{"id":1116,"date":"2009-04-26T00:00:00","date_gmt":"2009-04-25T23:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1116"},"modified":"2020-02-23T15:53:16","modified_gmt":"2020-02-23T14:53:16","slug":"un-liberal-de-nuestro-tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1116","title":{"rendered":"Un liberal de nuestro tiempo"},"content":{"rendered":"<p><b><i>\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda uno decir la verdad si puede serle beneficioso decir una mentira?<\/i><\/b><\/p>\n<p>L. Wittgenstein (1)<\/p>\n<p>Lejos, muy lejos, quedan los tiempos en los que interesarse por los argumentos de quienes formulaban y defend\u00edan ideas liberales pod\u00eda deparar alg\u00fan provecho cultural o pol\u00edtico, as\u00ed como conocimiento de primera mano acerca de uno de los imaginarios sustantivos sobre los cuales se asentaban y se ir\u00edan asentando \u2013contradictoriamente- tanto los combates revolucionarios por la libertad como el desarrollo del capitalismo. Por otra parte, leer a Adam Smith, a Ferguson, a Constant, a Tocqueville o a Stuart Mill, por se\u00f1alar unos pocos nombres de la tradici\u00f3n liberal cl\u00e1sica, ofrec\u00eda \u2013y sigue ofreciendo en la medida que se trata justamente de autores cl\u00e1sicos- la posibilidad de acercarse a un pensamiento cuyo despliegue, con independencia de los acuerdos o desacuerdos importantes que pudiera suscitar en los lectores, no precisaba ultrajar, por via de falsearlas, las ideas del adversario con el fin de mejor apuntalar las propias. Sin duda eran otros tiempos, en efecto.<\/p>\n<p>En los nuestros, la pr\u00e1ctica del \u201ctodo vale\u201d se ha extendido de forma compulsiva, realidad a la cual\u00a0 no sea acaso ajeno el agotamiento creativo del que viene dando muestras, y desde hace a\u00f1os, \u201cla imaginaci\u00f3n liberal\u201d. Sobresalen en la pr\u00e1ctica del \u201ctodo vale\u201d no pocos autores aut\u00f3ctonos sobre los cuales bien pudiera decirse que, tras disipar su juventud como Fausto, se han reconvertido (Mefist\u00f3teles, Reagan y Thatcher ayudando en los inicios) al liberalismo m\u00e1s asilvestrado, acaso tambi\u00e9n al socaire de la c\u00e9lebre divisa heineniana: besa la mano que no puedas cortar. Helos ah\u00ed, pues -omnipresentes-, transmutados en fiel calco de la clase de personas que tanto dec\u00edan menospreciar en sus a\u00f1os de juvenil mariposeo ideol\u00f3gico. Infatigables en la permanente <i>laudatio<\/i> del poder, suelen administrar con mano pr\u00f3diga cuanto intuyen que puede complacerlo, sin escatimar procedimientos cuya mala \u00edndole hubiera repugnado por completo a los pensadores del liberalismo cl\u00e1sico, por lo com\u00fan gente intelectualmente seria y responsable.<\/p>\n<p>Se entender\u00e1, por tanto, que resulte poco agradable \u2013 no digamos divertido- tener que ocuparse de tales autores. Otro motivo, a decir verdad, invita suplementariamente a des\u00e1nimo en tal sentido. No pudiendo ser llamados en propiedad ep\u00edgonos de lo mejor, por as\u00ed decir, que ha dado de s\u00ed la tradici\u00f3n liberal, los escuderos de ese liberalismo <i>sui generis<\/i> han acabado por serlo finalmente\u00a0 de algunos encumbrados fil\u00f3sofos y economistas liberales contempor\u00e0neos en cuya obra \u2013asimismo epigonal- son m\u00e1s advertibles los flancos antin\u00f3micos del liberalismo doctrinal cl\u00e1sico, justamente los flancos que con menor dificultad pueden desembocar \u2013y han desembocado de hecho- en expl\u00edcita reacci\u00f3n pol\u00edtica. Nos referimos a Hayek, Friedman, Mises, Popper, Berlin <i>et minoresque<\/i> <i>alii <\/i>(2), nombres todos ellos objeto de culto en los templos \u2013el de la FAES, por ejemplo-\u00a0 mayormente frecuentados por los ep\u00edgonos aut\u00f3ctonos de tales ep\u00edgonos. Sin embargo, cuando la escalada del \u201ctodo vale\u201d\u00a0 incurre en tropel\u00edas de una magnitud tan enorme como la que motiva las presentes l\u00edneas, no queda m\u00e1s remedio que salir de nuevo a su encuentro. Y es una l\u00e1stima que tan penoso cometido deba hacerse en t\u00e9rminos mesurados y razonables, desatendiendo as\u00ed, al menos por una vez, la sabia recomendaci\u00f3n de Guy Debord: contestar al necio seg\u00fan su necedad para que no se crea sensato.<\/p>\n<p>Porque de necedad, en efecto, cabe calificar una de las \u00faltimas muestras de deshonestidad intelectual perpetradas por Miquel Porta Perales (Miguel cuando escribe para <i>ABC<\/i>). Es relativamente conocida la actitud genuflexiva de este ensayista, periodista, ingeniero t\u00e9cnico-qu\u00edmico y fil\u00f3sofo (en alg\u00fan instante debe finalizar la enumeraci\u00f3n) ante lo que \u00e9l mismo denomina, en su \u00faltimo ensayo, \u201cinapelable triunfo del capitalismo\u201d (3). Tiene escritos varios libros y art\u00edculos de intervenci\u00f3n pol\u00edtica (alguno de ellos presentado en p\u00fablico por la presidenta de la Comunidad de Madrid), que configuran un conjunto poco dado a la sutileza, como corresponde a alguien convencido de que argumentar ideas y refutar supuestos errores consiste en administrar adjetivos de grueso calibre, meliorativos o peyorativos seg\u00fan convenga a los intereses del pr\u00edncipe. Siempre fiel servidor de \u00e9ste, firm\u00f3, junto a lo m\u00e1s granado de la intelectualidad aznarita, un inenarrable manifiesto de apoyo incondicional a la participaci\u00f3n de las tropas espa\u00f1olas en la Guerra de Irak. Para qu\u00e9 proseguir enumerando m\u00e1s detalles curriculares, resulta aburrid\u00edsimo\u2026<\/p>\n<p>Ensayista que se define a s\u00ed mismo como \u201cconservador, pero no reaccionario\u201d (trat\u00e1ndose de quien se trata, precisi\u00f3n vana donde las haya), Porta Perales suele superar\u00a0 -y ya es decir- a sus colegas en el ejercicio, siempre resentido, del \u201ctodo vale\u201d . En algunas ocasiones utiliza argumentos <i>ad hominem<\/i> ba\u00f1ados en un sarcasmo de \u00ednfimo gusto (4); en otras, recurre sin precauci\u00f3n alguna a la distorsi\u00f3n de las ideas del adversario. Vale decir que en todas, no obstante, se advierte la punta de auto-complacencia con la que cualquier profesional de la teodicea suele ganarse la vida tratando de hacernos creer que, contrariamente a cuanto afirma un pu\u00f1ado de pueriles aguafiestas pertenecientes a la izquierda no entregada, nunca hab\u00edamos disfrutado de tanta dicha como en el presente. Prueba irrefutable de ello: nuestro derecho a ejercer el sufragio cada cuatro a\u00f1os, junto al de poder adorar libremente, durante todos los que nos queden de existencia, a Mammon, personificaci\u00f3n bibl\u00edca del poder y de la riqueza.<\/p>\n<p>Cierto que hasta la fecha Porta Perales se limitaba a faltar a la verdad ateni\u00e9ndose a los m\u00e9todos m\u00e1s o menos convencionales existentes en tan vasto y concurrido \u00e1mbito. Sin embargo, en una colaboraci\u00f3n\u00a0 en <i>ABC<\/i> (\u201cDios en el autob\u00fas\u201d, 16-01-09), efect\u00faa una innovaci\u00f3n t\u00e9cnica en el arte de la manipulaci\u00f3n realmente sorprendente: apropiarse del nombre de un fil\u00f3sofo de la tradici\u00f3n emancipatoria con el fin de hacerlo figurar entre quienes <i>\u201cvaloran positivamente la \u00e9tica universal que se desprende de la<\/i> <i>religi\u00f3n cat\u00f3lica\u201d.<\/i>(<i>sic<\/i>) \u00bfEn qu\u00e9 libro, art\u00edculo, conferencia, entrevista o seminario universitario de Cornelius Castoriadis \u2013de \u00e9l se trata- ha podido leer o escuchar Porta Perales una palabra, una sola, que valide semejante vecindaje del pensador greco-franc\u00e9s con la religi\u00f3n cat\u00f3lica?. En parte alguna, desde luego. El estupor que despierta una manipulaci\u00f3n tan grotesca tan s\u00f3lo es equiparable al que sin duda habr\u00eda de producirnos dar con un redivivo Joseph de Maistre empe\u00f1ado en hacernos creer que Saint-Just fue ac\u00e9rrimo defensor del trono y del altar.<\/p>\n<p>A lo largo de su dilatada obra filos\u00f3fico-pol\u00edtica, Castoriadis manifiesta repetidamente que las religiones, en particular las del Libro, deben ser contempladas como pieza clave de la sociedad heter\u00f3noma, es decir, de la servidumbre pol\u00edtica y social. En la medida que atribuyen y proporcionan a las instituciones un origen exterior a la propia sociedad, las religiones constituyen un factor determinante de alienaci\u00f3n y, como tal, un enorme obst\u00e1culo para el proyecto de autonom\u00eda, tanto individual como colectiva.<\/p>\n<p>All\u00e1 cada cual con sus filias y fobias, faltar\u00eda m\u00e1s. Sin embargo, debiera exigirse en quien las exhibe p\u00fablicamente\u00a0 -y encuentra adem\u00e1s, como Porta Perales, su gana-pan en ello-\u00a0 respeto hacia la verdad, as\u00ed como que renuncie a falsear de forma imp\u00fadica cuanto tienen dicho y escrito autores situados en orillas pol\u00edticas y \u00e9ticas radicalmente alejadas de la propia. Que a veces resulta preferible pasar a la posterioridad m\u00e1s por lo que se ha dejado de escribir que por lo que efectivamente se ha escrito, es cosa conocida desde los tiempos de La Bruy\u00e8re. Concluyamos diciendo que si Porta Perales no amerita pasar a ella\u00a0 por lo primero, dista mucho de ser cierto que lo consiga por lo segundo. Salvo que alguien, claro est\u00e1, decida en el futuro incluir eventualmente su nombre en una historia general de la mentira.<\/p>\n<p>_________________________________________________________<\/p>\n<p><b><u>NOTAS<\/u><\/b><\/p>\n<p>1.- \u201c\u00c9ste era el tema de las primeras reflexiones filos\u00f3ficas de Ludwig Wittgenstein de que tenemos constancia\u201d, se\u00f1ala R. Monk, bi\u00f3grafo del autor del <i>Tractatus Logico-Philosophicus<\/i>. La sit\u00faa m\u00e1s o menos a la edad de 8 o 9 a\u00f1os. R. Monk: <i>Ludwig Wittgenstein<\/i>, Anagrama, Barcelona, 1994. Traducci\u00f3n de Dami\u00e1n Alou. P\u00e1g. 21.<\/p>\n<p>2.- La incidencia que la guerra fr\u00eda tuvo sobre el pensamiento y la obra de todos estos intelectuales liberales es innegable. Tambi\u00e9n la tuvo en su praxis personal m\u00e1s cotidiana. Sobre este \u00faltimo extremo acaso no sea ocioso recordar el siguiente episodio. En 1963 Isaiah Berlin, a la saz\u00f3n miembro del consejo acad\u00e9mico de la Universidad de Sussex (G.B.), impidi\u00f3 que prospera la candidatura de Isaac Deutscher, bi\u00f3grafo marxista de Trotski, para acceder a la c\u00e1tedra de estudios pol\u00edticos de aqu\u00e9lla. M. Ignatieff: <i>Isaiah Berlin. Su vida<\/i>. Taurus, Madrid, 1999. Traducci\u00f3n de Eva Rodr\u00edguez Halffter. P\u00e1g. 317.<\/p>\n<p>3.- Extraigo las dos frases entrecomilladas, as\u00ed como los datos referidos a las actividades de Porta Perales, de la rese\u00f1a que Ada Cruz ha escrito a prop\u00f3sito del\u00a0 \u00faltimo libro del ensayista,\u00a0 <i>La tentaci\u00f3n liberal<\/i>: \u201cEntregarse a la tentaci\u00f3n liberal\u201d, Suplemento \u201c<i>Culturas<\/i>\u201d, n\u00ba 356,\u00a0 <i>La Vanguardia<\/i>, edici\u00f3n 15-IV-09.<\/p>\n<p>4.- Entre otros varios textos aducibles, resulta particularmente ilustrativo el art\u00edculo titulado \u201cUna figura sobrevalorada\u201d, publicado en <i>Lateral,<\/i> 19-29. La \u201cfigura\u201d en cuesti\u00f3n era la de Manuel Sacrist\u00e1n. Tomo la informaci\u00f3n de la \u201cNota previa\u201d que figura en <i>Aforismos. Una antolog\u00eda de textos de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n,<\/i> editada, presentada y anotada por Salvador L\u00f3pez Arnal Pr\u00f3logo de Jorge Riechmann.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>UN LIBERAL DE NUESTRO TIEMPO<\/p>\n<p>Jordi Torrent Bestit<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 deber\u00eda uno decir la verdad si puede serle beneficioso decir una mentira?<\/p>\n<p>L. 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