{"id":11296,"date":"2022-03-12T05:00:20","date_gmt":"2022-03-12T04:00:20","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11296"},"modified":"2022-03-12T02:37:12","modified_gmt":"2022-03-12T01:37:12","slug":"obreros-y-capital-mario-tronti-como-buen-operaista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11296","title":{"rendered":"<i>Obreros y capital<\/i>: Mario Tronti como buen operaista"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/obreros-y-capital.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-11297\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/obreros-y-capital-207x300.jpg\" alt=\"\" width=\"207\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/obreros-y-capital-207x300.jpg 207w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/03\/obreros-y-capital.jpg 345w\" sizes=\"auto, (max-width: 207px) 100vw, 207px\" \/><\/a>Un libro m\u00edtico, de mediados de los a\u00f1os sesenta, que prefigura aspectos relevantes de la lucha de clases en la Italia de la d\u00e9cada siguiente y que a nosotros, latinoamericanos, nos llega como testimonio de una \u00e9poca pasada, como monumento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>No quiero decir que careci\u00f3 de lectores en t\u00e9rminos absolutos. Siempre existieron marxistas latinoamericanos que siguieron las publicaciones de izquierda italianas, singularmente ricas en ese tiempo[1]. Pero es evidente que este libro no tuvo ninguna clase de impacto significativo en el marxismo de la regi\u00f3n. Hace poco m\u00e1s de quince a\u00f1os la editorial Akal lo tradujo al castellano y nos lleg\u00f3 de esta manera como un libro cl\u00e1sico que tra\u00eda consigo los fuegos de una etapa concluida de la lucha de clases.<\/p>\n<p>La pregunta posible, y razonable, es si este libro tiene a\u00fan algo para decirnos. Si puede exceder la condici\u00f3n de ser un \u00abcl\u00e1sico\u00bb circunscrito a un tiempo hist\u00f3rico y pasar a la condici\u00f3n de un verdadero cl\u00e1sico del pensamiento te\u00f3rico-pol\u00edtico marxista.<\/p>\n<p>En cierto sentido la pregunta ya est\u00e1 respondida, aunque por la v\u00eda del malentendido. La fama de Mario Tronti como te\u00f3rico aun hoy le debe mucho m\u00e1s a esta obra, que data de 1966 y tiene una reedici\u00f3n en 1971, que a sus escritos posteriores. Esta fama no es producto del azar. <em>Obreros y capital<\/em> es el texto que expresa m\u00e1s acabadamente el conjunto de las tesis operaistas[2] y tambi\u00e9n la detecci\u00f3n de una serie de problemas que este <em>corpus<\/em> te\u00f3rico arrastraba. El libro ya no representa las posturas actuales de Tronti pero lo persigue fantasm\u00e1tica y obstinadamente hasta el presente.<\/p>\n<p><strong>El operaismo y su tiempo<\/strong><\/p>\n<p>Se ha relatado muchas veces. Lo ha hecho el entonces todav\u00eda marxista Lucio Colletti y en un tiempo relativamente reciente tambi\u00e9n lo hizo Perry Anderson con su habitual precisi\u00f3n[3]. El PCI despu\u00e9s de su renuncia al combate por el poder pol\u00edtico supo canalizar las energ\u00edas de los movimientos din\u00e1micos de la sociedad italiana, la mayor\u00eda de la clase obrera sindicalizada y la hegemon\u00eda en la esfera de la cultura. En este \u00e1mbito supo polarizar, que es una manera eficaz de imponer temas, y ganar. Esta cultura, seg\u00fan Anderson, expresaba un momento ef\u00edmero, quiz\u00e1s ya anticuado, de la cultura occidental. El PCI fue eficaz en la lucha pol\u00edtica y, a la vez, anticuado en su apropiaci\u00f3n de la herencia cultural, con su reivindicaci\u00f3n del humanismo croceano en una versi\u00f3n izquierdizada v\u00eda Gramsci, y en el an\u00e1lisis del capitalismo italiano. Anderson piensa que estas ra\u00edces fueron dej\u00e1ndolo progresivamente desarmado ante el avance de una cultura de masas cada vez m\u00e1s mercantilizada.<\/p>\n<p>En el inicio de este proceso, en los a\u00f1os sesenta, surgi\u00f3 el operaismo a trav\u00e9s de una serie de revistas intensas y ef\u00edmeras. <em>Quaderni Rossi<\/em>, en el momento inicial del operaismo, y <em>Classe Operaia<\/em> en el momento en que <em>Obreros y capital<\/em> se escribi\u00f3. <em>Contropiano<\/em> y <em>Primo Maggio<\/em> durante los a\u00f1os setenta.<\/p>\n<p>El esfuerzo operaista se concentraba en bucear en las nuevas formas de trabajo, la reconfiguraci\u00f3n de la clase obrera, la cr\u00edtica a las instituciones corporativas que mediaban entre el trabajo y el capital, la aparici\u00f3n de nuevas figuras obreras y el rastreo de su potencialidad antagonista. El operaismo quer\u00eda encontrar la configuraci\u00f3n del capitalismo en su versi\u00f3n m\u00e1s moderna y, al mismo tiempo, realiz\u00f3 su apuesta en las formas espont\u00e1neas de lucha, que mostraban radicalidad pero que evocaban, de alguna manera, la infancia del movimiento obrero. Visto sin condescendencia, era un error. Y evocando la frase con la que Weber intent\u00f3, sin lograrlo, liquidar el programa de Marx, era un error de alto nivel intelectual pero un error.<\/p>\n<p>Pero un error en pol\u00edtica nunca se comporta de manera similar a los senderos muertos de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica. As\u00ed como el PCI era competente en ciertos aspectos de la vida italiana y anticuado en otros, el operaismo signific\u00f3 una modernizaci\u00f3n intelectual del marxismo peninsular a pesar de su oculta vertiente neorom\u00e1ntica de teor\u00eda idealizadora de la clase obrera <em>terrone<\/em>, de origen campesino, que era expresi\u00f3n de una muy lograda actividad entre las formas militantes del nuevo proletariado inmigrante del sur. El c\u00e9lebre obrero masa, alejado de la cultura organizativa tradicional del movimiento obrero pero m\u00e1s intensamente conflictivo.<\/p>\n<p>El operaismo y el resto de la nueva izquierda italiana (especialmente con <em>Il Manifesto<\/em> de Rossanda, Magri, Natoli, Castellina y Pintor o la neomao\u00edsta <em>Avanguardia Operaia<\/em>) llenaron con su activismo un espacio obrero radicalizado que la pol\u00edtica del PCI dejaba libre[4]. Pese a ser ampliamente exitosos en la conducci\u00f3n de los conflictos llamados salvajes de finales de los sesenta hasta el fin de la d\u00e9cada siguiente, este espacio no consigui\u00f3 reconvertir esa energ\u00eda social en un proyecto pol\u00edtico para un sector m\u00e1s amplio de las clases subalternas de Italia. Fue el destino de formaciones como el PdUP (Partido de Unidad Proletaria) o de la coalici\u00f3n m\u00e1s amplia llamada Democracia Proletaria, ambas obtuvieron representaci\u00f3n parlamentaria pero nunca pasaron del 2 % de los votos. Este aislamiento afect\u00f3 \u00fanicamente a las organizaciones m\u00e1s cl\u00e1sicas de extrema izquierda pero no al operaismo que descartaba el \u00e1mbito electoral.<\/p>\n<p><strong><em>Obreros y capital<\/em> y operaismo<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1les eran los puntos de vista desarrollados por este texto central del operaismo?[5]<\/p>\n<p>La principal tesis operaista era que el desarrollo capitalista constitu\u00eda una respuesta a las luchas de la clase obrera. Los operaistas se rebelaban contra una lectura de <em>El Capital<\/em> por la que, en nombre de la econom\u00eda pol\u00edtica, el capital se convert\u00eda en el sujeto de la historia. Contrariamente Tronti afirmaba la primac\u00eda de la relaci\u00f3n de clase establecida por el proletariado por sobre la estructuraci\u00f3n de la burgues\u00eda como clase. La clase obrera fue tal antes que sus explotadores.<\/p>\n<p>Otra tesis central operaista era que la revoluci\u00f3n ya no hab\u00eda que esperarla a partir del eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil sino donde existiera la clase obrera m\u00e1s fuerte. El escenario de la revoluci\u00f3n era, necesariamente, el capitalismo moderno. Esto significaba colocar el eje, de forma equivalente a la de los cl\u00e1sicos t\u00e9rminos marxianos, en un capitalismo fundado en el plusvalor relativo. A esto se le adosaba la vertiente m\u00e1s propiamente operaista de definir la organicidad del capitalismo a partir de la cada vez m\u00e1s profunda imbricaci\u00f3n entre f\u00e1brica y sociedad.<\/p>\n<p>Se puede decir que alguien es operaista si defiende las dos tesis arriba explicitadas.<\/p>\n<p>Ni el joven Tronti ni sus compa\u00f1eros pusieron la menor esperanza en las revoluciones coloniales o los procesos de liberaci\u00f3n nacional. No estaban en contra de que existieran all\u00ed donde eran necesarios. Pero no esperaban que brotara de ellos ninguna especie de desarrollo socialista o comunista.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n del necesario marco del capitalismo moderno para la revoluci\u00f3n obrera, llevaba a los operaistas a rechazar la pol\u00edtica gramsciana nacional popular en la versi\u00f3n del PCI y en general. La tesis operaista era la afirmaci\u00f3n de una primac\u00eda tal de la clase obrera que los llev\u00f3 a formular su teor\u00eda del sujeto revolucionario como \u00abclase obrera sin aliados\u00bb[6]. Este era el eslogan que proclamaban sus grupos militantes en marzo de 1964.<\/p>\n<p>Una de las certezas del Tronti de <em>Obreros y capital<\/em> es que, ya sea por la v\u00eda tercermundista o por la v\u00eda gramsciana, el marxismo se estaba convirtiendo en una ideolog\u00eda populista.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del sujeto antagonista es concebida en <em>Obreros y capital<\/em> a partir del doble car\u00e1cter de la fuerza de trabajo. Si el an\u00e1lisis marxiano de <em>El Capital<\/em> se centraba en la dial\u00e9ctica del valor y del valor de uso de la fuerza de trabajo para rematar la explicaci\u00f3n \u00abcontable\u00bb de la explotaci\u00f3n (Althusser <em>dixit<\/em>), en la obra de Tronti la fuerza de trabajo es pensada como mercanc\u00eda y como sujeto. Es decir, como el sujeto y su producto, aunque en el capitalismo la cosa presentificada que sale de la producci\u00f3n va antes que el sujeto as\u00ed como en el <em>Manifiesto Comunista<\/em> el tiempo pasado predomina sobre el tiempo presente. El sujeto queda del lado del antagonismo, es su personificaci\u00f3n subjetivizada. La fuerza de trabajo es fuente de valor y, para Tronti es el no-capital. La raz\u00f3n de fondo de esto es que la fuerza de trabajo es el consumo de la corporeidad de la figura del obrero, ra\u00edz del antagonismo. La clase obrera se contrapone a la m\u00e1quina, o mejor dicho a su uso capitalista, pero tambi\u00e9n a la fuerza de trabajo en tanto capital variable. La perspectiva de la lucha obrera es impedir la transformaci\u00f3n de la fuerza de trabajo en trabajo efectivo (es decir, de su valor de uso). De all\u00ed sale la consigna opera\u00edsta del rechazo del trabajo. Tronti lo formula de la siguiente manera, dando un paso m\u00e1s: el empresario da trabajo y el obrero es dador de capital.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n pol\u00edtica de esto es que la clase obrera debe poder descubrir que forma parte del dispositivo de conjunto del capital para poder emerger como su antagonista general. Para Tronti y los operaistas es por esa suerte de absorci\u00f3n en el capital que la clase obrera puede transformarse en sujeto revolucionario contra el orden social vigente. Quiz\u00e1s la tesis no sea completamente novedosa y pudiera ser f\u00e1cilmente hallada en el <em>corpus<\/em> marxiano. Sin embargo la mirada con que el operaismo se aproximaba a esta problem\u00e1tica tra\u00eda nuevas perspectivas de apertura te\u00f3rica.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos generales, el esquema te\u00f3rico operaista que est\u00e1 formulado en <em>Obreros y capital<\/em> subraya que la subversi\u00f3n de la sociedad burguesa es solamente posible desde su interior. El centro de esa subversi\u00f3n se encuentra en las f\u00e1bricas. Desde all\u00ed hay que construir el poder obrero. Pero no es \u00fanicamente desde la pr\u00e1ctica cotidiana de la lucha de clases en la f\u00e1brica que el proceso revolucionario es posible. El papel de la teor\u00eda es fundamental. El trabajo te\u00f3rico pasa por anticipar el desarrollo objetivo de la sociedad burguesa y apostar a los combates all\u00ed donde la clase obrera es m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p><strong>Algunas consideraciones sobre clases y lucha de clases<\/strong><\/p>\n<p>La base te\u00f3rico-pol\u00edtica del operaismo y de esta obra de Tronti tiene una virtud nada desde\u00f1able: plantearon sus posiciones de forma definida y clara. El lector sabe a qu\u00e9 atenerse.<\/p>\n<p>La tesis central operaista en la que la lucha obrera es la principal variable independiente a considerar cuando queremos entender el desarrollo capitalista era una idea aguda que pod\u00eda defenderse respecto a la infancia del movimiento obrero o al per\u00edodo abierto despu\u00e9s de la crisis de 1929 y la construcci\u00f3n de los estados de bienestar[7]. Respecto al r\u00e9gimen social de acumulaci\u00f3n neoliberal instalado desde fines de los a\u00f1os setenta ser\u00eda bastante m\u00e1s dif\u00edcil afirmar una tesis de esta clase[8] Pero no se trata solamente de un problema de periodizaci\u00f3n hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Existen tambi\u00e9n cuestiones te\u00f3ricas m\u00e1s generales. Personalmente me encuentro entre aquellos que consideran al capital, en tanto que valor que se auto-valoriza, como el principal agente activo en las formaciones sociales capitalistas.<\/p>\n<p>Hay que considerar un importante matiz: los mecanismos de la acumulaci\u00f3n del capital no pueden entenderse exclusivamente a partir de la actividad conciente de los sujetos (est\u00e1 el c\u00e9lebre <em>dictum<\/em> marxiano de \u00abno lo saben pero lo hacen\u00bb) ya que parte esencial de esos mecanismos ocurren a espaldas de los agentes. Marx escribi\u00f3 un libro llamado <em>El Capital<\/em> y no <em>La burgues\u00eda<\/em>. Es un mecanismo; son las relaciones de producci\u00f3n capitalistas las que ordenan el marco en que se da la correlaci\u00f3n entre las clases. El capital es el sujeto hist\u00f3rico de la sociedad capitalista, aunque es un error identificarlo de manera inmediata con una clase social. Del mecanismo de las relaciones de producci\u00f3n se deriva una posici\u00f3n de clase claramente diferenciada en la apropiaci\u00f3n del valor, forma capitalista de la riqueza.<\/p>\n<p>Otro error muy extendido es pensar a las relaciones de producci\u00f3n y a la lucha de clases como dos mundos absolutamente separados. En las formaciones sociales capitalistas el antagonismo de clase ocupa una posici\u00f3n central. Pero esto no se debe a que las fuerzas sociales que se enfrentan puedan entenderse como fuerzas de clase sino que \u00e9stas desenvuelven el conflicto social a trav\u00e9s de formas que estructuran esta lucha y que direccionan su din\u00e1mica y su direcci\u00f3n. Las clases en lucha definen y redefinen su configuraci\u00f3n, especialmente las subalternas, en el mismo escenario del conflicto y en la matriz estructurante de las relaciones de producci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para desarrollar esta tarea te\u00f3rico-program\u00e1tica hay que partir de los conceptos centrales de la cr\u00edtica marxiana de la econom\u00eda pol\u00edtica: valor, dinero, capital y de sus articulaciones. No puede negarse que el Tronti de <em>Obreros y capital<\/em> intent\u00f3 llevar esto a cabo. Pero lo hizo de una forma que podr\u00edamos calificar de inmediatista, como si la aparici\u00f3n de cada categor\u00eda se correspondiera <em>vis a vis<\/em> con el concreto real de las formaciones hist\u00f3rico-sociales. Esta decisi\u00f3n conceptual, que juzgamos errada, era sin duda muy congruente con el programa te\u00f3rico-pol\u00edtico del operaismo. Aqu\u00ed Tronti hace jugar a las categor\u00edas te\u00f3ricas como si pudieran presentarse tal cual en su realizaci\u00f3n hist\u00f3rica, como si ya fueran las fuerzas sociales antagonistas reales. El punto de vista de Marx comienza utilizando la categor\u00eda de clase social para configurar una identidad conceptual y solamente despu\u00e9s remite a un sujeto real que arrastra una historia socio-pol\u00edtica, pr\u00e1cticas organizativas y formas de identificaci\u00f3n propias. Pero no es nunca una categorizaci\u00f3n que se le asigna a una entidad pre-existente. En <em>Obreros y capital<\/em> hay una identificaci\u00f3n inmediata entre categor\u00edas te\u00f3ricas y clases sociales hist\u00f3ricamente existentes que constituye el principal flanco d\u00e9bil del libro. Al mismo tiempo, este elemento era uno de los rasgos m\u00e1s atractivos del marxismo operaista.<\/p>\n<p>El rasgo apuntado no se encuentra s\u00f3lo en los pasajes m\u00e1s claramente te\u00f3ricos del libro sino en los an\u00e1lisis m\u00e1s hist\u00f3ricamente situados que podemos encontrar en el final de la obra.<\/p>\n<p>Partido y clase<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n te\u00f3rica operaista el tema del partido siempre fue una cuesti\u00f3n conflictiva.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de las clases y la lucha de clases que compart\u00edan los operaistas arrastraba una dificultad para aprehender algunos aspectos de la especificidad de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. Decimos algunos aspectos y no todos ya que el operaismo como tal implica una perspectiva de enfrentamiento entre las clases que es pol\u00edtica desde su inicio. La dificultad pasa m\u00e1s por una reflexi\u00f3n sobre la naturaleza de los instrumentos propiamente pol\u00edticos del enfrentamiento social que por una actitud de indiferencia hacia la lucha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n societalista que ten\u00edan los operaistas de los enfrentamientos que atraviesan la sociedad se reflej\u00f3 en varias propuestas de los militantes de esta corriente sobre el tema partido. Hay textos sobre este tema de Panzieri y Tronti, Negri, Panizieri y Libertini. En sus p\u00e1ginas se pueden encontrar elementos anal\u00edticos interesantes sobre las experiencias cl\u00e1sicas del movimiento obrero. El problema que arrastraban era la tesis que planteaba la relaci\u00f3n del partido pol\u00edtico obrero con una determinada fase del capitalismo. Tesis que, planteada as\u00ed, implica necesariamente un enfoque reduccionista e historicista mientras que la cuesti\u00f3n del partido es un problema claramente pol\u00edtico que involucra la acci\u00f3n com\u00fan entre un grupo de personas y las estructuras organizativas que se dan, cuesti\u00f3n que trae varios nudos de v\u00edboras, y que en esa embarcaci\u00f3n (fr\u00e1gil o poderosa) intentan trabar relaci\u00f3n org\u00e1nica con las clases sociales, corporaciones, burocracias, etc en pos de un proyecto de sociedad (progresivo o reaccionario), en el que van dosificando diversas combinaciones entre intereses e ideales. El operaismo procedi\u00f3 en general a llevar adelante un punto de vista sociologista en el que los partidos eran traducciones de estrategias implementadas <em>ad hoc<\/em> por las clases sociales[9], cuesti\u00f3n que era dinamizada por el proletariado por su posici\u00f3n central en la relaci\u00f3n social general. En algunos textos operaistas las ideas-fuerza en torno a los partidos remit\u00edan a la composici\u00f3n de clase10, lo cual lleva a claves de interpretaci\u00f3n que navegan entre el economicismo y el societalismo.<\/p>\n<p>El Tronti de <em>Obreros y capital<\/em> dedica un breve cap\u00edtulo de su libro a la cuesti\u00f3n del partido y su relaci\u00f3n con la clase obrera. De su lectura se puede evaluar que el autor busca conservar el enfoque de conjunto del operaismo mientras que le hace unos retoques a su casi ausencia de teor\u00eda del partido revolucionario. Es probable que esta preocupaci\u00f3n se relacione con la experiencia de Tronti en el PCI, previa al operaismo. Adem\u00e1s, en todo el texto de <em>Obreros y capital<\/em> aparece la reivindicaci\u00f3n de Lenin y de la necesidad de tenerlo presente cuando se quiere hacer la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pensaba Tronti en este libro? Postula dos tesis centrales.<\/p>\n<p>La primera es afirmar la necesidad de retornar a la unidad del enfrentamiento de la clase obrera contra el capital. El movimiento obrero cl\u00e1sico desarroll\u00f3 dos estrategias: el sindicalismo, que se confinaba a la lucha meramente econ\u00f3mica de la clase obrera y conduc\u00eda necesariamente al oportunismo, y la representaci\u00f3n puramente pol\u00edtica, la cual en un capitalismo moderno que se volv\u00eda cada vez m\u00e1s compatible con cierta forma de la democracia pol\u00edtica, tambi\u00e9n terminaba en una forma de oportunismo ligado a las instituciones. Tronti postula una pol\u00edtica de clase que unifique ambos niveles de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Con esta tesis es dif\u00edcil no estar de acuerdo ya que constituye solamente la traducci\u00f3n al lenguaje te\u00f3rico de los grandes fracasos de la historia del movimiento obrero.<\/p>\n<p>Es en la segunda tesis de Tronti d\u00f3nde aparece una propuesta expl\u00edcita para darle un perfil m\u00e1s definido y no solamente una descripci\u00f3n del terreno, y quiz\u00e1s una aproximaci\u00f3n en torno a qu\u00e9 hacer. Tronti en este libro afirma que: \u00abLa clase obrera posee una estrategia espont\u00e1nea de sus propios movimientos y de su desarrollo; y el partido no tiene m\u00e1s que revelarla, expresarla y organizarla. Pero la propia clase no posee desde ning\u00fan punto de vista, ni desde el de la espontaneidad, ni desde el de la organizaci\u00f3n, el momento verdadero y propio de la t\u00e1ctica\u00bb[11].<\/p>\n<p>Tronti da relevancia al momento t\u00e1ctico de la lucha de clases y plantea que las grandes derrotas de la clase obrera en los momentos cruciales de una crisis revolucionaria se debieron a la mala lectura del momento t\u00e1ctico, que es el punto en el que la existencia del partido es crucial.<\/p>\n<p>En este punto es interesante la comparaci\u00f3n de esta aguda lectura con otro tipo de conclusiones m\u00e1s habituales en la izquierda radicalizada, que es la de achacarle el fracaso de una coyuntura de enfrentamiento abierto entre las clases a la ausencia de un partido revolucionario[12]. Efectivamente podr\u00eda se\u00f1alarse que Tronti podr\u00eda coincidir, y de hecho coincide, con esta lectura ya que en el texto hay una vigorosa defensa de la necesidad del partido.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay una diferencia que abre un mundo. Las corrientes que explican las derrotas por la ausencia de partido suelen tener una lectura que adjudica a este la posesi\u00f3n de la estrategia revolucionaria. El Tronti de <em>Obreros y capital<\/em> confina al partido al \u00e1mbito de la t\u00e1ctica[13], momento que resalta superlativamente en su argumentaci\u00f3n pero que no es el de la estrategia. La estrategia est\u00e1 en manos de la clase obrera como tal.<\/p>\n<p>Tampoco podr\u00eda decirse que Tronti construya una teor\u00eda del partido revolucionario. En su libro siempre se refiere al partido obrero. Y a una variante del partido obrero que parece estar referida a un partido de toda la clase, ya que como se\u00f1alamos el partido debe revelar, expresar y organizar la contestaci\u00f3n contra el capital plasmada en la estrategia obrera. Probablemente la formulaci\u00f3n de Tronti en este libro sea la aproximaci\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica a la que lleg\u00f3 el sociologismo en clave espontane\u00edsta que fue una marca del operaismo en toda su historia. A pesar de la persistente reivindicaci\u00f3n de Lenin que hace Tronti, la concepci\u00f3n que formula sobre el partido obrero y su relaci\u00f3n con la clase obrera parece m\u00e1s pr\u00f3xima a la de Rosa Luxemburg, que tambi\u00e9n era una defensora del partido de toda la clase y de una determinada definici\u00f3n de la espontaneidad obrera[14].<\/p>\n<p><strong>La estrategia y la pol\u00edtica<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfEs satisfactoria la opci\u00f3n entre la posici\u00f3n de Tronti que reduce la actuaci\u00f3n del partido al momento t\u00e1ctico y la postura alternativa de la mayor parte de las organizaciones revolucionarias tradicionales que piensan al partido como poseedor de la estrategia y de la t\u00e1ctica? El mero hecho de formular la pregunta adelanta una postura negativa.<\/p>\n<p>La segunda posici\u00f3n encarna una parte importante del conservadurismo te\u00f3rico de la mayor\u00eda de la izquierda radicalizada internacional, la cual arrastra una crisis de estancamiento que lleva varias d\u00e9cadas, a pesar de peri\u00f3dicos resurgimientos seguidos de cr\u00f3nicas ca\u00eddas. Quiz\u00e1s el mayor peso muerto que arrastran estos grupos y organizaciones es el apego a una normativa program\u00e1tica excesivamente anclada en el siglo XX y que se ha resistido formular tesis sobre los acontecimientos centrales del fin del siglo XX, como la globalizaci\u00f3n o la implosi\u00f3n del socialismo real. Subrayo tesis y no monograf\u00edas universitarias o art\u00edculos que no exceden el rango del periodismo. Y afirmo que la mayor\u00eda de los grupos y organizaciones de la izquierda radicalizada no lo ha hecho debido a que no podr\u00edan haberlo llevado a cabo y continuar siendo trotskistas, mao\u00edstas o cualquier otra denominaci\u00f3n surgida de las disyuntivas del siglo pasado. Lo uno excluye lo otro.<\/p>\n<p>La idea de Tronti de que existe una estrategia obrera espont\u00e1nea, que puede seguirse en sus acciones, movilizaciones, reclamos, es completamente razonable. Mucho m\u00e1s discutible es que a trav\u00e9s de la estrategia espont\u00e1nea de la clase obrera sea viable la transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, ya que, salvo contadas excepciones, esta estrategia consiste en avanzar lo m\u00e1ximo posible en el escenario de la sociedad existente.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n m\u00e1s frecuente de la estrategia obrera espont\u00e1nea se cristaliza en el sindicalismo que, como formul\u00f3 agudamente Lenin, es pol\u00edtica burguesa para obreros. Es una combinaci\u00f3n que sirve para vender la fuerza de trabajo lo m\u00e1s cara posible y, al mismo tiempo, le permite a las organizaciones sindicales, y especialmente a sus direcciones, incidir en la escena pol\u00edtica y negociar su lugar en el r\u00e9gimen pol\u00edtico vigente.<\/p>\n<p>Se puede decir entonces que si bien la estrategia obrera espont\u00e1nea que describe Tronti es una hip\u00f3tesis sensata, es mucho menos probable que el papel de las organizaciones revolucionarias se reduzca a la resoluci\u00f3n del momento t\u00e1ctico.<\/p>\n<p>La clase es s\u00f3lo estrategia plantea Tronti y \u00e9sta se afirma de manera completamente objetiva. Esto es as\u00ed porque en la perspectiva operaista de Tronti la estrategia es el rechazo. El rechazo del trabajo, una pr\u00e1ctica materialmente incorporada a la masa social obrera.<\/p>\n<p>La t\u00e1ctica es equivalente a la organizaci\u00f3n. All\u00ed Tronti coloca la mediaci\u00f3n partidaria. Adem\u00e1s la t\u00e1ctica siempre modifica a la estrategia a trav\u00e9s del camino de implementarla. Aqu\u00ed las nociones de t\u00e1ctica y estrategia quedan trastocadas[15]. Lo cual, por supuesto, es una discusi\u00f3n posible pero corre el riesgo de producir un ruido conceptual innecesario, ya que la primac\u00eda que Tronti adjudica al momento t\u00e1ctico sobre el estrat\u00e9gico modifica, sin advertirlo, el uso de estas nociones que se encuentra en las obras de Clausewitz y Lenin.<\/p>\n<p>La primac\u00eda t\u00e1ctica, en <em>Obreros y capital<\/em> queda claramente expresada en el \u00e9nfasis de Tronti en la manera que describe c\u00f3mo el partido violenta la estrategia obrera, cuyo zenit es Lenin diciendo que el asalto al Palacio de Invierno deb\u00eda hacerse el 26 de octubre porque el 25 es prematuro y el 27 demasiado tarde. La transformaci\u00f3n t\u00e1ctica de la estrategia debe ser impuesta desde el exterior a la clase obrera[16]. De alguna manera la estrategia se convierte en una especie de monarca constitucional de la lucha de clases.<\/p>\n<p>Una alternativa interesante a esta formulaci\u00f3n (y a la de las organizaciones revolucionarias tradicionales) podemos encontrarla en el marxismo del CICSO (especialmente Lito Mar\u00edn pero tambi\u00e9n Beba y Beatriz Balv\u00e9)[17] que defend\u00eda la existencia paralela de una estrategia obrera y de una estrategia revolucionaria, cuya finalidad \u00faltima era producir un punto de encuentro entre las dos. Ambas estrategias coexisten, distintas en la mayor parte de las situaciones y coyunturas pero la estrategia revolucionaria tiene como fin conseguir la confluencia con la estrategia obrera, sin adaptarse a ella, llev\u00e1ndola hacia el campo de la revoluci\u00f3n[18].<\/p>\n<p>En esta propuesta, el tel\u00f3n de fondo s\u00ed es Lenin y el que sin duda es su mejor libro, el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em>. La base de la postura te\u00f3rico-pol\u00edtica de Lenin es la afirmaci\u00f3n de una diferencia irreductible entre lo pol\u00edtico y lo social. A pesar de todos los vasos comunicantes que puedan existir entre ambas esferas de la estructura de la sociedad siempre va a subsistir una zona en la que se expresar\u00e1 n\u00edtidamente la autonom\u00eda de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica. En el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em> la lucha de clases no se proyecta en forma directa en el campo social sino mediante la articulaci\u00f3n de los distintos niveles del todo: el econ\u00f3mico, el pol\u00edtico y el ideol\u00f3gico.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica pol\u00edtica que formaba parte del plan organizativo de Lenin que aparece en el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em> no aconsejaba irse de las f\u00e1bricas pero afirmaba que reducir la acci\u00f3n de los socialistas a las f\u00e1bricas era la concepci\u00f3n m\u00e1s estrecha de la pol\u00edtica. Planteaba abiertamente la necesidad de ir hacia todas las clases sociales de la naci\u00f3n. Y no s\u00f3lo hacia las clases sino hacia todos los grupos y estratos en los que se subdividen estas clases y que deben su constituci\u00f3n a los m\u00e1s diversos factores: culturales, ideol\u00f3gicos, pol\u00edticos, religiosos, etc. Lenin reafirma la necesidad de denunciar todos los abusos, de buscar representar a todos los oprimidos de la sociedad y no solamente a los obreros[19]. No se nos escapa que el plan dise\u00f1ado por Lenin en el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em> existe una serie de elementos contextuales propios de la formaci\u00f3n social rusa de principios del siglo XX. Pero tambi\u00e9n hay en el <em>Qu\u00e9 hacer<\/em> otro componente de proposiciones cognitivas que, a falta de una mejor denominaci\u00f3n, podemos llamar metodol\u00f3gicas que conforman una serie de sugerencias te\u00f3rico-pol\u00edticas extremadamente \u00fatiles para pensar una teor\u00eda marxista de la pol\u00edtica, una vez diferenciadas del elemento de contexto hist\u00f3rico y de los l\u00edmites pragm\u00e1ticos que afectan a cualquier teor\u00eda, ya sea en sus centros o sus m\u00e1rgenes.<\/p>\n<p><strong>El noveno planeta<\/strong><\/p>\n<p>No apuntamos todav\u00eda a realizar un balance de los l\u00edmites y virtudes que tiene <em>Obreros y capital<\/em> como texto sino a analizar aquellos que el propio Tronti encontraba en el <em>corpus<\/em> operaista a principios de los a\u00f1os setenta. Tronti realiza una cr\u00edtica impl\u00edcita de este <em>corpus<\/em>. No se trata de una impugnaci\u00f3n abierta sino de un se\u00f1alamiento de los problemas que su armamento te\u00f3rico-pol\u00edtico arrastraba. Pero no a partir de problemas puramente te\u00f3ricos sino de problemas pr\u00e1cticos de la historia de la clase obrera que el punto de vista operaista no abordaba. Y que tambi\u00e9n el marxismo revolucionario en general parec\u00eda estar desinteresado en examinar.<\/p>\n<p>Tronti las re\u00fane en un conjunto de problemas[20], que empiezan por lo que denomina <em>the progressive era<\/em>, a la que caracteriza por la coexistencia de la violencia obrera y el reformismo burgu\u00e9s pero en la que ya empiezan a desaparecer las insurrecciones imprevistas y se afirma la gesti\u00f3n pol\u00edtica de la relaci\u00f3n social general y la propiedad privada. Esta \u00e9poca termina hacia los a\u00f1os veinte pero en cierto modo, el tipo de iniciativa capitalista que la singulariza se prolong\u00f3 en el tiempo, si seguimos el curso de las sociedades occidentales avanzadas.<\/p>\n<p>Un efecto propio de esa \u00e9poca es la separaci\u00f3n de la econom\u00eda respecto a la pol\u00edtica, evento protagonizado por Alfred Marshall[21]. En parte ir\u00f3nicamente y en parte totalmente en serio Tronti describe a Marshall como el nuevo Hegel de la burgues\u00eda, aquel que reconstruye la econom\u00eda del capital y la eleva al rango de teor\u00eda. Una teor\u00eda que aparece como pura historia del capital y borra a la clase obrera y, especialmente, a sus luchas.<\/p>\n<p>El paso posterior de Tronti es desacralizar la versi\u00f3n marxista cl\u00e1sica de la historia del movimiento obrero, cuyo actor central de sus inicios es el Partido Socialdem\u00f3crata alem\u00e1n (SPD). Tronti empieza subrayando la persistente correlaci\u00f3n entre el desarrollo del SPD y el r\u00e9gimen bismarckiano. Sin Bismarck no habr\u00eda existido un fuerte SPD y al mismo tiempo sin SPD no se habr\u00eda dado un desarrollo tan fuerte de la industria alemana. Esta tesis, aguda y provocativa, fue parcialmente refrendada en el curso de la frustrada revoluci\u00f3n alemana de enero de 1919. La coalici\u00f3n de hecho entre una socialdemocracia, deseosa de hacerse del poder pol\u00edtico, y el militarismo prusiano ahog\u00f3 en sangre la insurgencia obrera y decapit\u00f3 a su direcci\u00f3n pol\u00edtica, encarnados en Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo esto. Hay un nivel m\u00e1s profundo a\u00fan. El planteo m\u00e1s duro de Tronti en relaci\u00f3n a la historia del SPD y su centralidad en la historia del movimiento obrero occidental es cuando dice que gracias a la prodigiosa malla organizativa del SPD, Alemania es el pa\u00eds en el cual es m\u00e1s dif\u00edcil acceder a las luchas obreras. No afirma que \u00e9stas no existan sino que quedan \u00absumergidas bajo las consecuencias organizativas que de modo inmediato han provocado\u00bb[22]. Esta circunstancia ha generado, seg\u00fan Tronti, una mirada falsa en aquellos que tratan de entender el movimiento obrero alem\u00e1n y el SPD, desde Franz Mehring en adelante.<\/p>\n<p>La socialdemocracia alemana, en la versi\u00f3n de Tronti, fue el producto de una pr\u00e1ctica cotidiana conciliadora (menchevique dice Tronti) que se manten\u00eda unida a una ideolog\u00eda que defend\u00eda fines de subversi\u00f3n social. El autor dice, un poco al pasar pero es claro que se trata de una tesis fuerte, que esta combinaci\u00f3n determin\u00f3 que la socialdemocracia alemana fuera, antes que nada, un fen\u00f3meno formidable de organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero a\u00fan hay m\u00e1s. Tronti piensa que esta densa malla organizativa es solidaria con una gran mediocridad intelectual, con la miseria te\u00f3rica. El SPD cre\u00eda que ten\u00eda a la ciencia de su lado pero la ciencia estaba fuera y en contra de la socialdemocracia[23]. El SPD alimentaba una escol\u00e1stica marxista que hac\u00eda perder mucho tiempo a los verdaderos pol\u00edticos del movimiento obrero, como Lenin. Mientras tanto la ciencia del capital crec\u00eda sin oposici\u00f3n seria.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed podemos explicitar el contenido m\u00e1s general del an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la \u00faltima parte de <em>Obreros y capital<\/em>: este panorama desmiente la concepci\u00f3n que defend\u00eda la idea de que el movimiento obrero europeo part\u00eda de condiciones atrasadas pero que tuvieron derivaciones de tipo revolucionario, si se lo comparaba con el movimiento obrero norteamericano.<\/p>\n<p>Tronti defiende la tesis de que, a partir de 1930, los obreros norteamericanos desarrollaron las respuestas m\u00e1s creativas y avanzadas. Las que mostraban que la frase de Marx, tan criticada, la que dice que el pa\u00eds adelantado le muestra su futuro al atrasado tiene un fuerte contenido de verdad en importantes zonas de la realidad hist\u00f3rica. El comportamiento de la clase obrera norteamericana no constitu\u00eda la excepci\u00f3n a la regla sino que muestra la pol\u00edtica obrera adecuada a una sociedad de capitalismo maduro.<\/p>\n<p>La clase obrera norteamericana es un problema socio-pol\u00edtico ante el cual la teor\u00eda marxista ha retrocedido \u2013piensa Tronti\u2013. \u00bfEs necesario recordar que se trata de la clase obrera del pa\u00eds capitalista m\u00e1s desarrollado y del pa\u00eds imperialista m\u00e1s importante? Sin embargo, la clase obrera norteamericana no parece haber sido una cuesti\u00f3n a estudiar para la inmensa mayor\u00eda de los marxistas norteamericanos[24]. Es una regi\u00f3n desconocida para los sensores que usa la teor\u00eda marxista m\u00e1s usual.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 dice Tronti sobre la clase obrera norteamericana? Posteriormente al fin de la primera guerra mundial y en los a\u00f1os veinte, Tronti da cuenta de las derrotas de las luchas obreras a causa de la intransigencia capitalista y de un per\u00edodo posterior azarosamente pr\u00f3spero. Pregunta un poco c\u00ednicamente \u00bfpara qu\u00e9 luchar si no hay posibilidades de obtener nada? Y adjudica esta pregunta a los propios obreros norteamericanos.<\/p>\n<p>La crisis de 1929 lleva al proceso de reorganizaci\u00f3n sindical que concluye en la creaci\u00f3n del CIO (Congress of Industrial Organizations) en 1935. Este proceso de reorganizaci\u00f3n, que en general es considerado como una combinaci\u00f3n de auto-organizaci\u00f3n obrera y la constituci\u00f3n de una nueva burocracia sindical, es interpretado de una manera muy distinta por Tronti. La consigna que anim\u00f3 la conformaci\u00f3n del CIO \u00aborganizar al que no est\u00e9 organizado\u00bb conven\u00eda tanto al capital en su conjunto como a la clase obrera. La lucha obrera radical, plantea Tronti, suele ser un disparador eficiente para la autoconciencia del capital[25]. En este sentido, Tronti lleva las tesis operaista un paso m\u00e1s adelante. Se niega a aceptar que la tesis operaista que afirma la existencia de formas parciales de poder obrero deba quedar confinada a la f\u00e1brica o a la escena m\u00e1s general de la lucha de clases y debe ser proyectada hasta el aparato de estado.<\/p>\n<p>El proceso pol\u00edtico que termina comandando esta confluencia es el New Deal de Roosevelt[26]. El resultado a que esto lleva es que el estado del capital norteamericano le abre la puerta a un poder obrero moderno que sirve de contrapeso frente a un poder patronal atrasado[27]. Tronti ubica a Estados Unidos como el tipo ideal donde se produce un nudo indisoluble entre la iniciativa del capital y la organizaci\u00f3n avanzada de los obreros. El capital y su estado en alianza con la clase obrera enfrentaron con \u00e9xito a los capitalistas individuales. Tronti est\u00e1 lejos de idealizar este proceso socio-pol\u00edtico. Lo caracteriza como un paso pragm\u00e1tico, casi c\u00ednico, de adaptaci\u00f3n de la m\u00e1quina estatal a las necesidades del desarrollo capitalista.<\/p>\n<p>Sin embargo Tronti plantea que los logros del CIO en Estados Unidos no los consigui\u00f3 ning\u00fan partido de clase en el resto del mundo. Incluso afirma que, en ciertas condiciones, el sindicalismo puede actuar como un partido pol\u00edtico. Acepta el elemento pragm\u00e1tico y adaptativo del orden del capital que implica el New Deal pero se\u00f1ala los logros obreros que encuentra en \u00e9l. Logros que no se limitan a conquistas materiales \u2013el c\u00e9lebre plato de lentejas\u2013 sino a lo que Tronti piensa como la utilizaci\u00f3n obrera de la organizaci\u00f3n capitalista del trabajo industrial. Esta ambig\u00fcedad del proceso de la clase obrera norteamericana, que protagoniz\u00f3 lo que el autor define como la tradici\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica del movimiento obrero, constituye lo que Tronti ubica como hechos problem\u00e1ticos, inadecuados para ser pensados desde la visi\u00f3n marxista ortodoxa del problema obrero pero que siguen all\u00ed, aunque los diferentes marxismos no se hagan cargo de abordarlos.<\/p>\n<p>La clase obrera norteamericana es \u00abeste oscuro enigma, esta cosa social en s\u00ed que se sabe que existe, pero que no puede conocerse, este es el punto de no retorno de la investigaci\u00f3n\u00bb[28]. \u00bfPor qu\u00e9 Tronti afirma la existencia de este problema? Aqu\u00ed llegamos a un punto problem\u00e1tico de la investigaci\u00f3n de <em>Obreros y capital<\/em> que es la tesis trontiana de que el movimiento obrero como tal estaba llegando al fin de una era. La formulaci\u00f3n que plantea, que no llega a ser una tesis es: \u00abLas luchas obreras tienen necesidad hoy de una nueva unidad de medida, porque la vieja, la nuestra, no es suficiente y ya no nos sirve\u00bb[29].<\/p>\n<p>Tronti detecta que la clase obrera alcanz\u00f3 una cuota grande de poder en la sociedad capitalista, cuya expresi\u00f3n m\u00e1s clara es la negociaci\u00f3n colectiva del precio de la fuerza de trabajo. Postula un plano de la guerra de clases bastante parad\u00f3jico: la negociaci\u00f3n colectiva expresa la victoria en una batalla de la lucha de clases. Sin embargo tambi\u00e9n entiende que en una visi\u00f3n de m\u00e1s largo alcance, plantea que la clase obrera debe pegar un salto adelante en su organizaci\u00f3n para poder ponerse a tono con las nuevas luchas y evitar una derrota en un plazo indeterminado. Quien se retrasa, pierde dice Tronti.<\/p>\n<p>Los contenidos de las nuevas luchas obreras (de fines de los sesenta y comienzos de los setenta) quiz\u00e1s los tuvieran claros los militantes opera\u00edstas, de la nueva izquierda o quienes fueran los interlocutores hipot\u00e9ticos a los que se dirige Tronti. Un lector contempor\u00e1neo, aun informado de la historia de las luchas obreras y de la izquierda italiana, carece de pistas razonables para siquiera sospechar en qu\u00e9 consist\u00edan semejantes novedades, si es que \u00e9stas eran algo distinto a los batallones m\u00e1s concentrados de la clase obrera fordista[30].<\/p>\n<p>Lo que se puede colegir es que Tronti empezaba a tener conciencia de que el programa operaista de investigaci\u00f3n empezaba a mostrar sus l\u00edmites. Los cuales no siempre aparecen a trav\u00e9s de sus problemas centrales sino generalmente a trav\u00e9s de elementos sintom\u00e1ticos.<\/p>\n<p>En ese sentido, la clase obrera norteamericana parec\u00eda convertirse en un elemento prometedor para fortalecer las tesis operaistas sobre la existencia de formas de poder obrero en la sociedad capitalista que sin embargo termin\u00f3 siendo un problema que obligaba a ir hacia zonas de la realidad que quedaban afuera de las coordenadas operaistas.<\/p>\n<p>Tronti sit\u00faa el escenario que ve aproximarse en la lucha de clases como el de un capitalismo maduro (aqu\u00ed podemos observar cierta continuidad con el operaismo) al que ve como una sociedad compleja, contradictoria y en la que existe m\u00e1s de una sede que se atribuye la fuente del poder. No est\u00e1 dicho de manera expl\u00edcita pero este diagn\u00f3stico se contrapone a una de las tesis iniciales y m\u00e1s importantes de <em>Obreros y capital<\/em> que planteaba que en el capitalismo maduro la sociedad tend\u00eda a identificarse con la f\u00e1brica. Afirma, esto si expl\u00edcitamente, que hab\u00eda que continuar la investigaci\u00f3n, a partir de la sensaci\u00f3n que empezaba una etapa poscl\u00e1sica de la lucha de clases y que era necesario poder anticipar sus rasgos desde la teor\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Un sujeto y sus problemas<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de <em>Obreros y capital<\/em> Tronti pasa a orientar sus investigaciones hacia la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico. Es decir hacia la relaci\u00f3n de implicaci\u00f3n y de discordancia entre la esfera econ\u00f3mica y la esfera pol\u00edtica. Sin embargo la parte final de este libro no trae como consecuencia la ruptura con una serie de tesis fuertes del programa operaista. Fue solamente el principio de esa ruptura. Pero fue un principio cuya secuencia, una vez iniciada, no pudo ser detenida.<\/p>\n<p>Tronti y algunos de sus compa\u00f1eros operaistas continuar\u00e1n su camino planteando su investigaci\u00f3n sobre la centralidad obrera en el interior del Partido Comunista Italiano. Mantuvieron esa pertenencia de manera cr\u00edtica aunque, aparentemente, sin lograr incidir pol\u00edticamente en su curso. Tronti fue cr\u00edtico de su auto-abolici\u00f3n y de las sucesivas mutaciones del PDS, DS y que terminaron en el Partido Democr\u00e1tico pero no se retiraron de la organizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sus otros compa\u00f1eros operaistas persistieron en algunas de las posturas m\u00e1s afines al operaismo inicial, persistiendo en militar en organizaciones del estilo de Potere Operaio[31]. Probablemente la tesis de la f\u00e1brica difusa, explicitada por Toni Negri, haya sido formulada en contraposici\u00f3n de las tesis trontianas sobre la autonom\u00eda de lo pol\u00edtico. Esta tesis implicaba una continuidad pero tambi\u00e9n la conciencia de que la situaci\u00f3n de la forma de existir y de actuar de la clase obrera estaba empezando a sufrir cambios decisivos. Negri fue el m\u00e1s conocido expositor de esta fracci\u00f3n de los activistas operaistas, los cuales terminar\u00e1n cambiando sus coordenadas de militancia y confluir\u00e1n en la llamada Autonom\u00eda Organizada, que tuvo su apogeo en los a\u00f1os setenta y ochenta. La Autonom\u00eda Organizada continuaba las tesis operaistas pero buscaba adaptarlo a un mundo en el que la clase obrera fordista empezaba a reducirse y que ello ten\u00eda como efecto, no su desaparici\u00f3n, pero s\u00ed su desplazamiento del centro de la escena pol\u00edtica. Los autonomistas optaron por extender la situaci\u00f3n de la clase obrera a la mayor\u00eda de la sociedad. Recurso criticado por Tronti en la parte final de <em>Obreros y capital<\/em> como una grave concesi\u00f3n a las tradiciones democr\u00e1ticas. La Autonom\u00eda Organizada se constituy\u00f3 como una versi\u00f3n altamente intelectualizada de lo que Bensaid denomin\u00f3 la \u00abutop\u00eda social\u00bb, uno de los nombres contempor\u00e1neos de la denegaci\u00f3n de la pol\u00edtica[32].<\/p>\n<p>Este libro de Tronti representa el m\u00e1s importante documento te\u00f3rico-pol\u00edtico del primer operaismo. Tanto en lo que expresa, creativa y fielmente, las tesis opera\u00edstas como en la b\u00fasqueda de profundizar y mejorar ese programa de investigaci\u00f3n. Y finalmente, hacia 1970, en los puntos de crisis del operaismo. De todas formas el comienzo de la crisis del operaismo, a pesar de las distancias que marcamos al inicio de este art\u00edculo con las tesis operaistas, estuvo marcado por la crisis del compromiso de clase institucionalizado en el estado de bienestar y el sustrato conformado por la clase obrera fordista.<\/p>\n<p>El Tronti de <em>Obreros y capital<\/em> muestra muchas de las virtudes de la relectura operaista del marxismo. Ello es visible en sus primeras tres partes en las que aparece un marxismo subjetivista y materialista muy original y apegado a la realidad del sujeto que buscaba investigar\/interpelar.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo no puede dejar de se\u00f1alarse que tanto en la parte de <em>Obreros y capital<\/em> m\u00e1s apegada al operaismo como en la parte final, m\u00e1s expresiva del inicio de su crisis, la teor\u00eda parecer\u00eda generar diversas astucias de la raz\u00f3n en las cuales la clase obrera parece no poder escapar a su destino transformador a\u00fan sin propon\u00e9rselo.<\/p>\n<p>Una hip\u00f3tesis posible para poder captar las razones por las cuales Tronti y los operaistas produjeron estas manipulaciones dial\u00e9cticas es cierta fascinaci\u00f3n ante el poder real que lleg\u00f3 a acumular el sujeto fordista durante los treinta gloriosos, tan alejada de la clase obrera del siglo XIX que navegaba entre el primitivismo artesanal y el miserabilismo dickensiano. Ciertas ideas expresadas en el libro acerca de la continuidad entre sindicatos y partidos nos llevan a no poder calibrar cual era el l\u00edmite que los operaistas le daban al uso obrero de las instancias sindicales, industriales o estatales. Una idea creativa e interesante cuando no encuentra su l\u00edmite puede llevar hacia una deriva te\u00f3rico-pol\u00edtica claramente infundada y poco razonable. Es el caso de este esp\u00edritu obrero que siempre acierta a soplar por todas partes. Las relaciones de producci\u00f3n pueden admitir distintas estructuraciones entre capital y trabajo pero tienen un l\u00edmite. Los usos obreros no son tan amplios como aparecen en los textos operaistas.<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n te\u00f3rica operaista fue v\u00edctima de la ilusi\u00f3n que consist\u00eda en que el mecanismo capitalista, que aumentaba geom\u00e9tricamente la producci\u00f3n de una clase obrera cada vez m\u00e1s homog\u00e9nea, era un mecanismo permanente de la formaci\u00f3n social capitalista. Esta trama pod\u00eda presentar desv\u00edos en uno u otro sentido pero era un dato mucho m\u00e1s estable no s\u00f3lo para los operaistas sino la mayor\u00eda de los marxistas. El operaismo, a pesar de sus variadas virtudes, fue tributario a su pesar del Programa de Erfurt, por lo menos en esta cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Obreros y capital<\/em> tambi\u00e9n es un documento te\u00f3rico que trataba de dar cuenta del poder que alcanz\u00f3 la clase obrera en la sociedad capitalista. Y tambi\u00e9n presentaba la sospecha, la intuici\u00f3n de que esto pod\u00eda cambiar en los a\u00f1os venideros. La etapa capitalista que vivimos desde hace m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os \u2013y que por h\u00e1bito llamamos neoliberalismo\u2013 mostr\u00f3 que ese poder era real y que, al mismo tiempo, el capital ve\u00eda esta situaci\u00f3n como algo altamente indeseable. Mediante una serie de iniciativas combinadas, que no fueron advertidas en todo su alcance, logr\u00f3 desalojar a la clase obrera de las fortalezas y trincheras que consigui\u00f3 construir en la sociedad capitalista. Pero tambi\u00e9n desestructurar las condiciones en que se sustentaba la propia clase y que eran la fuente de su poder.<\/p>\n<p>Es tan rid\u00edcula la pretensi\u00f3n de que la clase obrera no existe m\u00e1s como tambi\u00e9n su peri\u00f3dica reafirmaci\u00f3n sustancialista, que la ubica en sentido cosista, como un material del que se da fe permanente de su existencia y al que se le rinde culto. Es no tener en cuenta que sus frecuentes fases de reestructuraci\u00f3n van, en la mayor\u00eda de los casos, a la zaga del desarrollo capitalista. Asistimos hoy a su reconfiguraci\u00f3n m\u00e1s profunda de la mano del capital. Firmemente instalada en Asia y migrando cada vez m\u00e1s fuertemente hacia \u00c1frica, su existencia social actual en las sociedades m\u00e1s avanzadas de Europa y Estados Unidos \u00bfy por qu\u00e9 no de Am\u00e9rica Latina? se presenta bajo la m\u00e1scara de la heterogeneidad y la fragmentaci\u00f3n, aunque distintos fragmentos obreros se encuentren bajo el dominio de un mismo capital. Otro hecho relevante, producto de esta \u00e9poca y de las sucesivas victorias del capital es la promoci\u00f3n de una extensa poblaci\u00f3n sobrante. Esto es particularmente vigente en sociedades como las latinoamericanas, que se han auto-subdesarrollado a partir de las imposiciones de sus clases capitalistas[33]. El signo heterog\u00e9neo que ostenta la situaci\u00f3n de la clase obrera y del conjunto de las clases subalternas ha producido el retorno, en parte ir\u00f3nico, de lo nacional-popular en el sentido gramsciano, del cual los diversos relatos te\u00f3rico-pol\u00edticos en favor del populismo constituyen un s\u00edntoma distintivo de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n la pretensi\u00f3n obrerista de que la clase obrera tiene un destino revolucionario al que no puede escapar tambi\u00e9n ha mostrado sus profundos l\u00edmites. La clase obrera ha sido un sujeto ambiguo, protagonista de hechos notables y heroicos as\u00ed como de la mayor sumisi\u00f3n y la complicidad con el sistema y sus valores.<\/p>\n<p>La pregunta por el sujeto antagonista, la transformaci\u00f3n social y la posibilidad de una sociedad radicalmente distinta a la capitalista expresa la acumulaci\u00f3n de ruinas que acompa\u00f1a la trayectoria hist\u00f3rica de las clases subalternas as\u00ed como lo insoportable de las condiciones actuales de la vida social.<\/p>\n<p>Buenos Aires, octubre de 2018<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] Jos\u00e9 Aric\u00f3 y Jorge Tula, hasta donde sabemos, fueron lectores casi contempor\u00e1neos de este verdadero hito del pensamiento marxista europeo.<br \/>\n[2] Escribimos operaismo y no obrerismo debido a que la traducci\u00f3n castellana del t\u00e9rmino italiano tiene una connotaci\u00f3n cr\u00edtica, que alude a una concepci\u00f3n estrecha, y muchas veces sindicalista, de la lucha pol\u00edtica y de la teor\u00eda marxista.<br \/>\n[3] Anderson, Perry (2009) \u00abLa herencia dilapidada de la izquierda italiana\u00bb en <em>Viento Sur<\/em> n\u00ba 104.<br \/>\n[4] Estas dos organizaciones, influenciadas ampliamente por el mao\u00edsmo, aunque le\u00eddo en una clave original, rebelde y libertaria, pon\u00edan importantes esperanzas en las luchas anti-imperialistas del llamado Tercer Mundo, cuesti\u00f3n que los diferenciaba claramente de los operaistas. Sin embargo, ten\u00edan en com\u00fan una voluntad de profundizar y renovar la teor\u00eda marxista de la explotaci\u00f3n.<br \/>\n[5] Otro libro que se podr\u00eda colocar al lado de este como lo m\u00e1s representativo del operaismo es <em>Sulla Fiat e altri scritti<\/em> de Romano Alquati. El lado de sociolog\u00eda concreta de la lucha de clases que siempre tuvo el operaismo adquiere en este texto una demostraci\u00f3n pr\u00e1ctica de la riqueza contenida en este tipo de an\u00e1lisis. El libro de Alquati es una antolog\u00eda que arranca desde <em>Quaderni Rossi<\/em> hasta los a\u00f1os setenta. Pero es un libro bastante tard\u00edo en su aparici\u00f3n ya que data de 1975. Es decir, en el atardecer del operaismo.<br \/>\n[6] Relatado por el propio Tronti en \u00abNuestro operaismo\u00bb, <em>NLR<\/em> 73, january-february 2011.<br \/>\n[7] De hecho Antonio Negri ubic\u00f3 a los estados de bienestar como una respuesta a la revoluci\u00f3n rusa. Incluso dijo provocativamente que la clase obrera occidental deber\u00eda agradecerle a Lenin por sus conquistas materiales.<br \/>\n[8] Imaginamos que los herederos del operaismo podr\u00edan plantear el surgimiento del neoliberalismo es la respuesta del capital ante la lucha obrera de los a\u00f1os setenta. Y existir\u00edan algunos buenos argumentos para justificar esta tesis. Sin embargo la especificidad del neoliberalismo como desestabilizador de las condiciones de existencia obreras exigir\u00eda otras precisiones que, creemos, desbordan el alcance del marco te\u00f3rico operaista.<br \/>\n[9] Por supuesto no es la \u00fanica mirada marxista que cae en estos vicios interpretativos.<br \/>\n[10] Aunque esta matriz interpretativa estaba referida en general a los partidos que actuaban en la clase obrera.<br \/>\n[11] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Editorial Akal, 117. En la edici\u00f3n italiana de Einaudi de 1971 esta cita se puede encontrar en las p\u00e1ginas 111-112.<br \/>\n[12] Una conclusi\u00f3n recurrente en los grupos trotskistas ortodoxos, aunque no se les puede adjudicar exclusividad en esta cuesti\u00f3n.<br \/>\n[13] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Ed. Akal 114-124. Ed Einaudi 108-118.<br \/>\n[14] Muy bien definida por el propio Tronti cuando explicando el sentido de la huelga general en Rosa Luxemburg define bien el tipo de espontaneidad luxemburguista como \u00ablucha que precede a la organizaci\u00f3n, lucha que hace organizaci\u00f3n\u00bb. Ver p\u00e1g. 319 en la edici\u00f3n de Akal y p\u00e1g. 313 en la de Einaudi.<br \/>\n[15] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Ed. Akal 262-269. Ed. Einaudi 254-262.<br \/>\n[16] Aqu\u00ed diferimos claramente con la interpretaci\u00f3n de <em>Obreros y capital<\/em> respecto al <em>Qu\u00e9 hacer<\/em>. La exterioridad referida por Lenin es respecto a la lucha econ\u00f3mica de los obreros, no a la clase obrera como tal. Admitimos que cierto contexto de la argumentaci\u00f3n de Lenin da lugar a ambig\u00fcedades por lo menos en dos aspectos. El uso de una cita de autoridad de Kautsky para despu\u00e9s proponer una tesis distinta. La otra cuesti\u00f3n es que, entendida de forma apresurada, el \u00e9nfasis de Lenin en diferenciar lo social y lo pol\u00edtico puede llevar a una lectura solidaria con la idea de la exterioridad respecto a la clase obrera como tal. Pero esto no quita que la tesis de a exterioridad no apunta a la clase obrera en tanto clase.<br \/>\n[17] El texto cl\u00e1sico al que remitimos al lector inquieto es Mar\u00edn, Juan Carlos \u00abLa noci\u00f3n de \u201cpolaridad\u201d en los procesos de formaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de poder\u00bb. Buenos Aires, <em>Cuadernos del CICSO<\/em> n\u00ba 8. Descarga en la p\u00e1gina web del CICSO (Centro de Investigaciones en Ciencias Sociales).<br \/>\n[18] Otra tesis interesante que aparece en la obra de Juan Carlos Marin y en el marxismo del CICSO es la que afirma que las clases sociales nunca se enfrentan en forma directa o pura sino que lo hacen alineadas en fuerzas sociales que cortan transversalmente la estructura social y presentan una gran heterogeneidad de fracciones de clase organizadas en una alianza de clases.<br \/>\n[19] Un ejemplo paradigm\u00e1tico de la amplitud con que pensaba Lenin este tipo de denuncias acerca de la opresi\u00f3n son los disidentes religiosos que eran encarcelados por el zarismo. Respecto a la dimensi\u00f3n adquirida por esta cuesti\u00f3n en la sociedad rusa de hace poco m\u00e1s de un siglo y c\u00f3mo esto se refractaba en la diversidad del movimiento revolucionario puede verse el relato \u00abEntre lo divino y humano\u00bb de Tolstoi.<br \/>\n[20] Fechados en diciembre de 1970, seg\u00fan consta en la edici\u00f3n de Einaudi, dato faltante en edici\u00f3n de Akal, que tambi\u00e9n los subdivide de igual forma que los cap\u00edtulos anteriores del libro cuando en verdad en la edici\u00f3n italiana aparecen como una unidad, como si se tratara de un \u00fanico cap\u00edtulo con algunos apartados.<br \/>\n[21] De hecho a Marshall se debe el desplazamiento nominal de econom\u00eda pol\u00edtica, usado por Adam Smith y David Ricardo, por el de <em>economics<\/em> (cuyo sentido impl\u00edcito era el de una t\u00e9cnica neutra aplicable ante cada problema de la sociedad y v\u00e1lido para todos).<br \/>\n[22] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Ed Akal, 284. Ed. Einaudi, 278. Un agudo operaista alem\u00e1n, Karl Heinz Roth, sistematiz\u00f3 esta mirada en su interesante obra titulada <em>Historia del otro movimiento obrero alem\u00e1n<\/em>.<br \/>\n[23] No est\u00e1 explicitado por Tronti cu\u00e1l es su concepci\u00f3n de ciencia. Intuitivamente parecer\u00eda que se refiere a la teor\u00eda. A la que hace \u00e9poca en un sentido historicista y a la que est\u00e1 un poco por encima de las coyunturas. Marshall y Keynes por un lado, Hegel, Marx y Weber por el otro. La concepci\u00f3n de ciencia de Tronti est\u00e1 fuertemente sobredeterminada por lo pol\u00edtico y el enfrentamiento entre las clases fundamentales.<br \/>\n[24] Dentro de la tradici\u00f3n marxista revolucionaria cl\u00e1sica podr\u00edamos se\u00f1alar a Trotsky como una excepci\u00f3n, independientemente de las virtudes y los defectos que pudieran tener sus an\u00e1lisis y las pol\u00edticas que propuso. Para el \u00faltimo Trotsky, que fue el primer marxista en pronosticar el ascenso norteamericano a la cumbre del poder capitalista mundial, lo que pasara con la clase obrera norteamericana era una cuesti\u00f3n de primer orden. Tambi\u00e9n lo era la construcci\u00f3n de un partido marxista inserto en la clase obrera. De all\u00ed que sus camaradas norteamericanos hayan contado con su atenci\u00f3n pol\u00edtica dedicada en lo que fue la construcci\u00f3n del Socialist Workers Party.<br \/>\n[25] Conviene recordar que la autoconciencia es un t\u00e9rmino hegeliano que designa una instancia que trasciende la mera conciencia de existir, incluso a la conciencia duplicada, y pasa a un nivel superior intersubjetivo en la que puede dar cuenta de su ubicaci\u00f3n y papel en las relaciones que establece con el mundo.<br \/>\n[26] Sin New Deal no habr\u00eda surgido el CIO piensa Tronti.<br \/>\n[27] Seguramente a \u00e9stos se refer\u00eda Trotsky cuando hablaba, refiri\u00e9ndose a Norteam\u00e9rica, de \u00abpatrones de derecho divino\u00bb en el documento pol\u00edtico conocido como Programa de Transici\u00f3n.<br \/>\n[28] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Ed. Akal, 314. Ed. Einaudi, 307.<br \/>\n[29] Tronti, Mario (2001) <em>Obreros y capital<\/em>. Madrid, Ed, Akal, 315. Ed. Einaudi, 308.<br \/>\n[30] En la segunda \u00e9poca de la revista <em>Pasado y Presente<\/em> podemos encontrar ecos de una tesis pol\u00edtica similar, ubicada adem\u00e1s en el escenario de una adhesi\u00f3n obrera al peronismo.<br \/>\n[31] A\u00fan con la ruptura pol\u00edtica entre los dos colectivos <em>Obreros y capital<\/em> \u00abera la biblia de Potere Operaio\u00bb seg\u00fan cita Nicol\u00e1s Gonz\u00e1lez Varela en un art\u00edculo sobre la trayectoria del operaismo titulado \u00ab<em>Leggiamo<\/em> Tronti? <em>Obreros y capital<\/em> hoy\u00bb que se puede descargar de la web de <em>Rebeli\u00f3n<\/em>.<br \/>\n[32] Planteamos esta cuesti\u00f3n en tanto juicio general y sin dejar de reconocer algunas intuiciones y tesis valiosas.<br \/>\n[33] Tambi\u00e9n hay que tener en cuenta que la etapa neoliberal del capitalismo ha significado una vuelta a mecanismos m\u00e1s puros de la acumulaci\u00f3n del capital, tras el par\u00e9ntesis fordista\/keynesiano que mostr\u00f3 una importante distancia de la l\u00f3gica capitalista al estilo Marx.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un libro m\u00edtico, de mediados de los a\u00f1os sesenta, que prefigura aspectos relevantes de la lucha de clases en la<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11298,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1550,8,22,1552,1548],"tags":[1828,1827,917],"class_list":["post-11296","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-comunismo","category-filosofia","category-historia-del-movimiento-y-de-la-clase-obrera","category-marxismo","category-politica","tag-mario-tronti","tag-obreros-y-capital","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11296","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11296"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11296\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11298"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11296"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11296"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11296"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}