{"id":1071,"date":"2009-03-01T00:00:00","date_gmt":"2009-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1071"},"modified":"2020-02-25T04:27:11","modified_gmt":"2020-02-25T03:27:11","slug":"las-cenizas-de-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1071","title":{"rendered":"Las Cenizas de Gramsci"},"content":{"rendered":"<p>No es de mayo este impuro aire<br \/>\nque el oscuro cementerio extranjero<br \/>\nhace a\u00fan m\u00e1s oscuro, o lo ilumina<\/p>\n<p>con ciegas claridades&#8230;este cielo<br \/>\nde babas sobre techos amarillentos<br \/>\nque en semic\u00edrculos inmensos velan<\/p>\n<p>las curvas del T\u00edber, los turquesas<br \/>\nmontes del Lacio&#8230; Expande una mortal<br \/>\npaz, desamorada como nuestros destinos<\/p>\n<p>entre las viejas murallas el oto\u00f1al<br \/>\nmayo. En \u00e9l est\u00e1 el gris del mundoel<br \/>\nfin del decenio en el que nos aparece<\/p>\n<p>entre las inmundicias concluido el profundo<br \/>\ne ingenuo esfuerzo de rehacer la vida,<br \/>\nel silencio, putrefacto e infecundo&#8230;<\/p>\n<p>T\u00fa joven, en aquel mayo en que el error<br \/>\nsignificaba a\u00fan la vida, en aquel mayo italiano<br \/>\nque a la vida agregaba al menos ardor,<\/p>\n<p>por lo menos despreocupado e impuramente<br \/>\nsano de nuestros padres-no padre, pero humilde<br \/>\nhermano- con tu flaca mano<br \/>\ndibujabas el ideal que ilumina<\/p>\n<p>(pero no para nosotros: t\u00fa muerto, y nosotros<br \/>\nmuertos igualmente, contigo, en el h\u00famedo<br \/>\njard\u00edn) este silencio. No puedes,<\/p>\n<p>lo ves? que descansar en este lugar<br \/>\nextra\u00f1o, a\u00fan confinado. Tedio<br \/>\npatricio te rodea. Y deste\u00f1ido<\/p>\n<p>s\u00f3lo te llega alg\u00fan golpe de martillo<br \/>\nde los talleres del Testaccio aquietado<br \/>\nen el atardecer entre miserables techos,<br \/>\ndesnudos<\/p>\n<p>montones de lata, hierros viejos, donde<br \/>\ncanta in\u00fatilmente un muchach\u00f3n que concluye<br \/>\nsu jornada, mientras alrededor la lluvia cesa<\/p>\n<p>Entre los dos mundos, la tregua en la cual no estamos&#8230;elecciones, abandonos, otros sonidos no tienen que \u00e9stos del jard\u00edn acongojado<\/p>\n<p>y noble, en el que el tenaz enga\u00f1o<br \/>\nalentaba la vida, queda en la muerte.<br \/>\nLos c\u00edrculos de los sarc\u00f3fagos no hacen m\u00e1s<\/p>\n<p>que mostrar la sobreviviente suerte<br \/>\nde gente laica de laicas inscripciones<br \/>\nen estas grises piedras, cortas<\/p>\n<p>e imponentes. A\u00fan de pasiones<br \/>\nsin freno sin esc\u00e1ndalo han ardido<br \/>\nlos huesos de los poderosos de naciones<\/p>\n<p>m\u00e1s grandes: silban, casi nunca desaparecidas<br \/>\nlas iron\u00edas de los pr\u00edncipes, de los pederastas<br \/>\ncuyos cuerpos est\u00e1n en las urnas esparcidos<\/p>\n<p>ya cenizas y no a\u00fan castos.<br \/>\nAqu\u00ed el silencio de la muerte es fe<br \/>\nde un civil silencio de hombres permanecidos<\/p>\n<p>hombres, de un tedio que en el tedio<br \/>\ndel parque, discreto cambia: y la ciudad<br \/>\nque indiferente, lo confina en medio<\/p>\n<p>de tugurios y de iglesias, sacr\u00edlego en la piedad<br \/>\nall\u00ed pierde su esplendor. Su tierra<br \/>\nplena de ortigas y verdores alimenta<\/p>\n<p>esos flacos cipreses, esta negra<br \/>\nhumedad que mancha los muros alrededor<br \/>\nde los flacos entrelazamiento de los tallos, que el anochecer<\/p>\n<p>apaga serenando desnudos<br \/>\nolores de alga&#8230;este pasto d\u00e9bil<br \/>\ne inodoro, donde se hunde violeta<\/p>\n<p>la atm\u00f3sfera, con un temblor de menta<br \/>\no heno podrido, y quietamente anuncia<br \/>\ncon diurna melancol\u00eda, la apagada<\/p>\n<p>trepidaci\u00f3n de la noche. Aspero<br \/>\nde clima, dulc\u00edsimo de historia, est\u00e1<br \/>\nentre estos muros el suelo que suda<\/p>\n<p>otro suelo; esta humedad que<br \/>\nrecuerda otra humedad; y resuenan<br \/>\nfamiliares de latitudes y<\/p>\n<p>horizontes donde inglesas selvas coronan<br \/>\nlagos perdidos en el cielo, entre praderas<br \/>\nverdes como billares fosf\u00f3ricos o como<\/p>\n<p>esmeraldas: \u00aband O ye Fountains&#8230;\u00bblas piadosas<br \/>\ninvocaciones.<\/p>\n<p>Un trapo rojo como aquel<br \/>\nenroscado en el cuello de los partisanos<br \/>\ny cerca de la tumba, sobre el terreno calcinado<\/p>\n<p>diferentemente rojos, dos geranios.<br \/>\nAll\u00ed yaces, se\u00f1alado con adusta elegancia<br \/>\nno cat\u00f3lica, en el elenco de los extra\u00f1os<\/p>\n<p>muertos: Las cenizas de Gramsci&#8230;A la esperanza y a la vieja desconfianza te acerco, caminante sin rumbo en esta flaca tierra, frente<\/p>\n<p>a tu tumba, a tu esp\u00edritu apresado<br \/>\nac\u00e1 entre estos liberados(O existe algo<br \/>\ndiferente, quiz\u00e1s de mayor \u00e9xtasis<\/p>\n<p>y tambi\u00e9n de mayor humildad, ebria simbiosis<br \/>\nadolescente de sexo y muerte&#8230;)<br \/>\ny desde este pa\u00eds en el que no tuvo descanso<\/p>\n<p>tu alerta, percibo qu\u00e9 error<br \/>\naqu\u00ed en la quietud de las tumbas- junto<br \/>\na qu\u00e9 raz\u00f3n -en el inquieto destino<\/p>\n<p>nuestro- tuviste escribiendo las supremas<br \/>\np\u00e1ginas en los d\u00edas de tu asesinato.<br \/>\nAqu\u00ed para testimoniar el semen<\/p>\n<p>a\u00fan no esparcido del antiguo dominio,<br \/>\nestos muertos aferrados a una posesi\u00f3n<br \/>\nque ahonda en los siglos su abominaci\u00f3n<\/p>\n<p>y su grandeza: y al mismo tiempo obsesi\u00f3n<br \/>\nesa vibraci\u00f3n de yunques, sordamente<br \/>\nsofocada y profunda- del humillado<\/p>\n<p>barrio-para verificar el fin.<br \/>\nY heme aqu\u00ed&#8230;pobre, vestido<br \/>\ncon ropas que los pobres esp\u00edan en las vidirieras<\/p>\n<p>de chill\u00f3n fulgor, y que han perdido<br \/>\nla suciedad de perdidas calles<br \/>\nde los bancos de tranv\u00edas que vuelven<\/p>\n<p>confuso mi d\u00eda: mientras siempre m\u00e1s raras<br \/>\nson estas vacaciones, en el tormento<br \/>\nde mantenerme vivo; y si me ocurre<\/p>\n<p>de amar el mundo no es m\u00e1s que por un violento<br \/>\ne ingenuo amor sensual<br \/>\nas\u00ed como, confundido adolescente, en una \u00e9poca<\/p>\n<p>lo odi\u00e9, si me her\u00eda el mal<br \/>\nburgu\u00e9s a mi burgu\u00e9s: y ahora, dividido<br \/>\n-contigo- objeto parece<\/p>\n<p>de rencor y s\u00ed casi de m\u00edstico<br \/>\ndesprecio, la parte que tiene el poder?<br \/>\nsin embargo sin tu rigor, subsisto<\/p>\n<p>porque no elijo. Vivo en la apat\u00eda<br \/>\nde la eclipsada postguerra: amando el mundo que odio- su miseria<\/p>\n<p>despreciable y perdida- por un oscuro esc\u00e1ndalo<br \/>\nde la conciencia&#8230;<\/p>\n<p>El esc\u00e1ndalo de contradecirme, de estar<br \/>\ncontigo y contra t\u00ed; contigo en el coraz\u00f3n<br \/>\na la luz, contra t\u00ed en las oscuras v\u00edsceras;<\/p>\n<p>de mi paterno estado traidor<br \/>\nen el pensamiento, en una sombra de acci\u00f3n-<br \/>\nme s\u00e9 a \u00e9l aferrado en el calor<\/p>\n<p>de los instintos, de la est\u00e9tica pasi\u00f3n;<br \/>\natra\u00eddo por una vida proletaria<br \/>\nanterior a t\u00ed, es para m\u00ed una religi\u00f3n<\/p>\n<p>su alegr\u00eda, no su milenaria<br \/>\nlucha; su naturaleza, no su<br \/>\nconciencia; es la fuerza originaria<\/p>\n<p>del hombre que en el acto se ha perdido<br \/>\nque da a la ebriedad de la nostalgia<br \/>\nuna luz po\u00e9tica; y m\u00e1s<\/p>\n<p>no s\u00e9 decir. que no sea<br \/>\njusto pero no sincero, abstracto<br \/>\namor, no profunda simpat\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Como los pobres, pobre, me aferro<br \/>\ncomo ellos a humillantes esperanzas,<br \/>\ncomo ellos por vivir lucho<\/p>\n<p>cada d\u00eda. Pero en la desolada<br \/>\ncondici\u00f3n m\u00eda de desheredado<br \/>\nyo poseo: y es la m\u00e1s exultante<\/p>\n<p>de las posesiones burguesas, el estado<br \/>\nm\u00e1s absoluto. Pero como yo poseo la historia<br \/>\n\u00e9sta me posee: me ha iluminado<\/p>\n<p>pero para qu\u00e9 sirve la luz?<\/p>\n<p>No menciono al individuo, al fen\u00f3meno<br \/>\nde ardor sensual y sentimental<br \/>\ny de h\u00e1bitos, otro es el nombre<\/p>\n<p>y la fatalidad de su pecar.<br \/>\nPero en \u00e9l mezclados como comunes<br \/>\nvicios uterinos, y como<\/p>\n<p>preciso el pecar! No son inocentes<br \/>\nlos internos y extremos actos, que lo hacen<br \/>\nencarnarse a la vida, y por ninguna<\/p>\n<p>de las religiones que en la vida est\u00e1n,<br \/>\nhipoteca de muerte, instituidas<br \/>\npara enga\u00f1ar la luz, para dar luz al enga\u00f1o.<\/p>\n<p>Destinados para ser sepultados<br \/>\nsus despojos en el Verano, es cat\u00f3lica<br \/>\nsu lucha con ellas: jesu\u00edticas<\/p>\n<p>las resistencias con que dispone el coraz\u00f3n<br \/>\ny a\u00fan m\u00e1s adentro; tiene b\u00edblicas astucias<br \/>\nsu conciencia&#8230;e ir\u00f3nico ardor<\/p>\n<p>liberal&#8230; y torpe luz, entre los disgustos<br \/>\nde dandy provincial, de provincial<br \/>\nsalud&#8230;Hasta los m\u00ednimos detalles<\/p>\n<p>con que se desdibujan, en el fondo animal<br \/>\nAutoridad y Anarqu\u00eda&#8230;bien protegido<br \/>\npor la impura virtud y por el ebrio pecar,<\/p>\n<p>defendiendo con ingenuidad de fan\u00e1tico<br \/>\ncon mucho entusiasmo !Vive el yo :yo<br \/>\nvivo, eludiendo la vida, teniendo en el pecho<\/p>\n<p>el sentido de una vida que signifique el olvido<br \/>\nprofundo, violento&#8230;Ah como<br \/>\nentiendo, mudo en la fraternal caricia<\/p>\n<p>del viento, aqu\u00ed donde permanece muda Roma<br \/>\nentre los cipreses cansadamente sacudidos<br \/>\ncerca de t\u00ed, el alma de la que el grafito susurra<\/p>\n<p>Shelley&#8230;comprendo ahora el remolino<br \/>\nde sentimientos, el capricho(griego<br \/>\nen el coraz\u00f3n del patricio, n\u00f3rdico<\/p>\n<p>viajero) que lo trag\u00f3 en el ciego<br \/>\nceleste del Tirreno, la carnal<br \/>\nalegr\u00eda de la aventura, est\u00e9tica<\/p>\n<p>y pueril, mientras yaciendo Italia<br \/>\ncomo dentro del vientre de una enorme<br \/>\ncigarra, abre los blancos laterales<\/p>\n<p>esparcidos en el Lacio con veladas muchedumbres de pinos barrocos, de amarillentos espacios la radicha donde duerme<\/p>\n<p>con el miembro hinchado entre jirones un sue\u00f1o<br \/>\ngoethiano, el joven pastor romano&#8230;<br \/>\nEn la Maremma, oscuros, de soberbias cuevas<\/p>\n<p>de hierbas, entre las que se destaca claramente<br \/>\nel almendro, por los senderos que la huella<br \/>\nde su juventud colma ignorando.<\/p>\n<p>Ciegamente perfumadas en las secas<br \/>\ncurvas de Versilia, que sobre el mar<br \/>\nenroscado, ciego, las tersas pinceladas<\/p>\n<p>de los encastres leves de su pascual<br \/>\ncampa\u00f1a enteramente humana<br \/>\nexpone, oscurecida en Cinquale<\/p>\n<p>desovillada bajo la t\u00f3rrida Apuana<br \/>\nlos azules v\u00edtreos sobre el rosa&#8230;De escollos,<br \/>\nrotos, sacudidos, como por un p\u00e1nico<\/p>\n<p>de fragancia en la Ribera, blandura<br \/>\nr\u00edspida donde el sol lucha con la brisa<br \/>\npara dar suprema suavidad al aceitoso<\/p>\n<p>mar&#8230;Y alrededor zumba alegremente<br \/>\nel exterminado instrumento de percusi\u00f3n<br \/>\ndel sexo y de la luz: as\u00ed acostumbrada<\/p>\n<p>est\u00e1 Italia que no tiembla, como<br \/>\nmuerta en vida: gritan con ardor<br \/>\ndesde cientos de puertos el nombre<\/p>\n<p>del compa\u00f1ero y los j\u00f3venes sudorosos<br \/>\nen la oscuridad del rostro, entre gente<br \/>\nde la ribera, en los huertos de cardos en sucias playas&#8230;<\/p>\n<p>Me pedir\u00e1s t\u00fa, muerto descarnado<br \/>\nabandonar esta desesperada<br \/>\npasi\u00f3n de estar en el mundo?<\/p>\n<p>Me voy, te dejo en el atardecer<br \/>\nque aunque triste, tan dulcemente desciende<br \/>\npara nosostros los vivos, con la luz de vela<\/p>\n<p>que al barrio en penumbra descubre.<br \/>\nY lo desordena. Lo hace a\u00fan m\u00e1s grande, vac\u00edo<br \/>\nm\u00e1s amplio y lejano, lo enciende<\/p>\n<p>de una vida inquieta, y del ronco<br \/>\nrodar del tranv\u00eda, de los gritos humanos<br \/>\ndialectales, conjuga un concierto sordo<\/p>\n<p>y absoluto. Y sientes c\u00f3mo en aquellos lejanos<br \/>\nseres que en la vida gritan, r\u00eden,<br \/>\nen aquellos sus veh\u00edculos, en aquellos tristes<\/p>\n<p>caser\u00edos donde se consume el infiel<br \/>\ny expansivo don de la existencia-<br \/>\nesa vida no es m\u00e1s que un temblor,<\/p>\n<p>corp\u00f3reo, colectiva presencia;<br \/>\nsientes la ausencia de toda religi\u00f3n<br \/>\nverdadera, no vida sino sobrevivencia<\/p>\n<p>-quiz\u00e1s m\u00e1s dulce que la vida- como<br \/>\nde un pueblo de animales, en el que el misterioso<br \/>\norgasmo no tenga otra pasi\u00f3n<\/p>\n<p>que la del actuar cuotidiano:<br \/>\nhumilde fervor a la que da sentido festivo<br \/>\nla humilde corrupci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s vano es<\/p>\n<p>en este vac\u00edo de la historia, en esta<br \/>\nronroneante pausa en la que la vida caslla-<br \/>\ntodo ideal, mejor se manifiesta<\/p>\n<p>la estupenda, adusta sensualidad<br \/>\ncasi alejandrina, que todo lima<br \/>\ne imp\u00fadicamente enciende, cuando ac\u00e1<\/p>\n<p>en el mundo algo se derrumba, y se arrastra<br \/>\nel mundo, en la penumbra al volver<br \/>\na plazas vac\u00edas, a talleres sin entusiasmo&#8230;<\/p>\n<p>Ya se encienden las luces, ribeteando<br \/>\nv\u00eda Zabaglia, v\u00eda Franklin, todo el<br \/>\nTeataccio, despojado de su gran<\/p>\n<p>escu\u00e1lido monte, los caminos a lo largo del T\u00edber, la negra profundidad, m\u00e1s all\u00e1 del r\u00edo,<br \/>\nque Monteverde amasa o esfuma invisible sobre el cielo.<\/p>\n<p>Diademas de luces que se pierden<br \/>\nbrillantes y fr\u00edas de tristeza<br \/>\ncasi marina&#8230;Falta poco para la cena;<\/p>\n<p>brillan los pocos \u00f3mnibus del barrio<br \/>\ncon racimos de obreros en las puertas<br \/>\ny grupos de militares van, sin apuro<\/p>\n<p>hacia el monte que cobija en medio de montones<br \/>\nsucios y muchos cestos de basura<br \/>\na la sombra, subrepticias mujerzuelas<\/p>\n<p>que esperan ansiosas sobre la basura<br \/>\nafrodis\u00edaca; y no lejos, entre casillas<br \/>\nabusivas a los costados del monte, o en medio<\/p>\n<p>de las casonas, como mundos, muchachones<br \/>\nlivianos como jirones juegan en el aire<br \/>\nno ya fr\u00edo, primaveral; ardientes<\/p>\n<p>de desenfado juvenil su romana<br \/>\ntarde de mayo, oscuros adolescentes<br \/>\nsilban por la calle, en la fiesta<\/p>\n<p>vespertina; y estruenden las persianas<br \/>\nde los garages de golpe, alegremente<br \/>\nsi la oscuridad vuelve sereno el atardecer,<\/p>\n<p>y en medio de los pl\u00e1tanos de la plaza Testaccio<br \/>\nel viento que cae en lenguas de tempestad<br \/>\nes muy dulce, aunque afeite los sombreros<\/p>\n<p>y los olores del matarife, se odorice<br \/>\ncon sangre putrefacta, y por doquier<br \/>\nsacuda rechazos y olor de miseria.<\/p>\n<p>Es un murmullo la vida, y estos perdidos<br \/>\nen ella, la pierden serenamente<br \/>\nsi el coraz\u00f3n tienen colmo de ella: a gozar<\/p>\n<p>he los miserables, el atardecer; y potente<br \/>\nen ellos, inerme para ellos, el mito<br \/>\nrenace&#8230;Pero yo con el coraz\u00f3n consciente<\/p>\n<p>de quien solamente en la historia tiene vida<br \/>\npodr\u00e9 alguna vez por pura pasi\u00f3n actuar<br \/>\nsi s\u00e9 que nuestra historia ha concluido?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es de mayo este impuro aire que el oscuro cementerio extranjero hace a\u00fan m\u00e1s oscuro, o lo ilumina  con ciegas claridades&#8230;este cielo de babas sobre techos amarillentos que en semic\u00edrculos inmensos velan  las curvas del T\u00edber, los turquesas montes del Lacio&#8230; Expande una mortal paz, desamorada como nuestros destinos  entre las viejas murallas el oto\u00f1al mayo. En \u00e9l est\u00e1 el gris del mundoel fin del decenio en el que nos aparece  entre las inmundicias concluido el profundo e ingenuo esfuerzo de rehacer la vida, el silencio, putrefacto e infecundo&#8230;  T\u00fa joven, en aquel mayo en que el error significaba a\u00fan la vida, en aquel mayo italiano que a la vida agregaba al menos ardor,  por lo menos despreocupado e impuramente sano de nuestros padres-no padre, pero humilde hermano- con tu flaca mano dibujabas el ideal que ilumina  (pero no para nosotros: t\u00fa muerto, y nosotros muertos igualmente, contigo, en el h\u00famedo jard\u00edn) este silencio. No puedes,  lo ves? que descansar en este lugar extra\u00f1o, a\u00fan confinado. Tedio patricio te rodea. Y deste\u00f1ido  s\u00f3lo te llega alg\u00fan golpe de martillo de los talleres del Testaccio aquietado en el atardecer entre miserables techos, desnudos  montones de lata, hierros viejos, donde canta in\u00fatilmente un muchach\u00f3n que concluye su jornada, mientras alrededor la lluvia cesa<\/p>\n<p>Entre los dos mundos, la tregua en la cual no estamos&#8230;elecciones, abandonos, otros sonidos no tienen que \u00e9stos del jard\u00edn acongojado<\/p>\n<p>y noble, en el que el tenaz enga\u00f1o alentaba la vida, queda en la muerte. Los c\u00edrculos de los sarc\u00f3fagos no hacen m\u00e1s<\/p>\n<p>que mostrar la sobreviviente suerte de gente laica de laicas inscripciones en estas grises piedras, cortas<\/p>\n<p>e imponentes. 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