{"id":1190,"date":"2009-07-12T00:00:00","date_gmt":"2009-07-12T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1190"},"modified":"2020-02-23T13:12:43","modified_gmt":"2020-02-23T12:12:43","slug":"a-proposito-de-luces-en-el-laberinto-de-jose-manuel-naredo-dos-notas-y-una-observacion-casi-critica-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1190","title":{"rendered":"A prop\u00f3sito de Luces en el laberinto de Jos\u00e9 Manuel Naredo. Dos notas y una observaci\u00f3n (casi) cr\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p><i>Luces en el laberinto<\/i> es la autobiograf\u00eda intelectual de Jos\u00e9 Manuel Naredo que acaba de publicarse en Libros de la Catarata (Madrid, 2009, n\u00famero 302). Sin duda, uno de esos acontecimientos pol\u00edtico-culturales que merecen festejos, c\u00e1nticos y celebraciones. Un placer para los ojos, una alegr\u00eda para nuestras mentes. Celebremos pues, y reconozcamos, al mismo tiempo que agradecemos, el magisterio de Jos\u00e9 Manuel Naredo. Es consistente con ello que otros dos maestros j\u00f3venes \u2013\u00d3scar Carpintero y Jorge Riechmann- le acompa\u00f1en en el sustantivo, did\u00e1ctico e informativo anexo sobre la crisis incorporado al volumen.<\/p>\n<p>Estas <i>Luces en el laberinto &#8211;<\/i>\u00a1qu\u00e9 t\u00edtulo tan hermoso para tan magn\u00edfico libro!- recuerda en cierto modo las paradojas de Zenon de Elea, o cuanto menos la aproximaci\u00f3n que Salomon Feferman hizo sobre ellas. La apor\u00edas del eleata, se\u00f1al\u00f3 el l\u00f3gico norteamericano, son como las capas de una cebolla inagotable, al\u00e9fica. A medida que hemos ido adentr\u00e1ndonos en ellas, intentando resolver nociones, problemas y caminos sin salida, una tras otra nos remit\u00edan a otras capas m\u00e1s profundas y casi siempre de igual o mayor inter\u00e9s, \u00e9stas a su vez pendientes de resoluci\u00f3n e incluso inicialmente de comprensi\u00f3n cabal. Sin descanso, sin poder airearnos, sin poder llegar al final de trayecto con todos los interrogantes cerrados. Como una serie al\u00e9fica interminable de sub\u00edndice no nulo. El viaje en s\u00ed- esa vez s\u00ed- es la ganancia epist\u00e9mica. Es la felicidad (y a veces desaz\u00f3n) que otorga el trato con los grandes problemas.<\/p>\n<p>La autobiograf\u00eda intelectual de J. M. Naredo es tambi\u00e9n, sin lugar para un atisbo razonable de duda, un libro inagotable, uno de esos raros ensayos que gozan de todas las virtudes exigibles, y algunas m\u00e1s, mil m\u00e1s, por si fuera necesario el cierre categorial: magn\u00edficamente escrito; excelentemente documentando; se\u00f1alando senderos, nuevos o no, pero en todo caso pertinentes; mostrando las formas del trabajo de un cientifico abierto y atento siempre a nuevas disciplinas; ense\u00f1ando los ejes b\u00e1sicos del trabajo cient\u00edfico honesto y riguroso (y no servil); apuntando y argumentando sobre la importancia de la interdisciplinariedad en ciencias sociales y su complementariedad no contradictoria con las disciplinas naturales; transitando siempre, por lo dem\u00e1s, por senderos terrenales y humanos siempre afables. Por si algo faltara, <i>Luces<\/i><i> en el laberinto<\/i> no es s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n a la obra y a la vida p\u00fablica de J. M. Naredo, sino un interesante retrato de la historia reciente de nuestro pa\u00eds, vista adem\u00e1s con los ojos y el coraz\u00f3n de un protagonista de excepci\u00f3n que nunca se rindi\u00f3, cuando no era f\u00e1cil proseguir por un sendero de rebeld\u00eda e insumisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El volumen est\u00e1 dividido en dos grandes apartados. El primero, la biograf\u00eda intelectual propiamente, lo componen ocho cap\u00edtulos. Citar\u00e9 sus nombres: 1. Introducci\u00f3n; 2. Principios: estudios. Primeros trabajos e inquietudes investigadoras; 3. Desde la agricultura hacia los recursos naturales. 4. Recursos naturales y territorio. 5. Pensamiento y an\u00e1lisis econ\u00f3mico. 6. Aspectos socio-pol\u00edticos. 7. Elaboraciones recientes. 8. Ep\u00edlogo.<\/p>\n<p>Dos interesantes anexos, a tener muy en cuenta especialmente el primero de ellos \u2013\u201cLa econom\u00eda en evoluci\u00f3n: invento y configuraci\u00f3n de la econom\u00edas en los siglos XVIII y XIX y sus consecuencias actuales\u201d y \u201cCat\u00e1logo de la colecci\u00f3n \u201cEconom\u00eda&amp;Naturaleza\u201d-, son transici\u00f3n hacia la segunda parte de t\u00edtulo \u201cAlternativas a la crisis\u201d, un conjunto de reflexiones de J. M. Naredo conducidas, con algunas intervenciones propias, por \u00d3scar Carpintero y Jorge Riechmann, que aparecen divididas en dos apartados: \u201cReflexiones sobre la crisis\u201d y \u201cReflexiones sobre las alternativas\u201d y que tuvieron como marco un encuentro que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociolog\u00eda de la Universidad Complutense de Madrid, los d\u00edas 12 y 13 de febrero de 2009.<\/p>\n<p>No pretendo aqu\u00ed una rese\u00f1a del volumen sino destacar simplemente, a t\u00edtulo de aperitivo, dos notas y apuntar finalmente una observaci\u00f3n (casi) cr\u00edtica a un paso, por lo dem\u00e1s marginal, de la narraci\u00f3n y argumentaci\u00f3n de J. M. Naredo.<\/p>\n<p>La primera nota recoge una reflexi\u00f3n de nuestro gran economista y estad\u00edstico en torno al mercado, los poderes p\u00fablicos y las terminolog\u00edas inapropiadas con efectos ideol\u00f3gicos no inocuos en eso que en tiempos llam\u00e1bamos la lucha de clases en el \u00e1mbito de la teor\u00eda.<\/p>\n<p>En el tercer apartado del cap\u00edtulo 7\u00ba -\u201cEconom\u00eda, poder y megaproyectos\u201d- cuenta el autor que intervino, junto con Federico Aguilera y Albert Recio, otros dos grandes economistas cr\u00edticos (y por ello y con ello, mucho m\u00e1s que economistas), en una sesi\u00f3n de clausura de megaproyectos dentro de las X Jornadas de Econom\u00eda Cr\u00edtica celebradas en Barcelona en 2006. Ello dio pie a un curso, celebrado en el oto\u00f1o de 2007 en la sede de la fundaci\u00f3n C\u00e9sar Manrique de Lanzarote, codirigido con Aguilera, base de un libro editado en 2009 por la misma fundaci\u00f3n con el t\u00edtulo de <i>Econom\u00eda, poder y megaproyectos<\/i>.<\/p>\n<p>El tema de aquellas jornadas de 2006 incentiv\u00f3 a Naredo a reflexionar sobre la naturaleza del capitalismo que nos ha tocado vivir, \u201cconfirmando que la ideolog\u00eda dominante dificulta la comprensi\u00f3n del desplazamiento que ha venido observando la actividad econ\u00f3mica desde la <i>producci\u00f3n<\/i> de riquezas hasta la <i>adquisici\u00f3n<\/i> de la misma con la ayuda del poder\u201d (p. 126). Si la idea o noci\u00f3n de producci\u00f3n oculta la realidad de la extracci\u00f3n y la adquisici\u00f3n de riqueza, <i>la idea de mercado soslaya la intervenci\u00f3n del poder pol\u00edtico en el proceso econ\u00f3mico<\/i>. El creciente proceso de desplazamiento y concentraci\u00f3n del poder hacia el campo econ\u00f3mico empresarial hace que las empresas, como antiguamente el Estado en exclusiva, sean capaces de crear dinero, de conseguir reclasificaciones, concesiones, contratas, privatizaciones forzadas, manipulando a la opini\u00f3n p\u00fablica hasta l\u00edmites impensables hace pocos a\u00f1os, al mismo tiempo que simult\u00e1neamente se polariza cada vez m\u00e1s el propio mundo empresarial.<\/p>\n<p>Si antes, apunta J. M. Naredo en un giro que acaso exija alg\u00fan matiz geogr\u00e1fico-temporal y de balance y cuantificaci\u00f3n, el Estado controlaba a las empresas, en la actualidad existen empresas, las grandes corporaciones, que controlan y usan el Estado y los medios de persuasi\u00f3n en beneficio propio. La realidad de los megaproyectos expuestos en el libro, se\u00f1ala, se sit\u00faan en las ant\u00edpodas de esa entelequia llamada usualmente \u201cmercado libre\u201d, cuya funci\u00f3n delimita Naredo en los t\u00e9rminos siguientes:<\/p>\n<p>\u00bfEs el mercado libre el que hace, por ejemplo, que un tren pare en mitad del campo, que se instale all\u00ed una estaci\u00f3n ferroviaria, que se construya una autopista y que surja una operaci\u00f3n inmobiliaria que coincida con los l\u00edmites de determinadas fincas? En absoluto. Es un asunto de poder, del poder de presidencias auton\u00f3micas, del poder de un partido heredero de la dictadura militar y de las grandes familias que estimulan y se benefician de corruptelas y subordinaciones p\u00fablicas.<\/p>\n<p>\u00bfEs el mercado libre el que hace, por ejemplo, que se recalifiquen ciertos terrenos o que se promuevan ciertos proyectos aunque sean a veces tan costosos como extravagantes y socialmente absurdos? Tampoco, en absoluto. Transitamos por el mismo sendero.<\/p>\n<p>Es obvio que son personas muy concretas, grupos sociales minoritarios, clases privilegiadas, las que amparadas en su poder, y con poder para lucrarse de esas operaciones, promueven ese tipo de operaciones.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis del propio autor: el capitalismo de los poderosos es liberal y antiestatal <i>pero s\u00f3lo a medias<\/i>. Es liberal, se\u00f1ala, \u201cs\u00f3lo para solicitar plena libertad de explotaci\u00f3n pero tiende a promover, cuando puede, concesiones y monopolios en beneficio propio\u201d (p. 107). Es antiestatal en cuanto pretende despojar al Estado de sus riquezas pero no lo es en absoluto \u201cpara conseguir que las ayudas e intervenciones estatales alimenten sus negocios\u201d (p. 107).<\/p>\n<p>\u00bfPodemos seguir entonces calificando de <i>neoliberal<\/i> la actual fase del capitalismo, este capitalismo de poderosos? No deber\u00eda ser el caso en opini\u00f3n de Naredo. Hacerlo as\u00ed, como de hecho hemos hecho y seguimos haciendo por costumbre derivada de un puntual hallazgo terminol\u00f3gico, es hacerle un enorme favor, \u201cal encubrir el intervencionismo tan potente en el que normalmente se apoya, <i>permitiendo que los nuevos caciques vayan impunemente de (neo)liberales por la vida<\/i>\u201d (p. 107). A la vista de todos est\u00e1, y ahora m\u00e1s que nunca, que este intervencionismo discrecional culmina en momentos de crisis, haciendo que el Estado sufrague p\u00e9rdidas y avale riesgos de determinadas entidades privadas. Se trata, como es sabido, de privatizar ganancias y de socializar p\u00e9rdidas: ni m\u00e1s ni menos. Permitir que sigan usando el t\u00e9rmino neoliberal, en abierta inconsistencia con sus mismos postulados, es un paso que, se\u00f1ala Naredo, no deber\u00edamos permitir en esta lucha cultural que representa una arista no despreciable de la global lucha de clases.<\/p>\n<p>La segunda nota tiene textura y sabor po\u00e9ticos. Cuenta Naredo que cuando el papanatismo anglosaj\u00f3n imperante aconseja iniciar los textos \u2013art\u00edculos, ensayos, <i>papers<\/i>&#8211; con un \u201cresumen ejecutivo\u201d, \u00e9l ha optado por sintetizar sus puntos de vista sobre la crisis actual con un poema que hace las veces, ha se\u00f1alado, \u201cde tan imperativa s\u00edntesis de las miserias y podredumbres que afloran con la crisis y del caldo de cultivo que las hizo prosperar\u201d (p. 111).<\/p>\n<p>Su poema, una composici\u00f3n a la altura de las circunstancias de nuestra crisis civilizatoria, dice as\u00ed:<\/p>\n<p><i>La crisis que el capitalismo ha ido cebando<\/i><\/p>\n<h2>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con su descarnado af\u00e1n de lucro<\/h2>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Con su consentido estupro<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De las riquezas de la naturaleza<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De los castigados por la pobreza<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De los sometidos a sus bajezas<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De la burgues\u00eda local\u2026<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 De todo el cuerpo social<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Caciqueando, privatizando, expoliando<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Desregulando, masacrando, endeudando<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El capitalismo ha venido largo tiempo alimentando<\/i><\/p>\n<p><i>El descontento laboral, el servilismo indigno, el estado <\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 de malestar,<\/i><\/p>\n<p><i>El negocio fraudulento, la crispaci\u00f3n y la violencia, el<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0estado policial.<\/i><\/p>\n<p><i>El consumo banal, la riqueza innecesaria, la<\/i><\/p>\n<p><i>desconfianza empresarial<\/i><\/p>\n<p><i>El desequilibrio econ\u00f3mico, la burbuja inmobiliaria y la <\/i><\/p>\n<p><i>crisis como tal.<\/i><\/p>\n<p>Seg\u00fan algunos economistas acad\u00e9micos la categor\u00eda \u201cel capitalismo\u201d carece de definici\u00f3n rigurosa, nadie es capaz de dar una definici\u00f3n consistente y no tautol\u00f3gico. Por ende, no s\u00f3lo no sirve como concepto explicativo sino que, de hecho, no existe en cuanto sistema econ\u00f3mico-social delimitado. Pues ser\u00e1 eso, aunque el poema de Naredo se\u00f1ale con detalle algunos de sus atributos m\u00e1s singulares y esenciales.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n (casi) cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Dando cuenta de un debate en <i>Revista Internacional de Filosof\u00eda Pol\u00edtica<\/i> sobre su ensayo <i>Las ra\u00edces econ\u00f3micas del deterioro econ\u00f3mico y social<\/i>, observa J. M. Naredo que una de las cr\u00edticas, contraria a sus tesis, no proced\u00eda de la ortodoxia econ\u00f3mica, \u201csino de una persona de la propia asociaci\u00f3n de \u201ceconom\u00eda cr\u00edtica\u201d, de acreditada procedencia marxista\u201d (p. 103). No es un secreto para nadie, prosigue, que el marxismo utiliza \u2013llamo la atenci\u00f3n: <i>en presente de indicativo<\/i>&#8211; en lo econ\u00f3mico, las mismas categor\u00edas de producci\u00f3n y desarrollo que la econom\u00eda pol\u00edtica cl\u00e1sica o neocl\u00e1sica y que, adem\u00e1s, adopta <i>la misma<\/i> \u2013remarco: <i>no similar o influenciada<\/i>&#8211; idea de progreso econ\u00f3mico, concluyendo Naredo:<\/p>\n<p><i>Con lo que el marxismo hizo y <\/i>sigue haciendo<i> las veces de Caballo de Troya de la ideolog\u00eda econ\u00f3mica dominante, al divulgar en el seno del movimiento cr\u00edtico al capitalismo la met\u00e1fora de la <\/i>producci\u00f3n<i> y la mitolog\u00eda del <\/i>desarrollo econ\u00f3mico<i> sobre las que se art\u00edcula la idea usual de <\/i>sistema econ\u00f3mico<i>. Y al mantener el mismo af\u00e1n \u201cdesarrollista\u201d contribuy\u00f3 a incapacitar a ese movimiento para idear aut\u00e9nticas alternativas. <\/i>[el primer \u00e9nfasis es m\u00edo]<\/p>\n<p>No es la \u00fanica vez en que J. M. Naredo apunta cr\u00edticas a la tradici\u00f3n marxista-comunista en el volumen. Algunas de las actuaciones del PCE en tiempos de la dictadura del general golpista son presentadas y comentadas no siempre con simpat\u00eda. No es momento ahora de entrar en este rinc\u00f3n, nada esencial, por lo dem\u00e1s, en el desarrollo de la argumentaci\u00f3n central del ensayo.<\/p>\n<p>Eso s\u00ed, en punto y aparte, anotando estas afirmaciones sobre el marxismo, casi refut\u00e1ndolas (o tambale\u00e1ndolas cuanto menos) desde mi punto de vista, se\u00f1ala J. M. Naredo que desea matizar sus observaciones del p\u00e1rrafo anterior y apunta que la perspectiva marxista criticada no s\u00f3lo no ha tenido en cuenta sus posiciones, sus categor\u00edas, su intento de trascender las habituales categor\u00edas de producci\u00f3n, riqueza, sistema econ\u00f3mico, sino que tampoco ha sido receptiva a las consideraciones antiproductivistas que han surgido desde el propio marxismo, de un \u201cmarxismo ecol\u00f3gicamente m\u00e1s informado y sensible\u201d . Y cita aqu\u00ed, a t\u00edtulo de ejemplos, a Manuel Sacrist\u00e1n, Francisco Fern\u00e1ndez Buey, a Jorge Riechmann, O\u2019Connor y Alain Lipietz, al igual que pod\u00eda haber citado a Antoni Dom\u00e8nech, Enric Tello, Bellamy Foster, F\u00e9lix Ovejero, Daniel Ravent\u00f3s o Albert Recio, entre otros muchos m\u00e1s, sin olvidar el ensayo de Wolfgang Harich sobre <i>Comunismo sin crecimiento, <\/i>publicado hace m\u00e1s de 30 a\u00f1os (en traducci\u00f3n de Gustau Mu\u00f1oz y con presentaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n) o aquellas conversaciones con el \u201cortodoxo\u201d Luk\u00e1cs de los a\u00f1os sesenta. Con todos ellos, con los nombres citados, admite J. M. Naredo, \u201cacostumbro a coincidir en mis an\u00e1lisis\u201d.<\/p>\n<p>Tiene tambi\u00e9n raz\u00f3n en este punto el autor de <i>Luces en el laberinto<\/i>. Este marxismo, estas consideraciones antiproductivistas que han surgido desde la propia tradici\u00f3n, consideraciones que cultivan y desarrollan ciertas miradas del propio Marx, han construido desde hace d\u00e9cadas una perspectiva emancipatoria muy alejada de la ideal tradicional de progreso, de producci\u00f3n desarrollista y de emancipaci\u00f3n social equivalente a acumulaci\u00f3n de objetos, de mercanc\u00edas, de cachivaches en gran parte in\u00fatiles.<\/p>\n<p>Por poner un ejemplo. En un c\u00e9lebre art\u00edculo escrito en M\u00e9xico sobre el Marx que ser\u00eda le\u00eddo en el siglo XXI, se\u00f1alaba el fil\u00f3sofo ecocomunista Manuel Sacrist\u00e1n sobre esta hermen\u00e9utica desarrollista marxista:<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A PROP\u00d3SITO DE LUCES EN EL LABERINTO DE JOS\u00c9 MANUEL NAREDO. DOS NOTAS Y UNA OBSERVACI\u00d3N (CASI) CR\u00cdTICA.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Luces en el laberinto es la autobiograf\u00eda intelectual de Jos\u00e9 Manuel Naredo que acaba de publicarse en Libros de la Catarata (Madrid, 2009, n\u00famero 302). Sin duda, uno de esos acontecimientos pol\u00edtico-culturales que merecen festejos, c\u00e1nticos y celebraciones. Un placer para los ojos, una alegr\u00eda para nuestras mentes. Celebremos pues, y reconozcamos, al mismo tiempo que agradecemos, el magisterio de Jos\u00e9 Manuel Naredo. Es consistente con ello que otros dos maestros j\u00f3venes \u2013\u00d3scar Carpintero y Jorge Riechmann- le acompa\u00f1en en el sustantivo, did\u00e1ctico e informativo anexo sobre la crisis incorporado al volumen. <\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Estas Luces en el laberinto -\u00a1qu\u00e9 t\u00edtulo tan hermoso para tan magn\u00edfico libro!- recuerda en cierto modo las paradojas de Zenon de Elea, o cuanto menos la aproximaci\u00f3n que Salomon Feferman hizo sobre ellas. La apor\u00edas del eleata, se\u00f1al\u00f3 el l\u00f3gico norteamericano, son como las capas de una cebolla inagotable, al\u00e9fica. A medida que hemos ido adentr\u00e1ndonos en ellas, intentando resolver nociones, problemas y caminos sin salida, una tras otra nos remit\u00edan a otras capas m\u00e1s profundas y casi siempre de igual o mayor inter\u00e9s, \u00e9stas a su vez pendientes de resoluci\u00f3n e incluso inicialmente de comprensi\u00f3n cabal. Sin descanso, sin poder airearnos, sin poder llegar al final de trayecto con todos los interrogantes cerrados. Como una serie al\u00e9fica interminable de sub\u00edndice no nulo. El viaje en s\u00ed- esa vez s\u00ed- es la ganancia epist\u00e9mica. Es la felicidad (y a veces desaz\u00f3n) que otorga el trato con los grandes problemas. <\/p>\n<p>La autobiograf\u00eda intelectual de J. M. Naredo es tambi\u00e9n, sin lugar para un atisbo razonable de duda, un libro inagotable, uno de esos raros ensayos que gozan de todas las virtudes exigibles, y algunas m\u00e1s, mil m\u00e1s, por si fuera necesario el cierre categorial: magn\u00edficamente escrito; excelentemente documentando; se\u00f1alando senderos, nuevos o no, pero en todo caso pertinentes; mostrando las formas del trabajo de un cientifico abierto y atento siempre a nuevas disciplinas; ense\u00f1ando los ejes b\u00e1sicos del trabajo cient\u00edfico honesto y riguroso (y no servil); apuntando y argumentando sobre la importancia de la interdisciplinariedad en ciencias sociales y su complementariedad no contradictoria con las disciplinas naturales; transitando siempre, por lo dem\u00e1s, por senderos terrenales y humanos siempre afables. Por si algo faltara, Luces en el laberinto no es s\u00f3lo una aproximaci\u00f3n a la obra y a la vida p\u00fablica de J. M. Naredo, sino un interesante retrato de la historia reciente de nuestro pa\u00eds, vista adem\u00e1s con los ojos y el coraz\u00f3n de un protagonista de excepci\u00f3n que nunca se rindi\u00f3, cuando no era f\u00e1cil proseguir por un sendero de rebeld\u00eda e insumisi\u00f3n.\u00a0 <\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[44],"tags":[1265,1264,917],"class_list":["post-1190","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-economia","tag-jose-manuel-naredo","tag-luces-en-el-laberinto","tag-resenas"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1190","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1190"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1190\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1190"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1190"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1190"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}