{"id":1223,"date":"2009-09-23T00:00:00","date_gmt":"2009-09-23T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1223"},"modified":"2020-02-23T12:20:41","modified_gmt":"2020-02-23T11:20:41","slug":"a-un-ano-de-lehman-brothers-o-la-estupefaccion-del-jurista-ante-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1223","title":{"rendered":"A un a\u00f1o de Lehman Brothers (o la estupefacci\u00f3n del jurista ante la crisis)"},"content":{"rendered":"<p>Mi pasi\u00f3n por el Derecho no me ha hecho olvidar mi formaci\u00f3n e ideolog\u00eda marxistas. Aunque a veces lo omita en la abstracci\u00f3n del an\u00e1lisis, nunca dejo de recordar que en el fondo el Derecho no es m\u00e1s que una superestructura de los grupos dominantes en el marco de la lucha de clases y que, por tanto, se acaba sometiendo a los intereses de do\u00f1a Econom\u00eda. Algo que algunos \u201cmodernos\u201d consideraban viejos axiomas caducos y que la actual crisis \u2013en el caldo de cultivo previo del neoliberalismo sin l\u00edmites- se est\u00e1 encargando de verificar con toda su crudeza.<\/p>\n<p>Ocurre, sin embargo, que el jurista, en su introspecci\u00f3n, tiende a dise\u00f1ar su propia teor\u00eda del Derecho (personal e intransferible) y a ordenar el mundo conforme a dicha teor\u00eda. Por eso el jurista de verdad \u2013no el titulado en Derecho que se dedica a otras cosas, como la pol\u00edtica en sentido amplio- vive en un mundo ficticio. Un mundo perfecto. Pero un mundo irreal que nada \u2013o muy poco- tiene que ver con la realidad que le envuelve. Ll\u00e1menle si quieren \u201cparanoia del jurista\u201d. O, si se prefiere, el conflicto personal de la \u00e9tica en clave kantiana, la diferencia entre el ser y el deber ser.<\/p>\n<p>El maestro Norberto Bobbio hace tiempo me dio (o, mejor dicho, me di a mi mismo a trav\u00e9s de su lectura) una receta milagrosa para superar mis crisis kantianas: \u201cPara quien quiera eliminar los conflictos sociales (y no solamente resolverlos de una manera menos desastrosa que la de la guerra), el ideal de paz jur\u00eddica o del orden no es suficiente: tendr\u00e1 que actuar sobre los motivos de los conflictos sociales sustituyendo por un orden justo el presente orden injusto. La ant\u00edtesis no ser\u00e1 ya la de paz-guerra, en la que se detienen los partidarios del Derecho como orden, sino la de, pongamos por caso, igualdad-desigualdad, de la que parten los partidarios del Derecho como justicia\u201d. Bueno: esas sabias palabras (contenidas en su libro Contribuci\u00f3n a la teor\u00eda del Derecho) me ayudan en momentos de ataques agudos, pero dif\u00edcilmente me restablecen la salud mental. Sin \u00e1nimo de comparaci\u00f3n entre su autor y un servidor \u2013mi egolatr\u00eda no llega a tanto-, es evidente que el docto torin\u00e9s era un pensador del Derecho y yo, un simple juez. El pod\u00eda elevarse por encima de leyes, reglamentos y jurisprudencia y observar m\u00e1s all\u00e1; yo aplico, como poder del Estado, leyes, reglamentos y jurisprudencia. \u00c9l hac\u00eda la teor\u00eda abstracta del ma\u00f1ana (de su ma\u00f1ana), yo la pr\u00e1ctica del conflicto real del hoy.<\/p>\n<p>Si, adem\u00e1s, uno es marxista (lo que ya no es predicable en sentido estricto de Bobbio), es ya inevitable convertirse en una especie de esquizofr\u00e9nico: mi mundo igualitariamente perfecto (mi deber ser) es sabedor que, en el fondo \u2013en el ser-, mi sustento y mi saber pasan por la aplicaci\u00f3n de l\u00f3gicas e instrumentos de represi\u00f3n sobre los d\u00e9biles y de salvaguardas de los poderosos, por la violencia de la clase dominante sobre la dominada. Pero, con todo, la ense\u00f1anza bobbiana me es \u00fatil, en tanto que me lleva a una noci\u00f3n instrumental o finalista del Derecho (como herramienta para conseguir la Justicia con may\u00fasculas o el orden justo) y me aparta de un concepto abstracto y acausal en el ejercicio de mi disciplina. Sin embargo, no evita que mi \u201cyo\u201d marxista y mi \u201cyo\u201d jurista est\u00e9n permanentemente a la gre\u00f1a.<\/p>\n<p>Sin duda que el Derecho del Trabajo es un buen refugio para los enfermos mentales como un servidor. O, si se prefiere, una buena excusa para mi mala consciencia roja. Aunque el iuslaboralismo no se escapa del paradigma marxista sobre el Derecho, es probablemente la \u00fanica disciplina jur\u00eddica en la que se plasma con toda su crudeza la lucha de clases, de tal manera que la realidad de la regulaci\u00f3n del mercado de trabajo es fruto de las relaciones de fuerzas de ese colosal combate. Matiza mi alter ego marxista: de unas relaciones de fuerza asim\u00e9tricas en las que el Estado \u2013tambi\u00e9n desde su vertiente represiva- no es neutro. No se me escapa que es un juego tramposo, en el que el \u00e1rbitro no es imparcial y en el que las reglas de juego obedecen a los intereses de una de las partes (el empleador), quien, adem\u00e1s tiene competencias para ir cambiando a su antojo dichas reglas. Sin embargo, no siempre pierde la otra parte: algunas veces el jugador d\u00e9bil avanza posiciones. Siempre y cuando tenga contundencia y claridad en su jugada y sepa cu\u00e1l es su siguiente movimiento. As\u00ed, pues, cuando m\u00e1s fuertes son los trabajadores, m\u00e1s garant\u00edas conquistan. Y viceversa.<\/p>\n<p>Esa partida con reglas cambiantes lleva practic\u00e1ndose m\u00e1s o menos civilizadamente, hace un siglo. Sin duda que el enfrentamiento entre capital y trabajo es muy anterior. Ocurre, sin embargo, que en esa primera etapa el conflicto se dirim\u00eda a mamporros, sin normas, sin juridificaci\u00f3n (m\u00e1s all\u00e1 de la directa aplicaci\u00f3n represiva del c\u00f3digo penal sobre el jugador d\u00e9bil cuando golpeaba m\u00e1s duro) Y las reglas de esa partida secular y formalmente pac\u00edfica constituyen mi disciplina.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s, hace tiempo que vengo sustentando que el Derecho del Trabajo es la disciplina m\u00e1s democr\u00e1tica. Democr\u00e1tica en el sentido integral, en tanto que se trata de la \u00fanica vertiente del Derecho en la que la libertad contractual se ve limitada para una de las partes, en funci\u00f3n de la concurrencia de elementos igualitarios. A lo que cabe a\u00f1adir que a\u00fan corre por nuestras venas la \u201cvieja\u201d \u2013por olvidada- utop\u00eda robespierriana de la fraternidad, como lo demuestra nuestra otra gran instituci\u00f3n, la Seguridad Social. Por eso estoy tambi\u00e9n convencido que el iuslaboralismo es \u201cel derecho de la izquierda\u201d.<\/p>\n<p>Todo ello me ayuda a sobreponerme a las crisis que causan mis enfermedades mentales de origen profesional derivadas de mi ideolog\u00eda: \u201cen definitiva \u2013dice mi yo marxista- soy una especie de infiltrado que pr\u00e1ctica el entrismo\u201d. Con mis limitados saberes y mi pr\u00e1ctica profesional, a\u00fan aplicando normas impuestas por una clase (por un jugador que no deseo que gane), intento \u2013en t\u00e9rminos generales, no por supuesto \u201cad causam\u201d pues, en definitiva, soy juez- que la partida se decante por el m\u00e1s d\u00e9bil. Y, adem\u00e1s, matiza mi yo jurista, estoy coadyuvando, aunque sea con una m\u00ednima aportaci\u00f3n, al progreso de un concepto de democracia integral, en los viejos t\u00e9rminos de Plat\u00f3n y Arist\u00f3teles, depurados y desarrollados por el humanismo renacentista, la Ilustraci\u00f3n, las revoluciones burguesas y la lucha del movimiento obrero. Una democracia integral como fin \u00faltimo que, en sus tiempos, se llamaba socialismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Esas excusas, sin embargo, no amagan que cada vez deba consumir m\u00e1s dosis de bicarbonato: mis distintas personalidades se enfrentan todos los d\u00edas a una realidad que cada vez les es m\u00e1s hostil. Y ello desde hace ya un mont\u00f3n de a\u00f1os (m\u00e1s o menos, los \u00faltimos veinticinco, desde el avance de lo que se conoce como neo-liberalismo) La abstracci\u00f3n de los valores del derecho en clave democr\u00e1tica choca cada d\u00eda m\u00e1s con una realidad \u2013impuesta por la clase dominante- que niega aspectos sustantivos como la igualdad y la fraternidad. Y todo ello significa que cada vez m\u00e1s el Derecho se vaya convirtiendo en una especie de amanuense de do\u00f1a Econom\u00eda. Es cierto \u2013as\u00ed empezaba mis reflexiones- que mi disciplina est\u00e1 sometida a esta \u00faltima por definici\u00f3n marxista. Sin embargo, uno es hijo de su tiempo. Y ver\u00e1n, yo viv\u00ed mi etapa formativa inicial (como jurista y como marxista) en un momento en el que el jugador m\u00e1s d\u00e9bil era menos d\u00e9bil. En la que la correlaci\u00f3n de fuerzas era otra. En la que el \u201cpeligro rojo\u201d hab\u00eda obligado al tah\u00far ventajista a firmar unas determinadas reglas de juego menos ominosas y m\u00e1s igualitarias. O, desde la visi\u00f3n como jurista, un tiempo en que la noci\u00f3n de democracia integral y de Estado social y democr\u00e1tico de Derecho basado en la ciudadan\u00eda social era un lugar com\u00fan de la ciudadan\u00eda, conform\u00e1ndose como un modelo tendencial.<\/p>\n<p>Pero hace ya muchas \u2013much\u00edsimas- lunas que con el llamado neoliberalismo esos buenos tiempos han pasado. Mientras el capital va ganando competencias al trabajo y se incrementa la distribuci\u00f3n negativa de rentas, la democracia se equipara y se constri\u00f1e a la libertad, obvi\u00e1ndose que es mucho m\u00e1s que eso. At\u00f3nito he asistido a conversaciones con j\u00f3venes altermundistas que niegan la democracia como sistema, equipar\u00e1ndola con los actuales modelos liberales y cayendo ingenuamente en la trapa del discurso hegem\u00f3nico, al que se oponen. En mi mundo perfecto de jurista, la democracia es un desider\u00e1tum, consistente en una sociedad conformada por una ciudadan\u00eda libre, pero tambi\u00e9n igual y solidaria (o fraternal o que tiene reconocido el derecho a la felicidad de los padres constituyentes norteamericanos) de tal manera que cada persona puede desarrollar todos sus potenciales humanos. Y, por supuesto, que ese desider\u00e1tum coincide, tambi\u00e9n, con el de mi \u201calter ego\u201d marxista. Al fin y al cabo, la diferencia hist\u00f3rica sustancial entre la derecha liberal (no estoy hablando ahora, por supuesto, de la derecha neo-cons, absolutista, meapilas y palurda, aunque en la mayor parte de pa\u00edses ambas hayan coincidido en una \u00fanica organizaci\u00f3n, cada vez m\u00e1s peligrosamente dominada por esta \u00faltima) y las diversas izquierdas es que aqu\u00e9lla equipara democracia con libertad individual, mientras que \u00e9stas hablan de democracia integral y colectiva (aunque es cierto que, m\u00e1s all\u00e1 de concretas estrategias, un sector ha negando la libertad en etapas m\u00e1s o menos largas de transici\u00f3n al socialismo y el otro, ha situado el fin de democracia absoluta en el ba\u00fal de los recuerdos, enfrascado en la simple gesti\u00f3n del d\u00eda a d\u00eda\u2026).<\/p>\n<p>Uno \u2013con la doble esquizofrenia a cuestas- sigue so\u00f1ando con su mundo perfecto. Y no como simple utop\u00eda ideol\u00f3gica \u2013que tambi\u00e9n-, sino por la necesidad de dar orden y sentido a mi condici\u00f3n de jurista. Sin embargo, el pensamiento y la pr\u00e1ctica neoliberal quiere limitar mi disciplina al estricto marco de la gesti\u00f3n de la mano de obra en la empresa, de tal manera que nos acabemos convirtiendo en una especie de mamporreros de la productividad y la competitividad. Y \u00e9se es un futuro que aborrezco.<\/p>\n<p>Pero ocurre \u2013como se\u00f1ala en forma repetitiva el maestro ROMAGNOLI, constatando una evidencia aunque predicando en el desierto- que el derecho es algo m\u00e1s que ese modelo \u201csin memoria\u201d que se nos pretende imponer. Quiz\u00e1s no est\u00e1 de m\u00e1s recodar que la econom\u00eda, como supuesta \u201cciencia\u201d, cuenta con apenas dos siglos de vida, mientras que el derecho se remonta, al menos tal y como hoy lo conocemos en su acepci\u00f3n contractual, a la antigua Roma. En efecto, el derecho (sin que toque ahora abordar el interminable debate sobre si es una ciencia) no es nada m\u00e1s que la aplicaci\u00f3n del simple sentido com\u00fan la conflicto individual y colectivo a efectos de composici\u00f3n. Es decir, la proposici\u00f3n que se asemeja m\u00e1s prudente y ponderada para la mayor\u00eda de ciudadanos, en funci\u00f3n de las reglas de la inteligencia humana y de la experiencia que se deriva del acerbo hist\u00f3rico como especie. Uno puede creer que hoy la \u201cley del Tali\u00f3n\u201d es una barbaridad \u2013y sin duda lo es en los pa\u00edses occidentales-, pero ocurre que en su momento, fue una l\u00f3gica distributiva evidente: si te sacan un ojo, t\u00fa s\u00f3lo puedes castigar al causante con id\u00e9ntico da\u00f1o, no tienes porqu\u00e9 matarlo. Y contra lo que se acostumbra a creer la reminiscencia de la medida no est\u00e1 s\u00f3lo en el Lev\u00edtico, ya consta en el anterior C\u00f3digo de Hammurabi. Y luego, la sabia Roma empez\u00f3 a patrimonializar el da\u00f1o, evitando que los ciudadanos se fueran vaciando las \u00f3rbitas los ojos los unos a los otros (y tambi\u00e9n lo hizo mucho siglos antes de que el gran Mahatma afirmara aquello de \u201cojo por ojo y el mundo acabar\u00e1 ciego\u201d).<\/p>\n<p>Yo, como juez de lo social, no soy un simple \u201ccorre ve y dile\u201d de la econom\u00eda. En mi pluma \u2013virtual- y en mis razonamientos discurre la l\u00f3gica del derecho romano, los valores del humanismo, la Ilustraci\u00f3n y de los movimientos emancipatorios de la \u201cpovert\u00e0 laboriosa\u201d (y no hablo en primera persona, sino como iuslaboralista an\u00f3nimo, como ocurre con cualquier otro jurista). Cuando me enfrento a un conflicto, para solucionarlo, no me invento nada, lo hago a partir de los previos razonamientos de mir\u00edadas de juristas que han demostrado que determinadas reglas y formas de pensar son indudablemente efectivas para la paz social. Nosotros los juristas no hablamos de dineros. Nosotros hablamos de derechos y de civilidad.<\/p>\n<p>Sin embargo, mi disciplina jur\u00eddica y sus valores democr\u00e1ticos integrales se ven p\u00fablicamente negados en m\u00faltiples foros y por pensadores bien pagados: se nos dice que somos antiguos, que con nuestras absurdas tutelas estamos disgregando al colectivo asalariado, que somos una r\u00e9mora para la competitividad, que no hacemos m\u00e1s que regular intervencionismos, que nuestro modelo de Seguridad Social se ha privatizar porque es insostenible y adocena a los beneficiarios incapacit\u00e1ndoles para los retos de la sociedad del riesgo\u2026 Llevamos mucho a\u00f1os oyendo esas cantinelas, que a fuerza de ser constante y masivamente repetidas \u2013ya se sabe, la teor\u00eda de Goebbels- acaban convirti\u00e9ndose en verdades rebeladas, que se metabolizan incluso por una buena parte de las personas asalariadas. Y no s\u00f3lo eso: cada d\u00eda me veo presionado por la Ley \u2013y tambi\u00e9n en determinados casos, por la interpretaci\u00f3n de la misma por el Tribunal Supremo- para que aplique conceptos que no entiendo \u2013porque son ajenos al derecho- y otros que no comparto por simple l\u00f3gica democr\u00e1tica integral. As\u00ed, entre los muchos ejemplos que podr\u00eda poner aqu\u00ed, debo decidir si una determinada modificaci\u00f3n de las condiciones de trabajo o un despido objetivo por causas no directamente econ\u00f3micas es eficaz para \u201cmejorar la situaci\u00f3n de la empresa a trav\u00e9s de una m\u00e1s adecuada organizaci\u00f3n de sus recursos, que favorezca su posici\u00f3n de competitiva en el mercado o una mejor respuesta a las exigencias de la demanda\u201d (arts. 44 y 52 ET), lo que ciertamente me aboca a pensar en una l\u00f3gica que no es la del derecho. O debo tragar sapos y culebras no declarando, como me pide mi alter ego jurista, nulo un despido que no tiene causa justificativa o el de un trabajador de baja por enfermedad porque \u00e9sa es la jurisprudencia.<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde mi alma de jurista se colapsa. Mientras mi alma marxista la rega\u00f1a (\u201c\u00bflo ves?, si te lo vengo diciendo toda la vida\u201d), aquella otra no entiende porqu\u00e9 elementos como la productividad o la competitividad deben prevalecer sobre los valores iuslaboralistas. Repito lo antes dicho: los juristas no hablamos de dineros, sino de derechos.<\/p>\n<p>Creo que no es anecd\u00f3tico que uno de los m\u00faltiples dogmas neoliberales pase por la afirmaci\u00f3n (respecto a la pol\u00edtica o a la Administraci\u00f3n p\u00fablica) de que \u201chay demasiados juristas\u201d \u2013lo que no pasa de ser una conclusi\u00f3n accesoria de otros dogmas principales, como la necesidad de desregular las relaciones contractuales o la exigencia de menores intervencionismos del Estado-. Y ese dogma ha comportado que buena parte de las reformas de las leyes laborales de este pa\u00eds \u2013como en tantos otros- se hayan basado no tanto en las inquietudes de los iuslaboralistas, sino en deducciones y an\u00e1lisis economicistas (generalmente, err\u00f3neos). En 1984 a alguien se le ocurri\u00f3 \u2013pongo la mano en el fuego que tras asistir a no s\u00e9 que foro de economistas- que la temporalidad creaba empleo: las consecuencias de ese monstruoso experimento con gaseosa a\u00fan las estamos pagando. Diez a\u00f1os despu\u00e9s, se trataba de flexibilizar el contenido de la prestaci\u00f3n laboral y para ello se impuso con mano de hierro \u2013y contra la posici\u00f3n de los sindicatos- una reforma laboral que simplificaba y abarataba la salida y dotaba a los empleadores de mayores competencias para novar y modificar las condiciones de la prestaci\u00f3n laboral, desde una perspectiva ajena al sinalagma contractual laboral, lo que determin\u00f3 una evidente descompensaci\u00f3n de fuerza entre empresarios y trabajadores y que la necesaria regulaci\u00f3n de la flexibilidad como nuevo modelo productivo derivara en precarizaci\u00f3n. Y qu\u00e9 decir de las reformas de este milenio (que esta vez tienen el sustento de la l\u00f3gica comunitaria tras el llamado Proceso de Lisboa, que nada tiene que ver con el tratado de la misma localidad), basadas en el apriorismo de \u201cla-prestaci\u00f3n-de-desempleo-afecta-negativamente-a-la-ocupaci\u00f3n\u201d \u2013cuya m\u00e1xima expresi\u00f3n es ese absurdo, ominoso y formalista \u201ccompromiso de empleo\u201d recogido en la Ley General de la Seguridad Social- y el dogma \u201cdespedir-es-muy-caro-y-tambi\u00e9n-afecta-al-empleo\u201d, a\u00fan vigente y que, de momento, ha comportado la supresi\u00f3n pr\u00e1ctica de los salarios de tramitaci\u00f3n y la rebaja de indemnizaciones en determinados supuestos de despidos para concretos contratos. Tampoco ninguna de esas medidas ha servido para crear empleo de calidad \u2013todo lo contrario-. Y no podemos olvidar a la pobre Seguridad Social, con regulaciones pr\u00e1cticamente anuales siempre a la baja porque \u201cest\u00e1-econ\u00f3mica-y-actuarialmente-demostrado-que-el-modelo-actual-es-insostenible\u201d, seg\u00fan serios estudios, generalmente financiados desinteresadamente por entidades financieras, que anuncian el colapso del sistema para fechas concretas que luego \u2013al devenir esas datas, cual Testigos de Jehov\u00e1 anunciado el fin del mundo- son postergadas. No deja de llamar la atenci\u00f3n que esos estudios \u2013que aparecen cada tres o cuatro meses- tengan un impacto medi\u00e1tico significativo, mientras que los medias pr\u00e1cticamente nada han dicho de la quiebra o minusvaloraci\u00f3n de un mont\u00f3n de fondos privados de pensiones a ra\u00edz de la actual crisis econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Esta tendencia normativa ha tenido efectos devastadores sobre el Derecho del Trabajo: ha roto la solidaridad de los trabajadores, disgregando el colectivo asalariado (aunque ahora, al parecer, la culpa de esa disgregaci\u00f3n es de la propia disciplina por sus tutelas), ha modificado el estatus quo del poder en el contrato de trabajo, dotando al empresario de mayores competencias y ha limitado la capacidad contractual del sindicato, lo que ha afectado seriamente su legitimaci\u00f3n social como agente constitucional. Y lo que es peor: ninguna de esas medidas ha servido para adaptar el mercado de trabajo a la nueva realidad productiva y de prestaci\u00f3n de servicios, ni para crear empleo de calidad.<\/p>\n<p>Las sucesivas reformas laborales s\u00f3lo han servido \u2013y ruego disculpas por la radicalidad de la afirmaci\u00f3n que, sin duda, matizar\u00eda si no me embargara el ardor expositivo- para vaciar de contenido el modelo de Estado social y democr\u00e1tico de Derecho. Esas mutaciones reguladoras han invertido el mandato constitucional de avanzar hacia la igualdad sustantiva entre los ciudadanos, han situado el derecho a la libre empresa por encima de otros derechos fundamentales m\u00e1s protegidos \u2013como el de libertad sindical o huelga en relaci\u00f3n con los de negociaci\u00f3n colectiva y conflicto colectivo- (y no s\u00f3lo en Espa\u00f1a, tambi\u00e9n en el \u00e1mbito europeo), han vaciado de contenido el derecho al trabajo limit\u00e1ndolo al acceso gen\u00e9rico e indeterminado al empleo, han obviado que la propiedad no es un derecho inmediato al estar condicionada por su uso social y han eliminado el principio de suficiencia de las prestaciones de Seguridad Social. A lo que a\u00f1ado, como juez, que tambi\u00e9n de alguna manera han afectado al derecho a la tutela judicial efectiva, al impedirse o limitarse en la pr\u00e1ctica gran parte de las posibilidades de control judicial de determinadas pr\u00e1cticas empresariales, singularmente en materia de control de causalidad de los despidos.<\/p>\n<p>Esa constante labor de zapa del Estado social y democr\u00e1tico de derecho se ha venido efectuando continuadamente por parte del legislador desde hace dos decenios y medio. Y, seg\u00fan algunos autores como Baylos y P\u00e9rez Rey, tambi\u00e9n la doctrina judicial \u2013especialmente, la Sala de lo Social del TS- ha coadyuvado a ello. Con todo hay algo que me parece m\u00e1s grave: tampoco la negociaci\u00f3n colectiva ha sido capaz de dar respuesta a esos envites en la l\u00ednea de flotaci\u00f3n constitucional. Me atrever\u00eda a afirmar, incluso, que ni tan siquiera ha servido para poner parches. En determinadas materias como el retroceso de la igualdad substantiva por la disgregaci\u00f3n del colectivo de personas trabajadoras, los convenios colectivos y otras pr\u00e1cticas de negociaci\u00f3n se han convertido en uno de los instrumentos m\u00e1s activos para crear desigualdad.<\/p>\n<p>Si esta tendencia se sit\u00faa en perspectiva hist\u00f3rica, la conclusi\u00f3n me parece evidente: al neoliberalismo rampante le \u201csobra\u201d (porque ya no lo precisa, cautivo y desarmado el ej\u00e9rcito rojo) la propia noci\u00f3n de Estado social y democr\u00e1tico de Derecho. \u00bfPara qu\u00e9 debe distribuir poderes, rentas y derechos ante un adversario notoriamente capitidismuido? (Debo advertir al lector que a estas alturas de mis reflexiones, mi alter ego marxista quiere hacer m\u00faltiples precisiones y matizaciones\u2026 sin embargo, como podr\u00e1 comprobarse, estoy ya plenamente pose\u00eddo por mi personalidad de jurista)<\/p>\n<p>Y ese ataque al modelo constitucional sobre el que se erigi\u00f3 el gran pacto social del welfare (que la derecha considera vencido) ha tenido indudables consecuencias sociales, especialmente por lo que hace a la centralidad del trabajo como eje sobre el que se incardina la propia noci\u00f3n de ciudadan\u00eda. El trabajo, en efecto, ha pasado a ser algo \u201csecundario\u201d en nuestra sociedad, de tal manera que parece que el estatus de ciudadano vuelva a centrarse sobre la propiedad (lo que, por tanto, coadyuva a la negaci\u00f3n del Estado social y democr\u00e1tico). Y todo ello aunque no exista hist\u00f3ricamente ning\u00fan modelo de sociedad que no se halla articulado como tal a partir del valor \u201ctrabajo\u201d (en su sentido amplio y no de dependencia capitalista, en matizaci\u00f3n que acepto, por la estridencia con que la formula, de mi personalidad marxista). La tendencia a negar la ciudadan\u00eda social articulada sobre ese valor deriva del famoso \u201ccapitalismo popular\u201d tatcheriano. Lo curioso es c\u00f3mo ese individualismo propietarista se ha acabado implementado en la propia mentalidad de los trabajadores. No es necesario acudir a estudios demosc\u00f3picos, basta \u2013o mejor dicho, bastaba hasta la actual crisis- prestar o\u00eddos a cualquier conversaci\u00f3n de currantes en un bar: muchas versaban sobre Euribor, cr\u00e9ditos a bajo inter\u00e9s, nuevos modelos de veh\u00edculos, inversiones\u2026 La asunci\u00f3n acr\u00edtica del fetichismo de los bienes, como afirma, de nuevo gritando, mi alter ego marxista. Una buena prueba, por otra parte, de c\u00f3mo la clase dominante impone su hegemon\u00eda social e ideol\u00f3gica \u2013en una l\u00f3gica gramsciana en la que suelen coincidir mis dos personalidades-.<\/p>\n<p>Y ello va \u00edntimamente unido desde mi punto de vista al sometimiento del capitalismo productivo al especulativo, de tal manera que el fin de la sociedad parece ser la simple especulaci\u00f3n, en lugar de la creaci\u00f3n de riqueza a trav\u00e9s de las empresas y el trabajo. No me resisto a poner por escrito una an\u00e9cdota que he contado verbalmente en m\u00faltiples ocasiones. Una dependienta de una tienda de electrodom\u00e9sticos comenta con su compa\u00f1era que ella est\u00e1 aqu\u00ed \u201cde momento\u201d, porque el piso y el apartamento de sus padres \u201cvalen una pasta\u201d que, en su d\u00eda \u2013se supone, a la muerte de sus mayores-, le proporcionar\u00e1n suficientes rentas para vivir. Mientras tanto, tres clientes estamos intentando que la susodicha nos atienda \u2013a la postre, con desgana-, una vez deje la ch\u00e1chara con su colega.<\/p>\n<p>No deja de ser llamativo que la llamada cultura del esfuerzo haya pasado a ser una reivindicaci\u00f3n de la derecha. Sin duda que esa reclamaci\u00f3n de clase debe ser traducida como: \u201ctrabajen ustedes m\u00e1s para que haya m\u00e1s productividad y seamos m\u00e1s competitivos\u2026 por tanto, nosotros ganemos m\u00e1s\u201d. Sin embargo, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que el trabajo \u2013es decir, la autoemancipaci\u00f3n personal a trav\u00e9s del mismo- ha formado parte del alma de la izquierda durante muchos a\u00f1os. Alguna reflexi\u00f3n cabr\u00e1 hacer en relaci\u00f3n al nuevo paradigma social postfordista y los valores sociales de las generaciones tecnol\u00f3gicas\u2026<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed toca, que lo valiente no quita lo cort\u00e9s, volver sobre esa cr\u00edtica a la negociaci\u00f3n colectiva y su papel, antes efectuada, para matizarla. Cr\u00edtica que, l\u00f3gicamente, apuntaba sin miramientos al sindicato. Ciertamente no es f\u00e1cil ejercer como organizaci\u00f3n de clase, cuando una buena parte de tus representados no tienen ya consciencia de clase. Quiz\u00e1s no es un disparate afirmar que el neoliberalismo ha sido capaz de engendrar el mayor aparato de alienaci\u00f3n colectiva de las personas asalariadas nunca antes conocido bajo el capitalismo, en unos tiempos y en unas sociedades en los que parad\u00f3jicamente el nivel de cultura general se ha incrementado exponencialmente y en el que la influencia de las religiones es cada vez menor. Y todo ello ante el silencio de la izquierda, incapaz durante todos estos a\u00f1os de crear una cultura alternativa sobre la que construir otra hegemon\u00eda social.<\/p>\n<p>En ese triste panorama he venido ejerciendo como jurista durante un cuarto de siglo. En ese lapso temporal he visto c\u00f3mo la fosa entre mi \u201cdeber ser\u201d y el \u201cser\u201d real se iba ampliando d\u00eda tras d\u00eda, c\u00f3mo el desider\u00e1tum de los valores democr\u00e1ticos se ha ido pervirtiendo (cuando no se negaban esos propios valores democr\u00e1ticos integrales), c\u00f3mo mi disciplina era acusada de ahist\u00f3rica, c\u00f3mo el trabajo dejaba de ser un elemento de centralidad social y c\u00f3mo la consciencia social iba abandonando poco a poco los valores de civilidad colectivos para centrarse en el simple ego\u00edsmo del neodarwinismo social. Y todo ello ante la jocosa y socarrona mirada de mi alma marxista que, cuando estaba de buenas, me consolaba con la c\u00ednica frase: \u201ctranquilo, ya llegar\u00e1 el ciclo de crisis\u201d<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, efectivamente, la crisis lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Sin embargo, con la crisis mi desorientaci\u00f3n se ha incrementado. Efectivamente, el modelo de crecimiento del neoliberalismo se ha estrellado, en lo que parece ser el mayor costalazo que conoce el capitalismo en cuatro generaciones.<br \/>\nAunque los indicios del crack son muy anteriores, medi\u00e1ticamente se ha concretado artificiosamente como fecha de salida de la misma el 15 de septiembre de 2008, con la famosa quiebra de Lehman Brothers (de la misma manera, que la \u201cgran depresi\u00f3n\u201d se concret\u00f3 con el llamado \u201cjueves negro\u201d o la \u201ccrisis del petr\u00f3leo\u201d con la decisi\u00f3n de los pa\u00edses \u00c1rabes de la OPEP de no vender crudo a los pa\u00edses que apoyaron al Estado de Israel en la Guerra del Yom Kippur). Demos por buena, a efectos simplemente expositivos, esa fecha. Pues bien, \u00bfqu\u00e9 ha ocurrido a lo largo de este a\u00f1o? Podr\u00edamos considerar que, en parte, el discurso de la derecha se ha fragmentado: mientras un sector se ha enrocado en la l\u00f3gica neoliberal (imputando la situaci\u00f3n actual al mantenimiento de excesivos intervencionismos y negando cualquier responsabilidad \u2013a\u00fan siendo obvia- de su ideolog\u00eda y pr\u00e1ctica en este cuarto de siglo), otros se apuntan a t\u00edmidos intentos de poner orden en el sistema estableciendo determinadas limitaciones y regulaciones a la actuaci\u00f3n del capital financiero, introduci\u00e9ndose, adem\u00e1s, aspectos relativos a la adaptaci\u00f3n al cambio clim\u00e1tico. A esta \u00faltima tendencia parecen haberse apuntado Sarkozy, Merkel o el propio Obama (con matizaciones respecto a \u00e9ste, porque ciertamente lo que dice es diferente). Y aunque en una primera etapa parec\u00eda que era \u00e9ste \u00faltimo el sector triunfante \u2013recu\u00e9rdese las sucesivas cumbres de Londres y Nueva York-, en los \u00faltimos meses los fundamentalistas neoliberales est\u00e1n dando una dura batalla medi\u00e1tica y social (valgan como ejemplo, los argumentos salvajes relativos a la batalla actual en USA sobre la asistencia sanitaria) Eso s\u00ed: tirios y troyanos parecen coincidir en la necesidad de cambiar las reglas del mercado de trabajo, profundizando a\u00fan m\u00e1s en el rebaje de tutelas de las personas asalariadas, aunque es evidente que la actual situaci\u00f3n de crisis no tiene ah\u00ed su origen. Pero, ya se sabe que el Pisuerga pasa por Paparanda\u2026<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqu\u00e9 dicen las izquierdas? La respuesta es obvia: pr\u00e1cticamente nada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La socialdemocracia, all\u00ed donde gobierna, como en Espa\u00f1a, se ajusta a la pol\u00edtica de dar bandazos, generalmente aceptando la l\u00f3gica del sector menos ortodoxo del neoliberalismo, pero sin una propuesta global m\u00e1s o menos articulada. Y, por su parte, la izquierda alternativa \u2013en sus m\u00faltiples y lamentablemente enfrentadas visiones- se limita a culpar al capitalismo y al sistema de la crisis \u2013lo que es obvio- y a reclamar que los efectos de \u00e9sta no caigan sobre las espaldas de los trabajadores \u2013lo que es una evidente ingenuidad en el actual panorama de hegemon\u00edas de clase-, pero sin articular tampoco una propuesta global de futuro.<\/p>\n<p>Y ello por no hablar del sindicalismo, a\u00fan prisionero de la cultura fordista y empe\u00f1ado en reivindicar el cumplimiento del ya extinto pacto welfariano. Cada vez m\u00e1s a punto de que se le pase el arroz.<\/p>\n<p>En todo caso, si uno mira las propuestas desestructuradas de las izquierdas y del sindicalismo ante el actual panorama lo llamativo es que todas ellas insisten en dos par\u00e1metros: por un lado, se meten a decirle al capitalismo c\u00f3mo regular el funcionamiento del capital financiero (un ejemplo lo hallaremos en el documento de Die Linke \u2013probablemente la organizaci\u00f3n europea con mayor capacidad de decir cosas nuevas- en sus propuestas frente a la crisis, que puede descargarse en ingl\u00e9s en: <a href=\"http:\/\/die-linke.de\/politik\/aktuell\/nachrichten\/detail\/zurueck\/selected-news\/artikel\/on-the-financial-crisis\/\">http:\/\/die-linke.de\/politik\/aktuell\/nachrichten\/detail\/zurueck\/selected-news\/artikel\/on the-financial-crisis\/<\/a>); por otro, se propugnan por todos parches puntuales en los mecanismos de cobertura social ante el desempleo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y es aqu\u00ed donde surge el estupor del jurista que da t\u00edtulo a estas disgregadas y desarticuladas reflexiones. En efecto, si la actual crisis es fruto de las pol\u00edticas neoliberales que nos han llevado a la desvirtuaci\u00f3n del concepto de Estado social y democr\u00e1tico de derecho, con obvios retrocesos en conquistas anteriores, parece obvio que, m\u00e1s all\u00e1 de modificar el sistema financiero o ampliar desagregadamente tutelas, habr\u00e1 que repensar desde la izquierda por d\u00f3nde habr\u00e1 que caminar en el futuro para desandar el camino trazado hacia atr\u00e1s y seguir avanzando. Lo que ocurre es que ese camino ya no puede transitar por la vereda anterior, pues la orograf\u00eda ha cambiado sensiblemente, de tal manera que donde anta\u00f1o hab\u00eda un puente, ahora hay un abismo. En otras palabras, habr\u00e1 que pensar cu\u00e1l es el modelo alternativo de sociedad que la izquierda propone \u2013la concreci\u00f3n del futuro Estado democr\u00e1tico y social de derecho-, situado de nuevo ante los cambios que se han producido en los \u00faltimos veinticinco a\u00f1os. Un modelo que se adapte al cambio del modelo productivo y al postfordismo, a los nuevos valores sociales de las gentes y que supere el r\u00e9gimen de tutelas anteriores.<br \/>\nY mi yo-jurista \u2013no as\u00ed, el marxista- cree llegado el momento de reivindicar los valores integrales del derecho como orden alternativo. Un orden alternativo que desarrolle el concepto de fraternidad entre los ciudadanos y que, en consecuencia, suponga el reconocimiento por la sociedad del derecho de cada uno de ellos de desarrollar todas sus potencialidades humanas, con la dotaci\u00f3n de medios suficientes. Y que, por tanto, supere el concepto de previsi\u00f3n social \u2013o, incluso, de Seguridad Social- reconociendo en modo articulado todas las tutelas p\u00fablicas o privadas como derecho de ciudadan\u00eda. Un orden alternativo que reivindique como eje de civilidad la igualdad, tanto en las relaciones de dependencia en el trabajo y de contenido del contrato \u2013superando la ominosa subalternidad fordista-, desarrollando el ejercicio de los derechos fundamentales en las relaciones laborales, como entre el propio colectivo de personas asalariadas y dependientes del trabajo. Y, por supuesto, que tenga claro un concepto moderno de igualdad, que vaya m\u00e1s all\u00e1 de la tradicional tabla rasa uniformizante y que sea eficaz en la lucha contra la discriminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n, un nuevo orden que supere los l\u00edmites impuestos por el pacto welfariano al iuslaboralismo. As\u00ed, en relaci\u00f3n con la articulaci\u00f3n de mecanismos de tutela a escala internacional, de tal manera que las relaciones laborales sean tales y no simple paraesclavitud \u2013superando el marco del Derecho del Trabajo en cada pa\u00eds, que el pacto comport\u00f3-, como respecto al fin del modelo de empresa autista, sin control societario de qu\u00e9 se produce y c\u00f3mo se produce (rompiendo la l\u00f3gica del ghetto del centro de trabajo que se incluy\u00f3 impl\u00edcitamente en el acuerdo de postguerras) Y todo ello ha de pasar por una revalorizaci\u00f3n del factor trabajo, como elemento individual para alcanzar mayores cotas de libertad y autoemancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto ese panorama debe comportar una nueva relaci\u00f3n entre derecho y econom\u00eda, de tal manera que aqu\u00e9l recobre su capacidad propositiva y reguladora, m\u00e1s all\u00e1 de los intereses puntuales de \u00e9sta. Es obvio que el reconocimiento de derechos cuesta dineros \u2013no soy tan ingenuo a mi edad como para pensar lo contrario-. Ocurre, sin embargo, que el m\u00e9todo discursivo correcto pasa, primero, por la propuesta de derechos y luego, en funci\u00f3n de los dineros que haya en caja, ver hasta d\u00f3nde se puede llegar. Hemos vivido unos tiempos \u2013y los seguimos viviendo en la actualidad- en que la l\u00f3gica es la inversa: en funci\u00f3n de los dineros se reconocen o no derechos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>De nada de eso se ha hablado en las cumbres de G-20 y G-8. Pero tampoco se habla \u2013y eso es lo m\u00e1s grave- en el debate social.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Eso dice mi alma jurista. Y, por supuesto que esos apuntes son incompletos y probablemente err\u00f3neos. Pero lo que de verdad me aturde es que ese debate sobre el desarrollo democr\u00e1tico es hoy inexistente en las izquierdas, en el sindicalismo y en el mundo del iuslaboralismo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Si la izquierda es incapaz de dise\u00f1ar un modelo de sociedad alternativo, el resultado est\u00e1 servido: se limitar\u00e1 a ser el Pepito grillo de un orden injusto que seguir\u00e1 centrando sobre la simple libertad individual y se ir\u00e1 apartando de los otros elementos \u2013igualdad y fraternidad- que configuran la democracia. Y los juristas dedicados al Derecho del Trabajo nos convertiremos en unos simples componedores de las relaciones laborales en orden a la productividad y la competitividad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y acabo aqu\u00ed en forma abrupta mis atolondradas reflexiones. No por nada: es que mis dos personalidades vuelven a estar a la gre\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miquel \u00c0ngel Falguera Bar\u00f3<\/p>\n<p>Mi pasi\u00f3n por el Derecho no me ha hecho olvidar mi formaci\u00f3n e ideolog\u00eda marxistas. Aunque a veces lo omita en la abstracci\u00f3n del an\u00e1lisis, nunca dejo de recordar que en el fondo el Derecho no es m\u00e1s que una superestructura de los grupos dominantes en el marco de la lucha de clases y que, por tanto, se acaba sometiendo a los intereses de do\u00f1a Econom\u00eda. Algo que algunos \u201cmodernos\u201d consideraban viejos axiomas caducos y que la actual crisis \u2013en el caldo de cultivo previo del neoliberalismo sin l\u00edmites- se est\u00e1 encargando de verificar con toda su crudeza.<\/p>\n<p>Ocurre, sin embargo, que el jurista, en su introspecci\u00f3n, tiende a dise\u00f1ar su propia teor\u00eda del Derecho (personal e intransferible) y a ordenar el mundo conforme a dicha teor\u00eda. Por eso el jurista de verdad \u2013no el titulado en Derecho que se dedica a otras cosas, como la pol\u00edtica en sentido amplio- vive en un mundo ficticio. Un mundo perfecto. Pero un mundo irreal que nada \u2013o muy poco- tiene que ver con la realidad que le envuelve. Ll\u00e1menle si quieren \u201cparanoia del jurista\u201d. 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