{"id":12363,"date":"2022-08-30T05:00:31","date_gmt":"2022-08-30T04:00:31","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12363"},"modified":"2023-02-04T04:53:34","modified_gmt":"2023-02-04T03:53:34","slug":"la-obra-de-karl-marx-y-las-ciencias-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=12363","title":{"rendered":"La obra de Karl Marx y las ciencias sociales"},"content":{"rendered":"<p><em>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. Se est\u00e1n organizando diversos actos de recuerdo y homenaje y, desde Espai Marx, cada semana a lo largo de 2022-2023 publicaremos como nuestra peque\u00f1a aportaci\u00f3n un texto suyo para apoyar estos actos y dar a conocer su obra. La selecci\u00f3n y edici\u00f3n de todos estos textos corre a cargo de Salvador L\u00f3pez Arnal.<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Publicado en <em>El Norte de Castilla<\/em>, abril 1983<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. Seguramente la m\u00e1s acertada caracterizaci\u00f3n de la obra de Marx en su conjunto es la que hiciera el fil\u00f3sofo italiano Antonio Labriola. Esta caracterizaci\u00f3n, recogida y ampliada luego por Antoni Gramsci y por Karl Korsch, viene a decir que el pensamiento de Marx compone e interrelaciona tres elementos.<\/p>\n<p>En primer lugar, un filosofar voluntariamente asistem\u00e1tico, pol\u00e9mico, de ra\u00edz humanista y materialista, que en gran medida, significa una ruptura con los sistemas filos\u00f3ficos ilustrados y rom\u00e1nticos. Un filosofar, por tanto, que se quiere <em>cr\u00edtico<\/em>. Pero cr\u00edtico no solo de la especulaci\u00f3n sin base emp\u00edrica, sino tambi\u00e9n de las ideolog\u00edas (Ideolog\u00eda es, en la acepci\u00f3n peyorativa de Marx, falsa consciencia).<\/p>\n<p>En segundo lugar, un an\u00e1lisis econ\u00f3mico, sociol\u00f3gico e hist\u00f3rico del modo de producir bajo el capitalismo as\u00ed como de algunos rasgos sustanciales de las principales formas de vida que dominan en este sistema. Desde el punto de vista metodol\u00f3gico este an\u00e1lisis supone una concepci\u00f3n global de los conocimientos muy alejada de la tradicional separaci\u00f3n de los conocimiento en compartimentos estancos. Por su sustancia, dicho an\u00e1lisis pone el acento en el concepto de trabajo, desvela el mecanismo de la explotaci\u00f3n espec\u00edfica bajo el capitalismo y subraya el car\u00e1cter alienador para el hombre del trabajo asalariado.<\/p>\n<p>Finalmente, en tercer lugar, una teor\u00eda de la revoluci\u00f3n cuyo objeto es estimar los factores objetivos y subjetivos que juegan a favor del paso desde la sociedad capitalista a una sociedad comunista. Esta teor\u00eda se orienta por una elecci\u00f3n de valores entre los cuales los principales son: la emancipaci\u00f3n del g\u00e9nero humano, la igualdad social y el desarrollo omnilateral de las capacidades sentimentales y racionales del ser humano.<\/p>\n<p>Estos tres elementos son en la obra de Karl Marx inseparables. Por encima de la consideraci\u00f3n de que en unos u otros momentos de su vida primara m\u00e1s el filosofar, el an\u00e1lisis econ\u00f3mico-sicol\u00f3gico-hist\u00f3rico o la dedicaci\u00f3n a la actividad pr\u00e1ctica revolucionaria, destaca el hecho de que los tres elementos mentados est\u00e1n presentes ya en los escritos del per\u00edodo de 1844-1848 y reaparecen \u2013como es natural, desarrollados, modificados y en alg\u00fan caso corregidos\u2013 en los \u00faltimos a\u00f1os de vida de Marx. No hay, por consiguiente, ninguna ruptura sustancial en su obra. Hay la maduraci\u00f3n que es consecuencia habitual del estudio particularizado de fen\u00f3menos socioecon\u00f3micos nuevos, espec\u00edficos, y de las experiencias pol\u00edticas \u2013muchas inesperadas\u2013 con que el hombre se encuentra.<\/p>\n<p>La originalidad y el car\u00e1cter aut\u00f3nomo del pensamiento marxiano, lo que le diferencia de an\u00e1lisis econ\u00f3micos o sociol\u00f3gicos, de filosof\u00edas y de teorizaciones pol\u00edticas anteriores, es precisamente esta inclinaci\u00f3n a la s\u00edntesis, esta inseparabilidad. A ella suele aludirse con la palabra \u00abm\u00e9todo\u00bb. <em>M\u00e9todo<\/em> tiene en Marx un sentido bastante m\u00e1s general que el que se ha hecho habitual en la literatura metodol\u00f3gica y en la literatura cient\u00edfica de las \u00faltimas d\u00e9cadas de este siglo. Pero, en cualquier caso, su met\u00f3dica o concepci\u00f3n general del m\u00e9todo, lo que \u00e9l llamaba \u00abdial\u00e9ctica cr\u00edtica y revolucionaria\u00bb, es, efectivamente, el factor que hace de argamasa entre filosofar, an\u00e1lisis cient\u00edfico propiamente dicho y teor\u00eda de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. El uso por Marx del t\u00e9rmino <em>dial\u00e9ctica<\/em> ha dado lugar a muchos equ\u00edvocos entre los marxismos surgidos a la muerte de aquel. Hay que decir, para no caer en tales equ\u00edvocos, que la dial\u00e9ctica de Marx <em>no es<\/em> una l\u00f3gica contrapuesta a la l\u00f3gica formal con leyes y principios tambi\u00e9n distintos y contrapuestos a los de la l\u00f3gica formal; <em>ni es<\/em> una ciencia en sentido sustantivo y propio; <em>ni es<\/em> exposici\u00f3n reduplicativa de conocimientos adquiridos mediante las ciencias positivas; <em>ni es<\/em> explicaci\u00f3n de realidades mediante la f\u00f3rmula sacramental de tesis, ant\u00edtesis y s\u00edntesis; <em>ni es<\/em> tampoco el m\u00e9todo definitivamente hallado que pueda ser utilizado para desvelar todos los secretos de la realidad social y natural; <em>ni es<\/em>, finalmente, la consciencia que los cient\u00edficos de la naturaleza y de la sociedad puedan tener del trabajo que realizan.<\/p>\n<p>Algunos de esos equ\u00edvocos tienen su origen en vulgarizaciones de la obra de Marx; otros se deben a imprecisiones o f\u00f3rmulas ambiguas del propio Marx y tambi\u00e9n de Engels. Hay varias razones que explican lo que desde el punto de vista de la filosof\u00eda de la ciencia y de la metodolog\u00eda contempor\u00e1nea son imprecisiones o ambig\u00fcedades de Marx en el uso de los t\u00e9rminos <em>m\u00e9todo<\/em> y <em>dial\u00e9ctica<\/em>. Lo m\u00e1s substancial es que Marx adopt\u00f3 el instrumental metodol\u00f3gico que en su \u00e9poca \u2013esto es, en una \u00e9poca de surgimiento de las ciencias sociales parcialmente dominada por un positivismo chato\u2013 le parec\u00eda m\u00e1s adecuado, a saber el m\u00e9todo hegeliano. Es una ingenuidad rasgarse las vestiduras cien a\u00f1os despu\u00e9s por el hecho de que semejante opci\u00f3n metodol\u00f3gica de Marx le condujera en no pocos lugares a la utilizaci\u00f3n de met\u00e1foras que no son rigurosamente cient\u00edficas. Nadie se alarma por el hecho de que Galileo Galilei, en otro momento clave de la historia de las ciencias, utilizara sugestiones literarias varias para convencer acerca de sus hip\u00f3tesis a partidarios y adversarios. Se toma nota de ello, se subraya la complejidad del plano psicol\u00f3gico en los descubrimientos cient\u00edficos y se sigue adelante.<\/p>\n<p>Esto mismo es lo que hay que hacer al referirse a Marx. En los albores de las ciencias sociales, como en el momento del surgimiento de las ciencias de la naturaleza, el an\u00e1lisis propiamente dicho est\u00e1 entreverado de sugestivas met\u00e1foras. En este caso las met\u00e1foras las pone Hegel. Eso es todo. En vez de quedarse obsesivamente paralizados ante el tema de la relaci\u00f3n Hegel-Marx (que tanta logomaquia ha producido ya) cabe la posibilidad, tambi\u00e9n en este caso, de seguir adelante. Hay dos formas de hacerlo. Una consiste en cortar por lo sano y contestar a la acusaci\u00f3n de que se usan demasiadas met\u00e1foras con las palabras de Goethe: \u00absi me quit\u00e1is las met\u00e1foras, \u00bfqu\u00e9 me queda?\u00bb. Pero si uno piensa que entre an\u00e1lisis y poes\u00eda existe alguna diferencia y no se ha dejado convencer por el \u00abtodo vale\u00bb de algunos epistem\u00f3logos contempor\u00e1neos, queda otro camino, el que nos ense\u00f1\u00f3 aqu\u00ed, con su lectura de Marx, Manuel Sacrist\u00e1n en los a\u00f1os sesenta (Los j\u00f3venes interesados por estas cosas tienen ahora la oportunidad de enterarse de esta otra forma de reflexionar sobre Marx y marxismo leyendo el primer volumen de los <em>Panfletos y materiales<\/em> de Sacrist\u00e1n en una reciente edici\u00f3n).<\/p>\n<p>Esta forma de seguir adelante, reconociendo la herencia hegeliana en Marx pero sin obsesionarse por ella ni rasgarse las vestiduras, consiste en ver la dial\u00e9ctica marxiana como una concepci\u00f3n del mundo, de la historia y de la producci\u00f3n material y simb\u00f3lica de los hombres, que son quienes hacen la historia. El objeto de la dial\u00e9ctica es, seg\u00fan esto, el propio de las concepciones del mundo, a saber; todos o totalidades, a las que Marx llama concretas para diferenciar su pensamiento del filosofar especulativo. La legitimidad de la dial\u00e9ctica \u2013escrib\u00eda Sacrist\u00e1n hace veinte a\u00f1os\u2013 procede de la limitaci\u00f3n del m\u00e9todo que es propio de las ciencias positivas, las cuales no se ocupan de totalidades como son, por ejemplo, el conjunto de los individuos vivientes, las particulares formaciones hist\u00f3ricas en su desarrollo, etc.<\/p>\n<p>El primer rasgo de la dial\u00e9ctica marxiana es, pues, ser pensamiento globalizador, totalizador. Si se quiere expresar esto con palabras que seguramente sonar\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximas al lector de hoy podr\u00eda decirse que la dial\u00e9ctica marxiana recoge y expresa preocupaciones acerca de la comprensi\u00f3n de totalidades organizadas de muchas variables, preocupaciones que son propias del generalista, de la intenci\u00f3n interdisciplinaria y del an\u00e1lisis sist\u00e9mico.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, esta dial\u00e9ctica se considera con raz\u00f3n <em>materialista<\/em>, porque en su comprensi\u00f3n de los conflictos reales decide no acudir a instancias transcendentes. Se considera <em>hist\u00f3rica<\/em> porque capta las totalidades en su despliegue internamente conflictivo. Se considera <em>cr\u00edtica<\/em>, porque no se limita a la comprensi\u00f3n y explicaci\u00f3n de lo que hay socialmente sino que toma partido a favor de una de las clases sociales en conflicto, el proletariado industrial, cuyas necesidades e intereses se contraponen al modo de producir y de vivir dominante en el sistema capitalista. Por \u00faltimo, se considera <em>revolucionaria<\/em> en un doble sentido: en el sentido te\u00f3rico, porque capta los puntos d\u00e9biles del sistema econ\u00f3mico y social que critica, postulando la transformaci\u00f3n radical del mismo; y en el sentido pr\u00e1ctico, porque pretende que la comprensi\u00f3n cr\u00edtica del sistema capitalista arraigue en la mayor\u00eda de los explotados y oprimidos llenando de raz\u00f3n su indignaci\u00f3n moral, elevando su consciencia y organiz\u00e1ndolos.<\/p>\n<p>No logro ver contradicci\u00f3n alguna de importancia \u2013como ven ciertos comentaristas actuales de Marx\u2013 entre la afirmaci\u00f3n marxiana seg\u00fan la cual existen conflictos reales, objetivos, internos al sistema que apuntan hacia su superaci\u00f3n, y la necesidad de que el proletariado tome consciencia de su situaci\u00f3n, se organice y luche en favor de una sociedad de iguales socialmente. Solo veo en la obra de Marx acentuaci\u00f3n de una u otra cosa seg\u00fan los contextos tanto hist\u00f3ricos (coyunturas econ\u00f3mico-sociales y pol\u00edticas en que Marx escribe) como tem\u00e1ticos (problem\u00e1ticas m\u00e1s o menos generales que le interesan especialmente al hacer periodismo, an\u00e1lisis econ\u00f3mico-social o discutir programas pol\u00edticos). Asuntos distinto es reconocer que de una diferente acentuaci\u00f3n, por lo general unilateral, de uno u otro plano han salido un marxismo catastrofista o economicista y un marxismo activista.<\/p>\n<p>En cualquier caso, s\u00ed es cierto que el an\u00e1lisis social de Marx, su pensamiento dial\u00e9ctico, no aspira a la neutralidad pol\u00edtico-social. Al contrario, considera la supuesta neutralidad de las ciencias sociales una ideolog\u00eda, consciencia equivocada de los cient\u00edficos de la sociedad sobre lo que en realidad hacen. En el inicio del trabajo de Marx como investigador de la sociedad capitalista hay una elecci\u00f3n de valores. Y en la conclusi\u00f3n de tal an\u00e1lisis hay una reafirmaci\u00f3n de los mismos valores morales. Por consiguiente, en l\u00edneas generales todo conocimiento cient\u00edfico, todo an\u00e1lisis econ\u00f3mico-sociol\u00f3gico y toda estimaci\u00f3n historiogr\u00e1fica tiene en Marx un sentido instrumental. Se hace en funci\u00f3n del ideal emancipatorio, teniendo como horizonte la idea de que el proletariado industrial al emanciparse emancipa con \u00e9l al resto de la humanidad.<\/p>\n<p>3. El ideal de una sociedad de iguales en los planos social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico es en la obra de Marx no solo lo primero tem\u00e1ticamente sino tambi\u00e9n lo primero cronol\u00f3gicamente. Dicho ideal no se deduce de postulados filos\u00f3ficos ni de resultados cient\u00edficos; aquellos y estos refuerzan en todo caso la racionalidad del ideal y su plausibilidad. De tal primac\u00eda y de la incorporaci\u00f3n que hace en su obra de un uso muy alem\u00e1n (sobre todo hegeliano) el t\u00e9rmino \u00abciencia\u00bb resulta que, en Marx, dial\u00e9ctica, cr\u00edtica de las ideolog\u00edas y conocimiento cient\u00edfico propiamente dicho, adquirido mediante los procedimientos habituales de investigaci\u00f3n a su alcance, se convierten en categor\u00edas que en \u00faltima instancia cubren un mismo concepto, una misma concepci\u00f3n. Esta concepci\u00f3n es la del an\u00e1lisis de totalidades concretas al objeto de hacer la pasi\u00f3n de la humanidad sufriente <em>pasi\u00f3n razonada<\/em>, fundada en el conocimiento preciso y riguroso de la sociedad y de la naturaleza.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, el pensamiento dial\u00e9ctico de Marx es cient\u00edfico no en el sentido literal o en el sentido de la palabra \u00abciencia\u00bb que ha ido haci\u00e9ndose \u00abnormal\u00bb durante el \u00faltimo siglo, sino en una acepci\u00f3n que podr\u00edamos llamar secundaria o traslaticia. Dicho con la precisi\u00f3n que puede caber aqu\u00ed: el pensamiento dial\u00e9ctico de Marx es \u00abcient\u00edfico\u00bb en la medida en que para la comprensi\u00f3n de las totalidades concretas sociales y naturales se inspira en los resultados establecidos por las ciencias positivas (alguna de las cuales contribuye a fundar), no entra en contradicci\u00f3n con ellos ni aspira \u2013como aspiraba la filosof\u00eda especulativa alemana anterior a Marx\u2013 a convertirse en ciencia superior, en superciencia. Es en este marco, nada cientificista, en el que hay que entender la pretensi\u00f3n consistente en hacer pasar el socialismo de la utop\u00eda a la ciencia.<\/p>\n<p>No obstante ello, el car\u00e1cter instrumental o funcional que todo conocimiento cient\u00edfico tiene en Marx no ha de malentenderse en el sentido de que este reduzca la investigaci\u00f3n econ\u00f3mica, sociol\u00f3gica o historiogr\u00e1fica a determinados intereses pol\u00edticos. En este punto el propio Marx fue muy expl\u00edcito. Escribi\u00f3: \u00abLlamo \u2018canalla\u2019 al hombre que intenta <em>acomodar<\/em> la ciencia a un punto de vista dependiente de un inter\u00e9s externo a la ciencia, ajeno a la ciencia, en vez de dedicarse a ella por s\u00ed misma, aunque sea err\u00f3nea\u00bb. Lo cual, en mi opini\u00f3n, tiene que entenderse <em>a la vez<\/em> como una reafirmaci\u00f3n de ese hecho que es la circulaci\u00f3n de valores morales, la existencia de valoraciones en la producci\u00f3n cient\u00edfica, y como un rechazo de toda manipulaci\u00f3n pol\u00edtica de la ciencia.<\/p>\n<p>Este tipo de aproximaci\u00f3n a la realidad, se\u00f1aladamente a la realidad social, que junta el filosofar con la cr\u00edtica de las ideolog\u00edas y con el an\u00e1lisis reductivo propio de las ciencias positivas; que, adem\u00e1s, para la exposici\u00f3n de resultados de la propia investigaci\u00f3n cient\u00edfica, elige un \u00abm\u00e9todo\u00bb o una forma que se acerca a la de las visiones art\u00edsticas, ten\u00eda por fuerza que chocar con muchas incomprensiones. Y no solo pol\u00edticas. Incomprensiones tambi\u00e9n en el plano meramente metodol\u00f3gico. As\u00ed, en las \u00e9pocas en que ha dominado el positivismo se ha visto en Marx un autor que vicia el an\u00e1lisis social con el recurso a la metaf\u00edsica. Y en los momentos en que renace la visi\u00f3n rom\u00e1ntica de la naturaleza y de la sociedad suele verse en Marx un autor demasiado cientificista, un autor que intent\u00f3 elevar al rango de cient\u00edficos saberes que, desde este otro punto de vista, solo podr\u00e1n tener como m\u00e9todo de acercamiento la comprensi\u00f3n simpat\u00e9tica.<\/p>\n<p>Parad\u00f3jicamente al mismo tiempo que crec\u00eda el nuevo tumulto sobre la \u00abcrisis del marxismo\u00bb, cuando una vez m\u00e1s se convert\u00eda en moda tratar a Marx como a perro muerto, la metodolog\u00eda y la teor\u00eda de las ciencias contempor\u00e1neas empezaban a moverse en una direcci\u00f3n que tal vez acabe favoreciendo una valoraci\u00f3n m\u00e1s positiva de lo que fue el pensamiento dial\u00e9ctico de aquel. En efecto, son varios los indicios que suelen mencionarse en este sentido: la crisis del neopositivismo y el comienzo de la superaci\u00f3n del excesivo miedo que durante mucho tiempo se ha tenido no solo a la metaf\u00edsica sino tambi\u00e9n al filosofar (exceso al que se refiri\u00f3 Russell hace ya d\u00e9cadas); la estimaci\u00f3n de totalidades concretas revalorizada por la teor\u00eda general de sistemas y por ciertas corrientes del an\u00e1lisis sist\u00e9mico; la exigencia de un punto de vista generalizador y globalizador para abordar las \u00abproblem\u00e1ticas mundiales\u00bb que tanto preocupan a los m\u00e1s; la tendencia a salvar la oposici\u00f3n entre las llamadas \u00abdos culturas\u00bb y la reivindicaci\u00f3n postpositivista de una nueva articulaci\u00f3n entre las ciencias naturales y sociales, etc. Todo ello vuelve a poner de actualidad el pensamiento dial\u00e9ctico con <em>vocaci\u00f3n cient\u00edfica<\/em>, aunque no siempre se reconozca por ahora el peso de la obra de Marx como antecedente de esto. Otra cosa es saber, claro est\u00e1, hasta qu\u00e9 punto esta orientaci\u00f3n que se est\u00e1 desarrollando por efecto de la interrelaci\u00f3n de tantas crisis como vivimos seguir\u00e1 siendo, como quer\u00eda Marx, cr\u00edtica y revolucionaria.<\/p>\n<p>4. Varias de las tesis particulares de Karl Marx han envejecido. Algunas de sus hip\u00f3tesis no han sido confirmadas. Tampoco es cosa de enumerar aqu\u00ed unas y otras porque en los \u00faltimos tiempos se ha insistido de forma suficiente sobre eso. Hay que decir, por si acaso, que envejecimiento y desconfirmaci\u00f3n no es nada malo. Es, como se dice, ley de vida. Me permito, sin embargo, llamar la atenci\u00f3n acerca de tres hechos que tal vez hagan reflexionar a quienes se toman demasiado en serio la \u00abcrisis del marxismo\u00bb.<\/p>\n<p>Primero: cada vez son m\u00e1s los cient\u00edficos de la naturaleza que al profundizar acerca de las razones b\u00e1sicas de la incipiente crisis ecol\u00f3gica o, en otro plano, acerca de las medidas econ\u00f3micas, las orientaciones sociales y las necesidades que hay que primar para hacerla frente, acaban top\u00e1ndose con el Marx de <em>La ideolog\u00eda alemana<\/em> o con el Marx del <em>Capital<\/em>. Cons\u00faltese, por ejemplo, <em>The poverty of power<\/em> de Barry Commoner.<\/p>\n<p>Segundo: cuando se analiza el fen\u00f3meno de la alienaci\u00f3n en nuestro mundo contempor\u00e1neo movido en gran parte por la tecnociencia, la automatizaci\u00f3n y robotizaci\u00f3n, el soci\u00f3logo de hoy tiene que hacer crecido en un humus de mucho antimarxismo para \u2013si se me permite decirlo as\u00ed\u2013 no revisitar los lugares marxianos en que se reflexiona preocupadamente acerca de la pura ciencia que acaba dando en ignorancia o sobre \u00abtodos nuestros inventos y todo nuestro progreso que parecen desembocar en la dotaci\u00f3n de las fuerzas materiales con vida espiritual y la conversi\u00f3n de la vida en est\u00fapida fuerza material\u00bb. Una prognosis que los ni\u00f1os de hoy conocen bien: ellos saben, en efecto, hasta qu\u00e9 punto en casi todo lo que la industria cinematogr\u00e1fica y la televisi\u00f3n les ofrece la espiritualidad y la sensibilidad se ha trasladado a los robots. \u00bfTal vez porque la rob\u00f3tica tiene ya sus leyes mientras que la raz\u00f3n burguesa parece no lograr ir m\u00e1s all\u00e1 del \u00abtodo vale\u00bb?<\/p>\n<p>Tercero: cuando se observa la forma en que actualmente se oponen en nuestro mundo el utopismo tecnocr\u00e1tico enamorado de la civilizaci\u00f3n expansiva \u00abpor naturaleza\u00bb, con sus ofertas para establecer colonias de terr\u00edcolas en el cosmos en los pr\u00f3ximos tiempos, y el romanticismo a\u00f1orante de viejas sociedades y naturalezas intactas, resulta igualmente dif\u00edcil sustraerse al elogioso reconocimiento de quien anticip\u00f3 eso: \u00abTan rid\u00edculo como ansiar nost\u00e1lgicamente aquella plenitud originaria es creer que hay que quedarse en este total vaciamiento. La visi\u00f3n burguesa no ha ido nunca m\u00e1s all\u00e1 de la oposici\u00f3n a aquella otra visi\u00f3n rom\u00e1ntica, y por eso \u00e9sta la acompa\u00f1ar\u00e1, justificado contrario, hasta que descanse en paz.\u00bb<\/p>\n<p>No creo que ahora haya que presentar excusas por las citas y las visitas a los lugares del cl\u00e1sico. Al menos en un pa\u00eds como este que tiene paralizada (\u00bfabandonada?) la \u00fanica edici\u00f3n de las <em>Obras<\/em> de Marx y de Engels que se emprendi\u00f3 con rigor mientras se sigue escribiendo y hablando sobre Marx unas veces de o\u00eddas y otras de le\u00eddas apresuradas de manuales al uso.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 25 de agosto de 2022 hizo diez a\u00f1os del fallecimiento de Francisco Fern\u00e1ndez Buey. 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