{"id":12317,"date":"2022-08-17T05:00:22","date_gmt":"2022-08-17T04:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12317"},"modified":"2022-08-17T08:21:15","modified_gmt":"2022-08-17T07:21:15","slug":"carl-schmitt-en-el-barco-negrero","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12317","title":{"rendered":"Carl Schmitt en el barco negrero"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 har\u00e1 diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<br \/>\nEl texto que publicamos hoy est\u00e1 fechado el 3\/III\/1989. Escrita para la revista <\/em>Sistema<em>, primavera de 1989. Se trata de una r<\/em><em>ese\u00f1a de: Jos\u00e9 A. Est\u00e9vez Araujo, <\/em>La crisis del estado de derecho liberal. Schmitt en Weimar<em>. Barcelona: Ariel, 1988.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/crisis-estado-liberal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-12318\" src=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/crisis-estado-liberal.jpg\" alt=\"\" width=\"200\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/crisis-estado-liberal.jpg 321w, https:\/\/espai-marx.net\/wp-content\/uploads\/2022\/08\/crisis-estado-liberal-193x300.jpg 193w\" sizes=\"auto, (max-width: 200px) 100vw, 200px\" \/><\/a>La obra de Carl Schmitt es bien conocida en Espa\u00f1a, donde el te\u00f3rico pol\u00edtico de Plettenberg tuvo en su vejez numerosos amigos y admiradores. Y lo que es m\u00e1s notable: conocida no solo en los gabinetes acad\u00e9micos \u2013cosa natural\u2013 sino tambi\u00e9n en esos c\u00edrculos m\u00e1s amplios que forman, fuera de la Universidad, las personas interesadas en el pensamiento pol\u00edtico y jur\u00eddico contempor\u00e1neo o en la m\u00e1s reciente historia europea.<\/p>\n<p>Podr\u00eda decirse incluso que Carl Schmitt constituye un caso, bastante excepcional por lo dem\u00e1s, de pensador pol\u00edtico con continuada presencia y renovada influencia en nuestro pa\u00eds, un fen\u00f3meno que solo puede compararse tal vez a lo ocurrido entre nosotros con la filosof\u00eda de Martin Heidegger (lo que, dada la afinidad ideol\u00f3gica entre Schmitt y Heidegger y la deuda te\u00f3rica de ambos con la tradici\u00f3n contrarrevolucionaria y antirracionalista, dispara a veces las especulaciones idiosincr\u00e1ticas).<\/p>\n<p>Tan patente ha sido la presencia en nuestro pa\u00eds de aquel destacado representante de la escuela alemana de derecho p\u00fablico que la presentaci\u00f3n period\u00edstica, hace unos meses, de ciertas novedades literarias europeas y norteamericanas bajo el r\u00f3tulo de \u00ab\u00a1Vuelve Schmitt!\u00bb hubiera merecido la r\u00e9plica, al menos por parte de los departamentos de filosof\u00eda del derecho, a que se hacen acreedores las exageraciones sobre modas intelectuales que se repiten: \u00abPero, \u00bfde verdad se fue Schmitt alguna vez?\u00bb.<\/p>\n<p>Por lo que hace a Espa\u00f1a, Schmitt se fue, o, mejor dicho, pas\u00f3 a un discreto segundo plano \u2013lo mismo que Martin Heidegger\u2013 solo durante esos diez a\u00f1os, tal vez menos, entre la d\u00e9cada de los sesenta y la de los setenta, en que el pensamiento jur\u00eddico-pol\u00edtico conservador y \u00abbondadosamente autoritario\u00bb encontr\u00f3 realmente competidor en nuestras universidades, debido sobre todo a la presi\u00f3n democr\u00e1tica de los estudiantes. Aunque no sea la \u00fanica, hay una buena gu\u00eda para juzgar con conocimiento de causa la persistencia del inter\u00e9s por la obra de Schmitt en Espa\u00f1a: la <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em>, cuya continuidad a lo largo de cuarenta y tantos a\u00f1os ya \u2013y entre tantos y tanto distintos avatares pol\u00edticos-sociales\u2013 hace ahora posible la mirada distanciada.<\/p>\n<p>Pues bien: quien adopte esa gu\u00eda con las debidas precauciones llegar\u00e1 f\u00e1cilmente a la conclusi\u00f3n de que Carl Schmitt estuvo entre nosotros ense\u00f1ado e influyendo, entusiasmando incluso, desde el final de la guerra civil hasta que empez\u00f3 a hacerse efectiva, dentro de lo que entonces cab\u00eda, la tan mentada \u00abliberalizaci\u00f3n\u00bb del r\u00e9gimen franquista, ya bien entrada la d\u00e9cada de los sesenta; y podr\u00e1 comprobar, en esa misma l\u00ednea, c\u00f3mo el pensamiento pol\u00edtico de Carl Schmitt, y a\u00fan m\u00e1s su filosof\u00eda pesimista de la vida y de la historia, ilustraron a algunas de las mejores cabezas para la teor\u00eda pol\u00edtica y sociol\u00f3gica que ha dado Espa\u00f1a durante tres d\u00e9cadas.<\/p>\n<p>Esta influencia \u2013quiz\u00e1 ser\u00eda mejor decir \u00abatracci\u00f3n\u00bb\u2013 estuvo por encima de ciertas diferencias ideol\u00f3gicas de nota. Cosa que conviene a\u00f1adir, en primer lugar porque es verdad, porque fue as\u00ed, pero tambi\u00e9n porque con ello se da cuenta de la vertiente clasicista del pensamiento de Schmitt y, finalmente, porque tal reconocimiento contribuye a explicar un hecho m\u00e1s reciente que puede parecer a algunos misterioso: la recuperaci\u00f3n de Schmitt, en los \u00faltimos diez a\u00f1os, desde perspectivas ideol\u00f3gico-pol\u00edticas tan alejadas de su decisionismo pronazi como pueden serlo las representadas por cierto leninismo desencantado o por cierta socialdemocracia hiperrealista dispuesta a pactar con Nietzsche.<\/p>\n<p>Ejemplos hist\u00f3ricos de excepci\u00f3n que el lector amable encontrar\u00e1 repasando la <em>Revista de Estudios Pol\u00edticos<\/em>: naturalmente, Francisco Javier Conde, durante muchos a\u00f1os director de la <em>REP<\/em>, a quien se debe la traducci\u00f3n, en 1941, de varios de los m\u00e1s influyentes ensayos del pensador alem\u00e1n; pero tambi\u00e9n, en aquella primera etapa en la que la empresa fue dirigida por Fernando Mar\u00eda Castiella, el conde de Motrico, Jos\u00e9 Mar\u00eda Areilza, quien bas\u00e1ndose en el uso schmittiano de las categor\u00edas de \u00abnormalidad\u00bb y \u00abexcepci\u00f3n\u00bb fustigaba, en los inicios del r\u00e9gimen franquista, a aquellos comerciantes e industriales que sin darse cuenta de la importancia de las \u00absituaciones l\u00edmite\u00bb se mostraban \u00abderrotistas\u00bb y \u00abesc\u00e9pticos\u00bb a\u00f1orando el estado de normalidad, recordando tal vez \u2013ironizaba entonces Areilza sobre el t\u00f3pico pol\u00edtico liberal desde el otro t\u00f3pico, desde el antiliberalismo franquista imperante\u2013 aquella \u00abalgarab\u00eda democr\u00e1tica y pacifista de la Rep\u00fablica del Weimar\u00bb, como si la \u00abnormalidad\u00bb pudiera cerrar el \u00abinfranqueable abismo\u00bb abierto en 1936; o tambi\u00e9n, desde su \u00f3ptica sociol\u00f3gica, Enrique G\u00f3mez Arboleya, inteligente comentarista de varias monograf\u00edas de Carl Schmitt en la quinta entrega de la <em>REP<\/em>; o tambi\u00e9n el entonces joven \u00abviejo profesor\u00bb, don Enrique Tierno Galv\u00e1n, quien, en 1950, se mostraba impresionado por la \u00abserena melancol\u00eda\u00bb y el talante religioso con que el ya sexagenario Schmitt se compara en <em>Ex captivitate salus<\/em> al Benito Cereno de la historia de Herman Melville, cuando el viejo trueno pronazi aproxima la l\u00edrica a la \u00e9pica y se ve a s\u00ed mismo sobreviviente de revoluciones y restauraciones, como el pirata que \u00abha penetrado a trav\u00e9s de todo ello y que por todo ello ha sido penetrado\u00bb (<em>REP<\/em>, 34, 1950); o, por \u00faltimo, naturalmente tambi\u00e9n, la estrella pol\u00edtica ascendente del franquismo y ya brillante profesor, Manuel Fraga Iribarne, quien, bastante m\u00e1s tarde, trazar\u00eda un documentado y entusiasta perfil del te\u00f3rico en \u00abCarl Schmitt: el hombre y la obra\u00bb (<em>REP<\/em>, 122, 1962).<\/p>\n<p>Con tales antecedentes seguramente se valorar\u00e1 mejor, y con m\u00e1s justicia, el excelente trabajo de investigaci\u00f3n que ha llevado a cabo el profesor de filosof\u00eda del derecho de la Universidad de Barcelona Jos\u00e9 Antonio Est\u00e9vez Araujo, trabajo materializado ahora en un libro de reciente publicaci\u00f3n: <em>La crisis del estado de derecho liberal. Schmitt en Weimar<\/em> (Barcelona, Ariel, 1989). Pues si todos los autores citados \u2013algunos de ellos, sin duda por condicionamientos de \u00e9poca\u2013 aceptaron en mayor o menor medida la idea del viejo Schmitt al presentarse como el \u00faltimo impulsor del <em>ius publicum<\/em> europeo, esto es, como su \u00faltimo te\u00f3rico e investigador en sentido existencial, admitiendo as\u00ed, de paso, la autojustificaci\u00f3n schmittiana seg\u00fan la cual \u00e9l mismo, como Benito Cereno tras el mot\u00edn en su barco negrero, se habr\u00eda puesto al servicio de los vencedores <em>en tanto que pirata<\/em>, Est\u00e9vez Araujo, ha documentado muy bien la tesis \u2013sugerida, entre otros, por J\u00fcrgen Fijalkowski en la <em>Enciclopedia Internacional de las Ciencias Sociales<\/em>\u2013 de que, en realidad, Carl Schmitt no habr\u00eda sido, como \u00e9l quiere, el viejo pirata que, contra su voluntad, no logra librase de una situaci\u00f3n en la que la protecci\u00f3n depende de la obediencia, sino m\u00e1s bien uno de los principales organizadores del \u00abmot\u00edn\u00bb (al menos en el plano ideol\u00f3gico), de un mot\u00edn que, como se sabe, dar\u00eda al traste, precisamente, con aquella \u00abalgarab\u00eda democr\u00e1tica y pacifista\u00bb que, al decir del conde Motrico, fue la Rep\u00fablica de Weimar.<\/p>\n<p><em>Schmitt en Weimar<\/em> no pretende ser la reconstrucci\u00f3n del pensamiento del te\u00f3rico alem\u00e1n en tu totalidad. Y en esa modestia anal\u00edtica radica uno de los aciertos del libro, pues la limitaci\u00f3n temporal del estudio a la \u00e9poca de la Rep\u00fablica de Weimar ha permitido a su autor hacer lo que es menos habitual trat\u00e1ndose de la obra de Schmitt: leerle <em>en su contexto<\/em>, en relaci\u00f3n con los precisos problemas jur\u00eddicos, pol\u00edticos, sociales y culturales que se plantearon en aquella otra \u00abd\u00e9cada prodigiosa\u00bb. <em>Schmitt en Weimar<\/em>, as\u00ed le\u00eddo, resulta ser verdaderamente lo que fue en aquella historia: Schmitt <em>contra Weimar<\/em>. Hace ya tiempo que el historiador Juan Jos\u00e9 Carreras Ares nos llamaba la atenci\u00f3n, en un ensayo acerca de las categor\u00edas hist\u00f3ricas y pol\u00edticas, sobre la responsabilidad de la historiograf\u00eda alemana \u2013y con ella, de una gran parte de la intelectualidad de la \u00e9poca\u2013 en el hundimiento de la Rep\u00fablica de Weimar, pre\u00e1mbulo al ascenso del nacional-socialismo. Est\u00e9vez Araujo sigue esa misma l\u00ednea al contextualizar el pensamiento de Schmitt en la crisis del estado de derecho liberal que se produjo en Alemania \u2013aunque no solo en Alemania\u2013 al terminar la primera guerra mundial. Y, al hacerlo, rompe tan consciente como eficazmente con la corriente de investigaci\u00f3n predominante, la cual privilegia la reconstrucci\u00f3n exclusivamente interna del pensamiento de Schmitt y el an\u00e1lisis atemporal de algunos de sus conceptos, con lo que casi siempre acaba aceptando la totalidad de su mundo categorial o perdiendo de vista la intencionalidad que ten\u00edan los conceptos schmittianos en el momento en que fueron formulados.<\/p>\n<p>Es este un m\u00e9rito que los aficionados a la historia del pensamiento pol\u00edticos nos vemos impulsados a subrayar en un momento en el que la atracci\u00f3n por Schmitt entre los fil\u00f3sofos de lo pol\u00edtico, e incluso la recuperaci\u00f3n de ciertas categor\u00edas schmittianas por los juristas acad\u00e9micos, aparecen como tendencias que no pueden ser desligadas de la tantas veces citada declaraci\u00f3n de la Comisi\u00f3n Trilateral sobre \u00abla ingobernabildad de las democracias\u00bb, nuevo reconocimiento, desde el liberalismo que se hace conservador, de <em>la otra crisis<\/em> del estado de derecho liberal. (Una declaraci\u00f3n, dicho sea de paso, casi simult\u00e1nea al desplazamiento hacia el autoritarismo de muchos cient\u00edficos liberales preocupados por la incipiente crisis econ\u00f3mico-ecol\u00f3gica, como puede comprobarse consultando el instructivo libro de entrevistas con celebridades cient\u00edficas del periodista holand\u00e9s Oltmans, aparecido en 1974. Al fin y al cabo, aunque los fil\u00f3sofos tarden en darse cuenta de ello, el \u00abpensamiento d\u00e9bil\u00bb siempre suele ir acompa\u00f1ado por la recuperaci\u00f3n de alg\u00fan \u00abpensamiento fuerte\u00bb, por aquello de que \u2013como dir\u00eda P. P. Pasolini\u2013 los extremos nos tocan).<\/p>\n<p>El libro de Est\u00e9vez Araujo muestra, pues, por pasiva, y por activa \u2013en lo que tiene de cr\u00edtica, siempre ejercida con un excelente sentido del humor, y en lo que tiene de reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica positiva\u2013 que la consideraci\u00f3n puramente interna del pensamiento de Schmitt, a la que nos ten\u00eda acostumbrada la tradici\u00f3n de la <em>REP<\/em>, conduce a errores de nota, puesto que ni siquiera puede tener en cuenta la reutilizaci\u00f3n por Schmitt, con sentido distinto del original, de conceptos h\u00e1bilmente descontextualizados. Pero el an\u00e1lisis hist\u00f3rico tiene adem\u00e1s, en este caso, otros aciertos particulares. Indica la importancia que tuvo en ese per\u00edodo la divergencia entre las condiciones establecidas en el Armisticio de Compi\u00e8gnes del 11 de noviembre de 1918 y las condiciones firmadas en el Tratado de Versalles (divergencia que ya fue se\u00f1alada por Keynes en su ensayo sobre las consecuencias econ\u00f3micas de la paz) como uno de los factores b\u00e1sicos de la oleada nacionalista en Alemania. Da la importancia que se merece \u2013en la reconstrucci\u00f3n de los or\u00edgenes de la Rep\u00fablica de Weimar\u2013 al parad\u00f3jico hecho de que fuera una asamblea de representantes de los consejos de obreros y soldados la que decidiera la cuesti\u00f3n en favor del sistema parlamentario, al delegar la tarea constituyente a una futura asamblea elegida por sufragio universal. Escruta con agudeza los escritos de Max Weber entre 1917 y 1919 sobre Parlamento y gobierno en una Alemania reorganizada, de tal manera que a partir de ellos \u2013y del contrapunto que suponen\u2013 acaban entendi\u00e9ndose mejor los pormenores de una discusi\u00f3n constituyente en la que la mayor\u00eda de la intelectualidad segu\u00eda a\u00fan presa de la \u00abmiseria alemana\u00bb y expresaba, m\u00e1s o menos abiertamente, con m\u00e1s o menos realismo, su desconfianza respecto de aquella democracia incipiente.<\/p>\n<p>Esta contextualizaci\u00f3n del pensamiento de Carl Schmitt le permite adem\u00e1s a Est\u00e9vez Araujo poner de manifiesto el papel que en la crisis de la Rep\u00fablica de Weimar tuvo el componente corporativo. En efecto, <em>Schmitt en Weimar<\/em> documenta suficientemente c\u00f3mo el corporativismo social o espont\u00e1neo tuvo un peso determinante en el desplazamiento que se produjo en el proceso de adopci\u00f3n de las decisiones estatales desde los representantes electos y la burocracia hacia los grupos sociales organizados. Por una parte, el tipo de corporativismo que entonces empez\u00f3 a imponerse es visto como resultado de una estrategia de defensa de las clases poseedoras ante una amenaza en dos frentes: el social (por la fuerza de los sindicatos y organizaciones obreras que todav\u00eda conservaban el impuso revolucionario) y el pol\u00edtico (por la amenazada que representaba para estas clases un Estado en el que, de momento, no pod\u00edan confiar). Pero, por otra parte, en la medida en que aquella realidad social no quedaba recogida y reflejada suficientemente en la constituci\u00f3n republicana \u2013se argumenta\u2013 la componente corporativa oblig\u00f3 a una interpretaci\u00f3n de la constituci\u00f3n formal en t\u00e9rminos no exclusivamente jur\u00eddicos sino tambi\u00e9n pol\u00edticos, lo que en \u00faltima instancia supon\u00eda reconocer el car\u00e1cter antag\u00f3nico que estaba tomando el conflicto de intereses entre las fuerzas sociales.<\/p>\n<p>Otro hallazgo destacable de este libro de Est\u00e9vez Araujo es, en mi opini\u00f3n, la forma de argumentar la tesis seg\u00fan la cual la desaparici\u00f3n de las circunstancias que hicieron funcional el postulado metodol\u00f3gico de la \u00abpureza jur\u00eddica\u00bb al sistema pol\u00edtico vigente fue la causa principal \u2013con frecuencia ignorada u ocultada\u2013 de la crisis del positivismo jur\u00eddico de Weimar que dio credibilidad al decisionismo de Carl Schmitt.<\/p>\n<p>Con todo, <em>Schmitt en Weimar<\/em> combina bien la contextualizaci\u00f3n con una reconstrucci\u00f3n detallada de la evoluci\u00f3n del pensamiento schmittiano durante esos a\u00f1os. Perno de tal evoluci\u00f3n es la recomposici\u00f3n autoritaria de la unidad del Estado. En los cap\u00edtulos centrales del libro, Est\u00e9vez Araujo estudia el desarrollo real del decisionismo pol\u00edtico en los a\u00f1os de la Rep\u00fablica a trav\u00e9s de dos modelos schmittianos a los que denomina, respectivamente, \u00abdictadura comisarial\u00bb y \u00abdictadura plebiscitaria del presidente del Reich\u00bb. Mientras que el primero de estos modelos habr\u00eda tenido \u00abel car\u00e1cter de v\u00e1lvula de seguridad\u00bb ante la inminente crisis de un Estado que Schmitt consideraba debilitado por los excesivos controles del liberalismo, el segundo modelo, la dictadura plebiscitaria del presidente del Reich, implica ya tener el pensamiento puesto en la transici\u00f3n hacia <em>otro<\/em> Estado, hacia un Estado en el que (\u00bftal vez aceptando el l\u00e9xico de la otra cr\u00edtica al estado de derecho liberal, de la cr\u00edtica que por entonces hacia la izquierda comunista?) se supone que no hay ya incompatibilidad entre democracia y dictadura, sino que la democracia se hace compatible con las formas autoritarias de ejercicio del poder pol\u00edtico. Punto de vista este que el autor critica argumentando la escasa sensibilidad schmittiana ante el tema gramsciano de la \u00abhegemon\u00eda\u00bb, y compar\u00e1ndolo, por otra parte, con el radicalismo democr\u00e1tico de Kelsen, quien por entones propon\u00eda como ant\u00eddoto ante la crisis del estado de derecho liberal la ampliaci\u00f3n de la democracia directa.<\/p>\n<p>En suma, una contextualizaci\u00f3n inteligente y una capacidad para el an\u00e1lisis de lo concreto poco habitual hacen de <em>Schmitt en Weimar<\/em> una aportaci\u00f3n interesant\u00edsima en el campo de la filosof\u00eda pol\u00edtica. Una aportaci\u00f3n en la que me permito destacar, por \u00faltimo, el talante equilibrado con el que se valora en el libro tanto la cr\u00edtica a la concepci\u00f3n positivista de lo jur\u00eddico como aquellos otros rasgos del pensamiento de Schmitt que nuestro autor considera m\u00e1s discutibles o negativos: su excesiva naturalizaci\u00f3n del conflicto y del antagonismo social, su esquematismo en el diagn\u00f3stico sobre la democracia representativa, su reducci\u00f3n de las discrepancias sociales que se manifiestan en conflictos de intereses a la siempre recurrente discrepancia entre convicciones en sentido fuerte, su falta de atenci\u00f3n respecto de aquellos mecanismos de formaci\u00f3n y configuraci\u00f3n de la hegemon\u00eda (que no es solo fuerza o violencia, sino tambi\u00e9n consentimiento y luchas de ideas, trabajo cultural), etc. El fruto principal de estos aciertos metodol\u00f3gicos e historiogr\u00e1ficos es una explicaci\u00f3n muy plausible de la intencionalidad pol\u00edtica y de la funci\u00f3n precisa de conceptos y categor\u00edas schmittianos que contrasta con el car\u00e1cter acr\u00edtico de la mayor parte de aquellas interpretaciones que subrayan la neutral \u00abfecundidad\u00bb en abstracto de un pensamiento pol\u00edtico-jur\u00eddico tan realista y atrayente como discutible.<\/p>\n<p>Hace tiempo que nos estaba haciendo falta una reconstrucci\u00f3n racional y cr\u00edtica del pensamiento de Carl Schmitt como la que en su caso llev\u00f3 a cabo el joven Sacrist\u00e1n en <em>Las ideas gnoseol\u00f3gicas de Heidegger<\/em>. A eso viene, creo, <em>La crisis del estado de derecho liberal<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 har\u00e1 diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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