{"id":10796,"date":"2021-11-29T05:00:11","date_gmt":"2021-11-29T04:00:11","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10796"},"modified":"2021-11-29T08:10:06","modified_gmt":"2021-11-29T07:10:06","slug":"presentacion-del-libro-la-fuerza-y-el-consenso-ensayo-sobre-gramsci-como-historiador-de-giaime-pala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10796","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n del libro <i>La fuerza y el consenso : ensayo sobre Gramsci como historiador<\/i> de Giaime Pala"},"content":{"rendered":"<p><em>Acto organizado por la librer\u00eda Documenta, la editorial Comares y la Associaci\u00f3 d&#8217;Estudis Gramscians de Catalunya, y celebrado en dicha librer\u00eda el 23 de noviembre de 2021. Con intervenciones de Jos\u00e9 Luis Mart\u00edn Ramos (catedr\u00e1tico em\u00e9rito de Historia Contempor\u00e1nea de la UAB), Andreu Mayayo (catedr\u00e1tico de Historia Contempor\u00e1nea de la UB), y el autor del libro, Giaime Pala.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/la_fuerza_y_el_consenso.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-10797\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/la_fuerza_y_el_consenso.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/la_fuerza_y_el_consenso.jpg 236w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/la_fuerza_y_el_consenso-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>Hace algunos a\u00f1os un amigo, conocido por muchos de vosotros, Ferran Gallego me dijo, m\u00e1s o menos: en el mundo de los historiadores hay entom\u00f3logos, que son cient\u00edficos, y coleccionistas de mariposas, que no lo son y se limitan a clavar alfileres en un hecho u otro, en un texto u otro, para confeccionar lo que no es m\u00e1s que una manta de retales. Giaime es de los primeros, es un investigador serio, un historiador comprometido con el mundo del que hace su historia; este libro que presentamos es una aportaci\u00f3n may\u00fascula a la aproximaci\u00f3n cient\u00edfica de Gramsci, al mayor conocimiento de un cl\u00e1sico del pensamiento y de la praxis revolucionaria, centrada en la que es su principal aportaci\u00f3n escrita, los <em>Cuadernos de C\u00e1rcel<\/em>. En un momento del texto Giaime nos recuerda una sentencia de Sacrist\u00e1n: hay quien est\u00e1 de moda y quien es un cl\u00e1sico y Gramsci es un cl\u00e1sico. Es cierto, aunque tambi\u00e9n lo es que Gramsci es un cl\u00e1sico que esta de moda y eso, lamentablemente, se traduce demasiadas veces en una canonizaci\u00f3n, particularmente de retales de sus <em>Cuadernos<\/em> que se descontextualizan del conjunto, del objetivo de Gramsci al escribirlos y de la propia trayectoria de Gramsci. Tampoco ha sido eso lo que ha hecho Giaime, no ha seguido ning\u00fan hilo de los de moda; todo lo contrario, ha rescatado la integridad de su pensamiento interpret\u00e1ndolo a partir de la historia de Italia cuyo estudio e interpretaci\u00f3n son el punto de partida y el horizonte de la reflexi\u00f3n del cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>Los <em>Cuadernos<\/em> son una aportaci\u00f3n ineludible de la cultura universal y de la cultura de la izquierda; aunque no es su \u00fanica aportaci\u00f3n y de Gramsci se puede decir lo mismo que \u00e9l dijo de Lenin: al haber hecho progresar la doctrina pol\u00edtica ha hecho progresar tambi\u00e9n la filosof\u00eda. Gramsci lo hizo progresar con acci\u00f3n y pensamiento vinculado, con actividad pr\u00e1xica y no solo con sus escritos finales, que son una destilaci\u00f3n particular, y fundamental, de esa actividad pr\u00e1xica. Eso es algo que no siempre se percibe y que una determinadas aproximaciones a su figura, exclusivamente politol\u00f3gica o directamente revisionista, han oscurecido, en perjuicio del progreso de la filosof\u00eda en general y de la filosof\u00eda de la praxis en particular. La aproximaci\u00f3n, in\u00e9dita en Espa\u00f1a, a Gramsci en su faceta de historiador, tiene la gran virtud de situar al Gramsci de los <em>Cuadernos<\/em> en su integralidad hist\u00f3rica, en su continuidad ideol\u00f3gica y volitiva revolucionaria. El Gramsci historiador no es ni mucho menor un Gramsci menor, sino clave. De la misma manera que lo es Marx, del que nos recuerda Giaime que sus trabajos de historia, aparentemente menores, son fundamentales para la comprensi\u00f3n de su pensamiento y sus preocupaciones; a lo que se podr\u00eda a\u00f1adir la premisa mayor, Marx concibe y explica el capitalismo no como un sistema abstracto, natural, sino como hecho hist\u00f3rico y rastrea su formaci\u00f3n en el tiempo entre los siglos XIV y XVII, en un cap\u00edtulo XXIV que es historia pura.<\/p>\n<p>Hay que leer el libro de Giaime para darse cuenta cabal de su importancia; destacar uno u otro pasaje, resumirlo es algo que ha de hacer cada lector por su cuenta. En esta presentaci\u00f3n y, al hilo de mi lectura, os voy a proponer algunas consideraciones concretas.<\/p>\n<p><strong>Recepci\u00f3n de Gramsci (mis recuerdos)<\/strong><\/p>\n<p>La primera recepci\u00f3n p\u00fablica de Gramsci fueron las traducciones de Sol\u00e9 Tura de algunos vol\u00famenes monogr\u00e1ficos de la primera edici\u00f3n de los textos de los <em>Cuadernos<\/em> promovida por Togliatti (sin Togliatti m\u00e1s que probablemente nunca hubieran existido los <em>Cuadernos<\/em>) entre 1966 y 1968. No obstante, Gramsci ya era conocido entre cuadros del PSUC, quiz\u00e1s muy vagamente desde finales de los cincuenta, y sin ninguna duda en la primera mitad de los sesenta. El desv\u00e1n de la tienda de Gras, en la calle Parlamento de Barcelona, ofrec\u00eda los t\u00edtulos de las monograf\u00edas de Gramsci editadas en castellano en traducci\u00f3n de Aric\u00f3, y publicados por Lautaro, desde 1955, entre una abundante muestra de literatura marxista\u2026 y no menos abundante de literatura er\u00f3tica y la revista francesa <em>Lui<\/em>. Al desv\u00e1n acud\u00ed de la mano de Emili Gasch y Francesc Artal y todav\u00eda conservo el ejemplar de <em>Literatura y vida nacional<\/em>, publicado en 1961, que compr\u00e9 durante el curso de la Capuchinada. Francesc Vallverd\u00fa, pieza b\u00e1sica de <em>Nous Horitzons<\/em>, public\u00f3 en <em>Serra d\u2019Or<\/em>, en julio de 1965, unas notas sobre \u00abcultura popular\u00bb en las que citaba a Gramsci. En el numero de <em>NH<\/em> del tercer trimestre de 1967, se public\u00f3 un dossier sobre Gramsci con art\u00edculos de Sacrist\u00e1n, Vallverd\u00fa, Ernest Lluch, Jos\u00e9 Maria Castellet, Alexandre Cirici-Pellicer, Joaquim Molas, con escaso valor alguno de ellos (Fuster pretendi\u00f3 que Gramsci solo se le conoci\u00f3 en Catalu\u00f1a a partir de la traducci\u00f3n catalana de Sol\u00e9 Tura; y Lluch despreci\u00f3 al comunista italiano, que es obvio que no hab\u00eda le\u00eddo, sosteniendo que su obra solo contemplaba temas econ\u00f3micos). Fontana, que formaba parte del dossier, qued\u00f3 descolgado de esa edici\u00f3n y tuvo que esperar al n\u00famero del Cuarto Trimestre, por razones que desconozco; por otra parte como correspond\u00eda al car\u00e1cter p\u00fablico que se quiso dar al dossier, de presentaci\u00f3n de Gramsci a la sociedad catalana, ese art\u00edculo fue el \u00fanico que Fontana public\u00f3 en la revista del PSUC con su nombre y no con el seud\u00f3nimo que utilizaba. Giaime ha explicado la historia de esas publicaciones en su libro <em>Cultura clandestina<\/em> y el art\u00edculo de Fontana en el que hoy nos presenta; las an\u00e9cdotas del desv\u00e1n de Gras son mi propio testimonio. Fue una recepci\u00f3n minoritaria, incluidas las publicaciones de Sol\u00e9 Tura.<\/p>\n<p>Mi segundo recuerdo es que la recepci\u00f3n de Gramsci se potenci\u00f3 de manera exponencial con la <em>Antolog\u00eda<\/em> de Sacrist\u00e1n, a comienzos de los setenta; acompa\u00f1ando el acceso a las publicaciones marxistas italianas de todo, tipo \u2013incluidas las obras de Gramsci publicadas por Einaudi\u2013 puestas a la venta en la Librer\u00eda Letteradura de los hermanos Ancochea, en el Paseo de Gracia. Ninguna de esas presentaciones de Gramsci hicieron hincapi\u00e9, apenas si mencionaron, la dimensi\u00f3n de Gramsci como historiador. Hasta que lleg\u00f3\u2026Giaime [Fidel]<\/p>\n<p><strong>Gramsci comunista<\/strong><\/p>\n<p>La <em>Antolog\u00eda<\/em> de Sacrist\u00e1n, tuvo un acierto may\u00fasculo, incluyendo entre sus primeros textos el art\u00edculo \u00abLa Revoluci\u00f3n contra el Capital\u00bb de noviembre de 1917, al que hay que leer acompa\u00f1ado del articulo posterior \u00abNuestro Marx\u00bb de mayo de 1918, incluido tambi\u00e9n en la <em>Antolog\u00eda<\/em>. Ambos, y en particular el primero, fueron el inicio de la larga y nunca rota \u2013en mi opini\u00f3n\u2013 relaci\u00f3n intelectual y pol\u00edtica con Lenin y con el movimiento comunista. Gramsci percibi\u00f3 y comparti\u00f3 plenamente el giro pol\u00edtico que Lenin dio al marxismo de su \u00e9poca. Los dos lucharon siempre contra todas las inercias economicistas que se mantuvieron en el bolchevismo y en la Internacional Comunista, que tuvieron como exponente m\u00e1s importante a Bujarin \u2013sobrevalorado en su condici\u00f3n de te\u00f3rico\u2013 y Varga y contaminaron de nuevo la pol\u00edtica comunista tras la muerte de Lenin; y no solo a la corriente mayoritaria del movimiento comunista, tambi\u00e9n a su disidente principal Trotsky, cuyo libro de divulgaci\u00f3n de Marx publicado por la editorial argentina Losada no tiene nada que envidiar del catecismo de Bujarin.<\/p>\n<p>Contra algunas afirmaciones, mi opini\u00f3n es que el Gramsci de los <em>Cuadernos de C\u00e1rcel<\/em> no lleva a cabo una ruptura ni con Lenin ni con el comunismo. Tampoco son los escritos de un derrotado, es decir que se sienta derrotado, sino de alguien que ha perdido una guerra pero porque quiere proseguir la lucha se emplea a fondo para examinar las causas de la derrota y sentar bases m\u00e1s s\u00f3lida para futuras batallas. Son por ello una continuidad; una continuidad positiva, fruct\u00edfera, por cuanto efectivamente las bases que establece suponen un salto de calidad en la filosof\u00eda de la praxis y en la propuesta pol\u00edtica revolucionaria.<\/p>\n<p>No solo hay continuidad esencial, hay tambi\u00e9n manifestaciones expl\u00edcitas de continuidad e incluso reconocimiento. En m\u00e1s de una ocasi\u00f3n Gramsci repite su reconocimiento de la aportaci\u00f3n fundamental de Lenin: cuando elabora su concepto de hegemon\u00eda; luego, como Lenin hizo con Marx, da su propio salto. Hay una clara continuidad en la reflexi\u00f3n que Lenin ya hace en 1919 y sobre la que insiste en 1921-1922, sobre los diferentes ritmos revolucionarios seg\u00fan los diversos grados de desarrollo del capitalismo y de construcci\u00f3n del estado, que se complementa en la distinci\u00f3n entre occidente y oriente, y los conceptos de guerra de posiciones y guerra de maniobras. Cuando reconoce el progreso que Lenin ha procurado a la filosof\u00eda; hay un pasaje en el que Gramsci afirma que el Lenin fil\u00f3sofo no est\u00e1 en absoluto en el olvidable op\u00fasculo <em>Materialismo y Empiriocriticismo<\/em>, sino en su doctrina y su acci\u00f3n pol\u00edtica; en el n\u00facleo del giro pol\u00edtico de Lenin, de su heterodoxia contra <em>El Capital<\/em> de la socialdemocracia organizada en partidos, un giro que es el fundamento de la reformulaci\u00f3n de la met\u00e1fora arquitect\u00f3nica de las estructuras superpuestas y la formulaci\u00f3n del concepto de bloque hist\u00f3rico.<\/p>\n<p><strong>Un lenguaje propio<\/strong><\/p>\n<p>Con lo que rompe Gramsci es con el <em>diamat<\/em>, con la conversi\u00f3n de la teor\u00eda en catequesis y de la pol\u00edtica en propaganda catequ\u00edstica (puede haber otra propaganda, que es buena y necesaria). Y, desde luego, la continuidad de Gramsci no es ni m\u00edmesis, ni \u00abaportaci\u00f3n\u00bb, sino desarrollo, progreso en la doctrina pol\u00edtica. Y es tan potente ese progreso, realizado con su propia experiencia, pensado con su propia cabeza, no a trav\u00e9s de la cabeza y la experiencia de otro, que elabora su propio lenguaje. Giaime insiste en algo en lo que no puedo estar m\u00e1s de acuerdo: ese lenguaje particular de los <em>Cuadernos<\/em> no es un camuflaje, es expresi\u00f3n de su innovaci\u00f3n te\u00f3rica. Y generalmente resulta una expresi\u00f3n acertada, aunque reconozco que hay un sintagma que no me acaba de convencer, el de la \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bbno por su concepto que me parece luminoso, sino en funci\u00f3n de las virtudes intuitivas que creo que lenguaje pol\u00edtico ha de incluir para hacerse discurso de masas. Enti\u00e9ndase no discrepo del concepto, de la interpretaci\u00f3n que supone y que Giaime hace meridiana en su explicaci\u00f3n de como se gest\u00f3; solo manifiesto que no me acaba de convencer, porque no deja de tener una carga de ox\u00edmoron o de reduccionismo del t\u00e9rmino revoluci\u00f3n. Man\u00edas de uno. \u00bfpodr\u00eda encontrarse alg\u00fan t\u00e9rmino que incluya la ruptura contrarrevolucionaria, que no es, adem\u00e1s, meramente \u00abgatopardismo\u00bb?, porque adem\u00e1s el contenido de la revoluci\u00f3n es tambi\u00e9n hist\u00f3rico y la revoluci\u00f3n en los tiempos de Mazzini y Cavour no ten\u00eda el mismo contenido que en los de Mussolini.<\/p>\n<p><strong>Y el lenguaje propio de Giaime<\/strong><\/p>\n<p>El relato hist\u00f3rico que hace Giaime que contextualiza su exposici\u00f3n del Gramsci historiador, es extraordinario: sint\u00e9tico y claro, expositivo e intuitivo. Giame no es un lector\/expositor pasivo de Gramsci. Pone al servicio de su exposici\u00f3n sus propios conocimientos y tambi\u00e9n interpretaciones. Con Giaime podemos comprobar que la historia general de Rissorgimento, como se produjo y la consider\u00f3 Gramsci, es una historia que trasciende las fronteras italianas y que proporciona unas cuantas lecciones de presente. La que subraya ante la cuesti\u00f3n del Estatuto Albertino el predominio de la pol\u00edtica sobre el derecho y no al rev\u00e9s; la diferencia entre las constituciones jur\u00eddicas y las constituciones reales, y como estas enmiendan la plana a las primeras. No es solo un caso italiano, la constituci\u00f3n real, nunca codificada, de Inglaterra-Gran Beta\u00f1a es un ejemplo indiscutible; tambi\u00e9n lo es la \u00abConstituci\u00f3n Gr\u00e9vy\u00bb francesa que impuso la pr\u00e1ctica parlamentarista acordada en la batalla pol\u00edtica contra Mac Mahon sobre el presidencialismo semimon\u00e1rquico de la Tercera Rep\u00fablica francesa y abri\u00f3 el camino de su democratizaci\u00f3n dejando atr\u00e1s los fundamentos autoritarios y criminales de Thiers. Por cierto, una de las muestras del activismo de Giaime en la s\u00edntesis hist\u00f3rica que hace del Rissorgimento y de las primeras d\u00e9cadas del Reino de Italia es la comparaci\u00f3n con esa Tercera Rep\u00fablica que hizo de Francia un estado fuerte por la introducci\u00f3n de todos los ciudadanos en la pol\u00edtica nacional (quedaron fuera las ciudadanas).<\/p>\n<p><strong>Una consideraci\u00f3n para acabar<\/strong><\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del fascismo. La Internacional Comunista se vio sorprendida por el fascismo y le cost\u00f3 entenderlo; pero no porque no se iniciaran esfuerzos para ello. Prueba es el debate truncado del Tercer Pleno de la IC, de junio de 1923. Las certezas de Zinoviev, de su consideraci\u00f3n simplona y despreciativa del fascismo, y las dudas de Zetkin y Radek y sobre todo de Tasca, uno de los delegados italianos. Zetkin sostuvo que hab\u00eda que conocer mejor su naturaleza, no pod\u00eda equipararse fascismo con cualquier forma de dictadura, como la de Horthy en Hungr\u00eda (bofetada de hecho a Zinoviev que en ese pleno hab\u00eda identificado el golpe autoritario de junio de 1923 en Bulgaria como fascismo. Radek, en un texto extraordinario, defendi\u00f3 el acercamiento a todas las clases populares, tambi\u00e9n la peque\u00f1a burgues\u00eda, atra\u00edda por el nazismo, sobre la base de la defensa de la naci\u00f3n contra la agresi\u00f3n exterior (la invasi\u00f3n franco-belga del Rhur), reconociendo impl\u00edcitamente que el nacionalsocialismo, el mundo <em>folkish<\/em>, no eran simplemente agentes de la burgues\u00eda y en particular de la gran burgues\u00eda, que contemporizaba con esa invasi\u00f3n. Tasca afirm\u00f3 que el fascismo no era simplemente terrorismo; que la lucha contra el fascismo ser\u00eda larga porque, a pesar de su fracaso ideol\u00f3gico, estaba lejos de su fracaso pol\u00edtico y militar; antes que el propio Gramsci anunci\u00f3 que se estaba al principio de un largo per\u00edodo de lucha.<\/p>\n<p>El debate del Pleno se cierra en falso. En el verano de 1923 el CEIC se embarca en la aventura del octubre alem\u00e1n; en una temeraria propuesta insurreccional, que rebaja toda la experiencia acumulada por Lenin sobre la relaci\u00f3n entre el momento pol\u00edtico y el momento militar. El fracaso es may\u00fasculo, el levantamiento popular no llega a producirse, a pesar de descoordinados conatos insurreccionales comunistas. El episodio entrar\u00e1 de lleno en la pugna pol\u00edtica en el seno del Partido Comunista Ruso (bolchevique), no para analizarlo cr\u00edticamente, sino para instrumentalizarlo como arma arrojadiza contra los rivales. Ese m\u00e9todo perverso de debate se extiende a todos los aspectos de la pol\u00edtica comunista y desde luego al iniciado en el Pleno de 1923 sobre el fascismo. A partir de 1924 el fascismo no ser\u00e1 un objeto de estudio en el seno del CEIC, sino un motivo de agitaci\u00f3n\u2026 contra los considerados responsables del fracaso del octubre alem\u00e1n: los socialdem\u00f3cratas, de izquierda sobre todo, y los comunistas que quieren mantenerse en la l\u00ednea empezada por Lenin en 1921-1922, y que Trotsky incluido ha abandonado en el oto\u00f1o de 1923 (hasta Stalin fue m\u00e1s prudente). Servir\u00e1, sobre todo, para etiquetar a la socialdemocracia: primero esta es considerada como ala izquierda de la burgues\u00eda, para pasar a ser calificada como el fascismo verdaderamente amenazante. Ese momento del movimiento comunista hace una p\u00e9sima aportaci\u00f3n a la cultura de la izquierda: el fascismo deja de ser un sujeto pol\u00edtico y se convierte en un improperio. Algo que se mantendr\u00e1 dentro de la IC hasta que el ascenso del fascismo en Europa a partir de 1933 obligue a tomarlo de nuevo en serio por s\u00ed mismo, a considerar su naturaleza y a darle una respuesta pol\u00edtica general, y no solo de mala propaganda.<\/p>\n<p>Gramsci est\u00e1 presente en el Pleno de junio de 1923, pero no interviene asumiendo que su presencia es en condici\u00f3n de miembro del Comit\u00e9 Ejecutivo de la IC y que la posici\u00f3n de \u00e9ste la expresa Zinoviev. No interviene, pero debi\u00f3 tomar nota de ese debate y de los matices que apuntaban Clara Zetkin, Radek y su compa\u00f1ero de direcci\u00f3n en el PC Italiano Angelo Tasca. Como debi\u00f3 tomarla de todos los debates de la direcci\u00f3n del PC Ruso y de la IC en sus tiempos de estancia en Mosc\u00fa, que transcurren entre el tramo final de la presencia pol\u00edtica de Lenin \u2013al que consigue conocer de manera personal\u2013 y el inicial de la gran crisis interna manifestada en el enfrentamiento entre Trotsky y bloque de direcci\u00f3n constituido por Stalin, Bujarin, Zinoviev y Kamenev. Pienso que esa estancia en Mosc\u00fa, en ese momento de fractura e inflexi\u00f3n del movimiento comunista, fue fundamental en la evoluci\u00f3n del pensamiento de Gramsci y que ser\u00eda m\u00e1s que deseable un mejor conocimiento de sus intervenciones pol\u00edticas en el aparato de la IC; que la inaccesibilidad a los fondos de Mosc\u00fa, mantenida para la documentaci\u00f3n profunda, hace hoy por hoy imposible.<\/p>\n<p>Sea como fuere, los comunistas italianos, ante el cambio de orientaci\u00f3n del movimiento comunista van emprendiendo su propio camino, presionados por el combate contra el fascismo ya erigido en dictadura. En esa singularidad Togliatti y Gramsci llegar\u00e1n a la conclusi\u00f3n de que la duraci\u00f3n del fascismo ser\u00e1 larga y que la salida al fascismo no ser\u00e1 el socialismo sino una etapa de transici\u00f3n, caracterizada por la uni\u00f3n de obreros, campesinos, sectores medios (en particular profesionales y empleados; peque\u00f1a burgues\u00eda proletarizada) en un proyecto com\u00fan de revoluci\u00f3n popular. En ello est\u00e1n cuando Gramsci es detenido y maximaliza sus posibilidades dirigentes en la c\u00e1rcel desarrollando su propio cuerpo de pensamiento; y en \u00e9l su caracterizaci\u00f3n del fascismo como segunda revoluci\u00f3n pasiva y su l\u00ednea de referencia pol\u00edtica cimentada en la experiencia hist\u00f3rica: contra el consenso liberal, excluyente de las clases subalternas, contra el consenso fascista, que las incluye en su pol\u00edtica de masas pero las subordina al industrialismo y el latifundismo, un consenso democr\u00e1tico que les da todo el protagonismo como clases dominantes, las pone en la condici\u00f3n de imponer su hegemon\u00eda. Es en el transcurso de su inmersi\u00f3n en la historia para comprender el presente y proponer la respuesta revolucionaria que Gramsci dar\u00e1 el salto doctrinal; apuntando finalmente a los par\u00e1metros en los que habr\u00e1 de moverse la guerra de posici\u00f3n, a los indicativos b\u00e1sicos de una nueva pol\u00edtica que no hay porque entender en t\u00e9rminos adan\u00edsticos, que no creo que as\u00ed los entendiera \u00e9l y que, en cualquier caso no puede avanzar m\u00e1s en su concreci\u00f3n al faltarle \u2013por fuerza ajena a su voluntad\u2013 el momento de su desarrollo pr\u00e1ctico.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Acto organizado por la librer\u00eda Documenta, la editorial Comares y la Associaci\u00f3 d&#8217;Estudis Gramscians de Catalunya, y celebrado en dicha<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10798,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,26],"tags":[1784,1783,921],"class_list":["post-10796","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-historia-del-comunismo","tag-giaime-pala","tag-la-fuerza-y-el-consenso-ensayo-sobre-gramsci-como-historiador","tag-presentaciones"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10796","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10796"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10796\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10798"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10796"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10796"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10796"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}