Quiz\u00e1s su obra m\u00e1s importante sea <em>Swansong 1945<\/em> (<em>Das Echolot<\/em>) donde, bajo la forma de diario, relata los \u00faltimos 4 d\u00edas del Reich en Berl\u00edn. Es un relato hist\u00f3rico que recoge diarios, cartas y memorias recopilados en 10 vol\u00famenes a lo largo de a\u00f1os y escritos por los protagonistas y del que no hay traducci\u00f3n en espa\u00f1ol.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de <em>Todo en vano<\/em>, transcurre en una peque\u00f1a ciudad ficticia localizada en Prusia Oriental, Mitkau, cercana al frente ruso. Pronto los rusos traspasar\u00e1n la frontera alemana y refugiados de otros pa\u00edses que hab\u00edan sido sometidos durante el avance alem\u00e1n, ya han empezado a llegar, cada vez con m\u00e1s frecuencia. Las clases se han tenido que suspender para poder alojar a quienes llegan huyendo del avance de los rusos. Igualmente el monasterio cercano sirve de refugio a ancianos desplazados. Adem\u00e1s han instalado un hospital por el que pasan personajes que nos hablan de una Alemania culta.<\/p>\n<p>Sin embargo la poblaci\u00f3n parece continuar su vida normal. Mitkau es un microcosmos a trav\u00e9s del cual Kempowski nos explica la sociedad nazi de los tiempos de guerra. El mosaico que ofrece es m\u00e1s complejo y matizado del que de forma habitual hablamos. No es un escenario dram\u00e1tico de escenas dantescas. La segregaci\u00f3n y la lucha de clases recorren el libro, segregaci\u00f3n y lucha que solo aflora en momentos puntuales.<\/p>\n<p>En la ciudad encontramos trabajadores extranjeros que, sorprendentemente, han acudido a Alemania de forma voluntaria, a veces forzados por la persecuci\u00f3n y el ostracismo a que han sido sometidos en sus lugares de origen. No tienen la consideraci\u00f3n de ciudadanos plenos. No tienen acceso a cualquier tipo de trabajo, solo empleos de menor cualificaci\u00f3n y, siempre, sometidos al control, la desconfianza y la sospecha de los alemanes. Algunos viven en colonias, separados del resto de habitantes alemanes, dirigidas por un jefe nazi. Otros se emplean en el servicio dom\u00e9stico. Todos son sospechosos porque no son alemanes y, m\u00e1s que nadie los polacos. (\u00abNunca te f\u00edes de un polaco\u00bb)<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos a los prisioneros de guerra que trabajan para la comunidad. Igualmente aqu\u00ed hay distinciones: no tienen la misma consideraci\u00f3n los franceses que los rusos. Los prisioneros rusos son r\u00e1pidamente pasados por las armas. Los desertores son ejecutados de la misma forma expeditiva. No se explica que eso pasa, se sabe, como sabes que si robas te detendr\u00e1 la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Hay otros prisioneros, ladrones, disidentes\u2026 Estos realizan las tareas m\u00e1s penosas en las condiciones m\u00e1s duras, sin ropa adecuada, peor alimentados. No hay jud\u00edos, esos\u2026 ya se sabe. No hay jud\u00edos en Mitkau, en ning\u00fan lugar.<\/p>\n<p>Una de las virtudes del libro es sumergirnos en la poli\u00e9drica sociedad aria. En la lucha de clases soterrada, entre otras razones, por la represi\u00f3n que ejerc\u00eda el partido, aunque no se la menciona. Los resentimientos, los desprecios, hay que buscarlos en incidentes nimios. El profesor, esa clase baja media, al que se tolera, se escucha a medias, pero al que de forma ostensible se le excluye en los momentos importantes.<\/p>\n<p>El nazi advenedizo, oscuro, fracasado al que el partido le ha dado la oportunidad de mejorar econ\u00f3micamente y hasta le ha dado poder sobre los dem\u00e1s, un Eichman de provincias que acaricia el deseo de obtener el \u201cvon\u201d delante del apellido. Alguien que todo el mundo esquiva y todo el mundo desprecia y, sin embargo, buen organizador.<\/p>\n<p>En el v\u00e9rtice de la pir\u00e1mide est\u00e1n los junkers. La nobleza prestigiada, envidiada y odiada a un tiempo y sobre la cual la guerra y la sociedad ejercer\u00e1n su venganza aniquil\u00e1ndola. Una nobleza ego\u00edsta e insolidaria con un pueblo del que solo la separan la riqueza y los prejuicios arraigados por siglos de dominio se\u00f1orial. Son seres que se a\u00edslan encerr\u00e1ndose en su torre de marfil (la mansi\u00f3n, s\u00edmbolo de su decadencia y destino, est\u00e1 a 4 Km. de la ciudad) y a quienes los acontecimientos arrollar\u00e1n y destruir\u00e1n. Por otro lado Kempowski nos ofrece, nuevamente, una imagen de los junkers alejada de la que se da habitualmente. Para el autor no son esos seres disgustados con la ascensi\u00f3n de Hitler, que no comparten ni su ideolog\u00eda, ni sus prejuicios. Los junkers, son presentados por el autor, distanciados y resignados a tratar con esos advenedizos groseros que son los nazis pero con los que comparten plenamente la idea de raza. Queda clara la identificaci\u00f3n con la ideolog\u00eda del partido cuando se descubra que la mujer del noble, Katharina, ha escondido a un jud\u00edo durante una noche. El horror del descubrimiento es compartido por familiares y amigos, por los refugiados, que al fin se han visto obligados a alojar, y hasta por los trabajadores extranjeros. Su preocupaci\u00f3n, incluso la del miembro de la brigada criminal que la detiene, es si han existido relaciones, relaciones prohibidas entre razas. Al final es una preocupaci\u00f3n moral (\u00abti toqui?\u00bb \u2013 Amarcord). Una obsesi\u00f3n de siglos.<\/p>\n<p>Conforme los rusos avanzan, el r\u00edo de exiliados crece aunque a\u00fan se conf\u00eda en la genialidad del F\u00fchrer (No permitir\u00e1 que los rusos ofendan el suelo alem\u00e1n). Pero la alarma cunde. Hay miedo, miedo a ser los vencidos, miedo a la venganza. Saben, sin que se lo quieran confesar a s\u00ed mismos, que los alemanes fueron s\u00e1dicos con los pueblos del Este, no solo con los jud\u00edos. Temen la justicia del ojo por ojo. Si bien no es solo eso. Es m\u00e1s. Es nuevamente el menosprecio por un pueblo al que consideran inferior, sin cultura. Los comparan con los franceses de donde viene el refinamiento y tambi\u00e9n la civilizaci\u00f3n, las ediciones de lujo. No han olvidado el paso de las tropas napole\u00f3nicas y aun as\u00ed\u2026 De Rusia solo puede venir la barbarie. Y me parece importante porque es un miedo at\u00e1vico, m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias pol\u00edticas e ideol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>En las primeras etapas de la huida, el partido a trav\u00e9s de las Juventudes, est\u00e1 muy presente. De hecho lo est\u00e1 a lo largo de todo el relato organizando el abastecimiento, limpiando de nieve las calles, acudiendo a donde se les necesita. La maquinaria organizativa que se aplica en los campos de concentraci\u00f3n, tambi\u00e9n se usa aqu\u00ed al servicio de los refugiados. Se ordenan los lugares donde dejar carros y carretillas. Hay espacios m\u00e1s o menos confortables donde dormir. Tienen preparados alimentos y platos de sopa. Entonces uno no puede por menos de recordar el comentario de las rusas que llegan por primera vez a las primeras casas alemanas, en los terrenos que acaban de conquistar: \u00a1c\u00f3mo pueden perder la guerra! Tienen hasta caf\u00e9 que nosotros hace a\u00f1os que no vemos. (<em>La Guerra no tiene rostro de mujer<\/em>. De Svetlana Aliex\u00e9vic)<\/p>\n<p>Otra vez la marcha hacia el oeste sirve para mostrar las diferencias sociales. Como los Globig, los junkers, son objeto de un respeto supersticioso unido de manera indisoluble a la envidia y el deseo de humillarlos. La, al principio ordenada marcha, se convierte en algo desordenado, donde afloran todos los sentimientos m\u00e1s mezquinos, los robos y los enga\u00f1os. De toda la familia von Globig solo sobrevive el hijo Peter con su microscopio y su pistola de aire comprimido. Su madre, Katharina, que escondi\u00f3 al jud\u00edo, desaparece en manos de la justicia, antes ha dejado en la casa un medall\u00f3n que siempre llevaba al cuello y a menudo acariciaba. Peter lo coge y cuando lo abre, deseoso de saber a quien quer\u00eda tanto su madre, descubre una foto de la propia Katharina. Toda una met\u00e1fora de la funci\u00f3n de la nobleza y de sus prioridades en la sociedad: ellos eran su \u00fanica preocupaci\u00f3n y prioridad.<\/p>\n<p>A mi entender, Kempowski habla de la desaparici\u00f3n de todo un mundo sobre el que se construy\u00f3 el nazismo. Un mundo que compart\u00eda valores y prevenciones que el nazismo elev\u00f3 a la en\u00e9sima potencia y al que los grupos de nobles prusianos, ascetas, disciplinados que, se ha dicho, que no los aceptaba, que se unieron sin convicci\u00f3n y que ten\u00edan valores superiores, queda desmentido. No fue as\u00ed en absoluto. En definitiva, lo que nos dice no niega cuanto ya sabemos de aquella sociedad, solo nos la pone bajo otra luz, la hace m\u00e1s compleja. El manto del nazismo ocult\u00f3 las diferencias y las contradicciones de la sociedad alemana y dirigi\u00f3 la mirada solo hacia los no arios, a quienes convirti\u00f3 en seres inferiores. Creo que a veces, nosotros tambi\u00e9n nos dejamos dirigir la mirada y perdemos la perspectiva de que las contradicciones sociales, de clase, estaban ah\u00ed y no desaparecieron bajo las consignas supremacistas. Nos habla tambi\u00e9n del sufrimiento que tambi\u00e9n tuvieron los alemanes al ser vencidos, como les suele ocurrir a todos los derrotados, como sufren cuantos viven una guerra. Un sufrimiento que con frecuencia obviamos en los libros de historia, que no los absuelve de sus cr\u00edmenes. Kempowski tampoco lo hace, al contrario, lo que hace es se\u00f1alar la profundidad y la extensi\u00f3n del mal.<\/p>\n<p>7 julio 2021<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Todo en vano, es la \u00faltima obra que public\u00f3 Walter Kempowski, autor alem\u00e1n muerto en 2007. 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