{"id":11898,"date":"2022-05-30T07:27:45","date_gmt":"2022-05-30T06:27:45","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11898"},"modified":"2022-05-30T07:27:45","modified_gmt":"2022-05-30T06:27:45","slug":"rojipardismo-gatopardismo-y-la-jaula-dorada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11898","title":{"rendered":"Rojipardismo, gatopardismo y la jaula dorada"},"content":{"rendered":"<p>Cuando los \u00abtuyos\u00bb, mujer u hombre de izquierdas, se meten contigo m\u00e1s que los de derechas, es que algo anda mal \u2015pero que muy mal\u2015 en la izquierda.<\/p>\n<p>Vaya descubrimiento, dir\u00e1 m\u00e1s de uno: la izquierda anda mal, como m\u00ednimo, desde el congreso de Bad Godesberg y desde que los \u00abtreinta gloriosos\u00bb hicieron creer a muchos que el capitalismo se hab\u00eda reformado y el estado de malestar permanente de la clase trabajadora hab\u00eda dado paso a un permanente Estado del bienestar. En efecto, cualquiera con cuatro bits de conocimientos de cocina sabe que para cocer garbanzos hay primero que tenerlos un buen rato en remojo, a fin de ablandarlos. El \u00abremojo\u00bb de los trabajadores de los pa\u00edses industrializados fueron precisamente los treinta gloriosos y el Estado del bienestar. Luego, en los 80, llegaron Thatcher y Reagan, escurrieron los garbanzos y los metieron en la olla. Y as\u00ed hasta nueva orden (orden que ni ha llegado ni los cocineros esperan que llegue jam\u00e1s).<\/p>\n<p>Entretanto se fue por el desag\u00fce la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, sus pa\u00edses \u00abhermanos\u00bb dijeron que estaban hartos de hacer el \u00abprimo\u00bb y la izquierda occidental empez\u00f3 a sentirse representada fundamentalmente por Woody Allen. Para facilitar el cambio de \u00e9poca, y tal como observ\u00f3 Marcuse en <em>El hombre unidimensional<\/em>, hac\u00eda ya un tiempo que los se\u00f1ores hab\u00edan dejado de usar sombrero y los currantes boina o gorra, de modo que todas las cabecitas parec\u00edan iguales ante Dios-Capital.<\/p>\n<p>El remojo de los treinta gloriosos, adem\u00e1s de reblandecer, hab\u00eda hecho engordar un poquito los garbanzos. Algunos m\u00e1s que otros, claro, que la cocina no es una ciencia exacta (con permiso de Argui\u00f1ano). De modo que los m\u00e1s gorditos empezaron a cre\u00e9rselo y formaron una clase garbancera autodenominada \u00abclase media\u00bb (de hecho, parece que en los Estados Unidos y sus clones hasta el trabajador m\u00e1s puteado se considera de clase media).<\/p>\n<p>As\u00ed que los cocineros creyeron llegado el momento de meter todos los garbanzos, duros, blandos, cocidos y a medio cocer, en la gran TINA dispuesta al efecto, \u00e9sa cuya etiqueta reza: \u00abEconom\u00eda de mercado (la \u00fanica posible)\u00bb, para irlos sacando y sirviendo en los men\u00fas de empresa, a demanda.<\/p>\n<p>Como pasa siempre, nunca llueve (o cuece) a gusto de todos. De modo que, para disgusto de los cocineros, en ese proceso han ido quedando algunos (poquitos, muy poquitos) garbanzos duros que entorpecen (tambi\u00e9n un poquito) la masticaci\u00f3n empresarial. Para evitar el incordio que representan (y sin excluir del todo su trituraci\u00f3n por las bravas, que de eso siempre est\u00e1n a tiempo) los cocineros han pensado que lo mejor era se\u00f1alarlos convenientemente a base de reducir el resto a una buena crema de garbanzos, un delicado hummus del que fuera f\u00e1cil separar y aislar aquellos irreductibles n\u00f3dulos. Ese hummus es la izquierda posmoderna.<\/p>\n<p>Pero dejemos aqu\u00ed las met\u00e1foras, no sea que alg\u00fan lector se pierda por los recovecos del lenguaje oblicuo; aunque pienso, como Ortega, que la met\u00e1fora y la alegor\u00eda realzan los contornos de la realidad mediante ellas descrita con m\u00e1s fuerza y veracidad de fondo que el lenguaje anodino de las mal llamadas descripciones \u00abliterales\u00bb (que m\u00e1s apropiado ser\u00eda llamar \u00abconvencionales\u00bb).<\/p>\n<p>Y puestos a expresarnos lo m\u00e1s directamente posible, fuerte es la tentaci\u00f3n de componer el resto de esta reflexi\u00f3n a base de fragmentos extra\u00eddos de la serie de art\u00edculos que sobre el nuevo fantasma que recorre Europa, el <em>rojipardismo<\/em>, ha publicado la revista <em>El Viejo Topo<\/em> (\u00abEl Topo\u00bb, para los amigos) en su \u00faltimo n\u00famero, el 412, de mayo de 2022, entre los que destacan, para mi gusto, los firmados por Guillermo del Valle y por Gen\u00eds Plana, respectivamente. Art\u00edculos que los cuatro garbanzos duros residuales e inasequibles al desaliento (perd\u00f3n por la cita <em>parda<\/em>) de este pa\u00eds har\u00edan bien en leer. En todo caso me permito reproducir los fragmentos siguientes extra\u00eddos del segundo de los textos aludidos, aplicable especialmente (aunque no \u00fanicamente) al caso de Espa\u00f1a:<\/p>\n<p><em>La renuncia a administrar p\u00fablicamente las empresas de recursos y servicios estrat\u00e9gicos; la paulatina desregulaci\u00f3n del mercado de trabajo, la acelerada desindustrializaci\u00f3n y, por ello, dependencia del mercado exterior; la incorporaci\u00f3n de fuerza de trabajo extranjera como mecanismo de contenci\u00f3n salarial; la relajaci\u00f3n de la carga impositiva sobre ganancias de capitales, rentas altas y beneficios de sociedades, etc\u00e9tera (\u2026) posibilit\u00f3 que el Capital se liberase de las regulaciones del Estado, lo que contribuy\u00f3 al fracaso del objetivo pol\u00edtico medular de los sindicatos y partidos de la clase trabajadora: democratizar los espacios de la econom\u00eda. Y la derrota hist\u00f3rica que sufri\u00f3 la organizaci\u00f3n de las fuerzas populares tuvo obvias repercusiones en sus marcos ideol\u00f3gicos.<\/em><\/p>\n<p><em>Haciendo de la necesidad virtud, el activismo de izquierdas tendi\u00f3 a refugiarse en aspectos cada vez m\u00e1s intimistas, singulares, extravagantes\u2026 (\u2026) Se refugi\u00f3 en demandas particulares o aspectos idiosincr\u00e1ticos de colectivos minoritarios, espec\u00edficamente marginados y\/o hist\u00f3ricamente discriminados, con la subsiguiente incapacidad de articular proyectos lo suficientemente inclusivos como para dar respuesta al conjunto amplio de los sectores subalternos y de las clases trabajadoras <\/em>(p\u00e1g. 61).<\/p>\n<p>Lo que se describe en los p\u00e1rrafos citados no es exactamente la aplicaci\u00f3n del c\u00ednico eslogan \u00absi no puedes con ellos, \u00fanete a ellos\u00bb. No, al menos, subjetivamente, es decir visto desde la conciencia que la izquierda posmoderna tiene de s\u00ed misma. Pero s\u00ed objetivamente y desde la conciencia que las \u00e9lites gestoras del sistema econ\u00f3mico tienen del asunto. No necesitan para ello un consejo de administraci\u00f3n planetario que imparta directrices (aunque no carecen de instancias que van en esa l\u00ednea: comisiones trilaterales, clubes Bilderberg o de Davos, G5, G6, G7\u2026 y todos los G que hagan falta; eso sin contar las instituciones permanentes de nivel gubernamental o superior, como la UE, las redes diplom\u00e1ticas que canalizan eficazmente las presiones procedentes, por ejemplo, de Washington y, <em>last but not least<\/em>, bastantes ONG que presuntamente no quitan ni ponen rey, pero ayudan a su se\u00f1or). Hace tiempo se sabe que no hace falta que la propaganda pol\u00edtica llegue directamente a todos y cada uno de los individuos: basta con \u00abtocar\u00bb a los \u00abl\u00edderes de opini\u00f3n\u00bb. Y, sobre todo, no hace falta que la gente tenga plena conciencia de lo que hace y decida hacerlo: las mol\u00e9culas de una olla de agua en ebullici\u00f3n (y los pobres garbanzos de la alegor\u00eda) no necesitan tomar ninguna decisi\u00f3n consciente para realizar con toda exactitud los movimientos de convecci\u00f3n que las leyes f\u00edsicas les imponen. En conjuntos de individuos del orden de magnitud de las mol\u00e9culas de agua de una olla las leyes estad\u00edsticas se cumplen sin excepci\u00f3n como leyes estrictas y rigurosas, al neutralizarse rec\u00edprocamente todas las desviaciones (corolario: si los grupos humanos fueran de esos \u00f3rdenes de magnitud, su comportamiento ser\u00eda igualmente determinista, por mucha diversidad individual que contuvieran). Por suerte, los grupos humanos seguimos lejos del n\u00famero de Avogadro, de manera que cierto porcentaje de desviaciones individuales respecto de la conducta del reba\u00f1o puede llegar a ser significativo.<\/p>\n<p>Pero no parece que la izquierda posmoderna se componga de ese tipo de individuos rebeldes. Todo lo contrario: suele ser, aun sin querer, la m\u00e1s firme y fiel aliada del poder real al descalificar, cuando no combatir directamente, a los enemigos del sistema que se niegan a dejar de mirar la Luna de la explotaci\u00f3n y a fijarse, en cambio, como tan a menudo hace la izquierda \u00abinnovadora\u00bb, en el \u00abrancio\u00bb dedo que se\u00f1ala al astro. Claro, los seguidores de esa izquierda \u00abcool\u00bb est\u00e1n tan seguros de que las reivindicaciones que presentan son justas que no les cabe en la cabeza que puedan estar peleando en el bando de la injusticia, sobre todo cuando la derecha obtusa (adjetivo que en Espa\u00f1a hay que entender preferentemente como explicativo, no como especificativo) se ceba en ellos con todo tipo de ataques y tild\u00e1ndolos de \u00abrojos\u00bb, \u00abcomunistas, etc. (falsedad que es lo \u00fanico que los aludidos parecen creerse del discurso de la derecha). Y lo cierto es que tienen raz\u00f3n al considerar justas sus reivindicaciones una por una (con excepciones, por supuesto). Su error consiste en no ver que la pol\u00edtica no tiene s\u00f3lo sem\u00e1ntica, sino tambi\u00e9n sintaxis. Mejor dicho, que la sem\u00e1ntica est\u00e1 internamente condicionada por la sintaxis: lo significativo es decir \u00abel caballo corre\u00bb, no \u00abel correr es caballo\u00bb. Pues bien, la sintaxis de la pol\u00edtica es el orden de prioridades entre los objetivos por los que se lucha. Poner, por ejemplo, los supuestos \u00abderechos\u00bb de los animales por delante de los derechos de los trabajadores no es trabajar en beneficio de los animales, sino en beneficio de los explotadores de seres humanos. Y antes de meterse con el supuesto machismo de la gram\u00e1tica hay que meterse con quienes pagan menos a una mujer que a un hombre por el mismo trabajo.<\/p>\n<p>Si hici\u00e9ramos un an\u00e1lisis social riguroso de los sectores que se identifican con la izquierda posmoderna, seguramente ver\u00edamos (hay ya trabajos en esa l\u00ednea) que abundan (quiz\u00e1 incluso predominan) los individuos de clase media baja, generalmente j\u00f3venes (aunque tampoco faltan maduritos con complejo de Peter Pan), con estudios, a menudo superiores, pero con dificultades para su inserci\u00f3n laboral en los sectores productivos directos o de servicios m\u00e1s directamente ligados a la producci\u00f3n. Ahora bien, \u00a0como suelo decir, la llamada clase media es s\u00f3lo media clase, una clase a medias, una clase \u00abdesclasada\u00bb con graves problemas de \u00abidentidad\u00bb, por lo general envidiosa de los de arriba y temerosa de los de abajo.<\/p>\n<p>Indefinici\u00f3n de la clase media que, de existir una clase obrera segura de s\u00ed misma y m\u00ednimamente aguerrida, no ser\u00eda un problema para los objetivos de la izquierda, pues la historia demuestra que en esos casos una buena parte de las capas medias secundan al proletariado. Pero aqu\u00ed se hace patente el c\u00edrculo vicioso en que nos encontramos: para que esa clase trabajadora cobre conciencia de su fuerza e irrumpa como agente social de cambio, es preciso que exista una organizaci\u00f3n que le sirva de referencia. De entrada necesita los sindicatos (cuya debilidad actual es notoria, como ha puesto de manifiesto el pobre contenido de la \u00faltima minirreforma laboral); pero tambi\u00e9n, dado que la lucha pol\u00edtica se canaliza en buena medida a trav\u00e9s de elecciones, necesita partidos pol\u00edticos de izquierda (mejor uno que cincuenta) que, en vez de dedicarse a pintar con purpurina dorada la jaula social en que el sistema econ\u00f3mico tiene confinados a los verdaderos productores de la riqueza, se comprometa seriamente a romper los barrotes.<\/p>\n<p>Mientras no sea as\u00ed, amigos de la izquierda de plastilina <em>tutti colori<\/em>, andad con cuidado al llamarnos <em>rojipardos<\/em>. Porque con ese adjetivo rima otro mucho m\u00e1s preciso, del que os est\u00e1is haciendo acreedores como perfectos ejecutores del programa de renovaci\u00f3n-perpetuaci\u00f3n del dominio de la derecha econ\u00f3mica y social, consistente en cambiarlo todo para que todo (lo esencial) siga igual: <em>gatopardos<\/em>.<\/p>\n<p>(A prop\u00f3sito, un servidor apenas lee novela; pero para este verano tengo programado leer <em>Feria<\/em>.)<\/p>\n<p>Fuente: El Papel (<a href=\"https:\/\/www.elpapel.es\/rojipardismo-gatopardismo-y-la-jaula-dorada\/\">https:\/\/www.elpapel.es\/rojipardismo-gatopardismo-y-la-jaula-dorada\/<\/a>)<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando los \u00abtuyos\u00bb, mujer u hombre de izquierdas, se meten contigo m\u00e1s que los de derechas, es que algo anda<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11900,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1548],"tags":[],"class_list":["post-11898","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11898","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11898"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11898\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11898"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11898"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11898"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}