{"id":10972,"date":"2021-12-31T05:00:49","date_gmt":"2021-12-31T04:00:49","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10972"},"modified":"2021-12-30T07:52:16","modified_gmt":"2021-12-30T06:52:16","slug":"sobre-el-codirector-de-una-gran-orquesta-de-emancipacion-humana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10972","title":{"rendered":"Sobre el codirector de una gran orquesta de emancipaci\u00f3n humana"},"content":{"rendered":"<p><em><strong>Rese\u00f1a de: \u00d3scar Mart\u00ednez (coordinador), <\/strong><\/em><a href=\"https:\/\/editorialande.com\/product\/friedrich-engels\/\"><strong>Friedrich Engels. Dial\u00e9ctica, naturaleza y cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/strong><\/a><em><strong>. Lima: Editorial Ande, 2021, 630 p\u00e1ginas.<\/strong><\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px; text-align: right;\"><em>Es muy f\u00e1cil para ti hablar. Puedes acostarte en la cama y estudiar las condiciones agrarias rusas en particular y la renta en general sin nada que te moleste; pero yo debo sentarme en el duro banco, beber el fr\u00edo vino, interrumpir de repente todo de nuevo y abordar al aburrido D\u00fchring<\/em>.<br \/>\nFriedrich Engels<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/engels-libro.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-10973\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/engels-libro.jpg\" alt=\"\" width=\"189\" height=\"267\" \/><\/a>A lado de Marx, escribi\u00f3 Engels en 1884 a un viejo amigo, \u00abme correspondi\u00f3 el papel de segundo viol\u00edn\u00bb. Otra prueba de su modestia, una de las principales virtudes del fil\u00f3sofo, del intelectual concernido. Sin embargo, el joven autor de <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em> fue mucho m\u00e1s que eso: un codirector de lo que con el tiempo ser\u00eda una orquesta, una potente tradici\u00f3n pol\u00edtico-filos\u00f3fica internacional e internacionalista, la engelsiana-marxista (del mismo modo: Obras de Engels y Marx, no obras de Marx y Engels), un potente y sensible pensador pr\u00e1xico que, con apenas 18 a\u00f1os, escrib\u00eda \u2013al igual que Marx\u2013 su carta al padre en los siguientes t\u00e9rminos: \u00abLa pobreza terrible prevalece entre las clases bajas, particularmente los trabajadores de la f\u00e1brica de Wuppertal; la s\u00edfilis y las enfermedades pulmonares est\u00e1n tan extendidas que apenas son cre\u00edbles; solo en Elberfeld, 1.200 ni\u00f1os de un total de 2.500 en edad escolar se ven privados de educaci\u00f3n y crecen en las f\u00e1bricas, simplemente para que el fabricante no tenga que pagar a los adultos, cuyo lugar ocupan, el doble del salario que paga a un ni\u00f1o. Pero los fabricantes adinerados tienen la conciencia tranquila, ya que causar la muerte de un ni\u00f1o m\u00e1s o menos no condena el alma de un pietista al infierno, especialmente si va a la iglesia dos veces cada domingo. Porque es un hecho que los pietistas entre los due\u00f1os de las f\u00e1bricas son los que peor tratan a los trabajadores; usan todos los medios posibles para reducir los salarios de los trabajadores con el pretexto de privarlos de la oportunidad de emborracharse; sin embargo, en la elecci\u00f3n de los predicadores, siempre son los primeros en sobornar a la gente\u00bb (traducci\u00f3n de Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela). El padre de Engels era pietista.<\/p>\n<p>Paul Blackledge ha comentado recientemente que, entre los acad\u00e9micos angloparlantes (y no solo entre ellos), la valoraci\u00f3n usual de los escritos filos\u00f3ficos de Engels hab\u00eda sido hasta hac\u00eda muy poco casi totalmente negativa. Se hab\u00eda tendido a juzgarlo como un fracaso filos\u00f3fico, como un simple aficionado cuyo diletantismo carg\u00f3 a las izquierdas marxistas del siglo XX con una triple cruz: \u00abuna ontolog\u00eda reduccionista, una epistemolog\u00eda positivista y una pol\u00edtica fatalista\u00bb. Seg\u00fan esa l\u00ednea de interpretaci\u00f3n, el problema nodal del pensamiento de Engels fue su aceptaci\u00f3n del concepto hegeliano de una dial\u00e9ctica de la naturaleza que, aparentemente, le habr\u00eda llevado \u00aba atribuir caracter\u00edsticas humanas de intencionalidad a la naturaleza mientras adjudicaba las (supuestas) caracter\u00edsticas mec\u00e1nicas de la naturaleza a los asuntos humanos\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien, el libro que el lector\/a tiene entre sus manos (o en su pantalla) es una falsaci\u00f3n a la totalidad, si bien no apolog\u00e9tica, de esa aproximaci\u00f3n unilateral (y en ocasiones muy indocumentada) a la obra del amigo, compa\u00f1ero y camarada de Karl Marx. Para alguien tan bien informado y ecu\u00e1nime como J. B. S. Haldane, Engels fue \u00abprobablemente el hombre m\u00e1s educado de su \u00e9poca\u00bb: \u00abNo solo ten\u00eda un conocimiento profundo de la econom\u00eda y la historia, sino que sab\u00eda lo suficiente como para discutir el significado de una oscura frase latina sobre la ley romana del matrimonio, o los procesos que tienen lugar cuando un trozo de zinc impuro se sumerge en \u00e1cido sulf\u00farico. Y se las arregl\u00f3 para acumular este inmenso conocimiento, no llevando una vida de aprendizaje enclaustrado, sino mientras jugaba un papel activo en la pol\u00edtica, dirig\u00eda un negocio e incluso cazaba zorros\u00bb.<\/p>\n<p>Entrando en materia, lo esencial de esta rese\u00f1a puede ser dicho en los siguientes t\u00e9rminos:<\/p>\n<p>1. <em>Friedrich Engels. Dial\u00e9ctica, naturaleza y cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> es un ensayo excelente, deslumbrante en muchas ocasiones, que exige lectura atenta, estudio, subrayados, anotaciones y esp\u00edritu cr\u00edtico, el mismo que muestran todos los colaboradores\/as.<\/p>\n<p>2. Es libro para engelsianos y, sobre todo, para no engelsianos e incluso para antiengelsianos no dogm\u00e1ticos.<\/p>\n<p>2.1. Tambi\u00e9n para fil\u00f3sofos y pensadores de otras tradiciones, especialmente los vinculados a l\u00edneas de pensamiento anal\u00edticas y postpositivistas.<\/p>\n<p>2.2. Y para activistas, para militantes, que tengan presente en su totalidad la XI sobre Feuerbach, nunca olvidada por el propio Engels.<\/p>\n<p>3. Es ensayo que nos enriquece con muy buenas aproximaciones, como no pod\u00eda ser de otra forma, a otros grandes gigantes del pensamiento como Arist\u00f3teles, Hegel o Marx, por ejemplo.<\/p>\n<p>3.1. Tambi\u00e9n a tem\u00e1ticas tan de nuestro hoy como la (polis\u00e9mica) dial\u00e9ctica, el ecologismo o la buena cr\u00edtica a la econom\u00eda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>4. Formulado a la Brecht: hay libros que nos acompa\u00f1an un d\u00eda o una semana, y son buenos; hay otros que nos acompa\u00f1an durante todo un a\u00f1o y son mejores; los hay que est\u00e1n cerca nuestro durante muchos a\u00f1os y son muy, muy buenos, y est\u00e1n, por \u00faltimo, los que acompa\u00f1an durante d\u00e9cadas y d\u00e9cadas, durante toda la vida. Estos son los imprescindibles. <em>Friedrich Engels. Dial\u00e9ctica, naturaleza y cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/em> es de estos \u00faltimos.<\/p>\n<p>El coordinador \u00d3scar Mart\u00ednez explica en la presentaci\u00f3n la finalidad del libro: \u00abMucha tinta se ha vertido en torno a este fundamental personaje, tantas veces de manera exagerada, reduccionista y tergiversada. Frente al problema se\u00f1alado, \u00bfc\u00f3mo debemos leer a Engels en pleno siglo XXI? Este libro es un intento de responder esa pregunta tan general que acabamos de formular.\u00bb Se trata de presentar las \u00abm\u00faltiples y heterog\u00e9neas posturas en torno al pensamiento y la obra de una omn\u00edmoda figura dentro del marxismo: el general, Friedrich Engels.\u00bb Heterog\u00e9neas no es adjetivo que est\u00e9 de m\u00e1s.<\/p>\n<p>El resumen del \u00edndice: introducci\u00f3n (del coordinador), prefacio (Marcello Musto), cuatro partes: 1. Las complejas relaciones entre Engels y Marx (con textos de Rogney Piedra Arencibia, Jos\u00e9 Guadalupe Gandarilla Salgado, Terrell Carver y H\u00e9ctor Flores Iberico ), 2. Las aventuras de la dial\u00e9ctica de Engels: alcance y l\u00edmites (con textos de Helena Sheehan, Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela, Kaan Kangal, Cristian Gillen 3. Las ciencias y la cr\u00edtica ecol\u00f3gica desde la dial\u00e9ctica de Engels (con textos de John Bellamy Foster, Fernando Huesca, Kohei Saito y Estefan\u00eda Silva Cabrera). 4. Engels: teor\u00eda del valor y cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (con aportaciones de Christopher Arthur, Michael Roberts, Roberto Escorcia Romo &amp; Ricardo Reyes Amezcua, Mario Robles B\u00e1ez y Gast\u00f3n Caligaris &amp; Guido Starosta) y, por si faltara algo, un anexo con cuatro ap\u00e9ndices (el tercero con nueve rese\u00f1as engelsianas sobre el primer libro de <em>El Capital<\/em>) que contienen textos poco o muy desconocidos de un fil\u00f3sofo que dominaba m\u00e1s de 10 lenguas (el castellano y el catal\u00e1n, entre ellas).<\/p>\n<p>Sin poder entrar en detalle en los 19 trabajos que componen el libro ni en los ap\u00e9ndices (con impecables traducciones del coordinador, \u00d3scar Mart\u00ednez, y este gran marx\u00f3logo-engelsiano, autor tambi\u00e9n de uno de los art\u00edculos incorporados, Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela), apuntar\u00e9, a modo de aperitivo del lector\/a, algunas breves consideraciones de una obra en la que, afortunadamente (matiz es concepto), no todos los autores bailan al mismo comp\u00e1s ni tocan la misma m\u00fasica:<\/p>\n<p>1. Algunos de los textos incluidos, especialmente los de las secciones II y III, muestran una densidad filos\u00f3fica que exige una lectura no precipitada. Solicitan del lector\/a paciencia, estudio, relectura, subrayado y reflexi\u00f3n. El premio est\u00e1 garantizado.<\/p>\n<p>2. No conozco ninguna introducci\u00f3n sucinta a la biograf\u00eda pol\u00edtico-filos\u00f3fica de Engels que est\u00e9 a la altura del sabio y hermoso Prefacio de Marcello Musto. Lo mismo puedo afirmar de las p\u00e1ginas que dedica Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela a la dial\u00e9ctica del joven Engels, o de las excelentes (imprescindibles) aportaciones de John Bellamy Foster, Kohei Saito y Michael Roberts.<\/p>\n<p>3. No hay idealizaci\u00f3n-mitificaci\u00f3n de Engels ni de la tradici\u00f3n. Un ejemplo entre muchos posibles: \u00abEl episodio que involucr\u00f3 las opiniones de Marx y Engels sobre los eslavos deber\u00eda causar verg\u00fcenza, ya que ten\u00edan desafortunados prejuicios con respecto a los pueblos eslavos y dudaban de su capacidad para formar estados nacionales viables. Tanto Marx como Engels presentaron en ocasiones puntos de vista como \u00e9ste que los marxistas contempor\u00e1neos no pueden sostener.\u00bb (p. 141).<\/p>\n<p>4. Recalquemos la oportuna reivindicaci\u00f3n de un marxista italiano, un gran pensador materialista, injustamente olvidado: \u00abSebastiano Timpanaro eval\u00faa todo el abanico de la literatura anti-Engels, criticando tanto la l\u00ednea de autores como Fetscher y Schmidt como la de autores como Colletti. Intenta explicar c\u00f3mo y por qu\u00e9 entran en juego estas tendencias. Su planteamiento es que cada vez que una corriente intelectual particular toma la delantera en la cultura burguesa, ciertos marxistas se apresuran a interpretar el pensamiento de Marx de tal manera que sea lo m\u00e1s homog\u00e9neo posible con la tendencia predominante. Timpanaro desprecia bastante el intento de hacer esto contraponiendo un Marx problem\u00e1tico a un Engels dogm\u00e1tico.\u00bb (p. 142)<\/p>\n<p>5. Justo y razonable \u00e9nfasis en la importancia de <em>La situaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, una obra cl\u00e1sica, una obra imperecedera escrita por el joven Engels con apenas 25 a\u00f1os: \u00abTal como enfatiza el subt\u00edtulo, esta obra est\u00e1 basada en la observaci\u00f3n directa y en fuentes genuinas, y Engels escribi\u00f3 en el prefacio que el verdadero conocimiento de las condiciones de vida y de trabajo del proletariado era absolutamente necesario para brindarle un fundamento s\u00f3lido a las teor\u00edas socialistas. En la dedicatoria de su introducci\u00f3n, <em>A la Clase Obrera de Inglaterra<\/em>, Engels insiste en que su trabajo <em>de campo<\/em> le dio un conocimiento directo, no abstracto, de las condiciones de vida reales de los trabajadores. Dice que nunca lo discriminaron ni lo trataron como a un extra\u00f1o, y que estaba contento de ver que la clase obrera carec\u00eda de la terrible maldici\u00f3n de la estrechez y la arrogancia nacionales.\u00bb (p. 14)<\/p>\n<p>6. Destaquemos el regalo que representa, otro de los muchos m\u00e9ritos del coordinador, haber incluido las nueve rese\u00f1as que el compa\u00f1ero de Mary Burns escribi\u00f3 sobre el primer libro de <em>El Capital<\/em> en el ap\u00e9ndice III.<\/p>\n<p>7. Observemos la admirable sensatez de afirmaciones como la siguiente: \u00abLos fragmentos de un proyecto en el cual Engels trabaj\u00f3 espor\u00e1dicamente entre 1873 y 1883, publicados bajo el t\u00edtulo <em>Dial\u00e9ctica de la Naturaleza<\/em>, han sido objeto de una gran controversia. Para algunas personas, esta obra es la piedra de toque del marxismo, mientras que para otras es la principal causa del nacimiento del dogmatismo sovi\u00e9tico. En la actualidad debe ser le\u00edda como una obra incompleta, que muestra los l\u00edmites de Engels, pero tambi\u00e9n el potencial contenido de su cr\u00edtica ecol\u00f3gica. Mientras que su uso de la dial\u00e9ctica ciertamente reduce la complejidad te\u00f3rica y metodol\u00f3gica del pensamiento de Marx, ser\u00eda incorrecto buscar en Engels \u2013como hizo mucha gente\u2013 las causas de todo lo que no nos agrada en los escritos de Marx, o culpar exclusivamente a Engels por los errores te\u00f3ricos e incluso por las derrotas pol\u00edticas.\u00bb (p. 17)<\/p>\n<p>8. Subrayemos tambi\u00e9n la cuidada aproximaci\u00f3n al dueto Marx-Engels: \u00abPero de todos los numerosos ataques al supuesto autor del \u201cdiamat\u201d, pocos son tan injuriosos y persistentes como el intento de separar, e incluso de contraponer abiertamente a los dos fundadores hist\u00f3ricos del marxismo. De esta forma, el \u201cdial\u00e9ctico\u201d Marx suele presentarte como el fundador del \u201caut\u00e9ntico\u201d marxismo (i.e., de las tergiversaciones que del marxismo hacen los antiengelsianos), mientras que el \u201cpositivista\u201d Engels es presentado como el dise\u00f1ador del espantajo terriblemente \u201cvulgar\u201d del marxismo sovi\u00e9tico con el que estos autores se asustan entre s\u00ed. Esta tentativa es doblemente fallida En primer lugar, porque Marx apoy\u00f3 a Engels en su concepci\u00f3n dial\u00e9ctica de la naturaleza y, en segundo, porque esta \u00faltima es un requerimiento indispensable para la concepci\u00f3n materialista de la historia que ambos fundaran. S\u00f3lo podemos imaginar el enorme sacrificio que signific\u00f3 para un alma de naturaleza universal y libre como la de Engels el verse confinada por tantos a\u00f1os al \u201cvil comercio\u201d que desmoralizaba su car\u00e1cter y oxidaba su intelecto con tal de apoyar econ\u00f3micamente a su amigo.\u00bb (p. 26).<\/p>\n<p>9. Resaltemos los numerosos e interesantes apuntes de historia de las ideas y de la ciencia: \u00abM\u00e1s que cualesquiera de sus contempor\u00e1neos, Marx y Engels se esforzaron por comprender las implicaciones m\u00e1s profundas de las fuerzas que se agitaban en su \u00e9poca. Estaban en sinton\u00eda con el materialismo imperante inspirado en la confianza en los grandes avances de las ciencias naturales, pero tambi\u00e9n vieron que las ciencias naturales hab\u00edan llegado a una nueva etapa que exig\u00eda que el materialismo tambi\u00e9n pasara a una nueva etapa. La evoluci\u00f3n necesitaba integrarse en la estructura misma del materialismo. Mientras que el siglo XVIII hab\u00eda visto el mundo como un orden de la naturaleza atemporal, el siglo XIX percib\u00eda el mundo como un proceso temporal y en desarrollo. El esp\u00edritu de la \u00e9poca estaba impregnado de un El esp\u00edritu de la \u00e9poca estaba impregnado de un profundo sentido del tiempo y del proceso hist\u00f3rico, un nuevo sentido de la mutabilidad de todo lo que exist\u00eda. Pero el <em>Zeitgeist<\/em> a\u00fan no hab\u00eda alcanzado la coherencia filos\u00f3fica Sin embargo, estaba llegando. Mirando hacia atr\u00e1s en la historia, Marx y Engels creyeron haber descubierto el patr\u00f3n subyacente, la din\u00e1mica interna que empuj\u00f3 implacablemente la historia hacia adelante. La clave estaba en el proceso de trabajo, en el modo de producci\u00f3n, en los medios que los hombres empleaban para procurarse la existencia material.\u00bb (p. 93).<\/p>\n<p>10. Contrariamente a lo que en muchas ocasiones se ha afirmado, no fue menor ni superficial la formaci\u00f3n cient\u00edfica del \u00abdiletante\u00bb Engels: \u00abAdem\u00e1s, Engels en ocasiones anticip\u00f3 los descubrimientos cient\u00edficos del futuro. Se\u00f1al\u00f3 la posibilidad de la existencia de materia sin masa en reposo y propuso la teor\u00eda del papel decisivo del trabajo en el moldeado de las formas f\u00edsicas y sociales de la existencia humana. Despu\u00e9s de revisar los diversos puntos en los que las ideas de Engels son algo anticuadas, Haldane (1940) observ\u00f3: \u201cUna vez hechas todas esas cr\u00edticas, es asombroso c\u00f3mo Engels anticip\u00f3 el progreso de la ciencia en los sesenta a\u00f1os que han transcurrido desde que escribi\u00f3\u201d (p. xii). Sin embargo, lo m\u00e1s importante es la metodolog\u00eda y la concepci\u00f3n general del libro. Mirando hacia atr\u00e1s en los a\u00f1os que hab\u00edan pasado entre la \u00e9poca de Engels y la suya, Haldane coment\u00f3, adem\u00e1s: \u201cSi el m\u00e9todo de pensamiento de Engels hubiera sido m\u00e1s familiar, las transformaciones de nuestras ideas sobre f\u00edsica que se han producido durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os habr\u00edan sido m\u00e1s fluidas\u201d\u00bb (p. 103).<\/p>\n<p>11. Merecid\u00edsimo homenaje a Wenceslao Roces: \u00abEste prop\u00f3sito nos sirve para recordar la tan importante labor que para la difusi\u00f3n del trabajo de los cl\u00e1sicos del marxismo desempe\u00f1\u00f3 el exiliado espa\u00f1ol comunista Wenceslao Roces que, luego de la ca\u00edda de la Rep\u00fablica, desarroll\u00f3 dos per\u00edodos de su vida en M\u00e9xico (hasta su fallecimiento) [\u2026] Encontrar\u00edamos una notable coincidencia de Wenceslao Roces con el propio Engels; esa actitud de entrega del esfuerzo personal por una especie de valor superior o supremo: la constituci\u00f3n o difusi\u00f3n del marxismo\u00bb (pp. 59-60).<\/p>\n<p>(Cuando el gran poeta sevillano Antonio Machado lleg\u00f3 a Barcelona (Espa\u00f1a) en abril de 1938, huyendo del fascismo, fue recibido, al igual que otros muchos intelectuales, en el Ministerio de Instrucci\u00f3n P\u00fablica y Sanidad por dos grandes personalidades: el ministro Segundo Blanco Gonz\u00e1lez y el subsecretario de Estado, Wenceslao Roces).<\/p>\n<p>Unas observaciones marginales para finalizar, para futuras reediciones:<\/p>\n<p>1. Se habla en repetidas ocasiones del primer tomo de <em>El Capital<\/em>. Tal vez ser\u00eda mejor hablar del primer libro.<\/p>\n<p>2. Convendr\u00eda sopesar la posibilidad de incluir alg\u00fan escrito de un gran engelsiano alem\u00e1n, Michael Kr\u00e4tke, quien seguro que recibir\u00e1 con gozo y reconocimiento la edici\u00f3n de este ensayo.<\/p>\n<p>3. Acaso no quede totalmente clara, para el lector\/a medio, qu\u00e9 cosa es la dial\u00e9ctica: \u00bfun m\u00e9todo de investigaci\u00f3n?, \u00bfun m\u00e9todo de exposici\u00f3n?, \u00bfuna metaf\u00edsica general del Ser?, \u00bfun programa cient\u00edfico-filos\u00f3fico de investigaci\u00f3n?, \u00bfuna teor\u00eda del conocimiento?, \u00bfuna l\u00f3gica alternativa que pretende superar los l\u00edmites de la l\u00f3gica formal?,&#8230;<\/p>\n<p>4. Las traducciones de obras de Engels (y de otros autores) pod\u00edan evitar el excesivo uso (germ\u00e1nico) de may\u00fasculas.<\/p>\n<p>5. La incorporaci\u00f3n, ciertamente laboriosa, de un \u00edndice nominal-anal\u00edtico mejor\u00eda la edici\u00f3n.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: nada sustantivo, pelillos a la mar.<\/p>\n<p>Si, pongamos por caso, yo fuera responsable cultural, profesor universitario o persona encargada de la formaci\u00f3n de activistas o militantes no tendr\u00eda ninguna duda: sugerir\u00eda un seminario sobre este libro deslumbrante, apoyado en obras de Engels. La ganancia pol\u00edtico-intelectual estar\u00eda garantizada; los momentos de puro goce intelectual tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>PS: En nota al pie de p\u00e1gina, se cita en varias ocasiones al marxista espa\u00f1ol Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n (1925-1985), traductor de <em>Anti-D\u00fchring<\/em>, de los dos primeros libros de <em>El Capital<\/em> y de numerosos autores de la tradici\u00f3n engelsiana-marxista: Luk\u00e1cs, Heller, M\u00e0rkus, Adorno, Marcuse, Gramsci, Labriola, Habermas, Della Volpe, Korsch, Harich, Zeleny, Geymonat,&#8230;. Una de sus m\u00e1s destacadas aportaciones a la tradici\u00f3n fue su presentaci\u00f3n a la traducci\u00f3n castellana del <em>Anti-D\u00fchring<\/em>. Texto que fue esencial en la formaci\u00f3n de varias generaciones de intelectuales, universitarios y militantes comunistas espa\u00f1oles.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rese\u00f1a de: \u00d3scar Mart\u00ednez (coordinador), Friedrich Engels. 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