{"id":1160,"date":"2009-06-19T00:00:00","date_gmt":"2009-06-19T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1160"},"modified":"2020-02-25T04:12:15","modified_gmt":"2020-02-25T03:12:15","slug":"una-voz-documentada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1160","title":{"rendered":"Una voz documentada"},"content":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 M\u00aa Azp\u00edroz Pascual <i>La voz del olvido. La guerra civil en Huesca y la Hoya. Diputaci\u00f3n Provincial de Huesca, \u00c1rea de cultura; Huesca, 2008, p\u00e1ginas 535.<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Lo ha se\u00f1alado recientemente Francisco Fern\u00e1ndez Buey para el \u00e1mbito de la historia de las ideas pero puede ser generalizado sin riesgo a todo el \u00e1mbito de la historiograf\u00eda: \u201c[\u2026] Lo que hay que hacer es enunciar con precisi\u00f3n el problema que uno quiere resolver; arbitrar conjeturas fundadas y contrastables con la experiencia para contestar a las preguntas; tratar de derivar consecuencias l\u00f3gicas de las conjeturas; inventar t\u00e9cnicas para someter las conjeturas a contrastaci\u00f3n; someter a contrastaci\u00f3n estas t\u00e9cnicas para comprobar su relevancia y la confianza que merecen; llevar a cabo la contrastaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n de los resultados; discutir la pretensi\u00f3n de verdad de las conjeturas; determinar en qu\u00e9 dominios valen las conjeturas y las t\u00e9cnicas; y volver a empezar en funci\u00f3n de los resultados obtenidos\u201d. Este ir y volver, este conjeturar, deducir y comprobar para seguir reflexionando, esta sensata y razonable metodolog\u00eda ha estado sin duda muy presente en este magn\u00edfico ensayo, de tan cernudiano t\u00edtulo, de Jos\u00e9 M\u00aa Azp\u00edroz sobre la guerra civil en la provincia de Huesca, y m\u00e1s concretamente en Huesca capital y en la comarca de la Hoya.<\/p>\n<p>Componen <i>La voz del olvido<\/i> una introducci\u00f3n; primera parte: \u201cHuesca durante la guerra civil\u201d; segunda parte: \u201cLa zona de la Hoya ocupada por los sublevados\u201d; tercera parte: \u201cLa zona que permaneci\u00f3 leal a la Rep\u00fablica\u201d; conclusiones, fuentes y bibliograf\u00eda. Se analizan en \u00e9l aspectos de la violencia ejercida en la retaguardia as\u00ed como la cotidianeidad oscense en tiempos de sublevaci\u00f3n fascista y resistencia. Las dificultades y penurias que padecieron los ciudadanos de aquellas tierras maltratadas por escasez de casi todo y \u201clos destrozos materiales que produjeron los bombardeos de la aviaci\u00f3n y de la artiller\u00eda de ambos ej\u00e9rcitos, la evoluci\u00f3n de las posiciones militares a lo largo de los veinte meses que dur\u00f3 el frente de Huesca\u201d (p. 517). El fundamento concreto del volumen es el an\u00e1lisis de la violencia en la zona de la Hoya ocupada por los \u201crebeldes\u201d a partir del 19 de julio de 1936 y de la violencia antifascista que se practic\u00f3 en la zona que se mantuvo fiel a la legalidad republicana. El autor se\u00f1ala que hasta el 11 de agosto de 1937, fecha en que se disolvi\u00f3 el consejo de Defensa de Arag\u00f3n, \u201cesta regi\u00f3n, y por supuesto la parte centro-oriental de la Hoya, m\u00e1s pareci\u00f3 un cant\u00f3n independiente muy distante de las resoluciones que se adoptaban por el Gobierno de la Rep\u00fablica, que a duras penas fueron acatadas\u201d (p. 517). La presencia de milicianos de la CNT y el POUM dej\u00f3 su huella en este territorio aragon\u00e9s.<\/p>\n<p>Para el autor, \u00e9sta es una de sus conclusiones b\u00e1sicas, la represi\u00f3n antifascista fue puntual y se circunscribi\u00f3 al per\u00edodo del \u201cterror caliente\u201d, al verano y principios del oto\u00f1o de 1936. Por el contrario, la violencia fascista sobre los opositores perdur\u00f3 muchos a\u00f1os y tuvo diferentes etapas, y fue, diferencia muy notable, producto de la planificaci\u00f3n y sistematizaci\u00f3n, siempre desde la c\u00fapula militar y pol\u00edtica del incipiente Estado autoritario\u201d (p. 518). Consecuencias de esta planificaci\u00f3n: 756 fusilados comprobados y documentados por el bando insurgente en la retaguardia; 170 asesinados por los milicianos. \u201cLa diferencia es sustancial: se mat\u00f3 4,5 veces m\u00e1s en una zona que en la otra\u201d (p. 518). Al terminar la guerra, empez\u00f3 la victoria sangrienta de los sublevados, que no la paz (perversa y enga\u00f1osa palabra donde las haya): 60.000 republicanos fueron condenados a muerte en todo Espa\u00f1a, 51 de ellos en la comarca de la Hoya.<\/p>\n<p>De lo que fue la infamia del franquismo desde sus primeros compases militares, retratada con detalle pero <i>sine ira<\/i> y con enorme contenci\u00f3n en el volumen comentado, quiz\u00e1 valgan estos dos apuntes. El primero est\u00e1 narrado en las p\u00e1ginas 192-193 de <i>La voz del olvido<\/i>.<\/p>\n<p>Miguel Saura Serveto trabajaba de barrendero en Cerler, en el Pirineo oscense, durante la II Rep\u00fablica espa\u00f1ola. Acud\u00eda frecuentemente a Huesca capital. Estaba muy integrado en la organizaci\u00f3n provincial de la CNT. Saura hab\u00eda sido encarcelado en tres ocasiones: 1931, 1932 y 1934. Era muy conocido por las denominadas \u201cfuerzas de seguridad\u201d. El 18 de julio de 1936, ten\u00eda entonces 45 a\u00f1os, baj\u00f3 a la ciudad con su hija de 8 a\u00f1os para informarse directamente de la situaci\u00f3n que se hab\u00eda creado en la ciudad y en la provincia oscence tras el intento de golpe fascista. Fue detenido el 21 de julio. Su mujer, Pilar, que no conoc\u00eda la situaci\u00f3n, que s\u00f3lo la barruntaba, tuvo que esperar a que finalizara\u00a0 la guerra y fue andando con sus hijos desde Cerler a Huesca para averiguar qu\u00e9 hab\u00eda sido de su marido, cuando todav\u00eda no se hab\u00edan restablecido las comunicaciones por carretera y las carreteras estaban ya llenas de fosas. S\u00f3lo pudo obtener una informaci\u00f3n, machaconamente repetida: su marido, Miguel Saura, hab\u00eda desaparecido. Pilar tuvo que regresar a Cerler con sus cinco hijos. Ni ella ni sus descendientes supieron m\u00e1s de Saura hasta que el Ayuntamiento de Huesca puso una l\u00e1pida en su tumba\u2026 \u00a1el 23 de abril de 2003!, \u00a167 a\u00f1os despu\u00e9s!, que es tambi\u00e9n la de los ediles con \u00e9l enterrados: Mariano Carderera, Mariano Santamar\u00eda y Manuel Sender.<\/p>\n<p>Al informar de ello la prensa local, los descendientes, tres de sus hijos que a\u00fan viven, leyeron el nombre de su padre entre las personas que figuraban en la l\u00e1pida. Se pusieron en contacto con Jos\u00e9 Santamar\u00eda Bellosa, hijo de Mariano Cardedera, quien les entreg\u00f3 la partida de defunci\u00f3n de su padre. Figuraban en ella las circunstancias del fusilamiento de Miguel Saura: 13 de agosto de 1936, sin juicio, 22 d\u00edas despu\u00e9s de su detenci\u00f3n.<\/p>\n<p>El segundo ejemplo ostenta el mismo grado de abyecci\u00f3n. Jos\u00e9 Sarasa Juan era un joven maestro de la FETE que ejerc\u00eda en Peralta de Alcofea, un pueblecito de la comarca del Somontano, pegado a Los Monegros. Francisco Calvo Solana, uno de los alcaldes fascistas que ha tenido este castigado pueblo, hizo estas declaraciones refiri\u00e9ndose a las lecturas del maestro asesinado:<\/p>\n<p>[\u2026] las que m\u00e1s le\u00eda eran revistas pornogr\u00e1ficas. Dicho lo anterior se comprender\u00e1 qu\u00e9 clase de individuo era. La disciplina y el respeto que ten\u00edan los ni\u00f1os para con \u00e9l era tan bajo que incluso lo tuteaban. Hac\u00eda alarde en p\u00fablico de tener enfermedades ven\u00e9reas. Era un libertino, un juerguista que se ausentaba mucho de clase, que llevaba un tren de vida superior al que pod\u00eda permitirse.<\/p>\n<p>Azp\u00edroz Pascual se\u00f1ala el sonrojo que produce reproducir esas declaraciones. No se ve por qu\u00e9. Eran as\u00ed, algunos siguen siendo as\u00ed y es bueno recordarlo. No es improbable que alguna calle del pueblo haya llevado el nombre del alcalde. Ninguna calle recuerda el maestro asesinato y en la Iglesia del pueblo, un rom\u00e1nico tard\u00edo, hasta inicios del siglo XXI figuraba una ostentosa placa, renovada en \u00e9poca muy reciente, con la consabida relaci\u00f3n de los ca\u00eddos por Dios, la Patria y la Falange. Un paseo por el cementerio del pueblo ampl\u00eda el radio de acci\u00f3n de la ignominia.<\/p>\n<p>Ecuanimidad en el juicio; estudio de fuentes; numerosas entrevistas, m\u00e1s incluso entre personas de la denominada \u201czona nacional\u201d; \u00e9nfasis en la importancia de la represi\u00f3n sobre maestros y profesores; historia local que no pierde visi\u00f3n global; documentaci\u00f3n contrastada; mirada historiogr\u00e1fica inspirada en estudiosos de la altura de P. Preston, por ejemplo; mirada no cegada ante algunos desmanes desatados en el \u00e1mbito republicano; detalladas y comprensibles listas, ordenadas alfab\u00e9ticamente por pueblos, de los asesinatos conocidos, con b\u00fasqueda minuciosa en los juzgados de Burgos y Salamanca,\u2026 Adem\u00e1s de todo ello, <i>La voz del olvido<\/i> es un volumen magn\u00edficamente editado y sus fotos no son simples adornos. Pueden comprobarlo con la fotograf\u00eda de un acto religioso en la Iglesia del Colegio de Santa Rosa de Huesca, con ostensibles s\u00edmbolos nazis y fascistas (p\u00e1gina 184), y con la entrada, magn\u00edfica sin duda, del ensayo: la fotograf\u00eda que abre el volumen y que seguramente no es s\u00f3lo un detalle de edici\u00f3n: un miliciano escribe concentrado una carta en el frente, apoy\u00e1ndose en un panel de madera en Montearag\u00f3n<a title=\"\" href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a>.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis: <i>La voz del olvido<\/i> deber\u00eda estar muy cercano a la mesa de trabajo de los historiadores y profesores de Historia de Universidad y secundaria de esa tierra de polvo, niebla y sol que llamamos Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>(Por lo dem\u00e1s, \u00bfpor qu\u00e9 seguimos llamando fuerzas nacionales, soldados nacionales, bando nacional, a los sublevados fascistas? \u00bfPor qu\u00e9 llamamos rebeldes a esos mismos sublevados? \u00bfPor qu\u00e9 hablamos del \u201cincipiente Estado autoritario\u201d para referirnos a un Estado amigo y colaborador durante a\u00f1os del fascismo y nazismo europeos, modelo de referencia de dictaduras militares como la encabezada por el fascista Pinochet en Chile?).<\/p>\n<p>El autor finaliza con una palabras que es f\u00e1cil hacer nuestras: \u201cLa aut\u00e9ntica recuperaci\u00f3n de la memoria, entre otras cosas, pasa por la anulaci\u00f3n de las sentencias franquistas dictadas a partir de 1938 y sobre todo una vez terminada la guerra: que los condenados por tribunales parciales o sus familiares se sientan reconfortados\u201d (p. 520). No s\u00f3lo por ello desde luego: es una cuesti\u00f3n de justicia b\u00e1sica. Elemental, querido Watson, dir\u00eda el sagaz y no menos querido Holmes.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a title=\"\" href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> No sabemos quien es el miliciano escritor. Quiero pensar que representa al hermano de mi padre, Salvador L\u00f3pez Campo, muerto, asesinado, como tantos otros soldados-milicianos aragoneses y espa\u00f1oles en la batalla del Ebro, defendiendo la legalidad republicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0 Una voz documentada<\/p>\n<p>Jos\u00e9 M\u00aa Azp\u00edroz Pascual La voz del olvido. La guerra civil en Huesca y la  Hoya. Diputaci\u00f3n Provincial de Huesca, \u00c1rea de cultura; Huesca, 2008, p\u00e1ginas 535.<\/p>\n<p>Salvador L\u00f3pez Arnal<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[1294,1295,917],"class_list":["post-1160","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-guerra-civil-espanola","tag-jose-ma-azpiroz-pascual","tag-la-voz-del-olvido-la-guerra-civil-en-huesca-y-la-hoya","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1160","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1160"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1160\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1160"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1160"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1160"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}