{"id":10237,"date":"2021-08-27T05:00:25","date_gmt":"2021-08-27T04:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10237"},"modified":"2021-08-26T06:54:30","modified_gmt":"2021-08-26T05:54:30","slug":"manuel-sacristan-luzon-1925-1985-sobre-la-filosofia-y-el-filosofar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10237","title":{"rendered":"Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985): sobre la filosof\u00eda y el filosofar"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><em>Para Antonio Rosa, coautor tambi\u00e9n (aunque no figura en la portada) de <\/em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El autor de <\/em>Panfletos y Materiales<em>, el traductor de Marx, Engels, Gramsci, Labriola, Quine y Luk\u00e1cs, un aut\u00e9ntico y no olvidado maestro de varias generaciones de estudiantes, profesores y ciudadanos\/as, falleci\u00f3 el 27 de agosto de 1985. Recordemos, como homenaje y reconocimiento, algunas de sus tesis y consideraciones metafilos\u00f3ficas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u00abAhora bien, el inter\u00e9s por la L\u00f3gica en tanto que ciencia y en tanto que camino profesional, aunque lo desarrollase [Sacrist\u00e1n] a su manera concienzuda, de ninguna forma le aconsej\u00f3 apuntarse a la especie de desesperaci\u00f3n de la Filosof\u00eda en la que ve\u00eda caer a tantos contempor\u00e1neos. Nunca se permiti\u00f3 olvidar la obligaci\u00f3n en la que la Filosof\u00eda est\u00e1 de ense\u00f1ar fines, ni el hecho de que no es esto algo que pueda hacer la L\u00f3gica, un instrumento para el an\u00e1lisis que asegura el rigor, pero que no dice nada directamente del mundo real ni el el del hombre. La revoluci\u00f3n operada en su seno en las \u00faltimas d\u00e9cadas [a partir de los a\u00f1os 20 del siglo XX], que apenas hab\u00eda tocado a las secciones espa\u00f1olas, le parec\u00eda una haza\u00f1a intelectual merecedora del mayor respeto, pero, de la misma manera que no pens\u00f3 en marcharse de Espa\u00f1a ni de la Universidad, tampoco pens\u00f3 nunca en hacerlo de la Filosof\u00eda en nombre de la L\u00f3gica, la \u201cciencia\u201d o el \u201cneopositivismo\u201d. [\u2026] O sea, ciencia s\u00ed. Toda la que haga falta. Pero Filosof\u00eda tambi\u00e9n. Lo contrario es el abandono inaceptable del proyecto de realizaci\u00f3n de la raz\u00f3n en el mundo.\u00bb<br \/>\nV\u00edctor M\u00e9ndez Baiges (2021)<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya m\u00e1s de treinta a\u00f1os, recordaba Sacrist\u00e1n en 1967, que un cient\u00edfico y fil\u00f3sofo ingl\u00e9s, John Desmond Bernal [1], procedente de dos de las tradiciones cr\u00edticas (marxista y anal\u00edtica) de la filosof\u00eda sistem\u00e1tica tradicional, hab\u00eda descrito con pocas palabras lo que impon\u00edan de \u201cderecho a una cultura universitaria sin trampas premeditadas\u201d los resultados de m\u00e1s de doscientos a\u00f1os de cr\u00edtica. Modernizando la formulaci\u00f3n del descubridor de la estructura molecular del grafito, Sacrist\u00e1n suger\u00eda, en la que ser\u00eda una de sus consideraciones filos\u00f3ficas m\u00e1s nucleares, que hab\u00eda que aprender a vivir intelectual y moralmente sin una imagen o \u201cconcepci\u00f3n\u201d redonda y completa del \u201cmundo\u201d, o del \u201cser\u201d, o del \u201cSer\u201d. O del \u201cSer\u201d tachado.<\/p>\n<p>Fueron influyentes, y pol\u00e9micos al mismo tiempo, lo siguen siendo en la actualidad [2], los textos que el estudioso de Russell y Quine dedic\u00f3 al concepto de filosof\u00eda en los a\u00f1os sesenta y primeros setenta del pasado siglo. Especialmente su op\u00fasculo \u201cSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u201d [3]. El ensayo de Gustavo Bueno [4], <em>El papel de la filosof\u00eda en el conjunto del saber<\/em>, jug\u00f3 indirectamente su papel en la difusi\u00f3n (simplificada y tergiversada en ocasiones) de los an\u00e1lisis, propuestas y argumentos de Sacrist\u00e1n, que no respondi\u00f3 a la cr\u00edtica de Bueno, y en el inter\u00e9s (no s\u00f3lo entre especialistas) por su escrito [5].<\/p>\n<p>Una intervenci\u00f3n previa, \u00ab<em>Studium generale<\/em> para todos los d\u00edas de la semana\u00bb [6], recog\u00eda algunas de sus tesis. Abre Sacrist\u00e1n esta conferencia de 1963 recordando que dos estudiantes de la Facultad de Derecho de la UB hab\u00edan ido a verle para hablarle de un problema. \u00abUno ten\u00eda una pasi\u00f3n por la pintura y por la poes\u00eda; el otro por la poes\u00eda tambi\u00e9n, por el cine y por el alpinismo (o la marcha)\u00bb. Superada la m\u00ednima exigencia de las ingenuas asignaturas del primer curso de Derecho, \u00abla desagradable aparici\u00f3n del C\u00f3digo Civil y de los textos constitucionales en segundo pon\u00eda en dificultades la aspiraci\u00f3n de los dos estudiantes a seguir viviendo tambi\u00e9n como amantes de la poes\u00eda, la pintura, el cine y la monta\u00f1a\u00bb.<\/p>\n<p>Hab\u00eda pasado ya bastante tiempo desde aquella tarde, recordaba Sacrist\u00e1n (tambi\u00e9n \u00e9l licenciado en Derecho). Por aquel entonces estaba terminando de escribir su tesis doctoral, \u00abun estudio de tema m\u00ednimo y especializado sobre la gnoseolog\u00eda de Heidegger\u00bb[7]. Mientras lo hac\u00eda hab\u00eda aprendido a odiar todas las vaguedades escritas por aficionados acerca de aquel arduo tema. Por eso, aunque conoc\u00eda bien el problema de aquellos dos estudiantes, \u00abla dificultad y la necesidad de armonizar tendencias espirituales heterog\u00e9neas en la pr\u00e1ctica\u00bb, les dio el s\u00f3lido consejo de hacer algo a fondo, \u00abde revender inmediatamente el C\u00f3digo Civil y no matricularse m\u00e1s en Derecho, o encerrar los libros de poes\u00eda, los pinceles, las revistas de cine y las botas de monta\u00f1a, por lo menos hasta junio.\u00bb<\/p>\n<p>Exist\u00edan razones a favor del especialismo. Pero no era suficiente: profundizar, cultivar realmente a fondo una especialidad, era intentar ser capaz de recorrer hacia arriba y hacia abajo ese camino que revelaba \u00abla justificaci\u00f3n existencial de aquella especialidad, su motivada presencia\u00bb en la situaci\u00f3n de los seres humanos. Ese <em>profundizar<\/em> exig\u00eda adentrarse en senderos y \u00e1mbitos filos\u00f3ficos. No era por tanto la filosof\u00eda un \u00e1mbito que pudiera eliminarse sin m\u00e1s.<\/p>\n<p>Nunca Sacrist\u00e1n estuvo tentado de hacerlo. \u00abSobre el uso del t\u00e9rmino \u2018filosof\u00eda&#8217;\u00bb es la primera lecci\u00f3n de sus Apuntes de Fundamentos de filosof\u00eda del curso 1959\/1960 [8], un interesante ejercicio de an\u00e1lisis conceptual sobre la noci\u00f3n, similar al impartido en su primer curso universitario de 1956\/1957 [9], una clara ilustraci\u00f3n de su ininterrumpido inter\u00e9s por el filosofar y la filosof\u00eda rigurosa, por vivir moral e intelectualmente sin una concepci\u00f3n finalizada, establecida para siempre, lista para cualquier prop\u00f3sito y para la resoluci\u00f3n de cualquier problema del mundo, del Ser, de la vida o de la realidad.<\/p>\n<p>Para toda persona que no est\u00e9 especialmente dedicada a su estudio, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n en los primeros compases de su reflexi\u00f3n, la filosof\u00eda se presenta como un determinado producto cultural que se ubica junto con otros muchos en la sociedad en que esa persona vive. \u201cFilosof\u00eda\u201d, \u201cf\u00edsica\u201d, \u201cgeometr\u00eda\u201d, \u201cpintura\u201d, \u201cpoes\u00eda\u201d, \u201cliteratura\u201d, etc. son elementos del tesoro cultural que la humanidad ha ido acumulando, elementos puestos a disposici\u00f3n de cada generaci\u00f3n para que \u00e9sta los asimile y acreciente.<\/p>\n<p>Un individuo puede sentirse inclinado o no a estudiar la filosof\u00eda, igual que puede ser aficionado a la poes\u00eda o no serlo. Pero ese no pod\u00eda ser el caso cuando la persona en cuesti\u00f3n fuera un estudiante de \u00abnuestras facultades de ciencias pol\u00edticas y econ\u00f3micas, el cual se encontraba r\u00e1pidamente con la filosof\u00eda como asignatura\u00bb. Esta circunstancia pod\u00eda ofrecer una pista para empezar a precisar la noci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los elementos que componen el acervo cultural de la humanidad pueden clasificarse en dos grandes grupos: el de aquellos que aportan principalmente conocimientos, y el de aquellos otros principalmente encaminados a satisfacer necesidades de otro tipo, \u00abde organizaci\u00f3n, por ejemplo, como el estado, que tambi\u00e9n es un producto de cultura, o necesidades est\u00e9ticas como el arte\u00bb.<\/p>\n<p>El primer conjunto pod\u00eda llamarse \u00abgrupo de los productos culturales cient\u00edficos\u00bb, usando aqu\u00ed la palabra <em>cient\u00edfico<\/em> en un sentido muy amplio. A este primer grupo pertenec\u00eda la filosof\u00eda. Por eso pod\u00eda ser una \u201casignatura\u201d en un programa de estudios. Las creaciones culturales no cient\u00edficas &#8211;la pintura, por ejemplo&#8211; pod\u00edan <em>dar lugar<\/em> a \u201casignaturas\u201d pero no lo eran ellas mismas. Se pod\u00eda estudiar cient\u00edficamente la historia de la pintura, o su t\u00e9cnica en un determinado pintor o en tal o cual \u00e9poca, y esos temas pod\u00edan ser, desde luego, \u201casignaturas\u201d, temas para ense\u00f1ar y aprender. Pero pintar no lo era. Pintar no es <em>principalmente<\/em> aprender ni ense\u00f1ar, aunque, por supuesto, lo pintado pudiera \u00abense\u00f1ar cosas acerca del hombre y hasta del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima observaci\u00f3n mostraba que la distinci\u00f3n entre productos culturales de conocimiento, cient\u00edficos y productos culturales de otro tipo, art\u00edsticos por ejemplo, no deb\u00eda ser tomada en un sentido absoluto. El arte pod\u00eda tambi\u00e9n descubrir y ense\u00f1ar. Lo que ocurr\u00eda, este era el matiz que introduc\u00eda el traductor de <em>La pintura norteamericana del periodo colonial a nuestros d\u00edas<\/em>, es que aquel no ten\u00eda por objeto principal y directo esas actividades. Tambi\u00e9n, a la inversa, pod\u00eda satisfacer una inclinaci\u00f3n est\u00e9tica un buen libro de f\u00edsica o una elegante demostraci\u00f3n matem\u00e1tica. Pero su objetivo principal, en un caso y en otro, no era la producci\u00f3n de ese efecto.<\/p>\n<p>Admitiendo esta distinci\u00f3n con flexibilidad y prudencia, pod\u00eda ser usada para establecer la primera precisi\u00f3n de la noci\u00f3n analizada: <em>la filosof\u00eda es un producto cultural de tipo cient\u00edfico o cognoscitivo<\/em>. No obstante, la filosof\u00eda revela prontamente diferencias apreciables respecto de los dem\u00e1s \u201cproductos culturales cient\u00edficos\u201d, respecto a las ciencias positivas por ejemplo.<\/p>\n<p>El estudioso de ciencias sociales pod\u00eda hacerse cargo de ello con un breve \u201cexperimento mental\u201d: si pasando revista a todas las ciencias de una enciclopedia universitaria se planteara ante cada una de ellas la pregunta de si era \u00fatil para el futuro soci\u00f3logo o economista, o si se trataba, en cambio, de un estudio inoportuno, innecesario para \u00e9l, llegar\u00eda siempre con m\u00e1s o menos trabajo a una respuesta clara. Estudiar cristalograf\u00eda pod\u00eda ser \u00fatil a toda persona desde el punto de vista de la cultura general, de su formaci\u00f3n personal, etc., pero no se ve\u00eda en qu\u00e9 pod\u00eda ser \u00fatil ese estudio a una persona <em>en cuanto<\/em> economista o soci\u00f3logo. En cambio, se apreciaba en seguida la utilidad de la matem\u00e1tica o de la geograf\u00eda. \u00bfQu\u00e9 pasaba con la filosof\u00eda? \u00bfQu\u00e9 ocurr\u00eda en el caso de esta singular \u201cdisciplina cultural cient\u00edfica\u201d? \u00bfEra \u00fatil el estudio de la filosof\u00eda para un economista en tanto que economista o para un soci\u00f3logo en tanto que soci\u00f3logo?<\/p>\n<p>Aqu\u00ed eran defendibles respuestas diversas, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n, con m\u00e1s variaciones que cuando se discute el caso de una determinada ciencia. Era muy natural vacilar al intentar responder a esa pregunta por el hecho, entre otros, de que, a diferencia de lo que ocurr\u00eda normalmente en las ciencias, donde tambi\u00e9n exist\u00edan debates no rupturistas en \u00e9pocas de ciencia no problematizada, de \u201cciencia normal\u201d en lenguaje kuhniano [10], no exist\u00eda entre los fil\u00f3sofos un acuerdo general acerca de lo que era filosof\u00eda.<\/p>\n<p>No disponiendo de un concepto preciso y universalmente admitido de la disciplina, se hac\u00eda casi imposible responder categ\u00f3ricamente a la pregunta. Un tipo de ense\u00f1anza filos\u00f3fica elemental como el que era com\u00fan en los pa\u00edses anglosajones, una ense\u00f1anza protagonizada por la l\u00f3gica, la teor\u00eda de la argumentaci\u00f3n y la metodolog\u00eda, ten\u00eda sin duda cierto inter\u00e9s para el <em>te\u00f3rico<\/em>, economista o soci\u00f3logo, como para todo cient\u00edfico que aspirase \u00aba comprender su ciencia con sistema y teor\u00eda, en vez de ser un mero emp\u00edrico, un pr\u00e1ctico\u00bb. Lo mismo pod\u00eda afirmarse de toda filosof\u00eda que tuviera un sentimiento esencialmente metodol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En cambio, una filosof\u00eda que se interesara principalmente por temas m\u00e1s alejados de las ciencias sociales y naturales, una filosof\u00eda que, por ejemplo, \u00abconsidere que el verdadero conocimiento filos\u00f3fico es de la naturaleza de la poes\u00eda, como ocurre en el existencialismo alem\u00e1n contempor\u00e1neo\u00bb, en Heidegger concretamente, dif\u00edcilmente pod\u00eda ser \u00fatil al economista <em>en tanto que<\/em> economista. Pero ocurr\u00eda, en aparente paradoja, que tan diversas perspectivas eran todas ellas filosof\u00eda en el siglo XX: fil\u00f3sofos eran los neopositivistas Ayer o Hempel, en Inglaterra y EEUU respectivamente, y el existencialista Jaspers o el metaf\u00edsico existencial Heidegger en Alemania [11].<\/p>\n<p>Los fil\u00f3sofos, pues, no pod\u00edan ayudar gran cosa a resolver r\u00e1pidamente la cuesti\u00f3n de si la filosof\u00eda era o no un estudio \u00fatil para el economista. Pero, en todo caso, todos esos hechos y consideraciones pon\u00edan de relieve una clara diferencia entre las ciencias y esa otra ocupaci\u00f3n \u201ccient\u00edfica\u201d, cognoscitiva, a la que llam\u00e1bamos filosof\u00eda.<\/p>\n<p>El lenguaje cotidiano y no-cient\u00edfico utiliza por su cuenta la voz \u201cfilosof\u00eda\u201d y otras derivadas de ella, como el adjetivo \u201cfilos\u00f3fico\u201d o el adverbio \u201cfilos\u00f3ficamente\u201d. Como generalmente ocurr\u00eda en el lenguaje vivo y natural, \u00absusceptible sin duda de enquistarse en lugares comunes, pero tambi\u00e9n capaz de expresar muchos matices delicadamente percibidos\u00bb, esas palabras ten\u00edan en ese lenguaje sentidos diversos y cambiantes. Seguramente pod\u00eda decirse que uno de los sentidos m\u00e1s frecuentes de \u201cfilos\u00f3fico\u201d era el de \u201cdif\u00edcil, abstracto, profundo, muy general\u201d. Ese sentido se manifiesta en expresiones como \u00abeso es demasiado filos\u00f3fico\u00bb, \u00abno se ponga usted a hacer disquisiciones filos\u00f3ficas\u00bb, etc.<\/p>\n<p>Otro sentido importante que val\u00eda la pena considerar era el que ten\u00edan esos t\u00e9rminos en frases como \u00abse tom\u00f3 la desgracia muy filos\u00f3ficamente\u00bb, \u00abtuvo una reacci\u00f3n muy filos\u00f3fica\u00bb, \u00abcontest\u00f3 con calma y filosof\u00eda\u00bb, etc. En todos esos contextos, esas palabras significaban una renuncia: \u00abrenuncia a luchar, por ejemplo, contra un fracaso que se toma \u201cfilos\u00f3ficamente\u201d, o renuncia al menos a reaccionar impulsivamente contra una ofensa &#8211;\u201dcontest\u00f3 con calma y filosof\u00eda\u201d&#8211;, etc\u00bb.<\/p>\n<p>Pero estaba claro que no era lo mismo decir \u00abX se tom\u00f3 la ofensa con mucha filosof\u00eda\u00bb que decir \u00abX se aguant\u00f3\u00bb, por cobard\u00eda o por cualquier otra causa. En esa \u201crenuncia filos\u00f3fica\u201d, el lenguaje com\u00fan ve\u00eda algo especial. La \u201crenuncia filos\u00f3fica\u201d se basaba en dar poca importancia al hecho que motivaba la reacci\u00f3n, \u00abno en \u201caguantarse\u201d concedi\u00e9ndole mucha importancia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 se basaba esa \u201crenuncia filos\u00f3fica\u201d, ese filos\u00f3fico quitar importancia a los hechos particulares? El esp\u00edritu del lenguaje cotidiano, conjeturaba el profesor de <em>Fundamentos de Filosof\u00eda<\/em> [12], contestar\u00eda: \u00abel \u201cfil\u00f3sofo\u201d da poca importancia a las cosas particulares porque las ve desde lejos; el \u201cfil\u00f3sofo\u201d tiene unas ideas generales sobre todas las cosas, y no da mucha importancia a una sola de ellas, sino que pone cada cosa en relaci\u00f3n con las dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>Este rasgo de la generalidad, la universalidad, la totalidad de la actitud filos\u00f3fica era, en efecto, caracter\u00edstico de la filosof\u00eda. <em>Filos\u00f3fico era interesarse por el todo de las cosas, y verlas todas desde ese todo<\/em>.<\/p>\n<p>Tan caracter\u00edsticamente filos\u00f3fico era ese rasgo que permit\u00eda interpretar otro sentido del uso de \u201cfilosof\u00eda\u201d en el habla, en el lenguaje cotidiano, sentido aparentemente contradictorio del de la renuncia.<\/p>\n<p>Como era sabido, comentaba Sacrist\u00e1n, \u00abS\u00f3crates, el fil\u00f3sofo ateniense del siglo V a.n.e., muri\u00f3 condenado por sus ideas\u00bb. Lo mismo hab\u00eda ocurrido a otros pensadores en el curso de la historia. Parec\u00eda de entrada \u201cmuy natural\u201d en un fil\u00f3sofo el que aceptara morir por sus ideas. Un fil\u00f3sofo contempor\u00e1neo, Karl Jaspers, hab\u00eda cre\u00eddo incluso poder determinar de este modo la conducta filos\u00f3fica, y hab\u00eda defendido que el hecho de que Giordano Bruno y Galileo Galilei reaccionaran a principios del siglo XVII de modos contradictorios ante el problema de renegar de sus ideas o morir (Bruno no reneg\u00f3 y pereci\u00f3; Galileo reneg\u00f3 y se salv\u00f3) se pod\u00eda explicar \u00abporque Bruno reaccion\u00f3 como fil\u00f3sofo, y Galileo como f\u00edsico y astr\u00f3nomo\u00bb [13].<\/p>\n<p>Podr\u00eda sin duda interpretarse esa arriesgada conducta filos\u00f3fica como una renuncia, como una renuncia a la vida. Pero seguramente, sosten\u00eda Sacrist\u00e1n, se penetraba m\u00e1s profundamente en ella \u00abinterpret\u00e1ndola como una inconmovible negativa a renunciar al propio filosofar\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n este caso, contrapuesto en apariencia al analizado anteriormente de renuncia, pod\u00eda interpretarse por el car\u00e1cter total, absorbente, de la conducta filos\u00f3fica: \u00abEl fil\u00f3sofo no puede renunciar a ning\u00fan elemento de su pensamiento\u00bb. Su pensamiento filos\u00f3fico, su filosof\u00eda, era algo tan total e indivisible que constitu\u00eda o dirig\u00eda incluso su vida moral. El fil\u00f3sofo pod\u00eda renunciar a muchas cosas porque estas pod\u00edan carecer de importancia vistas desde esa instancia \u00faltima y total que era la filosof\u00eda. Pero, en ning\u00fan caso, pod\u00eda renunciar a su pensamiento filos\u00f3fico.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter universal y total del saber filos\u00f3fico explicaba por qu\u00e9 era dif\u00edcil decidir si su estudio era \u00fatil o impertinente para un economista, para un soci\u00f3logo o para un cient\u00edfico social en general. De una ocupaci\u00f3n intelectual de naturaleza tan general pod\u00eda en efecto el estudioso de ciencias sociales esperar dos cosas: que tratara de problemas te\u00f3ricos muy generales, y por tanto b\u00e1sicos a toda ciencia, y que tratara de problemas pr\u00e1cticos (morales) tambi\u00e9n fundamentales. Estos \u00faltimos, la orientaci\u00f3n en los ideales y en las aspiraciones, eran de gran importancia en ciencias que ten\u00edan por objeto de estudio la sociedad humana.<\/p>\n<p>Pero, por otra parte, como el estudio filos\u00f3fico era de suma generalidad, no pod\u00eda, en cambio, esperarse de \u00e9l una ayuda inmediata y directa en la tarea cient\u00edfica. En este doble aspecto del asunto arraigaba la vacilaci\u00f3n que pod\u00edan sentir las personas dedicadas a las ciencias sociales ante la pregunta debo o no debo leer filosof\u00eda, debo o no debo estudiarla.<\/p>\n<p>Por lo que hac\u00eda a la aproximaci\u00f3n al concepto, pod\u00eda mantenerse este resultado: <em>la filosof\u00eda es un saber (o una investigaci\u00f3n) de car\u00e1cter sumamente general y total<\/em>, tan total que compromet\u00eda y dominaba tambi\u00e9n (en algunos casos) la vida moral del que la profesaba [14]. Ese criterio bastaba para distinguir la filosof\u00eda de las ciencias particulares, todas ellas definidas por un objetivo, o por un modo de consideraci\u00f3n del mundo, por un \u201cobjeto formal\u201d [15], siempre limitado.<\/p>\n<p>Pero no serv\u00eda en cambio, sin m\u00e1s consideraciones, para distinguirla de la religi\u00f3n, pues tambi\u00e9n esta era un saber de ultimidades, por as\u00ed decir, adem\u00e1s de un saber total que dominaba la moral del creyente.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre filosof\u00eda y religi\u00f3n, una distinci\u00f3n b\u00e1sica, no era en principio demasiado dif\u00edcil prosigue Sacrist\u00e1n: la religi\u00f3n ten\u00eda en la fe y en la tradici\u00f3n su soporte y su veh\u00edculo. La filosof\u00eda se basaba en el pensamiento racional y cr\u00edtico, y se transmit\u00eda por ense\u00f1anza de datos y problemas m\u00e1s que por adhesi\u00f3n de quien aprend\u00eda a las ideas de quien ense\u00f1a.<\/p>\n<p>Esa adhesi\u00f3n pod\u00eda producirse, pero no era el objetivo capital de la ense\u00f1anza filos\u00f3fica. <em>Aprender filosof\u00eda era sobre todo aprender a filosofar y ense\u00f1arla ense\u00f1ar a filosofar<\/em> [16], otro rasgo que conven\u00eda destacar.<\/p>\n<p>La ultimidad, la generalidad, la totalidad del saber filos\u00f3fico, daban lugar a un tipo de conducta intelectual distinto del de las ciencias. Esta observaci\u00f3n era pr\u00e1cticamente aceptada por todos los fil\u00f3sofos, fuera cual fuera su escuela o sus intereses filos\u00f3ficos m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>Exist\u00edan, en cambio, discrepancias notables entre las diversas tendencias filos\u00f3ficas a la hora de precisar m\u00e1s la naturaleza de esa peculiaridad de la filosof\u00eda. Cuando se contemplaban esas discrepancias, no se pod\u00eda evitar una preocupaci\u00f3n: \u00bfno recubrir\u00e1 la palabra \u201cfilosof\u00eda\u201d actividades intelectuales diversas? Como la voz \u201cfilosof\u00eda\u201d ten\u00eda una tradici\u00f3n de m\u00e1s de veinte siglos, pod\u00eda en efecto haber ocurrido algo semejante. Pod\u00eda darse el caso, por ejemplo, que en el curso de la historia hubiera cambiado el concepto, e incluso que en un mismo siglo existieran diversas concepciones (algunas de ellas incluso contrapuestas) de la noci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo producto de la historia deb\u00eda ser considerado hist\u00f3ricamente, remarcaba Sacrist\u00e1n. La filosof\u00eda no pod\u00eda hacer excepci\u00f3n, <em>sobre todo si se consideraba la ya aludida discrepancia turbadora entre los mismos fil\u00f3sofos acerca del concepto de la disciplina que cultivaban<\/em>.<\/p>\n<p>Un saber -o un cuadro de problemas- muy general, de nivel distinto del de las ciencias, referente a la naturaleza y al ser humano hab\u00eda sido la caracterizaci\u00f3n obtenida de la filosof\u00eda. Un saber o doctrina de esas caracter\u00edsticas hab\u00eda existido en todas las primeras culturas sin que se le diera en ellas ese nombre. Ocurr\u00eda que las doctrinas de las antiguas culturas que abarcaban los temas naturales y morales de la filosof\u00eda eran parte de la religi\u00f3n de esos pueblos. Constitu\u00edan su mitolog\u00eda, eran interpretaciones de la realidad mediante la personificaci\u00f3n de fuerzas naturales o sociales &#8211;un rasgo general del mito, en su opini\u00f3n&#8211; y mediante la intervenci\u00f3n de dichas entidades.<\/p>\n<p>En la mayor\u00eda de las culturas arcaicas esa interpretaci\u00f3n m\u00edtica del mundo no hab\u00eda cedido nunca su lugar a la filosof\u00eda. Por lo que hac\u00eda a la tradici\u00f3n de la cultura europea, dos de sus tres fuentes m\u00e1s antiguas, la egipcia y la mesopot\u00e1mica, hab\u00edan aportado los primeros rudimentos de la ciencia y de la religi\u00f3n. Pero, remarca Sacrist\u00e1n, <em>la filosof\u00eda hab\u00eda sido la aportaci\u00f3n original de los griegos<\/em>. En Grecia, en efecto, hab\u00eda ocurrido que la cultura no se hab\u00eda eternizado en las formas arcaicas: \u00abel mundo cultural egipcio o el de cada uno de los estados mesopot\u00e1micos y del Oriente Pr\u00f3ximo &#8211;sumerios, babilonios, asirios, neobabilonios, etc.&#8211; ha sucumbido a cat\u00e1strofes definitivas, a invasiones extranjeras, antes de haberse transformado sustancialmente\u00bb, aparte, naturalmente, de las transformaciones culturales que esos mismos pueblos superaban antes de entrar en la historia.<\/p>\n<p>El pueblo griego hab\u00eda sido mucho m\u00e1s susceptible al cambio. Mientras en Egipto se acumulaban las dinast\u00edas de faraones y en Oriente las de reyes, Grecia hab\u00eda recorrido, en una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de mil a\u00f1os escasos, menos de una tercera parte de la historia del Egipto antiguo, los estadios mon\u00e1rquico, aristocr\u00e1tico y democr\u00e1tico en su forma estatal y, desde luego, grandes modificaciones culturales [17]. Uno de esos grandes cambios hab\u00eda tenido lugar entre los siglos VII y V a.n.e. Revoluciones, nuevas constituciones pol\u00edticas (Drac\u00f3n y Sol\u00f3n), conmociones en fin de todo tipo hab\u00edan terminado por implantar en parte de Grecia una nueva vida com\u00fan: la democracia griega. <em>En esos mismos siglos hab\u00eda nacido la filosof\u00eda<\/em> [18].<\/p>\n<p>De este modo finalizaba Sacrist\u00e1n la primera lecci\u00f3n de sus apuntes de \u00abFundamentos de Filosof\u00eda\u00bb del curso 1959-60. Completemos estas reflexiones con lo expuesto en un art\u00edculo menos acad\u00e9mico, m\u00e1s directo, m\u00e1s pol\u00edtico si se quiere pero no menos filos\u00f3fico, un breve texto de intervenci\u00f3n que adelanta una buena parte de las tesis desarrolladas en \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb [19].<\/p>\n<p>En el oto\u00f1o de 1966, el SDEUB, el Sindicato Democr\u00e1tico de los Estudiantes de la Universidad de Barcelona, quiso iniciar la publicaci\u00f3n de una revista cultural. Se solicitaron a tal efecto textos a intelectuales que hab\u00edan colaborado en la formaci\u00f3n del sindicato [20]. Sacrist\u00e1n, uno de los m\u00e1s directamente implicados, escribi\u00f3 una nota para la ocasi\u00f3n: \u00abUn apunte acerca de la filosof\u00eda como especialidad\u00ab\u201d. La revista, <em>9 de mar\u00e7<\/em>, llamada as\u00ed por la fecha fundacional del SDEUB, sali\u00f3 ciclostilada y su primer n\u00famero fue tambi\u00e9n el \u00faltimo [21].<\/p>\n<p>No es nada obvio, sostiene Sacrist\u00e1n en su escrito, que \u201cfilosof\u00eda\u201d sea un nombre adecuado para una especialidad universitaria. Socialmente lo era, sin duda: \u00aben la Universidad de los \u00faltimos dos siglos suele existir una secci\u00f3n de filosof\u00eda, y se expiden t\u00edtulos de licenciado y doctor en esa especialidad\u00bb. Adem\u00e1s, la existencia jur\u00eddico-administrativa hab\u00eda determinado al poco tiempo, desde principios del siglo XIX, una existencia cultural: \u00abel funcionamiento de las secciones de filosof\u00eda produce realmente el tipo de graduado en filosof\u00eda\u00bb. Este personaje, apunta cr\u00edticamente Sacrist\u00e1n pensando sobre todo en las facultades espa\u00f1olas de aquellos a\u00f1os, \u00abse caracteriza por conocer y ense\u00f1ar la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y casi nada m\u00e1s\u00bb. En este sentido era un especialista el licenciado en Filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Pero parec\u00eda l\u00edcito, razonable y \u00fatil preguntar a toda cristalizaci\u00f3n intelectual si pod\u00eda exhibir t\u00edtulos de existencia distintos de la simple sanci\u00f3n jur\u00eddica. Cuando se dirig\u00eda esa pregunta a la filosof\u00eda acad\u00e9mica, a la filosof\u00eda administrativamente organizada, hab\u00eda que tener presente que se trataba de una especialidad relativamente joven. En la cultura greco-romana la filosof\u00eda \u00abno empez\u00f3 como \u201cespecialidad\u201d sino como una visi\u00f3n global del mundo contrapuesta a la tradici\u00f3n mitol\u00f3gica\u00bb. La Edad Media no hab\u00eda conocido tampoco al especialista en filosof\u00eda. Hab\u00eda tenido facultades de Artes, de Teolog\u00eda, de Medicina y de Leyes, pero no de filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Los grandes cient\u00edficos iniciadores de la cultura moderna &#8211;Galileo, Kepler, Gilbert, Newton&#8211; se consideraron a s\u00ed mismos fil\u00f3sofos, \u00abprobando de este modo que ese apelativo no estaba reservado a especialistas\u00bb. Deb\u00eda recordarse, por ejemplo, el t\u00edtulo completo de los <em>Principia<\/em> newtonianos: <em>Philosophiae Naturalis Principia Mathematica<\/em>. Y a la inversa: los principales nombres que los manuales de historia de la filosof\u00eda acostumbraban a dar como fundadores de la filosof\u00eda moderna, Descartes o Leibniz, por ejemplo, pod\u00edan aparecer perfectamente en manuales de historia de la ciencia, de la historia de las matem\u00e1ticas concretamente en los dos casos citados.<\/p>\n<p>El siglo XVIII, por \u00faltimo, que tan enf\u00e1tico uso hab\u00eda hecho del t\u00e9rmino \u201cfil\u00f3sofo\u201d, \u00ablo hab\u00eda entendido en el sentido cr\u00edtico-cient\u00edfico reci\u00e9n apuntado para los siglos XVI y XVIII\u00bb. Fue en el siglo XIX, apunta Sacrist\u00e1n, cuando se generaliz\u00f3 finalmente la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como especialidad.<\/p>\n<p>Esos hechos no ten\u00edan nada de sorprendente si se contemplaban a la luz de las aspiraciones que los mismos fil\u00f3sofos acad\u00e9micos segu\u00edan atribuyendo, en algunos casos, a la filosof\u00eda: la de alcanzar una visi\u00f3n global de las cosas, la de ser educadora de los seres humanos y, por tanto, \u00abla de guiarle tambi\u00e9n en la pr\u00e1ctica moral\u00bb. En sustancia, la motivaci\u00f3n que sol\u00eda verse en la etimolog\u00eda m\u00e1s o menos m\u00edtica del t\u00e9rmino \u201cfilosof\u00eda\u201d era la de una ilimitada aspiraci\u00f3n al saber y a la consciencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, tambi\u00e9n hab\u00eda hechos suficientes para explicase por qu\u00e9 la universidad burocr\u00e1tica del siglo XIX, que era la \u00abque sigue existiendo\u00bb, hab\u00eda organizado la filosof\u00eda como especialidad. Por de pronto, la filosof\u00eda tradicional hab\u00eda perdido muchos de sus temas a manos de la ciencia. De este modo, hab\u00eda ido perdiendo la concreci\u00f3n que en otros tiempos acompa\u00f1\u00f3 a su universalidad. \u00abLas \u201cprimeras causas\u201d que en los antiguos fil\u00f3sofos eran un tema rico, cargado con el entero conocimiento de cada \u00e9poca\u00bb, eran ya, desde el siglo XVIII, \u00abtan primeras como las primeras letras del ni\u00f1o: un mero deletreo de la experiencia vulgar cotidiana, contrapuesta a la cient\u00edfica.\u00bb<\/p>\n<p>Cualquier ejemplo cl\u00e1sico de ontolog\u00eda serv\u00eda para documentar el vaciamiento final de los conceptos generales de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica [22]. Una de sus ilustraciones favoritas: el par de conceptos potencia-acto, explicativos del cambio en la filosof\u00eda aristot\u00e9lica: cuando el estudio cient\u00edfico del cambio manejaba instrumentos materiales y (sobre todo) intelectuales de la finura de los de la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica [23], \u00abla tesis de que el cambio de un cuerpo se basa en que el cuerpo es en potencia aquello en lo cual se convierte\u00bb pod\u00eda entenderse a lo sumo como una inocente perogrullada.<\/p>\n<p>La misma clasificaci\u00f3n, m\u00e1ximamente ben\u00e9vola, merec\u00eda, por poner otro ejemplo, la tesis \u201cdial\u00e9ctica\u201d de origen hegeliano seg\u00fan la cual la planta de cebada crecida era la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n del grano de cebada [24]. Y as\u00ed, innumerables ejemplos a\u00f1ad\u00eda el profesor expulsado.<\/p>\n<p>La persistencia de ese vac\u00edo decir que era la filosof\u00eda acad\u00e9mica <em>tradicional<\/em>, no toda filosof\u00eda, se apoyaba fundamentalmente en \u00abuna premeditada y bizantina complicaci\u00f3n terminol\u00f3gica especializada\u00bb. Ese imponente instrumental verbal que, al suscitar el temeroso respecto del profano, sancionaba cultural, socialmente, al especialista en vaciedades, no podr\u00eda conservar la eficacia que segu\u00eda teniendo si no respondiera <em>a una necesidad espiritual realmente dada<\/em> en los seres humanos de cierta cultura: \u00abla necesidad de una visi\u00f3n global de las cosas que no requiera el acto de fe exigido por las religiones positivas\u00bb, el orteguiano intento de saber a qu\u00e9 atenerse.<\/p>\n<p>Estaba claro para Sacrist\u00e1n que las ciencias positivas no daban, ni pod\u00edan dar como tales ciencias, un cuadro global de estas caracter\u00edsticas. Incluso los fil\u00f3sofos m\u00e1s cr\u00edticos respecto de la filosof\u00eda como visi\u00f3n sistem\u00e1tica global hab\u00edan visto claramente esta situaci\u00f3n. Kant [25], por ejemplo, al tiempo que declaraba irreparablemente especulativas e irresolubles cuestiones como la de la creaci\u00f3n del mundo o la inmoralidad del alma \u00abinsist\u00eda en que estas cuestiones se replantear\u00edan siempre al esp\u00edritu humano\u00bb.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 sentido ten\u00eda el considerar, como hac\u00eda la filosof\u00eda de corte tradicional, que esas cuestiones cient\u00edficamente irresolubles, irresolubles con los m\u00e1s potentes medios del conocimiento, lo eran, en cambio, con las m\u00e1s que modestas trivialidades del sentido com\u00fan tecnificado en filosof\u00eda?<\/p>\n<p>Esa actitud ten\u00eda, por una parte, un sentido criticable, fuertemente ideol\u00f3gico: \u00abla intenci\u00f3n paternalista que tiende a suministrar a los hombres supuestos conocimientos inexistentes, con objeto de apagar en ellos la preocupaci\u00f3n cr\u00edtica\u00bb. La historia mostraba concluyentemente que ese paternalismo ten\u00eda siempre finalidades conservadoras. Por ejemplo: evitar el ejercicio de la duda y la cr\u00edtica sobre la cultura existente y sobre el orden social que la sustentaba. En concreto, la pretensi\u00f3n de que la filosof\u00eda fuera capaz de solucionar problemas irresolubles por los medios de conocimiento m\u00e1s potentes y agudos sol\u00eda \u00abdesembocar en la afirmaci\u00f3n de un saber supuestamente supra-racional, en realidad irracional y pr\u00e1cticamente reservado a unos pocos\u00bb. Es decir, a\u00f1ad\u00eda cr\u00edticamente Sacrist\u00e1n, \u00aben una versi\u00f3n siempre cambiante del principio de autoridad.\u00bb<\/p>\n<p>Junto a ese aspecto, la pretensi\u00f3n filos\u00f3fica tradicional ten\u00eda tambi\u00e9n otro sentido mucho m\u00e1s respetable: <em>el de no contentarse con la fragmentaci\u00f3n del conocimiento y, consiguientemente, de la consciencia<\/em>.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 salida ten\u00eda esa situaci\u00f3n y qu\u00e9 consecuencias plausibles para la organizaci\u00f3n universitaria de los estudios de filosof\u00eda, se preguntaba finalmente Sacrist\u00e1n. En su opini\u00f3n, no exist\u00eda ninguna salida razonable que no empezara por admitir la caducidad de la vieja aspiraci\u00f3n filos\u00f3fica a un super-saber de las cosas. \u00abEsa caducidad hab\u00eda quedado de manifiesto en dos siglos de cr\u00edtica, positivista o no, desde Hume y Kant hasta Carnap\u00bb. [26]<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n era necesario reconocer la funci\u00f3n falazmente ideol\u00f3gica, conservadora, del mantenimiento de aquella pretensi\u00f3n. Pero en cuando se admit\u00eda todo eso, se apreciaba al mismo tiempo que una tal afirmaci\u00f3n, en apariencia destructora de la filosof\u00eda, era ella misma filos\u00f3fica. <em>Negar la filosof\u00eda es filosofar y, por tanto, afirmarla<\/em>.<\/p>\n<p>Esa negaci\u00f3n era filos\u00f3fica, adem\u00e1s, del \u00fanico modo cr\u00edtico, racional y, en la intenci\u00f3n al menos, no ideol\u00f3gico que resultaba admisible. Se trataba de concebir la ocupaci\u00f3n filos\u00f3fica, una tesis central de la metafilosof\u00eda y de la pr\u00e1ctica filos\u00f3fica del traductor de Plat\u00f3n, Marcuse y Adorno, no como la construcci\u00f3n de un falso super-saber de las cosas, sino como una actividad cr\u00edtica, con su propio lenguaje y su larga historia, ejercida sobre los conocimientos reales existentes: los cient\u00edficos, los art\u00edsticos, los human\u00edsticos (incluidos los filos\u00f3ficos) y los precient\u00edficos de la experiencia cotidiana, que pod\u00edan ser tendencialmente teor\u00e9ticos o pr\u00e1cticos, o productivos po\u00e9ticos, como se dec\u00eda tradicionalmente.<\/p>\n<p>La filosof\u00eda como sistema, no todo filosof\u00eda ni todo filosofar, no resist\u00eda en el siglo XX una cr\u00edtica honrada.Pero <em>esa cr\u00edtica honrada era precisamente la nueva forma de la filosof\u00eda, la cual satisfac\u00eda sin enga\u00f1osas ilusiones la m\u00e1s esencial finalidad filos\u00f3fica: la consecuci\u00f3n de una autoconsciencia clara por parte de los seres humanos<\/em> [27].<\/p>\n<p>Era evidente que la aceptaci\u00f3n de un programa as\u00ed presupon\u00eda la p\u00e9rdida de vigencia social de las ideolog\u00edas filos\u00f3ficas, de los sistemas de sabidur\u00eda supuestamente supracient\u00edficos. Pero no del filosofar. No fue Sacrist\u00e1n un fil\u00f3sofo de sistema aunque conoci\u00f3 bien la obra de Plat\u00f3n, Arist\u00f3teles, Leibniz, Heidegger, Husserl, Luk\u00e1cs o Bunge por ejemplo. La vigencia de esas ideolog\u00edas, apuntaba, depend\u00eda de factores sociales generales, no puramente intelectuales. Pi\u00e9nsese, remarcaba, en lo se\u00f1alado acerca de la funci\u00f3n socialmente conservadora de la filosof\u00eda acad\u00e9mica, concretamente, de la filosof\u00eda espa\u00f1ola hegem\u00f3nica en aquellos a\u00f1os sesenta.<\/p>\n<p>A pesar de todo ello no parec\u00eda demasiado ut\u00f3pico preguntarse qu\u00e9 ense\u00f1aba la situaci\u00f3n de la filosof\u00eda por lo que hac\u00eda a la organizaci\u00f3n universitaria de los estudios de filosof\u00eda. Ense\u00f1aba que el estudio filos\u00f3fico no pod\u00eda desligarse de los objetos de su reflexi\u00f3n, \u00abque son la consciencia cient\u00edfica y precient\u00edfica o cotidiana\u00bb. Los estudios filos\u00f3ficos deber\u00edan ser, por tanto, \u00abculminaci\u00f3n de estudios de ciencias reales\u00bb o de otras pr\u00e1cticas y saberes menos te\u00f3ricos. As\u00ed se superar\u00eda el tipo de un especialista que pretend\u00eda \u00absaber del ser en general cuando &#8211;al menos acad\u00e9micamente&#8211; no se le obliga a saber nada en serio de ning\u00fan ser particular\u00bb [28].<\/p>\n<p>Recordando un verso del VIII soneto del <em>Canzoniere<\/em> de Petrarca: \u00abQual vaghezza di lauro, qual di mirto?\/ <em>Povera et nuda vai philosophia<\/em>\/ dice la turba al vil guadagno intesa\u00bb [29], para el fil\u00f3sofo expulsado el filosofar debe ir <em>pobre y desnudo<\/em>, \u00absin apoyarse en secciones que expidan t\u00edtulos burocr\u00e1ticamente \u00fatiles, sin encarnarse en asignaturas de aprobado necesario para abrir bufete, sin deslizarse siquiera, m\u00e1s modestamente, como lecci\u00f3n 1\u00aa, en programas de materias positivas\u00bb. Lo \u00fanico que pod\u00eda hacerse imperativamente en favor de la calidad filos\u00f3fica de la ense\u00f1anza superior era suprimir obst\u00e1culos y \u00abesos obst\u00e1culos eran precisamente las secciones, las asignaturas y las lecciones obligatorias de filosof\u00eda\u00bb. Eliminadas \u00e9stas, \u00abla misma creaci\u00f3n de Institutos centrales o generales de filosof\u00eda deber\u00eda dejarse a la iniciativa de las universidades (no a la de las actuales secciones de filosof\u00eda)\u00bb.<\/p>\n<p>Era contraproducente creer, a\u00f1ad\u00eda, que la legislaci\u00f3n pod\u00eda infundir en cient\u00edficos y t\u00e9cnicos un gusto verdadero por la filosof\u00eda.<\/p>\n<p>Un gusto motivado por el propio saber de las cosas arraigaron en un fil\u00f3sofo concernido, en un fil\u00f3sofo con profunda formaci\u00f3n cl\u00e1sica que nunca vivi\u00f3 la filosof\u00eda de manera meramente acad\u00e9mica, como un trabajo o una profesi\u00f3n m\u00e1s, sin compromisos anexos [30]. Fue Sacrist\u00e1n un fil\u00f3sofo de la praxis, duramente perseguido y represaliado por el franquismo, que tuvo que ganarse la vida, <em>pane lucrando<\/em> dir\u00eda \u00e9l en alguna ocasi\u00f3n, durante una tercera parte del tiempo que le toc\u00f3 vivir, como trabajador editorial, con el oficio de traductor, uno de sus grandes legados a las culturas espa\u00f1olas, con frecuencia olvidado o subvalorado, que es justo y necesario recordar y vindicar [31].<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>1) V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la II Guerra Mundial.\u00bb <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em>, Barcelona: Icaria, 1984, pp. 182-186. Bernal fue uno de los tres marxistas incluidos en el apartado \u00abAlgunas personalidades (marxistas) destacadas\u00bb.<\/p>\n<p>2) Incluso para hablar en t\u00e9rminos de \u201cderrota filos\u00f3fica\u201d de Sacrist\u00e1n. V\u00e9ase Pedro Carlos Gonz\u00e1lez Cuevas, \u00abEl festival de simplezas de nuestra \u2018Izquierda Chiflada\u2019\u00bb <a href=\"https:\/\/okdiario.com\/opinion\/festival-simplezas-nuestra-izquierda-chiflada-4204914\">https:\/\/okdiario.com\/opinion\/festival-simplezas-nuestra-izquierda-chiflada-4204914<\/a><\/p>\n<p>3) V\u00e9ase M. Sacrist\u00e1n, <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em>, <em>op. cit.<\/em>, pp. 356-380. Tambi\u00e9n \u00abAl pie del Sina\u00ed rom\u00e1ntico\u00bb (1967) y \u00abUn problema para tesina de filosof\u00eda\u00bb (1967), pp. 338-350 y pp. 351-355, respectivamente. Su op\u00fasculo, escrito en el verano de 1967, fue traducido al catal\u00e1n por R. Folch i Camarasa y publicado en enero de 1968 (en febrero, en castellano) por Nova Terra, una editorial fundada en Barcelona en 1957 por personas pr\u00f3ximas a la Juventud Obrera Cat\u00f3lica (JOC). Alfonso Carlos Com\u00edn entre ellos.<\/p>\n<p>El 3 de febrero de 1970, Sacrist\u00e1n imparti\u00f3 una conferencia con el t\u00edtulo \u00abM\u00e1s sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb en la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Zaragoza (carpeta \u00abConferencias\u00bb de BFEEUB). Solo nos ha llegado el guion de su intervenci\u00f3n. En el primer punto hizo referencia a su escrito del verano de 1967 en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>1. Sobre el contenido del folleto \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb. Resumen.<\/p>\n<p>1.1. Caducidad de la filosof\u00eda como conocimiento directo del mundo.<\/p>\n<p>1.1.1. \u201cDirecto\u201d ha de entenderse <em>cum grano salis<\/em>: tampoco las ciencias son conocimiento directo. No lo hay. Diferenciaci\u00f3n por la intenci\u00f3n y el sometimiento a exigencias. \u00abIntenci\u00f3n seria\u201d. O: conocimiento e interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1.2. La filosof\u00eda como dos niveles de operaci\u00f3n (lo m\u00e1s parecido a directo aunque es cr\u00edtico).<\/p>\n<p>1.2.1. Ejemplificaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la ciencia.<\/p>\n<p>1.3. Pero visi\u00f3n del mundo no es sistema en sentido cl\u00e1sico, ni \u201cteor\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>1.3.1. Lo que refuta actitudes como la de Ruhl.<\/p>\n<p>1.4. La instituci\u00f3n como especialidad tiende a implicar, por su organizaci\u00f3n interna y, sobre todo, por su posici\u00f3n, un saber positivo sistem\u00e1tico. Es ella misma, incluso ya como forma, ideol\u00f3gica.<\/p>\n<p>1.5. De aqu\u00ed la condena y la conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>En el segundo punto del esquema, recog\u00eda (autocr\u00edticamente) un comentario de Josep Ferrater Mora y aceptaba que \u00abla Universidad sin ninguna clase de institucionalizaci\u00f3n de la filosof\u00eda podr\u00eda ser, subsistiendo todo lo dem\u00e1s, <em>institucionalizaci\u00f3n del positivismo<\/em>\u00bb. M\u00e1s a\u00fan: \u00absi se cre\u00eda en la justificaci\u00f3n de la condena de la secci\u00f3n de filosof\u00eda, hay que discutir, pues, la Universidad entera\u00bb.<\/p>\n<p>2. Cr\u00edtica de la soluci\u00f3n propuesta en el folleto.<\/p>\n<p>2.1. Descripci\u00f3n: doctorado, por salvar la filosof\u00eda en la Universidad.<\/p>\n<p>2.2. Lo cual es, naturalmente, una soluci\u00f3n que todav\u00eda institucionaliza el filosofar, y pol\u00edticamente, como es obvio.<\/p>\n<p>2.2.1. Por eso es v\u00e1lida la cr\u00edtica de Ferrater.<\/p>\n<p>2.3. Pero entonces se plantea ya el problema de la Universidad misma. Porque<\/p>\n<p>2.3.1. Aunque quiz\u00e1s no para la filosof\u00eda<\/p>\n<p>2.3.1.1. Pues bastar\u00eda con eliminarla del todo institucionalmente, pese a lo cual seguir\u00eda habiendo filosofar.<\/p>\n<p>2.3.2. Sin embargo, la Universidad sin ninguna clase de institucionalizaci\u00f3n de la filosof\u00eda podr\u00eda ser, subsistiendo todo lo dem\u00e1s, institucionalizaci\u00f3n de positivismo.<\/p>\n<p>2.4. Si se cree en la justificaci\u00f3n de la condena de la secci\u00f3n de filosof\u00eda, hay que discutir, pues, la Universidad entera.<\/p>\n<p>2.4.1. Una vez abandonada la soluci\u00f3n Instituto.<\/p>\n<p>2.5. Quiz\u00e1s en el caso de cualquier otro estudio lo razonable fuera desistir de la tesis primera por no pasar a discutirlo todo. Pero lo que hace (o permite) que en el caso de la filosof\u00eda uno tenga m\u00e1s acuciantemente a la vista problemas y perspectivas que en otros campos m\u00e1s lejanos es el hecho de que la filosof\u00eda misma encarna frecuentemente aspiraciones m\u00e1s o menos pensadas como respuestas a aquellos problemas y cumplimiento de aquellas perspectivas.<\/p>\n<p>2.5.1. Y esto no es cuesti\u00f3n s\u00f3lo de escuelas o de fil\u00f3sofos sueltos. Como no sean los positivistas, \u00a1y hasta ellos han dado propuestas o pol\u00edticas revolucionarias! (Pannekoek, Korsch)!.<\/p>\n<p>2.5.2. Eso es lo que motiv\u00f3 la frase de Marx de la superaci\u00f3n\/ realizaci\u00f3n de la filosof\u00eda (no ya de puntos de vista de su cultivo y que es lo \u00fanico discutido aqu\u00ed)<\/p>\n<p>Las preocupaciones expuestas en esta apartado ser\u00e1n desarrolladas en su conferencia: \u00abLa Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb. <em>Intervenciones pol\u00edticas, ob. cit.<\/em>, pp. 98-152.<\/p>\n<p>Cuenta el profesor Manuel Cruz en una nota de la transcripci\u00f3n de una conferencia suya recogida en S. L\u00f3pez Arnal et alii (eds), <em>30 a\u00f1os despu\u00e9s. Acerca del op\u00fasculo de Manual Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u2026 op. cit<\/em>, nota 1, p. 17, la siguiente an\u00e9cdota: \u00abHace pocos meses, en marzo de 1998, Antonio Valdecantos me refer\u00eda una experiencia de cuando inici\u00f3 su actividad docente regular, cinco a\u00f1os atr\u00e1s, experiencia que me viene bien como ilustraci\u00f3n de lo que ahora estaba intentando argumentar: \u201cEra la primera vez que daba yo un curso completo y pens\u00e9 que pod\u00eda ser interesante pedirles a los alumnos que hicieran un breve comentario sobre el op\u00fasculo de Sacrist\u00e1n de 1968, que les di fotocopiado. Lo debieron de leer con atenci\u00f3n y con inter\u00e9s, porque el resultado un\u00e1nime fue un conjunto de exabruptos donde Sacrist\u00e1n aparec\u00eda como una especie de neoliberal enemigo del pensar verdadero y como un colaborador conspicuo del sistema para acabar con todo germen de pensamiento cr\u00edtico.\u201d\u00bb<\/p>\n<p>Probablemente lo leyeran con inter\u00e9s pero tal vez con atenci\u00f3n media. No es f\u00e1cil entender el comentario, un\u00e1nime adem\u00e1s seg\u00fan Valdecantos, sobre un texto en el que se afirma expl\u00edcitamente: <em>La eliminaci\u00f3n de la filosof\u00eda como licenciatura especial debe tener como finalidad la restituci\u00f3n de la motivaci\u00f3n filos\u00f3fica<\/em>, universalmente cr\u00edtica.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de Sacrist\u00e1n \u201ccomo una especie de neoliberal enemigo del pensar verdadero y como un colaborador conspicuo del sistema para acabar con todo germen de pensamiento cr\u00edtico\u201d es una prueba, casi conclusiva, de que leer bien es una tarea m\u00e1s dif\u00edciles a las que podemos enfrentarnos los seres humanos.\u00bb<\/p>\n<p>4) Publicado en 1970, escrito, seg\u00fan indicaci\u00f3n del propio autor, en 1968, sin poder acceder a libros situados en las estanter\u00edas elevadas de su biblioteca por ausencia de una escalera a mano, seg\u00fan recuerda (no ir\u00f3nicamente) el fil\u00f3sofo riojano en la presentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>5) V\u00e9anse V\u00edctor M\u00e9ndez Baiges, <em>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n. Historias de la filosof\u00eda espa\u00f1ola entre 1843 y 1973<\/em>, Madrid: Tecnos, 2021, pp. 388 y ss; Jos\u00e9 Luis Moreno Pesta\u00f1a, <em>La norma de la filosof\u00eda. La configuraci\u00f3n del patr\u00f3n filos\u00f3fico espa\u00f1ol tras la Guerra Civil<\/em>, Madrid: Biblioteca Nueva, 2013, pp. 161-208; Jacobo Mu\u00f1oz y Francisco Jos\u00e9 Mart\u00edn (eds), <em>Manuel Sacrist\u00e1n. Raz\u00f3n y emancipaci\u00f3n<\/em>, Madrid: Biblioteca Nueva, 2017; Ariel Petrucelli y Juan Dal Maso, <em>Althusser y Sacrist\u00e1n. Itinerarios de dos comunistas cr\u00edticos<\/em>, Buenos Aires: Ediciones IPS, 2020, pp. 139 y ss, y S. L\u00f3pez Arnal et alii (eds), <em>30 a\u00f1os despu\u00e9s. Acerca del op\u00fasculo de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb<\/em>, Barcelona: EUB, 1999.<\/p>\n<p>6) M. Sacrist\u00e1n, <em>Intervenciones pol\u00edticas<\/em>, Barcelona: Icaria, pp. 30-49. Conferencia dictada el 8 de marzo de 1963 en la Facultad de Derecho de la UB. La dedicatoria del escrito: \u00abEn memoria de Jos\u00e9 Ram\u00f3n Figuerol, estudiante de Derecho\u00bb.<\/p>\n<p>7) M. Sacrist\u00e1n, <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em>, Barcelona: Cr\u00edtica, 1995. Edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p>8) Editados, en forma de libro (188 p\u00e1ginas en total, encuadernadas) por la Cooperativa Universitaria de Barcelona 1959. El profesor Gerard Mar\u00edn Plana tuvo la gentileza de facilitarme un ejemplar que obraba en su poder. Quede aqu\u00ed constancia de mi agradecimiento\u2026 y de su generosidad.<\/p>\n<p>9)Puede consultarse en la Biblioteca de la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona (BFEEUB)<\/p>\n<p>10) En BFEEUB pueden verse detallados comentarios cr\u00edticos del autor sobre <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em> y otros trabajos kuhnianos. V\u00e9ase S. L\u00f3pez Arnal et alii (eds), <em>Popper\/Kuhn: ecos de un debate<\/em>, Matar\u00f3: Editorial Montesinos, 2002. Tambi\u00e9n M. Sacrist\u00e1n, <em>Metodolog\u00eda de las ciencias sociales (I)<\/em>, Montesinos: Vilassar de Dalt (en presa), edici\u00f3n de Jos\u00e9 Sarri\u00f3n y S. L\u00f3pez Arnal.<\/p>\n<p>11) A todos estos autores hab\u00eda hecho referencia Sacrist\u00e1n en su art\u00edculo para la enciclopedia Espasa: \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. En <em>Papeles de filosof\u00eda, op. cit.<\/em>, pp. 90-218.<\/p>\n<p>12) Expulsado, recu\u00e9rdese, de la Universidad de Barcelona en 1965 por motivos pol\u00edticos, durante el rectorado de Francisco Garc\u00eda- Valdecasas, que quer\u00eda limpiar la universidad de \u201crojos y separatistas\u201d.<\/p>\n<p>13) Sobre este tema, \u00abUn problema para tesina en filosof\u00eda\u00bb (1967). <em>Papeles de filosof\u00eda, ob. cit.<\/em>, pp. 351-355.<\/p>\n<p>14) Su caso, por ejemplo, a\u00f1adiendo a su filosof\u00eda y filosofar un fuerte compromiso pol\u00edtico. En un art\u00edculo, tambi\u00e9n para una Enciclopedia (la Labor en este caso) de 1968, \u00abCorrientes principales del pensamiento filos\u00f3fico\u00bb (<em>Papeles de filosof\u00eda, ob. cit.<\/em>, pp. 381-410), se\u00f1ala: \u00abEl autor de este art\u00edculo [&#8230;] ha negado que pueda hablarse de filosof\u00eda marxista en el sentido sistem\u00e1tico tradicional de filosof\u00eda, sosteniendo que el marxismo debe entenderse como otro tipo de hacer intelectual, a saber, como la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un nuevo mundo humano\u00bb. Su marxismo se vinculaba, pues, a <em>la conciencia cr\u00edtica del esfuerzo por crear un mundo alternativo a la civilizaci\u00f3n del capital<\/em>.<\/p>\n<p>15) As\u00ed defin\u00eda Sacrist\u00e1n la noci\u00f3n de objeto formal en <em>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/em>, Barcelona: Ediciones Ariel, 1964, pp. 15-17: \u00abLa l\u00f3gica formal es una de las ciencias que estudian el conocimiento. No es la \u00fanica que tiene ese objeto: desde otros puntos de vista estudian tambi\u00e9n el conocimiento otras disciplinas, como la metodolog\u00eda, la teor\u00eda del conocimiento o epistemolog\u00eda, la psicolog\u00eda del conocer. Es corriente que un mismo \u201cobjeto material\u201d &#8211;que puede ser un conjunto de cosas, o un grupo de hechos o de actividades&#8211; sea estudiado a la vez por varias ciencias, sin que \u00e9stas dejen de tener por esa coincidencia temas bien distinguibles. As\u00ed, por ejemplo, un acto de los que los juristas llaman &#8216;compraventa&#8217; es objeto de inter\u00e9s para el derecho, la ciencia econ\u00f3mica, la sociolog\u00eda, y sin duda tambi\u00e9n para la historia, la psicolog\u00eda, etc. Este es un hecho obvio que no llama la atenci\u00f3n, y el referirse a \u00e9l puede parecer ocioso.\u00bb<\/p>\n<p>A pesar de su trivialidad el hecho ten\u00eda cierta significaci\u00f3n para la teor\u00eda de la ciencia \u00abpues permite ver que lo que caracteriza plenamente a una ciencia, una investigaci\u00f3n o una teor\u00eda no es el objeto material estudiado &#8211;seguramente compartido con otras varias ciencias o teor\u00edas&#8211;, sino el punto de vista desde el cual se va a considerar dicho objeto.\u00bb<\/p>\n<p>Este punto de vista, que suele llamarse &#8216;objeto formal&#8217;, era fruto de una abstracci\u00f3n. Una ciencia, una investigaci\u00f3n o una teor\u00eda, se caracterizaban, comenta finalmente el tambi\u00e9n autor de <em>L\u00f3gica elemental<\/em>, por \u00ablas especiales abstracciones b\u00e1sicas que constitu\u00edan el punto de vista seg\u00fan el que iba a considerarse la realidad\u00bb.<\/p>\n<p>16) En \u00abSobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores\u00bb (<em>Papeles de filosof\u00eda, op. cit.<\/em>, pp. 356-357 y 376-377), comentaba Sacrist\u00e1n que no menos obligado era informar al lector acerca de los supuestos filos\u00f3ficos de su reflexi\u00f3n sobre ese punto b\u00e1sico. Eran estos: 1. \u00abque no hay un saber filos\u00f3fico sustantivo superior a los saberes positivos\u00bb; que los sistemas filos\u00f3ficos eran falsas teor\u00edas, \u00abconstrucciones al servicio de motivaciones no-teor\u00e9ticas, insusceptibles de contrastaci\u00f3n cient\u00edfica\u00bb (por tanto: indemostrables e irrefutables) y edificados, adem\u00e1s, \u00abmediante un uso impropio de los esquemas de la inferencia formal\u00bb. 2. que exist\u00eda y hab\u00eda existido siempre \u00abuna reflexi\u00f3n acerca de los fundamentos, los m\u00e9todos y las perspectivas del saber te\u00f3rico, del pre-te\u00f3rico y de la pr\u00e1ctica y la poiesis, la cual reflexi\u00f3n puede discretamente llamarse filos\u00f3fica (recogiendo uno de los sentidos tradicionales del t\u00e9rmino) por su naturaleza metate\u00f3rica en cada caso&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>La apreciaci\u00f3n positiva de la filosof\u00eda en los estudios superiores no implicaba la atribuci\u00f3n de los esos m\u00e9ritos a la filosof\u00eda como especialidad universitaria, a las secciones de filosof\u00eda, a los centros de producci\u00f3n de los correspondientes licenciados (especialmente si pensamos en la situaci\u00f3n de las facultades de Filosof\u00eda espa\u00f1olas de aquellos a\u00f1os): \u00abAl contrario: no es incoherente enunciar y arg\u00fcir el primer juicio apreciativo y afirmar al mismo tiempo que es deseable suprimir dicha producci\u00f3n especial de licenciados. Ambas afirmaciones se sostienen en este papel. Dicho de otro modo &#8211;infiel par\u00e1frasis de un <em>motto<\/em> de Kant&#8211;: no hay filosof\u00eda, pero hay filosofar. Esta actividad efectiva y valiosa justifica la conservaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cfilosof\u00eda\u201d y de sus derivados.\u00bb<\/p>\n<p>17) No todos los estados griegos, matiza Sacrist\u00e1n, hab\u00edan recorrido ese camino de sensible evoluci\u00f3n: \u00abEsparta es el ejemplo t\u00edpico de fijismo social y cultural en Grecia. Las ciudades j\u00f3nicas y Atenas lo son de lo contrario, es decir, de gran labilidad y capacidad de transformaci\u00f3n. Y no deja ser interesante que la filosof\u00eda haya nacido en Jonia, haya tenido su capital en Atenas y no haya recibido ni un solo fruto de Esparta\u00bb.<\/p>\n<p>18) Sacrist\u00e1n se\u00f1ala en nota al pie de p\u00e1gina: \u00abSin importancia en s\u00ed mismo, pero interesante s\u00edmbolo de ese proceso es el hecho de que el \u201cprimer fil\u00f3sofo\u201d (Tales de Mileto) haya sido contempor\u00e1neo de la manifestaci\u00f3n m\u00e1s llamativa de la crisis de la antigua Grecia: el fracaso golpe de estado del jefe plebeyo Cyl\u00f3n en Atenas el a\u00f1o 630 a.n.e.\u00bb<\/p>\n<p>19) El escrito puede consultarse entre la documentaci\u00f3n depositada en BFEEUB.<\/p>\n<p>20)Sacrist\u00e1n, autor de \u00abLa universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb, fue tambi\u00e9n redactor del manifiesto del SDEUB: \u00abManifiesto \u2018Por una universidad democr\u00e1tica&#8217;\u00bb. <em>Intervenciones pol\u00edticas, ob. cit<\/em>, pp. 50-61. V\u00e9ase S. L\u00f3pez Arnal (editor), <em>Universidad y Democracia. Lucha estudiantil contra el franquismo<\/em>, Vilassar de Dalt: El Viejo Topo, 2017.<\/p>\n<p>21) Los delegados del sindicato de la secci\u00f3n de Filosof\u00eda de Filosof\u00eda y Letras de la UB lo reprodujeron posteriormente para su debate en clases y seminarios (\u00abPublicaci\u00f3n del consejo de la Especialidad de Filosof\u00eda S.D.E.U.B.\u00bb). Fue editado a\u00f1os despu\u00e9s en catal\u00e1n: <em>Contra la filosofia llicenciada<\/em>, Grup de Filosofia del Casal del Mestre de Santa Coloma de Gramenet, 1992. Pere de la Fuente, alma del colectivo, fue su traductor. Miguel Manzanera lo incluy\u00f3 como material anexo de su tesis doctoral sobre Sacrist\u00e1n. \u00abTeor\u00eda y pr\u00e1ctica. La trayectoria intelectual de Manuel Sacrist\u00e1n\u00bb. Tesis doctoral presentada en Madrid, UNED, 1993. Director: Jos\u00e9 M\u00aa Ripalda (<a href=\"http:\/\/e-spacio.uned.es\/fez\/view.php?pid=tesisuned:Filosofia-Mmanzanera\">http:\/\/e-spacio.uned.es\/fez\/view.php?pid=tesisuned:Filosofia-Mmanzanera<\/a>)<\/p>\n<p>22) Para una opini\u00f3n no totalmente coincidente, v\u00e9ase el trabajo de uno de sus disc\u00edpulos \u201cm\u00e1s filos\u00f3ficos\u201d: Miguel Candel, <em>Ser y no ser. Cr\u00edtica de la raz\u00f3n narcisista<\/em>, Vilassar de Dalt: Montesinos, 2018. El propio Sacrist\u00e1n matiz\u00f3 su afirmaci\u00f3n en escritos posteriores. As\u00ed, en \u00abEl trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia\u00bb, una conferencia impartida en 1978, se\u00f1ala: \u00abPero Marx mismo, para el que quiera retratarlo y no hacer de \u00e9l un supercient\u00edfico infalible, <em>ha sido en realidad un original metaf\u00edsico autor de su propia ciencia positiva; o, dicho al rev\u00e9s, un cient\u00edfico en el que se dio la circunstancia, nada frecuente, de ser el autor de su metaf\u00edsica, de su visi\u00f3n general y expl\u00edcita de la realidad<\/em>. No de todos los metaf\u00edsicos se puede decir eso, ni de todos los cient\u00edficos\u00bb [las cursivas son m\u00edas].<\/p>\n<p>23) Sacrist\u00e1n se refiri\u00f3 a principios y elementos de la teor\u00eda cu\u00e1ntica en los compases finales de su art\u00edculo: \u00abVerdad: desvelaci\u00f3n y ley\u00bb. <em>Papeles de filosof\u00eda, op. cit.<\/em>, pp. 15-55. Para una excelente exposici\u00f3n de la teor\u00eda, v\u00e9ase Daniel Far\u00edas y Juan Carlos Cuevas, <em>Las ideas que cambiaron el mundo. Relatividad, mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y la revoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica del siglo XX<\/em>, Vilassar de Mar: Biblioteca Burid\u00e1n-Montesinos, 2018.<\/p>\n<p>24) Recu\u00e9rdese la propia observaci\u00f3n de Engels en el Anti-D\u00fchring: \u00abEs evidente que no digo absolutamente nada del <em>proceso de desarrollo particular del proceso<\/em> que recorre, por ejemplo, el grano de cebada desde la germinaci\u00f3n hasta la muerte de la planta, si digo que es la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u00bb. Sobre este punto: Michael Heinrich, <em>Cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica. Una introducci\u00f3n a <\/em>El Capital<em> de Marx<\/em>, Madrid: Guillermo Escolar, 2\u00aa edici\u00f3n, 2018, pp. 68-71. V\u00e9ase igualmente: Michael Kr\u00e4tke, <em>Friedrich Engels. El burgu\u00e9s que invent\u00f3 el marxismo<\/em>, Barcelona: Bellaterra, 2020 (traducci\u00f3n de \u00c0ngel Ferrero).<\/p>\n<p>En su entrevista de 1983 con la revista mexicana <em>Dial\u00e9ctica<\/em> (<em>Pacifismo, ecologismo y pol\u00edtica alternativa<\/em>, Barcelona: Icaria, 1987, edici\u00f3n de Juan Ram\u00f3n Capella, pp. 100-122), Sacrist\u00e1n comentaba: \u00abSu [de Engels] ejemplo del grano de cebada, seg\u00fan el cual la espiga de ese cereal se explica como \u201cnegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d de la semilla, es el prototipo del mal pensar hegeliano y oscurantista, pues uno empieza a conocer cuando se olvida de pseudo-explicaciones as\u00ed, de pseudo-m\u00e9todos de esa naturaleza y penetra en el grano de cebada con la qu\u00edmica.\u00bb Eso no quer\u00eda decir que despreciara semejante oscura idea de dial\u00e9ctica, ni sus vagas y trivial\u00edsimas \u201cleyes\u201d. En su opini\u00f3n, esas ideas pertenec\u00edan a un g\u00e9nero de producto mental fecundo e importante, que ser\u00eda malo perder. Se trataba del vago pensamiento cuasi po\u00e9tico con el que los fil\u00f3sofos hab\u00edan descrito en sus circunloquios, la experiencia cotidiana precient\u00edfica: \u00abAlgunos de esos conceptos son m\u00e1s afortunados po\u00e9ticamente; otros menos. \u201cNegaci\u00f3n de la negaci\u00f3n\u201d no es lo es mucho, pero pertenece a la misma familia de otras formulaciones que lo son m\u00e1s, como la frase de la epistemolog\u00eda aristot\u00e9lica seg\u00fan la cual \u201cel alma es en cierto modo todas las cosas\u201d, que pretende \u201cexplicar\u201d por qu\u00e9 el esp\u00edritu conoce la realidad. O las ideas de potencia y acto, de materia y forma. Son conceptos que fijan y subliman experiencia com\u00fan cotidiana&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La fecundidad de esas vagas frases filos\u00f3ficas, aparte de su belleza cuando la pose\u00edan, era que al articular el conocimiento com\u00fan pod\u00edan sugerir preguntas e investigaciones. Un ejemplo: Galileo \u201cmidi\u00f3\u201d por primera vez la presi\u00f3n atmosf\u00e9rica en un intento de precisar el alcance de otra de esas nociones, el \u201chorror al vac\u00edo\u201d.<\/p>\n<p>Puede verse una detallada explicaci\u00f3n de esta medici\u00f3n galileana en \u00abApuntes de Fundamentos de Filosof\u00eda del curso 1959-60\u00bb, tambi\u00e9n en BFEEUB.<\/p>\n<p>25) Sus principales aproximaciones a la filosof\u00eda de Kant en: M. Sacrist\u00e1n, <em>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/em>, Madrid: Editorial Trotta, 2007, edici\u00f3n, presentaci\u00f3n y notas de Albert Domingo Curto.<\/p>\n<p>26) Seguramente, uno de los fil\u00f3sofos de la tradici\u00f3n anal\u00edtica m\u00e1s estudiado y reconocido por Sacrist\u00e1n. Aparte de los res\u00famenes con observaciones de algunas de sus obras que pueden consultarse entre la documentaci\u00f3n BFEEUB, v\u00e9ase \u00abLa filosof\u00eda desde la terminaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial hasta 1958\u00bb. <em>Papeles de filosof\u00eda, ob. cit.<\/em>, pp. 145-156.<\/p>\n<p>27) En una conferencia de 1959, \u00abEl hombre y la ciudad (Una consideraci\u00f3n del humanismo, para uso de urbanistas)\u00bb, se\u00f1alaba Sacrist\u00e1n: \u00abTodo hombre que piensa sus cosas hasta el final filosofa.\u00bb Algunas de sus tesis y argumentos cr\u00edticos ya est\u00e1n recogidas en esa conferencia.<\/p>\n<p>28) En un pasaje no muy alejado, en el comp\u00e1s final de <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger, ob. cit.<\/em>, p. 248, se\u00f1ala Sacrist\u00e1n: \u00abPrecisamente los problemas que la realidad plantea al hombre que dialoga con ella por medio de su raz\u00f3n prueban que la raz\u00f3n s\u00ed puede decir de d\u00f3nde le viene la conminaci\u00f3n a su pensar, y a criticarlo y a mejorarlo. Por eso no es de esperar que el hombre interrumpa su di\u00e1logo racional con la realidad para entablar ese otro \u201cdi\u00e1logo en la historia del Ser\u201d (HW 252) cuyos personajes se niegan a declarar de d\u00f3nde reciben la suya\u00bb.<\/p>\n<p>29) Con esos mismos versos (y la canci\u00f3n mexicana <em>Malague\u00f1a salerosa<\/em>) abre Victor M\u00e9ndez Baiges <em>La tradici\u00f3n de la intradici\u00f3n, op. cit.<\/em><\/p>\n<p>30) V\u00e9ase F\u00e9lix Ovejero Lucas: \u00abManuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n\u00bb. En M. Sacrist\u00e1n, <em>Sobre dial\u00e9ctica<\/em>, Matar\u00f3: El Viejo Topo-Nous Horitzons Fundaci\u00f3, 2009, pp. 329-347 (edici\u00f3n de S. L\u00f3pez Arnal).<\/p>\n<p>31) V\u00e9ase S. L\u00f3pez Arnal, <em>En tiempos de resistencia y fraternidad. Sobre la correspondencia entre Manuel Sacrist\u00e1n y Francisco Fern\u00e1ndez Santos<\/em>, Madrid: Atrapasue\u00f1os (en prensa).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para Antonio Rosa, coautor tambi\u00e9n (aunque no figura en la portada) de Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n &nbsp; El autor de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":7912,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[],"class_list":["post-10237","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10237","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10237"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10237\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7912"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10237"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10237"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10237"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}