{"id":1203,"date":"2009-07-29T00:00:00","date_gmt":"2009-07-29T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1203"},"modified":"2020-02-23T12:55:11","modified_gmt":"2020-02-23T11:55:11","slug":"roxana-kreimer","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1203","title":{"rendered":"Entrevista a Roxana Kreimer"},"content":{"rendered":"<p><strong>Qu\u00e9 utilidad tienen la filosof\u00eda en lo cotidiano?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00f3crates dec\u00eda que la vida reflexionada es la \u00fanica que vale la pena ser vivida. La filosof\u00eda<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os Epicuro afirm\u00f3 que los argumentos de la filosof\u00eda son vacuos si no mitigan ning\u00fan sufrimiento humano. La filosof\u00eda no siempre consisti\u00f3 en el postulado de teor\u00edas abstractas ni en la ex\u00e9gesis de textos, sino en el cultivo de un arte de vivir asociado a los problemas m\u00e1s inmediatos de la vida cotidiana. S\u00f3crates y sus disc\u00edpulos se sorprend\u00edan de que las personas miren una y otra vez los objetos materiales que compran, mientras examinan tan poco sus vidas.<br \/>\nEn contraste con esta perspectiva y por efecto del paradigma cient\u00edfico, en los \u00faltimos siglos la filosof\u00eda devino una disciplina exclusivamente acad\u00e9mica, hiperespecializada y tributaria de un culto fetichista a la personalidad. Mientras cualquier esoterismo te\u00f3rico goza de antemano de los atributos de seriedad y relevancia cient\u00edfica, lo que ata\u00f1e a la vida cotidiana despierta r\u00e1pidamente la sospecha de banalidad. En el mundo moderno el fil\u00f3sofo por lo general ha cultivado un lenguaje abstruso y oscuro que desvincul\u00f3 a la filosof\u00eda de la sociedad y gan\u00f3 el favor de quienes adoran venerar lo que no comprenden. El fil\u00f3sofo huye de la vulgaridad pero escribe en un jeringozo inextricable. Todo lo que no encaje en esa matriz de espinas corresponder\u00e1 a \u201csimplificaciones abusivas\u201d propias de fast-thinkers. El resultado de esto es que buena parte de las personas creen que la filosof\u00eda es demasiado abstracta e in\u00fatil para no languidecer, carente de vida.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os ha comenzado a tomar cuerpo en distintas partes del mundo una corriente vinculada con la filosof\u00eda pr\u00e1ctica que busca devolver el conocimiento filos\u00f3fico al espacio p\u00fablico, estableciendo un canal que le permita salir de la cerraz\u00f3n en que lo mantiene la academia para contribuir de diversas maneras al bienestar social y personal.<\/p>\n<p><strong>Hablando de tu libro FALACIAS DEL AMOR; Por qu\u00e9 crees que Occidente anudo el amor y sufrimiento?<\/strong><\/p>\n<p>A diferencia de otras culturas, Occidente anud\u00f3 de manera muy estrecha el amor al sufrimiento. Parece l\u00f3gico pensar que siempre que se ama la posibilidad de sufrir est\u00e1 presente. Sin embargo, de all\u00ed a considerar que el sufrimiento es condici\u00f3n necesaria y suficiente para probar la existencia del amor, o que el sufrimiento por amor puede llegar a ser algo virtuoso en s\u00ed mismo hay un largo camino en el que la particularidad del amor parecer\u00eda ser la de tornar indistinta la felicidad de la desdicha.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo se construye la concepci\u00f3n que exalta el sufrimiento por amor? Buena parte de los libros que han mencionado este tema, entre los cuales uno de los m\u00e1s recomendables, y cuya l\u00ednea segu\u00ed en este trabajo es Amor y occidente, de Denis de Rougemont, postulan que la exaltaci\u00f3n del sufrimiento por amor nace en la Edad Media con la aparici\u00f3n de una forma particular del amor llamada amor-pasi\u00f3n. Creo haber encontrado gran cantidad de ejemplos como para constatar que esta relaci\u00f3n tan estrecha entre amor y sufrimiento ya est\u00e1 presente en la mitolog\u00eda griega. No niego que en la Edad Media surja una forma de amor caracter\u00edstica de Occidente por su correlaci\u00f3n con el sufrimiento. Sin embargo, creo que la investigaci\u00f3n en torno a este tema hunde sus ra\u00edces en los inicios de la cultura occidental y no en el arquetipo del tri\u00e1ngulo amoroso propio del fin amour medieval.<br \/>\nFalacias del amor aspira a profundizar la investigaci\u00f3n en torno a este tema con el fin de estudiar la incidencia que estas concepciones pueden tener en el mundo contempor\u00e1neo. La literatura jugar\u00e1 aqu\u00ed un papel fundamental, dado que buena parte de nuestras concepciones sobre el amor han sido construidas y reflejadas por la literatura, al punto en que en franc\u00e9s romance y novela se dicen con la misma palabra (roman). La estrecha relaci\u00f3n entre la novela y el amor-pasi\u00f3n es evidente por la importancia que adquiere para ambas la introspecci\u00f3n y el sondeo de los mil y un matices del universo de los sentimientos. En Occidente la historia del amor forma parte de la historia de la idea de yo entendida como espacio de la introspecci\u00f3n. (por ello definimos al amor m\u00e1s como un sentimiento que como una relaci\u00f3n.<br \/>\nPensar el amor es un verdadero reto en tiempos en que los cambios de h\u00e1bitos y los cambios cient\u00edficos se tornan vertiginosos. La aceptaci\u00f3n de las m\u00faltiples orientaciones sexuales, la escisi\u00f3n entre sexualidad y reproducci\u00f3n, el cambio de roles de g\u00e9nero junto al quiebre de los modelos tradicionales y la aparici\u00f3n de los m\u00e9todos de fertilizaci\u00f3n asistida plantean cambios que apenas alcanzamos a vislumbrar.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 es el amor desde tu visi\u00f3n?<\/strong><br \/>\nEn la tradici\u00f3n filos\u00f3fica encontramos dos tipos de definiciones sobre el amor: aquellas que lo asocian con la carencia y el sufrimiento, y aquellas que lo relacionan con la alegr\u00eda y con la afirmaci\u00f3n de la vida. Las que lo vinculan con el sufrimiento son las que mayor influencia han ejercido en nuestra cultura, b\u00e1sicamente porque anclan en el ideal plat\u00f3nico que ciment\u00f3 las bases de la doctrina cristiana. Plat\u00f3n se hace eco de la concepci\u00f3n m\u00edtica, seg\u00fan la cual el amor es una enfermedad que suele generar efectos tan deliciosos como indeseables y, sin dejar de celebrarlo, lo define como una forma de locura que surge en ausencia del ser amado y en la carencia de las cualidades que el ser amado posee . Pero esto no siempre es as\u00ed. A menudo amamos nuestros bienes presentes, gozamos de lo que no nos falta porque su presencia nos colma de alegr\u00eda.<br \/>\nSin embargo, en Occidente al amor se lo ha definido en innumerables oportunidades como una enfermedad, es decir, como una forma de sufrimiento que, aunque muy dulce, puede destruir todo aquello que el amante valora. Esta consideraci\u00f3n parece referir al eros, enamoramiento, flechazo, pasi\u00f3n o amor-pasi\u00f3n (aqu\u00ed aparecer\u00e1n como sin\u00f3nimos, a pesar de que podr\u00edan establecerse diferencias entre ellos), que en modo es la \u00fanica forma posible de pensar el amor.<br \/>\nEn sus Cartas a Lucilo S\u00e9neca define al amor como \u00abuna amistad llevada a la locura\u00bb. En Romeo y Julieta Shakespeare tambi\u00e9n presenta al enamoramiento como una forma de locura y como \u00abla visita de un dios que hace inteligentes a los idiotas e idiotas a los inteligentes\u00bb, como \u00abhumo engendrado por el h\u00e1lito de los suspiros, demasiado \u00e1spero, demasiado rudo, demasiado violento y pincha como el abrojo\u00bb. Tambi\u00e9n Quevedo en su Soneto amoroso encuentra que el amor es \u00abuna herida que duele y no se siente\u00bb, \u00abun so\u00f1ado bien y un mal presente\u00bb, \u00abun cobarde, con nombre de valiente\u00bb, y una \u00abenfermedad que crece si es curada\u00bb. Roland Barthes define al amor como \u00abalgo que nace, crece, hace sufrir y pasa, exactamente como una enfermedad hipocr\u00e1tica\u00bb. Ambrose Bierce lo defini\u00f3 como \u00abuna insania temporaria curable mediante el matrimonio o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contra\u00eddo el mal\u00bb.<br \/>\nOtros autores no han definido al amor por la carencia, ni por el dolor ni como una forma de locura. No parecen aludir al enamoramiento o flechazo, aunque si refieren a \u00e9l lo trascienden, y definen un tipo de amor que no se agota en la efervescencia de los primeros tiempos. Es el caso de Arist\u00f3teles y Spinoza, que no asociaron el amor a la carencia ni al sufrimiento sino a la alegr\u00eda. \u00abAmar es alegrarse\u00bb, escribi\u00f3 Arist\u00f3teles, que identific\u00f3 sin m\u00e1s el amor con el gozo. Y Spinoza: (el amor) \u00abes la idea de alegr\u00eda acompa\u00f1ada de una causa externa\u00bb. Alain hizo suya esta definici\u00f3n y la formul\u00f3 en estos t\u00e9rminos: \u00abel amor es una suerte de alegr\u00eda ligada a la presencia o al recuerdo de una persona\u00bb. Stendhal tambi\u00e9n defini\u00f3 al amor por la presencia y no por la ausencia: (amar) \u00abes el placer de ver, tocar y conocer con todos los sentidos, lo m\u00e1s cerca posible, un objeto amable que nos es amable\u00bb. El amor aparece a veces como el m\u00e1s interesante de los temas por la felicidad que promete o que parece prometer. Alain dice que se teme un poco a esta alegr\u00eda, ya que depende de otro, de una persona que puede llenarnos de felicidad y al mismo tiempo retirarnos toda felicidad. Los cambios de se\u00f1ales en el amor producir\u00edan una alteraci\u00f3n de la que participar\u00eda el odio. Estas concepciones que definen al amor b\u00e1sicamente como una forma de alegr\u00eda, que por cierto no son hegem\u00f3nicas en los discursos amorosos de Occidente, admiten que esta alegr\u00eda puede conllevar sufrimiento. Sin embargo, el sufrimiento no aparece en ellas como un elemento primordial y constitutivo del amor.<\/p>\n<p><strong>En tu libro hay una expresi\u00f3n de ALAIN: \u201c SE TEME AL AMOR YA QUE DEPENDE DEL OTRO, DE UNA PERSONA QUE PUEDE LLENARNOS DE FELICIDAD Y AL MISMO TIEMPO RETIR\u00c1RNOSLA\u201d . No es un planteo desde el ego\u00edsmo? Siempre la culpa obedece al otro?<\/strong><\/p>\n<p>No refiere a la posibilidad de culpar a otro sino a la complejidad del amor, y a la idea de que una sola persona nos puede colmar de felicidad.<\/p>\n<p><strong>S\u00e9neca define al amor como \u201cuna amistad llevada a la locura\u201d . El papel del sexo en la amistad ? Hay amistad con sexo en el sentido que lo entendemos nosotros?<\/strong><\/p>\n<p>Creo que s\u00ed. Todas las variedades existen y son posibles.<\/p>\n<p><strong>Podemos separar lo sexual del amor?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, muchos, aunque no todos, pueden.<\/p>\n<p><strong>Qu\u00e9 sostiene el amor en el tiempo?<\/strong><br \/>\nEncuentro que una de las razones por las que Occidente, a diferencia de otras culturas, anud\u00f3 tan estrechamente el amor al sufrimiento es que identific\u00f3 el amor de pareja con esa \u00abforma de locura\u00bb inicial conocida como flechazo, amor-pasi\u00f3n o enamoramiento. En la l\u00ednea de pensamiento de Denis de Rougemont y Andr\u00e9 Comte-Sponville, diferenciar\u00e9 el amor de la pasi\u00f3n, o en tal caso diferenciar\u00e9 al amor-pasi\u00f3n de otras formas posibles de amor \u2013el amor-acci\u00f3n, el amor-compa\u00f1ero-, y considerar\u00e9 la posibilidad de que el amor contin\u00fae cuando la pasi\u00f3n -finita por definici\u00f3n- ha concluido, lo que no equivale a declarar el fin del deseo sexual por la pareja ni el fin de la posibilidad de gozar intensamente de su compa\u00f1\u00eda. Como resulta claro en muchas de las definiciones que se han dado sobre el amor, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y literaria tendi\u00f3 m\u00e1s bien a identificar el amor y la pasi\u00f3n, acentuando menos sus diferencias que sus correlaciones.<br \/>\nDiferenciar\u00e9 el amor-pasi\u00f3n o enamoramiento, un dulce y exquisito estado de efervescencia de corta duraci\u00f3n, basado en la idealizaci\u00f3n del otro y en su ausencia, del amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero, un amor de m\u00e1s largo alcance que implica querer al otro porque se lo conoce y se goza de su presencia y no de su ausencia, una relaci\u00f3n para la que el paso del tiempo puede convertirse en un dato a favor y no en contra, y para la que es posible sobrellevar los problemas que necesariamente alcanzan a toda relaci\u00f3n humana duradera. En el amor-acci\u00f3n, la pasi\u00f3n o el amor-pasi\u00f3n pueden haber llegado a su fin, lo que no equivale a afirmar que ya no se ama a la pareja, ni que el deseo sexual ha desaparecido.<\/p>\n<p><strong>A trav\u00e9s de los a\u00f1os crees que uno aprende concientemente sobre el amor o es un aprendizaje que se diluye y se renace distinto en cada ocasi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Creo que el amor es un arte, se aprende, se perfecciona.<\/p>\n<p><strong>Crees qu\u00e9 el sufrimiento es inherente al amor?<\/strong><br \/>\nNo.<\/p>\n<p><strong>Cu\u00e1l es la mayor falacia del amor?<\/strong><br \/>\nUna falacia es un error de razonamiento. Difiere de un error f\u00e1ctico, que es simplemente estar equivocado respecto a los \u201chechos\u201d . Mientras las proposiciones son verdaderas o falsas, los argumentos son v\u00e1lidos o inv\u00e1lidos. Una falacia es un argumento inv\u00e1lido porque sus premisas no dan el sustento necesario a la conclusi\u00f3n.<br \/>\nLos significados diversos de la palabra amor con frecuencia conducen a un error de argumentaci\u00f3n conocido como falacia de la ambiguedad, que se produce cuando en un razonamiento se utiliza una misma palabra con dos sentidos diferentes. Si bien la mayor\u00eda de las palabras son ambiguas, el contexto generalmente torna claro y un\u00edvoco el signficado. Esto no ocurre cuando se afirma que la pareja debe estar basada en el amor (en referencia a un concepto amplio que se nutre del lazo establecido por los bienes y males compartidos, de la atracci\u00f3n sexual, del compa\u00f1erismo y la ternura), y que por tanto cuando uno de sus integrantes no ama (en referencia puntual a la efervescencia del enamoramiento), ya no vale la pena seguir juntos. Se incurre as\u00ed en una falacia de ambiguedad, sustituyendo un sentido por otro. Como se\u00f1alaba p\u00e1rrafos atr\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 de este razonamiento inv\u00e1lido, tambi\u00e9n suele identificarse sin m\u00e1s amor y enamoramiento: seg\u00fan esta concepci\u00f3n la pareja deber\u00eda estar basada en el enamoramiento, y una vez que este estado desaparece, el v\u00ednculo amoroso deber\u00eda disolverse.<br \/>\nEncuentro que una de las razones por las que Occidente, a diferencia de otras culturas, anud\u00f3 tan estrechamente el amor al sufrimiento es que identific\u00f3 el amor de pareja con esa \u00abforma de locura\u00bb inicial conocida como flechazo, amor-pasi\u00f3n o enamoramiento. En la l\u00ednea de pensamiento de Denis de Rougemont y Andr\u00e9 Comte-Sponville, diferenciar\u00e9 el amor de la pasi\u00f3n, o en tal caso diferenciar\u00e9 al amor-pasi\u00f3n de otras formas posibles de amor \u2013el amor-acci\u00f3n, el amor-compa\u00f1ero-, y considerar\u00e9 la posibilidad de que el amor contin\u00fae cuando la pasi\u00f3n -finita por definici\u00f3n- ha concluido, lo que no equivale a declarar el fin del deseo sexual por la pareja ni el fin de la posibilidad de gozar intensamente de su compa\u00f1\u00eda. Como resulta claro en muchas de las definiciones que se han dado sobre el amor, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y literaria tendi\u00f3 m\u00e1s bien a identificar el amor y la pasi\u00f3n, acentuando menos sus diferencias que sus correlaciones.<br \/>\nDiferenciar\u00e9 el amor-pasi\u00f3n o enamoramiento, un dulce y exquisito estado de efervescencia de corta duraci\u00f3n, basado en la idealizaci\u00f3n del otro y en su ausencia, del amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero, un amor de m\u00e1s largo alcance que implica querer al otro porque se lo conoce y se goza de su presencia y no de su ausencia, una relaci\u00f3n para la que el paso del tiempo puede convertirse en un dato a favor y no en contra, y para la que es posible sobrellevar los problemas que necesariamente alcanzan a toda relaci\u00f3n humana duradera. En el amor-acci\u00f3n, la pasi\u00f3n o el amor-pasi\u00f3n pueden haber llegado a su fin, lo que no equivale a afirmar que ya no se ama a la pareja, ni que el deseo sexual ha desaparecido.<br \/>\nLa falacia de la ambiguedad -el uso de una palabra con sentidos diversos en un mismo razonamiento- tambi\u00e9n es frecuente cuando se afirma que el amor \u201cse da o no se da\u201d, que se trata de un fen\u00f3meno espont\u00e1neo, irracional, loco e incontrolable, y que por tanto es el amor el que torna inevitable acostarse con la mujer del amigo. En el primer caso se alude al amor como sentimiento y, en efecto, los sentimientos suelen ser fen\u00f3menos espont\u00e1neos y poderosos, pero en el segundo se hace referencia a la relaci\u00f3n amorosa, que incluye acciones y que por tanto no es extr\u00ednseca a la noci\u00f3n de responsabilidad individual.<br \/>\nEl debate en torno al affaire Clinton\/Lewinsky fue pr\u00f3digo en falacias de ambiguedad. Mientras el presidente de Estados Unidos afirmaba no haber mantenido \u201crelaciones sexuales\u201d con su becaria (identificando la \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d con el coito), la prensa entendi\u00f3 que s\u00ed las hab\u00eda mantenido, identificando a la \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d con un conjunto de pr\u00e1cticas m\u00e1s amplias. El uso de estos dos sentidos diversos de \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d en un mismo razonamiento fue muy frecuente en las cr\u00f3nicas period\u00edsticas de la \u00e9poca.<br \/>\nLa falacia gen\u00e9tica es un argumento que aspira a determinar la \u201cesencia\u201d de algo mediante su origen o mediante la causa que lo suscita. Las formas diversas que reconoce el amor desautorizan toda hip\u00f3tesis en torno a la idea de que lo que entendemos por amor \u201csiempre fue, es y ser\u00e1 lo mismo\u201d. Constituye una falacia gen\u00e9tica afirmar que dado que se originar\u00eda en el deseo sexual, el amor no es otra cosa que el deseo de copular y el impulso de reproducirse\u201d o, como pretende cierto idealismo, que \u201cdado que se origina en una fuerza divina o propia del alma, el amor no es otra cosa que un impulso espiritual\u201d. Tambi\u00e9n es frecuente que se desautorice la relaci\u00f3n sexual entre dos hombres o entre dos mujeres con el argumento de que los \u00f3rganos sexuales masculino y femenino \u201cest\u00e1n dise\u00f1ados\u201d para una complementariedad que no se da en las relaciones sexuales entre personas de un mismo g\u00e9nero. En primer lugar, cabe cuestionar que en esta esfera el cuerpo humano tenga una funci\u00f3n exclusivamente reproductiva. Fue lo que pretendieron demostrar algunos fil\u00f3sofos medievales, prescribiendo las relaciones sexuales s\u00f3lo en funci\u00f3n de la continuidad de la especie. En segundo lugar, el coito no es la \u00fanica pr\u00e1ctica que admite una relaci\u00f3n sexual. Juzgar \u201cantinatural\u201d a una relaci\u00f3n sin coito tambi\u00e9n constituye una falacia gen\u00e9tica por cuanto presupone que las relaciones sexuales deben desarrollarse en conformidad con su supuesta \u201cfunci\u00f3n reproductiva\u201d.<br \/>\nLa generalizaci\u00f3n indebida es una de las falacias m\u00e1s frecuentes de cuantas existen, y el discurso amoroso es pr\u00f3digo en toda suerte de variedades de este tipo de argumentaci\u00f3n. Veamos un ejemplo. Estar enamorado, es decir, sentir un entusiasmo exultante y pasar seis noches juntos maravillosamente bien, no evidencia que dos personas vayan a conformar una buena pareja (o, dicho en jerga rom\u00e1ntica, que est\u00e9n \u201chechos el uno para el otro\u201d) . No s\u00f3lo el enamoramiento no es prueba alguna de que la pareja vaya a funcionar, sino que constituye una situaci\u00f3n excepcional y \u2013en aras de la seducci\u00f3n- con frecuencia enga\u00f1osa en la que se dejan de lado las diferencias, se es particularmente cari\u00f1oso, atento, cort\u00e9s, dadivoso, buen amante y locuaz compa\u00f1ero conversacional. Algunas de estas cualidades pueden sobrevivir en el amor que perdura cuando el enamoramiento se ha extinguido. Sin embargo, lo m\u00e1s com\u00fan es que muchas de ellas se aten\u00faen o directamente desaparezcan, lo que lleva a muchas mujeres a cometer otra falacia de generalizaci\u00f3n indebida, la de suponer que si \u00e9l ya no la colma de atenciones rom\u00e1nticas su amor languidece. Aunque la ausencia de romanticismo pueda resultar dolorosa, no encuentro que necesariamente equivalga a la ausencia de amor, sino m\u00e1s bien a la valoraci\u00f3n diversa que le asignan hombres y mujeres a este conjunto de rituales. No es infrecuente que para los hombres el romanticismo y la locuacidad obren exclusivamente como instrumentos de la conquista amorosa, y que desaparezcan tiempo despu\u00e9s. Las mujeres a\u00fan somos educadas en el romanticismo y damos al amor una importancia m\u00e1s determinante en nuestras vidas que los hombres, as\u00ed como todav\u00eda aspiramos m\u00e1s que ellos a que los rituales del romanticismo no desaparezcan con el tiempo. De modo que pretender que el entusiasmo de los primeros encuentros evidencie que dos personas conformar\u00e1n una buena pareja es una falacia de generalizaci\u00f3n indebida que conduce al desencanto y al dolor a gran cantidad de personas.<br \/>\nTambi\u00e9n se produce una generalizaci\u00f3n indebida cuando se afirma que, dado que compromete una fuerza extraordinaria, el amor es todopoderoso. Sabemos, no obstante, que con el amor no basta. Sabemos, por ejemplo, que el amor no siempre alcanza para ser comprendido sin que sea necesario hablar. Juzgar al amor todopoderoso no s\u00f3lo presupone una generalizaci\u00f3n indebida sino tambi\u00e9n la falacia conocida como wishfull thinking (pensamiento desiderativo), en la que se cree que algo es cierto s\u00f3lo porque se desea que sea verdadero. El wishfull thinking ha sido defendido por el pragmatismo, seg\u00fan el cual la utilidad de una creencia es raz\u00f3n suficiente para adoptarla. Lugares comunes del romanticismo tales como \u201cviviremos juntos por siempre jam\u00e1s\u201d, \u201ceres todo lo que siempre so\u00f1\u00e9\u201d (pronunciado al mes de conocerse) o \u201cnunca nos separaremos\u201d pueden manifestar la voluntad de compromiso o ser entra\u00f1ables y \u201c\u00fatiles\u201d expresiones de deseo.<br \/>\nSin embargo, aunque sea una buena raz\u00f3n para perseguirlo, el hecho de que deseemos que algo sea verdadero no da raz\u00f3n para creer que necesariamente ser\u00e1 as\u00ed ni para creer que no ser\u00e1 as\u00ed. Querer que algo se desarrolle de cierta manera no excede el marco de la voluntad ni constituye una certeza relativa al futuro. Aunque gane un mill\u00f3n de d\u00f3lares por creer que los chanchos vuelan, de seguro que no volar\u00e1n. \u201cNo por mucho madrugar amanece m\u00e1s temprano\u201d, previene el dicho popular.<br \/>\nCorresponde tambi\u00e9n a la falacia de generalizaci\u00f3n indebida la idea de que si el amor no surge a primera vista (fulminante como el flechazo de la cacer\u00eda), eso significa que no surgir\u00e1 m\u00e1s adelante. Afortunadamente los caminos del amor son de lo m\u00e1s variados. No es raro que el agape (amor como donaci\u00f3n) aparezca en primer t\u00e9rmino, que luego se convierta en phil\u00eda (amor como amistad) y finalmente en eros (entendido como impulso sexual). A diferencia del enamoramiento (o amor-pasi\u00f3n), cuyo disparador con frecuencia es el llamado flechazo, el amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero constituye menos un mecanismo que una narraci\u00f3n. Su sustancia es el tiempo. El flechazo es un episodio hipn\u00f3tico, un rayo fulminante, se \u00abcae\u00bb enamorado , fascinado por una imagen. El mito del flechazo cosifica al amor, presupone que un ser puede brind\u00e1rsenos por entero ante la primera mirada. Cualquier cambio displacentero de aquel art\u00edculo de fe ser\u00e1 percibido con penoso desencanto. El ser amado habr\u00e1 quebrado una promesa, la de ser como aquella imagen primordial. Borges defin\u00eda al amor como \u201cuna religi\u00f3n cuyo dios es falible\u201d. Tal vez la ignorancia de ciertas particularidades del otro \u2013y, por consiguiente, su idealizaci\u00f3n- sea funcional a la exquisita (aunque enga\u00f1osa) intensidad del flechazo. El mero hecho de juzgar al amor como un fen\u00f3meno irracional \u2013impl\u00edcito en la idea de flechazo- constituye una falacia de generalizaci\u00f3n indebida. Si bien es claro que a veces predomina la esfera racional y otras la irracional, ambas est\u00e1n inextricablemente entrelazadas. A\u00fan quien sostiene que la raz\u00f3n no sirve para nada est\u00e1 formulando una aserci\u00f3n racional. El ap\u00f3stol del irracionalismo no puede eludir la paradoja del esc\u00e9ptico, que afirma un conocimiento cuando sugiere que nada puede ser conocido. Vale como ejemplo un caso citado p\u00e1rrafos atr\u00e1s a prop\u00f3sito de la falacia de la ambiguedad. Quien se justifica por haberse convertido en amante de la mujer de su amigo aduciendo que el amor (o amor-pasi\u00f3n) es irracional, y que por tanto bajo sus efectos no somos en absoluto due\u00f1os de nuestras acciones, incurre en una falacia de generalizaci\u00f3n indebida, desvinculado al amor de la esfera de la acci\u00f3n y de la responsabilidad individual.<br \/>\nUn mecanismo irracional presupone la completa pasividad del amante, que juzga que no podr\u00e1 hacer nada en favor de la aparici\u00f3n de un nuevo amor, as\u00ed como entiende al amor como una forma de pasi\u00f3n que proviene exclusivamente del mundo exterior y deja al individuo inerme, a entera merced de los caprichos del sentimiento. Sin embargo, aunque las pasiones con frecuencia inclinen la balanza hacia lo que entendemos como \u201cirracional\u201d, lo racional y lo irracional est\u00e1n indisolublemente unidos en el ser humano, incluso cuando los amantes se justifiquen declarando lo contrario.<br \/>\nLa generalizaci\u00f3n indebida es una de las falacias m\u00e1s frecuentes, dentro y fuera del \u00e1mbito de la pareja. Si me cruzo con una persona y no me saluda, puedo pensar que le caigo mal o que no me vio. Jugar con estas y otras hip\u00f3tesis provisorias es imprescindible para orientarse en el mundo. Sin embargo, creer que se confirma una de las dos hip\u00f3tesis sin evidencia suficiente es una operaci\u00f3n falaz del razonamiento.<br \/>\nOtra falacia de generalizaci\u00f3n indebida caracter\u00edstica del discurso amoroso en la que incurren principalmente las mujeres, consiste en suponer que si \u00e9l no tiene tantos deseos de conversar como ella, su amor se ha extinguido. Como se\u00f1alan con acierto los estudios de la linguista D\u00e9borah Tannen (T\u00fa no me entiendes; hombres y mujeres en la conversaci\u00f3n; G\u00e9nero y discurso), las mujeres desean antes que nada que sus parejas sean compa\u00f1eros conversacionales. Sin embargo, pocos hombres comparten esta expectativa con las mujeres. La imagen que mejor representa la crisis corriente en la pareja es la escena de historieta en la que el hombre se sienta a almorzar con el diario tap\u00e1ndole la cara, mientras la mujer permanece detr\u00e1s con deseos de conversar. Tannen parte de unos estudios que realizaron hacia fines de los setenta Andrew Hacker y la soci\u00f3loga Catherine Kohler Riessman (Divorce talk), en los que la mayor parte de las mujeres entrevistadas -y muy pocos hombres- dijeron que la falta de comunicaci\u00f3n hab\u00eda sido la causa principal de su divorcio. En sus propias investigaciones, las quejas de las mujeres en relaci\u00f3n a sus maridos por lo general no focalizaban en problemas generales de convivencia ni en inequidades tangibles tales como la renuncia a una carrera para acompa\u00f1ar al esposo en la suya. En lugar de eso, las mujeres se refer\u00edan a problemas en la comunicaci\u00f3n: \u00abEl no me escucha\u00bb, \u00abEl no me habla\u00bb, eran las quejas m\u00e1s frecuentes. \u00bfC\u00f3mo es que las mujeres y los hombres tienen impresiones tan diferentes sobre la comunicaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la pareja? Al parecer parte del or\u00edgen de estas disimilitudes deber\u00eda ser rastreado en la forma diversa en que juegan los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, en las estructuras organizacionales y en las normas interactivas de cada g\u00e9nero. Para las mujeres, como para las ni\u00f1as, la intimidad es la f\u00e1brica de las relaciones, y la conversaci\u00f3n es el hilo con que se hilvanan. Las ni\u00f1as crean y mantienen amistades a trav\u00e9s del intercambio de secretos; en forma an\u00e1loga, las mujeres encuentran en la conversaci\u00f3n el pilar de la amistad. La mujer espera que su pareja sea una nueva y mejorada versi\u00f3n de su mejor amiga. Lo que prevalece en importancia para ella no es tanto el tema individual acerca del cual se discute, sino el sentido de intimidad, de vida compartida que emerge cuando las personas dicen lo que piensan, lo que sienten y cuentan sus impresiones. Los v\u00ednculos entre ni\u00f1os varones pueden ser tan intensos como los de las ni\u00f1as, pero est\u00e1n menos basados en la conversaci\u00f3n que en el emprendimiento de actividades conjuntas. Como no consideran que la conversaci\u00f3n sea el pilar de las relaciones, los hombres no suelen saber qu\u00e9 tipo de conversaci\u00f3n desean las mujeres. Cuando conversan, los hombres estar\u00edan m\u00e1s interesados en ofrecer report (informaci\u00f3n), y las mujeres ofrecer\u00edan y requerir\u00edan raport (empat\u00eda y comprensi\u00f3n). La mujer que de noche le cuenta a su pareja lo que hizo durante el d\u00eda no desea que se le ofrezcan soluciones a sus problemas -tal como hacen muchos hombres- sino simplemente ser escuchada y comprendida. La falta de voluntad de conversar que evidencian gran cantidad de hombres no equivale necesariamente al fin del amor. Sin embargo, aparece como una de las primeras causas de divorcio.<\/p>\n<p>El gesto del abrazo amoroso parece cumplir por un momento con el sue\u00f1o de uni\u00f3n total con el ser amado. La imagen m\u00edtica de las dos mitades que desean volverse a unir viene de antiguo y postula la incompletitud de los seres humanos, que buscar\u00edan afanosamente a su \u201cmedia naranja\u201d con el fin de completar esa carencia primitiva. Plat\u00f3n expone en El banquete lo que comunmente conocemos como la concepci\u00f3n de la \u00abmedia naranja\u00bb, de las \u00abalmas gemelas\u00bb o del \u201camor de la vida\u201d. Esta idea se basa en el antiguo mito griego del andr\u00f3gino, que trata sobre un antepasado del ser humano que ten\u00eda dos cabezas, cuatro brazos y dos \u00f3rganos genitales, masculino y femenino, y que pose\u00eda un poder descomunal porque sumaba las mejores cualidades atribuidas a cada sexo -fuerza y belleza-, y por ello se volv\u00eda tan altanero que Zeus decidi\u00f3 castigarlo parti\u00e9ndolo por la mitad. Desde entonces el amor trata de hacer un individuo de dos: las mitades se echan de menos y cuando se reconocen se estrechan en un abrazo y vuelven nuevamente a ser una.<br \/>\nLa concepci\u00f3n del amor basada en el mito del andr\u00f3gino, modernamente conocida como de la \u00abmedia naranja\u00bb o la de las \u00abalmas gemelas\u00bb, tendr\u00e1 profundas consecuencias en el pensamiento occidental. Proviene de este antiguo mito la idea de no considerarse completo si no se est\u00e1 en pareja , la presunci\u00f3n de que una y s\u00f3lo una persona est\u00e1 destinada a \u00abhacernos felices\u00bb en el amor, y de que al reconocer esta uni\u00f3n previa -por lo general mediante la instantaneidad del flechazo- se producir\u00e1 una fusi\u00f3n eterna. La de la \u201cmedia naranja\u201d es una bella met\u00e1fora. El problema sobreviene cuando aparece como una falacia de falsa analog\u00eda, que consiste en equiparar dos cosas por un rasgo accidental. Aunque el abrazo amoroso evoque la imagen de dos mitades que se unen, no somos naranjas rebanadas por la mitad, no erramos en busca de una unidad originaria ni, mal que nos pese, existe nuestra \u201calma gemela\u201d. Lo que existen m\u00e1s bien son personas afines pero distintas a nosotros a las que eventualmente podremos amar, y el desaf\u00edo de seguir am\u00e1ndolas residir\u00e1 justamente en nuestra posibilidad de conciliar las diferencias.<br \/>\nEl discurso amoroso es f\u00e9rtil en lugares comunes que honran el mito del andr\u00f3gino: \u201cYo sin tu amor no soy nada. T\u00fa eres para m\u00ed el mundo entero, la luna, las estrellas y las constelaciones. Te lo ruego, dime que quieres estar conmigo porque si me dices que no la vida carecer\u00e1 de sentido para m\u00ed. Vagar\u00e9 por el mundo solo y desamparado, vac\u00edo y sin meta\u201d. El sue\u00f1o de encontrar a un amante ideal, la sensaci\u00f3n de que la vida ya no tiene sentido sin la compa\u00f1\u00eda de la persona amada, la confusi\u00f3n entre la p\u00e9rdida de un amor y la p\u00e9rdida de la capacidad de amar, hunden sus ra\u00edces en la mitolog\u00eda griega y en el discurso de Arist\u00f3fanes en El banquete de Plat\u00f3n. La met\u00e1fora de la \u00abmedia naranja\u00bb, tal como como la entendemos hoy, es una construcci\u00f3n que se desarroll\u00f3 durante siglos y en modo alguno es atribuible en su totalidad a Plat\u00f3n. En El banquete se advierte el error de confundir la existencia del Amor con la de un amor particular. La belleza es un \u201cextenso mar\u201d, est\u00e1 esparcida en todo el paisaje humano, escribe Plat\u00f3n : creer que nuestro amado es la \u00fanica persona que la encarna y la \u00fanica que puede conmovernos nos reduce pr\u00e1cticamente a la esclavitud. (210\u00aa)<br \/>\nEn este contexto la falacia de la falsa analog\u00eda suele aparecer junto a la falacia de la falsa dicotom\u00eda (conocida tambi\u00e9n como la falacia del blanco y negro, o de todo o nada), que plantea mediante juegos de oposiciones dos alternativas, sin considerar que en realidad existen muchas m\u00e1s. Los suicidios pasionales suelen estar basados en esta falacia a trav\u00e9s de la cual el amante razona \u201cO permanezco junto a mi amor, o la vida ya no tiene nada valioso para ofrecerme\u201d.<br \/>\nEl v\u00ednculo amoroso no consagra la individualidad. Tampoco deber\u00eda destruirla sino realzarla. No por estar juntos dejamos de estar solos. Distinto es pensar, con ciertas filosof\u00edas orientales y el neoplatonismo, que el amor es una profunda necesidad de ser uno con el todo y disolver en una unidad el t\u00fa y el yo. En este caso se trata de un \u201ccomo si\u201d, es decir, de la posibilidad de amar en una persona a todo lo amable que ofrece el universo, con el que estamos inextricablemente unidos.<\/p>\n<p>Las falacias post hoc, ergo propter hoc (una cosa despu\u00e9s de la otra, entonces una es causa de la otra), y cum hoc, ergo propter hoc, (una cosa junto a la otra, entonces una es causa de la otra) es muy frecuente en la etapa de la conquista amorosa, aunque no se limita exclusivamente a este per\u00edodo. El enamorado es un activo especulador, en particular cuando todav\u00eda ignora si su deseo es correspondido. Cada mueca, cada gesto, cada m\u00ednima inflexi\u00f3n en la voz del amado puede ser objeto de una pl\u00e9tora de conjeturas, glosas, sufrimiento o \u00edntima celebraci\u00f3n. Las sagradas escrituras no han sido descifradas tantas veces como descifra el amante la m\u00e1s remota se\u00f1al que pueda revelar que su deseo ha llegado a buen puerto. Nada m\u00e1s lejos del deshojador de margaritas, que enhebra silenciosamente el azar. En la ardua empresa de interpretar los signos del ser amado, con frecuencia incurre en la falacia post hoc, ergo propter hoc (una cosa despu\u00e9s de la otra, entonces una es causa de la otra), por ejemplo cuando se razona: \u201cComo esa noche dije que prefer\u00eda volver a casa porque estaba cansada, no me llam\u00f3 durante tres d\u00edas para hacerse el interesante\u201d. El conocido refr\u00e1n \u201cAfortunado en el juego, desafortunado en el amor\u201d, tomado por m\u00e1s de uno literalmente, constituye la falacia cum hoc, ergo propter hoc (una cosa junto a la otra, entonces una es causa de la otra), dado que no existe ning\u00fan nexo causal entre el juego y el amor, por m\u00e1s que la fortuna en el juego y el infortunio en el amor coincidan en el tiempo.<br \/>\nOtra de las falacias m\u00e1s comunes es la llamada falacia de afirmaci\u00f3n del consecuente, que resulta m\u00e1s clara a trav\u00e9s de un ejemplo cualquiera que en su definici\u00f3n: \u201cLlueve, entonces la calle est\u00e1 mojada. Las calle est\u00e1 mojada, eso significa que llovi\u00f3\u201d. La falacia radica en que la calle puede estar mojada porque el encargado del edificio balde\u00f3, o porque la polic\u00eda reprimi\u00f3 a unos manifestantes, o porque unos chicos jugaron al carnaval. En la esfera espec\u00edfica del amor, esta falacia suele ser frecuente cuando alguien razona m\u00e1s o menos del siguiente modo: \u201cSi amo, a menudo sufro. Sufro, por consiguiente, amo\u201d. Aunque, despojado de toda particularidad relativa a una situaci\u00f3n espec\u00edfica, este argumento parezca burdo, es muy com\u00fan por cuanto las concepciones que se han vuelto hegem\u00f3nicas en Occidente vinculan estrechamente el amor y el sufrimiento. Veamos entonces de qu\u00e9 modo ha sido definido el amor, a veces a partir de la alegr\u00eda, y predominantemente a partir del sufrimiento, como para que esta falacia fuera posible.<\/p>\n<p><strong>Finalmente qui\u00e9n contesto esta entrevista, una mujer que cree o no en el amor o en su defecto un ser humano decepcionado de el?<\/strong><\/p>\n<p>Una persona que cree en el amor y que desea que, como afirmaba Spinoza, el amor sea fundamentalmente una forma de alegr\u00eda y no una forma de tristeza para la mayor parte de las personas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 utilidad tienen la filosof\u00eda en lo cotidiano?<\/p>\n<p>S\u00f3crates dec\u00eda que la vida reflexionada es la \u00fanica que vale la pena ser vivida. La filosof\u00eda <\/p>\n<p> Hace m\u00e1s de dos mil a\u00f1os Epicuro afirm\u00f3 que los argumentos de la filosof\u00eda son vacuos si no mitigan ning\u00fan sufrimiento humano. La filosof\u00eda no siempre consisti\u00f3 en el postulado de teor\u00edas abstractas ni en la ex\u00e9gesis de textos, sino en el cultivo de un arte de vivir asociado a los problemas m\u00e1s inmediatos de la vida cotidiana. S\u00f3crates y sus disc\u00edpulos se sorprend\u00edan de que las personas miren una y otra vez los objetos materiales que compran, mientras examinan tan poco sus vidas.  En contraste con esta perspectiva y por efecto del paradigma cient\u00edfico, en los \u00faltimos siglos la filosof\u00eda devino una disciplina exclusivamente acad\u00e9mica, hiperespecializada y tributaria de un culto fetichista a la personalidad. Mientras cualquier esoterismo te\u00f3rico goza de antemano de los atributos de seriedad y relevancia cient\u00edfica, lo que ata\u00f1e a la vida cotidiana despierta r\u00e1pidamente la sospecha de banalidad. En el mundo moderno el fil\u00f3sofo por lo general ha cultivado un lenguaje abstruso y oscuro que desvincul\u00f3 a la filosof\u00eda de la sociedad y gan\u00f3 el favor de quienes adoran venerar lo que no comprenden. El fil\u00f3sofo huye de la vulgaridad pero escribe en un jeringozo inextricable. Todo lo que no encaje en esa matriz de espinas corresponder\u00e1 a \u201csimplificaciones abusivas\u201d propias de fast-thinkers. El resultado de esto es que buena parte de las personas creen que la filosof\u00eda es demasiado abstracta e in\u00fatil para no languidecer, carente de vida.  En los \u00faltimos a\u00f1os ha comenzado a tomar cuerpo en distintas partes del mundo una corriente vinculada con la filosof\u00eda pr\u00e1ctica que busca devolver el conocimiento filos\u00f3fico al espacio p\u00fablico, estableciendo un canal que le permita salir de la cerraz\u00f3n en que lo mantiene la academia para contribuir de diversas maneras al bienestar social y personal.  Hablando de tu libro FALACIAS DEL AMOR; Por qu\u00e9 crees que Occidente anudo el amor y sufrimiento ? A diferencia de otras culturas, Occidente anud\u00f3 de manera muy estrecha el amor al sufrimiento. Parece l\u00f3gico pensar que siempre que se ama la posibilidad de sufrir est\u00e1 presente. Sin embargo, de all\u00ed a considerar que el sufrimiento es condici\u00f3n necesaria y suficiente para probar la existencia del amor, o que el sufrimiento por amor puede llegar a ser algo virtuoso en s\u00ed mismo hay un largo camino en el que la particularidad del amor parecer\u00eda ser la de tornar indistinta la felicidad de la desdicha.  \u00bfC\u00f3mo se construye la concepci\u00f3n que exalta el sufrimiento por amor? Buena parte de los libros que han mencionado este tema, entre los cuales uno de los m\u00e1s recomendables, y cuya l\u00ednea segu\u00ed en este trabajo es Amor y occidente, de Denis de Rougemont, postulan que la exaltaci\u00f3n del sufrimiento por amor nace en la Edad Media con la aparici\u00f3n de una forma particular del amor llamada amor-pasi\u00f3n. Creo haber encontrado gran cantidad de ejemplos como para constatar que esta relaci\u00f3n tan estrecha entre amor y sufrimiento ya est\u00e1 presente en la mitolog\u00eda griega. No niego que en la Edad Media surja una forma de amor caracter\u00edstica de Occidente por su correlaci\u00f3n con el sufrimiento. Sin embargo, creo que la investigaci\u00f3n en torno a este tema hunde sus ra\u00edces en los inicios de la cultura occidental y no en el arquetipo del tri\u00e1ngulo amoroso propio del fin amour medieval.  Falacias del amor aspira a profundizar la investigaci\u00f3n en torno a este tema con el fin de estudiar la incidencia que estas concepciones pueden tener en el mundo contempor\u00e1neo. La literatura jugar\u00e1 aqu\u00ed un papel fundamental, dado que buena parte de nuestras concepciones sobre el amor han sido construidas y reflejadas por la literatura, al punto en que en franc\u00e9s romance y novela se dicen con la misma palabra (roman). La estrecha relaci\u00f3n entre la novela y el amor-pasi\u00f3n es evidente por la importancia que adquiere para ambas la introspecci\u00f3n y el sondeo de los mil y un matices del universo de los sentimientos. En Occidente la historia del amor forma parte de la historia de la idea de yo entendida como espacio de la introspecci\u00f3n. (por ello definimos al amor m\u00e1s como un sentimiento que como una relaci\u00f3n.  Pensar el amor es un verdadero reto en tiempos en que los cambios de h\u00e1bitos y los cambios cient\u00edficos se tornan vertiginosos. La aceptaci\u00f3n de las m\u00faltiples orientaciones sexuales, la escisi\u00f3n entre sexualidad y reproducci\u00f3n, el cambio de roles de g\u00e9nero junto al quiebre de los modelos tradicionales y la aparici\u00f3n de los m\u00e9todos de fertilizaci\u00f3n asistida plantean cambios que apenas alcanzamos a vislumbrar.   Qu\u00e9 es el amor desde tu visi\u00f3n? En la tradici\u00f3n filos\u00f3fica encontramos dos tipos de definiciones sobre el amor: aquellas que lo asocian con la carencia y el sufrimiento, y aquellas que lo relacionan con la alegr\u00eda y con la afirmaci\u00f3n de la vida. Las que lo vinculan con el sufrimiento son las que mayor influencia han ejercido en nuestra cultura, b\u00e1sicamente porque anclan en el ideal plat\u00f3nico que ciment\u00f3 las bases de la doctrina cristiana. Plat\u00f3n se hace eco de la concepci\u00f3n m\u00edtica, seg\u00fan la cual el amor es una enfermedad que suele generar efectos tan deliciosos como indeseables y, sin dejar de celebrarlo, lo define como una forma de locura que surge en ausencia del ser amado y en la carencia de las cualidades que el ser amado posee . Pero esto no siempre es as\u00ed. A menudo amamos nuestros bienes presentes, gozamos de lo que no nos falta porque su presencia nos colma de alegr\u00eda. Sin embargo, en Occidente al amor se lo ha definido en innumerables oportunidades como una enfermedad, es decir, como una forma de sufrimiento que, aunque muy dulce, puede destruir todo aquello que el amante valora. Esta consideraci\u00f3n parece referir al eros, enamoramiento, flechazo, pasi\u00f3n o amor-pasi\u00f3n (aqu\u00ed aparecer\u00e1n como sin\u00f3nimos, a pesar de que podr\u00edan establecerse diferencias entre ellos), que en modo es la \u00fanica forma posible de pensar el amor.  En sus Cartas a Lucilo S\u00e9neca define al amor como &quot;una amistad llevada a la locura&quot;. En Romeo y Julieta Shakespeare tambi\u00e9n presenta al enamoramiento como una forma de locura y como &quot;la visita de un dios que hace inteligentes a los idiotas e idiotas a los inteligentes&quot;, como &quot;humo engendrado por el h\u00e1lito de los suspiros, demasiado \u00e1spero, demasiado rudo, demasiado violento y pincha como el abrojo&quot;. Tambi\u00e9n Quevedo en su Soneto amoroso encuentra que el amor es &quot;una herida que duele y no se siente&quot;, &quot;un so\u00f1ado bien y un mal presente&quot;, &quot;un cobarde, con nombre de valiente&quot;, y una &quot;enfermedad que crece si es curada&quot;. Roland Barthes define al amor como &quot;algo que nace, crece, hace sufrir y pasa, exactamente como una enfermedad hipocr\u00e1tica&quot;. Ambrose Bierce lo defini\u00f3 como &quot;una insania temporaria curable mediante el matrimonio o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contra\u00eddo el mal&quot;.  Otros autores no han definido al amor por la carencia, ni por el dolor ni como una forma de locura. No parecen aludir al enamoramiento o flechazo, aunque si refieren a \u00e9l lo trascienden, y definen un tipo de amor que no se agota en la efervescencia de los primeros tiempos. Es el caso de Arist\u00f3teles y Spinoza, que no asociaron el amor a la carencia ni al sufrimiento sino a la alegr\u00eda. &quot;Amar es alegrarse&quot;, escribi\u00f3 Arist\u00f3teles, que identific\u00f3 sin m\u00e1s el amor con el gozo. Y Spinoza: (el amor) &quot;es la idea de alegr\u00eda acompa\u00f1ada de una causa externa&quot;. Alain hizo suya esta definici\u00f3n y la formul\u00f3 en estos t\u00e9rminos: &quot;el amor es una suerte de alegr\u00eda ligada a la presencia o al recuerdo de una persona&quot;. Stendhal tambi\u00e9n defini\u00f3 al amor por la presencia y no por la ausencia: (amar) &quot;es el placer de ver, tocar y conocer con todos los sentidos, lo m\u00e1s cerca posible, un objeto amable que nos es amable&quot;. El amor aparece a veces como el m\u00e1s interesante de los temas por la felicidad que promete o que parece prometer. Alain dice que se teme un poco a esta alegr\u00eda, ya que depende de otro, de una persona que puede llenarnos de felicidad y al mismo tiempo retirarnos toda felicidad. Los cambios de se\u00f1ales en el amor producir\u00edan una alteraci\u00f3n de la que participar\u00eda el odio. Estas concepciones que definen al amor b\u00e1sicamente como una forma de alegr\u00eda, que por cierto no son hegem\u00f3nicas en los discursos amorosos de Occidente, admiten que esta alegr\u00eda puede conllevar sufrimiento. Sin embargo, el sufrimiento no aparece en ellas como un elemento primordial y constitutivo del amor.    En tu libro hay una expresi\u00f3n de ALAIN: \u201c SE TEME AL AMOR YA QUE DEPENDE DEL OTRO, DE UNA PERSONA QUE PUEDE LLENARNOS DE FELICIDAD Y AL MISMO TIEMPO RETIR\u00c1RNOSLA\u201d . No es un planteo desde el ego\u00edsmo? Siempre la culpa obedece al otro?  No refiere a la posibilidad de culpar a otro sino a la complejidad del amor, y a la idea de que una sola persona nos puede colmar de felicidad.   S\u00e9neca define al amor como \u201cuna amistad llevada a la locura\u201d . El papel del sexo en la amistad ? Hay amistad con sexo en el sentido que lo entendemos nosotros?  Creo que s\u00ed. Todas las variedades existen y son posibles.   Podemos separar lo sexual del amor?  S\u00ed, muchos, aunque no todos, pueden.   Qu\u00e9 sostiene el amor en el tiempo? Encuentro que una de las razones por las que Occidente, a diferencia de otras culturas, anud\u00f3 tan estrechamente el amor al sufrimiento es que identific\u00f3 el amor de pareja con esa &quot;forma de locura&quot; inicial conocida como flechazo, amor-pasi\u00f3n o enamoramiento. En la l\u00ednea de pensamiento de Denis de Rougemont y Andr\u00e9 Comte-Sponville, diferenciar\u00e9 el amor de la pasi\u00f3n, o en tal caso diferenciar\u00e9 al amor-pasi\u00f3n de otras formas posibles de amor \u2013el amor-acci\u00f3n, el amor-compa\u00f1ero-, y considerar\u00e9 la posibilidad de que el amor contin\u00fae cuando la pasi\u00f3n -finita por definici\u00f3n- ha concluido, lo que no equivale a declarar el fin del deseo sexual por la pareja ni el fin de la posibilidad de gozar intensamente de su compa\u00f1\u00eda. Como resulta claro en muchas de las definiciones que se han dado sobre el amor, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y literaria tendi\u00f3 m\u00e1s bien a identificar el amor y la pasi\u00f3n, acentuando menos sus diferencias que sus correlaciones. Diferenciar\u00e9 el amor-pasi\u00f3n o enamoramiento, un dulce y exquisito estado de efervescencia de corta duraci\u00f3n, basado en la idealizaci\u00f3n del otro y en su ausencia, del amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero, un amor de m\u00e1s largo alcance que implica querer al otro porque se lo conoce y se goza de su presencia y no de su ausencia, una relaci\u00f3n para la que el paso del tiempo puede convertirse en un dato a favor y no en contra, y para la que es posible sobrellevar los problemas que necesariamente alcanzan a toda relaci\u00f3n humana duradera. En el amor-acci\u00f3n, la pasi\u00f3n o el amor-pasi\u00f3n pueden haber llegado a su fin, lo que no equivale a afirmar que ya no se ama a la pareja, ni que el deseo sexual ha desaparecido.  A trav\u00e9s de los a\u00f1os crees que uno aprende concientemente sobre el amor o es un aprendizaje que se diluye y se renace distinto en cada ocasi\u00f3n?  Creo que el amor es un arte, se aprende, se perfecciona.   Crees qu\u00e9 el sufrimiento es inherente al amor? No.   Cu\u00e1l es la mayor falacia del amor?  Una falacia es un error de razonamiento. Difiere de un error f\u00e1ctico, que es simplemente estar equivocado respecto a los \u201chechos\u201d . Mientras las proposiciones son verdaderas o falsas, los argumentos son v\u00e1lidos o inv\u00e1lidos. Una falacia es un argumento inv\u00e1lido porque sus premisas no dan el sustento necesario a la conclusi\u00f3n. Los significados diversos de la palabra amor con frecuencia conducen a un error de argumentaci\u00f3n conocido como falacia de la ambiguedad, que se produce cuando en un razonamiento se utiliza una misma palabra con dos sentidos diferentes. Si bien la mayor\u00eda de las palabras son ambiguas, el contexto generalmente torna claro y un\u00edvoco el signficado. Esto no ocurre cuando se afirma que la pareja debe estar basada en el amor (en referencia a un concepto amplio que se nutre del lazo establecido por los bienes y males compartidos, de la atracci\u00f3n sexual, del compa\u00f1erismo y la ternura), y que por tanto cuando uno de sus integrantes no ama (en referencia puntual a la efervescencia del enamoramiento), ya no vale la pena seguir juntos. Se incurre as\u00ed en una falacia de ambiguedad, sustituyendo un sentido por otro. Como se\u00f1alaba p\u00e1rrafos atr\u00e1s, m\u00e1s all\u00e1 de este razonamiento inv\u00e1lido, tambi\u00e9n suele identificarse sin m\u00e1s amor y enamoramiento: seg\u00fan esta concepci\u00f3n la pareja deber\u00eda estar basada en el enamoramiento, y una vez que este estado desaparece, el v\u00ednculo amoroso deber\u00eda disolverse. Encuentro que una de las razones por las que Occidente, a diferencia de otras culturas, anud\u00f3 tan estrechamente el amor al sufrimiento es que identific\u00f3 el amor de pareja con esa &quot;forma de locura&quot; inicial conocida como flechazo, amor-pasi\u00f3n o enamoramiento. En la l\u00ednea de pensamiento de Denis de Rougemont y Andr\u00e9 Comte-Sponville, diferenciar\u00e9 el amor de la pasi\u00f3n, o en tal caso diferenciar\u00e9 al amor-pasi\u00f3n de otras formas posibles de amor \u2013el amor-acci\u00f3n, el amor-compa\u00f1ero-, y considerar\u00e9 la posibilidad de que el amor contin\u00fae cuando la pasi\u00f3n -finita por definici\u00f3n- ha concluido, lo que no equivale a declarar el fin del deseo sexual por la pareja ni el fin de la posibilidad de gozar intensamente de su compa\u00f1\u00eda. Como resulta claro en muchas de las definiciones que se han dado sobre el amor, la tradici\u00f3n filos\u00f3fica y literaria tendi\u00f3 m\u00e1s bien a identificar el amor y la pasi\u00f3n, acentuando menos sus diferencias que sus correlaciones. Diferenciar\u00e9 el amor-pasi\u00f3n o enamoramiento, un dulce y exquisito estado de efervescencia de corta duraci\u00f3n, basado en la idealizaci\u00f3n del otro y en su ausencia, del amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero, un amor de m\u00e1s largo alcance que implica querer al otro porque se lo conoce y se goza de su presencia y no de su ausencia, una relaci\u00f3n para la que el paso del tiempo puede convertirse en un dato a favor y no en contra, y para la que es posible sobrellevar los problemas que necesariamente alcanzan a toda relaci\u00f3n humana duradera. En el amor-acci\u00f3n, la pasi\u00f3n o el amor-pasi\u00f3n pueden haber llegado a su fin, lo que no equivale a afirmar que ya no se ama a la pareja, ni que el deseo sexual ha desaparecido. La falacia de la ambiguedad -el uso de una palabra con sentidos diversos en un mismo razonamiento- tambi\u00e9n es frecuente cuando se afirma que el amor \u201cse da o no se da\u201d, que se trata de un fen\u00f3meno espont\u00e1neo, irracional, loco e incontrolable, y que por tanto es el amor el que torna inevitable acostarse con la mujer del amigo. En el primer caso se alude al amor como sentimiento y, en efecto, los sentimientos suelen ser fen\u00f3menos espont\u00e1neos y poderosos, pero en el segundo se hace referencia a la relaci\u00f3n amorosa, que incluye acciones y que por tanto no es extr\u00ednseca a la noci\u00f3n de responsabilidad individual.  El debate en torno al affaire Clinton\/Lewinsky fue pr\u00f3digo en falacias de ambiguedad. Mientras el presidente de Estados Unidos afirmaba no haber mantenido \u201crelaciones sexuales\u201d con su becaria (identificando la \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d con el coito), la prensa entendi\u00f3 que s\u00ed las hab\u00eda mantenido, identificando a la \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d con un conjunto de pr\u00e1cticas m\u00e1s amplias. El uso de estos dos sentidos diversos de \u201crelaci\u00f3n sexual\u201d en un mismo razonamiento fue muy frecuente en las cr\u00f3nicas period\u00edsticas de la \u00e9poca. La falacia gen\u00e9tica es un argumento que aspira a determinar la \u201cesencia\u201d de algo mediante su origen o mediante la causa que lo suscita. Las formas diversas que reconoce el amor desautorizan toda hip\u00f3tesis en torno a la idea de que lo que entendemos por amor \u201csiempre fue, es y ser\u00e1 lo mismo\u201d. Constituye una falacia gen\u00e9tica afirmar que dado que se originar\u00eda en el deseo sexual, el amor no es otra cosa que el deseo de copular y el impulso de reproducirse\u201d o, como pretende cierto idealismo, que \u201cdado que se origina en una fuerza divina o propia del alma, el amor no es otra cosa que un impulso espiritual\u201d. Tambi\u00e9n es frecuente que se desautorice la relaci\u00f3n sexual entre dos hombres o entre dos mujeres con el argumento de que los \u00f3rganos sexuales masculino y femenino \u201cest\u00e1n dise\u00f1ados\u201d para una complementariedad que no se da en las relaciones sexuales entre personas de un mismo g\u00e9nero. En primer lugar, cabe cuestionar que en esta esfera el cuerpo humano tenga una funci\u00f3n exclusivamente reproductiva. Fue lo que pretendieron demostrar algunos fil\u00f3sofos medievales, prescribiendo las relaciones sexuales s\u00f3lo en funci\u00f3n de la continuidad de la especie. En segundo lugar, el coito no es la \u00fanica pr\u00e1ctica que admite una relaci\u00f3n sexual. Juzgar \u201cantinatural\u201d a una relaci\u00f3n sin coito tambi\u00e9n constituye una falacia gen\u00e9tica por cuanto presupone que las relaciones sexuales deben desarrollarse en conformidad con su supuesta \u201cfunci\u00f3n reproductiva\u201d.  La generalizaci\u00f3n indebida es una de las falacias m\u00e1s frecuentes de cuantas existen, y el discurso amoroso es pr\u00f3digo en toda suerte de variedades de este tipo de argumentaci\u00f3n. Veamos un ejemplo. Estar enamorado, es decir, sentir un entusiasmo exultante y pasar seis noches juntos maravillosamente bien, no evidencia que dos personas vayan a conformar una buena pareja (o, dicho en jerga rom\u00e1ntica, que est\u00e9n \u201chechos el uno para el otro\u201d) . No s\u00f3lo el enamoramiento no es prueba alguna de que la pareja vaya a funcionar, sino que constituye una situaci\u00f3n excepcional y \u2013en aras de la seducci\u00f3n- con frecuencia enga\u00f1osa en la que se dejan de lado las diferencias, se es particularmente cari\u00f1oso, atento, cort\u00e9s, dadivoso, buen amante y locuaz compa\u00f1ero conversacional. Algunas de estas cualidades pueden sobrevivir en el amor que perdura cuando el enamoramiento se ha extinguido. Sin embargo, lo m\u00e1s com\u00fan es que muchas de ellas se aten\u00faen o directamente desaparezcan, lo que lleva a muchas mujeres a cometer otra falacia de generalizaci\u00f3n indebida, la de suponer que si \u00e9l ya no la colma de atenciones rom\u00e1nticas su amor languidece. Aunque la ausencia de romanticismo pueda resultar dolorosa, no encuentro que necesariamente equivalga a la ausencia de amor, sino m\u00e1s bien a la valoraci\u00f3n diversa que le asignan hombres y mujeres a este conjunto de rituales. No es infrecuente que para los hombres el romanticismo y la locuacidad obren exclusivamente como instrumentos de la conquista amorosa, y que desaparezcan tiempo despu\u00e9s. Las mujeres a\u00fan somos educadas en el romanticismo y damos al amor una importancia m\u00e1s determinante en nuestras vidas que los hombres, as\u00ed como todav\u00eda aspiramos m\u00e1s que ellos a que los rituales del romanticismo no desaparezcan con el tiempo. De modo que pretender que el entusiasmo de los primeros encuentros evidencie que dos personas conformar\u00e1n una buena pareja es una falacia de generalizaci\u00f3n indebida que conduce al desencanto y al dolor a gran cantidad de personas.  Tambi\u00e9n se produce una generalizaci\u00f3n indebida cuando se afirma que, dado que compromete una fuerza extraordinaria, el amor es todopoderoso. Sabemos, no obstante, que con el amor no basta. Sabemos, por ejemplo, que el amor no siempre alcanza para ser comprendido sin que sea necesario hablar. Juzgar al amor todopoderoso no s\u00f3lo presupone una generalizaci\u00f3n indebida sino tambi\u00e9n la falacia conocida como wishfull thinking (pensamiento desiderativo), en la que se cree que algo es cierto s\u00f3lo porque se desea que sea verdadero. El wishfull thinking ha sido defendido por el pragmatismo, seg\u00fan el cual la utilidad de una creencia es raz\u00f3n suficiente para adoptarla. Lugares comunes del romanticismo tales como \u201cviviremos juntos por siempre jam\u00e1s\u201d, \u201ceres todo lo que siempre so\u00f1\u00e9\u201d (pronunciado al mes de conocerse) o \u201cnunca nos separaremos\u201d pueden manifestar la voluntad de compromiso o ser entra\u00f1ables y \u201c\u00fatiles\u201d expresiones de deseo. Sin embargo, aunque sea una buena raz\u00f3n para perseguirlo, el hecho de que deseemos que algo sea verdadero no da raz\u00f3n para creer que necesariamente ser\u00e1 as\u00ed ni para creer que no ser\u00e1 as\u00ed. Querer que algo se desarrolle de cierta manera no excede el marco de la voluntad ni constituye una certeza relativa al futuro. Aunque gane un mill\u00f3n de d\u00f3lares por creer que los chanchos vuelan, de seguro que no volar\u00e1n. \u201cNo por mucho madrugar amanece m\u00e1s temprano\u201d, previene el dicho popular.  Corresponde tambi\u00e9n a la falacia de generalizaci\u00f3n indebida la idea de que si el amor no surge a primera vista (fulminante como el flechazo de la cacer\u00eda), eso significa que no surgir\u00e1 m\u00e1s adelante. Afortunadamente los caminos del amor son de lo m\u00e1s variados. No es raro que el agape (amor como donaci\u00f3n) aparezca en primer t\u00e9rmino, que luego se convierta en phil\u00eda (amor como amistad) y finalmente en eros (entendido como impulso sexual). A diferencia del enamoramiento (o amor-pasi\u00f3n), cuyo disparador con frecuencia es el llamado flechazo, el amor-acci\u00f3n o amor-compa\u00f1ero constituye menos un mecanismo que una narraci\u00f3n. Su sustancia es el tiempo. El flechazo es un episodio hipn\u00f3tico, un rayo fulminante, se &quot;cae&quot; enamorado , fascinado por una imagen. El mito del flechazo cosifica al amor, presupone que un ser puede brind\u00e1rsenos por entero ante la primera mirada. Cualquier cambio displacentero de aquel art\u00edculo de fe ser\u00e1 percibido con penoso desencanto. El ser amado habr\u00e1 quebrado una promesa, la de ser como aquella imagen primordial. Borges defin\u00eda al amor como \u201cuna religi\u00f3n cuyo dios es falible\u201d. Tal vez la ignorancia de ciertas particularidades del otro \u2013y, por consiguiente, su idealizaci\u00f3n- sea funcional a la exquisita (aunque enga\u00f1osa) intensidad del flechazo. El mero hecho de juzgar al amor como un fen\u00f3meno irracional \u2013impl\u00edcito en la idea de flechazo- constituye una falacia de generalizaci\u00f3n indebida. Si bien es claro que a veces predomina la esfera racional y otras la irracional, ambas est\u00e1n inextricablemente entrelazadas. A\u00fan quien sostiene que la raz\u00f3n no sirve para nada est\u00e1 formulando una aserci\u00f3n racional. El ap\u00f3stol del irracionalismo no puede eludir la paradoja del esc\u00e9ptico, que afirma un conocimiento cuando sugiere que nada puede ser conocido. Vale como ejemplo un caso citado p\u00e1rrafos atr\u00e1s a prop\u00f3sito de la falacia de la ambiguedad. Quien se justifica por haberse convertido en amante de la mujer de su amigo aduciendo que el amor (o amor-pasi\u00f3n) es irracional, y que por tanto bajo sus efectos no somos en absoluto due\u00f1os de nuestras acciones, incurre en una falacia de generalizaci\u00f3n indebida, desvinculado al amor de la esfera de la acci\u00f3n y de la responsabilidad individual.  Un mecanismo irracional presupone la completa pasividad del amante, que juzga que no podr\u00e1 hacer nada en favor de la aparici\u00f3n de un nuevo amor, as\u00ed como entiende al amor como una forma de pasi\u00f3n que proviene exclusivamente del mundo exterior y deja al individuo inerme, a entera merced de los caprichos del sentimiento. Sin embargo, aunque las pasiones con frecuencia inclinen la balanza hacia lo que entendemos como \u201cirracional\u201d, lo racional y lo irracional est\u00e1n indisolublemente unidos en el ser humano, incluso cuando los amantes se justifiquen declarando lo contrario.  La generalizaci\u00f3n indebida es una de las falacias m\u00e1s frecuentes, dentro y fuera del \u00e1mbito de la pareja. Si me cruzo con una persona y no me saluda, puedo pensar que le caigo mal o que no me vio. Jugar con estas y otras hip\u00f3tesis provisorias es imprescindible para orientarse en el mundo. Sin embargo, creer que se confirma una de las dos hip\u00f3tesis sin evidencia suficiente es una operaci\u00f3n falaz del razonamiento.  Otra falacia de generalizaci\u00f3n indebida caracter\u00edstica del discurso amoroso en la que incurren principalmente las mujeres, consiste en suponer que si \u00e9l no tiene tantos deseos de conversar como ella, su amor se ha extinguido. Como se\u00f1alan con acierto los estudios de la linguista D\u00e9borah Tannen (T\u00fa no me entiendes; hombres y mujeres en la conversaci\u00f3n; G\u00e9nero y discurso), las mujeres desean antes que nada que sus parejas sean compa\u00f1eros conversacionales. Sin embargo, pocos hombres comparten esta expectativa con las mujeres. La imagen que mejor representa la crisis corriente en la pareja es la escena de historieta en la que el hombre se sienta a almorzar con el diario tap\u00e1ndole la cara, mientras la mujer permanece detr\u00e1s con deseos de conversar. Tannen parte de unos estudios que realizaron hacia fines de los setenta Andrew Hacker y la soci\u00f3loga Catherine Kohler Riessman (Divorce talk), en los que la mayor parte de las mujeres entrevistadas -y muy pocos hombres- dijeron que la falta de comunicaci\u00f3n hab\u00eda sido la causa principal de su divorcio. En sus propias investigaciones, las quejas de las mujeres en relaci\u00f3n a sus maridos por lo general no focalizaban en problemas generales de convivencia ni en inequidades tangibles tales como la renuncia a una carrera para acompa\u00f1ar al esposo en la suya. En lugar de eso, las mujeres se refer\u00edan a problemas en la comunicaci\u00f3n: &quot;El no me escucha&quot;, &quot;El no me habla&quot;, eran las quejas m\u00e1s frecuentes. \u00bfC\u00f3mo es que las mujeres y los hombres tienen impresiones tan diferentes sobre la comunicaci\u00f3n en el \u00e1mbito de la pareja? Al parecer parte del or\u00edgen de estas disimilitudes deber\u00eda ser rastreado en la forma diversa en que juegan los ni\u00f1os y las ni\u00f1as, en las estructuras organizacionales y en las normas interactivas de cada g\u00e9nero. Para las mujeres, como para las ni\u00f1as, la intimidad es la f\u00e1brica de las relaciones, y la conversaci\u00f3n es el hilo con que se hilvanan. Las ni\u00f1as crean y mantienen amistades a trav\u00e9s del intercambio de secretos; en forma an\u00e1loga, las mujeres encuentran en la conversaci\u00f3n el pilar de la amistad. La mujer espera que su pareja sea una nueva y mejorada versi\u00f3n de su mejor amiga. Lo que prevalece en importancia para ella no es tanto el tema individual acerca del cual se discute, sino el sentido de intimidad, de vida compartida que emerge cuando las personas dicen lo que piensan, lo que sienten y cuentan sus impresiones. Los v\u00ednculos entre ni\u00f1os varones pueden ser tan intensos como los de las ni\u00f1as, pero est\u00e1n menos basados en la conversaci\u00f3n que en el emprendimiento de actividades conjuntas. Como no consideran que la conversaci\u00f3n sea el pilar de las relaciones, los hombres no suelen saber qu\u00e9 tipo de conversaci\u00f3n desean las mujeres. Cuando conversan, los hombres estar\u00edan m\u00e1s interesados en ofrecer report (informaci\u00f3n), y las mujeres ofrecer\u00edan y requerir\u00edan raport (empat\u00eda y comprensi\u00f3n). La mujer que de noche le cuenta a su pareja lo que hizo durante el d\u00eda no desea que se le ofrezcan soluciones a sus problemas -tal como hacen muchos hombres- sino simplemente ser escuchada y comprendida. La falta de voluntad de conversar que evidencian gran cantidad de hombres no equivale necesariamente al fin del amor. Sin embargo, aparece como una de las primeras causas de divorcio.    El gesto del abrazo amoroso parece cumplir por un momento con el sue\u00f1o de uni\u00f3n total con el ser amado. La imagen m\u00edtica de las dos mitades que desean volverse a unir viene de antiguo y postula la incompletitud de los seres humanos, que buscar\u00edan afanosamente a su \u201cmedia naranja\u201d con el fin de completar esa carencia primitiva. Plat\u00f3n expone en El banquete lo que comunmente conocemos como la concepci\u00f3n de la &quot;media naranja&quot;, de las &quot;almas gemelas&quot; o del \u201camor de la vida\u201d. Esta idea se basa en el antiguo mito griego del andr\u00f3gino, que trata sobre un antepasado del ser humano que ten\u00eda dos cabezas, cuatro brazos y dos \u00f3rganos genitales, masculino y femenino, y que pose\u00eda un poder descomunal porque sumaba las mejores cualidades atribuidas a cada sexo -fuerza y belleza-, y por ello se volv\u00eda tan altanero que Zeus decidi\u00f3 castigarlo parti\u00e9ndolo por la mitad. Desde entonces el amor trata de hacer un individuo de dos: las mitades se echan de menos y cuando se reconocen se estrechan en un abrazo y vuelven nuevamente a ser una. La concepci\u00f3n del amor basada en el mito del andr\u00f3gino, modernamente conocida como de la &quot;media naranja&quot; o la de las &quot;almas gemelas&quot;, tendr\u00e1 profundas consecuencias en el pensamiento occidental. Proviene de este antiguo mito la idea de no considerarse completo si no se est\u00e1 en pareja , la presunci\u00f3n de que una y s\u00f3lo una persona est\u00e1 destinada a &quot;hacernos felices&quot; en el amor, y de que al reconocer esta uni\u00f3n previa -por lo general mediante la instantaneidad del flechazo- se producir\u00e1 una fusi\u00f3n eterna. La de la \u201cmedia naranja\u201d es una bella met\u00e1fora. El problema sobreviene cuando aparece como una falacia de falsa analog\u00eda, que consiste en equiparar dos cosas por un rasgo accidental. Aunque el abrazo amoroso evoque la imagen de dos mitades que se unen, no somos naranjas rebanadas por la mitad, no erramos en busca de una unidad originaria ni, mal que nos pese, existe nuestra \u201calma gemela\u201d. Lo que existen m\u00e1s bien son personas afines pero distintas a nosotros a las que eventualmente podremos amar, y el desaf\u00edo de seguir am\u00e1ndolas residir\u00e1 justamente en nuestra posibilidad de conciliar las diferencias.  El discurso amoroso es f\u00e9rtil en lugares comunes que honran el mito del andr\u00f3gino: \u201cYo sin tu amor no soy nada. T\u00fa eres para m\u00ed el mundo entero, la luna, las estrellas y las constelaciones. Te lo ruego, dime que quieres estar conmigo porque si me dices que no la vida carecer\u00e1 de sentido para m\u00ed. Vagar\u00e9 por el mundo solo y desamparado, vac\u00edo y sin meta\u201d. El sue\u00f1o de encontrar a un amante ideal, la sensaci\u00f3n de que la vida ya no tiene sentido sin la compa\u00f1\u00eda de la persona amada, la confusi\u00f3n entre la p\u00e9rdida de un amor y la p\u00e9rdida de la capacidad de amar, hunden sus ra\u00edces en la mitolog\u00eda griega y en el discurso de Arist\u00f3fanes en El banquete de Plat\u00f3n. La met\u00e1fora de la &quot;media naranja&quot;, tal como como la entendemos hoy, es una construcci\u00f3n que se desarroll\u00f3 durante siglos y en modo alguno es atribuible en su totalidad a Plat\u00f3n. En El banquete se advierte el error de confundir la existencia del Amor con la de un amor particular. La belleza es un \u201cextenso mar\u201d, est\u00e1 esparcida en todo el paisaje humano, escribe Plat\u00f3n : creer que nuestro amado es la \u00fanica persona que la encarna y la \u00fanica que puede conmovernos nos reduce pr\u00e1cticamente a la esclavitud. (210\u00aa) En este contexto la falacia de la falsa analog\u00eda suele aparecer junto a la falacia de la falsa dicotom\u00eda (conocida tambi\u00e9n como la falacia del blanco y negro, o de todo o nada), que plantea mediante juegos de oposiciones dos alternativas, sin considerar que en realidad existen muchas m\u00e1s. Los suicidios pasionales suelen estar basados en esta falacia a trav\u00e9s de la cual el amante razona \u201cO permanezco junto a mi amor, o la vida ya no tiene nada valioso para ofrecerme\u201d.  El v\u00ednculo amoroso no consagra la individualidad. Tampoco deber\u00eda destruirla sino realzarla. No por estar juntos dejamos de estar solos. Distinto es pensar, con ciertas filosof\u00edas orientales y el neoplatonismo, que el amor es una profunda necesidad de ser uno con el todo y disolver en una unidad el t\u00fa y el yo. En este caso se trata de un \u201ccomo si\u201d, es decir, de la posibilidad de amar en una persona a todo lo amable que ofrece el universo, con el que estamos inextricablemente unidos.  Las falacias post hoc, ergo propter hoc (una cosa despu\u00e9s de la otra, entonces una es causa de la otra), y cum hoc, ergo propter hoc, (una cosa junto a la otra, entonces una es causa de la otra) es muy frecuente en la etapa de la conquista amorosa, aunque no se limita exclusivamente a este per\u00edodo. El enamorado es un activo especulador, en particular cuando todav\u00eda ignora si su deseo es correspondido. Cada mueca, cada gesto, cada m\u00ednima inflexi\u00f3n en la voz del amado puede ser objeto de una pl\u00e9tora de conjeturas, glosas, sufrimiento o \u00edntima celebraci\u00f3n. Las sagradas escrituras no han sido descifradas tantas veces como descifra el amante la m\u00e1s remota se\u00f1al que pueda revelar que su deseo ha llegado a buen puerto. Nada m\u00e1s lejos del deshojador de margaritas, que enhebra silenciosamente el azar. En la ardua empresa de interpretar los signos del ser amado, con frecuencia incurre en la falacia post hoc, ergo propter hoc (una cosa despu\u00e9s de la otra, entonces una es causa de la otra), por ejemplo cuando se razona: \u201cComo esa noche dije que prefer\u00eda volver a casa porque estaba cansada, no me llam\u00f3 durante tres d\u00edas para hacerse el interesante\u201d. El conocido refr\u00e1n \u201cAfortunado en el juego, desafortunado en el amor\u201d, tomado por m\u00e1s de uno literalmente, constituye la falacia cum hoc, ergo propter hoc (una cosa junto a la otra, entonces una es causa de la otra), dado que no existe ning\u00fan nexo causal entre el juego y el amor, por m\u00e1s que la fortuna en el juego y el infortunio en el amor coincidan en el tiempo. Otra de las falacias m\u00e1s comunes es la llamada falacia de afirmaci\u00f3n del consecuente, que resulta m\u00e1s clara a trav\u00e9s de un ejemplo cualquiera que en su definici\u00f3n: \u201cLlueve, entonces la calle est\u00e1 mojada. Las calle est\u00e1 mojada, eso significa que llovi\u00f3\u201d. La falacia radica en que la calle puede estar mojada porque el encargado del edificio balde\u00f3, o porque la polic\u00eda reprimi\u00f3 a unos manifestantes, o porque unos chicos jugaron al carnaval. En la esfera espec\u00edfica del amor, esta falacia suele ser frecuente cuando alguien razona m\u00e1s o menos del siguiente modo: \u201cSi amo, a menudo sufro. Sufro, por consiguiente, amo\u201d. Aunque, despojado de toda particularidad relativa a una situaci\u00f3n espec\u00edfica, este argumento parezca burdo, es muy com\u00fan por cuanto las concepciones que se han vuelto hegem\u00f3nicas en Occidente vinculan estrechamente el amor y el sufrimiento. Veamos entonces de qu\u00e9 modo ha sido definido el amor, a veces a partir de la alegr\u00eda, y predominantemente a partir del sufrimiento, como para que esta falacia fuera posible.   Finalmente qui\u00e9n contesto esta entrevista, una mujer que cree o no en el amor o en su defecto un ser humano decepcionado de el?  Una persona que cree en el amor y que desea que, como afirmaba Spinoza, el amor sea fundamentalmente una forma de alegr\u00eda y no una forma de tristeza para la mayor parte de las personas.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[920,1257,1256],"class_list":["post-1203","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-filosofia","tag-entrevista-a-autor","tag-falacias-del-amor","tag-roxana-kreimer"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1203","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1203"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1203\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1203"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1203"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1203"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}