{"id":1046,"date":"2009-02-08T00:00:00","date_gmt":"2009-02-08T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1046"},"modified":"2020-02-25T04:53:30","modified_gmt":"2020-02-25T03:53:30","slug":"cartas-de-salvador-espriu-el-autor-de-la-pell-de-brau-a-manuel-sacristan-traductor-de-joan-brossa-y-ausias-marc-sobre-logica-solidaridad-giulia-adinolfi-y-una-catedra-universitaria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1046","title":{"rendered":"Cartas de Salvador Espriu, el autor de La pell de brau, a Manuel Sacrist\u00e1n, traductor de Joan Brossa y Ausi\u00e0s Marc , sobre l\u00f3gica, solidaridad, Giulia Adinolfi y una c\u00e1tedra universitaria"},"content":{"rendered":"<p>A vegades \u00e9s necessari i for\u00e7\u00f3s<\/p>\n<p>que un home mori per un poble,<\/p>\n<p>per\u00f2 mai no ha de morir tot un poble<\/p>\n<p>per un home sol:<\/p>\n<p>recorda sempre aix\u00f2, Sepharad.<\/p>\n<p>Fes que siguin segurs els ponts del di\u00e0leg<\/p>\n<p>i mira de comprendre i estimar<\/p>\n<p>les raons i les parles diverses dels teus fills.<\/p>\n<p>Que la pluja caigui a poc a poc en els sembrats<\/p>\n<p>i l&#8217;aire passi com una estesa m\u00e0<\/p>\n<p>suau i molt benigna damunt els amples camps.<\/p>\n<p>Que Sepharad visqui eternament<\/p>\n<p>en l&#8217;ordre i en la pau, en el treball,<\/p>\n<p>en la dif\u00edcil i merescuda<\/p>\n<p>llibertat.<\/p>\n<p>Salvador Espriu<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p>\n<p>El primer momento de la relaci\u00f3n entre el poeta Salvador Espriu (1913-1985)<a title=\"\" href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> y el fil\u00f3sofo Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) fue seguramente indirecto. Lo ha contado Xavier Folch, pol\u00edtico, editor, amigo de ambos.<\/p>\n<p>Unos estudiantes barceloneses del incipiente movimiento universitario barcelon\u00e9s de finales de los cincuenta fueron a ver a Sacrist\u00e1n, entonces profesor ayudante en la Facultad de Filosof\u00eda de la Universidad de Barcelona: quer\u00edan dar respuesta a un art\u00edculo del ministro franquista de Educaci\u00f3n, Jes\u00fas Rubio, y ve\u00edan a pedirle ayuda.<\/p>\n<p>El ya entonces autor de <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i> tom\u00f3 nota de sus inquietudes, de las posiciones cr\u00edticas que le manifestaron y redact\u00f3 un texto en su nombre que llevaba por t\u00edtulo \u201cLa enfermedad nacional\u201d. Poco despu\u00e9s, esos mismos estudiantes visitaron al poeta de las \u201cCan\u00e7ons de la roda del temps\u201d y le pidieron que tradujera al catal\u00e1n el texto redactado por Sacrist\u00e1n. Estaban inseguros de escribir correctamente su propio idioma, una lengua duramente perseguida por el franquismo en aquellos a\u00f1os (y en a\u00f1os posteriores por supuesto).<\/p>\n<p>Una versi\u00f3n castellana<a title=\"\" href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> de la elegante y exquisita traducci\u00f3n de Espriu del original de Sacrist\u00e1n se iniciar\u00eda con las siguientes palabras:<\/p>\n<p>Bajo el t\u00edtulo \u201cLa buena salud universitaria\u201d, el ministro de Educaci\u00f3n Nacional, don Jes\u00fas Rubio, public\u00f3 en <i>La Hora<\/i> un art\u00edculo en el que aseguraba que el estado de salud de la Universidad espa\u00f1ola era malo: lo explica de la manera siguiente: \u201cNuestros j\u00f3venes universitarios, en contraste con lo que pasa en otros pa\u00edses, no son suficientemente aplicados\u201d. Despu\u00e9s de este diagn\u00f3stico y de su comentario (\u201cSe precisa, por el propio equilibrio y por el equilibrio de la colectividad a la que pertenecen, que nuestro esfuerzo tenga una aplicaci\u00f3n exacta&#8230;\u201d), el n\u00facleo del art\u00edculo queda redondeado con una promesa (\u201cEl resto le ser\u00e1 otorgado por a\u00f1adidura\u201d), mezclada con una amenaza elegante: \u201c&#8230;y no hay error m\u00e1s grave que el de intentar alcanzar directamente aquello que tan s\u00f3lo por a\u00f1adidura se puede conseguir\u201d.<\/p>\n<p>Nosotros, los universitarios de Barcelona, muy especialmente afectados por la pol\u00edtica y por las frases del se\u00f1or Ministro, creemos que esa acusaci\u00f3n no est\u00e1 fundamentada. Por el contrario, los funcionarios del Ministerio de Educaci\u00f3n Nacional han repetido muchas veces que jam\u00e1s no se hab\u00eda estudiado en Espa\u00f1a con tanta aplicaci\u00f3n como ahora. Es cierto que el testimonio de unos funcionarios no puede convencer de nada al ciudadano espa\u00f1ol actual, pero en este caso coincide con nuestra experiencia: muchos de nosotros hemos visitado en estos \u00faltimos a\u00f1os universidades extranjeras y hemos podido comprobar que nuestra inferioridad intelectual, respecto al estudiante europeo de nuestra edad y de nuestra misma especialidad, no consiste en una mayor aplicaci\u00f3n por su parte. Por el contrario, es normal que el estudiante espa\u00f1ol sea, por decirlo as\u00ed, m\u00e1s \u201cerudito\u201d que su colega extranjero: sabemos m\u00e1s cosas -datos, por ejemplo, o, t\u00edtulos de obras, o nombres de c\u00f3nsules romanos-, adquiridos con una paciente aplicaci\u00f3n. Nuestra inferioridad proviene de otra fuente: del hecho de no conocer casi nunca el planteamiento actual de los grandes problemas ideol\u00f3gicos y cient\u00edficos. Si no tenemos la suerte de encontrarnos con un profesor ajeno a los elaboradores de cuestionarios oficiales, o si alguna casualidad no nos ayuda a dirigir con buenas lecturas nuestro forzado autodidactismo, somos inevitablemente, con todas nuestras monta\u00f1as de cosas con tanta aplicaci\u00f3n aprendidas, unos r\u00fasticos provincianos en la cultura del siglo XX, unos provincianos a los que nadie ha mostrado donde radica la fuente, signo de estudio y de discusi\u00f3n, de la vida espiritual del mundo en que vivimos.<\/p>\n<p>Cuanta m\u00e1s aplicaci\u00f3n, peor, se segu\u00eda apuntando, porque a excepci\u00f3n de las disciplinas t\u00e9cnicas, cuya esterilidad en Espa\u00f1a proven\u00eda de otra causa, b\u00e1sicamente, del desorden econ\u00f3mico imperante, era\u00a0 imposible ense\u00f1ar y aprender nada aut\u00e9ntico en un r\u00e9gimen desprovisto de toda libertad cient\u00edfica y de todo contacto con la situaci\u00f3n real de la humanidad.<\/p>\n<p>No hay ninguna cultura que pueda florecer en el suelo uniforme -puro carb\u00f3n de piedra- de una tiran\u00eda ideol\u00f3gica como la que soporta la Universidad espa\u00f1ola. El se\u00f1or Ministro tendr\u00eda raz\u00f3n si se limitara a decir, por una parte, que la Universidad espa\u00f1ola est\u00e1 mal, y seguir\u00eda teniendo raz\u00f3n si, por otra parte, ampliara su diagn\u00f3stico y dijera. \u201cToda la cultura espa\u00f1ola est\u00e1 herida de muerte, esterilizada\u201d. En efecto: el prestigio cultural del pa\u00eds se alimenta todav\u00eda de la cultura que en \u00e9l floreci\u00f3 hasta la agon\u00eda de la libertad.<\/p>\n<p>No es s\u00f3lo la Universidad la que est\u00e1 enferma. La deficiencia universitaria no es m\u00e1s que un s\u00edntoma de la enfermedad que sufre toda nuestra cultura, fusilada por el \u201c\u00a1Muera la inteligencia!\u201d que el general Mill\u00e1n Astray dispar\u00f3 a Unamuno<a title=\"\" href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> el a\u00f1o 1936 en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca; un s\u00edntoma de la enfermedad nacional que se llama \u201ctiran\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Y, sin embargo, es cierto que el estudiar con aplicaci\u00f3n los cuestionarios ideol\u00f3gicamente decretados por el R\u00e9gimen puede dar algo por a\u00f1adidura: puede dar unas cuantas sinecuras. Pero lo que necesita el pa\u00eds en el terreno universitario no es la soluci\u00f3n poco digna de los problemas personales de cien estudiantes astutos, sino el restablecimiento de la libertad cient\u00edfica y de c\u00e1tedra. Y esto no se consigue por a\u00f1adidura, sino, empero, de una manera inversa: con nuestra lucha pol\u00edtica conseguiremos, con la libertad de la naci\u00f3n, la libertad universitaria -por \u201ca\u00f1adidura\u201d-. Por eso, pues, combatimos.<\/p>\n<p>El razonamiento es tan obvio que no podemos creer que el se\u00f1or Ministro haya expuesto sinceramente sus razones. Y lo creemos a\u00fan menos cuando recordamos, por ejemplo, aquel \u201cNO-DO\u201d destinado a calmarnos y en el que el locutor nos aconsejaba con insistencia. \u201cLo esencial es divertirse\u201d. Dec\u00edan lo mismo las octavillas puestas en circulaci\u00f3n por la Autoridad, en la Universidad de Barcelona, durante las acciones de enero y febrero. El se\u00f1or Ministro no es sincero cuando pide aplicaci\u00f3n: \u00e9l sabe bien que los estudiantes del divertirse, los estudiantes de la estudiantina y de la \u201cCasa de Troya\u201d son los \u00fanicos que est\u00e1n a su lado.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del tema central, el art\u00edculo del ministro de Educaci\u00f3n franquista comentaba dos cuestiones a las que los estudiantes barceloneses quer\u00edan aludir brevemente: la primera era el reproche de \u201cjuvenilismo\u201d que hac\u00eda el ministro franquista a los universitarios rebeldes.<\/p>\n<p>Este reproche es tambi\u00e9n injusto. Nosotros no creemos que la juventud sea un valor moral; s\u00f3lo han podido creer una cosa as\u00ed las personas de contextura cerebral m\u00e1s peregrina que jam\u00e1s haya existido: los fascistas, es decir, el se\u00f1or Ministro y sus compa\u00f1eros de partido. Nosotros no luchamos en nombre de la juventud contra la vejez, sino en nombre de la verdad, de la libertad, de la justicia y de la honradez -valores tan viejos como el ser humano-, contra la mentira de la prensa dirigida, contra la esclavitud bajo una tiran\u00eda que impone a los ex\u00e1menes universitarios la \u201csoluci\u00f3n\u201d un\u00edvoca de cada tema, contra la injusticia de la ilegalidad oficial en la que vivimos y contra la corrupci\u00f3n administrativa que aumenta todav\u00eda m\u00e1s los sufrimientos que causan estas tres plagas que acabamos de citar: la mentira, la esclavitud, la injusticia.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, entre los cuadernos y carpetas depositados en Reserva de la Biblioteca Central de la Universidad de Barcelona, fondo Sacrist\u00e1n, se conservan unas cartas de Salvador Espriu<i> <\/i>dirigidas a Sacrist\u00e1n, con quien por lo dem\u00e1s coincidi\u00f3 en la Caputxinada<a title=\"\" href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">[7]<\/a>, en la fundaci\u00f3n, convertida en encierro por la presi\u00f3n y represi\u00f3n de la polic\u00eda franquista, del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de Barcelona. Estas son, por cierto, las palabras que Sacrist\u00e1n, autor del Manifiesto del SDEUB, dedic\u00f3 a la asamblea<a title=\"\" href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">[8]<\/a>:<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b> Miquel Caminal ha se\u00f1alado<a title=\"\" href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\">[9]<\/a>, con ocasi\u00f3n de las jornadas de homenaje a Sacrist\u00e1n celebradas en la Facultad de Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona en noviembre de 2005, algunas de las tesis centrales mantenidas por Sacrist\u00e1n en el \u00e1mbito de la pol\u00edtica universitaria: El autor de \u201cLa Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u201d cuestion\u00f3 el mito de la Universidad como \u00abel hogar de la libertad\u00bb al se\u00f1alar que bastaba con recordar c\u00f3mo se someti\u00f3 y sirvi\u00f3 al nazismo la m\u00e1s cl\u00e1sica universidad del Occidente moderno. La Universidad como instituci\u00f3n, su gobierno y la mayor\u00eda del profesorado se adaptan normalmente a las ideas y los valores dominantes. Hoy vivimos en una \u00e9poca de hegemon\u00eda ultraliberal y las universidades se adaptan a la mercantilizaci\u00f3n del conocimiento y de la ciencia, e incluso se someten a su misma privatizaci\u00f3n abierta o encubierta. La mercantilizaci\u00f3n de la profesi\u00f3n universitaria se traduce en las dos desviaciones que Sacrist\u00e1n ya anunciaba con relaci\u00f3n a la investigaci\u00f3n cient\u00edfica y a la docencia, y que los \u00faltimos 20 a\u00f1os han confirmado hasta el extremo. \u00a0 Por otra parte, Sacrist\u00e1n sostuvo insistentemente que una buena parte de la investigaci\u00f3n universitaria era determinada por la necesidad de \u00abpublicar\u00bb para ganar c\u00e1tedras, becas y honores en la carrera universitaria, papeles, escritos, tesis, que no apenas ten\u00edan valor de conocimiento ni eran en muchos casos aportaciones originales Acert\u00f3 tambi\u00e9n Sacrist\u00e1n, se\u00f1alaba Caminal, cuando, ante el fen\u00f3meno de la masificaci\u00f3n universitaria, la divisi\u00f3n de las titulaciones en diplomaturas y licenciaturas, y la jerarquizaci\u00f3n clasista del conocimiento universitario y de las salidas profesionales, denunciaba la devaluaci\u00f3n de los t\u00edtulos universitarios hasta perder incluso todo valor de cambio. \u00bfPara qu\u00e9 un t\u00edtulo universitario si no aprendes nada y te sirve en el mercado para menos? \u00c9sta ser\u00eda la pregunta l\u00f3gica del candidato a titulado universitario. Pero la instituci\u00f3n universitaria deber\u00eda preguntarse si se puede tolerar una mercantilizaci\u00f3n desenfrenada de las funciones de la Universidad sin poner en serio riesgo el sentido de la misma instituci\u00f3n p\u00fablica dedicada al cultivo del saber en libertad. \u00a0 Sacrist\u00e1n ten\u00eda una concepci\u00f3n de la ense\u00f1anza universitaria centrada en la libertad del alumno para decidir su propio itinerario acad\u00e9mico bajo la gu\u00eda de un tutor y con muy pocas asignaturas obligatorias. Propon\u00eda una mayor precisi\u00f3n en el perfil general de la titulaci\u00f3n y unos planes de estudios independientes de las presiones corporativas e interdependientes e interdisciplinarios en sus contenidos. Esta interdependencia dejaba sin sentido los ex\u00e1menes o pruebas por asignaturas, dando paso a ex\u00e1menes o pruebas m\u00e1s generales sobre el conjunto de las materias cursadas. Sacrist\u00e1n era partidario de dos ex\u00e1menes, un examen proped\u00e9utico despu\u00e9s de por lo menos dos a\u00f1os de estudios y otro al finalizar la carrera, otro tipo de examen que deber\u00eda ser \u00ablargo, cuidadoso y personalizado\u00bb<a title=\"\" href=\"#_ftn10\" name=\"_ftnref10\">[10]<\/a>. No cabe duda de que estas ideas de Sacrist\u00e1n quedan lejos de lo que sucede en la mayor\u00eda de los centros universitarios. No creo que la soluci\u00f3n est\u00e9 en la Declaraci\u00f3n de Bolonia, ni en la convergencia para la creaci\u00f3n de un espacio europeo de educaci\u00f3n superior. El problema viene de lejos y supera las buenas intenciones de quienes de buena fe quieren mejorar la calidad de la ense\u00f1anza universitaria. Faltan recursos, pero principalmente falta un giro radical en la actitud y motivaci\u00f3n del profesorado. Y por encima de todo, se necesita un cambio en la pol\u00edtica universitaria de los poderes p\u00fablicos, demasiado condescendientes con la mercantilizaci\u00f3n de las universidades p\u00fablicas y con el corporativismo de su profesorado. La educaci\u00f3n es un derecho, no una mercanc\u00eda, dicen los estudiantes que defienden una Universidad p\u00fablica y de calidad. Tienen raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues bien, precisamente despu\u00e9s de la expulsi\u00f3n de Sacrist\u00e1n de la Universidad barcelonesa, v\u00eda no renovaci\u00f3n del contrato<a title=\"\" href=\"#_ftn11\" name=\"_ftnref11\">[11]<\/a>, Salvador Espriu\u00a0 le escribi\u00f3 una carta el 16 de octubre de 1965 expres\u00e1ndose en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>Dr. Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Mi querido y admirado amigo:<\/p>\n<p>Acabo de enterarme del inaudito e incalificable atropello de las autoridades acad\u00e9mico-ministeriales contra Usted. No comentar\u00e9, porque no vale la pena, un acto tan arbitrario como est\u00fapido. Le ruego acepte la renovada expresi\u00f3n de mi amistad y le recuerdo que me tiene, para cuando necesite, a su entera disposici\u00f3n.<\/p>\n<p>Reciba un cordial abrazo de su afmo.<\/p>\n<p>Espriu<\/p>\n<p>Dos meses m\u00e1s tarde, el 25 de diciembre de 1965, Salvador Espriu volv\u00eda a dirigirse a Sacrist\u00e1n a prop\u00f3sito de sus pr\u00f3logos a Goethe y Heine y de la recepci\u00f3n de su manual de l\u00f3gica, de <i>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<a title=\"\" href=\"#_ftn12\" name=\"_ftnref12\"><b>[12]<\/b><\/a>.<\/i><\/p>\n<p>Querido Dr. Sacrist\u00e1n:;<\/p>\n<p>No quiero que pasen m\u00e1s d\u00edas sin escribirle, como le promet\u00ed aunque sean una breves l\u00edneas, pues mi tiempo no permite otra cosa. He le\u00eddo sus excelentes pr\u00f3logos (Ud es m\u00e1s justo con Goethe que lo fue Brecht, al fin y al cabo, \u201c\u00dcber allen Gipfeln\u201d, es una espl\u00e9ndida poes\u00eda de circunstancias, tal\u00a0 vez una improvisaci\u00f3n) que postulan quiz\u00e1 un mayor desarrollo, para intentar, junto con los otros trabajos de me habl\u00f3, un libro de ensayos. En cuanto a su \u201cL\u00f3gica\u201d, creo que me va a ser muy \u00fatil. Le agradezco de nuevo y muy de veras su generoso y valioso presente. Les deseo a Vd., y a los suyos, un buen a\u00f1o 1966 y espero que en el transcurso del mismo se vislumbre su reincorporaci\u00f3n a la Universidad. Veo muy claro que no debe Vd marchar de Barcelona, pues su puesto est\u00e1 aqu\u00ed. Reciba un muy cordial abrazo de su afmo.<\/p>\n<p>Espriu<\/p>\n<p>\u201cL\u00f3gica\u201d, claro est\u00e1, remite a la<i> Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal<\/i>, volumen editado por Ediciones Ariel en la colecci\u00f3n Zetein. Es muy probable que Sacrist\u00e1n le enviar\u00eda un ejemplar a Salvador Espriu con alguna carta anexa que no se ha podido recuperar<a title=\"\" href=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\">[13]<\/a>.<\/p>\n<p>A\u00f1os despu\u00e9s, el 25 de febrero de 1980, muy pocos d\u00edas despu\u00e9s del fallecimiento de Giulia Adinolfi, Salvador Espriu escrib\u00eda nuevamente a Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p>Mi querido amigo,<\/p>\n<p>Supe ayer tarde que su esposa hab\u00eda fallecido, despu\u00e9s de una larga enfermedad. Crea usted que lo siento muy de veras. Como las palabras son, en estos casos, necias e in\u00fatiles, me limito a recordarles, a usted y a su hija, que pueden contar siempre con mi amistad, en lo poco que sin duda vale.<\/p>\n<p>Un muy fuerte abrazo de su afmo.<\/p>\n<p>Salvador Espriu<\/p>\n<p>El 6 de marzo de ese mismo, Espriu volvi\u00f3 a escribir a Sacrist\u00e1n esta vez a prop\u00f3sito de su nombramiento como catedr\u00e1tico extraordinario:<\/p>\n<p>Mi querido y admirado amigo:<\/p>\n<p>Tal vez sea prematuro y, por lo tanto, indelicado y necio que le hable ahora de eso, pero voy a arriesgarme: deseo de todo coraz\u00f3n que obtenga el nombramiento de catedr\u00e1tico efectivo o profesor numerario (o como cuernos lo llamen) y que le hagan con ello, al fin, una m\u00ednima justicia, aunque nuestra universidad sea una porquer\u00eda, como el resto de las instituciones del pa\u00eds, y \u00e9ste tambi\u00e9n, \u201cen bloque\u201d, y no se acerque usted, por su estado de salud o de \u00e1nimo, a la santa Casa.<\/p>\n<p>Si se ven ustedes, como supongo, mis mejores recuerdos a Xavier Folch.<\/p>\n<p>No se tome usted la molestia de responderme. Reciba un muy cordial abrazo de su afmo.<\/p>\n<p>Salvador Espriu<\/p>\n<p>Espriu falleci\u00f3 el 22 de febrero de 1985, Sacrist\u00e1n mor\u00eda medio a\u00f1o m\u00e1s tarde, el 27 de agosto del mismo a\u00f1o.<\/p>\n<p>En la que fuera una de sus \u00faltimas cartas, de 30 de junio de 1985, Sacrist\u00e1n hab\u00eda escrito a Eloy Fern\u00e1ndez Clemente, entonces director de la revista <i>Andal\u00e1n<\/i>,\u00a0 expres\u00e1ndose en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>Nota: <a href=\"http:\/\/www.trovadores.net\/aa.php?NM=378\">Raimon<\/a> music\u00f3 este poema de Espriu y el cineasta barcelon\u00e9s Xavier Juncosa us\u00f3 su canci\u00f3n como m\u00fasica de su pel\u00edcula \u201cLe temps et le silence\u201c. Raimon, como esabido, particip\u00f3 en los documentales \u201cIntegral Sacrist\u00e1n\u201d, dirigidos por Xavier Juncosa.<\/p>\n<p>Quan la llum pujada des del fons del mar<\/p>\n<p>a llevant comen\u00e7a just a tremolar,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Quan per la muntanya que tanca el ponent<\/p>\n<p>el falc\u00f3 s&#8217;enduia la claror del cel,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Mentre bleixa l&#8217;aire malalt de la nit<\/p>\n<p>i boques de fosca fressen als camins,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Quan la pluja porta l&#8217;olor de la pols<\/p>\n<p>de les fulles aspres del llunyans alocs,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,\u2028he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Quan el vent es parla en la solitud<\/p>\n<p>dels meus morts que riuen d&#8217;estar sempre junts,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Mentre m&#8217;envelleixo en el llarg esfor\u00e7<\/p>\n<p>de passar la rella damunt els records,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Quan l&#8217;estiu aja\u00e7a per tot l&#8217;adormit<\/p>\n<p>camp l&#8217;ample silenci que estenen els grills,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Mentre comprenien savis dits de cec<\/p>\n<p>com l&#8217;hivern despulla la son dels sarments,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p>Quan la desbocada for\u00e7a dels cavalls<\/p>\n<p>de l&#8217;aiguat de sobte baixa pels rials,<\/p>\n<p>he mirat aquesta terra, he mirat aquesta terra.<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p><b><u>ANEXO 1: APROXIMACI\u00d3N BIOGR\u00c1FICA<\/u><\/b><\/p>\n<p>Salvador Espriu i Castell\u00f3 naci\u00f3 en Santa Coloma de Farn\u00e9s, el 10 de julio de 1913 y falleci\u00f3 en Barcelona, 22 de febrero de 1985. Fue un poeta, dramaturgo y novelista catal\u00e1n. Aunque sus padres eran ambos de la localidad de Granollers, Espriu naci\u00f3 en Santa Coloma de Farn\u00e9s debido a que su padre era notario de dicha localidad. Su padre era una persona conservadora, si bien de esp\u00edritu abierto, mientras que su madre era de una profunda religiosidad.<\/p>\n<p>En 1915, cuando Espriu ten\u00eda dos a\u00f1os, su familia se traslad\u00f3 a Canovelles, aunque sigui\u00f3 pasando los veranos en Arenys de Mar. La epidemia de sarampi\u00f3n en 1922, a ra\u00edz de la cual muri\u00f3 su hermana Mar\u00eda Isabel, le oblig\u00f3 a pasar mucho tiempo en cama. Espriu aprovech\u00f3 la circunstancia para leer la amplia biblioteca familiar.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Derecho en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, creada durante la Segunda Rep\u00fablica, licenci\u00e1ndose en 1935; all\u00ed conoci\u00f3 al poeta Bartomeu Rossell\u00f3-P\u00f2rcel, gran amigo suyo fallecido de tuberculosis en 1938. En 1936 se prepar\u00f3 para estudiar lenguas cl\u00e1sicas y egiptolog\u00eda, proyectos que trunc\u00f3 la guerra. Al iniciarse la guerra civil, declaro Espriu, \u201cyo me sent\u00eda republicano y partidario del concepto de una Espa\u00f1a federal. Por tanto, no deseaba entonces, ni deseo ahora, el enfrentamiento sino la concordia. Sufr\u00ed mucho, espiritualmente, porque sufr\u00ed por ambos bandos\u201d.<\/p>\n<p>Acabada la guerra, la Universidad Aut\u00f3noma fue suprimida y fue sustituida por la universidad oficial. Se prohibi\u00f3 el catal\u00e1n con lo que se acabaron para Espriu las posibilidades de dedicarse a la ense\u00f1anza, que era su vocaci\u00f3n. Trabaj\u00f3 durante veinte a\u00f1os como ayudante en una notar\u00eda, teniendo poca actividad literaria ante la imposibilidad de publicar en catal\u00e1n. Su vida transcurr\u00eda entre Barcelona y Arenys de Mar, lugar de origen de su familia y \u00abpatria chica\u00bb del poeta, la \u201cSinera\u201d de sus obras.<\/p>\n<p>En 1966 los estudiantes barceloneses celebraron una reuni\u00f3n en el convento de los capuchinos de Sarri\u00e0, en Barcelona, a la que invitaron a diversos intelectuales, entre ellos a Espriu, que fue detenido y multado.<\/p>\n<p>Fue Espriu uno de los cuatro primeros miembros fundadores de la Asociaci\u00f3n de Escritores en Lengua Catalana.<\/p>\n<p>Josep Maria Castellet, un amigo de juventud de Sacrist\u00e1n, ha destacado la capacidad de la obra de Espriu para asimilar culturalmente la herencia m\u00edtica de la humanidad: el Libro de los muertos del antiguo Egipto, la Biblia, la tradici\u00f3n m\u00edstica jud\u00eda y la mitolog\u00eda griega. Castellet ha clasificado las formas en que se organiza la variedad literaria de la obra de Espriu en la l\u00edrica, la eleg\u00edaca, la sat\u00edrica y la did\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Espriu renov\u00f3, junto con Josep Pla y Josep Maria de Sagarra, la prosa catalana. Su producci\u00f3n literaria es extensa pero destacan tres obras esenciales: <i>El cementiri de Sinera<\/i>, <i>Primera hist\u00f2ria d&#8217;Esther<\/i> y <i>La pell de brau<\/i> (La piel de toro), probablemente su obra m\u00e1s conocida, en la que desarrolla la visi\u00f3n de la problem\u00e1tica hist\u00f3rica, moral y social de Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Su poes\u00eda de posguerra destaca por lo herm\u00e9tico y simb\u00f3lico. En los escritos de esta \u00e9poca intentaba plasmar un estado de \u00e1nimo dominado por la tristeza del mundo que le rodeaba, por el recuerdo todav\u00eda presente de la muerte y de la devastaci\u00f3n ocasionados por la guerra.<\/p>\n<p>Espriu recibi\u00f3 en 1971 recibi\u00f3 el Premio Montaigne. Fue candidato al Premio Nobel de Literatura en 1971 y en 1983 y fue Premio de Honor de las Letras Catalanas en 1972. En 1980 recibi\u00f3 la Medalla de Oro de la Generalidad de Catalu\u00f1a y en 1982 la Medalla de Oro de la Ciudad de Barcelona. Doctor honoris causa por la Universidad de Barcelona y por la Universidad de Tolosa de Languedoc, en 1982 rechaz\u00f3 la concesi\u00f3n de la Cruz de Alfonso X el Sabio.<\/p>\n<p><b>Obras: <\/b><\/p>\n<p>1929: Israel, su primer libro, escrito en castellano<\/p>\n<p>1931: El Dr. Rip<\/p>\n<p>1932: Laia<\/p>\n<p>1934: Aspectes<\/p>\n<p>1935: Ariadna al laberint grotesc (Ariadna en el laberinto grotesco), Miratge a Citerea (Espejismo en Citerea)<\/p>\n<p>1938: Leticia, Fedra, Petites proses blanques<\/p>\n<p>1943: Historia antigua (en colaboraci\u00f3n con Enrie Bagu\u00e9)<\/p>\n<p>1946: Cementiri de Sinera<\/p>\n<p>1948: Primera hist\u00f2ria d\u00b4Esther (Primera historia de Esther)<\/p>\n<p>1949: Les can\u00e7ons d\u00b4Ariadna (Las canciones de Ariadna)<\/p>\n<p>1951: Mari\u00e0ngela l\u00b4herbol\u00e0ria (Mari \u00c1ngela la herbolaria), Tresoreres<\/p>\n<p>1952: Anys d\u00b4aprenentatge, Les hores, Mrs Death<\/p>\n<p>1954: El caminant i el mur (El caminante y el muro)<\/p>\n<p>1955: Final del laberint, Les hores, Ant\u00edgona<\/p>\n<p>1957: Evocaci\u00f3 de Rossell\u00f3-P\u00f2rcel i altres notes<\/p>\n<p>1960: La pell de brau (La piel de toro), Sota la fredor parada d\u00b4aquests ulls (Bajo la quieta frialdad de estos ojos)<\/p>\n<p>1963: Obra po\u00e8tica. Antolog\u00eda de sus poemas, Llibre de Sinera<\/p>\n<p>1967: Per al llibre de Salms d\u00b4aquests vells cecs (Para el libro de salmos de estos viejos ciegos)<\/p>\n<p>1968: Aproximaci\u00f3, tal vegada el\u00b7l\u00edptica, a l\u2019art de Pla Narbona<\/p>\n<p>1969: Tarot per a algun titella del teatre d\u00b4Alfanja (Tarot para alg\u00fan t\u00edtere del teatro de Alfaranja)<\/p>\n<p>1978: Una altra Fedra, si us plau<\/p>\n<p>1980: D&#8217;una vella i encerclada terra algunos poemas ser\u00e1n incorporados a Per a la bona gent<\/p>\n<p>1981: Les roques i el mar, el blau<\/p>\n<p>1984: Per a la bona gent<\/p>\n<p><i>Edici\u00f3 cr\u00edtica de les Obres Completes de Salvador Espriu<\/i>. Centre de Documentaci\u00f3n y Estudio Salvador Espriu \/ Ediciones 62.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><u>ANEXO 2: UN COMENTARIO A UN POEMA DE MIGUEL DE UNAMUNO: \u201cELEG\u00cdA EN LA MUERTE DE UN PERRO\u201d.<\/u><\/b><\/p>\n<p>La siguiente rese\u00f1a sobre \u201cLa \u201cEleg\u00eda en la muerte de un perro\u201d de Miguel de Unamuno\u201d se public\u00f3 en el n\u00famero 2 de <i>Qvadrante<\/i> (1947), la revista que codirigieron Sacrist\u00e1n y Juan Carlos Garc\u00eda Borr\u00f3n.<\/p>\n<p><u>\u00a0<\/u><\/p>\n<p>Unamuno merece que se aborde el estudio de sus ideas, de sus sentimientos y vivencias, de sus cosas, desprendi\u00e9ndose previamente de la normal sistem\u00e1tica de una cr\u00edtica. Se duele Juli\u00e1n Mar\u00edas en su <i>Miguel de Unamuno <\/i>de que se llame filos\u00f3fica e ideol\u00f3gica a la poes\u00eda de Unamuno. Pero si esta protesta es justa en cuanto se refiere al conjunto de la obra po\u00e9tica unamunesca, la<i> Eleg\u00eda<\/i> que examinamos hoy justifica ese marchamo de poes\u00eda conceptual, intelectual y expositiva. Es improcedente analizarla con un criterio exclusiva o preponderantemente literario, pues la an\u00e9cdota real que motiv\u00f3 la composici\u00f3n no tiene sino un ligero eco en tres versos del principio (v. 6-8)<\/p>\n<p>Sus ojos mansos<\/p>\n<p>no clavara en los m\u00edos<\/p>\n<p>con la tristeza de faltarle el habla&#8230;<b><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Todo otro verso de la <i>Eleg\u00eda <\/i>lleva un contenido ideol\u00f3gico, filos\u00f3fico o bi\u00f3filo, como quiera decir el lector, seg\u00fan el concepto que tenga de las relaciones de Unamuno con la filosof\u00eda. Aun en los tres versos trasladados, se da ya la expresiva nota de un perro con habla.<\/p>\n<p>No es pues arte literario. Desde el primer verso, desde la primera palabra, estamos leyendo una de las condensadas y sinceras s\u00edntesis unamunescas. Hay que buscar, pues, en seguida, el contenido sustancial de la <i>Eleg\u00eda<\/i>\u00a0 y hurgarle los entresijos para iluminarlos.<\/p>\n<p>Con esta disculpa y raz\u00f3n, eludamos un mejor proemio y entremos en\u00a0 nuestro estudio. Consciente o inconscientemente, Unamuno construy\u00f3 esta poes\u00eda con organicidad, como un cr\u00edtico expondr\u00eda sus teor\u00edas. Progresivamente, pues, recorremos la<i> Eleg\u00eda<\/i> desde el primero al \u00faltimo verso.<\/p>\n<p>Al enfrentarnos con el tema de la muerte pura -muerte de animal, sin aditamentos ni ambientaci\u00f3n cerebral humana-, Unamuno conserva en el animal muerto su viejo hallazgo de lo ag\u00f3nico. Y as\u00ed, el perro moribundo no est\u00e1 caracterizado -como hubiera querido la t\u00f3pica po\u00e9tica- como fiel, ni evocado como cari\u00f1oso y querido. Tampoco es la muerte que se lo lleva una guada\u00f1a que corta los lazos que unen a perro y amo. Se trata sencillamente de que<\/p>\n<p>la quietud sujet\u00f3 con recia mano<\/p>\n<p>al pobre perro inquieto&#8230; (v. 1 y 2)<\/p>\n<p>La quietud, es decir, la negaci\u00f3n de la agon\u00eda -hablamos de Unamuno- se apodera de la vida perruna. Paralelamente, el perro no ten\u00eda car\u00e1cter m\u00e1s interesante que el de su inquietud. La muerte es la quietud y el perro -cuando vive- era inquieto.<\/p>\n<p>A este aldabonazo de lo ag\u00f3nico en los dos primeros versos de la composici\u00f3n se abre toda la inspiraci\u00f3n con unamunesca y brota de ella esta <i>Eleg\u00eda<\/i>, esquema magn\u00edfico del proceso ag\u00f3nico. Van desgran\u00e1ndose las turbias premisas de la duda vital, madre de la agon\u00eda del esp\u00edritu. Y -exactamente igual que en su pensamiento expuesto en prosa- aflora primeramente a la conciencia de Unamuno el elemento inicial, negro, obscuro, l\u00fagubre, del agotismo: la promesa de nihilismo, hecha por una terrible y destructora raz\u00f3n. En Unamuno, serenidad, reflexi\u00f3n, discurso, significan destrucci\u00f3n filos\u00f3fica a la corta o a la larga, y aun a la cort\u00edsima muchas veces. Tras de tocar el tema del vivir eterno (v. 14-65) la predisposici\u00f3n cerebral de hombre culto le trae la negaci\u00f3n a la pluma:<\/p>\n<p>Yo fui tu religi\u00f3n, yo fui tu gloria;\u00a0 (v. 69)<\/p>\n<p>Mis ojos fueron para ti ventana (v. 71)<\/p>\n<p>del otro mundo.<\/p>\n<p>&#8230;<\/p>\n<p>\u00a1Tambi\u00e9n tu dios se morir\u00e1 alg\u00fan d\u00eda!<\/p>\n<p>Pero es ya cosa sabida que frente al negador intelectualismo de Unamuno se levanta siempre en \u00e9l, alimentado ansiosamente, el opuesto principio de una esperanza vital proyectada a lo eterno. Tambi\u00e9n se conoce como, con su habitual violencia intelectual, Unamuno potencia esa esperanza inmensa hasta elevarla a la voluntad -es m\u00e1s ib\u00e9rico y unamunesco voluntad que ansia, palabra usada por los comentaristas- de divinidad. Aun cuando reservaremos este punto para m\u00e1s adelante, rese\u00f1amos aqu\u00ed como est\u00e1 expresada esta vivencia en la <i>Eleg\u00eda<\/i>:<\/p>\n<p>Tal vez cuando acostabas la cabeza<\/p>\n<p>en mi regazo<\/p>\n<p>vagamente so\u00f1abas en ser hombre<\/p>\n<p>despu\u00e9s de muerto (v. 88-91)<\/p>\n<p>No es la \u00fanica vez que Unamuno intenta arcanizar, ponerse en la tesitura de la divinidad para intentar penetrar en su meollo po\u00e9tico, creador. Como muy bien se\u00f1ala Juli\u00e1n Mar\u00edas en la obra citada, este es el sentimiento que le conduce -en <i>Niebla<\/i>&#8211; a convertirse en creador y en ejecutor de un \u201cius necandi omnimoso\u201d<\/p>\n<p>Lo ag\u00f3nico nace en el choque, al choque y por el choque de estos dos principios tan claramente aludidos en la <i>Eleg\u00eda<\/i>: el intelectual desespero y la espiritual esperanza a la ib\u00e9rica volitiva, schopenhaueriana.<\/p>\n<p>*<\/p>\n<p>Visto como se plantea Unamuno en estos versos el tema del agonismo, podemos decir cu\u00e1l es el especial inter\u00e9s de la eleg\u00eda, el que nos ha incitado a trabajarla, con preferencia a otras producciones po\u00e9ticas de Unamuno m\u00e1s conocidas y protot\u00edpicas. Y este inter\u00e9s es doble.<\/p>\n<p>En primer lugar, si bien Unamuno agoniza siempre, expone en pocos momentos la substancia del agonismo como lo hace aqu\u00ed.<\/p>\n<p>En segundo t\u00e9rmino -o unamunescamente primero, por vital- observamos lo siguiente: En casi todos las escaramuzas ag\u00f3nicas de Unamuno, su espiritualismo le lleva a una victoria -ligera siempre- del esperanzador principio, aunque sea recurriendo a su entra\u00f1able hallazgo de la \u201cfe en la fe\u201c. Pues bien, en este combate ag\u00f3nico que es la <i>Eleg\u00eda<\/i> ocurre lo contrario; aqu\u00ed vence el principio de la tristeza y de la muerte, aunque en el \u00faltimo verso -\u201d\u00bfad\u00f3nde vamos?\u201d- Unamuno intente asirse a la duda salvadora.<\/p>\n<p>Ya a media composici\u00f3n, deja caer el verso desesperado:<\/p>\n<p>\u00a1Tambi\u00e9n tu dios se morir\u00e1 alg\u00fan d\u00eda!<\/p>\n<p>(Y en Unamuno eso significa: y te morir\u00e1s t\u00fa, que eres su sue\u00f1o.) Desde ese momento (v. 75) el pesimismo va dominando en el desarrollo ag\u00f3nico. Y, algo m\u00e1s adelante (v. 105 a 111) a lo San Francisco, el hermano amo apostrofa el cad\u00e1ver del hermano perro comparando sus suertes respectivas. Sobrecoge el pesimismo que respecto al hombre respiran estos versos:<\/p>\n<p>T\u00fa has muerto en mansedumbre,<\/p>\n<p>t\u00fa con dulzura,<\/p>\n<p>entreg\u00e1ndote a mi en la suprema<\/p>\n<p>sumisi\u00f3n de la vida;<\/p>\n<p>pero \u00e9l, \u00e9l que gime<\/p>\n<p>junto a la tumba de su dios, de su amo,<\/p>\n<p>ni morir sabe.<\/p>\n<p>No hay aqu\u00ed ni fe en la postura del hombre ante a muerte. Y, en cuanto a lecci\u00f3n del animal, no nos confunda ese \u201csabe morir\u201d del \u00faltimo verso. Se trata de otra cosa, que no es lecci\u00f3n \u00e9tica, sino deseo de seguridad confiada. Comp\u00e1rese si no con alg\u00fan fragmento estoico o eticista en el que se ensalce la serena muerte de los animales como lecci\u00f3n: la \u201cMort du loup [Muerte del lobo]\u201d, de Alfredo de Vigny, por ejemplo. El lobo de Vigny, serio, p\u00e9treo, magistral expone y aconseja al hombre:<\/p>\n<p>Fais inlassablement ta longue et dure t\u00e2che<\/p>\n<p>dans la voie o\u00f9 le sort a voulu t\u00b4appeller.<\/p>\n<p>&#8230;Puis, apr\u00e8s, comme moi, souffre et meurs sans parler<\/p>\n<p>[Haz incansablemente tu larga y dura tarea<\/p>\n<p>en la senda donde la suerte ha querido llamarte<\/p>\n<p>(&#8230;) entonces, despu\u00e9s, como yo, sufre y muere sin hablar]<\/p>\n<p>No hay, por el contrario, lecci\u00f3n alguna en el perro de Unamuno. Hay sencillamente seducci\u00f3n, envidia amistosa y cordial de la dulce entrega mortal del perro, con fe en la muerte y en el amo, o mejor, con seguridad en ambos casos. Y por eso, los tres \u00faltimos versos de los transcritos son una comparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>*\u00a0\u00a0\u00a0 *\u00a0\u00a0\u00a0 *<\/p>\n<p>Prosigamos la lectura. La vital tristeza -c\u00f3smica, infinita, te\u00f1ida de su trasconsciente pante\u00edsmo se precipita por momentos.<\/p>\n<p>T\u00fa al morir present\u00edas vagamente<\/p>\n<p>vivir en mi memoria<\/p>\n<p>no morirte del todo,<\/p>\n<p>pero tu pobre hermano<\/p>\n<p>se ve ya muerto en vida,<\/p>\n<p>se ve perdido<\/p>\n<p>y a\u00falla al cielo suplicando muerte.<\/p>\n<p>Nunca ha derrumbado Unamuno -por transitoriamente que fuera- una concepci\u00f3n suya tan rudamente. Y aqu\u00ed lo hace nada menos que con su desorientadora idea de la apocat\u00e1stasis. Traslad\u00e1ndola al perro -bien nos hace ver as\u00ed que no es idea, sino vivencia- Unamuno la reconoce falta de base para profesarla vitalmente un hombre; o, m\u00e1s que reconocerle, la siente falta de base.<\/p>\n<p>Hemos encontrado a Unamuno en un momento negro de su agonismo. Esta es la causa del triste color de esta <i>Eleg\u00eda en la muerte de un perro<\/i>.<b><u><\/u><\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b><u>\u00a0<\/u><\/b><\/p>\n<p><b><u>ANEXO 3: UNA TRADUCCI\u00d3N DE <\/u><\/b> \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 L\u2019altra q\u00fcesti\u00f3 \u00e9s la de la justificaci\u00f3 que de la seva viol\u00e8ncia contra els estudiants de Barcelona dona el senyor Ministre, el qual diu aix\u00ed: \u201cLa m\u00e9s envilida de totes les formes de l\u00b4adulaci\u00f3 \u00e9s aquella que hom rendeix a la col.lectivitat\u201d. Nosaltres proposar\u00edem al senyor Ministre que substitu\u00eds la \u201cmoral\u201d de pura emoci\u00f3 \u201cviril\u201d que li dicta aqueixa frase, per la moral d\u00b4\u00e9ssers racionals atents als postulats de la just\u00edcia p\u00fabica. Aleshores obtindria, enlloc de la sent\u00e8ncia viril-glandular acabada de citar, la seg\u00fcent afirmaci\u00f3 \u00e8tico-jur\u00eddica: \u201cLa m\u00e9s monstruosa de totes les formes de dictadura \u00e9s aquella que tiranitza una col.lectivitat majorit\u00e0ria, constitu\u00efda pr\u00e0cticamet pet tot un poble.<\/p>\n<p>Esta es la carta respuesta del Centre de Documentaci\u00f3 i Estudis Salvador Espriu:<\/p>\n<p>Benvolgut,<\/p>\n<p>Dispensi el retard en la resposta. Em sap molt de greu informar-lo que Salvador Espriu no va conservar la correspond\u00e8ncia rebuda, excepte tres o quatre cartes soltes. Aix\u00f2 significa que amb tota probabilitat les cartes de Manuel Sacrist\u00e1n a Espriu ja no existeixin.<\/p>\n<p>En algun cas molt espor\u00e0dic s&#8217;han pogut publicar les cartes d&#8217;Espriu i les del seu corresponsal perqu\u00e8 aquest acostumava a guardar-ne c\u00f2pia, per\u00f2 no \u00e9s el cas m\u00e9s habitual.<\/p>\n<p>De tota manera, transmetr\u00e9 la seva consulta als familiars de l&#8217;escriptor, per\u00f2 no compti que hi hagi sort. Si hi hagu\u00e9s cap novetat no dubti que li far\u00e9 saber.<\/p>\n<p>Com pot comprendre em sap molt de greu no haver pogut atendre la seva petici\u00f3 per tot el que significa.<\/p>\n<p>Rebi una cordial salutaci\u00f3.<\/p>\n<p>Montserrat Caba<\/p>\n<p>Centre de Documentaci\u00f3 i Estudi Salvador Espriu<\/p>\n<p>Pavell\u00f3 Sert &#8211; Can Nadal, s\/n &#8211; 08350 Arenys de Mar<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> \u201cA veces es necesario y forzoso \/ que un hombre muera por un pueblo, \/pero nunca ha de morir todo un pueblo\/ por un solo hombre:\/recuerda siempre esto, Sepharad.\/Haz que sean seguros los puentes del di\u00e1logo\/ e intenta comprender y amar \/ las razones y las diversas hablas de tus hijos. \/Que la lluvia caiga poco a poco en los sembrados \/ y el aire pase como una mano tendida \/ suave y muy benigna sobre los anchos campos. \/ Que Sepharad viva eternamente \/ en el orden y en la paz, en el trabajo, \/ en la dif\u00edcil y merecida \/ libertad\u201d (Traducci\u00f3n de Carlos Vitale). Sepharad es el nombre m\u00edtico usado por Espriu para hacer referencia a Espa\u00f1a o a la Pen\u00ednsula Ib\u00e9rica.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Para algunos datos biogr\u00e1ficos b\u00e1sicos de Salvador Espriu, v\u00e9ase el anexo 1.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Agradezco al fil\u00f3logo y poeta Carles Gil la ayuda dispensada en este punto.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Para una rese\u00f1a del joven Sacrist\u00e1n de un poema de Unamuno, v\u00e9ase el anexo 2.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Puede verse la versi\u00f3n catalana de Salvador Espriu del texto de Sacrist\u00e1n en el anexo 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> M. Sacrist\u00e1n, \u201cHeine, la consciencia vencida\u201d. <i>Lecturas<\/i>, Icaria, Barcelona, 1985, pp. 209-211 (el pr\u00f3logo est\u00e1 fechado en enero de 1963).<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\">[7]<\/a> V\u00e9anse sobre este encuentro las declaraciones de Ricard Salvat para los documentales dirigidos por Xavier Juncosa sobre la vida y obra de Sacrist\u00e1n: \u201cIntegral Sacrist\u00e1n\u201d, El Viejo Topo, Barcelona, 2006.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\">[8]<\/a> V\u00e9ase \u201cAsamblea constituyente del SDEUB. Parlamentos de los profesores Garc\u00eda Calvo, Jordi Rubi\u00f3 y Manuel Sacrist\u00e1n\u201d,<i>Materiales<\/i><i> <\/i>extraordinario n\u00ba 1, pp. 59-60.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\">[9]<\/a> <i>El Pa\u00eds<\/i>, noviembre de 2005.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref10\" name=\"_ftn10\">[10]<\/a> Sobre las propuestas curriculares de Sacrist\u00e1n, v\u00e9ase el anexo 4.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref11\" name=\"_ftn11\">[11]<\/a> Sobre la resistencia universitaria ante el atropello de la expulsi\u00f3n de Sacrist\u00e1n es imprescindible: \u201cLa historia de una expulsi\u00f3n universitaria durante el franquismo. Entrevista con Pep Mercader Anglada\u201d. <a href=\"http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=77866\">http:\/\/www.rebelion.org\/noticia.php?id=77866<\/a>.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref12\" name=\"_ftn12\">[12]<\/a> Salvo error u omisi\u00f3n por mi parte, adem\u00e1s de Espriu, dirigieron cartas a Sacrist\u00e1n a prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n de su <i>Introducci\u00f3n<\/i>: Miguel S\u00e1nchez Mazas, Josep Ferrater Mora y V\u00edctor S\u00e1nchez de Zavala.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref13\" name=\"_ftn13\">[13]<\/a> Sobre la situaci\u00f3n de la correspondencia de Salvador Espriu, v\u00e9ase el anexo 3.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref14\" name=\"_ftn14\">[14]<\/a> <i>Sobre Marx y marxismo<\/i> y <i>Papeles de filosof\u00eda<\/i>. Los otros tres vol\u00famenes aparecieron despu\u00e9s de su fallecimiento.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref15\" name=\"_ftn15\">[15]<\/a> Sacrist\u00e1n falleci\u00f3 de un infarto a finales de agosto de 1985 cuando regresaba a su domicilio de la Diagonal de Barcelona, tras salir de una sesi\u00f3n de di\u00e1lisis.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref16\" name=\"_ftn16\">[16]<\/a> M\u00aa Dolores Albiac Blanco, de quien debe verse su magn\u00edfico \u201cEn el cuarto de estar: leer y hablar con Manuel Sacrist\u00e1n\u201d. En Salvador L\u00f3pez Arnal e I\u00f1aki V\u00e1zquez (eds), <i>El legado de un maestro.<\/i> Papeles de la FIM, Madrid, 2007, pp. 137-148.<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref17\" name=\"_ftn17\">[17]<\/a> Sacrist\u00e1n public\u00f3 notas en <i>mientras tanto<\/i> haci\u00e9ndose eco de este llamamiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p>A vegades \u00e9s necessari i for\u00e7\u00f3s<\/p>\n<p>que un home mori per un poble,<\/p>\n<p>per\u00f2 mai no ha de morir tot un poble<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[12],"tags":[],"class_list":["post-1046","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-logica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1046","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1046"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1046\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1046"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1046"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1046"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}