{"id":1087,"date":"2009-03-12T00:00:00","date_gmt":"2009-03-12T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1087"},"modified":"2020-02-23T16:20:11","modified_gmt":"2020-02-23T15:20:11","slug":"las-crisis-en-la-era-senil-del-capitalismo-esperando-inutilmente-al-quinto-kondratieff","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1087","title":{"rendered":"Las crisis en la era senil del capitalismo. Esperando in\u00fatilmente al quinto Kondratieff"},"content":{"rendered":"<p><b>Publicado en el \u201cEl Viejo Topo\u201d, Barcelona, n\u00b0253, Febrero 2009<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>Incertidumbre<\/b><\/p>\n<p><i>Incertidumbre<\/i> es la palabra que mejor define el clima psicol\u00f3gico actual, todos los precedentes capitalistas de esta crisis se han demostrado inservibles a la hora de entender lo que esta sucediendo. La imagen de la \u00ab<i>terra incognita\u00bb, <\/i>del ingreso a un territorio desconocido se va imponiendo entre las elites de las grandes potencias, en un articulo reciente aparecido en <i>\u00abThe Independent\u00bb<\/i> Jeremy Walker resume bastante bien esa nueva percepci\u00f3n: <i>\u00abNos encontramos en un mar desconocido, nadie sabe hacia donde vamos. lo \u00fanico que sabemos es que la tormenta econ\u00f3mica prosigue su marcha\u00bb <\/i>(1).<\/p>\n<p>Por su parte James Rickards, una figura clave del aparato de inteligencia norteamericano (formalmente es asesor financiero del Gabinete del Secretario de Defensa) present\u00f3 el 17 de Diciembre de 2008 un informe auspiciado por la U.S. Navy donde traza cuatro escenarios catastr\u00f3ficos sobre el futuro de los Estados Unidos, uno (como no pod\u00eda ser de otra manera en la era Bush) describiendo un mega ataque terrorista que aprovechar\u00eda la extrema debilidad de la econom\u00eda para asestar un golpe mortal al Imperio, otro centrado en una supuesta agresi\u00f3n financiera de China vendiendo masivamente en el mercado d\u00f3lares y t\u00edtulos p\u00fablicos estadounidenses provocando as\u00ed el derrumbe de sus cotizaciones. Un tercer escenario presenta la ca\u00edda libre del d\u00f3lar y las consecuencias desastrosas para la sociedad imperial y el resto del mundo y en fin un cuarto escenario, tal vez el m\u00e1s importante, denominado \u00abDerrumbe existencial\u00bb que pronostica una depresi\u00f3n prolongada con reducci\u00f3n del Producto Bruto Interno del orden del 35 % a los largo de los pr\u00f3ximos 6 o 7 a\u00f1os, una tasa de desocupaci\u00f3n que pronto llegar\u00eda al 15 %, etc. (2).<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n de la auto regulaci\u00f3n del mercado financiero se ha esfumado, los gur\u00faes de la especulaci\u00f3n se ocultaron o cambiaron de discurso acudiendo a otros dioses; los de la intervenci\u00f3n estatal a los que ellos hace unas pocas d\u00e9cadas hab\u00edan arrojado al ba\u00fal de los viejos objetos in\u00fatiles. Hacia fines de 2008 numerosas revistas especializadas de todos los continentes, algunas destinadas al gran p\u00fablico, mostraban la fotograf\u00eda de Lord Keynes desenterrado para salvarnos del desastre. Pero hasta ahora la nueva-vieja magia intervencionista ha demostrado la m\u00e1s completa impotencia; varios millones de millones de d\u00f3lares, euros y otras monedas fuertes (\u00bffuertes?) fueron lanzadas al mercado en espectaculares operaciones de salvataje con resultado nulo, el mercado financiero no se autoregula pero tampoco acepta ser regulado. Una avalancha de acontecimientos ha sepultado por completo los pron\u00f3sticos conservadoras de los triunfadores de Guerra Fr\u00eda, el futuro ya no ser\u00e1 un <i>mas-de-lo-mismo y <\/i>al hundirse esa linealidad burguesa de la historia reaparece con una fuerza inusitada lo que Mircea Eliade denominaba <i>\u00abel terror a la historia\u00bb<\/i>, en este caso a una probable sucesi\u00f3n de hechos donde los poderes y valores dominantes no sean respetados, desbordados por fuerzas hostiles, es en el seno de las clases dominantes donde ese terror crece velozmente.<\/p>\n<p>La crisis financiera es gigantesca pero tambi\u00e9n los son las \u00abotras crisis\u00bb unas m\u00e1s visibles o virulentas que otras convergiendo hasta conformar un fen\u00f3meno in\u00e9dito. Para tomar un solo ejemplo, la crisis energ\u00e9tica que expresa por ahora el estancamiento y pr\u00f3xima reducci\u00f3n de la producci\u00f3n petrolera global, fue hasta hace muy poco un catalizador decisivo de la especulaci\u00f3n y la inflaci\u00f3n (hasta antes de la ca\u00edda econ\u00f3mica global del \u00faltimo trimestre de 2008) y nos espera en un futuro no muy lejano para darnos nuevos golpes inflacionarios, cuando la extracci\u00f3n descienda algunos pelda\u00f1os m\u00e1s o cuando la depresi\u00f3n econ\u00f3mica se detenga. Por otra parte la crisis energ\u00e9tica est\u00e1 asociada a la crisis alimentaria y ambas se\u00f1alan la existencia de un impasse tecnol\u00f3gico general que se extiende al Medio Ambiente y\u00a0 al aparatismo militar-industrial, todo ello concentrado y exacerbado a partir del colapso financiero en los Estados Unidos, el centro del mundo.<\/p>\n<p>Es posible entonces afirmar que las diversas crisis no son sino aspectos de una \u00fanica crisis, sist\u00e9mica, del capitalismo como etapa de la historia humana (3).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/77f959f119f4fb2321e9ce801e2f5163_files\/image002.jpg\" \/><\/p>\n<p><b>Ciclos<\/b><\/p>\n<p>Una componente importante de esa crisis psicol\u00f3gica es la constataci\u00f3n de que ciertos ciclos que parec\u00edan regir el funcionamiento econ\u00f3mico han dejado de funcionar, se trata de la destrucci\u00f3n de la creencia en que luego de un determinado n\u00famero meses o a\u00f1os de vacas flacas llegar\u00eda el de las vacas gordas y que el sistema seguir\u00eda su camino ascendente.<\/p>\n<p>Los ciclos decenales descubiertos por Juglar hacia 1860 atravesaron buena parte del siglo XIX expresando las oscilaciones del joven capitalismo industrial aunque al final del mismo esas rutinas se fueron desdibujando. Hacia 1885 en una nota anexa al Libro III del Capital Engels se\u00f1alaba que <i>\u00abse ha operado un viraje desde la \u00faltima gran crisis general (1867). La forma aguda del proceso peri\u00f3dico con su ciclo de diez a\u00f1os que se ven\u00eda observando hasta entonces parece haber cedido el puesto a una sucesi\u00f3n m\u00e1s bien cr\u00f3nica y larga de per\u00edodos relativamente cortos y tenues de mejoramiento de los negocios y de per\u00edodos relativamente largos\u00a0 de depresi\u00f3n&#8230;\u00bb<\/i>. Y atribu\u00eda ese cambio a la nueva configuraci\u00f3n econ\u00f3mica internacional marcada por el r\u00e1pido desarrollo de los medios de comunicaci\u00f3n, la ampliaci\u00f3n del mercado mundial y el fin del monopolio industrial ingl\u00e9s (4). Los viejos ciclos decenales tend\u00edan a desaparecer porque el capitalismo hab\u00eda sufrido cambios estructurales decisivos.<\/p>\n<p>Pero ello no afect\u00f3 a otras rutinas del sistema como las ondas largas de Kondratieff, etapas de aproximadamente entre 50 y 60 a\u00f1os (la primera mitad de ascenso econ\u00f3mico y la segunda de descenso) que se ven\u00edan sucediendo a partir de la revoluci\u00f3n industrial inglesa. A lo largo de la historia del capitalismo han sido registrados cuatro ciclos de Kondratieff, el primero se inici\u00f3 a fines del siglo XVIII y concluy\u00f3 a mediados del siglo XIX, el segundo termin\u00f3 durante la \u00faltima d\u00e9cada de ese siglo y el tercero durante los a\u00f1os 1940 cuando se inici\u00f3 un cuarto ciclo cuya\u00a0 etapa de prosperidad lleg\u00f3 hasta fines de los a\u00f1os 1960, hasta 1968 si seguimos la propuesta de Mandel que prefiere establecer cortes hist\u00f3ricos precisos (5). A partir de ese momento la tasa de crecimiento de la econom\u00eda mundial impulsada por los pa\u00edses capitalistas centrales describi\u00f3 una tendencia descendente en el largo plazo que no se ha detenido hasta la actualidad y que deber\u00eda prolongarse en un futuro previsible (ver Gr\u00e1fico 2).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/77f959f119f4fb2321e9ce801e2f5163_files\/image004.jpg\" \/><\/p>\n<p>Si aceptamos la periodizaci\u00f3n de Mandel, la fase descendente del primer Kondratieff habr\u00eda durado unos 22 a\u00f1os, la del segundo 20 a\u00f1os y la del tercero 26 a\u00f1os, el promedio es de aproximadamente 22,6 a\u00f1os, pero el descenso del cuarto Kondratieff ya estar\u00eda durando unos 40 a\u00f1os (en 2008) y no es demasiado osado pronosticar su prolongaci\u00f3n al menos un lustro m\u00e1s. Siguiendo el modelo te\u00f3rico la recuperaci\u00f3n debi\u00f3 haber comenzado hacia mediados de la d\u00e9cada pasada, ello no se produjo y tampoco ocurri\u00f3 en la actual (ver el Gr\u00e1fico 3).<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" src=\"docs\/77f959f119f4fb2321e9ce801e2f5163_files\/image006.jpg\" \/><\/p>\n<p>Peor a\u00fan, cada fase ascendente suele ser asociada a grandes innovaciones tecnol\u00f3gicas que modificaron los sistemas de producci\u00f3n y los estilos de consumo. As\u00ed sucedi\u00f3 durante la primera revoluci\u00f3n industrial con la m\u00e1quina a vapor y la expansi\u00f3n de la industria textil, a mediados del siglo XIX con el acero y el desarrollo de los ferrocarriles, a fines del siglo XIX con la electricidad, la qu\u00edmica y los motores,\u00a0 y la electr\u00f3nica, la petroqu\u00edmica y los autom\u00f3viles a mediados de los a\u00f1os 1940 en el debut del cuarto Kondratieff. As\u00ed <i>\u00abdebi\u00f3-haber-sucedido\u00bb<\/i> en la d\u00e9cada de los a\u00f1os 1990 atravesada por grandes innovaciones en inform\u00e1tica, biotecnolog\u00eda y nuevos materiales, sin embargo esos cambios t\u00e9cnicos no modificaron positivamente el curso de los acontecimientos, por el contrario acentuaron sus peores caracter\u00edsticas. Por ejemplo la inform\u00e1tica: cuando evaluamos su impacto seg\u00fan la importancia de la actividad econ\u00f3mica involucrada constatamos que su principal aplicaci\u00f3n se produjo en el \u00e1rea del parasitismo financiero cuyo volumen de negocios (unos mil millones de millones de d\u00f3lares) equivale actualmente a unas 19 veces el Producto Bruto Mundial.<\/p>\n<p>Esto me permite plantear la hip\u00f3tesis de que as\u00ed como ocurri\u00f3 hace cerca de un siglo con los ciclos decenales de Juglar podemos actualmente sostener que las ondas largas de Kondratieff han perdido validez cient\u00edfica, la fase descendente del cuarto Kondratieff ha sido triturada por la nueva realidad, la econom\u00eda mundial completamente hegemonizada por el parasitismo financiero obedece a una din\u00e1mica radicalmente diferente de la vigente durante la era del capitalismo industrial.<\/p>\n<p>Frente a esa evidencia no faltan los expertos y acad\u00e9micos apurados en encontrar una nueva rutina restauradora del orden, algunos proponen regresar a ciclos m\u00e1s cortos y violentos al estilo Juglar (\u00bfretorno al siglo XIX?), otros mixturan Juglar y Kondratieff introduciendo algunos adornos provenientes de la psicolog\u00eda social, otros realizan manipulaciones econom\u00e9tricas en el ciclo Kondratieff conservando as\u00ed la esperanza en una futura recomposici\u00f3n ascendente del sistema. Es el caso de Ian Gordon, renombrado especialista norteamericano en pron\u00f3sticos econ\u00f3micos que no duda fabricar un s\u00faper <i>\u00abcuarto Kondratieff\u00bb<\/i> estadounidense de casi 70 a\u00f1os, corriendo hacia la derecha el inicio de su etapa ascendente (desde 1940 a 1950) extendi\u00e9ndola hasta los\u00a0 a\u00f1os 1980 y proponer el fin del descenso (y el comienzo de un nuevo y maravilloso quinto Kondratieff capitalista) para finales de la segunda d\u00e9cada del siglo XXI (6).<\/p>\n<p><b>Senilidad<\/b><\/p>\n<p>El fin de las rutinas y el ingreso en un tiempo de desorden general nos est\u00e1n se\u00f1alando que el mundo burgu\u00e9s no se encuentra ante una enfermedad pasajera, una <i>\u00abcrisis c\u00edclica\u00bb m\u00e1s <\/i>al interior del gran ciclo, \u00fanico y supuestamente vigoroso del capitalismo sino ante una crisis de enorme amplitud donde las enfermedades se multiplican no por un capricho del destino sino porque el organismo, el sistema social universal, esta muy viejo.<\/p>\n<p>El capitalismo mundial ingres\u00f3 en la etapa senil (7) en los a\u00f1os 1970 cuando el parasitismo devino hegem\u00f3nico, a lo largo de dicha d\u00e9cada y del primer lustro de los a\u00f1os 1980 ocurrieron hechos decisivos en los Estados Unidos, entre ellos el debut de la declinaci\u00f3n de su producci\u00f3n petrolera, la decisi\u00f3n del gobierno de Nixon de terminar con el patr\u00f3n dolar-oro, la derrota en Vietnam a lo que luego se agregaron los d\u00e9ficits comerciales y fiscales cr\u00f3nicos y la suba incesante de las deudas p\u00fablica y privada, la concentraci\u00f3n de ingresos, el consumismo, la elitizaci\u00f3n y degradaci\u00f3n del sistema pol\u00edtico,\u00a0 etc.<\/p>\n<p>Todo eso deriv\u00f3 a comienzos del siglo XXI, cuando se desinfl\u00f3 la burbuja burs\u00e1til, en una situaci\u00f3n extremadamente grave a la que el Imperio respondi\u00f3 con una desesperada fuga hacia adelante: radicaliz\u00f3 su estrategia de conquista de Eurasia desplegando grandes operativos militares (Irak, Afganist\u00e1n) y reanim\u00f3 la especulaci\u00f3n financiera inflando la burbuja inmobiliaria y gracias a ella volviendo a inflar la burbuja burs\u00e1til. Ante la crisis del parasitismo financiero decidi\u00f3 impulsar una ola parasitaria mucho m\u00e1s grande que la anterior, no se trat\u00f3 de un <i>\u00aberror estrat\u00e9gico\u00bb<\/i> sino una consecuencia estrat\u00e9gica l\u00f3gica inscripta en la din\u00e1mica dominante del sistema de poder.<\/p>\n<p><b>Un primer indicador de senilidad es la decadencia de los Estados Unidos <\/b>resultado de un largo proceso de degradaci\u00f3n. La <i>\u00abglobalizaci\u00f3n\u00bb<\/i> desarrollada desde los a\u00f1os 1970 implic\u00f3 un triple proceso; el aburguesamiento casi completo del planeta (la cultura del capitalismo devino verdaderamente universal al derrotar a la URSS e integrar a China), la financierizaci\u00f3n integral del capitalismo (hegemon\u00eda parasitaria) y la unipolaridad, instalaci\u00f3n del Imperio norteamericano como poder supremo mundial. Principal consumidor global y \u00e1rea central de los negocios financieros internacionales a lo que se agrega el hecho decisivo de la <i>\u00abnorteamericanizaci\u00f3n\u00bb<\/i>\u00a0 de la cultura de las clases dominantes del mundo. Es por ello que la declinaci\u00f3n (senilidad) de los Estados Unidos, m\u00e1s all\u00e1 de sus consecuencias econ\u00f3micas (o incluyendo sus consecuencias econ\u00f3micas) constituye el motor de la decadencia universal del capitalismo.<\/p>\n<p>El Imperio ha sido a la vez verdugo y v\u00edctima del resto del mundo, su consumismo parasitario ha tenido como contrapartida los buenos negocios comerciales y financieros de las burgues\u00edas de la Uni\u00f3n Europea, China, Jap\u00f3n, India, etc. La hinchaz\u00f3n parasitaria estadounidense fue el amortiguador fundamental de la crisis de sobreproducci\u00f3n cr\u00f3nica de las grandes potencias, pero la burbuja imperial ahora se est\u00e1 desinflando y el capitalismo global ingresa en la depresi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Un segundo indicador de senilidad es la interacci\u00f3n entre dos fen\u00f3menos: la hipertrofia financiera global y la desaceleraci\u00f3n en el largo plazo de la econom\u00eda mundial<\/b> (ver el Gr\u00e1fico 2). A comienzos del siglo XXI hemos llegado a la financierizaci\u00f3n integral del capitalismo, las tramas especulativas han impuesto su <i>\u00abcultura\u00bb<\/i> cortoplacista y depredadora que ha pasado a ser el n\u00facleo central de la modernidad. Presenciamos un circulo vicioso; la crisis cr\u00f3nica de sobreproducci\u00f3n iniciada hace cuatro d\u00e9cadas comprimi\u00f3 el crecimiento econ\u00f3mico desviando excedentes financieros hacia la especulaci\u00f3n cuyo ascenso oper\u00f3 como un mega aspirador de fondos restados a la inversi\u00f3n productiva. Hoy la masa financiera mundial estar\u00eda llegando a los mil millones de millones de d\u00f3lares (solo las operaciones con productos financieros derivados registrados por el Banco de Basilea superan los 600 millones de millones de d\u00f3lares).<\/p>\n<p>La econom\u00eda mundial crece cada vez menos pero adem\u00e1s se enfrenta con un techo energ\u00e9tico que bloquea su desarrollo lo que nos sugiere el tema de la crisis energ\u00e9tica es decir de la incapacidad tecnol\u00f3gica del sistema para superar la trampa del agotamiento de los recursos naturales no renovables. No olvidemos que el capitalismo industrial pudo despegar desde fines del siglo XVIII porque consigui\u00f3 independizarse de los recursos energ\u00e9ticos renovables que lo somet\u00edan a sus ritmos de reproducci\u00f3n e imponer su l\u00f3gica a los recursos no renovables: el carb\u00f3n, seguido mas adelante por el petr\u00f3leo. Esa proeza depredadora (que nos llev\u00f3 al desastre actual) fue el pilar decisivo de la construcci\u00f3n de su sistema tecnol\u00f3gico articulador de una compleja y evolutiva red de procedimientos productivos, productos, materias primas, h\u00e1bitos de consumo, etc., enlazando al desarrollo cient\u00edfico y a las estructuras de poder.<\/p>\n<p>La crisis energ\u00e9tica est\u00e1 asociada a la crisis alimentaria a las que deber\u00edamos agregar la crisis ambiental para dejar al descubierto <b>un tercer indicador de senilidad: el bloqueo tecnol\u00f3gico. <\/b>Es \u00fatil el concepto de <i>limite estructural del sistema tecnol\u00f3gico <\/i>definido por Bertrand Gille como el punto en el que dicho sistema es incapaz de aumentar la producci\u00f3n a un ritmo que permita satisfacer necesidades humanas crecientes (8), no se trata de necesidades humanas en general, ahist\u00f3ricas, sino de demandas sociales hist\u00f3ricamente determinadas. Es as\u00ed posible formular la hip\u00f3tesis de que el sistema tecnol\u00f3gico del capitalismo estar\u00eda llegando a su l\u00edmite superior m\u00e1s all\u00e1 del cual va dejando de ser el pilar decisivo del desarrollo de las fuerzas productivas para convertirse en la punta de lanza de su destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>El capitalismo esta ahora generando un enorme desastre ecol\u00f3gico, resultado de una <i>rigidez civilizacional<\/i> decisiva que impide superar una din\u00e1mica tecnol\u00f3gica que conduce hacia la depredaci\u00f3n catastr\u00f3fica del medio ambiente. Cada vez que eso ocurri\u00f3 en el pasado precapitalista fue porque la civilizaci\u00f3n que engendr\u00f3 dicho sistema t\u00e9cnico hab\u00eda llegado a su etapa senil (la destrucci\u00f3n del medio ambiente es en realidad autodestrucci\u00f3n del sistema social existente).<\/p>\n<p><b>Un cuarto indicador de senilidad es la degradaci\u00f3n estatal-militar <\/b>puesta en evidencia por el fracaso de la aventura de los halcones norteamericanos pero que expresa una realidad global. El estado intervencionista permiti\u00f3 controlar las crisis capitalistas ocurridas desde comienzos del siglo XX, su ascenso estuvo siempre asociado al del militarismo, a veces de manera visible y otras, luego de la segunda guerra mundial, bajo disfraz democr\u00e1tico (si observamos la evoluci\u00f3n de los Estados Unidos desde los a\u00f1os 1930 comprobaremos que el <i>\u201ckeynesianismo militar\u201d<\/i> ha constituido hasta hoy la espina dorsal de su sistema).<\/p>\n<p>Pero finalmente el desarrollo de las fuerzas productivas universales, hasta llegar a su degeneraci\u00f3n parasitaria-financiera actual, termin\u00f3 por desbordar a sus reguladores estatales sumergi\u00e9ndolos en la mayor de sus crisis. El neoliberalismo aparent\u00f3 ser la expresi\u00f3n de una globalizaci\u00f3n superadora de los estrechos capitalismos nacionales; en realidad se trataba del vigoroso monstruo financiero devorando a su padre\u00a0 estatal-productivo-keynesiano. Ahora acorralados por la crisis los dirigentes de las grandes potencias retornan al intervencionismo estatal que resulta impotente ante la marea financiera.<\/p>\n<p>Esta decadencia estatal incluye la del militarismo moderno evidenciado por el empantanamiento militar del Imperio en Irak y del conjunto de Occidente en Afganist\u00e1n. Se trata de un doble fen\u00f3meno, por una parte la ineficacia t\u00e9cnica de esos super aparatos militares para ganar las guerras coloniales y por otra su gigantismo parasitario operando como acelerador de la crisis, el caso norteamericano es ejemplar (y sobre determinante): la hipertrofia b\u00e9lica aparece como un factor decisivo de los d\u00e9ficits fiscales y la corrupci\u00f3n generalizada del Estado.<\/p>\n<p><b>Un quinto indicador de senilidad<\/b> es la crisis urbana desatada en la era neoliberal y que se agravar\u00e1 exponencialmente al ritmo de la crisis actual. Desde comienzos de los a\u00f1os 1980, cuando la desocupaci\u00f3n y el empleo precario en los pa\u00edses centrales se hicieron cr\u00f3nicos y cuando la exclusi\u00f3n y la pobreza urbanas se expandieron en la periferia, el crecimiento de las grandes ciudades fue cada vez mas el equivalente de involuci\u00f3n de las condiciones de vida de las mayor\u00edas. La descomposici\u00f3n de las ciudades es claramente visible en la periferia pero no es su exclusividad, se trata de un fen\u00f3meno global aunque es en el mundo subdesarrollado donde se suceden los primeros colapsos, expresiones mas agudas de una ola multiforme, irresistible.<\/p>\n<p><b>Crisis<\/b><\/p>\n<p>Desde sus or\u00edgenes el capitalismo industrial experiment\u00f3 una larga sucesi\u00f3n de crisis de sobreproducci\u00f3n, en el siglo XIX se trat\u00f3 de crisis c\u00edclicas de crecimiento de una civilizaci\u00f3n joven; luego de cada gran turbulencia el sistema se expand\u00eda pero dejando secuelas negativas que se fueron acumulando hasta finalmente engendrar una fuerza parasitaria-financiera que hacia comienzos del siglo XX devino dominante. En ese momento el capitalismo ingres\u00f3 en su era de <i>\u00abmadurez\u00bb<\/i>, la intervenci\u00f3n estatal junto a los parasitismos militar y financiero consiguieron controlar las crisis de las que emergieron fen\u00f3menos de decadencia que dieron un salto cualitativo al estallar la crisis de sobreproducci\u00f3n de fines de los a\u00f1os 1960. Esta \u00faltima fue amortiguada, el sistema global sigui\u00f3 creciendo pero sobre la base de la expansi\u00f3n exponencial de la depredaci\u00f3n ambiental y del parasitismo, principalmente financiero, que pas\u00f3 a controlar por completo al conjunto del mundo burgu\u00e9s inaugurando la era senil del capitalismo<\/p>\n<p>Es en este nuevo contexto que se fue preparando el gran estallido que hoy presenciamos cuyo disparador ha sido el colapso financiero de 2008, a partir del mismo el capitalismo global va pasando (r\u00e1pidamente) de ser un sistema viejo creciendo cada vez menos y con mayores costos sociales para devenir abiertamente una fuerza destructora de las fuerzas productivas y su contexto ambiental (de la <i>\u00abdestruccion creadora\u00bb<\/i> schumpeteriana del siglo XIX a la destrucci\u00f3n depredadora del siglo XXI).<\/p>\n<p>Las civilizaciones anteriores al capitalismo no liquidadas por factores ex\u00f3genos (invasiones, cat\u00e1strofes naturales, etc.) lo fueron por devastadoras y prolongadas crisis de subproducci\u00f3n donde sus rigidez t\u00e9cnica (producto del envejecimiento cultural) boqueaba el desarrollo productivo y desataba una cat\u00e1strofe ecol\u00f3gica. El motor de esas tragedias fue siempre el predominio paralizante del parasitismo acumulado durante el largo ciclo civilizacional.<\/p>\n<p>La burgues\u00eda proclamaba haber terminado con las crisis de subproducci\u00f3n de las antiguas civilizaciones gracias al excepcional dinamismo tecnol\u00f3gico del sistema\u00a0 que solo pod\u00eda sufrir crisis c\u00edclicas de sobreproducci\u00f3n<b> <\/b>siempre controladas gracias a la creciente sofisticaci\u00f3n de sus instrumentos de intervenci\u00f3n (que el neoliberalismo no elimin\u00f3 sino que los potenci\u00f3 poni\u00e9ndolos al servicio de la depredaci\u00f3n financiera). Se burlaba de los catastrofistas, en especial los marxistas, que aguardaban la crisis general y final de sobreproducci\u00f3n que nunca lleg\u00f3. Sin embargo dichas crisis fueron acumulando un potencial parasitario que est\u00e1 ahora comenzando a generar una crisis de subproducci\u00f3n planetaria, la mayor de la historia humana. Si en este caso quisi\u00e9ramos seguir utilizando el concepto de <i>crisis c\u00edclica<\/i> lo deber\u00edamos hacer refiri\u00e9ndonos al ciclo aproximadamente bicentenario del capitalismo que acaba de ingresar en el per\u00edodo de aceleraci\u00f3n de la senilidad, de multiplicaci\u00f3n enfermedades y de colapsos.<\/p>\n<p><b>Cuatro esperas in\u00fatiles<\/b><\/p>\n<p>Teniendo presente este contexto de crisis sist\u00e9mica, civilizacional, quiero hacer referencia a cuatro esperas in\u00fatiles que florecen en los c\u00edrculos de poder y sus periferias cortesanas.<\/p>\n<p>La primera de ellas, que sobre determina a las otras tres, es la de la llegada de un quinto ciclo de Kondratieff, de una nueva prosperidad productiva del capitalismo, aguardado durante la d\u00e9cada pasada y la actual. No puede llegar porque la estructura econ\u00f3mica que engendraba a ese tipo de ciclos en el pasado ha desaparecido v\u00edctima del parasitismo financiero.<\/p>\n<p>La segunda se refiere a la llegada milagrosa de un nuevo keynesianismo que portando la espada del intervencionismo estatal les cortar\u00eda la cabeza a los malvados especuladores financieros instalando en el centro de la escena a los buenos capitalistas productivos. El nuevo h\u00e9roe keynesiano no llegar\u00e1 porque su instrumento decisivo, el Estado. es impotente frente a la marea financiera y lo es mucho m\u00e1s ante el oc\u00e9ano de la crisis sist\u00e9mica, adem\u00e1s la larga fiesta neoliberal lo ha degradado profundamente. Por otra parte los buenos capitalistas productivos no aparecen por\u00a0 ninguna parte, lo que si aparecen por todos lados son los genios de la especulaci\u00f3n financiera.<\/p>\n<p>La tercera espera in\u00fatil es la del renacimiento del Imperio luego de casi cuatro d\u00e9cadas de decadencia, sobrecargado de deudas, desquiciado por el consumismo, con una cultura productiva seriamente deteriorada. No existe ning\u00fan indicio serio de ese supuesto renacimiento.<\/p>\n<p>Finalmente la cuarta espera in\u00fatil es la de un nuevo Imperio capitalista o una nueva alianza imperial, un nuevo centro del mundo burgu\u00e9s, el acople total entre las grandes potencias descarta por completo esa expectativa (dicho acople es el resultado de un largo proceso de integraci\u00f3n que termin\u00f3 por conformar un sistema global fuertemente interrelacionado).<\/p>\n<p><b>Notas<\/b><\/p>\n<p>(1), DeDefensa.org, 17\/12\/2008 &#8211; Faits et comentaires- \u00abNotre temps de la Terra Incognita\u00bb (www.dedefensa.org).<\/p>\n<p>(2) Eamon Javers, \u00abFour really, really bad scenarios\u00bb, Politico.com, 17 de diciembre de 2008,\u00a0 (www.politico.com\/news\/stories\/1208\/16663.html).<\/p>\n<p>(3), Jorge Beinstein, \u201cLos rostros de la crisis. Reflexiones sobre el colapso de la civilizaci\u00f3n burguesa\u201d, Rebeli\u00f3n: http:\/\/www.rebelion.org\/docs\/75463.pdf,<\/p>\n<p>Espai Marx:\u00a0 http:\/\/www.moviments.net\/espaimarx\/index.php?lang=cat&amp;query=56352739f59643540a3a6e16985f62c7&amp;view=section<\/p>\n<p>(4), Carlos Marx, \u00abEl Capital\u00bb, Libro III, Cap\u00edtulo 30, nota 3, p\u00e1ginas 458 y 459, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, D.F, 1966.<\/p>\n<p>(5) Ernest Mandel, \u00abLas ondas largas del desarrollo capitalista\u00bb, Ediciones Siglo XXI de Espa\u00f1a, Madrid, 1986.<\/p>\n<p>(6) Ian Gordon, The Long Wave Analyst (http:\/\/www.thelongwaveanalyst.ca\/cycle.html).<\/p>\n<p>(7) El concepto de capitalismo senil fue elaborado en los a\u00f1os 1970 por Roger Dangeville (Roger Dangeville, \u201cMarx-Engels. La crise\u201d, editions 10\/18, Paris 1978) y retomado por varios autores en la d\u00e9cada actual\u00a0 (Jorge Beinstein, \u201cCapitalismo Senil\u201d, Ediciones Record, Rio de Janeiro, 2001), Samir Amin , \u201cAu del\u00e0 du capitalisme senile\u201d, Actuel Marx -PUF, Paris 2002).<\/p>\n<p>(8) \u201cHistoire des techniques\u201d, sous la direction de Bartrand Gille, La Pl\u00e9iade, Paris, 1978.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en el \u201cEl Viejo Topo\u201d, Barcelona, n\u00b0253, Febrero 2009<\/p>\n<p>Incertidumbre<\/p>\n<p>Incertidumbre es la palabra que mejor define el clima psicol\u00f3gico actual, todos los precedentes capitalistas de esta crisis se han demostrado inservibles a la hora de entender lo que esta sucediendo. La imagen de la &quot;terra incognita&quot;, del ingreso a un territorio desconocido se va imponiendo entre las elites de las grandes potencias, en un articulo reciente aparecido en &quot;The Independent&quot; Jeremy Walker resume bastante bien esa nueva percepci\u00f3n: &quot;Nos encontramos en un mar desconocido, nadie sabe hacia donde vamos. lo \u00fanico que sabemos es que la tormenta econ\u00f3mica prosigue su marcha&quot; (1).<\/p>\n<p>Por su parte James Rickards, una figura clave del aparato de inteligencia norteamericano (formalmente es asesor financiero del Gabinete del Secretario de Defensa) present\u00f3 el 17 de Diciembre de 2008 un informe auspiciado por la U.S. Navy donde traza cuatro escenarios catastr\u00f3ficos sobre el futuro de los Estados Unidos, uno (como no pod\u00eda ser de otra manera en la era Bush) describiendo un mega ataque terrorista que aprovechar\u00eda la extrema debilidad de la econom\u00eda para asestar un golpe mortal al Imperio, otro centrado en una supuesta agresi\u00f3n financiera de China vendiendo masivamente en el mercado d\u00f3lares y t\u00edtulos p\u00fablicos estadounidenses provocando as\u00ed el derrumbe de sus cotizaciones. Un tercer escenario presenta la ca\u00edda libre del d\u00f3lar y las consecuencias desastrosas para la sociedad imperial y el resto del mundo y en fin un cuarto escenario, tal vez el m\u00e1s importante, denominado &quot;Derrumbe existencial&quot; que pronostica una depresi\u00f3n prolongada con reducci\u00f3n del Producto Bruto Interno del orden del 35 % a los largo de los pr\u00f3ximos 6 o 7 a\u00f1os, una tasa de desocupaci\u00f3n que pronto llegar\u00eda al 15 %, etc. (2).\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[],"class_list":["post-1087","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-jorge-beinstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1087","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1087"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1087\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1087"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1087"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1087"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}