{"id":11979,"date":"2022-06-13T05:00:14","date_gmt":"2022-06-13T04:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11979"},"modified":"2022-06-12T13:36:36","modified_gmt":"2022-06-12T12:36:36","slug":"notas-sobre-la-revolucion-pasiva-paine-cuoco-croce-gramsci-y-muchos-otros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11979","title":{"rendered":"Notas sobre la \u00abrevoluci\u00f3n pasiva\u00bb. Paine, Cuoco, Croce, Gramsci (y muchos otros)"},"content":{"rendered":"<p><em>Tras la huella de un concepto, de la Revoluci\u00f3n Americana a los \u00abpatriotas\u00bb de la Italia meridional y a los Cuadernos de la c\u00e1rcel. Gramsci y la historiograf\u00eda crociana. Una discusi\u00f3n sobre las fuentes de los escritos carcelarios, sobre el papel de De Ruggiero y sobre la relaci\u00f3n entre Gramsci y Cuoco.<\/em><\/p>\n<p>En junio de 1799, una vez finalizada la breve existencia de la Rep\u00fablica jacobina napolitana que hab\u00eda comenzado en enero del mismo a\u00f1o, una multitud enfurecida de filo-borb\u00f3nicos atac\u00f3 dos veces el palacio episcopal de Vico Equense provocando numerosos da\u00f1os en este. All\u00ed resid\u00eda el \u00abciudadano\u00bb Michele Natale, obispo y presidente del municipio de esa di\u00f3cesis, que hab\u00eda sido uno de los muchos miembros del clero que tomaron parte por la Rep\u00fablica y los ideales que esta defend\u00eda. Nacida tras la entrada en N\u00e1poles de las tropas francesas al mando del general Jean-Antoine-\u00c9tienne Championnet, la Rep\u00fablica fue fundada gracias a la contribuci\u00f3n de los miembros de la Sociedad Patri\u00f3tica Napolitana de inspiraci\u00f3n mas\u00f3nica y jacobina que hab\u00eda sido constituida en 1793 por el qu\u00edmico Carlo Lauberg, que ser\u00eda presidente del primer gobierno provisional de la Rep\u00fablica, y que en 1794 sufri\u00f3 una dura represi\u00f3n a la que siguieron numerosos arrestos y condenas a muerte. Al d\u00eda siguiente del primer asalto a la di\u00f3cesis, Natale hac\u00eda p\u00fablica una proclama dirigida a sus conciudadanos y fieles en la que afirmaba que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">En los primeros d\u00edas que la invencible Armada francesa repet\u00eda: Viva la libertad, reflexionaba que vosotros, como hijos de una revoluci\u00f3n pasiva, no siendo susceptibles de teor\u00edas, de m\u00e1ximas y de actos de raciocinio que despierten la libertad de vuestros derechos, por ahora deb\u00edais sentir solamente la ventaja f\u00edsica de la Regeneraci\u00f3n; y es por eso que desde los Municipios mis fieles Compa\u00f1eros [&#8230;] administramos justicia, con caridad, con desinter\u00e9s y con imparcialidad. Comparad las obras de los Municipios con el trato que os dieron; y os ver\u00e9is como los jud\u00edos, que crucificaron a su Regenerador[1].<\/p>\n<p>Como puede verse, Natale utilizaba el t\u00e9rmino <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em> y a su modo explicaba su significado: es decir, que los subalternos estaban involucrados en un acontecimiento revolucionario de tipo <em>pasivo<\/em> al no ser capaces, por su escaso nivel de cultura y educaci\u00f3n, de hacer suyos los principios m\u00e1s abstractos y generales del hecho liberador en el que participaban, y que por tanto se esperaba su consenso a partir del desarrollo por parte de la municipalidad de una pol\u00edtica m\u00e1s atenta a sus concretos intereses materiales. Pero la proclama no hac\u00eda ninguna referencia a la necesidad de satisfacer el hambre de tierra de los campesinos. Tras la derrota de la Rep\u00fablica, Natale ser\u00eda condenado a muerte y, despu\u00e9s de ser (ilegalmente) desconsagrado, ahorcado el 20 de agosto de 1799 en la Piazza del Mercato de N\u00e1poles junto con otros ilustres \u00abpatriotas\u00bb. La di\u00f3cesis de Vico Equense ser\u00eda posteriormente suprimida para siempre como sede residencial.<\/p>\n<p><strong>Del \u00abNuevo Mundo\u00bb al \u00abAntiguo\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>El concepto de revoluci\u00f3n pasiva no fue una invenci\u00f3n de Natale, como tampoco lo ser\u00e1 de Vincenzo Cuoco, autor del <em>Saggio storico sulla Rivoluzione di Napoli<\/em> (1801, 1806), en el que este lo desarrolla de forma extensa y anal\u00edticamente profunda[2]. Como he sostenido detalladamente en otra ocasi\u00f3n[3], originalmente el concepto estaba contenido en el <em>Rights of Man, Part the Second, Combining Principle and Practice<\/em> (1792) del revolucionario estadounidense Thomas Paine[4]. En el caso del obispo Natale, se pueden hacer algunas conjeturas plausibles sobre su apropiaci\u00f3n. Este, nacido en 1751 en Casapulla (Caserta), entr\u00f3 en el Seminario de Capua en 1771; en 1775 fue ordenado sacerdote y tras una experiencia pastoral en la misma Capua, en 1797 era consagrado como obispo y destinado a Vico Equense. Hacia los a\u00f1os ochenta se hab\u00eda adherido a la masoner\u00eda relacion\u00e1ndose con los ambientes jansenistas, muy extendidos entre el clero y los laicos napolitanos fieles a la Rep\u00fablica (que ser\u00edan posteriormente erradicados por los sanfedistas del cardenal Fabrizio Ruffo).<\/p>\n<p>De hecho, en la Biblioteca del Seminario de Capua a\u00fan est\u00e1 presente la edici\u00f3n francesa de 1791-1792 de los dos vol\u00famenes de Paine[5]. Buscando con el sistema SBN en las bibliotecas de la Provincia de N\u00e1poles, se comprueba que esta edici\u00f3n est\u00e1 presente solo en Capua. En el territorio del antiguo Reino de N\u00e1poles del siglo XVIII, la misma obra se encuentra en la Biblioteca Nacional Sagarriga Visconti-Volpi de Bari, en la Biblioteca Provincial Nicola Bernardini de Lecce y en la Biblioteca Municipal Giustino Fortunato en Rionero in Vulture, en la provincia de Potenza. Estas bibliotecas, fundadas a mediados del siglo XIX, recogen algunos patrimonios bibliogr\u00e1ficos de monasterios, \u00f3rdenes religiosas y di\u00f3cesis afectados por las leyes eversivas de los bienes eclesi\u00e1sticos y feudales, o por bibliotecas nobiliarias o donaciones de personalidades particulares. En el caso de Rionero \u2013que ser\u00eda una de las primeras localidades filo-francesas[6]\u2013 los vol\u00famenes de Paine pertenec\u00edan a la familia Fortunato, uno de cuyos miembros, el jurista Giustino Fortunato <em>padre<\/em>, se hab\u00eda unido en su juventud a la Rep\u00fablica partenopea (posteriormente al Reino de Murat y luego otra vez al reino borb\u00f3nico \u00abrestaurado\u00bb&#8230;). Por tanto, parece segura una amplia presencia de la obra de Paine en el Reino de N\u00e1poles. Obviamente, el concepto de <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em> estaba asociado al de revoluci\u00f3n activa, expl\u00edcita y ampliamente presente en Paine y posteriormente en Cuoco. Esta segunda forma de revoluci\u00f3n hab\u00eda sido la pretendida por Francesco Lomonaco, protagonista tambi\u00e9n de la Revoluci\u00f3n en N\u00e1poles y exiliado primero en Francia y luego en Mil\u00e1n \u2013donde entabl\u00f3 amistad con Alessandro Manzoni, Ugo Foscolo y Vincenzo Monti as\u00ed como con Cuoco (que se convirti\u00f3 en un amigo muy cercano de Manzoni)\u2013 como puede verse en su importante <em>Rapporto fatto da Francesco Lomonaco patriota napoletano al cittadino Carnot ministro della guerra<\/em> publicado primero en Par\u00eds y luego en Mil\u00e1n en 1800:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">El reino de la libertad no pod\u00eda estar solo en el reverso del trono. Establecer la moral, el esp\u00edritu nacional, erradicar los abusos, las malas costumbres y los errores por medio de la educaci\u00f3n, combatir el lujo y la corrupci\u00f3n esparciendo las semillas del amor, la virtud y la patria, animar la agricultura, hacer desaparecer la desproporci\u00f3n de bienes, encender un fuego marcial en la masa del pueblo, fortaleci\u00e9ndolo, custodiar el palacio de la independencia bajo la \u00e9gida de las fuerzas nacionales, sin dormirse en el seno de la protecci\u00f3n del extranjero, era precisamente <em>hacer una revoluci\u00f3n, y una revoluci\u00f3n activa<\/em>[7].<\/p>\n<p>Estos detalles de las caracter\u00edsticas de las revoluciones pol\u00edticas y sociales estaban presentes simult\u00e1neamente \u2013y quiz\u00e1s con or\u00edgenes diferentes\u2013 en el pensamiento de los revolucionarios napolitanos. En mi trabajo citado anteriormente, he se\u00f1alado c\u00f3mo los estudios de Benedetto Croce de finales del siglo XIX hab\u00edan interpretado la revoluci\u00f3n pasiva de Cuoco en un sentido liberal-moderado de tipo decimon\u00f3nico, como \u00abrevoluci\u00f3n sin revoluci\u00f3n\u00bb, interpretaci\u00f3n que difiere de la de Cuoco en cuanto, como sostiene tambi\u00e9n el historiador Antonino De Francesco,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">el moderantismo de Cuoco \u2013expresi\u00f3n a la que \u00e9l mismo se habr\u00eda referido en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n\u2013 no fue en modo alguno un anticipo del liberalismo decimon\u00f3nico, sino una mera estrategia inserta enteramente en la cultura pol\u00edtica de la revoluci\u00f3n francesa[8].<\/p>\n<p>La de Cuoco era por tanto una posici\u00f3n que pod\u00eda definirse \u2013<em>dentro del campo revolucionario<\/em>\u2013 del \u00abjusto medio\u00bb, de equilibrio entre tendencias hist\u00f3ricas extremas[9]. Por otra parte, esta era tambi\u00e9n la intenci\u00f3n de Paine, que hab\u00eda escrito su famoso ensayo \u00aben reponse a l&#8217;attaque de M. Burke, sur la R\u00e9volution fran\u00e7oise\u00bb con una dedicatoria a George Washington[10]. Es decir, como una respuesta a la invectiva contrarrevolucionaria del brit\u00e1nico Edmond Burke, <em>Re\ufb02exion on the Revolution in France<\/em> (1790), que hab\u00eda sido traducida a varios idiomas y fue ampliamente difundida en el Reino Unido y en el resto de Europa[11]. La dedicatoria de Paine a Washington es reveladora de sus intenciones, especialmente cuando afirma: \u00ab\u00a1Que pod\u00e1is gozar de la dicha de ver como el Nuevo Mundo regenera al Viejo!\u00bb, o cuando se\u00f1ala el car\u00e1cter ejemplar de los acontecimiento americanos para la vieja Europa. El <em>Saggio storico<\/em> de Cuoco, por tanto, no fue s\u00f3lo un tratado de historia en sentido estricto, sino tambi\u00e9n de teor\u00eda pol\u00edtica, elaborado en el contexto abierto por la Revoluci\u00f3n de 1789 y por la presencia francesa en Italia incluyendo, sobre todo, el per\u00edodo napole\u00f3nico posterior[12] y a partir de una sensata identificaci\u00f3n de las condiciones del Reino de N\u00e1poles.<\/p>\n<p>Incluso Guido De Ruggiero hab\u00eda escrito en <em>Il pensiero politico meridionale nei secoli XVIII e XIX<\/em> de 1922, que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La mentalidad pol\u00edtica de Cuoco est\u00e1 plenamente circunscrita dentro de los l\u00edmites de este per\u00edodo hist\u00f3rico [el bonapartismo]. Su valoraci\u00f3n de la vida del pueblo, de sus necesidades, del modo de regularla, podr\u00eda haber sido la de un bonapartista[13].<\/p>\n<p>Justa consideraci\u00f3n, ya que el <em>Saggio storico<\/em> (la edici\u00f3n de 1801, pero sobre todo la de 1806) fue concebido y reescrito en el per\u00edodo en que Bonaparte asum\u00eda un papel decisivo en la pol\u00edtica europea, especialmente a partir del 18 de Brumario, a\u00f1o VIII de la Rep\u00fablica (9 de noviembre de 1799). Solo que De Ruggiero, al igual que otros historiadores, consideraba al propio bonapartismo como el inicio de la Restauraci\u00f3n y por tanto, no el fracaso de \u00e9sta y el posterior Congreso de Viena (1815). En este particular sentido, el Cuoco cr\u00edtico del jacobinismo podr\u00eda ser considerado entonces como un autor de la Restauraci\u00f3n[14].<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el car\u00e1cter nacional y unitario del pensamiento de Cuoco no estaba inicialmente vinculado al Risorgimento italiano <em>stricto sensu<\/em>, sino a la formaci\u00f3n de una Rep\u00fablica o de un Reino de Italia, unitario pero \u00abhermanado\u00bb y aliado de los franceses y anti-austr\u00edaco. Despu\u00e9s de la derrota de Napole\u00f3n Bonaparte en Waterloo, Cuoco aconsejar\u00eda a Murat tomar la direcci\u00f3n de la unificaci\u00f3n italiana, pero la tentativa muratiana no tendr\u00eda \u00e9xito. De cualquier manera, si se hubiera logrado tal unificaci\u00f3n, habr\u00eda sido necesario reinstaurar un amor a la patria basado en la virtud y el \u00abesp\u00edritu p\u00fablico\u00bb, resultado de una educaci\u00f3n generalizada y universal. De Ruggiero, sin embargo, no consideraba que las ideas de Cuoco derivaran de Paine y del modelo \u00abamericano\u00bb que este planteaba. Sin la comparaci\u00f3n entre las dos Revoluciones[15], no es posible entender el significado original de la revoluci\u00f3n pasiva, ni siquiera los malentendidos posteriores al respecto. En N\u00e1poles hab\u00edan sido frecuentes las relaciones con los revolucionarios estadounidenses, como demuestra la correspondencia entre Gaetano Filangieri y Benjamin Franklin entre 1781 y 1788.<\/p>\n<p><strong>Gramsci, Croce y Cuoco<\/strong><\/p>\n<p>Distintos fueron el contexto y el prop\u00f3sito de Croce y, aunque de otro modo, del propio Gramsci. Como en otras ocasiones, la historiograf\u00eda crociana se inserta en el contexto de la cultura liberal moderada pos-neog\u00fcelfa que apoyaba la idea de que \u2013incluso en Italia\u2013 las revoluciones jacobinas hab\u00edan interrumpido el positivo proceso reformador dieciochesco de las monarqu\u00edas ilustradas, y estaban por tanto destinadas al fracaso, ya que solamente gracias a esto tuvieron cierta influencia en la historia posterior.<\/p>\n<p>Como es sabido, Antonio Gramsci realizar\u00e1 duras cr\u00edticas a la historiograf\u00eda crociana en sus <em>Cuadernos de la c\u00e1rcel<\/em>:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Croce contin\u00faa la historiograf\u00eda de la corriente neog\u00fcelfa de antes de 1848 tal como fue fortalecida a trav\u00e9s del hegelianismo de los moderados que despu\u00e9s de 1848 continuaron la corriente neog\u00fcelfa. Esta historiograf\u00eda es un hegelianismo degenerado y mutilado: porque su preocupaci\u00f3n fundamental es un temor p\u00e1nico a los movimientos jacobinos, a toda intervenci\u00f3n activa de las grandes masas populares como factor de progreso hist\u00f3rico. Es digno de verse c\u00f3mo la f\u00f3rmula cr\u00edtica de Vincenzo Cuoco sobre las \u00abrevoluciones pasivas\u00bb, que cuando fue emitida (despu\u00e9s del tr\u00e1gico experimento de la Rep\u00fablica Partenopea de 1799) ten\u00eda un valor de advertencia y habr\u00eda debido crear una moral nacional de mayor energ\u00eda y de iniciativa revolucionaria popular, se convirti\u00f3, a trav\u00e9s del cerebro y el p\u00e1nico social de los neog\u00fcelfos-moderados, en una concepci\u00f3n positiva, en un programa pol\u00edtico y en una moral que [&#8230;] ocultaba la inquietud del \u00abaprendiz de nigromante\u00bb y la intenci\u00f3n de abdicar y capitular a la primera amenaza seria de una revoluci\u00f3n italiana profundamente popular, es decir, radicalmente nacional[16].<\/p>\n<p>En este caso, como en el siguiente, Gramsci diferencia a Cuoco de Croce:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">La <em>Storia dell\u2019Europa nel secolo XIX<\/em> parece ser el ensayo de historia \u00e9tico-pol\u00edtica que debe convertirse en el paradigma de la historiograf\u00eda crociana ofrecido a la cultura europea. Pero hay que tener en cuenta los otros ensayos: <em>Storia del regno di Napoli<\/em>, <em>Storia d\u2019Italia dal 1871 al 1915<\/em>, y tambi\u00e9n <em>La rivoluzione napoletana del 1799<\/em> y <em>Storia dell\u2019et\u00e0 barocca in Italia<\/em>. Los m\u00e1s tendenciosos y demostrativos son, sin embargo, la <em>Storia d&#8217;Europa<\/em> y la <em>Storia d&#8217;ltalia<\/em>. Sobre estos dos ensayos se plantean inmediatamente las preguntas: \u00bfes posible escribir (concebir) una historia de Europa en el siglo XIX sin tratar org\u00e1nicamente la Revoluci\u00f3n Francesa y las guerras napole\u00f3nicas?, \u00bfy puede hacerse una historia de Italia en la edad moderna sin tratar las luchas del Risorgimento? [\u2026] Puede decirse, por lo tanto, que el libro sobre la <em>Storia d&#8217;Europa<\/em> no es m\u00e1s que un fragmento de historia, el aspecto \u00abpasivo\u00bb de la gran revoluci\u00f3n que se inici\u00f3 en Francia en 1789, se desbord\u00f3 por el resto de Europa con los ej\u00e9rcitos republicanos y napole\u00f3nicos, dando un poderoso empuj\u00f3n a los viejos reg\u00edmenes, y determinando, no su hundimiento inmediato como en Francia, sino su corrosi\u00f3n \u00abreformista\u00bb que dur\u00f3 hasta 1870. Se plantea el problema de si esta elaboraci\u00f3n crociana, en su tendenciosidad no tiene una referencia actual e inmediata, no tiene el fin de crear un movimiento ideol\u00f3gico correspondiente al de la \u00e9poca tratada por Croce, de restauraci\u00f3n-revoluci\u00f3n, en el que las exigencias que hallaron en Francia una expresi\u00f3n jacobino-napole\u00f3nica fueron satisfechas en peque\u00f1as dosis, legalmente, reformistamente [&#8230;] <em>En ellos, sin embargo, la categor\u00eda de revoluci\u00f3n pasiva \u2013en el sentido de Croce\u2013 se convierte en un canon de interpretaci\u00f3n de la historia italiana posterior a la Restauraci\u00f3n y de toda la \u00e9poca hist\u00f3rica europea y mundial de los siglos XIX y XX<\/em>[17].<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Gramsci escribe sobre revoluci\u00f3n pasiva \u00aben el sentido de Croce\u00bb, dando por contado que podr\u00edan existir otros significados, tal vez el del propio Cuoco. Pero tambi\u00e9n Antonio Labriola en su ensayo <em>Da un secolo all\u2019altro. Considerazioni retrospettive e presagii<\/em> publicado por el propio Croce en 1906[18] hab\u00eda escrito, a prop\u00f3sito del Risorgimento italiano y de la historia mundial de finales del siglo XIX, de <em>historia activa<\/em> y de <em>historia pasiva<\/em>[19]. Y Croce, tal vez solicitado por este escrito, sostendr\u00e1 el car\u00e1cter pasivo de la Revoluci\u00f3n Napolitana al estar determinada por <em>factores extr\u00ednsecos de la pol\u00edtica internacional<\/em> y por consiguiente sin fuerzas propias, es decir pasiva[20].<\/p>\n<p>Croce parec\u00eda aceptar la posici\u00f3n de Cuoco, pues en su opini\u00f3n en el <em>Saggio storico<\/em> hab\u00eda proporcionado la base te\u00f3rica para una teor\u00eda pol\u00edtica del \u00abliberalismo nacional, revolucionario y moderado al mismo tiempo\u00bb[21]. Y, aunque hab\u00eda captado claramente el punto cr\u00edtico de la Revoluci\u00f3n de N\u00e1poles, \u2013es decir la falta de unidad entre la \u00e9lite y el pueblo; entre las consignas generales del primero y las necesidades del segundo; la debilidad en la lucha anti-feudal, etc.\u2013, no consideraba sin embargo que pudiera haberse producido un desenlace distinto del ocurrido, debido a la propia naturaleza del jacobinismo napolitano, en realidad hab\u00eda sido la propia ausencia de radicalidad respecto a la confiscaci\u00f3n de la propiedad territorial de los barones en favor de los campesinos. Para Croce, por tanto, el problema no era la recomposici\u00f3n entre \u00e9lite y pueblo sino la unificaci\u00f3n de las \u00e9lites de los diversos Estados pre-unitarios italianos.<\/p>\n<p>Pero este modelo crociano no era el de Cuoco (como en parte intuir\u00e1 el propio Gramsci) y desde este mismo momento los significados del concepto comenzar\u00edan a cambiar. Es decir, el modelo crociano de revoluci\u00f3n desde arriba pretend\u00eda excluir al pueblo de los procesos hist\u00f3ricos, tal vez incorporando algunas reivindicaciones parciales y realiz\u00e1ndolas sin su participaci\u00f3n, mientras que la revoluci\u00f3n pasiva, de Paine y Cuoco (e incluso la de De Ruggiero), era la forma particular de un proceso de transformaci\u00f3n que, <em>por el contrario<\/em>, supon\u00eda la conquista del consenso del pueblo y su progresiva <em>educaci\u00f3n <\/em>y <em>movilizaci\u00f3n<\/em> a partir de sus necesidades concretas, mediante un trabajo de continua coordinaci\u00f3n p\u00fablica de los objetivos[22]. Croce en cambio, como he tratado de demostrar[23], realiza una extra\u00f1a estrategia editorial para tratar de fusionar la posici\u00f3n intelectual de Cuoco con la suya: concretamente sustituyendo el t\u00edtulo de Cuoco, su <em>Saggio storico sulla Rivoluzione di Napoli<\/em>[24], por parte de uno de sus t\u00edtulos \u2013<em>Stud\u00ee storici sulla rivoluzione napoletana nel 1799<\/em> o <em>La rivoluzione napoletana del 1799<\/em>\u2013 estrategia que ha tenido gran \u00e9xito hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p>Cuando Gramsci utiliza en sus <em>Cuadernos<\/em> el concepto de revoluci\u00f3n pasiva, se refiere expl\u00edcitamente a Cuoco y por tanto a su libro, a pesar de que no tenerlo a su disposici\u00f3n, pero como si conociera bien su existencia ya que <em>no hace referencia a ninguna fuente secundaria<\/em> que lo incluyera. Los editores de las dos ediciones cr\u00edticas de los <em>Quaderni<\/em> (V. Gerratana, 1975; G. Cospito, G. Francioni, F. Frosini, 201725) \u2013y tambi\u00e9n otros estudiosos\u2013, han argumentado que las fuentes indirectas de este expl\u00edcito inter\u00e9s de Gramsci por ese concepto podr\u00eda haber sido la <em>Prefazione alla seconda edizione<\/em> (1897) del volumen de Benedetto Croce, <em>La rivoluzione napoletana del 1799. Biogra\ufb01e, racconti, ricerche<\/em>. Ahora bien, m\u00e1s all\u00e1 de esta cuesti\u00f3n (que no me parece dirimente), lo m\u00e1s relevante es el hecho de que Gramsci hac\u00eda suya la interpretaci\u00f3n del concepto de Croce de revoluci\u00f3n desde arriba o revoluci\u00f3n sin revoluci\u00f3n, pero, <em>refiri\u00e9ndose siempre a Cuoco<\/em>, lo asocia \u2013como hip\u00f3tesis a verificar\u2013 al concepto atribuido a Edgar Quinet de <em>revoluci\u00f3n-restauraci\u00f3n<\/em> estimulado por un trabajo de Daniele Mattalia de 1931, <em>Gioberti in Carducci<\/em>[26]. De hecho, principal la obra de Quinet, <em>Les r\u00e9volutions d&#8217;Italie<\/em> (1848), no estaba a su disposici\u00f3n. Asociaci\u00f3n y definici\u00f3n, sin embargo ambas infundadas, como he demostrado detalladamente en <em>Decifrare Gramsci<\/em>[27]. En cualquier caso, la interpretaci\u00f3n de la revoluci\u00f3n pasiva, m\u00e1s crociana que del propio Cuoco, fue muy utilizada en los <em>Cuadernos<\/em> y con un notable valor heur\u00edstico respecto al problema de la <em>hegemon\u00eda<\/em> y de las transformaciones estructurales y de clase en la historia de Italia, e incluso de la historia mundial del siglo XX en la que se estaba produciendo un verdadero cambio civilizatorio e inicialmente (hasta 1870), como afirma Gramsci, sobre todo bajo la forma de corrosi\u00f3n \u00abreformista\u00bb.<\/p>\n<p>Mientras tanto \u2013siempre en opini\u00f3n de Gramsci\u2013 Croce estaba trabajando tambi\u00e9n en esta direcci\u00f3n, como vimos en la cita anterior de los <em>Cuadernos<\/em>. De hecho, la de Gramsci <em>se podr\u00eda concebir como una respuesta a un nuevo y m\u00e1s amplio programa hegem\u00f3nico cosmopolita y moderado propuesto por Croce despu\u00e9s de la Primera Guerra Mundial<\/em>, precisamente sobre la base de su concepto de revoluci\u00f3n pasiva. Por tanto, creo que el trabajo de Gramsci sobre la revoluci\u00f3n pasiva puede considerarse como \u00abinstrumental\u00bb al introducir una alternativa a dicho programa, como el propio Gramsci parece sugerir para otras categor\u00edas del fil\u00f3sofo. Adem\u00e1s, hay otro momento en el que el propio Gramsci se refiere a Croce cuestionando la consistencia de su interpretaci\u00f3n respecto a la de Cuoco, es decir, confirmando que Croce pudo haber modificado estrat\u00e9gicamente el significado original del concepto (pero De Ruggiero no era consciente de esta):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Croce y la tradici\u00f3n italiana [o una corriente determinada de la tradici\u00f3n italiana]: teor\u00edas hist\u00f3ricas de la Restauraci\u00f3n; escuela de moderados; la revoluci\u00f3n pasiva de Cuoco se convierte en f\u00f3rmula de \u00abacci\u00f3n\u00bb, de \u00abadvertencia\u00bb de energ\u00e9tica \u00e9tico-nacional; dial\u00e9ctica \u00abespeculativa\u00bb de la historia, mecanicismo arbitrario de esta (cf. la posici\u00f3n de Proudhon criticada en la <em>Miseria de la filosof\u00eda<\/em>); dial\u00e9ctica de los \u00abintelectuales\u00bb que se conciben personificando la tesis y la ant\u00edtesis y de esta manera elaboradores de la s\u00edntesis; este no \u00abempe\u00f1arse\u00bb enteramente en el acto hist\u00f3rico \u00bfno es una forma de escepticismo? [\u00bfo de poltroner\u00eda? Por lo menos, \u00bfno es \u00e9ste mismo un \u00abacto\u00bb pol\u00edtico?][28].<\/p>\n<p><strong>Las fuentes de Gramsci<\/strong><\/p>\n<p>El trabajo de Gramsci, por lo tanto, parece colocarse en el mismo terreno te\u00f3rico y pol\u00edtico que el de Croce y, parad\u00f3jicamente, debido a este concepto \u00abcrociano\u00bb ha tenido un alcance y una productividad anal\u00edtica enorme, especialmente desde la segunda mitad del siglo XX hasta nuestros d\u00edas. Si escribimos (en los principales idiomas) en un buscador de internet el t\u00e9rmino <em>revoluci\u00f3n pasiva<\/em>, comprobaremos que aparecen unos cuantos millones de resultados. M\u00e1s limitadamente, recientemente se han publicado en Italia dos importantes vol\u00famenes sobre este tema. La mencionada colecci\u00f3n antol\u00f3gica de ensayos de acad\u00e9micos pasados y presentes, <em>Rivoluzione passiva. Antologia di studi gramsciani<\/em> editada por Massimo Modonesi[29], y un volumen colectivo sobre <em>Crisi e rivoluzione passiva. Gramsci interprete del Novecento<\/em>, editado por Giuseppe Cospito, Gianni Francioni y Fabio Frosini que recoge los textos de la Ghilarza Summer School de 2018 dedicados a este tema[30].<\/p>\n<p>Este segundo volumen contiene un ensayo de Frosini[31] que reconsidera la cuesti\u00f3n de la posible fuente de la recepci\u00f3n gramsciana del concepto de revoluci\u00f3n pasiva (que entre otras cosas, contiene una cr\u00edtica de mi ensayo sobre el tema). La conclusi\u00f3n \u2013en la que modifica su anterior an\u00e1lisis de los <em>Quaderni<\/em> del 2017[32]\u2013 es que tal fuente es el mencionado texto de De Ruggiero, que tampoco formaba parte del fondo gramsciano de Turi, pero en el que Frosini reconoce algunas afinidades con las notas de los <em>Quaderni<\/em> (no obstante, Frosini admite que De Ruggiero era deudor de la posici\u00f3n de Croce respecto a esto). Sin embargo, una vez m\u00e1s, sigue sin considerar que el modelo de Croce o el del mismo Gramsci fueran distintos del \u00abmodelo de Cuoco\u00bb que, precisamente como modelo, pod\u00eda haber sido aplicado en varios y diferentes contextos, teniendo en cuenta las circunstancias concretas presentes en estos. Desde este punto de vista \u2013contrariamente a lo que sostiene Frosini\u2013 Gramsci est\u00e1 m\u00e1s cerca de la idea de Cuoco respecto a una posible generalizaci\u00f3n \u00abfilol\u00f3gica\u00bb de ese modelo. De Ruggiero, y sobre todo Gentile, aunque de diferente forma, se mantuvieron dentro de la interpretaci\u00f3n moderada y <em>nacional<\/em> del concepto, mientras que Croce tender\u00e1 a ampliar su posible aplicaci\u00f3n, si bien partiendo de los acontecimientos italianos (como afirmaba el propio Gramsci). Pero De Ruggiero resalt\u00f3 repetidamente un aspecto de gran importancia del pensamiento de Cuoco, el del <em>pueblo<\/em>[33] como principal sujeto y objeto de la historia, con claros reconocimientos positivos en relaci\u00f3n a los jacobinos italianos, precisamente hacia aquellos por los que Croce manten\u00eda sus propios l\u00edmites[34]. No s\u00f3lo eso, sino porque consideraba al patriota napolitano \u2013considerado justamente como seguidor de Giambattista Vico y de Nicol\u00e1s Macchiavello\u2013 el fundador del historicismo italiano[35] y eminente educador del pueblo italiano: en esencia, un gran pedagogo y un gran pol\u00edtico.<\/p>\n<p>En estas definiciones resuenan tanto algunos datos objetivos, como las ideas de Gentile sobre la relaci\u00f3n entre pol\u00edtica y pedagog\u00eda que se relacionaban directamente a la obra de Cuoco[36]. A estos autores se debe a\u00f1adir Domenico Bulferetti, erudito \u2013estudioso de Manzoni, Foscolo y Giovanni Pascoli (de quien hab\u00eda sido alumno)\u2013, amigo de Umberto Cosmo, y perteneciente a la corriente de Maurras de catolicismo democr\u00e1tico y antifascista (como el propio De Ruggiero), colaborador de <em>La Voce<\/em>, que en 1924 hab\u00eda publicado un volumen sobre <em>Vincenzo Cuoco (1770-1823). Storia, politica e pedagogia<\/em>[37] y que aparece en una anotaci\u00f3n bibliogr\u00e1fica contenida en el <em>Cuaderno 8<\/em> de Gramsci[38]. En este \u2013donde hay una antolog\u00eda de buena parte de los textos de Cuoco comentados por el propio Bulferetti\u2013 se recogen la mayor\u00eda de los problemas tratados por Cuoco, pero rehusados en sus aspectos m\u00e1s anti franceses y nacionalistas, con frecuentes referencias a Croce y a Gentile. Exalta tambi\u00e9n el viquismo y el maquiavelismo del patriota napolitano, con una funci\u00f3n anti ilustrada que en esto se acerca a las posiciones del contrarrevolucionario saboyano Joseph-Marie de Maistre. Si Gramsci hubiera le\u00eddo este libro, podr\u00eda haber tenido una idea muy amplia de esos problemas y esto habr\u00eda confirmado en \u00e9l que las posiciones de los autores antes mencionados ten\u00edan un prop\u00f3sito (pol\u00edtico) fundamental: <em>dar inicio al Risorgimento italiano como consecuencia de una catastr\u00f3fica derrota \u2013que se esperaba definitiva\u2013 del jacobinismo<\/em>. En efecto, durante mucho tiempo el \u00abespectro del jacobinismo\u00bb atravesar\u00e1 la historia europea antes de ser sustituido \u2013alrededor de 1848\u2013 por el \u00abespectro del comunismo\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del problema sobre cu\u00e1l es la aut\u00e9ntica fuente utilizada por Gramsci para elaborar sus ideas sobre la revoluci\u00f3n pasiva, la de De Ruggiero me parece en cualquier caso incierta, no reconociendo en esta las interacciones con los <em>Quaderni<\/em> que en cambio Frosini considera presentes, incluso si Gramsci la cita en su volumen sobre el pensamiento pol\u00edtico meridional. Adem\u00e1s, me parece poco probable que un lector omn\u00edvoro como Gramsci, un estudioso atento y te\u00f3rico pol\u00edtico del Risorgimento italiano y de la cuesti\u00f3n meridional, no tuviera pleno conocimiento de los acontecimientos de la historia de la Italia \u00abjacobina\u00bb y napole\u00f3nica y no hubiera conocido antes de entrar en prisi\u00f3n tanto el <em>Saggio storico<\/em> de Cuoco \u2013publicado varias veces en el siglo XIX y posteriormente en la edici\u00f3n de Nicolini de 1913[39]\u2013 as\u00ed como los diversos escritos de Croce sobre la Revoluci\u00f3n napolitana de 1799 que eran una piedra de toque para la interpretaci\u00f3n del programa nacional moderado italiano (como parece suponer la cita anterior), e incluso el propio texto de De Ruggiero. Es muy probable que Gramsci conociera desde hac\u00eda tiempo la posici\u00f3n contraria a la Revoluci\u00f3n francesa y duramente cr\u00edtica con los jacobinos, incluidos los italianos, expuesta en 1910 por Croce en <em>La Voce<\/em> de Giovanni Papini y Giuseppe Prezzolini; y esto, unido a la exaltaci\u00f3n de un Cuoco como modelo de la tradici\u00f3n nacional italiana, moderado al ser considerado, sobre todo pol\u00edtica y culturalmente, anti-franc\u00e9s[40]. Durante sus a\u00f1os de estudiante de secundaria en Cerde\u00f1a, Gramsci tuvo una colecci\u00f3n de <em>La Voce<\/em>, junto con otras revistas de la \u00e9poca[41]. No es que en Cuoco no hubieran elementos ideol\u00f3gicos expl\u00edcitos que remitieran a ideas en ciertos aspectos m\u00edticas, como el de una antigua \u00abItalia pitag\u00f3rica\u00bb (<em>Platone in Italia<\/em>, 1804) de influencia viquiana[42], cuya identidad habr\u00eda sido superior a la de otros pueblos. Estos elementos, utilizables en un sentido moderado o incluso conservador \u2013y de hecho lo hab\u00edan sido: sin embargo me parece que los contenidos de esta obra chocan en parte con los del Cuoco pedagogo de la era bonapartista: en Mil\u00e1n en la Rep\u00fablica Cisalpina (donde el patriota napolitano dirig\u00eda el moderado y oficial <em>Giornale Italiano<\/em>) y posteriormente en el Reino de Murat en N\u00e1poles[43].<\/p>\n<p>Pero Gramsci pudo haber le\u00eddo algunos textos sobre la Revoluci\u00f3n de 1799 incluso durante su paso por la prisi\u00f3n de San Vittore (febrero de 1927 &#8211; mayo de 1928). En su carta a Tatiana del 19 de febrero de 1927, escrib\u00eda: \u00abEstoy abonado a la biblioteca [de la c\u00e1rcel], con doble abono y tengo derecho a 8 libros a la semana\u00bb[44]. Y luego escribir\u00e1 que lee mucho y con asiduidad (\u00a1alardeando ante su esposa Giulia de haber le\u00eddo en su celda 87 libros en tres meses!). Si hubiera agotado toda la posibilidad de pr\u00e9stamo durante su estancia en la prisi\u00f3n de Mil\u00e1n (en abstracto), \u00a1Gramsci podr\u00eda haber le\u00eddo unos 480 libros! Pero a\u00fan m\u00e1s concluyente \u2013con respecto a este tema\u2013 es la seguridad de haber le\u00eddo el libro de Pietro Colletta, <em>Storia del Reame di Napoli dal 1734 sino al 1823<\/em>[45] (una de las fuentes de De Ruggiero) donde sin embargo no est\u00e1 presente el concepto de revoluci\u00f3n pasiva. La <em>Storia<\/em> conten\u00eda muchas p\u00e1ginas sobre la Revoluci\u00f3n de 1799, sobre sus premisas y consecuencias, deviniendo as\u00ed junto a las obras de Cuoco en objeto de controversias pol\u00edticas e historiogr\u00e1ficas decimon\u00f3nicas. De hecho, en la carta a Tatiana del 4 de abril de 1927, en la que describe su situaci\u00f3n como prisionero, Gramsci escribe: \u00abTengo algunos de mis libros; cada semana recibo 8 libros de la biblioteca de la prisi\u00f3n para leer [&#8230;] Para que te hagas una idea, te hago la lista de esta semana, que sin embargo es excepcional por la relativa bondad de los libros que han pasado: &#8211; 1\u00b0 Pietro Colletta, <em>Storia del Reame di Napoli<\/em> (excelente)\u00bb[46]. Como se puede ver, y como dir\u00e1 en una carta posterior, los libros le eran entregados en gran parte a criterio de la biblioteca.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, me parece indudable que las relaciones entre Gramsci, Cuoco y Croce deben verse desde una perspectiva m\u00e1s amplia que la propuesta por Frosini. Hay diferencias entre el estudio de las probables fuentes inmediatas de un autor (y de sus usos) y el estudio de la historia de los conceptos y de la versatilidad de los significados de un contexto a otro, incluso en un mismo autor. A veces los resultados de estos procedimientos pueden converger, o a veces \u2013como en este caso\u2013 puede no darse la convergencia.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] M. D\u2019Ayala, <em>Michele Natale<\/em>, en Id., <em>Vite degl\u2019italiani benemeriti della libert\u00e0 e della patria<\/em>, Florencia, M. Cellini, 1868. Edici\u00f3n postuma a cargo de sus hijos: Id., <em>Vite degl\u2019italiani benemeriti della libert\u00e0 e della patria, uccisi dal carne\ufb01ce<\/em>, Tur\u00edn-Florencia-Roma, Fratelli Bocca, 1883, pp. 447-478. Ver tambi\u00e9n P. Matarazzo, \u00abNatale, Michele\u00bb, in <em>Dizionario Biogra\ufb01co degli Italiani<\/em>, Roma, Istituto dell\u2019Enciclopedia italiana, 2012, vol. 77.<br \/>\n[2] V. Cuoco, <em>Saggio storico sulla rivoluzione di Napoli<\/em>, Tipogra\ufb01a Milanese in Strada nuova, Anno IX repubblicano, Milan 1800- 1801; segunda ed.: Milan, Sonzogno, 1806.<br \/>\n[3] A. Di Meo, \u00abLa \u00abrivoluzione passiva\u00bb da Paine a Cuoco a Gramsci\u00bb, en Id., <em>Decifrare Gramsci. Un approccio \ufb01lologico<\/em>, Roma, Bordeaux, 2020, pp. 88-133, tambi\u00e9n en www.\ufb01loso\ufb01a-italiana.net, junio 2014, pp. 1-32.<br \/>\n[4] Th. Paine, <em>Rights of man. Part the second. Combining principle and practice<\/em>, London, Jordan, 1792, pp. 168-170. Ed. cast. <em>Derechos del hombre. Parte segunda. Que combina el principio y la pr\u00e1ctica<\/em>, Alianza Editorial, Madrid 2008, pp. 355-356.<br \/>\n[5] Th. Paine, <em>1: Droits de l\u2019homme; en reponse a l\u2019attaque de M. Burke, sur la R\u00e9volution fran\u00e7oise<\/em>, Paris, Buisson, 1791; Th. Paine, <em>2: Droits de l\u2019homme, seconde partie, r\u00e9unissant les principes et la pratique<\/em>, Paris, Buisson, 1792.<br \/>\n[6] Sobre Rionero cfr. G. Fortunato jr., <em>Il 1799 in Basilicata<\/em>, N\u00e1poles, Giannini, 1899.<br \/>\n[7] V. Cuoco, <em>Saggio storico sulla Rivoluzione napoletana del 1799<\/em>, seguido del <em>Rapporto al cittadino Carnot<\/em> de F. Lomonaco, a cargo de F. Nicolini. Bari, Laterza, 1913, p. 343. Sobre Lomonaco ver A. Marchian\u00f2, \u00abLomonaco: la Repubblica Napoletana del 1799 come laboratorio politico della libert\u00e0 d\u2019Italia\u00bb en <em>Misure critiche<\/em>, 2011, n. 1-2, pp. 80-92. Lomonaco, sin embargo, que tambi\u00e9n era m\u00e9dico, utilizar\u00e1 los conceptos de actividad, pasividad y revoluci\u00f3n (que eran muy recurrentes en sus obras) incluso en relaci\u00f3n a las facultades y a la fisiolog\u00eda humana. Consideraba sobre todo que la acci\u00f3n era el principio fundamental de la naturaleza y de la sociedad. Cfr. F. Lomonaco, <em>Analisi della sensibilit\u00e0, delle sue leggi e delle sue diverse modi\ufb01cazioni considerate relativamente alla morale ed alla politica<\/em> [1801], Lugano, Ruggia, 1835, pp. 8-9; Id., <em>Discorsi letterari e \ufb01loso\ufb01ci<\/em>, Milano, Silvestri Stampatore-Librajo, 1809. El jacobino napolitano y cosmopolita Matteo Galdi, tambi\u00e9n escribir\u00e1 que \u00abentre nosotros no hay mayor partido, <em>mayor principio activo<\/em>, mayor inter\u00e9s, que el que tiende a la instauraci\u00f3n de la democracia y de la libertad\u00bb (M. Galdi, <em>Necessit\u00e0 di stabilire una repubblica in Italia<\/em> [1797], Roma, Fulgoni, a\u00f1o VI de la Era Republicana (1798), p. 49 (cursivas m\u00edas).<br \/>\n[8] A. De Francesco, \u00abIntroduzione. Una dif\ufb01cile modernit\u00e0 italiana\u00bb, en V. Cuoco, <em>Saggio storico sulla Rivoluzione di Napoli<\/em> (1801), Bari-Roma, Laterza, 2014, p. XXXVI.<br \/>\n[9] \u00abSi la revoluci\u00f3n [francesa] ha producido alg\u00fan bien, todo se debe a Bonaparte, porque una revoluci\u00f3n, que por su naturaleza es un mal, no se convierte en un bien hasta que esta finaliza; y Bonaparte es quien, aferr\u00e1ndola poderosamente, ha sabido detener su curso sin hacer retroceder a la humanidad con una contrarrevoluci\u00f3n\u00bb(V. Cuoco, \u00abLa politica inglese e l\u2019Italia\u00bb, in Id., <em>Scritti vari<\/em>, a cargo de N. Cortese y F. Nicolini, Bari, Laterza, 1924, pp. 208- 209). Como escribe F. Tessitore, para Cuoco, se trataba de crear un Estado que supiera utilizar la revoluci\u00f3n y detenerla para que no degenerara, en detrimento de las \u00ab\u00fatiles reformas\u00bb. Este era el programa de Cuoco cuando deseaba que en el Reino de N\u00e1poles y en Italia emergiera lo que en Francia hab\u00edan llamado \u00abtercer estado\u00bb (V. Cuoco, <em>Pagine giornalistiche<\/em>, a cargo de F. Tessitore, Roma-Bari, Laterza, 2011, p. 261).<br \/>\n[10] Th. Paine, <em>1: Droits de l\u2019homme; en reponse a l\u2019attaque de M. Burke, sur la R\u00e9volution fran\u00e7oise<\/em>, cit., pp. V-VI.<br \/>\n[11] Ediciones italianas: E. Burke, <em>Ri\ufb02essioni sulla Rivoluzione di Francia, Colonia, s.e.<\/em>, 1791; Roma, Zempel, 1791; Tur\u00edn, Prato, 1795.<br \/>\n[12] Ver tambi\u00e9n C. Perrone, <em>Storia della Repubblica partenopea del 1799<\/em>, N\u00e1poles, 1860.<br \/>\n[13] G. De Ruggiero, <em>Il pensiero politico meridionale nei secoli XVIII e XIX<\/em>, Bari, Laterza, 1922, p. 172.<br \/>\n[14] Ver De Ruggiero, ivi, pp. 170-171. Giovanni Gentile lo considerar\u00e1, de manera enf\u00e1tica, \u00abuno de los padres del siglo XIX en Italia, uno de los profetas de nuestro Risorgimento nacional: uno de los v\u00ednculos m\u00e1s fuertes, a partir del cual se pueden reconstruir los principales momentos de la moderna historia de Italia\u00bb. (G. Gentile, <em>Vincenzo Cuoco. Studi e appunti<\/em>, Venezia, La Nuova Italia, 1927, p. 119). Sobre estos argumentos, ver A. De Francesco, <em>Mito e storiogra\ufb01a della \u00abGrande rivoluzione\u00bb: la Rivoluzione francese nella cultura politica italiana del \u2019900<\/em>, Napoli, Guida, 2006.<br \/>\n[15] Paine, miembro de la Convenci\u00f3n, hab\u00eda sido un cr\u00edtico del jacobinismo y no hab\u00eda votado a favor de la condena a muerte de Luis XVI, provocando la ira de Robespierre. Adem\u00e1s, la Francia de Luis XVI hab\u00eda apoyado militarmente (con el marqu\u00e9s de La Fayette) la victoriosa guerra de las colonias americanas contra la Gran Breta\u00f1a.<br \/>\n[16] A. Gramsci, <em>Quaderni del carcere<\/em>, edici\u00f3n cr\u00edtica del Istituto Gramsci, a cargo de V. Gerratana, Tur\u00edn, Einaudi, 1975, p. 1220. Para esta traducci\u00f3n se ha utilizado la edici\u00f3n en castellano de Era, M\u00e9xico, 1981, Tomo 4, p. 123. A partir de ahora, se indicar\u00e1n las citas referenciadas a la edici\u00f3n italiana con <em>Q<\/em> y el n\u00famero de p\u00e1gina y en castellano con <em>C<\/em> y el n\u00famero de Tomo seguido del n\u00famero de p\u00e1gina.<br \/>\n[17] <em>Q<\/em>, pp. 1226-1227 \u2013 <em>C<\/em>, Tomo 4, p. 128-129.<br \/>\n[18] A. Labriola, <em>Da un secolo all\u2019altro. Considerazioni retrospettive e presagii<\/em>, in Id., <em>Scritti vari di \ufb01loso\ufb01a e politica<\/em>, edici\u00f3n de B. Croce, Bari, Laterza, 1906.<br \/>\n[19] Ver la parte final de la versi\u00f3n publicada de mi texto <em>La \u00abrivoluzione passiva\u00bb da Cuoco a Gramsci<\/em>, en M. Modonesi (a cargo de), <em>Rivoluzione passiva. Antologia di studi gramsciani<\/em>, Milano, Unicopli, 2020, pp. 235-241.<br \/>\n[20] \u00abFue necesario que se dieran una serie de complicaciones: los intereses contrapuestos de Francia e Inglaterra para asegurar las relaciones comerciales con las dos Sicilias, y Francia para excluir a Inglaterra de los puertos napolitanos, en los que esta encontraba apoyo y ayuda para las operaciones militares en el Mediterr\u00e1neo; una guerra insensatamente provocada, o perfectamente provocada, por el inconsciente rey de N\u00e1poles; una serie de derrotas en las que brill\u00f3 de modo cl\u00e1sico la ignorancia de un docto oficial austr\u00edaco, que luego tuvo que ser funesto hasta para su patria; la consiguiente ocupaci\u00f3n francesa; se necesitaron todas estas y otras complicaciones similares adem\u00e1s de acontecimientos inesperados para crear una rep\u00fablica democr\u00e1tica en la Italia meridional. Y esta rep\u00fablica, despu\u00e9s de un primer momento de asombro y entusiasmo, en encontr\u00f3 sin fuerzas y sin ra\u00edces\u00bb (B. Croce, <em>La rivoluzione napoletana del 1799. Biogra\ufb01e, racconti, ricerche<\/em>, Bari, Laterza, 1912, pp. VIII-IX).<br \/>\n[21] B. Croce, <em>Storia della storiogra\ufb01a italiana nel secolo decimonono<\/em>, Bari, Laterza, 1921, p. 12.<br \/>\n[22] Sobre esto, ver tambi\u00e9n F. Tessitore, \u00abVincenzo Cuoco fra illuminismo e storicismo\u00bb, en Id., <em>Contributi alla storia e alla teoria dello storicismo<\/em>, Roma, Edizioni di Storia e Letteratura, 1995, pp. 247-290 y Id., \u00abIl \u201cSaggio storico\u201d di V. Cuoco dalla prima alla seconda edizione\u00bb, en ivi, pp. 291-308.<br \/>\n[23] Cfr. A. Di Meo, \u00abLa \u00abrivoluzione passiva\u00bb da Paine a Cuoco a Gramsci\u00bb, cit.<br \/>\n[24] Como puede verse, el t\u00edtulo sigue siendo diferente del encabezamiento del libro: F. Nicolini, \u00abNota\u00bb en V. Cuoco, <em>Saggio storico sulla Rivoluzione napoletana del 1799<\/em>, seguido del <em>Rapporto al cittadino Carnot<\/em> de Francesco Lomonaco, cit., p. 360.<br \/>\n[25] A. Gramsci, <em>Quaderni del carcere<\/em>, edici\u00f3n cr\u00edtica del Istituto Gramsci, a cargo de V. Gerratana, cit.; A. Gramsci, <em>Quaderni del carcere<\/em>, edici\u00f3n cr\u00edtica directa de G. Francioni, vol. 2: <em>Quaderni miscellanei (1929-1935)<\/em>, tomo 1, a cargo de G. Cospito, G. Francioni y F. Frosini, Roma, Istituto della Enciclopedia Italiana, 2017 (<em>Edizione nazionale degli scritti di Antonio Gramsci<\/em>). De ahora en adelante <em>QM<\/em>.<br \/>\n[26] D. Mattalia, \u00abGioberti in Carducci\u00bb, in <em>La nuova Italia<\/em>, 20 de noviembre de 1931.<br \/>\n[27] A. Di Meo, \u00abLa \u201crivoluzione passiva\u201d da Paine a Cuoco a Gramsci\u00bb, cit., pp. 113-125.<br \/>\n[28] <em>Q<\/em>, p. 1208 \u2013 <em>C<\/em>, Tomo 4, p. 114.<br \/>\n[29] M. Modonesi (editada por), <em>Rivoluzione passiva. Antologia di studi gramsciani<\/em>, cit.<br \/>\n30 G. Cospito, G. Francioni e F. Frosini (a cargo de), <em>Crisi e rivoluzione passiva. Gramsci interprete del Novecento<\/em>, Como-Pavia, I- bis, 2021.<br \/>\n[31] F. Frosini, \u00ab\u00bbRivoluzione passiva\u00bb: la fonte di Gramsci e alcune conseguenze\u00bb, ivi, pp. 181-218.<br \/>\n[32] En realidad, en 2017 (<em>QM<\/em>, pp. 834-835, nota 82) Frosini, como el mismo admite, hab\u00eda malinterpretado a Croce: \u00abEsa hip\u00f3tesis se basaba en el t\u00e9rmino &#8216;contragolpe&#8217;, ausente en Cuoco, y en el v\u00ednculo de \u00e9ste con la caracterizaci\u00f3n de la napolitana como una &#8216;revoluci\u00f3n pasiva&#8217;. Sin embargo, no era del todo satisfactoria, porque Croce habla de un &#8216;contragolpe&#8217; directo tras la Revoluci\u00f3n francesa y el giro reaccionario del gobierno borb\u00f3nico, y por tanto s\u00f3lo indirectamente entre &#8216;los acontecimientos de Francia&#8217; y la revoluci\u00f3n de 1799\u00bb. (F. Frosini, \u00ab\u00bbRivoluzione passiva\u00bb: la fonte di Gramsci e alcune conseguenze\u00bb, cit., p. 184). En efecto, Croce escribir\u00e1 de &#8216;contragolpe&#8217; de la Revoluci\u00f3n francesa, no refiri\u00e9ndose a la Revoluci\u00f3n de 1799 sino a la tentativa de revuelta de 1794, que no obstante crearon las premisas internas de la Revoluci\u00f3n de 1799, que no estuvo por tanto determinada simplemente por factores externos y que Frosini no menciona: \u00abEl cambio de direcci\u00f3n pol\u00edtica del gobierno debido a las repercusiones de los acontecimientos en Francia, no pod\u00eda dejar de contradecir a la larga lo que se llama el esp\u00edritu de los tiempos, es decir, los sentimientos de una gran y mejor parte de la poblaci\u00f3n. Excepto que, de inmediato, solo un peque\u00f1o pu\u00f1ado se vio empujado a una actitud hostil y encontr\u00f3 aliados en los j\u00f3venes y los descontentos de todo tipo. Y una sociedad secreta, nacida por instigaciones francesas, reuni\u00f3 a las fuerzas revolucionarias, a las que disciplin\u00f3. Pero intervino pronta, sever\u00edsima, la represi\u00f3n; muchos de los conspiradores fueron castigados con la muerte, la prisi\u00f3n o el olvido; otros escaparon huyendo hasta Francia, y luego a las ciudades italianas conquistadas gradualmente por el ej\u00e9rcito franc\u00e9s. En N\u00e1poles no se pudo intentar nada m\u00e1s concreto; y cuando el gobierno sigui\u00f3 sospechando, encarcelando, juzgando, toda esa actividad de polic\u00edas y de tribunales estatales fue en vano, por falta de material con el que trabajar\u00bb. (B. Croce, <em>ob. cit.<\/em>, pp. VII-VIII). Pero solo podemos distinguir los acontecimientos de 1794 de los de 1799 de manera abstracta, los cuales efectivamente depend\u00edan de las guerras del Directorio franc\u00e9s que se extend\u00eda desde Roma hasta el Reino de N\u00e1poles. Croce trabaja en este segundo sentido (pero tambi\u00e9n De Ruggiero) al separar los \u00absentimientos de una gran parte de la poblaci\u00f3n\u00bb de los \u00abj\u00f3venes y descontentos de todo tipo\u00bb de 1794 y despu\u00e9s del 1799.<br \/>\n[33] Sobre los distintos significados del concepto de pueblo en Cuoco, ver P. Villani, \u00abIntroduzione\u00bb a Cuoco, <em>Saggio storico<\/em>, Bari, Laterza, 1976, pp. XXVI-XXVIII; F. Tessitore, <em>Contributi alla storia e alla teoria dello storicismo<\/em>, cit., especialmente las pp. 260 ss.<br \/>\n[34] G. De Ruggiero, <em>op. cit.<\/em>, pp. 171 ss.<br \/>\n[35] Sin excluir el papel positivo, a diferencia de Croce, del considerado \u00ababstractismo\u00bb de los jacobinos: \u00abAs\u00ed el humanismo jacobino suscitaba por todas partes un ferviente despertar nacional; su propio antihistoricismo se convirti\u00f3 en un momento esencial de la historia. Cuoco intuy\u00f3 con claridad este movimiento cuanto todav\u00eda estaba en sus inicios, y consagr\u00f3 su vida mental al gran deber de elevar a los italianos al conocimiento de s\u00ed mismos\u00bb (G. De Ruggiero, <em>ob. cit.<\/em>, p. 175).<br \/>\n[36] V. Cuoco, <em>Scritti pedagogici inediti e rari<\/em>, introducci\u00f3n a cargo de G. Gentile, Roma, Segati, 1909. Despu\u00e9s en G. Gentile, <em>Vincenzo Cuoco. Studi e appunti<\/em>, cit.<br \/>\n37 D. Bulferetti, <em>Vincenzo Cuoco (1770-1823). Storia, politica e pedagogia<\/em>, Mil\u00e1n, Paravia, 1924.<br \/>\n[38] <em>Q<\/em>, p. 2395 \u2013 <em>C<\/em>, Tomo 3, p. 360. Bulferetti ser\u00e1 citado por Gramsci sobre todo en su texto sobre la \ufb01gura de David Lazzaretti, el \u00abprofeta dell\u2019Amiata\u00bb. (ver D. Bulferetti, \u00abDavid Lazzaretti e due milanesi\u00bb, en <em>La Fiera Letteraria<\/em>, n. 35, agosto de 1928, p. 3).<br \/>\n[39] Presentes en la Biblioteca Nazionale Universitaria de Tur\u00edn.<br \/>\n[40] \u00abSe puede decir que todo el movimiento del Risorgimento italiano se produjo como reacci\u00f3n a esa corriente francesa, jacobina y mas\u00f3nica. La idea misma de la unidad italiana nace como consigna contra el abrazo predicado por los franceses [\u2026] En literatura, en filosof\u00eda, en pol\u00edtica, el siglo XIX, incluso en Italia, estuvo caracterizado por el anti-intelectualismo, por el anti-abstraccionismo, por el anti-francesismo\u00bb: G. Castellani (a cargo de), \u00abMassoneria e socialismo (di\u00e1logo con B. Croce)\u00bb, en <em>La Voce<\/em>, a. II, n. 10, 24 noviembre de 1910, pp. 441-442. Esta posici\u00f3n es contradictoria, dado que gran parte de los protagonistas del Risorgimento \u2013moderados, conservadores y\/o democr\u00e1ticos-radicales\u2013 hab\u00edan sido masones.<br \/>\n[41] Ver L. Paulesu, \u00abLe riviste ritrovate: la formazione del giovane Gramsci in Sardegna (1907-1914)\u00bb, en <em>La Nuova Antologia<\/em>, a. CLVI, n. 2299, v. 3, julio-septiembre de 2021, pp. 11-31.<br \/>\n[42] No se puede excluir que estas posiciones de Croce hayan influido sobre el inicial anti-jacobinismo del joven Gramsci, modificadas posteriormente sobre todo en los <em>Quaderni<\/em>.<br \/>\n[43] Sobre este complejo argumento, ver M. Biscuso, \u00abRecensione a Vincenzo Cuoco\u00bb, <em>Platone in Italia<\/em>, a cargo de A. De Francesco y A. Andreoni, Bari, Laterza, 2006. En <a href=\"http:\/\/www.giornaledi\ufb01loso\ufb01a.net\/www.\ufb01-loso\ufb01aitaliana.it\">www.giornaledi\ufb01loso\ufb01a.net\/www.\ufb01-loso\ufb01aitaliana.it<\/a>.<br \/>\n[44] A. Gramsci, <em>Lettere dal carcere<\/em>, edici\u00f3n a cargo de F. Giasi, Torino, Einaudi, 2020, p. 63.<br \/>\n[45] P. Colletta, <em>Storia del Reame di Napoli dal 1734 sino al 1823<\/em>, 4 vol\u00famenes, Capolago, Tip. Elvetica, 1834. En los <em>Quaderni<\/em>, son citados P. Pieri, <em>Il Regno di Napoli dal luglio 1799 al marzo 1806<\/em>, Napoli, Ricciardi, 1928; A. Zazo, <em>L\u2019istruzione pubblica e privata nel Napoletano (1767-1860)<\/em>, Citt\u00e0 di Castello, Il Solco, 1927.<br \/>\n[46] A. Gramsci, <em>Lettere dal carcere<\/em>, cit., p. 86.<\/p>\n<p>Traducci\u00f3n: Nando Zamorano<br \/>\nFuente: <em>Critica Marxista<\/em>, n\u00ba 5-6 (sept.-dic. 2021).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras la huella de un concepto, de la Revoluci\u00f3n Americana a los \u00abpatriotas\u00bb de la Italia meridional y a los<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":11981,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1546,8,17,1548],"tags":[],"class_list":["post-11979","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-gramsci","category-filosofia","category-historia","category-politica"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=11979"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/11979\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/11981"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=11979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=11979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=11979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}