{"id":11113,"date":"2022-02-03T05:00:43","date_gmt":"2022-02-03T04:00:43","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11113"},"modified":"2022-02-02T08:28:18","modified_gmt":"2022-02-02T07:28:18","slug":"capitalismo-y-crisis-ecologica-una-cuestion-civilizatoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11113","title":{"rendered":"Capitalismo y crisis ecol\u00f3gica: una cuesti\u00f3n civilizatoria"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><strong>I<\/strong><\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos proliferan las voces que afirman que la crisis ecol\u00f3gica est\u00e1 directamente asociada al capitalismo. La afirmaci\u00f3n, tomada literalmente, supone que la principal v\u00eda para atajar el colapso ambiental es alg\u00fan tipo de revoluci\u00f3n anticapitalista. Este posicionamiento no me desagrada, pues toda mi vida me he dedicado a impugnar el capitalismo y a pensar que hay que trabajar en pro de otro modelo social. Pero quedarse en esta afirmaci\u00f3n me suena insuficiente y no me ofrece pistas de cu\u00e1les son las cosas que tenemos que cambiar. Como eslogan y llamada de atenci\u00f3n puede ser \u00fatil. Pero s\u00f3lo como invitaci\u00f3n de entrada a un debate m\u00e1s profundo, que nos permita entender d\u00f3nde est\u00e1n los verdaderos problemas y d\u00f3nde hay que centrar los esfuerzos para hacerles frente. Es obvio que existe una relaci\u00f3n directa entre el modelo econ\u00f3mico imperante y el desastre ambiental, pero creo que limitarse a ello nos lleva a ignorar que la cuesti\u00f3n ambiental afectar\u00e1 a cualquier modelo socio-productivo que haga del crecimiento econ\u00f3mico, entendido c\u00f3mo aumento sostenido de los niveles de producci\u00f3n y consumo, su objetivo b\u00e1sico. Y, hasta el momento, las sociedades que se han postulado como alternativas al capitalismo han tenido el crecimiento econ\u00f3mico como un objetivo igualmente fundamental. Ello me conduce a sugerir que el capitalismo es la versi\u00f3n m\u00e1s cruda de un modelo civilizatorio m\u00e1s general que ha situado a la humanidad al borde de un desastre colosal.<\/p>\n<p>Por esto me parece necesario que analicemos un poco m\u00e1s a qu\u00e9 nos referimos cuando relacionamos crisis ecol\u00f3gica y capitalismo y cu\u00e1les son los aspectos cruciales en los que nos jugamos el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>II<\/strong><\/p>\n<p>Mi hip\u00f3tesis de trabajo es que la historia de las sociedades capitalistas est\u00e1 marcada por la combinaci\u00f3n de tres procesos diferentes, aunque entrelazados, a veces enfrentados entre s\u00ed y a veces c\u00f3mplices. Estos tres procesos son las propias instituciones y din\u00e1micas de la econom\u00eda capitalista, el desarrollo cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico y las demandas democr\u00e1tico-igualitarias. Sin duda la primera, el capitalismo, es el elemento dominante, pero ni act\u00faa en el vac\u00edo ni podemos dejar de analizar las din\u00e1micas de los otros dos elementos.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre capitalismo y depredaci\u00f3n ambiental es obvia. El capitalismo es un modelo productivo fundamentado en la b\u00fasqueda del lucro individual como centro de organizaci\u00f3n de la producci\u00f3n. La empresa capitalista, que es la unidad b\u00e1sica de organizaci\u00f3n productiva, se concentra en la obtenci\u00f3n de beneficios privados y en su crecimiento. La importancia del crecimiento es tanto un elemento positivo, el crecimiento es la medida del \u00e9xito, como defensivo: las empresas que no crecen corren el riesgo de ser eliminadas del mercado. El descubrimiento de las econom\u00edas de escala y de alcance, as\u00ed como la importancia de los costes fijos constituyen otros elementos adicionales que propician la b\u00fasqueda de crecimiento: una empresa con un tama\u00f1o suficiente puede abaratar sus costes medios de producci\u00f3n. Un equipo o una estructura con elevados costes fijos solo es sostenible financieramente si los ingresos son elevados. El poder de negociaci\u00f3n de la empresa tambi\u00e9n depende de su tama\u00f1o. La vida real del capitalismo no es la de la competencia perfecta de los libros de texto, sino la del oligopolio y el monopolio o, cuando menos, la de la b\u00fasqueda de nichos de mercado que permitan a la empresa sobrevivir en un entorno hostil.<\/p>\n<p>Esta pulsi\u00f3n por el crecimiento est\u00e1, adem\u00e1s, reforzada por otra caracter\u00edstica de la empresa capitalista: su especializaci\u00f3n en una l\u00ednea de actividad. No s\u00f3lo porque sus activos f\u00edsicos est\u00e1n especializados, sino tambi\u00e9n porque los aprendizajes de tecnolog\u00edas y mercados son asimismo espec\u00edficos. Esto provoca que las empresas visualicen su reproducci\u00f3n como un proceso de crecimiento de su l\u00ednea de producci\u00f3n. Es cierto que las empresas adoptan pol\u00edticas de innovaci\u00f3n y desarrollan pol\u00edticas de diversificaci\u00f3n de mercados (a menudo mediante compra de otras empresas), pero en general su espacio de especializaci\u00f3n es relativamente limitado excepto para los grandes conglomerados con estructuras organizativas inmensas. A menudo, cuando un cambio t\u00e9cnico o de otro tipo hace obsoleta una l\u00ednea de actividad, las empresas de este sector corren el peligro de desaparecer (como realmente ocurre). Es m\u00e1s o menos el proceso de destrucci\u00f3n creativa que explic\u00f3 Schumpeter. Pero como esta es una experiencia traum\u00e1tica, si las empresas tienen suficientes recursos trataran de invertir una parte de los mismos en pol\u00edticas protectoras de su entorno: desde los inmensos gastos en marketing hasta las actividades de lobby para conseguir regulaciones favorables a sus intereses. Tambi\u00e9n para esto el crecimiento es importante puesto que con mayores recursos m\u00e1s posibilidades hay de financiar acciones defensivas.<\/p>\n<p>Hay una segunda cuesti\u00f3n que explica la dif\u00edcil relaci\u00f3n del capitalismo con la ecolog\u00eda. Como han puesto de manifiesto diversos autores, la empresa capitalista (y buena parte del pensamiento econ\u00f3mico) se desentiende de los procesos que aseguran la continuidad de su propia actividad. El medio natural y la fuerza de trabajo son consideradas condicionantes cuya existencia se da por descontado. Como las existencias de un supermercado, que los consumidores esperan encontrar repletas sin preocuparse del proceso que permite llenarlas. La ignorancia de los procesos naturales y sociales que constituyen las precondiciones del proceso productivo no s\u00f3lo lleva a desentenderse de los procesos que los hacen posibles, sino que tambi\u00e9n favorece que se ignoren muchos de los impactos que sobre los mismos tiene la propia actividad productiva. El mundo del capitalismo \u00abnormal\u00bb es el que transcribe Engels en su obra sobre la clase obrera brit\u00e1nica. Es el mundo de las externalidades negativas y los costes sociales. Este \u00abolvido\u00bb conduce a una sobreexplotaci\u00f3n de los recursos, a ignorar la complejidad de los ciclos naturales, al reforzamiento de estructuras patriarcales, al racismo y la xenofobia como medios para obtener trabajo barato. La historia del colonialismo y la acumulaci\u00f3n primitiva indica que esta es una caracter\u00edstica fundacional de las sociedades capitalistas. La historia posterior muestra que no es s\u00f3lo un \u00abaccidente\u00bb de paso, sino que constituye un elemento estructural de su funcionamiento. El hecho de que las econom\u00edas capitalistas sean asimismo econom\u00edas donde la deuda y el sistema financiero juegan una parte esencial en su funcionamiento refuerza estas tendencias porque somete la explotaci\u00f3n de recursos naturales a la l\u00f3gica del inter\u00e9s compuesto, a la b\u00fasqueda de rentabilidades a corto plazo que chocan con muchos de los ritmos de reproducci\u00f3n de especies naturales.<\/p>\n<p>Es cierto que en doscientos a\u00f1os de historia del capitalismo los efectos negativos de estas din\u00e1micas se han hecho tan evidentes, que han forzado a una intervenci\u00f3n p\u00fablica reparadora, compensatoria o limitadora de la libertad capitalista. Muchas de estas pol\u00edticas, en todos los planos, han tratado de encauzar el funcionamiento del sistema en l\u00edmites controlables o simplemente evitar que las pulsiones rentabilistas generaran tantos problemas que el sistema fuera ingobernable. Pero como todas estas intervenciones coartan las posibilidades de negocio privado, han tenido siempre que enfrentarse a fuertes resistencias de los diferentes poderes econ\u00f3micos, han dependido de procesos pol\u00edticos favorables y han tendido a una cierta inestabilidad. La historia de los derechos sociales, de las normas laborales, de las pol\u00edticas antimonopolio, de las regulaciones del sistema financiero, de las pol\u00edticas ambientales etc. est\u00e1n llenas de estos vaivenes y de la dificultad de implementar pol\u00edticas que reduzcan desigualdades e impacto ambiental y que garanticen un suelo b\u00e1sico igualitario y bienestar universal.<\/p>\n<p>Todo esto es de sobras conocido. Hay cientos de p\u00e1ginas escritas de pensamiento cr\u00edtico que explican al detalle la din\u00e1mica del capitalismo y que permiten sustentar la afirmaci\u00f3n con la que he iniciado este comentario. En esto no tengo discrepancias. Simplemente creo que olvidan el papel de otros procesos que confluyen en la construcci\u00f3n de nuestro modelo civilizatorio y sobre los que creo que vale la pena reflexionar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>III<\/strong><\/p>\n<p>La historia de la ciencia corre paralela a la del capitalismo pero no puede confundirse con \u00e9l. El desarrollo cient\u00edfico inicial es muy anterior al de las sociedades capitalistas. Y el despegue de la ciencia moderna se produjo de forma independiente del despegue empresarial, sobre todo en un combate abierto contra el poder religioso que constitu\u00eda un componente b\u00e1sico del n\u00facleo central del viejo orden feudal. En la primera revoluci\u00f3n industrial el papel de la ciencia fue m\u00e1s bien modesto, muchos de los grandes inventos fueron obra de ingenieros y trabajadores manuales que continuaron un largo proceso de experimentaci\u00f3n e innovaciones.<\/p>\n<p>Es cierto que con el afianzamiento del capitalismo, la importancia que toma la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica y la toma de conciencia del potencial que pod\u00eda traer el conocimiento cient\u00edfico, se empez\u00f3 a financiar la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. Incluso se visti\u00f3 de ciencia la ideolog\u00eda econ\u00f3mica dominante. Y desde entonces ha habido una cierta simbiosis entre desarrollo cient\u00edfico y capitalismo. Pero es una relaci\u00f3n en la que el desarrollo cient\u00edfico mantiene un cierto nivel de autonom\u00eda. Una autonom\u00eda sustentada tanto en las propias reglas de la metodolog\u00eda cient\u00edfica, en una deontolog\u00eda profesional y en un modelo organizativo basado en instituciones no capitalistas, como en el hecho de que, al menos la investigaci\u00f3n b\u00e1sica, tiene financiaci\u00f3n p\u00fablica. Se trata sin duda de una autonom\u00eda limitada, precaria, siempre amenazada. Desde fuera, por los sobornos y las presiones de Gobiernos y grandes empresas, y tambi\u00e9n desde dentro por \u00abcolegios\u00bb internos que a menudo generan sesgos y censuras. Y por esto en la producci\u00f3n cient\u00edfica surgen tanto resultados muy cr\u00edticos con el orden establecido \u2013como el que ha propiciado el panel internacional sobre el cambio clim\u00e1tico, o la que est\u00e1 generando el an\u00e1lisis de las desigualdades\u2013 como propuestas que refuerzan las l\u00f3gicas del capitalismo, tanto en las ciencias sociales como en gran parte de la tecnolog\u00eda.<\/p>\n<p>Hay, por tanto, en el campo cient\u00edfico tanto un potencial de cr\u00edtica y transformaci\u00f3n como uno de persistencia de las peores din\u00e1micas del capitalismo. El elemento m\u00e1s peligroso se encuentra en el propio \u00e9xito espectacular de los avances en el conocimiento y su traducci\u00f3n en un convencimiento social, com\u00fan en mucha parte de los mismos cient\u00edficos y tecn\u00f3logos, de que la ciencia y la tecnolog\u00eda pueden resolver todos los problemas que se planteen a la humanidad y garantizar un futuro incesante de prosperidad material.<\/p>\n<p>En cierta medida podr\u00edamos visualizar la evoluci\u00f3n de la especie humana como una \u00abplaga\u00bb: una especie que crece en volumen desproporcionadamente (de hecho no s\u00f3lo ella, ya que hace crecer a todas las especies que considera b\u00e1sicas para su supervivencia) depredando todos los recursos que le garantizan este crecimiento. Lo que diferencia a la especie humana de otro tipo de plagas es que el crecimiento de estas \u00faltimas finaliza cuando ya no tienen recursos que consumir. La especie humana, en cambio, hasta ahora, ha sido capaz de sortear este problema mediante el cambio tecnol\u00f3gico que le ha permitido acceder a nuevos recursos y continuar el crecimiento (el cambio tecnol\u00f3gico ha funcionado como una especie de mutaci\u00f3n ex\u00f3gena). La historia de la energ\u00eda lo indica: cuando los bosques brit\u00e1nicos (que prove\u00edan a la vez de energ\u00eda y materiales) se estaban agotando, se empez\u00f3 a utilizar el carb\u00f3n, gracias a desarrollos t\u00e9cnicos que permit\u00edan su extracci\u00f3n. Esta historia de \u00e9xito no necesariamente va a continuar en un planeta con unos l\u00edmites f\u00edsicos dados, pero constituye sin duda un elemento cultural que sustenta la ideolog\u00eda del crecimiento sostenido.<\/p>\n<p>Que el devenir de la ciencia ayude a construir racionalidad o, por el contrario, contribuya a reforzar el optimismo tecnol\u00f3gico que conduce al colapso no est\u00e1 decidido. Pero sugiero que la \u00fanica v\u00eda para evitar que la ciencia no contribuya a reforzar las tendencias suicidas de la civilizaci\u00f3n actual pasa precisamente por defender su autonom\u00eda, por propiciar el debate racional, por fomentar un conocimiento cient\u00edfico interdisciplinar que ayude generar salidas y situar la gravedad de los problemas en su propia dimensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>IV<\/strong><\/p>\n<p>La historia de las sociedades capitalistas reales no puede entenderse si en ellas no se incluyen los movimientos sociales alternativos. Desde sus or\u00edgenes el capitalismo ha tenido que convivir con movimientos contestatarios de las clases dominadas y con un ideal democr\u00e1tico que contrasta con el autoritarismo impl\u00edcito en la empresa capitalista y en el poder del dinero sobre la sociedad. La sucesi\u00f3n de luchas ha sido constante, y en todas ellas ha existido un aliento de demanda igualitaria importante tanto en t\u00e9rminos de derechos pol\u00edticos como de condiciones materiales. El movimiento obrero ha jugado sin duda un papel central en esta historia, pero ha estado acompa\u00f1ado por otros movimientos, empezando por la lucha antiesclavista de la fase inicial hasta los movimientos feministas y ecologistas actuales. Todos ellos tienen un nexo com\u00fan de demandas igualitarias de alcance diverso. La configuraci\u00f3n de las sociedades desarrolladas actuales no puede entenderse si no se sit\u00faa, tambi\u00e9n, el papel de estos movimientos, de sus \u00e9xitos y fracasos (que explican, en parte, la diversidad de modelos de capitalismo y la introducci\u00f3n de regulaciones que limitan los derechos del capital), de sus limitaciones y sus tendencias.<\/p>\n<p>Pero estas demandas igualitarias no se construyen en abstracto, en el vac\u00edo, sino que su elaboraci\u00f3n est\u00e1 condicionada por el contexto en el que nacen y, en cierta medida se adaptan a lo que el propio sistema ofrece. En primer lugar, una gran parte de estas demandas se ha construido bajo un fondo cultural en el que la idea de progreso, asociada al cambio tecnol\u00f3gico, est\u00e1 subyacente. La igualdad se concibe como capacidad de participaci\u00f3n en un modelo de abundancia material propiciada por la innovaci\u00f3n constante. Una demanda que est\u00e1 claramente presente en los modelos que trataron de superar el capitalismo como expresa la frase lapidaria de Lenin de que el socialismo consiste en \u00absoviets y electricidad\u00bb. Parte del \u00e9xito del capitalismo en su edad dorada y del consumismo se basan precisamente en que prometen a todo el mundo el acceso universal a los bienes de lujo (los cruceros constituyen un buen ejemplo de este pseudo lujo a bajo precio, lo que constituye su principal atractivo). Y, en cierta medida, esta diseminaci\u00f3n del lujo hacia abajo coadyuva a amplificar la crisis ecol\u00f3gica y a reforzar la demanda de crecimiento a toda costa. En segundo lugar, y esto a\u00f1ade otro elemento de complicaci\u00f3n, las demandas igualitarias s\u00f3lo han encontrado una forma de expresi\u00f3n a escala del estado nacional. Esto, sin duda, ha contribuido a limitar el reconocimiento de los l\u00edmites al tender a desplazar muchos de los costes ecol\u00f3gicos y sociales a terceros pa\u00edses y a percibir el desarrollo m\u00e1s como una cuesti\u00f3n de competencia o posicionamiento nacional que de cooperaci\u00f3n mundial. Y, en tercer lugar, el propio desarrollo de las sociedades capitalistas ha generado una estructura social jerarquizada y segmentada en la que en determinados per\u00edodos ha sido posible una cierta movilidad social. Esto ha hecho cre\u00edble la idea de la igualdad de oportunidades y ha obstaculizado percibir sus limitaciones.<\/p>\n<p>Estas demandas igualitarias tienen su punto d\u00e9bil en el hecho de no ser capaces de reconocer sus l\u00edmites reales ni las condiciones medioambientales ni la jer\u00e1rquica estructura social que requieren. Una sociedad igualitaria solo puede ser efectiva si basa su modo de vida en lo que podemos llamar \u00abbienes comunistas\u00bb (aquellos de los que es posible disponer de forma sostenible para toda la poblaci\u00f3n) y reconocer que hay otros bienes de los que no es posible garantizar una provisi\u00f3n universal y elaborar formas justas de racionamiento o acceso a los mismos. O dicho de otra forma, diferenciar entre necesidades b\u00e1sicas que pueden garantizarse, de lujos y caprichos a los que s\u00f3lo se podr\u00e1 acceder de forma restringida, y males sociales que deben evitarse. Esto vale tambi\u00e9n para el debate sobre la movilidad social donde el modelo organizativo que adopte cada sociedad restringe o ampl\u00eda las posibilidades de la gente. Si el modelo es muy jer\u00e1rquico es imposible garantizar un marco social igualitario y la igualdad de oportunidades se convierte en un trampantojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>V<\/strong><\/p>\n<p>Uniendo los tres puntos anteriores considero que a la crisis ecol\u00f3gica hemos llegado claramente por la din\u00e1mica expansiva y depredadora de la econom\u00eda capitalista, pero que la misma ha resultado en parte reforzada por el optimismo tecnol\u00f3gico emanado de la comunidad cient\u00edfica y por las demandas de los movimientos igualitarios formuladas en el contexto mental del progreso tecnol\u00f3gico y lo que podr\u00edamos llamar \u00abel lujo democr\u00e1tico\u00bb alimentado por la publicidad. Esto sirve para entender la densidad de las fuerzas que impiden un giro radical en el modelo. No es s\u00f3lo el pu\u00f1ado de grandes capitalistas cuyos intereses y privilegios est\u00e1n seriamente afectados si se adoptan pol\u00edticas ecol\u00f3gicas duras. Es que ello choca tambi\u00e9n con una inmensa masa social cuya vida cotidiana quedar\u00eda alterada dr\u00e1sticamente.<\/p>\n<p>Las pol\u00edticas de limitaci\u00f3n del uso del veh\u00edculo privado con objeto de reducir la contaminaci\u00f3n o ampliar el espacio para la vida social son un buen ejemplo de esta complejidad. Siempre que se plantean encuentran frente a s\u00ed una brutal resistencia de lo que podr\u00edamos llamar \u00abel partido del coche\u00bb, una coalici\u00f3n socialmente transversal de personas que consideran intocable su derecho a circular y aparcar en la calle. Hay un componente cultural fuerte en esta respuesta. Pero a menudo tambi\u00e9n existe una cuesti\u00f3n real derivada del propio despliegue espacial (vivienda, centros de trabajo, de estudio, comercio, ocio) que ha propiciado la difusi\u00f3n del autom\u00f3vil: las limitaciones a su uso complican la vida cotidiana de mucha gente. Adem\u00e1s, las propuestas actuales de regulaci\u00f3n, como el establecimiento de zonas de bajas emisiones, la introducci\u00f3n de peajes urbanos y el coche el\u00e9ctrico apuntan a un reforzamiento de desigualdades que atenta directamente al ideario social del \u00ablujo igualitario\u00bb. Y avisa de que hay m\u00e1s posibilidades de que la crisis ecol\u00f3gica acabe evolucionando hac\u00eda nuevas formas de sociedades desiguales que a una nueva sociedad m\u00e1s racional e igualitaria. De hecho esto ya es lo que existe si se ampl\u00eda el foco de visi\u00f3n desde el espacio nacional al conjunto de la humanidad. El lujo y el bienestar de unos coexiste con una enorme miseria en muchos pa\u00edses. Y las barreras de contenci\u00f3n est\u00e1n creciendo.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n solo puede abordarse atendiendo a la complejidad de procesos que nos han conducido hasta aqu\u00ed y que siguen operativos. Las denuncias pueden servir para generar sensibilidades, pero dif\u00edcilmente para hacer frente a una crisis civilizatoria. Hacerle frente exige una enorme tarea que se puede realizar desde espacios diversos: trabajo cient\u00edfico, producci\u00f3n cultural, movimientos sociales, trabajo comunitario, acci\u00f3n pol\u00edtica. Creo que tambi\u00e9n como economistas cr\u00edticos hay un espacio de trabajo necesario que apunta a las tres cuestiones planteadas: el del an\u00e1lisis de las formas de interacci\u00f3n y organizaci\u00f3n econ\u00f3mica que pueden favorecer un cambio, el del trabajo en la comunidad cient\u00edfica en aras a mejorar su interdisciplinaridad y su comprensi\u00f3n global de los procesos y el de generar reflexi\u00f3n que ayude a la construcci\u00f3n de un nuevo igualitarismo m\u00e1s comprensivo. M\u00e1s all\u00e1 de los esl\u00f3ganes, lo que debemos aportar son buenas propuestas de cambio, algo que requiere un profundo y honesto trabajo de elaboraci\u00f3n colectiva.<\/p>\n<p>Fuente: <em>Revista de Econom\u00eda Cr\u00edtica<\/em>, n\u00ba32, segundo semestre 2021.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I En los \u00faltimos tiempos proliferan las voces que afirman que la crisis ecol\u00f3gica est\u00e1 directamente asociada al capitalismo. 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