{"id":1159,"date":"2009-06-19T00:00:00","date_gmt":"2009-06-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1159"},"modified":"2020-02-25T04:11:02","modified_gmt":"2020-02-25T03:11:02","slug":"estado-y-sociedad-civil-en-gramsci","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1159","title":{"rendered":"Estado y sociedad civil en Gramsci"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en la Revista <em>Herramienta<\/em> (www.herramienta.com.ar)<\/p>\n<p>Encontrar la identidad real bajo la aparente diferenciaci\u00f3n y contradicci\u00f3n, y encontrar la sustancial diversidad bajo la aparente identidad es la m\u00e1s delicada, incomprendida y no obstante esencial dote del cr\u00edtico de las ideas y del historiador del desarrollo hist\u00f3rico. (<i>C<\/i> 24, \u00a7 3, Vol. 6, p. 166.)<\/p>\n<p>El objetivo de este art\u00edculo es proceder a una reconstrucci\u00f3n del concepto gramsciano de Estado, a fin de superar el falso antagonismo establecido entre estos conceptos y revalorizar el car\u00e1cter unitario y org\u00e1nico del pensamiento de Gramsci. El punto de partida para el an\u00e1lisis del concepto de Estado puede ser una nota, ya presente en el <i>Primer Cuaderno<\/i>, titulada <i>La concepci\u00f3n del Estado seg\u00fan la productividad [funci\u00f3n] de las clases sociales.<\/i> En esa nota afirmaba Gramsci: \u00abPara las clases productivas (burgues\u00eda capitalista y proletariado moderno) el Estado no es concebible m\u00e1s que como forma concreta de un determinado mundo econ\u00f3mico, de un determinado sistema de producci\u00f3n.\u00bb (<i>C<\/i> 1, \u00a7 150, Vol 1, p.188.)<a name=\"_ftnref2\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn2\">[1]<\/a> El Estado es la expresi\u00f3n, en el terreno de las superestructuras, de una determinada forma de organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n. As\u00ed, la conquista del poder y la afirmaci\u00f3n de un nuevo mundo econ\u00f3mico y productivo son inseparables y es de esta condici\u00f3n unitaria que surge la propia unidad de la clase que es, al mismo tiempo, pol\u00edtica y econ\u00f3micamente dominante.<\/p>\n<p>Esta definici\u00f3n es, sin embargo, s\u00f3lo un punto de partida. En este marco preliminar no hay respuestas satisfactorias para preguntas pertinentes. Gramsci es consciente de estas dificultades. Incluso en este par\u00e1grafo plantea la necesidad de concebir esa rela\u00e7i\u00f3n entre econom\u00eda e pol\u00edtica sin descuidar las complejas relaciones existentes entre el desarrollo econ\u00f3mico y pol\u00edtico local (nacional) e internacional. As\u00ed como el proceso de racionalizaci\u00f3n por medio del cual los intelectuales hacen que la funci\u00f3n hist\u00f3rica del Estado aparezca como determinaci\u00f3n de lo absoluto.<\/p>\n<p>La segunda versi\u00f3n de esta nota, incluida en el <i>Cuaderno 10<\/i>, revela que Gramsci consideraba necesario extremar los cuidados para impedir la constituci\u00f3n de una concepci\u00f3n reduccionista del Estado. Esta nueva versi\u00f3n muestra un esfuerzo creciente del autor a lo largo de los <i>Cuadernos<\/i> apuntando a depurar el materialismo hist\u00f3rico de todo residuo economicista. Este empe\u00f1o se hace cada vez m\u00e1s evidente a medida que la redacci\u00f3n avanza en el tiempo y que las notas anteriores son retomadas en los Cuadernos especiales (cf. Cospito, 2000, p. 101). En la segunda versi\u00f3n del texto que aqu\u00ed est\u00e1 siendo analizado, el marxista italiano reproduce un importante pasaje de la versi\u00f3n original, pero agrega algunos cuidados:<\/p>\n<p>Aunque es cierto que para las clases productivas fundamentales (burgues\u00eda capitalista y proletariado moderno) el Estado no es concebible m\u00e1s que como forma concreta de un determinado mundo econ\u00f3mico, de un determinado sistema de producci\u00f3n, no se ha establecido que la relaci\u00f3n de medio y fin sea f\u00e1cilmente determinable y adopte el aspecto de un esquema simple y obvio a primera vista. (<i>C <\/i>10-II, \u00a7 61, Vol 4, p-232.)<\/p>\n<p>Las precauciones tomadas por el marxista italiano est\u00e1n plenamente justificadas. \u00bfC\u00f3mo explicar, por ejemplo, el caso de su propio pa\u00eds en el siglo XIX sin tomar esos recaudos y evitar una concepci\u00f3n instrumentalista? La necesidad de renovaci\u00f3n del Estado italiano no fue definida por una profunda transformaci\u00f3n en la estructura social. Aunque esta transformaci\u00f3n estuviese en curso, a\u00fan no hab\u00eda generado fuerzas sociales progresivas suficientemente vigorosas como para dirigir el cambio social. Las fuerzas sociales emergentes representaban, m\u00e1s que una fuerza presente, las posibilidades del futuro. Los cambios que se procesaban en el Estado no reflejaban una organizaci\u00f3n econ\u00f3mica previamente existente. La renovaci\u00f3n del Estado italiano preced\u00eda as\u00ed a la modernizaci\u00f3n de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de esa realidad que se presentaba en el terreno nacional italiano, hab\u00eda una situaci\u00f3n internacional favorable a la expansi\u00f3n y la victoria de esas fuerzas. Y fue la combinaci\u00f3n entre las fuerzas progresivas escasas e insuficientes y esta situaci\u00f3n internacional lo que permiti\u00f3 la renovaci\u00f3n del Estado italiano y determin\u00f3 los l\u00edmites en que se dio la misma (<i>C<\/i> 10\/II, \u00a7 61, Vol. 4, p. 232). El caso italiano muestra que las relaciones entre el Estado capitalista y el mundo econ\u00f3mico (relaciones entre superestructura y estructura) no pueden ser determinadas f\u00e1cilmente bajo la forma de un simple esquema. Para comprenderlas es necesario tener en mente que estos dos conjuntos forman una totalidad que posee, en su interior, diversas temporalidades. Este desencuentro de los tiempos de las superestructuras y las estructuras constituye la mayor dificultad que enfrentan las teor\u00edas instrumentalistas del Estado que, defini\u00e9ndolo como mero reflejo del mundo econ\u00f3mico, no consiguen explicar las transiciones al capitalismo, en las cuales la transformaci\u00f3n del Estado se anticipa a la plena transformaci\u00f3n del mundo econ\u00f3mico (cf. Saes, 1994, p. 20).<\/p>\n<p>El desarrollo de la econom\u00eda y de la pol\u00edtica se encuentra \u00edntimamente vinculado y marcado por influencias, acciones y reacciones rec\u00edprocas, por las luchas que protagonizan las clases en presencia y las formas superestructurales de \u00e9stas en el terreno nacional e internacional. Reconocer estos v\u00ednculos no implica admitir que transformaciones en el mundo econ\u00f3mico provoquen una reacci\u00f3n inmediata que modifique las formas superestructurales, o viceversa. Cierto desajuste entre los cambios ocurridos en estos conjuntos es, incluso, previsible, a\u00fan cuando exista una tendencia a la adecuaci\u00f3n de uno con el otro. Esta tendencia no es sino la b\u00fasqueda de una optimizaci\u00f3n de las condiciones de producci\u00f3n y reproducci\u00f3n de las relaciones sociales capitalistas a trav\u00e9s de la unidad econ\u00f3mica y pol\u00edtica de la clase dominante, unidad que se procesa en el Estado.<\/p>\n<p>De esta manera, el \u00abEstado es concebido como organismo propio de un grupo, destinado a crear las condiciones favorables para la m\u00e1xima expansi\u00f3n del grupo mismo\u00bb (<i>C<\/i> 13, \u00a7 17, Vol. 5, p. 37).<a name=\"_ftnref3\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn3\">[2]<\/a> Pero atenci\u00f3n, esta expansi\u00f3n, para ser llevada a cabo eficazmente, no puede aparecer como la realizaci\u00f3n de los intereses exclusivos de los grupos directamente beneficiados. Debe presentarse como una expansi\u00f3n universal -expresi\u00f3n de toda la sociedad-, a trav\u00e9s de la incorporaci\u00f3n a la vida estatal de las reivindicaciones e intereses de los grupos subalternos, apart\u00e1ndolos de su l\u00f3gica propia y encuadr\u00e1ndolos en el orden vigente. Incorporaci\u00f3n esta que es el resultado contradictorio de luchas permanentes y de la formaci\u00f3n de equilibrios inestables y de relaciones de fuerza entre las clases. Proceso limitado por las necesidades de reproducci\u00f3n del propio orden y que se limita, por lo tanto, al nivel de las reivindicaciones econ\u00f3mico-corporativas.<\/p>\n<p>Llegamos as\u00ed al punto de la exposici\u00f3n en el que se hace necesario precisar los contornos del Estado. Los elementos generales fueron en gran medida presentados y el lector m\u00e1s atento y familiarizado con el tema no tendr\u00e1 muchas dificultades en prever adonde se quiere llegar. El Estado es aqu\u00ed, entendido en su sentido org\u00e1nico y m\u00e1s amplio como el conjunto formado por la sociedad pol\u00edtica y la sociedad civil. Es en el <i>Cuaderno<\/i> 6, redactado entre noviembre de 1930 y enero de 1932 (compuesto en su mayor parte por textos B) que esa definici\u00f3n es presentada de modo expl\u00edcito por Gramsci, bajo el concepto de \u00abEstado integral\u00bb.<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n aparece por primera vez cuando el marxista sardo analiza el proceso de constituci\u00f3n de un orden social despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789, en la cual la burgues\u00eda \u00abpudo presentarse como \u2018Estado\u2019 integral, con todas las fuerzas intelectuales y morales necesarias y suficientes para organizar una sociedad completa y perfecta.\u00bb (<i>C<\/i> 6, \u00a7 87, Vol. 3, p.18) La construcci\u00f3n del texto gramsciano se pone en conexi\u00f3n evidente con el prefacio de 1859<a name=\"_ftnref4\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn4\">*<\/a>. Habiendo reunido las condiciones necesarias y suficientes para la superaci\u00f3n del antiguo orden, la burgues\u00eda puede proceder a la completa reorganizaci\u00f3n de la sociedad. En el mismo sentido, haciendo referencia al desarrollo pol\u00edtico de la Revoluci\u00f3n Francesa despu\u00e9s de 1793, Gramsci se refer\u00eda a la iniciativa jacobina de<\/p>\n<p>unificar dictatorialmente los elementos constitutivos del Estado en sentido org\u00e1nico y m\u00e1s amplio (Estado propiamente dicho y sociedad civil) en una desesperada b\u00fasqueda de apretar en un pu\u00f1o toda la vida popular y nacional, pero que aparece tambi\u00e9n como la primera ra\u00edz del Estado moderno laico independiente de la Iglesia, que busca y encuentra en s\u00ed mismo, en su vida compleja, todos los elementos de su personalidad hist\u00f3rica. (<i>C <\/i>6, \u00a7 87, Vol 3, p.75.)<\/p>\n<p>Queda claro que la definici\u00f3n de Estado esbozada hasta aqu\u00ed intenta evitar una concepci\u00f3n que lo reduzca al aparato coercitivo. La construcci\u00f3n del consenso tambi\u00e9n encuentra lugar en este Estado. De manera resumida, pero no por ello menos significativa, Gramsci presenta su concepci\u00f3n de manera ya cl\u00e1sica, \u00abEstado = sociedad pol\u00edtica + sociedad civil, o sea hegemon\u00eda acorazada de coerci\u00f3n\u00bb (<i>C <\/i>6, \u00a7 88, Vol. 3, p. 76) o, como dir\u00e1 m\u00e1s adelante en el mismo <i>Cuaderno<\/i>, \u00abEstado (en el significado integral: dictadura + hegemon\u00eda\u00bb (<i>C <\/i>6, \u00a7 155, Vol. 3, p.112). Es esta definici\u00f3n la que Christine Buci-Gluksmann sintetiza con la f\u00f3rmula \u00abEstado ampliado\u00bb (1980, p. 126-148). Aunque fuerte, esta f\u00f3rmula puede generar, y ha generado, simplificaciones excesivas y algunas confusiones; por esa raz\u00f3n son prudentes las observaciones de Liguori al respecto:<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sentido puede tener la definici\u00f3n de esta categor\u00eda de Estado <i>ampliado<\/i>? Me parece indicar al mismo tiempo dos hechos: por un lado, toma el nexo dial\u00e9ctico, de unidad\/distinci\u00f3n, del Estado y de la sociedad civil sin \u00absuprimir\u00bb ninguno de los dos t\u00e9rminos; por otro indica tambi\u00e9n, contextualmente, que esta unidad adviene, si se me permite la expresi\u00f3n, <i>bajo la hegemon\u00eda del Estado<\/i>. (Liguori, 2004, p. 208.)<\/p>\n<p>En el mismo sentido, Prestipino (2004, p\u00e1gs. 70-71) afirma que el esquema rudimentario Estado = coerci\u00f3n y sociedad civil = hegemon\u00eda es contrario al complejo an\u00e1lisis gramsciano, en el que no existe una r\u00edgida divisi\u00f3n de tareas entre las dos esferas y, por lo contrario, apunta a dar cuenta de las nuevas tareas hegem\u00f3nicas a cargo del Estado.<\/p>\n<p>Dejar\u00e9 de lado por ahora el t\u00e9rmino hegemon\u00eda, no sin antes mencionar que aqu\u00ed es usado como sin\u00f3nimo de <i>consenso<\/i> -distinto de <i>coerci\u00f3n<\/i>&#8211; o de <i>direcci\u00f3n <\/i>-diferente de <i>dominaci\u00f3n<\/i>&#8211; de una clase o un grupo social sobre las clases e grupos aliados. Tomemos estos dos t\u00e9rminos clave: sociedad pol\u00edtica y sociedad civil. El concepto de sociedad pol\u00edtica est\u00e1 claro en el texto gramsciano. Se trata del Estado en sentido estricto, o sea el aparato gubernamental encargado de la administraci\u00f3n directa y del ejercicio legal de la coerci\u00f3n sobre aquellos que no consienten, ni activa ni pasivamente. Es tambi\u00e9n llamado en los <i>Cuadernos<\/i> \u00abEstado pol\u00edtico\u00bb o \u00abEstado-gobierno\u00bb. Gramsci no abandona en ning\u00fan momento esta dimensi\u00f3n del Estado, es decir, no pierde de vista su dimensi\u00f3n coercitiva, aunque no reduzca el Estado a esa dimensi\u00f3n. Retengamos esta idea, para volver a ella posteriormente.<\/p>\n<p>M\u00e1s compleja es la definici\u00f3n del concepto de sociedad civil. Ya sea porque en el texto gramsciano el concepto tiene contornos bastante imprecisos; ya sea porque no exista una sola definici\u00f3n para el t\u00e9rmino; ya sea porque en el lenguaje pol\u00edtico contempor\u00e1neo el t\u00e9rmino \u00absociedad civil\u00bb fue incorporado, haciendo muchas veces referencia al propio Gramsci, pero con un sentido diferente; ya sea por todo esto, la confusi\u00f3n es grande.<a name=\"_ftnref5\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn5\">[3]<\/a><\/p>\n<p><b>La lectura de Bobbio y sus herederos<\/b><\/p>\n<p>Responsable de una parte considerable de esta confusi\u00f3n es la influyente interpretaci\u00f3n de Norberto Bobbio (1975) sobre el concepto de sociedad civil en Gramsci. Identificando una dicotom\u00eda entre sociedad civil y Estado en el pensamiento gramsciano, Bobbio afirm\u00f3 que Gramsci se alej\u00f3 de la aceptaci\u00f3n marxista del primer t\u00e9rmino. Mientras que para Marx el momento de la sociedad civil coincidir\u00eda con la base material de la sociedad, la estructura, por oposici\u00f3n a la superestructura, para el marxista italiano, la sociedad civil \u00abno pertenecer\u00eda al momento de la estructura, sino al de la superestructura\u00bb (\u00eddem, p\u00e1g. 85). Seg\u00fan Bobbio, Gramsci compartir\u00eda con Marx, sin embargo, la idea de que la sociedad civil determinar\u00eda el conjunto del desarrollo hist\u00f3rico: \u00abtanto en Marx como en Gramsci la sociedad civil, no el Estado como en Hegel, representa el momento activo y positivo del desarrollo hist\u00f3rico. Pero en Marx este momento activo y positivo es estructural, mientras que para Gramsci es superestructural\u00bb (\u00eddem, p\u00e1g. 86). Para sostener su tesis, Bobbio toma como punto de partida una nota de Gramsci sobre los intelectuales:<\/p>\n<p>Es posible, por ahora, establecer dos grandes \u00abplanos\u00bb superestructurales, el que se puede llamar \u00abde la sociedad civil\u00bb, o sea del conjunto de organismos vulgarmente llamados \u00abprivados\u00bb, y el de la \u00absociedad pol\u00edtica o Estado\u00bb y que corresponden a la funci\u00f3n de \u00abhegemon\u00eda\u00bb que el grupo dominante ejerce en toda la sociedad y al de \u00abdominio directo\u00bb o de mando que se expresan en el Estado y en el gobierno \u00abjur\u00eddico\u00bb. (<i>C <\/i>12, \u00a7 1, Vol 4, p. 357 y Bobbio, 1975, p. 85.)<\/p>\n<p>Esta es, sin duda, la acepci\u00f3n m\u00e1s frecuente que el t\u00e9rmino <i>sociedad civil<\/i> tiene en los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>.<i> <\/i>En esta acepci\u00f3n, la <i>sociedad civil<\/i> es entendida como el \u00abconjunto de organismos vulgarmente llamados &#8216;privados'\u00bb. Sobre estos \u00aborganismos\u00bb es importante destacar su car\u00e1cter material, como hace Gramsci en el ya citado <i>Cuaderno 6<\/i>, utilizando de manera precisa las expresiones \u00abaparato hegem\u00f3nico de un grupo social\u00bb (<i>C <\/i>6, \u00a7 136, Vol.3, p. 104) y \u00abaparato \u2018privado\u2019 de hegemon\u00eda\u00bb (<i>C <\/i>6, \u00a7 136, Vol.3, p. 105). Se destaca as\u00ed la materialidad de los procesos de conformaci\u00f3n de una hegemon\u00eda (Cf. Liguori, 2004, p. 221). La lucha de hegemon\u00edas no es s\u00f3lo una lucha entre \u00abconcepciones del mundo\u00bb, como por ejemplo aparece en el <i>Cuaderno 10<\/i>; es tambi\u00e9n una lucha de los aparatos que funcionan como soportes materiales de estas ideolog\u00edas, organiz\u00e1ndolas y difundi\u00e9ndolas.<\/p>\n<p>La lista de tales aparatos hegem\u00f3nicos es grande pero notoria: iglesias, escuelas, asociaciones privadas, sindicatos, partidos y prensa son algunos de ellos. La funci\u00f3n de estos organismos es articular el consenso de las grandes masas y la adhesi\u00f3n de estas a la orientaci\u00f3n social impresa por los grupos dominantes. Este conjunto de organismos, no obstante, no es socialmente indiferenciado. Los cortes de clase y las luchas entre los diferentes grupos sociales atraviesan a los aparatos hegem\u00f3nicos y los contraponen entre s\u00ed. Este alerta se justifica en la medida en que, en el vocabulario pol\u00edtico actual, se ha vuelto preponderante un concepto tocquevilliano de \u00absociedad civil\u00bb. En este concepto, sociedad civil pas\u00f3 a significar un conjunto de asociaciones situadas fuera de la esfera estatal, indiferenciadas y potencialmente progresistas, agentes de transofrmaci\u00f3n social y portadoras de intereses universales no contradictorios. Tal concepci\u00f3n es compartida impl\u00edcitamente por Bobbio cuando afirma una positividad inmanente a esta esfera.<\/p>\n<p>Es importante llamar la atenci\u00f3n sobre lo que Simone Chambers y Jefrey Kopstein (2001) llamaron adecuadamente \u00ab<i>bad civil society<\/i>\u00ab: el desarrollo de corrientes autoritarias o, incluso totalitarias, en el interior de la propia sociedad civil y no en sus m\u00e1rgenes, como fue el caso del nazismo en la Rep\u00fablica de Weimar o del fascismo en la Italia de Gramsci. Percibida no como un todo indiferenciado, sino como un conjunto marcado por profundos antagonismos de clase, la sociedad civil pierde su velo ilusorio. No se trata s\u00f3lo de la distribuci\u00f3n desigual de recursos comunicativos que impidan el libre acceso a la esfera p\u00fablica; se trata tambi\u00e9n de la defensa de dise\u00f1os societarios antag\u00f3nicos. En cambio de lugar de universalizaci\u00f3n de intereses particularistas la sociedad civil pasa a ser vista como un espacio de la lucha de clases y de la afirmaci\u00f3n de proyectos antag\u00f3nicos (cf. Dias, 1996, p. 66-68). La estrategia pol\u00edtica de ocupaci\u00f3n de espacios en la sociedad civil, sostenida en una lectura reformista, cuando no liberal, de Gramsci, no tiene sentido para el autor de los <i>Cuadernos<\/i>. De lo que se trata es de la creaci\u00f3n de nuevos espacios aut\u00f3nomos de las clases subalternas y de la negaci\u00f3n de los espacios pol\u00edticos de las clases dominantes.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de afirmar la positividad inmanente de la sociedad civil, Bobbio le atribuy\u00f3 el papel de determinaci\u00f3n de la historia. Seg\u00fan Bobbio, el concepto de sociedad civil expresado por Gramsci derivar\u00eda directamente de Hegel y no de Marx, al contrario de que muchos creen. Pues es en Hegel que la sociedad civil comprender\u00eda no s\u00f3lo el momento de las relaciones econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n las formas de organizaci\u00f3n espont\u00e1neas, as\u00ed como las formas de organizaci\u00f3n espont\u00e1neas y voluntarias que \u00e9l identifica con las corporaciones, consideradas por el fil\u00f3sofo alem\u00e1n \u00abla segunda ra\u00edz <i>\u00e9tica<\/i> del Estado, la que est\u00e1 fundada en la sociedad civil\u00bb (Hegel, 2003, \u00a7 255, p. 68). La f\u00f3rmula hegeliana aparece de un modo casi literal en un esclarecedor texto A insertado por Gramsci en el <i>Cuaderno 6<\/i> y citado tambi\u00e9n por Bobbio:<\/p>\n<p>Hay que distinguir la sociedad civil tal como la entiende Hegel y en el sentido en que a menudo se emplea en estas notas (o sea en el sentido de hegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural de un grupo social sobre la sociedad entera, <i>como contenido \u00e9tico del Estado<\/i>) del sentido que le dan los cat\u00f3licos, para los cuales la sociedad civil es, por el contrario, la sociedad pol\u00edtica o el Estado, en confrontaci\u00f3n con la sociedad familiar y de la Iglesia. (<i>C <\/i>6, \u00a7 24, Vol.3, p. 28.)<\/p>\n<p>As\u00ed, la proximidad de la f\u00f3rmula gramsciana con la de Hegel no s\u00f3lo es evidente, sino asumida por el propio Gramsci. Sin embargo, debe notarse que el conocimiento que Gramsci pose\u00eda de la obra de Hegel no siempre era consistente (cf. nota Semeraro, 2001, p\u00e1g. 134, a partir del an\u00e1lisis de <i>C<\/i> 1, \u00a7 152, Vol. 1, p. 190-191). Era probablemente a partir de Croce que el marxista sardo se aproximaba a Hegel. Le cabe a Bobbio el m\u00e9rito de destacar de manera enf\u00e1tica este nexo Gramsci-Hegel. Pero no es posible deducir a partir de este nexo la afirmaci\u00f3n de que Gramsci, apropi\u00e1ndose libremente del concepto hegeliano, haya atribuido a la sociedad civil (y, por lo tanto, a la superestructura) el lugar activo que le atribuy\u00f3 Marx.<\/p>\n<p>La aproximaci\u00f3n de Gramsci a Hegel por parte del fil\u00f3sofo turin\u00e9s tendr\u00eda como prop\u00f3sito marcar el rompimiento del sardo con la teor\u00eda marxista y su reconversi\u00f3n a un idealismo. Como un \u00abte\u00f3rico de las superestructuras\u00bb el marxista sardo ver\u00eda, de este modo, reducida su teor\u00eda a la denominada \u00abhistoria \u00e9tico-pol\u00edtica\u00bb de Benedetto Croce (cf. Semeraro, 2001, p. 185). La cr\u00edtica recurrente que Gramsci realiza, principalmente en el <i>Cuaderno 10, a la hip\u00f3stasis del momento \u00e9tico-pol\u00edtico por parte de Croce desautoriza, sin embargo, esta reducci\u00f3n.<\/i><\/p>\n<p>Coutinho (1999, p. 122) critica adecuadamente la interpretaci\u00f3n de Bobbio, afirmando que si el concepto de sociedad civil de Gramsci no es el mismo de Marx, no habr\u00eda raz\u00f3n para atribuirle la misma funci\u00f3n de determinaci\u00f3n en \u00faltima instancia. Y de hecho no hay en el texto gramsciano nada que permita afirmar que el marxista sardo haya reinvertido a Hegel, coloc\u00e1ndolo de nuevo sobre su cabeza, y que haya postulado a la supereestructura como determinante del proceso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>El argumento de Bobbio se revela a\u00fan m\u00e1s fr\u00e1gil cuando se analizan los dem\u00e1s sentidos que el concepto de sociedad civil asume en el pensamiento gramsciano. Como ha advertido Texier, el propio pasaje citado por Bobbio revela que Gramsci define \u00abfrecuentemente\u00bb (\u00ab<i>spesso<\/i>\u00ab<i>, <\/i>en el texto en italiano), pero no de manera exclusiva, a la sociedad civil como el lugar de \u00abhegemon\u00eda pol\u00edtica y cultural de un grupo social\u00bb (Texier, 1988, p\u00e1g. 8). De hecho, \u00e9ste parece no ser el \u00fanico significado que Gramsci atribuy\u00f3 al t\u00e9rmino sociedad civil. Veamos, por ejemplo, un pasaje del \u00a7 19 del <i>Cuaderno 13<\/i>, titulado <i>Algunos aspectos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos del \u00abeconomismo\u00bb<\/i>:<\/p>\n<p>El planteamiento del movimiento del librecambio se basa en un error te\u00f3rico cuyo or\u00edgen pr\u00e1ctico no es dif\u00edcil de identificar: en la distincion entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil, que de distinci\u00f3n metodol\u00f3gica es convertida en distincion org\u00e1nica y presentada como tal. As\u00ed se afirma que la actividad econ\u00f3mica es propia de la sociedad civil y que el Estado no debe intervenir en su reglamentaci\u00f3n. Pero como en la realidad efectiva sociedad civil y Estado se identifican, hay que establecer que tambi\u00e9n el librecambismo es una \u00abreglamentaci\u00f3n\u00bb de car\u00e1cter estatal, introducida y mantenida por via legislativa y coactiva: es un hecho de voluntad conciente de sus propios fines y no la expresi\u00f3n espont\u00e1nea, autom\u00e1tica, del hecho econ\u00f3mico. (<i>C <\/i>13, \u00a7 18, Vol.5, p. 41.)<\/p>\n<p>La idea de que Gramsci haya excluido a la econom\u00eda capitalista de la sociedad civil, en contraposici\u00f3n con Marx e incluso con Hegel<a name=\"_ftnref6\"><\/a><a title=\"\" href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn6\">[4]<\/a>, idea sostenida no s\u00f3lo por Bobbio sino tambi\u00e9n por Cohen y Arato (2000, p\u00e1g. 174) no resiste un an\u00e1lisis detallado del pasaje citado. En \u00e9ste la sociedad civil aparece como el <i>locus <\/i>de la actividad econ\u00f3mica propiamente dicha; el terreno de los intereses materiales inmediatos, de la propiedad privada; la sociedad econ\u00f3mica burguesa o lo que hoy se llamar\u00eda el mundo de los negocios.<\/p>\n<p>Estos dos sentidos son utilizados por Gramsci de manera diferente. En el primero, la sociedad civil est\u00e1 asociada a las formas de ejercicio y afirmaci\u00f3n de la supremac\u00eda de una clase sobre el conjunto de la sociedad. Forma parte de un programa de investigaci\u00f3n que apunta a esclarecer no s\u00f3lo los procesos de revoluci\u00f3n burguesa y de fundaci\u00f3n de un nuevo Estado, sino tambi\u00e9n la longevidad y fortaleza de las instituciones pol\u00edticas del Occidente capitalista y la posibilidad de instauraci\u00f3n de un nuevo orden social y pol\u00edtico. En el segundo sentido, frecuentemente presentado entre comillas, se destaca la capacidad de iniciativa econ\u00f3mica que el Estado tiene en el capitalismo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>El nexo entre estas dos formas de manifestaci\u00f3n del concepto no siempre aparece claro en Gramsci. De ah\u00ed que autores como Badaloni (1978, p. 37-47) y Francioni (1987, p. 191-193) puedan afirmar que Gramsci no trabajar\u00eda con una triple distinci\u00f3n: sociedad econ\u00f3mica, sociedad civil y sociedad pol\u00edtica. En esta perspectiva, el an\u00e1lisis de los tres momentos de la relaci\u00f3n de fuerzas presentes en el <i>Cuaderno 13 <\/i>ser\u00eda un an\u00e1lisis de las relaciones que se verificar\u00edan en la sociedad econ\u00f3mica, como relaciones de fuerzas objetivas; en la sociedad civil, como relaciones de fuerzas pol\u00edtico-ideol\u00f3gicas; y en la sociedad pol\u00edtica, como relaciones de fuerzas pol\u00edtico-militares (v\u00e9anse tambi\u00e9n los comentarios de Medici, p\u00e1gs. 166-167).<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que cabe subrayar aqu\u00ed es que la sociedad civil, tanto en un sentido -conjunto de organismos privados responsables de la articulaci\u00f3n del consenso- como en el otro -locus de la actividaad econ\u00f3mica-, mantiene una relaci\u00f3n de unidad-diferencia con la sociedad pol\u00edtica. La reelaboraci\u00f3n del \u00abnexo de los distintos\u00bb croceano constituye una importante contribuci\u00f3n de Gramsci, fundamental para la comprensi\u00f3n de estos nexos entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil. Croce intentaba, en su proyecto de reforma conservadora y especulativa de la dial\u00e9ctica rechazar la negaci\u00f3n interna del concepto:<\/p>\n<p>la distinci\u00f3n del concepto no implica negaci\u00f3n del concepto y ni siquiera de algo que est\u00e9 fuera del concepto, sino que es s\u00f3lo el propio concepto en su verdad, el uno-distinto: uno solamente porque distinto y distinto solamente porque uno. La unidad y la distinci\u00f3n son correlativas, o sea, inseparables. (Croce, 1947, p. 49.)<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de Gramsci a esta concepci\u00f3n es expl\u00edcita y se orienta a la superaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica de los distintos croceana. Sin rechazar la idea de que en el interior de una unidad sea posible encontrar no s\u00f3lo opuestos, sino tambi\u00e9n distintos, el marxista sardo rechaza severamente el car\u00e1cter especulativo del pensamiento croceano, que reduce la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica a una alternancia de formas puras del concepto (cf. Prestipino, 2004, p\u00e1g. 56). Rechaza tambi\u00e9n la supresi\u00f3n croceana de la negaci\u00f3n y la consecuente reproducci\u00f3n sin fin de la tesis, que nunca es superada por la ant\u00edtesis. Es de este modo que para Gramsci la distinci\u00f3n es concebida como una forma de oposici\u00f3n no antag\u00f3nica en la que cada distinto se encuentra en una relaci\u00f3n de \u00ab<i>tensi\u00f3n<\/i> (dial\u00e9ctica) con el otro\u00bb (Prestipino, 2004, p\u00e1g. 68).<\/p>\n<p>Es mediante las categor\u00edas de unidad y distinci\u00f3n que Gramsci tematiza la \u00abelaboraci\u00f3n superior de la estructura en superestructura\u00bb (<i>C <\/i>10-II, \u00a7 6, Vol. 4, p. 142), o sea el proceso por medio del cual lo particular que tiene asiento en la sociedad econ\u00f3mica se universaliza en la sociedad civil. En este proceso, la sociedad econ\u00f3mica se \u00abhace Estado\u00bb, es decir, en su llegar-a-ser la estructura se superestructuraliza como sociedad civil en el Estado integral (cf. Prestipino, 2004, p\u00e1g. 71).<\/p>\n<p>Mientras que la sociedad pol\u00edtica y la sociedad civil mantienen una relaci\u00f3n de unidad-distinci\u00f3n, constituyen dos planos superpuestos que s\u00f3lo pueden ser separados con fines puramente anal\u00edticos. Es por esa raz\u00f3n que Gramsci destaca que la unidad (\u00abidentidad\u00bb) entre Estado y sociedad civil es siempre \u00aborg\u00e1nica\u00bb y que la \u00abdistinci\u00f3n\u00bb es s\u00f3lo \u00abmetodol\u00f3gica\u00bb (cf. Prestipino, 2004, p\u00e1g. 71). No es esa, sin embargo, la interpretaci\u00f3n de Texier, para quien la unidad org\u00e1nica se\u00f1alada por Gramsci, en la cita ya transcripta, entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica vale s\u00f3lo para la relaci\u00f3n entre el Estado (sociedad pol\u00edtica) y la econom\u00eda (sociedad civil) y no para la relaci\u00f3n hegemon\u00eda-dictadura (1988, p\u00e1g. 10). La unidad existente entre sociedad pol\u00edtica y sociedad civil como el <i>locus<\/i> de la actividad econ\u00f3mica, aparece de forma expl\u00edcita en Gramsci en el pasaje ya citado de <i>Alcuni aspetti teorici e pratici dell\u2019\u00bbeconomismo\u00bb<\/i>. Pero tambi\u00e9n existe la unidad entre la sociedad pol\u00edtica y la sociedad civil, como un conjunto de organismos privados responsables de la articulaci\u00f3n del consenso.<\/p>\n<p>La incomprensi\u00f3n de esta unidad org\u00e1nica entre sociedad civil y sociedad pol\u00edtica ha llevado a algunos autores a afirmar que Gramsci habr\u00eda caracterizado a la sociedad civil como una esfera aut\u00f3noma del Estado, posici\u00f3n sostenida entre otros por por Baker (1998, p\u00e1g. 81) y por Cohen e Arato (2000, p\u00e1g. 175). Coutinho comparte esta concepci\u00f3n y llega a afirmar la existencia de una \u00abautonom\u00eda material (y no s\u00f3lo funcional) en relaci\u00f3n con el Estado en sentido estricto\u00bb (1999, p\u00e1g. 129). La afirmaci\u00f3n de Coutinho se asienta en un presupuesto hist\u00f3rico cuestionable y en una concepci\u00f3n te\u00f3rica equivocada: el establecimiento de una relaci\u00f3n algebraica entre dominaci\u00f3n y direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hist\u00f3ricamente, Coutinho afirma que la autonom\u00eda material de la sociedad civil es un \u00abtrazo espec\u00edfico de su manifestaci\u00f3n en las sociedades capitalistas m\u00e1s complejas\u00bb (1999, p\u00e1g. 131). No deja, sin embargo, de reconocer la ambig\u00fcedad presente en los <i>Cuadernos<\/i>, donde Gramsci parecer\u00eda oscilar entre una posici\u00f3n que sostiene la presencia de la sociedad civil en sociedades precapitalistas y otra, seg\u00fan la cual \u00e9sta ser\u00eda una caracter\u00edstica distintiva de las sociedades en las que habr\u00eda \u00abniveles elevados de socializaci\u00f3n de la pol\u00edtica y de autoorganizaci\u00f3n de grupos sociales\u00bb (\u00eddem). Como he dicho anteriormente, la tesis es hist\u00f3ricamente cuestionable y se ampara en una concepci\u00f3n historiogr\u00e1ficamente superada sobre las sociedades precapitalistas y, en especial, sobre el Medioevo.<\/p>\n<p>Escapa por completo a los prop\u00f3sitos de este texto discutir la inexactitud hist\u00f3rica de esta tesis. Se\u00f1alo s\u00f3lo que es inconsistente con el texto de los <i>Cuadernos<\/i> en el que las relaciones Estado-Iglesia en la Edad Media sirven como un importante recurso anal\u00f3gico para la discusi\u00f3n del Estado contempor\u00e1neo y de sus relaciones con la sociedad civil. Pero no se trata exclusivamente de una analog\u00eda hist\u00f3rica, como lo revela la investigaci\u00f3n gramsciana sobre la \u00ab<i>formaci\u00f3n de los grupos intelectuales italianos<\/i>\u00bb y su lugar en la sociedad civil, presente ya en el \u00edndice del <i>Primer Cuaderno<\/i>, fechado en 1929. Investigaci\u00f3n \u00e9sta que extrapola ampliamente el reducido \u00e1mbito de las \u00absociedades complejas\u00bb, eufemismo con el que Coutinho quiere designar a los pa\u00edses de avanzado desarrollo del capitalismo.<a name=\"_ftnref7\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn7\">[5]<\/a><\/p>\n<p>Ciertamente, no se pretende establecer aqu\u00ed un concepto transhist\u00f3rico de sociedad civil que identifique formas de socializaci\u00f3n que se desarrollaron en realidades muy diferentes entre s\u00ed y de maneras diferentes. Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed la historia y la pol\u00edtica se identifican. La cuesti\u00f3n principal para Coutinho no es de orden historiogr\u00e1fico sino pol\u00edtica. Su argumentaci\u00f3n est\u00e1 construida de manera rigurosa con el prop\u00f3sito de establecer una identidad entre \u00absociedades <i>complejas<\/i> del capitalismo <i>reciente<\/i>\u00bb y la afirmaci\u00f3n de una concepci\u00f3n algebraica entre consenso y coerci\u00f3n, en la cual una variable presentar\u00eda un comportamiento inversamente proporcional a la otra. Seg\u00fan Coutinho:<\/p>\n<p>El hecho de que un Estado sea m\u00e1s hegem\u00f3nico-consensual o menos \u00abdictatorial\u00bb, o viceversa, depende de la autonom\u00eda relativa de las esferas superestructurales, del predominio de una o de otra, que a su vez, dependen no s\u00f3lo del grado de socializaci\u00f3n de la pol\u00edtica alcanzado por la sociedad en cuesti\u00f3n, sino tambi\u00e9n de la correlaci\u00f3n de fuerzas entre las clases sociales que disputan la <i>supremac\u00eda <\/i>entre s\u00ed. (Coutinho, 1999, p\u00e1g. 131.)<\/p>\n<p>Aunque Coutinho afirme lit\u00fargicamente la unidad entre coerci\u00f3n y consenso, el verdadero sentido de esta unidad se pierde en su f\u00f3rmula algebraica. Porque si una ampliaci\u00f3n de la sociedad civil implica un vaciamiento de las funciones coercitivas del Estado, esto s\u00f3lo puede ocurrir porque una anula a la otra. En esta concepci\u00f3n algebraica se pierde la dial\u00e9ctica de la unidad-distinci\u00f3n que caracteriza a la formulaci\u00f3n gramsciana. El propio ejercicio de la hegemon\u00eda es entendido por Gramsci como una combinaci\u00f3n entre coerci\u00f3n y consenso, incluso en los reg\u00edmenes pol\u00edticos en los que imperan las formas democr\u00e1tico-liberales:<\/p>\n<p>El ejercicio \u00abnormal\u00bb de la hegemon\u00eda en el terreno que ya se ha vuelto cl\u00e1sico del r\u00e9gimen parlamentario, se caracteriza por la combinaci\u00f3n de la fuerza y del consenso que se equilibran siversamente, sin que la fuerza domine demaqsiado al consenso, incluso tratando de obtener que la fuerza aparezca apoyada en el consenso de la mayor\u00eda, expresado por los llamados \u00f3rganos de la opini\u00f3n p\u00fablica -peri\u00f3dicos y asociaciones- los cuales, por lo tanto, en ciertas situaciones, son multiplicados artificiosamente. (<i>C <\/i>13, \u00a7 37, Vol. 5, p\u00e1g. 81.)<\/p>\n<p>De este modo, si en la conocida f\u00f3rmula del <i>Cuaderno 6<\/i> la hegemon\u00eda aparec\u00eda como \u00abacorazada de coerci\u00f3n\u00bb, ahora, en el pasaje presentado m\u00e1s arriba, es la fuerza la que aparece \u00abacorazada por la hegemonia\u00bb.<a name=\"_ftnref8\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn8\">[6]<\/a> No se justifica, por lo tanto, la poca importancia que algunos autores inspirados en el pensamiento gramsciano dan a la dimensi\u00f3n coercitiva del Estado. Para justificar la poca importancia que da al tema en su obra <i>Gramsci et l\u2019Etat<\/i>, Christine Buci-Glucksmann (1980) afirm\u00f3 que el pensamiento marxista hab\u00eda enfatizado tanto la coerci\u00f3n que consideraba apropiado enfatizar el consenso para contrabalancear los resultados (1980a). El resultado, no obstante, es un an\u00e1lisis unidimensional, en el que la \u00abdoble perspectiva\u00bb gramsciana se pierde, quedando s\u00f3lo la articulaci\u00f3n del consenso como forma de afirmaci\u00f3n pol\u00edtica. Gramsci como proto-habermasiano&#8230;<\/p>\n<p><b>Maquiavelo y la met\u00e1fora del Centauro<\/b><\/p>\n<p>Respecto de la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de unidad-distinci\u00f3n entre fuerza y consenso, es importante retomar las fuerntes del pensamiento gramsciano y, en primer lugar, a Maquiavelo. La cuesti\u00f3n fundamental que permite comprender la importancia de Maquiavelo para el pensamiento gramsciano aparece en una nota en la cual el comunista sardo pretend\u00eda establecer la distinci\u00f3n entre \u00abpeque\u00f1a pol\u00edtica\u00bb y \u00abgran pol\u00edtica\u00bb: \u00abMaquiavelo examina especialmente cuestiones de gran pol\u00edtica: creaci\u00f3n de nuevos Estados, conservaci\u00f3n y defensa de estructuras org\u00e1nicas en conjunto; <i>cuestiones de dictadura y hegemon\u00eda en gran escala, o sea en toda el \u00e1rea estatal.<\/i>\u00bb (<i>C <\/i>13, \u00a7 5, Vol.5, p\u00e1g. 20. Bastardillas m\u00edas.) El tema clave, que unifica la discusi\u00f3n sobre la interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de la obra del florentino es la traducci\u00f3n de algunos conceptos al \u00e1mbito del marxismo y, en consecuencia, a la creaci\u00f3n y la conservaci\u00f3n de nuevos Estados.<\/p>\n<p>Es en este contexto te\u00f3rico-pol\u00edtico que la cita adquiere una gran importancia para valorar adecuadamente las relaciones entre coerci\u00f3n y consenso. La cuesti\u00f3n est\u00e1 anticipada en la frase citada m\u00e1s arriba. Refiri\u00e9ndose a la distinci\u00f3n que Luigi Russo hac\u00eda dentro de la obra maquiaveliana, se\u00f1alando a <i>Il Principe<\/i> como el tratado de la dictadura y a los <i>Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio<\/i> como el tratado de la hegemon\u00eda, Gramsci observaba que en <i>Il Principe<\/i> no faltaban referencias \u00abal momento de la hegemon\u00eda o del consenso junto a los de la autoridad o de la fuerza\u00bb y concluia afirmando que \u00abno hay oposici\u00f3n de principio [en Maquiavelo] entre principado y rep\u00fablica, sino que se trata m\u00e1s bien de la hip\u00f3stasisde los dos momentos de autoridad y universalidad\u00bb (Idem). Queda claro en la interpretaci\u00f3n de Gramsci que la separaci\u00f3n entre autoridad y universalidad, fuerza y consenso, dictadura y hegemon\u00eda, eran para Maquiavelo arbitrarias. Es en una nota en la que Gramsci hace referencia a un contempor\u00e1neo de Maquiavelo, Francesco Guicciardini que tal arbitrariedad se revela plenamente:<a name=\"_ftnref9\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftn9\">[7]<\/a><\/p>\n<p>Afirma Guicciardini que para la vida de un Estado dos cosas son absolutamente necesarias: las armas y la religi\u00f3n. La f\u00f3rmula de Guicciardini puede traducirse en varias otras f\u00f3rmulas, menos dr\u00e1sticas: fuerza y consenso, coerci\u00f3n y persuasi\u00f3n, Estado e Iglesia, sociedad pol\u00edtica y sociedad civil, pol\u00edtica y moral (historia \u00e9tico-pol\u00edtica de Croce), derecho y libertad, orden y disciplina o, con un juicio impl\u00edcito de sabor libertario, violencia y fraude. (<i>C <\/i>6, \u00a7 87, Vol.3, p\u00e1g. 75.)<\/p>\n<p>La referencia no excluye a Maquiavelo, puesto que Guicciardini plantea la cuesti\u00f3n en un comentario a los <i>Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio<\/i>. Afirmaba Maquiavelo en esta obra que \u00abla religi\u00f3n serv\u00eda para comandar los ej\u00e9rcitos, animar a la plebe, preservar a los hombres buenos y hacer que los culpables se averg\u00fcencen\u00bb y que \u00abdonde hay religi\u00f3n f\u00e1cilmente se pueden introducir las armas y donde s\u00f3lo hay armas dif\u00edcilmente se puede introducir aquella\u00bb (Machiavelli, 1971, p\u00e1g. 94). Sobre esto Guicciardini escrib\u00eda en sus <i>Considerazioni intorno ai Discorsi del Machiavelli sopra la prima deca di Tito Livio<\/i>: \u00abEs cierto que armas y religi\u00f3n son fundamentos principales de las rep\u00fablicas y de los reinos y son tan necesarias que faltando cualquiera de ellas puede decirse que faltan las partes vitales y sustanciales\u00bb. (Guicciardini, 1933, p\u00e1g. 21.)<\/p>\n<p>El tema presente en los <i>Discorsi<\/i> no es ajeno a <i>Il Pr\u00edncipe<\/i>. En esta \u00faltima obra, Maquiavelo registraba que \u00ablos principales fundamentos que deben tener todos los estados (<i>stati<\/i>), sean nuevos, viejos o mixtos, son las buenas leyes y las buenas armas\u00bb (Machiavelli, 1971, p\u00e1g. 275). La cuesti\u00f3n de los fundamentos del poder tiene una larga tradici\u00f3n en el pensamiento pol\u00edtico y su investigaci\u00f3n fue considerada por muchos el objeto <i>par excellence <\/i>de la filosof\u00eda pol\u00edtica. El tratamiento dado a esta cuestion por Maquiavelo y Guicciardini se distingue dentro de esa tradici\u00f3n por dos razones. En primer lugar, porque unifica la condici\u00f3n de ejercicio del poder pol\u00edtico (la coerci\u00f3n, \u00ablas armas\u00bb) y la condici\u00f3n de legitimidad de ese poder (la \u00abreligi\u00f3n\u00bb, \u00ablas leyes\u00bb), creando un nexo indisociable entre ambas. En segundo lugar, porque esta doble fuente del poder pol\u00edtico se afirma, en su car\u00e1cter indisociable, como necesaria en todas las formas de Estado, ya sean \u00abrep\u00fablicas\u00bb o \u00abreinos\u00bb, \u00abnuevos, viejos o mixtos\u00bb.<\/p>\n<p>De esta manera, el Estado est\u00e1 marcado por la presencia de elementos que mantienen entre s\u00ed una relaci\u00f3n tensa de distinci\u00f3n, sin que cada uno de ellos llegue a anular al otro en el proceso hist\u00f3rico, sino, por el contrario, cada uno moldea e incluso refuerza al otro. La separaci\u00f3n org\u00e1nica de estos elementos no es m\u00e1s que una hip\u00f3stasis y, como tal, una abstracci\u00f3n arbitraria. Es esta concepci\u00f3n unitaria del poder pol\u00edtico lo que Gramsci llama \u00abdoble perspectiva\u00bb:<\/p>\n<p>Otro punto a establecer y desarrollar es el de la \u00abdoble perspectiva\u00bb en la acci\u00f3n pol\u00edtica y en la vida estatal. Varios grados en los que puede presentarse la doble perspectiva, desde los m\u00e1s elementales hasta los m\u00e1s complejos, pero que pueden reducirse teoricamente a los grados fundamentales, correspondientes a la doble naturaleza del Centauro maquiav\u00e9lico, ferina y humana, de la fuerza y del consenso, de la autoridad y de la hegemon\u00eda, de la violencia y de la civilizaci\u00f3n, del momento individual y del universal (de la \u00abIglesia\u00bb y del \u00abEstado\u00bb), de la agitaci\u00f3n y de la propaganda, de la t\u00e1ctica y de la estategia. (<i>C <\/i>13, \u00a7 14, Vol.5, p\u00e1g. 30.)<\/p>\n<p>La imagen del Centauro es fuerte y sirve para destacar la unidad org\u00e1nica entre la coerci\u00f3n y el consenso. \u00bfEs posible separar la mitad bestial de la mitad humana sin que se produzca la muerte del Centauro? \u00bfEs posible separar la condici\u00f3n de existencia del poder pol\u00edtico de su condici\u00f3n de legitimidad? \u00bfEs posible que haya coerci\u00f3n sin consenso? Pero tales preguntas pueden inducir a error. En esta concepci\u00f3n unitaria, que es de Maquiavelo, pero tambi\u00e9n de Gramsci, no es s\u00f3lo la coerci\u00f3n la que no puede existir sin consenso. Tampoco el consenso puede existir sin la coerci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se trata, por lo tanto, de una \u00abrelaci\u00f3n dial\u00e9ctica\u00bb entre estas dos naturalezas del poder pol\u00edtico (Idem). El marxista sardo protestaba en el par\u00e1grafo citado contra aquellos que hac\u00edan de la \u00abdoble perspectiva\u00bb algo mezquino o banal, reduciendo las dos naturalezas del poder pol\u00edtico a sus formas inmediatas y coloc\u00e1ndolas en una relaci\u00f3n de sucesi\u00f3n: primero una, despu\u00e9s la otra. Esta protesta se llena de significado si la referimos a aquella lectura de la obra del secretario florentino, ya citada, que separaba <i>Il Pr\u00edncipe<\/i> de los <i>Discorsi<\/i>, reduciendo la primera obra a un an\u00e1lisis del momento coercitivo de la fundaci\u00f3n de un nuevo Estado y la segunda a un an\u00e1lisis del momento del consenso y de la expansi\u00f3n de un Estado. La indicaci\u00f3n que hace Gramsci respecto de <i>Il Pr\u00edncipe<\/i>, identificando en esta obra varias referencias al \u00abmomento de la hegemonia\u00bb le permiti\u00f3 rechazar la separaci\u00f3n entre coerci\u00f3n y consenso.<\/p>\n<p><b>Conclusi\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Gramsci no fue un contractualista ni un te\u00f3rico del consenso comunicativo. Las lecturas hegem\u00f3nicas de su obra tienen a conducirlo a una segunda prisi\u00f3n: la del pensamiento dominante. La complejidad de su pensamiento y el car\u00e1cter fragmentario de su obra facilitan este nuevo encarcelamiento. Al ser de dif\u00edcil comprensi\u00f3n, se hace f\u00e1cil sustituir lo escrito por lo dicho. Prevalece as\u00ed un \u00absentido com\u00fan filos\u00f3fico\u00bb, una lectura superficial marcada por eslogans: \u00abla sociedad civil contra el Estado\u00bb y \u00abocupar espacios\u00bb, con sus suced\u00e1neos: \u00abdemocratizar la democracia\u00bb y \u00abreformismo revolucionario\u00bb.<\/p>\n<p>Pero tal sentido com\u00fan no es m\u00e1s que la negaci\u00f3n de la radical contribuci\u00f3n de Gramsci a la teor\u00eda marxista. Sociedad civil y sociedad pol\u00edtica (Estado <i>stricto sensu<\/i>) no est\u00e1n en una relaci\u00f3n de antagonismo, sino de unidad-distinci\u00f3n. Lo mismo puede decirse de otros conocidos pares conceptuales: Oriente y Occidente, guerra de movimientos y guerra de posici\u00f3n, revoluci\u00f3n permanente y hegemon\u00eda. Una reapropiaci\u00f3n cr\u00edtica del texto de los <i>Cuadernos del carcere<\/i>, valorando el ritmo del pensamiento de su autor y las fuentes que \u00e9l pone en movimiento, puede contribuir a iluminar mejor su pensamiento. Se trata de un pensamiento que no se caracteriza por la construcci\u00f3n de dicotom\u00edas, sino por la identificaci\u00f3n de la radical unidad que existe en la radical diversidad.<\/p>\n<p><b>Referencias bibliogr\u00e1ficas <\/b><\/p>\n<p>&#8211; Badaloni, Nicola. \u00abLiberdade individual e homem coletivo em Gramsci\u00bb. In: Instituto Gramsci. <i>Pol\u00edtica e hist\u00f3ria em Gramsci. Rio de Janeiro: Civiliza\u00e7\u00e3o Brasileira, 1978.<\/i><\/p>\n<p>&#8211; Baker, Gideon. \u00abCivil society and democracy: the gap between theory and possibility\u00bb. <i>Politics<\/i>, Oxford, v. 18, n. 2, 1998.<\/p>\n<p>&#8211; Bobbio, Norberto. \u00abGramsci e la concezione della societ\u00e0 civile\u00bb. In: Rossi, Pietro. <i>Gramsci e la cultura contemporanea<\/i>: Atti del Convegno internazionale di studi grasmciani tenuto a Cagliari il 23-27 aprile 1967. Roma: Riuniti\/Istituto Gramsci, 1975, v. 1, p\u00e1gs. 75-100. (N. Bobbio, \u00abGramsci y la concepci\u00f3n de la sociedad civil\u00bb, en <i>Estudios de historia de la filosof\u00eda: De Hobbes a Gramsci<\/i>, Madrid, Debate, 1985.)<\/p>\n<p>&#8211; Buci-Glucksmann, Christine. \u00abEntrevista com Christine Buci-Glucksmann\u00bb. <i>Revista Mexicana de Sociologia<\/i>, v. XLII, n. 1, p\u00e1gs. 289-301, 1980a.<\/p>\n<p>&#8211; Buci-Glucksmann, Christine. <i>Gramsci e o Estado: por uma teoria materialista da filosofia<\/i>. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1980.<\/p>\n<p>&#8211; Cohen, Jean y Arato, Andrew. <i>Sociedad civil y teor\u00eda pol\u00edtica<\/i>. M\u00e9xico D.F., Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2000.<\/p>\n<p>&#8211; Cospito, Giuseppe. \u00abStruttura e sovrastruttura nei &#8216;Cuadernos&#8217; di Gramsci\u00bb. <i>Critica Marxista<\/i> (nuova serie), Roma, n. 3-4, mag.-ago. 2000, p\u00e1gs. 98-107.<\/p>\n<p>&#8211; Costa, S\u00e9rgio. Categoria anal\u00edtica ou passe-partout pol\u00edtico-normativo: notas bibliogr\u00e1ficas sobre o conceito de sociedade civil. <i>BIB &#8211; Revista Brasileira de Informa\u00e7\u00e3o Bibliogr\u00e1fica em Ci\u00eancias Sociais<\/i>, S\u00e3o Paulo, n. 43, p\u00e1gs. 3-25, 1997<\/p>\n<p>&#8211; Coutinho, Carlos Nelson. <i>Gramsci. Um estudo sobre seu pensamento pol\u00edtico<\/i>. Rio de Janeiro: Civiliza\u00e7\u00e3o Brasileira, 1999.<\/p>\n<p>&#8211; Croce, Benedetto. <i>Logica come scienza del concetto puro<\/i>. Bari: Laterza, 1947. (<i>L\u00f3gica como ciencia del concepto puro<\/i>, M\u00e9xico, Contraste, 1980.)<\/p>\n<p>&#8211; Croce, Benedetto. <i>Materialismo storico ed economia marxistica<\/i>. Bari: Laterza, 1927.<\/p>\n<p>&#8211; Dias, Edmundo Fernandes. \u00abHegemonia: racionalidade que se faz hist\u00f3ria\u00bb. Dias, Edmundo Fernandes et alt. <i>O outro Gramsci<\/i>. S\u00e3o Paulo: Xama, 1996, p\u00e1gs. 9-80<\/p>\n<p>&#8211; Fiori, Giuseppe. <i>A vida de Antonio Gramsci<\/i>. Rio de Janeiro: Paz e Terra, 1979.<\/p>\n<p>&#8211; Francioni, Gianni. <i>L\u2019Officina gramsciana<\/i>: ipottesi sulla struttura dei \u00abCuadernos del carcere\u00bb. Napolis: Bibliopolis, 1984.<\/p>\n<p>&#8211; Gramsci, Antonio. <i>Lettere dal carcere<\/i>: a cura di segio Caprioglio e Elsa Fubini. Turim: Einaudi, 1973. Citado como <i>L<\/i>. (<i>Cartas de la c\u00e1rcel<\/i>, Buenos Aires, Nueva Visi\u00f3n.)<\/p>\n<p>&#8211; Gramsci, Antonio. <i>Cuadernos del carcere<\/i>. Edizione critica dell\u2019Istituto Gramsci. A cura di Valentino Gerratana. Turim: Giulio Einaudi, 1977. Citado como <i>C<\/i> (<i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, M\u00e9xico, Era-Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, edici\u00f3n en 6 vol\u00famenes, 1985-2001.)<\/p>\n<p>&#8211; Gruppi, Luciano. <i>O conceito de hegemonia em Gramsci. Rio de Janeiro : Geaal, 2000. (El concepto de hegemon\u00eda en Gramsci<\/i>, M\u00e9xico, Ediciones de Cultura Popular, 1978.)<\/p>\n<p>&#8211; Guicciardini, Francesco. <i>Scritti politici e ricordi<\/i>: a cura di Roberto Palmarocchi. Bari: Laterza, 1933.<\/p>\n<p>&#8211; Hegel, G.W.F. Linhas fundamentais da Filosofia do Direito ou Direito natural e ci\u00eancia do Estado em comp\u00eandio. Terceira parte &#8211; A Eticidade. Segunda se\u00e7\u00e3o &#8211; A sociedade civil. A sociedade civil: tradu\u00e7\u00e3o, introdu\u00e7\u00e3o e notas Marcos Lutz Muller.Cl\u00e1ssicos da Filosofia: <i>Cadernos de Tradu\u00e7\u00e3o<\/i>, Campinas, n. 6, out. 2003. (<i>Fundamentos de la filosof\u00eda del Derecho<\/i>, Madrid, Libertarias\/Prodhufi, 1993.)<\/p>\n<p>&#8211; Liguori, Guido. Stato-societ\u00e0 civile. In: Frosini, Fabio e Liguori, Guido. <i>Le parole di Gramsci: per un lessico dei Cuadernos del carcere<\/i>. Roma: Carocci, 2004, p\u00e1gs. 208-226.<\/p>\n<p>&#8211; Machiavelli, Nicc\u00f3lo. <i>Tutte le opere<\/i>. Floren\u00e7a: Sansoni, 1971. (<i>El Pr\u00edncipe<\/i>, Barcelona, Planeta, 1983; <i>Discursos sobre la primera d\u00e9cada de Tito Livio<\/i>, Madrid, Alianza, 2000.)<\/p>\n<p>&#8211; Medici, Rita. <i>Giobbe e Prometeo: filosofia e politica nel pensiero di Grasmci<\/i>. Firenze: Al\u00ednea, 2000.<\/p>\n<p>&#8211; Saes, D\u00e9cio. <i>Estado e democracia: ensaios te\u00f3ricos<\/i>. Campinas, IFCH\/Unicamp, 1994, 1994 ( Cole\u00e7\u00e3o Trajet\u00f3ria, 1).<\/p>\n<p>&#8211; Texier, Jacques. \u00abSignificati di societ\u00e0 civile in Gramsci\u00bb. <i>Critica Marxista<\/i>, Roma, a. 26, n. 5, p\u00e1gs. 5-35, set. ott. 1988.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn1\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref1\">*<\/a> Profesor del Departamento de Ciencia Pol\u00edtica de la Universidade Estadual de Campinas (Unicamp), director del Centro de Estudios Marxistas de la Unicamp y coeditor de la revista <i>Outubro<\/i>. Traducci\u00f3n: Andr\u00e9s M\u00e9ndez.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn2\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref2\">[1]<\/a> Para facilitar la lectura y la comparaci\u00f3n entre diferentes ediciones, citamos los <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel <\/i>siempre a partir de su edici\u00f3n cr\u00edtica (Gramsci, 1977) adoptando la seguiente nomenclatura <i>C<\/i> xx, \u00a7 yy, Vol. ww, p. zz (en la que <i>C<\/i> indica la edici\u00f3n cr\u00edtica, xx el n\u00famero del cuaderno, yy el par\u00e1grafo, ww el vol\u00famen y zz la p\u00e1gina). La edici\u00f3n cr\u00edtica permite identificar los par\u00e1grafos que son textos A, redactados en los cuadernos llamados miscel\u00e1neos y reescritos, con o sin modifica\u00e7iones, en los cuadernos especiales como textos C; y textos B, de redacci\u00f3n \u00fanica, presentes la mayor\u00eda de las veces em los cuadernos miscel\u00e1neos. (N. del T.: las citas son de la edici\u00f3n en castellano <i>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/i>, M\u00e9xico, Era-Universidad Aut\u00f3noma de Puebla, 1985-2001, en 6 vol\u00famenes.<\/p>\n<p><a name=\"_ftn3\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref3\">[2]<\/a> En la redacci\u00f3n original, Gramsci se refiere al concepto de \u00abEstado-gobierno\u00bb (<i>Q<\/i> 4, \u00a7 38, Vol. 2, p. 170).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn4\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref4\">*<\/a> Se refiere al prefacio a la <i>Contribuci\u00f3n<\/i><i> a la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica<\/i>, de Marx. (N. Del T.)<\/p>\n<p><a name=\"_ftn5\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref5\">[3]<\/a> Varios son los autores que identificaron el uso variado y muchas veces indiscriminado del concepto de sociedad civil. Destacamos a Costa (1997) y a Foley y Edwards (1996).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn6\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref6\">[4]<\/a> Vale destacar que para Hegel, la \u00abmediaci\u00f3n de la <i>carencia <\/i>y la satisfacci\u00f3n de lo <i>singular <\/i>por su trabajo y por el trabajo y por la satisfacci\u00f3n de todos los <i>dem\u00e1s<\/i>\u00ab, el denominado \u00absistema de car\u00eancias\u00bb es momento constitutivo de la sociedad civil. Cf. Hegel (2003, \u00a7 188, p. 21).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn7\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref7\">[5]<\/a> Un an\u00e1lisis hist\u00f3ricamente bien informado sobre el lugar de estos intelectuales en la Edad Media, cercano a Gramsci en muchos sentidos y distante de Coutinho, puede encontrarse en Le Goff (2003).<\/p>\n<p><a name=\"_ftn8\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref8\">[6]<\/a> La nota del <i>Cuaderno<\/i> 6 ha sido fechada por Francioni entre marzo y agosto de 1931. La del <i>Cuaderno 13<\/i> aparece como texto A ya en el <i>Primer Cuaderno <\/i>(\u00a7 48, Vol. 1, p. 124) y ha sido fechada por Francioni entre febrero y marzo de 1929, y su segunda redacci\u00f3n (la que citamos) es fechada entre mayo de 1932 y los primeros meses de 1934 por el mismo autor. (Francioni, 1984, p. 140, 142 e 144.)<\/p>\n<p><a name=\"_ftn9\"><\/a><a href=\"http:\/\/www.herramienta.com.ar\/modules.php?op=modload&amp;name=News&amp;file=article&amp;sid=449&amp;mode=thread&amp;order=0&amp;thold=0#_ftnref9\">[7]<\/a> Es posible que la referencia a Guicciardini sea s\u00f3lo indirecta, originada en la lectura de un art\u00edculo de Paolo Treves (cf. El aparato cr\u00edtico de Gerratana em <i>C<\/i>, Vol. 6, p. 237).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estado y sociedad civil en Gramsci<\/p>\n<p>Alvaro Bianchi<\/p>\n<p>Publicado en la  Revista Herramienta (www.herramienta.com.ar)<\/p>\n<p>Encontrar la identidad real bajo la aparente diferenciaci\u00f3n y contradicci\u00f3n, y encontrar la sustancial diversidad bajo la aparente identidad es la m\u00e1s delicada, incomprendida y no obstante esencial dote del cr\u00edtico de las ideas y del historiador del desarrollo hist\u00f3rico. (C 24, \u00a7 3, Vol. 6, p. 166.)<\/p>\n<p>El objetivo de este art\u00edculo es proceder a una reconstrucci\u00f3n del concepto gramsciano de Estado, a fin de superar el falso antagonismo establecido entre estos conceptos y revalorizar el car\u00e1cter unitario y org\u00e1nico del pensamiento de Gramsci. El punto de partida para el an\u00e1lisis del concepto de Estado puede ser una nota, ya presente en el Primer Cuaderno, titulada La concepci\u00f3n del Estado seg\u00fan la productividad [funci\u00f3n] de las clases sociales. En esa nota afirmaba Gramsci: &quot;Para las clases productivas (burgues\u00eda capitalista y proletariado moderno) el Estado no es concebible m\u00e1s que como forma concreta de un determinado mundo econ\u00f3mico, de un determinado sistema de producci\u00f3n.&quot; (C 1, \u00a7 150, Vol 1, p.188.)[1] El Estado es la expresi\u00f3n, en el terreno de las superestructuras, de una determinada forma de organizaci\u00f3n social de la producci\u00f3n. As\u00ed, la conquista del poder y la afirmaci\u00f3n de un nuevo mundo econ\u00f3mico y productivo son inseparables y es de esta condici\u00f3n unitaria que surge la propia unidad de la clase que es, al mismo tiempo, pol\u00edtica y econ\u00f3micamente dominante. <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[865],"class_list":["post-1159","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-materiales-para-la-refundacion-comunista","tag-antonio-gramsci"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1159"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1159\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}