{"id":10999,"date":"2022-01-07T05:00:01","date_gmt":"2022-01-07T04:00:01","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10999"},"modified":"2022-01-03T17:04:34","modified_gmt":"2022-01-03T16:04:34","slug":"la-construccion-social-del-sexo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=10999","title":{"rendered":"La construcci\u00f3n social del sexo"},"content":{"rendered":"<p>No cabe duda que desde hace ya alg\u00fan tiempo la palabra \u00abg\u00e9nero\u00bb se ha implantado como la forma pol\u00edticamente correcta para referirse a la reivindicaci\u00f3n de la igualdad entre mujeres y hombres a trav\u00e9s del movimiento feminista. Esta idea se concreta en expresiones como perspectiva de g\u00e9nero, violencia de g\u00e9nero, identidad de g\u00e9nero, etc. En algunas de las propuestas defendidas por determinados colectivos feministas se defiende y confirma que cada persona puede elegir el g\u00e9nero, independientemente del sexo, llegando incluso a plasmarse en proyectos de ley, o sea, a institucionalizar la idea de que el sexo es una construcci\u00f3n social gen\u00e9rica, fruto de una negociaci\u00f3n sin ninguna base biol\u00f3gica.<\/p>\n<p>El objetivo de este art\u00edculo consiste en analizar las bases epistemol\u00f3gicas en las que se fundamenta la tesis de que el sexo es una construcci\u00f3n social, resultado de una negociaci\u00f3n pol\u00edtica en la que se ha apostado por la palabra \u00abg\u00e9nero\u00bb como v\u00eda para democratizar la inclusi\u00f3n de las mujeres en las instituciones, tanto p\u00fablicas como privadas. Ello conlleva una tesis negacionista de la ciencia, equivalente a la de que la tierra es plana o que no hay cambio clim\u00e1tico. En el caso de la construcci\u00f3n social del sexo lo que se niega es la base biol\u00f3gica de los humanos, que consideran determinismo biol\u00f3gico, para acabar aceptando el determinismo social.<\/p>\n<p>En primer lugar se expone la idea de la construcci\u00f3n social de la ciencia. Se analizan los principales criterios epist\u00e9micos en los que se sustenta y los escollos para un an\u00e1lisis racional no solo de la ciencia sino de la explicaci\u00f3n del mundo, tanto natural como social, as\u00ed como del saber te\u00f3rico y pr\u00e1ctico. A continuaci\u00f3n se interpreta la llamada \u00abperspectiva de g\u00e9nero\u00bb en el marco de la construcci\u00f3n social del conocimiento y las consecuencias desde el punto de vista filos\u00f3fico, para consolidar un marco no racional y relativista en el an\u00e1lisis de una reivindicaci\u00f3n hist\u00f3rica y urgente en nuestras sociedades, como es la igualdad de mujeres y hombres. Finalmente, se exponen nuevas formas de abordar la democratizaci\u00f3n de las instituciones respecto a la integraci\u00f3n de las mujeres desde una perspectiva feminista y racionalista a fin de que las diferencias biol\u00f3gicas no se conviertan en inequidades sociales.<\/p>\n<p><strong>Base te\u00f3rica de la perspectiva de g\u00e9nero<\/strong><\/p>\n<p>Para examinar la base te\u00f3rica de la perspectiva de g\u00e9nero hay que retrotraerse al denominado \u00abPrograma Fuerte en Sociolog\u00eda del Conocimiento Cient\u00edfico\u00bb que David Bloor expone y defiende en su libro <em>Knowledge and social imagery<\/em> (1976). Seg\u00fan Bloor, hay que buscar las causas que producen las creencias y las explicaciones tanto de la verdad, la racionalidad y el \u00e9xito como de la falsedad, la irracionalidad y el fracaso, es decir, el mismo tipo de causas pueden explicar las creencias verdaderas y las falsas. El programa sociologista de Bloor es seguido, entre otros, por B. Barnes, S. Shapin, H. Collins y B. Latour, todos ellos relacionados en mayor o menor grado con la Escuela de Edimburgo, que desarrolla su pensamiento, primordialmente, durante las d\u00e9cadas de los ochenta y noventa.<\/p>\n<p>La idea central del programa es que las ciencias, incluso las llamadas \u00abciencias duras\u00bb como la f\u00edsica y la matem\u00e1tica dependen tanto de factores sociales, econ\u00f3micos, tradiciones y prestigio como de la observaci\u00f3n, la l\u00f3gica y sus pragm\u00e1ticas. Desde el punto de vista cognoscitivo se sit\u00faa en el m\u00e1s puro relativismo y la epistemolog\u00eda pierde toda autonom\u00eda, al quedar reducida a la sociolog\u00eda del conocimiento. Se trata de desmitificar la ciencia afirmando que \u00e9sta no es m\u00e1s que un tipo de \u00abconstrucci\u00f3n\u00bb social, que no tiene ning\u00fan rango privilegiado respecto a cualquier otra fuente de conocimiento. Sus autores sostienen que la ciencia no es m\u00e1s que el resultado de la negociaci\u00f3n alcanzada por un colectivo o comunidad, de modo que sus resultados no son fruto de una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de la realidad natural y social, sino de simples construcciones mentales intersubjetivas, sin base objetiva.<\/p>\n<p>A partir de esta propuesta se abri\u00f3 un debate en la filosof\u00eda de la ciencia a trav\u00e9s de lo que se ha denominado \u00abcontroversias cient\u00edficas\u00bb, siguiendo la senda del pensamiento posmoderno. No cabe duda de que tuvo un impacto importante en el mundo acad\u00e9mico, institucionaliz\u00e1ndose en programas como \u00abWomen\u2019s and gender Studies\u00bb, \u00abScience Studies\u00bb o \u00abCultural Studies\u00bb. Va m\u00e1s all\u00e1 del objetivo de este art\u00edculo dar un panorama exhaustivo de los debates surgidos en el marco de la filosof\u00eda de la ciencia en torno al constructivismo social y al pensamiento posmoderno, sin embargo, es importante se\u00f1alar algunas publicaciones que marcaron un hito alrededor de este debate epist\u00e9mico.<\/p>\n<p><strong>La izquierda acad\u00e9mica frente a la superstici\u00f3n de altos vuelos<\/strong><\/p>\n<p>En 1994 dos cient\u00edficos, Paul Gross (bi\u00f3logo) y Norman Levitt (matem\u00e1tico), publicaron <em>Higher Superstition: The Academic Left and Its Quarrels with Science<\/em> donde cuestionaban el constructivismo social de los estudios de la ciencia y el relativismo de la teor\u00eda posmoderna como pensamiento sin base epistemol\u00f3gica. Gross y Levitt consideraban a la izquierda acad\u00e9mica de Estados Unidos intransigente y anticient\u00edfica, hostil al conocimiento cient\u00edfico, a la Ilustraci\u00f3n y al progreso.<\/p>\n<p><strong>El \u00abCaso Sokal\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>Alan Sokal, un f\u00edsico te\u00f3rico de la Universidad de Nueva York, se propone desenmascarar las ideas anticient\u00edficas de los intelectuales posmodernos, enviando a la revista <em>Social Texts<\/em>, tenida como el portavoz m\u00e1s importante de la intelectualidad de la izquierda en Estados Unidos, un art\u00edculo con el t\u00edtulo \u00abTowards a transformative hermeneutics of quantum gravity\u00bb (1996). El texto versa sobre un asunto cient\u00edfico, con afirmaciones delirantes, mezcladas con una profusi\u00f3n de citas de pensadores posmodernos, frases relacionadas con posturas de izquierda, feministas, ecologistas, etc. A las pocas semanas, Sokal desvela el car\u00e1cter de la \u00abbroma\u00bb en la revista <em>Lingua Franca<\/em>, explicando las barbaridades que su art\u00edculo contiene.<\/p>\n<p><strong>Una casa en arenas movedizas<\/strong><\/p>\n<p>Noretta Koertge, fil\u00f3sofa de la ciencia del Departamento de Historia y Filosof\u00eda de la Ciencia en Indiana University, es la autora del libro <em>A House Built on Sand: Exposing Postmodernist Myths about Science<\/em> (1999), con la participaci\u00f3n de varios autores, en el que se analizan los mitos posmodernos sobre la ciencia, como reza el t\u00edtulo del libro. En una entrevista realizada por Friedrich Stadler y I.A. Kiesepp\u00e4 en Minneapolis (1998) Koertge da las claves de sus argumentos y cr\u00edticas al pensamiento posmoderno.<\/p>\n<p>Uno de los puntos que va desgranando es su postura sobre la Ilustraci\u00f3n, vinculada principalmente al modernismo. La cuesti\u00f3n, seg\u00fan Koertge, es si podemos subsumir el programa fuerte de la sociolog\u00eda del conocimiento bajo la etiqueta del posmodernismo, y su respuesta es que el conocimiento cient\u00edfico es el mejor tipo de conocimiento que tenemos, algo que ha sido cuestionado por el posmodernismo y el relativismo.<\/p>\n<p><strong>El feminismo en el marco de la posmodernidad<\/strong><\/p>\n<p>La introducci\u00f3n del pensamiento posmoderno en el movimiento feminista puede situarse en el surgimiento del Programa Fuerte en Sociolog\u00eda del Conocimiento Cient\u00edfico, adaptando los principios de dicho programa a las reivindicaciones de la igualdad de sexos. En la actualidad se incorpora el movimiento LGBTI, configur\u00e1ndose un marco ideol\u00f3gico en torno a la llamada \u00abteor\u00eda <em>queer<\/em>\u00bb, defendida por Judit Butler, como una de las referencias indiscutibles en este campo y que desarrolla en libros como <em>Deshacer el g\u00e9nero<\/em> (2006) y <em>Cuerpos aliados y lucha pol\u00edtica<\/em> (2015). Butler sostiene que el sexo es un constructo social y que los g\u00e9neros, las identidades sexuales y las orientaciones sexuales no est\u00e1n marcados por la biolog\u00eda. Considera que la identidad depende de nuestro deseo, o sea que cada persona puede elegir ser mujer, hombre o las dos cosas a voluntad.<\/p>\n<p>A partir de estos supuestos, el g\u00e9nero se ve como un dispositivo de empoderamiento y un mecanismo crucial para la socializaci\u00f3n, por el cual el cuerpo va construyendo su identidad en constante tensi\u00f3n y negociaci\u00f3n con las normas que una sociedad impone. El resultado comporta que muchas personas \u00abtrans\u00bb se perciben con un cuerpo equivocado, tal como lo expresa el soci\u00f3logo Miquel Miss\u00e9 en su libro <em>A la conquista del cuerpo equivocado<\/em> (2018). En una entrevista de M\u00aa Antonia Frau en <em>Catalunya Plural<\/em> (2019), Miss\u00e9 se\u00f1ala: \u00abEl principal imaginario alrededor de la transexualidad est\u00e1 muy centrado en que el malestar que las personas trans tenemos se resuelve modificando nuestro cuerpo, sin embargo, la necesidad de modificar el cuerpo se debe fundamentalmente a que nuestra sociedad es muy r\u00edgida con lo que es aceptable de ser hombre o mujer. [\u2026.] Tengo la sensaci\u00f3n de que plantear el tema del cuerpo equivocado es una forma muy f\u00e1cil para nuestra sociedad de desentenderse de que parte de nuestro malestar tambi\u00e9n se resolver\u00eda si se transformara el imaginario colectivo, lo que pasa es que es m\u00e1s f\u00e1cil que nosotros modifiquemos nuestro cuerpo\u00bb. La cuesti\u00f3n es si hay otros imaginarios, como reclama Miss\u00e9, para que las personas puedan aceptar su sexo biol\u00f3gico sin renunciar a cualquier manifestaci\u00f3n social que deseen. No cabe duda que puede haber otros imaginarios pero \u00e9stos no se encuentran en el negacionismo, sino en una apuesta racional, aceptando los l\u00edmites de la naturaleza humana, el conocimiento proporcionado por la ciencia y descartando cualquier tipo de determinismo.<\/p>\n<p><strong>Una apuesta racionalista, democr\u00e1tica e ilustrada<\/strong><\/p>\n<p>El diagn\u00f3stico del Programa Fuerte en Sociolog\u00eda del Conocimiento en el sentido de que los factores contextuales intervienen en la actividad cient\u00edfica es razonable; el problema son las consecuencias que se hacen derivar de este hecho y la falta de clarificaci\u00f3n conceptual. El conocimiento del mundo natural y social que la humanidad ha adquirido a lo largo de siglos se ha configurado a trav\u00e9s de la ciencia, en conjunci\u00f3n con las tecnolog\u00edas actuales. Una primera puntualizaci\u00f3n al respecto es la importancia de distinguir entre ciencia y tecnolog\u00eda desde el punto de vista conceptual, aunque luego converjan en la pr\u00e1ctica, lo cual permite no confundir, por ejemplo, el uranio con una central nuclear o los virus con las farmac\u00e9uticas.<\/p>\n<p>En el abordaje de la relaci\u00f3n entre sexo y factores sociales hay algunas distinciones conceptuales que pueden clarificar un fen\u00f3meno tan complejo y con tantos matices como es el sexo y sus manifestaciones socioculturales. En este punto la idea de \u00abexpresiones biol\u00f3gicas de las desigualdades sociales\u00bb, procedente de la epidemiolog\u00eda social, es una v\u00eda para analizar dicho fen\u00f3meno. La epidemiolog\u00eda social estudia los determinantes sociales de la salud, entre los que figuran desde la pobreza y la clase social hasta la raza, el g\u00e9nero, la sexualidad, la discapacidad y la edad. Sin embargo, hay diferencias importantes entre estos ejemplos; as\u00ed, la pobreza y la clase social son factores sociales, en cambio, la edad, el color de la piel o el sexo son factores biol\u00f3gicos. Por tanto, hay una distinci\u00f3n clara entre \u00abexpresiones biol\u00f3gicas de las desigualdades\/inequidades sociales\u00bb, es decir, consecuencias para la salud a causa de la pobreza y \u00abdesigualdades\/ inequidades sociales de las diferencias biol\u00f3gicas\u00bb, a saber: discriminaci\u00f3n en cualquier \u00e1mbito, desde el profesional al sanitario por raz\u00f3n de la edad, del color de la piel o del sexo. La cuesti\u00f3n consiste en c\u00f3mo abordamos la perspectiva de g\u00e9nero desde estas distinciones conceptuales. Desde la epidemiolog\u00eda social, que no difiere en lo esencial de lo que hemos considerado sobre el pensamiento posmoderno, el g\u00e9nero se interpreta como un concepto social relativo a las convenciones, roles y comportamientos ligados a la cultura que se asignan a hombres y mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as, diferenci\u00e1ndolo del sexo como categor\u00eda biol\u00f3gica. La epidemi\u00f3loga social Nancy Krieger se\u00f1ala que \u00aben ciertos casos, las caracter\u00edsticas biol\u00f3gicas ligadas al sexo pueden contribuir a determinar diferencias de salud por raz\u00f3n de g\u00e9nero\u00bb (Krieger, 2002: 9). Las diferencias de salud no son por raz\u00f3n del g\u00e9nero sino del sexo, ya que una persona del sexo femenino puede tener c\u00e1ncer de vagina pero no de test\u00edculos y viceversa. Por tanto, cuando se trata de la salud hay que hablar de mujeres y hombres, no de g\u00e9neros.<\/p>\n<p>En este punto me remito al libro de Carme Valls-Llovet (2018) <em>Medio ambiente y salud. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos<\/em>, en el que se analizan los riesgos de mujeres y hombres a causa del medio ambiente. La tercera parte trata de las consecuencias para la salud de mujeres y hombres, desde las alteraciones del ciclo menstrual hasta las alteraciones en la salud reproductiva masculina. Los riesgos para la salud tienen que ver con el sexo, no con el g\u00e9nero de las personas a las que afecta el medio ambiente.<\/p>\n<p><strong>Hablemos de feminismo<\/strong><\/p>\n<p>La introducci\u00f3n del concepto de g\u00e9nero en el debate feminista no ha hecho m\u00e1s que confundir el discurso pol\u00edtico sobre la discriminaci\u00f3n de las mujeres. El sexo no lo elegimos, lo que s\u00ed podemos cambiar son las expresiones sociales de este factor biol\u00f3gico e intentar que el sexo no revierta en inequidades sociales. Es decir, el pertenecer al sexo masculino o femenino no tiene porqu\u00e9 determinar la forma en que las personas se manifiestan socialmente, desde la forma de vestir a la orientaci\u00f3n sexual y la identidad personal.<\/p>\n<p>Este cambio de marco te\u00f3rico comporta, por un lado, abandonar las posiciones negacionistas respecto al conocimiento cient\u00edfico y, por otro, abogar por la equidad de todas las personas, independientemente del sexo. Pero tambi\u00e9n supone algo mucho m\u00e1s importante para todas las personas que piensan que han nacido con el sexo equivocado y se ven quiz\u00e1s impelidas a castigarlo a fin de poder alcanzar sus deseos. Es pues posible un nuevo imaginario en el que cada persona pueda construir su propia identidad personal sin necesidad de riesgos para su salud.<\/p>\n<p>Nos encontramos en un mundo en el que a\u00fan falta mucho por hacer para que las mujeres no est\u00e9n en inferioridad de condiciones respecto a los hombres. Tenemos un gran reto para que la equidad entre sexos se expanda a todos los \u00e1mbitos y a todos los pa\u00edses y el camino no puede ser otro que el feminismo, siguiendo una larga tradici\u00f3n desde el movimiento sufragista hasta la lucha contra la violencia machista.<\/p>\n<p><strong>Bibliograf\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Butler, J., 2006, <em>Deshacer el g\u00e9nero<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>\u2013\u2013 , 2015, <em>Cuerpos aliados y lucha pol\u00edtica<\/em>, Barcelona, Planeta.<\/p>\n<p>Bloor, 1976, <em>Knowledge and social imagery<\/em>, Chicago: The University of Chicago Press.<\/p>\n<p>Lewitt, P. y P. Gross, 1994, <em>Higher superstition: the academic left and its quarrels with science<\/em>, Baltimore: Johns Hopkins University Press.<\/p>\n<p>Miss\u00e9, M., 2018, <em>A la conquista del cuerpo equivocado<\/em>, Barcelona, Madrid, Editorial Egales.<\/p>\n<p>Noretta Koertge, N., 1999, <em>A House Built on Sand: Exposing Postmodernist Myths about Science<\/em>, Oxford University Press.<\/p>\n<p>Sokal, A., 1996, \u00abTransgressing the boundaries: Toward a transformative hermeneutics ofQuantum Gravity\u00bb, <em>Social Text<\/em>, 46\/47: 217-252.<\/p>\n<p>Sokal, A. y J. Bricmont, 1999, <em>Imposturas intelectuales<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s.<\/p>\n<p>Valls-Llobet, C., 2018, <em>Medio ambiente y salud. Mujeres y hombres en un mundo de nuevos riesgos<\/em>, Madrid, Ediciones C\u00e1tedra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Anna Estany es catedr\u00e1tica em\u00e9rita de Filosof\u00eda de la Ciencia en el departamento de Filosof\u00eda de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No cabe duda que desde hace ya alg\u00fan tiempo la palabra \u00abg\u00e9nero\u00bb se ha implantado como la forma pol\u00edticamente correcta<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11000,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9,1562],"tags":[],"class_list":["post-10999","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-ciencia","category-sociologia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10999","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=10999"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/10999\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11000"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=10999"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=10999"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=10999"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}