{"id":11374,"date":"2022-03-25T05:00:12","date_gmt":"2022-03-25T04:00:12","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11374"},"modified":"2022-03-25T00:49:04","modified_gmt":"2022-03-24T23:49:04","slug":"las-ideas-gnoseologicas-de-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11374","title":{"rendered":"Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>\u00abLa lucha moderna contra el pensamiento racional y sus frutos institucionalizados, la obra de \u02bbdestrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u02bc, comenz\u00f3 probablemente a finales del mismo siglo XVIII y sin duda desde los primeros a\u00f1os del siglo XIX con ciertas manifestaciones rom\u00e1nticas vertebradas por una especie de teorema general que atraviesa decenios y escuelas y dice poco m\u00e1s o menos as\u00ed: la raz\u00f3n no comprende la vida del hombre \u2014ni su pasado ni su futuro\u2014 y lo convierte todo en cosificado presente. Ese axioma articula tambi\u00e9n el antirracionalismo contempor\u00e1neo, hasta Bergson y Heidegger.\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote1sym\" name=\"sdfootnote1anc\"><sup>1<\/sup><\/a><\/p>\n<p>As\u00ed reza el segundo p\u00e1rrafo de la introducci\u00f3n a la tesis doctoral de Manuel Sacrist\u00e1n, cuyo t\u00edtulo he parafraseado para titular a mi vez este art\u00edculo. No lo cito s\u00f3lo para \u00abjustificar\u00bb la manipulaci\u00f3n del nombre con la manipulaci\u00f3n de la cosa, sino porque queda claro, a mi modo de ver, desde la m\u00e1s superficial aproximaci\u00f3n a la obra de este hombre, que su lucha intelectual (y sociopol\u00edtica) puede compendiarse adecuadamente como una defensa pluriforme de la raz\u00f3n y la racionalidad contra las mil variantes de irracionalismo que pueblan el universo alienado de la \u00abraz\u00f3n burguesa\u00bb.<\/p>\n<p>Esa pol\u00e9mica, fundamental en su peripecia de m\u00e1s-que-fil\u00f3sofo-marxista, seguir\u00e1 viva mientras lo sigan las condiciones materiales y sociales de una praxis escindida. Por eso tiene sentido, en una glosa de su obra, sumarse a esa lucha que fue la suya; con la conciencia, claro est\u00e1, de que poco va a aportar uno a la tarea (si no es que, como tantas veces pasa cuando cooperan fuerzas muy dispares, acaba uno estorbando en vez de ayudar). Quiz\u00e1 por eso convenga acotar mucho esta colaboraci\u00f3n: tanto como para no pretender ocupar posiciones en primera l\u00ednea de fuego y limitarse a tareas de apoyo. O mejor, a vigilar discretamente la retaguardia. Porque creo que Manolo ten\u00eda m\u00e1s motivos que el com\u00fan de los mortales para entonar metaf\u00f3ricamente la conocida plegaria: \u00abDe mis amigos l\u00edbrame, Se\u00f1or, que de mis enemigos me libro yo\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Filosof\u00eda y filosofar<\/strong><\/p>\n<p>\u00c9l mismo repet\u00eda con frecuencia que \u00abnunca se puede decirlo todo\u00bb: limitaci\u00f3n general (en la que abundar\u00e9 en estas notas), pero que en su caso particular adquiere tintes cargados por la fragmentariedad de una obra hecha a salto de pr\u00f3logo y art\u00edculo de circunstancias, sin la serenidad program\u00e1tica de quien es sin duda su paradigma m\u00e1s admirado: Gy\u00f6rgy Luk\u00e1cs, del que no puede dejar de envidiar entra\u00f1ablemente, en una c\u00e1lida nota necrol\u00f3gica llena de proyecci\u00f3n emotiva y autobiogr\u00e1fica, \u00abla coherencia de esa realizaci\u00f3n del plan vital\u00bb, sin \u00abcrispaci\u00f3n de la voluntad\u00bb y \u00abbasada, a pesar de todos los pesares, en la convicci\u00f3n precisa del curso socialista de los hechos conocidos [&#8230;] secreto de su serenidad inveros\u00edmil, de la alegre fuerza nestoriana del \u00faltimo Luk\u00e1cs\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote2sym\" name=\"sdfootnote2anc\"><sup>2<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Si se me acepta esta definici\u00f3n de <i>sabio<\/i> (muy socr\u00e1tica y poco original, por otra parte), afirmar\u00e9 que es aquel que sabe precisamente eso, que \u00e9l no podr\u00e1 decirlo todo y que su discurso ocultar\u00e1 tanto o m\u00e1s de lo que desvelar\u00e1. Por eso el papel del sabio suele alternar las grandes tiradas plet\u00f3ricas de concepto con los interminables silencios cargados de perplejidad. Son esos silencios, y en especial el definitivo de la muerte, los que tratan de colmar las comparsas epigonales con sus bocadillos m\u00e1s o menos afortunados, a riesgo siempre de convertir el drama en sainete o esperpento.<\/p>\n<p>En el caso que nos ocupa creo ver ese riesgo en relaci\u00f3n con un silencio que hilvana todas las intervenciones filos\u00f3ficas dispersas y les da coherencia a la vez que deja hueco para la tergiversaci\u00f3n. Me refiero a un corolario de la concepci\u00f3n de la filosof\u00eda como praxis, impl\u00edcita en su noci\u00f3n marxista-gramsciana de conocimiento y casi expl\u00edcita en algunos pasajes del espl\u00e9ndido texto sobre <i>El filosofar de Lenin<\/i>, v.g.: \u00abLa constante reconducci\u00f3n del pensamiento a una cismundaneidad gobernada por el principio de la pr\u00e1ctica determina <i>una pr\u00e1ctica filos\u00f3fica, un filosofar, que no consiste en sentar filosofemas, sino en vivir una conducta mental hecha de esfuerzo de conocer y voluntad de transformar<\/i>. Esta pr\u00e1ctica intelectual tan esencialmente caracterizable por la negativa a satisfacerse en transcendencia alguna \u2015tampoco en la del teorema o filosofema\u2015 es realizaci\u00f3n de un marxismo no ideol\u00f3gico, no producto de la falsa consciencia\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote3sym\" name=\"sdfootnote3anc\"><sup>3<\/sup><\/a> Se trata de un corolario \u00abpr\u00e1ctico\u00bb, realizado m\u00e1s que enunciado, y que consiste en la renuncia de hecho a sistematizar esa idea de filosof\u00eda en un conjunto, todo lo provisional que se hubiera querido, de \u00abdescripciones m\u00e1s o menos adecuadas de la conducta pr\u00e1ctico-intelectual aludida\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote4sym\" name=\"sdfootnote4anc\"><sup>4<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Lo que a Gramsci le impidi\u00f3 el cruel r\u00e9gimen carcelario fascista a Sacrist\u00e1n se lo impidieron \u2015me atrevo a decir\u2015 tanto las condiciones materiales de su actividad bajo el franquismo como su escarmiento en cabeza ajena de a d\u00f3nde pod\u00eda llevar a un talento dotado de \u00aberudici\u00f3n y agudeza\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote5sym\" name=\"sdfootnote5anc\"><sup>5<\/sup><\/a> (como el de Luk\u00e1cs) el \u00fanico paradigma de conocimiento de totalidades concretas, <i>scientia de particularibus<\/i>, realmente existente hasta hoy: la dial\u00e9ctica hegeliana (aun en su \u00abinversi\u00f3n\u00bb marxista). Pod\u00eda llevar a lo contrario de lo que postulaba: la sustituci\u00f3n del despliegue total de la raz\u00f3n hasta envolver lo concreto por el repliegue en el panideologismo que deja fuera las generalidades bien acotadas de las ciencias positivas. Si a eso se a\u00f1ade su escarmiento en cabeza propia (Scholz mediante) del poder de seducci\u00f3n de filosof\u00edas antirracionalistas (Heidegger) tan sutiles como para \u00abtomar sus temas del pensamiento racional, y precisamente de aquellos dominios del mismo que m\u00e1s profundos progresos arrojan en cada momento\u00bb,<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote6sym\" name=\"sdfootnote6anc\"><sup>6<\/sup><\/a> se entender\u00e1 perfectamente su huida del agua tibia de cualquier forma, no ya de filosof\u00eda sistem\u00e1tica, sino de sistem\u00e1tico filosofar.<\/p>\n<p>Pero tampoco creo que pueda explicarse su extrema cautela filos\u00f3fica s\u00f3lo como repulsa ante los excesos de la \u00abfilosof\u00eda grandilocuente\u00bb, sino tanto o m\u00e1s como entusiasmo ante los logros de las ciencias naturales positivas (actitud t\u00edpicamente marxista) y ante el desarrollo extraordinario del an\u00e1lisis formal (actitud, \u00e9sta, nueva en el marxismo). En efecto, el impacto del neopositivismo (aunque en la versi\u00f3n muy mitigada y sem\u00e1nticamente comprometida de su maestro en M\u00fcnster, Heinrich Scholz<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote7sym\" name=\"sdfootnote7anc\"><sup>7<\/sup><\/a>) en la trayectoria filos\u00f3fica de Sacrist\u00e1n es tan fuerte como para, unido a la constante diatriba antihegeliana presente en su obra, poder abonar en m\u00e1s de uno la falsa creencia de que su marxismo, sobre estar m\u00e1s pr\u00f3ximo a Korsch y Pannekoek que a Lenin y Luk\u00e1cs, deambula por derroteros que desembocan en una instrumental metodolog\u00eda de las ciencias sociales (denominaci\u00f3n, para m\u00e1s inri, de la c\u00e1tedra que ocupaba a su muerte). No en vano era el \u00fanico marxista respetado, que uno sepa, por los neopositivistas de este pa\u00eds, al menos hasta la recepci\u00f3n del reciente marxismo anglosaj\u00f3n y n\u00f3rdico de corte anal\u00edtico (Cohen, Roemer, Elster, entre otros). Y ese reconocimiento no se debe s\u00f3lo, sin duda, a su papel de pionero de la l\u00f3gica moderna en Carpetovettonia Scholasticorum. Sus ataques constantes a todas las formas de metaf\u00edsica: realista, idealista, vitalista o mecanicista, y su esfuerzo por lavar el marxismo de la ganga hegeliana y desembarazarlo de los cors\u00e9s escol\u00e1sticos, le granjearon la admiraci\u00f3n de las diversas progenies filos\u00f3ficas de Russell y Wittgenstein.<\/p>\n<p>Lo cierto, en todo caso, es que hay textos en que las \u00abtotalidades concretas\u00bb que constituyen el objeto de su ideal gnoseol\u00f3gico parecen, m\u00e1s que el plexo de una praxis te\u00f3rico-pr\u00e1ctica integral, meras sumas de constructos te\u00f3ricos aportados por las diversas ciencias positivas: \u00abLa tarea de una dial\u00e9ctica materialista consiste en recuperar lo concreto sin hacer intervenir m\u00e1s datos que los materialistas del an\u00e1lisis reductivo, sin concebir las cualidades que pierde el an\u00e1lisis reductivo como entidades que haya que a\u00f1adir a los datos, sino como resultado nuevo de la estructuraci\u00f3n de \u00e9stos en la formaci\u00f3n individual o concreta, en los <i>todos naturales\u00bb<\/i>.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote8sym\" name=\"sdfootnote8anc\"><sup>8<\/sup><\/a> \u00abHay un concreto material y un concreto intelectual, de pensamiento o conocimiento. El conocimiento arranca de lo concreto material y obtiene primero un producto abstracto. Luego el pensamiento va componiendo los sencillos abstractos iniciales hasta conseguir, <i>ascendiendo<\/i>, concretos de pensamiento.\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote9sym\" name=\"sdfootnote9anc\"><sup>9<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Pero lo que proyecta definitivamente al c\u00edrculo exot\u00e9rico de sus lectores esa imagen positivista desde la que parece proponer un modelo de \u00abmaterialismo acabado\u00bb (en expresi\u00f3n de Lenin) como <i>summa scientiarum<\/i> es su c\u00e9lebre diatriba <i>Sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores<\/i> (desencadenante de su no menos c\u00e9lebre pol\u00e9mica al respecto con Gustavo Bueno). En su segundo par\u00e1grafo aparece el inciso m\u00e1s contundente que le conozco sobre esta cuesti\u00f3n: \u00abno hay un saber filos\u00f3fico sustantivo superior a los saberes positivos; [\u2026] los sistemas filos\u00f3ficos son pseudo-teor\u00edas, construcciones al servicio de motivaciones no-teor\u00e9ticas, insusceptibles de contrastaci\u00f3n cient\u00edfica (o sea: indemostrables e irrefutables) y edificados mediante un uso impropio de los esquemas de la inferencia formal\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote10sym\" name=\"sdfootnote10anc\"><sup>10<\/sup><\/a> Claro que, tras esa abolici\u00f3n de la filosof\u00eda \u00absustantiva\u00bb, se recupera de inmediato la praxis filos\u00f3fica con no menos contundencia: \u00abexiste, y ha existido siempre, una reflexi\u00f3n acerca de los fundamentos, los m\u00e9todos y las perspectivas del saber te\u00f3rico, del pre-te\u00f3rico y de la pr\u00e1ctica y la p\u00f3iesis, la cual reflexi\u00f3n puede discretamente llamarse filos\u00f3fica (recogiendo uno de los sentidos tradicionales del t\u00e9rmino) por su naturaleza metate\u00f3rica en cada caso. Dicho de otro modo \u2015infiel par\u00e1frasis de un <i>motto<\/i> de Kant\u2015: no hay filosof\u00eda, pero hay filosofar\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote11sym\" name=\"sdfootnote11anc\"><sup>11<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Ahora bien, los matices quedan para el lector bien predispuesto o el ingenio exquisitamente riguroso: el receptor medianamente atento del mensaje se queda con la propuesta pr\u00e1ctica, y de ella con su parte negativa (hace falta mucha autoconciencia hegeliana para ver en la <i>superaci\u00f3n<\/i> algo m\u00e1s que <i>supresi\u00f3n<\/i>): <i>philosophia delenda est<\/i>. (Y no parece la menor de las iron\u00edas de esta historia el que sean los m\u00e1s fieles gestores que hasta hoy ha tenido el capitalismo en Espa\u00f1a quienes se dispongan a \u00absuperar\u00bb de una vez para siempre todo vestigio de \u00abreflexi\u00f3n acerca de los fundamentos, los m\u00e9todos y las perspectivas del saber te\u00f3rico, del pre-te\u00f3rico y de la pr\u00e1ctica y la p\u00f3iesis\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote12sym\" name=\"sdfootnote12anc\"><sup>12<\/sup><\/a> empezando por donde Sacrist\u00e1n mismo ve\u00eda que deb\u00eda empezar su <i>real<\/i> superaci\u00f3n: por la ense\u00f1anza media.<\/p>\n<p>Que la caracterizaci\u00f3n del filosofar como <i>intentio secunda<\/i> del saber cient\u00edfico positivo ya realizado o sustantivo no es la \u00faltima palabra de Sacrist\u00e1n sobre el tema queda demostrado hasta la saciedad por docenas de textos en que se ve la tarea como aproximaci\u00f3n cr\u00edtica a un \u00abmedio homog\u00e9neo para toda clase de proposiciones\u00bb, s\u00f3lo que \u00abese medio no es el sistema o la teor\u00eda, sino el producto cultural (mixto) concreto o la consciencia individual y, en definitiva, <i>el medio de la pr\u00e1ctica<\/i>: \u00e9ste es el medio homog\u00e9neo de unas y otras proposiciones cuando ya no son meros enunciados, sino \u201cideas-fuerza\u201d, pr\u00e1ctica <i>in statu nascendi\u00bb<\/i>;<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote13sym\" name=\"sdfootnote13anc\"><sup>13<\/sup><\/a> o en que se suscribe una descripci\u00f3n de Labriola como la de que \u00ab<i>filosof\u00eda<\/i> no quiere decir nunca ciencia o doctrina aparte de cosas propias o particulares, sino que es simplemente un grado, una forma, un estado del pensamiento respecto de las mismas cosas que entran en el campo de la experiencia\u00bb,<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote14sym\" name=\"sdfootnote14anc\"><sup>14<\/sup><\/a> o la de que \u00abla naturaleza, o sea, la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre se encuentra en el proceso de la <i>praxis<\/i>; y al decir <i>praxis<\/i>, desde este punto de vista de la totalidad, se pretende eliminar la oposici\u00f3n vulgar entre pr\u00e1ctica y teor\u00eda; porque, dicho de otro modo, la filosof\u00eda es la historia del trabajo, y as\u00ed como, por una parte, en el trabajo \u00edntegramente entendido de ese modo va impl\u00edcito el desarrollo impl\u00edcitamente proporcionado y proporcional de las aptitudes mentales y de las aptitudes operativas, as\u00ed tambi\u00e9n, por otra, en el concepto de historia del trabajo va impl\u00edcita la forma siempre social del trabajo mismo y el variar de esa forma; el hombre hist\u00f3rico es siempre el hombre social\u00bb;<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote15sym\" name=\"sdfootnote15anc\"><sup>15<\/sup><\/a> sin dejar, en cambio, de tratar con distante condescendencia el \u00abprogresismo cientificista y poco consistente\u00bb \u00ednsito en el decir que \u00abes la filosof\u00eda anticipaci\u00f3n gen\u00e9rica de problemas que la ciencia tiene a\u00fan que elaborar espec\u00edficamente, o resumen y elaboraci\u00f3n conceptual de los resultados a que hayan llegado ya las ciencias\u00bb;<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote16sym\" name=\"sdfootnote16anc\"><sup>16<\/sup><\/a> o se parafrasea a Lenin afirmando que \u00abmaterialismo consumado es materialismo con el principio de la concreci\u00f3n y el de la pr\u00e1ctica\u00bb y que \u00abconocimiento consumado es conocimiento resuelto seg\u00fan esos dos principios\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote17sym\" name=\"sdfootnote17anc\"><sup>17<\/sup><\/a><\/p>\n<p>En cuanto a su posici\u00f3n epistemol\u00f3gica frente al positivismo baste con un texto como \u00e9ste: \u00abLa presencia de la raz\u00f3n humana en el ser, ese hecho que desat\u00f3 el pensamiento griego y suscit\u00f3 la sentencia aristot\u00e9lica <i>h<\/i><i><u>e<\/u><\/i><i> psych<\/i><i><u>\u00e8<\/u><\/i><i> t\u00e0 \u00f3nta p\u00f4s esti p\u00e1nta<\/i>, es el dato desconocido por el neopositivismo y por la mayor parte de la investigaci\u00f3n l\u00f3gico-formal contempor\u00e1nea, grandemente influida por \u00e9l. [\u2026] Esas concepciones llevan en \u00faltimo t\u00e9rmino a cortar todo camino y a agotar todo inter\u00e9s por una investigaci\u00f3n que, utilizando toda la informaci\u00f3n racional y emp\u00edrica disponible, se ocupara en aclarar la naturaleza de lo formal\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote18sym\" name=\"sdfootnote18anc\"><sup>18<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>\u00bfDial\u00e9ctica sin metaf\u00edsica?<\/strong><\/p>\n<p>Lo que debiera estar claro despu\u00e9s de una lectura atenta a los matices de lo que es una de las producciones m\u00e1s matizadas de nuestra cultura epistemol\u00f3gica es que Sacrist\u00e1n, con su justa valoraci\u00f3n de las ciencias positivas como \u00absustancia\u00bb de la raz\u00f3n, no niega de paso el terreno com\u00fan a todas esas modulaciones del saber, el campo sobre el que ellas dibujan su objeto formal, concreci\u00f3n posibilitadora de toda abstracci\u00f3n, y que no es otra que la <i>experiencia<\/i>, en la que la praxis compendia el mundo mediado por las sobrestructuras sociales (<i>cultura<\/i> en sentido amplio). Ese anclaje te\u00f3rico-pr\u00e1ctico es, a la vez que terminal aferente de toda la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb constitutiva de referencia para cada subsistema humano individual como parte de sistemas superiores, terminal eferente de acci\u00f3n igual de (poli-)sist\u00e9micamente articulada, o dicho en castellano: acci\u00f3n sociopol\u00edtica (que comporta tambi\u00e9n \u00abinformaci\u00f3n\u00bb en el doble sentido de incorporaci\u00f3n de forma a la materia sin m\u00e1s y a su dimensi\u00f3n consciente; dicho otra vez en ladino: producci\u00f3n como trabajo y como concepto). Dial\u00e9ctica se llama esa figura: \u00abla dial\u00e9ctica no es redundante para las intenciones del trabajo intelectual de Marx [\u2026] y es que la dial\u00e9ctica establece con la realidad, con la pr\u00e1ctica, una relaci\u00f3n diferente de la que suele tener con ella la teor\u00eda cient\u00edfica. Toda teor\u00eda cient\u00edfica tiene, como es obvio, una relaci\u00f3n con la pr\u00e1ctica. Se puede llamar tecnol\u00f3gica a esa relaci\u00f3n. Es una relaci\u00f3n de aplicabilidad en sentido t\u00e9cnico: con la ayuda de la teor\u00eda se puede calcular, o fabricar herramientas o m\u00e1quinas, etc. En el caso del pensamiento econ\u00f3mico-social de Marx existe, sin duda, esa relaci\u00f3n tecnol\u00f3gica con la pr\u00e1ctica que tiene lo cient\u00edfico en sentido normal. Pero adem\u00e1s existe otra relaci\u00f3n, como es tambi\u00e9n sabido: una relaci\u00f3n pol\u00edtica directa, la cual es precisamente servida por la elaboraci\u00f3n dial\u00e9ctica, por la reconstrucci\u00f3n de la realidad como un todo sistem\u00e1tico individualizado, una reconstrucci\u00f3n que intenta hacer asible el complejo objeto de la actuaci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote19sym\" name=\"sdfootnote19anc\"><sup>19<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Claro que el llamado m\u00e9todo dial\u00e9ctico \u00abno es ning\u00fan m\u00e9todo cient\u00edfico en sentido <i>normal<\/i>\u00bb,<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote20sym\" name=\"sdfootnote20anc\"><sup>20<\/sup><\/a> sino m\u00e1s bien una \u00abactitud\u00bb, que Marx, err\u00f3neamente, \u00abtoma por m\u00e9todo en sentido formal\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote21sym\" name=\"sdfootnote21anc\"><sup>21<\/sup><\/a> Por ello Marx, aparte del hecho de que sintetiza en su obra total (entendida como producci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica) una \u00abactitud\u00bb dial\u00e9ctica (que se puede cifrar en la idea reguladora de aspirar al conocimiento cient\u00edfico de lo concreto o individual), una teor\u00eda cient\u00edfica (la econom\u00eda pol\u00edtica) y un programa revolucionario (el comunismo), no se libra de la confusi\u00f3n metaf\u00edsica consistente en tomar \u00abpor teor\u00eda cient\u00edfica la visi\u00f3n de un objetivo de conocimiento (la \u2018totalidad concreta\u2019)\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote22sym\" name=\"sdfootnote22anc\"><sup>22<\/sup><\/a> Metaf\u00edsica la suya, con todo, poco adocenada, pues \u00abMarx mismo, para el que quiera retratarlo y no hacer de \u00e9l un supercient\u00edfico infalible, ha sido en realidad un original metaf\u00edsico autor de su propia ciencia positiva; o, dicho al rev\u00e9s, un cient\u00edfico en el que se dio la circunstancia, nada frecuente, de ser el autor de su metaf\u00edsica, de su visi\u00f3n general y expl\u00edcita de la realidad. No de todos los metaf\u00edsicos se puede decir eso ni de todos los cient\u00edficos\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote23sym\" name=\"sdfootnote23anc\"><sup>23<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Pero desde Arist\u00f3teles, a quien Sacrist\u00e1n pone con raz\u00f3n en las ra\u00edces del \u00e1rbol de la ciencia propiamente dicha (vamos a perdonarle su recusaci\u00f3n, un tanto precipitada, de Plat\u00f3n como intuicionista, basada en una recepci\u00f3n poco cr\u00edtica de la literalidad del lenguaje preterminol\u00f3gico que lastra aquel discurso <i>te\u00f3rico-pr\u00e1ctico<\/i> suscitador de casi todos los grandes problemas de la historia de la filosof\u00eda y de la ciencia), desde Arist\u00f3teles, digo, est\u00e1 claro que toda negaci\u00f3n (incluida la doble) presupone una afirmaci\u00f3n. De ah\u00ed que no quepa extra\u00f1arse de que todas las cautelas antisistem\u00e1ticas no basten para eliminar del discurso de Sacrist\u00e1n las alusiones a un contramodelo de dial\u00e9ctica sin metaf\u00edsica, que es la particular idea reguladora <i>desde la que<\/i> impugna o \u00ablucha contra toda clase de\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote24sym\" name=\"sdfootnote24anc\"><sup>24<\/sup><\/a> filosof\u00eda autocomplacida como teor\u00eda acabada. Y ese contramodelo aparece con una claridad sorprendente (por lo concisa y paladina) en una de sus aportaciones gnoseol\u00f3gicas m\u00e1s brillantes y completas: el pr\u00f3logo <i>La tarea de Engels en el \u201cAnti-D\u00fchring<\/i>\u201d: \u00ablos \u00fanicos datos de que se puede partir para intentar comprender incluso aquello que nunca es dato cient\u00edfico \u2015la totalidad universal y las totalidades particulares en su concreta cualidad real\u2015 son los datos de la ciencia. Esta decisi\u00f3n es efectivamente propia del marxismo, y est\u00e1 program\u00e1ticamente expuesta por Engels en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> precisamente, en los varios pasos del mismo en que se niega que la concepci\u00f3n comunista del mundo pueda ser un sistema filos\u00f3fico. Queda el hecho de que, si no puede ser un sistema, entonces tampoco puede ser inmutable, sino que tiene que cambiar de lenguaje y de arranques f\u00e1cticos en la medida en que cambian el conocimiento y la sociedad humana que conoce. El marxismo es, en su totalidad concreta, el intento de formular conscientemente las implicaciones, los supuestos y las consecuencias del esfuerzo por crear una sociedad y una cultura comunistas. Y lo mismo que cambian los datos espec\u00edficos de ese esfuerzo, sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias f\u00e1cticas, tienen que cambiar sus supuestos, sus implicaciones y sus consecuencias te\u00f3ricas particulares: su horizonte intelectual de cada \u00e9poca. Lo \u00fanico que no puede cambiar en el marxismo sin que \u00e9ste se desvirt\u00fae es su planteamiento general materialista y dial\u00e9ctico, el cual puede resumirse en un conjunto de principios bastante reducido, con los dos siguientes \u2015los m\u00e1s generales y tambi\u00e9n m\u00e1s formales\u2015 en cabeza: que todo el ser es material, y que sus diversos estados cualitativos \u2015la consciencia, por ejemplo\u2015 son composiciones de la materia en movimiento; y que ese constante movimiento y cambio del ser, con su real creaci\u00f3n de cualidad nueva, se act\u00faa por s\u00ed mismo, por composici\u00f3n dial\u00e9ctica. De esos dos principios m\u00e1ximamente generales de la concepci\u00f3n marxista del mundo se desprenden dos necesidades metodol\u00f3gicas, que son tambi\u00e9n las m\u00e1s generales e inmutables del pensamiento marxista: 1\u00aa, no admitir como datos gen\u00e9ticos m\u00e1s que los de la explicaci\u00f3n cient\u00edfico-positiva, en el estadio de desarrollo en que \u00e9sta se encuentre en cada \u00e9poca; 2\u00aa, recuperar a partir de ellos la concreci\u00f3n de las formaciones complejas y superiores, no mediante la admisi\u00f3n de causas extramundanas que introdujeran desde afuera en la materia las nuevas cualidades definidoras de cada formaci\u00f3n compleja y superior, sino considerando cada una de esas formaciones, una vez dada realmente, en su actividad y movimiento, sobre todo en tres despliegues de la misma que, aunque imbricados en la realidad, pueden distinguirse como intra-acci\u00f3n (dialecticidad interna) de la formaci\u00f3n, re-acci\u00f3n de cada formaci\u00f3n compleja sobre las instancias gen\u00e9ticamente previas que le descubre el an\u00e1lisis reductivo de la ciencia, e inter-acci\u00f3n, o acci\u00f3n rec\u00edproca de la formaci\u00f3n con las diversas formaciones de su mismo nivel anal\u00edtico-reductivo. Ya esos rasgos esenciales de la concepci\u00f3n del mundo y del m\u00e9todo dial\u00e9ctico marxistas <i>deben<\/i> excluir toda fijaci\u00f3n dogm\u00e1tica de los resultados de su concreta aplicaci\u00f3n, puesto que \u00e9sta debe tener como punto de partida los datos anal\u00edticos de la ciencia en cada momento. Por lo dem\u00e1s, es claro que s\u00f3lo por eso puede cumplir el marxismo la tarea que Engels mismo enuncia en el <i>Anti-D\u00fchring<\/i> como esencial, y que es, desde luego, m\u00e1s importante que cualquier pasivo momento especulativo: el llevar y mantener el socialismo a una altura cient\u00edfica\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote25sym\" name=\"sdfootnote25anc\"><sup>25<\/sup><\/a><\/p>\n<p><strong>Sistematicidad y apertura<\/strong><\/p>\n<p>Ahora bien, si esos p\u00e1rrafos espl\u00e9ndidos (cuya brillantez justifica sobradamente haberlos citado <i>in extenso<\/i>) no son filosofar respetuoso con los datos de las ciencias realmente existentes a la vez que esbozan un cierto sistema te\u00f3rico (con principios ontol\u00f3gicos y postulados metodol\u00f3gicos) que articula, sobre el horizonte de la ciencia posible, la experiencia en la que se generan y a la que se incorporan los productos de toda ciencia real; si eso no es as\u00ed, digo, venga Dios (o cualquiera de sus suced\u00e1neos filos\u00f3ficos) y lo vea. Si la dial\u00e9ctica hegeliana, borracha de autoconciencia, cree que basta <i>decir<\/i> para <i>hacer<\/i>, la dial\u00e9ctica materialista de Sacrist\u00e1n, verdadero \u00abvuelco\u00bb de aqu\u00e9lla, cree que basta <i>decir que no<\/i> para <i>no hacer<\/i>.<\/p>\n<p>Pero cuando se hace algo, siempre es mejor reconocerlo abiertamente; si m\u00e1s no, por un principio de econom\u00eda sem\u00e1ntica que evite rodeos ret\u00f3ricos prescindibles en un universo discursivo ya muy saturado. Aunque tambi\u00e9n es verdad que la dialecticidad del trabajo cognoscitivo se manifiesta en la constante generaci\u00f3n de metalenguajes que cabalgan unos sobre otros, sin posibilidad de que la \u00abmontura\u00bb pueda identificarse con <i>su<\/i> \u00abjinete\u00bb. \u00c9sa es precisamente la raz\u00f3n profunda por la que <i>nunca puede decirse todo<\/i>, raz\u00f3n g\u00f6deliana por antonomasia (aunque s\u00ed es cierto que \u00abtodo lo que puede decirse\u00bb <i>en cada momento<\/i> \u00abpuede decirse con claridad\u00bb).<\/p>\n<p>Eso lo sab\u00eda bien Sacrist\u00e1n, aunque lo dec\u00eda poco (de ah\u00ed el riesgo de desviaci\u00f3n hermen\u00e9utica contra el que previene este art\u00edculo). Una de las veces que lo dijo fue, por ejemplo, \u00e9sta: \u00abPor la cerraz\u00f3n t\u00e9cnica del formalismo l\u00f3gico, puede parecer \u2015y as\u00ed parece a numerosos l\u00f3gicos contempor\u00e1neos\u2015 que la preocupaci\u00f3n filos\u00f3fica por darse raz\u00f3n del artefacto l\u00f3gico \u2015<i>preocupaci\u00f3n propiamente gnoseol\u00f3gica<\/i>\u2015 es externa a la l\u00f3gica. Pero el l\u00f3gico no ha recibido los algoritmos formales como regalos ca\u00eddos del cielo, sino que los ha construido. Y al construirlos ha procedido guiado por una \u201cintuici\u00f3n\u201d \u2015como con escas\u00edsima fortuna suele decirse hoy\u2015 de ra\u00edz mediatamente emp\u00edrica; guiado, esto es, por unas ideas rectoras obtenidas por abstracci\u00f3n. Por eso es in\u00fatil el empe\u00f1o de hacer l\u00f3gica o ense\u00f1arla sin comunicar al mismo tiempo ideas gnoseol\u00f3gicas, por m\u00e1s que ello sea dentro de una perspectiva reducida. En definitiva, ideas gnoseol\u00f3gicas est\u00e1n siempre en la ra\u00edz de cualquier construcci\u00f3n l\u00f3gica. No es casual que la l\u00f3gica haya nacido como ciencia en el momento en que el pensamiento griego superaba la primera gran crisis de las ideas sobre el conocer, la crisis suscitada por la sof\u00edstica y agudizada por la contraposici\u00f3n entre el nominalismo de aqu\u00e9lla y el idealismo innatista plat\u00f3nico. La gnoseolog\u00eda se encuentra, pues, en una situaci\u00f3n fundamentante respecto de la l\u00f3gica\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote26sym\" name=\"sdfootnote26anc\"><sup>26<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Lo que vale para la formalidad \u00abpura\u00bb de la l\u00f3gica vale <i>a fortiori<\/i> para la formalidad \u00abmixta\u00bb de todas las ciencias positivas, pues en \u00e9stas la cuesti\u00f3n gnoseol\u00f3gica se complica con la referencia directa a la experiencia. Es \u00e9sta, la experiencia, diosa-madre-tierra que, como en la cosmogon\u00eda prehel\u00e9nica, engendra todo conocimiento (incluidas sus manifestaciones \u00aburanizadas\u00bb, en expresi\u00f3n querida por Sacrist\u00e1n) y que presenta ante cualquier enfoque gnoseol\u00f3gico atento una especie de \u00abdoble articulaci\u00f3n\u00bb.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote27sym\" name=\"sdfootnote27anc\"><sup>27<\/sup><\/a> Con arreglo a \u00e9sta, los sucesivos aportes emp\u00edricos aparecen a la vez como <i>acontecimientos<\/i> (puras marcas espacio-temporales, \u00abexistencias\u00bb en sentido primario) y como <i>elementos<\/i> de un orden sincr\u00f3nico. En cuanto elementos sincr\u00f3nicamente ordenados, los <i>hechos<\/i> de la experiencia constituyen sistemas virtualmente cerrados (para el observador); en cuanto acontecimientos, en cambio, constituyen sistemas abiertos. Ambas dimensiones del hecho son indisociables en toda experiencia real, separables s\u00f3lo como elementos sincr\u00f3nicos<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote28sym\" name=\"sdfootnote28anc\"><sup>28<\/sup><\/a> en la experiencia anal\u00edtica, que no es a su vez sino un nuevo <i>acontecimiento<\/i> cuyo <i>elemento<\/i> es un <i>hecho<\/i> emp\u00edrico despojado de su temporalidad e irrepetibilidad (aqu\u00ed reside la matriz del proceso abstractivo). La reducci\u00f3n inevitable del factor diacr\u00f3nico (el acontecimiento) a elemento sincr\u00f3nico en el an\u00e1lisis hace que el car\u00e1cter de sistema abierto de la experiencia pase a segundo plano y tienda a perderse de vista. El existencialismo, cumbre del irracionalismo poshegeliano, enarbola la bandera de esa dimensi\u00f3n olvidada (no propiamente \u00aboculta\u00bb) de la experiencia;<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote29sym\" name=\"sdfootnote29anc\"><sup>29<\/sup><\/a> pero al hacerlo olvida, a su vez, que no hay conocimiento posible de la existencia si no es a trav\u00e9s de o en la esencia, por m\u00e1s que el acto de conocimiento mismo no deje de ser existencial (por expresarlo en t\u00e9rminos conocidos y queridos a la tradici\u00f3n).<\/p>\n<p>Un corolario de esta consideraci\u00f3n para el lector de Sacrist\u00e1n es que \u00e9ste exagera el car\u00e1cter asistem\u00e1tico y no rigurosamente te\u00f3rico del leg\u00edtimo filosofar, as\u00ed como su subordinaci\u00f3n (<i>philosophia ancilla scientiarum<\/i>) a las ciencias positivas, de estatuto epistemol\u00f3gico ya promulgado y refrendado.<\/p>\n<p>Respecto a lo primero hay que objetarle que, si aplicamos aqu\u00ed, a la ra\u00edz del problema (como \u00e9l mismo hacer con rigor y brillantez en otros puntos, especialmente en pol\u00e9mica con el Engels del <i>Anti-D\u00fchring<\/i> y en comentario a Labriola y Gramsci) la noci\u00f3n de conocimiento como praxis o producci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica, no deja de parecer esencial a \u00e9sta, y por tanto a aqu\u00e9l (cualquiera que sea su estatuto), la necesidad de ir ordenando la experiencia de la que se parte y a la que se llega, como requisito m\u00ednimo de recepci\u00f3n ulterior de experiencia. Aqu\u00ed se puede hacer la salvedad de que la ordenaci\u00f3n inmediatamente percibida de los hechos emp\u00edricos viene dada socialmente, a trav\u00e9s de las relaciones de producci\u00f3n material y del lenguaje: pero ese orden o sistema previo tiene en s\u00ed mismo el germen del cambio y la reordenaci\u00f3n posibles en la forma en que lo tienen todos los sistemas: la ley de funcionalidad; y la constante realimentaci\u00f3n del sistema sincr\u00f3nico virtualmente cerrado a trav\u00e9s de la apertura diacr\u00f3nica es un acicate permanente a realizar la posibilidad de nuevos \u00f3rdenes. En otras palabras, cualquier orden dado puede llegar (y de hecho, hist\u00f3ricamente, llega) a ser disfuncional para la propia necesidad de constituci\u00f3n de un orden, al menos por una raz\u00f3n: porque, tal como se manifiesta por igual en la producci\u00f3n de la vida, de medios de vida y de ideas sobre la vida, parece ser un postulado fundamental la subordinaci\u00f3n de toda realizaci\u00f3n concreta a la posibilidad de seguir realizando.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote30sym\" name=\"sdfootnote30anc\"><sup>30<\/sup><\/a> Sacrist\u00e1n reconoce ese dinamismo cuando postula algo as\u00ed como \u00abm\u00e1s actos de filosofar y menos filosofemas\u00bb, en los textos arriba citados y en otros muchos. Pero la coherencia con su correcto rechazo de la intuici\u00f3n intelectual y otras zarandajas irracionalistas deber\u00eda llevarle a reconocer que es inevitable fijar los sucesivos hitos de ese fluir praxeol\u00f3gico en construcciones de alguna sistematicidad (abierta, por supuesto), a fin de captar la existencia<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote31sym\" name=\"sdfootnote31anc\"><sup>31<\/sup><\/a> en lo \u00fanico aprehensible conceptual y pr\u00e1cticamente: la \u00abesencia\u00bb, la estructura relacionable e integrable en otras estructuras.<\/p>\n<p>Respecto a la segunda exageraci\u00f3n antes se\u00f1alada, el grado de subordinaci\u00f3n del filosofar a las ciencias positivas, enlaza naturalmente con la discusi\u00f3n con que ha concluido el p\u00e1rrafo anterior. \u00bfAcaso han de ser las ciencias positivas dadas las \u00fanicas instancias en que se resuelva la necesidad de sistematizar el conocimiento al que aspira el filosofar? Vuelvo a traer aqu\u00ed, para desarrollarla, una distinci\u00f3n que ya hice antes como de pasada entre las <i>ciencias existentes<\/i> y la <i>ciencia posible<\/i> (en min\u00fascula, por descontado). Las primeras son una garant\u00eda de la segunda, pero no son ni pueden ser, por lo arriba expuesto, su plena realizaci\u00f3n. Si es cierto que \u00abes decisi\u00f3n del hombre hacer ciencia\u00bb, como dice el propio Sacrist\u00e1n, tambi\u00e9n lo es \u2015y tambi\u00e9n \u00e9l lo dice\u2015 que ning\u00fan hombre puede individualmente hacer ciencia positiva sin someterse a los m\u00e9todos y sin partir del grado de desarrollo de tal o cual ciencia positiva real. Y, si siempre ha parecido que el arte era m\u00e1s larga que la vida, \u00bfqu\u00e9 decir del arte cient\u00edfica en la vida actual? Si no se pudiera filosofar hasta haber acumulado lo que hoy d\u00eda se considera una erudici\u00f3n cient\u00edfica \u00abhomologable\u00bb, maldita \u00abfilosof\u00eda de la vida\u00bb iba a poder tener el com\u00fan de las gentes, como m\u00ednimo hasta pasados sus buenos cuarenta a\u00f1os de andar \u00absin rumbo en la vida\u00bb. Ahora bien, aqu\u00ed creo que radica, no ya la exageraci\u00f3n, sino las carencias del modelo de filosofar propuesto por Sacrist\u00e1n: en \u00e9l no hay lugar expl\u00edcito para lo que filosof\u00edas mucho m\u00e1s pedestres e indignas de servir de modelo incorporable a una praxis revolucionaria consideran llanamente como fuente de todo filosofar: el saber vulgar, el sentido com\u00fan, la experiencia ordinaria o \u00ab<em>il buon senso<\/em>\u00bb, en la expresi\u00f3n italiana empleada por Gramsci. Ver ah\u00ed (en la experiencia, ya desde su m\u00e1s inmediata organizaci\u00f3n<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote32sym\" name=\"sdfootnote32anc\"><sup>32<\/sup><\/a>) la matriz de toda praxis, incluida la filos\u00f3fica, era preceptivo para el mejor conocedor de Gramsci en Espa\u00f1a. Y no digo que no lo vea, pero lo dice tan de refil\u00f3n que puede parecerle a alguien, no s\u00f3lo que no lo ve, sino que est\u00e1 exculpando a todo el mundo de no verlo. Hablando de exculpar: nada m\u00e1s lejos de mi intenci\u00f3n que convalidar la actitud de tanto fil\u00f3sofo vacuo (desprovisto, no s\u00f3lo ni principalmente de saberes positivos, por cierto, sino de cualquier principio \u00e9tico) que se considera en posesi\u00f3n de la <i>venia ignorandi<\/i> en virtud de no se sabe qu\u00e9 bula otorgada por el papa filos\u00f3fico del momento. Pero lo cierto es que, si la fuente de todo saber y hacer consciente (incluido el cient\u00edfico) es la experiencia, y la experiencia se organiza socialmente, y sus modos reales de organizaci\u00f3n son siempre realizaciones provisionales y parciales de la experiencia posible (posibilidad que aparece mediatamente y <i>a posteriori<\/i> en el an\u00e1lisis de la articulaci\u00f3n de cualquier experiencia real, como apertura diacr\u00f3nica), es natural<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote33sym\" name=\"sdfootnote33anc\"><sup>33<\/sup><\/a> que cualquier individuo que no se conforme con la recepci\u00f3n pasiva de los moldes sociales de su experiencia quiera empezar a desentra\u00f1arlos sin esperar a doctorarse: entre otras razones, porque a lo peor no tiene ning\u00fan inter\u00e9s en doctorarse en nada si no ha sentido nunca esa \u00abvocaci\u00f3n de saber\u00bb (por decirlo con una f\u00f3rmula mistificada pero expeditiva). Y ese desentra\u00f1amiento de la experiencia (no <i>pura<\/i>, enti\u00e9ndase bien: su articulaci\u00f3n y su organizaci\u00f3n social comportan intr\u00ednsecamente la concreci\u00f3n plural en \u00abexperiencias\u00bb) exige, a la vez que un desmonte de categor\u00edas y formas constitutivas socialmente dadas, la sustituci\u00f3n por otras que, desde la experiencia particular del individuo o del grupo socialmente homog\u00e9neo de individuos (clase) que \u00abact\u00faa filos\u00f3ficamente\u00bb, ordenen de manera m\u00e1s coherente y manejable (incluso en sentido tecnol\u00f3gico) los hechos. De esa din\u00e1mica no pueden escaparse ni las propias ciencias positivas reales (como se suele reconocer ya, al menos desde la aparici\u00f3n de la obra cl\u00e1sica de Kuhn),<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote34sym\" name=\"sdfootnote34anc\"><sup>34<\/sup><\/a> pues son otras tantas realizaciones bien acotadas y normadas, con reglas sint\u00e1cticas y sem\u00e1nticas m\u00e1s estrictas, de la organizaci\u00f3n de la experiencia. \u00bfQu\u00e9 tiene, entonces, de extra\u00f1o o ileg\u00edtimo que el filosofar disuelva las categor\u00edas usuales de los diversos lenguajes establecidos (incluido el natural, por supuesto) y no acepte ninguna regla sint\u00e1ctica ni sem\u00e1ntica como un dato inanalizable y definitivo (cosa que s\u00ed ha de hacer cada ciencia como tal con sus principios y axiomas, postulados y reglas, so pena de no avanzar en el unidireccional sendero que se ha abierto a trav\u00e9s del bosque de los hechos)? Claro est\u00e1 que a ese saber <i>dial\u00e9ctico<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote35sym\" name=\"sdfootnote35anc\"><sup>35<\/sup><\/a><\/i> le es connatural un grado de provisionalidad cualitativamente superior al de las ciencias positivas: su apertura radical, su carencia de objeto un\u00edvocamente definido hace que no pueda llamarse ciencia, como no sea a\u00f1adi\u00e9ndole, con Arist\u00f3teles, el ep\u00edteto de <i>siempre buscada<\/i>.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote36sym\" name=\"sdfootnote36anc\"><sup>36<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Esa \u00abciencia siempre buscada\u00bb \u00bfdebe, pues, estar subordinada a las \u00abciencias ya encontradas\u00bb, las ciencias propiamente dichas? S\u00ed en la medida en que \u00e9stas ampl\u00eden efectivamente el campo de la experiencia (en sentido lato). No en la medida en que lo parcelan y cierran categorialmente<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote37sym\" name=\"sdfootnote37anc\"><sup>37<\/sup><\/a> (salvo para estudiar c\u00f3mo proceden al actuar as\u00ed). Es obvio, por otra parte, que existe una vasta zona gris entre la ciencia positiva estricta y el an\u00e1lisis filos\u00f3fico, zona en la que resultar\u00eda harto dif\u00edcil hablar de subordinaci\u00f3n en un sentido o en otro (la epistemolog\u00eda, por ejemplo). Esas zonas grises siempre han existido, y no es verdad, como se sostiene habitualmente desde posiciones positivistas, que la \u00fanica din\u00e1mica que las rige sea la del progresivo desgajamiento, a partir de ellas, de ciencias que se autonomizan epistemol\u00f3gicamente y van quitando as\u00ed cuerpo a la filosof\u00eda: ese proceso es s\u00f3lo una cara de la moneda; la otra es el proceso de constante aparici\u00f3n de enfoques filos\u00f3ficos a determinados desarrollos cient\u00edficos (pi\u00e9nsese en la mec\u00e1nica cu\u00e1ntica y la \u00absacudida filos\u00f3fica\u00bb que produjo entre los f\u00edsicos) o, directamente, a campos de experiencia nunca constituidos como ciencia.<\/p>\n<p>Una praxis filos\u00f3fica concebida, pues, como producci\u00f3n te\u00f3rico-pr\u00e1ctica de organizaciones de la experiencia, no independiente ni tampoco subordinada a las organizaciones cient\u00edficas estrictas de \u00e9sta, sino entroncada con ellas en cuanto realizaciones parciales de la ciencia posible, es a la vez una praxis valorativa y asignadora de fines, \u00e9tica en suma. Porque en la doble articulaci\u00f3n de la experiencia aparece la posibilidad de su organizaci\u00f3n \u2015ya lo hemos visto\u2015 tambi\u00e9n como posibilidad de reorganizaci\u00f3n de todos los \u00f3rdenes dados y creaci\u00f3n de \u00f3rdenes nuevos, m\u00e1s integradores, incluida en ellos la propia praxis. Pero claro es que la fuente com\u00fan emp\u00edrica de \u00f3rdenes f\u00e1cticos y \u00f3rdenes \u00e9ticos no es condici\u00f3n suficiente para la deducibilidad de \u00e9stos a partir de aqu\u00e9llos (ni viceversa, por supuesto<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote38sym\" name=\"sdfootnote38anc\"><sup>38<\/sup><\/a>): se puede decir que habr\u00e1 \u00f3rdenes \u00e9ticos m\u00e1s armonizables que otros con determinados \u00f3rdenes f\u00e1cticos, pero para que esa constataci\u00f3n sirviera como premisa menor de un silogismo de conclusi\u00f3n \u00e9tica har\u00eda falta una premisa mayor, tambi\u00e9n \u00e9tica, que dijera: \u00abentre dos relaciones es <i>preferible<\/i> la m\u00e1s armoniosa\u00bb. Es otra modulaci\u00f3n de la experiencia, distinta de la que se agota en la mera percepci\u00f3n, la que hace aparecer \u00f3rdenes axiol\u00f3gicos, aunque su ra\u00edz sea com\u00fan a aqu\u00e9lla. Precisamente una de las tareas (sin duda inacabable pero no por ello in\u00fatil) de la praxis revolucionaria consiste en organizar socialmente la experiencia de tal manera que los \u00f3rdenes axiol\u00f3gicos desaparezcan como tales y sean los \u00f3rdenes f\u00e1cticos mismos los que tracen los caminos de la conducta \u00abpreferible\u00bb: entonces cabr\u00eda hablar de libertad consumada.<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote39sym\" name=\"sdfootnote39anc\"><sup>39<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Por \u00faltimo, un filosofar basado primariamente en la experiencia com\u00fan y secundariamente en las ciencias especiales es el \u00fanico que permite fundamentar \u00abconcepciones del mundo\u00bb, necesarias para empezar a guiar de buen principio la tarea de transformarlo (aunque para proseguir y culminar esa transformaci\u00f3n har\u00e1 falta incorporar a la praxis todo el conocimiento cient\u00edfico especial). No es \u00e9sta una \u00abpaternalista convicci\u00f3n de que las masas explotadas necesiten un discurso simplista\u00bb<a class=\"sdfootnoteanc\" href=\"#sdfootnote40sym\" name=\"sdfootnote40anc\"><sup>40<\/sup><\/a> en el sentido de que sean tan ignorantes que no puedan asimilar una concepci\u00f3n del futuro orden revolucionario perfectamente articulada con sus bases cient\u00edficas positivas: la necesidad de lemas y programas claros y concisos no se fundamenta tanto en la vaciedad cognoscitiva de los destinatarios del mensaje (vaciedad que, forzoso es reconocerlo, no deja de ser imputable a muchos sectores desculturalizados por la pseudocultura industrial capitalista) como justamente en lo contrario: en la pl\u00e9tora de ideas y aspiraciones diversas y contrapuestas que bullen en las cabezas y los corazones de los explotados y oprimidos y de las que es imposible hacer una s\u00edntesis que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la extrema simplificaci\u00f3n, como si de una suma algebraica se tratara (porque, claro est\u00e1, el programa revolucionario no cae del cielo ni, lo que es lo mismo, lo pare un \u00abgabinete t\u00e9cnico de estudios revolucionarios\u00bb, sino que se articula por condensaci\u00f3n \u2015aunque catalizada, si se quiere, desde \u00abfuera\u00bb\u2015 de las propuestas generadas en el movimiento de las masas).<\/p>\n<p><strong>Corolario final<\/strong><\/p>\n<p>Todo lo dicho hasta aqu\u00ed se divide en dos clases de enunciados: las proposiciones de contenido gnoseol\u00f3gico extra\u00eddas de textos de Manuel Sacrist\u00e1n y mis comentarios al respecto. Aqu\u00e9llas son patrimonio de una personalidad filos\u00f3fica de primera magnitud y su valor, siquiera como punto de partida para ulteriores desarrollos, es imperecedero. Los comentarios que las acompa\u00f1an, por el contrario, son apostillas cr\u00edticas totalmente prescindibles y de rigurosa provisionalidad. Consistentemente con la concepci\u00f3n gnoseol\u00f3gica que presuponen, no pretenden representar sino uno de tantos cortes anal\u00edticos posibles de la experiencia: es perfectamente leg\u00edtimo declararlos inadecuados al asunto y desecharlos en favor de una elaboraci\u00f3n m\u00e1s satisfactoria. Porque la misma cosa se puede decir de muchas maneras, unas mejor articuladas que otras. Pero si la cosa es la misma y nunca se puede agotar en el discurso, convendr\u00e1 abogar por la aplicaci\u00f3n de un principio de tolerancia que reconozca algo de verdad en el planteamiento, si no en la realizaci\u00f3n, de todas las cuestiones filos\u00f3ficas que tozudamente se siguen formulando y reformulando por m\u00e1s que hoy las ciencias adelanten que es una barbaridad\u2026<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<div id=\"sdfootnote1\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote1anc\" name=\"sdfootnote1sym\">1<\/a> Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/i>, Barcelona, C.S.I.C., 1959, pp. 9-10.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote2\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote2anc\" name=\"sdfootnote2sym\">2<\/a> Manuel Sacrist\u00e1n, <i>Panfletos y materiales<\/i> (PM) I, p\u00e1g. 231.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote3\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote3anc\" name=\"sdfootnote3sym\">3<\/a> PM I, p\u00e1g. 175.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote4\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote4anc\" name=\"sdfootnote4sym\">4<\/a> <i>Ib\u00edd.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote5\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote5anc\" name=\"sdfootnote5sym\">5<\/a> PM I, p\u00e1g. 102.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote6\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote6anc\" name=\"sdfootnote6sym\">6<\/a> <i>Las ideas\u2026<\/i>, <i>op. cit.<\/i>, p\u00e1g. 10.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote7\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote7anc\" name=\"sdfootnote7sym\">7<\/a> Ver al respecto el ensayo publicado en 1957 en la revista <span lang=\"la\"><i>Convivium<\/i><\/span> y recogido en PM II, p\u00e1gs. 56-89.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote8\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote8anc\" name=\"sdfootnote8sym\">8<\/a> PM I, p\u00e1g. 37.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote9\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote9anc\" name=\"sdfootnote9sym\">9<\/a> PM I, p\u00e1g. 327. Hay que advertir que esta descripci\u00f3n constituye una interpretaci\u00f3n de la gnoseolog\u00eda de Marx, con la que Sacrist\u00e1n se muestra inequ\u00edvocamente de acuerdo.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote10\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote10anc\" name=\"sdfootnote10sym\">10<\/a> PM II, p\u00e1g. 357.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote11\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote11anc\" name=\"sdfootnote11sym\">11<\/a> <i>Ibid.<\/i><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote12\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote12anc\" name=\"sdfootnote12sym\">12<\/a> Como no se entienda por <i>p\u00f3iesis<\/i> el <i>ser-ap\u00e9ndice-escasamente-consciente-de-un-robot-informatizado<\/i>, nueva \u00abca\u00edda del ser-ah\u00ed en el mundo\u00bb no prevista <span style=\"font-family: Georgia, serif;\">\u2015<\/span>creo<span style=\"font-family: Georgia, serif;\">\u2015<\/span> por Heidegger en su anal\u00edtica existencial.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote13\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote13anc\" name=\"sdfootnote13sym\">13<\/a> PM I, p\u00e1g. 107.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote14\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote14anc\" name=\"sdfootnote14sym\">14<\/a> Citado en PM I, p\u00e1g. 128.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote15\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote15anc\" name=\"sdfootnote15sym\">15<\/a> Citado en PM I, p\u00e1g. 132.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote16\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote16anc\" name=\"sdfootnote16sym\">16<\/a> Citado en PM I, p\u00e1g. 128.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote17\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote17anc\" name=\"sdfootnote17sym\">17<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM I, p\u00e1g. 189.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote18\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote18anc\" name=\"sdfootnote18sym\">18<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM II, p\u00e1gs. 241-242.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote19\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote19anc\" name=\"sdfootnote19sym\">19<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM I, p\u00e1g. 337.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote20\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote20anc\" name=\"sdfootnote20sym\">20<\/a> <span lang=\"en-US\"><i>Ib\u00edd.<\/i><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote21\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote21anc\" name=\"sdfootnote21sym\">21<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM I, p\u00e1g. 364.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote22\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote22anc\" name=\"sdfootnote22sym\">22<\/a> <span lang=\"en-US\"><i>Ib\u00edd.<\/i><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote23\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote23anc\" name=\"sdfootnote23sym\">23<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM I, p\u00e1gs. <\/span>364-365.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote24\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote24anc\" name=\"sdfootnote24sym\">24<\/a> Expresi\u00f3n que <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>incomprensiblemente para m\u00ed<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> ridiculiza en Luk\u00e1cs consider\u00e1ndola un \u00abverbalismo escasamente significativo\u00bb (PM I, p\u00e1g. 101), cuando es obvio su sentido, apenas distinto del de su sin\u00f3nimo t\u00e9cnico-jur\u00eddico \u2018impugnar\u2019. Si lo que echa en falta en la expresi\u00f3n es el amortiguador de un t\u00e9rmino como \u2018noci\u00f3n\u2019 intercalado entre \u2018luchar\u2019 y el modelo epistemol\u00f3gico contra el que <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>seg\u00fan el texto citado<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> se lucha, quiz\u00e1 valga la pena recordar que de sin\u00e9cdoques o metonimias como la ridiculizada est\u00e1n todas las jergas, por t\u00e9cnicas que sean (mientras no se formalicen del todo), a rebosar. Pruritos como \u00e9se pueden contribuir tambi\u00e9n a abonar la imagen de un Sacrist\u00e1n formalista.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote25\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote25anc\" name=\"sdfootnote25sym\">25<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM I, p\u00e1gs. 49-51.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote26\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote26anc\" name=\"sdfootnote26sym\">26<\/a> <span lang=\"en-US\"> PM II, p\u00e1gs. <\/span>267-268.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote27\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote27anc\" name=\"sdfootnote27sym\">27<\/a> Imagen que tomo, obviamente, de la teor\u00eda ling\u00fc\u00edstica de Andr\u00e9 Martinet, con su distinci\u00f3n entre <i>relaci\u00f3n sintagm\u00e1tica<\/i> (relaci\u00f3n <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>cerrada<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> entre los componentes de una cadena de signos dada) y <i>relaci\u00f3n paradigm\u00e1tica<\/i> (relaci\u00f3n <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>abierta<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> entre todos los signos que pueden ocupar el mismo lugar dentro de una cadena nada).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote28\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote28anc\" name=\"sdfootnote28sym\">28<\/a> Y, por tanto, falseados en cuanto arrancados idealmente de su real articulaci\u00f3n mutua.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote29\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote29anc\" name=\"sdfootnote29sym\">29<\/a> Entre par\u00e9ntesis, pocos regalos tan generosos ha recibido nunca una concepci\u00f3n filos\u00f3fica de manos de un adversario como el recibido por la obra de Heidegger de manos y pluma de Manuel Sacrist\u00e1n en su magn\u00edfica tesis doctoral, citada al principio, y en su ensayo <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>\u00e9ste sin distanciamiento cr\u00edtico<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> <i>Verdad: desvelaci\u00f3n y ley<\/i> (PM II, p\u00e1gs. 15-55). Claro que se trata de un regalo envenenado: pero no por las virtudes \u00abt\u00f3xicas\u00bb del an\u00e1lisis sacristaniano, sino por la intolerancia \u00abg\u00e1strica\u00bb de la pseudo-anal\u00edtica heideggeriana (ya se sabe que el exceso de \u00abangustia\u00bb suele producir \u00ab\u00falcera\u00bb de est\u00f3mago\u2026).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote30\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote30anc\" name=\"sdfootnote30sym\">30<\/a> \u00bfNo ser\u00e1 la identificaci\u00f3n, aunque unilateral y exacerbada, con ese hipot\u00e9tico principio din\u00e1mico la que explique el \u00e9xito (incluso y principalmente el \u00e9xito autodestructivo) del capitalismo?<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote31\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote31anc\" name=\"sdfootnote31sym\">31<\/a> \u00abCaptar la existencia\u00bb puede parecer una pretensi\u00f3n ajena a la gnoseolog\u00eda que comparto con Sacrist\u00e1n: no lo es si se entiende como \u00abesfuerzo de hacer transparente la praxis\u00bb, que <span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span>no se olvide<span style=\"font-family: Garamond, serif;\">\u2015<\/span> es s\u00edntesis te\u00f3rico-pr\u00e1ctica, no captaci\u00f3n te\u00f3rica pura de ideas ni ciega existencia activa de \u00abmateria en movimiento\u00bb.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote32\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote32anc\" name=\"sdfootnote32sym\">32<\/a> No se confunda \u2018inmediata\u2019 con \u2018primera\u2019 o \u2018primitiva\u2019: al hablar de \u00aborganizaci\u00f3n\u00bb se niega impl\u00edcitamente sentido a toda pretensi\u00f3n de partir de \u00abhechos primitivos\u00bb, seg\u00fan la expresi\u00f3n biraniana. La experiencia es siempre una entrada <i>in medias res<\/i>.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote33\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote33anc\" name=\"sdfootnote33sym\">33<\/a> Enti\u00e9ndase \u2018natural\u2019 en su acepci\u00f3n axiol\u00f3gicamente m\u00e1s neutra.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote34\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote34anc\" name=\"sdfootnote34sym\">34<\/a> <span lang=\"en-US\"> Thomas S. Kuhn, <\/span><span lang=\"en-US\"><i>The Structure of Scientific Revolutions<\/i><\/span><span lang=\"en-US\">, Chicago, 1962.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote35\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote35anc\" name=\"sdfootnote35sym\">35<\/a> En sentido tanto hegeliano como aristot\u00e9lico.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote36\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote36anc\" name=\"sdfootnote36sym\">36<\/a> Cf. sobre esa caracterizaci\u00f3n de la metaf\u00edsica aristot\u00e9lica el excelente estudio de Pierre Aubenque, <i>Le probl\u00e8me de l\u2019\u00eatre chez Aristote<\/i>, Par\u00eds, 1966 (4\u00aa).<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote37\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote37anc\" name=\"sdfootnote37sym\">37<\/a> Seg\u00fan la feliz expresi\u00f3n de Gustavo Bueno.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote38\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote38anc\" name=\"sdfootnote38sym\">38<\/a> Ese viceversa siempre ha estado mucho m\u00e1s claro como falacia que su inversa, aunque se puede decir que en ambos casos se trata de la llamada falacia naturalista, directa en el primer caso, indirecta en el segundo. La presunta inferencia de la inmortalidad del alma como necesidad \u00e9tica, llevada a cabo por Kant en la <i>Cr\u00edtica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica<\/i>, es un ejemplo del segundo caso.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote39\" style=\"text-align: left;\">\n<p class=\"sdfootnote-western\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote39anc\" name=\"sdfootnote39sym\">39<\/a> En el fondo eso significa que, en una hipot\u00e9tica situaci\u00f3n como la aludida, las condiciones materiales permitir\u00edan considerar \u00e9ticamente equivalentes (y por tanto meramente f\u00e1cticas) conductas hoy antag\u00f3nicas desde el punto de vista \u00e9tico: por ejemplo, dedicar al ocio m\u00e1s horas que a la producci\u00f3n socialmente \u00fatil o viceversa cuando los recursos fueran ilimitados. Aunque desde un planteamiento diferente (m\u00e1s empirista que racionalista y m\u00e1s social que individual), cabr\u00eda identificar la mencionada \u00ablibertad consumada\u00bb con aquella que Spinoza define como actuaci\u00f3n necesaria con arreglo a la naturaleza del propio agente.<\/p>\n<\/div>\n<div id=\"sdfootnote40\">\n<p class=\"sdfootnote-western\" style=\"text-align: left;\"><a class=\"sdfootnotesym\" href=\"#sdfootnote40anc\" name=\"sdfootnote40sym\">40<\/a> PM I, p\u00e1g. 103.<\/p>\n<p>(<i>Versi\u00f3n revisada del art\u00edculo publicado en el n\u00ba 30-31 de la revista<\/i> Mientras tanto<i>, n\u00famero homenaje a Manuel Sacrist\u00e1n, 1987, p\u00e1gs. 133-148.)<\/i><\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abLa lucha moderna contra el pensamiento racional y sus frutos institucionalizados, la obra de \u02bbdestrucci\u00f3n de la raz\u00f3n\u02bc, comenz\u00f3 probablemente<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11375,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8,10],"tags":[],"class_list":["post-11374","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-filosofia","category-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11374","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11374"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11374\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11375"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11374"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11374"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11374"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}