{"id":107,"date":"2006-03-30T00:00:00","date_gmt":"2006-03-30T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=107"},"modified":"2020-02-29T12:08:52","modified_gmt":"2020-02-29T11:08:52","slug":"prefacio-multitud-vida-en-comun","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=107","title":{"rendered":"Prefacio Multitud: Vida en com\u00fan"},"content":{"rendered":"<p>La posibilidad de democracia en escala global est\u00e1 hoy emergiendo por primera vez. Este libro trata de esa posibilidad, de lo que denominamos el proyecto de la multitud. El proyecto de la multitud no solamente expresa el deseo de un mundo de igualdad y libertad, no s\u00f3lo demanda una sociedad democr\u00e1tica global abierta e incluyente, sino que tambi\u00e9n provee los medios para lograrlo. Ese es el modo en que finalizar\u00e1 nuestro libro, pero no puede comenzar all\u00ed.<\/p>\n<p>Hoy, la posibilidad de democracia est\u00e1 oscurecida y amenazada por el aparentemente permanente estado de conflicto en todo el mundo. Nuestro libro debe comenzar por este estado de guerra. Es verdad que la democracia ha permanecido como un proyecto incompleto durante toda la era moderna, en todas sus formas nacionales y locales, y tambi\u00e9n es cierto que los procesos de globalizaci\u00f3n de las d\u00e9cadas recientes han sumado nuevos desaf\u00edos, pero el principal obst\u00e1culo para la democracia es el estado de guerra global. En nuestra era de globalizaci\u00f3n armada, el sue\u00f1o moderno de democracia puede parecer irremediablemente perdido. La guerra siempre ha sido incompatible con la democracia. Tradicionalmente, la democracia ha sido suspendida durante los tiempos de guerra y de temporarios emplazamientos del poder en una fuerte autoridad centralizada para confrontar la crisis. Como el actual estado de guerra es tanto a escala global como de larga duraci\u00f3n, sin final a la vista, tambi\u00e9n la suspensi\u00f3n de la democracia se torna indefinida o incluso permanente. La guerra adopta un car\u00e1cter generalizado, estrangulando toda la vida social e imponiendo su propio orden pol\u00edtico. As\u00ed, la democracia parece inalcanzable, enterrada bajo las armas y los reg\u00edmenes de seguridad de nuestro permanente estado de conflicto.<\/p>\n<p>Sin embargo, nunca ha sido tan necesaria la democracia. Ning\u00fan otro camino nos proveer\u00e1 de una salida para el miedo, la inseguridad y la dominaci\u00f3n que invaden nuestro mundo en guerra; ning\u00fan otro camino nos conducir\u00e1 a una pac\u00edfica vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Este libro es la continuaci\u00f3n de nuestro libro <i>Imperio<\/i>, que se ocup\u00f3 de la nueva forma global de soberan\u00eda. Aquel libro intent\u00f3 interpretar la <i>tendencia <\/i>del orden pol\u00edtico global durante su formaci\u00f3n, es decir, reconocer c\u00f3mo, desde una diversidad de procesos contempor\u00e1neos, est\u00e1 surgiendo una nueva forma de orden global, que llamamos Imperio. Nuestro punto de partida fue el reconocimiento de que el orden global contempor\u00e1neo ya no puede ser entendido adecuadamente en t\u00e9rminos de imperialismo, tal como era practicado por los poderes modernos, basados principalmente en la soberan\u00eda del Estado-naci\u00f3n extendida sobre territorios extranjeros. En su lugar, una \u201cred de poder\u201d, una nueva forma de soberan\u00eda, est\u00e1 emergiendo, e incluye entre sus elementos primarios, o nodos, a los Estados-naci\u00f3n dominantes junto con instituciones supranacionales, las grandes corporaciones capitalistas y otros poderes. Este poder en red, afirmamos, es \u201cimperial\u201d, no \u201cimperialista\u201d. Por supuesto, no todos lo poderes dentro de la red del Imperio son iguales-al contrario, algunos Estados-naci\u00f3n poseen un enorme poder y otros casi ninguno, y lo mismo es cierto para las diversas corporaciones e instituciones que conforman la red-pero pese a las diferencias deben cooperar para crear y mantener el actual orden global, con todas sus divisiones internas y jerarqu\u00edas.<\/p>\n<p>De este modo, nuestra noci\u00f3n de Imperio corta en diagonal los debates sobre unilateralismo o multilateralismo o pro-Americanismo o Anti-Americanismo como las \u00fanicas alternativas pol\u00edticas globales. Por una parte sostenemos que ning\u00fan Estado-naci\u00f3n, ni siquiera el m\u00e1s poderoso, ni siquiera los Estados Unidos, pueden \u201cir solos\u201d y mantener el orden global sin colaborar con los otros grandes poderes en la red del Imperio. Por otra, declaramos que el orden global contempor\u00e1neo no se caracteriza y no puede ser sostenido por una participaci\u00f3n <i>igual <\/i>de todos, ni siquiera por una elite de Estados-naci\u00f3n, como en el modelo de control multilateral bajo la autoridad de las Naciones Unidas. En realidad, m\u00faltiples divisiones y jerarqu\u00edas, a lo largo de l\u00edneas regionales, nacionales y locales, definen nuestro actual orden global. Nuestra afirmaci\u00f3n no se refiere simplemente a que el unilateralismo y el multilateralismo como han sido presentados no son deseables, sino que no son posibles dadas nuestras actuales condiciones, y que los intentos por ir tras ellos no podr\u00e1n mantener al actual orden global. Cuando decimos que el Imperio es una <i>tendencia<\/i>, queremos decir que es la \u00fanica forma de poder con posibilidad de sostener al actual orden global de un modo perdurable. Por ello, se debe responder a los proyectos globales unilaterales de Estados Unidos con la ir\u00f3nica amonestaci\u00f3n del Marqu\u00e9s de Sade: \u201c<i>Am\u00e9ricains, encore un effort si vous voulez \u00e9tre imperials<\/i>\u201d (\u201c\u00a1Americanos, deben esforzarse m\u00e1s si quieren ser imperiales!\u201d)<\/p>\n<p>El Imperio gobierna sobre un orden global que no s\u00f3lo esta fracturado por divisiones internas, sino que tambi\u00e9n se halla plagado por una guerra perpetua. El estado de guerra es inevitable en el Imperio, y la guerra funciona como un instrumento de gobierno. La actual paz imperial, <i>Pax Imperii<\/i>, como la de los tiempos de la antigua Roma, es una falsa pretensi\u00f3n de paz, que en verdad preside un estado de guerra constante. Sin embargo, todos los an\u00e1lisis sobre el Imperio y el orden global forman parte del libro anterior, y no es preciso repetirlos aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Este libro se enfocar\u00e1 en la multitud, la alternativa viviente que crece dentro del Imperio. Se puede decir, simplificando mucho, que hay dos caras de la globalizaci\u00f3n. En una cara, el Imperio extiende globalmente su red de jerarqu\u00edas y divisiones que mantienen el orden mediante nuevos mecanismos de control y conflicto constante. Sin embargo, la globalizaci\u00f3n es tambi\u00e9n la creaci\u00f3n de nuevos circuitos de cooperaci\u00f3n y colaboraci\u00f3n que se extienden entre naciones y continentes y posibilitan un ilimitado n\u00famero de encuentros. Esta segunda cara de la globalizaci\u00f3n no es un asunto de que todos se vuelvan iguales; en realidad provee la posibilidad de que, mientras nos mantenemos diferentes, podamos descubrir la comunidad que nos permite comunicarnos y actuar juntos. Por ello, tambi\u00e9n la multitud debe ser concebida como una red: una red abierta y expansiva en la cual todas las diferencias pueden ser expresadas libremente e igualitariamente, una red que provea los medios de encuentro a fin de que podamos trabajar y vivir en com\u00fan.<\/p>\n<p>Como primera aproximaci\u00f3n debemos distinguir a la multitud, desde un nivel conceptual, de otras nociones de sujetos sociales, tales como pueblo, masa y clase trabajadora. El <i>pueblo <\/i>ha sido tradicionalmente una concepci\u00f3n unitaria. La poblaci\u00f3n, por supuesto, est\u00e1 caracterizada por todo tipo de diferencias, pero el pueblo reduce dicha diversidad a una unidad y vuelve a la poblaci\u00f3n una \u00fanica identidad: \u201cel pueblo\u201d es uno. La multitud, en contraste, es muchos. La multitud est\u00e1 compuesta por innumerables diferencias internas que nunca podr\u00e1n ser reducidas a una unidad o una \u00fanica identidad-diferentes culturas, razas, etnias, g\u00e9neros y orientaciones sexuales; diferentes formas de trabajo; diferentes modos de vivir; diferentes visiones del mundo; y diferentes deseos. La multitud es una multiplicidad de todas estas diferencias singulares. <i>Las masas <\/i>tambi\u00e9n contrastan con el pueblo porque tampoco pueden ser reducidas a una unidad o identidad. Las masas ciertamente est\u00e1n compuestas de todo tipo y clase, pero en verdad no deber\u00edamos decir que las masas est\u00e1n conformadas por diferentes sujetos sociales. La esencia de las masas es la indiferencia: todas las diferencias est\u00e1n sumergidas y sumidas en las masas. Todos los colores de la poblaci\u00f3n se tornan grises. Estas masas son capaces de moverse al un\u00edsono s\u00f3lo porque forman un conglomerado indistinto, uniforme. En la multitud las diferencias sociales permanecen diferentes. La multitud es multicolor, como la capa m\u00e1gica de Jos\u00e9. De modo que el desaf\u00edo<\/p>\n<p>que impone el concepto de multitud es el de una multiplicidad social que tiende a comunicarse y actuar en com\u00fan, conservando las diferencias internas.<\/p>\n<p>Finalmente, debemos tambi\u00e9n distinguir a la multitud de la <i>clase trabajadora<\/i>. El concepto de clase trabajadora ha terminado siendo utilizado como un concepto exclusivo, no solo distinguiendo a los trabajadores de los patrones que no necesitan trabajar para mantenerse a s\u00ed mismos, sino tambi\u00e9n separando a la clase trabajadora de otros que trabajan. En su acepci\u00f3n m\u00e1s estrecha, el concepto es usado para referirse s\u00f3lo a los trabajadores industriales, separ\u00e1ndolos de los trabajadores de la agricultura, los servicios y otros sectores; en la m\u00e1s amplia, clase trabajadora se refiere a todos los trabajadores asalariados, separ\u00e1ndolos de los pobres, los trabajadores dom\u00e9sticos impagos y todos aquellos que no reciben un salario. La multitud, en contraste, es un concepto abierto e inclusivo. Intenta capturar la importancia de los recientes cambios de la econom\u00eda global: por un lado, la clase trabajadora<\/p>\n<p>industrial ya no juega un papel hegem\u00f3nico en la econom\u00eda global, aunque su n\u00famero no haya disminuido en el mundo; y por otro lado, hoy la producci\u00f3n debe ser concebida no meramente en t\u00e9rminos econ\u00f3micos sino como producci\u00f3n social-no s\u00f3lo la producci\u00f3n de bienes materiales sino tambi\u00e9n la producci\u00f3n de comunicaciones, relaciones y formas de vida. La multitud est\u00e1 entonces compuesta potencialmente por todas las diferentes figuras de la producci\u00f3n social. Nuevamente, una red distribuida como Internet es una buena imagen inicial para la multitud, porque, primero, los diversos nodos se mantienen distintos pero est\u00e1n todos conectados en la Red, y, segundo, los l\u00edmites exteriores de la red est\u00e1n abiertos, de modo que nuevos nodos y nuevas relaciones pueden agregarse.<\/p>\n<p>Dos caracter\u00edsticas de la multitud dejan en claro su contribuci\u00f3n a la posibilidad de la democracia actual. La primera puede ser denominada su aspecto \u201cecon\u00f3mico\u201d, salvo que la separaci\u00f3n de la econom\u00eda de otros dominios sociales se quiebra r\u00e1pidamente aqu\u00ed. En la medida en que la multitud no es una identidad (como el pueblo) ni uniforme (como las masas), las diferencias internas de la multitud deben descubrir <i>lo com\u00fan <\/i>que les permite comunicarse y actuar juntas. Lo com\u00fan que compartimos, de hecho, no es tanto descubierto como es producido. (Nos resistimos a llamar a esto <i>los comunes <\/i>porque dicho t\u00e9rmino se refiere a espacios compartidos precapitalistas que fueron destruidos por el advenimiento de la propiedad privada. Aunque m\u00e1s torpe, \u201clo com\u00fan\u201d subraya el contenido filos\u00f3fico del t\u00e9rmino y enfatiza que no se trata de un retorno al pasado sino de un nuevo desarrollo). Nuestra comunicaci\u00f3n, colaboraci\u00f3n y cooperaci\u00f3n no s\u00f3lo est\u00e1n basadas en lo com\u00fan, sino que a su vez producen lo com\u00fan en una relaci\u00f3n en ascendente espiral. Esta producci\u00f3n de lo com\u00fan tiende hoy a ser central a cada forma de producci\u00f3n social, no importando cuan localmente circunscripta, y es de hecho la caracter\u00edstica primaria de las nuevas formas dominantes del trabajo. El trabajo mismo, en otras palabras, tiende, mediante las transformaciones de la econom\u00eda, a crear y estar inmerso en redes cooperativas y comunicativas. Cualquiera que trabaje con informaci\u00f3n o conocimiento-por ejemplo, desde agricultores que desarrollen semillas con propiedades espec\u00edficas a programadores de computaci\u00f3n-se basan en el conocimiento com\u00fan que les llega de otros, y, a su turno, crean nuevo conocimiento com\u00fan. Esto es especialmente cierto para todo trabajo que cree proyectos inmateriales, incluyendo ideas, im\u00e1genes, afectos y relaciones. Denominaremos a este nuevo modelo dominante \u201cproducci\u00f3n biopol\u00edtica\u201d, para subrayar que no s\u00f3lo involucra la producci\u00f3n de bienes materiales en un sentido estrictamente econ\u00f3mico, sino que tambi\u00e9n toca y produce todas las facetas de la vida social, econ\u00f3mica, cultural y pol\u00edtica. Esta producci\u00f3n biopol\u00edtica y su expansi\u00f3n desde lo com\u00fan es uno de los pilares m\u00e1s fuertes en los que se afirma la posibilidad actual de la democracia global.<\/p>\n<p>La segunda caracter\u00edstica de la multitud, muy importante para la democracia, es su organizaci\u00f3n \u201cpol\u00edtica\u201d (aunque recordemos que lo pol\u00edtico se mezcla r\u00e1pidamente con lo econ\u00f3mico, lo social y lo cultural). Hallamos una primera pista de esta tendencia democr\u00e1tica cuando miramos la genealog\u00eda de las modernas resistencias revueltas y revoluciones, que muestran una tendencia hacia una organizaci\u00f3n cada vez m\u00e1s democr\u00e1tica, desde formas centralizadas de comandos y dictaduras revolucionarios hacia organizaciones en red que desplazan la autoridad por relaciones colaboradoras. La genealog\u00eda revela una tendencia de las organizaciones revolucionarias y de resistencia no s\u00f3lo a ser un medio para alcanzar una sociedad democr\u00e1tica, sino a crear internamente, dentro de la estructura organizacional, relaciones democr\u00e1ticas. M\u00e1s a\u00fan, la democracia a escala global se est\u00e1 volviendo una demanda cada vez m\u00e1s extendida, a veces expl\u00edcita pero a menudo impl\u00edcita en las innumerables quejas y resistencias contra el actual orden global. El elemento com\u00fan que recorre tantas luchas y movimientos de liberaci\u00f3n en todo el mundo-a nivel local, regional y global-es el deseo de democracia. Como es obvio, desear y demandar democracia global no garantiza su realizaci\u00f3n, pero no debemos subestimar el poder que dichas demandas pueden tener.<\/p>\n<p>Tengamos en cuenta que este es un libro filos\u00f3fico. Daremos numerosos ejemplos de c\u00f3mo la gente trabaja hoy para detener la guerra y hacer un mundo m\u00e1s democr\u00e1tico, pero no debe esperarse que este libro responda la pregunta \u00bfqu\u00e9 debe hacerse?, o proponga un programa de acci\u00f3n concreto. Creemos que en vista de los desaf\u00edos y posibilidades de nuestro mundo es preciso repensar los m\u00e1s b\u00e1sicos conceptos pol\u00edticos, tales como poder, resistencia, multitud y democracia. Antes de embarcarnos en un proyecto pol\u00edtico pr\u00e1ctico para crear nuevas instituciones democr\u00e1ticas y estructuras sociales, debemos preguntarnos si realmente entendemos qu\u00e9 significa hoy (o puede significar) la democracia. Nuestro primer objetivo es trabajar sobre las bases conceptuales sobre las que deber\u00e1 afirmarse un nuevo proyecto de democracia. Hemos hecho todos los esfuerzos para escribir en un lenguaje que todos puedan comprender, definiendo t\u00e9rminos t\u00e9cnicos y explicando conceptos filos\u00f3ficos. Aunque esto no significa que la lectura ser\u00e1 siempre sencilla. Ustedes deber\u00e1n sin duda hallar en alg\u00fan momento el significado de una sentencia o incluso de un p\u00e1rrafo no muy claro. Por favor, sean pacientes. Sigan leyendo. A veces estas ideas filos\u00f3ficas tardan en abrirse camino. Piensen en este libro como en un mosaico del que gradualmente emerger\u00e1 el dise\u00f1o general.<\/p>\n<p>Concebimos el movimiento de un libro hacia el otro, desde <i>Imperio <\/i>a <i>Multitud<\/i>, como lo opuesto al desarrollo de Tom\u00e1s Hobbes, desde su <i>De Cive <\/i>(publicado en 1642) a <i>Leviat\u00e1n <\/i>(1651). La progresi\u00f3n inversa habla de la profunda diferencia entre los dos momentos hist\u00f3ricos. En el alba de la modernidad, en <i>De Cive<\/i>, Hobbes defini\u00f3 la naturaleza del cuerpo social y las formas de ciudadan\u00eda que eran adecuadas para la naciente burgues\u00eda. La nueva clase no era capaz de asegurar por s\u00ed sola el orden social; necesitaba de un poder pol\u00edtico para afianzarse, una autoridad absoluta, un dios en la tierra. El <i>Leviat\u00e1n <\/i>de Hobbes describe la forma de soberan\u00eda que se desarrollar\u00eda en Europa bajo la forma del Estado-naci\u00f3n. Hoy, en el alba de la posmodernidad, hemos intentado primero en <i>Imperio <\/i>de delinear una nueva forma global de soberan\u00eda; y ahora, en este libro, intentamos comprender la naturaleza de la formaci\u00f3n de la clase global emergente, la multitud. Mientras que Hobbes se desplaz\u00f3 desde la clase social naciente hacia la nueva forma de soberan\u00eda, nuestro curso es el inverso: trabajamos desde la nueva forma de soberan\u00eda hacia la nueva clase social. Mientras que la naciente burgues\u00eda necesit\u00f3 apelar a un poder soberano para garantizar sus intereses, la multitud emerge desde el interior de la nueva soberan\u00eda imperial y apunta m\u00e1s all\u00e1 de ella. La multitud est\u00e1 trabajando en el Imperio para crear una sociedad global alternativa. Mientras que la moderna burgues\u00eda debi\u00f3 apoyarse en la nueva soberan\u00eda para consolidad su orden, la revoluci\u00f3n posmoderna de la multitud mira hacia delante, m\u00e1s all\u00e1 de la soberan\u00eda imperial. La multitud, en contraste con la burgues\u00eda y todas las otras exclusivas, limitadas formaciones de clase, es capaz de formar auton\u00f3micamente la sociedad; esto, como podemos ver, es central para sus posibilidades democr\u00e1ticas.<\/p>\n<p>No podemos abrir este libro con el proyecto de la multitud y la posibilidad de la democracia. Eso ser\u00e1 el foco de los cap\u00edtulos 2 y 3. Debemos comenzar, en cambio, con el actual estado de guerra y conflictos globales, que parecen ser un obst\u00e1culo insalvable para la democracia y la liberaci\u00f3n. Este libro ha sido escrito bajo la nube de la guerra, b\u00e1sicamente entre el 11 de septiembre del 2001 y la Guerra de Irak del 2003. Debemos investigar c\u00f3mo ha cambiado la guerra en nuestra \u00e9poca respecto de la pol\u00edtica y la soberan\u00eda, y debemos articular las contradicciones que recorren nuestro actual r\u00e9gimen de\u00a0 guerra. Confiamos, sin embargo, que quede claro que la democracia, a\u00fan cuando parezca distante, es necesaria en nuestro mundo, que es la \u00fanica respuesta a las angustiantes cuestiones de nuestro tiempo, y que es la \u00fanica salida para nuestro estado de guerra y conflictos perpetuos. Debemos convencerlos a ustedes que una democracia de la multitud no s\u00f3lo es necesaria sino posible.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: E.S.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La posibilidad de democracia en escala global est\u00e1 hoy emergiendo por primera vez. Este libro trata de esa posibilidad, de lo que denominamos el proyecto de la multitud. El proyecto de la multitud no solamente expresa el deseo de un mundo de igualdad y libertad, no s\u00f3lo demanda una sociedad democr\u00e1tica global abierta e incluyente, sino que tambi\u00e9n provee los medios para lograrlo. Ese es el modo en que finalizar\u00e1 nuestro libro, pero no puede comenzar all\u00ed.<\/p>\n<p>Hoy, la posibilidad de democracia est\u00e1 oscurecida y amenazada por el aparentemente permanente estado de conflicto en todo el mundo. Nuestro libro debe comenzar por este estado de guerra. Es verdad que la democracia ha permanecido como un proyecto incompleto durante toda la era moderna, en todas sus formas nacionales y locales, y tambi\u00e9n es cierto que los procesos de globalizaci\u00f3n de las d\u00e9cadas recientes han sumado nuevos desaf\u00edos, pero el principal obst\u00e1culo para la democracia es el estado de guerra global. En nuestra era de globalizaci\u00f3n armada, el sue\u00f1o moderno de democracia puede parecer irremediablemente perdido. La guerra siempre ha sido incompatible con la democracia. Tradicionalmente, la democracia ha sido suspendida durante los tiempos de guerra y de temporarios emplazamientos del poder en una fuerte autoridad centralizada para confrontar la crisis. Como el actual estado de guerra es tanto a escala global como de larga duraci\u00f3n, sin final a la vista, tambi\u00e9n la suspensi\u00f3n de la democracia se torna indefinida o incluso permanente. La guerra adopta un car\u00e1cter generalizado, estrangulando toda la vida social e imponiendo su propio orden pol\u00edtico. As\u00ed, la democracia parece inalcanzable, enterrada bajo las armas y los reg\u00edmenes de seguridad de nuestro permanente estado de conflicto.<\/p>\n<p>Sin embargo, nunca ha sido tan necesaria la democracia. Ning\u00fan otro camino nos proveer\u00e1 de una salida para el miedo, la inseguridad y la dominaci\u00f3n que invaden nuestro mundo en guerra; ning\u00fan otro camino nos conducir\u00e1 a una pac\u00edfica vida en com\u00fan.<\/p>\n<p>Este libro es la continuaci\u00f3n de nuestro libro Imperio, que se ocup\u00f3 de la nueva forma global de soberan\u00eda. Aquel libro intent\u00f3 interpretar la tendencia del orden pol\u00edtico global durante su formaci\u00f3n, es decir, reconocer c\u00f3mo, desde una diversidad de procesos contempor\u00e1neos, est\u00e1 surgiendo una nueva forma de orden global, que llamamos Imperio. Nuestro punto de partida fue el reconocimiento de que el orden global contempor\u00e1neo ya no puede ser entendido adecuadamente en t\u00e9rminos de imperialismo, tal como era practicado por los poderes modernos, basados principalmente en la soberan\u00eda del Estado-naci\u00f3n extendida sobre territorios extranjeros. En su lugar, una &#8220;red de poder&#8221;, una nueva forma de soberan\u00eda, est\u00e1 emergiendo, e incluye entre sus elementos primarios, o nodos, a los Estados-naci\u00f3n dominantes junto con instituciones supranacionales, las grandes corporaciones capitalistas y otros poderes. Este poder en red, afirmamos, es &#8220;imperial&#8221;, no &#8220;imperialista&#8221;. Por supuesto, no todos lo poderes dentro de la red del Imperio son iguales-al contrario, algunos Estados-naci\u00f3n poseen un enorme poder y otros casi ninguno, y lo mismo es cierto para las diversas corporaciones e instituciones que conforman la red-pero pese a las diferencias deben cooperar para crear y mantener el actual orden global, con todas sus divisiones internas y jerarqu\u00edas.<\/p>\n<p>De este modo, nuestra noci\u00f3n de Imperio corta en diagonal los debates sobre unilateralismo o multilateralismo o pro-Americanismo o Anti-Americanismo como las \u00fanicas alternativas pol\u00edticas globales. Por una parte sostenemos que ning\u00fan Estado-naci\u00f3n, ni siquiera el m\u00e1s poderoso, ni siquiera los Estados Unidos, pueden &#8220;ir solos&#8221; y mantener el orden global sin colaborar con los otros grandes poderes en la red del Imperio. Por otra, declaramos que el orden global contempor\u00e1neo no se caracteriza y no puede ser sostenido por una participaci\u00f3n igual de todos, ni siquiera por una elite de Estados-naci\u00f3n, como en el modelo de control multilateral bajo la autoridad de las Naciones Unidas. En realidad, m\u00faltiples divisiones y jerarqu\u00edas, a lo largo de l\u00edneas regionales, nacionales y locales, definen nuestro actual orden global. Nuestra afirmaci\u00f3n no se refiere simplemente a que el unilateralismo y el multilateralismo como han sido presentados no son deseables, sino que no son posibles dadas nuestras actuales condiciones, y que los intentos por ir tras ellos no podr\u00e1n mantener al actual orden global. Cuando decimos que el Imperio es una tendencia, queremos decir que es la \u00fanica forma de poder con posibilidad de sostener al actual orden global de un modo perdurable. 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