{"id":10986,"date":"2022-01-04T05:00:47","date_gmt":"2022-01-04T04:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10986"},"modified":"2022-01-03T16:05:01","modified_gmt":"2022-01-03T15:05:01","slug":"el-activismo-precisa-de-conocimiento-riguroso-y-etico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10986","title":{"rendered":"El activismo precisa de conocimiento riguroso y \u00e9tico"},"content":{"rendered":"<p><em>Hemos recibido la triste noticia del fallecimiento del conocido activista antinuclear Miguel Mu\u00f1iz. Maestro y licenciado en Geograf\u00eda, milit\u00f3 en Acci\u00f3 Ecologista, Ecologistas en Acci\u00f3n de Catalu\u00f1a, Tanquem les Nuclears, Movimiento Ib\u00e9rico Antinuclear y la campa\u00f1a \u201c2020 lliure de nuclears\u201d. Como peque\u00f1o homenaje, publicamos su pr\u00f3logo al libro de Eduard Rodriguez Farr\u00e9 y Salvador L\u00f3pez Arnal, <\/em>Cr\u00edtica de la (sin)raz\u00f3n nuclear. Fukushima, un Chern\u00f3bil a c\u00e1mara lenta<em>, Vilassar de Mar (Barcelona), El Viejo Topo, 2018.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-10990\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-717x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"286\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-717x1024.jpg 717w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-210x300.jpg 210w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-768x1097.jpg 768w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-1076x1536.jpg 1076w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-1434x2048.jpg 1434w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear-1320x1885.jpg 1320w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/01\/critica-de-la-sinrazon-nuclear.jpg 1778w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>En 2008 se public\u00f3 <em>Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energ\u00eda nuclear en la salud y el medio ambiente<\/em>. Un libro escrito desde el compromiso y el rigor cient\u00edfico, que elud\u00eda los falsos debates \u00abecon\u00f3micos\u00bb y mostraba la realidad de la energ\u00eda nuclear: una tecnolog\u00eda prepotente, que enmascaraba su fracaso con una peligrosa huida hacia delante. La obra abordaba cuestiones \u00e9ticas, abr\u00eda nuevas perspectivas y marcaba las claves del momento. Los autores de aqu\u00e9l libro son los mismos que los de \u00e9ste que ahora tiene en sus manos.<\/p>\n<p>La memoria es necesaria. Leer <em>Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energ\u00eda nuclear en la salud y el medio ambiente<\/em> supuso una bocanada de aire fresco en un ambiente enrarecido por la presi\u00f3n del \u00abrenacimiento nuclear\u00bb. Entender la importancia de aquella obra, y por lo tanto de \u00e9sta, supone un breve recorrido hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El \u00abrenacimiento nuclear\u00bb comenz\u00f3 en 2001. Cuando la industria consider\u00f3 desvanecido el recuerdo de Chern\u00f3bil, constat\u00f3 que hac\u00eda a\u00f1os que no se constru\u00edan reactores, y valor\u00f3 que se encontraba en una coyuntura favorable: la crisis energ\u00e9tica pasaba de rumor a clamor: cambio clim\u00e1tico, presencia del <em>peak-oil<\/em>, inestabilidad en zonas extractivas, guerras por el control de las reservas, subidas y bajadas del precio del petr\u00f3leo, problemas de suministro, las renovables como \u00fanica opci\u00f3n a medio y largo plazo, etc.<\/p>\n<p>El catecismo neoliberal proclama que una crisis es s\u00f3lo una oportunidad de negocio; y la industria nuclear obr\u00f3 en consecuencia. Aunque en Espa\u00f1a la beligerancia pro-nuclear del Partido Popular ya se manifest\u00f3 en 2001, el \u00abrenacimiento nuclear\u00bb no se desarroll\u00f3 hasta 2005, cuando la industria despleg\u00f3 una vasta campa\u00f1a para determinar la agenda pol\u00edtica.<\/p>\n<p>No se escatimaron medios, se reclut\u00f3 un selecto grupo de empresarios, representantes pol\u00edticos, periodistas, ex-presidentes de gobierno y ex-ministros, l\u00edderes sindicales, cient\u00edficos y profesores universitarios, <em>expertos<\/em> y <em>opinadores<\/em>, etc. Ese grupo constituy\u00f3 un potente<em> coro medi\u00e1tico pro-nuclear<\/em> que repet\u00eda una y otra vez el mismo estribillo: que la energ\u00eda nuclear era una opci\u00f3n econ\u00f3mica de futuro, que era necesaria como \u00abparte de la soluci\u00f3n\u00bb a la crisis energ\u00e9tica y al cambio clim\u00e1tico, y que nos amenazaba un futuro de inacabables desgracias si no sab\u00edamos \u00abhacer frente a los retos\u00bb; expresi\u00f3n ambigua, muy al uso entre grupos sociales que protegen sus privilegios trasladando al resto una permanente sensaci\u00f3n de zozobra e inseguridad, para as\u00ed evitar que se reflexione sobre lo bien que viven ellos.<\/p>\n<p>La campa\u00f1a, meticulosamente planeada, determin\u00f3 un <em>terreno de juego<\/em> preciso. Aspectos del debate nuclear que eran comunes antes e inmediatamente despu\u00e9s de Chern\u00f3bil, quedaron excluidos o se mencionaban de pasada: radiaciones, enfermedades, contaminaci\u00f3n del entorno, impactos de la miner\u00eda de uranio, incremento de los residuos, seguridad, armamento, etc. ; en resumen, todo lo que relacionase nuclear con conflictos irresolubles y\/o da\u00f1os a personas o al medio ambiente, fue considerado \u00abtab\u00fa\u00bb.<\/p>\n<p>Antes de \u00abrenacimiento\u00bb, el debate giraba en torno a hechos; se debat\u00eda sobre lo que se ocultaba a la sociedad, o sobre lo que se demostraba mediante investigaci\u00f3n. El \u00abrenacimiento\u00bb decret\u00f3 que los hechos era \u00abconfusos\u00bb y \u00abpoco concluyentes\u00bb. Cualquier denuncia, aunque estuviese probada hasta el \u00faltimo detalle, era \u00abcontrastada\u00bb antes de ser publicada, es decir, se consultaba a portavoces de la industria nuclear, y sus opiniones aparec\u00edan al mismo nivel que los datos de la denuncia. El debate pas\u00f3 de los hechos a las \u00abpercepciones\u00bb.<\/p>\n<p>Se multiplicaron las disertaciones, sin ning\u00fan tipo de rigor, sobre la aportaci\u00f3n de las nucleares a la \u00abmitigaci\u00f3n\u00bb del cambio clim\u00e1tico, la seguridad del suministro, el incremento de la demanda energ\u00e9tica, los nuevos reactores de dise\u00f1os \u00abintr\u00ednsecamente seguros\u00bb, el EPR, la energ\u00eda nuclear de fusi\u00f3n y, sobre todo, la econom\u00eda, mucha econom\u00eda. Aparecieron <em>propagandistas<\/em> y <em>expertos<\/em> que repet\u00edan las consignas del \u00abrenacimiento\u00bb (por cierto, la contribuci\u00f3n del m\u00e1ximo exponente de ese grupo, el profesor Manuel Lozano Leyva, es analizada y refutada en detalle en este libro), pero tambi\u00e9n aparecieron <em>expertos cr\u00edticos<\/em>, personas que cuestionaban la viabilidad del \u00abrenacimiento nuclear\u00bb sin salir de los marcos establecidos.<\/p>\n<p>Mantenerse en el <em>terreno de juego<\/em>, bien para apoyar o para criticar las nucleares, supon\u00eda ser calificado de <em>analista<\/em> y\/o <em>experto<\/em> por los medios; salir del <em>terreno de juego<\/em>, es decir, insistir en cualquiera de los aspectos excluidos, llevaba a ser considerado radical de visi\u00f3n estrecha y\/o activista descerebrado. En el debate no tard\u00f3 en aparecer la \u00abgran cuesti\u00f3n\u00bb a la que se dedicaron (y se dedican a\u00fan) abundantes discursos: \u00bfpuede la energ\u00eda nuclear superar la \u00abprueba del mercado\u00bb? Y la pregunta recurrente, \u00bf\u00abregresa\u00bb la energ\u00eda nuclear?<\/p>\n<p>Las personas que combin\u00e1bamos activismo voluntario y vida laboral fuimos desbordados: el <em>coro medi\u00e1tico<\/em> pro nuclear y los <em>cr\u00edticos<\/em> copaban la agenda, aparec\u00edan en todos los medios; el discurso <em>cr\u00edtico<\/em> dej\u00f3 a un lado la sociedad, las personas y el medio ambiente; se centr\u00f3 en el an\u00e1lisis de dict\u00e1menes de agencias de calificaci\u00f3n de riesgo financiero, movimientos bancarios en torno a las el\u00e9ctricas, costes de inversi\u00f3n, precios del kilovatio hora, \u00abviabilidad de mercado\u00bb, etc. Ignorando todas las trampas econ\u00f3micas que rodean la contabilidad energ\u00e9tica en general, y la at\u00f3mica en particular (trampas denunciadas durante a\u00f1os), las voces cr\u00edticas se centraron en la <em>competitividad<\/em>, en demostrar que las nucleares no eran <em>competitivas<\/em> y que las energ\u00edas renovables, en cambio, eran baratas, fiables y <em>competitivas<\/em>.<\/p>\n<p>Fue entonces, en plena ofensiva nuclear, cuando apareci\u00f3 <em>Casi todo lo que usted desea saber sobre los efectos de la energ\u00eda nuclear en la salud y el medio ambiente<\/em>, que nos suministr\u00f3 conocimiento de calidad y con formato pedag\u00f3gico; conocimiento que no se somet\u00eda a las directrices del <em>terreno de juego<\/em>. Aunque fuese ahogado por el discurso dominante, el libro era imprescindible, recordaba la vigencia y realidad de Chern\u00f3bil, y detallaba manipulaciones y silencios usados para negarla.<\/p>\n<p>Recuerdo un cruce de opiniones con uno de los <em>expertos cr\u00edticos<\/em> del momento; a mi pregunta de por qu\u00e9 en sus frecuentes intervenciones medi\u00e1ticas siempre minimizaba o silenciaba los impactos ambientales y las secuelas humanas y ecol\u00f3gicas de la cat\u00e1strofe de Chern\u00f3bil, me contest\u00f3 que entrar ah\u00ed era perder el tiempo, que ya casi nadie recordaba Chern\u00f3bil, que mucha gente joven ni hab\u00eda nacido cuando se produjo, etc.<\/p>\n<p>Esa era la cruda realidad; pese al libro y pese las acciones de denuncia (como el recordatorio de los 20 a\u00f1os de Chern\u00f3bil en que se intent\u00f3 una movilizaci\u00f3n social amplia), la ofensiva medi\u00e1tica del \u00abrenacimiento\u00bb era tan repetitiva, tan potente y tan sostenida que empez\u00f3 a afectar a la \u00abpercepci\u00f3n\u00bb social. S\u00f3lo se pod\u00eda argumentar que las nucleares eran \u00abinviables econ\u00f3micamente en mercados competitivos\u00bb, y esperar a ver que decid\u00edan los tales \u00abmercados\u00bb. Aunque a partir de 2008 se empez\u00f3 a descubrir que los \u00abmercados\u00bb eran s\u00f3lo un eufemismo que ocultaba los intereses corporativos de bancos y empresas, y creci\u00f3 la protesta social por la especulaci\u00f3n y el saqueo descarado de los que mandaban, el \u00abrenacimiento nuclear\u00bb estaba al margen de todo ello, encerrado en su propia \u00abburbuja\u00bb.<\/p>\n<p>En 2009, consiguieron que Garo\u00f1a no se cerrara, pese a la oposici\u00f3n que generaba y los riesgos que supon\u00eda. En abril de 2010, el Eurobar\u00f3metro mostraba en toda Europa una tendencia de apoyo creciente a la energ\u00eda nuclear y al papel que deb\u00eda desarrollar en el futuro (<a href=\"http:\/\/europa.eu\/rapid\/press-release_IP-10-478_es.htm\">http:\/\/europa.eu\/rapid\/press-release_IP-10-478_es.htm<\/a>); encuestas similares por todas partes. El \u00abrenacimiento\u00bb estaba alcanzando sus objetivos.<\/p>\n<p>Once meses despu\u00e9s de aqu\u00e9l <em>Eurobar\u00f3metro<\/em>, Fukushima explot\u00f3.<\/p>\n<p>El desconcierto de la industria nuclear ante lo inesperado no dur\u00f3 ni un mes. R\u00e1pidamente se pas\u00f3 del discurso triunfal al de la resignaci\u00f3n, del \u00abrenacimiento nuclear\u00bb a la <em>necesidad<\/em> nuclear, una <em>necesidad<\/em> que ven\u00eda impuesta por el cambio clim\u00e1tico. Ahora se reconoc\u00edan universalmente unos inevitables riesgos. \u00bfExisten acaso tecnolog\u00edas libres de riesgos?, se proclamaba.<\/p>\n<p>El brutal impacto de Fukushima no lleg\u00f3 a cuestionar el <em>terreno de juego<\/em>; los <em>analistas<\/em> o <em>expertos<\/em> homologados, especialmente los <em>cr\u00edticos<\/em>, siguieron adapt\u00e1ndose a las directrices impuestas para no perder el favor de unos medios f\u00e9rreamente controlados. El <em>experto cr\u00edtico<\/em> al que yo hab\u00eda interpelado sigui\u00f3 con su discurso centrado en la econom\u00eda, sin mencionar cosas como contaminaci\u00f3n radioactiva, enfermedades o c\u00e1ncer; pese a que ahora ten\u00eda una cat\u00e1strofe nuclear humeante y bien presente. Las implicaciones de Fukushima se redujeron a un <em>problemas de costes<\/em>. Incluso algunos <em>cr\u00edticos<\/em> llevaron el <em>problema de costes<\/em>, a la necesidad de encontrar un equilibrio entre <em>seguridad<\/em> y <em>garant\u00eda<\/em> del suministro el\u00e9ctrico, dando as\u00ed el comprensible paso de <em>analistas cr\u00edticos<\/em> a <em>expertos objetivos<\/em>.<\/p>\n<p>Para el activismo voluntario, Fukushima supuso un ef\u00edmero auge. Durante las primeras semanas de la cat\u00e1strofe las asambleas para debatir acciones de denuncia contaban con una presencia mucho mayor que la provocada por Chern\u00f3bil. Durante la primavera y el verano de 2011 se produjeron manifestaciones contra la energ\u00eda nuclear en varios lugares de Espa\u00f1a, se lleg\u00f3 al nivel de movilizaci\u00f3n previo al cierre de Vandell\u00f3s1 en 1989\u20131990. Fue una respuesta muy intensa, pero de poco recorrido; el aluvi\u00f3n de personas disminuy\u00f3 cuando se comprob\u00f3 que la industria nuclear no se rend\u00eda; a ello se a\u00f1adieron cosas que exigir\u00edan un an\u00e1lisis profundo, como la idea equivocada de que se puede combatir el poder de la industria con mensajes en internet o recogidas de firmas virtuales, por poner s\u00f3lo dos ejemplos.<\/p>\n<p>Entre Chern\u00f3bil y el \u00abrenacimiento nuclear\u00bb transcurren 15 a\u00f1os, los necesarios para que se produzca el olvido; entre Fukushima y la petici\u00f3n de la industria nuclear para que la Cumbre del Clima de Par\u00eds (COP 21, diciembre de 2015) asuma la energ\u00eda nuclear como mecanismo de mitigaci\u00f3n del cambio clim\u00e1tico, transcurren 4 a\u00f1os y 9 meses; menos de un tercio del tiempo anterior. Aunque la COP21 no acept\u00f3 la petici\u00f3n, otorg\u00f3 a la Agencia Internacional de Energ\u00eda At\u00f3mica la consideraci\u00f3n de miembro observador en las reuniones de la Conferencia de las Partes. Antes, en septiembre de 2013, el Comit\u00e9 Ol\u00edmpico Internacional ya hab\u00eda elegido a Tokio como ciudad organizadora de la 32\u00aa edici\u00f3n de los Juegos Ol\u00edmpicos. La situaci\u00f3n informativa, pol\u00edtica y social se considera controlada, y el \u00abrenacimiento\u00bb, convenientemente adaptado a \u00abmantenimiento\u00bb, continua.<\/p>\n<p>Un apunte: este pr\u00f3logo se redacta mientras la industria nuclear en Espa\u00f1a, una vez conseguido su objetivo de mantener funcionando las centrales 60 a\u00f1os sin que interfieran las revisiones de seguridad, negocia discretamente una rebaja de impuestos con el gobierno del Partido Popular invocando los costes que suponen las \u00abexigencias\u00bb legales de seguridad y la merma de beneficios que implican.<\/p>\n<p>Por eso este libro de Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9 y Salvador L\u00f3pez Arnal es tan oportuno como necesario. Su t\u00edtulo y subt\u00edtulo: <em>Cr\u00edtica de la (sin)raz\u00f3n nuclear. Fukushima, un Chern\u00f3bil a c\u00e1mara lenta<\/em> sintetiza los ejes que marcan la resistencia nuclear en el siglo XXI.<\/p>\n<p>El apartado sobre Fukushima es una batalla contra el olvido, el arma m\u00e1s poderosa de la industria nuclear; Eduard y Salvador combaten con hechos y datos la disciplinada, sistem\u00e1tica e inhumana respuesta de la industria a una cat\u00e1strofe social y ambiental que sigue desarroll\u00e1ndose hoy.<\/p>\n<p>As\u00ed, la pretensi\u00f3n de reducirlo todo a un <em>problema de costes<\/em>, naufraga ante la informaci\u00f3n que presentan los autores, dos personas con conocimientos puestos al servicio de las llamadas \u00abclases subalternas\u00bb, porque la radiaci\u00f3n afecta a todos los seres vivos, pero no todos tienen los mismos recursos para protegerse o combatir sus secuelas.<\/p>\n<p>No obstante, el libro va m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Profundizando en una l\u00ednea que ya iniciaron en <em>Casi todo lo que usted desea&#8230;<\/em>, <em>En la encrucijada&#8230;<\/em> abunda en la idea de que la resistencia a las nucleares es una cuesti\u00f3n profundamente \u00e9tica. No basta con disponer de <em>modelos<\/em> u <em>hojas de c\u00e1lculo<\/em> con cifras de substituci\u00f3n de potencia energ\u00e9tica nuclear por energ\u00edas renovables. De poco sirve la abundancia de datos si no predominan valores que, aparentemente, poco tienen que ver con la t\u00e9cnica y la ciencia at\u00f3mica; de ah\u00ed que, al margen de los testimonios humanos que ilustran los apartados, un tercio de la obra est\u00e9 dedicado a un recorrido por el pensamiento de maestros de la filosof\u00eda y el conocimiento cient\u00edfico, de la pol\u00edtica y la literatura, algo que puede parecer chocante en una obra de este tipo, pero que no lo es en absoluto.<\/p>\n<p>Ya que estamos ante un conflicto a largo plazo, que exige combinar la sabidur\u00eda resistente con un conocimiento preciso y riguroso. Por ello que el recorrido inicial que los autores realizan por el concepto de Antropoceno no puede ser m\u00e1s acertado. La frase: \u00abm\u00e1s vale hoy activos, que ma\u00f1ana radiactivos\u00bb sigue plenamente vigente, pero debe ser actualizada para que mantenga su valor en el siglo XXI.<\/p>\n<p>Cada d\u00eda se desmiente la ilusi\u00f3n de que la energ\u00eda nuclear \u00abdesaparecer\u00e1 naturalmente\u00bb. Las nucleares surgieron de una voluntad pol\u00edtica, se mantienen por una voluntad pol\u00edtica, y cumplen una funci\u00f3n pol\u00edtica. En el siglo XXI la industria nuclear gana tiempo, pervivir\u00e1 y se renovar\u00e1 mientras quede uranio. Ni fantas\u00edas sobre \u00abmecanismos de mercado\u00bb, ni la repetici\u00f3n de que las nucleares son cosa del pasado, ni un hipot\u00e9tico auge de las energ\u00edas renovables (cuyo mayor obst\u00e1culo es, precisamente, las centrales nucleares) la har\u00e1 \u00abdesaparecer\u00bb. S\u00f3lo el conocimiento riguroso y la resistencia tenaz de personas que se nieguen a ser v\u00edctimas puede llevar a que <em>la encrucijada m\u00e1s fat\u00eddica de la historia de Humanidad conduzca a una humanidad libre sobre una Tierra habitable<\/em>.<\/p>\n<p>Para que la ciudadan\u00eda no asuma las mentiras mil veces repetidas hay que repetir mil veces las verdades que las desenmascaran. Reiterarlas una y otra vez, con esa combinaci\u00f3n de divulgaci\u00f3n rigurosa y facilidad de expresi\u00f3n que Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9 y Salvador L\u00f3pez Arnal dominan. Hay que seguir el viaje que realiza este libro por la realidad de Fukushima y los recovecos del poder nuclear para entender, ayudar, actuar y vivir.<\/p>\n<p>La persona que deber\u00eda haberlo prologado muri\u00f3 el 5 de diciembre de 2014; Ladislao Martinez, <em>Ladis<\/em>, fue el incansable activista voluntario y cordial compa\u00f1ero que sab\u00eda combinar rigor y capacidad divulgativa para, como los autores del libro, activar en cada persona el deseo de saber y la voluntad de trabajar por un futuro sin nucleares en una sociedad justa y sostenible sobre una tierra habitable. Junto con mi agradecimiento a Eduard y Salvador por su confianza sirvan estas l\u00edneas como homenaje tard\u00edo al compa\u00f1ero y amigo que tanto nos ayud\u00f3 a comprender.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hemos recibido la triste noticia del fallecimiento del conocido activista antinuclear Miguel Mu\u00f1iz. 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