{"id":11929,"date":"2022-06-06T05:16:46","date_gmt":"2022-06-06T04:16:46","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11929"},"modified":"2022-06-06T05:55:43","modified_gmt":"2022-06-06T04:55:43","slug":"de-la-filosofia-de-la-ciencia-a-la-politica-cientificao-filosofia-de-la-ciencia-y-politica-de-la-ciencia-hoy-conferencia-inedita-de-manuel-sacristan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11929","title":{"rendered":"De la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica cient\u00edfica (o Filosof\u00eda de la ciencia y pol\u00edtica de la ciencia hoy): Conferencia in\u00e9dita de Manuel Sacrist\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p>Editada por Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz y Miguel \u00c1ngel Quintanilla y publicada <em>en ArtefaCToS. Revista de estudios de la ciencia y la tecnolog\u00eda,<\/em> eISSN: 1989-3612. Vol. 11, No. 1 (2022), 2.a \u00c9poca, 133-182<br \/>\n<a href=\"http:\/\/DOI: https:\/\/doi.org\/10.14201\/art2022111133182\">DOI: https:\/\/doi.org\/10.14201\/art2022111133182<\/a><\/p>\n<p>Agradecemos profundamente a la revista ArtefaCToS el permiso para reproducir esta conferencia y los textos complementarios.<\/p>\n<p>\u00cdndice de contenidos:<br \/>\n1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Contexto de la Conferencia<br \/>\n2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Esquema de la Conferencia<br \/>\n3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Transcripci\u00f3n de la Conferencia<br \/>\n4.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Coloquio posterior<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>1.\u00a0\u00a0\u00a0 Contexto de la conferencia. Por Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz y Miguel \u00c1ngel Quintanilla<\/strong><\/h3>\n<p><strong>1.1\u00a0\u00a0 Circunstancias que rodearon la conferencia de Manuel Sacrist\u00e1n en la Salamanca de 1977<\/strong><\/p>\n<p>El 14 de diciembre de 1977 Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n [1925-1985] pronunci\u00f3 una Conferencia en la Universidad de Salamanca, invitado por el profesor Miguel \u00c1ngel Quintanilla. Hasta el d\u00eda de hoy esta Conferencia, que hoy presentamos transcrita y editada, se cre\u00eda perdida.<\/p>\n<p>Se sab\u00eda de la existencia de esta Conferencia debido a que en la documentaci\u00f3n personal de Sacrist\u00e1n, depositada en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona, se encuentra un esquema de esta. De acuerdo con dicho esquema (encontrado y transcrito por el investigador Salvador L\u00f3pez Arnal, y que hasta ahora tambi\u00e9n permanec\u00eda in\u00e9dito), el t\u00edtulo de la Conferencia era \u00abFilosof\u00eda de la ciencia y pol\u00edtica de la ciencia hoy\u00bb.<\/p>\n<p>Un afortunado golpe de azar quiso que el profesor Miguel \u00c1ngel Quintanilla conservara una transcripci\u00f3n en su archivo personal, la cual fue efectuada en 1977 por el profesor Sebasti\u00e1n \u00c1lvarez Toledo.<\/p>\n<p>Por motivos que desconocemos, el t\u00edtulo anotado en la transcripci\u00f3n es ligeramente diferente: \u00abDe la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica cient\u00edfica\u00bb. Hemos decidido respetar el t\u00edtulo de la transcripci\u00f3n de \u00c1lvarez Toledo, por entender que este fue el t\u00edtulo que anunci\u00f3 Sacrist\u00e1n en Salamanca. Pero dejamos tambi\u00e9n constancia de la versi\u00f3n original del t\u00edtulo, porque esta presenta un matiz que queremos aclarar al lector[1]: cuando Sacrist\u00e1n habla de \u00abpol\u00edtica cient\u00edfica\u00bb en el t\u00edtulo definitivo de la Conferencia de Salamanca no se est\u00e1 refiriendo a lo que este t\u00e9rmino sol\u00eda denotar en los ambientes marxistas de la \u00e9poca, esto es, a la pretensi\u00f3n de entender el marxismo como una ciencia (pretensi\u00f3n a la que Sacrist\u00e1n se enfrent\u00f3 en m\u00faltiples ocasiones[2]), sino que se refiere a \u00abpol\u00edtica de la ciencia\u00bb, expresi\u00f3n que aclararemos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>Esta Conferencia es muy similar \u2013casi podr\u00edamos decir que se trata de una segunda versi\u00f3n de la misma\u2013 a otra que pronunci\u00f3 un a\u00f1o antes, el 3 de noviembre de 1976, en la Facultad de Ingenieros Superiores de la Universidad de Barcelona, titulada \u00abDe la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia\u00bb. Esta otra conferencia fue pronunciada por Sacrist\u00e1n en un ciclo titulado \u00abSemana conmemorativa del aniversario de la Escuela de Ingenieros Industriales de Barcelona\u00bb, del 3 al 5 de diciembre de 1976, al que asisti\u00f3 el profesor Quintanilla como ponente invitado. De acuerdo con la documentaci\u00f3n existente, como ponentes invitados figuran, el primer d\u00eda, Javier Muguerza, Jes\u00fas Moster\u00edn y Manuel Sacrist\u00e1n; y el segundo d\u00eda, Miguel \u00c1ngel Quintanilla, Joan Senent-Josa y Daniel Lacalle Sousa. Dicha Conferencia de Sacrist\u00e1n en Barcelona va a ser publicada en un libro actualmente en prensa[3]. Se conserva una grabaci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s de dicha Conferencia de Barcelona, la Facultad de Filosof\u00eda y Letras de la Universidad de Salamanca invit\u00f3 a Manuel Sacrist\u00e1n a pronunciar una conferencia en Salamanca. Seguramente la invitaci\u00f3n se produjo con motivo de la participaci\u00f3n del profesor Quintanilla en las jornadas de la Escuela de Ingenieros de Barcelona en diciembre 1976. Los j\u00f3venes PNN que por aquel entonces estaban luchando por potenciar los estudios de filosof\u00eda de la ciencia en la Universidad de Salamanca trataban as\u00ed de aproximarse a una figura de gran prestigio acad\u00e9mico y moral en el \u00e1mbito de los estudios de l\u00f3gica y filosof\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p>En aquella \u00e9poca hab\u00eda varios profesores e investigadores del Departamento de Filosof\u00eda dedic\u00e1ndose a la l\u00f3gica y la filosof\u00eda de la ciencia. Uno de ellos era Sebasti\u00e1n \u00c1lvarez Toledo, que fue quien realiz\u00f3 la transcripci\u00f3n a partir de la grabaci\u00f3n. Otros profesores que seguramente colaboraron fueron Jes\u00fas Ezquerro (actualmente catedr\u00e1tico en la Universidad del Pa\u00eds Vasco), Fernando Broncano (Carlos III de Madrid) y Ram\u00f3n Vargas Machuca (Universidad de C\u00e1diz).<\/p>\n<p>A modo de an\u00e9cdota, hab\u00eda una movilizaci\u00f3n pol\u00edtica de izquierdas que coincid\u00eda en parte con el tiempo en el que estaba programada la Conferencia (algo normal en el ambiente de aquellos a\u00f1os). Manuel Sacrist\u00e1n comenz\u00f3 su exposici\u00f3n con normalidad y, cuando lleg\u00f3 la hora de la manifestaci\u00f3n, ofreci\u00f3 al p\u00fablico la posibilidad de asistir a la misma, o bien de continuar con la exposici\u00f3n. Los asistentes escogieron que la Conferencia continuara.<\/p>\n<p><strong>1.2\u00a0\u00a0 La conferencia en el contexto de la filosof\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n<\/strong><\/p>\n<p>La filosof\u00eda de Manuel Sacrist\u00e1n (1925-1985) es un caso ins\u00f3lito en Espa\u00f1a; y probablemente, a nivel internacional. Quiz\u00e1 el rasgo m\u00e1s destacable de su pensamiento, y que le hace especial, es el dominio de dos campos cuyos caminos no sol\u00edan cruzarse en de una manera productiva: la filosof\u00eda de la ciencia y el marxismo. Pocos precedentes como este podemos encontrar en el panorama mundial, salvo algunas excepciones como por ejemplo Otto Neurath, cuya similitud con Sacrist\u00e1n es rastreable (Sarri\u00f3n Andaluz y Mir Garc\u00eda, 2020), o Ludovico Geymonat, autor que Sacrist\u00e1n tradujo y con el que intercambi\u00f3 correspondencia.<\/p>\n<p>En primer lugar, Sacrist\u00e1n es especialmente conocido por su labor de introductor de la l\u00f3gica contempor\u00e1nea en Espa\u00f1a, a trav\u00e9s de su influyente <em>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y el an\u00e1lisis formal<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1964b). Este papel como consolidador de los estudios de l\u00f3gica en Espa\u00f1a se debi\u00f3 a que, en 1953, Sacrist\u00e1n obtuvo una beca de la Deutscher Akademischer Austauschdienst (Domingo Curto, 2007, 12) para estudiar L\u00f3gica en el Instituto de l\u00f3gica matem\u00e1tica e investigaci\u00f3n de fundamentos de la Universidad de Mu\u0308nster, en Westfalia, en lo que entonces era la Alemania occidental. Dicho centro se encontraba bajo la direcci\u00f3n de Heinrich Scholz, te\u00f3logo y fil\u00f3sofo cuyas concepciones l\u00f3gicas ejercieron una importante influencia en Sacrist\u00e1n (Sarri\u00f3n Andaluz, 2012). Hay un claro consenso acerca del papel fundamental de Manuel Sacrist\u00e1n en la reintroducci\u00f3n de la l\u00f3gica en Espa\u00f1a tras la Guerra Civil. Luis Vega Re\u00f1\u00f3n (2005) ha considerado a Manuel Sacrist\u00e1n uno de los responsables de lo que denomina la fase de \u00abrecepci\u00f3n fuerte\u00bb que inicia dicha ciencia en los a\u00f1os 50 y 60, ya fuera a trav\u00e9s de sus diversas traducciones e intervenciones, ya fuera a trav\u00e9s de sus cursos y especialmente, por la publicaci\u00f3n del citado manual (Vega Re\u00f1\u00f3n, 2005, 29-30). Su manual, adem\u00e1s, destac\u00f3 por recoger y exponer acertadamente el teorema de incompletitud de G\u00f6del (Olmos, 2005)4. Es importante recordar que en aquella \u00e9poca la l\u00f3gica contempor\u00e1nea se encontraba pr\u00e1cticamente ausente en Espa\u00f1a, pues los ambientes filos\u00f3ficos pr\u00f3ximos al nacional-catolicismo tend\u00edan a considerar la l\u00f3gica exclusivamente en su versi\u00f3n aristot\u00e9lica. Los dos m\u00e1ximos especialistas espa\u00f1oles en l\u00f3gica de la \u00e9poca eran V\u00edctor S\u00e1nchez de Zavala y Miguel S\u00e1nchez-Mazas (exiliado en 1956). Tambi\u00e9n Ferrater Mora y Garc\u00eda Bacca. Esto situaba a Sacrist\u00e1n entre los mayores expertos en l\u00f3gica contempor\u00e1nea en los a\u00f1os 60. Su expulsi\u00f3n de la Universidad en 1965 impidi\u00f3 a este continuar estudiando l\u00f3gica \u00aba tiempo completo\u00bb, si bien continu\u00f3 estudiando epistemolog\u00eda y l\u00f3gica durante toda su vida[5], tratando \u2013y en muchas ocasiones traduciendo\u2013 autores como Russell, Carnap, Quine, Popper, Kuhn, Bunge, Neurath, Stegmu\u0308ller, Lakatos, Feyerabend o Ulises Moulines, entre muchos otros (Sarri\u00f3n, 2017a, L\u00f3pez Arnal y Sarri\u00f3n Andaluz, 2012a). En los 80 continu\u00f3 trabajando con profusi\u00f3n aspectos de filosof\u00eda de la ciencia, como acreditan los cursos de posgrado impartidos en la Universidad Nacional Aut\u00f3noma de M\u00e9xico en el curso acad\u00e9mico 1982-83, titulados \u00abInducci\u00f3n y dial\u00e9ctica\u00bb y \u00abKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984c).<\/p>\n<p>En segundo lugar, dentro de los \u00e1mbitos de la izquierda pol\u00edtica espa\u00f1ola, suele ser reconocido como el pensador de ra\u00edz marxista m\u00e1s riguroso e influyente del pa\u00eds. Fue dirigente del PSUC-PCE (ejerciendo como responsable de Universidad del PSUC y miembro del Comit\u00e9 Ejecutivo de dicho partido clandestino) desde mediados de los 50 hasta finales de los 60 y, afiliado, hasta finales de los 70 (Sarri\u00f3n, 2015). Su adhesi\u00f3n al marxismo se produce al mismo tiempo que su especializaci\u00f3n en l\u00f3gica en Mu\u0308nster[6]. Su militancia pol\u00edtica antifranquista supuso graves inconvenientes a su carrera intelectual: el Arzobispado de Barcelona emiti\u00f3 quejas por su docencia en la Facultad de Filosof\u00eda[7], en 1962 perdi\u00f3 unas oposiciones a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad de Valencia en extra\u00f1as circunstancias[8] y en 1965 fue expulsado de la Universidad[9]. Sus aportaciones intelectuales en el \u00e1mbito del marxismo fueron muy variadas y rigurosas. Cabe se\u00f1alar, a modo de sucintos ejemplos, la traducci\u00f3n, edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de <em>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/em> (Marx, 1960), el Pr\u00f3logo que redact\u00f3 para su propia traducci\u00f3n del <em>Anti-D\u00fchring<\/em> de Engels (Sacrist\u00e1n, 1964a), su <em>Antolog\u00eda<\/em> de Gramsci (1970)[10], o sus traducciones de <em>Historia y conciencia de clase<\/em>, de Luk\u00e1cs, de <em>La estructura l\u00f3gica de El capital de Marx<\/em>, de Zeleny o los dos primeros libros de <em>El capital<\/em>. En cuanto a su actividad pol\u00edtica \u00abpr\u00e1ctica\u00bb, destaca su papel en la fundaci\u00f3n en 1966 del Sindicato Democr\u00e1tico de Estudiantes de la Universidad de Barcelona (SDEUB), pocos a\u00f1os despu\u00e9s del cual en la que redact\u00f3 su conocida conferencia \u00abTres lecciones sobre la Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1977)[11]. Su baja como militante del PCE[12] no signific\u00f3 el fin de su actividad pol\u00edtica, que continu\u00f3 a trav\u00e9s del Sindicato de Ense\u00f1anza de CC. OO., de la Comisi\u00f3n AntiNuclear de Catalu\u00f1a (CANC), los Comit\u00e9s anti-OTAN y de sus escritos de intervenci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<p>En tercer lugar, determinante fue tambi\u00e9n su labor como difusor cultural, habiendo traducido unas noventa obras de diversas lenguas[13]; en muchas ocasiones, debido a la persecuci\u00f3n pol\u00edtica que le depar\u00f3 el franquismo, que como ya hemos comentado le expuls\u00f3 de la Universidad de Barcelona en 1965. Ya desde su etapa como estudiante universitario[14] de Derecho y Filosof\u00eda en la Universidad de Barcelona, empez\u00f3 a ser reconocido como una figura intelectual de referencia a causa de su labor en las revistas <em>Estilo<\/em>, <em>Qvadrante<\/em>, dirigida por el propio Manuel Sacrist\u00e1n y Juan Carlos Garc\u00eda-Borr\u00f3n, y especialmente <em>Laye<\/em>, en la que tuvo un peso destacado. En su formaci\u00f3n parece tener un peso destacado Ortega, a quien dedica el art\u00edculo \u00abVerdad: desvelaci\u00f3n y ley\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1953a). Sobre este autor tambi\u00e9n coordina un n\u00famero de homenaje en la revista <em>Laye<\/em>[15]. Igualmente, cabe destacar la influencia de Simone Weil, sobre quien realiza diversas rese\u00f1as (Sacrist\u00e1n, 1984a). Otro autor a quien Sacrist\u00e1n estudi\u00f3 con profusi\u00f3n durante su juventud fue Heidegger[16], sobre quien realiza su tesis doctoral tras su vuelta de Mu\u0308nster, publicada por el CSIC (Sacrist\u00e1n, 1995); tesis cuyo objetivo declarado era estudiar cr\u00edticamente y desde una posici\u00f3n racionalista a quien consideraba el fil\u00f3sofo m\u00e1s potente del irracionalismo.<\/p>\n<p>La Conferencia que hoy presentamos debe enmarcarse en un contexto muy concreto: El Sacrist\u00e1n de mediados de los a\u00f1os 70, que ha realizado un importante cambio de paradigma en sus concepciones pol\u00edticas que impactan en su filosof\u00eda de la ciencia. Tras su ruptura de facto con el PCE-PSUC, Sacrist\u00e1n no abandona su estudio, y a lo largo de esta d\u00e9cada empieza a encontrarse con lo que denominar\u00e1 \u00abnuevos problemas posleninianos\u00bb (Sarri\u00f3n, 2017b), esto es, fen\u00f3menos sociopol\u00edticos nuevos que no pueden atenderse desde los conceptos y categor\u00edas del marxismo tradicional. Entre ellos, y seguramente el m\u00e1s determinante, el problema del ecologismo, que se puso de manifiesto en el Informe al Club de Roma sobre los l\u00edmites del crecimiento, de 1972[17].<\/p>\n<p>Este contexto explica por qu\u00e9 Sacrist\u00e1n comienza la Conferencia distanci\u00e1ndose de los debates entre ciencia e ideolog\u00eda. No se trata de que Sacrist\u00e1n condene la discusi\u00f3n acerca de estos dos extremos. As\u00ed se pone de manifiesto, por ejemplo, en el tratamiento que realiza sobre Kuhn en sus clases de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales[18] (Sarri\u00f3n Andaluz, 2017a), en el inter\u00e9s que presta a la noci\u00f3n de ideolog\u00eda en Gramsci, o incluso en su tratamiento de la noci\u00f3n de ciencia en Marx (Sacrist\u00e1n, 1978), donde observa que, si bien la concepci\u00f3n de la ciencia como <em>Kritik<\/em> joven-hegeliana es poco fecunda para el Marx cient\u00edfico-emp\u00edrico, cree en cambio que ha sido muy determinante para que Marx inaugure una especie de sociolog\u00eda de la ciencia, al menos en lo que se refiere a la visi\u00f3n de Marx acerca de las relaciones entre ciencia e ideolog\u00eda. En palabras de Sacrist\u00e1n: \u00abla idea de ciencia como cr\u00edtica (principalmente como cr\u00edtica de la ciencia anterior) ha facilitado a Marx la inauguraci\u00f3n del an\u00e1lisis ideol\u00f3gico de los productos cient\u00edficos y tambi\u00e9n la consideraci\u00f3n sociol\u00f3gica de la ciencia como fuerza productiva\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1978, 365)[19].<\/p>\n<p>Sin embargo, Sacrist\u00e1n no parece compartir los an\u00e1lisis acerca de la relaci\u00f3n entre ciencia e ideolog\u00eda cuando estos se efect\u00faan desde una posici\u00f3n de cr\u00edtica epistemol\u00f3gica a la ciencia, como detecta, por ejemplo, en Althusser. En palabras de Sacrist\u00e1n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Ha habido, pues, desde mediados de los a\u00f1os cincuenta hasta principios de los a\u00f1os setenta, cuando se trataba de critica de la ciencia, un predominio claro del problema ideolog\u00eda-ciencia. Es decir, era una cr\u00edtica epistemol\u00f3gica de la ciencia, se refer\u00eda a la ciencia como conocimiento, o a la tecnociencia como conocimiento, no era una critica material, no se refer\u00eda a la ciencia en su repercusi\u00f3n en la vida cotidiana. Era una cr\u00edtica te\u00f3rica de la ciencia, no una cr\u00edtica digamos existencial, pr\u00e1ctica, de la ciencia, de acuerdo con la definici\u00f3n que he hecho antes. (Sacrist\u00e1n, 1982)<\/p>\n<p>La funci\u00f3n de la ciencia no puede ser pura ideolog\u00eda, por m\u00e1s que haya elementos ideol\u00f3gicos en la ciencia. Se trata, en realidad, de una posici\u00f3n consistente desde un punto de vista marxista: Marx cre\u00eda en la ciencia como instrumento de conocimiento de la realidad frente a la ideolog\u00eda, que constitu\u00eda un velo que imped\u00eda observar el mundo rigurosamente.<\/p>\n<p>Ahora bien, esto no significa que Sacrist\u00e1n no plantee una cr\u00edtica de la ciencia. Por el contrario, la Conferencia que hoy editamos es justamente eso: una cr\u00edtica del complejo cient\u00edfico-tecnol\u00f3gico, que Sacrist\u00e1n aqu\u00ed denomina \u00abciencia t\u00e9cnica\u00bb (no en cambio a la ciencia como actividad gnoseol\u00f3gica humana).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que est\u00e1 detr\u00e1s de esta preocupaci\u00f3n de Sacrist\u00e1n sobre el complejo cient\u00edfico-t\u00e9cnol\u00f3gico tiene mucho de esp\u00edritu de \u00e9poca. Como ya hemos indicado, en 1972 se public\u00f3 el Informe al Club de Roma sobre los l\u00edmites del crecimiento, que no fue tomado en serio por la mayor parte del pensamiento progresista de la \u00e9poca. No es el caso de Sacrist\u00e1n. Tanto en la revista <em>Materiales<\/em>[20], como especialmente en su revista <em>mientras tanto<\/em>[21], impuls\u00f3 el estudio riguroso acerca de la problem\u00e1tica ecologista. No podemos olvidar tampoco el tel\u00f3n de fondo que constitu\u00eda la guerra fr\u00eda y el riesgo (muy real en los a\u00f1os ochenta en territorio europeo) de guerra nuclear, que lamentablemente vuelve a estar hoy presente.<\/p>\n<p>En este contexto, en Sacrist\u00e1n se produce un giro[22], que es el tema central de la Conferencia: la necesidad de incorporar, de manera urgente, un \u00abcoraz\u00f3n\u00bb de pol\u00edtica de la ciencia dentro de la filosof\u00eda de la ciencia (sin menosprecio alguno de la l\u00ednea epistemol\u00f3gica). Esta preocupaci\u00f3n puede leerse tambi\u00e9n en \u00abReflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1979), o en su ya mencionada conferencia in\u00e9dita de 1976 en Barcelona \u00abDe la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia\u00bb. En este sentido la Conferencia es un exponente claro de las preocupaciones y conjeturas de Sacrist\u00e1n en esta \u00e9poca. No estamos ante un texto secundario o trivial, sino ante una expresi\u00f3n de la que parece una de las preocupaciones m\u00e1s \u00edntimas del Sacrist\u00e1n maduro.<\/p>\n<p>Su comprensi\u00f3n de la problem\u00e1tica ecologista impulsa a Sacrist\u00e1n a realizar varias propuestas de reelaboraci\u00f3n de la tradici\u00f3n marxista. Algunas de ellas pueden leerse en la Conferencia, como es el caso de su propuesta de abandono de lo que podr\u00edamos denominar el \u00abmilenarismo revolucionario\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 entendemos por esta noci\u00f3n? Para ello hay que retrotraerse un poco a la concepci\u00f3n de Marx, seg\u00fan la cual el cambio social se produce debido a la existencia de una tendencia al choque entre el desarrollo de las fuerzas productivas y el marco de relaciones de producci\u00f3n. Dicho marco de relaciones de producci\u00f3n (esto es, la sociedad de clases, el hecho de que los medios de producci\u00f3n sean propiedad privada de una parte de la sociedad) dificulta el desarrollo de las fuerzas productivas, debido a que les obliga a desarrollarse siempre de manera privativa. Este choque tendencial ten\u00eda como consecuencia una ruptura, que Marx \u2013y con \u00e9l la tradici\u00f3n marxista hasta Sacrist\u00e1n\u2013 interpretaba en un sentido progresista. El comunismo era percibido como una especie de sociedad de la abundancia en la cual el desarrollo de las fuerzas productivas se producir\u00e1 en un contexto de socializaci\u00f3n de las mismas. En consecuencia, cada persona recibir\u00e1 en funci\u00f3n de sus necesidades.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n detect\u00f3 con lucidez que el nuevo paradigma ecologista pon\u00eda en cuesti\u00f3n este esquema. No es que no siguiera siendo v\u00e1lido como explicaci\u00f3n te\u00f3rica de la realidad, sino que la cultura pol\u00edtica derivada del mismo, esto es, la creencia en el desenlace progresista del mismo, era incorrecto. El desarrollo incesante de las fuerzas productivas que hab\u00eda predicho Marx no tiene por qu\u00e9 tener un desenlace progresista. Puede tener un desenlace reaccionario, o incluso catastr\u00f3fico.<\/p>\n<p>Esto explica la oposici\u00f3n de Sacrist\u00e1n a la ideolog\u00eda del progresismo, que puede leerse con contundencia en la Conferencia. La confianza ingenua en el desarrollo de las fuerzas productivas, propia de la tradici\u00f3n marxista, debe ser desterrada. Sacrist\u00e1n considera que esta confianza ingenua es una herencia de la escatolog\u00eda propia de la dial\u00e9ctica hegeliana que confiaba en el avance \u00abpor el lado malo\u00bb de la historia. Dicha confianza habr\u00eda anidado en el marxismo, originada en el optimismo progresista del siglo XVIII (Sacrist\u00e1n, 1983b, 201), y trasvasada filos\u00f3ficamente mediante la confianza hegeliana en las leyes objetivas del desarrollo hist\u00f3rico (Sacrist\u00e1n, 1983b, p. 202).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica al progresismo ingenuo no se dirige solamente, como puede leerse en la Conferencia, hacia el marxismo. Lo es tambi\u00e9n hacia la ilustraci\u00f3n o incluso hacia ciertas formas de anarquismo original. Sin embargo, Sacrist\u00e1n pone \u00e9nfasis, como puede leerse en la Conferencia, en la cr\u00edtica a la tradici\u00f3n marxista, porque considera que, en realidad, ya en el propio Marx pueden mostrarse algunos atisbos de dicha problem\u00e1tica ecol\u00f3gica \u2013como veremos m\u00e1s adelante\u2013, atisbos que han sido ignorados debido al desinter\u00e9s de la tradici\u00f3n socialista posterior a Marx.<\/p>\n<p>La ceguera del marxismo ante la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica se debe, para Sacrist\u00e1n, a una parte de la influencia hegeliana sobre el propio Marx, concretamente en la \u00abherencia de un modo de pensar de un peculiar determinismo, basado en la idea de que los acontecimientos se producen con logicidad interna, con absoluta necesidad, la idea de que no hay distinci\u00f3n entre lo l\u00f3gico y lo emp\u00edrico; que lo factual, los hechos, son ya de por s\u00ed l\u00f3gicamente necesarios\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b, 147).<\/p>\n<p>La logicidad del pensamiento hegeliano opera a trav\u00e9s de la din\u00e1mica interna de la negaci\u00f3n[23]. Este planteamiento hegeliano de la negaci\u00f3n como din\u00e1mica interna del proceso hist\u00f3rico ha tenido, a juicio de Sacrist\u00e1n, un efecto desastroso en la tradici\u00f3n marxista. Esto le mueve a distanciarse de ciertos aspectos de Marx y Engels donde esta influencia se hace patente. La herencia hegeliana da lugar a considerar que el progreso en la historia avanza por su \u00ablado malo\u00bb, una idea presente en la izquierda a trav\u00e9s de la consideraci\u00f3n cotidiana del \u00abcuanto peor, mejor\u00bb, que Sacrist\u00e1n califica de \u00abt\u00edpica obsesi\u00f3n adolescente y falsamente revolucionaria\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b, 149).<\/p>\n<p>Por otro lado, Sacrist\u00e1n pone en tela de juicio que Marx haya tenido esa opini\u00f3n durante toda su vida. Ciertamente, en textos centrales de Marx, se expresa claramente esta idea. Por ejemplo, en <em>Miseria de la filosof\u00eda<\/em>, donde se plantea la cuesti\u00f3n de que los elementos negativos del feudalismo son los que provocaron el desarrollo y la lucha de la burgues\u00eda, concluyendo que \u00abes el lado malo el que da nacimiento al movimiento, el que hace la historia provocando la lucha\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b, 149). Sin embargo, Sacrist\u00e1n no olvida que Marx tambi\u00e9n mostr\u00f3 momentos en los que niega este planteamiento, como su carta de 1877 al director del peri\u00f3dico ruso <em>Otiech\u00e9stvennie Zapiski<\/em> (Notas sobre la patria) en la que reclamaba que se dejara de entender su pensamiento como una filosof\u00eda de la historia. Esta atenci\u00f3n a las cartas del Marx maduro sobre Rusia es especialmente notoria, si se tiene en cuenta que eran bastante desconocidas en Espa\u00f1a en los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>En definitiva, para Sacrist\u00e1n, \u00abcualquier continuaci\u00f3n \u00fatil de la tradici\u00f3n de Marx tiene que empezar por abandonar el esquema dial\u00e9ctico hegeliano de filosof\u00eda de la historia\u00bb (Ibid., p. 150). Frente al objetivismo de ra\u00edz hegeliana, la cr\u00edtica de Sacrist\u00e1n a Hegel se dirige a potenciar el elemento subjetivo, en el sentido de potenciar al sujeto social protagonista del cambio social (Sacrist\u00e1n, 1983b).<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, Sacrist\u00e1n coincide con la tesis cl\u00e1sica de la tradici\u00f3n marxista en que el desarrollo de las fuerzas productivas hasta el presente ha sido el factor principal de transformaci\u00f3n de las relaciones sociales. Pero lo que no puede aceptar, teniendo el grado actual de desarrollo del factor productivo \u00abciencia\u00bb, es que podamos seguir confiando ciegamente en que la transformaci\u00f3n de las relaciones de producci\u00f3n se vaya a desarrollar en un sentido emancipatorio. No se trata, en suma, de una cr\u00edtica de car\u00e1cter te\u00f3rico, como esquema explicativo de la realidad, sino de una cr\u00edtica pol\u00edtica (Sacrist\u00e1n, 1983, 99-204).<\/p>\n<p>Por otro lado, en la Conferencia est\u00e1 presente de manera significativa Wolfgang Harich, fil\u00f3sofo de la Alemania oriental[24] que jug\u00f3 un importante papel en Sacrist\u00e1n (Riechmann y Sarri\u00f3n, 2015). En <em>Comunismo sin crecimiento<\/em> (Harich, 1978), el fil\u00f3sofo alem\u00e1n reformula el proyecto socialista a partir de las conclusiones del ya mencionado informe al Club de Roma sobre <em>Los l\u00edmites del crecimiento<\/em> (1972); Harich repens\u00f3 el marxismo, el socialismo real y la humanidad en su conjunto, formulando la idea de un comunismo homeost\u00e1tico, \u00absin crecimiento, que ponga en pr\u00e1ctica medidas rigurosas y globales de racionamiento\u00bb (Harich, 1978, 275). Sacrist\u00e1n coincide en muchos aspectos con Harich, pero se distancia en su propuesta autoritaria, que nunca comparti\u00f3, como podemos leer con claridad en nuestra Conferencia.<\/p>\n<p>Como ya hemos dicho, el inter\u00e9s de Sacrist\u00e1n por los problemas ecol\u00f3gicos le lleva tambi\u00e9n a localizar algunos \u00abatisbos ecol\u00f3gicos en la obra de Marx\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b). Su pretensi\u00f3n en este estudio es mostrar que la necesaria revisi\u00f3n ecologista del proyecto socialista no es contradictoria con el sentido general de la obra completa de Marx, sino con ciertos aspectos concretos que han sido primados sobre otros por la tradici\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">(\u2026) no es que el movimiento obrero no \u00absupiera\u00bb te\u00f3ricamente que, como ya lo hab\u00eda dicho Marx, toda fuerza productiva es al mismo tiempo una fuerza destructiva, pero la pr\u00e1ctica, las nociones convencionales y el tono emocional del movimiento obrero cl\u00e1sico estaban mucho m\u00e1s decisivamente determinados por el pathos de progresismo tr\u00e1gico heredado por el mismo, Marx del positivismo, por un lado, y de la dial\u00e9ctica hegeliana por otro. (Harich y Sacrist\u00e1n, 1979, 135)<\/p>\n<p>No obstante, el hecho de que puedan encontrarse atisbos ecol\u00f3gicos en algunos textos de Marx no impide a Sacrist\u00e1n considerar que el movimiento obrero deba ampliar sus referentes[25]. Es el caso, por ejemplo, de la idea aristot\u00e9lica de <em>mesot\u00e9s<\/em>, equilibrio, que en su opini\u00f3n encaja muy bien en la noci\u00f3n gramsciana de sociedad regulada, una vez abandonada la influencia de Hegel a la que hemos aludido anteriormente.<\/p>\n<p>Estos nuevos conceptos tienen que ver con la pretensi\u00f3n de Sacrist\u00e1n de abandonar la dial\u00e9ctica puramente negativa de Hegel para asumir una dial\u00e9ctica con elementos de positividad. El principio de <em>mesot\u00e9s<\/em> de Arist\u00f3teles guarda relaci\u00f3n con el hecho de que las contradicciones ecol\u00f3gicas no pueden ser resolubles por su propio desarrollo, al estilo hegeliano, sino mediante la creaci\u00f3n del marco en que puedan dirimirse sin cat\u00e1strofe, como, por otro lado, apunta el libro primero de <em>El Capital<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1979). Una pol\u00edtica socialista de la ciencia requerir\u00e1, por lo tanto, una dial\u00e9ctica de la negatividad y de la positividad, a la vez, que responda a una \u00e9tica de la mesura.<\/p>\n<p>Como ya hemos dicho, el aspecto central de la Conferencia consiste en la idea de que los problemas de la ciencia no deben buscarse predominantemente \u2013o al menos con car\u00e1cter de urgencia\u2013 en los aspectos epistemol\u00f3gicos, sino en los aspectos pr\u00e1cticos, pol\u00edticos de la misma.<\/p>\n<p>Esta distinci\u00f3n es muy importante en Sacrist\u00e1n. Deteng\u00e1monos brevemente en la misma.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, la filosof\u00eda de la ciencia actual debe tener un n\u00facleo fundamental de pol\u00edtica de la ciencia, porque el problema m\u00e1s urgente de la filosof\u00eda de la ciencia no es un problema epistemol\u00f3gico (sin menosprecio de esas problem\u00e1ticas inextinguibles) sino un problema pr\u00e1ctico: las consecuencias para la sociedad y la naturaleza de la aplicaci\u00f3n tecnol\u00f3gica de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis, no se trata de esclarecer si el conocimiento cient\u00edfico conoce mejor o peor la realidad. La ciencia es el m\u00e9todo de conocimiento m\u00e1s potente que ha creado el ser humano. De lo que hay que hablar es de las consecuencias sociales y pol\u00edticas de la ciencia. Por este motivo, la pol\u00edtica de la ciencia debe formar parte esencial de la filosof\u00eda de la ciencia. Este es el sentido de la expresi\u00f3n \u00abpol\u00edtica cient\u00edfica\u00bb o \u00abpol\u00edtica de la ciencia\u00bb que aparece en las dos versiones del t\u00edtulo de la Conferencia que hoy editamos.<\/p>\n<p>En cierto modo, este planteamiento exige una recuperaci\u00f3n del pensamiento que tradicionalmente hemos llamado filos\u00f3fico, pero no en el sentido de la metaf\u00edsica tradicional. Sacrist\u00e1n se separa claramente de la filosof\u00eda de car\u00e1cter sustantivo, como muestra su op\u00fasculo <em>Sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1968), donde se observa la influencia de aristas de la rica tradici\u00f3n neopositivista y del marxismo en Sacrist\u00e1n y que provoc\u00f3 la reacci\u00f3n de Gustavo Bueno. No se trata de esto. La cuesti\u00f3n es que la filosof\u00eda es el primer \u00e1mbito que debe estudiarse para tratar el problema de la ciencia, antes incluso que la pol\u00edtica de la ciencia misma. Por dos motivos. Primero, porque los problemas metacient\u00edficos han pertenecido tradicionalmente al \u00e1mbito filos\u00f3fico. Segundo, porque los problemas relacionados con la ciencia \u2013y especialmente los de car\u00e1cter ecol\u00f3gico\u2013 inciden en la vida cotidiana de la humanidad, y son resolubles solo en la pr\u00e1ctica de la misma. Por lo tanto, no son problemas que pertenezcan a una u otra rama cient\u00edfica especializada, sino que tienen implicaciones de car\u00e1cter valorativo que no son resolubles por v\u00eda positiva[26] (Sacrist\u00e1n, 2016). Puede entreverse aqu\u00ed el paralelismo con Neurath (Sarri\u00f3n Andaluz y Mir Garc\u00eda, 2021).<\/p>\n<p>Que Sacrist\u00e1n realice un enfoque filos\u00f3fico de la cuesti\u00f3n no implica en absoluto que desarrolle una posici\u00f3n anticient\u00edfica. Esto ser\u00eda opuesto a su planteamiento. Por el contrario, \u00e9l no cree que sea posible la metaf\u00edsica como ciencia rigurosa, contradiciendo el interrogante de Kant y los deseos de su maestro de l\u00f3gica Heinrich Scholz: \u00abla metaf\u00edsica de verdad no es ciencia rigurosa; es filosof\u00eda en el sentido m\u00e1s tradicional y amplio de la palabra (\u2026) intentar hacer metaf\u00edsica como ciencia rigurosa es no saber qu\u00e9 es ciencia y, consiguientemente, practicar tambi\u00e9n mala metaf\u00edsica (Sacrist\u00e1n, 1979)\u00bb.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n (1979) clasifica en dos los ejes en los que ha discurrido hist\u00f3ricamente la discusi\u00f3n en torno a la filosof\u00eda de la ciencia: el planteamiento epistemol\u00f3gico y el planteamiento ontol\u00f3gico.<\/p>\n<p>El planteamiento epistemol\u00f3gico de la discusi\u00f3n sobre la filosof\u00eda de la ciencia distingue el conocimiento cient\u00edfico a la sabidur\u00eda. Es tan antiguo como Her\u00e1clito y su fragmento \u00abel haber aprendido muchas cosas no ense\u00f1a a tener entendimiento\u00bb. Una expresi\u00f3n evidente puede ser observada en la cr\u00edtica de Goethe a la <em>Opticks<\/em> de Newton en su teor\u00eda de los colores, donde subyace la desconfianza a que el m\u00e9todo anal\u00edtico-reductivo inherente a la ciencia impida comprender cualidades globales, de conjuntos, o estructurales. En este mismo eje de debate epistemol\u00f3gico, pero desde una posici\u00f3n contraria, se encontrar\u00edan tanto el positivismo del siglo XIX como el empirismo l\u00f3gico del siglo XX, donde Carnap declara la superaci\u00f3n de la metaf\u00edsica por el an\u00e1lisis l\u00f3gico del lenguaje.<\/p>\n<p>Como dec\u00edamos, hay un segundo eje o planteamiento en la discusi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la ciencia: el planteamiento ontol\u00f3gico. Se trata de un planteamiento m\u00e1s joven: tendr\u00eda su origen en el idealismo alem\u00e1n \u2013con probables precedentes en Leibniz\u2013 pero es especialmente evidente en filosof\u00edas de idealismo absoluto, o a\u00fan m\u00e1s, de idealismo subjetivo. Dicho eje de discusi\u00f3n se caracterizar\u00eda porque no entiende la ciencia solamente como forma de conocimiento, sino que adem\u00e1s le atribuye un papel constituyente del mundo. Dentro de este esquema de concepciones ontol\u00f3gicas de la ciencia, Sacrist\u00e1n destaca la que considera la m\u00e1s pesimista de todas ellas: la de Heidegger, el fil\u00f3sofo sobre quien hab\u00eda realizado cr\u00edticamente su tesis doctoral en su juventud para enfrentarse a su irracionalismo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Sacrist\u00e1n, este segundo eje de discusi\u00f3n es el que cobra relevancia en el presente, frente al eje epistemol\u00f3gico. No debe entenderse que elimine totalmente la relevancia del planteamiento epistemol\u00f3gico. Este plano de discusi\u00f3n va a ser una de las preguntas eternas de la filosof\u00eda, que estar\u00e1 siempre presente. Ejemplo de su inter\u00e9s en dicho eje (1964a) ser\u00eda su intento de reelaboraci\u00f3n de la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica, que le interesa como \u00abconcepci\u00f3n del mundo\u00bb, como tendencia, inalcanzable completa y definitivamente, a edificar concepciones totalizantes del mundo a partir de los datos cient\u00edficos \u2013y dado que es materialista, solo a partir de ellos\u2013 pero trascendi\u00e9ndolos de alg\u00fan modo para obtener una comprensi\u00f3n global de la realidad, que la ciencia, debido a su m\u00e9todo anal\u00edtico-reductivo, no puede desarrollar. Dicho esto con todas las cautelas, pues no debe perderse de vista que en el ya mencionado <em>Sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1968), se declara la imposibilidad de la filosof\u00eda como saber sustantivo que aporte un conocimiento superior al de las ciencias, en un razonamiento que recibe la influencia de autores vinculados al neopositivismo l\u00f3gico y de la filosof\u00eda materialista del marxismo. Si se tiene en cuenta esta advertencia, parece claro que ser\u00eda un reduccionismo considerar que en las concepciones de Sacrist\u00e1n sobre la dial\u00e9ctica solo existe un trasfondo epistemol\u00f3gico: hay en el fondo una aspiraci\u00f3n, no tanto gnoseol\u00f3gica, cuanto pr\u00e1ctico-pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Pero, como dec\u00edamos, en el momento hist\u00f3rico en el que vivimos, el plano ontol\u00f3gico es m\u00e1s urgente. Porque el principal problema de la ciencia hoy no se encuentra en su valor cognoscitivo, sino en sus consecuencias pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>En la Conferencia que presentamos se observa una referencia a Ortega: \u00ablo \u00fanico que no ha fracasado de la F\u00edsica es la F\u00edsica\u00bb. La afirmaci\u00f3n orteguiana quiere decir: la f\u00edsica como ciencia ha sido un acierto; no, en cambio, las construcciones especulativas basadas en la generalizaci\u00f3n de la f\u00edsica moderna, como el fisicalismo.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n va m\u00e1s all\u00e1, y en este punto nos hallamos ante uno de los elementos centrales de su concepci\u00f3n de la filosof\u00eda y la pol\u00edtica de la ciencia que podr\u00edamos expresar as\u00ed: lo malo o lo peligroso de la ciencia es, precisamente, su bondad epistemol\u00f3gica. Dicho de otro modo: el hecho de que la ciencia realice un buen conocimiento de la realidad, y que, por tanto, dicho conocimiento pueda trasladarse a la pr\u00e1ctica gracias a la aplicabilidad t\u00e9cnica, es precisamente lo que hace a la ciencia tener derivas peligrosas para la humanidad. Expres\u00e9moslo con un ejemplo: si la f\u00edsica no tuviera un buen conocimiento del comportamiento de los \u00e1tomos, si fuera una pseudociencia o aportara un mal conocimiento de la realidad f\u00edsica, entonces las bombas nucleares ser\u00edan in\u00fatiles y no existir\u00eda riesgo de guerra at\u00f3mica para la humanidad.<\/p>\n<p>La preeminencia de la cr\u00edtica ontol\u00f3gica de la ciencia explica, para Sacrist\u00e1n, el rebrote de la \u00abmoda filos\u00f3fica\u00bb heideggeriana que se produc\u00eda en los a\u00f1os 70, despu\u00e9s de haber sido dejada de lado parcialmente en la d\u00e9cada anterior. Este rebrote se deber\u00eda a la concepci\u00f3n de la ciencia en el segundo Heidegger, para quien la ciencia es una derivaci\u00f3n \u00faltima de la metaf\u00edsica (entendida como un destino del ser), en la que el ente se caracteriza por la seguridad con que est\u00e1 a disposici\u00f3n del sujeto. El hecho de que Heidegger emplee justamente el t\u00e9rmino \u00abseguridad\u00bb, y no otro cualquiera, como, por ejemplo, \u00abcerteza\u00bb, permite a Sacrist\u00e1n apreciar una acentuaci\u00f3n de la t\u00e9cnica: no se refiere simplemente a seguridad gnoseol\u00f3gica. Para el segundo Heidegger, el destino de la metaf\u00edsica en la ciencia se funda en la esencia de la t\u00e9cnica; la cual ser\u00eda para el fil\u00f3sofo alem\u00e1n una \u00abprovocaci\u00f3n y explotaci\u00f3n del ente\u00bb. En palabras de Heidegger: \u00abmucho antes de la bomba at\u00f3mica, el ente hab\u00eda sido destruido\u00bb. Sacrist\u00e1n halla las razones para la \u00abvuelta\u00bb de Heidegger al panorama filos\u00f3fico en esta posici\u00f3n. El tel\u00f3n de fondo actual puede ser, por ejemplo, la ingenier\u00eda gen\u00e9tica. Cabr\u00edan mencionar otros ejemplos: la inflaci\u00f3n de los precios de alimentos b\u00e1sicos en el tercer mundo como consecuencia de los agrocombustibles, el cambio clim\u00e1tico, las enfermedades derivadas de la contaminaci\u00f3n, la desertificaci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n se detiene en una reflexi\u00f3n realizada por Heidegger en 1957 a ra\u00edz del texto de Hebel \u00abEl amigo del hogar\u00bb[27], un fragmento que ya hab\u00eda estudiado en su juventud, en las conclusiones de su tesis doctoral. Observa que, a pesar de la desconfianza de Heidegger hacia la ciencia, a lo largo de su obra existen varios momentos donde el fil\u00f3sofo muestra una especie de aceptaci\u00f3n de la ciencia, el joven Sacrist\u00e1n, en su tesis doctoral, hab\u00eda visto una tem\u00e1tica armonizadora \u00abde ciencia y naturaleza, del \u2018pensamiento racional\u2019 y el \u2018pensamiento esencial\u2019\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1995, 230).<\/p>\n<p>Esta intenci\u00f3n heideggeriana es juzgada por Sacrist\u00e1n como una mera declaraci\u00f3n de intenciones, sin rasgos concretos de viabilidad real, y podr\u00eda ser rastreada en varios momentos de la obra de Heidegger. Dicho planteamiento parecer\u00eda culminar en la voluntad de una salvaci\u00f3n de la metaf\u00edsica en su esencia, entendida esta como pensamiento del ente. En el mencionado texto sobre Hebel, Heidegger toma el t\u00e9rmino del \u00abamigo del hogar\u00bb como un personaje equilibrado entre los \u00abm\u00e9ritos racionales y la poes\u00eda esencial suprarracional\u00bb. El \u00abamigo del hogar\u00bb es aquel que se inclina por igual ante el \u00abedificio del mundo construido por la t\u00e9cnica\u00bb y el \u00abmundo como casa de un habitar m\u00e1s esencial\u00bb. En palabras del propio Heidegger, el amigo del hogar \u00abconseguir\u00eda volver a cobijar la calculabilidad y la t\u00e9cnica de la naturaleza en el abierto misterio de una naturalidad nuevamente vivida de la naturaleza\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1995, 229).<\/p>\n<p>Como el lector avezado estar\u00e1 figur\u00e1ndose, estas reflexiones no quieren decir que Sacrist\u00e1n est\u00e9 de acuerdo con Heidegger. De lo que se trata es de que dichas aportaciones de Heidegger son representativas de una concepci\u00f3n ontol\u00f3gica de la relaci\u00f3n entre ciencia y mundo. Pero Sacrist\u00e1n no comparte esta posici\u00f3n: la considera err\u00f3nea conceptualmente e impracticable. Ya en su tesis doctoral hab\u00eda formulado cr\u00edticas a esta noci\u00f3n del \u00abamigo del hogar\u00bb, debido a que Heidegger no defender\u00eda un simple equilibrio, sino una retirada de la t\u00e9cnica al servicio del hombre, una retirada, adem\u00e1s, que no puede consistir en una operaci\u00f3n racional, puesto que la racionalidad misma es la que ha sido recluida al \u00e1mbito de los objetos. Para el joven Sacrist\u00e1n, esta concepci\u00f3n de la racionalidad es caricaturizante y limitadora de su \u00e1mbito: la raz\u00f3n es para \u00e9l algo m\u00e1s grande e influyente en la vida.<\/p>\n<p>El Sacrist\u00e1n de 1979, ahora introducido de lleno en el nuevo paradigma ecologista, encuentra muy significativo que la concepci\u00f3n ontol\u00f3gica de la ciencia m\u00e1s pesimista termine en un intento de salvaci\u00f3n de la misma, un intento que halla repetido en el pensamiento de otro fil\u00f3sofo: el contracultural Roszak, otro autor que aparece mencionado en la Conferencia. En otro momento (Sacrist\u00e1n, 1981) habla de nuevo de Heidegger y Roszak:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 80px;\">Los peligros, que ahora se perciben, de grave desorganizaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre la especie humana y la naturaleza, empezando por los peligros demogr\u00e1ficos, suelen mostrar casi a primera vista entre sus ra\u00edces algunas capacidades tecnocient\u00edficas. Esto ha facilitado, o est\u00e1 facilitando, un renacimiento de lo que globalmente se podr\u00eda llamar filosof\u00edas rom\u00e1nticas de la ciencia, principalmente de dos corrientes: las filosof\u00edas de la ciencia emparentadas con el \u2018segundo Heidegger\u2019 y la filosof\u00eda de la ciencia a menudo expl\u00edcita y siempre impl\u00edcita al menos en la literatura \u2018contracultural\u2019, por ejemplo, en los libros y art\u00edculos de Th. Roszak. (Sacrist\u00e1n, 1981, 454)<\/p>\n<p>Pero que Sacrist\u00e1n estudie las razones que explican la vuelta del irracionalismo no significa que simpatice con ello. Por el contrario, efect\u00faa una cr\u00edtica al planteamiento de Heidegger acerca de que la esencia de la ciencia es la explotaci\u00f3n y provocaci\u00f3n del ente, enfoque que considera \u00abmalo de concepto aunque bueno de intenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, lo que hace la ciencia no es despreciar a la buena naturaleza, sino m\u00e1s bien potenciar el peligro que siempre se encerr\u00f3 en la misma. Un neutr\u00f3n no es una cosa creada culturalmente por el ser humano, sino algo que est\u00e1 presente en la realidad natural.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n no simpatiza con lo que denomina el \u00abromanticismo rosa\u00bb de cierto ecologismo ingenuo. M\u00e1s bien presenta una concepci\u00f3n de la naturaleza como una \u00abmadre s\u00e1dica\u00bb, emparentada con la percepci\u00f3n que ten\u00eda el ser humano prehist\u00f3rico en su religiosidad y su cultura. Una noci\u00f3n realista de la naturaleza tendr\u00eda mucho m\u00e1s que ver con la er\u00f3tica del terror, o la atracci\u00f3n por lo tremendo, que con una visi\u00f3n rosada de la naturaleza. Esta aproximaci\u00f3n es necesaria para superar la puerilidad que observa en una parte de la cultura ecologista. Podr\u00edamos pensar que, del mismo modo que Sacrist\u00e1n critica sin fisuras los aspectos de Marx y el marxismo que cree necesarios para fortalecer la tradici\u00f3n socialista, hace lo mismo respecto al movimiento ecologista, empleando el bistur\u00ed para extirpar los aspectos irracionalistas de dicho movimiento, en el cual milita. Sacrist\u00e1n ejemplifica la mencionada puerilidad de una parte del ecologismo en ciertas formulaciones poco consistentes en materia econ\u00f3mica, tales como la contraposici\u00f3n entre el tratamiento econ\u00f3mico de los problemas y la satisfacci\u00f3n de las necesidades (contraposici\u00f3n que para \u00e9l es absurda, debido a que la soluci\u00f3n a la satisfacci\u00f3n de las necesidades no puede desarrollarse de manera simple) o el ingenuo entusiasmo por el reciclaje, que no tiene en cuenta el consumo de energ\u00eda que exige dicho proceso (Sacrist\u00e1n, 1980, 49-50).<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n rosada o ingenua de una parte del ecologismo parte de una falsa idea acerca de un supuesto pasado en el que las relaciones hombre-naturaleza habr\u00edan sido armoniosas. Por el contrario, la problem\u00e1tica ecol\u00f3gica no puede ser considerada como una moda pasajera (por el contrario, el problema se acent\u00faa), ni una cuesti\u00f3n est\u00e9tica (lo cual no quita para que haya tambi\u00e9n motivos est\u00e9ticos en la preocupaci\u00f3n por la ecolog\u00eda), ni menos a\u00fan una visi\u00f3n nost\u00e1lgica por un supuesto pasado arm\u00f3nico, hoy perdido, como la \u00aba\u00f1oranza de estadios anteriores supuestamente m\u00e1s felices o equilibrados\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b, 139). Un ejemplo suyo: los animales superiores debemos nuestra existencia a la aparici\u00f3n de grandes cantidades de ox\u00edgeno en la atm\u00f3sfera, que, desde el punto de vista de los seres que respiran di\u00f3xido de carbono, supone una gran contaminaci\u00f3n. Por otro lado, tanto desde un punto de vista emp\u00edrico, como desde un punto de vista hipot\u00e9tico, la naturaleza terrestre era un espacio de hostilidad para los primeros humanos.<\/p>\n<p>En esta cr\u00edtica a las concepciones rom\u00e1nticas de la ciencia y la naturaleza Sacrist\u00e1n (1981) observa que la problem\u00e1tica ecologista abona unas condiciones para que se recobre inter\u00e9s por las \u00abfilosof\u00edas rom\u00e1nticas de la ciencia\u00bb, destacando a Heidegger y Roszak, pero se enfrenta a la \u00abcondena rom\u00e1ntica de la operativa ciencia moderna y al aprecio de la sabidur\u00eda especulativa y contemplativa\u00bb[28], si bien reconoce positivamente las emociones que dan lugar a dicha toma de posici\u00f3n, y salva de la quema ciertas descripciones que pueden hallarse en dichas corrientes.<\/p>\n<p>Para Sacrist\u00e1n, la filosof\u00eda rom\u00e1ntica del conocimiento y de la ciencia genera su error principal sobre un paralogismo: la confusi\u00f3n entre el plano de la bondad o maldad pr\u00e1ctica y el plano de la bondad y maldad epistemol\u00f3gica. Dicho paralogismo es un error, pues la peligrosidad de la ciencia contempor\u00e1nea, su aspecto de aplicaci\u00f3n como \u00abmaldad\u00bb, es proporcional a su \u00abbondad\u00bb epistemol\u00f3gica, entendida como buen conocimiento. En s\u00edntesis: lo malo de la ciencia es que es buena ciencia. Ignorar este hecho supondr\u00eda una huida del verdadero y tr\u00e1gico dilema de la cultura cient\u00edfica actual. En este sentido: \u00abel mito del G\u00e9nesis acerca del \u00e1rbol de la ciencia, al menos en la forma en que gust\u00f3 y acentu\u00f3 Kant, tiene sin duda m\u00e1s verdad que la filosof\u00eda rom\u00e1ntica de la ciencia: es el buen cono- cimiento el que es peligroso, y quiz\u00e1 tanto m\u00e1s cuanto mejor\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1981, 435).<\/p>\n<p>Como puede observarse, para \u00e9l, los desequilibrios en la relaci\u00f3n entre el hombre y la naturaleza se encuentran impregnados de una noci\u00f3n realista de la naturaleza, no romantizada o \u00abrosa\u00bb. En un momento dado, incluso recurre a una expresi\u00f3n de car\u00e1cter metaf\u00edsico-religioso que, en su opini\u00f3n, es el \u00fanico que puede aportar una descripci\u00f3n de esta nueva circunstancia: la figura judeocristiana del \u00abpecado original\u00bb, entendida como met\u00e1fora de una posible \u00abexcesividad biol\u00f3gica de la especie humana\u00bb. Es decir, la capacidad org\u00e1nica \u2013no solamente social\u2013 del ser humano de excederse en sus relaciones con la naturaleza hasta su autodestrucci\u00f3n; una noci\u00f3n que entiende emparentada con la idea griega de la <em>hybris<\/em> griega (Sacrist\u00e1n, 1979, 66).<\/p>\n<p>Sobre esta noci\u00f3n griega insiste en varias ocasiones. As\u00ed, por ejemplo, en su ya mencionada cr\u00edtica a la visi\u00f3n escatol\u00f3gica presente en el marxismo, en un momento dado, trata la teor\u00eda de las necesidades radicales de Agnes Heller, que considera un intento serio de sumir el pensamiento ecol\u00f3gico en el marxismo (Sacrist\u00e1n, 1979b). Sacrist\u00e1n, sin embargo, aunque aprecia el programa \u00e9tico-pol\u00edtico de Heller, critica su filosof\u00eda, porque presupone conocer la esencia humana para identificar las necesidades radicales y alcanzar la armon\u00eda final. Esto es una mala antropolog\u00eda. Si algo caracteriza a la especie humana es una gran plasticidad de sus capacidades, as\u00ed como de sus necesidades, que pueden expandirse hasta la autodestrucci\u00f3n de la especie. Esto lleva a Sacrist\u00e1n a decir que \u00absomos biol\u00f3gicamente la especie de la <em>hybris<\/em>, del pecado original, de la soberbia, la especie exagerada\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1979b, 9). Recuerda, por ejemplo, la deforestaci\u00f3n de la pen\u00ednsula ib\u00e9rica en el pasado como un ejemplo de esto.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de que las relaciones del hombre con la naturaleza tienen mucho m\u00e1s de desmesura que de equilibrio tambi\u00e9n tendr\u00e1 consecuencias para el marxismo de Sacrist\u00e1n: en la confianza en el desarrollo de las fuerzas productivas y su choque con el marco de relaciones de producci\u00f3n como factor revolucionario, que ya hemos descrito anteriormente.<\/p>\n<p>Todos estos planteamientos le llevan a plantear que en el n\u00facleo de una filosof\u00eda de la ciencia debe encontrarse una \u00abpol\u00edtica de la ciencia\u00bb, que es el tema principal de la Conferencia. Dicha reflexi\u00f3n podr\u00eda caracterizarse como una fuerte concepci\u00f3n autocr\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>Las posiciones ecologistas llevaron a Sacrist\u00e1n a acu\u00f1ar el concepto de \u00abfuerzas productivo-destructivas\u00bb, en lugar de fuerzas productivas, expresi\u00f3n que aparece tambi\u00e9n reflejada en la Conferencia.<\/p>\n<p>La alternativa que propone Sacrist\u00e1n a la tradicional confianza marxista en el desarrollo de las fuerzas productivas (renombradas ahora por Sacrist\u00e1n como fuerzas productivo-destructivas) es su regulaci\u00f3n selectiva.<\/p>\n<p>No se trata de reclamar su paralizaci\u00f3n, actitud que considera \u00abpor de pronto inviable, adem\u00e1s de indeseable\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1983b, 203). No puede olvidarse que dentro de la noci\u00f3n de fuerzas productivo-destructivas se encuentran, y en un lugar central, la ciencia y la t\u00e9cnica. Paralizar la ciencia y la t\u00e9cnica es inviable, porque hist\u00f3ricamente cualquier intento de frenar la ciencia ha sido un fracaso (otra idea recogida en la Conferencia). Y tambi\u00e9n es indeseable, porque el problema de la tecnociencia no se encuentra en el plano te\u00f3rico, en el plano cognoscitivo o epist\u00e9mico, sino en lo que denomina su \u00abconstitutiva ambigu\u0308edad pr\u00e1ctica\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1983b, 203).<\/p>\n<p>La tecnociencia en s\u00ed misma es, en cuanto proceso epist\u00e9mico o cognoscitivo, ambigua o neutra[29] (palabra, por cierto, poco com\u00fan en el marxismo). De la aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la tecnociencia pueden derivarse tanto beneficios como riesgos, los cuales son mayores precisamente en la medida en que lo es la calidad epist\u00e9mica de la ciencia. Como ya hemos dicho: lo malo (lo peligroso) de la ciencia es que es buena ciencia (epist\u00e9micamente). Por tanto, lo que hay que transformar, impulsar o retrasar no es la tecnociencia en s\u00ed, sino el marco social que posibilita o impulsa sus diversas aplicaciones. He ah\u00ed el punto central de la cuesti\u00f3n: no se puede aislar el complejo tecnocient\u00edfico del marco de relaciones sociales en que se produce. De ah\u00ed que la soluci\u00f3n haya de ser pol\u00edtica, y no meramente cient\u00edfica (si bien, para encontrar dicha soluci\u00f3n, es fundamental estar s\u00f3lidamente informado acerca de lo que nos ense\u00f1a la ciencia acerca del mundo y de las consecuencias pr\u00e1cticas de la t\u00e9cnica).<\/p>\n<p>Por eso, en el coraz\u00f3n de la filosof\u00eda de la ciencia debe establecerse un n\u00facleo de pol\u00edtica de la ciencia: porque nuestros problemas m\u00e1s urgentes en materia de filosof\u00eda de la ciencia no son de car\u00e1cter epist\u00e9mico, sino de car\u00e1cter ontol\u00f3gico y pr\u00e1ctico (pol\u00edtico-moral). He aqu\u00ed el tema central de la Conferencia que hoy presentamos.<\/p>\n<p>En definitiva, podemos afirmar que la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n en los 70, en la \u00e9poca en que pronuncia la Conferencia de Salamanca, ha ido evolucionando hacia una concepci\u00f3n autocr\u00edtica de la ciencia. Francisco Fern\u00e1ndez Buey ha caracterizado esta posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n como un \u00abracionalismo temperado\u00bb (Fern\u00e1ndez Buey, 2005). Sin renunciar a entender la ciencia como el dispositivo de conocimiento m\u00e1s potente del que disponemos, Sacrist\u00e1n pone de manifiesto la existencia de unas mediaciones entre teor\u00eda y decisi\u00f3n, donde se produce un tipo de argumentaci\u00f3n no formalizable, que est\u00e1 relacionada con el modo de tomar decisiones y la vida pr\u00e1ctica de las personas. He aqu\u00ed el ya mencionado paralelismo con Otto Neurath.<\/p>\n<p><strong>1.3\u00a0\u00a0 Criterios de edici\u00f3n de la Conferencia<\/strong><\/p>\n<p>Presentamos por primera vez la Conferencia de Salamanca del 77. Lo hacemos a partir de la transcripci\u00f3n efectuada por Sebasti\u00e1n \u00c1lvarez Toledo en aquella \u00e9poca, de enorme calidad y muy completa. Dicha transcripci\u00f3n ha sido digitalizada y editada por el especialista en Manuel Sacrist\u00e1n, Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz[30].<\/p>\n<p>Debido a la gran calidad de la versi\u00f3n original de \u00c1lvarez Toledo, esta apenas se ha modificado, limit\u00e1ndose la labor de edici\u00f3n a la digitalizaci\u00f3n de la transcripci\u00f3n original, a la correcci\u00f3n de algunas erratas tipogr\u00e1ficas y a la elaboraci\u00f3n de Notas de Edici\u00f3n en forma de notas a pie de p\u00e1gina, ya sea para explicar algunas nociones al lector no familiarizado con Sacrist\u00e1n, ya sea para \u00abrellenar\u00bb algunos huecos existentes en la transcripci\u00f3n original, debido a defectos de grabaci\u00f3n. Las cintas originales de la grabaci\u00f3n no han sido encontradas, de modo que estos huecos se muestran tal cual se encuentran en la transcripci\u00f3n original mediante un subrayado vac\u00edo (\u00a0\u00a0 \u00a0); en estos casos se propone en nota a pie qu\u00e9 t\u00e9rmino o autor podr\u00eda haber usado Sacrist\u00e1n. En algunos casos, cuando puede inferirse por el Esquema de la Conferencia, procedente del archivo personal de Sacrist\u00e1n, el editor est\u00e1 completamente seguro de la sustituci\u00f3n. En otros casos, se trata de conjeturas con alto grado de verosimilitud, debido a encontrarse referencias similares en otros textos afines, o en la documentaci\u00f3n existente en el mencionado archivo de Sacrist\u00e1n, depositado en la Biblioteca de la Facultad de Econom\u00eda y Empresa de la Universidad de Barcelona. Por \u00faltimo, en algunos casos, se trata de conjeturas inseguras o poco probables. En cada uno de estos casos se indica la propuesta de sustituci\u00f3n y la fuente o motivo por el que se propone. Las erratas tipogr\u00e1ficas, en cambio, no se indican en nota a pie, exceptuando algunas en las que podr\u00eda alterarse el sentido del texto. Tambi\u00e9n se ha adaptado la transcripci\u00f3n a las nuevas normas ortogr\u00e1ficas que la RAE ha ido transformando en las \u00faltimas d\u00e9cadas. El estilo de redacci\u00f3n (distribuci\u00f3n de p\u00e1rrafos, puntuaciones, comas, etc.) de la transcripci\u00f3n original de \u00c1lvarez Toledo apenas ha sido alterado.<\/p>\n<p>Junto a la Conferencia ofrecemos tambi\u00e9n dos elementos in\u00e9ditos hasta ahora.<\/p>\n<p>En primer lugar, el esquema de la Conferencia, depositado en el Archivo Sacrist\u00e1n de la Universidad de Barcelona, encontrado y digitalizado por el profesor e investigador Salvador L\u00f3pez Arnal. Este esquema resulta de mucha utilidad, como ya hemos dicho, para hacerse una idea de ciertos huecos de la transcripci\u00f3n original, debidos a defectos de grabaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En segundo lugar, presentamos tambi\u00e9n el coloquio posterior a la Conferencia, el cual se hallaba \u00edntegramente en la transcripci\u00f3n original de \u00c1lvarez Toledo. Este coloquio es probablemente la aportaci\u00f3n m\u00e1s significativa y original, puesto que, si bien la Conferencia es sustancialmente similar a la ya citada de 1976, el coloquio en cambio es, por razones obvias, una aportaci\u00f3n completamente original, debido a la espontaneidad de las preguntas y las respuestas.<\/p>\n<p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p>\n<p>Capella, J.-R. (2005). <em>La pr\u00e1ctica de Manuel Sacrist\u00e1n. Una biograf\u00eda pol\u00edtica<\/em>. Madrid: Trotta.<\/p>\n<p>Domingo Curto, A. (2007). Introducci\u00f3n. Filosof\u00edas de una vida. En M. 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Honestidad intelectual, profundidad pol\u00edtica y filos\u00f3fica y compromiso poli\u00e9tico son nudos muy importantes entre Luk\u00e1cs y Sacrist\u00e1n. <em>Nuestra bandera: revista de debate pol\u00edtico<\/em>, 231, 161-173.<\/p>\n<p>Rubio, C. M. (2005). Mientras la esperanza espera: materiales en torno a la oposici\u00f3n a la c\u00e1tedra de l\u00f3gica de la Universidad de Valencia, 1962. En S. L\u00f3pez Arnal, A. Domingo Curto, P. De la Fuente Collell, J. Mir Garc\u00eda y F. Tauste (Eds.), <em>Donde no habita el olvido. En el aniversario de la publicaci\u00f3n de Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/em> (pp. 257-286). Barcelona: Montesinos.<\/p>\n<p>Marx, K. (1960). <em>Revoluci\u00f3n en Espa\u00f1a<\/em>. Barcelona: Ariel.<\/p>\n<p>Olmos, P. (2005). La recepci\u00f3n en Espa\u00f1a del teorema de G\u00f6del: la labor de Manuel Sacrist\u00e1n. En S. L\u00f3pez Arnal, A. Domingo Curto, P. De la Fuente Collell, J. Mir Garc\u00eda y F. Tauste (Eds.), <em>Donde no habita el olvido. En el aniversario de la publicaci\u00f3n de Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/em> (pp. 287-304). Montesinos.<\/p>\n<p>Pala, G. (2005). Sobre el camarada Ricardo. El PSUC y la dimisi\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n (1969-1970). <em>Mientras tanto<\/em>, 96, 47-75.<\/p>\n<p>Riechmann, J., Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2015). Entrevista a Jorge Riechmann: ecosocialismo o barbarie. <em>Conciencia social: anuario de did\u00e1ctica de la geograf\u00eda, la historia y las ciencias sociales<\/em>, 19, 95-103.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1953a). Verdad: desvelaci\u00f3n y ley. En M. Sacrist\u00e1n (1984a), <em>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em> (pp. 15-55). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1953b). Homenaje a Ortega. En M. Sacrist\u00e1n (1984a), <em>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em> (pp. 13-14). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1964a). La tarea de Engels en el Anti-Du\u0308hring. En M. Sacrist\u00e1n (1983), <em>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/em> (pp. 24-51). Barcelona: Icaria. Sacrist\u00e1n, M. (1964b). <em>Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal.<\/em> Barcelona: Ariel.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1968). <em>Sobre el lugar de la filosof\u00eda en los estudios superiores<\/em>. Nova Terra. Reeditado en M. Sacrist\u00e1n (1983), <em>Papeles de filosof\u00eda<\/em> (pp. 356-380). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1970). El filosofar de Lenin. En Sacrist\u00e1n M. (1983), <em>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/em> (pp. 133-175). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1977). La Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo. En M. Sacrist\u00e1n (1985a), <em>Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y materiales III<\/em> (pp. 98-152). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1978). El trabajo cient\u00edfico de Marx y su noci\u00f3n de ciencia. En M. Sacrist\u00e1n (1987), <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em> (pp. 317-367). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1979). Reflexi\u00f3n sobre una pol\u00edtica socialista de la ciencia. En M. Sacrist\u00e1n (2005), <em>Seis conferencias sobre la tradici\u00f3n marxista y otros problemas<\/em> (pp. 55-82). Barcelona: El Viejo Topo.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1979b). Comunicaci\u00f3n a las jornadas de ecolog\u00eda y pol\u00edtica. <em>Mientras tanto<\/em>, 1, 19-24.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1980). \u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista? En M. Sacrist\u00e1n (1987), <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em> (pp. 48-56). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1981). Sobre los problemas recientemente percibidos en la relaci\u00f3n entre la sociedad y la naturaleza y sus consecuencias en la filosof\u00eda de las ciencias sociales. En M. Sacrist\u00e1n (1984a), <em>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em> (pp. 453-467). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1981b). La situaci\u00f3n pol\u00edtica y ecol\u00f3gica en Espa\u00f1a y la manera de acercarse cr\u00edticamente a esta situaci\u00f3n desde una posici\u00f3n de izquierdas. En M. Sacrist\u00e1n (1987), <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em> (pp. 18-23). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1982). <em>Transcripci\u00f3n de las clases de \u201cMetodolog\u00eda de las ciencias sociales 1981-1982\u201d<\/em>. (Transcripci\u00f3n por Salvador L\u00f3pez Arnal).<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1983a). <em>Sobre Marx y marxismo. Panfletos y materiales I<\/em>. Barcelona: Icaria. Sacrist\u00e1n, M. (1983b). Entrevista con Manuel Sacrist\u00e1n. En S. L\u00f3pez Arnal y P. de la Fuente (1996), <em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em> (pp. 191-227). Barcelona: Destino.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1984a). <em>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em>. Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1984b). Algunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx. En M. Sacrist\u00e1n (1987), <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em> (pp. 139-150). Barcelona: Icaria.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1984c). Karl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia. En M. Sacrist\u00e1n (2007), <em>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/em> (pp. 217-266). Madrid: Trotta.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1985a). <em>Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y materiales III<\/em>. Barcelona: Icaria. Sacrist\u00e1n, M. (1985b). Correspondencia entre Manuel Sacrist\u00e1n y F\u00e9lix Novales.<\/p>\n<p><em>Mientras tanto<\/em>, 38, 155-160.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (1995). <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em>. Edici\u00f3n y presentaci\u00f3n de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Barcelona: Cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (2007) Karl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia. En M. Sacrist\u00e1n, <em>Lecturas de filosof\u00eda moderna y contempor\u00e1nea<\/em> (pp. 217-265). Madrid: Trotta.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (2013). <em>Sobre Ger\u00f3nimo<\/em>. Barcelona: El Viejo Topo.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (2016). La funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea. <em>Papeles de relaciones ecosociales y cambio global<\/em>, 133, 39-55.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (2021). <em>Sobre Jean-Paul Sartre<\/em>. Editado por Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz. Zaragoza: Prensas de la Universidad de Zaragoza.<\/p>\n<p>Sacrist\u00e1n, M. (2022). <em>Filosof\u00eda y Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales (I)<\/em>. Editado por Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz. Montesinos. (En prensa).<\/p>\n<p>Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2012). L\u00f3gica y verdad en el primer Manuel Sacrist\u00e1n. <em>Cuadernos salmantinos de filosof\u00eda,<\/em> 39, 449-468.<\/p>\n<p>Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2015). Introducci\u00f3n biobibliogr\u00e1fica a Manuel Sacrist\u00e1n. <em>Conciencia social: anuario de did\u00e1ctica de la geograf\u00eda, la historia y las ciencias sociales<\/em>, 19, 65-75.<\/p>\n<p>Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2017a). <em>La noci\u00f3n de ciencia en Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>. Madrid: Dykinson. Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2017b). Ideas ecologistas en la filosof\u00eda de la ciencia de Manuel Sacrist\u00e1n. <em>Nuestra bandera: revista de debate pol\u00edtico<\/em>, 235, 124-146.<\/p>\n<p>Sarri\u00f3n Andaluz, J. (2020). La recepci\u00f3n de la fenomenolog\u00eda husserliana por Manuel Sacrist\u00e1n. <em>Cuadernos salmantinos de filosof\u00eda<\/em>, 47, 523-540.<\/p>\n<p>Sarri\u00f3n Andaluz, J., Mir Garc\u00eda, J (2020). La recepci\u00f3n de Otto Neurath en Manuel Sacrist\u00e1n y Francisco Fern\u00e1ndez Buey. <em>Encrucijadas: Revista Cr\u00edtica de Ciencias Sociales<\/em>, 20, a2005.<\/p>\n<p>Vega Re\u00f1\u00f3n, L. (2005). El lugar de Sacrist\u00e1n en los estudios de l\u00f3gica en Espa\u00f1a. En S. L\u00f3pez Arnal, A. Domingo Curto, P. De la Fuente Collell, J. Mir Garc\u00eda y F. Tauste (Eds.), <em>Donde no habita el olvido. En el aniversario de la publicaci\u00f3n de Introducci\u00f3n a la l\u00f3gica y al an\u00e1lisis formal de Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/em> (pp. 19-49). Barcelona: Montesinos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>2.\u00a0\u00a0 Esquema de la conferencia \u00abFilosof\u00eda de la ciencia y pol\u00edtica de la ciencia hoy\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>1.\u00a0 Filosof\u00eda de la ciencia y pol\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>1.1.\u00a0 Hasta hace unos a\u00f1os, el punto era la ideolog\u00eda y la ciencia.<\/p>\n<p>1.1.1. Ese tema determinaba cr\u00edticas marginales a la hegemon\u00eda de la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>1.2.\u00a0 Ya la crisis de esa hegemon\u00eda hace hoy poco apasionante la discusi\u00f3n ciencia-ideolog\u00eda.<\/p>\n<p>1.3.\u00a0\u00a0 Es verdad que todav\u00eda apasiona a los estudiantes influidos por los althusserianos, con su asombrosa capacidad de no dar nunca con lo real.<\/p>\n<p>1.3.1. Y en este caso, adem\u00e1s, planteando mal su propio asunto de inter\u00e9s, como si hubiera ciencia e ideolog\u00eda \u00abexentas\u00bb en medida apreciable, cuando lo que hay son polos.<\/p>\n<p>1.4.\u00a0 Tambi\u00e9n es verdad que ese mal planteamiento de problemas por hip\u00f3stasis de abstractos o de partes reales es muy frecuente en este campo.<\/p>\n<p>1.4.1. Por ejemplo, \u00abla ciencia no es sobrestructura\u00bb (Stalin) o \u00abla ciencia antes era sobrestructura, pero ahora es fuerza productiva, o sea, base\u00bb (RCT). Cuando la ciencia que existe, actividad y producto, es ambas cosas, es un concreto de integraci\u00f3n vertical. La divisi\u00f3n se da dentro del concreto.<\/p>\n<p>1.4.1.1.\u00a0\u00a0 La mala metaf\u00edsica, en este caso el materialismo filos\u00f3fico, se mezcla aqu\u00ed coadyuvando a la confusi\u00f3n con su simplismo especulativo.<\/p>\n<p>1.4.1.2.\u00a0 Que Marx no cometi\u00f3 porque para \u00e9l base social no es necesariamente no-espiritual.<\/p>\n<p>1.4.2. Otro ejemplo en otra escuela es el orteguiano \u00ablo \u00fanico que no ha fracasado de la f\u00edsica es la f\u00edsica\u00bb. Ortega quer\u00eda con eso (muy plausiblemente) desligar el conocimiento cient\u00edfico (f\u00edsico) de la ideolog\u00eda cientificista (fisicalista). Pero su l\u00e9xico violenta las cosas.<\/p>\n<p>1.5.\u00a0 M\u00e1s ya da casi lo mismo todo eso. La novedad importante para m\u00ed es hoy que si el tema de la ideolog\u00eda fue una instancia pol\u00edtica que puso en crisis la hegemon\u00eda de la filosof\u00eda anal\u00edtica de la ciencia, ahora est\u00e1n ya perfectamente visibles unos hechos que ponen en crisis cualquier pol\u00edtica de la ciencia confiada y optimista. Porque lo que ahora se pone en entredicho es no ya la ideolog\u00eda cientificista, no es ya, por recoger el modo de hablar de Ortega, el fisicalismo, sino la f\u00edsica misma, el n\u00facleo no ideol\u00f3gico de la ciencia. Ya parece que lo malo de la ideolog\u00eda fisicalista es que no haya fracasado la f\u00edsica.<\/p>\n<p>2.\u00a0 El trasfondo de la pol\u00edtica de la ciencia: industria, t\u00e9cnica, ciencia.<\/p>\n<p>2.1.\u00a0\u00a0 La pol\u00edtica de la ciencia y sus problemas se derivan del rasgo m\u00e1s caracter\u00edstico de la ciencia moderna: el dar de s\u00ed una tecnolog\u00eda productiva.<\/p>\n<p>2.2.\u00a0 El concepto de ciencia-t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>2.2.1.\u00a0 Rige para todo el mundo.<\/p>\n<p>2.2.1.1.\u00a0 Desde un punto de vista internalista (operativismo).<\/p>\n<p>2.2.1.2.\u00a0 Externalista.<\/p>\n<p>2.2.1.3.\u00a0 Incluso para su condena (Heidegger, la l\u00f3gica).<\/p>\n<p>2.2.2. Y los juicios de valor que lo acompa\u00f1aron sin discusi\u00f3n son hoy cada vez m\u00e1s puestos en duda.<\/p>\n<p>2.2.2.1.\u00a0 No ser\u00e1 necesario detallar los cap\u00edtulos (decirlos).<\/p>\n<p>2.3.\u00a0 Tiene su inter\u00e9s lo que dicen al respecto tendencias de pensamiento ajenas a la comunidad cient\u00edfica y hostiles a ella.<\/p>\n<p>2.3.1.\u00a0 Unos por la profundidad y autenticidad (Heidegger).<\/p>\n<p>2.3.2. Otros por mejor percepci\u00f3n de los hechos (Roszak y su integracionismo \u00abgn\u00f3stico\u00bb).<\/p>\n<p>2.3.3. De todos modos, los de ese lado de la \u00abl\u00ednea de demarcaci\u00f3n\u00bb ideol\u00f3gica tienen el inconveniente de apostrofar como ciencia a una conducta que los cient\u00edficos no reconocen como propia, o no como mala.<\/p>\n<p>2.4.\u00a0 Es mucho m\u00e1s urgente repasar cr\u00edticamente lo que se dice sobre el problema (cuando se percibe) a este lado de la l\u00ednea.<\/p>\n<p>2.4.1.\u00a0 Que son m\u00e1s los fil\u00f3sofos que los especialistas.<\/p>\n<p>2.4.2. Para ciertas corrientes la situaci\u00f3n es muy comprometida: son las corrientes que contaban (al menos) con la ciencia-t\u00e9cnica moderna (y cuentan) como uno de los motores de la mejora social y acaso de la emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.4.2.1.Progresistas burgueses.<\/p>\n<p>2.4.2.2.\u00a0 Comunistas marxistas.<\/p>\n<p>2.4.2.3.\u00a0 Comunistas anarquistas de la \u00e9poca de los entusiasmos libertarios por la astronom\u00eda y la escuela.<\/p>\n<p>3.\u00a0\u00a0 Implicaciones generales de la crisis de la pol\u00edtica progresista de la ciencia.<\/p>\n<p>3.1.\u00a0 Esta nueva problem\u00e1tica de la pol\u00edtica de la ciencia pone en crisis todo progresismo mec\u00e1nico.<\/p>\n<p>3.1.1. El burgu\u00e9s se vuelve pol\u00edticamente conservador: est\u00e1 dispuesto a destruirlo todo menos las relaciones de propiedad.<\/p>\n<p>3.1.2.\u00a0 El \u00e1crata parece querer negarse a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>3.2.\u00a0\u00a0 Y tambi\u00e9n pone en crisis el progresismo injertado en la tradici\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>3.3.\u00a0 El esquema cl\u00e1sico de la contradicci\u00f3n fundamental.<\/p>\n<p>3.3.1.\u00a0 Papel de la ciencia en \u00e9l.<\/p>\n<p>3.3.2. Progresismo consiguiente en el conjunto y en la pol\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>3.3.2.1.\u00a0 No solo en Marx.<\/p>\n<p>3.3.2.1.1.\u00a0 Con alternativas: el chiste de los <em>Grundrisse<\/em>.<\/p>\n<p>3.3.2.2.\u00a0 Sino tambi\u00e9n hoy, y en campos laxos [Ficha 1].<\/p>\n<p>3.4.\u00a0 En verdad el esquema es:<\/p>\n<p>3.4.1. Inactual: Marx no hab\u00eda ni so\u00f1ado con esta productividad del trabajo.<\/p>\n<p>3.4.1.1.\u00a0\u00a0 Inciso sobre fil\u00f3logos dogm\u00e1ticos que adem\u00e1s son malos fil\u00f3logos.<\/p>\n<p>3.4.2. Y necesitado de afinamiento anal\u00edtico y program\u00e1tico, sobre todo sobre el concepto de fuerzas productivas.<\/p>\n<p>3.4.2.1.\u00a0 Por su acr\u00edtica positividad.<\/p>\n<p>3.5.\u00a0 Todo eso tiene que ver con el nuevo antiprogresismo (general y de pol\u00edtica de la ciencia) en parte de la izquierda revolucionaria.<\/p>\n<p>3.5.1.\u00a0 Que acarrea ciertas coincidencias con alguna derecha.<\/p>\n<p>3.5.1.1.\u00a0 Como el progresismo las acarrea con otra derecha.<\/p>\n<p>3.5.1.2.\u00a0 Coincidencia con derecha seria (Konrad Lorenz, D. Bell).<\/p>\n<p>3.5.1.3.\u00a0 Y con golfones como Hermann Kahn.<\/p>\n<p>3.5.2. En cualquier caso, el antiprogresismo de izquierda empieza ya a ser importante.<\/p>\n<p>3.5.2.1.\u00a0 Hay balances tajantes de literatos. [Ficha 5].<\/p>\n<p>3.5.2.2.\u00a0 Hab\u00eda conatos en el mismo Richta. [Ficha 3].<\/p>\n<p>3.5.2.3.\u00a0 Y hay en general una \u00abnueva\u00bb mentalidad. [Ficha 4].<\/p>\n<p>3.5.2.4.\u00a0 Y desarrollos te\u00f3ricos audaces en la tradici\u00f3n dial\u00e9ctica.<\/p>\n<p>3.5.2.4.1 Kapiza.<\/p>\n<p>3.5.2.4.2. Wolfgang Harich.<\/p>\n<p>3.5.2.4.2.1. Exposici\u00f3n breve general.<\/p>\n<p>3.5.2.4.2.2. Su interesante apoyo \u00abfilol\u00f3gico\u00bb. [Ficha 2].<\/p>\n<p>3.6.\u00a0 Lo inquietante de la propuesta de Harich se debe a la gravedad del problema, su aparente circularidad:<\/p>\n<p>3.6.1. Seg\u00fan el esquema, para cambiar el car\u00e1cter de ciertas fuerzas productivas (tal vez, entre ellas, la ciencia), y el sentido del progreso, etc., har\u00eda falta un cambio social y cultural importante.<\/p>\n<p>3.6.2. Pero el esquema revolucionario cl\u00e1sico presupone las \u00abviejas\u00bb fuerzas productivas, etc.<\/p>\n<p>3.6.3. Alternativa: o esperar mientras act\u00faan esas fuerzas productivo-destructivas (catastrofismo tradicional) o considerar a la orden del d\u00eda la soluci\u00f3n revolucionaria.<\/p>\n<p>3.6.3.1.\u00a0 Abonada por la inactualidad del esquema.<\/p>\n<p>3.7.\u00a0 Progreso o revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>3.7.1. Quitar truculencia: es para obtener avance y mejora. Para hacer m\u00e1s subjetivo el progreso.<\/p>\n<p>4.\u00a0 Hip\u00f3tesis para una pol\u00edtica dial\u00e9ctica de la ciencia.<\/p>\n<p>4.1.\u00a0 Antes, premisas descriptivas:<\/p>\n<p>4.1.1.\u00a0 El hecho de la ciencia-t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>4.1.1.1.\u00a0\u00a0 La virulencia actual de sus contradicciones no debe hacer olvidar los males sociales de otras ciencias especulativas anteriores, etc., que, adem\u00e1s, no fueron tanto conocimiento.<\/p>\n<p>4.1.1.2.\u00a0 Por eso ser\u00eda inevitable una nostalgia copernicana, caso de nuevo oscurantismo y antropocentrismo. Santones.<\/p>\n<p>4.1.2.\u00a0 Su crisis.<\/p>\n<p>4.2.\u00a0 Y premisas normativas: la dial\u00e9ctica impl\u00edcita en [Ficha 6].<\/p>\n<p>4.3.\u00a0 Luego, el cuadro:<\/p>\n<p>4.3.1.\u00a0 Los problemas cl\u00e1sicos.<\/p>\n<p>4.3.1.1.\u00a0 Ciencia y subsistencia.<\/p>\n<p>4.3.1.2.\u00a0 Ciencia, libertad e igualdad.<\/p>\n<p>4.3.2.\u00a0 Se totalizan, por la crisis, en el problema del desarrollo.<\/p>\n<p>4.4.\u00a0 Primera y fundamental hip\u00f3tesis: desarrollo no es sin\u00f3nimo de crecimiento.<\/p>\n<p>4.4.1.\u00a0 Eso implica revoluci\u00f3n pol\u00edtico-social.<\/p>\n<p>4.4.2. Primado de la igualdad, por la inevitable dictadura democr\u00e1tica, dado el punto de partida (Harich).<\/p>\n<p>4.4.3. Lucha por la libertad mediante el vaciado de los grandes poderes centrales, cosa muy coherente con la,<\/p>\n<p>4.5.\u00a0 Pol\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>4.5.1. Politizaci\u00f3n del concepto de pr\u00e1ctica: acentuaci\u00f3n de investigaci\u00f3n humano-social. D\u00edaz Hochleitner. Asignaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4.5.2.\u00a0 Ciencias no-sociales:<\/p>\n<p>4.5.2.1.\u00a0\u00a0 Recuperaci\u00f3n del momento contemplativo. No abandono de la investigaci\u00f3n fundamental. Libertad contemplativa plena.<\/p>\n<p>4.5.3.\u00a0 Tecnolog\u00edas.<\/p>\n<p>4.5.3.1 Ligerismo.<\/p>\n<p>4.5.4.\u00a0 Principios generales.<\/p>\n<p>4.5.4.1.\u00a0 Programas concretos, tendentes a tecnolog\u00edas ligeras.<\/p>\n<p>4.5.4.1.1.\u00a0 Esta l\u00ednea suscita m\u00e1s acuerdos de los que parece:<\/p>\n<p>4.5.4.1.1.1. Los chinos, al menos \u00abla banda de los cuatro\u00bb.<\/p>\n<p>4.5.4.1.1.2. La GEW del DGB [Ficha 7].<\/p>\n<p>4.5.4.2.\u00a0 Primado de la ense\u00f1anza (igualdad).<\/p>\n<p>4.5.4.3.\u00a0 Modos de producir intensos en fuerza del trabajo.<\/p>\n<p>4.5.4.4.\u00a0 Enfrentamiento real del problema de la divisi\u00f3n del trabajo.<\/p>\n<p>4.5.4.4.1.\u00a0 Inicial: democratizaci\u00f3n a la china.<\/p>\n<p>4.6.\u00a0 Principales problemas abiertos:<\/p>\n<p>4.6.1.\u00a0 El mercado mundial y el idiotismo.<\/p>\n<p>4.6.2.\u00a0 La ciencia mundial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3><strong>3.\u00a0 Transcripci\u00f3n de la conferencia<\/strong><\/h3>\n<p>Creo que no es exagerado decir que si hace diez a\u00f1os, o tal vez menos, se hubiera preguntado a fil\u00f3sofos de la ciencia, o a personas interesadas por el asunto, cu\u00e1l es la raz\u00f3n m\u00e1s pol\u00edtica de la filosof\u00eda de la ciencia, una gran mayor\u00eda, si no todos, hubiera respondido que el tema \u00abciencia e ideolog\u00eda\u00bb; un tema que incluso ha resultado can\u00f3nico en algunas tradiciones filos\u00f3ficas modernas. En cambio, dudo mucho que ese fuera hoy el caso. Y no porque no existan actualmente n\u00facleos de personas (especialmente j\u00f3venes estudiantes influidos por autores althusserianos) que siguen poniendo ese tema en primer plano, sino porque son una minor\u00eda orientada, en un sentido muy poco real, por este tipo de literatura.<\/p>\n<p>Hoy las cuestiones acuciantes en pol\u00edtica de la ciencia, cuestiones en las que la filosof\u00eda de la ciencia tropieza con una problem\u00e1tica verdaderamente urgente, van m\u00e1s bien por otro lado. Han quedado ya atr\u00e1s cuestiones como la largamente debatida en la tradici\u00f3n marxista de si la ciencia es sobre-estructura o no, de si es ideolog\u00eda o no. Estos planteamientos nunca fueron muy convincentes porque siempre fueron hipostatizadores, siempre dieron por supuesto que, por un lado, hab\u00eda una cosa llamada \u00abla ciencia\u00bb, y, por otro, otra cosa llamada \u00abla ideolog\u00eda\u00bb, cuando a la vista de cualquiera que no est\u00e9 demasiado viciado en disputas acad\u00e9micas parece claro que se trata m\u00e1s bien de polos de numerosos productos culturales y que no es posible encontrar como producto social completo algo que sea solo ciencia o algo que sea solo ideolog\u00eda (si he tomado este ejemplo marxista se debe a que probablemente es el m\u00e1s presente en la mente de todos, pero no faltar\u00edan ejemplos en otras tradiciones). Aquel desarrollo de Ortega de <em>La idea de principio en Leibniz<\/em> sobre la historia de la ciencia moderna en el que acaba diciendo que \u00ablo \u00fanico que no ha fracasado en la f\u00edsica es la f\u00edsica\u00bb (queriendo decir que lo que s\u00ed hab\u00eda fracasado ser\u00eda la ideolog\u00eda fisicalista, el mecanicismo filos\u00f3fico, etc.), tambi\u00e9n adolec\u00eda en cierto sentido de lo mismo: de creer que es posible se\u00f1alar n\u00edtidamente en el mundo productos que son ciencia y productos que son solo y puramente su ideolog\u00eda acompa\u00f1ante.<\/p>\n<p>Pues bien, esto, que quiz\u00e1 era el tema m\u00e1s apasionante de la filosof\u00eda de la ciencia hasta hace poco, queda, en mi opini\u00f3n, muy en segundo plano en una \u00e9poca en la que casi se podr\u00eda decir que mucha gente empieza a sentir que lo \u00fanico que no ha fracasado del fisicalismo sea la f\u00edsica, por as\u00ed decirlo, y preferir\u00eda tener que hab\u00e9rselas con muchas ideolog\u00edas, todo lo mecanicistas que se quiera, antes que con la bomba at\u00f3mica, con los desechos radioactivos o con algunos otros desastres o amenazas de desastres, que son esas otras cosas a las que me refer\u00eda al decir que ha cambiado el centro de gravedad de la preocupaci\u00f3n pol\u00edtica en filosof\u00eda de la ciencia.<\/p>\n<p>Seguramente, los problemas que hoy saltan a primer plano est\u00e1n mucho m\u00e1s relacionados con el desprestigio de la ciencia, pero no un desprestigio motivado por aquello en lo que la ciencia habr\u00eda fracasado (como, desde el punto de vista cr\u00edtico, el fisicalismo en el caso de la cita que he hecho de Ortega) sino un desprestigio motivado por sus mismos \u00e9xitos, es decir, no un desprestigio de los cient\u00edficos por no haber conseguido fabricar tal o cual artefacto, sino un desprestigio de la exitosa fabricaci\u00f3n de artefactos. Esto es tan lugar com\u00fan que nos encontramos, por ejemplo, con\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [31], aunque no es m\u00e1s que una selecci\u00f3n, dedica trescientas p\u00e1ginas a art\u00edculos sobre este tema; no ya a tratar sobre ciencia e ideolog\u00eda sino a preguntarse si lo que hay que hacer es parar[32] la ciencia o no. Y el tipo de hechos aducidos va desde estos que he mencionado antes hasta otros m\u00e1s sutiles, como, por ejemplo, lo que ocurre, un poco frankensteinianamente, en las estaciones de cuidados intensivos, y solo de paso se roza lo que tal vez en otra \u00e9poca (la \u00e9poca en que la disputa acerca de lo ideol\u00f3gico en la ciencia era lo m\u00e1s vivo) ocupaba el centro de las discusiones: si la ciencia es reductivista respecto del conocimiento plano[33]&#8230; etc. Estos temas m\u00e1s epistemol\u00f3gicos est\u00e1n claramente en segundo plano, y en un volumen como este sobre el prestigio de la ciencia, con una docena larga de contribuciones americanas y europeas, no hay ni un solo art\u00edculo que hable de esta cuesti\u00f3n del reduccionismo, salvo una vaga alusi\u00f3n de un autor contracultural, Roszak, que publica aqu\u00ed un art\u00edculo.<\/p>\n<p>Aunque esta sea la problem\u00e1tica actual, no har\u00e1 falta alargarse mucho para justificar la afirmaci\u00f3n de que lo que hay detr\u00e1s no es nuevo, porque lo que hay detr\u00e1s \u2013estos problemas acerca de la pol\u00edtica de la ciencia hoy, acerca de la misma reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre la ciencia\u2013 tiene que ver esencialmente con la dif\u00edcil distinguibilidad entre ciencia y t\u00e9cnica en la edad moderna. Esta indistinguibilidad es m\u00e1s o menos compartida por todo el mundo, no solo por los que cultivan ese campo (entre los que cada vez es m\u00e1s clara la relatividad de la distinci\u00f3n entre ciencia pura y ciencia aplicada, y m\u00e1s corriente el uso de expresiones como \u00abciencia sin m\u00e1s\u00bb y \u00abaplicaci\u00f3n de la ciencia\u00bb, en vez de hablar de dos clases de ciencia) sino que tambi\u00e9n entre los que condenan a la ciencia se da por supuesta la identidad. En el caso de Heidegger, o en el caso de Roszak, fil\u00f3sofos anticient\u00edficos o contrarios a la ciencia en el sentido moderno de ciencia, tal indistinguibilidad se da por adquirida.<\/p>\n<p>Lo que hoy se pone en crisis son los juicios de valor que normalmente acompa\u00f1aban a esa concepci\u00f3n de la ciencia o a esa manifestaci\u00f3n de la idea de ciencia como t\u00e9cnica moderna[34]. Mientras que en otro tiempo los juicios negativos se encontraban solo en autores como los que he citado, autores de tradici\u00f3n filos\u00f3fica anticienticista o, en alg\u00fan sentido antirracionalista, hoy se puede repasar con fruto lo que dicen al respecto incluso los interesados positivamente en el asunto: cient\u00edficos y, sobre todo, fil\u00f3sofos, pero fil\u00f3sofos de los que siempre se han sentido en contacto con los cient\u00edficos y no frente a ellos. Y es que, para ciertas corrientes de pensamiento amigo tradicionalmente de la ciencia, la situaci\u00f3n es bastante dif\u00edcil. Es dif\u00edcil para todos los que ve\u00edan en la ciencia algo m\u00e1s que un factor de simple mejora de las condiciones de vida humana, pero, sobre todo, para quienes contaban con ella como un factor de eso que se suele llamar ideal de emancipaci\u00f3n. Por ejemplo, el progresismo ascendente burgu\u00e9s (Condorcet), el marxismo o el anarquismo antiguo, no el anarquismo contracultural sino el que propugnaba la reforma escolar[35], el que contaba entre sus ide\u00f3logos a alg\u00fan astr\u00f3nomo de cierta consideraci\u00f3n[36] y que tambi\u00e9n profesaba una fe progresista, entusiasta, en la funci\u00f3n emancipatoria de la ciencia.<\/p>\n<p>Esta nueva problem\u00e1tica de la ciencia que he descrito caricaturescamente (invirtiendo aquella frase de Ortega y diciendo: tal vez ahora muchos piensen que lo malo de la ciencia es que no haya fracasado) pone absolutamente en crisis todo progresismo, y en primer lugar, todo progresismo mec\u00e1nico[37] y toda confianza a lo Condorcet (no me refiero al patetismo admirable de sus escritos sino a lo racional que hay debajo: la confianza en un progreso indefinido, promovido simplemente por el avance de la ciencia). Y as\u00ed ocurre que en muchos \u00e1mbitos de nuestra sociedad en estos tiempos se percibe como conservadora la actitud confiada en el crecimiento de ciertas fuentes energ\u00e9ticas y que quien ahora profesa una creencia en el valor inequ\u00edvocamente positivo, fecundo, de esas actividades cient\u00edfico-t\u00e9cnicas, particularmente industriales, b\u00e1sicas, son personas a las que social, ideol\u00f3gica e incluso pol\u00edticamente se las considerar\u00eda convencionalmente conservadoras. Hay excepciones: de ning\u00fan modo pretendo establecer aqu\u00ed una regla general. Pero, en l\u00edneas generales, es as\u00ed. Y muy ilustrador de lo que vengo diciendo fue la actitud de un antiguo dignatario municipal de Madrid, hombre de derecha, y de derecha bastante avanzada, que, ante la oposici\u00f3n que encontraba en la destrucci\u00f3n de cierto conjunto arquitect\u00f3nico del Madrid viejo, prorrumpi\u00f3 con esta sincer\u00edsima e interesante exclamaci\u00f3n: \u00abNo s\u00e9 para qu\u00e9 quieren conservarlo todo\u00bb. Frase muy reveladora en un conservador. Lo que \u00e9l s\u00ed quiere conservar, por supuesto, es el sistema de relaciones de propiedad. Eso nunca lo ha puesto en entredicho. En cambio, la problem\u00e1tica social, econ\u00f3mica, y sus prolongaciones t\u00e9cnico-cient\u00edficas contempor\u00e1neas no le hacen nada conservador en materia de monumentos o de arte. Con apreciables excepciones, me parece que esto es afirmable de un modo general.<\/p>\n<p>Por otra parte, el viejo anarquismo progresista est\u00e1 procediendo ante nuestros ojos a una espectacular negaci\u00f3n de su tradici\u00f3n cientificista[38], y los que fueron admiradores de astr\u00f3nomos sostienen ahora que la ciencia no existe o que es falsa o que es un mal, que las escuelas deben cerrarse, que la universidad se tiene que abolir[39]&#8230;<\/p>\n<p>La gravedad de la situaci\u00f3n es tal que pone tambi\u00e9n en crisis la proyecci\u00f3n de tipo progresivo que me es m\u00e1s pr\u00f3xima, en la que me he educado y en la que me encuentro y trabajo intelectualmente: la tradici\u00f3n dial\u00e9ctica, para la que la ciencia era, efectivamente (y de un modo eminente la ciencia moderna, la ciencia t\u00e9cnica), un factor de emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por lo que hace al progresismo burgu\u00e9s cl\u00e1sico y al progresismo anarquista, lo dejar\u00e9 en esas menciones, y, como siempre es bueno hacer el examen cr\u00edtico de la tradici\u00f3n de uno mismo ante los dem\u00e1s, me dedicar\u00e9 en lo que queda a examinar el esquema dial\u00e9ctico revolucionario de la tradici\u00f3n marxista desde el punto de vista de la inserci\u00f3n en \u00e9l de la ciencia como factor emancipador.<\/p>\n<p>Recordar\u00e1n el esquema cl\u00e1sico de la idea de revoluci\u00f3n emancipadora en la tradici\u00f3n marxista. Se parte de la hip\u00f3tesis inductiva, hist\u00f3rica, de situaciones de contradicci\u00f3n, o sea, de incongruencia, entre el crecimiento de lo que se llaman fuerzas productivas (las cu\u00e1les van desde las de tipo m\u00e1s material hasta las m\u00e1s refinadas, como la ciencia actual) y las relaciones de producci\u00f3n (jur\u00eddicas, sociales, etc.) que obstaculizar\u00edan ese crecimiento. Esta ser\u00eda la base de una situaci\u00f3n revolucionaria en la que habr\u00eda que enumerar tambi\u00e9n factores de tipo cultural y pol\u00edtico. De ah\u00ed se sol\u00eda desprender, por lo que hace a pol\u00edtica de la ciencia, un progresismo sin nubes: la ciencia es una fuerza productiva y toda pol\u00edtica de la ciencia sensata tiene que consistir \u00fanica y exclusivamente en promoverla. Esto dar\u00eda de s\u00ed una pol\u00edtica de la ciencia de la mayor simplicidad: se trata de asignarle a la ciencia la mayor cantidad posible de recursos, y basta. No habr\u00eda m\u00e1s problemas que la limitaci\u00f3n de los medios.<\/p>\n<p>Dicho sea de paso \u2013y a pesar de mi intenci\u00f3n de ser muy esquem\u00e1tico\u2013, valdr\u00eda la pena indicar lo poco de fiar que son a veces los fil\u00f3logos[40], porque en la literatura marxista se ha presentado como reciente la idea de que la ciencia es una fuerza productiva directa, pero eso est\u00e1 escrito por los cl\u00e1sicos de esa tradici\u00f3n expl\u00edcitamente y de un modo razonado desde 1857, por lo menos. Y, como no me las doy de fil\u00f3logo, no tendr\u00eda nada que objetar si alguien me dijera que ya antes, en textos de Marx o de otros autores, hay algo parecido[41]. Pero, por lo menos, seguro, desde los <em>Grundrisse<\/em> desde el a\u00f1o 1857, eso est\u00e1 abiertamente escrito en los cl\u00e1sicos de esa tradici\u00f3n. Aunque con ciertas contradicciones: en el mismo texto que acabo de mencionar, en los <em>Grundrisse<\/em> del 57-58, Marx escribe alguna vez que nota c\u00f3mo en el capitalismo las fuerzas productivas son al mismo tiempo e inexplicablemente fuerzas destructivas. Pero los contextos en que hace esta afirmaci\u00f3n suelen referirse m\u00e1s a la cultura material (que dir\u00edan los antrop\u00f3logos) que a la ciencia o a otros aspectos de la cultura espiritual (lo dice a prop\u00f3sito de m\u00e1quinas o de t\u00e9cnicas, si no recuerdo mal, pero no tanto a prop\u00f3sito de la ciencia).<\/p>\n<p>Este progresismo, producto del esquema de la contradicci\u00f3n fundamental del marxismo, este progresismo sin nubes y sin matices, es muy general y no se da solo en corrientes de clara voluntad revolucionaria: se da tambi\u00e9n en el campo que en pol\u00edtica se suele llamar socialdem\u00f3crata. Por ejemplo, en la conferencia del Partido Laborista del 63, Wilson, que entonces era primer ministro, dijo: \u00abSi hay alguna palabra que yo estuviera dispuesto a usar para identificar el socialismo moderno, ser\u00eda la palabra \u2018ciencia\u2019\u00bb.<\/p>\n<p>Esta falta de problemas respecto de la vinculaci\u00f3n entre renovaci\u00f3n social, en el caso laborista, o entre la revoluci\u00f3n, en el caso comunista, y una pol\u00edtica cient\u00edfica centrada estrictamente en la promoci\u00f3n de la actividad cient\u00edfica parece fuera de dudas.<\/p>\n<p>Puesto a hacer hoy, desde el punto de vista de la nueva problem\u00e1tica que me limit\u00e9 a mencionar, una cr\u00edtica del esquema que le subyace, lo primero que se me ocurre decir es que el esquema empieza a parecerme inactual. Antes de tomar al pie de la letra el esquema marxiano, en lo que hace a las contradicciones entre fuerzas productivas y relaciones de producci\u00f3n, se deber\u00eda\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 [42] tener en cuenta que un autor de finales del siglo pasado, de la segunda mitad del siglo pasado, dif\u00edcilmente pod\u00eda imaginar el tipo de productividad del trabajo alcanzado hoy. Por tanto, creo que habr\u00eda que sospechar que el esquema, en su genericidad, tal vez no sea completo para la comprensi\u00f3n de las realidades actuales. All\u00ed se est\u00e1 hablando del desarrollo de unas fuerzas productivas, entre ellas la ciencia, pero no solo, y unas relaciones de producci\u00f3n determinadas. La imaginaci\u00f3n del autor (s\u00e9 que esto no es decisivo, pero lo ofrezco como elemento para sugerir una dura cr\u00edtica) no pod\u00eda ni so\u00f1ar con un estado de estas fuerzas productivas como el que conocemos hoy. \u00bfRepetir\u00eda hoy el esquema tal cual? No pretendo contestar, lo digo solo como fuerza general de trabajo cr\u00edtico. Lo que s\u00ed me parece que se pue- de esgrimir como elemento autocr\u00edtico dentro de la tradici\u00f3n que tiene su origen en Marx es el completo olvido durante cerca de un siglo de una noci\u00f3n que est\u00e1 muy expl\u00edcita en los cl\u00e1sicos; una noci\u00f3n, seg\u00fan la cual, en cualquier sociedad de clases, pero muy en particular en la que cuenta con lo que Marx llamaba la gran industria, toda fuerza productiva es, al mismo tiempo, una fuerza destructiva[43]. Creo que todo esto es suficiente para no prestar una fe incondicional a la manera tradicional de presentar ese esquema dial\u00e9ctico.<\/p>\n<p>Todo esto, tanto la dubitatividad del esquema sin matices, como los datos a que me refer\u00eda antes, ha suscitado un nuevo antiprogresismo, o al menos una desconfianza ante el progresismo en materia de pol\u00edtica cient\u00edfica, en sectores considerables de las tradiciones revolucionarias. Y a la observaci\u00f3n de que esto podr\u00eda acercar perversamente el pensamiento revolucionario al pensamiento m\u00e1s reaccionario (observaci\u00f3n que estoy perfectamente dispuesto a aceptar como razonable) habr\u00eda que decir que tambi\u00e9n hoy d\u00eda las cartas se han mezclado tanto que incluso un pensamiento revolucionario que acepte un progresismo acr\u00edtico se acerca a cierto pensamiento conservador. Y no s\u00f3lo al pensamiento conservador respetable y de cierta importancia, sino al pensamiento conservador agresivo y depredador que provoc\u00f3 crisis de conciencia en hombres como Einstein, Oppenheimer y, al final, al mismo\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [44] (\u00a1Qui\u00e9n iba a decir que tambi\u00e9n\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [45] iba a apearse de la euforia de la industria at\u00f3mica!).<\/p>\n<p>No hay que ocultar, por otra parte, que al poner en tela de juicio el elemento progresista, en pol\u00edtica de la ciencia y en general, de la tradici\u00f3n revolucionaria, uno se acerca tambi\u00e9n a pensadores conservadores no solo de talla, como Lorentz o como Bell, sino tambi\u00e9n de menor talla como, por ejemplo, \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [46], el director del Instituto\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [47] quien, cada dos o tres a\u00f1os, seg\u00fan lo que est\u00e9 de moda, es capaz de publicar un libro con actitudes cambiantes: progresistas, cr\u00edticas del progresismo&#8230;<\/p>\n<p>En cualquier caso, empieza ya a dibujarse claramente un antiprogresismo de izquierda en pol\u00edtica de la ciencia. Hay actitudes muy tajantes, m\u00e1s por parte de poetas que de fil\u00f3sofos o cient\u00edficos, pero que, por ser de poetas, merecen la mayor consideraci\u00f3n filos\u00f3fica. De estas actitudes podr\u00edan ser un buen ejemplo estas l\u00edneas de Agust\u00edn Garc\u00eda Calvo en su cuarta entrega sobre la democracia. Dice en un momento al destinatario de sus cartas: \u00abYa iba a seguirte aqu\u00ed contando c\u00f3mo se me ocurre ahora que se ha producido a lo largo de este siglo la inversi\u00f3n de signo del progreso, que de ideal revolucionario de nuestros abuelos se ha convertido hoy en d\u00eda en ideal reaccionario por excelencia\u00bb.<\/p>\n<p>Yo no ser\u00eda capaz de suscribir lo de \u00abideal reaccionario por excelencia\u00bb, pero s\u00ed de recoger la descripci\u00f3n. Y no se piense que expresiones como esta son solo resultado de cierto extremismo po\u00e9tico, porque, por ejemplo, uno se lleva grandes sorpresas cuando examina la literatura pol\u00edtico-cient\u00edfica y filos\u00f3fico-cient\u00edfica reciente, es decir, de los a\u00f1os setenta, sobre esta cuesti\u00f3n. As\u00ed, en las actas del coloquio de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [48], del a\u00f1o 1969, podemos encontrar el siguiente p\u00e1rrafo de Richta, que era casi la m\u00e1xima figura del nuevo progresismo: \u00abLa civilizaci\u00f3n industrial pudo todav\u00eda apoyarse en el equilibrio externo entre lo natural y lo artificial, pero hoy se cierra el anillo de la civilizaci\u00f3n. No hay manera de escaparse. La entera vida del hombre, la reconstrucci\u00f3n de sus funciones vitales elementales y hasta la conservaci\u00f3n de su existencia, todo tiene cada vez m\u00e1s el car\u00e1cter de lo artificial. Esta revoluci\u00f3n ecol\u00f3gica[49] culmina con la independencia del hombre respecto de su propia creaci\u00f3n, respecto de su propio crecimiento y autoconocimiento. Con ello se abre inapelablemente una amplia escala de posibilidades y variantes del ulterior proceso civilizatorio, desde el autodespliegue hasta la autoaniquilaci\u00f3n del ser humano\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es muy notable en el que parec\u00eda punta de lanza de un nuevo optimismo progresista cientificista, pero la moda de los a\u00f1os sesenta no predispon\u00eda para reparar en la importancia de este p\u00e1rrafo. Y no solo es importante el final: la alusi\u00f3n a la posible autoaniquilaci\u00f3n, sino la idea de que toda esta revoluci\u00f3n est\u00e1 redundando, est\u00e1 desembocando en que el hombre dependa de la propia creaci\u00f3n. Porque Richta es un marxista y, en marxismo, depender de la propia creaci\u00f3n se llamaba alienaci\u00f3n, que era precisamente una de las etiquetas del mal social.<\/p>\n<p>Reparemos en la siguiente frase: \u00abQue cada hombre, como en otro tiempo, pueda tomar fruta de cualquier \u00e1rbol, pescar en todo arroyo, descansar a la sombra de cualquier matorral\u00bb. Su autor es,\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [50], que era uno de los tres secretarios generales del Pathet-Laos, es decir, del partido comunista laosiano. Dif\u00edcilmente la tradici\u00f3n marxista corriente habr\u00eda supuesto de un secretario de partido pol\u00edtico estas expresiones en vez de una exhortaci\u00f3n a aumentar la productividad en los combinados siderometal\u00fargicos[51].<\/p>\n<p>Dejando a un lado estas citas (que me parecen necesarias, sobre todo para quienes no sigan de cerca el desarrollo de las pol\u00e9micas ideol\u00f3gicas y doctrinales en ambientes marxistas, y para ilustrar de alg\u00fan modo mis afirmaciones), lo que considero el punto central de la pol\u00e9mica dentro de esta tradici\u00f3n se encuentra en la filosof\u00eda de la Alemania Oriental actual. Esta es, en mi opini\u00f3n, una filosof\u00eda muy pobre, muy dogm\u00e1tica y muy burocr\u00e1tica[52], en la que, sin embargo, ha surgido curiosamente un hereje, un heterodoxo, Harich, un hombre de formaci\u00f3n filos\u00f3fica cl\u00e1sica que ha sostenido la tesis de una revoluci\u00f3n sin crecimiento econ\u00f3mico y, por tanto, con decisiones en pol\u00edtica de la ciencia m\u00e1s bien inhibitorias. Todo lo contrario de la tradici\u00f3n marxista en pol\u00edtica cient\u00edfica, que defiende la asignaci\u00f3n de recursos sin otra limitaci\u00f3n que las exigencias de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Harich, partiendo de los desastres ecol\u00f3gicos que estamos presenciando y, sobre todo, de los problemas demogr\u00e1ficos, postula una revisi\u00f3n a fondo de la tradici\u00f3n marxista en general y muy en particular del esquema dial\u00e9ctico que hace depender el cambio, la transformaci\u00f3n cualitativa y revolucionaria, del crecimiento de las fuerzas productivas. De ah\u00ed el t\u00edtulo de su exposici\u00f3n: \u00bfComunismo sin crecimiento? Esto le lleva a varios puntos de revisi\u00f3n, el principal de los cuales creo que ser\u00eda el abandono de la idea de extinci\u00f3n del Estado, vieja idea de la tradici\u00f3n emancipatoria no solo marxista, pero tambi\u00e9n marxista.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de Harich podr\u00eda resumirse de la siguiente forma: la hip\u00f3tesis de una extinci\u00f3n del Estado y su sustituci\u00f3n por una mera administraci\u00f3n de cosas que no tuviera car\u00e1cter pol\u00edtico se basaba en la imagen de un fluir ilimitado de las fuerzas productivas. Este fluir determinar\u00eda una abundancia ilimitada, y esta imposibilitar\u00eda la divisi\u00f3n de clases en sentido pol\u00edtico, es decir, de colectividades, conscientes o inconscientes, definidas por su modo de poseer unos medios de producci\u00f3n escasos, destinados a la producci\u00f3n de unos bienes escasos. Desaparecida esta hip\u00f3tesis, desaparece tambi\u00e9n la de una extinci\u00f3n del Estado, seg\u00fan Harich, y hay que aceptar la triste realidad de que el Estado no es extinguible. Es entonces cuando hay que abandonar el elemento libertario de la tradici\u00f3n marxista y reforzar lo que \u00e9l llama \u00abelemento babeuvista\u00bb (alusi\u00f3n hist\u00f3rica justificada, puesto que Babeuf hab\u00eda construido la utop\u00eda de un comunismo autoritario). Y Harich cree que la actual, incipiente, o futura crisis ecol\u00f3gica, o lo que \u00e9l llama \u00abrevoluci\u00f3n ecol\u00f3gico-social\u00bb, determina, como revisi\u00f3n necesaria de la tradici\u00f3n emancipatoria marxista, abandonar la idea de comunismo libertario (punto final en el que coincid\u00edan la tradici\u00f3n \u00e1crata y la marxista) y sustituirla por la idea de un igualitarismo autoritario, conservador de la naturaleza y, por tanto, preservador de la especie; un igualitarismo que no aspire a una abundancia tal que haga in\u00fatil la distribuci\u00f3n y el poder sobre los medios de producci\u00f3n, sino que distribuya autoritariamente y con justicia.<\/p>\n<p>Aunque es necesario hablar del aqu\u00ed y del ahora, he querido ofrecer previamente el marco general, ya que sin \u00e9l todo cuanto diga del aqu\u00ed y del ahora puede quedar sumamente pobre y puede incluso llegar a no ser eficaz para el aqu\u00ed y el ahora. Desligar el aqu\u00ed del ma\u00f1ana es m\u00e1s bien problem\u00e1tico, y para ello no hace falta ni siquiera apelar a an\u00e1lisis de la temporalidad de los que estaban de moda en los tiempos de m\u00e1s predicamento de Heidegger.<\/p>\n<p>Yo dir\u00eda, para empezar, que cualquier reflexi\u00f3n pol\u00edtica, sea de pol\u00edtica de la ciencia o de cualquier otra realidad, contiene dos elementos: un elemento anal\u00edtico, es decir, la reflexi\u00f3n sobre la realidad, la reflexi\u00f3n sobre los instrumentos; y un elemento normativo (qu\u00e9 desea uno, para qu\u00e9 analiza uno, para qu\u00e9 usa instrumentos\u2026).<\/p>\n<p>Tengo que confesar, antes de exponer brevemente mis hip\u00f3tesis para una pol\u00edtica dial\u00e9ctica e integradora de la ciencia hoy y aqu\u00ed, mi norma y mi deseo. Creo, hablando desde la tradici\u00f3n marxista, que no tiene ya ning\u00fan inter\u00e9s para nadie que viva en esa tradici\u00f3n un igualitarismo autoritario como ideal. Si la soluci\u00f3n que aporta Harich puede ser una soluci\u00f3n de paso (y su an\u00e1lisis me parece en muchos aspectos instructivo e iluminador), no puedo compartir con \u00e9l esa construcci\u00f3n de una sociedad emancipada que ser\u00eda al mismo tiempo una sociedad tremendamente autoritaria. De todos modos, no pretendo ahora extenderme en una cr\u00edtica a Harich, sino que mi intenci\u00f3n es decir cu\u00e1l ser\u00eda la orientaci\u00f3n normativa de las hip\u00f3tesis para una pol\u00edtica de la ciencia integradora que me parece sensata hoy.<\/p>\n<p>Ante todo, creo que es necesario admitir una premisa descriptiva, una premisa de hecho, no normativa: el hecho de la ciencia t\u00e9cnica. No me parece veros\u00edmil que se pueda seguir haciendo ciencia con la idea de \u00ab<em>episteme<\/em>\u00bb de los griegos, con la idea de ciencia de la edad media o con la idea de <em>Wissenschaft<\/em> del idealismo alem\u00e1n.<\/p>\n<p>Si se intentara prohibir, as\u00ed, por decreto, autoritariamente, el que unas personas se dediquen a la ciencia, en el sentido moderno de ciencia, supongo que no iba a ocurrir exactamente lo mismo que ocurri\u00f3 en el siglo XVII: esa prohibici\u00f3n ser\u00eda de una inanidad completa. Por otra parte, creo adem\u00e1s que, si se intentara, ser\u00eda inevitable, e incluso plausible, lo que se podr\u00eda llamar una cierta nostalgia copernicana o galileana, una nostalgia por la \u00e9poca en la que uno pod\u00eda hacer investigaci\u00f3n sin pensar en las consecuencias. Puede que esto suene mal y parezca un pensamiento demasiado desprendido de las cosas sociales, pero lo que quiero decir es lo siguiente: que si de verdad alguna vez se practica como pol\u00edtica general de la ciencia la imposici\u00f3n de una investigaci\u00f3n orientada exclusivamente de modo utilitario (digo con mala intenci\u00f3n \u00abutilitario\u00bb porque es palabra de la ideolog\u00eda burguesa, gente de izquierda dir\u00eda \u00abde modo social\u00bb pero para m\u00ed es lo mismo) faltar\u00eda poco para que la ciencia muriera; la ciencia tal como la entendemos hoy, como capacidad de investigaci\u00f3n. Posiblemente se conservar\u00eda durante cierto tiempo una t\u00e9cnica de elaboraci\u00f3n de ciertos problemas concretos, pero se ir\u00edan perdiendo los conceptos generales, y de ser ge\u00f3metra se pasar\u00eda a ser agrimensor egipcio, por decirlo con un s\u00edmil hist\u00f3rico. De modo, que este es el primer hecho que me parece necesario admitir. Y a\u00f1adir\u00eda que no se puede olvidar que si esta ciencia t\u00e9cnica nuestra tiene las grav\u00edsimas repercusiones que conocemos, otras formas de ciencia tuvieron otras repercusiones que, en otros planos, no eran menos graves socialmente (aunque biol\u00f3gicamente fueran inocuas). La figura de dominio que encarnaba el sabio antiguo o medieval no creo que sea envidiable desde el punto de vista de un pensamiento de izquierda. El sant\u00f3n, el hombre que, porque domina las t\u00e9cnicas de una casta, est\u00e1 situado por encima de su tribu, no es una figura envidiable desde el punto de vista de un pensamiento emancipador.<\/p>\n<p>Pero si, ante todo, es necesario admitir el hecho de la ciencia t\u00e9cnica, creo que, en ambientes cient\u00edficos, en lo que hay que insistir es en lo otro: en la enorme y grav\u00edsima virulencia de los males sociales que la ciencia est\u00e1 produciendo.<\/p>\n<p>Hay que recordar las conversiones de f\u00edsicos a que me he referido antes. Recordemos tambi\u00e9n la moratoria pedida, entre otros, por un genetista premio Nobel a prop\u00f3sito de las investigaciones de ingenier\u00eda gen\u00e9tica hace menos de cuatro a\u00f1os[53]. Fue esta una l\u00facida reacci\u00f3n ante la perspectiva de lo que podr\u00eda ocurrir en un caso de ingenier\u00eda gen\u00e9tica monstruoso que tuviera consecuencias en individuos de la especie humana, bien involuntariamente, porque escaparan materiales peligrosos de las c\u00e1maras de acero en las que los genetistas americanos llevan a cabo sus investigaciones, o bien por mala voluntad de un d\u00e9spota (pensemos en la obtenci\u00f3n siniestra de \u00abun pueblo de abejas\u00bb, por parafrasear, desde un punto de vista de genetistas, lo que solo fue a primera vista una fantas\u00eda de Huxley en <em>Un mundo feliz<\/em>).<\/p>\n<p>Lo mismo se puede decir de la industria at\u00f3mica desde otro punto de vista. No desde el punto de vista de que con ella se pudieran fabricar \u00abpueblos de abejas\u00bb mediante ingenier\u00eda gen\u00e9tica, pero s\u00ed desde el punto de vista del ingente aparato represivo que comporta cualquier instalaci\u00f3n at\u00f3mica. Aunque no sea m\u00e1s por evitar que un loco se apodere de productos de esas instalaciones o penetre en ellas y cause cat\u00e1strofes, es obvio que esa tecnolog\u00eda implica m\u00e1s polic\u00eda (por decirlo con drasticidad tal vez grosera). Tampoco, pues, hay que olvidar este otro cuerno del dilema.<\/p>\n<p>(Falta aqu\u00ed un p\u00e1rrafo que la cinta no recoge y que deber\u00eda ser una breve introducci\u00f3n a la \u00faltima parte: a las propuestas m\u00e1s concretas de pol\u00edtica cient\u00edfica. Contin\u00fao)[54].<\/p>\n<p>&#8230; no la renuncia al ideal libertario de emancipaci\u00f3n, pero s\u00ed que, en un per\u00edodo previsiblemente largo, pasan a primer plano los problemas de la igualdad como problemas m\u00e1s solubles, por de pronto, dir\u00eda que una pol\u00edtica de la ciencia sana exigir\u00eda hoy entre nosotros, antes que nada, la aceptaci\u00f3n de que desarrollo social no es sin\u00f3nimo de crecimiento. Y esto me parece que lo admite hoy todo el mundo, incluso gente perteneciente a campos ideol\u00f3gicos muy distintos.<\/p>\n<p>He le\u00eddo recientemente que el se\u00f1or\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0 [55] ha dicho algo parecido. Mi formaci\u00f3n y la de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [56] deben ser no solo diferentes sino casi antag\u00f3nicas. Pero la urgencia de los problemas es tal que no solo no me molesta coincidir con \u00e9l sino que me congratulo de que se pueda coincidir en algo incluso desde las ant\u00edpodas. Esto es, entre otras cosas, un indicio de la gravedad de la situaci\u00f3n. Y quien dice\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 dice otros autores extranjeros que van desde un comunista de tipo sumamente ortodoxo dentro de los pa\u00edses del este, como es Harich (un hombre muy adicto a su gobierno) hasta [57] o P [58], en el otro extremo.<\/p>\n<p>Pues bien, admitiendo, para una pol\u00edtica cient\u00edfica actual, un primado del perfeccionamiento social respecto del crecimiento y de los postulados de igualdad respecto de los postulados libertarios, creo que ser\u00eda necesario:<\/p>\n<p>Primero, una cierta politizaci\u00f3n del concepto de pr\u00e1ctica que lo liberara de su excesiva monopolizaci\u00f3n por parte de las ciencias, por as\u00ed decirlo, m\u00e1s relacionadas con ingenieros y arquitectos (tal vez incluso con agricultores), y acentuar el aspecto que tiene la pr\u00e1ctica en sentido propio griego (no de\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [59], no de fabricaci\u00f3n, sino de acci\u00f3n interhumana), con la consiguiente repercusi\u00f3n en la asignaci\u00f3n de recursos.<\/p>\n<p>Segundo, favorecer en la asignaci\u00f3n de recursos un elemento que se tiende a despreciar; se trata de lo que podr\u00edamos llamar el elemento griego de la ciencia, el elemento contemplativo (uso con intenci\u00f3n palabras que puedan provocar cr\u00edticas); el elemento te\u00f3rico. Es decir, dejar de despreciar, a la hora de asignar recursos, lo que se suele llamar \u00abciencia pura\u00bb, ciencia fundamental.<\/p>\n<p>Tercero, dar tambi\u00e9n una primac\u00eda (en esto supongo que la divisi\u00f3n de opiniones perdurar\u00e1 durante mucho tiempo) a la educaci\u00f3n respecto de la investigaci\u00f3n durante un per\u00edodo breve. Por consiguiente, promover y favorecer el tipo de educaci\u00f3n superior que reproduce un aparato educativo respecto de la investigaci\u00f3n que no tiene vinculaci\u00f3n con la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuarto, asignar tambi\u00e9n con resuelto favoritismo, recursos a la investigaci\u00f3n tecnol\u00f3gica que busca tecnolog\u00edas ligeras, blandas o limpias, como se suele decir.<\/p>\n<p>Este tipo de orientaci\u00f3n tiene una repercusi\u00f3n en pol\u00edtica general, no ya solo en pol\u00edtica de la ciencia. No hay que ignorar que estoy proponiendo algo que tal vez los economistas critiquen acervamente: estoy proponiendo un sistema productivo que sea m\u00e1s intensivo en fuerza de trabajo de lo que ha sido hasta ahora, y algo menos intensivo en cuanto a capital. Lo cual a primera vista parece bastante retr\u00f3grado y comprendo que habr\u00eda que discutirlo mucho. Por otra parte, me consta que deja abiertos problemas tan fundamentales como es el del car\u00e1cter mundial de la ciencia. La ciencia es ciencia mundial, sin paliativos, y unas hip\u00f3tesis de pol\u00edtica de la ciencia para Espa\u00f1a como las que acabo de indicar corren un cierto riesgo de idiotismo, de particularizaci\u00f3n, de secesi\u00f3n respecto de la ciencia mundial, que es la ciencia, y esto repercute tambi\u00e9n en pol\u00edtica general porque habr\u00eda ciertas consecuencias en cuanto a comercio internacional, derivadas de esa pol\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>Pero, aun reconociendo toda esta problem\u00e1tica irresuelta, debo decir que el acuerdo sobre los puntos que he expuesto puede ser m\u00e1s general de lo que parece. Y en apoyo de esto expongo dos \u00faltimas documentaciones, provenientes tambi\u00e9n de dos extremos del espectro.<\/p>\n<p>El tipo de pol\u00edtica que ha hecho o parece haber hecho durante bastante a\u00f1os el gobierno de la Rep\u00fablica Popular China iba por este camino: ha llevado a cabo una pol\u00edtica de la ciencia bastante intensiva en fuerza de trabajo y bastante poco intensiva en capital (quiz\u00e1 haciendo de la necesidad virtud, pero el caso es que la ha llevado a cabo y ha cargado con las consecuencias bastante bien).<\/p>\n<p>Recuerdo que en una de las primeras visitas de periodistas cient\u00edficos norteamericanos y alemanes a Pek\u00edn, un grupo de ellos se entrevist\u00f3 con Chu En-Lai[60] y, entre otras cosas, le hicieron patente su desconcierto ante la enorme abundancia de bicicletas y la falta de autom\u00f3viles. Chu En-Lai les contest\u00f3, de un modo que parece una cierta pol\u00edtica de desarrollo, que lo hac\u00edan adrede porque no quer\u00edan que Pek\u00edn se pareciera nunca en eso a Nueva York.<\/p>\n<p>En el otro extremo de la escala, el Sindicato de Ense\u00f1anza Superior de la Federaci\u00f3n Sindical Alemana[61] (que no es un sindicato particularmente de izquierda sino m\u00e1s bien todo lo contrario) en su \u00faltimo manifiesto sobre cuestiones de ense\u00f1anza en mayo del 73 dec\u00eda lo siguiente en uno de sus \u00faltimos puntos: \u00abla planificaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n tiene que definir sus centros de gravedad y sus prioridades de tal modo que se tengan en cuenta las necesidades sociales b\u00e1sicas. Hay que considerar tareas comunitarias de larga duraci\u00f3n necesitadas de reforzada ayuda en el marco de la financiaci\u00f3n estatal y hay que reforzar las que contribuyen a configurar un futuro humano de la sociedad. Entre ellas se cuentan \u00e1mbitos de las ciencias sociales, particularmente de la ciencia del trabajo, de la medicina, del trabajo, de la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [62] y de la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [63] respectiva, de la investigaci\u00f3n ecol\u00f3gica, territorial y urban\u00edstica, as\u00ed como de los estudios sobre educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n profesional\u00bb.<\/p>\n<p>Con esta documentaci\u00f3n que ilustra la idea de que, a pesar de los innegables problemas que mis hip\u00f3tesis sobre pol\u00edtica de la ciencia dejan abiertos, hay, sin embargo, cierto consenso sobre ellas.<\/p>\n<p>Les agradezco la atenci\u00f3n que han tenido a bien prestarme.<\/p>\n<h3><strong>4.\u00a0 Coloquio posterior<\/strong><\/h3>\n<p>Pregunta: (No la recoge la cinta. Es acerca de la fabricaci\u00f3n de armamento).<\/p>\n<p>Respuesta: Yo tambi\u00e9n creo que entre los principales opositores a una pol\u00edtica de la ciencia como la que he expuesto estar\u00eda eso que Eisenhower llam\u00f3 \u00abcomplejo militar industrial\u00bb.<\/p>\n<p>Por exceso de esquematismo no ha quedado clara en mi exposici\u00f3n la diferencia entre ciencia te\u00f3rica e investigaci\u00f3n fundamental. Y es necesario hacer esta diferenciaci\u00f3n porque, por una tendencia muy propia de la cultura capitalista en que vivimos, una investigaci\u00f3n se considera tanto m\u00e1s fundamental cuanto m\u00e1s cuesta (cosa que piensan, con cierto fundamento, los f\u00edsicos, porque para algunos f\u00edsicos s\u00ed que es verdad que tanto m\u00e1s fundamental es una investigaci\u00f3n cuanto m\u00e1s cara).<\/p>\n<p>Ya me he dado cuenta de que he dejado esto en la ambigu\u0308edad, pero tal vez recuerde usted que he dicho \u00abte\u00f3rica\u00bb antes que \u00abfundamental\u00bb. Porque una pol\u00edtica de la ciencia como la que he presentado tender\u00eda a no tener reparos en gastar dinero en investigaci\u00f3n te\u00f3rica de juristas o de fil\u00f3logos, por ejemplo. Y me parece que incluso econ\u00f3micamente eso no es un absurdo. Pero, por supuesto, esta pol\u00edtica de la ciencia no est\u00e1 orientada por criterios de eficacia econ\u00f3mica sin matizar (es decir, no se adecua exactamente a las magnitudes cl\u00e1sicas de los economistas ortodoxos) y, por tanto, podr\u00eda promover cosas que un economista ortodoxo considerar\u00eda despilfarros, con objeto de impedir ese despilfarro que usted mencionaba: un despilfarro mucho m\u00e1s grave y con otras consecuencias.<\/p>\n<p>Pero lo que tiene de m\u00e1s ut\u00f3pico este programa ser\u00eda, efectivamente, que no habr\u00eda complejo militar industrial en el mundo que lo tolerara, porque se quedar\u00eda sin sus juguetes m\u00e1s valiosos.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfC\u00f3mo se puede plantear una pol\u00edtica de la ciencia en Espa\u00f1a independiente de lo que es la ciencia, que es ciencia mundial y, a su vez, equilibrio del terror?<\/p>\n<p>Respuesta: Esta, como cualquier propuesta pol\u00edtica, es una propuesta de lucha, una propuesta de esfuerzo y lo \u00fanico que se le debe exigir es una cierta verosimilitud que sea resultado de un an\u00e1lisis realista y no de simple voluntad, es decir, que lo \u00fanico que se le debe pedir es que lo que propone no sea imposible. Y no creo que sea imposible cuanto he propuesto. Primero porque la ciencia mundial no es s\u00f3lo \u00abciencia gorda\u00bb (por decirlo al modo ingl\u00e9s), tambi\u00e9n es ciencia mundial la\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [64] norteamericana. Y segundo, porque no toda la gran ciencia es igual (y esto si no niega el aislamiento, s\u00ed que lo limita).<\/p>\n<p>De lo que s\u00ed es m\u00e1s dif\u00edcil desligarse es de las consecuencias: el equilibrio del terror repercute tambi\u00e9n en quien no lo practica. Pero, \u00bfdebe esto sugerirnos un pesimismo conformista?, \u00bfque hagan tambi\u00e9n bomba at\u00f3mica en Espa\u00f1a, porque, existiendo las americanas y las rusas, qu\u00e9 m\u00e1s da? \u00bfNos debe llevar a una pol\u00edtica cient\u00edfica inspirada en este principio? Yo creo que no, en primer lugar, por un \u00faltimo resorte moral: si nos hacen saltar que sean ellos, que no seamos nosotros; y segundo, porque tambi\u00e9n en esos grandes pa\u00edses existen fuerzas contrarias al equilibrio del terror.<\/p>\n<p>No olvidemos otro hecho fundamental. El equilibrio del terror es algo m\u00e1s que la ciencia moderna. Lo que la ciencia moderna hace es permitir una cierta instrumentalizaci\u00f3n, pero equilibrio de terror era tambi\u00e9n lo que ocurr\u00eda entre los habitantes de una marca medieval, sometidos a dos despotismos que no contaban a veces ni siquiera con ballestas, pero que igual les cortaban el cuello. Me parece que identificar el equilibrio del terror con la ciencia\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 [65] corre el riesgo de olvidar la din\u00e1mica social b\u00e1sica de ese terror.<\/p>\n<p>Queda, sin embargo, en pie el hecho de que, aunque es verdad que se pueden aducir ejemplos de terror e incluso de utilizaci\u00f3n premeditada de la ciencia para el terror, sin embargo, la mera diferencia cuantitativa de las posibilidades de destrucci\u00f3n abiertas por la ciencia moderna abonan lo que usted dice: hacen de esa vieja utilizaci\u00f3n de la ciencia una cosa relativamente nueva.<\/p>\n<p>De todos modos, creo que ese s\u00ed que es un punto en el que lo decisivo est\u00e1 fuera de nuestras manos. \u00bfDebe esto movernos a no proponer una pol\u00edtica de la ciencia distinta? Yo creo que no. Nos quedar\u00e1 el problema de la conexi\u00f3n con la ciencia mundial pero la ciencia mundial no es la \u00abgran ciencia\u00bb. Con lo que el problema no es tan abrupto, pienso yo, como usted lo acaba de plantear.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfCu\u00e1l es el motivo del cambio de orientaci\u00f3n en filosof\u00eda de la ciencia que usted ha apuntado? \u00bfC\u00f3mo de discutir sobre ciencia e ideolog\u00eda la filosof\u00eda ha pasado a preocuparse por las desventajas de la ciencia?<\/p>\n<p>Respuesta: Hace unos a\u00f1os los fil\u00f3sofos de la ciencia, excepto los incorregibles, los que seguir\u00e1n toda la vida hablando de ideolog\u00eda y esas cosas como problema fundamental de la ciencia, han venido percibiendo toda la dimensi\u00f3n filos\u00f3fica, pol\u00edtica y social de lo que hab\u00edan sido dramas personales de algunos cient\u00edficos en los a\u00f1os cincuenta y sesenta.<\/p>\n<p>Pregunta: \u00bfCree que un cambio en el procedimiento cient\u00edfico conlleva un cambio de mentalidad en los cient\u00edficos?<\/p>\n<p>Respuesta: S\u00ed, pero no de su mentalidad en cuanto cient\u00edficos. Un cambio de este tipo no se consigue con otra ciencia. Es m\u00e1s, yo creo que un cambio serio exige cierta revoluci\u00f3n pol\u00edtica, porque \u00bfc\u00f3mo si no llevar a cabo una pol\u00edtica de la ciencia que, desde el punto de vista del economista ortodoxo, reduce claramente los coeficientes de acumulaci\u00f3n, las tasas de acumulaci\u00f3n del capital? Esto no se podr\u00eda aguantar ni un momento. Solo es posible si se da un cambio pol\u00edtico importante, lo cual implica un cambio de mentalidad: implica una poblaci\u00f3n que tolere una disminuci\u00f3n de las tasas de acumulaci\u00f3n s\u00f3lo compensable a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de un mayor igualitarismo.<\/p>\n<p>En el l\u00edmite, una pol\u00edtica de la ciencia as\u00ed practicada, con radicalidad y consecuentemente, acaba por hacer muy desagradable el oficio de empresario (por decirlo de una manera suave) porque exige una sustituci\u00f3n de ideas de bien moral[66], de rentabilidad&#8230; Hay que decir que los economistas ortodoxos (me refiero a los economistas acad\u00e9micos, no a los pol\u00edticos) est\u00e1n haciendo intentos de mejorar sus categor\u00edas y conceptos. Por ejemplo, Samuelson propuso hace unos a\u00f1os la idea de sustituir la noci\u00f3n de \u00abproducto interior bruto\u00bb por la de \u00abbienestar social neto\u00bb o algo as\u00ed, un intento, pues, de introducir un cambio de mentalidad en la misma contabilidad nacional, en el mismo c\u00f3mputo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Pero me parece dudoso que eso se pueda conseguir por v\u00eda estrictamente conceptual, sustituyendo una categor\u00eda contable y econ\u00f3mico-pol\u00edtica por otra. Y pienso que ese intento requerir\u00eda como sustrato un importante cambio de mentalidad social; un cambio en el que la poblaci\u00f3n admitiera que la tasa de acumulaci\u00f3n es menos importante que la igualdad de distribuci\u00f3n. De modo que, gen\u00e9ricamente, tengo que responder afirmativamente a la pregunta que me plantea, pero con tal de que se tenga en cuenta que ese cambio de mentalidad en los cient\u00edficos no puede ser simplemente resultado de una formaci\u00f3n humanista de \u00e9tica, filosof\u00eda, historia&#8230;<\/p>\n<p>Pregunta: 1\u00ba) \u00bfHasta qu\u00e9 punto es posible esa pol\u00edtica de crecimiento cero o de cambio de modelo de desarrollo sin aceptar la hip\u00f3tesis de Harich (que, por otra parte, no pareces admitir) de un autoritarismo de Estado, coercitivo, que pueda imponer un igualitarismo sin crecimiento?<\/p>\n<p>2\u00ba) \u00bfQu\u00e9 repercusiones crees que podr\u00eda tener esta pol\u00edtica del crecimiento cient\u00edfico sobre el m\u00e9todo, o sobre la ideolog\u00eda (con perd\u00f3n), que parece tan necesaria para que funcione el propio procedimiento cient\u00edfico? Me refiero a las repercusiones sobre la libertad de investigaci\u00f3n o la objetividad que garantiza el car\u00e1cter digamos ilimitado de la imaginaci\u00f3n del cient\u00edfico, gracias al cual es posible plantearse cualquier tipo de problemas y buscar recursos de soluci\u00f3n, sin tener que estar pendientes de cortapisas que, aunque se reconozcan de hecho, no deber\u00edamos incluir te\u00f3ricamente en el planteamiento del problema. Pregunto esto porque en una pol\u00edtica cient\u00edfica como la que propones tendr\u00edamos que contar ya de antemano con unas barreras impuestas.<\/p>\n<p>Respuesta: Tengo que a\u00f1adir que en una pol\u00edtica cient\u00edfica como la que he expuesto habr\u00eda tambi\u00e9n una redistribuci\u00f3n de libertades, por as\u00ed decirlo.<\/p>\n<p>Por el modo esquem\u00e1tico en que he hablado, mi exposici\u00f3n de una pol\u00edtica de la ciencia ha sido defensivista, porque es tambi\u00e9n una orientaci\u00f3n de laboratorio, pero se la puede describir tambi\u00e9n de un modo positivo, a saber, destacando que una pol\u00edtica de la ciencia as\u00ed dar\u00eda importancia social a trabajos cient\u00edficos sociales y tambi\u00e9n a cierta investigaci\u00f3n natural ahora poco libre en sentido real, es decir, poco dotada (me refiero a investigaciones sobre ecolog\u00eda, bot\u00e1nica&#8230; etc.). Ser\u00eda, por tanto, una redistribuci\u00f3n de libertades reales a las que te refer\u00edas, con evidente coartaci\u00f3n del tipo de investigaci\u00f3n m\u00e1s cara actualmente al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Entre los motivos que una pol\u00edtica de la ciencia as\u00ed tiene para favorecer lo m\u00e1s posible la investigaci\u00f3n te\u00f3rica (eso que se llamaba tradicionalmente \u00abciencia pura\u00bb) hay precisamente un intento de escurrir el bulto por ah\u00ed, porque en el plano de la investigaci\u00f3n te\u00f3rica s\u00ed que se puede garantizar siempre absoluta libertad: una libertad contemplativa, por as\u00ed decirlo, porque es una libertad cuyo ejercicio no va a influir directamente en el dispositivo de producci\u00f3n y en la vida econ\u00f3mica de un modo activo. Pero el problema es ineludible y conviene plantearlo en su forma esencial: \u00bfc\u00f3mo puede uno oponerse a las consecuencias de Harich de que es inevitable un futuro autoritario, dada la problem\u00e1tica de la ciencia t\u00e9cnica moderna?<\/p>\n<p>Tanto por razones de pura defensiva[67], de evitar las cat\u00e1strofes, como por razones m\u00e1s plausibles, creo que he reconocido expl\u00edcitamente que hay una prioridad de los valores igualitarios en pol\u00edtica de la ciencia respecto de los valores libertarios. Me parece que he dicho expl\u00edcitamente que la \u00fanica manera de compensar un poco moralmente la retirada, el pesimismo, desde el punto de vista del aspecto \u00ablibertad\u00bb de la emancipaci\u00f3n ser\u00eda reforzar el punto de vista \u00abigualdad\u00bb del mismo ideal emancipatorio. Lo que no estoy dispuesto a admitir es que esa sea una conclusi\u00f3n para siempre, que esa no sea una consecuencia hist\u00f3rica. Admito que hist\u00f3ricamente hay que practicar una pol\u00edtica de la ciencia m\u00e1s igualitarista que libertaria, pero no estar\u00eda dispuesto a dar el paso siguiente y decir que nunca m\u00e1s podr\u00e1 extinguirse la autoridad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Pregunta: Queda otro peligro. En el concepto de lo que se entiende por m\u00e9todo cient\u00edfico o valor del conocimiento cient\u00edfico, etc. hay siempre un componente digamos ilustrado que t\u00fa has reconocido muchas veces. Sin embargo, el proyecto de pol\u00edtica cient\u00edfica que propones me resulta un tanto sospechoso por lo que puede llegar a suponer de inversi\u00f3n de valores respecto del conocimiento cient\u00edfico. Por ejemplo, propones como alternativa (es anecd\u00f3tico, pero me resulta sintom\u00e1tico) la investigaci\u00f3n filol\u00f3gica, es decir, un tipo de investigaci\u00f3n socialmente inocua, bonita, que puede sustituir a otras investigaciones depredadoras&#8230; pero que curiosamente pertenece al tipo de estudios que a lo largo de la historia est\u00e1 opuesto precisamente a lo que entendemos por esp\u00edritu cient\u00edfico, por esp\u00edritu galileano. Me parece que existe el peligro de que tras esa alternativa de pol\u00edtica de la ciencia haya una puerta abierta al oscurantismo.<\/p>\n<p>Respuesta: Ten\u00eda eso en cuenta en el esquema y he aludido a ello al hablar de la nostalgia copernicana o galileana que se producir\u00eda si una pol\u00edtica cient\u00edfica igualitarista diera pie al oscurantismo. Pero los ejemplos se vengan y el de la filolog\u00eda se ha vengado ahora. Sin embargo, cuando puse este ejemplo no me refer\u00eda a que la filolog\u00eda fuera un modelo de conocimiento cient\u00edfico sino a que es un tipo de trabajo intelectual y cient\u00edfico totalmente desasistido (digo \u00abcient\u00edfico\u00bb empleando este t\u00e9rmino de modo que tenga cabida en \u00e9l la labor del buen fil\u00f3logo, de gente que nos ha ayudado, por ejemplo, a comprender qu\u00e9 era la Grecia del siglo V).<\/p>\n<p>Pero, es verdad, el ejemplo es sumamente malo. Son mejores los que han ido saliendo luego: la investigaci\u00f3n sobre los problemas ecol\u00f3gicos, sobre el ahorro, sobre la disminuci\u00f3n del consumo productivo&#8230; En estos ejemplos no se pierden los juicios de valor[68] esenciales para la ciencia moderna ni se abre una puerta al oscurantismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] En filosof\u00eda \u00abel matiz es concepto\u00bb, dice Sacrist\u00e1n (1970, 134).<\/p>\n<p>[2] En algunas tendencias o escuelas de la \u00e9poca era com\u00fan considerar el marxismo como una ciencia, en consonancia con el uso del ep\u00edteto \u00abcient\u00edfico\u00bb usado por el propio Engels para referirse a su concepci\u00f3n del socialismo, as\u00ed como con la cultura dominante en el Dia-Mat sovi\u00e9tico, por el que Sacrist\u00e1n no ten\u00eda simpat\u00eda alguna. Tambi\u00e9n con las concepciones del marxismo cientificista de Althusser y Colleti, de quienes Sacrist\u00e1n se distancia con claridad. Entender el marxismo como una ciencia fue un error que conducir\u00eda a una pseudociencia y a varios errores epistemol\u00f3gicos y pol\u00edticos. Por el contrario, Sacrist\u00e1n define el marxismo como una tradici\u00f3n emancipatoria del movimiento obrero que, eso s\u00ed, debe emplear la ciencia como instrumento para conocer la realidad, requisito imprescindible para poder transformarla efectivamente, puesto que se trata de un intento de vertebrar racionalmente el movimiento emancipatorio. Su amplio conocimiento directo de los autores centrales de filosof\u00eda de la ciencia de los a\u00f1os 60 y 70 fue, sin duda, fundamental para su rechazo a las concepciones \u00abcientificistas\u00bb del marxismo, a las cuales rechaza precisamente por considerar que est\u00e1n basadas en concepciones err\u00f3neas acerca de lo que es la ciencia. Su rechazo a la existencia de una \u00abl\u00f3gica dial\u00e9ctica\u00bb o a la idea de la existencia de una \u00abciencia marxista\u00bb, en contraposici\u00f3n a una \u00abciencia burguesa\u00bb, son ejemplos claros de ello. Para Sacrist\u00e1n, el car\u00e1cter materialista del marxismo consiste esencialmente en un inmanentismo (Sacrist\u00e1n, 1964a), en consonancia con lo cual la ciencia es el instrumento epistemol\u00f3gico privilegiado, pero el marxismo en s\u00ed mismo no puede ser considerado una ciencia. Otra cosa distinta es que, en los textos de los cl\u00e1sicos del marxismo, puedan encontrarse enunciados cient\u00edficos (junto a otros que no lo son). As\u00ed, en cuanto a la noci\u00f3n de ciencia en Marx, Sacrist\u00e1n realiza una sugerente propuesta de clarificaci\u00f3n, distinguiendo entre el uso cient\u00edfico de la misma tal y como lo entendemos hoy (como <em>Science<\/em> inglesa), el uso como totalizaci\u00f3n en un sentido hegeliano (<em>Wissenschaft<\/em>) y su uso como cr\u00edtica en un sentido jovenhegeliano (<em>Kritik<\/em>) (Sacrist\u00e1n, 1978).<\/p>\n<p>[3] En este momento se encuentra en prensa el primero de tres vol\u00famenes, recopilados y editados por Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz, que publicar\u00e1n la pr\u00e1ctica totalidad de la obra in\u00e9dita de Manuel Sacrist\u00e1n en materia de filosof\u00eda y metodolog\u00eda de la ciencia (Sacrist\u00e1n, 2022).<\/p>\n<p>[4] Scholz ejerci\u00f3 una importante influencia en el pensamiento l\u00f3gico de Sacrist\u00e1n, quien no solo hereda de aquel una elevada formaci\u00f3n en l\u00f3gica contempor\u00e1nea, nada com\u00fan en la Espa\u00f1a de la \u00e9poca, sino tambi\u00e9n una serie de rasgos filos\u00f3ficos; entre ellos, la importancia concedida a la sem\u00e1ntica, la consideraci\u00f3n de la l\u00f3gica como un \u00e1mbito de pensamiento estrechamente ligado a los objetivos de la filosof\u00eda cl\u00e1sica y diversas cr\u00edticas al neopositivismo y al convencionalismo. Estas \u00faltimas cr\u00edticas se encuentran en relaci\u00f3n con su noci\u00f3n de verdad, as\u00ed como con las interrelaciones entre ciencia, filosof\u00eda y l\u00f3gica, y se aprecian en ellas algunas de las concepciones epistemol\u00f3gicas que pueden verse en sus lecturas sobre Quine (Sarri\u00f3n, 2012). Tambi\u00e9n podr\u00eda intuirse una influencia de Scholz y sus cr\u00edticas a las \u00abmetaf\u00edsicas deshonestas\u00bb en las cr\u00edticas gnoseol\u00f3gicas que Sacrist\u00e1n formula sobre Heidegger en su tesis doctoral. Uno de los elementos comunes en los textos de Sacrist\u00e1n en esta etapa es la consideraci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre l\u00f3gica y filosof\u00eda, frente a las concepciones \u00abafilos\u00f3ficas\u00bb de la l\u00f3gica, usuales en su \u00e9poca (Sarri\u00f3n, 2017a).<\/p>\n<p>[5] A modo de curiosidad, en su \u00faltimo texto, la carta a F\u00e9lix Novales (Sacrist\u00e1n, 1985b), sigue definiendo su campo como \u00abfilosof\u00eda de la ciencia y l\u00f3gica\u00bb.<\/p>\n<p>[6] En la decisi\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n de adherirse al PCE y al PSUC parece haber pesado su relaci\u00f3n en Mu\u0308nster con el l\u00f3gico comunista italiano Ettore Casari, militante del PCI (Juncosa, 2005).<\/p>\n<p>[7] El Arzobispado se quej\u00f3 de que Sacrist\u00e1n explicaba a Kant desde una \u00f3ptica ilustrada, lo que promovi\u00f3 su traslado a la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas, donde imparti\u00f3 Fundamentos de filosof\u00eda; y m\u00e1s adelante, despu\u00e9s de la muerte del dictador, Metodolog\u00eda de las ciencias sociales.<\/p>\n<p>[8] Diversas personalidades del \u00e1mbito de la filosof\u00eda y de la l\u00f3gica consideran que se trat\u00f3 de un acto de arbitrariedad perpetrado por un tribunal controlado por el Opus Dei (Mart\u00edn Rubio, 2005). A modo de an\u00e9cdota, en dichas oposiciones ni siquiera hab\u00eda una pizarra, cosa que Sacrist\u00e1n tuvo que pedir al tribunal para poder realizar sus ejercicios y demostraciones.<\/p>\n<p>[9] Mario Bunge ha se\u00f1alado que en dicho a\u00f1o 1965 y tras la mencionada expulsi\u00f3n, \u00e9l mismo realiz\u00f3 un ofrecimiento a Sacrist\u00e1n para trabajar en una Universidad extranjera, a la que este renuncia para continuar con la lucha contra el franquismo desde el interior (Juncosa, 2005), a pesar de que dicha decisi\u00f3n le obligar\u00eda a malvivir de la traducci\u00f3n en condiciones de autoexplotaci\u00f3n, factores que sin duda no contribuyeron a su fr\u00e1gil salud. La decisi\u00f3n de Sacrist\u00e1n de combatir al franquismo desde el interior de Espa\u00f1a ya le hab\u00eda llevado a renunciar a una plaza de profesor ayudante en Instituto de L\u00f3gica de Mu\u0308nster en los 50 (L\u00f3pez Arnal, 2010a). Desde Italia, Ludovico Geymonat le invit\u00f3 a impartir conferencias, dando Sacrist\u00e1n la misma respuesta, para evitar a que no le permitieran retornar a Espa\u00f1a a continuar la lucha contra Franco.<\/p>\n<p>[10] Se trata de la primera antolog\u00eda amplia en torno al pensador sardo. Cabe destacar que a\u00fan no se encontraba publicada la edici\u00f3n cr\u00edtica de Valentino Gerratana, lo cual supuso a Sacrist\u00e1n un esfuerzo especial. Publicada inicialmente en M\u00e9xico en 1970 y en Espa\u00f1a en 1974, a d\u00eda de hoy sigue reimprimi\u00e9ndose, siendo todav\u00eda hoy una de las obras de iniciaci\u00f3n a Gramsci m\u00e1s difundidas.<\/p>\n<p>[11] Editada clandestinamente en diversos formatos entre 1969 y 1970, y publicada en la revista <em>Realidad<\/em> en 1971 y en <em>Argumentos<\/em> en 1977. Reproducida en <em>Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y materiales III<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1985a).<\/p>\n<p>[12] Los motivos del abandono del PCE-PSUC parecen deberse, por un lado, a diferencias con determinados dirigentes comunistas catalanes (Pala, 2005), y, por otro lado, a su indignaci\u00f3n ante la invasi\u00f3n sovi\u00e9tica de la Primavera de Praga (L\u00f3pez Arnal, 2010b).<\/p>\n<p>[13] Se han cifrado en m\u00e1s de 90 los libros traducidos por Sacrist\u00e1n, que sumar\u00edan unas 28.000 p\u00e1ginas (Domingo Curto, 2007, L\u00f3pez Arnal, 2010a) de traducciones del alem\u00e1n, ingl\u00e9s, franc\u00e9s, italiano, griego cl\u00e1sico, lat\u00edn y catal\u00e1n.<\/p>\n<p>[14] Debido a circunstancias familiares, el Sacrist\u00e1n adolescente perteneci\u00f3 al entorno de las juventudes de Falange, como tantos miembros de su generaci\u00f3n. Al poco de comenzar sus estudios universitarios rompi\u00f3 decididamente con dicho entorno. Las circunstancias de esta ruptura con Falange han sido explicadas por Juan-Ram\u00f3n Capella (2005, 28-31) y Francesc Vicens (Juncosa, 2005, L\u00f3pez Arnal y de la Fuente, 1996, 339-363).<\/p>\n<p>[15] El texto de Introducci\u00f3n de dicho n\u00famero (Sacrist\u00e1n, 1953b) fue reeditado en <em>Papeles de filosof\u00eda. Panfletos y materiales II<\/em> (Sacrist\u00e1n, 1984a).<\/p>\n<p>[16] Tampoco es desde\u00f1able su conocimiento juvenil de la obra de Husserl, que sin embargo no parece haber tenido influencia en la configuraci\u00f3n de su propio pensamiento (Sarri\u00f3n, 2020).<\/p>\n<p>[17] El descubrimiento de la tem\u00e1tica ecologista por Sacrist\u00e1n se adelant\u00f3 tanto a su tiempo que inicialmente lleg\u00f3 a acu\u00f1ar un t\u00e9rmino (\u00absociof\u00edsica\u00bb) para referirse al \u00e1mbito ecol\u00f3gico.<\/p>\n<p>[18] Los apuntes de dicha asignatura est\u00e1n en este momento en proceso de edici\u00f3n por Salvador L\u00f3pez Arnal y Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz, estando proyectada su publicaci\u00f3n en los pr\u00f3ximos a\u00f1os. El tratamiento de Kuhn por Sacrist\u00e1n es menos afectuoso de lo que cabr\u00eda esperar a primera vista. No tiene muchas referencias a Kuhn en su obra publicada. Entre otras cosas, considera que la noci\u00f3n de paradigma encaja mejor para definir el trabajo de Marx en cuanto totalidad, que la palabra \u00abteor\u00eda\u00bb, juzgando que en este sentido hay m\u00e1s influencia hegeliana que ricardiana (Sacrist\u00e1n 1978). Cuando trata la sociobiolog\u00eda de Wilson realiza apuntes cr\u00edticos sobre historiadores de la ciencia de ra\u00edz kuhniana, como Hull (Sacrist\u00e1n, 1981). Para un tratamiento extensivo de la posici\u00f3n de Sacrist\u00e1n hacia Kuhn es necesario acudir a su obra in\u00e9dita (Sarri\u00f3n, 2017a). As\u00ed, por ejemplo, en los ya mencionados apuntes de su asignatura de Metodolog\u00eda de las ciencias sociales indica que \u00abno le parece demasiado falsa\u00bb la tesis de Kuhn respecto a que unas teor\u00edas suceden a otras no por ser refutadas sino m\u00e1s bien por cambios de mentalidad y de visi\u00f3n de los cient\u00edficos, aspecto que Sacrist\u00e1n interpreta como \u00abideolog\u00eda\u00bb. En dichos apuntes tambi\u00e9n hay otros comentarios cr\u00edticos que dan a entender que Sacrist\u00e1n tiende a desconfiar de las cr\u00edticas de car\u00e1cter epistemol\u00f3gico a la ciencia, como aquellas que encuentra, por v\u00edas muy diferentes, en Kuhn o Althusser. M\u00e1s adelante, en los citados apuntes, se aprecian cr\u00edticas claras a Kuhn, principalmente hacia la idea de inconmensurabilidad de los paradigmas, en la que Sacrist\u00e1n no est\u00e1 de acuerdo, considerando que s\u00ed hay elementos comunes entre paradigmas, aunque sea a modo de \u00abidea reguladora\u00bb en un sentido kantiano, esto es, como una aspiraci\u00f3n: en este caso, a un saber garantizado (Sarri\u00f3n, 2017a). De inter\u00e9s son tambi\u00e9n las anotaciones realizadas a mano por Sacrist\u00e1n en sus libros de Kuhn, donde se pueden hallar puntas cr\u00edticas muy curiosas. As\u00ed, por ejemplo, en <em>La estructura de las revoluciones cient\u00edficas<\/em> tiene 56 p\u00e1ginas de notas y extractos, donde detecta contradicciones. Entre ellas, la renuncia (por la v\u00eda de los hechos, pero tambi\u00e9n anunciada en el Prefacio) a tratar elementos externos a la ciencia, como el avance tecnol\u00f3gico. Esta cr\u00edtica aparece varias veces a lo largo sus anotaciones al libro, entre otras cr\u00edticas. Lo mismo sucede en sus anotaciones sobre <em>La tensi\u00f3n esencial<\/em>, y los tres escritos de Kuhn presentes en <em>La cr\u00edtica y el desarrollo del conocimiento<\/em>, de Lakatos y Musgrave. En las cr\u00edticas de Sacrist\u00e1n a Kuhn puede entreverse en ocasiones su ra\u00edz marxiana, como sus cr\u00edticas al idealismo, referencias a la divisi\u00f3n social del trabajo cuando estudia la influencia de los paradigmas en la especializaci\u00f3n cient\u00edfica. Parece que a Sacrist\u00e1n la noci\u00f3n de paradigma le sabe a poco, no le parece suficientemente explicativa, porque le faltan factores, que Sacrist\u00e1n complementar\u00eda con otras nociones, tales como \u00absobreestructura\u00bb o \u00abideolog\u00eda\u00bb. En un momento dado se queja de la importancia no otorgada a Gramsci para tratar ciertas cuestiones relacionadas con la ideolog\u00eda, mientras que se usan nociones kuhnianas que le parece que tratan a la comunidad cient\u00edfica de un modo m\u00e1s bien aislado de la sociedad. Si bien es cierto que Sacrist\u00e1n nunca trabaja un autor sin ejercer cr\u00edticas, no parecen observarse aproximaciones similares cuando estudia a Carnap o a Quine, por ejemplo.<\/p>\n<p>[19] En torno a este asunto Sacrist\u00e1n desarroll\u00f3 su art\u00edculo \u00abKarl Marx como soci\u00f3logo de la ciencia\u00bb (2007) publicado en 1983 en la revista <em>mientras tanto<\/em>, en un n\u00famero monogr\u00e1fico sobre el autor de <em>El Capital<\/em> (publicado como libro en M\u00e9xico).<\/p>\n<p>[20] Ligada a Jacobo Mu\u00f1oz, con influencia de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>[21] Sacrist\u00e1n fund\u00f3 esta revista en los a\u00f1os 70, junto a Francisco Fern\u00e1ndez Buey, Miguel Candel, Antoni Dom\u00e8nech, Giulia Adinolfi o Maria-Jos\u00e9 Aubet, Rafael Argullol y Ram\u00f3n Garrabou. Las portadas de la misma alternaban el color rojo, verde, violeta como s\u00edmbolo de la fusi\u00f3n entre la tradici\u00f3n del movimiento obrero, la nueva problem\u00e1tica ecol\u00f3gica y la tradici\u00f3n feminista.<\/p>\n<p>[22] Uno de los principales disc\u00edpulos y amigos de Sacrist\u00e1n, Francisco Fern\u00e1ndez Buey, expres\u00f3 de este modo el cambio que vive Sacrist\u00e1n de los a\u00f1os 60 a los 70: \u00abSacrist\u00e1n fue un marxista que en su obra trat\u00f3 siempre de complementar conocimiento cient\u00edfico y pasi\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica. Esto tambi\u00e9n es raro entre los marxistas y comunistas de la \u00e9poca. Los ha habido muy cientificistas y los ha habido muy moralistas, pero que hayan complementado tan bien como \u00e9l el inter\u00e9s por la ciencia y el conocimiento cient\u00edfico y la pasi\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica, pocos (&#8230;) As\u00ed, cuando en el marxismo que \u00e9l conoci\u00f3 en los a\u00f1os 60 faltaba ciencia y sobraba pasi\u00f3n, verbalismo, palabrer\u00eda o ret\u00f3rica, y estoy pensando fundamentalmente en el 68 y en lo que vino inmediatamente despu\u00e9s del 68, Manolo Sacrist\u00e1n puso el acento en la importancia de la l\u00f3gica, la argumentaci\u00f3n racional, la epistemolog\u00eda y la metodolog\u00eda. Y en cambio, cuando en el marxismo que conoci\u00f3 en los 70 y despu\u00e9s de los 70 sobraba cientificismo y faltaba pasi\u00f3n, y ahora estoy pensando en los Althusser, los Colletti, y en los disc\u00edpulos de los Althusser y los Colletti, entonces Manolo Sacrist\u00e1n puso el acento en la importancia de la pr\u00e1ctica revolucionaria y en la dimensi\u00f3n \u00e9tico-pol\u00edtica. Y por eso, desde los a\u00f1os 70, a Sacrist\u00e1n le gustaba m\u00e1s llamarse a s\u00ed mismo comunista que marxista\u00bb (Fern\u00e1ndez Buey, 2011, 490-491).<\/p>\n<p>[23] Sobre la noci\u00f3n hegeliana de \u00abnegaci\u00f3n\u00bb, tan presente en el lenguaje del marxismo de su \u00e9poca, Sacrist\u00e1n muestra algunos comentarios cr\u00edticos con bastante retranca, como este: \u00abEsa negaci\u00f3n no coincide con lo que llamamos negaci\u00f3n en el lenguaje corriente, sino que, como han dicho algunos marxistas, es una negaci\u00f3n determinada o incluso \u2013rizando el rizo\u2013 sobredeterminada; es una negaci\u00f3n que uno no puede construir por medio de lo que com\u00fanmente llamamos l\u00f3gica. Cuando en la lengua corriente nos dicen que neguemos la proposici\u00f3n \u2018Esta mesa es gris\u2019 decimos \u2018Esta mesa no es gris\u2019. Todos sabemos negar una proposici\u00f3n que nos presenten en la lengua corriente y de todos. En cambio, negar una proposici\u00f3n en el sistema hegeliano o en cualquier sistema hegelizado es cosa que s\u00f3lo saben hacer los hegelianos: ellos solos saben que la negaci\u00f3n de \u2018burgues\u00eda\u2019 es \u2018proletariado\u2019, o cosas as\u00ed, mientras que los dem\u00e1s creemos que la negaci\u00f3n de \u2018burgues\u00eda\u2019 (su complemento) es \u2018no burgues\u00eda\u2019\u00bb (Sacrist\u00e1n, 1984b, 147). La formaci\u00f3n y aprecio de Sacrist\u00e1n en y hacia la l\u00f3gica formal se deja entrever en este mordaz comentario sobre Hegel. No ser\u00eda justo, sin embargo, afirmar que Sacrist\u00e1n deseche a Hegel en su totalidad. As\u00ed puede comprobarse, en su conversaci\u00f3n con Harich, donde cita la noci\u00f3n de dial\u00e9ctica como m\u00e9todo de Luk\u00e1cs precisamente al referirse a la necesidad de desembarazarse de ciertos lastres de la tradici\u00f3n (Harich y Sacrist\u00e1n, 1979, 145). La noci\u00f3n de dial\u00e9ctica en Sacrist\u00e1n es muy diferente de como la trata el marxismo de su \u00e9poca. Maneja una noci\u00f3n de dial\u00e9ctica como aspiraci\u00f3n, que no puede sustituir al pensamiento cient\u00edfico ni generar pensamiento sustantivo, opini\u00f3n que extiende tambi\u00e9n en otros textos a su noci\u00f3n de filosof\u00eda. Sacrist\u00e1n se muestra cr\u00edtico con el uso de Marx de la dial\u00e9ctica, llegando a detectar una redundancia de la dial\u00e9ctica respecto al conocimiento cient\u00edfico-positivo de Marx (como una especie de regurgitaci\u00f3n de lo ya sabido), y tambi\u00e9n est\u00e1 atento a los posibles errores que la concepci\u00f3n dial\u00e9ctica parece crear en Marx. Sin embargo, Sacrist\u00e1n tambi\u00e9n valora que la dial\u00e9ctica permiti\u00f3 a Marx superar errores m\u00e1s importantes, como el desprecio por la \u00abciencia normal\u00bb, presente en su etapa juvenil y de origen cr\u00edtico-hegeliano; y, en otros casos, valora que la dial\u00e9ctica ha permitido rescatar el car\u00e1cter pol\u00edtico de la tradici\u00f3n socialista, como en los casos de Lenin y Luk\u00e1cs (L\u00f3pez Arnal y Sarri\u00f3n Andaluz, 2012b), frente al economicismo del marxismo vulgar de la II Internacional.<\/p>\n<p>[24] Wolfgang Harich fue un hombre con una historia singular. Como record\u00f3 Jorge Riechmann en una ocasi\u00f3n, \u00abHarich hace bueno el t\u00f3pico de que en los pa\u00edses del llamado \u201csocialismo real\u201d uno no pod\u00eda ser de verdad comunista sin pasar en alg\u00fan momento por la c\u00e1rcel\u00bb (Riechmann y Sarri\u00f3n, 2015, 98-99). Concretamente, Harich fue encarcelado tres veces por tres reg\u00edmenes diferentes: el III Reich de Hitler, la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica Alemana y la unificada Rep\u00fablica Federal Alemana. En 1943, con apenas 20 a\u00f1os, fue arrestado por la polic\u00eda por intentar desertar de la Wermacht, en el marco de su afiliaci\u00f3n al grupo de resistencia antifascista ERNST, cumpliendo condena en la c\u00e1rcel nazi de Torgau, tras un juicio de diez minutos, desde octubre de 1943 hasta enero de 1944. En dicha c\u00e1rcel era alimentado durante semanas a base de pan y agua, lo que le gener\u00f3 una angina de pecho que le acompa\u00f1\u00f3 durante toda su vida. Durante la \u00e9poca de la RDA, fue arrestado en 1956 y sentenciado a diez a\u00f1os de prisi\u00f3n bajo la acusaci\u00f3n de \u00abformaci\u00f3n de un grupo conspirativo enemigo del Estado\u00bb. El motivo es que, tras el alzamiento en Berl\u00edn Este de 1953, Wolfgang Harich comenz\u00f3 a pensar en la posibilidad de una aproximaci\u00f3n al modelo yugoslavo, idea impulsada junto a sus compa\u00f1eros de la editorial Aufbau y el editor jefe de la misma, Walter Janka, veterano de las brigadas internacionales en la guerra civil espa\u00f1ola. Por este proyecto Harich fue inhabilitado durante 25 a\u00f1os para impartir clases en la universidad. Su tercer encarcelamiento se produjo cuando cay\u00f3 el Muro de Berl\u00edn, cuando la inhabilitaci\u00f3n de Harich estaba a punto de terminar. Su antiguo colaborador y amigo Janka public\u00f3 un libro acusando a Harich de haber colaborado con la fiscal\u00eda de la RDA, lo cual termin\u00f3 con Harich en la c\u00e1rcel por unos d\u00edas. Es probable que no haya muchos otros ejemplos de personas que hayan conocido las c\u00e1rceles de la Alemania nazi, la Alemania oriental y la Alemania reunificada. (Ferrero, 2015).<\/p>\n<p>[25] Esto explica que, precisamente durante los 70, comience a tratar figuras poco habituales en el imaginario de la izquierda, tales como Gandhi (Sacrist\u00e1n, 1981b), los escritos de Ulrike Meinhof (que traduce y prologa, aunque sin coincidencia pol\u00edtica con ella) o incluso el indio Ger\u00f3nimo, cuya biograf\u00eda traduce, edita, anota y presenta (Sacrist\u00e1n, 2013).<\/p>\n<p>[26] Esta idea de que la ciencia no puede abordar cuestiones valorativas se remarca en su conferencia in\u00e9dita \u00abLa funci\u00f3n de la ciencia en la sociedad contempor\u00e1nea\u00bb, que analizaremos en el cap\u00edtulo 4 de esta Tesis.<\/p>\n<p>[27] Traducido generalmente como \u00abEl amigo de la casa\u00bb.<\/p>\n<p>[28] El enfrentamiento de Sacrist\u00e1n contra la filosof\u00eda especulativa puede leerse tambi\u00e9n en sus cr\u00edticas hacia autores con los que simpatizaba pol\u00edticamente, como es el caso de Sartre (Sacrist\u00e1n, 2021).<\/p>\n<p>[29] O quiz\u00e1 mejor: su neutralidad epist\u00e9mica es lo que da lugar a su ambigu\u0308edad pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>[30] Esta edici\u00f3n ha sido tambi\u00e9n supervisada por el profesor e investigador Salvador L\u00f3pez Arnal. Autor y editor de alrededor de m\u00e1s de cincuenta publicaciones de y sobre Manuel Sacrist\u00e1n, es reconocido como uno de los mayores especialistas en dicho autor.<\/p>\n<p>[31] Hay un hueco en la transcripci\u00f3n original debido a un defecto de grabaci\u00f3n. Me atrevo a conjeturar que Sacrist\u00e1n se refiere aqu\u00ed al monogr\u00e1fico \u00abScience and its public: the changing relationship\u00bb de la revista <em>Daedalus<\/em> (103) 3, 1974.<\/p>\n<p>[32] En la transcripci\u00f3n original dice \u00abpara\u00bb. Creo que, seguramente, la palabra correcta es \u00abparar\u00bb, pues esto parece m\u00e1s coherente con el contenido de esta Conferencia.<\/p>\n<p>[33] En la transcripci\u00f3n original dice \u00abplano\u00bb. Es probable que la palabra correcta sea \u00abpleno\u00bb, pues le dar\u00eda m\u00e1s sentido a la frase.<\/p>\n<p>[34] En la transcripci\u00f3n original se indica que falta una parte de esta frase, seguramente debido a defectos en la grabaci\u00f3n.<\/p>\n<p>[35] Seguramente Sacrist\u00e1n est\u00e1 pensando en la tradici\u00f3n de la Escuela Moderna (tambi\u00e9n conocida como Escuela Racionalista), impulsada en Barcelona por Francisco Ferrer Guardia, o en Andaluc\u00eda por Jos\u00e9 S\u00e1nchez Rosa, ambos anarquistas.<\/p>\n<p>[36] Probablemente Sacrist\u00e1n se est\u00e9 refiriendo a Jos\u00e9 Comas y Sol\u00e1, destacado afiliado de la Confederaci\u00f3n Nacional del Trabajo (CNT), quien fue director del Observatorio Fabra, fundador en 1911 de la Sociedad Astron\u00f3mica de Espa\u00f1a, director del Servicio de Astronom\u00eda de la Generalidad de Catalu\u00f1a y miembro de honor de numerosas sociedades astron\u00f3micas europeas, entre ellas la Academia de las Naciones.<\/p>\n<p>[37] En este caso, el t\u00e9rmino \u00abmec\u00e1nico\u00bb parece querer expresar \u00abmecanicista\u00bb.<\/p>\n<p>[38] Por \u00abtradici\u00f3n cientificista\u00bb, Sacrist\u00e1n se refiere a la mencionada tradici\u00f3n amiga de la ciencia.<\/p>\n<p>[39] Contra dicha pretensi\u00f3n de cierto anarquismo e izquierdismo comunista de abolir la Universidad, Sacrist\u00e1n redact\u00f3 sus <em>Tres lecciones sobre la Universidad y la divisi\u00f3n del trabajo<\/em>, [en: Sacrist\u00e1n, M. (1985),<em> Intervenciones pol\u00edticas. Panfletos y materiales III<\/em>. Icaria]. En este texto responde a algunas posiciones de cierto izquierdismo del pre y el post 68, que pretend\u00eda abolir la Universidad por considerarla una correa de transmisi\u00f3n ideol\u00f3gica del Estado. Dicha propuesta se basaba, seguramente, en una concepci\u00f3n del Estado derivada, o bien del bakuninismo, o bien de una lectura superficial de Marx y su conocida afirmaci\u00f3n de que el Estado es el consejo de administraci\u00f3n de la burgues\u00eda. Las insuficientes afirmaciones sobre el Estado de Marx fueron complementadas por marxistas del siglo XX, tales como Gramsci, Miliband o Poulantzas, entre otros. Sacrist\u00e1n, buen conocedor de Ortega y Gramsci, parte de la concepci\u00f3n orteguiana en Misi\u00f3n de la Universidad, que Sacrist\u00e1n interpreta como formaci\u00f3n de l\u00edderes y sobre ella aplica la noci\u00f3n gramsciana de hegemon\u00eda, realizando en ella una distinci\u00f3n crucial: junto a la hegemon\u00eda \u00abinmediata\u00bb (la que ejerce, por ejemplo, el docente en clase) se encuentra tambi\u00e9n la hegemon\u00eda \u00abmediata\u00bb: la jerarquizaci\u00f3n en el acceso a los diferentes niveles educativos en funci\u00f3n de la clase social, que legitima el dominio de unos (las clases m\u00e1s formadas) sobre otros (los que no han estudiado). La consecuencia pol\u00edtica es que lo que hay que hacer desde una perspectiva de izquierdas no es abolir la Universidad, sino lo contrario: aumentar la cantidad de sectores populares con acceso a la misma.<\/p>\n<p>[40] Es habitual en Sacrist\u00e1n emplear el t\u00e9rmino \u00abfilolog\u00eda\u00bb refiri\u00e9ndose no a su sentido corriente, esto es, a los profesionales del estudio lingu\u0308\u00edstico, sino m\u00e1s bien a los estudiosos y hermeneutas de la tradici\u00f3n filos\u00f3fica, especialmente cuando habla del marxismo. Por ejemplo, en su texto \u00abAlgunos atisbos pol\u00edtico-ecol\u00f3gicos de Marx\u00bb [Sacrist\u00e1n, M. (1987), <em>Pacifismo, ecolog\u00eda y pol\u00edtica alternativa<\/em>, Ed. Juan-Ram\u00f3n Capella, Icaria, pp. 139-150]. A los cl\u00e1sicos debe realizarse un acercamiento riguroso, sin tratar de manipularlos para nuestros intereses presentes. Y, al mismo tiempo, el presente debe abordarse con libertad y sin ataduras de los cl\u00e1sicos, sin miedo a contradecir aquellas ideas de estos que hayan sido falsadas emp\u00edricamente o que no tengan ya actualidad.<\/p>\n<p>[41] Efectivamente, la idea de la conversi\u00f3n de las fuerzas productivas en fuerzas destructivas se encuentra ya en un texto juvenil de Marx como es <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em>, de 1845.<\/p>\n<p>[42] Defecto de grabaci\u00f3n. Quiz\u00e1 dijera \u00abempezar a\u00bb.<\/p>\n<p>[43] Como se ha dicho ya en la introducci\u00f3n a la Conferencia, la noci\u00f3n de \u00abfuerzas destructivas\u00bb o \u00abfuerzas productivo-destructivas\u00bb es central en la elaboraci\u00f3n del pensamiento ecosocialista de Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>[44] Defecto de grabaci\u00f3n. Por otros textos similares, creo que se refiere a Teller, el cient\u00edfico pro armas nucleares que parodi\u00f3 Kubrick en <em>Dr. Strangelove<\/em>. El alejamiento de Teller respecto a la industria at\u00f3mica es mencionado por Sacrist\u00e1n en otras intervenciones, como por ejemplo en los ya citados apuntes de Metodolog\u00eda de Ciencias Sociales. Sin embargo, no he sido capaz de encontrar que Teller realizara tal distanciamiento. No he encontrado tal noticia en la prensa de la \u00e9poca, ni la han confirmado dos investigadores sobre Teller a quienes he consultado: Ashutosh Jogalekar, autor de \u00abThe many tragedies of Edward Teller\u00bb, en la revista <em>Scientific American<\/em>, y el profesor de la Universidad de Tecnolog\u00eda y Econom\u00eda de Budapest Istvan Hargittai, autor de la biograf\u00eda <em>Judging Edward Teller<\/em>. En todo caso, resulta extra\u00f1o, dado que Sacrist\u00e1n habla de este asunto en varias ocasiones, y no ten\u00eda por costumbre expresar afirmaciones no contrastadas por fuentes fiables.<\/p>\n<p>[45] Idem.<\/p>\n<p>[46] Defecto de grabaci\u00f3n. Con toda seguridad Sacrist\u00e1n se refiere aqu\u00ed al matem\u00e1tico, futur\u00f3logo y lobista estadounidense Herman Khan, como puede comprobarse por el Esquema de la Conferencia.<\/p>\n<p>[47] Defecto de grabaci\u00f3n. En coherencia con nota anterior, Sacrist\u00e1n se refiere al Instituto Hudson, fundado por Khan en 1961.<\/p>\n<p>[48] Defecto de grabaci\u00f3n. En el esquema de la Conferencia de 1976 \u00abDe la filosof\u00eda de la ciencia a la pol\u00edtica de la ciencia\u00bb (que ya hemos explicado que se trata de una versi\u00f3n anterior de esta Conferencia) encontramos la siguiente referencia a esta misma cita de Richta: [Radovan Richta, \u00abLa revoluci\u00f3n cient\u00edfico-t\u00e9cnica y las alternativas de la civilizaci\u00f3n moderna\u00bb, <em>Coloquio de Marianste Lantze<\/em>, p. 48].<\/p>\n<p>[49] Parece m\u00e1s coherente que dijera \u00abrevoluci\u00f3n tecnol\u00f3gica\u00bb. Podr\u00eda tratarse de un defecto de grabaci\u00f3n o de un lapsus.<\/p>\n<p>[50] Defecto de grabaci\u00f3n. Sacrist\u00e1n realiza esta misma cita en la mencionada Conferencia de Barcelona de 1976, pero tampoco aclara su autor. En el esquema de dicha Conferencia de 1976, depositado en el Archivo de Manuel Sacrist\u00e1n de la Universidad de Barcelona, se encuentra la siguiente cita: \u00abPetrasi, del Pathet Lao. \u201c(..) que cada hombre, como en otro tiempo, pueda tomar un pl\u00e1tano de cualquier \u00e1rbol, pescar en todo arroyo, descansar a la sombra de cualquier matorral\u201d (<em>Spiegel<\/em>, 19, 1974).\u00bb Esto nos indica que con mucha seguridad Sacrist\u00e1n se estar\u00eda refiriendo a Soth Phetrasy, destacado oficial del Pathet Lao durante las d\u00e9cadas de 1960 y 1970, portavoz en Vientiane a partir de 1964 y reconocido por sus intentos de negociaci\u00f3n en torno a prisioneros de guerra con Estados Unidos, as\u00ed como por su carrera como diplom\u00e1tico del Pathet Lao al preparar el Acuerdo de Vientiane de 1973. Phetrasy fue ministro de Laos entre 1973 y 1975, ocupando el cargo de ministro de Econom\u00eda y Planificaci\u00f3n bajo el mandato de Souvanna Phouma. Fue director general del Banco de la RDP de Laos de 1980 a 1983 y posteriormente embajador de Laos en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Muri\u00f3 en Vientiane (Laos) en 2004. Este perfil parece encajar con la nota de Sacrist\u00e1n, quien debi\u00f3 leerlo en el n\u00ba 19 de <em>Der Spiegel<\/em>, en 1974. Al cierre de esta edici\u00f3n me encuentro a la espera de confirmaci\u00f3n por parte del Dr. Khamphao Chanphengxay, Consejero de Educaci\u00f3n y Cultura de la Embajada de Laos en Francia.<\/p>\n<p>[51] En Sacrist\u00e1n es muy habitual encontrar cr\u00edticas a la tradici\u00f3n productivista del marxismo. As\u00ed, por ejemplo, a la conocida expresi\u00f3n de Lenin de que el comunismo consiste en \u00absoviets m\u00e1s electricidad\u00bb.<\/p>\n<p>[52] Sacrist\u00e1n nunca tuvo simpat\u00eda por los desarrollos filos\u00f3ficos del Dia-Mat de corte sovi\u00e9tico.<\/p>\n<p>[53] Sacrist\u00e1n se refiere aqu\u00ed a la moratoria pedida por once cient\u00edficos encabezados por Paul Berg (Premio Nobel de Qu\u00edmica junto a Walter Gilbert y Frederick Sanger por sus trabajos sobre la bioqu\u00edmica de los \u00e1cidos nucleicos, y en especial por el estudio del ADN recombinante) en la carta \u00abPotential Biohazards of Recombinant DNA Molecules\u00bb publicada en la revista <em>Science<\/em> (vol. 185, n\u00ba 4148) el 26 de julio de 1974. Otro de los firmantes de dicha moratoria es James D. Watson, uno de los descubridores de la estructura molecular del ADN en 1953, que obtuvo junto con el biof\u00edsico brit\u00e1nico Francis Crick el Premio Nobel en Medicina en 1962. Sacrist\u00e1n se refiere a esta moratoria en diversas fuentes, entre ellas la entrevista que le realiz\u00f3 la revista mexicana <em>Dial\u00e9ctica<\/em> (En: S. L\u00f3pez Arnal y P. de la Fuente [1996], <em>Acerca de Manuel Sacrist\u00e1n<\/em>, Destino, 191-227). Tambi\u00e9n lo hace en una carta de 1984 dirigida a Miguel S\u00e1nchez Mazas, as\u00ed como en sus apuntes in\u00e9ditos de Metodolog\u00eda de las Ciencias Sociales del curso 81-82 transcritos por Salvador L\u00f3pez Arnal y en la transcripci\u00f3n de la misma asignatura realizada por Joan Benach del curso 83-84.<\/p>\n<p>[54] Mantenemos tal cual esta advertencia realizada por el profesor \u00c1lvarez Toledo en su transcripci\u00f3n original. Para hacerse una idea de los temas tratados en dicho p\u00e1rrafo, puede revisarse el esquema de la Conferencia mostrado en este mismo art\u00edculo, as\u00ed como la ya citada Conferencia de 1976 en Barcelona, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n en Montesinos.<\/p>\n<p>[55] Defecto de grabaci\u00f3n. Por el esquema de la conferencia y otras intervenciones similares, es posible que se refiera a Ricardo D\u00edez-Hochleitner.<\/p>\n<p>[56] Idem.<\/p>\n<p>[57] Defecto de grabaci\u00f3n. No me ha sido posible realizar una conjetura en torno a qui\u00e9n se referir\u00eda.<\/p>\n<p>[58] Idem.<\/p>\n<p>[59] Parece evidente que Sacrist\u00e1n menciona aqu\u00ed la noci\u00f3n de <em>poiesis<\/em>.<\/p>\n<p>[60] Entendemos que se refiere a Zhou Enlai, primer ministro de la Rep\u00fablica Popular China entre 1949 y 1976, casi siempre bajo la presidencia de Mao Zedong. No es necesario indicar que dicha concepci\u00f3n fue radicalmente abandonada por Deng Xiaoping tras su acceso al poder en diciembre de 1978, durante la Tercera Sesi\u00f3n Plenaria del XI Congreso del Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de China.<\/p>\n<p>[61] Sacrist\u00e1n se refiere aqu\u00ed al Sindicato de Educaci\u00f3n y Ciencia (GEW), el sindicato de la educaci\u00f3n de la Confederaci\u00f3n de Sindicatos Alemanes (DGB). Cabe destacar que era buen conocedor del sindicalismo, siendo \u00e9l mismo sindicalista en el sector educativo. Se involucr\u00f3 en la lucha de los PNN por su estabilizaci\u00f3n laboral, y fue fundador de las Comisiones Obreras de la Ense\u00f1anza (actualmente Federaci\u00f3n de Ense\u00f1anza de CC. OO.). A este respecto puede consultarse: L\u00f3pez Arnal, S. (Ed.) (1997). <em>Homenaje a Manuel Sacrist\u00e1n. Escritos sindicales y de pol\u00edtica educativa<\/em>. EUB.<\/p>\n<p>[62] El fragmento citado se encuentra en el Archivo personal de Sacrist\u00e1n, traducido por \u00e9l mismo. La frase final dice as\u00ed: \u00abEntre ellas se cuentan \u00e1mbitos de la ciencia social, particularmente de la ciencia del trabajo, de la medicina del trabajo y de los accidentes, de la polemolog\u00eda y la prospectiva, de la investigaci\u00f3n ecol\u00f3gica territorial y human\u00edstica, as\u00ed como de los estudios sobre la educaci\u00f3n y la formaci\u00f3n profesional\u00bb.<\/p>\n<p>[63] Idem.<\/p>\n<p>[64] Defecto de grabaci\u00f3n. Por el contexto parece que podr\u00eda haber dicho \u00ab<em>little science<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>[65] Defecto de grabaci\u00f3n. Conociendo las ideas de Sacrist\u00e1n, podr\u00eda haber expresado los t\u00e9rminos \u00abactual\u00bb, \u00abmoderna\u00bb o \u00abcontempor\u00e1nea\u00bb tal vez.<\/p>\n<p>[66] En coherencia con el pensamiento de Sacrist\u00e1n, parecer\u00eda razonable que en lugar de \u00abbien moral\u00bb hubiera usado expresiones como \u00abbien ganancial\u00bb o \u00abbien econ\u00f3mico\u00bb. Podr\u00eda tratarse de un defecto de grabaci\u00f3n o de un lapsus.<\/p>\n<p>[67] Encajar\u00eda mejor aqu\u00ed \u00abdefensa\u00bb en lugar de \u00abdefensiva\u00bb.<\/p>\n<p>[68] A mi juicio, en el inter\u00e9s de Sacrist\u00e1n por los juicios de valor en la ciencia puede entreverse su conexi\u00f3n con el pensamiento de Otto Neurath.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Jos\u00e9 SARRI\u00d3N ANDALUZ* y Miguel \u00c1ngel QUINTANILLA**<\/p>\n<p>* Universidad de Salamanca y Universidad Pontificia de Salamanca, Espa\u00f1a josesarrion@usal.es<\/p>\n<p>** Universidad de Salamanca, Espa\u00f1a maquinta@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Editada por Jos\u00e9 Sarri\u00f3n Andaluz y Miguel \u00c1ngel Quintanilla y publicada en ArtefaCToS. 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