{"id":10960,"date":"2021-12-29T05:00:23","date_gmt":"2021-12-29T04:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10960"},"modified":"2021-12-29T06:48:43","modified_gmt":"2021-12-29T05:48:43","slug":"la-recepcion-de-la-etica-aristotelica-en-averroes-y-su-impacto-en-el-mundo-latino-medieval","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10960","title":{"rendered":"La recepci\u00f3n de la \u00e9tica aristot\u00e9lica en Averroes y su impacto en el mundo latino medieval"},"content":{"rendered":"<p><strong>1.- Introducci\u00f3n[1]<\/strong><\/p>\n<p>En contra de la islamofobia que domina en los medios occidentales e incluso en algunos intelectuales que no acaban de cortar con la ideolog\u00eda colonialista, escrib\u00ed hace a\u00f1os un art\u00edculo titulado \u00abLa reforma almohade: del impulso religioso a la pol\u00edtica ilustrada\u00bb[2]. Bas\u00e1ndome en las fuentes hist\u00f3ricas de la \u00e9poca, reconoc\u00eda este hecho: \u00abcomo regla general, los gobernantes almohades aparecen como hombres cultos, protectores de los sabios y amantes de los libros\u00bb, a\u00f1adiendo por mi parte su estrecha vinculaci\u00f3n con al-Andalus. \u00abRecordemos que los tres principales sabios andalus\u00edes de la \u00e9poca, Ibn Tufayl, Averroes y Avenzoar el nieto estuvieron estrechamente ligados a la corte almohade y a su capital, en la que vivieron y donde todos ellos murieron. Tambi\u00e9n se distinguieron los califas almohades por un afecto especial hacia al-Andalus, tierra que protegieron militarmente de los reinos cristianos, a la que viajaron con frecuencia y en cuyo suelo dejaron una magn\u00edfica huella urban\u00edstica y arquitect\u00f3nica\u00bb[3]. Por otra parte, he rebatido con argumentos el intento de culpar al \u00abfanatismo de los almohades\u00bb de la ca\u00edda en desgracia que sufri\u00f3 en su vejez Ibn Rushd, t\u00f3pico introducido por Renan en el siglo XIX. Como afirm\u00f3 con su habitual buen sentido Roger Arnaldez, \u00abser\u00eda un error hist\u00f3rico creer que \u00e9l fue perseguido [por los almohades]: de hecho, goz\u00f3 del favor de los califas\u00bb[4].<\/p>\n<p>Abordar la herencia \u00e1rabe-isl\u00e1mica con respecto a la \u00e9tica y la pol\u00edtica es un acierto en cuanto puede representar un paso adelante en los estudios averro\u00edstas. \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n? Porque se aleja de la recepci\u00f3n medieval de Averroes al situar el foco de las investigaciones sobre su pensamiento en la filosof\u00eda moral y pol\u00edtica y no en la metaf\u00edsica. Los escol\u00e1sticos quedaron deslumbrados por la filosof\u00eda aristot\u00e9lica que llegaron a comprender mediante los Comentarios averro\u00edstas m\u00e1s que a trav\u00e9s de las traducciones grecolatinas. Profundizaron en algunos campos de la filosof\u00eda, como en psicolog\u00eda, metaf\u00edsica y l\u00f3gica, pero menospreciaron el estudio de la naturaleza y la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, es decir, relacionada con la acci\u00f3n humana, debido a su propia tradici\u00f3n especulativa y a razones de ortodoxia. Ese limitado horizonte del legado filos\u00f3fico de Averroes se ha mantenido hasta nuestros d\u00edas como muestra la escasez de estudios sobre su \u00c9tica. Creo que explican esta laguna historiogr\u00e1fica la ausencia de manuscritos \u00e1rabes, la falta de edici\u00f3n cr\u00edtica de la versi\u00f3n latina, la carencia de traducciones modernas y la tendencia especulativa heredada de los escol\u00e1sticos medievales. Continuando en la l\u00ednea de una nueva hermen\u00e9utica de Averroes, como se puede comprobar en mi \u00faltimo libro[5], me centrar\u00e9 ahora en el an\u00e1lisis de su principal obra de tema \u00e9tico.<\/p>\n<p>Para comprender y valorar el pensamiento \u00e9tico de Averroes hay que conocer antes la \u00c9tica de Arist\u00f3teles. Por eso, en un anterior trabajo sobre el tema reflej\u00e9 en paralelo la posici\u00f3n de ambos tal como se manifiesta en la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> y en la Par\u00e1frasis averro\u00edsta[6]. No repetir\u00e9 ahora el an\u00e1lisis comparativo textual, pero s\u00ed me parece conveniente dibujar el marco general que traz\u00f3 el fil\u00f3sofo griego, habitualmente oscurecido por una empobrecedora tradici\u00f3n hermen\u00e9utica.<\/p>\n<p><strong>2.- Arist\u00f3teles, grandes l\u00edneas de su \u00c9tica<\/strong><\/p>\n<p>Arist\u00f3teles fue el primero que en Grecia elabor\u00f3 una teor\u00eda del comportamiento humano. Intent\u00f3 racionalizar algo proteico y cambiante como es la conducta. Siendo consciente de que no se puede pedir el mismo grado de certeza en distintos \u00e1mbitos de la realidad, insert\u00f3 la \u00c9tica dentro de las ciencias relacionadas con la acci\u00f3n, la <em>praxis<\/em>, y de ah\u00ed que con expresi\u00f3n ambigua en el lenguaje moderno la llamemos \u00abciencia pr\u00e1ctica\u00bb. Se opuso al sometimiento de la vida humana a la ciega necesidad del destino, <em>Mo\u00eera\/Fatum<\/em>, tan presente en la tragedia griega, abriendo el horizonte a la deliberaci\u00f3n, <em>bo\u00faleusis<\/em>, y a la libertad de decisi\u00f3n. Ciertamente, no se delibera de todo, ni de los fen\u00f3menos de la naturaleza regidos por la necesidad f\u00edsica, ni sobre el azar o contingencia, <em>t\u00fdkh\u0113<\/em>. S\u00f3lo deliberamos sobre lo que est\u00e1 en nuestras manos y es practicable o factible. Entre el azar y la necesidad se presenta, pues, la alternativa de la deliberaci\u00f3n en base a la cual elegimos.<\/p>\n<p>\u00bfY qu\u00e9 elegimos, seg\u00fan Arist\u00f3teles? Lo que consideramos un bien, no una abstracci\u00f3n, ni una Idea plat\u00f3nica, sino un bien humano tangible. Aunque el bien se dice de muchas maneras, parte siempre del deseo y culmina en el gozo o placer, <em>h\u0113don\u1e17<\/em>. \u00abSon bienes en uno mismo o fuera de uno mismo, porque no hay m\u00e1s que esto\u00bb, escribir\u00e1 en otro tratado[7]. El bien supremo es la felicidad, <em>eudaimon\u00eda<\/em>, concepto de ra\u00edz religiosa, <em>eu-d\u00e1imon<\/em>, que \u00e9l seculariza: consiste en vivir bien y en obrar bien a lo largo de toda una vida e implica vivir en sociedad, poseer bienes externos y desarrollar lo superior en nosotros, la mente, <em>no\u0169s<\/em>, prefiriendo el modo de vida intelectual, <em>b\u00edos theor\u0113tik\u00f3s<\/em>, al basado en la posesi\u00f3n de riquezas o en el ejercicio del poder[8].<\/p>\n<p>Otro concepto clave en la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> es el de <em>phil\u00eda<\/em> que traducimos como amistad pero que va m\u00e1s all\u00e1 de lo que habitualmente entendemos por ella. \u00abEs lo m\u00e1s necesario para la vida; sin amigos nadie querr\u00eda vivir, aun cuando poseyera todos los dem\u00e1s bienes\u00bb[9]. En la Grecia arcaica la <em>phil\u00eda<\/em> hac\u00eda referencia al clan, a la tribu, es decir, al \u00e1mbito de la sangre com\u00fan. Arist\u00f3teles extiende al conjunto de la sociedad ese afecto rec\u00edproco: se da la nueva <em>phil\u00eda<\/em> entre padres e hijos, entre conciudadanos, entre amantes y entre los que llamamos amigos. La base de ella es la semejanza, una cierta igualdad. Por eso, concluye en un significativo paso que \u00abcuando la distancia es muy grande, como la de la divinidad, la amistad ya no es posible\u00bb[10]. En la <em>\u00c9tica Eudemia<\/em> llegar\u00e1 a definir como malos a aquellos que prefieren las cosas a la amistad.<\/p>\n<p>Para que exista armon\u00eda social es necesaria la justicia. Dado que todos los humanos no son iguales en su conducta y no pueden dedicarse a lo mismo en su actividad productiva, ser\u00e1 ella y m\u00e1s concretamente la llamada por \u00e9l \u00abjusticia pol\u00edtica\u00bb, <em>t\u00f2 politik\u00f3n d\u00edkaion<\/em>, la que haga posible la convivencia en la sociedad. Precisando esta perspectiva \u00e9tica, escribe: \u00abLo que buscamos no es s\u00f3lo la justicia sin m\u00e1s, sino la justicia pol\u00edtica. \u00c9sta existe entre personas que participan de una vida com\u00fan para hacer posible la autosuficiencia, personas libres e iguales\u00bb[11].<\/p>\n<p>Fiel observador de la naturaleza y de la vida social[12], la \u00c9tica aristot\u00e9lica no olvida el sustrato conflictivo de la acci\u00f3n moral que, desde el terreno de la pasi\u00f3n, el deseo, la voluntad y la deliberaci\u00f3n culmina, pero no siempre, en la elecci\u00f3n basada en el razonamiento. Otras veces la raz\u00f3n es derrotada por la pasi\u00f3n: \u00abNo es posible, o no es f\u00e1cil, desarraigar con la raz\u00f3n lo que ha arraigado desde siempre en nuestra manera de ser (\u2026). En general, la pasi\u00f3n, <em>p\u00e1thos<\/em>, no parece ceder ante el razonamiento, <em>l\u00f3g\u014d<\/em>, sino ante la fuerza\u00bb[13].<\/p>\n<p>Lo que caracteriza la \u00c9tica de Arist\u00f3teles no es tanto un pretendido finalismo como un sugestivo humanismo. En las l\u00edneas finales de su tratado deja clara su propuesta de una \u00abfilosof\u00eda de las cosas humanas\u00bb, <em>per\u00ec t\u00e0 anthr\u1e53peia philosoh\u00eda<\/em>, que comienza con la \u00c9tica y prosigue y culmina con la Pol\u00edtica. Ingemar D\u00fcring lleg\u00f3 a calificar la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> como el nacimiento del primer humanismo.<\/p>\n<p>Un humanismo en el que se subraya la naturaleza social del hombre y que entrelaza la acci\u00f3n moral con la vida p\u00fablica, con lo que llamamos pol\u00edtica, de tal modo que \u00e9sta es la culminaci\u00f3n de la \u00e9tica. Ya en las primeras l\u00edneas Arist\u00f3teles calificaba su investigaci\u00f3n como \u00abuna cierta disciplina pol\u00edtica\u00bb[14] llegando a situar el supremo bien, la felicidad, como el fin al que aspira la pol\u00edtica. Primac\u00eda, por tanto, de lo p\u00fablico, de lo colectivo, pues el bien del pueblo y de los estados (mal traducido habitualmente como \u00abciudades\u00bb ignorando el sentido m\u00e1s amplio de <em>p\u00f3lis<\/em>) es \u00abm\u00e1s hermoso y divino\u00bb que el del individuo. En la comunidad pol\u00edtica se integran todas las comunidades como partes de ella; lo justo es lo que le conviene a ella[15].<\/p>\n<p>La <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> fue una obra muy difundida en Europa en la Baja Edad Media y en el Renacimiento. Roberto Grosseteste, obispo de Lincoln, finaliz\u00f3 su traducci\u00f3n directa del griego hacia 1260, aunque exist\u00edan ya versiones fragmentarias de algunos libros denominadas por los estudiosos <em>Ethica Vetus<\/em>. M\u00e1s tarde, el humanista italiano Leonardo Bruni public\u00f3 en 1417 una nueva traducci\u00f3n grecolatina del tratado aristot\u00e9lico, criticada por algunos estudiosos[16] por su mayor libertad literaria, aunque de indudable \u00e9xito editorial en el Renacimiento. En Espa\u00f1a, donde el griego se ignoraba por completo[17], se difundieron en el siglo XV varias traducciones en los romances peninsulares (catal\u00e1n, aragon\u00e9s y castellano), procedentes sobre todo de la versi\u00f3n de Bruni, a las que se a\u00f1adi\u00f3 un <em>Compendio<\/em> de orientaci\u00f3n popular[18].<\/p>\n<p><strong>3.- La transmisi\u00f3n de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> en el mundo \u00e1rabe<\/strong><\/p>\n<p>Los sabios musulmanes conocieron ya en el siglo IX el tratado \u00e9tico de Arist\u00f3teles mediante una traducci\u00f3n greco-\u00e1rabe atribuida tradicionalmente a Ishaq b. Hunayn (\u2020 911). Podemos seguir en detalle su huella literaria gracias al orientalista escoc\u00e9s Douglas Morton Dunlop[19] que califica dicha traducci\u00f3n como \u00abuna extraordinaria realizaci\u00f3n que muestra en casi todas partes una firme comprensi\u00f3n del complejo pensamiento de Arist\u00f3teles\u00bb[20]. Los editores de la edici\u00f3n cr\u00edtica \u00e1rabe Anna A. Akasoy y Alexander Fidora han publicado el manuscrito \u00fanico existente en la Biblioteca Qarawiyin de Fez (Marruecos) y la traducci\u00f3n anotada de Dunlop.<\/p>\n<p>\u00abEl inter\u00e9s de los \u00e1rabes en la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> de Arist\u00f3teles comienza hace m\u00e1s de mil a\u00f1os, y ha continuado hasta la \u00e9poca moderna\u00bb[21]. Las m\u00e1s antiguas referencias a la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> en el mundo \u00e1rabe se remontan a al-Kindi, en su <em>Ep\u00edstola sobre el n\u00famero de libros de Arist\u00f3teles y lo que se necesita para alcanzar la filosof\u00eda<\/em>, redactada hacia mediados del siglo IX, y despu\u00e9s a al-Farabi en su desaparecido Comentario sobre el tratado aristot\u00e9lico, as\u00ed como en diversas obras y especialmente en su <em>Concordia entre el divino Plat\u00f3n y el sabio Arist\u00f3teles<\/em>. Siguen esta orientaci\u00f3n hacia la filosof\u00eda pr\u00e1ctica, al-Amiri, contempor\u00e1neo de al-Farabi, en su <em>Libro de la felicidad<\/em>, quien manej\u00f3 tambi\u00e9n el Comentario de Porfirio; Miskawayh en su obra <em>Sobre el refinamiento del car\u00e1cter<\/em>, recuperado en nuestra \u00e9poca gracias a la tesis doctoral del arabista Mohamed Arkoun; y el fil\u00f3sofo, astr\u00f3nomo y matem\u00e1tico persa al-Tusi (\u20201274) en su obra <em>\u00c9tica nasir\u00ed<\/em>, donde comenta el libro de Miskawayh a\u00f1adiendo un cap\u00edtulo sobre econom\u00eda dom\u00e9stica y otro sobre pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Si del Oriente isl\u00e1mico pasamos al Occidente, debemos destacar la preciosa referencia del historiador y astr\u00f3nomo Said al-Andalusi dentro de la biograf\u00eda de Arist\u00f3teles en su meritorio <em>Libro de las categor\u00edas de las naciones<\/em> donde escribi\u00f3: \u00abLas obras [de Arist\u00f3teles] sobre la filosof\u00eda pr\u00e1ctica se ocupan, por un lado, de la \u00e9tica y, por otro, de la pol\u00edtica. Entre las que tratan de \u00e9tica se encuentran: su <em>Gran Libro<\/em> [<em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>], escrito para su hijo; su <em>Peque\u00f1o Libro<\/em> [<em>Gran \u00c9tica<\/em> o <em>Magna Moralia<\/em>, el m\u00e1s breve de los tres], escrito tambi\u00e9n para su hijo; y el que lleva por t\u00edtulo <em>\u00c9tica Eudemia<\/em>\u00bb[22]. Los grandes fil\u00f3sofos andalus\u00edes leyeron y comentaron la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, el Comentario desaparecido de al-Farabi e incluso un compendio de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> de procedencia alejandrina conservado solo en su versi\u00f3n latina con el t\u00edtulo de <em>Summa alexandrinorum<\/em>. As\u00ed, Avempace hace un uso frecuente de las teor\u00edas \u00e9ticas de Arist\u00f3teles en varias de sus obras, con especial atenci\u00f3n en <em>El r\u00e9gimen del solitario<\/em>; Ibn Tufayl en su novela filos\u00f3fica <em>El fil\u00f3sofo autodidacto<\/em> a prop\u00f3sito de al-Farabi y su Comentario; Maim\u00f3nides us\u00f3 tambi\u00e9n la traducci\u00f3n \u00e1rabe y en su <em>Gu\u00eda de perplejos<\/em> desarrolla la concepci\u00f3n aristot\u00e9lica de la amistad, adem\u00e1s de citar el ya mencionado Comentario al-farabiano; pero el fil\u00f3sofo que m\u00e1s valor\u00f3 la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> fue el cordob\u00e9s Averroes en su famosa Par\u00e1frasis que, traducida al lat\u00edn, renov\u00f3 el pensamiento \u00e9tico de la escol\u00e1stica cristiana, obra en la que nos centraremos m\u00e1s adelante[23].<\/p>\n<p>Aunque el mundo \u00e1rabe no lleg\u00f3 a conocer por desgracia la <em>Pol\u00edtica<\/em> de Arist\u00f3teles en la Edad Media, sin embargo, sus hombres de ciencia prestaron atenci\u00f3n a los problemas \u00e9tico-pol\u00edticos preocupados como estaban por mejorar la organizaci\u00f3n de la sociedad en que viv\u00edan. Ello se refleja bien en al-Farabi, principal introductor de Arist\u00f3teles y cuyas obras contienen como novedad una teorizaci\u00f3n isl\u00e1mica de la vida social a la que incorpora elementos de la filosof\u00eda griega. As\u00ed, por ejemplo, en los siguientes puntos:<\/p>\n<p>-Naturaleza social del hombre. \u00abImposible que el hombre obtenga la perfecci\u00f3n para la que sus dotes naturales fueron creadas a no ser formando sociedades generales y muy variadas donde mutuamente se ayuden y se ocupen unos a favor de otros, de parte de lo que necesitan para vivir\u00bb[24].<\/p>\n<p>-La vida social se basa en la libertad, a diferencia de la naturaleza regida por la necesidad.<\/p>\n<p>-Tipolog\u00eda de las sociedades: perfectas e imperfectas. Son perfectas, el mundo, la naci\u00f3n y la ciudad. Son imperfectas, la aldea, el barrio, la calle y la casa.<\/p>\n<p>-La direcci\u00f3n del Estado. El jefe del Estado ideal debe reunir doce cualidades f\u00edsicas, intelectuales y morales innatas. De no ser as\u00ed, el gobernante segundo ser\u00eda un fil\u00f3sofo. De no hallarse tampoco \u00e9ste, propone como lo m\u00e1s conveniente una direcci\u00f3n pol\u00edtica colegiada inspirada en la filosof\u00eda que mantenga la tradici\u00f3n sin perjuicio de introducir las reformas que aconsejen las circunstancias.<\/p>\n<p>-Por la armon\u00eda social y contra la violencia entre los individuos y los Estados. \u00abDel propio modo, creen [los defensores de opiniones corrompidas] que los Estados deben luchar y pelear unos con otros entre s\u00ed\u2026 Cada hombre debe apropiarse todo el bien que hay, debe esforzarse en superar a los otros para sacar de ellos todo el bien que pueda serle \u00fatil. El m\u00e1s violento en vencer todo lo que le pone obst\u00e1culos, \u00e9se es el m\u00e1s feliz. De estas ideas derivan muchas otras en los Estados de opiniones ignorantes. Algunos creen que entre los hombres no hay que buscar ni conexiones ni relaciones, sean \u00e9stas naturales o voluntarias. (\u2026) Este es un enorme mal entre las opiniones sobre la humanidad\u00bb[25].<\/p>\n<p><strong>4.- La concepci\u00f3n de la \u00c9tica en el <em>Talj\u012b\u1e63 kit\u0101b al-Ajl\u0101q<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A m\u00e1s de quince siglos de distancia de Arist\u00f3teles, el fil\u00f3sofo cordob\u00e9s logr\u00f3, no sin dificultades, disponer del texto \u00edntegro de la traducci\u00f3n \u00e1rabe de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>. Siendo un excepcional estudioso del <em>Corpus<\/em> aristot\u00e9lico, le debi\u00f3 parecer un valios\u00edsimo hallazgo llegar a conocer directamente el pensamiento \u00e9tico del maestro griego. No se trataba solo de un nuevo horizonte te\u00f3rico sino tambi\u00e9n de una inestimable ayuda pr\u00e1ctica en su faceta de hombre p\u00fablico. En efecto, en paralelo a su actividad filos\u00f3fica, ocupaba el cargo de juez mayor en al-Andalus, era uno de los consejeros del califa almohade y como m\u00e9dico ten\u00eda una especial sensibilidad hacia la vida de las clases populares de al-Andalus como se comprueba en algunas observaciones personales que encontramos en su Enciclopedia m\u00e9dica, el <em>Kulliyat<\/em>. A diferencia de los te\u00f3logos\/fil\u00f3sofos escol\u00e1sticos encerrados en sus monasterios y controlados en su ense\u00f1anza por el obispo de la di\u00f3cesis, celoso guardi\u00e1n de la ortodoxia, los m\u00e9dicos\/fil\u00f3sofos \u00e1rabes desde al-Farabi, Avicena y al-Razi en el Oriente isl\u00e1mico hasta Avempace, Ibn Tufayl y Averroes en el Occidente isl\u00e1mico, intervinieron en la vida social de su \u00e9poca como intelectuales de prestigio y consejeros reales, sufriendo a veces los avatares pol\u00edticos.<\/p>\n<p>Averroes escribi\u00f3 el <em>Talj\u012b\u1e63<\/em> en plena madurez cuando ten\u00eda 51 a\u00f1os. Como se\u00f1ala Dunlop, la traducci\u00f3n greco-\u00e1rabe que manej\u00f3 fue \u00abb\u00e1sicamente la misma que se contiene en el manuscrito de Fez\u00bb[26] de la que suprimi\u00f3 un a\u00f1adido libro s\u00e9ptimo, reduciendo el conjunto de la obra aristot\u00e9lica a los diez libros originales. Conocemos la fecha exacta en que acab\u00f3 su redacci\u00f3n, el d\u00eda 4 de mayo de 1177, seg\u00fan consta en el ep\u00edlogo. Como inform\u00f3 el arabista Nemesio Morata, la Biblioteca del Real Monasterio de El Escorial pose\u00eda dos manuscritos del <em>Talj\u012b\u1e63<\/em>, n\u00fameros 71 y 84, que perecieron en el fuego que quem\u00f3 parte de esa rica Biblioteca en 1671[27]. A juzgar por la procedencia de dichos fondos \u00e1rabes, es probable su origen magreb\u00ed, lo que indicar\u00eda su difusi\u00f3n all\u00ed, una vez desaparecida al-Andalus. S\u00f3lo se conservan fragmentos del original \u00e1rabe de este Comentario en unas notas marginales a una traducci\u00f3n \u00e1rabe de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> perteneciente a la Biblioteca al-Qarawiyin de Fez y que han sido editados por Berman[28]. El total de fragmentos preservados es de treinta y se distribuyen as\u00ed: nueve del libro III, diez del libro IV, dos del libro V, uno del libro VII, siete del libro VIII y uno del libro IX. Al texto \u00e1rabe de Averroes transcrito por el editor le siguen la traducci\u00f3n latina y hebrea.<\/p>\n<p>En un breve per\u00edodo de tiempo, entre 1174 y 1177, produjo una serie importante de Comentarios Medios o Par\u00e1frasis a obras de Arist\u00f3teles: <em>Sobre el alma<\/em>, <em>Metaf\u00edsica<\/em>, <em>Ret\u00f3rica<\/em>, <em>Po\u00e9tica<\/em> y <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>. Conscientes del valor de estos manuscritos \u00e1rabes, los latinos tradujeron pronto los Comentarios de Averroes que en algunos casos (\u00c9tica, Ret\u00f3rica y Po\u00e9tica) significaron una verdadera revoluci\u00f3n en la cultura europea, al conocer as\u00ed por vez primera las novedosas teor\u00edas aristot\u00e9licas tanto en el terreno moral como en el literario. Fue gracias al lat\u00edn como se conoci\u00f3 en Europa el Comentario de Averroes a la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> de Arist\u00f3teles. Esta traducci\u00f3n fue obra del cl\u00e9rigo Hermann el Alem\u00e1n (muerto el a\u00f1o 1272 siendo obispo de Astorga), que cont\u00f3 con ayuda de moz\u00e1rabes, como \u00e9l mismo reconoci\u00f3. Est\u00e1 fechada en la ciudad de Toledo, centro intercultural por excelencia, el 3 de junio de 1240. Gracias a ella se salv\u00f3 el magn\u00edfico Comentario de Averroes[29]. Se conocen doce manuscritos del <em>Liber Nicomachie<\/em>, ocho de ellos completos. El Archivo y Biblioteca Capitular de la Catedral de Toledo conserva un valioso ejemplar manuscrito de esta traducci\u00f3n arabo-latina en pergamino de 75 folios y letra del siglo XIII[30]. Este estudioso de origen germ\u00e1nico tradujo tambi\u00e9n al lat\u00edn con ayuda de moz\u00e1rabes los comentarios de Averroes a la <em>Po\u00e9tica<\/em> y a la <em>Ret\u00f3rica<\/em>, obras que los \u00e1rabes integraban en el conjunto de los escritos l\u00f3gicos aristot\u00e9licos que llamamos tradicionalmente <em>Organon<\/em>. Aunque Hermann reconoc\u00eda las dificultades del trabajo de traductor y las propias deficiencias en sus versiones arabo-latinas, no dej\u00f3 por ello de denunciar como lo m\u00e1s b\u00e1rbaro la simple ignorancia de tales textos filos\u00f3ficos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Berman, los fragmentos \u00e1rabes conservados a los que antes alud\u00eda no tienen mayor importancia para la versi\u00f3n hebrea que \u00e9l mismo public\u00f3[31], ofrecen cierto inter\u00e9s respecto a la erudici\u00f3n \u00e1rabe medieval y estando fechados en 1222 muestran c\u00f3mo les atra\u00eda a los ilustrados \u00e1rabes del siglo XIII \u00abuna aproximaci\u00f3n racional a los problemas de \u00e9tica y pol\u00edtica\u00bb como la ofrecida por la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>[32]. Por otra parte, conviene valorar como se merece este hecho cultural: \u00abla traducci\u00f3n [hebrea] del <em>Comentario Medio<\/em> de Ibn Rushd indica la primera vez que una obra completa filos\u00f3fica de \u00e9tica y pol\u00edtica de procedencia directa griega fue traducida al hebreo\u00bb[33]. Samuel ben Jud\u00e1 de Marsella termin\u00f3 de redactar esa versi\u00f3n hebrea en febrero de 1321. Sabemos de su influencia entre los pensadores jud\u00edos medievales, entre los cuales debemos destacar por su clara vinculaci\u00f3n averro\u00edsta a los sefard\u00edes Yosef ben Sem Tob (\u2020 hacia 1460) e Isaac Arama. Resulta evidente, como escribe Berman, que Averroes constituy\u00f3 uno de los principales medios a trav\u00e9s de los cuales los jud\u00edos cultos asimilaron la filosof\u00eda. Unido esto a la simpat\u00eda que mostr\u00f3 hacia \u00e9l el gran pensador jud\u00edo Maim\u00f3nides, tambi\u00e9n cordob\u00e9s, se comprende que fueran jud\u00edos ilustrados quienes brillaran durante la Edad Media y el Renacimiento en la tarea de traducir al lat\u00edn y al hebreo los Comentarios de Averroes, preservando as\u00ed su legado literario.<\/p>\n<p>Analizaremos a partir de ahora las l\u00edneas generales de la \u00c9tica de Averroes centr\u00e1ndonos en sus conceptos fundamentales. En primer lugar, la \u00c9tica estudia el comportamiento humano siendo su objeto la acci\u00f3n, no la producci\u00f3n. Por eso, la llamamos ciencia pr\u00e1ctica. No se trata aqu\u00ed de conocer sino de actuar[34]. De ah\u00ed la utilidad de ella que pertenece a una ciencia dominante en grado m\u00e1ximo, la pol\u00edtica, que consiste en el arte de gobernar los estados[35]. Como el ballestero que dirige sus flechas hacia el blanco, as\u00ed buscamos el bien perfecto y \u00f3ptimo de las cosas, que no es un bien individual sino colectivo, pues se refiere al conjunto de los ciudadanos. En este libro tratamos de descubrir ese bien y de conservarlo en la sociedad. \u00abNuestro prop\u00f3sito en esta exposici\u00f3n es el gobierno de los estados\u00bb[36].<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es el sumo bien? La felicidad, responde Averroes siguiendo a Arist\u00f3teles. Casi todos los hombres coinciden en nombrar a la felicidad, <em>felicitatem<\/em>, como aquel bien que busca el arte de gobernar los estados, el bien m\u00e1s excelente y alto de todos los bienes[37]. La felicidad no puede consistir en las riquezas, pues no se buscan por s\u00ed mismas sino con vistas a otras cosas[38]. No es un juego sino algo serio: \u00abla felicidad no consiste en la diversi\u00f3n\u00bb[39]. Tampoco se identifica con una idea universal, como pretend\u00eda Plat\u00f3n, sin anclaje en el ser humano concreto. Llegamos as\u00ed a la definici\u00f3n de felicidad: \u00abLa felicidad es algo perfecto, suficiente por s\u00ed y fin de nuestras acciones\u00bb[40]. Pero no se trata de una vida solitaria sino de una vida en com\u00fan, es decir, con hijos, esposa, parientes y conciudadanos, pues \u00abel hombre es social por naturaleza\u00bb[41]. La felicidad es lo m\u00e1s noble de todo y contiene en s\u00ed de modo absoluto el placer o deleite, <em>hedon\u00e9<\/em>\/<em>delectatio<\/em>[42]; necesita asimismo de bienes externos y no puede ser feliz el que carece de ellos. La califica tambi\u00e9n de \u00ablo \u00f3ptimo entre las cosas y algo divino\u00bb[43]. El hombre feliz lleva una vida estable, no sometida al azar, y realiza las acciones virtuosas a lo largo de toda una vida: \u00abes el m\u00e1s honesto de los hombres aguantando el infortunio sin que ning\u00fan vituperio le afecte\u00bb[44]. Como ejemplo de resistencia al infortunio, Averroes introduce la literatura b\u00edblica mencionando a Job.<\/p>\n<p>La felicidad perfecta implica la uni\u00f3n entre teor\u00eda y felicidad. La felicidad debe hallarse en lo m\u00e1s excelente en nosotros, el intelecto que como \u00e9l afirma \u00abes la facultad divina o m\u00e1s divina en nosotros\u00bb[45], seg\u00fan explic\u00f3 en detalle en su Comentario al <em>De anima<\/em>[46]. \u00bfEn qu\u00e9 consistir\u00eda, pues, la felicidad plena? Conectando con el modo de vida intelectual, el <em>b\u00edos theor\u0113tik\u00f3s<\/em> de Arist\u00f3teles, Averroes responde que en una actividad de sabidur\u00eda y reflexi\u00f3n a lo largo de una vida entera. Si bien el hombre es peque\u00f1o de cuerpo, mediante la facultad intelectual supera a los dem\u00e1s seres vivos en capacidad y honor, aspirando a una vida divina y llevando a cabo en la medida de lo posible hechos inmortales, aunque \u00e9l mismo sea mortal[47]. Concluye esta referencia al modo de vida intelectual con esta reflexi\u00f3n teol\u00f3gica: Dios honrar\u00e1 y beneficiar\u00e1 especialmente a quienes cultivan lo mejor en ellos y aquello que m\u00e1s los aproxima a la divinidad, es decir, el intelecto, \u00absi hay providencia divina respecto a los hombres, como se cree y como se debe\u00bb[48].<\/p>\n<p>En su perspectiva social de la felicidad, subraya la conexi\u00f3n entre \u00e9sta y la pol\u00edtica. \u00abEl verdadero pol\u00edtico se ocupa sobre todo de ella [la felicidad], pues quiere hacer a los ciudadanos buenos y obedientes a las leyes\u00bb, hab\u00eda escrito Arist\u00f3teles[49]. Averroes sigue este razonamiento: \u00abAfirmamos en efecto que el fin del r\u00e9gimen de los Estados es m\u00e1s noble, y el m\u00e1ximo deseo en tal r\u00e9gimen es que surjan buenos ciudadanos y que obren el bien\u00bb[50]. Y hace suyo el elogio aristot\u00e9lico de que \u00abel gobierno de los estados es m\u00e1s honorable y mejor que el arte de la medicina\u00bb[51].<\/p>\n<p>Por otra parte, insiste en varias ocasiones en el hecho de que la mayor\u00eda de la gente no se inclina al bien por verg\u00fcenza sino por miedo al castigo[52]. El mejor medio para fomentar la virtud y el m\u00e1s eficaz instrumento de control social son las leyes. En contra de la opini\u00f3n de alg\u00fan estudioso, Averroes no defendi\u00f3 aqu\u00ed ni en ning\u00fan otro texto el absolutismo mon\u00e1rquico de origen teocr\u00e1tico que ya gozaba de predicamento en la tradici\u00f3n feudal europea. Por el contrario, \u00e9l aboga por la hegemon\u00eda de la ley en la vida civil, dado el poder coactivo de \u00e9sta dentro de la sociedad que no se fundaba en la arbitrariedad o el capricho sino en \u00abel razonamiento [que] procede de la ciencia y el intelecto\u00bb[53].<\/p>\n<p>La vida humana incluye las acciones de crecimiento y sensaci\u00f3n comunes a los otros animales, pero se distingue por una acci\u00f3n propia del hombre, la que est\u00e1 dotada de raz\u00f3n (<em>l\u00f3gos<\/em>, raz\u00f3n y lenguaje en Arist\u00f3teles). \u00abY entiendo por esta vida la acci\u00f3n del alma que procede de la deliberaci\u00f3n respecto a un fin determinado, y \u00e9sta es la acci\u00f3n del hombre excelente o virtuoso\u00bb[54]. Interviene aqu\u00ed de modo decisivo la voluntad, en contra del t\u00f3pico del fatalismo \u00e1rabe. Las palabras de Averroes no dejan lugar a dudas en este punto: \u00abNosotros, sin embargo, buscamos ciertamente en la \u00c9tica un bien que puede ser adquirido por nosotros mismos, factible mediante la voluntad,<em> operabile per voluntatem<\/em>, al ser en efecto esta ciencia la que investiga sobre aquellas cosas cuyo principio es la voluntad y cuyo logro nos pertenece\u00bb[55].<\/p>\n<p>Siguiendo a Arist\u00f3teles, Averroes comenta el libro X de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> cuyo eje es la cr\u00edtica a la teor\u00eda hedonista del placer defendida por Eudoxo para quien el placer era el bien supremo. El punto de partida de Averroes es realista: muchos son incapaces de distinguir lo que debe hacerse y censuran de palabra los placeres, pero se dejan arrastrar por ellos. Sin embargo, los razonamientos verdaderos valen tambi\u00e9n para la vida. Propugnando una coherencia moral, afirma que hay que buscar en nuestras acciones una concordancia entre las palabras y los hechos[56].<\/p>\n<p>Para el fil\u00f3sofo griego ni el placer equival\u00eda al bien, ni todo placer era apetecible en s\u00ed, e incluso hab\u00eda cosas por las que nos afanar\u00edamos aun cuando no trajeran placer alguno, como ver, recordar, saber y poseer las virtudes[57]. Averroes est\u00e1 de acuerdo en que perseguimos algunas bellas acciones, como la especulaci\u00f3n, el razonamiento, el recuerdo y la ciencia, aunque no nos proporcionen placer[58] . \u00abNo todo placer es bueno, ni todo es malo, ya que son diversas las formas del placer\u00bb[59].<\/p>\n<p>No deber\u00edamos confundir la teor\u00eda aristot\u00e9lico-averro\u00edsta del placer con la represi\u00f3n de las pasiones defendida por los estoicos, para quienes eran movimientos irracionales y perturbadores de la naturaleza que hab\u00eda que extirpar, ni con el ascetismo religioso de los te\u00f3logos cristianos. Para el fil\u00f3sofo andalus\u00ed el placer va unido a la vida: \u00abquien desea la vida, desea el placer, pues \u00e9ste perfecciona la vida que elegimos\u00bb[60]. A la afirmaci\u00f3n aristot\u00e9lica de que no podemos gozar continuamente, agrega la observaci\u00f3n m\u00e9dica que confirma c\u00f3mo el placer se debilita con los a\u00f1os al perder el vigor juvenil. Repite asimismo este hermoso pensamiento aristot\u00e9lico: \u00abel placer o deleite del presente est\u00e1 en la misma acci\u00f3n, el del futuro en la esperanza y el del pasado en el recuerdo\u00bb[61].<\/p>\n<p>Uno de los temas que m\u00e1s ha atra\u00eddo de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> y que m\u00e1s ha perdurado en la literatura posterior ha sido el de la amistad, <em>phil\u00eda<\/em> en griego, <em>dilectio<\/em> en la traducci\u00f3n arabo-latina de Averroes, <em>amicitia<\/em> en la traducci\u00f3n grecolatina de Arist\u00f3teles. El fil\u00f3sofo andalus\u00ed recrea aqu\u00ed con especial complacencia el pensamiento aristot\u00e9lico, como veremos.<\/p>\n<p>La amistad es lo m\u00e1s necesario para la vida, escribi\u00f3 Arist\u00f3teles. \u00abNadie quiere una vida sin amigos\u00bb, a\u00f1ade Averroes[62], que distingue una amistad accidental que puede originarse por placer o inter\u00e9s, de la amistad verdadera y perfecta que se da entre hombres buenos semejantes en virtud[63]. No es frecuente que alguien tenga muchos amigos con amistad perfecta, ni muchos amantes a la vez, ya que los buenos amigos escasean y el amor exige singularidad[64]. La amistad busca una cierta igualdad basada en la proporci\u00f3n y no en el m\u00e9rito, como ocurre en la justicia[65], y por eso es imposible ser amigo de la divinidad y resulta muy dif\u00edcil serlo de los reyes. Refiri\u00e9ndose al \u00e1mbito familiar, Averroes critica el gobierno tir\u00e1nico de los hijos y censura tambi\u00e9n el gobierno olig\u00e1rquico en el matrimonio prefiriendo por el contrario en \u00e9l un r\u00e9gimen aristocr\u00e1tico, es decir, del mejor de ellos, lo que har\u00eda posible que gobiernen las mujeres[66].<\/p>\n<p>Reflejando el realismo aristot\u00e9lico, Averroes escribe que \u00abtodos los hombres o la mayor\u00eda de ellos desean lo bello, pero eligen lo \u00fatil\u00bb[67]. Tambi\u00e9n en este nuevo contexto reitera la preeminencia de la elecci\u00f3n en la acci\u00f3n moral: en efecto, la virtud es una cierta elecci\u00f3n orientada a una bella acci\u00f3n[68].<\/p>\n<p>Ya indicamos que para Arist\u00f3teles la <em>phil\u00eda<\/em> o amistad comprend\u00eda lo que hoy entendemos por \u00e9sta, as\u00ed como los diversos niveles del amor (de pareja y materno-paterno filial) e incluso las relaciones laborales y mercantiles, y por eso hablaba de una \u00abamistad civil\u00bb y de una \u00abamistad er\u00f3tica\u00bb, <em>amatoria<\/em> en la traducci\u00f3n latina. Averroes acepta esta \u00faltima distinci\u00f3n y llega a introducir el concepto de \u00abvalor\u00bb en su referencia al dinero: \u00abY por esto se ha fijado para todas las cosas en estos Estados una medida com\u00fan mediante la cual [todo] se mida: y es el dinero, pues por \u00e9l se conoce el <em>valor de las cosas<\/em>\u00bb[69]. Claro que el dinero no lo es todo en la vida y como a\u00f1ade Averroes, en un ejemplo significativo, la ense\u00f1anza de la filosof\u00eda no se paga con dinero sino con el tributo de honor que nos sea posible[70]. M\u00e1s aun, la falsedad del amigo es peor que la falsificaci\u00f3n de moneda, \u00abya que la amistad es m\u00e1s honorable que el dinero\u00bb[71].<\/p>\n<p>Al plantearse la conexi\u00f3n entre quien da un beneficio y quien lo recibe, apunta que \u00abel querer es semejante a la actividad, mientras que el ser querido lo es a la pasividad, y la actividad ciertamente es m\u00e1s amorosa que la pasividad: es decir, el que quiere se asemeja al agente, pero el que es querido al paciente\u00bb[72]. En cuanto al amor a s\u00ed mismo que Arist\u00f3teles propon\u00eda m\u00e1s all\u00e1 del vulgar ego\u00edsmo, Averroes lo acepta en quien lleva una vida honorable guiada por el intelecto: \u00abconviene que el hombre virtuoso y bueno sea amante de s\u00ed mismo\u00bb[73].<\/p>\n<p>Sobre el n\u00famero conveniente de amigos, adopta una posici\u00f3n intermedia: no se deben tener excesivos amigos, ni carecer en absoluto de ellos. Dado que la amistad basada en la excelencia o virtud es restringida, \u00abpor esto quiz\u00e1 no habr\u00e1 una multitud de amigos en la amistad perfecta\u00bb[74]. La amistad implica asociaci\u00f3n, convivencia, y se mantiene mientras dura la vida como tel\u00f3n de fondo que alegra la existencia humana. \u00abAcaban sus d\u00edas en aquello que cada uno de ellos quiere, con aqu\u00e9l al que ama entre los que est\u00e1n en el mundo\u00bb[75].<\/p>\n<p>La \u00c9tica de Arist\u00f3teles no contiene un c\u00f3digo normativo, ni limitaba su reflexi\u00f3n al \u00e1mbito de lo privado, ni sosten\u00eda un moralismo religioso. Por el contrario, consideraba al hombre como ser social, ligaba la conducta individual a la vida p\u00fablica y conclu\u00eda asumiendo en la pol\u00edtica, en la acci\u00f3n del Estado, los fines trazados en ella acerca de la felicidad, la excelencia o virtud y la amistad. En esa l\u00ednea de pensamiento no es de extra\u00f1ar esta contundente afirmaci\u00f3n que sorprender\u00e1 a algunos: \u00abReflexionar sobre el placer y el dolor corresponde al fil\u00f3sofo pol\u00edtico\u00bb[76]. Averroes, que un\u00eda a su labor como fil\u00f3sofo su papel en la vida p\u00fablica como juez y consejero real, sigui\u00f3 ese camino en su pensamiento \u00e9tico y lo desarroll\u00f3 a su modo.<\/p>\n<p>Un concepto clave desde esta perspectiva social es el de la justicia, <em>t\u00f2 d\u00edkaion<\/em>, que \u00e9l trata en el cap\u00edtulo 9 del libro VIII al analizar su relaci\u00f3n con la amistad. Para Arist\u00f3teles en toda comunidad, <em>koin\u014dn\u00eda<\/em>, hay alguna clase de justicia y tambi\u00e9n de amistad. \u00abAhora bien, todas las comunidades parecen partes de la comunidad pol\u00edtica. (\u2026) Esto indican los legisladores al decir que lo justo es lo que conviene a la comunidad\u00bb[77]. La perspectiva pol\u00edtica de Arist\u00f3teles es aceptada sin reservas por Averroes que afirma que \u00abla amistad es una comunidad\u00bb, <em>amicitia est communitas<\/em>. Para \u00e9l se trata aqu\u00ed de una comunidad ciudadana o civil que busca lo m\u00e1s conveniente al hombre com\u00fan, <em>conuenientius homini communi<\/em>, y esto solo se alcanza en el \u00e1mbito de lo p\u00fablico, <em>in communicatione publica<\/em>[78]. Obs\u00e9rvese en los t\u00e9rminos latinos de la traducci\u00f3n la justa comprensi\u00f3n por el fil\u00f3sofo andalus\u00ed del pensamiento aristot\u00e9lico y su inter\u00e9s en subrayar la primac\u00eda de lo p\u00fablico y su destinatario \u00faltimo, \u00abel hombre com\u00fan\u00bb o, como dicen los anglosajones en expresi\u00f3n acertada, <em>the man in the street<\/em>, \u00abel hombre de la calle\u00bb. Los intereses particulares de los que comercian en el mar o buscan el bot\u00edn de guerra e incluso de los que participan en las fiestas religiosas buscando placer o descanso, se someten al inter\u00e9s p\u00fablico de la sociedad que busca lo m\u00e1s conveniente para todos, no para uno en particular[79].<\/p>\n<p>En el cap\u00edtulo 10 del mismo libro VIII plantea las clases de reg\u00edmenes pol\u00edticos y su semejanza con el gobierno de la casa. Para Averroes son tres las clases de reg\u00edmenes pol\u00edticos: monarqu\u00eda o realeza, aristocracia y timocracia, a la que la mayor\u00eda llamaba r\u00e9gimen constitucional o rep\u00fablica, <em>polite\u00eda<\/em>. Y tres tambi\u00e9n sus desviaciones o corrupciones: la tiran\u00eda, la oligarqu\u00eda y la democracia. En contra de los fil\u00f3sofos del islam oriental, no desaprovecha la ocasi\u00f3n para oponer Plat\u00f3n a Arist\u00f3teles a prop\u00f3sito de la dial\u00e9ctica de la corrupci\u00f3n pol\u00edtica: el desarrollo natural de los reg\u00edmenes se produce como dice Arist\u00f3teles y no como cre\u00eda Plat\u00f3n, subraya[80].<\/p>\n<p>La amistad en los distintos reg\u00edmenes pol\u00edticos es el tema del cap\u00edtulo 11. Para Arist\u00f3teles la amistad entre rey\/s\u00fabditos, padre\/hijos y antepasados\/ descendientes se basa en el m\u00e9rito o superioridad y no en la igualdad. \u00abEn las desviaciones [de los reg\u00edmenes pol\u00edticos], como apenas hay justicia, tampoco hay amistad, y menos que en ninguna otra, en la peor, la tiran\u00eda\u00bb[81]. Averroes sintetiza bien el tema: \u00abhabr\u00e1 m\u00e1s amistad all\u00ed donde hubiere mayor justicia\u00bb y a la inversa, \u00abla amistad es peque\u00f1a en los reg\u00edmenes desviados y m\u00ednima en el peor de ellos, la tiran\u00eda; en la tiran\u00eda, en efecto, nada hay com\u00fan entre el gobernante y el s\u00fabdito\u00bb[82].<\/p>\n<p>\u00bfPuede haber amistad entre amo y esclavo? La pregunta que Arist\u00f3teles plantea en esta \u00c9tica humanista saca a la luz una cuesti\u00f3n de primer orden en la historia de la humanidad y con frecuencia silenciada, la esclavitud. El fil\u00f3sofo griego distingue: no es posible con el esclavo en cuanto esclavo, ya que ambos nada tienen en com\u00fan, pero s\u00ed en cuanto hombre. Late aqu\u00ed de modo velado la perspectiva ilustrada introducida por los sofistas al afirmar estos que la esclavitud no existe por naturaleza, <em>ph\u00fdsei<\/em>, sino por ley o convenci\u00f3n, <em>n\u00f3m\u014d<\/em>. El fil\u00f3sofo cordob\u00e9s ampl\u00eda el apunte aristot\u00e9lico y refuerza la posici\u00f3n iniciada por los sofistas. Releamos este significativo fragmento: \u00abNo habr\u00e1 amistad con el esclavo en cuanto esclavo o instrumento animado [definici\u00f3n aristot\u00e9lica], ya que no hay amistad ni justicia sino a trav\u00e9s de una comunidad racional, pero s\u00ed la habr\u00e1 en cuanto que es hombre. Pues se piensa que es necesario que exista alguna justicia entre dos hombres cualesquiera que se relacionan mucho, ya sea en el plano legal, en el contractual o por conveniencia. Inevitablemente habr\u00e1 amistad entre dos hombres cualesquiera que comparten a su modo lo que hay entre ellos de justicia\u00bb[83]. La conclusi\u00f3n resulta llamativa en su \u00e9poca: la amistad ser\u00e1 inevitable (<em>dilectio ineuitabiliter erit inter quoslibet duos homines<\/em>) al compartir los dos, en la medida que sea, la justicia y la racionalidad propia de los intercambios humanos. Averroes se sit\u00faa aqu\u00ed en una evidente l\u00ednea ilustrada que, sin llegar a condenar la infame pr\u00e1ctica de la esclavitud, resulta ins\u00f3lita en la Edad Media y rara tambi\u00e9n en los tiempos modernos cuya expansi\u00f3n econ\u00f3mica se bas\u00f3 fundamentalmente en la explotaci\u00f3n legal de millones de esclavos negros por las potencias colonialistas europeas.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles en su concepci\u00f3n de la amistad rompi\u00f3 con el estrecho c\u00edrculo de la sangre (familia, tribu, clan) que marcaba el territorio del afecto en la Grecia arcaica. \u00abLa comunidad es la base de toda amistad\u00bb, escribi\u00f3[84]. Averroes ensanch\u00f3 tal perspectiva al distinguir entre una amistad de consanguinidad y una amistad social, llamando \u00abnatural\u00bb a la primera y \u00abmoral\u00bb a la segunda. Por eso, prest\u00f3 atenci\u00f3n a las amistades \u00abciviles y sociales\u00bb m\u00e1s all\u00e1 de la mera amistad basada en los lazos de sangre[85]. Y alab\u00f3 la concordia que se da cuando los ciudadanos piensan lo mismo sobre lo que m\u00e1s conviene a la generalidad de la sociedad, de lo cual se deriva un gran bien, \u00abcomo las voluntades civiles comunales\u00bb[86].<\/p>\n<p><strong>5.- El Comentario de Averroes a la <em>Rep\u00fablica<\/em> de Plat\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Para comprender mejor su pensamiento \u00e9tico-pol\u00edtico es necesario considerar tambi\u00e9n su Comentario a la <em>Rep\u00fablica<\/em> de Plat\u00f3n[87]. Como es sabido, el mundo \u00e1rabe medieval desconoci\u00f3 la <em>Pol\u00edtica<\/em> de Arist\u00f3teles, y ello a pesar de la alta estima hacia el fil\u00f3sofo griego y del inter\u00e9s de sus hombres de ciencia por la organizaci\u00f3n de la sociedad y el gobierno pol\u00edtico. Averroes utiliz\u00f3 la principal obra pol\u00edtica de Plat\u00f3n, la <em>Rep\u00fablica<\/em>, a falta del texto aristot\u00e9lico, \u00abya que el tratado de Arist\u00f3teles sobre la <em>Pol\u00edtica<\/em> no ha llegado a nuestras manos\u00bb[88]. Fue uno de sus \u00faltimos escritos, redactado hacia el a\u00f1o 1194, es decir, cuatro a\u00f1os antes de su muerte, probablemente como <em>talj\u012b\u1e63<\/em> o exposici\u00f3n. Desaparecido el texto \u00e1rabe, dependemos de una traducci\u00f3n hebrea llevada a cabo por Samuel ben Jud\u00e1 de Marsella (fechada en noviembre de 1320 y corregida finalmente por \u00e9l en septiembre de 1321 durante su prisi\u00f3n en el castillo de Beaucaire), y de dos posteriores versiones latinas, una de finales del siglo XV, obra de El\u00edas del Medigo, pensador jud\u00edo nacido en Creta, y otra de 1539 realizada por el erudito de origen sefard\u00ed Jacobo Mantino, muy difundida gracias a las ediciones venecianas de Arist\u00f3teles\/ Averroes. Hay que agradecer a estos jud\u00edos ilustrados que se sent\u00edan atra\u00eddos hacia el racionalismo de Averroes, y especialmente al traductor provenzal Samuel ben Jud\u00e1, su transmisi\u00f3n de este texto calificado por Miguel Cruz Hern\u00e1ndez en la edici\u00f3n espa\u00f1ola como \u00abuna de las m\u00e1s importantes obras del fil\u00f3sofo cordob\u00e9s\u00bb[89].<\/p>\n<p>El <em>talj\u012b\u1e63<\/em> se distingue por su originalidad, alejado del tradicional comentario, y por su distanciamiento te\u00f3rico respecto de Plat\u00f3n. Llama la atenci\u00f3n por algunas de sus novedades, entre ellas las siguientes:<\/p>\n<p>-Reduce el Comentario a un tercio del texto griego y prescinde de los libros I (sobre la justicia) y X (sobre la poes\u00eda) de la <em>Rep\u00fablica<\/em> porque contienen los mitos plat\u00f3nicos y estos \u00abno tienen ning\u00fan valor\u00bb para \u00e9l sino solo ofrecen argumentos ret\u00f3ricos o dial\u00e9cticos.<\/p>\n<p>-Por el contrario, reconstruye con inteligencia el pensamiento \u00e9tico-pol\u00edtico de Arist\u00f3teles a trav\u00e9s de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> y de la <em>Ret\u00f3rica<\/em>, utilizando tambi\u00e9n con frecuencia otros escritos de Arist\u00f3teles (<em>Metaf\u00edsica<\/em>, <em>F\u00edsica<\/em> y <em>Sobre el alma<\/em>).<\/p>\n<p>-Sigue a al-Farabi del que cita varias de sus obras pol\u00edticas, en el tratado III al tratar de las formas de gobierno.<\/p>\n<p>-Introduce una severa cr\u00edtica al sistema pol\u00edtico andalus\u00ed fustigando a los sucesivos gobiernos que habr\u00edan pasado de timocr\u00e1ticos a demag\u00f3gicos para acabar siendo tir\u00e1nicos. La clase aristocr\u00e1tica es calificada de \u00abtotalmente tir\u00e1nica\u00bb. Su censura radical a los gobernantes se basa tanto en la ausencia de libertad de los ciudadanos como en la explotaci\u00f3n social de las masas: \u00abel poder demag\u00f3gico en nuestro tiempo a menudo se convierte en tiran\u00eda. (\u2026) Las masas son explotadas por los poderosos, y estos progresan apropi\u00e1ndose de los bienes de aquellos, lo que a veces conduce a la tiran\u00eda, <em>como sucede en nuestro tiempo y en nuestra sociedad<\/em>\u00bb[90]. En la persecuci\u00f3n que sufri\u00f3 en su vejez y que culmin\u00f3 con su destierro a Lucena fue determinante sin duda el resentimiento de la oligarqu\u00eda cordobesa por esa cr\u00edtica, al que se a\u00f1adi\u00f3 la hostilidad de alfaqu\u00edes rutinarios y ulemas conservadores.<\/p>\n<p>-Dedica su obra al califa almohade de quien afirma que su \u00abconcurso para nuestro trabajo ha sido la m\u00e1s perfecta de las ayudas y en todos sus aspectos\u00bb[91]. Confirma as\u00ed su vinculaci\u00f3n a la dinast\u00eda magreb\u00ed que lo protegi\u00f3 junto a otros destacados hombres de ciencia andalus\u00edes.<\/p>\n<p>Su punto de partida, profundamente aristot\u00e9lico, es \u00e9ste: la afirmaci\u00f3n de la continuidad cient\u00edfica entre la \u00c9tica y la Pol\u00edtica, ambas ciencias pr\u00e1cticas cuyo objeto es la acci\u00f3n, estudiando la primera las costumbres y h\u00e1bitos desde un punto de vista general y la segunda la organizaci\u00f3n de las costumbres en los grupos sociales desde un punto de vista m\u00e1s concreto y particular[92]. Por esto llama a la \u00c9tica \u00abprimera parte de esta ciencia\u00bb[93] cuya culminaci\u00f3n o segunda parte es la Pol\u00edtica. Veamos ahora los fundamentos de la \u00c9tica que expone en el tratado I.<\/p>\n<p>Parece imposible que un hombre alcance por s\u00ed solo todas las virtudes. La perfecci\u00f3n humana e incluso la propia supervivencia (procurarse alimento, alojamiento y vestido) hacen necesaria una existencia social, la vida en com\u00fan. \u00abPor esto el hombre es por naturaleza pol\u00edtico\u00bb[94].<\/p>\n<p>La acci\u00f3n humana es libre y se desarrolla en el seno de la sociedad. Dado que \u00e9sta se encuentra dividida en distintas clases sociales, algunas virtudes son propias de una clase concreta mientras que la justicia, que tiene la primac\u00eda, debe armonizar el conjunto. El camino para alcanzar las virtudes morales o \u00e9ticas (liberalidad, templanza, fortaleza y justicia) es el h\u00e1bito, y el camino para lograr las virtudes intelectuales o diano\u00e9ticas (sabidur\u00eda, inteligencia y prudencia) es el estudio. Tres breves reflexiones perfilan su teor\u00eda de las virtudes[95]:<\/p>\n<p>a) La realizaci\u00f3n de la virtud necesita de unas condiciones concretas y de un conocimiento adecuado para la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Las virtudes deben inculcarse desde j\u00f3venes y conservadas una vez que hayan sido perfeccionadas.<\/p>\n<p>c) Hay que conocer bien los fines de las perfecciones y su aplicaci\u00f3n social, como sucede en la pr\u00e1ctica m\u00e9dica.<\/p>\n<p>Las v\u00edas mediante las cuales la virtud se inculca y desarrolla en los ciudadanos son \u00e9stas: la convicci\u00f3n por medio de la dial\u00e9ctica, la ret\u00f3rica y la po\u00e9tica, ya que la mayor\u00eda de la gente no puede ser instruida con argumentos demostrativos, y mediante la coerci\u00f3n y el castigo. En una sociedad ideal debe reducirse al m\u00ednimo el recurso a la disciplina por medio de la coerci\u00f3n[96].<\/p>\n<p>Alej\u00e1ndose de la estructura formal del Comentario, es decir, de la literalidad del texto plat\u00f3nico, Averroes introduce algunas cr\u00edticas internas centradas en la sociedad isl\u00e1mica a la que pertenec\u00eda. As\u00ed, refut\u00f3 el voluntarismo de los te\u00f3logos especulativos isl\u00e1micos[97], los <em>mutakallim\u016bn<\/em>; rechaz\u00f3 una visi\u00f3n interesada y vulgar de la vida moral que se reducir\u00eda seg\u00fan \u00e9l a \u00absupersticiones\u00bb y \u00abrepresentaciones inadecuadas de la felicidad eterna\u00bb[98]; y censur\u00f3 con dureza a los reg\u00edmenes pol\u00edticos isl\u00e1micos, desde una perspectiva ilustrada que no admit\u00eda lo que Yabri llam\u00f3 \u00abla sacralizaci\u00f3n de la pol\u00edtica\u00bb. \u00abLas comunidades de muchos de los reyes musulmanes de hoy son casi exclusivamente asociaciones de estrictos clanes y las normas que siguen vigentes en ellas son las que les permiten mantener las leyes primarias\u00bb[99].<\/p>\n<p>Llama la atenci\u00f3n en este Comentario su reflexi\u00f3n sobre el papel social de la mujer. Averroes comenta aqu\u00ed la propuesta de Plat\u00f3n respecto a la educaci\u00f3n de la mujer en la clase social de los guardianes, pero va m\u00e1s all\u00e1 que el fil\u00f3sofo ateniense ya que no la reduce a una clase social, sino que la extiende al conjunto de la sociedad. Partiendo de una capacidad humana gen\u00e9rica, com\u00fan tanto a los hombres como a las mujeres, concluye de ah\u00ed la m\u00e1s alta cualificaci\u00f3n femenina cuando se han dado circunstancias favorables: \u00ab&#8230; la mujer, en tanto que es semejante al var\u00f3n, debe participar necesariamente del fin \u00faltimo del hombre, aunque existan diferencias en m\u00e1s o en menos. (&#8230;) Cuando algunas mujeres han sido muy bien educadas y pose\u00edan disposiciones sobresalientes, no ha resultado imposible que lleguen a ser fil\u00f3sofos y gobernantes\u00bb[100].<\/p>\n<p>El fil\u00f3sofo andalus\u00ed culmina este pasaje con una severa denuncia de la discriminaci\u00f3n social de la mujer en la sociedad de su tiempo: \u00abSin embargo, en estas sociedades nuestras se desconocen las habilidades de las mujeres, porque en ellas s\u00f3lo se utilizan para la procreaci\u00f3n, estando por tanto destinadas al servicio de sus maridos y relegadas al cuidado de la procreaci\u00f3n, educaci\u00f3n y crianza. Pero esto inutiliza sus otras posibles actividades. Como en dichas comunidades las mujeres no se preparan para ninguna de las virtudes humanas, sucede que muchas veces se asemejan a las plantas en estas sociedades, representando una carga para los hombres, lo cual es una de las razones de la pobreza de dichas comunidades\u00bb[101]. Que este contundente alegato a favor de los derechos de la mujer fuera redactado en el siglo XII nos llena de admiraci\u00f3n por la novedad de su planteamiento as\u00ed en el islam como en el Occidente cristiano.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, reafirma aqu\u00ed la hegemon\u00eda de la pol\u00edtica en el \u00e1mbito de la filosof\u00eda pr\u00e1ctica[102] y se\u00f1ala la cohesi\u00f3n social como el principal objetivo pol\u00edtico: \u00abno existe peor mal en el gobierno social que aquella pol\u00edtica que hace de una sola sociedad varias, al igual que no hay mayor bien en las comunidades que aquello que las re\u00fane y unifica\u00bb[103].<\/p>\n<p><strong>6.- La influencia del Comentario de Averroes a la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> en el pensamiento escol\u00e1stico<\/strong><\/p>\n<p>Los fil\u00f3sofos musulmanes marcaron el rumbo de la Escol\u00e1stica latina. Por una parte, por su mayor desarrollo en algunos campos concretos como la L\u00f3gica (al-Farabi), la Metaf\u00edsica (Avicena y Averroes) y la Psicolog\u00eda (Averroes); y por otra, por haber recuperado la ciencia griega, en especial la filosof\u00eda de Arist\u00f3teles, a trav\u00e9s de las traducciones greco-\u00e1rabes y de sus propios Comentarios. El fil\u00f3sofo isl\u00e1mico que m\u00e1s influy\u00f3 en la filosof\u00eda y teolog\u00eda cristianas de la Baja Edad Media latina fue el cordob\u00e9s Averroes. Aqu\u00ed intentaremos rastrear la huella latina de su <em>Comentario a la \u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>.<\/p>\n<p>Los dominicos, nueva orden religiosa asentada en las ciudades y que prest\u00f3 atenci\u00f3n al \u00e1rabe y al hebreo en sus escuelas llamadas <em>Studia linguarum<\/em>, acogieron favorablemente los libros de Averroes. A trav\u00e9s de sus maestros que ense\u00f1aban en la universidad de Par\u00eds contribuyeron a expandir su pensamiento.<\/p>\n<p>El primer dominico que ley\u00f3 los Comentarios de Averroes fue el alem\u00e1n Alberto Magno (1200-1280), te\u00f3logo y fil\u00f3sofo de primer orden, autor de una valiosa bibliograf\u00eda y maestro de Tom\u00e1s de Aquino. Hay que situarlo en una l\u00ednea de recuperaci\u00f3n del naturalismo aristot\u00e9lico e incluso de avance decidido en el m\u00e9todo experimental. Era l\u00f3gico, pues, que sintonizara intelectualmente con el fil\u00f3sofo andalus\u00ed, como \u00e9l mismo reconoc\u00eda: \u00ab<em>Nos autem in paucis dissentimus ab Averroes<\/em>\u00bb, \u00abnosotros discrepamos de Averroes en pocas cosas\u00bb[104].<\/p>\n<p>Sigue en general a Arist\u00f3teles, especialmente en su teor\u00eda de las virtudes. Averroes es citado expresamente en 59 ocasiones a las que el editor alem\u00e1n a\u00f1ade otras 45 citas m\u00e1s, lo cual es significativo. Atra\u00eddo por el tratado aristot\u00e9lico, hacia 1250 imparti\u00f3 un curso sobre \u00e9l en Colonia que posteriormente redact\u00f3 su disc\u00edpulo Tom\u00e1s de Aquino en una intensa labor como secretario bas\u00e1ndose en las notas que se han conservado. Existen al menos seis manuscritos de <em>Lectura in Libros Ethicorum<\/em> que contiene 502 Cuestiones y cuya influencia en el Comentario tomista resulta evidente tanto en el aprovechamiento de los Comentarios griegos ah\u00ed recogidos como en el texto latino de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> usado e incluso en su estilo literario.<\/p>\n<p>Para algunos reconocidos estudiosos como R. A. Gauthier, \u00e9ste es el mejor Comentario medieval sobre el tratado aristot\u00e9lico. Casi veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, escribi\u00f3 un segundo Comentario, <em>Commentarium in X Libros Ethicorum<\/em>[105], del que entresacar\u00e9 algunos puntos de inter\u00e9s.<\/p>\n<p>El fin de la pol\u00edtica no es saber, <em>scire<\/em>, sino obrar, <em>operari<\/em>, y por eso se la llama ciencia pr\u00e1ctica, escribe Alberto Magno. Aunque un uso imperfecto de ella puede darse sin teor\u00eda, el uso propio de la ciencia exige considerar la raz\u00f3n de las acciones, fundarla sobre la teor\u00eda[106]. A diferencia de Arist\u00f3teles, \u00e9l afirma que la pol\u00edtica es subalterna de la \u00e9tica, ya que la pol\u00edtica se ordena a la felicidad y \u00e9sta es esencialmente obra de la virtud que pertenece as\u00ed al \u00e1mbito moral[107]. Al recordar m\u00e1s adelante que hab\u00eda reconocido que era una ciencia principal\u00edsima, matiza sus palabras a\u00f1adiendo que \u00abse dice que la pol\u00edtica es principal\u00edsima respecto de las artes mec\u00e1nicas que se ordenan a las funciones del Estado, pero no respecto de la moral\u00bb[108].<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n es parte de la pol\u00edtica y se reduce a tratar las distintas tareas civiles, mientras que \u00e9sta atiende tambi\u00e9n las diversas clases de reg\u00edmenes pol\u00edticos y de constituciones. Pero esta filosof\u00eda humanista, <em>quae est circa humana<\/em>, abarca no solo la \u00e9tica y la pol\u00edtica sino tambi\u00e9n la econ\u00f3mica, \u00abque ciertamente es posterior en rango a la pol\u00edtica, en cuanto que el r\u00e9gimen de la casa, <em>oik\u00eda<\/em>, <em>domus<\/em>, se toma por su semejanza con el r\u00e9gimen del Estado, <em>civitatis<\/em>, (\u2026) aunque seg\u00fan el orden natural la casa es anterior al Estado, y no observa Arist\u00f3teles el orden de la naturaleza, sino el de la teor\u00eda\u00bb[109].<\/p>\n<p>En otro plano, el te\u00f3logo alem\u00e1n distingue la pol\u00edtica de la ret\u00f3rica al situar aqu\u00e9lla, como ya vimos, entre las ciencias pr\u00e1cticas, mientras que \u00e9sta tiene un car\u00e1cter instrumental, pertenece al lenguaje, es <em>sermocinalis<\/em>. Por otra parte, la pol\u00edtica perfecta no se logra con un conocimiento universal sino cuando \u00e9ste se aplica a unas acciones particulares. \u00abDe donde resulta evidente que aquellos que no son expertos en los asuntos civiles, no pueden ser pol\u00edticos ni poseer la ciencia pol\u00edtica de un modo perfecto, porque el pol\u00edtico es alguien operativo y porque nadie puede ense\u00f1ar sino aquello que sabe\u00bb[110].<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino (1224-1274), tambi\u00e9n dominico, maestro prestigioso en la universidad de Par\u00eds, de inmensa producci\u00f3n literaria filos\u00f3fico-teol\u00f3gica, elabor\u00f3 un fecundo pensamiento que hunde sus ra\u00edces en el aristotelismo. La expansi\u00f3n y consolidaci\u00f3n de la fama de Averroes en el mundo latino se debe en gran parte a \u00e9l. Quien llegar\u00eda a convertirse en el m\u00e1s importante te\u00f3logo cristiano dio as\u00ed el merecido reconocimiento p\u00fablico a un pensador musulm\u00e1n mirado con desconfianza, si no con hostilidad, en los medios universitarios controlados por la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica, entre ellos en la facultad de teolog\u00eda de Par\u00eds. Creo que llevaba raz\u00f3n L. Gardet cuando escribi\u00f3 que lo que fray Tom\u00e1s iba buscando en los minuciosos an\u00e1lisis del Comentador y en su aristotelismo de base era \u00abun perfeccionamiento del utillaje filos\u00f3fico\u00bb[111]. Le debemos a Salvador G\u00f3mez Nogales una buena reconstrucci\u00f3n de esa influencia en el dominico italiano[112].<\/p>\n<p>En un elaborado art\u00edculo V. J. Bourke ha subrayado con acierto que el legado \u00e1rabe le mostraba al te\u00f3logo italiano la posibilidad de incorporar la \u00c9tica aristot\u00e9lica a su propia perspectiva religiosa. A diferencia de otros fil\u00f3sofos isl\u00e1micos, \u00abfue el <em>Comentario Medio<\/em> de Averroes sobre la \u00c9tica el que fue bien conocido por el Aquinate. Hay m\u00e1s de 30 pasajes en el Comentario tomista que muestran alguna relaci\u00f3n con el pensamiento de Averroes. Por supuesto, es bien conocido que el estilo del <em>Comentario a la \u00c9tica<\/em> de Tom\u00e1s de Aquino es similar a los Comentarios Medios averro\u00edstas. En un an\u00e1lisis final, la lecci\u00f3n m\u00e1s importante que Tom\u00e1s habr\u00eda aprendido de los Comentadores \u00e1rabes es que la \u00c9tica aristot\u00e9lica no es completamente incompatible con una consistente posici\u00f3n te\u00edsta\u00bb[113]. A pesar de admitir que el presente Comentario es uno de los m\u00e1s simples y menos pretenciosos de \u00e9l, lo compar\u00f3 con ventaja con la mayor\u00eda de los publicados a finales del siglo XIX e inicios del XX, ya que estos hab\u00edan sido escritos por quienes ni eran fil\u00f3sofos, ni conoc\u00edan a fondo el pensamiento aristot\u00e9lico[114].<\/p>\n<p>Donde mejor podemos rastrear esa huella aristot\u00e9lico-averro\u00edsta es en su Comentario a la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> titulado <em>Sententia libri Ethicorum<\/em>[115], que tanto influy\u00f3 en la Escol\u00e1stica posterior. Ya al comienzo, tras distinguir una triple filosof\u00eda (natural, racional y moral), afirma que \u00abel hombre es naturalmente un animal social\u00bb[116]. El objeto de la filosof\u00eda moral es la acci\u00f3n del hombre (<em>pr\u00e3xis<\/em>, en griego) y por eso habla aqu\u00ed de \u00abraz\u00f3n pr\u00e1ctica\u00bb. En el cap\u00edtulo 2, de especial inter\u00e9s, Arist\u00f3teles consideraba a la pol\u00edtica como ciencia principal y eminentemente directiva. Fray Tom\u00e1s, por su parte, afirma que la pol\u00edtica o <em>civilis scientia<\/em> es \u00abprincipal\u00edsima y arquitect\u00f3nica en grado m\u00e1ximo, y a ella corresponde considerar el fin \u00f3ptimo de la vida humana\u00bb[117]. En cuanto tal, es directiva o hegem\u00f3nica tanto respecto a las ciencias especulativas como a las pr\u00e1cticas. Se distancia, sin embargo, del fil\u00f3sofo griego al advertir que esa superioridad de la pol\u00edtica queda restringida al \u00e1mbito de las ciencias que tratan de las cosas humanas, ya que la \u00abciencia divina\u00bb o teolog\u00eda es principal\u00edsima en sentido absoluto al especular sobre \u00abel \u00faltimo fin de todo el universo\u00bb[118]. Concuerda, no obstante, con \u00e9l en considerar mayor y m\u00e1s perfecto el bien de toda la sociedad que el de un individuo pues siendo bueno \u00e9ste, \u00abmucho mejor y m\u00e1s divino, <em>melius et divinius<\/em>, es el que afecta al conjunto del pueblo y a los estados\u00bb[119].<\/p>\n<p>La felicidad representa el supremo bien al que aspira la pol\u00edtica[120]. A la vida placentera no s\u00f3lo se inclina la gente com\u00fan sino tambi\u00e9n algunos del mayor prestigio por su calidad cient\u00edfica o su honestidad de vida, entre los cuales menciona sorprendentemente a los epic\u00fareos que al tiempo que \u00abconsideraban el placer o deleite como sumo bien, practicaban las virtudes de manera diligente\u00bb[121]. La felicidad humana no puede ser la misma que la de los animales que disfrutan del placer de la comida y del coito. Tampoco consiste en la riqueza \u00abque se adquiere por la violencia y se pierde por ella\u00bb. El modo de vida intelectual o teor\u00e9tico radica, por el contrario, en la b\u00fasqueda de la raz\u00f3n te\u00f3rica, en la contemplaci\u00f3n de la verdad[122].<\/p>\n<p>En los cap\u00edtulos 6, 7 y 8 de este libro I considera desde un punto de vista cr\u00edtico el Bien plat\u00f3nico. Siguiendo a Arist\u00f3teles, muestra que no existe una idea general de Bien y que incluso si existiera, no consistir\u00eda en ella la felicidad humana. Por otra parte, el Bien se predica por analog\u00eda, no de modo un\u00edvoco. Adem\u00e1s, el Bien separado plat\u00f3nico resultar\u00eda in\u00fatil por completo para las ciencias y las artes, pues ni ser\u00eda provechoso para adquirir el conocimiento cient\u00edfico ni para el ejercicio concreto de cualquier arte[123].<\/p>\n<p>Sobre la felicidad: es algo perfecto y suficiente, pues es el fin \u00faltimo de las acciones humanas. Llegado a este punto, Tom\u00e1s de Aquino estima necesario alejarse del naturalismo aristot\u00e9lico e introducir la perspectiva cristiana. \u00abEl Fil\u00f3sofo [Arist\u00f3teles] habla en este libro de la felicidad que se puede alcanzar en esta vida; ya que la felicidad de la otra vida excede toda indagaci\u00f3n racional\u00bb[124]. M\u00e1s adelante, vuelve a distanciarse de Arist\u00f3teles al distinguir a Dios, <em>totale bonum<\/em>, del bien perfecto humano. \u00abNada es bueno sino por el hecho de que participa de la bondad divina\u00bb[125].<\/p>\n<p>Como el hombre es un animal pol\u00edtico, ha nacido para convivir con los dem\u00e1s. El que es feliz no puede vivir solo, lo que entra\u00f1ar\u00eda una posici\u00f3n radicalmente opuesta a los eremitas y al monacato cristiano. Tom\u00e1s de Aquino comenta aqu\u00ed el pasaje aristot\u00e9lico sin introducir cr\u00edtica alguna[126]. La convivencia humana podr\u00eda definirse como un intercambio de palabras y pensamientos. Esta vida es propiamente humana y no el comer juntos como ocurre en el ganado[127].<\/p>\n<p>La ley es necesaria por su fuerza coactiva pues la mayor\u00eda de los hombres se gu\u00edan m\u00e1s por la pasi\u00f3n que por la raz\u00f3n. \u00abTiene fuerza coactiva en cuanto es promulgada por el rey o gobernante, y es una orden que procede de alguna prudencia e intelecto dirigido al bien\u00bb[128]. El legislador debe ser de modo prioritario una persona p\u00fablica y necesita de la ciencia, del conocimiento universal[129]. En el cap\u00edtulo que cierra este Comentario incluye estas breves reflexiones: la legislaci\u00f3n es una cierta pol\u00edtica arquitect\u00f3nica; el mejor legado que pueden dejar los pol\u00edticos es hacer buenos ciudadanos; para llegar a ser pol\u00edtico hace falta experiencia[130]. En estas l\u00edneas finales demuestra conocer bien la <em>Pol\u00edtica<\/em> de Arist\u00f3teles. He estudiado a fondo este novedoso Comentario tomista en un libro que acaba de editarse[131].<\/p>\n<p>Como hemos visto, Tom\u00e1s de Aquino acepta las l\u00edneas generales de la \u00c9tica aristot\u00e9lico-averro\u00edsta: la teor\u00eda de la virtud (<em>aret\u1e17<\/em>, <em>virtus<\/em>) y sus clases, el concepto de felicidad (<em>eudaimon\u00eda<\/em>, <em>felicitas<\/em>), la amistad (<em>phil\u00eda<\/em>, <em>amicitia<\/em>) como esencial para la vida humana, el hombre como ser social y pol\u00edtico. Su actitud ante la \u00c9tica humanista de Arist\u00f3teles era m\u00e1s abierta de lo que muchos suponen. Por otra parte, el influjo de su maestro Alberto Magno queda patente al verificarlo, como ha hecho R. A. Gauthier, en 350 pasajes de su Comentario.<\/p>\n<p>Resumamos ahora la teor\u00eda \u00e9tico-pol\u00edtica del gran te\u00f3logo cristiano. El sugestivo programa de una \u00abfilosof\u00eda de las cosas humanas\u00bb esbozado por Arist\u00f3teles en la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> y desarrollado en la <em>Pol\u00edtica<\/em> encontr\u00f3 en Tom\u00e1s de Aquino una calurosa acogida. La hegemon\u00eda de la pol\u00edtica sobre las dem\u00e1s ciencias y la naturaleza social del hombre (dos principios b\u00e1sicos del pensamiento aristot\u00e9lico) fueron asimiladas tan profundamente por \u00e9l que no vacil\u00f3 en aceptar sus m\u00e1s radicales consecuencias. Algunas de ellas las encontramos expuestas en el pr\u00f3logo a <em>Sententia libri Politicorum<\/em>: el Estado como la comunidad humana m\u00e1s perfecta, la pol\u00edtica en cuanto perfeccionamiento de la filosof\u00eda, la ciencia pol\u00edtica como arquitect\u00f3nica respecto a las dem\u00e1s ciencias morales. Otras se hallan dispersas en muy diversos escritos tomistas: as\u00ed, el llamativo reconocimiento del hombre como \u00abanimal civil o pol\u00edtico\u00bb incluso en el para\u00edso terrenal, al no representar la pol\u00edtica una secuela del pecado original sino una caracter\u00edstica esencial del orden de la naturaleza (<em>Summa Theologiae<\/em>); la atribuci\u00f3n del fin \u00faltimo de la vida humana, la felicidad, a la pol\u00edtica (<em>Sententia libri Ethicorum<\/em>); y la afirmaci\u00f3n de la pol\u00edtica como m\u00e1s honorable que la medicina y cuyo conocimiento exige experiencia (<em>Tabula libri Ethicorum<\/em>).<\/p>\n<p>En definitiva, la recepci\u00f3n de la \u00c9tica de Arist\u00f3teles, su difusi\u00f3n en las universidades europeas y su posterior asimilaci\u00f3n en el mundo bajomedieval y renacentista se debi\u00f3 fundamentalmente al atractivo horizonte te\u00f3rico que traz\u00f3 el fil\u00f3sofo griego sobre la conducta humana y tambi\u00e9n, y de modo decisivo, al Comentario de Averroes a la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>. La favorable acogida al pensamiento \u00e9tico aristot\u00e9lico-averro\u00edsta por los principales te\u00f3logos cristianos, Tom\u00e1s de Aquino y Alberto Magno, abri\u00f3 el camino a su penetraci\u00f3n en la cultura europea. Es una paradoja que haya sido el mundo latino el receptor del Comentario de Averroes y el difusor de su pensamiento \u00e9tico, heredado de Arist\u00f3teles. Tambi\u00e9n fue un destino parad\u00f3jico, como se\u00f1al\u00f3 L. Gardet, que habiendo sido conocido Ibn Rushd en el mundo isl\u00e1mico sobre todo como jurista, \u00abes a trav\u00e9s de Occidente c\u00f3mo el islam contempor\u00e1neo ha redescubierto a Ibn Rushd como fil\u00f3sofo\u00bb[132]. Comparto la queja que expresaba R. Arnaldez: \u00abEs cierto que Averroes merec\u00eda, en la historia del pensamiento isl\u00e1mico, un destino diferente al que conoci\u00f3\u00bb[133].<\/p>\n<p>Averroes represent\u00f3 como ning\u00fan otro hombre de ciencia medieval el racionalismo filos\u00f3fico, el naturalismo cient\u00edfico y una concepci\u00f3n de la religi\u00f3n isl\u00e1mica abierta al pensamiento ilustrado y a la sociedad de su \u00e9poca. Por eso, cuando recordamos su figura y releemos sus escritos no hacemos un trabajo arqueol\u00f3gico, sino que vemos en su extraordinaria obra un pensamiento abierto al futuro, as\u00ed en el mundo \u00e1rabe como en el llamado mundo occidental que tanto aprendi\u00f3 de su legado cuando renac\u00eda de la barbarie anterior.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] El presente texto reproduce mi intervenci\u00f3n en el Congreso Internacional \u00abEthics and Politics in the Arab-Islamic Heritage. Ibn Rushd\u2019s influence in his time and in later times\u00bb celebrado en Marrakech (Marruecos) del 26 al 28 de Abril de 2019. [Para la conversi\u00f3n a art\u00edculo de esta conferencia se han eliminado del texto la contextualizaci\u00f3n y los agradecimientos iniciales. Nota de los editores]<\/p>\n<p>[2] Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, <em>Maestros de Occidente. Estudios sobre el pensamiento andalus\u00ed<\/em>, Madrid, Editorial Trotta, 2007, pp. 46-61.<\/p>\n<p>[3] <em>Ibid<\/em>., p. 58.<\/p>\n<p>[4] Roger Arnaldez, <em>Averro\u00e8s, un rationaliste en Islam<\/em>, Par\u00eds, \u00c9ditions Balland, 1998, 2a ed., p. 176.<\/p>\n<p>[5] Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, <em>Hacia un nuevo Averroes. Naturalismo y cr\u00edtica en el pensador andalus\u00ed que revolucion\u00f3 Europa<\/em>, Madrid, Editorial UNED, 2017.<\/p>\n<p>[6] V\u00e9ase mi trabajo \u00abAcerca de la felicidad y la amistad\u00bb en <em>Hacia un nuevo Averroes<\/em>, cit., pp. 21-67.<\/p>\n<p>[7] Arist\u00f3teles, <em>Ret\u00f3rica<\/em>, 1360 b 25-26.<\/p>\n<p>[8] \u00abSi, por tanto, la mente, <em>no\u0169s<\/em>, es divina respecto del hombre, tambi\u00e9n la vida seg\u00fan ella es divina respecto de la vida humana\u00bb: Arist\u00f3teles, <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, X, 7, 1177 b 30-32.<\/p>\n<p>[9] Arist\u00f3teles, <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 1, 1155 a 4-5.<\/p>\n<p>[10] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 7, 1159 a 4-5.<\/p>\n<p>[11] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, V, 6, 1134 a 25-27.<\/p>\n<p>[12] Respecto a esta \u00faltima, baste como bot\u00f3n de muestra esta aguda observaci\u00f3n a prop\u00f3sito del dinero: \u00abel dinero como medida com\u00fan al cual todo se refiere y con el cual todo se mide\u00bb,<em> \u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, IX, 1, 1164 a 1-2.<\/p>\n<p>[13] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, X, 9, 1179 b 17-18 y 28-29.<\/p>\n<p>[14] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, I, 2, 1094 b 11.<\/p>\n<p>[15] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 9, 1160 a 8-13.<\/p>\n<p>[16] Entre ellos destac\u00f3 el humanista espa\u00f1ol Alfonso de Cartagena (1386-1456).<\/p>\n<p>[17] El humanista portugu\u00e9s Arias Barbosa afirmaba que \u00abse ten\u00eda en Espa\u00f1a al individuo capaz de articular una palabra en griego por prodigio semejante al de una mula pre\u00f1ada\u00bb: Luis Gil, <em>Panorama social del humanismo espa\u00f1ol<\/em>, Madrid, Editorial Tecnos, 1997, p. 204.<\/p>\n<p>[18] Se ha publicado recientemente una edici\u00f3n de los manuscritos castellanos-aragoneses del siglo XV que conecta con las versiones latinas de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, con las traducciones italianas y catalanas y con los Comentarios de Averroes y Tom\u00e1s de Aquino: Arist\u00f3teles, <em>Compendio de la \u00c9tica nicomaquea<\/em>, edici\u00f3n de Salvador Cuenca Almenar, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2017.<\/p>\n<p>[19] <em>The Arabic Version of the Nicomachean Ethics<\/em>, edici\u00f3n de Anna A. Akasoy y Alexander Fidora, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Douglas M. Dunlop, Leiden-Boston, Brill, 2005, pp. 1-109. Sigo su reconstrucci\u00f3n cronol\u00f3gica complement\u00e1ndola con la ofrecida por Ren\u00e9 Antoine Gauthier en su cap\u00edtulo dedicado a \u00abla <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> en el mundo \u00e1rabe\u00bb, Introducci\u00f3n a <em>L\u2019\u00c9thique \u00e0 Nicomaque<\/em>, traducci\u00f3n y comentario por R. A. Gauthier y J. I. Jolif, Lovaina-Par\u00eds, Publications Universitaires-B\u00e9atrice-Nauwelaerts, 1970, 2a ed., tomo I, pp. 107-111.<\/p>\n<p>[20] <em>The Arabic Version of the Nicomachean Ethics<\/em>, Introducci\u00f3n, p. 2.<\/p>\n<p>[21] <em>Ibid<\/em>., p. 1. Esta rotunda afirmaci\u00f3n de D. M. Dunlop sintetiza bien su visi\u00f3n del tema tras largos a\u00f1os de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[22] Said al-Andalusi, <em>Historia de la filosof\u00eda y de las ciencias o Libro de las categor\u00edas de las naciones<\/em>, traducci\u00f3n de Elo\u00edsa Llavero, Madrid, Editorial Trotta, 2000, p. 86.<\/p>\n<p>[23] Curiosamente, la referencia de Dunlop a este Comentario averro\u00edsta es escasa y superficial. En contraposici\u00f3n con Avempace, estudiado minuciosamente en 12 p\u00e1ginas, le dedica a Averroes solo cinco, centradas en un posible pr\u00e9stamo alfarabiano sobre el contenido exacto de los libros que componen el tratado aristot\u00e9lico.<\/p>\n<p>[24] Abu Nasr al-Farabi, <em>La Ciudad Ideal<\/em>, traducci\u00f3n de Manuel Alonso, Madrid, Editorial Tecnos, 1985, p. 82.<\/p>\n<p>[25] <em>La Ciudad Ideal<\/em>, p. 115.<\/p>\n<p>[26] <em>The Arabic Version of the Nicomachean Ethics<\/em>, Introducci\u00f3n, p. 50.<\/p>\n<p>[27] N. Morata, \u00abUn cat\u00e1logo de los fondos \u00e1rabes primitivos de El Escorial\u00bb, en <em>Al-Andalus<\/em>, 2 (1934), pp. 87-181. Este arabista agustino lleg\u00f3 a ser director de la Real Biblioteca de El Escorial.<\/p>\n<p>[28] Lawrence V. Berman, \u00abExcerpts from the lost arabic original of Ibn Rushd\u2019s <em>Middle Commentary on the Nicomachean Ethics<\/em>\u00bb, <em>Oriens<\/em>, vol. 20, 1967, pp. 31-59.<\/p>\n<p>[29] Citaremos en adelante el <em>Talj\u012b\u1e63<\/em> por esta edici\u00f3n, de acuerdo con la edici\u00f3n veneciana del siglo XVI: <em>Aristotelis Opera cum Averrois Commentariis<\/em>, vol. III, Venecia <em>apud Junctas<\/em>, 1562, reproducida por la Editorial Minerva, Fr\u00e1ncfort del Meno, 1962. Usar\u00e9 las siglas <em>MNE [in Moralia Nicomachia Expositione]<\/em> indicando el libro correspondiente de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em> en n\u00fameros romanos y el cap\u00edtulo en n\u00fameros ar\u00e1bigos.<\/p>\n<p>[30] Una descripci\u00f3n de este singular manuscrito la ofrece Jos\u00e9 Ma Mill\u00e1s Vallicrosa en su obra <em>Las traducciones orientales en los manuscritos de la Biblioteca Catedral de Toledo<\/em>, Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas-Instituto Arias Montano, 1942, pp. 67-69.<\/p>\n<p>[31] <em>Averroes\u2019 Middle Commentary on Aristotle\u2019s Nicomachean Ethics in the Hebrew Version of Samuel ben Judah<\/em>, ed. Lawrence Berman, Jerusalem, 1999.<\/p>\n<p>[32] L. V. Berman, \u00abExcerpts from the lost arabic original of Ibn Rushd\u2019s <em>Middle Commentary on the Nicomachean Ethics<\/em>\u00bb, cit., pp. 58-59.<\/p>\n<p>[33] Lawrence V. Berman, \u00abIbn Rushd\u2019s <em>Middle Commentary on the Nicomachean Ethics in Medieval Hebrew Literature<\/em>\u00bb, en AA.VV., <em>Multiple Averro\u00e8s<\/em>, Par\u00eds, Les Belles Lettres, 1978, p. 294.<\/p>\n<p>[34] Su fin <em>non est scire sed agere<\/em>: <em>MNE<\/em>, I, 3.<\/p>\n<p>[35] <em>Ars gubernandi ciutates<\/em>: <em>MNE<\/em>, I, 2.<\/p>\n<p>[36] <em>Et quod est propositum nostrum in hoc sermone est gubernatio ciuitatum<\/em>: <em>MNE<\/em>, I, 3.<\/p>\n<p>[37] <em>MNE<\/em>, I, 4.<\/p>\n<p>[38] <em>MNE<\/em>, I, 5.<\/p>\n<p>[39] <em>MNE<\/em>, X, 6.<\/p>\n<p>[40] <em>Felicitas est res perfecta per se sufficiens finis rerum agendarum<\/em>: <em>MNE<\/em>, I, 7.<\/p>\n<p>[41] <em>Ibid<\/em>. <em>Est natura ciuilis homo<\/em>.<\/p>\n<p>[42] <em>MNE<\/em>, I, 8. <em>Et delectatio absolute existit in ea<\/em>.<\/p>\n<p>[4]3 [<em>Felicitas<\/em>] <em>est optima rerum, est quid diuinus<\/em>: <em>MNE<\/em>, I, 9.<\/p>\n<p>[44] <em>MNE<\/em>, I, 10.<\/p>\n<p>[45] <em>MNE<\/em>, X, 7.<\/p>\n<p>[46] V\u00e9ase mi edici\u00f3n de los principales fragmentos de los tres Comentarios averro\u00edstas dedicados al estudio de la facultad racional: Averroes, <em>Sobre el intelecto<\/em>, edici\u00f3n de Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, Madrid, Editorial Trotta, 2004.<\/p>\n<p>[47] <em>MNE<\/em>, X, 7.<\/p>\n<p>[48] <em>MNE<\/em>, X, 8.<\/p>\n<p>[49] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, I, 13, 1102 a 8-10.<\/p>\n<p>[50] <em>MNE<\/em>, I, 9.<\/p>\n<p>[51] <em>MNE<\/em>, I, 13.<\/p>\n<p>[52] <em>MNE<\/em>, X, 9.<\/p>\n<p>[53] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[54] <em>MNE<\/em>, I, 7.<\/p>\n<p>[55] <em>MNE<\/em>, I, 6.<\/p>\n<p>[56] <em>MNE<\/em>, X, 1.<\/p>\n<p>[57] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, X, 3, 1174 a 4-7.<\/p>\n<p>[58] <em>MNE<\/em>, X, 3.<\/p>\n<p>[59] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[60] <em>MNE<\/em>, X, 4.<\/p>\n<p>[61] <em>MNE<\/em>, IX, 7.<\/p>\n<p>[62] <em>MNE<\/em>, VIII, 1.<\/p>\n<p>[63] <em>MNE<\/em>, VIII, 3.<\/p>\n<p>[64] <em>MNE<\/em>, VIII, 6.<\/p>\n<p>[65] <em>MNE<\/em>, VIII, 7.<\/p>\n<p>[66] <em>MNE<\/em>, VIII, 10.<\/p>\n<p>[67] <em>MNE<\/em>, VIII, 13.<\/p>\n<p>[68] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[69] <em>MNE<\/em>, IX, 1, cursiva m\u00eda.<\/p>\n<p>[70] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[71] <em>MNE<\/em>, IX, 3.<\/p>\n<p>[72] <em>MNE<\/em>, IX, 7.<\/p>\n<p>[73] <em>MNE<\/em>, IX, 8.<\/p>\n<p>[74] <em>MNE<\/em>, IX, 10.<\/p>\n<p>[75] <em>MNE<\/em>, IX, 12.<\/p>\n<p>[76] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VII, 11, 1152 a 39-b 1.<\/p>\n<p>[77] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 9, 1160 a 8-13.<\/p>\n<p>[78] <em>MNE<\/em>, VIII, 9.<\/p>\n<p>[79] <em>Ibid<\/em>.: <em>Non quod conuenientius est alicui, sed quod omnibus<\/em>.<\/p>\n<p>[80] <em>MNE<\/em>, VIII, 10.<\/p>\n<p>[81] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 11, 1161 a 29-32.<\/p>\n<p>[82] <em>MNE<\/em>, VIII, 11.<\/p>\n<p>[83] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[84] <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, VIII, 12, 1161 b 11.<\/p>\n<p>[85] <em>MNE<\/em>, VIII, 12.<\/p>\n<p>[86] <em>MNE<\/em>, IX, 6.<\/p>\n<p>[87] Averroes, <em>Exposici\u00f3n de la \u00abRep\u00fablica\u00bb de Plat\u00f3n<\/em>, traducci\u00f3n y estudio preliminar de Miguel Cruz Hern\u00e1ndez, Madrid, Editorial Tecnos, 1986. Cito en adelante esta edici\u00f3n por las siglas <em>ERP<\/em>.<\/p>\n<p>[88] <em>ERP<\/em>, p. 5.<\/p>\n<p>[89] <em>ERP<\/em>, p. XI (Estudio preliminar).<\/p>\n<p>[90] <em>ERP<\/em>, pp. 132 y 110-111, cursiva m\u00eda.<\/p>\n<p>[91] <em>ERP<\/em>, p. 148.<\/p>\n<p>[92] Arist\u00f3teles expone esta conexi\u00f3n al final de la <em>\u00c9tica nicom\u00e1quea<\/em>, X, 9.<\/p>\n<p>[93] <em>ERP<\/em>, p. 5. Esta perspectiva de Averroes cobra mayor valor si tenemos en cuenta que el mundo \u00e1rabe medieval no lleg\u00f3 a conocer la <em>Pol\u00edtica<\/em> de Arist\u00f3teles.<\/p>\n<p>[94] <em>ERP<\/em>, p. 6.<\/p>\n<p>[95] <em>ERP<\/em>, pp. 9-10.<\/p>\n<p>[96] <em>ERP<\/em>, pp. 11-12.<\/p>\n<p>[97] <em>ERP<\/em>, p. 20.<\/p>\n<p>[98] \u00abLa inclinaci\u00f3n a muchas de las virtudes nobles queridas en raz\u00f3n de ideas miserables, como la mayor\u00eda de las supersticiones que se refieren a la recompensa eterna como estrictos placeres sensibles, hacen que un hombre quiera ser valiente, justo y veraz y que se le llame virtuoso porque puede cohabitar, beber y comer\u00bb: <em>ERP<\/em>, p. 21.<\/p>\n<p>[99] <em>ERP<\/em>, p. 110.<\/p>\n<p>[100] <em>ERP<\/em>, pp. 57-58.<\/p>\n<p>[101] <em>ERP<\/em>, p. 59.<\/p>\n<p>[102] <em>ERP<\/em>, p. 89.<\/p>\n<p>[103] <em>ERP<\/em>, p. 64.<\/p>\n<p>[104] Alberto Magno, <em>De anima<\/em>, III, 3.<\/p>\n<p>[105] Alberto Magno, <em>Super Ethica commentum et quaestiones<\/em>, edici\u00f3n de Wilhelm K\u00fcbel, en Id., <em>Opera Omnia<\/em>, vol. XIV, tomo I, Monasterio de Wesfalia, Editorial Aschendorff, 1968- 1972, que contiene los cinco primeros libros; y tomo II, que contiene los libros VI-X, en la misma editorial, 1987. Lo cito m\u00e1s adelante por las siglas <em>SE<\/em> indicando el libro en n\u00fameros romanos y la <em>lectio<\/em>.<\/p>\n<p>[106] <em>SE<\/em>, tomo II, X, <em>lectio<\/em> 19, p. 789.<\/p>\n<p>[107] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[108] <em>Ibid<\/em>., p. 790.<\/p>\n<p>[109] <em>Ibid<\/em>., pp. 790-791.<\/p>\n<p>[110] <em>Ibid<\/em>., pp. 791-792.<\/p>\n<p>[111] Louis Gardet, \u00abSaint Thomas et ses pr\u00e9d\u00e9cesseurs arabes\u00bb, en <em>St. Thomas Aquinas. Com- memorative Studies<\/em>, Toronto, Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1974, vol. I, p. 437.<\/p>\n<p>[112] Salvador G\u00f3mez Nogales, \u00abSaint Thomas, Averro\u00e8s et l\u2019averro\u00efsme\u00bb, en <em>Aquinas and problems of his time<\/em>, Lovaina, Leuven University Press-The Hague Martinus Nijhoff, 1976, pp. 161-177.<\/p>\n<p>[113] Vernon J. Bourke, \u00ab<em>The Nicomachean Ethics<\/em> and Thomas Aquinas\u00bb, en <em>St. Thomas Aquinas. Commemorative Studies<\/em>, cit., vol. I, p. 244.<\/p>\n<p>[114] <em>Ibid<\/em>., p. 259.<\/p>\n<p>[115] Tom\u00e1s de Aquino, <em>Sententia libri Ethicorum<\/em>, edici\u00f3n de R. A. Gauthier en Id., <em>Opera Omnia<\/em>, Edici\u00f3n Leonina, tomo XLVII, vol. I, libros I-III, Roma, Santa Sabina, 1969. Cito en adelante por las siglas <em>SLE<\/em>, seguida del libro y cap\u00edtulo.<\/p>\n<p>[116] Tom\u00e1s de Aquino, <em>SLE<\/em>, I, 1: <em>homo naturaliter est animal sociale<\/em>.<\/p>\n<p>[117] <em>SLE<\/em>, I, 2.<\/p>\n<p>[118] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[119] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[120] <em>SLE<\/em>, I, 4.<\/p>\n<p>[121] <em>SLE<\/em>, I, 5.<\/p>\n<p>[122] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[123] <em>SLE<\/em>, I, 6-8.<\/p>\n<p>[124] <em>SLE<\/em>, I, 9. Otras referencias a la felicidad en la vida futura como felicidad perfecta: I, 9; I, 15; II, 16; X, 13.<\/p>\n<p>[125] <em>Ibid<\/em>.<\/p>\n<p>[126] <em>Sententia libri Ethicorum<\/em>, vol. II (libros IV-X), VIII, 12.<\/p>\n<p>[127] <em>SLE<\/em>, IX, 11.<\/p>\n<p>[128] <em>SLE<\/em>, X, 14.<\/p>\n<p>[129] <em>SLE<\/em>, X, 15.<\/p>\n<p>[130] <em>SLE<\/em>, X, 16.<\/p>\n<p>[131] Tom\u00e1s de Aquino, <em>Exposici\u00f3n de la Pol\u00edtica de Arist\u00f3teles<\/em> [<em>Sententia libri Politicorum<\/em>], tra- ducci\u00f3n de Pedro Roche Arnas, revisi\u00f3n, pr\u00f3logo, introducci\u00f3n y notas de Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, Madrid, UNED, 2019. V\u00e9ase en especial mi Introducci\u00f3n, pp. 15-58.<\/p>\n<p>[132] L. Gardet, \u00abSaint Thomas et ses pr\u00e9d\u00e9cesseurs arabes\u00bb, cit., p. 439.<\/p>\n<p>[133] R. Arnaldez, <em>Averro\u00e8s, un rationaliste en Islam<\/em>, cit., p. 177.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, <em>\u00c9tica a Nic\u00f3maco<\/em>, edici\u00f3n biling\u00fce y traducci\u00f3n por Mar\u00eda Araujo y Juli\u00e1n Mar\u00edas, Madrid, Instituto de Estudios Pol\u00edticos, 1970.<\/p>\n<p>Aristote, <em>L\u2019\u00c9thique \u00e0 Nicomaque<\/em>, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y comentario de R.A. Gauthier y J.I. Jolif, Lovaina-Par\u00eds, Publications Universitaires- B. Nauwelaerts, 1970, dos tomos.<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles, <em>Compendio de la \u00c9tica nicomaquea<\/em>, edici\u00f3n de Salvador Cuenca Almenar, Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2017.<\/p>\n<p><em>The Arabic Version of the Nicomachean Ethics<\/em>, introducci\u00f3n, traducci\u00f3n y notas de Douglas M. Dunlop, edici\u00f3n de Anna A. Akasoy y Alexander Fidora, Leiden-Boston, Brill, 2005.<\/p>\n<p>Averroes, <em>In Moralia Nicomachia Expositione<\/em>, en <em>Aristotelis Opera cum Averrois Commentariis<\/em>, Venecia, <em>apud Junctas<\/em>, 1562, vol. III, reproducido por la Editorial Minerva, Fr\u00e1ncfort del Meno, 1962.<\/p>\n<p>Averroes, <em>Exposici\u00f3n de la \u00abRep\u00fablica\u00bb de Plat\u00f3n<\/em>, traducci\u00f3n y estudio preliminar de Miguel Cruz Hern\u00e1ndez, Madrid, Editorial Tecnos, 1986.<\/p>\n<p>Alberto Magno, <em>Super Ethica commentum et quaestiones<\/em>, edici\u00f3n de Wilhelm K\u00fcbel, en <em>Alberti Magni Opera Omnia<\/em>, vol. XIV, tomos I y II, Monasterio de Wesfalia, Editorial Aschendorff, 1968-1972.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino, <em>Sententia libri Ethicorum<\/em>, edici\u00f3n de R. A. Gauthier en <em>Sancti Thomae de Aquino Opera Omnia<\/em>, Edici\u00f3n Leonina, Roma, Santa Sabina, 1969, tomo XLVII, vols. I y II.<\/p>\n<p>Tom\u00e1s de Aquino, <em>Exposici\u00f3n de la Pol\u00edtica de Arist\u00f3teles<\/em> [<em>Sententia libri Politicorum<\/em>], traducci\u00f3n de Pedro Roche Arnas, revisi\u00f3n, pr\u00f3logo, introducci\u00f3n y notas de Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, Madrid, UNED, 2019.<\/p>\n<p>AA.VV., <em>Multiple Averro\u00e8s<\/em>, Par\u00eds, Les Belles Lettres, 1978.<\/p>\n<p>Roger Arnaldez, <em>Averro\u00e8s, un rationaliste en Islam<\/em>, Par\u00eds, \u00c9ditions Balland, 1998, 2a ed.<\/p>\n<p>Andr\u00e9s Mart\u00ednez Lorca, <em>Hacia un nuevo Averroes. Naturalismo y cr\u00edtica en el pensador andalus\u00ed que revolucion\u00f3 Europa<\/em>, Madrid, UNED, 2017.<\/p>\n<p><em>St. Thomas Aquinas, Commemorative Studies<\/em>, Toronto, Pontifical Institute of Mediaeval Studies, 1974, vol. I.<\/p>\n<p><em>Aquinas and problems of his time<\/em>, edici\u00f3n de G. Verbeke y D. Verhelst, Lovaina, Leuven University Press-The Hague Martinus Nijhoff, 1976.<\/p>\n<p><span class=\"markedContent\"><span id=\"page66R_mcid2848\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Este trabajo se encuentra bajo una<\/span><\/span><span id=\"page66R_mcid2849\" class=\"markedContent\"><\/span><span id=\"page66R_mcid2850\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-No<\/span><\/span><span id=\"page66R_mcid2851\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">&#8211;<\/span><\/span><span id=\"page66R_mcid2852\" class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">Comercial-SinObraDerivada 4.0<\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p>Fuente:\u00a0 <span class=\"markedContent\"><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\"><em>\u00c9NDOXA<\/em>: Series Filos\u00f3ficas, n.<\/span><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">o<\/span> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">48<\/span><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, 20<\/span><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">21<\/span><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">, pp.<\/span> <span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">15 &#8211; 45<\/span><span dir=\"ltr\" role=\"presentation\">. UNED, Madrid<\/span><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1.- Introducci\u00f3n[1] En contra de la islamofobia que domina en los medios occidentales e incluso en algunos intelectuales que no<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":10962,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[1629],"class_list":["post-10960","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","tag-averroes"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10960","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10960"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10960\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/10962"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10960"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10960"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10960"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}