{"id":10223,"date":"2021-08-08T09:07:59","date_gmt":"2021-08-08T08:07:59","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10223"},"modified":"2021-08-08T09:07:59","modified_gmt":"2021-08-08T08:07:59","slug":"un-inedito-de-gramsci-el-pcdi-y-la-marcha-sobre-roma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10223","title":{"rendered":"Un in\u00e9dito de Gramsci: el PCd\u2019I y la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb"},"content":{"rendered":"<h3><strong>Introducci\u00f3n por Guido Liguori y Natalia Terekhova<\/strong><\/h3>\n<p>En noviembre de 1922, Gramsci se encuentra en la Rep\u00fablica de los Soviets, donde lleg\u00f3 a inicios de junio con Amadeo Bordiga y Antonio Graziadei para participar del segundo pleno ampliado del Comit\u00e9 Ejecutivo de la Internacional Comunista. Est\u00e1 all\u00ed como representante del PCd\u2019I, tanto en el Ejecutivo como en Presidium de la Komintern, concebida entonces como un verdadero partido mundial compuesto de \u00absecciones nacionales\u00bb.<\/p>\n<p>Al volver a Italia, Bordiga \u2014que en ese entonces domina el PCd\u2019I con su vigorosa personalidad\u2014 le conf\u00eda al comunista sardo la ingrata tarea de convencer a la Internacional de que acepte la posici\u00f3n de la organizaci\u00f3n nacional respecto a la pol\u00edtica de \u00abfrente \u00fanico\u00bb, definida por el IIIer Congreso de la Komintern (1921) y las reuniones sucesivas de sus m\u00e1ximos \u00f3rganos de direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se supon\u00eda que Gramsci volver\u00eda a entrar a Italia a inicios de 1923, luego de haber participado de las actividades del IV\u00b0 Congreso de la Internacional, que comenz\u00f3 el 5 de noviembre en Petrogrado. Cuna de la Revoluci\u00f3n de Octubre, la antigua capital del imperio ruso fue sede de grandes festejos conmemorativos, reuniones multitudinarias y desfiles en las calles y en las plazas, que continuaron en Mosc\u00fa. Con todo, el pedido de captura emitido en Italia impidi\u00f3 el regreso de Gramsci, que logr\u00f3 ingresar al pa\u00eds reci\u00e9n en 1924 luego de ser elegido diputado y hacer uso de su inmunidad parlamentaria.<\/p>\n<h2><b>Gramsci en Rusia<\/b><\/h2>\n<p>A fines de junio, Gramsci se involucra en las diversas actividades de la Internacional y del Partido Comunista Ruso, tanto en Mosc\u00fa como en otras ciudades [2]. Cuando su salud empeora, reposa en un sanatorio del <i>Serebrjanyj bor<\/i> (\u00abBosque de plata\u00bb), en los alrededores de Mosc\u00fa. Con el fin de no interrumpir completamente su actividad pol\u00edtica, comparte una caba\u00f1a con Clara Zetkin [3]. A mediados de octubre, Gramsci debe retomar su trabajo: se avecina el IV\u00b0 Congreso. El 25 de octubre lo recibe Lenin, ya enfermo: el encuentro dura dos horas [4]. De esto escribe ampliamente Camilla Ravera en una carta dirigida a Giuliano Gramsci del 20 de diciembre de 1972, publicada cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s como ap\u00e9ndice a un libro del hijo de Giuliano, Antonio [5]. Ravera, amiga cercana de Gramsci desde los a\u00f1os de Tur\u00edn y dirigente de primer nivel del PCd\u2019I \u2014donde arrib\u00f3 como delegada al IV\u00b0 Congreso con algo de anticipaci\u00f3n, para participar de una reuni\u00f3n de mujeres comunistas\u2014 escucha en Mosc\u00fa las confidencias de su compa\u00f1ero, entre las que aparece evidentemente la de su encuentro con Lenin. Pero no deja huellas de esto en su autobiograf\u00eda de comienzos de los a\u00f1os setenta [6], apenas posterior a la carta, aun cuando all\u00ed se explaya sobre su estad\u00eda moscovita y sobre la relaci\u00f3n con su viejo amigo de los a\u00f1os de <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i> [7]. Bordiga \u2014que lleg\u00f3 a Mosc\u00fa pocos d\u00edas despu\u00e9s de Ravera\u2014 tambi\u00e9n fue recibido por Lenin a comienzos de noviembre y quiso que lo acompa\u00f1e la joven dirigente italiana [8].<\/p>\n<p>Ni Gramsci ni ninguno de los protagonistas de este acontecimiento volvieron a escribir sobre el encuentro con Lenin. No se menciona en 1922, ni en la correspondencia de 1923-1924 entre Gramsci y otros dirigentes comunistas \u2014sobre todo ordenovistas, que empiezan a abordar la formaci\u00f3n del nuevo grupo dirigente del PCd\u2019I [9]\u2014, ni en el curso de la lucha por el establecimiento de la nueva direcci\u00f3n gramsciana apoyada por la Komintern en los a\u00f1os 1925-1926.<\/p>\n<p>Interesantes son las memorias y las opiniones de Camilla Ravera (aunque deben ser sopesadas con prudencia, dado el tiempo transcurrido) contenidas en la carta de 1972, destinada a permanecer durante tantos a\u00f1os en el \u00e1mbito de su vida privada. En ella Ravera recuerda la preocupaci\u00f3n que le generaban a Gramsci las divergencias entre Bordiga y la Internacional y afirma que el comunista sardo manifest\u00f3 a Lenin su desacuerdo con la posici\u00f3n de Bordiga en varios puntos, entre ellos el an\u00e1lisis del fascismo. En ese momento, Bordiga se hab\u00eda encargado de llevar a Mosc\u00fa las recientes y tr\u00e1gicas noticias de la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb. A prop\u00f3sito de esto, la dirigente comunista escribe:<\/p>\n<p>A interrumpir mis charlas con Gramsci, lleg\u00f3 a Mosc\u00fa la noticia de la denominada \u00abmarcha sobre Roma\u00bb y del gobierno instaurado en Italia por Mussolini; Bordiga trajo el testimonio directo. Estos acontecimientos se convirtieron en el tema principal de todas nuestras conversaciones. En torno a ellos se manifest\u00f3 la insuperable diferencia de pensamiento pol\u00edtico que exist\u00eda entre Gramsci y Bordiga. Bordiga subestimaba las consecuencias de la llegada del fascismo al poder; preve\u00eda la posibilidad para el nuevo gobierno de una convergencia socialdem\u00f3crata; y se limitaba a reafirmar la contraposici\u00f3n indistinta y esquem\u00e1tica: Estado burgu\u00e9s-Estado proletario. [10]<\/p>\n<h2><b>El an\u00e1lisis gramsciano del fascismo<\/b><\/h2>\n<p>Como se sabe, Gramsci fue un atento observador y analista del movimiento fascista desde sus primeras manifestaciones hasta su desarrollo a comienzos de los a\u00f1os veinte. En primer lugar, en el documento <a href=\"http:\/\/www.gramsci.org.ar\/1917-22\/18-renov-part-socialista.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><i>Por una renovaci\u00f3n del partido socialista<\/i><\/a> (expl\u00edcitamente elogiado por Lenin durante el II\u00b0 Congreso de la Internacional de 1920), escribi\u00f3:<\/p>\n<p>La fase actual de la lucha de clases en Italia es la fase que precede a la conquista del poder pol\u00edtico por el proletariado revolucionario, mediante el paso a nuevos modos de producci\u00f3n y de distribuci\u00f3n que permitan una recuperaci\u00f3n de la productividad, o bien a una tremenda reacci\u00f3n de la clase propietaria y de la casta de gobierno. Ninguna violencia dejar\u00e1 de aplicarse para someter al proletariado industrial y agr\u00edcola a un trabajo de siervos; se intentar\u00e1 quebrar inexorablemente los organismos de lucha pol\u00edtica de la clase obrera (Partido Socialista) e incorporar los organismos de resistencia econ\u00f3mica (los sindicatos y las cooperativas) a los engranajes del Estado burgu\u00e9s. [11]<\/p>\n<p>Durante los meses siguientes, Gramsci monitorea el fascismo, lo analiza directamente a medida que se desarrolla (cosa muy dif\u00edcil) en su peri\u00f3dico <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i> y formula \u2014junto a opiniones que inevitablemente se revelaron equivocadas\u2014 algunas definiciones que se volvieron cl\u00e1sicas. Evidentemente, tiene una opini\u00f3n radicalmente negativa de la democracia liberal y <i>giolittiana<\/i> que existe en Italia, opini\u00f3n que podr\u00eda conllevar una subestimaci\u00f3n del fen\u00f3meno y que parece confirmada por el acuerdo inicial entre el estadista piamont\u00e9s y el \u00abaventurero\u00bb Mussolini: los <i>Fasci italiani di combattimento <\/i>\u2014no debemos olvidarlo\u2014 fueron integrados en los Blocchi Nazionali, coalici\u00f3n electoral propuesta por Giolitti con ocasi\u00f3n de las elecciones de 1921.<\/p>\n<p>No obstante, Gramsci comprende la novedad del fascismo y articula un an\u00e1lisis en t\u00e9rminos de clase, es decir, marxista, sin caer en una \u00f3ptica reduccionista ni economicista, que busca identificar la especificidad del fen\u00f3meno. Evoca el <a href=\"http:\/\/www.gramsci.org.ar\/1917-22\/25-pueblo-simios.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">\u00abpueblo de los simios\u00bb<\/a> del <i>Libro de la selva <\/i>de Kipling para indicar el rol de la \u00abpeque\u00f1a burgues\u00eda urbana\u00bb, cuyo \u00abproceso de disoluci\u00f3n\u00bb hab\u00eda iniciado \u00aben la \u00faltima d\u00e9cada del siglo pasado\u00bb, a partir de la cual, \u00abcon el desarrollo de la gran industria y del capital financiero\u00bb, empez\u00f3 a perder poco a poco \u00abtoda importancia y dej\u00f3 de cumplir una funci\u00f3n vital en el campo de la producci\u00f3n\u00bb [12]. Es entonces cuando \u00abimita a la clase obrera y desciende a las plazas\u00bb. La desmovilizaci\u00f3n de los oficiales del ej\u00e9rcito [13] est\u00e1 llamada a formar los cuadros de esta \u00abrebeli\u00f3n\u00bb y a dirigirla hacia la \u00abdefensa directa de la propiedad industrial y agr\u00edcola ante los asaltos de la clase revolucionaria de los obreros y los campesinos pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n del <i>squadrismo<\/i>, no obstante, <a href=\"https:\/\/www.elviejotopo.com\/topoexpress\/dos-fascismos\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">se debe<\/a> principalmente a \u00abla necesidad de los grandes agricultores de establecer una guardia blanca\u00bb. Gramsci analiza en detalle la contraposici\u00f3n entre el fascismo urbano y el fascismo agrario, que explota con ocasi\u00f3n del \u00abpacto de pacificaci\u00f3n\u00bb sellado entre Mussolini y los socialistas en el verano de 1921. Es cierto que se equivoca al afirmar que el \u00abfascismo saldr\u00e1 de la crisis escindi\u00e9ndose\u00bb. Pero la conclusi\u00f3n de que \u00abel fascismo, el verdadero\u00bb, el m\u00e1s violento, \u00abes el conocen los campesinos y obreros emilianos, venecianos, toscanos\u00bb y que estaba destinado a continuar a cualquier costo, \u00abaunque sea cambiando de nombre\u00bb \u2014lo que finalmente no fue necesario\u2014, se revel\u00f3 verdadera.<\/p>\n<p>Entonces, cuando tiene lugar la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb, Gramsci cuenta desde hace tiempo con una idea propia del fascismo, aunque sea provisional y est\u00e9 en desarrollo. No subestima el fen\u00f3meno ni lo simplifica. Obviamente con la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb (28-30 de octubre de 1922) y el afianzamiento del nuevo gobierno de Mussolini, el an\u00e1lisis precisa ser actualizado.<\/p>\n<h2><b>El n\u00famero especial de <\/b><b><i>Pravda<\/i><\/b><\/h2>\n<p>Consideremos ahora el breve art\u00edculo localizado por Natalia Terekhova, que se presenta aqu\u00ed por primera vez, y el contexto en que fue publicado. Apareci\u00f3 en el \u00f3rgano del Comit\u00e9 Central y del Comit\u00e9 de Mosc\u00fa del Partido Comunista bolchevique \u2014<i>Pravda<\/i>\u2014 el 7 de noviembre de 1922, hecho por s\u00ed mismo de enorme inter\u00e9s dado su contenido y la particularidad del n\u00famero editado durante el quinto aniversario de la Revoluci\u00f3n de Octubre. Que se trata de un n\u00famero conmemorativo est\u00e1 claro desde la primera p\u00e1gina, donde se lee un breve saludo escrito por Lenin yuxtapuesto a la consigna del momento, que con letras grandes dice como si gritara: \u00ab\u00a1Viva el Cuartel General del Octubre mundial, el IV Congreso de la Internacional Comunista!\u00bb, y luego, \u00abSaludamos al Occidente obrero: \u00a1ustedes sostienen la Rep\u00fablica obrera de Rusia!\u00bb [14]. En el centro de la p\u00e1gina domina una ilustraci\u00f3n imponente: un pu\u00f1o que quiebra con fuerza el arma de un agresor.<\/p>\n<p>La segunda p\u00e1gina del peri\u00f3dico muestra una cronolog\u00eda de la victoria del nuevo poder a partir de noviembre de 1917. Ocupan la parte central de la p\u00e1gina noticias del extranjero, entre ellas de Polonia (<i>La lucha de clases en Polonia<\/i>) y de Italia (<i>Los fascistas al poder<\/i>). En este \u00faltimo escrito se leen comunicados escuetos, tomados de agencias de prensa francesas y alemanas, que informan las primeras medidas diplom\u00e1ticas de Mussolini, la situaci\u00f3n del partido cat\u00f3lico popular y no mucho m\u00e1s. Lo importante es que no incluye ninguna valoraci\u00f3n, ni negativa ni positiva, del nuevo gobierno instaurado en Italia. Toda la mitad inferior de la p\u00e1gina est\u00e1 dedicada a las operaciones militares del Ej\u00e9rcito Rojo de 1919 a 1922, bajo el llamativo t\u00edtulo: \u00ab\u00a1Fuego-sangre-victoria!\u00bb.<\/p>\n<p>La p\u00e1gina siguiente se titula <i>Guiamos al proletariado mundial<\/i> y contiene escritos de exponentes importantes de la direcci\u00f3n bolchevique. Grigori Zin\u00f3viev firma un art\u00edculo donde sostiene que \u00abla inmortalidad de la revoluci\u00f3n rusa consiste en que es el comienzo de la revoluci\u00f3n mundial\u00bb. Nikol\u00e1i Bujarin remarca en cambio el rol del partido bolchevique en la victoria de la revoluci\u00f3n, que puede parecer \u00abun milagro\u00bb. Seg\u00fan el te\u00f3rico bolchevique, la explicaci\u00f3n es sencilla: este \u00abmilagro advino gracias a la preparaci\u00f3n marxista del partido, que logr\u00f3 mantenerla firme, viva y apegada a sus principios\u00bb. Luego, Bujarin escribe: \u00abNuestro marxismo fue siempre el arma viva de una praxis. Este marxismo vivo es un marxismo realmente capaz de hacer milagros. De aqu\u00ed la enorme ductilidad de nuestra praxis\u00bb.<\/p>\n<p>Toda la p\u00e1gina 5 del peri\u00f3dico est\u00e1 dedicada a los problemas de la organizaci\u00f3n cient\u00edfica del trabajo. Es notable el gran inter\u00e9s que ten\u00edan los bolcheviques en el m\u00e9todo Taylor aplicado por el industrial estadounidense Henry Ford. Se imprimieron cinco tiradas en tres a\u00f1os de un libro sovi\u00e9tico dedicado al tema. Hasta se tradujo la autobiograf\u00eda de Ford casi inmediatamente despu\u00e9s de que apareci\u00f3 en ingl\u00e9s y se imprimieron miles de copias en dos tiradas sucesivas. La propaganda que se hizo del m\u00e9todo fordista en el pa\u00eds de los soviets alcanz\u00f3 magnitudes considerables [15].<\/p>\n<p>En las p\u00e1ginas sucesivas no faltan algunos art\u00edculos sarc\u00e1sticos sobre los mencheviques [16] ni los versos del poeta m\u00e1s famoso de la \u00e9poca, Dami\u00e1n Bedny (seud\u00f3nimo que significa \u00abpobre\u00bb en ruso). Tampoco faltan noticias sobre la derrota sufrida por la \u00abburgues\u00eda\u00bb en el C\u00e1ucaso y en Asia Central.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed a la p\u00e1gina 8, donde se encuentra el escrito de Gramsci. En las p\u00e1ginas siguientes no puede menos que sorprender, dado que se trata de una revista comunista, la enorme secci\u00f3n de publicidad (son los a\u00f1os de la NEP), que iguala en volumen toda la parte anterior dedicada a la pol\u00edtica. Se leen all\u00ed anuncios comerciales de lo m\u00e1s variados, desde masajes a la cura de enfermedades ven\u00e9reas. Domina la gigantesca publicidad (que ocupa toda la \u00faltima p\u00e1gina) de dos empresas petrol\u00edferas de Grozni y Bak\u00fa, zonas del C\u00e1ucaso ricas en yacimientos [17].<\/p>\n<p>Si nos concentramos en la octava p\u00e1gina del peri\u00f3dico ruso, notamos al final un peque\u00f1o anuncio pago, contratado por los obreros locales para expresar su alegr\u00eda con ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n del aniversario de la Revoluci\u00f3n y saludar a sus <i>vozhdi<\/i> (l\u00edder) m\u00e1s queridos. Es sorprendente descubrir que se dirigen personalmente solo a uno de ellos. Los obreros de la gran f\u00e1brica \u00abDinamo\u00bb lo tratan de \u00abt\u00fa\u00bb, como si fuese una persona realmente cercana y amada. No se trata de Lenin, sino del \u00abdorogoj tovarishc Trozkij\u00bb, es decir, el querido compa\u00f1ero Trotski.<\/p>\n<h2><b>El escrito de Gramsci<\/b><\/h2>\n<p>El art\u00edculo gramsciano recuperado recientemente est\u00e1 firmado solo con el apellido <i>Gramsci<\/i>, seguido entre par\u00e9ntesis del pa\u00eds de proveniencia del autor. Se encuentra entre una decena de colaboraciones escritas por representantes de los distintos partidos comunistas, precedidos por la lista de las cincuenta y cinco organizaciones que en esa \u00e9poca adher\u00edan a la Komintern. El escrito gramsciano no es largo. La longitud de todos los escritos es equivalente y est\u00e1n impresos en la misma p\u00e1gina bajo el gran t\u00edtulo estilizado <i>Rost<\/i> <i>Kominterna<\/i> (\u00abEl crecimiento de la Komintern\u00bb). La contribuci\u00f3n sobre Italia sigue a los textos firmados por compa\u00f1eros de Alemania, Francia [18] e Inglaterra, y est\u00e1 seguida a su vez por contribuciones de Suiza, Estados Unidos, Hungr\u00eda [19], Bulgaria, India, etc.<\/p>\n<p>Al igual que el resto de los comunistas extranjeros, Gramsci se dirige al p\u00fablico ruso, al Partido Comunista Ruso, pero tambi\u00e9n al grupo dirigente de la Komintern. Informa sobre el desarrollo del Partido Comunista Italiano y busca explicar la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb ocurrida pocos d\u00edas antes.<\/p>\n<p>En primer lugar, parece dar testimonio de la situaci\u00f3n dif\u00edcil con la que est\u00e1 destinado a lidiar el PCd\u2019I, que en algunas zonas del pa\u00eds fue reducido a un movimiento conspirativo. La violencia fascista comenz\u00f3 hace tiempo. La conquista del poder gubernamental y de buena parte del aparato estatal parece autorizar las anticipaciones gramscianas. De hecho, poco tiempo despu\u00e9s, a comienzos de enero, se emitir\u00e1 una orden de captura de todos los dirigentes comunistas, entre ellos Gramsci, que firmaron una declaraci\u00f3n antifascista en el marco del IV Congreso de la Internacional. El 3 de febrero de 1923 arrestar\u00e1n a Bordiga.<\/p>\n<p>En contraste con la subestimaci\u00f3n bordighiana de la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb y del fascismo en general (de la cual da cuenta Camilla Ravera en el pasaje evocado), Gramsci afirma que \u00aben Italia se abre un nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico\u00bb. De esto dar\u00eda cuenta la p\u00e9rdida de poder de la facci\u00f3n industrial de la burgues\u00eda capitalista, que cede el poder pol\u00edtico a los \u00abestratos agr\u00edcolas medios y grandes, guiados ideol\u00f3gicamente por la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana\u00bb. Por lo tanto, es la prevalencia del fascismo agrario la que condujo a Mussolini a intentar el golpe de fuerza. Seg\u00fan Gramsci, esta victoria de los agrarios impulsar\u00e1 \u00abun per\u00edodo inmediato de lucha feroz\u00bb, pues es predecible que la burgues\u00eda industrial no est\u00e9 dispuesta a aceptar la p\u00e9rdida de poder ni a dejarse guiar por ese \u00abaventurero\u00bb de bajo perfil que percibe en la figura de Mussolini.<\/p>\n<p>Pocos d\u00edas despu\u00e9s, el fascismo ser\u00e1 objeto, si bien no prioritario, del IV\u00b0 Congreso de la Internacional en virtud de dos informes confiados a Karl R\u00e1dek y Amadeo Bordiga. Dijimos antes que los an\u00e1lisis del segundo no convencieron en absoluto a Lenin [20]. En cambio, seg\u00fan <a href=\"https:\/\/it.wikipedia.org\/wiki\/Paolo_Spriano\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Spriano<\/a> \u2014autor de la <i>Storia del Partito comunista italiano<\/i>\u2014, R\u00e1dek \u00abbusca llegar a una valoraci\u00f3n social m\u00e1s precisa del advenimiento del fascismo y sostiene que su matriz principal est\u00e1 en la inquietud de la peque\u00f1a burgues\u00eda\u00bb. Por este motivo, \u00abes indudable \u2014escribe Spriano\u2014 que R\u00e1dek refleja en este informe, aunque sea esquem\u00e1ticamente, las sugerencias y observaciones de Gramsci\u00bb, por ejemplo, en cuanto al rol de la peque\u00f1a burgues\u00eda y las alusiones a la problem\u00e1tica relaci\u00f3n entre el movimiento obrero y los excombatientes [21]. En el mensaje del Congreso a los trabajadores italianos, a su vez, la opini\u00f3n sobre el fascismo parece recoger el punto de vista del art\u00edculo gramsciano, sobre todo cuando afirma: \u00abLos fascistas son, antes que nada, un arma en manos de los grandes terratenientes. La burgues\u00eda industrial y comercial sigue con preocupaci\u00f3n este experimento de reacci\u00f3n feroz al que considera como un bolchevismo negro\u00bb [22].<\/p>\n<p>Como es sabido, el reforzamiento del poder fascista y mussoliniano deber\u00e1 atravesar todav\u00eda muchas turbulencias antes de establecerse definitivamente. Esto confirma la opini\u00f3n \u2014que no deja de ser demasiado optimista\u2014 expresada por Gramsci en el art\u00edculo del 7 de noviembre. La crisis que abri\u00f3 el asunto Matteotti es el ejemplo m\u00e1s evidente de que la situaci\u00f3n todav\u00eda no estaba definida. Evidentemente, la afirmaci\u00f3n gramsciana de que en Italia \u00ablas perspectivas futuras no son particularmente negativas ni para el proletariado ni para su partido\u00bb prob\u00f3 ser errada. El deseo de Gramsci es que el PCd\u2019I \u2014gracias a la experiencia de la Internacional\u2014 sabr\u00e1 adoptar \u00abuna t\u00e1ctica adecuada a la realidad social italiana\u00bb, con lo cual lograr\u00e1 agravar las contradicciones creadas por el golpe de Estado fascista. El inciso entre par\u00e9ntesis contenido en el art\u00edculo (\u00abteniendo en cuenta la experiencia del movimiento comunista internacional\u00bb) parece hacer referencia a la diferencia de posiciones, tanto entre \u00e9l y Bordiga como entre Lenin, la Komintern y Bordiga. En \u00faltima instancia, se trata de la expectativa de que la Internacional ser\u00e1 capaz de \u00abcorregir\u00bb la lectura bordighiana y su subestimaci\u00f3n del fascismo. Sabemos que en el encuentro con Lenin del 25 de octubre se habl\u00f3 del fascismo, de las formas de explicarlo y combatirlo. Y, en efecto, las diferencias entre Bordiga y la Internacional se agravaron con ocasi\u00f3n del IV\u00b0 Congreso, a prop\u00f3sito del tema del \u00abfrente \u00fanico\u00bb, que era en ese momento la pol\u00edtica de la Komintern y que Bordiga rechazaba. Lo que no significa que Gramsci haya puesto fin en ese momento a su vacilaci\u00f3n y decidido oponerse al dirigente m\u00e1s influyente de su partido (todav\u00eda no exist\u00eda la figura de Secretario). Deber\u00e1 pasar m\u00e1s agua bajo el puente antes de que llegue lentamente al <i>redde rationem<\/i>, entre la segunda mitad de 1923 y la primera de 1924. Sin embargo, el debate da cuenta de que la divisi\u00f3n en torno a la lectura del fen\u00f3meno fascista ser\u00e1 un elemento de peso en el progresivo desacuerdo de los dos dirigentes.<\/p>\n<p>Durante los meses que siguieron al IV\u00b0 Congreso, los comunistas italianos, guiados por Bordiga, ser\u00e1n duramente golpeados por el aparato represivo del Estado italiano. Adem\u00e1s, perder\u00e1n mucha energ\u00eda en sus intentos de oponerse a la l\u00ednea pol\u00edtica no sectaria de la Komintern y evitar la reunificaci\u00f3n con el PSI, que en octubre de 1922, pocos d\u00edas despu\u00e9s de la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb, hab\u00eda expulsado al ala reformista dirigida por Filippo Turati y Giacomo Matteotti [23].<\/p>\n<p>Gramsci volver\u00e1 a Italia en abril de 1924 despu\u00e9s de haber pasado algunos meses en Viena. Luego de convertirse, con el apoyo decisivo de la Internacional, en el principal dirigente del PCd\u2019I, deber\u00e1 enfrentar r\u00e1pidamente el asunto Matteotti [24]. Fueron meses durante los cuales el fascismo mussoliniano parec\u00eda estar a punto de colapsar. Pero esta es otra historia, una situaci\u00f3n muy distinta de aquella que defini\u00f3 el quinto aniversario de la Revoluci\u00f3n de Octubre, la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb y la posici\u00f3n que Gramsci manifest\u00f3 en <i>Pravda <\/i>el 7 de noviembre de 1922.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<h2><b>El art\u00edculo de Gramsci en <\/b><b><i>Pravda <\/i><\/b><b>del 7 de noviembre de 1922<\/b><\/h2>\n<p>La toma del poder por parte de los fascistas reduce la actividad del Partido Comunista Italiano a la de un movimiento puramente conspirativo. En Italia se abre un nuevo per\u00edodo hist\u00f3rico, que podr\u00eda ser definido del modo siguiente: el poder pol\u00edtico, de las manos de la burgues\u00eda capitalista, est\u00e1 pasando probablemente a los estratos agr\u00edcolas medios y grandes, guiados ideol\u00f3gicamente por una parte de la peque\u00f1a burgues\u00eda urbana. Las contradicciones de la sociedad italiana, disfrazadas desde la creaci\u00f3n del Reino unitario surgido de las guerras por la reconstrucci\u00f3n de Italia, quedaron en completa evidencia durante estos \u00faltimos dos a\u00f1os, luego de que el Partido Socialista demostr\u00f3 su incapacidad a la hora de conducir al proletariado al poder.<\/p>\n<p>El resultado fue la victoria de los propietarios agrarios sobre el proletariado y tambi\u00e9n sobre la burgues\u00eda, debilitada a causa de la crisis financiera e industrial. Es f\u00e1cil predecir que Italia enfrenta un per\u00edodo inmediato de lucha feroz, pues hasta a la burgues\u00eda le costar\u00e1 aceptar el dominio duro y tir\u00e1nico de los agrarios y la demagogia irresponsable de un aventurero mediocre como Mussolini. Por lo tanto, a pesar de la gravedad de la situaci\u00f3n actual, las perspectivas futuras no son particularmente negativas ni para el proletariado ni para su partido. En el curso de los \u00faltimos dos a\u00f1os, el Partido Comunista afront\u00f3 las condiciones de la clandestinidad en casi tres cuartos del territorio nacional y, sin embargo, su membres\u00eda, que en febrero de 1921, despu\u00e9s de la escisi\u00f3n de Livorno, era de 42 000 afiliados, al momento del golpe de Estado fascista contaba todav\u00eda con 35 000, sin considerar a cerca de 20 000 j\u00f3venes comunistas. El Partido Socialista, que luego del congreso de Livorno ten\u00eda 150 000 miembros, durante el mismo per\u00edodo redujo sus filas hasta llegar a los 32 000 afiliados, que se manifestaron a favor de la Komintern, pero que en realidad no est\u00e1n suficientemente preparados para afrontar los desaf\u00edos de la clandestinidad.<\/p>\n<p>Si en esta nueva fase el Comit\u00e9 Central del Partido Comunista es capaz (y probablemente lo ser\u00e1, teniendo en cuenta la experiencia del movimiento comunista internacional) de desarrollar una t\u00e1ctica adecuada a la realidad social italiana y de precipitar las contradicciones abiertas por el golpe de Estado fascista, el proletariado volver\u00e1 a ocupar de nuevo con bastante rapidez su posici\u00f3n hist\u00f3rica perdida luego del fracaso de la campa\u00f1a de ocupaciones fabriles de septiembre de 1920.<\/p>\n<p>Gramsci (Italia)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Aparecido en <i>Critica Marxista<\/i>, N\u00b03, mayo-junio 2021, pp. 46-53.<\/p>\n<p>[2] Sobre su estad\u00eda, v\u00e9ase el art\u00edculo de M. L. Righi, \u00ab\u201cSulle rive dell\u2019ampia Moscova\u201d: Gramsci nella Russia di Lenin\u00bb, en P. Capuzzo, S. Pons (ed.), <i>Gramsci nel movimiento comunista internazionale<\/i>, Roma, Carocci, 2019. Cfr. tambi\u00e9n A. Carlucci, C. Balistreri, \u00abI primi mesi di Gramsci in Russia. Giugno-agosto 1922\u00bb, en <i>Belfagor, <\/i>2011, N\u00b0 6; N. Terekhova, \u00abGramsci e la Russia\u00bb, en <i>Gramsciana<\/i>, 2015, N\u00b0 1; N. Ghetti, <i>La cartolina di Gramsci. A Mosca, tra amori e pol\u00edtica, 1922-1924<\/i>, Roma, Donzelli, 2016.<\/p>\n<p>[3] Clara Zetkin se opuso a la escisi\u00f3n de Livorno y le escribi\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s una c\u00e9lebre carta a Lenin donde criticaba la pol\u00edtica de la Komintern en Italia. La carta fue publicada en alem\u00e1n y en ruso luego del colapso de la URSS, momento hasta el que fue considerada material \u00abclasificado\u00bb. No obstante, en el IIIer Congreso, Zetkin cambi\u00f3 de opini\u00f3n. Sobre este per\u00edodo, v\u00e9ase el recuerdo de A. Gramsci en su carta del 1\u00b0 de marzo de 1924, en <i>A. Gramsci<\/i>, <i>Lettere 1908-1926<\/i>, edici\u00f3n de A. A. Santucci, Torino, Einaudi, 1922, p. 262.<\/p>\n<p>[4] Cfr. <i>V. I. Lenin. Biograficheskaya khronika 1870-1924 gg.<\/i> [Cr\u00f3nica biogr\u00e1fica de V. I. Lenin, 1870-1924], Mosc\u00fa, Politzdat, 1970-1972, vol. XII, p. 435, donde se encontrar\u00e1 un breve informe del encuentro. Sobre el tema tratado, v\u00e9ase N. Terekhova, <i>art. cit.<\/i>, p. 156.<\/p>\n<p>[5] Cfr. A. Gramsci jr., <i>La storia di una famiglia rivoluzionaria<\/i>, Roma, Editori Riuniti university press, 2014, pp. 122 y ss.<\/p>\n<p>[6] C. Ravera, <i>Diario di trent\u2019anni 1913-194<\/i>3, Roma, Editori Riuniti, 1973.<\/p>\n<p>[7] Ib\u00edd., pp. 122 y ss.<\/p>\n<p>[8] Ib\u00edd., p. 126.<\/p>\n<p>[9] Cfr. P. Togliatti, <i>La formazione del grupo dirigente del Partito comunista italiano nel\u00a0 1923-1924<\/i>, Roma Editori Riuniti, 1962.<\/p>\n<p>[10] Camilla Ravera a Giuliano Gramsci, in A. Gramsci jr., <i>La storia di una famiglia rivoluzionaria<\/i>, ob. cit., p. 196.<\/p>\n<p>[11] Publicado por primera vez en <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i>, 8 de mayo de 1920. Sobre la preparaci\u00f3n y el desarrollo del II\u00b0 Congreso de la Komintern, v\u00e9ase la contribuci\u00f3n de Alexander Vatlin, basada en las fuentes del archivo de la Komintern accesibles desde 1991: A. Vatlin, <i>Vtoroj kongress Kominterna: tochka otscheta istorii mirovogo kommunisma <\/i>[El Segundo Congreso de la Komintern: punto de referencia en la historia del comunismo mundial], Mosc\u00fa, Rosspen, 2019.<\/p>\n<p>[12] El art\u00edculo fue publicado por primera vez en <i>L\u2019Ordine Nuovo<\/i>, 2 de enero de 1921 bajo el t\u00edtulo <i>Il popolo delle scimmie<\/i>.<\/p>\n<p>[13] Gramsci volver\u00e1 a analizar este acontecimiento en 1922, en <i>Le origini del gabinetto Mussolini<\/i>, en <i>La Correspondance Internationale<\/i>, 20 de noviembre de 1922: \u00abEn julio [1920], el Departamento de Guerra, con Bonomi a la cabeza, inici\u00f3 la desmovilizaci\u00f3n de alrededor de 60 000 oficiales del siguiente modo: los oficiales desmovilizados conservaban cuatro quintos de su salario; en su gran mayor\u00eda, fueron enviados a los centros pol\u00edticos m\u00e1s importantes, con la obligaci\u00f3n de adherir a los \u201cFasci di combattimento\u201d\u00bb (V. Gerratana y A. A. Santucci, (eds.), <i>Socialismo e fascismo. L\u2019Ordine Nuovo 1921-1922<\/i>, Torino, Einaudi, 1966, pp. 9 y ss.).<\/p>\n<p>[14] A prop\u00f3sito de la gran solidaridad del proletariado italiano, que forz\u00f3 al gobierno de Francesco Nitti a detener la intervenci\u00f3n italiana durante la guerra civil rusa, v\u00e9ase A. Cernobaev, N. Terekhova, \u00ab\u201cLa nostra amicizia rafforzata dal sangue versato\u201d. Gli italiani e la Guerra civile in Russia\u00bb, en <i>Russia-Italia. Un dialogo accademico<\/i>, M. Talalay (ed.), San Petersburgo, Aleteya, 2021 (en prensa).<\/p>\n<p>[15] Sobre la fama del fordismo en la Rusia de los soviets, v\u00e9ase N. Terekhova, \u00abTogliattigrad. Citt\u00e0-laboratorio del lavoro comunista e del fordismo all\u2019italiana\u00bb, en <i>Citta&amp;Storia<\/i>, 2017, N\u00b0 1, pp. 89-106.<\/p>\n<p>[16] Sobre los mencheviques, cfr. N. Terekhova \u00abAlla riscoperta del 1917. La storiografia post-sovietica sulla rivoluzione d\u2019Ottobre\u00bb, en <i>Nuova Storia Contemporanea<\/i>, 2016, N\u00b0 2, pp. 113-136.<\/p>\n<p>[17] No pas\u00f3 mucho tiempo hasta que estas regiones pasaron a formar parte de la URSS, constituida el 29 de diciembre de 1922.<\/p>\n<p>[18] El art\u00edculo titulado <i>Francia<\/i> est\u00e1 firmado con nombre completo por Boris Souvarine. Poco tiempo despu\u00e9s fue uno los primeros dirigentes comunistas extranjeros que protest\u00f3 contra la represi\u00f3n de la oposici\u00f3n en los debates al interior del partido bolchevique. Apoy\u00f3 abiertamente la posici\u00f3n de Trotski y en 1924 fue expulsado de los \u00f3rganos de direcci\u00f3n de la Komintern, al igual que del PCF.<\/p>\n<p>[19] El escrito lleva el t\u00edtulo <i>Hungr\u00eda<\/i> y est\u00e1 firmado con las iniciales M. R., que son las de Matias Rakosi, figura bien conocida por los dirigentes del PCd\u2019I dada su actividad de representante de la Komintern en Italia durante el per\u00edodo 1920-1921. P\u00e9simas fueron las relaciones de los italianos con este miembro h\u00fangaro del Ejecutivo de la Komintern, e in\u00fatiles las quejas y los pedidos enviados a Zinoviev para que lo sustituyera por otro dirigente. A diferencia de Chiarini (Anton Geller), se lo dej\u00f3 trabajar en Italia y fue considerado en la Komintern como el experto m\u00e1s confiable en el pa\u00eds. Su libro <i>Il fascismo italiano<\/i> fue editado en 1925 en Leningrado y se imprimi\u00f3 un n\u00famero considerable de ejemplares. Para m\u00e1s detalles, v\u00e9ase I. Grigorjeva<i>,<\/i> \u00abPagine biografiche russe di Antonio Gramsci (1922-1926) nelle carte dell\u2019archivio Comintern\u00bb, en <i>Rusia e Italia. XX secolo<\/i>, vol. 3. Mosc\u00fa, Nauka, 1998 (la traducci\u00f3n al ingl\u00e9s del art\u00edculo est\u00e1 en prensa en el Reino Unido).<\/p>\n<p>[20] V\u00e9ase tambi\u00e9n C. Ravera, <i>Diario di trent\u2019anni<\/i>, ob. cit., pp. 126-127.<\/p>\n<p>[21] Cfr. P. Spriano, <i>Storia del Partito comunista italiano<\/i>. I. <i>Da Bordiga a Gramsci<\/i>, Torino, Einaudi, 1967, p. 240. V\u00e9ase tambi\u00e9n A. Gagliardi, \u00abDi frronte al fascismo. Gramsci e il dibattio nel movimiento comunista internazionale\u00bb, en P. Capuzzo, S. Pons (eds.), <i>Gramsci nel movimiento comunista internazionale<\/i>, ob. cit. El car\u00e1cter masivo del fascismo queda tambi\u00e9n en evidencia en un informe escrito por Togliatti sobre el tema redactado para el IV\u00b0 Congreso (aunque no lleg\u00f3 a tiempo). Cfr. P. Togliatti, \u00abRapporto sul fascismo per il IV Congreso dell\u2019Internazionale\u00bb, en Ib\u00edd., <i>La pol\u00edtica nel pensiero e nell\u2019azione<\/i>, M Ciliberto y G. Vacca (eds.), Mil\u00e1n, Bompiani, 2014, pp. 43 y ss.<\/p>\n<p>[22] Citado en P. Spriano, <i>Storia del Partito comunista italiano<\/i>, ob. cit., p. 239.<\/p>\n<p>[23] Los art\u00edculos y ensayos publicados recientemente con ocasi\u00f3n del centenario del Congreso de Livorno, que en su mayor\u00eda intentan responsabilizar a los comunistas por haber debilitado la lucha contra el fascismo con la escisi\u00f3n de 1921, suelen pasar por alto el hecho de que esta divisi\u00f3n entre socialistas (bien recibida hasta por los reformistas turattianos) tuvo lugar justo antes de la \u00abmarcha sobre Roma\u00bb.<\/p>\n<p>[24] Durante la \u00abcrisis Matteotti\u00bb Gramsci tuvo que enfrentar la desafortunada actitud de Yurenev, embajador sovi\u00e9tico en Italia, que durante esos d\u00edas dram\u00e1ticos invit\u00f3 a Mussolini a un almuerzo oficial en la embajada. Muchas cartas de cr\u00edtica al comportamiento de los representantes sovi\u00e9ticos en Roma, enviadas al Ejecutivo de la Komintern durante el per\u00edodo 1923-1924, fueron recopiladas, traducidas y publicadas por Natalia Terekhova en la revista <i>Istoriceskij Arkhiv<\/i> [Archivo hist\u00f3rico] Mosc\u00fa, 2019, N\u00b0 3, pp. 115-132.<\/p>\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/06\/17\/inedito-de-gramsci\/\">https:\/\/jacobinlat.com\/2021\/06\/17\/inedito-de-gramsci\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n por Guido Liguori y Natalia Terekhova En noviembre de 1922, Gramsci se encuentra en la Rep\u00fablica de los Soviets,<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10227,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[26,28],"tags":[],"class_list":["post-10223","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-del-comunismo","category-siglo-xx"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10223"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10223\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10227"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}