{"id":10218,"date":"2021-07-31T05:00:45","date_gmt":"2021-07-31T04:00:45","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10218"},"modified":"2021-07-31T06:34:02","modified_gmt":"2021-07-31T05:34:02","slug":"por-que-algunas-personas-somos-comunistas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10218","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 algunas personas somos comunistas?"},"content":{"rendered":"<div class=\"post-wrap\">\n<div class=\"post-content entry-content\">\n<p>Cuando contemplamos nuestros proyectos de vida y queremos que esa vida haya de ser guiada rectamente con arreglo a la raz\u00f3n y al conocimiento nos encontramos necesariamente la pregunta de \u00bfpor qu\u00e9?. \u00bfPor qu\u00e9 optamos por ese camino que nos hemos dado? Todo asunto relevante para nuestro proyecto existencial se ve necesitado de su justificaci\u00f3n racional desde la conciencia propia y ante los dem\u00e1s. Siempre hallamos en el camino a Tebas la esfinge que, como a Edipo, nos lanza la pregunta en que est\u00e1 en juego si no la vida del viajero al menos si la racionalidad deliberada. Vida sin deliberaci\u00f3n no merece la pena vivirse. Efectivamente, la esfinge nos retira la vida no solamente cuando no respondemos sino tambi\u00e9n cuando no la ponemos interrog\u00e1ndonos.<\/p>\n<p>Entre las personas comunistas se nos a\u00f1ade una exigencia suplementaria. A ese por qu\u00e9 soy no le basta apelar \u00fanicamente a la conciencia y al fuero interno sino que necesita de otra m\u00e1s amplia formulaci\u00f3n \u00bfPor qu\u00e9 somos? A los y las comunistas no nos puede satisfacer ni el interrogante dirigido a la conciencia individual ni la respuesta del arbitrio personal o de una Raz\u00f3n trascendente, sino las razones que nos damos y nos comunicamos unas personas a otras. Atendemos as\u00ed al mundo com\u00fan que con ellas, las razones que se dan y se reciben, nos construimos a nosotros mismos y al mundo humano que compartimos. Un mundo hecho de lenguaje que quiere ser un hogar com\u00fan. No pueden darse razones en soledad y el conocimiento privado no es ninguna clase de conocimiento. De la misma manera no se puede ser libre solo o sola. Las personas comunistas siempre hemos de ser un nosotras. Lo que realmente nos hace ser es la relaci\u00f3n. Solo se es humano en la medida en que somos humanos con otros. Nuestra libertad no es una soberan\u00eda \u00fanicamente limitada por la libertad de las otras y los otros sino que nuestra libertad comienza cuando empieza la de los dem\u00e1s. No hay manera de plantearse por qu\u00e9 soy sin decirlo, esto es, sin participarlo a las dem\u00e1s personas, de manera que siempre desemboca en por qu\u00e9 somos. Un <em>cogito<\/em> plural nos dice un <em>Faktum<\/em> no de Raz\u00f3n sino de razones, de hablas, y de espacios comunes donde ese habla se da como proposici\u00f3n con la finalidad de ser escuchada y apelando al asentimiento y la adhesi\u00f3n para que resulte un com\u00fan. No es \u00fanicamente para los comunistas el kantiano \u201ccielo estrellado sobre mi cabeza\u201d y \u201cla conciencia moral dentro de mi<em>\u201d<\/em>. Ambas cosas, la moralidad y el conocimiento, est\u00e1n en el <em>nosotros\/nosotras<\/em>.<\/p>\n<p>Esta larga justificaci\u00f3n del uso del plural en el titulo mismo de este art\u00edculo no ha sido ociosa ya que nos sit\u00faa en el contexto de reflexi\u00f3n del que partimos las personas comunistas. Esta primera reflexi\u00f3n nos conduce a lo que es la antropolog\u00eda comunista y que al mismo tiempo lo fue de la antig\u00fcedad ilustrada cl\u00e1sica: solo en la polis se hace el ser humano bueno y feliz. Somos comunistas porque creemos que solo devenimos humanos cuando estamos con otras personas construyendo un mundo com\u00fan.<\/p>\n<p>En asuntos de reflexi\u00f3n, la filolog\u00eda, como amante del logos, es decir de la palabra comunicada, nos ense\u00f1a la etimolog\u00eda del t\u00e9rmino comunismo. El t\u00e9rmino procede de la ra\u00edz latina <em>munus<\/em> que se refiere a la vez a obligaci\u00f3n, carga y a don, regalo. El <em>munus<\/em> es un deber, una tarea. Por otro lado, significa una entrega, un servicio. Sus derivaciones siguen enriqueciendo estos significados por cuanto <em>munere<\/em>, es remunerar, premiar, retribuir y <em>muneratio<\/em>, generosidad. La <em>communio<\/em>, ya muy cerca de la propia noci\u00f3n de comunista, es el hecho de compartir esos deberes, dones y servicios mutuos.<em> Communis<\/em> es lo que pertenece a todos y se construye compartiendo el deber con la entrega y labor de todos. No muy lejos de esta construcci\u00f3n originada en el don est\u00e1 el mismo fonema de <em>moena<\/em>: los muros, la muralla, lo que define la ciudad y la protege. Todo ello evoca el significado de una alianza entre las instituciones morales del don y de la cooperaci\u00f3n en el deber que es propio de una universalidad del com\u00fan sin exclusiones ni exclusividades.<\/p>\n<p>Las personas comunistas somos de ese mundo moral y social. Nuestra sociedad no procede de competencia, lucro y prerrogativa sino de mutuo compromiso y obligaci\u00f3n compartida y acordada. No es la ley del m\u00e1s fuerte sino la ley de todo el mundo. Esto no quiere decir pac\u00edfico consenso, pues, en efecto, el eco de la muralla, la <em>moena<\/em>, nos recuerda que a veces no es pac\u00edficamente como se construyen las ciudades y los lugares donde ha de habitar la comunidad deben de tener en cuenta a los enemigos del com\u00fan, los privilegiados.<\/p>\n<p>Los y las comunistas consideramos, por experiencia milenaria, que hay instituciones, como la propiedad, cuyo ejercicio puede alcanzar formas y grados que entra\u00f1an dominio de unos seres humanos sobre otros y que funcionan como explotaci\u00f3n y aprovechamiento de los que unos pocos se lucran a expensas de la servidumbre de los otros. Siendo la \u00fanica subordinaci\u00f3n legitima sin sumisi\u00f3n aquella a los que todos nos sometemos a nosotros mismos, esas formas de propiedad no pueden quedar en manos privadas sino en las de todos porque se trata en realidad de un gobierno y mando sobre las voluntades, obligaci\u00f3n que solo es tal si proviene de la voluntad general generada en asociaci\u00f3n republicana del com\u00fan. Esa propiedad, susceptible de ser arma de dominaci\u00f3n, no puede ser privada sino siempre p\u00fablica, de todos, sea cual sea la forma que haya adoptado y adoptar\u00e1 circunstancial e hist\u00f3ricamente: la tierra, los recursos naturales, la energ\u00eda, los medios de producci\u00f3n, el dinero y la deuda, el cr\u00e9dito y la finanza, etc. Este criterio ha sido causa del terror que el comunismo ha despertado en los propietarios explotadores hasta el punto que se nos identifica con intenci\u00f3n reductiva como enemigos de la propiedad privada libre. Propiedad y libertad est\u00e1n relacionadas, en efecto, pero debe ser la libertad la que ordena la propiedad y no a la inversa. En materia de orden, como en todo donde est\u00e1 en juego las relaciones normativas, en nuestra Gr\u00e1ndola comunista, es \u201c<em>el pueblo el que mas ordena<\/em>\u201d. Somos comunistas porque recuperamos para la propiedad su condici\u00f3n de ejercicio en libertad y no su status de instrumento de dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como comunistas juzgamos que el capitalismo no es otra cosa sino una descomunal organizaci\u00f3n del ego\u00edsmo que toma como criterio de rango la capacidad para hacer dinero y enriquecerse a toda costa incluyendo la explotaci\u00f3n y aprovechamiento de los y las semejantes y reduciendo las aspiraciones humanas a un <em>homo economicus<\/em> solo atento a las m\u00e1s bajas pasiones del lucro y aprovechamiento de todo y de todos. Precisamente nuestra experiencia de sufrimiento de la necesidad nos ha hecho saber con orgullo altivo, la dignidad de nuestra humanidad en la construcci\u00f3n aut\u00f3noma de un mundo \u00e9tico que dicta incluso desde lo que deba ser o no ser necesario y productivo hasta lo que deba ser justo y bueno, en la cultura del apoyo mutuo y el don. Esta vivencia nos ense\u00f1a que nuestra identidad como actores colectivos de nuestra emancipaci\u00f3n no se agota en nuestra posici\u00f3n en las relaciones de producci\u00f3n ni en una \u00fanica o \u00faltima instancia de la necesidad ni de la producci\u00f3n ni de la reproducci\u00f3n, sino en el sentido y significado que damos a nuestras vidas y de la propia creaci\u00f3n de nuestro mundo com\u00fan que se construye como fuerza simb\u00f3lica, cultural, moral y con el lenguaje. Con estas armas, las personas comunistas hemos puesto la fuente de la moralidad no en la necesidad sino en la libertad. Con estas armas los y las comunistas sabemos que solo las personas despose\u00eddas nos liberamos a nosotras mismas de todas las necesidades y dominaciones impuestas por cielos, dioses, reyes, o tribunos salvadores. Compartimos con la Ilustraci\u00f3n el principio de que la humanidad solo puede servirse de s\u00ed misma y que depende nada m\u00e1s que de s\u00ed\u2026 y nada menos.<\/p>\n<p>En la propia emancipaci\u00f3n y la conciencia generada en el empe\u00f1o por conseguirla nos construimos como comunidad activa y pol\u00edtica siendo esta labor constante e inacabada. Sabemos que no es una labor de cumplimiento de un ideal a traer a esta tierra sino a ir definiendo en la propia lucha de emancipaci\u00f3n. Por eso, las personas comunistas no tenemos ninguna anticipaci\u00f3n doctrinaria o fantasiosa de lo que deba hacerse. No porque haya un sentido necesario que haya de cumplir la historia sino porque lo que haya de hacerse en cada momento es lo que el pueblo acuerde. El gobierno que proponemos es el de que la voluntad popular sea gobierno. El comunismo ha sido presentado por las oligarqu\u00edas dominantes como lo opuesto a democracia. Al contrario, queremos la radicalizaci\u00f3n de la democracia. Solo tenemos por voluntad popular la emancipada de toda dominaci\u00f3n e intermediaci\u00f3n previa a su expresi\u00f3n. Esta voluntad com\u00fan ha sido llamado \u201cterror\u201d por las oligarqu\u00edas. No nos basta la urna electoral que se\u00f1ale a quienes nos gobiernen, queremos m\u00e1s, queremos gobernarnos. Al anticomunismo le aterra la democracia porque tiene la potencialidad de emancipar al mismo tiempo que se practica.<\/p>\n<p>Creemos, tambi\u00e9n por hab\u00e9rsenos dado en la experiencia, que tal empe\u00f1o no consiste en piadosos deseos de transformaci\u00f3n de las almas, sino que debe resolverse en un conflicto siempre existente entre dominadores y dominados, entre pobres y ricos, \u00e9stos queriendo dominar, aqu\u00e9llos no ser dominados. La multitud desata su violencia leg\u00edtimamente para librarse de aqu\u00e9llos que mantienen una violencia tenaz y persistente contra los muchos, y contra el bien com\u00fan. Buena parte de la identidad de las clases subordinadas se ha construido con la conciencia y experiencia que se ilustra en la sentencia espont\u00e1nea de que todo rico es un ladr\u00f3n o heredero de ladr\u00f3n y que todo rico es un vecino peligroso para cada uno y para la rep\u00fablica.<\/p>\n<p>En muchos casos estas propuestas del com\u00fan se han logrado y forman parte de lo mejor de nuestro patrimonio pol\u00edtico actual que sin aqu\u00e9llas no existir\u00eda hoy. Son incontables las instituciones sociales y pol\u00edticas de las que nos sentimos orgullosos y gozamos hoy que han sido inevitablemente calificadas en su d\u00eda no solo de utop\u00edas sino de ignorantes y despreciables reclamaciones del vulgo com\u00fan, imposibles y propias de gentes de baja condici\u00f3n. A ellos deb\u00edan de a\u00f1adirse otros perversos productos y m\u00e1rgenes de los mismos: agitadores y gentes sin Dios, sin ley ni ley. Todos ellos compart\u00edan el mismo calificativo central de igualdad y de sola posesi\u00f3n de un bajo oficio pero ricos en comunidad y hermandad, en todas sus declinaciones: los <em>ciompi, diggers<\/em> y <em>levellers<\/em>, <em>remensas<\/em> y <em>jacqueries, irmandi\u00f1os, comuneros, agermanados, comunidades del mar, sans culottes, communards, comunistas<\/em>,\u2026<\/p>\n<p>En otros casos, si no lograron el objetivo, lograron la dignidad de empe\u00f1arse en buscarlo. Porque en efecto, no solo se rebelan los pueblos que esperan lograr algo, sino que la propia dignidad de la lucha de la rebeli\u00f3n por conseguirla es tambi\u00e9n un \u00e9xito. En otros casos, la herencia de la rebeli\u00f3n frustrada nos habla de que la justicia no se remite al mundo celestial m\u00e1s all\u00e1 sino al juicio posterior de la memoria que har\u00e1 perdurar en una inmortalidad en este mundo entre los recuerdos que el com\u00fan tiene p\u00fablicamente por nobles. Otros reclamar\u00e1n en permanencia una redenci\u00f3n siendo las generaciones posteriores a las que nos incumbe la recuperaci\u00f3n mesi\u00e1nica de las causas justas que se perdieron, como se\u00f1ala Walter Benjamin, restableciendo la justicia que se les arrebat\u00f3.<\/p>\n<p>\u00c9xitos, memorias y propuestas, son acervo de un patrimonio real, institucional y moral que en parte heredamos y por otra parte proponemos. Todo ello son las <em>costumbres en com\u00fan <\/em>populares, el soporte moral e ideol\u00f3gico que servir\u00e1 permanentemente para aspirar a la construcci\u00f3n de una sociedad comunista. Somos los herederos de los movimientos ancestrales que han construido toda la articulaci\u00f3n ideol\u00f3gica y moral que reclama la forma de convivir en libertad. Esa herencia es el verdadero <em>comunismo real<\/em> por cuanto existe y ha existido siempre.<\/p>\n<p>Los y las comunistas tenemos una tradici\u00f3n que no hemos dejado en manos de tradicionalistas. No es la tradici\u00f3n de estos \u00faltimos, la de los vencedores, sino la tradici\u00f3n de lo que hist\u00f3ricamente ha sido vivido como instituci\u00f3n justa pero olvidada. Es este el comunismo real que constitu\u00eda la posesi\u00f3n de los recursos b\u00e1sicos. La tierra misma pertenec\u00eda a la comunidad, siendo la <em>polis<\/em> la que ten\u00eda la facultad de dar, quitar y repartir desde que se fundaba como ciudad y no era de justicia sino de barbarie el principio de acaparamiento por el mas fuerte. Las fuentes, pozos, lagos, r\u00edos y aguas, mares, bosques, pastos, dehesas, montes, le\u00f1as, caza, pesca, siempre fueron ancestralmente en la pr\u00e1ctica bienes comunales de todo el mundo, no apropiables privadamente sino con injusticia. Los cerramientos, cercados y privatizaciones de estos bienes por los se\u00f1ores contra aquel com\u00fan de aprovechamientos son una pr\u00e1ctica reciente en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos contra lo que era justo y contra la instituci\u00f3n econ\u00f3mica habitualmente comunista. Privatizaci\u00f3n b\u00e1rbara no practicada adem\u00e1s en otras culturas no occidentales ni anteriores, varias veces m\u00e1s milenarias que el actual y provisional capitalismo. El comunismo no es una idea plat\u00f3nica, no somos comunistas porque haya de hacer descender del cielo de las Ideas a la tierra en un terreno ut\u00f3pico del horizonte nunca existente. Siempre en la historia en Europa y m\u00e1s all\u00e1 de ella ha habido, en lo que a organizaci\u00f3n social y pr\u00e1ctica econ\u00f3mica se refiere, propiedades y bienes, zonas mayoritarias de propiedad comunal o comunista. El acceso libre a estos bienes ha sido el fundamento de la independencia material de los y las plebeyas y su forma de vida habitual. Precisamente, la defensa de estos bienes frente a las ambiciones de los poderosos por clausurar este r\u00e9gimen ancestral civilizatorio ha atravesado las luchas de clases en la Edad Media y Moderna. La reivindicaci\u00f3n expresada en el siglo XIII, la misma Carta magna, en tanto que al mismo tiempo Carta del Bosque del Com\u00fan y la reivindicaci\u00f3n de la econom\u00eda pol\u00edtica popular de Robesp\u00ecerre en el XVIII, o la demandada Reforma Agraria y ocupaci\u00f3n de tierras por los extreme\u00f1os en la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola son otras tantas muestras de la lucha por estas instituciones reales y morales en las que ha vivido la plebe. Aquella plebe de expulsados de su econom\u00eda comunal, y aquella forma institucional comunista de organizaci\u00f3n econ\u00f3mica, fue expropiada para la realizaci\u00f3n forzada y violenta de la aberrante utop\u00eda capitalista del <em>laissez faire<\/em>. Junto a ella, el absolutismo soberano de la propiedad privada es el origen de la barbarie de desigualdad en que vivimos.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que esas exclusiones expropiatorias se han llevado a cabo, otra expropiaci\u00f3n de lo popular com\u00fan se ha activado siempre por parte de las clases poderosas aunque con dificultades por la resistencia misma que los comunistas oponemos. Esta expropiaci\u00f3n consiste en la expulsi\u00f3n de la vida pol\u00edtica de una reivindicaci\u00f3n que ha sido identificada con diversos nombres: <em>econom\u00eda pol\u00edtica popular<\/em>, <em>econom\u00eda moral de la multitud<\/em>. Se trata de la convicci\u00f3n com\u00fan ancestral de que es la equidad, el criterio de lo justo y lo bueno, lo que debe regular las relaciones de trabajo, de subsistencia, de intercambio, la econom\u00eda en su totalidad. La econom\u00eda, de la misma manera que todo lo humano, es una actividad relacional, y debe de estar sujeta a normas que forman parte de todas aqu\u00e9llas que deliberadamente nos damos a nosotros y nosotras mismas para poder llamarnos libres y no dejadas a la brutalidad de la fuerza y la traici\u00f3n de la astucia. La econom\u00eda es cosa de todos y todas, asunto de la rep\u00fablica y debe de estar sujeta a normas pol\u00edticas y morales.<\/p>\n<p>Estas dos instituciones, la de la econom\u00eda moral de la multitud y las formas comunales han sido la vivencia social, cultural real y permanente del com\u00fan y no un sue\u00f1o de sectas obreras, milenarismos o turbas primitivas a las que ha querido reducirse la reflexi\u00f3n, juicio y determinaci\u00f3n de los levantamientos comunistas. Las personas comunistas, en tanto que socialistas genuinas, no vemos esto como utop\u00eda sino como sabidur\u00eda de la experiencia. No lo consideramos pretenciosamente como ciencia sino como conciencia.<\/p>\n<p>La convergencia de los fines comunistas de radicalidad democr\u00e1tica, igualitaria, dicta la naturaleza de los medios para su consecuci\u00f3n. Tal como es la dignidad de los fines as\u00ed debe de ser la de los medios, y no que \u00e9stos abandonen esas exigencias morales en nombre de una supuesta eficacia que dictar\u00eda suspenderlos en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. La emancipaci\u00f3n de las clases subalternas tiene que ser obra de ellas mismas y la definici\u00f3n de la libertad como compromiso activo con lo com\u00fan impide que pueda delegarse ese ejercicio en otras personas que se ocupen de ella en nuestro nombre. La emancipaci\u00f3n por nosotros y nosotras mismas impide que el <em>nosotros\/nosotras<\/em> decisivamente comunista sean <em>ellos\/ellas<\/em>, representantes que nos sustituyen en el gobierno y en el lugar de las decisiones y su ejecuci\u00f3n. Lamentablemente, esto no se tiene en cuenta en la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de nuestros d\u00edas porque ha sido interesadamente abolido por los poderes f\u00e1cticos que han creado una cultura de renuncia y de cesi\u00f3n de nuestro autogobierno en intermediarios que se estima con una capacidad que la plebe no tiene. Es una nueva expropiaci\u00f3n que sufren las clases subalternas, la de la dignidad que se les niega de poder realizar sus propios fines que deben ser siempre confiados a otros. Elegir a las personas que han de mandarnos no es mandarnos a nosotros y nosotras mismas. Las personas comunistas no somos el Estado -congregaci\u00f3n de representantes selectos en tanto que electos- sino la Res P\u00fablica: la totalidad inmediata y no discriminadora de los que deliberan, acuerdan y deciden.<\/p>\n<p>En este marco conceptual comunista, las elecciones no son nunca una soluci\u00f3n sino que son parte del problema. La insistencia en la urna y el voto, en la delegaci\u00f3n, es una persistencia suicida en cavar con entusiasmo para socavar el principio mismo comunista de que es <em>\u201c<\/em>el pueblo el que m\u00e1s ordena\u201d. Ese cavar y socavar la perdici\u00f3n propia es la fuente de las peores frustraciones, cada vez mas profundas \u2013como un agujero cavado sin cesar\u2013 y m\u00e1s frecuentes. La orden popular \u2013ejercicio de su capacidad propia\u2013 no nos dice elegid a nuestros reyes sino que no los haya. Los y las comunistas no operamos con representantes sino con mandatarios y mandatarias, con cargos revocables, rotados, agrupados en consejos colectivos, de corto mandato, rindiendo cuentas pol\u00edticas permanentes sobre el mandato recibido, sorteados, con incompatibilidad de repetici\u00f3n o acumulaci\u00f3n de cargos y compartiendo vivencialmente la condici\u00f3n material de la plebe que les manda.<\/p>\n<p>El comunismo, tanto con su propuesta como en la pr\u00e1ctica hist\u00f3rica y sus razones, es el lugar de los \u201cparias de la tierra<em>\u201d.<\/em> El comunismo es el reconocimiento de una legi\u00f3n \u201cfam\u00e9lica\u201d cuya hambre de vida digna nunca ha sido satisfecha salvo en excepcionales momentos de la historia. Fam\u00e9lica legi\u00f3n en su literalidad material es casi la mitad de la humanidad, fam\u00e9lica de dignidad por apartamiento del autogobierno y las decisiones p\u00fablicas de casi la otra mitad por v\u00eda de una parodia de democracia, nunca realmente deseada como gobierno del com\u00fan plebeyo, limit\u00e1ndola a voto y urna, representante y tribuno. Dignidad expropiada al ser sustituida la conciencia y voluntad popular por una voluntad y supuesta ciencia de los electos y enajenada en un cuerpo ajeno al pueblo y absoluto rey: el Estado.<\/p>\n<p><em>Miguel \u00c1ngel Domenech <\/em>es polit\u00f3logo, colaborador en distintos medios y promotor del blog <em>La Caba\u00f1a de Babeuf<\/em><\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/vientosur.info\/por-que-algunas-personas-somos-comunistas\/\">https:\/\/vientosur.info\/por-que-algunas-personas-somos-comunistas\/<\/a><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando contemplamos nuestros proyectos de vida y queremos que esa vida haya de ser guiada rectamente con arreglo a la<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10219,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,17,26],"tags":[],"class_list":["post-10218","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-historia","category-historia-del-comunismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10218","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10218"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10218\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10219"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10218"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10218"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10218"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}