{"id":10294,"date":"2021-09-10T05:00:41","date_gmt":"2021-09-10T04:00:41","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10294"},"modified":"2021-09-10T02:00:07","modified_gmt":"2021-09-10T01:00:07","slug":"galileo-y-la-revuelta-de-los-cretinos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10294","title":{"rendered":"Galileo y la revuelta de los cretinos"},"content":{"rendered":"<p class=\"article-text\">En su libro <em>Galileo y los negacionistas de la ciencia<\/em>, que recientemente ha tenido el acierto de editar en espa\u00f1ol Biblioteca Burid\u00e1n, explica el astrof\u00edsico Mario Livio la usual falacia argumental conocida como \u00abgambito de Galileo\u00bb, a la que con frecuencia recurren quienes se oponen a hechos abrumadoramente reconocidos por la comunidad cient\u00edfica sobre la base de razones (o sinrazones) extra cient\u00edficas. Sirve tanto para <em>terraplanistas<\/em> como para los ap\u00f3stoles del dise\u00f1o inteligente que contin\u00faan resisti\u00e9ndose a la evidencia de la evoluci\u00f3n, para negadores del cambio clim\u00e1tico y, aunque no sean mencionados en el libro imagino que por ser de redacci\u00f3n anterior, para enemigos de vacunas y negadores de la desoladora pandemia que ya ha matado a m\u00e1s de cuatro millones de personas en el mundo.<\/p>\n<p class=\"article-text\">La coartada es sencilla: del mismo modo que Galileo fue perseguido por oponerse a las ideas dominantes de su \u00e9poca, sufren ellos persecuci\u00f3n y son ominosamente silenciados por disentir de las ideas establecidas. La suma al c\u00f3ctel de tenebrosas conspiraciones alentadas por las \u00e9lites globales resulta naturalmente inevitable; a falta de hechos cient\u00edficamente acreditados, la misma conspiraci\u00f3n se convierte en prueba de aquello que, de todos modos, jam\u00e1s se pretendi\u00f3 demostrar. La respuesta del astrof\u00edsico Mario Livio cae por su propio peso: Galileo no ten\u00eda raz\u00f3n porque la Inquisici\u00f3n lo reprimiera ni porque se opusiera a ideas dominantes en su tiempo, sino porque la evidencia cient\u00edfica estaba de su parte, porque era su posici\u00f3n la correcta dados los conocimientos de su \u00e9poca y la \u00fanica que posibilitaba el avance en nuestra comprensi\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p class=\"article-text\">No hay charlat\u00e1n al que no le tiente, cuando se desnuda la inconsistencia de sus afirmaciones, compararse con Galileo o con Giordano Bruno o con el mism\u00edsimo Jesucristo, seg\u00fan el gusto y filiaci\u00f3n del aspirante a m\u00e1rtir. Pero resulta que ni el respaldo mayoritario ni el mero hecho de ser minoritaria garantizan a afirmaci\u00f3n alguna la certeza. Y no siempre que la mayor\u00eda nos quite la raz\u00f3n seremos unos incomprendidos o v\u00edctimas de turbias conspiraciones; es posible que, sin m\u00e1s, no la tengamos.<\/p>\n<p class=\"article-text\">El fondo de la disputa entre Galileo y la Inquisici\u00f3n, no obstante, radica a mi juicio en que s\u00f3lo el primero buscaba ampliar el conocimiento humano. No se enfrentaban dos hip\u00f3tesis cient\u00edficas que con posterioridad pudieran ser calificadas como err\u00f3neas o acertadas. La \u00fanica posici\u00f3n cient\u00edfica era la de Galileo, y lo hubiera seguido siendo aunque se hubiese equivocado. Porque el fundamento de los inquisidores era un dogma extra\u00eddo de un libro que se presum\u00eda inspirado por Dios y la autoridad de un fil\u00f3sofo antiguo, Arist\u00f3teles, al que adem\u00e1s la Iglesia hab\u00eda reinterpretado para ajustarlo a su dogma (de un \u00abArist\u00f3teles con tonsura\u00bb habl\u00f3 el publicista ruso Herzen).<\/p>\n<p class=\"article-text\">El sabio pisano era sin duda plenamente consciente de la trascendencia de esa disputa. Lo prueba en sus cartas a Benedetto Castelli y a Cristina de Lorena, pero sobre todo en su magn\u00edfico <em>Di\u00e1logo de los dos m\u00e1ximos sistemas<\/em>, un libro que deber\u00eda ser de lectura obligatoria en todas las escuelas. Y esta lucha tenaz convierte a Galileo, no s\u00f3lo en el m\u00e1s grande de los fundadores de la ciencia moderna, como lo calificara Bertrand Russell, sino en uno de los mayores defensores de la libertad de pensamiento y de investigaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p class=\"article-text\">La vertiente teol\u00f3gica de su argumento, seg\u00fan la cual ser\u00eda inconcebible que Dios hubiese dotado al ser humano de la capacidad de buscar el conocimiento para luego conducirlo a conclusiones err\u00f3neas, podr\u00eda estar m\u00e1s o menos forzada por la asfixiante censura que deb\u00eda sortear. Contemplado hoy con la adecuada perspectiva, se hace evidente el objetivo: la libertad plena y la autonom\u00eda de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica de cualquier intromisi\u00f3n ajena a sus propios caminos de b\u00fasqueda. En otras palabras: Galileo quer\u00eda que lo dejaran trabajar en paz. La ciencia se ahoga sin libertad de investigaci\u00f3n, y no cabe libertad si existe biblia, religi\u00f3n, metaf\u00edsica, doctrina filos\u00f3fica, pol\u00edtica o de cualquier otra \u00edndole que tase los resultados y conclusiones aceptables de su exploraci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"article-text\">Porque no s\u00f3lo la Iglesia cat\u00f3lica ha pretendido marcar desde fuera la senda a los cient\u00edficos, ni es exclusiva de la extrema derecha la negaci\u00f3n de evidencias cient\u00edficas, aunque ahora, para nuestro horror, haya sabido aprovechar el arrinconamiento de la raz\u00f3n con el evidente, y exitoso, prop\u00f3sito de medrar en medio de la crisis.<\/p>\n<p class=\"article-text\">Durante gran parte del siglo XX, una acartonada versi\u00f3n del marxismo popularizada como <em>diamat<\/em> justific\u00f3 que perfectos incompetentes dictaminasen, encaramados en un pretendido saber superior, qu\u00e9 teor\u00edas cient\u00edficas eran acertadas y cu\u00e1les otras hab\u00edan de condenarse en tanto que \u00abburguesas\u00bb. Uno de los m\u00e1s terribles y grotescos frutos de esta forma de enfocar la ciencia fue la \u00abnueva\u00bb biolog\u00eda alumbrada por el embaucador Trofim Lysenko con la que se aspir\u00f3 a impugnar el darwinismo y que, convertida en teor\u00eda cient\u00edfica oficial por las autoridades sovi\u00e9ticas en los a\u00f1os 30, propici\u00f3 varias cosechas catastr\u00f3ficas y la purga de docenas de cient\u00edficos hasta la d\u00e9cada de los 60.<\/p>\n<p class=\"article-text\">No ser\u00eda justo atribuir tales delirios a los propios Marx y Engels, ambos mucho m\u00e1s penetrados del esp\u00edritu ilustrado de lo que jam\u00e1s alcanzaran a comprender muchos de sus ep\u00edgonos. Y tampoco se ha desprendido por completo de ellos la nueva izquierda. Hace no tantos a\u00f1os importantes dirigentes de izquierdas de este pa\u00eds alentaban las majader\u00edas sobre las vacunas propaladas por la religiosa benedictina Teresa Forcades, en su momento refiri\u00e9ndose a las de la gripe A pero no muy alejadas de la propaganda contra las vacunas difundida hoy en redes sociales por fan\u00e1ticos de extrema derecha.<\/p>\n<p class=\"article-text\">As\u00ed pues, la irracionalidad anticient\u00edfica ni es de ayer ni exclusiva de un solo bando ideol\u00f3gico o pol\u00edtico. La escalofriante novedad estriba, por una parte, en el asombroso respaldo social que ha alcanzado, ratificado por el hecho perturbador de que haya ocupado el gobierno de pa\u00edses tan importantes como Estados Unidos o Brasil, y, por otro lado, en que ya no nos encontremos ante un lastre s\u00f3lo cultural. El movimiento contrario a la vacunaci\u00f3n, respaldado por influyentes grupos y personalidades, no fue ajeno al tr\u00e1gico aumento de contagios y muertes de ni\u00f1os por sarampi\u00f3n ya en el a\u00f1o 2019. En una pandemia de las dimensiones de la actual, sus v\u00edctimas podr\u00edan contarse por centenares de miles. Y la negaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico podr\u00eda llegar a costarnos la propia supervivencia de la especie.<\/p>\n<p class=\"article-text\">Naturalmente, los datos que se manejan pueden ser err\u00f3neos o serlo su interpretaci\u00f3n. La ciencia ha hecho su historia de multitud de errores y aciertos contrastados una y otra vez. Pero, cuando se niega la fiabilidad de la ciencia como tal y se da cr\u00e9dito a presuntos hechos alternativos no verificables, y cuando se reclama para cualquier disparate el derecho a ser medido en igualdad de condiciones con evidencias cient\u00edficas s\u00f3lidamente contrastadas, el propio conocimiento se hace imposible. Los hechos dejan de contar; s\u00f3lo cuenta la propaganda.<\/p>\n<p class=\"article-text\">Tanto da que las conspiraciones sean atribuidas al capitalismo o a rojos infiltrados en instituciones cient\u00edficas para estrangular la iniciativa individual. En realidad, las f\u00e1bulas aprovechan m\u00e1s a los poderosos. Desde la perspectiva del cambio social, es realmente de idiotas pensar que, en un mundo en el que la concentraci\u00f3n de la riqueza alcanza cotas in\u00e9ditas desde principios de siglo XX, las \u00e9lites urdan conspiraciones ocultas que ponen en riesgo sus propios negocios con fines de un incierto adiestramiento social. Llevan lustros recobrando todos los resortes de poder a plena luz sin apenas resistencia, tal vez porque demasiada gente anda distra\u00edda con leyendas de terrores subterr\u00e1neos.<\/p>\n<p class=\"article-text\">Estos d\u00edas hemos visto la faz m\u00e1s bestial de la irracionalidad en Afganist\u00e1n. Urge recuperar la fuerza de la raz\u00f3n y el esp\u00edritu de la Ilustraci\u00f3n, la aventura m\u00e1s prometedora y f\u00e9rtil de nuestra historia. Necesitamos un movimiento ciudadano de defensa de la ciencia en el que tendr\u00edamos que comprometernos en especial quienes no somos cient\u00edficos. Hace m\u00e1s de veinte a\u00f1os que los f\u00edsicos Sokal y Bricmont nos dieron un serio toque de atenci\u00f3n en su delicioso libro <em>Imposturas intelectuales<\/em>. Ahora disponemos de menos tiempo, y en cambio nos va la vida en ello.<\/p>\n<p>Fuente: elDiario.es (<a href=\"https:\/\/www.eldiario.es\/opinion\/tribuna-abierta\/galileo-revuelta-cretinos_129_8243374.html\">https:\/\/www.eldiario.es\/opinion\/tribuna-abierta\/galileo-revuelta-cretinos_129_8243374.html<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su libro Galileo y los negacionistas de la ciencia, que recientemente ha tenido el acierto de editar en espa\u00f1ol<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10296,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,8],"tags":[],"class_list":["post-10294","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10294\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10296"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}