{"id":12115,"date":"2022-07-08T05:00:25","date_gmt":"2022-07-08T04:00:25","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12115"},"modified":"2022-07-07T12:35:20","modified_gmt":"2022-07-07T11:35:20","slug":"por-que-faltan-economistas-en-el-movimiento-ecologista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12115","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista?"},"content":{"rendered":"<h3>Presentaci\u00f3n de Vicen\u00e7 Casals Costa<\/h3>\n<p>Publicada en <em>mientras tanto<\/em>, junio de 2022, <a href=\"https:\/\/www.mientrastanto.org\/boletin-213\/ensayo\/por-que-faltan-economistas-en-el-movimiento-ecologista\">https:\/\/www.mientrastanto.org\/boletin-213\/ensayo\/por-que-faltan-economistas-en-el-movimiento-ecologista<\/a><\/p>\n<p>Entre el 12 y el 21 de noviembre de 1979 tuvieron lugar, en la Sala de Actos de la Facultad de Ciencias Econ\u00f3micas de la Universidad de Barcelona, las <em>Jornadas sobre la crisis energ\u00e9tica en la sociedad capitalista<\/em>. Las Jornadas las hab\u00eda organizado el Comit\u00e9 Antinuclear de Catalu\u00f1a (CANC), con la colaboraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de Cultura de la Facultad.<\/p>\n<p>El CANC era un grupo de activistas ecologistas de creaci\u00f3n relativamente reciente (abril de 1977) cuya motivaci\u00f3n central era la oposici\u00f3n a la energ\u00eda nuclear. Pronto se convirti\u00f3 en el m\u00e1s influyente de Catalu\u00f1a, no solo en relaci\u00f3n con la oposici\u00f3n antinuclear sino tambi\u00e9n con el ecologismo catal\u00e1n en general, calific\u00e1ndosele, en alg\u00fan momento, con la muy catalana expresi\u00f3n de \u00abpal de paller\u00bb del mismo.<\/p>\n<p>En 1979, ya con alguna experiencia acumulada y en un momento de profundas transformaciones de todo tipo en el pa\u00eds, entre los activistas del CANC se suscit\u00f3 la necesidad de profundizar m\u00e1s en la problem\u00e1tica energ\u00e9tica, y de ah\u00ed naci\u00f3 la idea de organizar unas jornadas con la participaci\u00f3n de ponentes de relevancia intelectual. No era la primera vez que esto se hac\u00eda. En mayo del mismo a\u00f1o, hab\u00edan tenido lugar en Murcia las <em>Jornadas sobre ecolog\u00eda y pol\u00edtica<\/em>, organizadas por el Centro de Estudios Socioecol\u00f3gicos, en las que actu\u00f3 como principal dinamizador Pedro Costa Morata, uno de los primeros opositores antinucleares en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>En las Jornadas de Murcia participaron varios miembros del CANC, entre ellos Manuel Sacrist\u00e1n, lo que, por lo que recuerdo, llen\u00f3 de sorpresa \u2013y entusiasmo\u2013 a algunos de los participantes. No estoy seguro de si en aquel momento Sacrist\u00e1n se hab\u00eda ya asociado al Comit\u00e9 Antinuclear, lo que en cualquier caso debi\u00f3 acaecer durante la primera mitad del a\u00f1o, puesto que adem\u00e1s hubo un fallido intento de asociarse \u2013al no encontrar a nadie en el local del CANC, donde se present\u00f3 por su cuenta y riesgo\u2013. No fue hasta unas semanas despu\u00e9s en que repiti\u00f3 la intentona, esta vez con \u00e9xito.<\/p>\n<p>La presencia de Sacrist\u00e1n en el CANC tuvo como resultado inicial que nos propusiera, a algunos de nosotros, desplazarnos a Econ\u00f3micas \u2013donde ten\u00eda organizado un Seminario con gente del mundo acad\u00e9mico af\u00edn a sus preocupaciones intelectuales\u2013 para que explic\u00e1ramos qu\u00e9 era el CANC y cu\u00e1les eran sus l\u00edneas de actuaci\u00f3n. De este primer encuentro a dos bandas lo m\u00e1s notable fue la decisi\u00f3n de una parte importante de los participantes en el Seminario de integrarse en el Comit\u00e9 Antinuclear. Al mismo tiempo, a algunos de los que participamos en la reuni\u00f3n se nos invit\u00f3 a participar en el Seminario, de los que por lo menos dos \u2013Antoni Farr\u00e0s y yo mismo\u2013 aceptamos.<\/p>\n<p>Probablemente el primer resultado en cuanto a intervenci\u00f3n colectiva fue la organizaci\u00f3n de las referidas <em>Jornadas sobre la crisis energ\u00e9tica<\/em>. La idea fue discutida en la reuni\u00f3n semanal del Comit\u00e9 \u2013siempre los mi\u00e9rcoles\u2013 y se nos comision\u00f3 a varios miembros para ello. La primera reuni\u00f3n de trabajo, y luego otras varias, tuvieron lugar en el domicilio de Paco Fern\u00e1ndez Buey, que se hab\u00eda integrado de forma muy activa en el CANC. El resultado fue la elaboraci\u00f3n colectiva del programa de las Jornadas, la selecci\u00f3n de los ponentes y la gestiones relativas al lugar de celebraci\u00f3n \u2013la Facultad de Econ\u00f3micas\u2013. Estas \u00faltimas estuvieron a cargo casi en exclusiva de Paco, que cont\u00f3 con la colaboraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n de Cultura de la Facultad.<\/p>\n<p>Los integrantes del CANC eran, pol\u00edtica e ideol\u00f3gicamente, muy diversos. En un grupo donde las decisiones acostumbraban a tomarse por consenso \u2013y en ocasiones por agotamiento\u2013 esta diversidad era muy aconsejable que se reflejara tambi\u00e9n en los ponentes de las Jornadas, que finalmente quedaron configurados de la siguiente manera, seg\u00fan el orden en que intervinieron.<\/p>\n<p>En primer lugar, Joan Mart\u00ednez Alier, economista, libertario, buen conocedor del mundo de la agricultura, que, aunque nunca se integr\u00f3 en el CANC, ten\u00eda buenas relaciones con nosotros.<\/p>\n<p>La cr\u00edtica del Plan Energ\u00e9tico Nacional, una pieza clave de la pol\u00edtica de nuclearizaci\u00f3n del gobierno, fue abordado por Josep Oliver, un economista vinculado entonces con la izquierda radical. No lo conoc\u00edamos, pero el nombre nos fue sugerido por miembros de la redacci\u00f3n de la <em>Revista Mensual\/Monthly Review<\/em>, que entonces dirig\u00eda Jos\u00e9 Mar\u00eda Vidal Villa, con el que algunos de nosotros ten\u00edamos contacto.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de las alternativas energ\u00e9ticas \u2013y las energ\u00edas alternativas\u2013 la desarroll\u00f3 Fernando Mart\u00ednez Salcedo, miembro del grupo ecologista madrile\u00f1o AEPDEN. Proced\u00eda tambi\u00e9n de la izquierda radical y era un participante habitual de la Coordinadora Estatal Antinuclear (CEAN) donde nos hab\u00edamos conocido y manten\u00edamos muy buena sinton\u00eda.<\/p>\n<p>La siguiente ponencia estuvo a cargo de Paco Fern\u00e1ndez Buey, ya plenamente integrado en el CANC, que abord\u00f3 la cuesti\u00f3n de la crisis de civilizaci\u00f3n, un t\u00e9rmino entonces en boga en los ambientes intelectuales pr\u00f3ximos a Manuel Sacrist\u00e1n.<\/p>\n<p>Eduard Rodr\u00edguez Farr\u00e9 abord\u00f3 un tema central para la cr\u00edtica antinuclear, el papel que en ello desempe\u00f1aba lo que llam\u00f3 la \u00abcrisis\u00bb de la ciencia. M\u00e9dico e investigador, proced\u00eda de la antigua Comisi\u00f3n de Medioambiente del Colegio de Licenciados, cuyos miembros \u2013no s\u00e9 si todos, pero al menos la gran mayor\u00eda\u2013 se sumaron en 1977 al Comit\u00e9 Antinuclear.<\/p>\n<p>Vicen\u00e7 Fisas trat\u00f3 sobre la cuesti\u00f3n de la proliferaci\u00f3n nuclear, sobre lo que ten\u00eda un amplio conocimiento. Pacifista y no violento, hab\u00eda sido uno de los precursores de lo que luego fue el CANC. Era autor del primer libro que abordaba, de forma amplia, la cuesti\u00f3n de las centrales nucleares en Catalu\u00f1a.<\/p>\n<p>Las jornadas las cerr\u00f3 la intervenci\u00f3n de Manuel Sacrist\u00e1n con el tema \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista?\u00bb, una especie de provocaci\u00f3n, por el lugar donde se celebraban, aunque m\u00e1s que llamar la atenci\u00f3n creo que lo que buscaba era estimular la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>Las jornadas fueron muy concurridas durante todas las sesiones, pero durante la intervenci\u00f3n de Sacrist\u00e1n el p\u00fablico presente en la sala de actos de la Facultad llenaba, como suele decirse, hasta la bandera. A diferencia de la mayor\u00eda de las dem\u00e1s ponencias, en las que fuimos los organizadores los que sugerimos el tema a desarrollar, en el caso de Sacrist\u00e1n fue \u00e9l quien lo decidi\u00f3 en conversaci\u00f3n con Paco Fern\u00e1ndez Buey.<\/p>\n<p>Grabamos las conferencias y despu\u00e9s nos las repartimos entre los organizadores para transcribirlas y publicarlas en la revista que edit\u00e1bamos bajo el nombre de <em>BIEN. Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n sobre Energ\u00eda Nuclear<\/em>, durante bastante tiempo la principal revista ecologista espa\u00f1ola, aunque centrada, claro est\u00e1, en el tema nuclear.<\/p>\n<p>Habitualmente el <em>BIEN<\/em>, que era bimensual, ten\u00eda unas veinte p\u00e1ginas, pero en el caso de la edici\u00f3n de los textos de las Jornadas ocuparon 68, lo que nos oblig\u00f3 a convertirlo en un n\u00famero triple (<em>BIEN<\/em>, n.\u00ba 11-12-13, junio de 1980). Esta extensi\u00f3n tuvo adem\u00e1s otra consecuencia. En un determinado momento nos planteamos publicar tambi\u00e9n los debates que siguieron a las exposiciones. Pero esto hubiera convertido la publicaci\u00f3n en excesivamente extensa para los recursos de que dispon\u00edamos y, adem\u00e1s, no todos los debates se transcribieron y algunos de los que s\u00ed lo fueron eran bastante embarullados.<\/p>\n<p>No era el caso del debate que sigui\u00f3 a la exposici\u00f3n de Sacrist\u00e1n, transcrito al igual que \u00e9sta por quien esto escribe. De hecho, el debate sigue perfectamente la t\u00f3nica de extremo rigor y precisi\u00f3n presente en la ponencia. Ambos materiales fueron revisados por Sacrist\u00e1n, pero la decisi\u00f3n de no publicar el debate tiene que ver con lo anteriormente se\u00f1alado, as\u00ed como evitar agravios comparativos en caso de haber decidido publicar solamente el debate con Manolo.<\/p>\n<p>Hoy en d\u00eda, quiz\u00e1s pueda plantearse si la presencia de Sacrist\u00e1n en el CANC se limit\u00f3 a algunas conferencias y, m\u00e1s espec\u00edficamente, cu\u00e1l fue la repercusi\u00f3n, si la hubo, de la conferencia de Econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Sobre lo primero creo que hay que se\u00f1alar que la presencia de Sacrist\u00e1n en el CANC fue la de un activista, sobre todo. Este no es el lugar ni el momento para abordarlo en detalle, pero se puede mencionar alguna an\u00e9cdota que lo pone de manifiesto. El 1.\u00ba de mayo de 1981, el CANC decidi\u00f3 asistir a las manifestaciones sindicales que se celebraban con motivo de esta fecha para difundir las publicaciones antinucleares entre los asistentes. Y all\u00ed apareci\u00f3 Manolo que, sin que nadie le dijera nada, tomo un paquete del n\u00famero del <em>BIEN<\/em> que acab\u00e1bamos de editar, dedicado al tema de \u00abEnerg\u00eda, empleo y movimiento obrero\u00bb y empez\u00f3 a vender ejemplares entre los asistentes, con notable \u00e9xito, adem\u00e1s. Al finalizar el acto, un grupo en el que estaban Manolo y V\u00edctor R\u00edos \u2013que se hab\u00eda convertido en uno de los habituales de las reuniones antinucleares\u2013 nos fuimos a la terraza de un bar cercano al local del CANC. Sentados alrededor de la mesa, un sonriente Manolo comentaba mientras asent\u00eda: \u00abEl <em>BIEN<\/em> est\u00e1 bien\u00bb, mientas V\u00edctor nos susurraba, por lo bajo, sonriendo a los que est\u00e1bamos a su lado: \u00abSe siente como Sartre repartiendo <em>La Cause du Peuple<\/em> por los bulevares de Par\u00eds\u00bb. Quiz\u00e1s no era lo mismo, pero desde luego se le parec\u00eda.<\/p>\n<p>En cuanto a lo segundo, la repercusi\u00f3n de la conferencia de Econ\u00f3micas, ciertamente se han producido cambios en los m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s de su celebraci\u00f3n. Por ejemplo, durante este tiempo no solamente se han generalizado el uso y los enfoques de lo que se llama ecolog\u00eda ambiental, sino que a finales de la d\u00e9cada de 1980 se cre\u00f3 la International Society for Ecological Economics, en la que desempe\u00f1\u00f3 un papel destacado Joan Mart\u00ednez Alier \u2013uno de los ponentes de las Jornadas\u2013, que la presidi\u00f3 durante un tiempo.<\/p>\n<p>En otro sentido, este texto, reimpreso en diversas ocasiones, junto con otros art\u00edculos de Sacrist\u00e1n, claramente influy\u00f3 en sectores de la izquierda pol\u00edtica, en especial del PSUC, y de la izquierda sindical, en especial en CC.OO., que ya en 1979 elabor\u00f3 conjuntamente con el CANC un amplio dosier sobre la cuesti\u00f3n, publicado en las p\u00e1ginas centrales de <em>Lluita Obrera<\/em>. Estos materiales sin duda contribuyeron a decantar hacia posiciones antinucleares las posiciones de la izquierda pol\u00edtica y sindical en Catalunya, algo a lo que el Comit\u00e9 Antinuclear hab\u00eda prestado notable atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En su comunicaci\u00f3n, Sacrist\u00e1n se\u00f1alaba que la escasez de economistas motivados por la cuesti\u00f3n ambiental seguramente ten\u00eda que ver, entre otras cosas, con el tipo de formaci\u00f3n que se impart\u00eda a los economistas. Sin duda, la situaci\u00f3n ha cambiado durante estos a\u00f1os, pero no tanto como para que el texto de Manuel Sacrist\u00e1n haya perdido actualidad. \u2014 Vicen\u00e7 Casals Costa<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 faltan economistas en el movimiento ecologista?<\/h3>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n Luz\u00f3n<\/p>\n<p>Vamos a reflexionar un poco sobre la falta de economistas en el movimiento ecologista. Cuando propuse este asunto, algunos amigos me sugirieron que un t\u00edtulo as\u00ed se pod\u00eda interpretar como una provocaci\u00f3n a la Facultad. Debo empezar por decir que mi intenci\u00f3n no es provocadora. Una provocaci\u00f3n as\u00ed estar\u00eda bastante fuera de lugar en esta casa; por muchos que sean sus defectos, esta Facultad no es el peor lugar del mundo por lo que hace a esta cuesti\u00f3n. Por ejemplo, hace ya 4 a\u00f1os que un equipo or\u00adganizado por el Departamento de Teor\u00eda Econ\u00f3mica, en el que hab\u00eda ingenieros y otros profesionales, pero tambi\u00e9n tres miembros del departamento (Hortal\u00e1, Garc\u00eda-Dur\u00e1n y Ort\u00ed), prepararon y publicaron un estu\u00addio sobre la incidencia de las centrales nucleares, particularmente referido al caso de La Ametlla de Mar. Ese estudio, fruto de un a\u00f1o de trabajo, sigue siendo un buen manual para informaci\u00f3n b\u00e1sica sobre centrales nucleares desde el punto de vista econ\u00f3mico, pero, adem\u00e1s, tiene inter\u00e9s ecologista, no s\u00f3lo ecol\u00f3gico, porque es una \u00fatil defensa de los afectados por un proyecto nuclear (la poblaci\u00f3n costera de La Ametlla). Por otra parte, tiene aciertos t\u00e9cnicos muy apreciables, como, por ejemplo, previsio\u00adnes bien corroboradas hoy: el estudio critica severamente (en 1975) el informe Rasmussen y prev\u00e9 sus fallos. En un terreno de pol\u00edtica energ\u00e9tica, el informe sostiene que la soluci\u00f3n del \u00abtodo el\u00e9ctrico\u00bb \u2013la propuesta de que toda energ\u00eda final sea el\u00e9ctrica, pol\u00edtica entonces caracter\u00edstica de Electricit\u00e9 de France, seguida por otras empresas\u2013 es una solu\u00adci\u00f3n p\u00e9sima para Espa\u00f1a; a prop\u00f3sito de lo cual los autores condenaban el exceso relativo (en por\u00adcentaje) del consumo de energ\u00eda el\u00e9ctrica final en Espa\u00f1a, en comparaci\u00f3n con otros pa\u00edses europeos de ambiente cultural parecido. El desarrollo de este punto concluye con la siguiente recomendaci\u00f3n: \u00abEn las condiciones de precios que se han descrito (el informe se refiere al hecho de que la baratura del kWh de origen nuclear es, como dice, \u201cilusoria\u201d) parece m\u00e1s razonable el ahorro de energ\u00eda que los incentivos a la sustituci\u00f3n por electricidad de otras fuentes de energ\u00eda\u00bb\u201d [1].<\/p>\n<p>Hay que mencionar tambi\u00e9n, aunque sea muy bre\u00advemente, la tesis doctoral de Alfons Barcel\u00f3, va\u00adrios trabajos de Gumersindo Ruiz y la investigaci\u00f3n en curso de Juan Rovira para su doctorado. No ser\u00eda, pues, justo considerar que esta facul\u00adtad necesita una provocaci\u00f3n para acercarla a la problem\u00e1tica ecol\u00f3gico-econ\u00f3mica, ni tampoco para interesarla por la tendencia ecologista. No se tra\u00adta de provocar. Pero registrar un hecho no es pro\u00advocar. Y salta a la vista que el movimiento ecolo\u00adgista anda escaso de economistas. La frecuencia con que aparecen en las varias tendencias del movimien\u00adto ecologista actitudes y formulaciones poco con\u00adsistentes en materia econ\u00f3mica es probablemente una consecuencia de aquella falta y tambi\u00e9n, a la pos\u00adtre, una causa de ella. No me parece interesante a\u00adcumular ejemplos. Me limitar\u00e9 a dos que son caracter\u00edsticos de la debilidad te\u00f3rica que puede a veces explicar la resistencia de un buen economista a juntarse con gente que dice semejantes cosas.<\/p>\n<p>Un ejemplo es la contraposici\u00f3n entre tratamiento econ\u00f3mico de los problemas y satisfacci\u00f3n de las necesidades. Esta es una idea que se encuentra con alguna frecuencia en ambientes ecol\u00f3gico-pol\u00edticos que, por otra parte, han emprendido el meritorio esfuerzo de pensar de nuevo los problemas del cambio social profundo o revolucionario sin dejarse cerrar el horizonte por las tradiciones existentes. En esos ambientes se puede o\u00edr la afirmaci\u00f3n de que no hay por qu\u00e9 considerar desde el punto de vista eco\u00adn\u00f3mico los problemas de la transformaci\u00f3n social, porque todos se reducen a poner en primer t\u00e9rmino la satisfacci\u00f3n de las necesidades. Esa idea presu\u00adpone que para hallar soluciones sencillas \u2013contra\u00adpuestas a la artificialidad mercantil que es el vi\u00adcio b\u00e1sico de la cultura en que vivimos\u2013 hay que pensar simpl\u00edsticamente, cuando la verdad es que la sencillez del resultado suele requerir un desarro\u00adllo intelectual particularmente complicado, como lo saben, por ejemplo, los matem\u00e1ticos y los poetas.<\/p>\n<p>Otro ejemplo importante de este pensamiento de\u00adficiente en el movimiento ecologista es el ingenuo entusiasmo universal por las soluciones de recicla\u00adje, sin tener en cuenta que bastantes procesos de reciclaje son tan intensivos en energ\u00eda que quedan desacreditados para un punto de vista ecologista.<\/p>\n<p>Da la impresi\u00f3n de que la frecuente manifesta\u00adci\u00f3n de falta de cautela cr\u00edtica en el movimiento ecologista tiene algo que ver con ciertas simplificaciones de las organizaciones de extrema izquierda de finales de los a\u00f1os 1960. Los cortocircuitos mentales del pseudomarxismo de entonces se parecen bastante a los del exagerado antieconomicismo de hoy. Por ejemplo, \u00bfc\u00f3mo no relacionar el infundado sal\u00adto mental que consideraba en 1968 la abolici\u00f3n in\u00admediata de la divisi\u00f3n del trabajo con el que hoy abandona toda problem\u00e1tica econ\u00f3mica y la sustituye por la frase, vaga hasta la vaciedad, de \u00absatisfac\u00adci\u00f3n de las necesidades\u00bb?<\/p>\n<p>Hoy vivimos a veces en el movimiento ecologista el ambiente de cortocircuito mental caracter\u00edstico de los grupos marginales cuya esperanza se asienta en fundamentos fr\u00e1giles; esos grupos marginales que tienen que limitarse a vivirse a s\u00ed mismos en su impotencia tienden a compensar moralmente esa situaci\u00f3n mediante saltos mentales que conducen en un mo\u00admento, sin gran trabajo, a soluciones tan definitivas cuanto ilusorias.<\/p>\n<p>Esto es lo primero que hay que reconocer: uno viene del lado ecologista; lo primero es reconocer que una de las causas \u2013aunque tambi\u00e9n efecto\u2013 de la resistencia de muchos economistas a acercarse al movimiento ecologista est\u00e1 en las deficiencias de \u00e9ste. Pero una vez reconocido esto, hay que a\u00f1adir que tampoco se puede aplaudir al economista que, a la vista de esa barrera, tuerce el gesto y vuelve la espalda. Mejor es ayudarle a saltar la barrera invit\u00e1ndole, por de pronto, a examinarse tambi\u00e9n s\u00ed mismo, a mirar si su educaci\u00f3n y su entrenamiento son suficientemente adecuados para enfrentarse con los problemas que el movimiento ecologista percibe, al menos, con la intensidad debida. Y, para empezar, habr\u00eda que hacer notar al economista que la reacci\u00f3n m\u00e1s o menos neur\u00f3tica a problemas rea\u00adles no es siempre despreciable, ni es nunca un error puro. Desde que Freud acu\u00f1\u00f3 el concepto del \u00abmalestar en la cultura\u00bb, parece que estamos obligados a tener en cuenta que en toda reacci\u00f3n neur\u00f3tica a la cultura (entendiendo este t\u00e9rmino, b\u00e1sicamente, con la cultura material por delante, no s\u00f3lo la ideal) se est\u00e1 manifestando la resistencia a la inevitable represi\u00f3n (en sentido freudiano, no pol\u00edti\u00adco) que acompa\u00f1a a todos los fen\u00f3menos de integra\u00adci\u00f3n, desde la familia hasta las colectividades ma\u00adyores. Adem\u00e1s, hoy es necesario a\u00f1adir a esa respe\u00adtabilidad general del neur\u00f3tico el que la cultura en la que estamos viviendo contiene ya demasiados factores neurotizantes.<\/p>\n<p>Tampoco en este punto ser\u00e1 necesario detenernos en largas listas de ejemplos que vayan desde el ruido hasta la corrupci\u00f3n ultraqu\u00edmica de la indus\u00adtria de la alimentaci\u00f3n. De modo que daremos por sentado este punto: que al economista que vuelva la espalda, ofendido por defectos de informaci\u00f3n o de razonamiento del movimiento ecologista, y acuse a \u00e9ste de neur\u00f3tica incapacidad de soportar esta cultura se le contestar\u00e1 que tal vez, en parte, es as\u00ed, pero que eso no es raz\u00f3n suficiente para igno\u00adrar el asunto, porque debajo de actitudes o formulaciones poco s\u00f3lidas hay problemas profundos, hoy agudos, de los que aquellas actitudes son, en el peor de los casos, s\u00edntomas elocuentes.<\/p>\n<p>En segundo lugar, habr\u00eda que hacer notar a nuestro economista que hace ya a\u00f1os que existe razona\u00admiento ecologista de calidad cient\u00edfica, que no to\u00addo es ecologismo ingenuo que contrapone producci\u00f3n a necesidad o que quiere que se recicle todo sin pensar a costa de cu\u00e1ntos megavatios. Tambi\u00e9n hay ecologismo bien razonado desde hace a\u00f1os, con buena categorizaci\u00f3n econ\u00f3mico-social y hasta, en algunos casos, con aceptaci\u00f3n excesiva de los datos de partida que ofrece esta cultura. Tal vez record\u00e9is la pol\u00e9mica de 1973-1974 entre Barry Commoner y el grupo ingl\u00e9s de <em>The Ecologist<\/em>, que reprochaba al primero el aceptar exageradamente los datos macroecon\u00f3micos en el punto de partida de su tratamiento. El \u00faltimo Commoner, no el de 1974, sino el de este a\u00f1o, en el libro <em>The Politics of Energy<\/em> [2], que es una cr\u00edtica del plan energ\u00e9tico de la administraci\u00f3n norteamericana, llega a computar entre las necesidades energ\u00e9ticas la iluminaci\u00f3n nocturna de los estadios de b\u00e9isbol, lo que no parece una necesidad muy urgente para un ecologista.<\/p>\n<p>Los que estuvisteis el d\u00eda que habl\u00f3 en este ciclo el colega de Amigos de la Tierra notar\u00edais que, \u00aden la exposici\u00f3n de su Plan energ\u00e9tico de tr\u00e1nsito, no rebajaba m\u00e1s que en 5 megatoneladas equivalentes de carb\u00f3n las previsiones del Plan Energ\u00e9tico Nacional para 1987 [3]. Se mov\u00eda con cautela y no se le po\u00add\u00eda reprochar ignorancia de las condiciones econ\u00f3micas iniciales. Y el plan alternativo energ\u00e9tico tal vez m\u00e1s convincente y trabajado hasta ahora, el Projet Alter del grupo franc\u00e9s de Bellevue, rebaja s\u00f3lo en 6 megatoneladas y media equivalentes de petr\u00f3leo las previsiones del plan franc\u00e9s [4], si bien el Projet Alter trabaja sobre esa cantidad para convertirla en consumo fijo, alcanzado el cual el crecimiento del consumo energ\u00e9tico final ser\u00eda ce\u00adro. La transici\u00f3n est\u00e1 vista como tal, prudentemente, en absoluto de un modo que se pueda criticar por falta de cientificidad.<\/p>\n<p>Tal es la segunda observaci\u00f3n que se debe ha\u00adcer al economista reacio. Luego ya habr\u00eda que pre\u00adguntarle si no ve otras barreras distintas que contribuyen a explicar su inhibici\u00f3n respecto del mo\u00advimiento ecologista, barreras situadas en \u00e9l mismo por su formaci\u00f3n profesional. He aqu\u00ed, por ejemplo, unas consideraciones del Nobel Samuelson que revelan una de esas barreras. Samuelson piensa estar refutando el informe del MIT al Club de Roma sobre los l\u00edmites del crecimiento (el informe Meadows), pero m\u00e1s bien muestra que la falta de inhibiciones morales y sociales que puede dar de s\u00ed el h\u00e1bito profesional del economista es una causa probable de inhibici\u00f3n ecologista. El paso m\u00e1s notable de su argumentaci\u00f3n dice as\u00ed: \u00abTal como ha se\u00f1alado el doctor Kneese, de la instituci\u00f3n Recursos para el Futuro, de Washington D. C., las tenebrosas simulaciones elaboradas por las computadoras del Club de Roma sugieren que en el futuro gran n\u00famero de personas habr\u00e1n de morir a causa del c\u00e1ncer inducido por el amianto. Sin duda, el amianto puede inducir el c\u00e1n\u00adcer; pero [&#8230;] \u00bfqui\u00e9n cree que los frenos de los autom\u00f3viles seguir\u00e1n haci\u00e9ndose con amianto en el siglo pr\u00f3ximo, cuando los hospitales est\u00e9n llenos de sus v\u00edctimas?\u00bb[5]. Impl\u00edcitamente est\u00e1 admitiendo ah\u00ed Samuelson, al adherirse a ese razonamiento, que una variante del mecanismo cl\u00e1sico de los precios \u2013que en este caso debe de ser el mecanismo de los precios de las sepulturas\u2013 frenar\u00e1 a tiempo (\u00bfa ti\u00adempo de qu\u00e9?) la poluci\u00f3n cancer\u00edgena por polvo de amianto. El desprecio de Samuelson por la adverten\u00adcia del informe Meadows \u2013el cual no construye previsiones, sino un modelo de lo que puede ocurrir si no se cambia el modo de vida\u2013 tiene una justifica\u00adci\u00f3n puramente formal. Lleva raz\u00f3n en que nada ase\u00adgura que se vayan a seguir fabricando de amianto, indefinidamente, los forros de freno (habr\u00eda que a\u00f1a\u00addir: y los de embrague, y los aislamientos de calderas y conducciones industriales, y tantas cosas m\u00e1s); pero la supuesta falta de rigor de lo que Sa\u00admuelson considera previsi\u00f3n del informe Meadows est\u00e1, en todo caso, m\u00e1s que compensada \u2013y \u00abtenebrosa\u00admente\u00bb\u2013 por la tranquilidad con que el economista parece esperar a que se llenen de c\u00e1nceres de pul\u00adm\u00f3n los hospitales, promoviendo un t\u00edpico \u00abprogre\u00adso\u00bb en el forrado de los frenos de autom\u00f3vil.<\/p>\n<p>No hay que cometer el absurdo maniqueo de supo\u00adner que Samuelson est\u00e1 deseando la presencia de tantos cancerosos, ni siquiera que su sensibilidad mo\u00adral est\u00e9 dispuesta a tolerar la idea de semejante mecanismo econ\u00f3mico-ecol\u00f3gico. Lo que s\u00ed parece claro es que el esquema mental tradicional del econo\u00admista puede producir el \u00abtenebroso\u00bb resultado en cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Mishan, que tan tempranamente percibi\u00f3 estas cuestiones, ha tratado \u00fatilmente el problema de la formaci\u00f3n del economista y el ecologismo, intentan\u00addo trazar una l\u00ednea divisoria clara entre los economistas, o en la evoluci\u00f3n de cualquiera de ellos en particular: \u00abCab\u00eda anticipar que el informe del MIT no iba a ser bien recibido por la mayor\u00eda de los economistas. La raz\u00f3n es que muy pocos de ellos se han cuestionado seriamente la noci\u00f3n del crecimien\u00adto econ\u00f3mico como finalidad leg\u00edtima de la pol\u00edtica social\u00bb [6].<\/p>\n<p>Todav\u00eda hay que a\u00f1adir algo m\u00e1s en la propuesta de autoexamen que se hace al economista. En la mis\u00adma entrevista, Mishan a\u00f1ade a las palabras citadas: \u00abEn realidad, es la carrera armamentista entre las naciones la que aporta buena parte de la fundamentaci\u00f3n l\u00f3gica para el crecimiento econ\u00f3mico. Si no fuera por la carrera armamentista y las discusiones sobre la intertransferencia de los crecimientos in\u00addustrial y tecnol\u00f3gico, ser\u00eda mucho m\u00e1s f\u00e1cil ins\u00adtaurar una pol\u00edtica de contenci\u00f3n deliberada del crecimiento para llegar a una situaci\u00f3n de estabilidad\u00bb. Es dif\u00edcil evitar la impresi\u00f3n de que una de las causas que dificultan a muchos economistas el tomarse en serio el movimiento ecologista es el pe\u00adso de lo que nos estamos acostumbrando a llamar \u00ablos poderes f\u00e1cticos\u00bb, o dicho de otro modo, la impotencia relativa del movimiento ecologista. El po\u00adder material \u2013ya sea el econ\u00f3mico directamente, ya en su r\u00e9plica pol\u00edtico-militar\u2013 puede ahormar el pensamiento y la conducta del cient\u00edfico m\u00e1s de lo que a primera vista parece. En materia de ecolog\u00eda humana lo hace con una agresividad llamativa. El art\u00edculo editorial del \u00faltimo n\u00famero del <em>Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n sobre la Energ\u00eda Nuclear (BIEN)<\/em> que publica el Comit\u00e9 Anti-Nuclear de Catalu\u00f1a, se refiere a la desenvoltura con que el ministro de la energ\u00eda, Bustelo, se ha manifestado a prop\u00f3sito de la central nuclear de Valdecaballeros, diciendo m\u00e1s o menos: \u00absi la Junta de Extremadura presenta un informe contrario a la central, nosotros sacaremos otro informe a favor\u00bb. La segura jactancia del poder explica el que economistas, soci\u00f3logos y, en general, t\u00e9cnicos pro-nucleares y antiecologistas tomen posici\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s agresivamente. En el amplio reportaje de Oltmans sobre la discusi\u00f3n primer informe al Club de Roma, de que he venido citando, llama la atenci\u00f3n, por ejemplo, la actitud de un intelectual tan agudo y refinado como Bell el cual, puesto ante la cuesti\u00f3n ecologista, obvia su estilo habitual y se permite afirmar: \u00abquienes di\u00adcen que hemos dejado la naturaleza, que la hemos chasqueado, son tontos\u00bb [7]. Ese \u00abtontos\u00bb est\u00e1 califi\u00adcando a una gran tradici\u00f3n norteamericana que arranca de Thoreau y sigue bien representada en la Norteam\u00e9rica de hoy. El que haya visto <em>El Pa\u00eds<\/em> de esta ma\u00f1ana habr\u00e1 notado una despectiva violencia parecida en las palabras del diputado de UCD Herrero de Mi\u00f1\u00f3n, el cual, refiri\u00e9ndose a una moci\u00f3n que ped\u00eda una moratoria en la construcci\u00f3n de la nuclear de Valdecaballeros, replica: \u00abEso es pol\u00edticamente de\u00admag\u00f3gico y t\u00e9cnicamente disparatado\u00bb.<\/p>\n<p>Una y otra vez se intenta desde el poder desa\u00adcreditar el movimiento ecologista difam\u00e1ndolo agresivamente: el ecologismo es necio. Me parece que es la debilidad del movimiento ecologista ante el po\u00adder pol\u00edtico-militar y el econ\u00f3mico lo que permite a sus detractores confiar en la eficacia popular de un procedimiento pol\u00e9mico tan arbitrario y desleal, basado en la tautolog\u00eda de que, supuesto aceptado el modo de vida vigente, es t\u00e9cnicamente disparata\u00addo no suponerlo aceptado. La sinraz\u00f3n resulta asi\u00admilable porque detr\u00e1s de ella se siente el peso del poder.<\/p>\n<p>Varios de los aqu\u00ed presentes hemos tenido hace poco una experiencia que vale la pena contar. Est\u00e1\u00adbamos en Ginestar, cerca de Vandell\u00f2s, en un acto antinuclear. La mesa que iniciaba la discusi\u00f3n con unas ponencias se compon\u00eda mayoritariamente de antinucleares: todos menos un f\u00edsico. En un momento da\u00addo de la discusi\u00f3n, el f\u00edsico se puso a explicar el ciclo del combustible nuclear como algo sencillo y sin problemas. Se le record\u00f3 que el problema del almacenamiento final de los desechos no est\u00e1 resuelto en la pr\u00e1ctica ni siquiera en la teor\u00eda, porque ni en t\u00e9cnicas que a veces se presentan como panaceas \u2013la vitrificaci\u00f3n, por ejemplo\u2013 siguen siendo objeto de discusi\u00f3n y duda. El f\u00edsico reconoci\u00f3 que as\u00ed es, pero a\u00f1adi\u00f3 enseguida que todos los problemas se resolver\u00edan, dada la potencia de las compa\u00f1\u00edas explotadoras, y que, adem\u00e1s, era in\u00fatil seguir polemizando, porque los poderes que van a imponer la energ\u00eda nuclear son tales que los que nos oponemos no haremos m\u00e1s que perder el tiempo. En boca de este f\u00edsico, que es una excelente persona, esas palabras no eran una groser\u00eda, sino un consejo bien intencionado para que no sigui\u00e9ramos perdiendo el tiempo. Parece claro que la \u00fanica fuerza de ese argumento es la del poder. Pues bien, en mi opini\u00f3n \u00e9sa es otra de las ra\u00edces de la inhibici\u00f3n de mu\u00adchos cient\u00edficos \u2013entre ellos los economistas\u2013 res\u00adpecto del movimiento ecologista.<\/p>\n<p>De las tres causas que hemos visto, la primera, la \u00abneura\u00bb, como dec\u00edan los luchadores obreros de otra \u00e9poca, la tienen que superar sus propias v\u00edcti\u00admas, los ecologistas mismos, haciendo madurar su movimiento, como de hecho est\u00e1 madurando. Tambi\u00e9n la segunda, la falta de poder. El movimiento ecologis\u00adta tiene que plantearse el problema del poder. No para menospreciar el tipo de actividad que le es hoy caracter\u00edstico, la actividad sociocultural b\u00e1\u00adsica, pues esta actividad se encuentra en la ra\u00edz de todo, incluso de la cuesti\u00f3n del poder, si es que \u00e9sta ha de plantearse, como es m\u00e1s natural para el movimiento ecologista, de un modo no autoritario ni paternalista o dirigista. Pero s\u00ed sabiendo que desde ese plano social b\u00e1sico de lo que Gramsci llamaba \u00abmolecular\u00bb se est\u00e1 dirimiendo la cuesti\u00f3n del poder.<\/p>\n<p>Por su parte, los economistas tienen que supe\u00adrar por s\u00ed mismos la otra barrera que les oculta la necesaria perspectiva ecologista. Esa barrera la levanta el poder econ\u00f3mico y pol\u00edtico-militar, bien directamente, por su mera presencia, bien indirectamente, a trav\u00e9s de ciertos elementos ideol\u00f3gicos de la formaci\u00f3n del economista mismo.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] <em>La incidencia de las centrales nucleares<\/em>: Ametlla de Mar, Barcelona, 1975, p\u00e1g. 17.<\/p>\n<p>[2] New York, Alfred A. Knopf, 1979.<\/p>\n<p>[3] 145 MTEC.<\/p>\n<p>[4]146,5 MTEP.<\/p>\n<p>[5] Paul A. Samuelson, en Willem L. Oltmans (compilador), <em>Debate sobre el crecimiento<\/em>, M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 1975, p\u00e1g. 65.<\/p>\n<p>[6] En Oltmans, <em>op. cit.<\/em>, p\u00e1gs. 244-245.<\/p>\n<p>[7] <em>Ibid<\/em>., p\u00e1g. 503.<\/p>\n<p>[<em>BIEN. Bolet\u00edn de Informaci\u00f3n sobre la Energ\u00eda Nuclear<\/em>, n.\u00ba 11-12-13, junio de 1980, pp. 63-67.]<\/p>\n<p>* * *<\/p>\n<h3>Debate<\/h3>\n<p><strong>Pregunta 1. \u2013En su intervenci\u00f3n ha citado a Samuelson y a otros economistas occidentales, pero \u00bfpor qu\u00e9 no ha citado a ning\u00fan economista marxista?<\/strong><\/p>\n<p>Manuel Sacrist\u00e1n. \u2013Seguramente porque es lo que uno tiene m\u00e1s a mano. Pero el cuadro entre economistas marxistas, por lo que se me alcanza, es muy parecido al cuadro entre economistas burgueses. De los pocos materiales que llegan de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica sobre el asunto se trasluce que, como en los pa\u00edses burgueses, hay una pugna entre cient\u00edficos, por un lado, y por otro una inclinaci\u00f3n del poder en favor de un pensamiento muy poco ecologista, o por lo menos en lo que se refiere a la cuesti\u00f3n particular de lo nuclear, en los poderes del Este hay tambi\u00e9n una inclinaci\u00f3n clara por la soluci\u00f3n nuclear con m\u00e1s peso incluso que en Occidente, donde hay un poco m\u00e1s de margen para la lucha en ese plano.<\/p>\n<p>Esto ha hecho que algunos fil\u00f3sofos marxistas antinucleares y ecologistas, como por ejemplo Harich, estuvieran llenos de esperanzas sobre lo que pudiera hacer el ecologismo en los pa\u00edses capitalistas, y ha necesitado cuatro o cinco meses para empezar a rebajar sus esperanzas y ahora anda por Austria muy deprimido sobre que aqu\u00ed no hay revoluci\u00f3n ecol\u00f3gico social.<\/p>\n<p><strong>P. 2. \u2013Como economista profesional yo quer\u00eda preguntar que nos explicitara un poco m\u00e1s las inhibiciones metodol\u00f3gicas que se dan en los economistas de formaci\u00f3n acad\u00e9mica en relaci\u00f3n con el movimiento ecol\u00f3gico.<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013El sentido en que yo he usado anteriormente la expresi\u00f3n inhibiciones metodol\u00f3gicas se refiere a la relativa incapacidad a soportar la presencia de gente que habla sabiendo poca econom\u00eda y teniendo poco h\u00e1bito de pensar como economista.<\/p>\n<p>Un ejemplo es la cr\u00edtica de Samuelson que he le\u00eddo antes. Samuelson desprecia todo el modelo de Forrester porque tiene defectos as\u00ed, sin m\u00e1s. Y al despreciar el modelo de Forrester desprecia tambi\u00e9n su utilizaci\u00f3n por el primer informe al Club de Roma, simplemente porque da por supuesto unos crecimientos exponenciales en general, porque agrega demasiado \u2013\u00e9sta fue la m\u00e1s frecuente de las cr\u00edticas\u2013. Esto se ha producido incluso en economistas mucho menos convencionales, por ejemplo Myrdal.<\/p>\n<p>Inhibici\u00f3n, pues, consistente en decir \u00abesta gente no trabaja suficientemente fino, pues no me ocupo de ellos ni de su problema\u00bb. A eso me refer\u00eda.<\/p>\n<p><strong>P. 3. \u2013Yo a\u00f1adir\u00eda a eso que desde el mismo campo de la econom\u00eda profesional se han realizado a veces predicciones o extrapolaciones de tendencias de la econom\u00eda mundial actual que son verdaderamente ingenuas. Libros considerados de alto nivel cient\u00edfico contienen a veces afirmaciones como \u00abmantener la tasa de crecimiento\u00bb y otras que si las aplicamos a econom\u00edas como por ejemplo la japonesa, con tasas de crecimiento deslumbrantes en cerca de una d\u00e9cada, se comprende f\u00e1cilmente que al extrapolarlas, diez, quince o veinte a\u00f1os, se llegue a verdaderas aberraciones. Y esto sin tener en cuenta y sin incluir en estos modelos econ\u00f3micos el hecho de que la econom\u00eda occidental actual, adem\u00e1s de riqueza, produce tambi\u00e9n suciedad. Se podr\u00eda hacer un chiste en el sentido de que, si la econom\u00eda japonesa sigue creciendo a ese ritmo, los japoneses tendr\u00e1n que vivir en el mar porque la porquer\u00eda les llenar\u00e1 las islas.<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013En cierto sentido ya lo hace. No s\u00e9 si sabr\u00e9is que empiezan ya a vivir en una atm\u00f3sfera artificial. Uno de los negocios m\u00e1s recientes del Jap\u00f3n es la fabricaci\u00f3n de m\u00e1quinas de esas de echar una perra y respirar ox\u00edgeno, en vez de que salga Coca-Cola.<\/p>\n<p><strong>P. 4. \u2013Creo que en Francia hay una transformaci\u00f3n del movimiento ecologista en partido pol\u00edtico, o que como m\u00ednimo ha presentado candidatos al Parlamento \u00bfC\u00f3mo cree que deber\u00eda insertarse el movimiento ecol\u00f3gico dentro de las democracias occidentales?<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013A t\u00edtulo muy hipot\u00e9tico y estando del todo dispuesto a rectificar, lo que pienso, y ya lo he insinuado antes, es que el estadio del movimiento ecologista es todav\u00eda tan vago, por una parte, y por otra lo que \u00e9l aporta esencialmente es tan nuevo que habr\u00eda que tocar varias teclas a la vez, no tener miedo al caos; seg\u00fan el viejo mito griego es del caos de donde sale el ser, pues aqu\u00ed seguramente habr\u00eda que hacer lo mismo. Por una parte, no olvidar lo esencial desde un punto de vista cultural, ideal, que es la realidad de base, las peque\u00f1as comunidades, la existencia molecular del movimiento. Por otra, no olvidar tampoco el trabajo pol\u00edtico-cultural dentro de los movimientos y organizaciones sociales que importan. Esto con poqu\u00edsimas limitaciones, no s\u00f3lo dentro de las organizaciones obreras; la existencia de corrientes ecologistas en ambientes sumamente conservadores, como es el caso en algunas zonas del ecologismo franc\u00e9s y sobre todo del alem\u00e1n, sugiere que ni siquiera se deber\u00eda despreciar el hacer un trabajo ecologista en ambientes muy burgueses. No porque yo crea que en ambientes muy burgueses directamente pueda salir algo verdaderamente renovador, no, sino porque creo que estamos en una situaci\u00f3n que lo que reclama, que pide nutrir el caos m\u00e1s que intentar clarificarlo organizativamente. El caos en sentido griego, la masa de protoser, no quiere decir el desorden necesariamente; y desde luego no pienso que un caos mental ayudara, todo lo contrario, como he intentado arg\u00fcir. Pero s\u00ed que no hay que tener ninguna preocupaci\u00f3n purista organizativa, sino enriquecedora organizativa y basta. Claro que es bueno poner el acento en este segundo plano de trabajo, el trabajo dentro de organizaciones sociales ya existentes, que por otros conceptos y por su tradici\u00f3n tienen ya un impulso renovador y de cambio social, pero en mi opini\u00f3n sin despreciar las dem\u00e1s. Sin despreciar, por ejemplo, las motivaciones de tipo est\u00e9tico en toda esta problem\u00e1tica, las que no son de tipo biol\u00f3gico, ni pol\u00edtico, ni econ\u00f3mico, sino est\u00e9tico \u00bfPor qu\u00e9 despreciarlas? Es un buen trabajo el que se puede hacer en las Escuelas de Bellas Artes al respecto, por ejemplo. Y, por \u00faltimo, tampoco desechar\u00eda el trabajo pol\u00edtico directo como han hecho algunos ecologistas franceses y alemanes. Tambi\u00e9n en Alemania hay ya una presencia en la c\u00e1mara de Bremen de ecologistas organizados pol\u00edticamente en un sentido etimol\u00f3gico. La palabra pol\u00edtica suscita a menudo reservas, pero es esto, es organizarse socialmente para la acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seguramente pueda parecer una respuesta muy ecl\u00e9ctica. Creo que el eclecticismo es obligado si es verdad que la fase en que estamos, para el movimiento ecologista, es una fase de simple enriquecimiento y presencia en la sociedad, difusi\u00f3n en la sociedad. Si fuera otra no, seguramente el eclecticismo ser\u00eda un vicio mental, pero en la presente situaci\u00f3n no me lo parece.<\/p>\n<p><strong>P. 5. \u2013Seg\u00fan parece, la posibilidad de que se incorporen economistas al movimiento ecologista proviene de aquellos economistas que en parte o en su totalidad se hayan formado en el marxismo o el anarquismo, es decir en toda tradici\u00f3n revolucionaria. Centr\u00e1ndonos en la tradici\u00f3n marxista me pregunto si no es esta misma tradici\u00f3n la que est\u00e1 poniendo trabas a esta incorporaci\u00f3n. Concretamente, la teor\u00eda marxista del desarrollo de las fuerzas productivas y otras, \u00bfno es una traba a la hora de que economistas de la tradici\u00f3n marxista se incorporen al movimiento ecologista?<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013Yo creo que economistas de <em>una<\/em> cierta tradici\u00f3n marxista que ha tenido mucho peso, la que viene de la vejez de Engels y la Segunda Internacional, si, pero ni siquiera muy totalmente. La cuesti\u00f3n de las fuerzas productivas, el esquema revolucionario del <em>Manifiesto comunista<\/em>, por ejemplo, en mi opini\u00f3n ni siquiera cae del todo dentro del cap\u00edtulo de los trastos viejos del marxismo; me parece m\u00e1s caducada por ejemplo la tesis de la ca\u00edda tendencial de la tasa de beneficio que el esquema sobre fuerzas productivas. Mientras que lo de la ca\u00edda tendencial me parece ahora ya no susceptible siquiera de reformulaci\u00f3n, sino m\u00e1s bien digna de ser abandonada sin m\u00e1s, en cambio, la noci\u00f3n de fuerzas productivas me parece en la tradici\u00f3n marxista un producto intelectual importante. Seguramente necesitado de revisi\u00f3n, pero es un concepto importante con el que se ha alcanzado una abstracci\u00f3n de cierta importancia para pensar en la vida del hombre.<\/p>\n<p>Debajo de todo esto, de esas dos cosas que he dicho, est\u00e1, naturalmente, y no quiero esconderla, mi personal visi\u00f3n de qu\u00e9 es el marxismo, que no tiene por qu\u00e9 ser compartida por otros que se consideren tambi\u00e9n insertos en la misma tradici\u00f3n. Yo parto de la base de que Marx es un pensador muerto en el a\u00f1o 1883, es decir, dentro de nada har\u00e1 un siglo; por lo tanto, si lo que \u00e9l ha hecho es algo con importancia cient\u00edfica, entonces tiene que estar m\u00e1s o menos tan revisado como lo que hayan hecho todos los cient\u00edficos importantes muertos en 1883, por ejemplo Maxwel, o que han trabajado en 1883. Y si lo que \u00e9l ha hecho no se puede tocar, refutar, rehacer, entonces es que no ten\u00eda ning\u00fan valor, o que ten\u00eda un valor art\u00edstico nada m\u00e1s. No es que yo desprecie el valor art\u00edstico, tambi\u00e9n es una cosa importante de esa \u00e9poca, de la d\u00e9cada de 1880 precisamente, las grandes producciones de los historiadores de la escuela positivista, seguramente rebasadas, y siguen siendo muy respetables, siguen siendo historiadores cl\u00e1sicos. Seguramente nadie va a leer literalmente hoy a Ranke o a Troeltsch o a Burkhardt, pero siguen siendo grandes historiadores de la misma \u00e9poca.<\/p>\n<p>Me parece que en Marx hay m\u00e1s, me parece que en Marx hay el origen de una tradici\u00f3n, y en mi opini\u00f3n el marxismo vivo es una tradici\u00f3n, no una teor\u00eda, no una ciencia como se suele decir, pero es obvio que nadie tiene por qu\u00e9 estar de acuerdo con esto que he dicho aunque se considere marxista por su cuenta. Y como tradici\u00f3n me parece muy potente y dotada de un tronco de pensamiento transformador de los m\u00e1s claros de la historia del pensamiento y capaz naturalmente de muchas l\u00edneas, como toda tradici\u00f3n. Lo que ha hecho Marx me parece m\u00e1s un acto fundador de cultura que una creaci\u00f3n de un sistema cient\u00edfico. Dicho as\u00ed, para l\u00e9xico de j\u00f3venes intelectuales espa\u00f1oles, sobre todo barceloneses, de estos a\u00f1os, se coge la versi\u00f3n del marxismo m\u00edo, se la vuelve del rev\u00e9s y sale la de Althusser.<\/p>\n<p><strong>P.6.\u00a0 \u00bfHasta qu\u00e9 punto el movimiento ecologista puede hacer algo si no se transforma la sociedad en cuanto a Poder?<\/strong><\/p>\n<p>M. S.- Yo tambi\u00e9n creo que un dato esencial de la situaci\u00f3n del movimiento ecologista es la impotencia, material, pol\u00edtica, etc. Es una impotencia verdaderamente muy grave porque lo m\u00e1s fuerte que hay detr\u00e1s del antiecologismo es el militarismo, incluso lo m\u00e1s fuerte que hay detr\u00e1s del mito del crecimiento sin reservas, etc., por lo menos en el mundo de la segunda posguerra de este siglo, es el rearme. Cuando se sigue mucho la discusi\u00f3n sobre problemas ecol\u00f3gicos, por ejemplo los nucleares, lo que al final sale es un Estado Mayor. Seguramente no el espa\u00f1ol, que en esto poco tiene que tocar, pero si los otros, el americano, el ruso, el alem\u00e1n, el ingl\u00e9s, el franc\u00e9s&#8230;, los que si tienen que ver con el asunto de verdad.<\/p>\n<p>De modo que se trata realmente de una impotencia muy fuerte, muy intensa y que tiene en el n\u00facleo del contrincante el arma at\u00f3mica en \u00faltima instancia. El arma at\u00f3mica y muchas otras, claro. Pocas cosas pueden repugnar tanto a un ecologista como el armamento biol\u00f3gico o la utilizaci\u00f3n militar de la ingenier\u00eda gen\u00e9tica, que los especialistas dicen que es una utop\u00eda, que est\u00e1 a a\u00f1os luz una posibilidad semejante, cosa que estoy dispuesto a creer, pero con la imaginaci\u00f3n esto ya se ha pensado. Y as\u00ed tantas otras cosas que son fundamentalmente incompatibles con un pensamiento ecologista y son, por otra parte, el \u00faltimo n\u00facleo m\u00e1s central y fuerte del pensamiento militarista moderno.<\/p>\n<p><strong>P.7. Entonces los ecologistas deber\u00edan dominar la sociedad a nivel pol\u00edtico.<\/strong><\/p>\n<p>M. S.- Dominar no s\u00e9 si es buena palabra, aunque efectivamente no hay por qu\u00e9 creer ni cargar a la palabra <em>poder<\/em>, que tiene que ver con la palabra <em>fuerza<\/em> y con la idea de <em>capacidad<\/em>, de connotaciones s\u00f3lo negativas. Pero estoy de acuerdo en que no se puede ignorar ese problema en un plano te\u00f3rico como desgraciadamente se tiende a menudo a hacer.<\/p>\n<p>Un ejemplo que Harich, que es un hombre muy autoritario, saca siempre a relucir porque, claro, es el mejor para \u00e9l: la mayor\u00eda de los ecologistas, salvo pocas excepciones, somos partidarios de la peque\u00f1a comunidad y de la peque\u00f1ez en general, pero a menudo muchos ecologistas cometen el error de no reconocer que esto lleva impl\u00edcito un problema y ver que soluci\u00f3n puede tener, federativa o como sea, a saber: la protecci\u00f3n ecologista de los grandes espacios y de las grandes entidades planetarias como el oc\u00e9ano, que es el gran argumento de Harich. Usted, me dice, crea comunas, va creando comunas, y \u00bfc\u00f3mo protege el Atl\u00e1ntico? Esto est\u00e1 lleno de problemas pol\u00edticos sin ninguna duda, pero en estas cosas hay que ser seg\u00fan la vieja frase de Romain Rolland, que repet\u00eda Gramsci: hay que reconocerlo con pesimismo intelectual y reaccionar con optimismo de la voluntad. A menos de apagar e irse.<\/p>\n<p><strong>P. 8. \u2013Si carecemos de poder para transformar la sociedad, si s\u00f3lo estamos en un pre\u00e1mbulo, \u00bfc\u00f3mo podemos disponer de unas t\u00e9cnicas adecuadas al medio ambiente ecol\u00f3gico desde ahora?<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013Pues el problema de las t\u00e9cnicas no parece grave en absoluto. El problema del poder se plantea de un modo todav\u00eda m\u00e1s crudo al movimiento ecologista porque no es una cuesti\u00f3n de t\u00e9cnicas. Incluso en el punto m\u00e1s dif\u00edcil, el punto energ\u00e9tico, la cosa parece salvada. Yo estoy dispuesto a rectificarme, tampoco soy un ingeniero, soy un ignorante, que acad\u00e9micamente se llama filosofo, pero todo hace pensar que el problema no son las t\u00e9cnicas. Por ejemplo, en el Projet Alter de los franceses no hay problema tecnol\u00f3gico para suministrar esas megatoneladas, el problema es la transici\u00f3n. En el caso del \u00faltimo proyecto de Commoner no le preocupa en absoluto el problema una vez que se tenga la posibilidad de desarrollar el plan; les preocupa la transici\u00f3n.<\/p>\n<p>No es un problema t\u00e9cnico, es un problema pol\u00edtico, la verdad. Pero pol\u00edtico no solo quiere decir poder central, quiere decir todos los poderes de la sociedad, empezando por la capacidad intelectual de los individuos que es la ra\u00edz de todo poder o que por lo menos si es la ra\u00edz de todo poder hay esperanzas.<\/p>\n<p><strong>P. 9. \u2013Teniendo en cuenta las m\u00faltiples interrelaciones de la crisis ecol\u00f3gica, veo dif\u00edcil que se pueda plantear la cuesti\u00f3n ecol\u00f3gica como una cosa aislada de todo este entorno y que intervenir pol\u00edticamente aislados de este contexto puede ser peligroso y no dar lugar a transformaciones de ra\u00edz, sino a desplazar el problema: por ejemplo, que los ecologistas franceses consigan que no se construyan centrales nucleares en Francia, pero \u00e9stas se vayan a construir a Espa\u00f1a o \u00c1frica. Entonces la cuesti\u00f3n es hasta qu\u00e9 punto es transformador el ecologismo y no una mera v\u00eda reformista.<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013 Me parece que cada vez gana m\u00e1s terreno en el ecologismo la conciencia de que un programa ecologista en serio tiene que ser un programa socialmente revolucionario. Lo que ocurre es que \u00abrevolucionario\u00bb me parece a m\u00ed que en este caso puede querer decir tres cosas o tres grandes familias de soluciones.<\/p>\n<p>Hay una que se injerta muy bien en la tradici\u00f3n comunista, revis\u00e1ndola. Bueno, comunista en un sentido muy general, comunista y anarquista, lo que en el siglo pasado se llamaba socialismo, que inclu\u00eda a los anarquistas. Y luego hay, en cambio, dos soluciones autoritarias que no me parecen absurdas, aunque yo sea partidario de esta primera. Una es un autoritarismo de izquierdas, a lo Harich, que es quien lo ha formulado expl\u00edcitamente, que recogiera de las tradiciones socialistas del XIX muchos elementos, por ejemplo la admisi\u00f3n de muchas zonas de autonom\u00eda local, muchas agregaciones sociales peque\u00f1as, comunas, pero, en cambio, organizado todo eso bajo una f\u00e9rrea autoridad, delimitando los campos de autonom\u00eda. Y luego hay una posible soluci\u00f3n de autoritarismo ecologista conservador o reaccionario, que tiene tambi\u00e9n su te\u00f3rico, el se\u00f1or Ghrul, que era un dem\u00f3crata-cristiano de derechas y abandon\u00f3 su partido para hacer esta propuesta de ecolog\u00eda reaccionaria y tambi\u00e9n autoritaria que enlazar\u00eda no con tradiciones socialistas, sino en tradiciones antiliberales: imaginemos en este pa\u00eds un carlismo no del actual sino del anterior, el carlismo de hasta la guerra civil, entonces se injertase en eso, a base de un autoritarismo que fuera a la vez en la c\u00faspide, en el centro del estado, y tambi\u00e9n en la jerarquizaci\u00f3n de las peque\u00f1as comunidades, en las peque\u00f1as agregaciones sociales, con familia patriarcal, aldea regida autoritariamente y as\u00ed hasta el rey.<\/p>\n<p>Las tres soluciones, si descargamos a la palabra revoluci\u00f3n de nuestras preferencias personales, las tres soluciones son revolucionarias y no existe ninguna soluci\u00f3n ecol\u00f3gica que yo conozca no revolucionaria. Lo que pasa es que revolucionaria tambi\u00e9n puede querer decir reaccionaria tal como est\u00e1n hoy las cosas. No s\u00e9 si ser\u00eda viable, esta es otra cuesti\u00f3n, pero en la situaci\u00f3n magm\u00e1tica y un poco ca\u00f3tica en que est\u00e1 hoy la realidad ecologista estas tres cosas se vislumbran en enorme confusi\u00f3n. En una asamblea que ha tenido lugar en Alemania Federal para constituir el partido ecologista alem\u00e1n han estado presentes Ghrul, autor de este proyecto ecologista reaccionario, y luego los ecologistas puros, sin tradici\u00f3n pol\u00edtica, y tambi\u00e9n las varias tradiciones de ecologismo de izquierda, anarquistas, las varias corrientes marxistas, Bahro, ese te\u00f3rico comunista de Alemania oriental, que ahora est\u00e1 en la occidental, y que es un comunista digamos liberal; tambi\u00e9n estaban los grupos mao\u00edstas, estaban todos en aquella confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfLo \u00fanico que no hab\u00eda que era? Pues gente dispuesta a seguir con la sociedad y el estado de Alemania occidental tal como es hoy. En este sentido, si no se les quiere llamar revolucionarios, subversivos eran todos, incluido Ghrul, incluido el \u00abcarlista\u00bb.<\/p>\n<p><strong>P. 10 \u2013Parece que existe una contradicci\u00f3n entre esta opci\u00f3n por lo peque\u00f1o y el car\u00e1cter revolucionario del movimiento ecologista, habida cuenta que el enemigo a abatir tiene unas caracter\u00edsticas mastod\u00f3nticas. Entonces habr\u00eda que ver hasta qu\u00e9 punto el movimiento ecologista formar\u00eda parte del sujeto revolucionario que habr\u00eda que redefinir hoy, como tambi\u00e9n hay que redefinir una estrategia revolucionaria adecuada.<\/strong><\/p>\n<p><strong>En este sentido, a m\u00ed se me ocurre para despejar un poco esta contradicci\u00f3n que el ecologismo tendr\u00eda que ser muy cauto, muy humilde en sus actuaciones, present\u00e1ndose ante la sociedad civil como un conjunto de fermentos de ideas revolucionarias, como un proyecto de sociedad nueva que el propio sujeto revolucionario habr\u00e1 de recoger y habr\u00e1 de elevar al cuadrado, por decirlo de alguna manera. Es decir, que al fin y al cabo este car\u00e1cter revolucionario del movimiento ecologista se puede quedar en agua de borrajas, en papel mojado, si no existe un sujeto revolucionario que lo lleve a la pr\u00e1ctica, si no existen instrumentos, que no sean simplemente la \u00abpipa\u00bb y tal del tipo Brigadas Rojas que tambi\u00e9n puede ser, tambi\u00e9n puede ser, sino algo m\u00e1s. Claramente parece que hoy la imaginaci\u00f3n funciona poco y entonces hoy claramente los que estamos metidos en grupos de izquierdas lo \u00fanico que se nos ocurre es algo as\u00ed como tener un grupo armado, fuerzas armadas tipo ETA y tal, pero la imaginaci\u00f3n tendr\u00eda que funcionar. El caso es que son necesarios unos instrumentos y sin esos instrumentos es imposible hacer hoy la revoluci\u00f3n. Otro caso ser\u00eda esas ideas, estos fermentos revolucionarios de tipo ecologista que podr\u00edan sernos \u00fatiles pero nada m\u00e1s, nada m\u00e1s.<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013 \u00c9ste, que es el c\u00e9lebre problema de la eficacia revolucionaria, es un problema que se tiene que tratar respetuosamente y desde luego yo admito que en lo que t\u00fa has dicho hay muchas cosas plausibles, pero hay que a\u00f1adirle algunas que me hacen discrepar tendencialmente de tu planteamiento aun admitiendo muchas cosas. Lo que admito es lo que yo mismo he dicho antes, que el problema fundamental es el problema del poder, hasta el punto de que una de las tres causas que he dado de la situaci\u00f3n que registraba en mi intervenci\u00f3n era eso, el poder.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n marxista, a la que me parece que pertenecemos los dos, era corriente al menos en ambientes de discusi\u00f3n, as\u00ed como suele decirse de marxismo vulgar, a\u00f1adir a un discurso como el tuyo, \u00aby la prueba es que el anarquismo nunca consigui\u00f3 nada\u00bb. Lo que pasa es que a estas alturas habr\u00eda que a\u00f1adir \u00aby la contraprueba es que nosotros tampoco\u00bb. Tampoco la tradici\u00f3n marxista ha conseguido nada, nada en ese sentido trascendental, de mutaci\u00f3n total, porque claro que en otros campos s\u00ed, anarquistas y marxistas han conseguido cosas; sin ninguna duda, la situaci\u00f3n de las clases trabajadoras en el mundo industrial no ser\u00eda ni siquiera higi\u00e9nicamente la que es sin esa tradici\u00f3n. Pero lo sustancial, el cambio del mundo que se esperaba, ese igual no se ha producido cuidando la eficacia que descuid\u00e1ndola. Quiero decir que, si se me permite la frase un poco provocativa, la eficacia ha sido tan ineficaz como la ineficacia. Ha habido cambios t\u00e9cnicos en la detentaci\u00f3n del poder y nada m\u00e1s, con gran desesperaci\u00f3n de los m\u00e1s clarividentes protagonistas del cambio. Seria hora de decir de una vez que Lenin muri\u00f3 deprimido, convencido de haberlo hecho mal y que todo hab\u00eda fracasado.<\/p>\n<p>Eso es lo primero que habr\u00eda que objetar a la l\u00ednea de pensamiento de la eficacia de la que t\u00fa has partido, pero en el caso, adem\u00e1s de los conocimientos que est\u00e1n en la base del movimiento ecologista, probablemente habr\u00eda que a\u00f1adir una reflexi\u00f3n positiva y enriquecedora y es que en el ecologismo hay, por confuso que sea, un conocimiento nuevo que en parte es experiencia de los fracasos de los intentos de cambio de mundo anteriores. Cuando la gente que tenemos convicciones ecologistas propugnamos lo peque\u00f1o, por decirlo de la manera m\u00e1s cursi, no estamos pensando s\u00f3lo a lo Gramsci, y eso ya es importante, que esa es una manera de cubrir el planeta, empezar por las mol\u00e9culas, sino que adem\u00e1s estamos pensando que hay que evitar que la din\u00e1mica de las grandes agregaciones vuelva a hacer lo que est\u00e1 haciendo hasta ahora con la individualidad. Hay, adem\u00e1s, una afirmaci\u00f3n positiva, que es sustancial, la de que la peque\u00f1a agregaci\u00f3n es un tipo de cultura que preferimos a la vista de lo que est\u00e1 pasando con las grandes agregaciones, por lo menos directas; indirectas, mediadas ya es otra cosa: se puede tener a la vez un pensamiento partidario de la peque\u00f1a agregaci\u00f3n y federal. Esto en la misma tradici\u00f3n marxista hay un ejemplo claro, la idea trotskista de Federaci\u00f3n Mundial tal como Trotski la trabaj\u00f3. Y hay adem\u00e1s un principio de m\u00e9todo que incluso en el plano t\u00e9cnico, la toma del poder mediante la eficaz acci\u00f3n de grandes organizaciones dedicadas a eso, ha dado un saldo que no podemos considerar positivo y que invita por consiguiente a profundizar en el trabajo que he venido llamando molecular. Si es necesario, incurrir en el riesgo de la aparente inutilidad del trabajo testimonial, de la peque\u00f1a comuna agr\u00edcola o artesanal que est\u00e1 aislada a 80 o 90 kil\u00f3metros del simpatizante m\u00e1s pr\u00f3ximo y que a lo mejor al cabo de dos a\u00f1os tiene que capitular por un invierno particularmente duro y falta de t\u00e9cnicas. Incluso eso es bueno; seguro como forma de vida frente a las grandes agregaciones pol\u00edticas y, adem\u00e1s, probablemente tambi\u00e9n, a la vista del fruto de otras t\u00e9cnicas de transformaci\u00f3n, tal vez tambi\u00e9n sea bueno como m\u00e9todo de transformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siguiendo este hilo de pensamiento, entonces uno tiene que confesar la existencia de precedentes que tambi\u00e9n han fracasado, no hay duda. Por ejemplo, uno y muy se\u00f1alado, Gandhi, seguramente un hombre cuyo pensamiento hay que reconsiderar, reconociendo que no es menor el fracaso de Gandhi que el fracaso de Lenin; cada uno por su lado ha fracasado casi con la misma integridad. Pero dado que esta es la posici\u00f3n de todos; vale la pena tenerlos a todos en consideraci\u00f3n y, en definitiva, no considerar que el trabajo a peque\u00f1a escala es s\u00f3lo un refugio, es tambi\u00e9n una afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>P. 11 \u2013 Cuando hablaba de la eficacia pensaba fundamentalmente en el poder, hoy, que de alguna manera est\u00e1 provocando en el revolucionario una respuesta de tipo eficaz, independientemente de que en la historia se haya visto que no ha triunfado.<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013 Claro que ser\u00eda insensato despreciar el realismo de la eficacia, el realismo estricto para la organizaci\u00f3n de la lucha de toda la tradici\u00f3n, no ya solo marxista sino leninista en particular. De lo que se trata es de no perder ning\u00fan bagaje cultural, mientras que lo que ha caracterizado a una tradici\u00f3n como esa hasta ahora ha sido la p\u00e9rdida de las dem\u00e1s riquezas, el no fijarse en ellas.<\/p>\n<p><strong>P. 12. \u2013Hace a\u00f1os en unas conferencias te o\u00ed hablar de Iv\u00e1n Ilich y mantener una posici\u00f3n muy determinada hacia los socialistas ut\u00f3picos. \u00bfCu\u00e1l es en este momento tu posici\u00f3n al respecto?<\/strong><\/p>\n<p>M. S. \u2013De Iv\u00e1n Ilich cada vez estoy m\u00e1s en contra. Francamente, me parece no s\u00f3lo flojo y mal pensador, sino que me parece insincero. Indirectamente es un defensor de tecnolog\u00edas detr\u00e1s de las cuales est\u00e1n grandes monopolios. Por ejemplo, esta especie de apolog\u00eda de los medios electr\u00f3nicos y del tel\u00e9fono que \u00e9l hace constantemente, y el objeto de su ataque es siempre lo p\u00fablico, y cuando decimos peque\u00f1o no queremos decir privado ni individualista, queremos decir colectivo, comunitario. Iv\u00e1n Ilich me parece, dicho en plata y si puede permit\u00edrseme la palabra, un falsario.<\/p>\n<p>En cambio, de los socialistas ut\u00f3picos Fourier me interesa much\u00edsimo ahora, Saint-Simon poqu\u00edsimo, Owen tambi\u00e9n poco, Cabet y los menores casi nada, Babeuf bastante. Pero el que m\u00e1s Fourier.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentaci\u00f3n de Vicen\u00e7 Casals Costa Publicada en mientras tanto, junio de 2022, https:\/\/www.mientrastanto.org\/boletin-213\/ensayo\/por-que-faltan-economistas-en-el-movimiento-ecologista Entre el 12 y el 21 de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12117,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1563,10],"tags":[],"class_list":["post-12115","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-crisis-ecosocial","category-manuel-sacristan"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12115","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12115"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12115\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12117"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12115"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12115"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12115"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}