{"id":10637,"date":"2021-11-01T05:00:06","date_gmt":"2021-11-01T04:00:06","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10637"},"modified":"2021-11-01T03:40:11","modified_gmt":"2021-11-01T02:40:11","slug":"malvinas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10637","title":{"rendered":"Malvinas"},"content":{"rendered":"<p class=\"western\" align=\"justify\">Ten\u00eda 11 a\u00f1os cuando la guerra, y con mis padres viv\u00edamos en Trelew. Mi primer recuerdo tiene que ver con la suspensi\u00f3n de clases. Era mediod\u00eda y, como siempre, pas\u00e9 a buscar a Mart\u00edn para ir juntos a la escuela (la Nro. 21 \u00abLewis Jones\u00bb). Me recibi\u00f3 con la cara sonriente de felicidad y me dijo literalmente: \u00abHoy no hay clases. Recuperamos las Malvinas\u00bb, mientras me mostraba la pelota y me hac\u00eda un gesto inequ\u00edvoco con la cabeza. Salimos a la calle y estuvimos un buen rato \u00abpateando\u00bb. Mi orgullo intelectual me imped\u00eda inquirir qu\u00e9 demonios hab\u00edamos recuperado y por qu\u00e9 no hab\u00eda clases. Pero tampoco para Mart\u00edn las Malvinas y su recuperaci\u00f3n parec\u00edan algo especialmente significativo en ese momento, y no dijo por su cuenta ni una palabra. Para nosotros, lo importante era que no hab\u00eda clases y pod\u00edamos jugar a la pelota.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Al d\u00eda siguiente la maestra de \u00absociales\u00bb despleg\u00f3 un mapa en el pizarr\u00f3n y dedic\u00f3 toda la clase a contarnos la historia de las Malvinas y a explicarnos la legitimidad del reclamo y de las acciones argentinas. Pero entonces casi nada de lo que dijo fue una sorpresa para m\u00ed. Al regresar de \u00ablo de Mart\u00edn\u201d me hab\u00eda zambullido en un par de enciclopedias que hab\u00eda en casa, leyendo todo lo que all\u00ed se dec\u00eda sobre las Malvinas y sus alrededores.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En los d\u00edas sucesivos la cuesti\u00f3n Malvinas se convirti\u00f3 en el tema monotema en los medios de comunicaci\u00f3n. Y todos nos fuimos convirtiendo en expertos: primero en diplomacia internacional y luego en asuntos b\u00e9licos. Todo el mundo hablaba de geopol\u00edtica y de estrategia militar, incluyendo a los ni\u00f1os. La verduler\u00eda, el mercado, las paradas de colectivo, las f\u00e1bricas, las escuelas: todo sitio era bueno para que cualquier persona desplegara su parecer sobre el conflicto. Qui\u00e9n m\u00e1s, quien menos, en Trelew casi toda la gente ten\u00eda alg\u00fan conocido que trabajaba en la \u00abbase\u201d y le ofrec\u00eda informaci\u00f3n de la buena. Pero esa informaci\u00f3n no difer\u00eda en lo m\u00e1s m\u00ednimo de la que se difund\u00eda en los medios, salvo, a lo m\u00e1s, por an\u00e9cdotas personales que reafirmaban, antes que desmentir, el discurso oficial.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Por lo que recuerdo, cuando se confirm\u00f3 que Thatcher enviar\u00eda un flota el sentir mayoritario se puede resumir en una expresi\u00f3n de la \u00e9poca: \u00abLo vamo a reventar\u201d. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s supe que hubo \u2013pocas pero hubo\u2013 voces lucidas que cuestionaron la aventura belicista y el discurso ati-colonialista de \u00faltima hora que hip\u00f3critamente despleg\u00f3 la dictadura. Pero para un ni\u00f1o de Trelew \u2013y de hecho para la mayor parte de la poblaci\u00f3n\u2013 esas voces eran inaudibles. El clima dominante era de exaltaci\u00f3n belicista.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Sin embargo, en privado hab\u00eda excepciones. Para mi desconsuelo, mi padre era una de ellas. Recuerdo patente la noche en que, en la cocina de nuestro departamento, escuchamos las noticias de la rendici\u00f3n de las tropas en las islas Georgias del sur. La noticia hablaba de los \u00abefectivos comandos argentinos\u201d, y yo hab\u00eda interpretado lo de \u00abefectivos\u201d como algo pr\u00f3ximo a eficaces o eficientes y concluido que seguramente se hab\u00edan rendido luego de una heroica resistencia y s\u00f3lo al verse superados por enemigos abismalmente superiores (que era m\u00e1s o menos lo que se dec\u00eda por entonces). Mi padre me dijo que lo de \u00abefectivos\u201d era una cuesti\u00f3n puramente nominal, que decir \u00abefectivos comandos\u201d era lo mismo que decir \u00absoldados comandos\u201d, y que \u00e9l no cre\u00eda que hubieran resistido ni mucho ni con hero\u00edsmo. Y remat\u00f3: \u00ablos milicos no sirven ni para espiar\u201d. Sus palabras me sorprendieron. M\u00e1s a\u00fan, me enojaron. Y mucho. Mi padre negaba algo tan manifiestamente cierto \u2013repetido e ilustrado con ejemplos concretos que hac\u00edan llorar de emoci\u00f3n en la tele, en la radio, en las revistas y en los peri\u00f3dicos\u2013: la heroicidad de las tropas argentinas. En las semanas siguientes llegu\u00e9 incluso a enfurecerme con mi pobre viejo, Carlos (que nunca tuvo un pelo de tonto, como me demostrar\u00eda muy a mi pesar su conducta durante la guerra). Recuerdo por ejemplo una \u00bfcharla, discusi\u00f3n, debate, confrontaci\u00f3n? que tuvo lugar en el comedor de nuestra vivienda. Yo repet\u00eda fan\u00e1ticamente, como un poseso, lo que escuchaba y le\u00eda: que est\u00e1bamos ganando, que el avance de las tropas inglesas no era signo de su fortaleza sino que estaban cayendo en la trampa de una maniobra de pinzas, que la moral de nuestras tropas era alta, alt\u00edsima, y que la de los enemigos se derrumbaba d\u00eda a d\u00eda. S\u00f3lo los gurkas era temibles, pero incluso ellos eran inferiores a los bravos cuchilleros correntinos. Mi padre, impasible, se mostraba inmune a todos mis argumentos y remat\u00f3 el intercambio con una frase a la que no supe qu\u00e9 responder: \u00abTodo lo que digan. Pero yo lo que se es que antes ten\u00edamos todo esto \u2013lo dijo haciendo un c\u00edrculo con sus manos abarcando toda la mesa\u2013 y ahora nos queda este pedacito\u201d, y ahuec\u00f3 sus manos para abarcar un diminuto esquinero de la mesa.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Como fuera, no hab\u00eda caso: Carlos no crey\u00f3 nunca ni que pudi\u00e9ramos ganar ni que estuvi\u00e9ramos ganando. Y de hecho no crey\u00f3 nunca casi nada de lo que dec\u00eda la dictadura. Por las noches en casa se escuchaba Radio Colonia, de Uruguay, que brindaba informaci\u00f3n bastante diferente, incluso abiertamente contradictoria, con la que difund\u00edan los medios argentinos. Mis padres cre\u00edan que era m\u00e1s confiable esa informaci\u00f3n: yo no dudaba de su malicia y falsedad. Si mi padre era algo as\u00ed como lo que hoy se llamar\u00eda un \u00abnegacionista\u201d, mi madre, vista desde mi perspectiva de ni\u00f1o formateado por el discurso medi\u00e1tico, no era algo mucho mejor. Dora era una pacifista. Para ella \u2013cu\u00e1nta sensatez ten\u00eda\u2013 esas islas no val\u00edan ninguna vida.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Puertas afuera de mi casa, en la escuela y en el barrio, el escepticismo de mis padres desaparec\u00eda y yo pasaba largas horas con mis amigos discutiendo los pormenores de la guerra como si se tratara de un campeonato de f\u00fatbol. Por supuesto, mi entusiasmo belicista y mi convicci\u00f3n en el triunfo final eran tan elevados como los del resto de los ni\u00f1os que conoc\u00eda. Por entonces yo cre\u00eda que mis padres eran bichos raros. No se me ocurr\u00eda pensar que quiz\u00e1 muchas otras madres y padres tuvieran los mismos recelos que los m\u00edos. Tras el entusiasmo p\u00fablico: \u00bfcu\u00e1ntas dudas subsist\u00edan en privado? Pero en 1982 yo no me preguntaba eso. Viv\u00eda la guerra con entusiasmo. Y ni siquiera a Mart\u00edn le confesaba \u00abesas cosas\u201d que mis viejos dec\u00edan.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Figueroa dibujaba para todos las siluetas de nuestros aviones: Pucar\u00e1, A-4 (todos retroced\u00edamos ante esa palabra impronunciables que parec\u00eda creada por el mismo diablo: Skyhawk), Dagger, Mirage, SUE, H\u00e9rcules, Camberra. Nuestro preferido era el Mirage: era m\u00e1s r\u00e1pido y volaba m\u00e1s alto que el resto. Los que ten\u00edan m\u00e1s inclinaciones nacionalistas (yo entre ellos, aunque no tardar\u00eda en curarme) romp\u00edan una lanza en favor de los Pucar\u00e1. Pero por m\u00e1s entusiasmo que tuvi\u00e9ramos, era dif\u00edcil poner en pie de igualdad un avi\u00f3n a h\u00e9lice con un caza a reacci\u00f3n. Tras el hundimiento del <em>Sheffield<\/em> los Super Etendard (que lanzaban los temibles misiles Exocet) se convirtieron en la estrella, pero acaso porque nuestro fanatismo por los Mirage ya estaba instalado, o quiz\u00e1 porque nos parec\u00eda que no ten\u00eda tanto m\u00e9rito lanzar un misil a distancia segura como arrojarse sobre un barco en picada (as\u00ed lo imagin\u00e1bamos), lo cierto es que la preferencia por los Mirage no se modific\u00f3.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Recuerdo muy bien la noticia del hundimiento del <em>Sheffield<\/em>. Para m\u00ed fue como empatar el partido: <em>Belgrano<\/em>, <em>Sheffield<\/em>, 1-1. Escuch\u00e9 la noticia en el taller mec\u00e1nico en el que trabajaba mi viejo. La charla del momento, al igual que la del d\u00eda anterior, se centraba en el hundimiento del <em>Belgrano<\/em> fuera de la \u00abzona de exclusi\u00f3n\u201d. Yo escuchaba en silencio y me indignaba con lo que se dec\u00eda: para m\u00ed, era como si nos hubieran hecho un gol con la mano. El mate circulaba y algunos de los presentes ofrec\u00edan \u00abinformaci\u00f3n nueva\u201d. Yo anhelaba que mi padre no volviera a decir lo que hab\u00eda dicho ayer: algo as\u00ed como que \u00abcreer en las leyes de la guerra era como creer en las Hadas\u201d. Pero de pronto todos se callaron para escuchar no recuerdo si un comunicado oficial o una noticia presentada como importante y de \u00faltimo momento. Cuando en la radio se confirm\u00f3 que hab\u00eda sido hundido un destructor ingl\u00e9s de \u00faltima generaci\u00f3n, hubo un estallido de alegr\u00eda: \u00abSeeee\u201d, \u00abVamos, carajo\u201d!!!! Mi padre permaneci\u00f3 en silencio, pero vi en sus ojos un destello inconfundible. Para mi tranquilidad, tambi\u00e9n \u00e9l se alegraba: al fin y al cavo, conclu\u00ed, es uno de los nuestros y quiere que ganemos, por m\u00e1s que diga lo que diga.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Ciudad costera de la Patagonia -de <i>Wajmapu<\/i>, aprender\u00eda a\u00f1os despu\u00e9s-, asentamiento de una base aeronaval, Trelew fue una de la ciudades en las que la guerra se vivi\u00f3 con mayor cercan\u00eda. En la escuela tuvimos simulacro de evacuaci\u00f3n, se hizo tambi\u00e9n alg\u00fan simulacro de oscurecimiento de la ciudad ante la eventualidad de un bombardeo nocturno, e incluso una noche sonaron de improviso las sirenas: nunca supe bien si fue una falsa alarma o un ensayo deliberado para ver c\u00f3mo respond\u00eda la poblaci\u00f3n. Tal y como se recomendaba, en un rinc\u00f3n de la casa ten\u00edamos siempre listo un bid\u00f3n de agua potable y algunas mantas. Sab\u00edamos que en caso de bombardeo era recomendable colocarse debajo de los marcos de las puertas.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">A pesar de su escepticismo, mis padres colaboraban con donaciones para los soldados, y era habitual que fu\u00e9ramos a pasear hacia algunos de los regimientos acantonados en los alrededores. Mi madre miraba con angustia las caras de esos soldaditos que no eran mucho m\u00e1s que ni\u00f1os. Yo miraba extasiado las ametralladoras y los fusiles, y sobre todo los enormes los ca\u00f1ones antia\u00e9reos que salpicaban el campo en las inmediaciones de la base &#8216;Almirante Zar&#8217;. Mi mayor deseo era ver misiles antia\u00e9reos, pero nunca los vi.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">En aquellos a\u00f1os los partidos se jugaban exclusivamente los s\u00e1bados (las divisiones D, C y B) y los domingos (la primera A). Era casi imposible ver f\u00fatbol en televisi\u00f3n. Los partidos se ve\u00edan en la cancha o se escuchaban por radio. La mayor\u00eda, claro, escuch\u00e1bamos las radio-transmisiones. Los chicos que jug\u00e1bamos a la pelota reproduc\u00edamos en nuestro juego imitaciones de los relatos radiales mientras gambete\u00e1bamos o remat\u00e1bamos: \u00abLuque, Luque, Luque\u201d, \u00abla lleva Marad\u00f3, gambetea a uno&#8230;\u201d, \u00abvuela como nadie el pato Fillol\u201d. Pero en 1982 era usual que en esos relatos infantiles al calor del juego los nombres de los futbolistas fueran reemplazados por objetos b\u00e9licos. Un penal lo pod\u00eda patear el submarino <em>San Luis<\/em> y una gran atajada pod\u00eda ser protagonizada por una escuadrilla de Pucar\u00e1.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"justify\">Al salir de la escuela, una aciaga tarde para mi, me dirig\u00ed hasta el mercado en que trabajaba mi madre para buscar la llave del departamento. Dora en general estaba en la verduler\u00eda, pero por alguna raz\u00f3n ese d\u00eda la hall\u00e9 detr\u00e1s del mostrador de la fiambrer\u00eda. Con la descortes\u00eda que s\u00f3lo un hijo puede permitirse, ni siquiera la salud\u00e9. Como siempre, pregunte por las novedades. Las novedades eran, obviamente, sobre la guerra. La respuesta de mi madre me dej\u00f3 pasmado, aturdido, shockeado. \u00abSe acab\u00f3 -me dijo-, nos rendimos\u201d. \u00ab\u00bf\u00bf\u00bfC\u00f3mo que nos rendimos???\u201d. No lo pod\u00eda creer, pero mi madre no ten\u00eda cara de estar gastando una broma. Ten\u00eda un nudo en la garganta. Agarr\u00e9 las llaves y me fui. En casa llor\u00e9 desconsoladamente. Yo hab\u00eda cre\u00eddos fervientemente, hasta el \u00faltimo instante, que est\u00e1bamos ganando. No soy capaz de decir si en ese momento fue peor la sensaci\u00f3n de derrota o la de haber sido enga\u00f1ado.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda 11 a\u00f1os cuando la guerra, y con mis padres viv\u00edamos en Trelew. 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