{"id":12299,"date":"2022-08-13T05:00:00","date_gmt":"2022-08-13T04:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12299"},"modified":"2022-08-13T03:34:18","modified_gmt":"2022-08-13T02:34:18","slug":"la-democracia-fundamento-organizativo-de-la-cultura-emancipatoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12299","title":{"rendered":"La democracia, fundamento organizativo de la cultura emancipatoria"},"content":{"rendered":"<p><strong>El estatismo de la izquierda<\/strong><\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda la Democracia ha sido un principio que ha estado subordinado al Estado. La Democracia es concebida como el instrumento de mediaci\u00f3n que posibilita la intervenci\u00f3n indirecta, mediante representantes, de las masas de ciudadanos en el Estado. La limitaci\u00f3n de la Democracia al control del \u00e1mbito p\u00fablico-estatal de la sociedad restringe el principio de la Democracia a su variante particular Representativa e Institucional.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esa misma tradici\u00f3n intelectual de la izquierda, se considera al Estado \u2013al existente, o a otro nuevo a\u00fan por organizar\u2013 la Instituci\u00f3n adecuada para reordenar la sociedad conforme al proyecto pol\u00edtico que se sostenga: la redistribuci\u00f3n de la renta, para la socialdemocracia, o la socializaci\u00f3n de los medios de producci\u00f3n, para nuestra tradici\u00f3n comunista.<\/p>\n<p>El hecho real, que hemos visto acontecer en menos de quince a\u00f1os, es que el Estado entra en crisis, en los pa\u00edses capitalistas y en los antiguos pa\u00edses socialistas, como medio eficaz de ingenier\u00eda social que permita organizar y estabilizar la sociedad.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses capitalistas, la competencia econ\u00f3mica intercapitalista en un mercado mundial definitivamente unificado, impone, adem\u00e1s de dr\u00e1sticos recortes salariales, la reducci\u00f3n de los impuestos y el gasto p\u00fablico, con lo que el Estado de Bienestar, y las conquistas sociales arrancadas por los trabajadores durante decenios, dejan de ser viables.<\/p>\n<p>Para sorpresa de la izquierda, esto ha acarreado la p\u00e9rdida de influencia de nuestras organizaciones pol\u00edticas y sindicales y, en definitiva, la derrota de los asalariados y dem\u00e1s grupos sociales subalternos. Las estrategias pol\u00edticas de la izquierda, basadas en la intervenci\u00f3n y la presi\u00f3n sobre el Estado, o en la lucha por su ocupaci\u00f3n, como instrumento para realizar sus propuestas pol\u00edticas, quedan desacreditadas ante la reducci\u00f3n de las prestaciones del mismo \u2013por ejemplo: los parados dejan de interesarse por la pol\u00edtica y por el sindicalismo en la medida en que reciben menos prestaciones y asistencia sociales\u2013.<\/p>\n<p>La desorganizaci\u00f3n y p\u00e9rdida de influencia de los principales instrumentos institucionales de la izquierda, a consecuencia de la crisis del Estado Asistencial, pone al descubierto, a su vez, otro problema a\u00fan m\u00e1s grave, al que no se hab\u00eda otorgado la debida importancia. El capitalismo, en la anterior etapa de desarrollo, penetr\u00f3 en la Sociedad Civil[1] y desarticul\u00f3 el poderoso entramado organizativo que estructuraba la cultura material y la Vida Cotidiana de las clases populares. Una vez en retroceso las organizaciones institucionales de la izquierda, en su papel de organizadores directos de personas \u2013ciertamente, desde presupuestos estrechamente politicistas\u2013, o como referentes de una comunidad moral que comparte aspiraciones y valores, queda a las claras la realidad de la atomizaci\u00f3n social, de la falta de microorganizaciones de masas, que organicen directamente la actividad de sus asociados, que posibiliten la capacidad de regeneraci\u00f3n pol\u00edticocultural y humana de la izquierda. En el per\u00edodo de la historia en que la mayor\u00eda inmensa de la sociedad est\u00e1 sometida a las relaciones salariales de producci\u00f3n y debe vender al capital su fuerza de trabajo, la clase trabajadora, atomizada y falta de fundamentos de cultura propios, es mucho m\u00e1s d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Cuatro son las causas de esta situaci\u00f3n. En primer lugar, el confiado Progresismo de la izquierda pol\u00edtica e intelectual, que, sobre todo desde finales del siglo XlX, la indujo a aceptar, como ben\u00e9ficos y conducentes hacia el socialismo, todos los cambios culturales que el capitalismo provocaba en la cultura material de la Sociedad Civil.<\/p>\n<p>En segundo lugar, la lucha consciente de la propia burgues\u00eda para desarticular una cultura popular que se compadec\u00eda mal con las necesidades de disciplina y autocontrol que el capitalismo necesitaba para reproducirse \u2013Acabar con San Lunes, con la mendicidad, con los modos distintos de entender la propiedad heredados del r\u00e9gimen se\u00f1orial, etc.[2]\u2013. A\u00f1adamos a estos esfuerzos la repercusi\u00f3n que tuvo sobre las culturas tradicionales, el fen\u00f3meno de las grandes migraciones campesinas hacia las ciudades industrializadas y su hacinamiento en barriadas donde los usos y costumbres de la cultura popular eran impracticables.<\/p>\n<p>En tercer lugar, la lucha del capitalismo para desarticular el poder de control de los obreros sobre la producci\u00f3n a consecuencia de la organizaci\u00f3n del trabajo con t\u00e9cnicas productivas artesanales, mediante la introducci\u00f3n de nuevas t\u00e9cnicas que descompon\u00edan el trabajo y permit\u00edan contratar mano de obra no capacitada \u2013Subordinaci\u00f3n Formal\/Real del trabajo al capital[3]\u2013.<\/p>\n<p>En cuarto lugar, y tras la Segunda Guerra Mundial \u2013En Portugal o Espa\u00f1a, despu\u00e9s\u2013, el capitalismo inici\u00f3 la etapa de Producci\u00f3n Industrial masiva de bienes para la Vida Cotidiana, posibilitada por las nuevas tecnolog\u00edas. Impremeditadamente, el capitalismo logr\u00f3 con ello penetrar la vida privada de la gente, liquidar usos y costumbres propios de la cultura popular aut\u00f3noma a\u00fan existente, dejando fuera de servicio las redes organizativas que la reproduc\u00edan, y se apoder\u00f3 del control y el desarrollo del sistema de necesidades humanas. Los individuos, carentes de organizaci\u00f3n y cultura aut\u00f3nomas propias que ordenasen materialmente la vida, quedaron convertidos en meros consumidores aislados, frente al mercado capitalista. En su momento, las fuerzas de la izquierda no registraron estos efectos como algo negativo.<\/p>\n<p>A consecuencia de la desorganizaci\u00f3n de la Sociedad Civil anterior y de su cultura material, los trabajadores y dem\u00e1s clases subalternas quedaron convertidos en personas incapacitadas para organizar activamente su praxis y ejercer control sobre su vida. Posteriormente, esta atomizada \u00abSociedad de Consumidores Privados\u00bb, basada en la familia nuclear como organismo de redistribuci\u00f3n del consumo, ha vuelto a ser conmocionada a consecuencia de la nueva divisi\u00f3n internacional del trabajo y a la constituci\u00f3n de un mercado \u00fanico capitalista mundial. Tercer mundo y Primer mundo son realidades humanas que coexisten en todas las sociedades. Los efectos del paro y la pobreza son mucho m\u00e1s graves, fuente de una mayor marginaci\u00f3n social, en sociedades que carecen de una red de microorganizaciones sociales que permiten a los individuos asociarse entre ellos democr\u00e1ticamente para actuar a la busca de soluciones alternativas.<\/p>\n<p><strong>Consecuencias<\/strong><\/p>\n<p>El ser humano est\u00e1 antropol\u00f3gicamente constituido para guiar su pr\u00e1ctica intencionalmente, conforme a fines conscientes que se objetivan en los resultados materiales de su actividad. Es precisamente la finalidad consciente de la actividad humana la que confiere a \u00e9sta Sentido subjetivo para el individuo que la ejecuta[4].<\/p>\n<p>En la realidad actual es un hecho objetivo la incapacidad de los individuos para gobernar sus propios actos e intervenir en los \u00e1mbitos relevantes de la pr\u00e1ctica social seg\u00fan principios, valores y fines intencionalmente decididos. El mundo capitalista se reproduce seg\u00fan una din\u00e1mica objetivamente <em>ajena<\/em> a cualquier voluntad individual y de la cual s\u00f3lo somos meros \u00abportadores\u00bb[5]. Es la din\u00e1mica de la reproducci\u00f3n ampliada del capital.<\/p>\n<p>Con la invasi\u00f3n, por parte del capital, de aquellas objetivaciones de la cultura material que organizan la Vida Cotidiana de las personas, mediante la producci\u00f3n de bienes y servicios para el consumo, una gran parte de la cultura material queda sometida a la misma enajenaci\u00f3n objetiva de la praxis humana que antes alcanzaba s\u00f3lo al proceso de trabajo. Se acrecienta as\u00ed la p\u00e9rdida de control por parte de las personas sobre su propia vida[6].<\/p>\n<p>La incapacidad objetiva de orientar conforme a fines definidos por el individuo las actividades mediante las cuales interviene en la pr\u00e1ctica social es interiorizada por el Pensamiento Cotidiano del sujeto. En las condiciones actuales de desorganizaci\u00f3n de la Sociedad Civil y de falta de control de la Cultura Material por parte de las clases subalternas, el Pensamiento Cotidiano, o sentido com\u00fan de los individuos, registra una profunda sensaci\u00f3n de impotencia y percibe su propia vida, y la organizaci\u00f3n de la realidad social, como algo falto de sentido.<\/p>\n<p>Pero el Pensamiento Cotidiano, desde el que la mayor\u00eda de los individuos percibe su relaci\u00f3n con la sociedad, no es una Falsa Consciencia[7]. Es un pensamiento limitado, que debe ser completado con el pensamiento te\u00f3rico fuerte, pero, si bien no est\u00e1 capacitado para analizar teor\u00e9ticamente las causas no inmediatas que provocan un acontecimiento de la Vida Cotidiana, registra con precisi\u00f3n la realidad de la vida de las personas. El Pensamiento Cotidiano gu\u00eda la actividad pr\u00e1ctica de todas las personas en su vida diaria y, en consecuencia, recoge experiencialmente, y con mucha viveza, los resultados \u2013exitosos o fracasados\u2013 de esa misma actividad individual. El Pensamiento Cotidiano construye as\u00ed la <em>experiencia<\/em> humana \u2013que es experiencia de un hecho objetivo\u2013, dado que la actividad humana, la intencionalidad subjetiva que gu\u00eda esa actividad y la objetivaci\u00f3n material de la misma actividad son partes constitutivas de la Praxis humana.<\/p>\n<p>Una teor\u00eda que separe y oponga las percepciones del Pensamiento Cotidiano, o psicolog\u00eda com\u00fan de las personas, como algo distinto y confrontado con lo que ocurre en la realidad social objetiva, se opone a la teor\u00eda de la actividad y de la Psicolog\u00eda marxista[8]. Para la Filosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica, la actividad de cada individuo vincula la subjetividad del individuo \u2013intenciones, valores, saberes y experiencia de la realidad\u2013 con la realidad social objetiva, que no es otra cosa que el resultado de la objetivaci\u00f3n de la actividad colectiva. La propia realidad social, en su constituci\u00f3n organizativa y cultural, limita y determina la actividad que el Pensamiento Cotidiano puede tratar de orientar. La continuidad dentro-fuera, articulada por la propia actividad de cada ser humano, hace que la propia personalidad de cada individuo est\u00e9 hist\u00f3ricamente determinada por la sociedad en la que vive.[9]. E, incluso las propias funciones cognitivas del ser humano, son consideradas por el marxismo, no capacidades universales, sino capacidades dependientes de la forma en que la organizaci\u00f3n y la cultura material determinan la actividad posible del sujeto[10].<\/p>\n<p>Consecuentemente, la percepci\u00f3n subjetiva de impotencia que interioriza la mayor\u00eda de los explotados, el sentimiento de que el control del mundo es ajeno a las voluntades de las personas, no es una fantasmagor\u00eda psicol\u00f3gica sin relaci\u00f3n objetiva alguna con la realidad. La conciencia subjetiva de la enajenaci\u00f3n de la sociedad responde a las limitaciones objetivas, organizativas y culturales, reales, de la sociedad.<\/p>\n<p>Los explotados poseen conciencia del sufrimiento que la explotaci\u00f3n y la cultura capitalista les acarrea, pero faltos de los medios organizativos y de la cultura material que les otorgue la capacidad de organizar una alternativa concreta, real, al orden existente, perciben que el \u00fanico orden posible es el capitalismo.<\/p>\n<p>Los asalariados, consiguientemente, no son una Bella Durmiente capacitada ya ahora para organizar una alternativa a la sociedad capitalista, aunque sometida a una subjetiva falsa consciencia, a la espera de la llegada de su \u00abconsciencia de clase atribuible\u00bb.<\/p>\n<p>El d\u00e9ficit actual de la clase trabajadora no es un d\u00e9ficit gnoseol\u00f3gico, que pueda ser resuelto mediante la \u00abLucha Ideol\u00f3gica\u00bb y la propaganda; tampoco su postraci\u00f3n y conformismo se debe a la intoxicaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n burgueses. Es un d\u00e9ficit ontol\u00f3gico \u2013valgan los filosofemas\u2013. Hay una falta real de organizaci\u00f3n material directa de los explotados en la Sociedad Civil y de una alternativa de Cultura material formulada concretamente y en positivo. La clase de los asalariados, que deben vender su fuerza de trabajo al capital, existe en s\u00ed, como colecci\u00f3n masiva de individualidades explotadas y sometidas a la racionalidad capitalista.[11]<\/p>\n<p>Los asalariados son ahora la mayor\u00eda abrumadora de la sociedad, pero carecen del tejido asociativo que les permita dirigir y controlar democr\u00e1ticamente su praxis e ir articulando una alternativa de Cultura para la Sociedad Civil; no s\u00f3lo en el trabajo, sino tambi\u00e9n en las dem\u00e1s actividades que organizan y producen la vida del ser humano. La incapacidad sentida no es subjetiva sino real. Los asalariados como alternativa de Civilizaci\u00f3n frente al capitalismo son un Contraf\u00e1ctico, en esas condiciones.<\/p>\n<p>Por ello, todo discurso te\u00f3rico fuerte que interpele al Pensamiento Cotidiano proponiendo orientaciones pr\u00e1xicas para la actividad de las personas, o todo discurso te\u00f3rico que proponga como programa de acci\u00f3n la transformaci\u00f3n revolucionaria de la sociedad \u2013partidos, iglesias, escuela, etc.\u2013, es percibido como absurdamente irreal, e incluso hip\u00f3crita, porque esta propuesta parte de la hip\u00f3tesis, refutada por la experiencia de la realidad, de que el sujeto tiene la capacidad de gobernar su actividad, al menos en una parte importante de los aspectos relevantes de la misma, y por ello propone al individuo actuar de forma distinta conforme a otros fines y axiolog\u00edas \u00e9ticas.<\/p>\n<p><strong>La democratizaci\u00f3n de la Sociedad Civil, alternativa de cultura<\/strong><\/p>\n<p>La historiograf\u00eda marxista muestra c\u00f3mo las clases subalternas que han luchado con mayor decisi\u00f3n contra el capitalismo, son aquellas que pose\u00edan una cultura organizada propia, y cuya lucha iba m\u00e1s all\u00e1 de la reivindicaci\u00f3n del salario, precisamente porque luchaban por preservar el control de su propia autonom\u00eda cultural colectiva[12]. El estudio de William Sewel sobre la clase obrera francesa durante el siglo XlX, por ejemplo, es particularmente claro. La monograf\u00eda de este autor prueba que la clase obrera francesa, que fue el modelo ejemplar de clase obrera revolucionaria durante el siglo pasado, estaba compuesta por obreros artesanos, con su cultura y organizaciones; mediante \u00e9stas ejerc\u00eda el control en el \u00e1mbito de la producci\u00f3n y en la reproducci\u00f3n material de la Vida Cotidiana. Los obreros fabriles, por el contrario, faltos de tradiciones culturales y organizativas propias, permanec\u00edan al margen de las luchas. Ahora bien, las organizaciones sociales, las tradiciones culturales, si bien fueron resultado de la actividad an\u00f3nima de la multitud, no fueron una creaci\u00f3n \u00abespont\u00e1nea\u00bb e involuntaria.<\/p>\n<p>La tarea fundamental del Intelectual Colectivo en nuestros d\u00edas consiste en promover la construcci\u00f3n de un poder real de los asalariados sobre la sociedad, esto es, sobre su propia actividad, de modo que \u00e9sta deje de ser una realidad ajena a su voluntad. La creaci\u00f3n de este poder real que pone en manos de los asalariados la direcci\u00f3n de hecho sobre parcelas crecientes de la realidad social, producto de su propia actividad, es el instrumento que abre la posibilidad de la transici\u00f3n al socialismo, porque posibilita la organizaci\u00f3n de la actividad humana conforme a otros valores y otras pautas culturales. <em>La revoluci\u00f3n es una cuesti\u00f3n de Poder; es decir, de capacidad de control sobre la realidad<\/em>[13].<\/p>\n<p>Pero la articulaci\u00f3n de este poder de Hegemon\u00eda sobre la realidad social supone adoptar como gu\u00eda un planteamiento de dial\u00e9ctica positiva, que desestime las crisis del capitalismo, cada vez m\u00e1s profundas, como la causa que provoque la transici\u00f3n al socialismo. La autodestrucci\u00f3n del capitalismo es algo intelectualmente concebible; sin embargo, que la consecuencia de \u00e9sta sea la emancipaci\u00f3n de la humanidad, no se sigue l\u00f3gicamente de lo anterior, ni, emp\u00edricamente, se compadece bien con la descomposici\u00f3n civilizatoria que se desencadena en las sociedades sometidas a colapso social; Yugoslavia, Somalia o Colombia sirven como ejemplo[14].<\/p>\n<p>En consecuencia, la alternativa socialista s\u00f3lo puede ser resultado de la movilizaci\u00f3n, en positivo, de las energ\u00edas e iniciativas de los explotados, los cuales pueden llegar a estar en condiciones de organizar una alternativa al capitalismo.<\/p>\n<p>Esto exige que se articule la mediaci\u00f3n organizativa que permita la intervenci\u00f3n democr\u00e1tica directa e las masas en el control de la actividad social que ellos mismos producen en su Vida Cotidiana. La elaboraci\u00f3n de una alternativa de cultura al capitalismo no es posible sin la participaci\u00f3n activa de la inmensa mayor\u00eda de la sociedad. Nadie puede sustituir la intervenci\u00f3n democr\u00e1tica cotidiana y creativa en ese proceso de organizaci\u00f3n de un poder popular real y de su utilizaci\u00f3n para organizar una alternativa social. La Democracia, en consecuencia, debe dejar de ser una actividad excepcional y puntual cuyo acto m\u00e1ximo consiste en delegar la representaci\u00f3n, sin que esto niegue la necesidad de las elecciones de representantes[15].<\/p>\n<p>En el presente, los asalariados est\u00e1n potencialmente capacitados para materializar una alternativa de cultura si se organizan. La situaci\u00f3n actual es fundamentalmente distinta de aquella otra sobre la que reflexionaba Antonio Gramsci[16]. En su \u00e9poca, el desarrollo del fordismo, con la consiguiente divisi\u00f3n t\u00e9cnica del trabajo entre trabajadores asalariados, que no necesitaban capacitaci\u00f3n intelectual, y t\u00e9cnicos \u2013o intelectuales modernos\u2013, que dirig\u00edan el proceso productivo y no estaban sometidos a la relaci\u00f3n salarial, impuso que los asalariados perdieran definitivamente el control sobre el proceso de trabajo.<\/p>\n<p>Esta ruptura entre el saber t\u00e9cnico y el \u00abgorila amaestrado\u00bb fue mucho mas dram\u00e1tica en un momento en que el capitalismo consegu\u00eda penetrar con su producci\u00f3n y sus servicios la Vida Cotidiana.<\/p>\n<p>La comprensi\u00f3n, por parte de Gramsci, de la nueva situaci\u00f3n explica el car\u00e1cter obsesivo que posee su reflexi\u00f3n sobre los intelectuales y respecto de las condiciones de una posible alianza entre los asalariados y este sector social, cuya funci\u00f3n era, entonces, la gesti\u00f3n al servicio de la clase dominante, pero sin el cual no era posible organizar una alternativa de poder y de civilizaci\u00f3n al capitalismo.<\/p>\n<p>En el presente, con la incorporaci\u00f3n directa del conocimiento intelectual al proceso productivo, que ha implicado la aparici\u00f3n masiva de intelectuales asalariados, el trabajador colectivo asalariado ha recuperado nuevamente el control del saber intelectual, an\u00e1logamente a lo que ocurr\u00eda en la clase obrera artesanal del siglo XlX. La posesi\u00f3n de este conocimiento t\u00e9cnico e intelectual posibilita la elaboraci\u00f3n de una alternativa de civilizaci\u00f3n a la sociedad existente por parte de los asalariados. La materializaci\u00f3n de la Hegemon\u00eda social de las clases subalternas depende de que estas sean capaces de articular la organizaci\u00f3n mediadora de un tejido asociativo, o sistema nuevo de Relaciones Sociales, que permita el dominio democr\u00e1tico de los asalariados sobre su realidad.<\/p>\n<p>Las microorganizaciones de base, que implican directamente a los afectados por un problema o una actividad en la soluci\u00f3n de aqu\u00e9l o en el control de \u00e9sta, son los instrumentos mediadores de la nueva pr\u00e1ctica democr\u00e1tica de la Vida Cotidiana que permiten la incorporaci\u00f3n de la mayor\u00eda de la sociedad al proceso. Las necesidades y carencias, percibidas experiencialmente por las personas en su Vida Cotidiana, son los puntos en torno de los cuales comenzar a organizar microasociaciones.<\/p>\n<p>El fin de este tejido social no es la canalizaci\u00f3n de la protesta para que las instituciones y poderes estatales establecidos resuelvan los problemas de las personas, lo que, en s\u00ed mismo, implica volver a considerar la Democracia como representaci\u00f3n, y no como Poder Democr\u00e1tico, sino la organizaci\u00f3n seg\u00fan un orden distinto de toda la Praxis humana, es decir, organizar el Socialismo.<\/p>\n<p>Todo el \u00e9nfasis del marxismo, sobre el car\u00e1cter material de los problemas sociales, sobre la materialidad de la enajenaci\u00f3n de la actividad humana, y sobre la que ha de poseer la reapropiaci\u00f3n de su control, o la referida reflexi\u00f3n de Gramsci sobre el control del saber intelectual, tienen, precisamente, esa intencionalidad. Esta es la diferencia pol\u00edtica entre la Teor\u00eda de la Acci\u00f3n Comunicativa, cuyo fin es la interacci\u00f3n discursiva entre las personas, y la Filosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica, cuya meta es ordenar de nueva manera la totalidad pr\u00e1xica humana \u2013organizar un nuevo \u00abMundo\u00bb o \u00abCosmos\u00bb\u2013.<\/p>\n<p>La organizaci\u00f3n de la actividad humana \u2013La Hegemon\u00eda\u2013 se hace imprescindible para combatir la marginaci\u00f3n social y la miseria moral y material consiguiente que se produce entre los parados. El fen\u00f3meno del desempleo y la dualizaci\u00f3n social masiva es una caracter\u00edstica estructural de la nueva etapa del capitalismo. La organizaci\u00f3n de los trabajadores en los centros de trabajo, con el fin \u00faltimo de lograr el control pleno de su actividad, es condici\u00f3n indispensable para alcanzar la meta del socialismo. Pero, debido a la coerci\u00f3n que la sociedad capitalista desarrolla para defender el dominio de los propietarios sobre los medios de producci\u00f3n, probablemente prospere antes la red de organizaciones que arraiguen en las actividades de la vida diaria \u2013de la \u00abreproducci\u00f3n\u00bb\u2013 de las personas. El control de todas estas actividades, comenzando por el del consumo, posee tambi\u00e9n gran importancia para comenzar a elaborar en la pr\u00e1ctica una alternativa de cultura al capitalismo.<\/p>\n<p>Para terminar queremos incluir un breve an\u00e1lisis que sirva como ejemplo que corrobore la necesidad de la democratizaci\u00f3n de toda la actividad humana como \u00fanica posibilidad de desarrollo de un poder que otorgue verosimilitud a las propuestas de alternativa social. Pensemos en la diferente situaci\u00f3n en la que se encuentra la iglesia Cat\u00f3lica en Europa y en Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p>En Europa, la iglesia ha aceptado y defendido el poder capitalista establecido; en consecuencia, acepta la organizaci\u00f3n de la sociedad tal y como est\u00e1 dada, y dirige su actividad, fundamentalmente, a la producci\u00f3n de un discurso de orientaci\u00f3n moral para la vida p\u00fablica y privada de los fieles, y a la redistribuci\u00f3n social de bienes \u2013caridad\u2013. Sin embargo, la sociedad europea se aparta del discurso de la iglesia, que es percibido como falto de sentido \u2013se \u00abdescristianiza\u00bb\u2013. La experiencia que el mundo organizado por el capitalismo construye en los individuos atomizados y carentes de capacidad real de acci\u00f3n les lleva a sentir este tipo de discurso como absurdo e in\u00fatil, cuando no mentiroso por contemporizar con la realidad social que imposibilita su puesta en pr\u00e1ctica. La Acci\u00f3n Comunicativa se agota en s\u00ed misma. Los grupos capilares de la interacci\u00f3n comunicativa \u2013misa, etc.\u2013 tiene cada vez menos asistentes. La iglesia Cat\u00f3lica europea, que posee un poder material e institucional enormes, se halla en franco retroceso, seg\u00fan sus propios informes.<\/p>\n<p>En Latinoam\u00e9rica, por el contrario, sectores importantes de la iglesia Cat\u00f3lica han impulsado la formaci\u00f3n de tejido asociativo que organiza democr\u00e1ticamente la actividad y la solidaridad activa de los oprimidos, como es el caso del Brasil. El sentido com\u00fan de los individuos experimenta c\u00f3mo la organizaci\u00f3n democr\u00e1tica de su actividad posee un poder real, y permite concretar alternativas a la organizaci\u00f3n de la vida por el capitalismo. Las capacidades humanas descubiertas por el individuo en su actividad dentro de un entorno determinado gu\u00edan al individuo cuando se plantea soluciones para otros entornos (Bronfenbrenner, P. 307-308). Adem\u00e1s de percibirse el poder democr\u00e1tico como una realidad, los valores del discurso revolucionario adquieren sentido para los individuos. Tanto la izquierda como la iglesia gozan de buena salud.<\/p>\n<p>La Filosof\u00eda de la Pr\u00e1ctica, con su propuesta de reorganizaci\u00f3n democr\u00e1tica de toda la actividad humana, abre el camino de la humanidad hacia la Emancipaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Valldoreix, 20 de septiembre de 1992<\/p>\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n<p>[1] La preeminencia de la Sociedad Civil, en relaci\u00f3n con el Estado es una idea reiteradamente repetida por Marx. Una primera exposici\u00f3n de la misma puede encontrarse en su escrito <em>La cuesti\u00f3n Jud\u00eda<\/em>. Consid\u00e9rese aqu\u00ed el texto siguiente, extra\u00eddo de <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>: \u00abLa forma de intercambio condicionada por las fuerzas de producci\u00f3n existentes en todas las fases hist\u00f3ricas anteriores y que, a su vez, las condiciona es la <em>sociedad civil<\/em>, que, como se desprende de lo anteriormente expuesto, tiene como premisa y como fundamento la familia simple y la familia compuesta, lo que suele llamarse la tribu, y cuya naturaleza queda precisada en p\u00e1ginas anteriores. Ya ello revela que esta sociedad civil es el verdadero hogar y escenario de toda la historia y cu\u00e1n absurda resulta la concepci\u00f3n hist\u00f3rica anterior que, haciendo caso omiso de las relaciones reales, s\u00f3lo mira, con su limitaci\u00f3n, a las acciones resonantes de los jefes y del Estado. La sociedad civil abarca todo el intercambio material de los individuos, en una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas. Abarca toda la vida comercial e industrial de una fase y, en este sentido, transciende de los l\u00edmites del Estado y de la naci\u00f3n, si bien, por otra parte, tiene necesariamente que hacerse valer hacia el exterior como nacionalidad y, vista hacia el interior, como Estado. El t\u00e9rmino sociedad civil apareci\u00f3 en el siglo XVlll, cuando ya las relaciones de propiedad se hab\u00edan desprendido de los marcos de la comunidad antigua y medieval. La sociedad civil en cuanto tal s\u00f3lo se desarrolla con la burgues\u00eda; sin embargo, la organizaci\u00f3n social que se desarrolla directamente bas\u00e1ndose en la producci\u00f3n y el intercambio, y que forma en todas las \u00e9pocas la base del Estado y de toda otra supraestructura idealista, se ha designado siempre, invariablemente, con el mismo nombre\u00bb (Carlos Marx y Federico Engels, <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, Grijalbo, Barcelona, 1974, p\u00e1g. 38). Sobre el papel del Estado, analizado no s\u00f3lo como poder represivo al servicio de la clase dominante, sino tambi\u00e9n como instituci\u00f3n racional o ilustrada, que desempe\u00f1a tareas necesarias para reproducir la vida bajo el capitalismo, consid\u00e9rese el siguiente texto del mismo libro citado: \u00abPrecisamente porque los individuos <em>s\u00f3lo<\/em> buscan su inter\u00e9s particular, que para ellos no coincide con su inter\u00e9s com\u00fan, y porque lo general es siempre la forma ilusoria de la comunidad (&#8230;) la lucha <em>pr\u00e1ctica<\/em> de estos inter\u00e9s particulares que constantemente y de un modo real se enfrentan a los intereses comunes o que ilusoriamente se creen tales (Intereses comunes \u2013a\u00f1adido m\u00edo\u2013) impone como algo necesario la interposici\u00f3n <em>pr\u00e1ctica<\/em> y el refrenamiento por el inter\u00e9s \u00abgeneral\u00bb ilusorio bajo la forma del Estado.\u00bb (Mismo libro, p\u00e1g. 35-36).<br \/>\nCon todo, los an\u00e1lisis dedicados por Marx y Engels al Estado son escasos y se encuentran en contados documentos escritos por ellos, porque los dos cl\u00e1sicos conceden importancia primordial a la organizaci\u00f3n de la sociedad civil (relaciones sociales que la organizan, familia, econom\u00eda, organizaciones sociales de clase, etc.), e importancia muy secundaria al papel del Estado; nula en cuanto a su cometido y existencia en la sociedad de los productores libres asociados. La izquierda mayoritaria durante el per\u00edodo hist\u00f3rico que hemos visto concluirse, ha sido, sin embargo, fundamentalmente estatista, en sus diversas tendencias y tradiciones. Dicha izquierda dec\u00eda inspirarse, de uno u otro modo, en Marx y Engels; sin embargo, como se puede ver, estos autores han sido m\u00e1s bien invocados que estudiados.<\/p>\n<p>[2] Sobre el trato dado a los campesinos tras ser expropiados por el capitalismo de sus tierras, Marx escribe: \u00abDe esta suerte, la poblaci\u00f3n rural, expropiada por la violencia de sus tierras y reducida al vagabundaje, fue obligada a someterse, mediante una <em>legislaci\u00f3n terrorista<\/em> y a fuerza de latigazos\u00bb. <em>El Capital<\/em>, Vol 1\u00ba , citado por la edici\u00f3n espa\u00f1ola de Ed. Siglo XXl, Madrid, p. 922 (Cap\u00edtulo XXlV).<\/p>\n<p>[3] \u00abLa clase de los asalariados (&#8230;) (estaba) fuertemente protegida en su posici\u00f3n por la econom\u00eda campesina independiente en el campo y la organizaci\u00f3n corporativa en la ciudad. En el campo y la ciudad maestros y trabajadores estaban pr\u00f3ximos desde el punto de vista social. La subordinaci\u00f3n del trabajo al capital era s\u00f3lo formal\u00bb. Carlos Marx, <em>El Capital<\/em>, Vol 1\u00ba, Ed. Cit. p. 923 (Cap\u00edtulo XXlV. Vid. tambi\u00e9n cap\u00edtulo XlV).<\/p>\n<p>[4] \u00abConcebimos el trabajo humano bajo una forma en la cual pertenece exclusivamente al <em>hombre<\/em>. Una ara\u00f1a ejecuta operaciones que recuerdan las del tejedor, y una abeja avergonzar\u00eda, por la construcci\u00f3n de las celdillas de su panal, a m\u00e1s de un maestro alba\u00f1il. Pero lo que distingue ventajosamente al peor maestro alba\u00f1il de la mejor abeja es que el primero ha modelado la celdilla en su cabeza antes de construirla\u00bb. Carlos Marx, <em>El Capital<\/em>, Vol 1\u00ba, Ed. Cit. p. 216. (Cap. V).<\/p>\n<p>[5] \u00abPor lo dem\u00e1s, la cooperaci\u00f3n entre los asalariados no es m\u00e1s que un efecto del capital que los emplea simult\u00e1neamente. La conexi\u00f3n entre sus funciones, su unidad como cuerpo productivo global, radican <em>fuera<\/em> de ellos, en el capital, que los re\u00fane y los mantiene cohesionados. La conexi\u00f3n entre sus trabajos se les enfrenta idealmente como <em>plan<\/em> pr\u00e1cticamente como <em>autoridad<\/em> capitalista, como poder de una voluntad ajena que somete a su objetivo la voluntad de ellos\u00bb. Carlos Marx, <em>El Capital<\/em>, Vol 1\u00ba, Ed. Cit., p. 403, (Cap. Xl). Puede verse tambi\u00e9n las p\u00e1gs 205-206, 224-225, o 517, del primer libro de <em>El Capital<\/em>, como otros tantos ejemplos sobre el tema de la <em>Enajenaci\u00f3n<\/em>, en la que \u00e9sta es tratada en los mismos t\u00e9rminos que en los <em>Manuscritos de Par\u00eds de 1844<\/em>.<\/p>\n<p>[6] Sobre el control por el capitalismo del sistema de necesidades humanas, v\u00e9ase:<br \/>\nJoaquim Sempere, <em>L&#8217;explosi\u00f3 de les necessitats<\/em>, Edicions 62, B.1992.<br \/>\n\u00c1gnes Heller, <em>La teor\u00eda de las necesidades en Marx<\/em>, Ed Pen\u00ednsula, B. 1978.<\/p>\n<p>[7] Para un an\u00e1lisis del Pensamiento Cotidiano y su comparaci\u00f3n con el pensamiento de las objetivaciones teor\u00e9ticas nos guiamos por Georg Luk\u00e1cs, <em>Est\u00e9tica<\/em>, Ed Grijalbo, 4 vols., 2\u00aa edici\u00f3n, Barcelona, 1982. Y Agnes Heller, <em>Sociolog\u00eda de la vida cotidiana<\/em>, Ed. Pen\u00ednsula, Barcelona, 1977.<\/p>\n<p>[8] \u00abLa conciencia no puede ser otra cosa que el ser consciente, y el ser de los hombres es un proceso de vida real. (&#8230;). No es la conciencia la que determina a la vida, sino la vida a la conciencia\u00bb. Carlos Marx, <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, citado por la edici\u00f3n espa\u00f1ola de Ed. Grijalbo, Barcelona, p. 26. Marx reflexiona en este texto sobre la \u00abvida\u00bb, es decir, sobre la totalidad pr\u00e1xica del ser humano; no solamente sobre el trabajo.<br \/>\nPara un an\u00e1lisis hist\u00f3rico de la procedencia de las psicolog\u00edas que separan la subjetividad humana de la actividad exterior, vid. A. Leontiev, <em>Actividad, consciencia y personalidad<\/em>, Ed. Cartago, M\u00e9xico, 1984.<\/p>\n<p>[9] Vid.: A. Leontiev, <em>El desarrollo del psiquismo<\/em>, Ed Akal, Madrid, 1983.<br \/>\nA. Leontiev, <em>Actividad, consciencia y personalidad<\/em>, Ed Cartago, M\u00e9xico, 1984.<br \/>\nL. S. Vigotski, \u00abLa conciencia como problema de la psicolog\u00eda del comportamiento\u00bb, en <em>Obras escogidas<\/em>, Vol. 1\u00ba, Centro de Publicaciones del M.E.C., y Ed, Visor, Madrid, 1991, pp. 39-60.<\/p>\n<p>[10] Vid.: A. R. Luria, <em>Desarrollo sociohist\u00f3rico de los procesos cognitivos<\/em>, Ed. Akal, Madrid 1987.<br \/>\nL. S. Vigotski, <em>El desarrollo de los procesos psicol\u00f3gicos superiores<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, Barcelona, 1979.<\/p>\n<p>[11] Es el propio Marx quien no considera que un grupo social sometido a unas mismas relaciones sociales de producci\u00f3n constituya una clase social solamente por ese hecho, y exige la existencia de organizaci\u00f3n social y de conflicto social con otras clases como condici\u00f3n indispensable para valorarlo como clase social. Consid\u00e9rense estos dos pasos de el <em>Manifiesto del Partido comunista<\/em>, cap\u00edtulo 2, -\u00abProletarios y comunistas\u00bb-: \u00abEl objetivo inmediato de los comunistas es el mismo que el de todos los dem\u00e1s partidos proletarios: la formaci\u00f3n del proletariado como clase(&#8230;)\u00bb. \u00abSi en la lucha contra la burgues\u00eda el proletariado se unifica necesariamente para convertirse en clase (&#8230;)\u00bb (<em>Manifiesto del Partido comunista<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, Barcelona, 1978, <em>Obras de Marx y Engels<\/em>, vol. 9, p\u00e1gs. 133-169. En concreto estas dos citas son, respectivamente, de las p\u00e1gs. 149 y 157.<br \/>\nConsid\u00e9rese tambi\u00e9n esta otra cita: \u00abLos campesinos parcelarios forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en id\u00e9ntica situaci\u00f3n, pero sin que entre ellos existan muchas relaciones. Su modo de producci\u00f3n los a\u00edsla unos de otros, en vez de establecer relaciones mutuas entre ellos. (&#8230;). La parcela, el campesino y su familia; y al lado, otra parcela, otro campesino, otra familia (&#8230;). As\u00ed se forman la gran masa de la naci\u00f3n francesa, por la simple suma de unidades del mismo nombre, al modo como, por ejemplo, las patatas de un saco forman un saco de patatas. En la medida en que millones de personas viven en las mismas condiciones de existencia que las distinguen por su modo de vivir, por sus intereses y por su cultura de las otras clases y las oponen a estas de un modo hostil, aqu\u00e9llas forman una clase. <em>Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulaci\u00f3n puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna comunidad, ninguna uni\u00f3n nacional y ninguna organizaci\u00f3n pol\u00edtica, no forman una clase<\/em>\u00bb. ( Carlos Marx, <em>El dieciocho Brumario de Luis Napole\u00f3n Bonaparte<\/em>, Ed Espasa-Calpe, Col. Austral, Madrid 1985, p\u00e1g 349. Precedido en el mismo volumen por <em>Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850<\/em>).<br \/>\nA\u00fan a riesgo de resultar tedioso, me permito incluir esta otra cita extra\u00edda de <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>: \u00abEn la Edad Media, los vecinos de cada ciudad ve\u00edanse obligados a agruparse en contra de la nobleza rural, para defender su pellejo; la expansi\u00f3n del comercio y el desarrollo de las comunicaciones empujaron a cada ciudad a conocer a otras, que hab\u00edan hecho valer los mismos intereses, en lucha contra la misma ant\u00edtesis. De las muchas vecindades locales de las diferentes ciudades fue surgiendo as\u00ed, paulatinamente, la <em>clase<\/em> burguesa. Las condiciones de vida de los diferentes burgueses o vecinos de los burgos o ciudades, empujadas por la reacci\u00f3n contra las relaciones existentes o por el tipo de trabajo que ello impon\u00eda, convert\u00edanse al mismo tiempo en condiciones comunes a todos ellos e independientes a cada individuo. Los vecinos de las ciudades hab\u00edan ido creando estas condiciones al separarse de las agrupaciones feudales, a la vez que fueron creados por aqu\u00e9llas, por cuanto se hallaban condicionadas por su oposici\u00f3n al feudalismo, con el que se hab\u00edan encontrado. <em>Al entrar en contacto unas ciudades con otras, estas condiciones comunes se desarrollaron hasta convertirse en condiciones de clase<\/em>. (&#8230;). Los diferentes individuos s\u00f3lo forman una clase en cuanto se ven obligados a sostener una lucha com\u00fan contra otra clase, pues por lo dem\u00e1s ellos mismos se enfrentan unos con otros, hostilmente, en el plano de la competencia\u00bb. (Marx y Engels se refieren aqu\u00ed al comportamiento de la clase burguesa, aunque, en otros pasajes de su obra, tambi\u00e9n se refieren a la competencia que se da entre obreros por el puesto de trabajo. Carlos Marx y Federico Engels, <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1974, p\u00e1gs. 60-61).<br \/>\nLa clase social no es una realidad que surge como resultado inmediato de la existencia de unas determinadas relaciones sociales de producci\u00f3n y explotaci\u00f3n, sino que s\u00f3lo existe en la medida que, en la lucha social, se articulan y desarrollan las organizaciones de clase, como resultado de la voluntad y las decisiones de los <em>individuos<\/em>, los cuales tienen <em>Experiencia<\/em> de la explotaci\u00f3n y el sufrimiento que les produce el sometimiento a las relaciones sociales capitalistas. Las organizaciones de clase en la empresa, en el barrio, en el mundo cooperativo, las directamente sindicales y pol\u00edticas, etc. se orientan seg\u00fan valores y principios, definen fines a alcanzar, y organizan una cultura material alternativa de vida. Como explica E. P. Thompson, si existe clase obrera, \u00e9sta ha de ser percibida en su existencia emp\u00edricamente. La clase obrera no es una uni\u00f3n m\u00edstica que se produce por obra y gracia de la palabra \u00abclase\u00bb, sino una realidad material organizada; si no, no existe.<br \/>\nEn <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, Marx y Engels explicitan que la aparici\u00f3n de la clase social tal como nosotros la entendemos se produce con la constituci\u00f3n de la burgues\u00eda como clase: \u00abLa diferencia del individuo personal con respecto al individuo de clase, el car\u00e1cter fortuito de las condiciones de vida para el individuo, s\u00f3lo se manifiestan con la aparici\u00f3n de la clase, que es, a su vez, un producto de la burgues\u00eda\u00bb. (Pag. 89 de la ed. de Grijalbo, y pag. 66 del volumen 1\u00ba de las <em>Obras Escogidas<\/em> de Ed Progreso).<br \/>\nEn la medida en que caracterizamos el concepto de clase social seg\u00fan los criterios marxianos, como una realidad existente como consecuencia de la voluntad de los explotados para organizarse, el concepto gramsciano de <em>Bloque Social<\/em> \u2013y el de Hegemon\u00eda\u2013 aparece como un desarrollo \u00abnatural\u00bb o coherente con el mismo \u2013Organizaci\u00f3n real de masas, voluntariamente alcanzada, cultura material alternativa, etc.\u2013.<br \/>\nLa err\u00f3nea atribuci\u00f3n a Marx y Engels de la identificaci\u00f3n entre existencia de obreros explotados y existencia material de la clase obrera no es el \u00fanico grave equ\u00edvoco en este tema crucial de la definici\u00f3n y an\u00e1lisis de la clase obrera. En ciertos sectores del movimiento obrero se asocia, \u2013atribuy\u00e9ndolo, tambi\u00e9n err\u00f3neamente, a Marx\u2013 el concepto de \u00abtrabajo manual\u00bb al concepto de \u00abobrero\u00bb. Con ello, se confunde entre las relaciones que se establecen entre el trabajador, sus medios de trabajo y las t\u00e9cnicas, habilidades o saberes que aquel posee \u2013Relaciones T\u00e9cnicas de Producci\u00f3n\u2013, y las relaciones que se establecen entre quien, al no poseer el control de sus medios de producci\u00f3n, se ve obligado a vender a otro su fuerza de trabajo, sea cual sea su capacitaci\u00f3n intelectual, o Relaciones Sociales de Producci\u00f3n, que se dan entre personas. Consideremos aqu\u00ed el siguiente paso: \u00abLa producci\u00f3n capitalista no s\u00f3lo es <em>producci\u00f3n de mercanc\u00eda<\/em>; es, en esencia, <em>producci\u00f3n de plusvalor<\/em>. El obrero no produce para s\u00ed, sino para el capital. Por tanto, ya no basta con que produzca en general. Tiene que producir plusvalor. <em>S\u00f3lo es productivo el trabajador que produce plusvalor para el capitalista o que sirve para la autovaloraci\u00f3n del capital<\/em>. Si se nos permite ofrecer un ejemplo al margen de la esfera de la producci\u00f3n material, digamos que <em>un maestro de escuela, por ejemplo, es un trabajador productivo cuando, adem\u00e1s de cultivar las cabezas infantiles, se mata trabajando para enriquecer al empresario. Que este \u00faltimo haya invertido su capital en una f\u00e1brica de ense\u00f1anza en vez de hacerlo en una f\u00e1brica de embutidos, no altera en nada la relaci\u00f3n<\/em>. (cursiva m\u00eda. J. M.) El concepto de trabajador productivo, por ende, en modo alguno implica meramente una relaci\u00f3n entre actividad y efecto \u00fatil, entre trabajador y producto del trabajo, sino adem\u00e1s una relaci\u00f3n de producci\u00f3n espec\u00edficamente social, que pone en el trabajador la impronta de medio directo de valorizaci\u00f3n del capital\u00bb. (Carlos Marx, <em>El Capital<\/em>, Vol 1, Edici\u00f3n Citada, p\u00e1g. 616).<br \/>\nComo se puede comprobar, la escuela historiogr\u00e1fica marxista brit\u00e1nica, (vid. nota siguiente para tener una relaci\u00f3n, no exhaustiva, de obras de la misma) que ha sido tantas veces tildada de revisionista debido a que sosten\u00eda estas ideas, por los estructuralistas marxistas, tanto los althuserianos como los seguidores de Sweezy, es la que fundamenta sus opiniones en un conocimiento real de los cl\u00e1sicos del marxismo.<\/p>\n<p>[12] De particular inter\u00e9s:<br \/>\nEric Hobsbawm, <em>El mundo del trabajo<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B.,1987.<br \/>\nGeorge Rud\u00e9, <em>Revuelta popular y conciencia de clase<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B:, 1981.<br \/>\nJohn Rule, <em>Clase obrera e industrializaci\u00f3n<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B., 1990.<br \/>\nWilliam H. Sewell, <em>Trabajo y revoluci\u00f3n en Francia<\/em>, Ed. Taurus, M. 1992.<br \/>\nE. P. Thompson, <em>La formaci\u00f3n de la clase obrera en Inglaterra<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B., 1989.<br \/>\nMismo autor, <em>Tradici\u00f3n, revuelta y consciencia de clase<\/em>, Ed Cr\u00edtica, B., 1979.<br \/>\nMismo autor <em>Miseria de la teor\u00eda<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B., 1981.<br \/>\nChristopher Hill, <em>El mundo trastornado<\/em>, Ed. Siglo XXl, Madrid, 1983.<br \/>\nT. H. Aston y C.H. E. Philpin (editores), <em>El debate Brenner<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B., 1988.<br \/>\nRobert Brenner, \u00abLos or\u00edgenes del desarrollo capitalista: cr\u00edtica del marxismo neosmithiano\u00bb, en <em>Teor\u00eda<\/em> N\u00ba 3, Madrid 1979, pp. 57-166.<br \/>\nRodney Hilton (editor): <em>La transici\u00f3n del feudalismo al capitalismo<\/em>, Ed. Cr\u00edtica, B., 1977<br \/>\nRaymond Williams, <em>Marxismo y literatura<\/em>, Ed Pen\u00ednsula, B. 1980<br \/>\nMismo autor <em>Hacia el a\u00f1o 2000<\/em>, Ed Cr\u00edtica, B. 1984<br \/>\nElisabeth Fox y Eugene Genovese \u00abLa crisis pol\u00edtica de la historia social. La lucha de clases como objeto y como sujeto\u00bb en <em>Historia Social<\/em>, n\u00ba 1, 1988, pp. 77-110<br \/>\nPara una excelente presentaci\u00f3n de esta escuela historiogr\u00e1fica v\u00e9ase el libro:<br \/>\nHarvey J. Kaye, <em>Los historiadores marxistas brit\u00e1nicos<\/em>, Ed. Prensas Universitarias de Zaragoza, Z., 1989.<br \/>\nEn el marxismo franc\u00e9s, un cient\u00edfico social marxista tan valioso como Maurice Godelier llega, por su lado, a posiciones te\u00f3ricas an\u00e1logas a las sostenidas por los brit\u00e1nicos. Todos estos autores parten de una lectura minuciosa y fiel de los textos de Marx.<br \/>\nMaurice Godelier <em>Lo ideal y lo material<\/em>, Ed Taurus, M. 1989.<br \/>\nDel mismo autor: <em>Econom\u00eda, fetichismo y religi\u00f3n en las sociedades primitivas<\/em>, Ed. Siglo Xxl, M. 1985 (1\u00aa ed. 1974)<\/p>\n<p>[13] La subsistencia de los miembros de una sociedad depende de que esa sociedad preserve permanentemente su capacidad de producir y reproducir las condiciones que posibilitan la vida de las personas. La revoluci\u00f3n, en consecuencia, no consiste en la simple eliminaci\u00f3n negativa de la burgues\u00eda y de sus servidores org\u00e1nicos, los cuales, dentro del orden social capitalista, desempe\u00f1an un papel fundamental en la organizaci\u00f3n de la actividad productiva y en la reproducci\u00f3n de las condiciones sociales de la vida, sino en la lucha por el establecimiento de un nuevo orden social, en el que la actividad social sea controlada y protagonizada por los explotados, y en el que, en consecuencia, puede abolirse el poder de la burgues\u00eda, que, entonces s\u00ed, se convierte en una simple barrera para el desarrollo y la plenitud de los individuos: \u00abEs cierto que la eliminaci\u00f3n de una barrera, que es simplemente una <em>consecuencia<\/em> de la creaci\u00f3n de un nuevo poder, se puede considerar tambi\u00e9n como lo fundamental. Pero a esta ilusi\u00f3n s\u00f3lo se llega cuando se ve en la pol\u00edtica la base de la historia emp\u00edrica o cuando, como hace Hegel, se trata de poner de manifiesto por doquier la negaci\u00f3n de la negaci\u00f3n, o bien, finalmente, cuando una vez creado el nuevo poder, el espectador se para a reflexionar acerca de la nueva creaci\u00f3n como un ignorante berlin\u00e9s (Fil\u00f3sofo idealista que confunde el mundo de las ideas con la realidad material. J. Miras)\u00bb. Carlos Marx y Federico Engels <em>La Ideolog\u00eda Alemana<\/em>, Ed Grijalbo, B. 1974, p. 356. Advi\u00e9rtase la doble cr\u00edtica de Marx: a la pol\u00edtica en su sentido estrictamente politicista de simple intervenci\u00f3n en los asuntos del Estado (Ver \u00aben la pol\u00edtica la base de la historia\u00bb), y a la actividad revolucionaria como mera rebeli\u00f3n destructiva, negativa, del orden existente, y no como lucha de clases que trabaja por la organizaci\u00f3n de un nuevo orden, ya desde el presente, en dial\u00e9ctica positiva frente al orden capitalista (Cr\u00edtica a Hegel).<\/p>\n<p>[14] El psic\u00f3logo Urie Bronfenbrenner registra que durante la denominada \u00abGran Depresi\u00f3n\u00bb de los EE UU, en los a\u00f1os 30, que desarticul\u00f3 la econom\u00eda de aquel pa\u00eds, y en consecuencia trastorn\u00f3 la organizaci\u00f3n de las familias, los adolescentes que, por edad, se encontraban pr\u00f3ximos a la entrada en la madurez y estaban ya formados, al haber interiorizado los valores y h\u00e1bitos pr\u00e1xico-culturales en su familia, asumieron sin dificultad la tarea de sostener a la familia relevando al padre, y tratando durante toda su vida a sus \u00abviejos\u00bb con cari\u00f1o y respeto. Por el contrario, los individuos que fueron alcanzados por la crisis y la subsiguiente descomposici\u00f3n de los roles habituales de la familia, durante la ni\u00f1ez, y se enconaban particularmente faltos de recursos personales y de desarrollo de su persona y de su actividad, tendieron a la falta de autoestima y a constituir \u00abgrupos de pares\u00bb con otros ni\u00f1os de su edad, los cuales se caracterizaban por su agresividad y por las actividades v,and\u00e1licas o destructivas que desarrollaban. El an\u00e1lisis parte de la hip\u00f3tesis de que la maduraci\u00f3n del individuo s\u00f3lo se produce si \u00e9ste puede ir incorpor\u00e1ndose paulatinamente a la realizaci\u00f3n de actividades responsables dentro de un colectivo que lo ayuda a aprender y lo apoya. Que los individuos m\u00e1s desvalidos y carentes de recursos generen hostilidad y agresividad es un dato muy sugerente que permite formular hip\u00f3tesis sobre el hecho de que el fascismo, el racismo y los comportamientos m\u00e1s b\u00e1rbaros en situaciones de descomposici\u00f3n social son sustentados y realizados, muy a menudo, por personas pertenecientes a los sectores sociales m\u00e1s desvalidos y marginados. Para reflexionar sobre los \u00abgrupos de pares\u00bb t\u00e9ngase en cuenta el fen\u00f3meno de los jovenc\u00edsimos \u00absicarios\u00bb colombianos. Urie Bronfenbrenner, <em>La ecolog\u00eda del desarrollo humano<\/em>, Ed Paid\u00f3s, B. 1987.<\/p>\n<p>[15] Vid.: Georg Luk\u00e1cs, <em>El Hombre y la Democracia<\/em>, Ed. Contrapunto, Argentina, 1989.<br \/>\nMismo autor <em>Conversaciones con Luk\u00e1cs<\/em>, Ed. Alianza, M. 1971. Principalmente, segunda, tercera y cuarta conversaciones.<\/p>\n<p>[16] Para este punto hay que tener en cuenta lo escrito por Antonio Gramsci tanto sobre los intelectuales, como sobre taylorismo y fordismo. A menudo estos y otros textos de Gramsci se encuentran editados en vol\u00famenes distintos, ordenados seg\u00fan temas y criterios acad\u00e9micos, lo que provoca inconscientemente una lectura extra\u00f1a a las pretensiones de su autor \u2013Gramsci \u00abcultural\u00bb, \u00abcr\u00edtico literario\u00bb, \u00abfil\u00f3logo\u00bb, \u00abobservador de la civilizaci\u00f3n\u00bb, \u00abfil\u00f3sofo\u00bb, etc.\u2013.<br \/>\nPara Antonio Gramsci, v\u00e9anse las antolog\u00edas siguientes: Antonio Gramsci, <em>Antolog\u00eda<\/em>, a cuidado de Manuel Sacrist\u00e1n, Ed. Siglo XXI, varias ediciones, la \u00faltima en M\u00e9xico, y <em>Escritos pol\u00edticos<\/em>, Eds. Pasado y Presente, Buenos Aires, varias ediciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El estatismo de la izquierda En la tradici\u00f3n pol\u00edtica de la izquierda la Democracia ha sido un principio que ha<\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":12300,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1549,8],"tags":[],"class_list":["post-12299","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-democracia","category-filosofia"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12299","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=12299"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/12299\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/12300"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=12299"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=12299"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=12299"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}