{"id":1023,"date":"2009-01-13T00:00:00","date_gmt":"2009-01-13T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1023"},"modified":"2020-02-25T05:14:53","modified_gmt":"2020-02-25T04:14:53","slug":"volver-a-alguna-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1023","title":{"rendered":"Volver a alguna parte"},"content":{"rendered":"<p>La Calle del Medio (Cuba)<\/p>\n<p>En \u201cEl deseo de ser un indio apache\u201d el escritor Franz Kafka habla del placer de cabalgar cada vez m\u00e1s deprisa y de la necesidad parad\u00f3jica del jinete de desprenderse de aquello gracias a lo cual puede avanzar: las espuelas, las riendas, el caballo mismo. Lo natural, en la cresta de la velocidad, es querer liberarse tambi\u00e9n del cuerpo del apache, medio y obst\u00e1culo de nuestro impulso ya sin objeto. La velocidad es el destino tecnol\u00f3gico del hombre, pero es sobre todo -lo he dicho otras veces- el alimento y el combustible del capitalismo. Y lo es porque el capitalismo, que necesita producir cada vez m\u00e1s y cada vez m\u00e1s deprisa, necesita asimismo eliminar, o al menos ocultar, el medio y el obst\u00e1culo de su reproducci\u00f3n: precisamente los cuerpos.<\/p>\n<p>El cuerpo humano emite sonidos, desprende <i>una voz <\/i>extra\u00f1a, vanguardia y bocina de su existencia, mano larga lanzada en la distancia, como el sedal de una ca\u00f1a de pescar, que luego recogemos de otra boca o que tira de nosotros hacia el extremo, reabsorbiendo la unidad. Los cuerpos humanos, nacidos sonoros, desprendieron luego otros proyectiles que llegaban m\u00e1s lejos que la voz e incluso m\u00e1s r\u00e1pidamente: flechas, balas, bengalas, alfabetos, misiles. Hasta que en 1854 Antonio Meucci -y no Graham Bell- invent\u00f3 el tel\u00e9fono y con \u00e9l la posibilidad de lanzar la propia voz tan lejos como lejos llegara la intrincada telara\u00f1a de nuestros cables. En todo caso, la imagen del sedal y la ca\u00f1a de pescar sigui\u00f3 siendo v\u00e1lida hasta hace pocos a\u00f1os, pues era un hilo el que manten\u00eda unidos dos cuerpos distantes, atados no s\u00f3lo entre s\u00ed sino tambi\u00e9n al sal\u00f3n de sus respectivas casas. Por eso el tel\u00e9fono fijo es tan primitivo, en realidad, como un caballo (o como una ca\u00f1a de pescar). Lo que el tel\u00e9fono m\u00f3vil o celular ha cortado es ese hilo y por lo tanto la linealidad entre el cuerpo y la voz, la cual discurre ahora paralela a su emisor, en libre torbellino, emancipada en su cabalgada del apache mismo que la reten\u00eda en su prisi\u00f3n o la devolv\u00eda sin cesar a ella. La pregunta espont\u00e1nea de todo arranque telef\u00f3nico ya no es \u201c\u00bfqui\u00e9n eres?\u201d sino \u201c\u00bfd\u00f3nde est\u00e1s?\u201d, precisamente porque la identidad ha quedado radicalmente desterritorializada, descarnada en mensaje puro, disuelta en el aire como el polen de las flores.<\/p>\n<p>Se habla mucho de la deslocalizaci\u00f3n de la producci\u00f3n y muy poco de la del consumo. La movilidad subjetiva de las nuevas tecnolog\u00edas, que tantas vidas ha salvado, se ajusta como un guante al universo de la publicidad y a su ecosistema cerrado de voces e im\u00e1genes desinfectadas de cuerpos. La mercanc\u00eda nos salva de la muerte como la comunicaci\u00f3n nos salva del contagio; si compro y me compran no muero; si no soy m\u00e1s que un eco nada ni nadie puede hacerme da\u00f1o. Pantallas, redes inform\u00e1ticas, mercados financieros, telefon\u00eda m\u00f3vil, la ilusi\u00f3n inmaterial es la de un impulso individual sin fronteras, la de una pulsi\u00f3n a\u00e9rea que revolotea picoteando entre marcas y simulacros. No es m\u00e1s que una ilusi\u00f3n: la deslocalizaci\u00f3n del consumo, cuyo s\u00edmbolo m\u00e1ximo es el tel\u00e9fono celular, est\u00e1 ligada por un hilo invisible, al otro lado del mundo, a la muerte de 5 millones de cuerpos en el Congo, cuyo territorio y minerales se disputan unas cuantas empresas occidentales ( Nokia, Ericson, Siemens, Sony, Bayer, Intel, Hitachi, IBM). A nosotros no nos importa. Se pueden mantener los muros o levantar otros nuevos porque no impiden que pase la voz (o el gag visual) por encima de ellos; los muros est\u00e1n hechos solamente para retener los cuerpos, para frenar a los retrasados que todav\u00eda conservan uno: los pobres y los terroristas, y tambi\u00e9n las mujeres, cuyo exceso de cuerpo conviene tener localizado ininterrumpidamente. EEUU, en efecto, ha desarrollado un sistema de espionaje para localizar llamadas desde celulares sin intervenci\u00f3n judicial y una empresa espa\u00f1ola anunciaba hace poco la comercializaci\u00f3n de un dispositivo para que los celosos puedan saber en todo momento desde d\u00f3nde llaman sus esposas.<\/p>\n<p>En Espa\u00f1a viven 42 millones de personas y a finales de 2007 hab\u00eda ya 50 millones de tel\u00e9fonos m\u00f3viles. Seg\u00fan algunos estudios de mercado, los europeos cambian de modelo cada cuatro meses. Podemos hablar ininterrumpidamente con todos nuestros amigos -que no son necesariamente conocidos- en cualquier lugar del mundo y en cualquier momento. Pero, \u00bftenemos algo que decirles? S\u00ed, tenemos que decirles d\u00f3nde estamos, desde d\u00f3nde llamamos. O, al rev\u00e9s, tenemos que decirles en realidad d\u00f3nde <i>no<\/i> estamos, desde donde <i>no<\/i> llamamos. Porque el \u00fanico lugar del mundo donde ya no estamos es aquel desde donde llamamos o donde recibimos una llamada. Llamamos o recibimos llamadas precisamente para no estar all\u00ed donde estamos, para no estar all\u00ed donde est\u00e1 nuestro cuerpo, ese rescoldo tenaz y desazonante que, en condiciones capitalistas, queremos olvidar lo antes posible, por falta de recursos y para conservar nuestro prestigio: la pura tentaci\u00f3n de la descorporizaci\u00f3n vac\u00eda, el malestar de estar vivo, el rechazo de las situaciones residuales, la intolerancia frente a lo concreto, el creciente desprecio por los otros, el deteriororo cultural y antropol\u00f3gico del espacio p\u00fablico. Cada vez me resulta m\u00e1s incomprensible el esc\u00e1ndalo de los que protestan en Europa por la intromisi\u00f3n en la vida privada de los medios de comunicaci\u00f3n o del Estado. Lo que es inquietante, lo que es verdaderamente amenazador es la invasi\u00f3n del espacio p\u00fablico por parte de los intereses y las pulsiones privadas. El \u00e1gora capitalista es esta imagen: la de una plaza donde se reunen miles de personas para darse la espalda unas a otras y declarar por tel\u00e9fono a miles de ausentes diferentes: \u201cNo estoy aqu\u00ed\u201d, \u201cno estoy en ninguna parte\u201d.<\/p>\n<p>El \u00fanico acto de comunicaci\u00f3n total que conocemos es la guerra. La ininterrumpida conversaci\u00f3n sin vivencias y fuera del espacio convierte el intercambio de mensajes en un puro intercambio de se\u00f1ales. Liberados del cuerpo, desprendemos sin cesar flechas, balas, misiles, bengalas. Es parte de la guerra, aunque los muertos caigan sobre todo en el Congo y nuestro propios cad\u00e1veres mentales los escondamos detr\u00e1s de una valla publicitaria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Volver a alguna parte<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>La Calle del Medio (Cuba)<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[14],"tags":[],"class_list":["post-1023","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-democracia-republica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1023","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1023"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1023\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1023"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1023"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1023"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}