{"id":11393,"date":"2022-03-28T05:00:24","date_gmt":"2022-03-28T04:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11393"},"modified":"2022-03-28T04:44:10","modified_gmt":"2022-03-28T03:44:10","slug":"miguel-hernandez-1910-1942-in-memoriam-et-ad-honorem","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11393","title":{"rendered":"Miguel Hern\u00e1ndez (1910-1942), <i>in memoriam et ad honorem<\/i>"},"content":{"rendered":"<p><em>Se cumplen este 28 de marzo 80 a\u00f1os del fallecimiento del gran poeta comunista Miguel Hern\u00e1ndez. En su recuerdo, publicamos los siguiente textos: en primer lugar, el que, con ocasi\u00f3n del XXXIV aniversario de su muerte, Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) escribi\u00f3 para un homenaje al poeta oriolano celebrado en el Aula Magna de la Universidad de Barcelona el 20 de mayo de 1976. Y a continuaci\u00f3n un art\u00edculo reciente de Juan Oliver sobre los \u00faltimos d\u00edas del poeta.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">****<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">Homenaje a Miguel Hern\u00e1ndez<\/h3>\n<p><strong>Manuel Sacrist\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>Tiene que haber varias razones de la respuesta excepcional, en intensidad y en extensi\u00f3n, que est\u00e1 recibiendo la iniciativa de la conmemoraci\u00f3n de Miguel Hern\u00e1ndez. Algunas de esas razones ser\u00e1n compartidas por todo el mundo, y del mismo modo, m\u00e1s o menos; por ejemplo, la autenticidad de la poes\u00eda de Hern\u00e1ndez, en la que, si se prescinde de algunos ejercicios de adolescencia, no se encuentra una palabra de m\u00e1s. Otras motivaciones ser\u00e1n menos generales. La m\u00eda es la verdad popular de Hern\u00e1ndez: no s\u00f3lo de su poes\u00eda, en el sentido de los escritos suyos que est\u00e1n impresos, sino de \u00e9l mismo y entero, de los actos y de las situaciones de los que naci\u00f3 su poes\u00eda, o en los que se acall\u00f3.<\/p>\n<p>Al decir eso pienso, por ejemplo \u2013pero no solamente\u2013 en aquella fatal indefensi\u00f3n de Hern\u00e1ndez en su cautiverio. Hern\u00e1ndez fue un preso del todo impotente, sin enchufes, sin alivios, sin m\u00e1s salida que la destrucci\u00f3n ps\u00edquica y la muerte, como s\u00f3lo lo son (con la excepci\u00f3n de dirigentes revolucionarios muy conocidos por el poder) los oprimidos que no someten el alma, los hombres del pueblo que no llegan a asimilarse a los valores de los poderosos, aunque sea por simple incapacidad de hacerlo y no por ninguna voluntad hist\u00f3rica. O por ella, naturalmente.<\/p>\n<p>Las \u00faltimas notas de Hern\u00e1ndez que ha publicado hace poco la revista <em>Posible<\/em> documentan muy bien el aplastamiento moral que acompa\u00f1a a la destrucci\u00f3n f\u00edsica del hombre del pueblo sin c\u00f3mplices y, por lo tanto, sin valedores en la clase propietaria del estado, de las f\u00e1bricas y de las c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>La autenticidad popular de la poes\u00eda madura de Hern\u00e1ndez es tan consistente porque se basa en esta segunda, en la autenticidad popular del hombre muerto, como el Otro, entre dos o m\u00e1s chorizos, y como ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">El poeta y la muerte<\/h3>\n<p><strong>Juan Oliver<\/strong><\/p>\n<p><strong>Los \u00faltimos d\u00edas de Miguel Hern\u00e1ndez antes de su fallecimiento en el penal de Alicante transcurrieron entre el hambre, las penurias y las c\u00e1rceles franquistas de postguerra, en las que escribi\u00f3 algunos de sus versos m\u00e1s hermosos.<\/strong><\/p>\n<p><em>Yo quisiera ser llorando el hortelano<\/em><br \/>\n<em>de la tierra que ocupas y estercolas,<\/em><br \/>\n<em>compa\u00f1ero del alma, tan temprano<\/em><\/p>\n<p>Ya estabas herido de muerte por la bronquitis, la tisis y la tuberculosis cuando te llevaron a la enfermer\u00eda del Reformatorio de Adultos de Alicante, la \u00faltima de las prisiones franquistas a la que te condujo la represi\u00f3n fascista.<\/p>\n<p>Rafael C\u00f3rdoba, aquel agente de la polic\u00eda de Salazar que te detuvo por no llevar papeles el 4 de mayo de 1939 en Moura, una blanca y linda alde\u00edta de callejuelas, geranios y sol junto a la frontera portuguesa con Huelva, nunca supo que a quien entregaba a la Guardia Civil era a ti, Miguel, nuestro poeta.<\/p>\n<p><em>Entre todos los muertos de eleg\u00eda <\/em><br \/>\n<em>sin olvidar el eco de ninguno<\/em><br \/>\n<em>por haber resonado m\u00e1s en el alma m\u00eda<\/em><br \/>\n<em>la mano de mi llanto escoge uno<\/em><\/p>\n<p>All\u00ed, en aquellos calabozos de la c\u00e1rcel de Rosal de la Frontera, empez\u00f3 tu largo y penoso camino hacia la muerte.<\/p>\n<p>Hab\u00edas intentado huir a Portugal y cruzar en cami\u00f3n al Alentejo para escapar del horror que te esperaba. Pero te traicion\u00f3, delat\u00e1ndote, un vecino de Santo Aleixo a quien vendiste tu reloj, regalo de boda de Vicente Aleixandre. Con lo que te dio por \u00e9l pudiste comprar unas alpargatas nuevas con las que querr\u00edas haber seguido caminando, caminando y caminando.<\/p>\n<p>Alpargatas de esparto y tela basta, como las que usabas de cr\u00edo cuando pastoreabas los reba\u00f1os de tu padre y escrib\u00edas poemas de juventud, pero de adultos, entre la m\u00fasica de los cencerros y los balidos de las cabras.<\/p>\n<p>Tus primeros d\u00edas de calabozos y prisiones los cuenta Augusto Thassio en Miguel Hern\u00e1ndez, su perdici\u00f3n encontrada. En las mazmorras de la antigua c\u00e1rcel de Torrijos, ya en Madrid, despu\u00e9s de pasar por las de Huelva y Sevilla, recibiste la carta en la que Josefina Manresa, tu esposa, te contaba sus penurias: reci\u00e9n parida, s\u00f3lo ten\u00eda pan y cebolla para alimentarse ella y para alimentar al beb\u00e9. Les escribiste desde tu celda algunos de tus versos m\u00e1s tristes y hermosos.<\/p>\n<p><em>En la cuna del hambre<\/em><br \/>\n<em>mi ni\u00f1o estaba<\/em><br \/>\n<em>Con sangre de cebolla <\/em><br \/>\n<em>se amamantaba<\/em><\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mar\u00eda Coss\u00edo, tu mentor cuando trabajabas para Espasa-Calpe, te ofreci\u00f3 refugio y quiso interceder por ti, como trat\u00f3 de hacer Aleixandre y como logr\u00f3 finalmente Rafael S\u00e1nchez Mazas, fundador de Falange, probablemente quien convenci\u00f3 al tirano de que fusilarte daba demasiada mala imagen al nuevo r\u00e9gimen, que ya hab\u00eda asesinado a Lorca. Te conmutaron la pena por treinta a\u00f1os de c\u00e1rcel, pero acabaron mat\u00e1ndote.<\/p>\n<p>Hab\u00edas intentado huir por Portugal, como tantos otros perseguidos, para tratar de encontrarte m\u00e1s tarde con Josefina y con el ni\u00f1o. Manuel Miguel era tu segundo hijo, porque Manuel Ram\u00f3n, tu primog\u00e9nito, hab\u00eda muerto al poco de nacer. Malditos quienes empiezan las guerras, que privan a padres y madres del derecho de legar a sus hijos m\u00e1s memoria que unos versos de trinchera.<\/p>\n<p><em>Nacer\u00e1 nuestro hijo con el pu\u00f1o cerrado,<\/em><br \/>\n<em>envuelto en un clamor de victoria y guitarras,<\/em><br \/>\n<em>y dejar\u00e9 a tu puerta mi vida de soldado<\/em><br \/>\n<em>sin colmillos ni garras<\/em><\/p>\n<p>Dijeron que te condenaban por soldado, cuando en realidad quer\u00edan matarte por poeta, por cabrero, por aceitunero altivo. Te dieron unos meses de ilusi\u00f3n de libertad antes de detenerte otra vez y pasearte por c\u00e1rceles y penales: Palencia, en donde pasabas tanto fr\u00edo que ni llorar pod\u00edas porque se te congelaban las l\u00e1grimas; de nuevo Madrid; luego Oca\u00f1a, Albacete y finalmente Alicante, a donde llegaste con treinta a\u00f1os malherido de hambre, de palizas y de pena por no poder ver a Josefina y al peque\u00f1o.<\/p>\n<p><em>\u00a1Ay, breve vida intensa<\/em><br \/>\n<em>de un d\u00eda de rosales secular<\/em><br \/>\n<em>pasaste por la casa igual, igual, igual,<\/em><br \/>\n<em>que un meteoro herido, perfumado<\/em><br \/>\n<em>de hermosura y verdad<\/em><\/p>\n<p>En aquellos meses en la galer\u00eda de condenados a muerte de la c\u00e1rcel de Alicante le recitabas tus poes\u00edas a Antonio Buero Vallejo, quien re\u00eda contigo y quien todav\u00eda no se dedicaba escribir, s\u00f3lo a dibujar. Era seis a\u00f1os m\u00e1s joven que t\u00fa, \u00bfqui\u00e9n sabe si no fue tu ejemplo el que le anim\u00f3 definitivamente a hacerlo? Te hizo un retrato eterno, que le pediste para tener la seguridad de que tu hijo podr\u00eda conocerte.<\/p>\n<p>Buero te recordaba como introvertido y ensimismado pero alegre y a veces cantar\u00edn, y tan humano tan humano que te negabas a \u00abcomer en rep\u00fablica\u00bb. As\u00ed le dec\u00edais en el penal a compartir los pocos alimentos que enviaban las familias de los presos y que no robaban los guardias. A ti pocas veces te llegaban porque la tuya no ten\u00eda nada para mandarte.<\/p>\n<p>Contaba Buero que cuando te ofrec\u00edan \u00abcomer en rep\u00fablica\u00bb, t\u00fa, muerto de hambre, rechazabas la oferta arguyendo que otros presos estaba a\u00fan m\u00e1s hambrientos. O tal vez era que no quer\u00edas tener m\u00e1s que tu mujer y tu hijo, que se alimentaban s\u00f3lo de nanas de cebolla.<\/p>\n<p>\u00abOfrecer lo poco que se ten\u00eda era normal, pero rechazarlo era de una abnegaci\u00f3n y un desprendimiento inaudito\u00bb, relataba Buero en 1982 una entrevista a <em>El Pa\u00eds<\/em>. \u00abEra tal la sensibilidad de Miguel que no se permit\u00eda aceptar algo sabiendo que restaba alimentos a una persona que tambi\u00e9n estaba necesitada\u00bb.<\/p>\n<p><em>Yo nac\u00ed en mala luna<\/em><br \/>\n<em>Tengo la pena de una sola pena<\/em><br \/>\n<em>que vale m\u00e1s que toda la alegr\u00eda<\/em><\/p>\n<p>Llegaste a Alicante en junio de 1941, y en noviembre te ingresaron en la enfermer\u00eda de donde ya nunca saldr\u00edas. All\u00ed pudieron visitarte Josefina, y el ni\u00f1o, y tambi\u00e9n tu hermana mayor, Elvira. La tuberculosis te devoraba los pulmones, pero tus carceleros no quisieron llevarte al hospital.<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda la ronquera de la muerte, yo le toqu\u00e9 los pies y los ten\u00eda fr\u00edos y con rodales negros\u00bb, contaba Josefina rememorando la \u00faltima vez que te vio vivo. \u00abAl d\u00eda siguiente a\u00fan fue mi esperanza a llevarle el alimento, y al poner la bolsa en la taquilla me la rechazaron mir\u00e1ndome. Yo me fui sin preguntar nada. No ten\u00eda valor de que me aseguraran su muerte. Me fui a casa de su hermana y le dije que Miguel hab\u00eda muerto\u00bb.<\/p>\n<p><em>Morir es una suerte<\/em><br \/>\n<em>como vivir: \u00a1de qu\u00e9! \u00a1de qu\u00e9 manera!<\/em><br \/>\n<em>supiste ejecutarla y el berrendo<\/em><br \/>\n<em>Tu muerte fue vivida a la torera<\/em><br \/>\n<em>lo mismo que tu vida fue muriendo<\/em><\/p>\n<p>Tu muerte nos destroz\u00f3 a todos, incluso a quienes nacimos mil a\u00f1os despu\u00e9s. Pero gracias a ella y a quienes conservaron y honraron tu historia, tu memoria, tu figura y tu obra, supimos por tu ejemplo que lo que gan\u00f3 el franquismo no fue una guerra, sino un genocidio, un exterminio atroz de gente \u00fanica, grande, libre y buena, como t\u00fa.<\/p>\n<p>Al poco de que te enterraran, Vicente Aleixandre, que se hab\u00eda enamorado de tu \u00abEleg\u00eda a Ram\u00f3n Sij\u00e9\u00bb, escribi\u00f3 otra con versos dedicados a ti, y tambi\u00e9n a tus asesinos:<\/p>\n<p><em>S\u00ed, esconded, esconded la cabeza. Ahora hundidla<\/em><br \/>\n<em>entre tierra, una tumba para el negro pensamiento<\/em><br \/>\n<em>cavaos,<\/em><br \/>\n<em>y morded entre tierra las manos, las u\u00f1as, los dedos<\/em><br \/>\n<em>con que todos ahogasteis su fragante vivir<\/em><\/p>\n<p>Hay una leyenda que dice que te moriste con los ojos abiertos, y que ni siquiera los carceleros de Franco pudieron cerr\u00e1rtelos, tal era el af\u00e1n con el que aferrabas a la vida. Es una leyenda hermosa, pero probablemente ideada en torno a otro de tus \u00faltimos poemas, A mi hijo, que empieza justamente as\u00ed.<\/p>\n<p><em>Te has negado a cerrar los ojos, muerto m\u00edo<\/em><br \/>\n<em>abiertos ante el cielo como dos golondrinas<\/em><\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1984, cuando muri\u00f3 Manuel Miguel, exhumaron tus restos para devolverlo a tu lado. Y fue como una met\u00e1fora liberadora poder por fin apartar la tierra con los dientes, a dentelladas secas y calientes. Fue la manera de encontrarte, de besarte la noble calavera, de desamordazarte, de regresarte. Poco despu\u00e9s muri\u00f3 Josefina, tu musa, y desde entonces repos\u00e1is juntos los tres.<\/p>\n<p>Hace ochenta a\u00f1os que te mataron, Miguel, hoy tambi\u00e9n es primavera y ya empiezan a asomar las aladas almas de las rosas de los almendros de nata. Recordarte hace que me duela hasta el aliento, pero suerte que no soy yo el \u00fanico que te requiero. \u00a1Cu\u00e1ntas cosas de las que hablar, compa\u00f1ero del alma, compa\u00f1ero!<\/p>\n<p>Fuente: P\u00fablico (<a href=\"https:\/\/www.publico.es\/actualidad\/poeta-muerte.html\">https:\/\/www.publico.es\/actualidad\/poeta-muerte.html<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se cumplen este 28 de marzo 80 a\u00f1os del fallecimiento del gran poeta comunista Miguel Hern\u00e1ndez. 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