{"id":11201,"date":"2022-02-22T05:00:23","date_gmt":"2022-02-22T04:00:23","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11201"},"modified":"2022-02-22T01:21:48","modified_gmt":"2022-02-22T00:21:48","slug":"el-lugar-de-los-humanos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11201","title":{"rendered":"El lugar de los humanos"},"content":{"rendered":"<p style=\"padding-left: 80px;\">La ciudad es por naturaleza anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente anterior a la parte; en efecto, destruido el todo, no habr\u00e1 pie ni mano, a no ser equ\u00edvocamente, como se puede llamar mano a una de piedra: una mano muerta ser\u00e1 algo semejante. Todas las cosas se definen por su funci\u00f3n y sus facultades, y cuando \u00e9stas dejan de ser lo que eran no se debe decir que las cosas son las mismas, sino del mismo nombre. Es evidente, pues, que la ciudad es por naturaleza y anterior al individuo, porque si el individuo separado no se basta a s\u00ed mismo ser\u00e1 semejante a las dem\u00e1s partes en relaci\u00f3n con el todo, y el que no puede vivir en sociedad, o no necesita nada por su propia suficiencia, no es miembro de la ciudad, sino una bestia o un dios. (Arist\u00f3teles, <i>Pol\u00edtica<\/i> I 2, 1253a19-29)<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Antes de que Newton colocara todas las cosas en la indiferencia de un vac\u00edo espacio sin l\u00edmites y Einstein vaciara de sentido todo lugar para convertirlo en variable registro de una observaci\u00f3n sin observadores, los humanos cre\u00edan, como Arist\u00f3teles, que a cada ser le correspond\u00eda por naturaleza un lugar. Y el lugar propio de los seres humanos era la ciudad.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Ciudad que no se reduce a la suma de los ciudadanos, porque no son \u00e9stos los que hacen aqu\u00e9lla, sino ella la que los hace. No, obviamente, porque la ciudad preexista a la aparici\u00f3n de nuestra especie sobre el planeta, sino porque nuestra especie s\u00f3lo empieza a ser humana cuando organiza conscientemente su convivencia.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Para una mentalidad \u00abthatcheriana\u00bb (<span style=\"font-family: Palatino Linotype, serif;\">\u00ab<\/span>La sociedad no existe, s\u00f3lo existen los individuos<span style=\"font-family: Palatino Linotype, serif;\">\u00bb<\/span>), afirmaciones como \u00e9sa son un sinsentido, simple resabio \u00abhegeliano\u00bb, el t\u00edpico prejuicio \u00abtotalitario\u00bb de los enemigos de la sociedad abierta, sean nost\u00e1lgicos comunitaristas o doctrinarios marxistas.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">A quienes as\u00ed ven las cosas habr\u00eda que preguntarles en cu\u00e1l de esas dos categor\u00edas meter\u00edan a los antiguos. No s\u00f3lo a los fil\u00f3sofos que reflexionaron sobre la naturaleza de la <i>polis<\/i>, sino a los ciudadanos que la habitaron. Porque centenares de testimonios llegados hasta nuestros d\u00edas nos hablan de una <i>comunidad<\/i> de seres <i>libres<\/i> en que libertad y comunidad no s\u00f3lo no se exclu\u00edan, sino que se garantizaban rec\u00edprocamente.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Si se tiene el cuidado de no idealizar unas sociedades cuya econom\u00eda depend\u00eda en gran medida del trabajo esclavo, el conocimiento de la antigua <i>polis<\/i> griega y de sus r\u00e9plicas romanas sigue siendo una fuente inagotable de ideas para abordar los problemas que plantea la vida en sociedad. Ideas que el individualismo de estirpe liberal, tan \u00fatil en su momento para movilizar poblaciones reducidas a la servidumbre por siglos de feudalismo y de absolutismo, ha hecho olvidar hasta el punto de que grandes masas tienden a ver la ciudad moderna como una c\u00e1rcel de la que es perentorio escapar as\u00ed que lo permite el calendario laboral.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">\u00bfC\u00f3mo el lugar natural de los seres libres se ha transformado en esos espacios inarticulados en los que propiamente no estamos sino, simplemente, nos movemos, de tal manera que el cruce de trayectorias tiene m\u00e1s de encontronazo que de encuentro? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el \u00e1gora o el foro en que, adem\u00e1s de comprar, vender y negociar, conversamos, nos informamos, discutimos, llegamos a acuerdos o resolvemos desacuerdos; en definitiva, nos <i>humanizamos<\/i>?<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">La ciudad medieval, tan diferente en muchos aspectos de la <i>polis<\/i> cl\u00e1sica, conservaba el rasgo fundamental de \u00e9sta, a saber, la funci\u00f3n de integraci\u00f3n a la vez que de liberaci\u00f3n. No en balde era el lugar de acogida de quienes se emancipaban del yugo feudal. Condici\u00f3n, pues, de plena realizaci\u00f3n del individuo que, entretanto, hab\u00eda aflorado ya como categor\u00eda ontol\u00f3gica primordial, una vez saldada la vieja querella de los universales con el triunfo de las diversas formas de conceptualismo o nominalismo.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Podr\u00eda pensarse que la crisis de las funciones integradoras-liberadoras de la ciudad es una simple crisis de crecimiento, que el problema de la ciudad moderna radica en que se ha hecho demasiado grande y que, a partir de una cierta masa cr\u00edtica, la socializaci\u00f3n deviene imposible y degenera en su opuesto: el mutuo extra\u00f1amiento de las multitudes de solitarios.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Seguramente hay ah\u00ed algo de verdad. Pero no toda la verdad. No hay una correlaci\u00f3n estricta entre tama\u00f1o y hostilidad del espacio urbano. Las antiguas ciudades griegas y romanas variaban mucho en dimensiones y n\u00famero de habitantes, sin que esas diferencias cuantitativas se tradujeran en diferencias de \u00edndole cualitativa en cuanto a sus funciones socializadoras.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Lo esencial para caracterizar un todo no es el n\u00famero de las partes, sino su mutua disposici\u00f3n. La ciudad moderna, al rev\u00e9s que la antigua y la medieval, concentra a las masas durante el tiempo de <i>negotium<\/i> (la actividad productiva no libre) y las dispersa durante el <i>otium<\/i>. No tanto porque ofrezca s\u00f3lo esparcimiento individualizado (aunque la televisi\u00f3n contribuye enormemente a que \u00e9sa sea la forma de esparcimiento predominante), sino porque al concentrar a la gente para actividades no libres, induce a buscar la libertad en la dispersi\u00f3n. Es, pues, el modo de producci\u00f3n industrial el responsable de la mutaci\u00f3n de la <i>polis<\/i> integradora en la desintegradora <i>metr\u00f3polis<\/i> llevada al cine por Fritz Lang. No s\u00f3lo (aunque tambi\u00e9n) explican la naturaleza esquizoide de la experiencia urbana moderna las relaciones capitalistas que rigen hoy casi sin disputa nuestro modo de producci\u00f3n, sino la sustancia industrial misma, la producci\u00f3n y el intercambio a gran escala, sea cual sea la forma social y pol\u00edtica que revista. Al fin y al cabo, poco se diferenciaban, en cuanto a capacidad de libre integraci\u00f3n, las metr\u00f3polis del \u00absocialismo real\u00bb y las urbes del llamado \u00aboccidente\u00bb capitalista.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Como dice Arist\u00f3teles en la cita inicial, la ciudad es el espacio constitutivo de los seres humanos en la medida en que se necesitan unos a otros. Ahora bien, como explica Prot\u00e1goras en el di\u00e1logo plat\u00f3nico que lleva su nombre, los humanos nacen m\u00e1s d\u00e9biles que las bestias y menos juiciosos que los dioses. Su indigencia innata es lo que los obliga a juntar esfuerzos, a erigirse colectivamente en <i>polis<\/i>. Y aunque etimol\u00f3gicamente ese t\u00e9rmino hel\u00e9nico designaba reductos o ciudadelas fortificadas, los antiguos acabaron significando con \u00e9l, atinadamente, el n\u00facleo y la quintaesencia de lo que hoy llamamos sociedad.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Pues bien, la ciudad moderna dispone de mecanismos que proveen formalmente (en parte, al menos) a esa necesidad de ayuda mutua en lo estrictamente material. Pero la disposici\u00f3n dada a las piezas de la maquinaria social disipa la percepci\u00f3n del entramado solidario que sostiene la vida urbana, hasta el punto de convertir, siquiera subjetivamente, los lazos en cadenas. Y ello por mucho que el discurso imperante insista una y otra vez en el car\u00e1cter humanamente positivo de los nexos que unen a los individuos-ciudadanos. Es m\u00e1s, se dir\u00eda que ese discurso es casi universalmente percibido como un descomunal ejercicio de hipocres\u00eda.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Dando por descontado el car\u00e1cter alienante de la ciudad moderna como centro de actividad productiva a escala \u00abno humana\u00bb, su naturaleza opresiva estriba, adem\u00e1s, en la ausencia de otro rasgo esencial de la <i>polis<\/i>, a saber: la previsibilidad de las interacciones. En el \u00e1mbito colectivo que el soci\u00f3logo Zygmunt Bauman ha denominado, esclarecedoramente, \u00absociedad l\u00edquida\u00bb nunca sabe uno a qu\u00e9 atenerse respecto al comportamiento de los otros. Es lo que los poderes rectores del planeta, creyendo blindar as\u00ed su legitimaci\u00f3n como moderno Leviat\u00e1n, explotan alentando la llamada \u00abpsicosis de inseguridad\u00bb, de la que una gran mayor\u00eda cree poder curarse tragando draconianas leyes antiterroristas y otros desmesurados recortes de las libertades p\u00fablicas (recortes que, dicho sea de paso, no evitan la voladura de aviones, trenes o autobuses, pero s\u00ed permiten la ejecuci\u00f3n sumaria de \u00absospechosos\u00bb <em>in situ<\/em>, en c\u00ednica aplicaci\u00f3n del lema \u00abDispara primero, pregunta despu\u00e9s\u00bb).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Ese comportamiento ca\u00f3tico de los \u00e1tomos sociales es consecuencia justamente de la presi\u00f3n a que se ven sometidos en la caldera de la producci\u00f3n alienada y alienante. Como si de una simple aplicaci\u00f3n de las leyes de la termodin\u00e1mica cl\u00e1sica se tratara, observamos c\u00f3mo ese aumento de presi\u00f3n sin aumento de volumen (margen de libre decisi\u00f3n) se traduce inevitablemente en un aumento de temperatura. Y luego, cuando la presi\u00f3n desaparece (en el tiempo de ocio), sobreviene la brusca disipaci\u00f3n que deja en nada toda la energ\u00eda acumulada.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Si alguna posibilidad hay de invertir el funcionamiento de las ciudades modernas como f\u00e1bricas de entrop\u00eda social, ello pasa por recuperar el car\u00e1cter \u00abs\u00f3lido\u00bb de las relaciones humanas, caracter\u00edstico (con todas las excepciones que se quiera) de la <i>polis<\/i> antigua. Claro que la ciudad moderna trata, a su manera, de crear espacios s\u00f3lidos de relaci\u00f3n. Pero s\u00f3lo sabe hacerlo fragment\u00e1ndose en <i>ghettos<\/i>, donde el fluido social general se congela en forma de rutinas r\u00edgidas y sin horizonte. Y la vida del <i>ghetto<\/i>, como es natural, lejos de dar calor a sus miembros, no hace m\u00e1s que exacerbar su sensaci\u00f3n de fr\u00edo social, por el contraste que ofrece esa vida clausurada con el entorno general, desolado pero abierto, y prometedor, por tanto, de experiencias diferentes y presuntamente liberadoras. Para que un espacio s\u00f3lido de relaci\u00f3n tenga calidez y no invite permanentemente a la huida ha de ser un espacio total, un espacio que permita la libertad de movimientos sin merma de su mutua compatibilidad y complementariedad.<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Quede claro que la <i>polis<\/i> cl\u00e1sica no alcanz\u00f3 nunca ese punto de equilibrio (ah\u00ed est\u00e1n, para confirmarlo, las reflexiones cr\u00edticas de Sol\u00f3n, Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, as\u00ed como las actitudes \u00abapol\u00edticas\u00bb de epic\u00fareos y c\u00ednicos, am\u00e9n del cosmopolitismo de los estoicos). Pero indudablemente tendi\u00f3 siempre al logro de cierta \u00abproporci\u00f3n \u00e1urea\u00bb entre integraci\u00f3n y libertad, comunidad y privacidad (sin que haya que entender, por el orden de nuestro enunciado, que integraci\u00f3n s\u00f3lo tenga que ver con comunidad y libertad con privacidad: la correspondencia se da en ambos sentidos).<\/p>\n<p class=\"western\" align=\"left\">Dif\u00edcil tarea restaurar esa din\u00e1mica en las ciudades modernas, que alg\u00fan Lenin de barrio podr\u00eda, exagerando s\u00f3lo un poquito, llamar \u00abc\u00e1rceles de pueblos\u00bb. Con toda probabilidad (m\u00e1s exacto ser\u00eda decir \u00abcon toda seguridad\u00bb, pero la esperanza es lo \u00faltimo que se pierde), habr\u00e1 que pasar primero por importantes convulsiones sociales que obliguen a redimensionar los espacios de convivencia. Lo que se pueda construir en la nueva etapa (si alg\u00fan d\u00eda llega) no ser\u00e1 resultado de una clonaci\u00f3n de la vieja <i>polis<\/i>, por supuesto. Pero estar\u00e1 animado por parecido esp\u00edritu. Un esp\u00edritu que nos permita vernos como algo m\u00e1s que bestias y como mucho menos que dioses, a diferencia, creo (y pido perd\u00f3n por involuntarias alusiones), de c\u00f3mo muchos de nosotros\/as nos venimos viendo de un tiempo a esta parte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciudad es por naturaleza anterior a la casa y a cada uno de nosotros, porque el todo es necesariamente<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11207,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,1548],"tags":[],"class_list":["post-11201","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11201\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11207"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}