{"id":10342,"date":"2021-09-18T04:53:51","date_gmt":"2021-09-18T03:53:51","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10342"},"modified":"2021-09-18T04:53:51","modified_gmt":"2021-09-18T03:53:51","slug":"marx-y-el-especismo-alienado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10342","title":{"rendered":"Marx y el especismo alienado"},"content":{"rendered":"<p><em>Presentamos los tramos centrales de un art\u00edculo de John Bellamy Foster y Brett Clark, originalmente publicado en <\/em><a href=\"https:\/\/monthlyreview.org\/2018\/12\/01\/marx-and-alienated-speciesism\/\">Monthly Review<\/a><em>, donde los autores debaten con distintas vertientes que critican al marxismo por abordar el problema de las relaciones sociedad humana y animales desde un punto de vista especista. Por el contrario, los autores recorren detalladamente el an\u00e1lisis de Marx sobre la alienaci\u00f3n de la naturaleza en el capitalismo, que incluye un \u201cespecismo alienado\u201d y la condici\u00f3n de la lucha anticapitalista en el camino de generar una nueva dial\u00e9ctica humano-animal.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Pocas controversias acad\u00e9micas contempor\u00e1neas en la izquierda est\u00e1n tan cargadas como aquellas sobre la opini\u00f3n de Marx respecto al estatus de los animales en la sociedad humana. Numerosos acad\u00e9micos de izquierda defensores de los animales, incluyendo algunos ecosocialistas, alegan que Marx era <em>especista<\/em> en sus primeros escritos. Es m\u00e1s, se afirma que, a pesar de su posterior adhesi\u00f3n a las visiones darwinistas, Marx y Frederick Engels nunca trascendieron del todo esa perspectiva especista incrustada tan profundamente, lo cual infect\u00f3 al materialismo hist\u00f3rico de conjunto. Estas cr\u00edticas concentran sus objeciones principalmente en los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos de 1844<\/em>, planteando que Marx present\u00f3 una perspectiva dualista y antropoc\u00e9ntrica como si se tratara de una grieta, en vez de una continuidad, entre animales humanos y no humanos, justificando as\u00ed ontol\u00f3gicamente un enfoque explotador e instrumentalista de sus relaciones, que ignoraba o negaba el sufrimiento animal y era ciego a las condiciones b\u00e1sicas de existencia animal.<\/p>\n<p>El ecosocialista pionero Ted Benton ofrece una cr\u00edtica cl\u00e1sica de Marx en este aspecto. Benton argumenta que el enfoque predominante de Marx sobre las relaciones entre humanos y animales, particularmente en sus escritos m\u00e1s tempranos, no solo era \u00abespecista\u00bb sino, en virtud de su humanismo antropocentrista, tambi\u00e9n era un ejemplo de un \u00abtipo de narcisismo de especie bastante fant\u00e1stico\u00bb. Las opiniones de Marx, agrega, estaban enraizadas en el dualismo cartesiano, que separaba radicalmente al ser humano (mente) del animal (m\u00e1quina). Benton mantiene que Marx ve\u00eda a los animales como \u00abfijados\u00bb permanentemente en sus capacidades. M\u00e1s a\u00fan, al describir c\u00f3mo la alienaci\u00f3n del trabajo reduc\u00eda a los humanos a una condici\u00f3n similar a la de los animales, Marx habr\u00eda degradado la vida animal[1].<\/p>\n<p>Otros defensores de animales cr\u00edticos de Marx siguieron el ejemplo. Renzo Llorente afirma que \u00abcierto especismo [era] constitutivo en el pensamiento de Marx\u00bb y que toda su teor\u00eda sobre el trabajo alienado era \u00abpredicada sobre una divisi\u00f3n entre los animales humanos y no humanos\u00bb[2]. John Sanbonmatsu alega que Marx anticip\u00f3 el \u00abexterminio en el \u00e1mbito del pensamiento de la <em>existencia sensible y las experiencias, de miles de millones de otros seres- en-el-mundo sufrientes<\/em> de la tierra\u00bb[3]. Katherine Perlo insiste en que Marx cometi\u00f3 \u00abviolencia ideol\u00f3gica\u00bb contra los animales, mientras David Sztybel sostiene que consideraba a los animales como<\/p>\n<p>ideol\u00f3gica\u00bb contra los animales, mientras David Sztybel sostiene que consideraba a los animales como \u00abvaliosos meramente en t\u00e9rminos instrumentales\u00bb, como cualquier m\u00e1quina[4]. El t\u00e9rmino <em>especismo<\/em> fue acu\u00f1ado por Richard Ryder en 1970, y es definido por el <em>Diccionario de Ingl\u00e9s de Oxford<\/em> de 1985 como \u00abdiscriminaci\u00f3n o explotaci\u00f3n de ciertas especies animales, basadas en la asunci\u00f3n de la superioridad de la especie humana\u00bb[5]. Pero mientras el especismo es definido formalmente como la diferenciaci\u00f3n entre animales y humanos <em>que conduce a la discriminaci\u00f3n y explotaci\u00f3n de otras especies<\/em>, ha habido una tendencia de los acad\u00e9micos animalistas a expandir el concepto y aplicarlo a cualquier diferenciaci\u00f3n entre la especie humana y otras especies animales, siendo esto usado o no para justificar la discriminaci\u00f3n o el abuso[6]. En ese sentido, Benton declara que Marx delinea un marcado \u00abcontraste entre humanos y animales [que] trunca una base ontol\u00f3gica para&#8230; un an\u00e1lisis cr\u00edtico de las formas de sufrimiento que comparten tanto animales como humanos\u00bb[7]. Ac\u00e1 la acusaci\u00f3n <em>no es<\/em> que Marx haya apuntado a justificar el sufrimiento animal, de lo cual no hay evidencia, sino simplemente que su ontolog\u00eda <em>humanista<\/em> socava de conjunto la base ontol\u00f3gica para el reconocimiento del sufrimiento animal. Por esta raz\u00f3n, Benton afirma que \u00abhumanismo es igual a especismo\u00bb, en oposici\u00f3n directa a la noci\u00f3n de Marx de que un \u00abhumanismo plenamente desarrollado equivale a naturalismo\u00bb[8].<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s notable de estas cr\u00edticas a Marx como especista es que se apoyan t\u00edpicamente en tomar un par de frases de uno o dos escritos fuera de contexto, mientras ignoran los argumentos m\u00e1s amplios de su corpus intelectual de conjunto. A esto se le suma la omisi\u00f3n de las condiciones hist\u00f3ricas, las influencias intelectuales y los debates de los cuales surgi\u00f3 en Marx el tratamiento de la dial\u00e9ctica humano-animal \u2013aunque esto sea crucial para cualquier comprensi\u00f3n significativa de su pensamiento en estos temas\u2013. Esto incluye: (1) sus estudios sobre Epicuro y Lucrecio; (2) su conocimiento del debate alem\u00e1n sobre el instinto y la psicolog\u00eda animal, especialmente el trabajo de Hermann Samuel Reimarus; (3) su cr\u00edtica a Ren\u00e9 Descartes sobre los animales y el mecanicismo; (4) su utilizaci\u00f3n de la noci\u00f3n feuerbachiana de ser de la especie; (5) su incorporaci\u00f3n de la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n de Darwin; y (6) el desarrollo del concepto metabolismo socioecol\u00f3gico basado en Justus von Liebig y otros. Las afirmaciones de que el materialismo hist\u00f3rico era especista, necesariamente subestiman tambi\u00e9n las investigaciones de Engels sobre la ecolog\u00eda humano-animal.<\/p>\n<p>Es importante reconocer que la discusi\u00f3n de Marx sobre los animales era principalmente de orientaci\u00f3n hist\u00f3rica, materialista y cient\u00edfica-natural. Los an\u00e1lisis de Marx y Engels sobre la posici\u00f3n de los animales en la sociedad no estaban dirigidos, por tanto, hacia cuestiones de filosof\u00eda moral, como es el caso de la mayor\u00eda de sus cr\u00edticos. Por esas razones, el valor del materialismo hist\u00f3rico cl\u00e1sico en estos temas es lo que nos ense\u00f1a concretamente sobre las relaciones cambiantes entre los seres humanos y otros animales, particularmente respecto al desarrollo de las condiciones ecol\u00f3gicas, incluyendo lo que Marx denomin\u00f3 la \u00abdegradaci\u00f3n\u00bb de la vida animal bajo el capitalismo[9].<\/p>\n<p>A pesar de que obviamente no era el foco central de su trabajo, abocado a desarrollar una cr\u00edtica del modo de producci\u00f3n capitalista, el inter\u00e9s y la afinidad con los animales no est\u00e1n ausentes en los an\u00e1lisis de Marx[10]. En general, su consideraci\u00f3n de la dial\u00e9ctica humano- animal estaba afectada por una concepci\u00f3n de la especificidad hist\u00f3rica de las relaciones humano-animal, asociadas a los diferentes modos de producci\u00f3n. Esto dio lugar a lo que el cient\u00edfico pol\u00edtico Bradley J. Macdonald llam\u00f3 el \u00abespecismo alienado\u00bb resultante de la alienaci\u00f3n capitalista de la naturaleza[11].<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p><strong>La cr\u00edtica de las m\u00e1quinas animales cartesianas<\/strong><\/p>\n<p>Buscando una amplia base filos\u00f3fica para lo que \u00e9l ve como una visi\u00f3n dualista de Marx sobre los humanos y los animales, Benton sugiere repetidamente que la as\u00ed llamada visi\u00f3n especista de Marx a la relaci\u00f3n humano-animal est\u00e1 atrapada en la \u00abparadigm\u00e1tica filosof\u00eda dualista de Descartes\u00bb[12]. En su texto <em>Discurso del m\u00e9todo<\/em>, escrito en 1637, Descartes asocia a los seres humanos con la mente, mientras los animales son relegados al estatus de m\u00e1quinas o <em>aut\u00f3matas<\/em> naturales \u2013una visi\u00f3n que tuvo un enorme impacto en el desarrollo del pensamiento iluminista[13]\u2013. Sin embargo, en la descripci\u00f3n de Benton sobre el supuesto cartesianismo dualista de Marx est\u00e1 ausente cualquier reconocimiento de la cr\u00edtica del siglo XVIII y principios del siglo XIX de la noci\u00f3n cartesiana del animal como m\u00e1quina por la psicolog\u00eda y filosof\u00eda alemana, de la que Marx fue un exponente. Pensadores rom\u00e1nticos, idealistas y materialistas alemanes desafiaron por igual la hip\u00f3tesis cartesiana de la m\u00e1quina animal y, en el proceso, generaron una nueva comprensi\u00f3n revolucionaria de la psicolog\u00eda animal (y humana)[14]. Marx basar\u00eda sus propias cr\u00edticas de la noci\u00f3n cartesiana de animal- m\u00e1quina en esta amplia tradici\u00f3n anti-cartesiana de la filosof\u00eda alemana.<\/p>\n<p>La figura central en la revuelta filos\u00f3fica alemana contra esa noci\u00f3n cartesiana fue el de\u00edsta (y virulentamente anti-epic\u00fareo) fil\u00f3sofo Reimarus, cuyos descubrimientos en psicolog\u00eda (y etolog\u00eda) animal en la mitad del siglo XVIII influenciaron pensadores como Kant, Herder, Fichte, Hegel y Feuerbach[15]. Reimarus rechaz\u00f3 rotundamente la reducci\u00f3n cartesiana de los animales a m\u00e1quinas. Tambi\u00e9n objet\u00f3 la noci\u00f3n del fil\u00f3sofo y psic\u00f3logo franc\u00e9s \u00c9tienne Bonnot de Condillac de que los animales no humanos tienen una conciencia y habilidad para aprender del ambiente esencialmente id\u00e9ntica a los humanos. En respuesta a tales conceptos, Reimarus, en su <em>Instintos de animales<\/em> (1760) introdujo el concepto de <em>Trieb<\/em> o <em>impulso<\/em> (generalmente traducido hasta el siglo XX como <em>impulso<\/em> o <em>instinto<\/em> a falta de un equivalente claro en ingl\u00e9s[16]). En lo que iba a emerger gradualmente como la categor\u00eda explicativa b\u00e1sica en psicolog\u00eda, Reimarus argument\u00f3 que hab\u00eda impulsos innatos en los animales (incluidos los seres humanos) que interactuaban con las sensaciones[17]. El impulso <em>[drive] (Trieb)<\/em> para Reimarus, representaba la capacidad del animal de perseguir un fin beneficioso \u00absin ninguna reflexi\u00f3n individual, o pr\u00e1ctica, sin entrenamiento, por ejemplo, o modelo, desde el nacimiento en adelante, con una habilidad nata que era experta en lograr sus fines\u00bb[18].<\/p>\n<p>Reimarus desarroll\u00f3 una taxonom\u00eda de diez clases y 57 subclases de impulsos, de las cuales el m\u00e1s importante era el <em>impulso habilidoso (Kunsttriebe)<\/em> \u2013m\u00e1s espec\u00edficamente, artificio o actividad h\u00e1bil en la forma de capacidades innatas gobernadas por ciertas acciones\u2013 que \u00e9l utilizaba para describir la sorprendente habilidad productiva de las abejas, las ara\u00f1as y otros animales. Su noci\u00f3n de impulso habilidoso fue la de un impulso innato que adem\u00e1s era subjetivo, es decir, un \u00abimpulso electivo\u00bb, incorporando un elemento de elecci\u00f3n[19]. Fue este an\u00e1lisis el que influenci\u00f3 fuertemente a Marx, que estuvo fascinado con la noci\u00f3n de Reimarus de pulsiones habilidosas[20].<\/p>\n<p>Para Reimarus, los animales no humanos carec\u00edan de acceso a las concepciones m\u00e1s abstractas, <em>gen\u00e9ricas<\/em> (relativo al g\u00e9nero) de las cosas y, por lo tanto, a los niveles superiores de razonamiento, como la relaci\u00f3n conceptual (metacognici\u00f3n), la inferencia, la reflexi\u00f3n y el lenguaje[21]. Sin embargo, los animales ten\u00edan hasta cierto grado la conciencia y la imaginaci\u00f3n que responden a los est\u00edmulos de los sentidos, los cuales interactuaban con sus pulsiones b\u00e1sicas. En su filosof\u00eda de la historia, Kant argument\u00f3 sobre esta base que la especie humana se defin\u00eda por su libertad para trascender los pulsiones innatas y desarrollar fines conscientes basados en la percepci\u00f3n de necesidades psicol\u00f3gicas y \u00e9ticas generales del ser humano[22]. Herder agreg\u00f3 que los conceptos m\u00e1s amplios, m\u00e1s gen\u00e9ricos, que caracterizaban la conciencia humana en comparaci\u00f3n con los animales no humanos, eran producto de un conjunto de experiencias mucho m\u00e1s amplio y universal que reflejaba interacciones humanas relativamente indeterminadas con el ambiente, lo que les permit\u00eda superar algunos de sus impulsos animales m\u00e1s fuertes[23].<\/p>\n<p>En <em>Una gu\u00eda avanzada sobre el pensamiento psicol\u00f3gico<\/em>, Robert Aush indica que luego de la publicaci\u00f3n de Reimarus de <em>Impulsos de los animales<\/em>, el concepto de impulso (<em>Trieb<\/em>) fue incorporado al an\u00e1lisis de la psicolog\u00eda animal y que \u00abestudiosos del comportamiento animal fueron forzados a trabajar con el marco te\u00f3rico de Reimarus\u00bb[24]. Animales de diferentes tipos eran vistos como exhibiendo impulsos complejos, innatos, que eran no aprendidos, uniformes y demasiado inteligentes para ser reducidos a los t\u00e9rminos de la mec\u00e1nica cartesiana. Si la especie humana era distinta, en la teor\u00eda de Reimarus, era por su capacidad de trabajar con conceptos gen\u00e9ricos, mientras que la relegaci\u00f3n cartesiana de los animales al estatus de m\u00e1quinas era considerada una bancarrota filos\u00f3fica y psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El intento de Marx de desarrollar una ontolog\u00eda social del trabajo surgi\u00f3 sobre esta base, apoy\u00e1ndose en la psicolog\u00eda animal (y humana) m\u00e1s avanzada de su \u00e9poca. Qued\u00f3 muy impresionado por la concepci\u00f3n de Reimarus de los impulsos h\u00e1biles de los animales y la evoc\u00f3 a lo largo de su obra, por ejemplo, al comparar la producci\u00f3n de nidos y viviendas por parte de \u00abla abeja, el castor, la hormiga, etc.\u00bb a la producci\u00f3n m\u00e1s consciente ejercida por el trabajo humano. \u00abUna ara\u00f1a\u00bb, escribi\u00f3 Marx en <em>El capital<\/em>, de acuerdo con la noci\u00f3n de impulsos habilidosos de Reimarus, \u00abrealiza operaciones que se asemejan a las del tejedor, y una abeja avergonzar\u00eda a muchos arquitectos humanos con la construcci\u00f3n de sus celdas de panal. Pero lo que distingue al peor arquitecto de la mejor de las abejas es que el arquitecto construye la celda en su mente antes de construirla en cera\u00bb[25]. Como otros animales, Marx afirm\u00f3 en los <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>, el ser humano \u00abest\u00e1, por un lado\u00bb,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2026 dotado con <em>poderes naturales<\/em>, con <em>poderes vitales<\/em>, es un ser natural activo; estos poderes existen en \u00e9l como disposiciones y capacidades, como impulsos [<em>Triebe<\/em>]. Por otro lado, como ser objetivo natural, corp\u00f3reo, sensorial, es un ser <em>sufriente<\/em>, condicionado y limitado, como los animales y las plantas. Es decir, los <em>objetos<\/em> de sus impulsos existen fuera de \u00e9l como <em>objetos<\/em> independientes de \u00e9l; pero estos objetos son objetos de su necesidad, objetos esenciales, indispensables para el ejercicio y la confirmaci\u00f3n de sus poderes esenciales. Decir que el hombre es un ser <em>corp\u00f3reo<\/em>, vivo, real, sensorial y objetivo con poderes naturales significa que tiene <em>objetos reales y sensoriales<\/em> como objeto de su ser[26].<\/p>\n<p>Lo que se destaca aqu\u00ed es el fuerte materialismo y naturalismo del an\u00e1lisis de Marx, que une a los seres humanos con los animales no humanos a trav\u00e9s del concepto de impulso relacionado a varias disposiciones y facultades[27]. Si la especie humana posee impulsos sociales, necesidades y capacidades m\u00e1s desarrolladas en comparaci\u00f3n con otros animales, como se refleja en la producci\u00f3n humana y el trabajo social, estas aumentan a trav\u00e9s de una organizaci\u00f3n corp\u00f3rea que une a la humanidad con el resto de la vida. Se sigue entonces que incluso aunque las especies animales no humanas carecen de los impulsos sociales <em>autoconcientes<\/em> caracter\u00edsticos de los humanos como <em>Homo faber<\/em>, sin embargo permanecen seres sensoriales objetivos, con sus propias formas de ser de la especie, que reflejan su propia organizaci\u00f3n corp\u00f3rea, impulsos, necesidades y capacidades.<\/p>\n<p>Benton y otros han criticado fuertemente el concepto de Marx de \u00abser de la especie\u00bb, que tom\u00f3 de Hegel y Feuerbach, por establecer un orden para la humanidad por encima de los animales no humanos, lo que exhibir\u00eda especismo. Aqu\u00ed tambi\u00e9n, sin embargo, abundan los malentendidos. El <em>ser de la especie (Gattungswesen)<\/em>, a veces traducido como ser gen\u00e9rico, fue utilizado, en el an\u00e1lisis de Marx, para los impulsos y capacidades distintivas de la especie humana que llevan hacia un nivel superior de conciencia o autoconciencia, conectado con la conciencia gen\u00e9rica (objetivaci\u00f3n) y el car\u00e1cter \u00abuniversal\u00bb de la producci\u00f3n humana[28].<\/p>\n<p>Feuerbach, bas\u00e1ndose en Reimarus, Kant, Herder y Fichte, hab\u00eda argumentado que era la autoconciencia de los humanos lo que les permit\u00eda verse a s\u00ed mismos como parte de un ser gen\u00e9rico o de la especie (por ejemplo, como seres sociales), y que en ello consist\u00eda la \u00abdiferencia en esencia\u00bb entre ellos y el resto de los animales. \u00abEstrictamente hablando \u2013 escribi\u00f3\u2013 la conciencia est\u00e1 dada \u00fanicamente en el caso de un ser para el que su <em>especie<\/em>, su <em>modo de ser<\/em>, es un objeto de pensamiento. Aunque el animal se experimente a s\u00ed mismo como un individuo \u2013esto es lo que se quiere decir con que tiene sensaci\u00f3n de s\u00ed mismo\u2013 no lo hace respecto de su especie&#8230; La vida interna del ser humano est\u00e1 constituida por el hecho de que \u00e9l mismo se relaciona con su especie [gen\u00e9ricamente], a su modo de ser\u00bb[29].<\/p>\n<p>Marx tom\u00f3 algunos aspectos de la concepci\u00f3n de Feuerbach sobre el ser de la especie, particularmente la noci\u00f3n de que la distintiva conciencia humana era una conciencia gen\u00e9rica o una conciencia de la especie desarrollada[30]. Marx, sin embargo, conect\u00f3 estas dos al postulado de impulsos animales que subyacen a la psicolog\u00eda humana y no humana, a la noci\u00f3n de los seres humanos como seres trabajadores (<em>Homo faber<\/em>)[31]. En la concepci\u00f3n materialista de Marx, los seres humanos transforman activa y conscientemente su relaci\u00f3n con la naturaleza y por tanto sus propias necesidades y potencialidades a trav\u00e9s de la producci\u00f3n. Por ello, si en su teor\u00eda de la alienaci\u00f3n Marx vio esta capacidad de desarrollo autoconsciente como una caracter\u00edstica de los humanos m\u00e1s que de los animales no humanos, esto no estaba concebido como una distinci\u00f3n maliciosa destinada a justificar el dominio de estos \u00faltimos, sino meramente como un reconocimiento de las necesidades humanas, poderes y capacidades para el autodesarrollo activo en la historia, ejercitada a trav\u00e9s del trabajo y el proceso de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Benton, Llorente y Sanbonmatsu censuran a Marx por sostener que los seres humanos, cuando est\u00e1n alienados por su trabajo, se reducen a las disposiciones que tienen en com\u00fan con los animales no humanos: comer, beber, procrear y, a lo sumo, dise\u00f1ar sus viviendas y vestirse, mientras est\u00e1n alejados de su <em>ser de la especie<\/em> espec\u00edficamente humano en tanto productores creativos y laboriosos[32]. Con esto Marx supuestamente avanzar\u00eda hacia una ontolog\u00eda especista. Sin embargo, el an\u00e1lisis materialista-hist\u00f3rico cl\u00e1sico no niega que los seres humanos comparten un parentesco cercano biol\u00f3gica y psicol\u00f3gicamente con otros animales, incluyendo numerosos impulsos comunes. Antes bien, \u00e9l sugiere que la especie humana se distingue en su capacidad de producir m\u00e1s \u00abuniversalmente\u00bb y autoconscientemente, y por lo tanto est\u00e1 menos limitada unilateralmente por impulsos espec\u00edficos que otros animales. Por lo tanto, la humanidad es capaz de transformar la naturaleza en un n\u00famero aparentemente interminable de formas, creando constantemente nuevas necesidades, capacidades y poderes humanos[33].<\/p>\n<p>Esta caracter\u00edstica de los seres humanos como seres autoconscientes de su propia especie tambi\u00e9n genera la capacidad de alienaci\u00f3n de s\u00ed mismos a trav\u00e9s del desarrollo de la divisi\u00f3n del trabajo, la propiedad privada, las clases, la producci\u00f3n de mercanc\u00edas, etc. La alienaci\u00f3n es vista por Marx como un problema particular autoimpuesto por la propia humanidad, que no debe ser confundido con el sufrimiento animal (en el que los humanos tambi\u00e9n toman parte), que no es el producto de esa alienaci\u00f3n de s\u00ed mismo. Esta autoalienaci\u00f3n de los humanos, producto de su historia, es tambi\u00e9n un extra\u00f1amiento respecto a la naturaleza y otros seres naturales, que resulta en la sociedad capitalista en un especismo alienado, como en la designaci\u00f3n cartesiana de los animales como m\u00e1quinas[34].<\/p>\n<p>Marx estaba agudamente enterado de las condiciones ecol\u00f3gicas de los animales y la destrucci\u00f3n y poluci\u00f3n que les genera el capitalismo. De hecho, en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, Marx y Engels comentaron famosamente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">La esencia del pez consiste en su \u00abser\u00bb agua&#8230; La \u00abesencia\u00bb de un pez de agua dulce es el agua de un r\u00edo. Pero esta \u00faltima deja de ser la \u00abesencia\u00bb del pez, y ya no es un medio adecuado para su existencia, tan pronto como se pone el r\u00edo al servicio de la industria, tan pronto como se la contamina con tintes y otros productos de desecho y se navega con vapores, o tan pronto como sus aguas se desv\u00edan hacia canales donde el simple desag\u00fce puede privar al pez de su medio de existencia[35].<\/p>\n<p>Marx fue siempre un duro cr\u00edtico de la metaf\u00edsica cartesiana, por su eliminaci\u00f3n de la mente\/alma del reino animal y la reducci\u00f3n de estos a movimientos mec\u00e1nicos[36]. En palabras de Marx: \u00abDescartes, al definir a los animales como meras m\u00e1quinas, vio con los ojos del per\u00edodo de la manufactura. La visi\u00f3n medieval, por otro lado, era que los animales eran asistentes del ser humano\u00bb[37].<\/p>\n<p><strong>Marx, Darwin y la evoluci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Benton compara desfavorablemente al Marx temprano con el Darwin temprano, quien indicaba en 1839 en sus cuadernos que los humanos ten\u00edan expresiones faciales similares a los orangutanes del zool\u00f3gico, indicando as\u00ed la relaci\u00f3n de parentesco entre humanos y animales[38]. En cualquier caso Marx, que era 9 a\u00f1os m\u00e1s joven que Darwin (y quien probablemente jam\u00e1s hab\u00eda visto un orangut\u00e1n), planteaba solo algunos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1843, que la mercantilizaci\u00f3n de los animales era un ejemplo de la \u00abdegradaci\u00f3n\u00bb de la naturaleza por parte de la sociedad humana \u2013un punto que Darwin mismo dif\u00edcilmente capt\u00f3 en esta u otra etapa de su vida[39]\u2013. Un a\u00f1o despu\u00e9s, en sus <em>Manuscritos econ\u00f3mico-filos\u00f3ficos<\/em>, Marx hac\u00eda notar expl\u00edcitamente la relaci\u00f3n cercana entre seres humanos y otros animales como seres naturales objetivos[40].<\/p>\n<p>Tal \u00e9nfasis en la fuerte conexi\u00f3n entre animales humanos y no humanos estaba lejos de ser la visi\u00f3n dominante en esos tiempos. Charles Lyell, en su pionero libro <em>Principios de geolog\u00eda<\/em> (1830-33), que tanto Marx como Darwin conoc\u00edan, le dedicaba cuatro cap\u00edtulos a la extinci\u00f3n de las especies, en muchos de los cuales justificaba la aniquilaci\u00f3n entera de especies por parte de los humanos. \u00abSi empu\u00f1amos la espada del exterminio\u00bb contra los animales \u00aba medida que avanzamos\u00bb, escrib\u00eda Lyell,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u2026 no tenemos raz\u00f3n para opinar sobre los estragos cometidos, ni para imaginar, con el poeta escoc\u00e9s [Robert Burns] que \u00abhemos violado la uni\u00f3n social de la naturaleza\u00bb; o quejarnos, con el melanc\u00f3lico Jacques [Shakespeare, <em>Como prefieras<\/em>] de que nosotros<br \/>\n<em>Somos meros usurpadores, tiranos y lo que es peor, <\/em><br \/>\n<em>Asustar y matar a los animales<\/em><br \/>\n<em>En su asignado y nativo lugar de residencia.<br \/>\n<\/em>Solo tenemos que reflexionar que al obtener la Tierra mediante la conquista y defender nuestras adquisiciones por la fuerza, no ejercemos ninguna prerrogativa exclusiva. Cualquier especie que se haya esparcido desde un peque\u00f1o punto hacia una superficie m\u00e1s amplia debe, de la misma manera, marcar su progreso con la disminuci\u00f3n o la total extirpaci\u00f3n de alguna otra[41].<\/p>\n<p>Marx, y especialmente Engels, tomaron nota cuidadosamente de la destrucci\u00f3n humana de ecolog\u00edas locales y especies a medida que el capitalismo se expand\u00eda por el mundo. Pero en contraste con Lyell, no podemos encontrar ninguna justificaci\u00f3n moral de estas acciones en sus an\u00e1lisis. En cambio, hay una cr\u00edtica a c\u00f3mo el sistema del capital gener\u00f3 un especismo alienado. Engels, por ejemplo, hizo referencias a los efectos causados por especies invasivas (cabras) introducidas por colonos europeos en la isla de Santa Helena. Aqu\u00ed uno puede observar una preocupaci\u00f3n sobre la destrucci\u00f3n resultante en la ecolog\u00eda ind\u00edgena[42].<\/p>\n<p>Las ideas sobre la evoluci\u00f3n en un sentido general preced\u00edan ampliamente la publicaci\u00f3n en 1859 de <em>El origen de las especies<\/em> de Darwin y su teor\u00eda de la selecci\u00f3n natural[43]. Por lo tanto, no deber\u00eda sorprendernos que, como un materialista consistente, Marx incorporara ideas evolutivas en su perspectiva desde un comienzo, insistiendo ya en 1844, contra la visi\u00f3n religiosa, en la generaci\u00f3n espont\u00e1nea de especies en alg\u00fan momento del pasado geol\u00f3gico distante. \u00c9l ve\u00eda a las especies humanas y no humanas compartiendo un parentesco evolutivo y morfol\u00f3gico[44]. Si Marx dijo metaf\u00f3ricamente en 1857 que \u00abla anatom\u00eda del humano contiene una clave para la anatom\u00eda del simio\u00bb, la met\u00e1fora est\u00e1 en todo caso fundamentada en un genuino parentesco morfol\u00f3gico entre los humanos y los primates superiores[45].<\/p>\n<p>Marx debi\u00f3 haber sido muy consciente de la clasificaci\u00f3n hecha por Linneo del <em>Homo sapiens <\/em>entre los primates cercanos al simio[46].<\/p>\n<p>[\u2026]<\/p>\n<p>En julio de 1858, solo dos semanas despu\u00e9s de la famosa presentaci\u00f3n de los escritos de Darwin y Alfred Rusell Wallace que los establecieron como codescubridores de la selecci\u00f3n natural como base de la evoluci\u00f3n, Engels le escrib\u00eda a Marx que \u00abla fisiolog\u00eda comparativa le da a uno un desprecio fulminante por la exaltaci\u00f3n idealista del hombre sobre los otros animales. A cada paso uno choca contra la m\u00e1s completa uniformidad de estructura con el resto de los mam\u00edferos, y en sus principales caracter\u00edsticas esta uniformidad se extiende hacia todos los vertebrados e incluso, menos claramente, hacia los insectos, crust\u00e1ceos, lombrices, etc.\u00bb[47]. Tanto Marx como Engels admiraban profundamente <em>El origen de las especies<\/em> de Darwin, refiri\u00e9ndose a este como \u00abel libro que, en el campo de la historia natural, provee las bases para nuestros puntos de vista\u00bb[48]. Esto no es extra\u00f1o ya que, como indica Fracchia, \u00abel postulado de Marx [en <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>] de la organizaci\u00f3n corporal humana como el primer hecho de la historia humana equivale a un giro copernicano \u2013precisamente porque\u2026 es el complemento humano al enfoque de Darwin sobre los organismos animales en general\u2013\u00bb[49]. En respuesta al nuevo conocimiento que se estaba desarrollando en las ciencias naturales, Marx y Engels fueron a\u00fan m\u00e1s all\u00e1 en su cr\u00edtica a la noci\u00f3n cartesiana de las m\u00e1quinas animales. As\u00ed, Engels provey\u00f3 en \u00abEl papel del trabajo en la transici\u00f3n del mono al hombre\u00bb, lo que Stephen Jay Gould llam\u00f3 \u00abla mejor defensa del siglo XIX de la coevoluci\u00f3n entre genes y cultura\u00bb (la forma que todas las teor\u00edas de la evoluci\u00f3n humana, considerando el desarrollo del cerebro humano y el lenguaje, deber\u00edan tomar)[50]. En ese mismo trabajo, Engels abord\u00f3 la complejidad de la evoluci\u00f3n de los animales en relaci\u00f3n con sus ambientes, no simplemente adapt\u00e1ndose a estos sino como sujetos-objetos dial\u00e9cticos de la evoluci\u00f3n[51]. \u00abNo hace falta decir \u2013escribi\u00f3\u2013 que no se nos ocurrir\u00e1 a nosotros disputar la habilidad de los animales de actuar de manera planeada y premeditada\u00bb[52]. En anotaciones para su <em>Dial\u00e9ctica de la naturaleza<\/em>, que obviamente pretend\u00eda desarrollar a\u00fan m\u00e1s, escribi\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Tenemos en com\u00fan con los animales toda la actividad del entendimiento: <em>inducci\u00f3n<\/em>, <em>deducci\u00f3n<\/em> y, por lo tanto, tambi\u00e9n <em>abstracci\u00f3n<\/em>. (Conceptos gen\u00e9ricos de Dido [su perro]: cuadr\u00fapedos y b\u00edpedo), <em>an\u00e1lisis<\/em> de objetos desconocidos (incluso quebrar una nuez es el comienzo del analizar) <em>s\u00edntesis<\/em> (en trucos animales) y, en la uni\u00f3n de ambas, <em>experimentaci\u00f3n<\/em> (en el caso de nuevos obst\u00e1culos y situaciones no familiares). En la naturaleza todas estas formas de proceder \u2013contando todos los medios de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica que la l\u00f3gica ordinaria reconoce\u2013 son absolutamente los mismos en los hombres como en los animales superiores. Difieren solo en el grado (del desarrollo del m\u00e9todo en cada caso)\u2026 Por otro lado, el pensamiento dial\u00e9ctico \u2013precisamente porque presupone la investigaci\u00f3n de la naturaleza de los conceptos mismos\u2013 solo es posible para el hombre, y para el hombre, en un nivel comparativamente alto de desarrollo[53].<\/p>\n<p>Asimismo, Marx sugiri\u00f3 en sus <em>Notas sobre Adolph Wagner<\/em> que los animales eran capaces de distinguir \u00abteor\u00e9ticamente\u00bb todo lo pertinente a sus necesidades. En el p\u00e1rrafo inmediatamente siguiente escribi\u00f3 sombr\u00edamente que \u00aba duras penas le parecer\u00eda a una oveja que una de sus propiedades \u2018\u00fatiles\u2019 es ser comestible para el hombre\u00bb, delineando claros paralelos entre la expropiaci\u00f3n (y sufrimiento) de los animales y la explotaci\u00f3n de los trabajadores. Marx cre\u00eda que sus tres peque\u00f1os perros mostraban una inteligencia similar a la de los humanos[54]. Marx y Engels adoptaban as\u00ed una visi\u00f3n id\u00e9ntica a Darwin en <em>El origen del hombre<\/em>: que \u00abla diferencia mental entre el hombre y los animales superiores, grande como es, es ciertamente de grado y no de tipo\u00bb. De hecho, como Darwin, se podr\u00eda decir que suscrib\u00edan, en general, a la visi\u00f3n de que la \u00abinmensa superioridad\u00bb de los seres humanos comparada incluso con los animales superiores puede ser atribuida a las \u00abfacultades intelectuales\u00bb, \u00abh\u00e1bitos sociales\u00bb y \u00abestructura corporal\u00bb[55].<\/p>\n<p><strong>Especismo alienado y brecha metab\u00f3lica<\/strong><\/p>\n<p>Dado su enfoque hist\u00f3rico-materialista, que incorpor\u00f3 activamente conocimientos evolutivos y cient\u00edficos, Marx pudo evaluar c\u00f3mo el desarrollo del capitalismo transformaba las relaciones animales, creaba un especismo alienado y fomentaba un sufrimiento animal generalizado. En esta l\u00ednea, John Berger en su ensayo \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 mirar a los animales?\u00bb, advierte que ver a los animales no humanos simplemente como fuente de carne, cuero o leche es ahist\u00f3rico e implica imponer una concepci\u00f3n decimon\u00f3nica \u00abretrocediendo a trav\u00e9s de los milenios\u00bb[56]. Berger indica que hay tanto continuidad y distinci\u00f3n corporal entre los humanos y otros animales, ya que son \u00aba la vez similares y diferentes\u00bb. Destacando que las relaciones espec\u00edficas entre ellos hist\u00f3ricamente se han visto alteradas debido a cambios en las condiciones socioecon\u00f3micas y culturales, se\u00f1ala que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">El siglo XIX, en Europa occidental y Am\u00e9rica del Norte, vio el comienzo de un proceso, que hoy completa el capitalismo corporativo del siglo XX, mediante el cual se rompi\u00f3 toda tradici\u00f3n que antes mediaba entre el hombre y la naturaleza. Antes de esta ruptura, los animales constitu\u00edan el primer c\u00edrculo de lo que rodeaba al hombre. Eso quiz\u00e1s ya sugiere una distancia demasiado grande. Estaban con el hombre en el centro de su mundo. Esa centralidad era, por supuesto, econ\u00f3mica y productiva. Independientemente de los cambios en los medios productivos y la organizaci\u00f3n social, los hombres depend\u00edan de los animales para alimentarse, trabajar, transportarse y vestirse[57].<\/p>\n<p>El an\u00e1lisis de Marx del desarrollo hist\u00f3rico del capitalismo destacaba esta transici\u00f3n en las relaciones animales. Para \u00e9l, la descripci\u00f3n de Descartes de los animales como m\u00e1quinas representaba el estatus que se les conced\u00eda a los animales en la producci\u00f3n capitalista de mercanc\u00edas. Marx tom\u00f3 nota de los cambios en curso, tales como la reducci\u00f3n de los animales no humanos a una fuente de poder y la alteraci\u00f3n de su organizaci\u00f3n corporal y su existencia misma, impuestos para promover la acumulaci\u00f3n de capital.<\/p>\n<p>En <em>El capital<\/em>, Marx present\u00f3 la relaci\u00f3n din\u00e1mica entre humanos y animales de granja, iluminando su proximidad e interdependencia. \u00abEn el per\u00edodo m\u00e1s temprano de la historia humana \u2013indic\u00f3\u2013 los animales domesticados, es decir, los animales que han sufrido modificaciones mediante el trabajo, que han sido criados especialmente, desempe\u00f1an el papel principal como instrumentos de trabajo junto con piedras, madera, huesos y conchas, que tambi\u00e9n han sido sometidos al trabajo\u00bb[58]. Al mismo tiempo, se centr\u00f3 espec\u00edficamente en c\u00f3mo el desarrollo hist\u00f3rico del capitalismo, incluida la divisi\u00f3n de la ciudad y el campo que lo sigui\u00f3, moldeaba estas condiciones, reduciendo a los animales simplemente a instrumentos y materias primas, como se refleja en la l\u00f3gica general del sistema. \u00abLos animales y plantas que estamos acostumbrados a considerar como productos de la naturaleza\u00bb, explic\u00f3 Marx,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u2026 pueden ser, en su forma actual, no solo productos de, digamos, el trabajo del a\u00f1o pasado, sino el resultado de una transformaci\u00f3n gradual continuada a lo largo de muchas generaciones bajo el control humano y mediante la agencia del trabajo humano. En lo que respecta a los instrumentos de trabajo en particular, muestran rastros del trabajo de \u00e9pocas pasadas, incluso para el observador m\u00e1s superficial, en la gran mayor\u00eda de los casos &#8230; Un producto en particular puede ser utilizado como instrumento de trabajo y como materia prima en el mismo proceso. Tomemos, por ejemplo, el engorde de ganado, donde el animal es la materia prima, y al mismo tiempo un instrumento para la producci\u00f3n de esti\u00e9rcol [utilizado para fertilizar campos agr\u00edcolas].[59]<\/p>\n<p>Dentro de este sistema de producci\u00f3n de mercanc\u00edas generalizada, los animales no humanos a menudo tienen relaciones variables con el capital. En el segundo volumen de <em>El capital<\/em>, Marx describi\u00f3 c\u00f3mo evaluaban los capitalistas la vida de las vacas en relaci\u00f3n con la producci\u00f3n: \u00abEl ganado como animales de tiro son capital fijo; cuando se engordan para el matadero, son materia prima que eventualmente pasa a la circulaci\u00f3n como un producto, por lo que no es un capital fijo sino que circula\u00bb[60]. La corporeidad de los animales no humanos planteaba, para el capital, la cuesti\u00f3n de los costos (incluidos los asociados con el tiempo de rotaci\u00f3n) determinada por los aspectos ecorreguladores de la reproducci\u00f3n natural. \u00abEn el caso de medios de trabajo vivos \u2013explicaba Marx\u2013 como los caballos\u2026 el tiempo de reproducci\u00f3n lo prescribe la propia naturaleza. Su vida media como medio de trabajo est\u00e1 determinada por leyes naturales. Una vez transcurrido este per\u00edodo, los elementos desgastados deben ser reemplazados por otros nuevos. Un caballo no puede ser reemplazado poco a poco, sino solo por otro caballo\u00bb[61]. Aunque distintos en forma, los caballos, para el capital, eran simplemente m\u00e1quinas cartesianas intercambiables.<\/p>\n<p>Mediados del siglo XIX, cuando Marx escrib\u00eda, fue una \u00e9poca de grandes transformaciones en las relaciones entre humanos y animales. Aunque la energ\u00eda animal se ven\u00eda utilizando hac\u00eda mucho tiempo, como en el arado de campos y el transporte de mercanc\u00edas, la mecanizaci\u00f3n asociada con el desarrollo capitalista estaba alterando radicalmente las relaciones animales. Los capitalistas calculaban cuidadosamente si la energ\u00eda humana, animal no humana o mec\u00e1nica podr\u00eda mejorar m\u00e1s las ganancias. En algunos casos, en Inglaterra, los costos asociados con la crianza y el cuidado de los caballos para tirar de barcazas a lo largo de r\u00edos y canales exced\u00edan al de contratar mujeres para realizar la misma tarea, debido a sus salarios extraordinariamente bajos (y al hecho de que los costos de reproducci\u00f3n social en el hogar no estaban incluidos en sus salarios), lo que result\u00f3 en que las mujeres a menudo reemplazaran a los caballos como tiradoras de barcazas[62].<\/p>\n<p>El capital invariablemente busca emplear la ciencia y la tecnolog\u00eda para acelerar la producci\u00f3n con el fin de acortar el tiempo asociado con los procesos ecorreguladores naturales, como el crecimiento de los animales, con el objetivo de reducir el tiempo de rotaci\u00f3n y acelerar la obtenci\u00f3n de beneficios[63]. Como Marx explic\u00f3, en el contexto de la cr\u00eda de ovejas,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">\u2026 es imposible, por supuesto, proveer un animal de cinco a\u00f1os antes de que hayan transcurrido cinco a\u00f1os. Pero lo que es posible dentro de ciertos l\u00edmites es preparar a los animales para su destino m\u00e1s r\u00e1pidamente mediante nuevos modos de tratamiento. Esto fue precisamente lo que logr\u00f3 hacer [Robert] Bakewell. Previamente, las ovejas brit\u00e1nicas, al igual que las ovejas francesas en 1855, no estaban listas para el matadero antes del cuarto o quinto a\u00f1o. En el sistema de Bakewell, las ovejas de un a\u00f1o ya pueden ser engordadas y, en cualquier caso, est\u00e1n completamente desarrolladas antes de que transcurra el segundo a\u00f1o. Mediante la cr\u00eda selectiva, Bakewell\u2026 redujo la estructura \u00f3sea de sus ovejas al m\u00ednimo necesario para su existencia. Estas ovejas son denominadas <em>New Leicesters<\/em>[64].<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, Marx citaba al agricultor franc\u00e9s L\u00e9once de Lavergne, autor de <em>La econom\u00eda rural de Inglaterra, Escocia e Irlanda<\/em>, quien abogaba por una mayor expansi\u00f3n de la producci\u00f3n de carne y l\u00e1cteos: \u00abEl criador ahora puede enviar tres al mercado en el mismo espacio de tiempo que antes le llevaba preparar uno; y si no son m\u00e1s altos, son m\u00e1s anchos, m\u00e1s redondos y tienen un mayor desarrollo en aquellas partes que dan m\u00e1s carne. De hueso, no tienen absolutamente m\u00e1s cantidad de la necesaria para sustentarlos, y casi todo su peso es pura carne\u00bb[65].<\/p>\n<p>En sus notas cr\u00edticas sobre Lavergne, Marx se opuso a estos nuevos m\u00e9todos de producci\u00f3n animal para carne y l\u00e1cteos, ya que la b\u00fasqueda de ganancias sin fin conduc\u00eda a una amplia gama de sufrimiento animal y abuso corporal, inherente a un modo de especismo alienado en el que los animales eran no vistos como seres vivos sino como m\u00e1quinas para ser manipuladas como tales. Las ovejas que fueron criadas para disminuir la estructura \u00f3sea, en palabras de Marx, \u00ababortando huesos para transformarlos en mera carne y una gran cantidad de grasa\u00bb, ten\u00edan dificultades para soportar su propio peso y mantenerse de pie debido a que sus cuerpos eran mucho m\u00e1s grandes y pesados y sus estructuras esquel\u00e9ticas m\u00e1s d\u00e9biles. Para aumentar la producci\u00f3n de leche para el mercado, los terneros se destetaban antes. El ganado se limitaba cada vez m\u00e1s a los establos y se alimentaba con tortas de aceite y otros brebajes de alto consumo de energ\u00eda dise\u00f1ados para acelerar la tasa de crecimiento[66].<\/p>\n<p>Seg\u00fan las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas anteriores, observ\u00f3 Marx, \u00ablos animales se manten\u00edan activos permaneciendo al aire libre\u00bb. Ser confinados en puestos con sus correspondientes cajas de alimentaci\u00f3n significaba que \u00aben estas c\u00e1rceles los animales nacen y permanecen all\u00ed hasta que los matan\u00bb. Esto resultaba en \u00abun grave deterioro de la fuerza vital\u00bb y deformidades de crecimiento de sus cuerpos, que eran considerados como meras partes, molienda para el molino del capital. Para Marx, todo esto era \u00ab\u00a1Repugnante!\u00bb. Equival\u00eda a un \u00absistema de celdas de prisi\u00f3n para los animales\u00bb[67].<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, estos m\u00e9todos capitalistas para acelerar y mercantilizar la reproducci\u00f3n natural tambi\u00e9n incluyen el uso de hormonas de crecimiento, operaciones masivas de alimentaci\u00f3n concentrada de animales y el uso extensivo de antibi\u00f3ticos para tratar las dolencias que surgen de las condiciones en las que se cr\u00edan los animales. Estos enfoques solo se han vuelto m\u00e1s intensivos y generalizados en la producci\u00f3n animal para carne y productos l\u00e1cteos, como en el caso de pollos, cerdos, vacas, ovejas y peces[68]. Como destaca el soci\u00f3logo ambiental Ryan Gunderson, la gran expansi\u00f3n de animales confinados a la producci\u00f3n industrializada est\u00e1 directamente relacionado con la b\u00fasqueda incesante de la acumulaci\u00f3n de capital[69].<\/p>\n<p>Mediante este an\u00e1lisis, Marx detall\u00f3 c\u00f3mo el desarrollo capitalista creaba una mediaci\u00f3n alienada entre los seres humanos y la naturaleza, en este caso, especies animales no humanas. Este especismo alienado reduce a los animales a m\u00e1quinas dentro de las granjas industriales, y los animales de todo el mundo se enfrentan al exterminio debido a la destrucci\u00f3n del h\u00e1bitat, el cambio clim\u00e1tico y la acidificaci\u00f3n de los oc\u00e9anos, todo asociado con el funcionamiento general del capitalismo en el per\u00edodo contempor\u00e1neo. Esta ruptura adquiere un car\u00e1cter ir\u00f3nico, se\u00f1ala Macdonald, ya que \u00abcuanto m\u00e1s se cruzan sus cuerpos desmembrados con los nuestros\u00bb a trav\u00e9s de la circulaci\u00f3n de mercanc\u00edas como carne, cuero, pegamento, etc., \u00abm\u00e1s desaparecen finalmente de la vida humana\u00bb[70]. Este hallazgo , asociado con el especismo alienado bajo el capitalismo, es similar a la din\u00e1mica que acompa\u00f1a a la alienaci\u00f3n de la naturaleza en general. Como indic\u00f3 Raymond Williams, cuanto m\u00e1s profunda es la alienaci\u00f3n de la naturaleza, m\u00e1s intensa es la \u00abinteracci\u00f3n real\u00bb con el mundo biof\u00edsico respecto a los recursos utilizados en la producci\u00f3n de productos b\u00e1sicos y la generaci\u00f3n de desechos que contaminan los ecosistemas[71].<\/p>\n<p>Estas amplias preocupaciones con respecto a las operaciones del sistema capitalista, las condiciones ecol\u00f3gicas y el especismo alienado est\u00e1n entrelazadas en la consideraci\u00f3n de Marx del metabolismo de la naturaleza y la sociedad. En las d\u00e9cadas de 1850 y 1860, Liebig, el destacado qu\u00edmico alem\u00e1n, explicaba que las t\u00e9cnicas brit\u00e1nicas de alta agricultura violaban la \u00abley de compensaci\u00f3n\u00bb debido al env\u00edo de cultivos a lugares distantes, lo que provocaba que no se devolvieran al suelo los nutrientes que hab\u00edan sido removidos. Este sistema de robos provocaba el despojo de las tierras agr\u00edcolas. Marx retom\u00f3 el an\u00e1lisis de Liebig, incluida la concepci\u00f3n de las relaciones metab\u00f3licas. Desarroll\u00f3 un enfoque metab\u00f3lico socioecol\u00f3gico a\u00fan m\u00e1s rico que se centra en la brecha metab\u00f3lica, por la cual un metabolismo social alienado, en contradicci\u00f3n con el metabolismo universal de la naturaleza, interrumpe o rompe los ciclos, sistemas y flujos naturales[72].<\/p>\n<p>Con la derogaci\u00f3n de las <em>Corn laws<\/em> [Leyes del ma\u00edz] en 1846, que marcaron el comienzo del libre comercio, Marx identific\u00f3 varias tendencias dentro de lo que llam\u00f3 el \u00abnuevo r\u00e9gimen\u00bb de producci\u00f3n capitalista de alimentos. Esto inclu\u00eda una mayor profundizaci\u00f3n de la brecha metab\u00f3lica en el ciclo de nutrientes del suelo, aumentando la escala de la expropiaci\u00f3n mecanizada de animales, ellos mismos tratados como meras m\u00e1quinas (o partes de m\u00e1quinas)[73]. Hubo una tendencia a llevar a Gran Breta\u00f1a hacia una mayor producci\u00f3n de carne y l\u00e1cteos como parte del sistema de rotaci\u00f3n de Norfolk (y otras rotaciones similares), que serv\u00eda principalmente a la poblaci\u00f3n m\u00e1s rica. Como resultado, se convirti\u00f3 m\u00e1s tierra en pastos y cultivos forrajeros, como legumbres, en lugar de cereales y granos, al tiempo que se expandieron los impactos del pastoreo de animales. Con m\u00e1s animales de granja en la tierra, se necesitaban menos trabajadores. Bajo este nuevo r\u00e9gimen alimentario, la producci\u00f3n de trigo en Gran Breta\u00f1a se desplom\u00f3, lo que provoc\u00f3 importaciones masivas de cereales para alimentar a la poblaci\u00f3n en general[74]. Las tierras irlandesas se convirtieron en pasturas para la cr\u00eda de cerdos, ganado y ovejas, desplazando a gran parte de la poblaci\u00f3n rural[75]. Se importaron New Leicesters a Irlanda para ser cruzados con ovejas nativas y desarrollar una variedad que proporcionara mayores ganancias para el capital, sin tener en cuenta la salud de los animales[76]. Las pr\u00e1cticas agr\u00edcolas intensivas expropiaban los nutrientes del suelo en Gran Breta\u00f1a y en el extranjero, dando lugar a la creciente dependencia de la importaci\u00f3n tanto de insumos agr\u00edcolas como de cereales. As\u00ed, la brecha metab\u00f3lica se expandi\u00f3, robando los nutrientes de tierras lejanas, ya sea en forma de cereales y granos para consumo humano, guano para reparar la tierra degradada o colza en la producci\u00f3n de tortas de aceites para alimentar a los animales de granja a fin de enriquecer su abono[77].<\/p>\n<p>Mientras Lavergne celebr\u00f3 la imposici\u00f3n de operaciones agr\u00edcolas industrializadas, intensificando la producci\u00f3n animal para carne y l\u00e1cteos, Marx sugiri\u00f3 que un sistema de agricultura basado en granos era un sistema m\u00e1s eficiente para proporcionar alimentos a la poblaci\u00f3n en su conjunto y asegurar la vitalidad a largo plazo de la tierra[78].<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Marx al especismo alienado, asociado con la degradaci\u00f3n de humanos y animales no humanos, puede considerarse parte de su cr\u00edtica ecol\u00f3gica m\u00e1s amplia, vinculada a la brecha metab\u00f3lica79. La brecha metab\u00f3lica no se limita a la naturaleza externa, sino que tambi\u00e9n abarca la expropiaci\u00f3n de seres corp\u00f3reos, donde los animales no humanos son reducidos a m\u00e1quinas en un sistema basado en la expansi\u00f3n constante, que ignora y aumenta su sufrimiento. En efecto, cuando surgi\u00f3 la cuesti\u00f3n de los animales, su an\u00e1lisis trascendi\u00f3 el marco meramente ecol\u00f3gico, mostrando una afinidad con los animales no humanos que, para Marx, son \u00abseres sufrientes\u00bb limitados, objetivos, como los propios humanos[80].<\/p>\n<p>Marx nunca perdi\u00f3 su estrecha conexi\u00f3n con el materialismo epic\u00fareo. Los epic\u00fareos ense\u00f1aron que el sufrimiento animal y el sufrimiento humano son iguales porque ambos pertenecen a los seres naturales. En los libros I y II de <em>De rerum natura<\/em>, el gran poeta romano Lucrecio present\u00f3 cinco ataques a las pr\u00e1cticas de sacrificio, comenzando con su descripci\u00f3n del sacrificio por Agamen\u00f3n de su hija Ifigenia al altar de los dioses, y concluyendo, como para enfatizar la afinidad humana con animales, con una vaca afligida:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">A menudo frente a los nobles santuarios de los dioses<br \/>\nUn becerro cae muerto junto a los altares enfurecidos,<br \/>\nUn chorro de sangre caliente brotando de su pecho.<br \/>\nLa madre vagando por los frondosos valles<br \/>\nAfligida busca en el suelo las huellas hendidas.<br \/>\nCon ojos inquisitivos busca si en alguna parte<br \/>\nSe puede ver a su hijo perdido; ella se pone de pie y se llena de gemidos<br \/>\nLos claros del bosque; ella vuelve al establo<br \/>\nUna y otra vez en el anhelo de su cr\u00eda[81].<\/p>\n<p>Nadie podr\u00eda dejar de reconocer por tal pasaje que el sufrimiento humano y el sufrimiento animal, como se\u00f1al\u00f3 el propio Marx, son afines. La lucha revolucionaria es necesaria para trascender la alienaci\u00f3n de la naturaleza asociada al capitalismo. Marx reconoci\u00f3 claramente que el destierro del especismo alienado es parte de esta lucha. Para que el \u00abhumanismo plenamente desarrollado\u00bb se convierta en \u00abnaturalismo\u00bb, es necesario forjar una nueva dial\u00e9ctica humano-animal, basada en el principio epic\u00fareo de que \u00abel mundo es mi amigo\u00bb. Haci\u00e9ndose eco de M\u00fcntzer, Marx declar\u00f3, \u00abtodos los seres vivos tambi\u00e9n deben ser libres\u00bb[82].<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Benton, Ted, \u00abHumanism=Speciesism: Marx on Humans and Animals\u00bb, <em>Radical Philosophy<\/em> 50 (1988), pp. 4, 6, 8, 11-12; Benton, Ted, <em>Natural Relations: Ecology, Animal Rights and Social Justice<\/em>, London\/New York, Verso, 1993, pp. 32-35.<\/p>\n<p>[2] Llorente, Renzo, \u00abReflections on the Prospects for a Non-Speciesist Marxism\u00bb, en <em>Critical Theory and Animal Liberation<\/em>, ed. John Sanbonmatsu (Lanham, Maryland: Rowman and Littlefield, 2011), 126-27. Llorente, mientras dice que Marx mismo era especista, niega que ese especismo sea inherente al marxismo.<\/p>\n<p>[3] Sanbonmatsu, John, <em>The Postmodern Prince<\/em>, New York, Monthly Review Press, 2004, pp. 215-18; Sanbonmatsu, introducci\u00f3n a <em>Critical Theory and Animal Liberation<\/em>, pp. 17-19.<\/p>\n<p>[4] Perlo, Katherine, \u00abMarxism and the Underdog\u00bb <em>Society and Animals<\/em> 10, N.\u00b0 3 (2002), p. 304; Sztybel, David, \u00abMarxism and Animal Rights\u00bb, <em>Environmental Ethics<\/em> 2, N.\u00b0 2 (1997); pp. 170-71.<\/p>\n<p>[5] Ryder, Richard D., \u00abSpeciesism\u00bb, en <em>Encyclopedia of Animal Rights and Animal Welfare<\/em> (ed. Marc Bekoff), Westport, Connecticut, Greenwood Press, 1998, p. 320.<\/p>\n<p>[6] Para una cr\u00edtica ver Macdonald, Bradley J., \u00abMarx and the Human\/Animal Dialectic\u00bb, en <em>Political Theory and the Animal\/Human Relationship<\/em> (eds. Judith Grant y Jungkuz, Vincent G.), New York, State University of New York Press, 2011, p. 36.<\/p>\n<p>[7] Benton, <em>Natural Relations<\/em>, p. 42.<\/p>\n<p>[8] Benton, \u00abHumanism=Speciesism\u00bb, p. 1; Marx, Karl, <em>Early Writings<\/em>, London, Penguin, 1970, p. 348.<\/p>\n<p>[9] Marx, <em>Early Writings<\/em>, p. 239.<\/p>\n<p>[10] Algunas cr\u00edticas resaltan, fuera de contexto, las cr\u00edticas de Marx y Engels a la Sociedad Protectora de Animales como evidencia de su falta de simpat\u00eda hacia los animales. Para una r\u00e9plica poderosa ver Gunderson, Ryan, \u00abMarx\u2019s Comments on Animal Welfare\u00bb, <em>Rethinking Marxism<\/em> 23, N.\u00b0 4 (2011), pp. 543-48.<\/p>\n<p>[11] Macdonald, \u00abMarx and the Human\/Animal Dialectic\u00bb, pp. 41-42. Macdonald distingue entre lo que \u00e9l llama el \u00abdualismo dial\u00e9ctico\u00bb \u2013que refleja procesos de \u00abobjetivaci\u00f3n\u00bb o \u00abexternalizaci\u00f3n\u00bb\u2013 inherente a la relaci\u00f3n humana con la naturaleza, y el \u00abespecismo alienado\u00bb caracter\u00edstico del capitalismo. El especismo alienado, en estos t\u00e9rminos, es solo la otra cara del ser alienado de la especie. Sobre los conceptos de objetivaci\u00f3n y externalizaci\u00f3n (y la distinci\u00f3n entre estos y la alienaci\u00f3n marxista) ver Luk\u00e1cs, Georg, <em>Historia y conciencia de Clase<\/em>, p. xxxvi, y El joven Hegel, Cambridge, Massachusetts, MIT Press, 1975, pp. 537-67.<\/p>\n<p>[12] Benton, \u00abHumanism=Speciesism\u00bb, pp. 8, 12; <em>Natural Relations<\/em>, pp. 33, 37.<\/p>\n<p>[13] Ren\u00e9 Descartes, <em>Discourse on Method<\/em>, Chicago: Open Court, 1899, pp. 59-63.<\/p>\n<p>[14] Alice Kuzniar, \u00abA Higher Language: Novalis on Communion with Animals\u00bb, <em>German Quarterly<\/em> 76, N.\u00b0 4 (2003): pp. 426-42; Robert Ausch, <em>An Advanced Guide to Psychological Thinking<\/em>, Lanham, Maryland: Lexington Books, 2015, p. 90.<\/p>\n<p>[15] Julian Jaynes y William Woodward, \u00abIn the Shadow of Enlightenment, II: Reimarus and his Theory of Drives\u00bb, <em>Journal of the History of Behavioral Sciences<\/em> 10, N.\u00b0 2 (1974): pp. 144-59; John H. Zammito, <em>The Gestation of German Biology<\/em>, Chicago: University of Chicago Press, 2018, pp. 134-49, \u00abHerder Between Reimarus and Tetens: The Problem of an Animal-Human Boundary\u00bb, en <em>Herder: Philosophy and Anthropology<\/em> (eds. Anik Waldow y Nigel DeSouza), Oxford: Oxford University Press, 2017, p. 127-46; G\u00fcnter Z\u00f6ller, <em>Fichte\u2019s Transcendental Philosophy<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 1998, p. 63; James Muldoon, <em>Hegel\u2019s Philosophy of Drives<\/em>, Aurora, California: Noesis Press, 2014; G. W. F. Hegel, <em>The Philosophy of Nature<\/em>, Oxford: Oxford University Press, 2004, pp. 406-9.<\/p>\n<p>[16] Foster utiliza el ingl\u00e9s <em>drive<\/em> para traducir la palabra del alem\u00e1n <em>trieb<\/em>. En castellano utilizaremos impulso pero podr\u00eda ser tendencia, pulsaci\u00f3n o pulsi\u00f3n (la traducci\u00f3n utilizada para el uso freudiano de <em>trieb<\/em>), N. del T.].<\/p>\n<p>[17] Dorothea E. von M\u00fccke, <em>The Practices of the Enlightenment<\/em>, New York: Columbia University Press, 2015, pp. 33-38; Zammito, <em>The Gestation of German Biology<\/em>, pp. 138-39; Kurt Danziger, \u00abThe Unknown Wundt: Drive, Apperception, and Volition\u00bb, en <em>Wilhelm Wundt in History<\/em> (eds. Robert W. Rieber y David K. Robinson), New York: Kluwer Academic\/Plenum Publishers, 2001, pp. 101-2; Muldoon, <em>Hegel\u2019s Philosophy of Drives<\/em>, p. 107-11.<\/p>\n<p>[18] Reimarus citado en Zammito, <em>The Gestation of German Biology<\/em>, p. 139.<\/p>\n<p>[19] Zammito, <em>The Gestation of German Biology<\/em>, pp. 139-40.<\/p>\n<p>[20] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 1, New York: International Publishers, 1975, p. 19.<\/p>\n<p>[21] Zammito, <em>The Gestation of German Biology<\/em>, pp. 141-42; M\u00fccke, <em>The Practices of the Enlightenment<\/em>, p. 35.<\/p>\n<p>[22] Immanuel Kant, <em>On History<\/em>, New York: Bobbs-Merrill, p. 55-56; M\u00fccke, <em>The Practices of the Enlightenment<\/em>, pp. 36-38.<\/p>\n<p>[23] Johann Gottfried von Herder, <em>Philosophical Writings<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 2002, pp. 56, 78- 80; Zammito, \u00abHerder Between Reimarus and Tetens\u00bb.<\/p>\n<p>[24] Ausch, <em>An Advanced Guide to Psychological Thinking<\/em>, p. 91.<\/p>\n<p>[25] Karl Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, London: Penguin, 1976, p. 284. Adem\u00e1s de por Reimarus, Marx pudo haber sido influenciado en la escritura de este pasaje por la secci\u00f3n de Darwin sobre el \u00abInstinto de hacer celdas de la colmena de abejas\u00bb en <em>El origen de las especies<\/em>, un trabajo que hab\u00eda estudiado de cerca. Ver Charles Darwin, <em>On the Origin of Species<\/em>, Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1964; fasc\u00edmil de la primera edici\u00f3n, pp. 224-35.<\/p>\n<p>[26] Marx,<em> Early Writings<\/em>, pp. 389-90; Christopher Dowrick, \u00abThe Roots of Consciousness\u00bb, <em>History of Political Thought<\/em> 5, N.\u00b0 3 (invierno 1984): pp. 472, 476.<\/p>\n<p>[27] Ver Arend Th. Van Leeuwen, <em>Critique of Earth<\/em>, New York: Charles Scribner\u2019s Sons, 1974, pp. 53-54; Giorgio Agamben, <em>The Man without Content<\/em>, Stanford: Stanford University Press, 1999, p. 84. Erich Fromm argumento que todo el an\u00e1lisis cr\u00edtico de Marx se apoyaba en una perspectiva en la cual \u00abel reino de los impulsos humanos es una fuerza natural, que como otras fuerzas naturales (la fertilidad del suelo, la irrigaci\u00f3n natural, etc.), es una parte inmediata de la infraestructura del proceso social. Comprender esta fuerza, entonces, es necesario para una comprensi\u00f3n completa del proceso social\u00bb. Erich Fromm, <em>The Crisis of Psychoanalysis<\/em>, Greenwich, Connecticut: Fawcett, 1970, pp. 65-66, 157.<\/p>\n<p>[28] <em>Gattungswesen<\/em> es traducida variadamente como \u00abesencia gen\u00e9rica\u00bb, \u00abser de la especie\u00bb y \u00abser gen\u00e9rico\u00bb. Desarrollando este concepto de ser de la especie (o gen\u00e9rico), <em>Gattungswesen<\/em>, Marx estaba tomando no solo a Feuerbach sino la noci\u00f3n temprana de Hegelde la \u00abesencia gen\u00e9rica\u00bb (<em>Gattungswesen<\/em>) de la humanidad, asociada a la conciencia universal promovida por el Estado. En el propio an\u00e1lisis de Marx, esta \u00abesencia gen\u00e9rica universal\u00bb constitu\u00eda la conciencia del grado m\u00e1s alto o autoconciencia que distingu\u00eda al ser de la especie humana. Como actores autoconcientes, los seres humanos transformaban la naturaleza y el mundo a trav\u00e9s de su trabajo, y con eso a sus propias relaciones sociales y a s\u00ed mismos. Ver G. W. F. Hegel, <em>The Philosophy of Right<\/em>, Oxford: Oxford University Press, 1952, pp. 200-201, 372; Karl Marx, <em>Early Writings<\/em>, pp.192, 328-29; Charles Taylor, <em>Hegel<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 1975, p. 549; <em>Hegel and Modern Society<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 1979, p. 143; George M\u00e1rkus, <em>Marxism and Anthropology<\/em>, Assen, the Netherlands: Van Gorcum, 1978, pp. 3.15; Paul Heyer, <em>Nature, Human Nature, and Society<\/em>, Westport, Connecticut: Greenwood Press, 1982, pp. 13, 73-96; Istv\u00e1n M\u00e9sz\u00e1ros, <em>Marx\u2019s Theory of Alienation<\/em>, London: Pluto Press, 1972, p. 14.<\/p>\n<p>[29] Ludwig Feuerbach, <em>The Fiery Brook<\/em>, New York: Anchor Books, 1972, pp. 97-99; Z\u00f6ller, <em>Fichte\u2019s Transcendental Philosophy<\/em>, p. 63; Max W. Wartofsky, <em>Feuerbach<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 1977, pp. 5-6, 206-8.<\/p>\n<p>[30] M\u00e1rkus, <em>Marxism and Anthropology<\/em>, pp. 4-5.<\/p>\n<p>[31] Shlomo Avineri, <em>The Social and Political Thought of Karl Marx<\/em>, Cambridge: Cambridge University Press, 1971, pp. 65-95.<\/p>\n<p>[32] Marx, <em>Early Writings<\/em>, p. 327; Benton, \u00abHumanism=Speciesism\u00bb, pp. 5-9; Llorente, \u00abReflections on the Prospects for a Non-Speciesist Marxism\u00bb, pp. 126-27; Sanbonmatsu, introducci\u00f3n a <em>Critical Theory and Animal Liberation<\/em>, pp. 17-19.<\/p>\n<p>[33] M\u00e9sz\u00e1ros, <em>Marx\u2019s Theory of Alienation<\/em>, pp. 173-80; Fromm, <em>The Critique of Psychoanalysis<\/em>, p. 68.<\/p>\n<p>[34] Macdonald, \u00abMarx and the Human\/Animal Dialectic\u00bb, p.41.<\/p>\n<p>[35] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 5, New York: International Publishers, 1975, pp. 58-59. La l\u00ednea cr\u00edtica del argumento basado en la esencia del pez fue introducido primero por Engels en sus notas sobre \u00abFeuerbach\u00bb en la preparaci\u00f3n de la escritura de <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>. Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 5, p. 13.<\/p>\n<p>[36] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 4, pp. 125-26. Marx prefiri\u00f3 la f\u00edsica de Bacon a la de Descartes, viendo a la materia en movimiento en la conceptualizacion del primero como tomando la forma de un impulso (<em>Trieb<\/em>) m\u00e1s que como un mero mecanicismo, como en el segundo. Ver van Leeuwen, <em>Critique of Earth<\/em>, pp. 15-20; Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 4, pp. 127-30.<\/p>\n<p>[37] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, p. 512. Descartes mismo se hab\u00eda referido expl\u00edcitamente al aut\u00f3mata o a las partes m\u00f3viles tal como estas eran empleadas en la industria humana en el per\u00edodo \u00abmanufacturero\u00bb (artesanal), que luego aplic\u00f3 a la descripci\u00f3n de los animales. Ver Descartes, <em>Discourse on Method<\/em>, pp. 59-60. En la valorizaci\u00f3n capitalista, como resalta Marx, los animales son tratados como m\u00e1quinas \u2013un hecho que vio como un reflejo de la contradicci\u00f3n entre naturaleza y valor mercantil\u2013. Ver James D. White, \u00abNicholas Sieber and Karl Marx\u00bb, <em>Research in Political Economy<\/em> 19 (2000): p. 6.<\/p>\n<p>[38] Benton, \u00abHumanism=Speciesism\u00bb, p. 16.<\/p>\n<p>[39] Marx, <em>Early Writings<\/em>, p. 239.<\/p>\n<p>[40] Marx, <em>Early Writings<\/em>, p. 327.<\/p>\n<p>[41] Charles Lyell, <em>Principles of Geology<\/em>, London, Penguin, 1997, pp. 276-77.<\/p>\n<p>[42] Marx and Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 25, p. 459.<\/p>\n<p>[43] Ver Foster, <em>Marx\u00b4s Ecology<\/em>, New York: Monthly Review Press, 2000; Foster, Clark, y York, <em>Critique of Intelligent Design<\/em>, New York: Monthly Review Press, 2008.<\/p>\n<p>[44] Marx, <em>Early Writings<\/em>, p. 356.<\/p>\n<p>[45] Marx, Karl, <em>Grundrisse<\/em>, London, Penguin, 1973, p. 105.<\/p>\n<p>[46] Gunnar Broberg, \u00abHomo sapiens: Linnaeus\u2019s Classification of Man\u00bb, en <em>Linnaeus: The Man and His Work<\/em> (eds. Sten Lindroth, Gunnar Eriksson, y Gunnar Broberg), Berkeley: University of California Press, 1983), pp. 156-79.<\/p>\n<p>[47] Karl Marx y Frederick Engels, <em>Selected Correspondence<\/em>, Mosc\u00fa, Editorial Progreso, 1975, p. 102; Foster, <em>Marx\u00b4s Ecology<\/em>.<\/p>\n<p>[48] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, 41, p. 232.<\/p>\n<p>[49] Fracchia, \u00abOrganisms and Objectifications: A Historical-Materialist Inquiry into the \u2018Human and Animal,\u2019\u00bb <em>Monthly Review<\/em> 68, N.\u00b0 10 (marzo 2017), p. 3.<\/p>\n<p>[50] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 25, pp. 452-59; Stephen Jay Gould, <em>An Urchin in the Storm<\/em>, New York: W. W. Norton, 1987, p. 111.<\/p>\n<p>[51] Para una discusi\u00f3n contempor\u00e1nea de las complejas din\u00e1micas entre genes, organismos y ambiente, ver Richard Lewontin, <em>The Triple Helix<\/em>, Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 2000; Richard Levins y Richard Lewontin, <em>The Dialectical Biologist<\/em>, Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press, 1985; y Richard Lewontin y Richard Levins, <em>Biology Under the Influence<\/em>, New York: Monthly Review Press, 2007.<\/p>\n<p>[52] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 25, p. 460.<\/p>\n<p>[53] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 25, p. 503.<\/p>\n<p>[54] Karl Marx, <em>Texts on Method<\/em>, Oxford: Blackwell, 1975), pp. 190-91; Marian Comyn, \u00abMy Recollections of Karl Marx\u00bb, <em>The Nineteenth Century and After<\/em>, vol. 91, disponible en <a href=\"http:\/\/marxists.org\">http:\/\/marxists.org<\/a>.<\/p>\n<p>[55] Darwin, Charles, <em>The Descent of Man<\/em> (1871); rep. Princeton, Princeton University Press, 1981, pp. 105, 136-37. La referencia de Darwin a los \u00abh\u00e1bitos sociales\u00bb aqu\u00ed se refer\u00eda espec\u00edficamente a la herencia de caracteres adquiridos, una idea generalmente asociada con Jean-Baptiste Lamarck, pero que Darwin, en ese momento, hab\u00eda introducido como un principio suplementario a la selecci\u00f3n natural, como en la forma de ciertos comportamientos sociales habituales. Darwin sugiri\u00f3, como un posible ejemplo de esto, que se dec\u00eda que los hijos de trabajadores heredaban manos m\u00e1s grandes que los hijos de la nobleza debido a la transmisi\u00f3n de caracter\u00edsticas adquiridas resultantes de \u00abh\u00e1bitos sociales\u00bb de uso y desuso. Ver Darwin, <em>The Descent of Man<\/em>, pp. 117-18, 157, 160-61; Liepman, Helen P., \u00abThe Six Editions of the \u2018Origin of Species,\u2019\u00bb <em>Acta Biotheoretica<\/em> 30 (1981): 199-214. Engels fue influenciado por los puntos de vista de Darwin en estos asuntos y, de una forma similar, se refiri\u00f3 a la herencia de caracteres adquiridos en relaci\u00f3n a las manos. Ver Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 25, 453-54. No obstante, tambi\u00e9n se podr\u00eda leer la referencia de Darwin a lo social aqu\u00ed \u2014aunque claramente este no era su significado principal\u2014 como representando la noci\u00f3n m\u00e1s general de los seres humanos como animales sociales, enfatizada por Marx y Engels, que resulta en un desarrollo social acumulativo y una mejora de la inteligencia pr\u00e1ctica, transmitida a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n, y reflejada en la capacidad cultural de manipular el mundo a trav\u00e9s de instrumentos exosom\u00e1ticos. Desde el principio, el <em>Homo sapiens<\/em>, como lo entendi\u00f3 sobre todo Engels en el siglo XIX, fue producto de un complejo proceso de lo que ahora se llama coevoluci\u00f3n gen-cultura, que explica el origen de la organizaci\u00f3n corporal humana, en particular el desarrollo del cerebro humano. Ver Gould, <em>An Urchin in the Storm<\/em>, p. 111. Todo el tema de la herencia de las caracter\u00edsticas adquiridas, debe agregarse, est\u00e1 atrayendo un renovado inter\u00e9s en la biolog\u00eda debido al desarrollo de la epigen\u00e9tica. Ver Ward, Peter, <em>Lamarck\u2019s Revenge<\/em>, New York, Bloomsbury Publishing, 2018; Jablonka, Eva y J. Lamb, Mario, <em>Epigenetic Inheritance and Evolution<\/em>, Oxford, Oxford University Press, 1995.<\/p>\n<p>[56] Berger, John, <em>About Looking<\/em>, London, Vintage International, 1991, p. 4.<\/p>\n<p>[57] Berger, <em>About Looking<\/em>, pp. 3-4.<\/p>\n<p>[58] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, pp. 285-86.<\/p>\n<p>[59] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, pp. 287-88.<\/p>\n<p>[60] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 2 (London: Penguin, 1978), p. 241.<\/p>\n<p>[61] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 2, p. 250; Paul Burkett, <em>Marx and Nature<\/em>, Chicago: Haymarket Books, 2014, pp. 43-47; Daniel Auerbach y Brett Clark, \u00abMetabolic Rifts, Temporal Imperatives, and Geographical Shifts: Logging in the Adirondack Forest in the 1800s\u00bb, <em>International Critical Thought<\/em> 8, N.\u00b0 3 (2018): pp. 468-86.<\/p>\n<p>[62] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, p. 517.<\/p>\n<p>[63] Burkett, <em>Marx and Nature<\/em>, p.41-47.<\/p>\n<p>[64] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 2, pp. 314\u2013315.<\/p>\n<p>[65] Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 2, p. 315; L\u00e9once de Lavergne, <em>The Rural Economy of England, Scotland, and Ireland<\/em>, London, Blackwell, 1855, pp. 13-25, 34-51, 184-87, 196.<\/p>\n<p>[66] Karl Marx, Marx-Engels Archives, International Institute of Social History, Sign. B., pp. 106, 336, citado en Kohei Saito, \u201cWhy Ecosocialism Needs Marx,\u201d Monthly Review 68, N.\u00b0 6 (noviembre 2016): p. 62; John Bellamy Foster, \u201cMarx as a Food Theorist,\u201d Monthly Review 68, N.\u00b0 7 (diciembre 2016): pp. 14-16.<\/p>\n<p>67 Marx, <em>Marx-Engels Archives<\/em>, International Institute of Social History, Sign. B., 106, 336, citado en Saito, \u00abWhy Ecosocialism Needs Marx\u00bb, p. 511 (traducci\u00f3n levemente modificada); Foster, \u00abMarx as a Food Theorist\u00bb, pp. 15-16. 68 Para una \u00fatil discusi\u00f3n de estas cuestiones ver William D. Heffernan, \u00abConcentration of Ownership and Control in Agriculture\u00bb, in <em>Hungry for Profit<\/em> (eds. Fred Magdoff, John Bellamy Fostery Frederick H. Buttel), New York: Monthly Review Press, 2000, pp. 61-75; Tony Weis, <em>The Global Food Economy<\/em>, New York: Zed Books, 2007; Tony Weis, <em>The Ecological Hoofprint<\/em>, New York: Zed Books, 2013; Stefano B. Long, Rebecca Clausen y Brett Clark, <em>The Tragedy of the Commodity<\/em>, New Brunswick: Rutgers University Press, 2015; Stefano B. Longo, Rebecca Clausen y Brett Clark, \u00abCapitalism and the Commodification of Salmon: From Wild Fish to a Genetically Modified Species\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 66, N.\u00b0 7 (2014): pp. 35-55.<\/p>\n<p>[69] Ryan Gunderson, \u00abFrom Cattle to Capital: Exchange Value, Animal Commodification and Barbarism\u00bb, <em>Critical Sociology<\/em> 39, N.\u00b0 2 (2011): pp. 259-275; ver tambi\u00e9n David Naguib Pellow, <em>Total Liberation<\/em>, Minneapolis: University of Minnesota Press, 2014.<\/p>\n<p>[70] Macdonald, \u00abMarx and the Human\/Animal Dialectic\u00bb, p. 41.<\/p>\n<p>[71] Raymond Williams, <em>Problems in Materialism and Culture<\/em>, London, Verso, 1980, p. 83.<\/p>\n<p>[72] John Bellamy Foster, \u00abMarx and the Rift in the Universal Metabolism of Nature\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 65, N.\u00b0 7 (2013): pp. 1-19; John Bellamy Foster y Brett Clark, \u00abThe Robbery of Nature\u00bb, <em>Monthly Review<\/em> 70, N.\u00b0 3 (2018): pp. 1-20.<\/p>\n<p>[73] Foster, \u00abMarx as a Food Theorist\u00bb, pp. 12-13; John Bellamy Foster y Paul Burkett, <em>Marx and the Earth<\/em>, Leiden: Brill, 2016, pp. 29-31.<\/p>\n<p>[74] Mette Erjnaes, Karl Gunnar Persson y S\u00f8ren Rich, \u00abFeeding the British\u00bb, <em>Economic History Review<\/em> 61, N.\u00b0 1 (2008): p. 147.<\/p>\n<p>[75] Karl Marx y Frederick Engels, <em>Ireland and the Irish Question<\/em>, Mosc\u00fa: Progress Publishers, 1971, pp. 121-22.<\/p>\n<p>[76] Kohei Saito, <em>Karl Marx\u2019s Ecosocialism<\/em>, New York: Monthly Review Press, 2017, p. 209.<\/p>\n<p>[77] Foster, \u00abMarx as a Food Theorist\u00bb.<\/p>\n<p>[78] Foster, \u00abMarx as a Food Theorist\u00bb; Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 1, pp. 637-38; Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 2, pp. 313-15; Karl Marx, <em>Capital<\/em>, vol. 3, London: Penguin, 1981, pp. 916, 949-50.<\/p>\n<p>[79] Macdonald, \u00abMarx and the Human\/Animal Dialectic\u00bb, p. 42; John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, <em>The Ecological Rift<\/em>, New York: Monthly Review Press, 2010.<\/p>\n<p>[80] Marx, <em>Early Writings<\/em>, pp. 389-90.<\/p>\n<p>[81] Lucrecio, <em>On the Nature of the Universe<\/em>, Oxford, Oxford University Press, 1997, p. 46 (II, p. 350-65). Comp\u00e1rese la descripci\u00f3n de Lucrecio del sacrificio de Ifigenia por Agamenon en el altar de los dioses; Lucretius, <em>On the Nature of the Universe<\/em>, Oxford: Oxford University Press, 1997, pp. 5-6 (80-101). Ver Massaro, \u00abThe Living in Lucretius\u2019 De rerum natura\u00bb, <em>Relations<\/em> 2, N.\u00b0 2 (2014), <a href=\"http:\/\/ledonline.it\/Relations\">http:\/\/ledonline.it\/Relations<\/a>, pp. 45-58.<\/p>\n<p>[82] Marx y Engels, <em>Collected Works<\/em>, vol. 5, p. 141; <em>Early Writings<\/em>, pp. 239, 348.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Edici\u00f3n: Juan Duarte &#8211; Traducci\u00f3n: Leila Fern\u00e1ndez Figueroa, Agust\u00edn Lobo, Celeste O&#8217;Higgins y Juan Duarte<\/p>\n<p>Fuente: <em>La izquierda diario<\/em> (<a href=\"https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Marx-y-el-especismo-alienado\">https:\/\/www.laizquierdadiario.com\/Marx-y-el-especismo-alienado<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos los tramos centrales de un art\u00edculo de John Bellamy Foster y Brett Clark, originalmente publicado en Monthly Review, donde<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10343,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1544],"tags":[1744],"class_list":["post-10342","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-karl-marx","tag-especismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10342","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10342"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10342\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10343"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10342"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10342"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10342"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}