{"id":10354,"date":"2021-09-20T05:00:40","date_gmt":"2021-09-20T04:00:40","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10354"},"modified":"2021-09-20T01:26:02","modified_gmt":"2021-09-20T00:26:02","slug":"resena-de-el-origen-del-capitalismo-una-mirada-de-largo-plazo-de-ellen-meiksins-wood","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10354","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de El origen del capitalismo. Una mirada de largo plazo, de Ellen Meiksins Wood"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-10355\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-661x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"250\" height=\"388\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-661x1024.jpg 661w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-194x300.jpg 194w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-768x1189.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-992x1536.jpg 992w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-1322x2048.jpg 1322w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo-1320x2044.jpg 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/09\/el-origen-del-capitalismo.jpg 1653w\" sizes=\"auto, (max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><\/a>Ellen Meiksins (1942-2016), descendiente de jud\u00edos letones emigrados a Estados Unidos, se especializ\u00f3 en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico utilizando la teor\u00eda marxista, y fue profesora de Ciencia Pol\u00edtica en la Universidad de York (Toronto) durante muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sus numerosos trabajos, firmados habitualmente como Ellen Meiksins Wood, a\u00f1adiendo al de su familia el apellido de su primer marido Neal Wood, coautor en ocasiones, est\u00e1n dedicados sobre todo a la evoluci\u00f3n pol\u00edtica y econ\u00f3mica de Europa desde el Medievo hasta la actualidad. Entre ellos destaca <em>El origen del capitalismo. Una mirada de largo plazo<\/em>, publicado en 1999 y en 2002 en una edici\u00f3n revisada y ampliada. La versi\u00f3n espa\u00f1ola de Siglo XXI (2021) viene con traducci\u00f3n de Olga Abasolo.<\/p>\n<p>En la introducci\u00f3n de la obra, Meiksins deja clara la tesis que va a defender. El capitalismo, sistema cuyo objetivo b\u00e1sico es la producci\u00f3n y reproducci\u00f3n del capital, es en realidad un reci\u00e9n llegado a la historia, y aunque se ha pretendido presentarlo como resultado de una evoluci\u00f3n natural e inevitable, y encarnaci\u00f3n de una tendencia innata o de la \u00abracionalidad econ\u00f3mica\u00bb, esto dista mucho de ser cierto. Este planteamiento, seg\u00fan ella, no se deriva del an\u00e1lisis de los hechos, sino de una visi\u00f3n muy sesgada de la naturaleza y la conducta humanas.<\/p>\n<p>Un elemento esencial de la forma de vida que nos impone el capitalismo, ignorado incluso en el campo socialista en ocasiones, es la absoluta supeditaci\u00f3n a los dictados del mercado, lo cual resulta tr\u00e1gico, pues aunque \u00e9ste se pretende muchas veces que sea simplemente una \u00aboportunidad\u00bb, de comprar y vender, la realidad es que esconde una \u00abcoacci\u00f3n\u00bb, capaz de convertir todos los aspectos de nuestra vida en mercanc\u00edas. Las implicaciones de este malentendido se estudiar\u00e1n en detalle en el libro.<\/p>\n<p><strong>El modelo mercantilista<\/strong><\/p>\n<p>La primera parte de la obra est\u00e1 dedicada al modelo m\u00e1s extendido sobre el surgimiento del capitalismo, el \u00abmodelo mercantil\u00bb, y los debates que lo rodean. Seg\u00fan \u00e9l, este sistema representa la \u00abmadurez\u00bb de unas pr\u00e1cticas mercantiles antiguas, basadas en la b\u00fasqueda de beneficio, que evolucionan en paralelo al desarrollo tecnol\u00f3gico. Para los autores que defienden esto, como Henry Pirenne, el capitalismo aporta un cambio m\u00e1s cuantitativo que cualitativo, y analizar su emergencia consiste m\u00e1s que nada en identificar c\u00f3mo son removidos progresivamente los obst\u00e1culos que la imped\u00edan.<\/p>\n<p>Numerosos historiadores expresaron sus discrepancias con esta idea. Es destacable por ejemplo la visi\u00f3n de Immanuel Wallerstein, que pone \u00e9nfasis en la influencia de la acumulaci\u00f3n primaria en el centro del sistema-mundo debido a la expansi\u00f3n colonial. Karl Polanyi, por su parte, remarca la riqueza de relaciones no econ\u00f3micas (familiares, comunales, religiosas o pol\u00edticas) en las sociedades precapitalistas, con mecanismos importantes de regulaci\u00f3n, redistribuci\u00f3n y reciprocidad, coexistentes con la b\u00fasqueda de beneficios, aunque no discute que el motor de la que denomina \u00abgran transformaci\u00f3n\u00bb sea la expansi\u00f3n de los mercados y el desarrollo industrial.<\/p>\n<p>En <em>El capital<\/em>, Marx defiende que el capitalismo es resultado, no s\u00f3lo de la acumulaci\u00f3n de riqueza, sino tambi\u00e9n de un cambio en las relaciones de producci\u00f3n, con la imposici\u00f3n de la competitividad y la reinversi\u00f3n del excedente, y la maximizaci\u00f3n de la productividad y el beneficio. Es por esto que este sistema econ\u00f3mico no surge de una evoluci\u00f3n inevitable, sino que obedece a unas circunstancias concretas y es por ello posible imaginar su final. Entre los autores que se reclaman marxistas ha habido mucha discusi\u00f3n entre diferentes visiones, sin que consigan liberarse del todo del modelo mercantilista. Destaca, en este sentido, la aportaci\u00f3n de Robert Brenner, que tuvo el acierto de percibir la relaci\u00f3n entre la irrupci\u00f3n del capitalismo en Inglaterra y las condiciones sociales muy espec\u00edficas que se daban all\u00ed.<\/p>\n<p><strong>El nacimiento del capitalismo agrario<\/strong><\/p>\n<p>Meiksins trata de construir un relato alternativo sobre el origen del capitalismo, acorde con los hechos hist\u00f3ricos, y para ello comienza por desvincular este sistema de procesos que se suelen emparejar con \u00e9l. Se admite habitualmente, por ejemplo, que la independencia econ\u00f3mica de las clases burguesas en las ciudades medievales de Occidente condujo necesariamente al capitalismo, pero esto choca con situaciones similares en otros lugares y \u00e9pocas en que esta evoluci\u00f3n no se produjo. El comercio puede tener un desarrollo notable y puede haber clases dominantes que se apropien del trabajo ajeno, sin que estas relaciones est\u00e9n mediatizadas por el mercado y podamos hablar de capitalismo. En repaso a las condiciones en la Florencia de los Medici y la Rep\u00fablica Holandesa de los siglos XVI y XVII sirve para ilustrar esto.<\/p>\n<p>En el medio agrario se encuentra ya captaci\u00f3n de plusval\u00eda en las sociedades precapitalistas, pero s\u00f3lo existe capitalismo cuando \u00e9sta se basa en \u00abla total desposesi\u00f3n de los productores directos, (\u2026) cuya plusval\u00eda del trabajo es apropiada por medios estrictamente \u2018econ\u00f3micos\u2019, (\u2026) sin necesidad de pr\u00e1cticas coercitivas directas\u00bb. Teniendo esto en cuenta, el capitalismo surgi\u00f3 en el campo, en Inglaterra concretamente, y a partir del siglo XVI, cuando una instituci\u00f3n vieja, como ya era el mercado, adquiri\u00f3 una nueva dimensi\u00f3n al apoderarse de todos los aspectos de la vida humana, convirti\u00e9ndose \u00aben el principal determinante y regulador de la reproducci\u00f3n social\u00bb. La situaci\u00f3n creada se caracteriza por el imperativo de la competitividad, la acumulaci\u00f3n y la maximizaci\u00f3n de beneficios, as\u00ed como de una constante expansi\u00f3n que no hallamos en otras formas sociales.<\/p>\n<p>La raz\u00f3n del cambio est\u00e1 para Meiksins en la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica del estado ingl\u00e9s y el control de la propiedad de la tierra por la aristocracia, que delegaba en arrendadores y arrendatarios. Una extrema competencia entre estos \u00faltimos, basada en los imperativos del mercado, dio lugar al enriquecimiento de los m\u00e1s productivos y la ruina de los que lo eran menos, con lo que se lleg\u00f3 a la triada: propietarios, arrendadores capitalistas y asalariados, al tiempo que surg\u00eda una masa de despose\u00eddos que ser\u00eda reclutada para la industria. La comparaci\u00f3n con lo que sucede paralelamente en Francia, donde el mercado no impone su poder y la extracci\u00f3n de plusval\u00eda se realiza por medios extraecon\u00f3micos, resulta esclarecedora.<\/p>\n<p>El aumento de la productividad agr\u00edcola en Inglaterra motivado por estos cambios fue el detonante de una \u00e9tica que entronizaba el lucro monetario, \u00edndice indiscutido del \u00abmejoramiento\u00bb del sistema, al tiempo que se denigraba como \u00abirracional\u00bb cualquier derecho consuetudinario que se opusiera a la maximizaci\u00f3n del beneficio. Proliferaron as\u00ed, m\u00e1s que nunca, los \u00abcercamientos\u00bb, para vedar usos comunales de los que muchas personas depend\u00edan para vivir, y extender adem\u00e1s la ganader\u00eda ovina. Fue un momento aquel en que, seg\u00fan Thomas More, \u00ablas ovejas devoraron a los hombres\u00bb, sin que faltara el respaldo te\u00f3rico de pensadores como John Locke, que idolatraba en sus textos la productividad sobre cualquier consideraci\u00f3n humanista.<\/p>\n<p><strong>La expansi\u00f3n capitalista<\/strong><\/p>\n<p>Los cambios en el campo abocaron a un modelo mercantil, y posteriormente industrial, radicalmente nuevo en el pa\u00eds, basado en la producci\u00f3n competitiva. El mercado llega a ejercer as\u00ed su imperio en todo el tejido social, y al extenderse sin fronteras la compulsi\u00f3n de la acumulaci\u00f3n, la maximizaci\u00f3n del beneficio y la mercantilizaci\u00f3n de la fuerza del trabajo, el sistema se convierte pronto en internacional. Pol\u00e9micamente, Meiksins defiende que, en su opini\u00f3n, \u00abprobablemente sin el capitalismo ingl\u00e9s no hubiera surgido ning\u00fan sistema capitalista.\u00bb<\/p>\n<p>De acuerdo con estas ideas, la autora diferencia expansiones precapitalistas, como la del Imperio espa\u00f1ol, por ejemplo, en la cual la apropiaci\u00f3n de riquezas americanas no auspici\u00f3 un desarrollo capitalista, de la del Imperio ingl\u00e9s, en la que la trata y el colonialismo s\u00ed que robustecieron la econom\u00eda, ya capitalista, del pa\u00eds y favorecieron la Revoluci\u00f3n industrial. El falaz argumento, de Locke y otros, seg\u00fan el cual el mejoramiento de la producci\u00f3n otorga derechos de propiedad, fue un elemento ideol\u00f3gico clave en la expansi\u00f3n inglesa, al aportar una nueva religi\u00f3n de la productividad por la que los que expropiaban a los pueblos colonizados se consideraban a s\u00ed mismos benefactores de la humanidad y contribuyentes al bien global. La praxis imperial descansaba as\u00ed, no sobre teor\u00edas racistas o dogmas religiosos como era costumbre, sino sobre un razonamiento puramente econ\u00f3mico: el lucro como motor del progreso.<\/p>\n<p>Se concluye que es la coerci\u00f3n por mecanismos econ\u00f3micos, por medio del mercado, lo que caracteriza el capitalismo. De esta forma, la esfera pol\u00edtica, desgajada de la econ\u00f3mica por primera vez en la historia, necesita ser controlada por \u00e9sta para potenciar la acumulaci\u00f3n, con lo que los estados-naci\u00f3n adquieren un rol subordinado a los imperativos del capital. En el actual mundo globalizado, el sometimiento militar y el dominio directo del colonialismo han sido sustituidos por la esclavitud econ\u00f3mica a trav\u00e9s de las compulsiones de un mercado capitalista manipulado para favorecer a las potencias hegem\u00f3nicas.<\/p>\n<p>Un cap\u00edtulo final repasa las ideas de Modernidad e Ilustraci\u00f3n, que Meiksins ve como proyectos racionalistas y humanistas de lucha contra privilegios, y poco relacionados con la emergencia del capitalismo en Inglaterra. Por esto, ella cree necesario no culpar a las primeras, como se ha hecho frecuentemente, de los desastres provocados por el segundo. En consecuencia, muchos supuestos de la revuelta postmoderna no le parecen bien fundados.<\/p>\n<p><strong>Pasado que ilumina el futuro<\/strong><\/p>\n<p>La sumisi\u00f3n global a un mercado que domina todos los aspectos de la vida, absorbe la fuerza de trabajo de los seres humanos y los mata de hambre cuando no son productivos es un desaf\u00edo terrible para nuestra especie. Ellen Meiksins Wood disecciona en <em>El origen del capitalismo<\/em> el asunto complejo y debatido del mism\u00edsimo nacimiento del engendro monstruoso, y ofrece sobre \u00e9l una visi\u00f3n revolucionaria, que defiende con contundencia y rigor y consigue que resulte veros\u00edmil.<\/p>\n<p>La teor\u00eda expuesta ilumina el pasado, pero es remarcable tambi\u00e9n por la ventaja que otorga a la hora de encarar el futuro. Seg\u00fan la nueva perspectiva, el capitalismo no es ya una forma de producci\u00f3n impl\u00edcita en la naturaleza humana a la que tal vez deber\u00edamos resignarnos, sino que se describe mejor con el s\u00edmil de una enfermedad infecciosa, la cual desarrollada en Inglaterra por condiciones espec\u00edficas all\u00ed existentes, se ha propagado por todo el planeta.<\/p>\n<p><em>El origen del capitalismo<\/em> nos ense\u00f1a que luchar contra el imperio del mercado no es violentar nuestra esencia, sino tratar de liberarla de un morbo voraz y potencialmente letal que se ha apoderado de ella.<\/p>\n<p>Fuente: Blog del autor (<a href=\"http:\/\/www.jesusaller.com\/\">http:\/\/www.jesusaller.com\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ellen Meiksins (1942-2016), descendiente de jud\u00edos letones emigrados a Estados Unidos, se especializ\u00f3 en el an\u00e1lisis hist\u00f3rico utilizando la teor\u00eda<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10356,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[1746,1038,917],"class_list":["post-10354","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-el-origen-del-capitalismo-una-mirada-de-largo-plazo","tag-ellen-meiksins-wood","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10354","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10354"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10354\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10356"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10354"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10354"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10354"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}