{"id":1157,"date":"2009-06-18T00:00:00","date_gmt":"2009-06-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1157"},"modified":"2020-02-23T14:46:21","modified_gmt":"2020-02-23T13:46:21","slug":"descanso-obligatorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1157","title":{"rendered":"Descanso obligatorio"},"content":{"rendered":"<p><em>O c\u00f3mo claudicar sin ayuda y sin esfuerzo<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La Calle del Medio (Cuba)<\/p>\n<p>\u201cManeje su carro con un solo dedo\u201d, \u201cconozca el mundo sin salir de casa\u201d, \u201cendurezca sus gl\u00fateos sin levantarse del sill\u00f3n\u201d, \u201ch\u00e1gase millonario sin esfuerzo\u201d, \u201ccompre desde su hogar\u201d, \u201clo hacemos todo por usted\u201d, \u201chable m\u00e1s tiempo, m\u00e1s lejos, m\u00e1s barato\u201d, \u201cbeba, coma, duerma, r\u00e1squese, mire\u201d, \u201cno lo piense m\u00e1s: haga da\u00f1o\u201d, \u201cnosotros disparamos mientras usted descansa\u201d, \u201cproduzca diez toneladas de basura con un solo euro\u201d, \u201cmate m\u00e1s ni\u00f1os a menos precio\u201d, \u201cmut\u00edlese gratis\u201d, \u201cdestruya el planeta desde la pantalla de su ordenador\u201d, \u201cno lea, no piense, no luche, no se canse, no viva: vea la televisi\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Con poco dinero y casi sin ning\u00fan trabajo, es verdad, se puede renunciar a la libertad e incluso a la supervivencia. Lo \u00fanico que no cuesta nada es la esclavitud; lo \u00fanico que no requiere esfuerzo es la derrota; lo m\u00e1s c\u00f3modo de todo es dejarse destruir. Sin manos, desde casa, con un solo dedo, dejando resbalar apenas la mirada sobre una superficie plana se introducen muchos m\u00e1s efectos que levantando piedras o cortando le\u00f1a (o, claro, construyendo escuelas o curando heridas). Los monjes y eremitas medievales se retiraban del mundo, y lo contemplaban desde fuera, para no intervenir en \u00e9l; las clases medias capitalistas, al contrario, se refugian en la contemplaci\u00f3n como en la m\u00e1s eficaz y destructiva forma de intervenci\u00f3n. Por eso, y no por nostalgias reaccionarias o cristianas vocaciones de martirio, hay que desconfiar de todo lo que puede hacer uno mismo sin ayuda y de todo lo que podemos lograr sin demasiada fatiga. En una sociedad que da tantas facilidades para perder el juicio, que hace tan llevadero matarse y tan irresistiblemente placentero dejar caer las cosas al suelo, que proporciona tantas comodidades para que aumentemos nuestra ignorancia y concede tan generosos cr\u00e9ditos y subvenciones para que despreciemos a los otros o hagamos ricas a las multinacionales, podemos tener la casi total seguridad de que si algo nos da pereza \u2013si algo nos molesta- es porque vale la pena. En una sociedad que nos obliga precisamente a no hacer ning\u00fan esfuerzo, que nos impone la pasividad m\u00e1s divertida, que nos fuerza a no sentirnos jam\u00e1s inc\u00f3modos, perturbados o vigilantes, que nos constri\u00f1e tir\u00e1nicamente a estar siempre satisfechos, podemos estar casi seguros de que <i>precisamente todo aquello que no queremos hacer<\/i> nos vuelve un poco m\u00e1s libres. En una sociedad tan totalitariamente favorable, tan poderosamente benigna, tan dictatorialmente confortable, he acabado por adoptar este principio: si algo no me gusta, es que es bueno; si no lo deseo es que es bello; si no tengo ganas de hacerlo, es que es liberador. Cada vez apetece menos leer, ser solidario, mirar un \u00e1rbol: he ah\u00ed el deber, he ah\u00ed la libertad. Cada vez nos cuesta menos ver la televisi\u00f3n, conectarnos a Internet, usar el celular: he ah\u00ed una manifestaci\u00f3n tan feroz del poder ajeno y de la propia sumisi\u00f3n como lo son la explotaci\u00f3n laboral o la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso que el fil\u00f3sofo Bernard Stiegler llama \u201cproletarizaci\u00f3n\u201d del consumidor, privado del control sobre su ocio al igual que el obrero est\u00e1 privado del control sobre su trabajo, no puede separarse de ciertos medios \u2013 las nuevas tecnolog\u00edas- que conviene juzgar tambi\u00e9n desde este punto de vista antes de incorporarlas acr\u00edticamente a nuestra existencia como instrumentos de emancipaci\u00f3n. He dicho otras veces que la diferencia entre un martillo y una conexi\u00f3n a Internet es la que existe entre una herramienta, prolongaci\u00f3n del cuerpo en el mundo, y un \u00f3rgano, que es siempre, por el contrario, la intromisi\u00f3n del mundo en el propio cuerpo. Es m\u00e1s f\u00e1cil manejar el propio ri\u00f1\u00f3n que el propio martillo y por eso es m\u00e1s dif\u00edcil vivir sin un ri\u00f1\u00f3n que vivir sin un martillo. Pero es m\u00e1s f\u00e1cil imponer nuestra voluntad a un martillo que a un ri\u00f1\u00f3n y por eso es m\u00e1s dif\u00edcil ser esclavizado por un martillo que por un ri\u00f1\u00f3n. La facilidad tecnol\u00f3gica, como la facilidad consumidora (y por razones muy parecidas), es una dictadura org\u00e1nica frente a la cual nuestra \u00fanica libertad posible consiste en defendernos de ella. Frente a un martillo somos libres cuando nos decidimos a usarlo; frente a un ri\u00f1\u00f3n, s\u00f3lo ser\u00edamos libres si pudi\u00e9semos decidir <i>no<\/i> usarlo. Por la misma raz\u00f3n, somos libres cuando abrimos un libro; pero s\u00f3lo somos libres cuando <i>cerramos<\/i> el ordenador (o el celular o la televisi\u00f3n).<\/p>\n<p>Ahora bien, una libertad s\u00f3lo negativa frente a un \u00f3rgano vivo es una locura; es casi un delito; es, en cualquier caso, una autolesi\u00f3n. No es libertad. La evidencia de esta limitaci\u00f3n de la voluntad introducida en nuestras vidas por la televisi\u00f3n o por Internet, tanto m\u00e1s restrictiva cuanto m\u00e1s se multiplican los canales y las p\u00e1ginas digitales, se manifiesta en el hecho de que la \u00fanica opci\u00f3n verdaderamente libre frente a ellas (el <i>off<\/i>) es <i>la violencia<\/i>. En la antigua Roma, el fuego del templo de las vestales deb\u00eda mantenerse siempre encendido como condici\u00f3n misma de la continuidad de la vida; y su extinci\u00f3n, castigada de la forma m\u00e1s severa, era al mismo tiempo una cat\u00e1strofe y la causa de nuevas cat\u00e1strofes. Hoy, la continuidad de la vida est\u00e1 garantizada por los flujos de im\u00e1genes ininterrumpidos de las redes inform\u00e1ticas y televisivas; mientras nosotros dormimos, nuestro ri\u00f1\u00f3n funciona; mientras nosotros dormimos, la CNN sigue emitiendo; mientras nosotros dormimos, Internet sigue activo. La Vida no est\u00e1 ya en los templos ni en las f\u00e1bricas metal\u00fargicas ni \u2013por supuesto- en el ojo siempre vigilante del Dios omnipotente; las nuevas tecnolog\u00edas, frente a cuyas im\u00e1genes manufacturadas pasamos muchas m\u00e1s horas que frente a nuestras monta\u00f1as, nuestros hijos o nuestros novios, han sustituido y concentrado todos estas funciones biol\u00f3gicas y religiosas. Ellas son la Vida, de la que intermitentemente, en ratos ciegos, cuando nos apartamos de la mesa o del sal\u00f3n para preparar la comida, ir al trabajo, frecuentar a los amigos o sencillamente tomar el sol, quedamos tr\u00e1gicamente <i>fuera<\/i>. \u00bfDesconectarnos de Internet? \u00bfApagar la televisi\u00f3n? Distintos estudios sociol\u00f3gicos han llamado la atenci\u00f3n sobre la angustia que, sobre todo en los sectores m\u00e1s vulnerables, produce una <i>pantalla oscura<\/i>. La \u00fanica decisi\u00f3n verdaderamente libre que podemos tomar una vez las nuevas tecnolog\u00edas han entrado en casa (la de <i>apagarlas<\/i>) se parece bastante a una eutanasia. Es como si todos los d\u00edas tuvi\u00e9semos que asumir la responsabilidad de dejar morir a un pariente hospitalizado; como si todos los d\u00edas se nos exigiese el gesto repetido (castigo griego, como el de S\u00edsifo o Prometeo) de desconectar nuestro cuerpo de los cables y aparatos que lo mantienen conectado a la Vida. Demasiada responsabilidad para que la asuman los ancianos, los ni\u00f1os, los solitarios, los deprimidos, los abandonados, los cansados, que son la mayor\u00eda en este mundo.<\/p>\n<p>La ilusi\u00f3n de la Vida habr\u00e1 que combatirla recuperando la sociedad misma en el exterior. Pero la tecnolog\u00eda audiovisual no es s\u00f3lo una ilusi\u00f3n: es tambi\u00e9n un formato, un aparato. Y si la memoria pol\u00edtica y moral de la humanidad puede borrarse de un plumazo, no ocurre lo mismo con la memoria tecnol\u00f3gica. La humanidad futura sabr\u00e1 fabricar la bomba at\u00f3mica; la humanidad futura tendr\u00e1 televisi\u00f3n y telefon\u00eda m\u00f3vil y ri\u00f1ones inform\u00e1ticos que no se dejar\u00e1n nunca manejar del todo. Precisamente por eso es necesario recuperar la sociedad misma; porque la \u00fanica manera de <i>frenar<\/i> la tecnolog\u00eda, e incluso de usarla a nuestro favor, es que la gestione una sociedad consciente y libre y no la voluntad individual de miles de apetencias y gustos y caprichos activados \u2013y emocionados- por la facilidad inmensa, y el placer insuperable, de hacerlo todo pedazos sin moverse del sill\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Descanso obligatorio<\/p>\n<p>O c\u00f3mo claudicar sin ayuda y sin esfuerzo<\/p>\n<p>Santiago Alba Rico<\/p>\n<p>La Calle del Medio (Cuba)<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3],"tags":[],"class_list":["post-1157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-condiciones-de-vida"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1157"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1157\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}