{"id":12147,"date":"2022-07-14T05:00:08","date_gmt":"2022-07-14T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12147"},"modified":"2022-07-14T07:05:50","modified_gmt":"2022-07-14T06:05:50","slug":"resena-de-arthur-rosenberg-democracia-y-socialismo-editado-con-la-colaboracion-de-espai-marx","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12147","title":{"rendered":"Rese\u00f1a de Arthur Rosenberg, <i>Democracia y socialismo<\/i>, editado con la colaboraci\u00f3n de Espai Marx"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/democracia-y-socialismo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-12148\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/democracia-y-socialismo-192x300.jpg\" alt=\"\" width=\"192\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/democracia-y-socialismo-192x300.jpg 192w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/democracia-y-socialismo.jpg 320w\" sizes=\"auto, (max-width: 192px) 100vw, 192px\" \/><\/a>Editorial El Viejo Topo, con la colaboraci\u00f3n de Espai Marx, acaba de publicar en castellano la primera edici\u00f3n espa\u00f1ola de la obra de Arthur Rosenberg <em>Democracia y socialismo<\/em>, <em>una contribuci\u00f3n a la historia pol\u00edtica de los \u00faltimos 150 a\u00f1os (1789 -1939)<\/em> Ed El Viejo Topo, Vilassar de Dalt, 2022.<\/p>\n<p>Este libro ha sido olvidado y desconocido, durante decenios, tanto por la academia como por la izquierda, al igual que lo han sido los dem\u00e1s escritos, muy pocos, que escribiera el autor. Y esto ha ocurrido no solo en Espa\u00f1a, sino en todo el mundo de cultura occidental.<\/p>\n<p>Y sin embargo, nos hallamos ante la que es la obra cumbre de un gran pensador comunista, helenista de la escuela alemana de Eduard Meyer, y miembro eminente de la universidad de Berl\u00edn, antes de la primera guerra mundial. Sirva como ejemplo de su excomuni\u00f3n que, siendo, como es, un autor estudioso de la cultura cl\u00e1sica que trabaja sobre la democracia, y sobre las luchas de clases en la antig\u00fcedad, de las cuales surge este r\u00e9gimen, Arthur Rosenberg no es citado, por ejemplo, en la, por otra parte, monumental y extraordinaria obra del marxista comunista brit\u00e1nico G.E.M. de Ste. Croix, <em>La lucha de clases en el mundo antiguo griego<\/em>, cuyo \u00edndice de los autores que han estudiado las luchas de clases en la antig\u00fcedad griega es enorme[1].<\/p>\n<p>Por eso, en este sentido, en el mundo intelectual de la izquierda, resulta una excepci\u00f3n el helenista italiano Luciano Canfora, quien publicaba en 1981, un libro sobre Rosenberg, en el que se inclu\u00eda, adem\u00e1s del extenso estudio del propio Canfora sobre la obra de Rosenberg, un texto del mismo, <em>Democrazia e lotta di clase nella&#8217;antichit\u00e0<\/em>, Ed Salerio, Palermo, 1981. Canfora, cuya creatividad y originalidad est\u00e1 fuera de dudas, sin embargo s\u00ed ha inspirado sus trabajos en las ideas y en los an\u00e1lisis hist\u00f3ricos de Arthur Rosenberg.<\/p>\n<p>Desde entonces, y a duras, muy duras, penas, aqu\u00ed y all\u00e1 -Alemania, EEUU, Italia a fines de los a\u00f1os setenta y comienzos de los ochenta del siglo pasado\u2026- se ha ido abriendo paso, siempre con exig\u00fcidad, la reedici\u00f3n de algunas de las obras de Arthur Rosenberg.<\/p>\n<p>Entre esos casos excepcionales, la Editorial El Viejo Topo ocupa un lugar se\u00f1ero, en el pleno sentido de la palabra: sin par, y apartado de toda compa\u00f1\u00eda; puesto que la presente es la tercera obra de dicho autor que publica la editorial. Las obras de Rosenberg publicadas anteriormente por El Viejo Topo, son <em>Democracia y lucha de clases en la antig\u00fcedad<\/em> (2006) e <em>Historia de la Rep\u00fablica de Roma<\/em>, (2018) ambas obras publicadas originalmente en 1921, para la escuela del partido comunista DKP, de cuyas publicaciones Rosenberg, una vez incorporado a la militancia, pas\u00f3 a ser inmediato responsable[2]. Todas sus obras sostienen tesis marcadamente pol\u00edticas, y muy originales, pero lo hacen, mediante el estudio de un caso hist\u00f3rico concreto, s\u00f3lidamente defendido, y del cual el lector debe extraer sus consecuencias pol\u00edticas.<\/p>\n<p>Debemos hacer constar dos honrosos casos de publicaci\u00f3n en castellano de la presente obra, que no tuvieron, sin embargo repercusi\u00f3n alguna en los respectivos mundos pol\u00edticos de la izquierda, ni en los acad\u00e9micos e intelectuales en general. La edici\u00f3n de Pasado y Presente, en M\u00e9xico, 1981, de la mano de Jos\u00e9 Aric\u00f3, y la de ediciones Claridad de Buenos Aires, de 1967.<\/p>\n<p>Que tanto las obras, breves, bien escritas, pensadas para el debate militante, como su obra cumbre, la que hoy se edita y comentamos, deslumbrante, de una erudici\u00f3n vast\u00edsima y agilidad virtuosa en su escritura, hayan ca\u00eddo en olvido durante tantos decenios, demuestra que Rosenberg ha sido un autor proscrito. Como sabemos Rosenberg, que hab\u00eda nacido en 1883, era uno de los universitarios m\u00e1s descollantes de la universidad de Berl\u00edn, disc\u00edpulo favorito de Eduard Meyer, y llamado a ser el sustituto, en la c\u00e1tedra de Berl\u00edn, de esta gran autoridad mundial de la helen\u00edstica[3].<\/p>\n<p>En esas fechas, Arthur Rosenberg era un intelectual de \u00e9lite leal al Reich. Al inicio de la Primera Guerra Mundial, Rosenberg fue incorporado a la Oficina Central del Ej\u00e9rcito, organismo creado por el general Ludendorff, verdadero hombre fuerte del r\u00e9gimen, aparato institucional que era, de facto, un estado dentro del estado, y un verdadero partido \u00fanico protonazi. Dentro de este colosal aparato, Rosenberg fue destinado a la secci\u00f3n de espionaje, bajo la inmediata direcci\u00f3n del coronel Walter Nicolai, director de dicha secci\u00f3n, y fue encargado del an\u00e1lisis de las potencias de la Entente, en el caso de Rosenberg, en particular el an\u00e1lisis de los EEUU. La participaci\u00f3n en el espionaje le permiti\u00f3 el acceso sin censura a la informaci\u00f3n sobre la guerra. Y esto, la barbarie de la misma, el terror dictatorial creado, las desapariciones y la persecuci\u00f3n, tanto en la retaguardia, como en el frente, entre la tropa, contra toda discrepancia as\u00ed como la censura y la mentira sobre el curso de la guerra, permanentemente elaboradas, entre otras instituciones, por su propia oficina, para fanatizar a la sociedad alemana, todo esto en su conjunto, hizo que cayera la venda de sus ojos, y que Rosenberg conociera la realidad del Reich.<\/p>\n<p>Tampoco le parec\u00edan mejores los reg\u00edmenes pol\u00edticos de la Entente. Rosenberg, vacunado contra el liberalismo por su formaci\u00f3n ideol\u00f3gica, se encontraba, adem\u00e1s en un lugar privilegiado para saber c\u00f3mo estaban actuando las potencias de la Entente. Conoc\u00eda a fondo lo que acaec\u00eda en EEUU, y tambi\u00e9n en Francia y Gran breta\u00f1a, la represi\u00f3n interior, la mentira de la prensa, etc., y esto le llevaba a considerar que dichos reg\u00edmenes no eran menos olig\u00e1rquicos e inhumanos que el Reich y el Kaiser. Todo este conocimiento, junto con el estallido, en 1917, de la Revoluci\u00f3n Rusa, produjeron en \u00e9l una inflexi\u00f3n ideol\u00f3gico moral radical. En 1918 se adscribe al USPD, Partido Socialista Independiente de Alemania.<\/p>\n<p>Sabedor, como la mayor\u00eda de los militantes de izquierda, de que en el seno del Partido Socialista Independiente, de resultas de la guerra y de la revoluci\u00f3n rusa, se larvaba una gran crisis entre la militancia de su ala izquierda, Rosenberg desestim\u00f3 la fuga hacia adelante representada por la escisi\u00f3n de la izquierda del USPD, que se constitu\u00eda \u2013nuevamente\u2013 en Partido Espartaquista. Consider\u00f3 que el proceso escisionista encabezado por Rosa Luxemburg y Karl Liebknecht, era un proyecto pol\u00edtico sectario. Rosenberg valoraba a ambos pol\u00edticos por su honradez, pero, no precisamente, por su capacidad pol\u00edtica. Especialmente, la de Liebknecht. Rosenberg acert\u00f3. En 1920, m\u00e1s de la mitad de la militancia del USPD se uni\u00f3 al KPD, Partido Comunista de Alemania, y Rosenberg pas\u00f3 a militar en dicho partido, en el cual, desde el principio, pas\u00f3 a dirigir la secci\u00f3n de publicaciones. En 1924 fue nombrado miembro del Comit\u00e9 Central y fue elegido diputado en las elecciones por las listas del KPD. Ese mismo a\u00f1o, en el V Congreso de la Komintern, Rosenberg pasa a formar parte del Ejecutivo Ampliado y del Presidium de la Komintern.<\/p>\n<p>En 1927, sin embargo, Rosenberg abandonaba el partido.<\/p>\n<p>Y la causa que lo impulsaba a abandonar la militancia es el motivo que lo convierte, hasta casi el presente, en un desconocido, para todas las corrientes y tradiciones marxistas. Porque su motivo de ruptura y separaci\u00f3n de la Komintern, no fue el \u00abantiestalinismo\u00bb militante, ni el protrotskismo, ni su inclinaci\u00f3n hac\u00eda el \u00abcomunismo de los consejos\u00bb. Sino una raz\u00f3n que lo separa de todos. La consideraci\u00f3n fundamental era que la revoluci\u00f3n hab\u00eda dejado de ser una posibilidad inmediata. Algo que merec\u00eda la inmediata pena de excomuni\u00f3n por parte de todos los grupos de izquierda.<\/p>\n<p>Tras esta opini\u00f3n sostenida por Rosenberg hab\u00eda un poderoso an\u00e1lisis alternativo sobre la importancia, clave para \u00e9l, del \u00abfactor subjetivo\u00bb, que, para Rosenberg, desde siempre, hab\u00eda sido el motor que posibilita la revoluci\u00f3n. \u00abFactor subjetivo\u00bb que no era el partido, ni la ideolog\u00eda elaborada, ni la teor\u00eda, ni la agitaci\u00f3n, sino la organizaci\u00f3n estable, masiva, para generar control sobre la actividad, de la mayor\u00eda de las clases subalternas, en un movimiento denominado, de siempre, \u00abLa democracia\u00bb.<\/p>\n<p>Para 1927, en Europa y el mundo capitalista en general, se produc\u00eda una profunda y persistente, crisis econ\u00f3mica, que, como sabemos nosotros, dos a\u00f1os despu\u00e9s, en el 29, precipitar\u00eda una nueva ca\u00edda en el abismo. Y esta era la raz\u00f3n a la que se aten\u00edan todas las corrientes comunistas y de izquierdas para sostener la inminencia de la revoluci\u00f3n, con independencia de que, ya en plena crisis econ\u00f3mica, el Fascismo se hubiese hecho con el poder en Italia en 1922.<\/p>\n<p>A juicio de Rosenberg, faltaba un movimiento de masas capilarmente organizado, que organizase a la mayor\u00eda de las clases subalternas, el movimiento de la \u00abdemocracia\u00bb, que no exist\u00eda en Europa. Un movimiento socio pol\u00edtico, en cuyo seno, y no desde fuera, las fuerzas pol\u00edticas participantes, estudiasen el proceso y debatiesen ideas pol\u00edticas -la democracia no es un movimiento apol\u00edtico-. Y en esas condiciones, para Rosenberg, no era posible la revoluci\u00f3n. Motivo y an\u00e1lisis chocaban y desautorizaban todas las tradiciones rojas existentes.<\/p>\n<p>Precisamente por echar en falta, no teor\u00eda ni cr\u00edtica, sino movimiento de masas establemente organizado y praxis, Rosenberg no se acerc\u00f3, tampoco, al <em>dilettantismo<\/em> exquisito de los Frankfurtianos, grupo cuyas diversas corrientes coincid\u00edan en la idea de que era la teor\u00eda, el estudio cr\u00edtico, te\u00f3rico, multidisciplinar, de la sociedad, las ciencias, incluidas la sociolog\u00eda y el sicoan\u00e1lisis, lo que lograr\u00eda elaborar una percepci\u00f3n de la realidad que impulsara a las masas a la revoluci\u00f3n, o que la enajenaci\u00f3n era tal que solo el arte vanguardista pod\u00eda superarla, etc. Tambi\u00e9n para estos intelectuales acad\u00e9micos, Rosenberg resultaba odioso.<\/p>\n<p>Rosenberg, histori\u00f3grafo helenista, y estudioso de la democracia cl\u00e1sica, pensaba que el proceso no estaba encallado por falta de elaboraci\u00f3n ideol\u00f3gica, por carencia de teor\u00eda, o por \u00abfalsa consciencia\u00bb. Sino porque la gente percib\u00eda su real impotencia. Y esta impotencia no era un ideologema o impresi\u00f3n, una distorsi\u00f3n ideol\u00f3gica, una \u00abapariencia\u00bb, o falsa consciencia, sino la \u00abexperiencia\u00bb de una realidad ontol\u00f3gica. La falta de organizaci\u00f3n estable, sostenida, continuada, de las clases subalternas, el \u00abdemos\u00bb, para generar actividad capilar, democr\u00e1ticamente organizada y controlada por las mismas, hubiese o no fuerzas electorales, y hubiese, o no, grupos agitadores, externos, de la idea de revoluci\u00f3n, imped\u00eda toda posibilidad de transformaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Ciertamente, Rosenberg nunca rechaz\u00f3 la actividad pol\u00edtica institucional, parlamentaria, que \u00e9l mismo hab\u00eda ejercido, pero era sabedor de la historia del SPD alem\u00e1n, partido que hab\u00eda obtenido grandes \u00e9xitos electorales, y cuya actividad pol\u00edtica fue infecunda, est\u00e9ril, y, en definitivas cuentas, subordinada a la de la clase dominante.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rosenberg, una vez se hubiera creado ese movimiento \u2013la \u00abdemocracia\u00bb\u2013 desde su seno, a partir de la experiencia generada por su capacidad de control sobre la actividad, esto es, desde su creciente poder, y desde la experiencia creada por ese poder en las personas organizadas y en las que percib\u00edan las consecuencias efectivas de la misma , se generar\u00eda el proyecto, el programa, los fines o metas. No desde fuera.<\/p>\n<p>La experiencia y la elaboraci\u00f3n a partir de la misma, ser\u00eda ciertamente una gnoseolog\u00eda, un conocer y un proponer, o ideolog\u00eda, pero, al ser generada en los propios individuos organizados, a partir de la experiencia producida por la organizaci\u00f3n creadora de nuevo ser pr\u00e1xico intersubjetivo, masivo, y nuevo poder sobre la realidad, precisamente por eso, ser\u00eda una ideolog\u00eda org\u00e1nica. Una ideolog\u00eda correlacionada con la verdadera capacidad de poder surgente que generara el movimiento de la democracia.<\/p>\n<p>Someto al lector la consideraci\u00f3n sobre lo pr\u00f3ximo que est\u00e1 esta interpretaci\u00f3n que es la que elabora Rosenberg, de la noci\u00f3n de \u00abfilosof\u00eda de la praxis\u00bb, de Antonio Gramsci. Noci\u00f3n en la que, como nos explicaba Manuel Sacrist\u00e1n, \u00abde la praxis\u00bb es genitivo subjetivo; es decir, es la praxis la que se reflexiona a s\u00ed misma, son los agentes que la generan, los que, desde su experiencia de poder nuevo o nuevo control sobre la actividad, reflexionan su capacidad nueva, hist\u00f3rica, existente, y elaboran su proyecto de vida y su programa pol\u00edtico, como parte del mismo.<\/p>\n<p>Esto no excluye que el nuevo sujeto organizado, \u00abLa democracia\u00bb \u2013o el nuevo \u00ab<em>blocco storico<\/em>\u00bb\u2013, no substituible por su comit\u00e9 de direcci\u00f3n, lea, estudie \u2013peri\u00f3dicos, revistas, libros, editoriales, organizaci\u00f3n para formarse\u2013- , delibere sobre las ideas elaboradas por los intelectuales estudiosos, las tenga en cuenta y las integre, las repiense y reelabore, protagonistamente, a partir de su experiencia de poder .Como hacen las organizaciones de las patronales, que atienden los estudios de sus intelectuales org\u00e1nicos sin que les cedan, por ello, el control de sus organizaciones.<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n, seg\u00fan la cual, el problema lo constituye la falta de subjetividad, pero entendida, no como carencia de discurso, no como falta de ideolog\u00eda elaborada por el instrumento adecuado, o como falsa consciencia ideol\u00f3gica, sino como carencia de ontolog\u00eda, como inexistencia de entidad subjetiva, humana, organizada que generara democr\u00e1ticamente actividad, \u2013el \u00abSujeto\u00bb, a crear, es el verdadero \u00abObjeto\u00bb\u2013 es la que convirti\u00f3 a Rosenberg en un apestado para todas las corrientes rojas, afectadas, por esas fechas, de revolucionarismo imaginario. Precisamente, como consecuencia de la gran crisis econ\u00f3mica, los fascismos estaban en auge. El italiano, estaba ya en el poder, seg\u00fan hemos se\u00f1alado, desde 1922; el nazismo estaba a la vuelta de la esquina.<\/p>\n<p>Perm\u00edtasenos insistir en que el Sujeto al que nos remite Rosenberg, consiste en un movimiento, organizado establemente, que controla la sociedad, que genera cultura de vida y capacidad de lucha, y que es a lo que se denomina \u00abLa Democracia\u00bb. Este movimiento no puede ser confundido con los movimientos solo reivindicativos, sectoriales, que se constituyen para protestar activamente sobre un determinado objetivo, y exigir de los poderes que cumplan lo que se reivindica.<\/p>\n<p>Como escribe Marx \u00abUn pueblo trabajador, por el mero hecho de plantear sus reivindicaciones al estado, <strong>exterioriza<\/strong> plenamente mediante su palabra [<em>aus-pricht<\/em>; <em>aus<\/em>, exteriorizar hacia afuera; <em>pricht<\/em>, habla] su consciencia de que ni est\u00e1 en el poder ni se halla maduro para gobernar\u00bb.<\/p>\n<p>Con independencia de que el discurso exprese fines retumbantes y apocal\u00edpticos, el fin de los tiempos, el socialismo o el comunismo. Porque dichos fines, de no haber intersubjetividad organizada que los haya elaborado desde su experiencia, o que los haya recogido del dep\u00f3sito cultural de la tradici\u00f3n, de cuyas luchas precedentes han surgido, y los quiera llevar a ejecuci\u00f3n, no son expresi\u00f3n verbal de nadie, sino, abandono \u00abdel punto de vista del movimiento de clases para retroceder al movimiento de sectas\u00bb.[3]<\/p>\n<p>La democracia as\u00ed entendida, es una tradici\u00f3n que, como nos va a mostrar Rosenberg en su obra, surge en la Grecia cl\u00e1sica, tiene en la Contemporaneidad un resurgir potente, y es \u00e9sta, precisamente, la tradici\u00f3n a la que pertenecen Marx y Engels.<\/p>\n<p>Podemos encontrar las ideas que hemos citado, tambi\u00e9n, en los escritos sobre la AIT, de Marx. Pero, muy destacadamente, en <em>El Manifiesto Comunista<\/em>. Recordamos que su primer cap\u00edtulo canta, con un plet\u00f3rico optimismo, quiz\u00e1 digno de mejor causa, las haza\u00f1as y \u00abel poder f\u00e1ustico\u00bb del capitalismo que ha trastornado el mundo.<\/p>\n<p>Es el segundo cap\u00edtulo el que expone la concepci\u00f3n de la pol\u00edtica que poseen los autores, y en el que se expresa concisa y crudamente el rechazo a que nadie se constituya como partido al margen del movimiento, ni pretenda elaborar o redactar <em>ex ante<\/em> y desde fuera, el programa, el proyecto, la ideolog\u00eda y la teor\u00eda que debe dirigir al movimiento de masas.<\/p>\n<p>Estas ideas expresadas con contundencia, hacen del texto un verdadero y radical antimanifiesto o antipanfleto: \u00abLos comunistas no forman un partido aparte, opuesto a los otros partidos obreros. (&#8230;) No proclaman principios especiales a los que quisieran amoldar el movimiento proletario. Los comunistas solo se distinguen de los dem\u00e1s partidos proletarios en que, por una parte, en las diferentes luchas nacionales de los proletarios, destacan y hacen valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de su nacionalidad; y por otra parte, en que, en las diferentes fases de desarrollo por que pasa la lucha entre el proletariado y la burgues\u00eda, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto. (&#8230;) El objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los dem\u00e1s partidos proletarios, <strong>constituci\u00f3n<\/strong> [ en realidad: \u00ab<em>Bildung<\/em>\u00bb, <em>Building<\/em>, construcci\u00f3n, edificaci\u00f3n\/ <em>aedificatio<\/em>, formaci\u00f3n; es decir, originaci\u00f3n de lo que no existe] del proletariado en clase, derrocamiento de la dominaci\u00f3n burguesa, conquista del poder pol\u00edtico por parte del proletariado. <strong>La tesis te\u00f3ricas de los comunistas no se basan en modo alguno en ideas y principios inventados o descubiertos por tal o cual reformador del mundo.<\/strong> No son sino la expresi\u00f3n [<em>Aus-dr\u00fccke<\/em>: expresi\u00f3n, idea que surge de lo interno o del seno del movimiento; no explicaci\u00f3n teor\u00e9tica, ni cient\u00edfica, elaborada al margen de la <em>praxis<\/em>; <em>aus<\/em>: exteriorizar, objetivar, sacar de uno afuera; <em>dr\u00fcke<\/em>: impresi\u00f3n] del conjunto de las condiciones de una lucha de clases existente, de un movimiento hist\u00f3rico que se est\u00e1 desarrollando ante nuestros ojos (\u2026)\u00bb[5].<\/p>\n<p>En lo que llevamos escrito, hemos adelantado ya la idea central de la obra de Rosenberg ahora publicada. Pero en el libro, que repasa la historia de la democracia, explica su origen en las luchas de clases de la antig\u00fcedad, y su resurgir en la Edad Contempor\u00e1nea, hay otras muchas valiosas ideas que lo hacen de lectura imprescindible. Repasemos sucintamente su contenido.<\/p>\n<p>En lo que llevamos escrito, hemos adelantado ya la idea central de la obra. Pero en el libro, que recorre hist\u00f3ricamente el origen de la tradici\u00f3n de la democracia, y su resurgir en la Edad Contempor\u00e1nea, hay otras muchas valiosas ideas que lo hacen de lectura imprescindible. Repasemos sucintamente su contenido.<\/p>\n<p>En la primera parte de la obra, como hemos avanzado, se nos explica cu\u00e1les son los or\u00edgenes de la democracia. Su nacimiento se produce en la antigua Grecia, como consecuencia de las luchas de clases entre pobres y ricos. Como prueba, Rosenberg recurre al libro 3 de <em>Pol\u00edtica<\/em> de Arist\u00f3teles, donde el estagirita nos explica que la democracia es el nombre del poder de los pobres. Y que as\u00ed ser\u00eda, incluso si, <em>per impossibile<\/em>, hubiese una <em>polis<\/em> o sociedad en la que los pobres fuesen la minor\u00eda y los ricos la mayor\u00eda. Magn\u00edfico ejemplo que sirve para explicar el significado anal\u00edtico del t\u00e9rmino democracia, dictadura de los pobres organizados.<\/p>\n<p>Es la <em>praxis<\/em> hist\u00f3rica, la \u00ab<em>stasis<\/em>\/discordia\u00bb o guerra civil, la organizaci\u00f3n de los pobres para la lucha de clases, lo que genera el poder, o <em>kratos<\/em>, del <em>demos<\/em>, o pobres. Los \u00ab<em>aporoi<\/em>\u00bb o carentes de riqueza, los \u00ab<em>fauloi<\/em>\u00bb, o feos, o gentes de poca calidad, tal como se los denomina hostilmente, en estos textos. Y el triunfo de los pobres, en sus luchas, o el triunfo en el esfuerzo por salvar la <em>polis<\/em> \u2013Salamina\u2013, son los que instauran su r\u00e9gimen, la democracia, mediante el que los pobres organizados dominan la <em>polis<\/em>-comunidad. Como queda claro, \u00abdemocracia\u00bb es, a la vez, nombre de movimiento organizado, nombre de una <em>praxis<\/em> hist\u00f3rica generada por el mismo, y nombre de una tradici\u00f3n de pensamiento surgida del hacer hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Rosenberg pasa a explicarnos la recuperaci\u00f3n de la tradici\u00f3n de la democracia, en la Contemporaneidad, durante la Revoluci\u00f3n Francesa. Rosenberg, como Antonio Gramsci o Georg Luk\u00e1cs, inspira su reflexi\u00f3n sobre la Revoluci\u00f3n Francesa en la obra del gran histori\u00f3grafo franc\u00e9s, Albert Mathiez, cuyo trabajo de conjunto impone una inflexi\u00f3n a la historiograf\u00eda sobre la Revoluci\u00f3n Francesa. Mathiez es el gran defensor de la figura de Robespierre. Tambi\u00e9n de la revoluci\u00f3n rusa, que identifica de inmediato con la revoluci\u00f3n campesina que fue la Francesa[6].<\/p>\n<p>Como recoge Rosenberg, Robespierre es el representante org\u00e1nico, o tribuno, del movimiento de masas, quien, al final del proceso revolucionario, durante el cual \u00e9l hab\u00eda sido un republicano[7]. Tras ver c\u00f3mo, en tres ocasiones, la nueva aristocracia del dinero hab\u00eda intentado destruir los derechos y libertades reci\u00e9n adquiridos por los pobres, para someterlos econ\u00f3micamente, mediante el intento de golpe de estado, y mediante el pacto con el enemigo exterior, Robespierre declara que no basta con la rep\u00fablica, o r\u00e9gimen en que todos, pobres y ricos, convivan, sino que hay que constituir una democracia, porque la aristocracia nueva del dinero no ceja en su intento de liquidaci\u00f3n de los derechos y los recursos materiales de los pobres. En 1793, tras el intento de fuga del rey, que conlleva la constituci\u00f3n de la Primera Rep\u00fablica, Robespierre declara que solo los pobres son virtuosos; con plena consciencia de lo que significa, exige, consciente de su significado, la democracia, el poder de los pobres.<\/p>\n<p>Al hilo de la obra de Albert Mathiez, Rosenberg destruye la explicaci\u00f3n est\u00e1ndar \u2013liberal burguesa\u2013 sobre la Revoluci\u00f3n Francesa. Seg\u00fan esa otra elaboraci\u00f3n espuria, pero a\u00fan vigente, en la Revoluci\u00f3n Francesa, la burgues\u00eda se enfrenta contra el feudalismo: y por ello, la Francesa, es una revoluci\u00f3n burguesa conscientemente dirigida por la propia burgues\u00eda Ser\u00eda la burgues\u00eda la que, en ese proceso, instaurar\u00eda un r\u00e9gimen pol\u00edtico, la democracia. Y en ese proceso revolucionario burgu\u00e9s, como consecuencia de \u00e9ste, como ala izquierda, <em>a posteriori<\/em>, y aprovechando la democracia, a veces para destruirla, surge el movimiento popular revolucionario y la democracia popular revolucionaria.<\/p>\n<p>Frente a este modelo, que es una falsificaci\u00f3n, Rosenberg restituye la verdad: La Revoluci\u00f3n Francesa tiene su origen en un levantamiento popular. Y a lo largo de la misma, se enfrentan dos corrientes rivales, la liberal burguesa, antidemocr\u00e1tica, y la popular, antiburguesa y democr\u00e1tica, organizada y compuesta por la participaci\u00f3n popular de la <em>sansculotterie<\/em>, por el campesinado, y por los clubs, el jacobino, a su cabeza, dirigido por Robespierre.<\/p>\n<p>Rosenberg sale al paso de la falsificaci\u00f3n sobre lo que se entiende por la democracia jacobina. La democracia jacobina es un poder pol\u00edtico capilar, que carece de aparato burocr\u00e1tico, no tiene funcionarios. Los cargos necesarios para su funcionamiento son elegidos.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rosenberg, la democracia es derrotada por la burgues\u00eda debido a que aquella carec\u00eda de un an\u00e1lisis del radicalmente nuevo sistema de explotaci\u00f3n burgu\u00e9s, y en consecuencia, de un programa econ\u00f3mico [8] .<\/p>\n<p>Rosenberg, al hilo de Albert Mathiez, combate el mito de que Robespierre fuera un peque\u00f1o burgu\u00e9s y un sanguinario. Robespierre fue el representante org\u00e1nico m\u00e1s se\u00f1ero del movimiento democr\u00e1tico, y, en cuanto a su obra, para decirlo con Marx, es la \u00abliteratura que en todas las grandes revoluciones modernas ha expresado [<em>aussprechen<\/em>, hablar; <em>auss-prach<\/em>: hablar expresando; <em>auss<\/em>&#8211; hacia afuera (desde dentro\u2026 de la experiencia del movimiento) <em>prach<\/em>, hablar] las reivindicaciones del proletariado (los escritos de Babeuf, etc.)\u00bb[9]<\/p>\n<p>Precisamente por eso, el propio Babeuf, en carta al Ciudadano Bodson, redactada poco antes de ser ejecutado, refiri\u00e9ndose al gran tribuno revolucionario, escrib\u00eda que Robespierre es la democracia.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, Rosenberg expone el otro proceso de masas organizadas como movimiento de la democracia, que se origina tambi\u00e9n a comienzos de la Edad Contempor\u00e1nea, pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la Revoluci\u00f3n Francesa, en los Estados Unidos, y que es encabezado por Thom\u00e1s Jefferson.<\/p>\n<p>Como sabemos, Jefferson era un gran pol\u00edtico estadounidense, de formaci\u00f3n ilustrada que, en v\u00edsperas de la Revoluci\u00f3n Francesa, desempe\u00f1aba el cargo de embajador de EEUU en Francia y asiste al estallido de la Revoluci\u00f3n. Las ideas de Jefferson evolucionaron durante ese periodo, y se suele considerar que hab\u00eda llegado a ser ideol\u00f3gicamente pr\u00f3ximo a los \u00abGirondinos\u00bb o \u00abFeuillants\u00bb.<\/p>\n<p>A su regreso a EEUU , Jefferson, que llegar\u00eda a ser presidente de EEUU durante dos mandatos, inspira la organizaci\u00f3n de un movimiento demo republicano que se organiza como Partido Republicano y que trata de garantizar tierra a todo cultivador pobre que quiera labrarla personalmente. Jefferson trataba de frenar as\u00ed la oligarquizaci\u00f3n de la rep\u00fablica y la transformaci\u00f3n de la misma en una rep\u00fablica plutocr\u00e1tica. Es \u00e9ste otro caso de movilizaci\u00f3n democr\u00e1tica fracasado, si bien no termina con el asesinato de su tribuno, como hab\u00eda sucedido en Francia, sobre el que nuestro autor reflexiona y extrae conclusiones.<\/p>\n<p>A lo largo del libro, Rosenberg ir\u00e1 refiri\u00e9ndose, y analizando la suerte, del movimiento democr\u00e1tico estadounidense.<\/p>\n<p>La segunda parte de la obra de Rosenberg, que es la central y m\u00e1s extensa, estudia, en paralelo, la democracia y el marxismo, que es una corriente que forma parte de ese movimiento.<\/p>\n<p>Rosenberg explica que desde la Revoluci\u00f3n Francesa hasta mediados del siglo XIX se produce en Francia una guerra civil entre los liberales, esto es, los capitalistas burgueses y sus aliados, por una parte, y, por otra, los dem\u00f3cratas, el movimiento democr\u00e1tico popular organizado, que es aplastado una y otra vez por los primeros. Rosenberg recalca que, hasta mediados del siglo XIX , es inexistente, ni tan siquiera como especulaci\u00f3n ideol\u00f3gica, una teor\u00eda de la democracia liberal, burguesa. Solo en 1847, Lamartine comenzar\u00e1 a elaborar esta ideolog\u00eda en el peri\u00f3dico <em>Le National<\/em>. Dicha ideolog\u00eda reinterpreta la democracia, no como movimiento organizado de masas, sino como sufragio universal \u2013masculino\u2013, carente de programa social, ejercido por una ciudadan\u00eda desorganizada, que delega pasivamente el quehacer pol\u00edtico en los representantes electos, que gestionan y gobiernan desde un estado burocr\u00e1tico.<\/p>\n<p>Pero el movimiento de la democracia, de la Francia del 48, en su inmensa mayor\u00eda se sent\u00eda expresado en el Programa de la \u00abDemocracia Social\u00bb, cuyo representante era Louis Blanc. \u00c9ste, junto con Ledrou Rollin, eran los dirigentes de la \u00abDemocracia Social\u00bb francesa de los a\u00f1os 40 del siglo XIX. Ambos pol\u00edticos, junto con Marx y Engels, y Bismarck, son los personajes que m\u00e1s veces son citados en la presente obra.<\/p>\n<p>Como nos explica Rosenberg Louis Blanc era el enlace entre la democracia y el pensamiento socialista surgido del utopismo, y hab\u00eda elaborado un programa social para la democracia, que era el que conectaba con el sentir mayoritario del movimiento<\/p>\n<p>Consist\u00eda en la defensa de la peque\u00f1a propiedad de la tierra, en la garant\u00eda de los derechos materiales de los trabajadores, el impulso al cooperativismo, que era el centro de su programa, y la creaci\u00f3n Estatal de <em>Ateliers nationaux<\/em> para dar trabajo a los obreros en paro. Este fue el proyecto m\u00e1s radical asumido mayoritariamente por el movimiento de la democracia, a la luz de su experiencia: el programa de la Democracia Social.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n praxeol\u00f3gica democr\u00e1tica constantemente reelaborada y puesta en obra por el movimiento popular, es el mundo pol\u00edtico cultural en el que surge el socialismo franc\u00e9s y el comunismo, que es tambi\u00e9n, originario de Francia. Y es el mundo cultural que explica el pensamiento y la praxis pol\u00edtica de Marx y Engels[10].<\/p>\n<p>Marx y Engels surgen en ese <em>continuum<\/em> hist\u00f3rico, no son seres que se nacieran a s\u00ed mismos en lo pol\u00edtico. Ese es el marco interpretativo hist\u00f3rico, el contexto gen\u00e9tico concreto, desde el cual se debe leer y entender a los cl\u00e1sicos \u2013problemas que afrontan, pol\u00e9micas en que participan, organizaciones y personas entre las que se integran y tratan, tradiciones que heredan y contin\u00faan\/renuevan, etc.<\/p>\n<p>La historizaci\u00f3n de los cl\u00e1sicos los hace a\u00fan m\u00e1s potentes: muchas de las ideas que expresan (creadas o recogidas por ellos) adquieren pleno sentido s\u00f3lo en este contexto hist\u00f3rico de la tradici\u00f3n rediviva de la democracia, como movimiento de masas.<\/p>\n<p>Marx y Engels son representantes plenos de la \u00abdemocracia primitiva\u00bb, que es como Eduard Berstein la denomina, despreciativamente, y en la que Berstein incluye a nuestros cl\u00e1sicos, para menoscabarlos y que se los considerase arcaicos y desfasados[11]. Esto era algo sabido por todos durante el siglo XlX; pero para llegar a conocerlo hoy hay que leer los debates y conocer a los dem\u00e1s autores y te\u00f3ricos revolucionarios. Del mismo Berstein, hoy d\u00eda, si se lo menciona, solo se sabe decir que era un \u00abrevisionista\u00bb. No un enemigo declarado de la democracia como movimiento o \u00abdemocracia primitiva\u00bb.<\/p>\n<p>Rosenberg escribe, sobre Marx y Engels, en relaci\u00f3n con Louis Blanc: \u00abMarx y Engels fueron los primeros dem\u00f3cratas totalmente liberados de las ilusiones y de la afici\u00f3n por experimentos infundados\u00bb.[12]<\/p>\n<p>En parte, el deseo de Berstein tuvo \u00e9xito y se cumpli\u00f3. No porque se critique hoy d\u00eda a nuestros cl\u00e1sicos como miembros del movimiento de la democracia. Pero s\u00ed porque existe un desconocimiento absoluto sobre este hecho mismo, fundamental para entenderlos. Hoy, a lo sumo, se piensa en Marx y en Engels como en grandes te\u00f3ricos, cient\u00edficos sociales, cr\u00edticos de le econom\u00eda, intelectuales merecedores de que su obra sea tenida en cuenta en la Academia por haber sido los primeros en dar una explicaci\u00f3n de conjunto sobre el constante desequilibrio de la econom\u00eda capitalista, etc. Los debates centrales que se les atribuyen son sobre la \u00abForma valor\u00bb, la teor\u00eda de la Crisis\u2026 etc, y no se los tiene en cuenta por lo que ellos fueron y quisieron ser.<\/p>\n<p>Rosenberg, en evidente pol\u00e9mica con la cr\u00edtica de Eduard Berstein, alaba precisamente a Marx y Engels, por esa misma causa, por pertenecer a la tradici\u00f3n de la democracia; donde Berstein ve un mal, Rosenberg ve lo positivo, lo valioso del legado recogido por los dos cl\u00e1sicos; pero ambos, Berstein y Rosenberg, coinciden en el hecho.<\/p>\n<p>La democracia, el movimiento establemente organizado, compuesto por las clases explotadas, comete errores, y actos inmorales pol\u00edticamente. Rosenberg no duda en se\u00f1alarlos con claridad, pero sin delectaci\u00f3n. Esta idea, que se encuentra tambi\u00e9n tratada en otras obras de Rosenberg, revela la radicalidad de su concepci\u00f3n de la historicidad humana. No hay nunca un estadio humano que sea irreversible. Todo depende de nosotros, los propios seres humanos; esa es la contrapartida de la libertad ontol\u00f3gica que poseemos.<\/p>\n<p>La derrota de la revoluci\u00f3n de 1848, nos explica Rosenberg, se debe a que el movimiento obrero, que era, en ese periodo, el espinazo del movimiento social y cultural organizado de la democracia, una vez se constituye la Segunda rep\u00fablica, acepta la propuesta que la burgues\u00eda le hace. No subir\u00e1n los salarios, pero, en contrapartida, los impuestos que paguen el mantenimiento del nuevo r\u00e9gimen republicano caer\u00e1n sobre el campesinado. Esto produjo de inmediato la desmovilizaci\u00f3n del campesinado, que constitu\u00eda la mayor\u00eda de la sociedad, y el aislamiento del movimiento obrero organizado. El posterior hero\u00edsmo de los obreros en las barricadas, en julio del 48, no compensa, ni pal\u00eda la gravedad del suceso. Se produjo la derrota.<\/p>\n<p>En esas fechas el proyecto burgu\u00e9s, liberal, estaba deslegitimado, hab\u00eda hecho crisis y se hab\u00eda hundido en febrero de 1848. El proyecto de la democracia social. hab\u00eda sido liquidado definitivamente en julio de 1848. En esta situaci\u00f3n de ausencia de proyectos pol\u00edticos de masas, capaces de organizar una alternativa de sociedad, se daban las condiciones para que se instaurase un nuevo r\u00e9gimen personalista, el Bonapartismo.<\/p>\n<p>Rosenberg ha reflexionado mucho y en diversas ocasiones, a partir de <em>El 18 brumario de Luis Napole\u00f3n Bonaparte<\/em>, obra escrita por Marx, sobre las condiciones de posibilidad que generan estos reg\u00edmenes. Por ejemplo, en su obra sobre la rep\u00fablica de Roma explica el advenimiento del Imperio como consecuencia de la sucesiva derrota de los proyectos pol\u00edticos posibles elaborados por las distintas clases sociales. En tal situaci\u00f3n de caos, y de atomizaci\u00f3n, se da la oportunidad para que individuos demag\u00f3gicos e inteligentes, que sepan entender las necesidades materiales de la gente y el vac\u00edo de poder existente, se hagan con el poder[13]. Y Rosenberg repasa ese periodo de la historia de Francia.<\/p>\n<p>La fecha final de la historia estudiada en esta segunda parte de su obra es 1895, a\u00f1o de la muerte de Engels. Pero Rosenberg se\u00f1ala que, tras 1871, la democracia se debilita como consecuencia del gran poder hegem\u00f3nico adquirido por el capital y la consiguiente nueva derrota del movimiento democr\u00e1tico, la de la AIT. La interpretaci\u00f3n del significado, y de la intenci\u00f3n, que posee el texto de Marx <em>Guerra civil en Francia<\/em> mediante el que hace el elogio p\u00f3stumo de la insurrecci\u00f3n de la Comuna de Paris, es otra nueva, valiosa, aportaci\u00f3n de Rosenberg.<\/p>\n<p>Tras 1871, se produce una inflexi\u00f3n y p\u00e9rdida de influencia de la tradici\u00f3n praxeol\u00f3gica en la sociedad. Rosenberg coincide, tambi\u00e9n en esto, con el an\u00e1lisis elaborado por Antonio Gramsci, quien considera que la Revoluci\u00f3n Francesa, iniciada en 1789, se concluye en 1871.<\/p>\n<p>La tercera parte de la obra trata sobre la democracia desde 1895 hasta la actualidad de 1939.<\/p>\n<p>En esta parte Rosenberg elabora un an\u00e1lisis del bolchevismo en sus inicios, que era parte del \u00abmovimiento democr\u00e1tico masivo del pueblo ruso\u00bb[14]<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose a Lenin , escribe Rosenberg: \u00abPor primera vez desde la muerte de Marx y Engels, aparec\u00eda un hombre que, estudiando las obras de los maestros, y observando simult\u00e1neamente y con ojo cr\u00edtico las condiciones de su propio pa\u00eds, reviv\u00eda la democracia revolucionaria, al estilo de 1848. Lenin fue el primer socialdem\u00f3crata que comprendi\u00f3 el aislamiento profesional del movimiento obrero y lo combati\u00f3 como el obst\u00e1culo principal para la revoluci\u00f3n (&#8230;) El estado sovi\u00e9tico tal y como lo concibi\u00f3 Lenin y como pareci\u00f3 surgir de la pr\u00e1ctica de la Revoluci\u00f3n rusa, represent\u00f3 en realidad un renacimiento del tipo comunal de democracia\u00bb[15]. Y: \u00abLenin present\u00f3 una formulaci\u00f3n cl\u00e1sica de la <strong>democracia social<\/strong> en su teor\u00eda de una dictadura democr\u00e1tica de los trabajadores y campesinos\u00bb.[16]<\/p>\n<p>Pero, al t\u00e9rmino de la guerra, el capitalismo imperialista centr\u00f3 sus esfuerzos y recursos en eliminar el nuevo poder de la democracia de masas que se organizaba en Europa, y que hab\u00eda prendido particularmente en Rusia. \u00abLa lucha entre el imperialismo internacional y la democracia social renovada proveniente de Mosc\u00fa dur\u00f3 aproximadamente hasta 1923. El resultado fue el fracaso total de la democracia en todos los frentes, ante todo en la misma Rusia\u00bb.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n se hizo desesperada para la democracia rusa, en cuanto termin\u00f3 la guerra, desde el mismo a\u00f1o 1918 La guerra civil \u2013no mencionada en su resumen, por Rosenberg\u2013 con una intervenci\u00f3n enorme de tropas extranjeras fue la puntilla. As\u00ed \u00abHacia 1921, Lenin se dio cuenta de que ya no quedaba ninguna esperanza de que la revoluci\u00f3n obrera triunfara en ning\u00fan pa\u00eds fuera de Rusia en el futuro pr\u00f3ximo (&#8230;) El autogobierno de las masas trabajadoras fue reemplazado por una dictadura centralizada del partido bolchevique\u00bb.[17]<\/p>\n<p>Parte de esa reacci\u00f3n imperialista es el fascismo, sobre el que Rosenberg incluye, a continuaci\u00f3n de lo anterior, un an\u00e1lisis.<\/p>\n<p>El libro termina con un repaso de las fuerzas democr\u00e1ticas existentes en la actualidad, y con un \u00faltimo cap\u00edtulo en el que Rosenberg sintetiza o resume las caracter\u00edsticas de la democracia, su car\u00e1cter de tradici\u00f3n praxeol\u00f3gica: \u00abHist\u00f3ricamente, la democracia no existe como una cosa en s\u00ed misma, como abstracci\u00f3n formal. Al contrario, la democracia es siempre un movimiento pol\u00edtico concreto, impulsado por fuerzas sociales y clases especificas que lucha por objetivos particulares. Un Estado democr\u00e1tico es por tanto un Estado en el que impera el movimiento democr\u00e1tico\u00bb.[18]<\/p>\n<p>El libro de Rosenberg, como el resto de su obra, est\u00e1 repleto de ideas seminales, originales, buen fundamentadas, fruto de su reflexi\u00f3n intelectual sobre la experiencia producida por su participaci\u00f3n en las luchas de un periodo revolucionario. La mayor\u00eda de sus ideas novedosas, explicadas sutilmente mediante las \u00abpar\u00e1bolas\u00bb de casos y procesos hist\u00f3ricos que el lector debe interpretar pol\u00edticamente, queda fuera de esta recensi\u00f3n de la obra que elaboramos con motivo de su nueva edici\u00f3n. Pero consideramos que, con lo resumido, queda cumplida la finalidad de presentar la obra.<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] G.E.M. de Ste. Croix, <em>La lucha de clases en el mundo griego antiguo<\/em>, Ed Cr\u00edtica, Barcelona, 1988.<\/p>\n<p>[2] La traducci\u00f3n de <em>Historia de la rep\u00fablica de Roma<\/em>, al espa\u00f1ol fue hecha por Margarita Nelken, y publicada en Madrid, en 1926, por Ed Revista de Occidente. Un hito aislado, comparable \u2013al decir de Marx\u2013 al pasmo y desconcierto producido por un trueno en un d\u00eda despejado.<\/p>\n<p>[3] La escuela helen\u00edstica germ\u00e1nica, a la estela de Eduard Meyer, se caracteriza, entre otros rasgos, por considerar que, en las <em>polis<\/em> de la antigua Grecia, la esclavitud era un factor marginal. Y que, por ello, pudo darse la existencia hist\u00f3rica de reg\u00edmenes res publicanos, que en bastantes casos dieron paso a democracias. No sugiere otra cosa Arist\u00f3teles en su <em>Pol\u00edtica<\/em>, obra en la que nos explica que el buey es el esclavo del pobre.<br \/>\n[4] Ambas citas, en Karl Marx, <em>Cr\u00edtica al Programa de Gotha<\/em>, cap\u00edtulo 3. Ricardo Aguilera editor, Madrid, 1971 Texto de Marx, respecto del cual, Engels, en carta a Bebel de 1875, que suele ser incluida junto al mismo, recomendaba que se sustituyese la palabra \u00abestado\u00bb por la palabra \u00ab<em>Gemeinwesen<\/em>\u00bb, comunidad, o comuna; <em>Societas civilis<\/em> o <em>res publica<\/em>, sociedad civil, en la tradici\u00f3n de pensamiento. El texto en alem\u00e1n, con el que hemos cotejado est\u00e1 en <a href=\"https:\/\/marxwirklichstudieren.files.wordpress.com\/2012\/11\/kritik-gothaer-programm-kommentiert.pdf\">https:\/\/marxwirklichstudieren.files.wordpress.com\/2012\/11\/kritik-gothaer-programm-kommentiert.pdf<\/a><\/p>\n<p>[5] Karl Marx, Friedrich Engels, <em>Manifiesto del Partido Comunista<\/em>, Ed Progreso, Mosc\u00fa, 1972. Cap\u00edtulo 2. El texto en alem\u00e1n, con el que realizamos el cotejo, procede de la edici\u00f3n del <em>Manifiesto<\/em>, biling\u00fce, publicada por ed. Cr\u00edtica, Barcelona, 1998 con pr\u00f3logo de Erick Hobsbawm.<br \/>\n[6] Albert Mathiez, <em>El bolchevismo y el jacobinismo<\/em> (1920).<br \/>\n[7] En la tradici\u00f3n <em>res publicana<\/em> a la que pertenece Robespierre, la de Arist\u00f3teles, una <em>res<\/em> <em>publica<\/em> puede ser monarqu\u00eda, aristocracia y democracia.<br \/>\n[8] Sin lugar a dudas, los an\u00e1lisis sobre la situaci\u00f3n econ\u00f3mica durante la Revoluci\u00f3n Francesa proceden de la soberbia obra de Albert Mathiez, entre otros escritos del mismo, <em>La vie Ch\u00e8re et le mouvement social sous la Terreur<\/em>, Ed Payot, Par\u00eds , 1927, y su espl\u00e9ndida s\u00edntesis sobre la revoluci\u00f3n, traducida al castellano, y editada en tres vol\u00famenes, <em>La Revoluci\u00f3n Francesa<\/em>, Ed Labor, Barcelona, 1935. Hay una segunda edici\u00f3n de Ed. Labor, publicada en 1949.<br \/>\n[9] Karl Marx y Friedrich Engels, Inicio del Apartado 3 del cap\u00edtulo tres de <em>El Manifiesto del partido comunista<\/em>. Cotejo del alem\u00e1n a partir de la edici\u00f3n biling\u00fce de Ed. Cr\u00edtica, citada.<br \/>\n[10] Estas ideas eran de sentido com\u00fan antes de la Revoluci\u00f3n Rusa y la creaci\u00f3n delos partidos comunistas Komintern. El lector podr\u00e1 corroborarlas fehacientemente en: William H. Sewel, <em>Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia, El lenguaje del movimiento obrero desde el Antiguo r\u00e9gimen hasta 1848<\/em>, Ed Taurus, Madrid, 1992 (0riginal, 1980). Alain Maillard <em>La Communaut\u00e9 des \u00e9gaux. Le communisme n\u00e9o- babouviste dans la France des ann\u00e9ss 1840<\/em>. Ed. Kim\u00e9, Paris, 1999. Jacques Grandjonc, <em>Communisme\/kommunismus\/Communism, Origine et d\u00e9veloppement de la terminologie communautaire pr\u00e9marxiste, des utopies a\u00fax n\u00e9o- babouvistes<\/em>. Actualmente en Edtions De la Grange Bateli\u00e8re, 2021. Anteriormente en Editions des Equateurs, 2013. Primera edici\u00f3n en Karl Marx Haus, Trier, 1988.<br \/>\n[11] Eduard Berstein, <em>Las premisas del socialismo y las tareas de la socialdemocracia. Problemas del socialismo. El revisionismo en la socialdemocracia<\/em>. Ed Siglo XXI, M\u00e9xico, 1982.<\/p>\n<p>[12] Arthur Rosenberg, <em>Democracia y socialismo<\/em>, Op. Cit. p\u00e1g. 87<br \/>\n[13] El gran admirador de Rosenberg, Luciano Canfora, inspir\u00e1ndose en \u00e9l, y en el mismo sentido, escribe un deslumbrante libro: <em>Julio C\u00e9sar, un dictador democr\u00e1tico<\/em>, Ed Ariel, Barcelona, 2000.<br \/>\n[14] Arthur Rosenberg, <em>Democracia y socialismo<\/em>, p\u00e1g. 309.<br \/>\n[15] Arthur Rosenberg, Op. Cit. pp 310, 316.<br \/>\n[16] Arthur Rosenberg, op. Cit. p\u00e1g. 335.<br \/>\n[17] Arthur Rosenberg, op. Cit. pp. 317 y 318.<br \/>\n[18] Arthur Rosenberg, op. Cit. p\u00e1g. 335<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Editorial El Viejo Topo, con la colaboraci\u00f3n de Espai Marx, acaba de publicar en castellano la primera edici\u00f3n espa\u00f1ola de<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12149,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1549,825,17,23,1553],"tags":[],"class_list":["post-12147","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-elsarbres","category-historia","category-revolucion-francesa","category-socialismo"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12147","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12147"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12147\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12149"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12147"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12147"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12147"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}