{"id":12285,"date":"2022-08-09T05:00:14","date_gmt":"2022-08-09T04:00:14","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12285"},"modified":"2024-03-01T00:23:51","modified_gmt":"2024-02-29T23:23:51","slug":"el-capitalismo-es-el-sistema-mundo-en-el-que-vivimos-desde-fines-del-siglo-xix","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12285","title":{"rendered":"El capitalismo, es el sistema-mundo en el que vivimos desde fines del siglo XIX"},"content":{"rendered":"<h3>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein III<\/h3>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">Al sitio web anticapitalista cubano <a href=\"https:\/\/medium.com\/la-tiza\">https:\/\/medium.com\/la-tiza<\/a> y su colectivo, que se han sumado a la divulgaci\u00f3n de la obra de Immanuel Wallerstein.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">A H\u00e9ctor (\u00e9l sabe quien es) cuyas an\u00e9cdotas de sus vivencias del capitalismo me han confirmado que la pr\u00e1ctica es el mejor criterio para medir el acierto de la teor\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 120px;\">\u00abYo no creo que exista ciencia social que no est\u00e9 comprometida. Eso, no obstante, no significa que sea imposible ser objetivo. Pero la realidad social es distinta. Existe en el presente y desaparece al ir convirti\u00e9ndose en pasado. S\u00f3lo se puede narrar verdaderamente el pasado como es, no como era. Ya que el rememorar el pasado es un acto social del presente hecho por hombres del presente y que afecta al sistema social del presente. La \u2018verdad\u2019 cambia porque la sociedad cambia. En un momento dado, nada es sucesivo, todo es contempor\u00e1neo, incluso aquello que es ya pasado\u00bb*<br \/>\nImmanuel Wallerstein<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n a la presente entrega de <strong>aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein<\/strong>:<\/p>\n<p>Este es quiz\u00e1s, de todos los escritos de divulgaci\u00f3n popular de la serie, el m\u00e1s hist\u00f3rico de todos, el que m\u00e1s menci\u00f3n a hechos hist\u00f3ricos tiene, en ese sentido, constituir\u00e1 un goce adicional para todos aquellos que disfrutan leyendo esa ciencia social que es la Historia, pero como el objetivo de todas estas notas (como qued\u00f3 dicho en la primera entrega de las mismas) era \u00abservir de <strong>gu\u00eda<\/strong> e iluminar la <strong>acci\u00f3n<\/strong> de todos aquellos que emprendan el camino de la <strong>transformaci\u00f3n<\/strong> \u2013que no reforma\u2013 del \u2018<em>sistema-mundo capitalista<\/em>\u2019 en esta etapa en la que, despu\u00e9s de entrar en \u2018caos\u2019, se encamina hacia su bifurcaci\u00f3n\u2019\u00bb, nos permitimos resumir los aportes contenidos en los apuntes que m\u00e1s abajo se desarrollan para quienes no puedan o no dispongan de tiempo para leerla:<\/p>\n<p>1. Desde finales del siglo XIX el planeta vive bajo las reglas de un \u00fanico sistema social hist\u00f3rico: el <em>sistema-mundo capitalista\/moderno<\/em>.<\/p>\n<p>2. Cronol\u00f3gicamente el inicio del mismo puede datarse alrededor del siglo XV.<\/p>\n<p>3. Geogr\u00e1ficamente su expansi\u00f3n se produjo desde la <em>econom\u00eda-mundo europea<\/em>.<\/p>\n<p>4. El surgimiento del capitalismo solo pod\u00eda ser posible a partir de una <em>econom\u00eda-mundo<\/em> y no de un <em>imperio-mundo<\/em>, los dos sistemas hist\u00f3rico sociales conocidos.<\/p>\n<p>5. El capitalismo no solo pod\u00eda surgir \u00fanicamente desde los marcos de una <em>econom\u00eda-mundo<\/em>, sino que una vez surgido y desplegado, solo pod\u00eda desarrollarse dentro del contexto de una <em>econom\u00eda-mundo<\/em>, por eso los m\u00faltiples intentos por transformarlo en un <em>imperio-mundo<\/em> fracasaron todos.<\/p>\n<p>6. El \u00aban\u00f3malo\u00bb fen\u00f3meno que, en el siglo XX, convivi\u00f3 dentro del <em>sistema-mundo capitalista<\/em> y que se dio en llamar <em>sistema socialista mundial<\/em> no fue otra cosa que, una semiretirada parcial de dicho sistema de un conjunto de pa\u00edses con un sistema sociopol\u00edtico diferente, y que acab\u00f3 tambi\u00e9n por colapsar volviendo al redil del capitalismo mundial, del que se hab\u00edan parcialmente alejado durante unas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Seg\u00fan se dijo en la primera entrega de esta serie <strong>Los aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein<\/strong> \u00ab<em>La divisi\u00f3n del trabajo constituye el indicador m\u00e1s importante para definir los contornos en los cuales existe y se desarrolla un determinado sistema social hist\u00f3rico<\/em>\u00bb[1] que, en un momento dado, hay tantos sistemas sociales como divisiones del trabajo aut\u00f3nomas e independientes existan y que los mismos \u00ab<em>seg\u00fan dispongan de un sistema pol\u00edtico com\u00fan o no se clasifican respectivamente en imperios-mundo y econom\u00edas-mundo<\/em>\u00bb[2]. Esta es la situaci\u00f3n que hab\u00eda en el mundo alrededor del a\u00f1o 1500: la existencia de una amplia variedad de sistemas sociales de ambos tipos. Sin embargo, es en esta \u00e9poca cuando, rompiendo con una tendencia que siempre las hab\u00eda caracterizado, como \u00ab<em>una forma \u2018d\u00e9bil\u2019 que nunca sobreviv\u00eda mucho tiempo, ya que se desintegraban, se integraban o se convert\u00edan en un imperio-mundo (mediante la expansi\u00f3n interna de una sola unidad pol\u00edtica), una de esas econom\u00edas-mundo se las arregl\u00f3 para no sufrir ese destino. El \u2018sistema-mundo moderno\u2019 naci\u00f3, por razones que habr\u00eda que explicar, de la consolidaci\u00f3n de una econom\u00eda-mundo, por lo que tuvo tiempo para alcanzar su pleno desarrollo como sistema capitalista. Debido a <strong>su l\u00f3gica interna<\/strong>, esta econom\u00eda-mundo capitalista se extendi\u00f3 m\u00e1s tarde hasta abarcar todo el globo, y en ese proceso absorbi\u00f3 a todos los minisistemas e imperios-mundo existentes. As\u00ed, hacia finales del siglo XIX exist\u00eda por primera vez en la historia un \u00fanico sistema hist\u00f3rico, <span style=\"text-decoration: underline;\">nos encontramos todav\u00eda en esa situaci\u00f3n<\/span><\/em>.\u00bb[3]<\/p>\n<p>Esa <em>econom\u00eda-mundo<\/em>, de la que parte el capitalismo, estaba situada en el noroeste de Europa y, aunque las evoluciones hist\u00f3ricas no comienzan ni terminan en un d\u00eda determinado del calendario, el momento del \u00abparto\u00bb podr\u00eda situarse alrededor del a\u00f1o 1500. Wallerstein lo dice as\u00ed en su premonitorio primer tomo de <em><strong>El moderno sistema mundial<\/strong><\/em>, \u00ab<em>a finales del siglo XV y principios del XVI, naci\u00f3 lo que podr\u00edamos llamar una econom\u00eda-mundo europea. No era un imperio, pero no obstante era espaciosa como un gran imperio y compart\u00eda con \u00e9l algunas caracter\u00edsticas. Pero era algo diferente y nuevo. Era un tipo de sistema social que el mundo en realidad no hab\u00eda conocido anteriormente, y que constituye el car\u00e1cter distintivo del moderno sistema mundial. Es una entidad econ\u00f3mica pero no pol\u00edtica, al contrario que los imperios, las ciudades-Estado y las naciones-Estado. De hecho, precisamente comprende dentro de sus l\u00edmites (es dif\u00edcil hablar de fronteras) imperios, ciudades-Estado, y las emergentes \u2018naciones-Estado\u2019. Es un sistema \u2018mundial\u2019, no porque incluya la totalidad del mundo, sino porque es mayor que cualquier unidad pol\u00edtica jur\u00eddicamente definida. Y es una \u2018<strong>econom\u00eda<\/strong>-mundo\u2019 debido a que el v\u00ednculo b\u00e1sico entre las partes del sistema es econ\u00f3mico, aunque est\u00e9 reforzado en cierta medida por v\u00ednculos culturales y eventualmente, por arreglos pol\u00edticos e incluso estructuras confederales<\/em>.\u00bb[4]<\/p>\n<p>Lo que si hay que tener claro y sobre lo cual el profesor Immanuel Wallerstein hace hincapi\u00e9 es \u00ab<em>en se\u00f1alar c\u00f3mo el capitalismo s\u00f3lo es posible en el marco de una econom\u00eda-mundo, y no en el seno de un imperio-mundo<\/em>\u00bb[5] algo que permite comprender porque, teniendo aproximadamente la misma poblaci\u00f3n total entre los siglos XIII y XVI, el capitalismo dio a luz en Europa y no en China, si como dice elegante y magistralmente Pierre Chaunu \u00ab<em>el Oriente Lejano como entidad comparable al Mediterr\u00e1neo no resulta bajo ning\u00fan aspecto inferior, al menos superficialmente, al occidente lejano del continente euroasi\u00e1tico<\/em>\u00bb, algo que hizo que Crist\u00f3bal Col\u00f3n y Vasco de Gama no fueran chinos.<\/p>\n<p>Wallerstein compara la relaci\u00f3n entre el centro regional o el punto m\u00e1s avanzado con la periferia en una <em>econom\u00eda-mundo<\/em> y en un <em>imperio-mundo<\/em> y saca conclusiones interesantes, que ratifican la incompatibilidad del desarrollo capitalista en los marcos de un <em>imperio-mundo<\/em>, \u00ab<em>un imperio es responsable de la administraci\u00f3n y la defensa de una enorme masa de tierra y poblaci\u00f3n. Esto absorbe atenci\u00f3n, energ\u00eda y beneficios que podr\u00edan haber sido invertidos en el desarrollo del capital. Tomemos, por ejemplo, la cuesti\u00f3n de los wako japoneses y su supuesto impacto sobre la expansi\u00f3n china. En principio los wako fueron menos problema para la China que los turcos para Europa. Pero cuando los turcos avanzaron en el este, no hab\u00eda ning\u00fan emperador europeo que pudiera hacer volver a las expediciones portuguesas. Portugal no se vio apartada de sus aventuras ultramarinas para defender Viena, porque Portugal no ten\u00eda ninguna obligaci\u00f3n pol\u00edtica de hacerlo, y no hab\u00eda ning\u00fan mecanismo por medio del cual hubiera podido ser inducida a hacerlo, ni ning\u00fan grupo social de dimensiones europeas cuyos intereses estuvieran de acuerdo con ello<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab<em>Ni tampoco la expansi\u00f3n hubiera parecido tan inmediatamente beneficiosa a un emperador europeo como le pareci\u00f3 a un rey portugu\u00e9s. Hemos discutido c\u00f3mo el emperador chino pudo considerar \u2013y la burocracia, de hecho, consider\u00f3\u2013 las expediciones de Cheng Ho como un sumidero para el tesoro, mientras que la necesidad de incrementar las finanzas del Estado era precisamente uno de los motivos de la expansi\u00f3n de Europa. Un imperio no puede ser concebido como un empresario, a diferencia de un Estado en una econom\u00eda-mundo. <strong>Ya que un imperio pretende ser una totalidad. No puede enriquecer su econom\u00eda a expensas de otras econom\u00edas, dado que \u00e9l es la \u00fanica econom\u00eda.<\/strong> (Esta es sin duda la ideolog\u00eda china, y probablemente su creencia.) Se puede, por supuesto, incrementar la participaci\u00f3n del emperador en la distribuci\u00f3n de la econom\u00eda. Pero esto quiere decir que el Estado busca no beneficios empresariales, sino tributo, y la misma forma de tributo puede resultar econ\u00f3micamente autodestructiva, en cuanto la fuerza pol\u00edtica del centro disminuya, debido a que, bajo tales circunstancias, el pago de \u2018tributo\u2019 puede ser una forma disfrazada de comercio desventajosa para el imperio<\/em>.\u00bb[6]<\/p>\n<p>Para ampliar lo anteriormente planteado insertaremos una extensa cita del profesor Wallerstein que corrobora la estrecha relaci\u00f3n existente entre capitalismo y econom\u00eda-mundo.<\/p>\n<p>\u00ab<em>\u2026los imperios fueron una caracter\u00edstica constante del panorama mundial a lo largo de cinco mil a\u00f1os. Existieron varios imperios en diversas partes del mundo de forma continua en cualquier momento dado. La centralizaci\u00f3n pol\u00edtica de un imperio constitu\u00eda al mismo tiempo su fuerza y su mayor debilidad. Su fuerza se basaba en el hecho de que garantizaba flujos econ\u00f3micos desde la periferia hacia el centro por medio de la fuerza (tributos e impuestos) y de ventajas monopol\u00edsticas en el comercio. Su debilidad yac\u00eda en el hecho de que la burocracia necesaria para su estructura pol\u00edtica tend\u00eda a absorber un exceso de los beneficios, especialmente cuando la represi\u00f3n y la explotaci\u00f3n originaban revueltas que aumentaban los gastos militares. Los imperios pol\u00edticos son un medio primitivo de dominaci\u00f3n econ\u00f3mica. Si se quiere plantearlo as\u00ed, el logro social del mundo moderno consiste en haber inventado la tecnolog\u00eda que hace posible incrementar el flujo de excedente desde los estratos inferiores a los superiores, de la periferia al centro, de la mayor\u00eda a la minor\u00eda, eliminando el \u2018despilfarro\u2019 de una superestructura pol\u00edtica excesivamente engorrosa.<\/em><\/p>\n<p><em>He dicho que la econom\u00eda-mundo es un invento del mundo moderno. Esto no es del todo cierto. Existieron econom\u00edas-mundo anteriormente. Pero siempre acabaron transform\u00e1ndose en imperios: China, Persia, Roma. La econom\u00eda \u2013mundo moderna podr\u00eda haber ido en la misma direcci\u00f3n \u2013de hecho espor\u00e1dicamente ha dado la impresi\u00f3n de que iba a hacerlo\u2013 pero las t\u00e9cnicas del capitalismo moderno y la tecnolog\u00eda de la ciencia moderna, que como ya sabemos est\u00e1n un tanto ligadas entre s\u00ed, permitieron que esta econom\u00eda-mundo creciera, produjera y se expandiera sin la emergencia de una estructura pol\u00edtica unificada.<\/em><\/p>\n<p><em>Lo que hace el capitalismo es ofrecer una fuente alternativa y m\u00e1s lucrativa de apropiaci\u00f3n del excedente (al menos m\u00e1s lucrativa a largo plazo). Un imperio es un mecanismo para recaudar tributos, lo que en la significativa imagen de Frederic Lane significa \u2018pagos recibidos a cambio de protecci\u00f3n, pero pagos que superan el costo necesario para producir tal protecci\u00f3n\u2019. En una econom\u00eda-mundo capitalista, la energ\u00eda pol\u00edtica se utiliza para asegurarse derechos monopol\u00edsticos (o algo lo m\u00e1s parecido posible). El Estado se convierte no tanto en la empresa econ\u00f3mica central como en el medio de asegurar ciertos t\u00e9rminos de intercambio en otras transacciones econ\u00f3micas. De esta forma, el funcionamiento del mercado (no su funcionamiento <strong>libre<\/strong>, pero no obstante su funcionamiento) crea incentivos para incrementar la productividad, y todo el conjunto de rasgos consiguiente que acompa\u00f1a al desarrollo econ\u00f3mico moderno. La econom\u00eda-mundo es la arena en la cual transcurren estos procesos<\/em>.\u00bb[7]<\/p>\n<p>De la misma forma que las condiciones estructurales en las que se desenvuelve la econom\u00eda en un <em>imperio-mundo<\/em> no facilitaba dentro del mismo el surgimiento de las relaciones de producci\u00f3n capitalistas, una vez establecido el capitalismo como sistema, los capitalistas ofrecer\u00e1n una tenaz resistencia a cualquier intento de transformaci\u00f3n de dicha <em>econom\u00eda-mundo<\/em> en un <em>imperio-mundo<\/em>; en efecto, en sus aproximadamente 500 a\u00f1os de existencia, se han dado tres serios intentos en ese sentido, todos los cuales han fracasado.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con ello Wallerstein, como todo un maestro del an\u00e1lisis hist\u00f3rico, lo dec\u00eda as\u00ed: \u00ab<em>lo m\u00e1s notable fue no que se creara una econom\u00eda-mundo europea, sino que sobreviviera al intento de los Habsburgo de transformarla en un imperio-mundo, intentona seriamente emprendida por Carlos V. El intento espa\u00f1ol de absorber la totalidad del sistema fracas\u00f3 porque el r\u00e1pido salto adelante econ\u00f3mico-demogr\u00e1fico-tecnol\u00f3gico del siglo anterior hizo toda empresa demasiado cara para que la base imperial pudiera sostenerla, especialmente teniendo en cuenta las muchas insuficiencias estructurales del desarrollo econ\u00f3mico castellano. Espa\u00f1a no pudo proporcionar ni la burocracia ni el ej\u00e9rcito necesarios para llevar a cabo aquella empresa, y por el contrario se vio arrastrada a la bancarrota, como le sucedi\u00f3 a los monarcas franceses que tambi\u00e9n realizaron un intento similar aunque menos cre\u00edble.<\/em>\u00bb[8]<\/p>\n<p>Los otros dos peligrosos momentos que vivi\u00f3 la <em>econom\u00eda-mundo<\/em> capitalista fueron cuando \u00ab<em>Alemania prob\u00f3 la ruta de la transformaci\u00f3n del sistema-mundo en un imperio-mundo, lo que ellos llamaron su tasendj\u00e4hriges Reich. La ruta de la conquista imperial nunca ha funcionado como trayecto viable hacia el dominio en el marco de la econom\u00eda-mundo capitalista, como ya antes hab\u00eda aprendido Napole\u00f3n. La acometida del mundo-imperial tiene la ventaja en el corto plazo del vigor militar. En el medio plazo tiene la desventaja de ser sumamente caro y de unificar a todas las fuerzas de la oposici\u00f3n. Tal y como la monarqu\u00eda constitucional y cuasi-liberal de Gran Breta\u00f1a hizo que la autocr\u00e1tica Rusia zarista se enfrentara a napole\u00f3n, as\u00ed la rep\u00fablica representativa cuasi-liberal de Estados Unidos hizo que la estalinista Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica se enfrentara a Hitler: o mejor dicho, tanto Napole\u00f3n como Hitler hicieron un gran trabajo al unificar a los dos poderes en los extraemos de la masa continental europea en contra de una voraz estructura de poder situada entre ellos<\/em>\u00bb.[9]. Tal vez por ello Immanuel Wallerstein lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n junto a Georgi Derluguian que \u00ab<em>La mayor iron\u00eda del siglo pasado es tal vez el hecho de que el capitalismo liberal haya sobrevivido al intento nazi de conquistar el mundo en gran medida gracias a la industrializaci\u00f3n comunista de Rusia<\/em>\u00bb[10], as\u00ed de f\u00e9rrea ha sido la oposici\u00f3n de los capitalistas que ha unido, en el empe\u00f1o de impedir la conversi\u00f3n en imperio de la <em>econom\u00eda-mundo<\/em> capitalista, a elementos ideol\u00f3gicos tan distantes (aunque no tanto, como veremos en una futura entrega) presentes en su seno.<\/p>\n<p>Se ha dicho hasta aqu\u00ed que el capitalismo naci\u00f3 a partir de la <em>econom\u00eda-mundo europea<\/em> alrededor de comienzos del siglo XVI y que el profesor Immanuel Wallerstein consideraba que en realidad se hizo mundial, al abarcar todo el globo terr\u00e1queo, a finales del siglo XIX cuando fue capaz de absorber todos los dem\u00e1s sistemas sociales que exist\u00edan en el planeta.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l ha sido, entonces, el ritmo y la cronolog\u00eda aproximada de esas incorporaciones?<\/p>\n<p>Aunque ser\u00e1 tratado en una entrega futura debemos considerar, a la hora de conocer las \u00abnuevas incorporaciones\u00bb a esa <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em> que tiene su punto de partida en la <em>econom\u00eda-mundo europea<\/em> desde su centro geogr\u00e1fico en el noroeste de Europa que, para el profesor Immanuel Wallerstein, \u00e9sta tiene una estructura: <em><strong>centro<\/strong>, <strong>semiperiferia <\/strong><\/em>y <em><strong>periferia<\/strong><\/em> y que, las \u00abnuevas incorporaciones\u00bb, tienen lugar desde la \u00abarena exterior\u00bb a esa <em>econom\u00eda-mundo<\/em>, que son aquellas partes del planeta con las cuales \u00e9sta se vincula, pero no forman parte de ella, sino que integran otros sistemas sociales hist\u00f3ricos (<em>imperios-mundo<\/em> y <em>econom\u00edas-mundo<\/em>) y zonas menos importantes econ\u00f3micamente, con las que no se vincula, pero que finalmente tambi\u00e9n son incorporadas a su \u00f3rbita.<\/p>\n<p>Para aquellos que quieran conocer los contornos exactos de esa divisi\u00f3n del trabajo que es la <em>econom\u00eda-mundo capitalista\/moderna<\/em>, con lindes bien delimitados y l\u00edmites perfectamente detallados es bueno destacar que, como dice Wallerstein, \u00ab<em>no existen l\u00edneas de demarcaci\u00f3n claras y sencillas<\/em>\u00bb; no obstante, dicho esto, mostraremos un cuadro aproximado de las fronteras de la misma en sus distintas etapas de ensanche y ampliaci\u00f3n hasta hacerse verdaderamente mundial, en el literal sentido de esta palabra, a fines del siglo XIX, desde la propia obra del creador de la teor\u00eda de \u00ab<em>perspectiva de sistemas-mundo<\/em>\u00bb.<\/p>\n<p>Lo primero a tener en cuenta es que \u00ab<em>la incorporaci\u00f3n a la econom\u00eda-mundo capitalista <span style=\"text-decoration: underline;\"><strong>nunca se produjo a iniciativa de los que eran incorporados<\/strong><\/span>, este proceso se deriv\u00f3 m\u00e1s bien de la necesidad de la econom\u00eda-mundo de expandir sus fronteras, una necesidad que era resultado de presiones internas de la econom\u00eda-mundo. Adem\u00e1s, procesos de gran alcance y escala, como esas incorporaciones, no son fen\u00f3menos abruptos, emergen del flujo de actividades continuas. Aunque podemos datarlos retrospectivamente (y en forma aproximada), los puntos de inflexi\u00f3n raras veces son n\u00edtidos y los cambios cualitativos que encarnan son complejos y compuestos. Sin embargo, su impacto es real y acaba por percibirse que han ocurrido.<\/em>\u00bb[11]<\/p>\n<p>Para la poblaci\u00f3n en general y para los trabajadores en particular, la incorporaci\u00f3n a la econom\u00eda-mundo capitalista signific\u00f3 un verdadero trauma, \u00ab<em>no sorprende, por tanto, que al menos al principio y por cierto tiempo el aporte de trabajo que requer\u00eda la producci\u00f3n para el mercado en una zona en proceso de incorporaci\u00f3n tuviera que ser sometido por coerci\u00f3n, directa o indirecta, al trabajo en los lugares adecuados al ritmo adecuado<\/em>\u00bb[12], lo cual conllev\u00f3 a que el proceso en algunos lugares trajera consecuencias apocal\u00edpticas para su poblaci\u00f3n[13].<\/p>\n<p>Sobre el proceso de conformaci\u00f3n y despliegue de la <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em> hasta abarcar definitivamente todo el planeta, Wallerstein dice:<\/p>\n<p>\u00ab<em>\u00bfY d\u00f3nde estaba esta econom\u00eda-mundo europea? Esto es tambi\u00e9n dif\u00edcil de contestar. Los continentes hist\u00f3ricos no son necesariamente geogr\u00e1ficos. A finales del siglo XVI la econom\u00eda-mundo europea inclu\u00eda no solo el noroeste de Europa y el Mediterr\u00e1neo cristiano (comprendida la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica) sino tambi\u00e9n Europa central y la regi\u00f3n b\u00e1ltica. Inclu\u00eda tambi\u00e9n ciertas regiones de las Am\u00e9ricas: Nueva Espa\u00f1a, las Antillas, Tierra Firme, Per\u00fa, Chile, Brasil; o mejor dicho, aquellas partes de estas regiones que estaban sometidas a un control administrativo efectivo por parte de los espa\u00f1oles o de los portugueses. Las islas atl\u00e1nticas y tal vez algunos enclaves en la costa africana podr\u00edan ser incluidos, pero no las \u00e1reas del Oc\u00e9ano \u00cdndico, ni tampoco el Oriente Lejano, excepto durante un cierto tiempo parte de Filipinas; el imperio otomano, no; y tampoco Rusia, o en el mejor de los casos, estuvo incluida marginalmente durante un breve espacio de tiempo. No existen l\u00edneas de demarcaciones claras y sencillas, pero considero que lo m\u00e1s fruct\u00edfero es considerar el mundo europeo del siglo XVI como construido a partir del entrelazamiento de dos sistemas primitivamente m\u00e1s separados, el sistema mediterr\u00e1neo cristiano centrado en las ciudades del norte de Italia, y la red de comercio entre Flandes y la Hansa en el norte y el noroeste de Europa, y la adici\u00f3n a este nuevo conjunto del este del Elba, Polonia y algunas otras \u00e1reas de Europa oriental, por una parte, y por la otra de las islas atl\u00e1nticas y de partes del Nuevo Mundo. En cuesti\u00f3n de espacio, esto constituy\u00f3 una notable expansi\u00f3n pasando a control europeo de aproximadamente tres millones de kil\u00f3metros cuadrados a aproximadamente siete (estabiliz\u00e1ndose en este punto hasta finales del siglo XVIII).<\/em>\u00bb[14]<\/p>\n<p>El relativamente fluido comercio entre Europa y el Oriente Lejano y Oc\u00e9ano \u00cdndico, a trav\u00e9s de la Ruta de la Seda y el llevado a cabo por los portugueses primero y holandeses despu\u00e9s en las islas Molucas, de \u00abjoyas, objetos preciosos y especias\u00bb, respectivamente, \u00ab<em>convertidas estas \u00faltimas en afrodis\u00edacos, como si la aristocracia europea no pudiera hacer el amor de otra manera<\/em>\u00bb, ha llevado err\u00f3neamente a considerar algunos estas dos regiones como parte integrante de la <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em> desde aquellos primeros tiempos; sin embargo, Wallerstein no lo considera as\u00ed, argumentando al respecto que \u00ab<em>En esta \u00e9poca las relaciones entre Europa y Asia pod\u00edan resumirse en un intercambio de objetos preciosos. El oro y la plata flu\u00edan hacia el este para decorar los templos, los palacios y las ropas de las clases aristocr\u00e1ticas asi\u00e1ticas, y las joyas y las especias flu\u00edan hacia el oeste. Los accidentes de la historia cultural (quiz\u00e1 tan s\u00f3lo la escasez f\u00edsica) determinaron estas preferencias complementarias (\u2026) No obstante, yo soy esc\u00e9ptico en cuanto a que un intercambio de objetos preciosos, por grande que pareciera al pensamiento consciente de las clases elevadas europeas, pueda haber sostenido una empresa tan colosal como la expansi\u00f3n del mundo atl\u00e1ntico, y mucho menos a\u00fan explicar la creaci\u00f3n de una econom\u00eda-mundo europea. Los art\u00edculos de primera necesidad justifican a largo plazo los empujes del hombre en mucha mayor medida que los lujos.<\/em>\u00bb[15]. \u00ab<em>Europa no conquist\u00f3 Asia en el siglo XVI porque no pod\u00eda hacerlo. Su ventaja militar exist\u00eda solamente en el mar. En tierra estaba retrocediendo todav\u00eda ante el ataque otomano, y este equilibrio militar solo cambiar\u00eda con la revoluci\u00f3n industrial. Lo que Asia suministraba a Europa en esta \u00e9poca eran bienes de lujo. Ahora bien, los bienes de lujo son importantes y nada despreciables, pero ocupan un segundo lugar con respecto a la comida (grano, ganado, pescado, az\u00facar) y la fuerza de trabajo necesaria para producirla. Tambi\u00e9n quedan en segundo lugar con respecto a los metales preciosos, no como tales metales preciosos atesorados, sino como dinero (aunque era cosa de magia que los metales precisos pudieran ser utilizados como dinero, estando la magia en la posibilidad de sus uso eventual como mercanc\u00eda, si fuera precisos)\u2026En comparaci\u00f3n con la comida, e incluso con los metales preciosos, una econom\u00eda-mundo puede adaptarse con relativa facilidad a oscilaciones en el suministro de bienes de lujo.<\/em>\u00bb[16], por eso la <em>econom\u00eda-mundo capitalista europea<\/em> en expansi\u00f3n tampoco le interesaba ni le hac\u00eda falta \u00abadquirir\u00bb Asia en esta etapa durante su primer movimiento expansivo.<\/p>\n<p>A fines del siglo XVII \u00ab<em>las potencias del centro (no s\u00f3lo los Pa\u00edses Bajos, sino tambi\u00e9n Gran Breta\u00f1a y Francia) emprendieron la periferizaci\u00f3n de la arena del oc\u00e9ano \u00cdndico, que realmente se consolid\u00f3 a partir de 1750.<\/em>\u00bb[17]<\/p>\n<p>Wallerstein considera \u00ab<em>la nueva periferia del periodo comprendido entre 1600 y 1750, el gran Caribe<\/em>\u00bb[18] que abarcaba desde el nordeste de Brasil hasta Maryland, aunque en realidad agregaba netamente como nuevas incorporaciones, que se sumaban a las ya existentes en esta \u00e1rea, a la mayor\u00eda de las islas que no hab\u00edan conocido el control europeo (que eran todas, menos la isla de Trinidad y las llamadas Grandes Antillas, Cuba, Jamaica, la Espa\u00f1ola, Puerto Rico, que ya formaban parte de la econom\u00eda-mundo capitalista desde sus inicios, formando parte de su vasta \u00e1rea perif\u00e9rica).<\/p>\n<p>Es significativo de este periodo (demostraci\u00f3n de que la historia no es inmutable) que \u00ab<em>los Estados de la pen\u00ednsula Ib\u00e9rica, que en el siglo XVI hab\u00edan sido gloriosos colonizadores y controladores de oro y plata, decayeron tan ignominiosamente en el siglo XVII que llegaron a convertirse en meras correas de transmisi\u00f3n de las manufacturas de la Europa del noroeste.<\/em>\u00bb[19], y Francia que hab\u00eda sido una potencia del centro corri\u00f3 la misma suerte a finales de XVIII inicios del XIX, constat\u00e1ndose una regla que la veremos muchas veces a lo largo de la existencia del capitalismo como sistema \u00ab<em>la asignaci\u00f3n de roles en un mundo capitalista no es est\u00e1tica.<\/em>\u00bb[20]<\/p>\n<p>Esta \u00e9poca de fines del siglo XVII y comienzos del XVIII es testigo tambi\u00e9n de la creaci\u00f3n de varias zonas semiperif\u00e9ricas en la <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em> (Suecia que se convierte en una \u00abpotencia de segunda fila\u00bb, Brandemburgo-Prusia, y en la Norteam\u00e9rica brit\u00e1nica el \u00e1rea constituida por Nueva Inglaterra y las colonias del Atl\u00e1ntico medio).<\/p>\n<p>A finales del siglo XVIII se incorporan el Levante y el subcontinente Indio (que algunos toman como a\u00f1o simb\u00f3lico la derrota ante los ingleses en Plassey en el a\u00f1o 1757), el imperio otomano, el imperio ruso y \u00c1frica Occidental.<\/p>\n<p>A mediados del siglo XIX se incorpora (por la fuerza) China, \u00ab<em>el ritmo se aceler\u00f3 y a finales de siglo XIX y principios del XX el mundo entero, incluso aquellas regiones que nunca hab\u00edan formado parte del \u00e1rea externa de la econom\u00eda-mundo capitalista fueron arrastradas a su interior<\/em>\u00bb[21], quedando bajo la \u00f3rbita capitalista el planeta entero, el sistema se hab\u00eda hecho mundial y as\u00ed continua siendo.<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, aunque ser\u00e1 tratada en la <strong>cuarta entrega<\/strong> de estos aportes te\u00f3ricos, si como dice Wallerstein a\u00fan nos encontramos viviendo en el <em>sistema-mundo capitalista\/moderno<\/em>, c\u00f3mo catalogar el proceso social hist\u00f3rico surgido en Rusia a ra\u00edz de la llamada Revoluci\u00f3n de Octubre en el imperio de los zares, al que se incorporaron varios pa\u00edses de Europa del Este posterior a la Segunda Guerra Mundial, y a los que se sumaron China, Corea del Norte, Viet Nam y Cuba a partir de la victoria de los guerrilleros comandados por Fidel Castro y el Che Guevara en Sierra Maestra.<\/p>\n<p>El (mal) llamado <em>sistema socialista mundial<\/em>, fen\u00f3meno y proceso que solo pod\u00eda desplegarse a partir de estados ubicados en la semiperiferia del <em>sistema-mundo capitalista\/moderno<\/em>, como Rusia y China (de hecho el resto de los pa\u00edses que lo conformaron solo fueron ap\u00e9ndices y\/o sat\u00e9lites de los primeros) constituy\u00f3 una <em><strong>semiretirada parcial<\/strong><\/em> de la <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em>, proceso que a la larga es revertido por sus mismo impulsores, reintegr\u00e1ndose nuevamente al mecanismo econ\u00f3mico capitalista. Eso es lo que sucedi\u00f3 a partir de 1989-1991 en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica y Europa del Este, y en China (m\u00e1s gradualmente, pero de manera firme) a partir de las reformas de 1978 posterior a la muerte de Mao.<\/p>\n<p>Wallerstein lo deja claro \u00ab<em>la creaci\u00f3n de barreras \u2018nacionales\u2019 \u2013gen\u00e9ricamente, el mercantilismo\u2013 ha sido hist\u00f3ricamente un mecanismo defensivo de los capitalistas localizados en pa\u00edses situados en posici\u00f3n desventajosa en el sistema. As\u00ed sucedi\u00f3 con Inglaterra frente a los Pa\u00edses Bajos en 1660-1715, con Alemania frente a Gran Breta\u00f1a en el siglo XIX o con la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica frente a Estados Unidos en el XX. En este proceso gran n\u00famero de pa\u00edses han creado barreras nacionales cuyas consecuencias iban a menudo m\u00e1s all\u00e1 de sus objetivos iniciales, y entonces los mismos capitalistas que hab\u00edan presionado a sus gobiernos nacionales para imponer las restricciones acababan juzg\u00e1ndolas asfixiantes. No se trata de una \u2018internacionalizaci\u00f3n\u2019 del capital \u2018nacional\u2019, sino simplemente de una nueva exigencia pol\u00edtica de ciertos sectores de la clases capitalista, que ha buscado en todo momento maximizar sus beneficios en el seno del <strong>mercado econ\u00f3mico real, el de la econom\u00eda-mundo<\/strong><\/em>.\u00bb[22]<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>* Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial. Tomo I. La agricultura capitalista y los or\u00edgenes de la econom\u00eda-mundo europea en el siglo XVI<\/em>. Editorial Siglo XXI. 2010. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1974 y en castellano 1979) p. 15.<\/p>\n<p>[1] \u00abLos aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein I. La divisi\u00f3n del trabajo, frontera de los sistemas sociales\u00bb. <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11653\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=11653<\/a><\/p>\n<p>[2] \u00abLos aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein II. Clasificaci\u00f3n de los sistemas sociales hist\u00f3ricos: minisistemas, imperios-mundo y econom\u00edas-mundo\u00bb. <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11791\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=11791<\/a><\/p>\n<p>[3] Wallerstein, Immanuel. <em>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/em>. Ediciones Akal, S. A., 2004. Madrid. p. 143. Negritas resaltadas de Wallerstein, subrayado nuestro. En la obra fundacional de la &#8216;teor\u00eda <em>perspectiva de sistemas-mundo<\/em>&#8216;, <em>El Moderno Sistema Mundial. Tomo I. La agricultura capitalista y los or\u00edgenes de la econom\u00eda-mundo europea en el siglo XVI<\/em>, que vio la luz en 1974, lo plantea as\u00ed: \u00ab<em>Lo que est\u00e1 claro es que en el siglo XVI emerge una \u2018era capitalista\u2019, y que toma la forma de una econom\u00eda-mundo. Sin duda, la \u2018fragilidad de esta primera unidad del mundo\u2019 es una crucial variable explicativa de la evoluci\u00f3n pol\u00edtica. Pero el hecho es que la unidad sobrevive, y que en los siglos XVII y XVIII lleg\u00f3 a consolidarse<\/em>\u00bb p. 182 de la referida obra. Todo ello est\u00e1 en l\u00ednea con la obra de Carlos Marx \u00ab<em>Aunque los primeros inicios de producci\u00f3n capitalista ya se nos presentan espor\u00e1dicamente en los siglo XIV y XV, en algunas ciudades del Mediterr\u00e1neo, la <strong>era capitalista<\/strong> s\u00f3lo data del siglo <strong>XVI<\/strong><\/em>\u00bb (Marx, Carlos. <em>El Capital<\/em>. Tomo I cap\u00edtulo 26. Las negritas resaltadas de Marx).<\/p>\n<p>[4] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo I. p. 21. Negritas resaltadas de Wallerstein. En Europa existieron, seg\u00fan Wallerstein, hasta el siglo XV varias <em>econom\u00edas-mundo<\/em> (las m\u00e1s importantes de ellas centrada en Venecia y otra en las ciudades de la Hansa y Flandes), pero \u00ab<em>hasta la creaci\u00f3n de una divisi\u00f3n del trabajo europea a mediados del siglo XV el capitalismo no dispuso de unos firmes cimientos sobre los que desarrollarse\u2026desde aquel momento su estructura fue la de una econom\u00eda-mundo, no de Estados-naci\u00f3n individuales<\/em>\u00bb. <em>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/em>. p. 101. Negritas resaltadas de Wallerstein.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a la fecha de \u00abarrancada\u00bb del capitalismo que, como se ha dicho, dio a luz desde la <em>econom\u00eda-mundo europea<\/em> en el siglo XVI, Wallerstein dice: \u00ab<em>Pero, \u00bfcu\u00e1ndo fue el siglo XVI? No es una cuesti\u00f3n tan sencilla, si recordamos que los siglos hist\u00f3ricos no son necesariamente cronol\u00f3gicos\u2026 para la econom\u00eda-mundo europea en su totalidad consideraremos a <span style=\"text-decoration: underline;\">1450-1640 la unidad de tiempo significativa<\/span>, durante la cual se cre\u00f3 una econom\u00eda-mundo capitalista, que sin duda era, como dice Braudel, \u2018vasta pero d\u00e9bil\u2019<\/em>\u00bb. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo I. p. 94. (Subrayado nuestro)<\/p>\n<p>[5] Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. Tomo I. p.74.<\/p>\n<p>[6] Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. Tomo I. p. 84-85. Negritas resaltadas son nuestras.<\/p>\n<p>[7] Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. Tomo I. p. 21-22-23. Negritas resaltadas de Wallerstein.<\/p>\n<p>[8] Wallerstein, Immanuel. <em>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/em>. p 106-107.<\/p>\n<p>[9] Wallerstein, Immanuel. <em>La decadencia del Imperio. EE UU en un mundo ca\u00f3tico<\/em>. Editorial Txalaparta. 2005. p. 52. Primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s The New Press, Nueva York\/Londres, 2003.<\/p>\n<p>[10] \u00abDe Iv\u00e1n el Terrible a Vlad\u00edmir Putin: Rusia en la perspectiva del sistema-mundo\u00bb. Immanuel Wallerstein y Georgi Derluguian, <em>Revista Nueva Sociedad<\/em>. N\u00ba 253 \/ Septiembre \u2013 Octubre 2014. Disponible en <a href=\"https:\/\/nuso.org\/articulo\/de-ivan-el-terrible-a-vladimir-putin-rusia-en-la-perspectiva-del-sistema-mundo\/\">https:\/\/nuso.org\/articulo\/de-ivan-el-terrible-a-vladimir-putin-rusia-en-la-perspectiva-del-sistema-mundo\/<\/a><\/p>\n<p>[11] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo III. Editorial Siglo XXI 2010. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1989, primera en castellano 1999). p. 179. (subrayado y negritas nuestros). En relaci\u00f3n al proceso de incorporaci\u00f3n de una zona que en un momento dado se encontraba en el \u00e1rea externa de la econom\u00eda-mundo hasta llegar a encontrarse, en un momento posterior, en la periferia de la misma Wallerstein dice \u00ab<em>concebimos esta transici\u00f3n como un periodo de duraci\u00f3n media que denominamos periodo de \u2018incorporaci\u00f3n\u2019. Por consiguiente, el modelo que estamos utilizando implica tres momentos sucesivos para una \u2018zona\u2019: encontrarse en el \u00e1rea externa, ser incorporado, ser periferializado. Ninguno de esos tres momentos es est\u00e1tico, todos implican procesos<\/em>\u00bb. Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. p. 180. Y sobre la distinci\u00f3n de los dos momentos m\u00e1s importantes de \u00e9ste proceso remarca: \u00ab<em>Si puede permitirse una analog\u00eda, la incorporaci\u00f3n implica \u2018enganchar\u2019 la zona a la \u00f3rbita de la econom\u00eda-mundo, de tal manera que, en la pr\u00e1ctica, no tenga ya ninguna posibilidad de escapar; periferializaci\u00f3n, por su parte, implica una transformaci\u00f3n continua de las microestructuras del \u00e1rea en cuesti\u00f3n, transformaci\u00f3n que a veces se describe como profundizaci\u00f3n del desarrollo capitalista<\/em>\u00bb. Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. p. 181.<\/p>\n<p>[12] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo III. p. 220.<\/p>\n<p>[13] El historiador antillano Eduardo Torres Cuevas, lleg\u00f3 a calcular magistralmente el monto de dicho exterminio humano solo en la Isla de Cuba, una de las primeras zonas incorporadas a la <em>econom\u00eda-mundo capitalista<\/em>, llegando a conclusiones espantosas. \u00ab<em>Para 1510, se ha calculado un monto demogr\u00e1fico en el archipi\u00e9lago cubano de unos 112 000 habitantes, aunque esta cifra puede ser modificada por estudios posteriores. De ese total se calcula que el 90% estaba compuesto por ta\u00ednos y el resto por los dem\u00e1s grupos aislados, aunque los definidos dentro de los ta\u00ednos pod\u00edan ser tambi\u00e9n resultado de la unificaci\u00f3n y transculturaci\u00f3n. Se estima que esta poblaci\u00f3n ten\u00eda una esperanza de vida entre 20 y 25 a\u00f1os y que se duplicaba cada 115 a\u00f1os. A los 32 a\u00f1os de establecido el dominio colonial, seg\u00fan las fuentes documentales, s\u00f3lo quedaban 893 abor\u00edgenes; esto significa que el 99,21% hab\u00eda desaparecido, cifra que pudiera considerarse elevada si se tiene en cuenta la natalidad. Una cultura que llevaba diez siglos de evoluci\u00f3n en Cuba \u2013su llegada en el tiempo coincide con la invasi\u00f3n b\u00e1rbara visigoda de Espa\u00f1a y el fin del imperio romano occidental\u2013 despareci\u00f3 pocos a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada a Am\u00e9rica, a fines del siglo XV, de los descendientes de los visigodos, los espa\u00f1oles. Este hecho fue presentado como un choque entre civilizaci\u00f3n y barbarie pero, quiz\u00e1s, a los ojos de los ta\u00ednos, los t\u00e9rminos resultar\u00edan invertidos. Si se tiene en cuenta que aquella era una cultura antillano-caribe\u00f1a presente en casi todas las islas y que de un c\u00e1lculo de m\u00e1s de un mill\u00f3n y medio de personas apenas quedaban unos cientos hacia 1550, se entiende la magnitud del holocausto. Pare ellos, que recibieron a los reci\u00e9n llegados con muestras de paz y amistad, el encuentro de esos dos mundos no ser\u00eda, como afirmaron algunos conquistadores, el acontecimiento m\u00e1s importante despu\u00e9s de la creaci\u00f3n sino, por el contrario, el cumplimiento de la \u00faltima profec\u00eda b\u00edblica: el Armaged\u00f3n pero sin sobrevivientes elegidos por Dios. Ser\u00eda, en su realidad, el fin de la creaci\u00f3n<\/em>.\u00bb Torres-Cuevas, Eduardo. Loyola Vega, Oscar. <em>Historia de Cuba 1492-1898<\/em>. Editorial Pueblo y Educaci\u00f3n. La Habana 2001. P\u00e1gina 25-26. (este extraordinario libro se lo regal\u00f3 al autor un escolar cubano en una de nuestras visitas a la Isla de Cuba).<\/p>\n<p>[14] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo I. p. 94-95. \u00ab<em>El centro de esta econom\u00eda-mundo europea estaba hacia 1600 firmemente asentado en el noroeste de Europa, es decir, en Holanda y Zelanda, en Londres, los Home Counties y Anglia Oriental, y en el norte y el oeste de Francia. Las unidades pol\u00edticas en las que estaban situadas estas zonas del centro eran muy diferentes en cuanto a tama\u00f1o, forma y pol\u00edtica (\u2026) pero econ\u00f3micamente presentaban m\u00e1s semejanzas que diferencias<\/em>\u00bb. Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial. Tomo II. El mercantilismo y la consolidaci\u00f3n de la econom\u00eda-mundo europea, 1600-1750<\/em>. Editorial Siglo XXI. 2010. (primera edici\u00f3n en ingl\u00e9s 1980 y en castellano 1984) p. 49.<\/p>\n<p>[15] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial.<\/em> Tomo I. p. 58-59. Quince a\u00f1os despu\u00e9s en el Tomo III de su magna obra, Wallerstein profundiza en el tema con una genialidad total, \u00ab<em>la caracter\u00edstica espec\u00edfica del comercio entre dos zonas que no se encuentran dentro de la misma divisi\u00f3n del trabajo gira en torno a la distinci\u00f3n, expres\u00e1ndonos en el lenguaje de \u00e9pocas anteriores, entre el \u2018comercio en art\u00edculos suntuarios\u2019 (rich trades) y el comercio en art\u00edculos \u2018en bruto\u2019 o \u2018bastos\u2019 (coarse or gruff goods). Hoy hablamos de la distinci\u00f3n entre \u2018art\u00edculos de lujo\u2019, por un lado, y \u2018art\u00edculos a granel\u2019 o \u2018art\u00edculos de primera necesidad\u2019, por otro. El t\u00e9rmino \u2018lujo\u2019 es, por supuesto, una definici\u00f3n operacional que est\u00e1 en funci\u00f3n de la evaluaci\u00f3n normativa (\u2026) Es dif\u00edcil decidir cu\u00e1ndo un producto concreto \u2013especias, t\u00e9, pieles o incluso esclavos \u2013 pertenece o no, en un contexto dado, a las exportaciones de lujo, por no hablar del caso especial de los metales preciosos. Digo <strong>exportaci\u00f3n<\/strong> de lujo porque desde un punto de vista econ\u00f3mico no tiene mucho sentido la idea de una <strong>importaci\u00f3n<\/strong> de lujo. Si un art\u00edculo se compra en un mercado, es porque alguien siente subjetivamente la \u2018necesidad\u2019 de ese art\u00edculo, y ser\u00eda fatuo que el observador anal\u00edtico afirmara que esa \u2018necesidad\u2019 no era real (\u2026) El concepto exportaci\u00f3n de lujo puede tener, sin embargo, una definici\u00f3n m\u00e1s anal\u00edtica. Se refiere a la disposici\u00f3n de art\u00edculos de bajo valor social a precios muy superiores a los que pueden obtenerse de sus usos alternativos, concepto que \u00fanicamente puede aplicarse si se est\u00e1 tratando con el comercio entre dos sistemas hist\u00f3ricos separados, en cuyo caso cabe concebir que tengan diferentes medidas del valor social. Por consiguiente, los conceptos de \u2018lujo\u2019 y \u2018\u00e1rea externa\u2019 van de la mano<\/em>\u00bb. Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo III. p. 182-183. En las p. 187 lo recalca \u00ab<em>nuestra insistencia es que las importaciones nunca son lujos<\/em>\u00bb. Negritas resaltadas de Wallerstein.<\/p>\n<p>Para ampliar la comprensi\u00f3n de esto recomendamos la lectura de la primera entrega de esta serie \u00abLa divisi\u00f3n del trabajo, frontera de los sistemas sociales.\u00bb <a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/?p=11653\">https:\/\/espai-marx.net\/?p=11653<\/a><\/p>\n<p>Insistimos tanto en ello debido a que su comprensi\u00f3n nos permite entender por qu\u00e9 el capitalismo no es un concepto aplicable a todos los espacios del planeta desde el propio siglo XV, como ha sido tratado por otras escuelas hist\u00f3ricas, como la sovi\u00e9tica, por ejemplo, que a trav\u00e9s de su excelente Editorial Progreso la difundi\u00f3 por el mundo.<\/p>\n<p>[16] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial. Tomo I. La agricultura capitalista y los or\u00edgenes de la econom\u00eda-mundo europea en el siglo XVI<\/em>. Editorial Siglo XXI. 2010. p. 469-470.<\/p>\n<p>[17] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo II. p. 66.<\/p>\n<p>[18] Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. Tomo II. p. 217-218, 232 y 243.<\/p>\n<p>[19] Wallerstein, Immanuel. <em>Ib\u00eddem<\/em>. Tomo II. p. 267.<\/p>\n<p>[20] Wallerstein, Immanuel. La \u00abcrisis del siglo diecisiete\u00bb. <a href=\"https:\/\/utopisticapol.wordpress.com\/2009\/10\/24\/la-crisis-del-siglo-diecisiete-por-immanuel-wallerstein\/\">https:\/\/utopisticapol.wordpress.com\/2009\/10\/24\/la-crisis-del-siglo-diecisiete-por-immanuel-wallerstein\/<\/a><\/p>\n<p>[21] Wallerstein, Immanuel. <em>El Moderno Sistema Mundial<\/em>. Tomo III. p. 179<\/p>\n<p>[22] Wallerstein, Immanuel. <em>Capitalismo hist\u00f3rico y movimientos antisist\u00e9micos. Un an\u00e1lisis de sistemas-mundo<\/em>. p. 101-102. Negritas resaltadas nuestras.<\/p>\n<p>Pr\u00f3xima entrega: Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein IV: El (mal) llamado <em>sistema socialista mundial<\/em> es un mito, un error te\u00f3rico-pr\u00e1ctico, porque <em><strong>no<\/strong> <\/em>ha existido.<\/p>\n<p>rodohc21@gmail.com<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aportes te\u00f3ricos de Immanuel Wallerstein III &nbsp; Al sitio web anticapitalista cubano https:\/\/medium.com\/la-tiza y su colectivo, que se han sumado<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12288,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[2093],"class_list":["post-12285","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia","tag-aportes-teoricos-de-immanuel-wallerstein"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12285","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12285"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12285\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12288"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12285"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12285"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12285"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}