{"id":1091,"date":"2009-03-15T00:00:00","date_gmt":"2009-03-15T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1091"},"modified":"2020-02-23T16:16:09","modified_gmt":"2020-02-23T15:16:09","slug":"medios-alternativos-y-crisis-de-credibilidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1091","title":{"rendered":"Medios alternativos y crisis de credibilidad"},"content":{"rendered":"<p><i><a href=\"http:\/\/www.lajiribilla.cu\">La Jiribilla<\/a><\/i><i><\/i><\/p>\n<p>Empezar\u00e9 con una obviedad: lo peligroso de la as\u00ed llamada \u00abinformaci\u00f3n\u00bb \u2014lo que hace necesario un contrapunto alternativo\u2014 no es que la informaci\u00f3n sea mendaz o manipuladora ni que est\u00e9 al servicio de intereses espurios sino el hecho de que, mendaz y manipuladora y al servicio de intereses espurios, sea \u201ccre\u00edble\u201d. La pregunta que hay que hacerse es, por tanto, la siguiente: \u00bfc\u00f3mo se construye un marco de credibilidad en general? \u00bfC\u00f3mo se construye un marco de credibilidad bajo el capitalismo?<\/p>\n<p>Al menos por cinco v\u00edas:<\/p>\n<p>1. Digamos que de la misma manera que los medios de destrucci\u00f3n se justifican a s\u00ed mismos, a condici\u00f3n de que sean lo bastante destructivos, los medios de comunicaci\u00f3n son tanto m\u00e1s cre\u00edbles cuanto mayor es el n\u00famero de personas a las que potencialmente pueden enga\u00f1ar. Matar con un pu\u00f1al es inaceptable, horrendo, delictivo; matar con misiles, con bombas de racimo, con una bomba at\u00f3mica, es m\u00e1s o menos pol\u00e9mico o discutible y, finalmente, justificable y leg\u00edtimo. Igualmente, el grito a viva voz en un espacio p\u00fablico tiene siempre algo teatral o molesto; pero si uno coge un altavoz empieza a volverse m\u00e1s o menos serio; si uno tiene un peri\u00f3dico comienza a hacerse o\u00edr; y si uno tiene diez peri\u00f3dicos y cuatro televisiones entonces se pone fuera de toda sospecha. El medio p\u00fablico, en la medida en que es p\u00fablico y tanto m\u00e1s cuanto m\u00e1s p\u00fablico sea, est\u00e1 investido ya de una autoridad fiduciaria artefacta que se impone al margen del discurso y que es dif\u00edcil de cuestionar. La declaraci\u00f3n de un enamorado en la intimidad de una habitaci\u00f3n puede sonar falsa; una declaraci\u00f3n p\u00fablica de Bush tiene siempre algo sincero, claro, convincente, y habr\u00e1 que pensarla despu\u00e9s \u2015 en un acto ya secundario, un poco forzado y artificial \u2015 para desmentirla. Pero esto quiere decir naturalmente que, bajo el capitalismo, el acceso a los marcos de credibilidad artefactos est\u00e1 sujeto a severas restricciones econ\u00f3micas que determinan que en nuestro mundo solo puedan ser cre\u00eddos los mentirosos, los malvados, los ricos, los poderosos o, lo que es lo mismo, los due\u00f1os de los medios de destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Como consecuencia inmediata del punto anterior, podemos decir que a mayor libertad de informaci\u00f3n mayor credibilidad. Dec\u00eda el poeta Mattew Arnold que \u00absi los peri\u00f3dicos que uno lee puede decir lo que quieran, uno tiende a creer que est\u00e1 bien informado\u00bb. Pero es necesario explicar enseguida esta frase. Conviene distinguir de entrada entre libertad de expresi\u00f3n y libertad de informaci\u00f3n. La libertad de expresi\u00f3n pertenece al \u00e1mbito privado y puede ser m\u00e1s o menos desbocada, pero nunca objeto de planificaci\u00f3n institucional. Todos somos m\u00e1s o menos libres de decir lo que queramos, a condici\u00f3n de que lo escuche poca gente (nuestra familia, nuestros compa\u00f1eros de parranda, nuestros novios, los miembros de nuestro club). Como el \u00e1mbito privado est\u00e1 interferido por toda clase de relaciones de poder, ocurre que, bajo una dictadura, uno tiene miedo de alzar la voz en un caf\u00e9; y bajo un patriarcado una tiene miedo de llevar la contraria a su marido; y bajo una cultura racista uno finge estar de acuerdo con los blancos. En todo caso, el mecanismo que limita la libertad de expresi\u00f3n es siempre la \u00abautocensura\u00bb, que en unos casos es buena y en otros no: entre un superego razonable (condici\u00f3n del reconocimiento social) y un silencio aterrorizado cabe una modulaci\u00f3n casi infinita en la intimidad de relaciones sociales muy variadas y desigualmente negativas. En este sentido, la revoluci\u00f3n de internet consiste en que ha ensanchado sideralmente el campo de la libertad de expresi\u00f3n al tiempo que ha erosionado, para bien y para mal, los confines entre libertad de expresi\u00f3n y libertad de informaci\u00f3n. En la misma direcci\u00f3n, cabe tambi\u00e9n a\u00f1adir que esta frontera viene siendo sistem\u00e1ticamente borrada desde hace a\u00f1os por una cultura mercantil, impuesta desde los medios de comunicaci\u00f3n, en virtud de la cual el campo de la expresi\u00f3n invade, y suplanta, el campo de la informaci\u00f3n: y acabamos leyendo en un peri\u00f3dico o escuchando en televisi\u00f3n palabras que solo deber\u00edan pronunciarse en un caf\u00e9, en un club, en un dormitorio, cuando no exclusivamente en el recinto cerrado de la propia cabeza. Al contrario que la libertad de expresi\u00f3n, la libertad de informaci\u00f3n pertenece al espacio p\u00fablico, al que solo se puede acceder a trav\u00e9s de ciertos medios de producci\u00f3n y ciertas mediaciones tecnol\u00f3gicas. Por eso, de la misma manera que la libertad de expresi\u00f3n es en realidad libertad de autocensura, la libertad de informaci\u00f3n es en realidad libertad de censura. Creo que, expuestas de esta manera, se entienden mejor las cosas. Ciertos \u00f3rganos, ciertas instituciones, ciertos colectivos, reciben del estado el derecho soberano a censurar p\u00fablicamente un n\u00famero casi ilimitado de voces. La teor\u00eda liberal pretende que la multiplicaci\u00f3n de los \u00f3rganos de censura es precisamente la que garantiza la comparecencia de una pluralidad completa. Eso ser\u00e1 bajo el socialismo. Porque bajo el capitalismo, el estado delega el derecho de censura, no en manos de ciudadanos libres o, en el extremo, de partidos y colectivos civiles, sino de grandes multinacionales que son las que, directa o indirectamente, redactan los peri\u00f3dicos y programan las cadenas de televisi\u00f3n. Los mismos que deciden qui\u00e9n come y qu\u00e9 comemos, qui\u00e9n puede beber y qu\u00e9 bebemos, qui\u00e9nes van a matarse y con qu\u00e9 armas, qui\u00e9n puede ir al colegio y qu\u00e9 estudiamos, qui\u00e9n puede tener una casa y d\u00f3nde vivimos, qui\u00e9n puede llevar zapatos y c\u00f3mo nos vestimos, son los que deciden qui\u00e9n puede hablar y qu\u00e9 escuchamos. La paradoja de Arnold dice en realidad lo siguiente: mientras las fuerzas que destruyen el planeta puedan expresarse libremente, nosotros seguiremos sinti\u00e9ndonos libres, protegidos y satisfechos.<\/p>\n<p>3. Una tercera fuente de credibilidad tiene que ver con el formato. Las portadas de los peri\u00f3dicos del siglo XIX estaban divididas verticalmente en dos secciones: arriba se enunciaban los titulares de las noticias; abajo se inclu\u00eda un cap\u00edtulo de esas novelas por entrega que hicieron famosos en Francia a Eugene Sue y Balzac y en Inglaterra a Dickens. El resultado es que, a fuerza de compartir el espacio, la frontera entre la informaci\u00f3n y el relato se borraba o amortiguaba y las noticias acababan por adoptar casi sin querer un registro narrativo. Hoy no es la narraci\u00f3n lo que domina la informaci\u00f3n sino la publicidad. No solo porque los peri\u00f3dicos y las televisiones son en realidad tablones de anuncios donde las grandes empresas cuelgan sus reclamos comerciales sino porque la mayor parte de la informaci\u00f3n es publicidad encubierta o funciona de esa manera. El marco de credibilidad por excelencia en nuestras sociedades de consumo generalizado es precisamente el reclamo publicitario, que concentra por lo dem\u00e1s, como he dicho otras veces, toda la fuerza creativa, vanguardista, est\u00e9ticamente rupturista que en \u00e9pocas mejores se asociaba a las vanguardias revolucionarias. Hoy la informaci\u00f3n no imita al follet\u00edn novel\u00edstico sino a un anuncio de la casa Nike o a una cu\u00f1a publicitaria de Coca-Cola o Sony. De tal manera este formato (que he llamado otras veces \u00abgag visual\u00bb) es hasta tal punto cre\u00edble y publicitario al mismo tiempo que, por ejemplo, el tratamiento period\u00edstico de la ocupaci\u00f3n de Iraq (con todas esas explosiones magn\u00edficas, incendios fabulosos y grandes carros blindados avanzando por las calles de Bagdad) ha servido b\u00e1sicamente, sirve b\u00e1sicamente, para que nos entre hambre y sed; es decir, para beber m\u00e1s Coca-Cola y comer m\u00e1s hamburguesas. Las im\u00e1genes de los invasores estadounidenses en sus autom\u00f3viles inexpugnables ha aumentado la venta de Humvees y carros 4-4 en Europa y EE.UU. Cuanto m\u00e1s se parece una noticia a un anuncio publicitario, cuantas m\u00e1s provoca las ganas de ir al supermercado, m\u00e1s cre\u00edble resulta.<\/p>\n<p>4. Por todo ello, y en cuarto lugar, las \u00fanicas fuentes period\u00edsticas que uno acepta como autorizadas son aquellas que promueven o respaldan la reproducci\u00f3n de estos mecanismos de credibilidad general. Es decir, las fuentes de los medios de comunicaci\u00f3n oficiales suelen ser tautol\u00f3gicas, en el sentido en que lo es la fe religiosa de un creyente: Dios existe porque lo dice <i>La Biblia<\/i>, que es la palabra de Dios, que est\u00e1 recogida en <i>La Biblia<\/i>. La realidad existe porque lo dice <i>El Pa\u00eds<\/i>, que es la fuente original de la noticia, que est\u00e1 recogida en <i>El Pa\u00eds<\/i>. La acumulaci\u00f3n de espacio p\u00fablico, la libertad plena de censura y el formato publicitario concurren a convertir al medio en su propia fuente de legitimidad y credibilidad, lo que permite que los lectores acepten con toda naturalidad, por ejemplo, la defensa que el grupo PRISA hace de sus intereses en Am\u00e9rica Latina como la realidad misma de lo que ocurre en Venezuela, Bolivia, Cuba o Ecuador. Este car\u00e1cter tautol\u00f3gico de la credibilidad determina asimismo que aceptemos como \u00abfuentes autorizadas\u00bb a los verdugos \u2014EE.UU. o Israel\u2014 cuando se trata de informar acerca de lo que pasa en Iraq, Afganist\u00e1n y Palestina.<\/p>\n<p>5. El escritor argentino Adolfo Colombres me dec\u00eda hace poco una frase que merece reflexi\u00f3n: \u00abel poder no grita\u00bb. Es verdad. El poder se autolegitima y no tiene que elevar la voz; la justicia no y por eso la justicia tiene que gritar. Pero al gritar declara su impotencia y se vuelve incre\u00edble y hasta grosera, inculta, antiest\u00e9tica. Cuanto m\u00e1s baja la voz el poder, m\u00e1s cre\u00edble parece y m\u00e1s obliga a gritar a la justicia, que de esta manera \u2014chillona y pataleante\u2014 se vuelve menos cre\u00edble. Los \u00abmanuales de estilo\u00bb de <i>El Pa\u00eds<\/i> o de <i>The<\/i><i> New York Times<\/i> recogen los procedimientos de modulaci\u00f3n de la voz de un poder que no se siente amenazado. Cuando el poder no se siente amenazado, no necesita gritar y puede extender la libertad de informaci\u00f3n casi ilimitadamente, de manera que su credibilidad y su legitimidad no dejan de aumentar. Los grandes medios de comunicaci\u00f3n rompen los cristales y hacen a\u00f1icos las defensas mentales sin alzar nunca demasiado la voz.<\/p>\n<p>Mediante estos mecanismos de construcci\u00f3n, exteriores a los discursos, los marcos de credibilidad se acreditan a s\u00ed mismos al mismo tiempo que desacreditan toda potencial alternativa. La mentira organizada toma la apariencia de verdad y en el mismo gesto vuelve incre\u00edble la verdad. Es lo que he llamado en otra ocasi\u00f3n la maldici\u00f3n de Casandra, el personaje mitol\u00f3gico que anunciaba siempre la verdad pero al que nadie cre\u00eda porque Apolo, resentido y despechado, le hab\u00eda escupido en la boca. El marco de credibilidad dominante desacredita y vuelve incre\u00edbles los medios llamados alternativos. Por eso hay que pensar bien cu\u00e1les son nuestras fuerzas y qu\u00e9 podemos hacer con ellas.<\/p>\n<p>Debemos preguntarnos: \u00bfC\u00f3mo se destruye un marco de credibilidad? \u00bfC\u00f3mo se construye uno nuevo en el que la verdad, adem\u00e1s de verdadera, sea cre\u00edble?<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n es hoy quiz\u00e1 menos desesperada que hace algunos a\u00f1os. Como los marcos de credibilidad no se construyen desde el discurso sino desde el exterior, es necesario amenazar materialmente esas fuentes de legitimidad, que son al mismo tiempo econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales. En alg\u00fan sentido eso ya est\u00e1 ocurriendo. Los procesos emancipatorios en Am\u00e9rica Latina, los excesos imperialistas en el mundo musulm\u00e1n y las resistencias que han generado, la crisis econ\u00f3mica y el temor a formas articuladas de contestaci\u00f3n pol\u00edtica, han minado el marco de credibilidad dominante. Los grandes medios violan sus manuales de estilo cada vez m\u00e1s a menudo. O\u00edmos gritar a <i>El Pa\u00eds<\/i>; escuchamos chillar a <i>The<\/i><i> New York Times<\/i>. La libertad de informaci\u00f3n debe ser restringida o filtrada con m\u00e1s rigor, o incluso criminalizada y perseguida, y no solo en la periferia capitalista, donde periodistas y sindicalistas siempre han sufrido las consecuencias sangrientas de que sus discursos, al contrario de lo que ocurre en las metr\u00f3polis, \u201ctengan efectos reales\u201d. Todo esto son se\u00f1ales de que los andamios exteriores de la credibilidad capitalista no son tan firmes como hace algunos a\u00f1os. En virtud de la ley de dependencia binaria arriba enunciada, a mayor legitimidad de los marcos dominantes de manipulaci\u00f3n organizada mayor descr\u00e9dito de los medios alternativos de la justicia gritona y, en consecuencia, a mayor descr\u00e9dito del marco dominante, ya bastante chill\u00f3n, mayor credibilidad de la contrainformaci\u00f3n emancipatoria. Los medios alternativos deben aprovechar este momento, comprendiendo en todo caso que la construcci\u00f3n de un nuevo modelo de credibilidad solo puede ser simult\u00e1nea al derribo desde el exterior del marco dominante; y que si los medios capitalistas no se han construido mediante discursos y desde los discursos, los medios socialistas solo ser\u00e1n verdaderamente cre\u00edbles y verdaderamente libres cuando haya verdadera y materialmente socialismo.<\/p>\n<p><b>Palabras para el Panel sobre contrainformaci\u00f3n realizado durante la XVIII Feria Internacional del Libro, La Habana 2009. <\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Medios alternativos y crisis de credibilidad<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>La Jiribilla<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[13],"tags":[],"class_list":["post-1091","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-la-izquierda-a-debate"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1091","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1091"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1091\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1091"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1091"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1091"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}