{"id":1240,"date":"2009-10-18T00:00:00","date_gmt":"2009-10-18T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1240"},"modified":"2020-02-23T12:01:49","modified_gmt":"2020-02-23T11:01:49","slug":"la-clase-obrera-en-el-ano-2000","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/espai-marx.net\/?p=1240","title":{"rendered":"La clase obrera en el a\u00f1o 2000"},"content":{"rendered":"<p><i>\u00bfQu\u00e9 permanece y qu\u00e9 ha cambiado en la composici\u00f3n y car\u00e1cter de la clase obrera? \u00bfCu\u00e1les son los motores de esa transformaci\u00f3n y cu\u00e1l su futuro? El fen\u00f3meno no tiene en los pa\u00edses desarrollados las mismas caracter\u00edsticas que en aquellos cuyas econom\u00edas est\u00e1n subordinadas a las metr\u00f3polis. Aun con m\u00e9todos y resultados diferentes, sin embargo, la intensidad del trabajo, la acentuaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n, el aumento de la desocupaci\u00f3n y la p\u00e9rdida de identidad definida de los trabajadores, son factores comunes y abren id\u00e9nticos interrogantes en todo el mundo.<\/i><\/p>\n<p>Las f\u00e1bricas recientemente instaladas cerca de la usina Peugeot de Sochaux, prefiguran un aspecto del futuro industrial. El modo de gesti\u00f3n de la mano de obra vinculado con el m\u00e9todo \u00abjusto a tiempo\u00bb economiza empleos e intensifica el trabajo del personal de ejecuci\u00f3n. La condici\u00f3n obrera parece golpeada por la precarizaci\u00f3n de su <i>status<\/i> y por la frecuencia de las puestas a prueba de los asalariados. Los j\u00f3venes (20 a 30 a\u00f1os), seleccionados por sus \u00abcualidades\u00bb -disponibilidad, agilidad, buena presencia, disposici\u00f3n a dejarse flexibilizar (es decir a interiorizar el nuevo sistema de coacci\u00f3n)- ocupan los puestos de \u00aboperadores\u00bb que constituyen m\u00e1s del 80% de los empleos creados<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n1\">1<\/a>.<\/p>\n<p>\u00abOperador\u00bb, ese nombre puesto desde hace diez a\u00f1os a los obreros de la industria automotriz y de los nuevos sectores industriales, disuelve la distinci\u00f3n entre calificados y no calificados, ratificando la desaparici\u00f3n de los obreros profesionales. Antes diferenciada y jer\u00e1rquica, la categor\u00eda de obrero cede el lugar a una categor\u00eda, homog\u00e9nea e indiferenciada, de operador o de agente de fabricaci\u00f3n. \u00bfSe trata de un simple maquillaje sem\u00e1ntico? \u00bfdel producto de un trabajo de homogeneizaci\u00f3n realizado por las gerencias de recursos humanos? \u00bfde una maniobra de despolitizaci\u00f3n del mundo obrero? Si las palabras hacen las cosas, deshacer esas palabras (a la vez categor\u00edas de representaci\u00f3n e instrumentos de movilizaci\u00f3n), contribuye a desmovilizar lo que antes se llamaba la \u00abclase obrera\u00bb.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta categor\u00eda de operadores, que remite a transformaciones de la divisi\u00f3n del trabajo, revela a la vez una reestructuraci\u00f3n profunda del grupo obrero (empobrecimiento material, sentimiento de desplazamiento y de descenso en la jerarqu\u00eda social, desmoralizaci\u00f3n del grupo) y cambios en el resto de la sociedad.<\/p>\n<p>Mientras que las nuevas palabras fabriles son aceptadas por los j\u00f3venes, el t\u00e9rmino \u00abobrero\u00bb produce rechazo, implica una descalificaci\u00f3n: \u00abYo no soy obrero, soy operador. Para los que no hacen nada en la empresa, somos obreros. Pero obrero, para m\u00ed, es m\u00e1s bien la mano de obra. Ac\u00e1 lo que hago est\u00e1 m\u00e1s cerca de la electr\u00f3nica que de la manufactura\u00bb (30 a\u00f1os, nivel perito mercantil). Se trata de una derrota simb\u00f3lica cargada de sentido; signo y s\u00edntoma de una relaci\u00f3n de fuerzas en el espacio social. Ser obrero hoy es estar condenado a permanecer en un universo socialmente descalificado. Y esta p\u00e9rdida del vocabulario antiguo trae aparejada la crisis de creencia en el lenguaje pol\u00edtico: para muchos j\u00f3venes, el discurso que recurre a \u00abla clase\u00bb parece destinado al guardarropas.<\/p>\n<p>Los operadores son reclutados para misiones interinas de corta duraci\u00f3n y renovados en funci\u00f3n de su comportamiento en el trabajo, donde deben demostrar disponibilidad y lealtad hacia la empresa. Ya no ejercen un oficio (con su lenguaje, su cultura, sus modos de transmisi\u00f3n entre viejos y nuevos), sino una suerte de trabajo puntual ligado a un proyecto; son contratados para garantizar un objetivo acotado (producir ese auto, fabricar esa pieza). Resultan evidentes las ventajas de este \u00abproyecto indigente\u00bbque se asigna como objetivo a estos agentes de fabricaci\u00f3n: permite romper con ciertas garant\u00edas colectivas antiguas, como el reconocimiento de las calificaciones y el progreso en la carrera<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n2\">2<\/a>. En las peque\u00f1as y medianas empresas (PyME) de los subcontratistas, los operadores cobran el SMIC (Salario M\u00ednimo Interprofesional de Crecimiento), independientemente del diploma que les dio acceso a esos empleos. Se les da a entender que no deben esperar progresos en el empleo: lo m\u00e1s que pueden esperar es \u00abllegar a monitor\u00bb (el puesto de control del equipo que da derecho a un bono de alrededor de 300 francos por mes, es decir, 50 d\u00f3lares).<\/p>\n<p>Los horarios de trabajo son muy variables, los equipos no se conocen, el ambiente de trabajo es descrito un\u00e1nimemente como \u00abmalo\u00bb. Trabajen en Sochaux o en empleos interinos calificados, los j\u00f3venes no dudan en calificar esos empleos de operadores como \u00abtrabajos basura\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de eso, la competencia para conseguir uno de esos empleos (que suelen percibirse como la primera etapa hacia un trabajo estable), es intensa entre los j\u00f3venes desempleados o pasantes de la regi\u00f3n. Se contrata a muy pocos hijos de inmigrantes; una gran parte de los operadores est\u00e1 constituida por bachilleres, hijos de obreros la mayor\u00eda, que viven el regreso a la f\u00e1brica como un retorno al punto de partida. Esta mano de obra juvenil es trabajadora, d\u00f3cil, no revoltosa. En suma, suelen ser los obreros que el capitalismo siempre so\u00f1\u00f3 (y que se dedic\u00f3 a formar). Los dirigentes de esas PyME explican a sus asalariados que tienen una terrible competencia econ\u00f3mica con otras empresas del sur (T\u00fanez, Turqu\u00eda). Y tienden a disuadirlos de todo tipo de acci\u00f3n colectiva, comenzando por la creaci\u00f3n de una secci\u00f3n sindical de empresa. Parte del reclutamiento de los operadores apuesta a garantizar su docilidad. Lo que puede explicar, por ejemplo, la frecuencia del recurso a madres solteras, menos susceptibles de embarcarse en un movimiento de huelga.<\/p>\n<p>As\u00ed, en la Francia industrial, coexisten dos tipos de poblaciones obreras: por un lado, operadores de PyME (reciben el salario m\u00ednimo, son j\u00f3venes, explotados, no sindicalizados); por el otro lado, obreros de grandes f\u00e1bricas, sindicalizados de larga data, que gozan de alguna forma de protecci\u00f3n social en particular gracias a la presencia de delegados sindicales en los talleres. Esta coexistencia tiene efectos sobre las representaciones que se hacen los obreros del mundo social. En Peugeot-Sochaux, la descentralizaci\u00f3n de la gran f\u00e1brica y el desarrollo de unidades de producci\u00f3n a cargo de subcontratistas tuvieron en parte como objetivo evitar la resistencia obrera a los proyectos de \u00abmodernizaci\u00f3n\u00bb de las relaciones sociales y de las \u00abmentalidades\u00bb<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n3\">3<\/a>.<\/p>\n<p><strong>Regreso al siglo XIX<\/strong><\/p>\n<p>La emergencia de este nuevo modelo de operador en las f\u00e1bricas donde la precarizaci\u00f3n e intensificaci\u00f3n del trabajo van de la mano, puede interpretarse como un s\u00edntoma, a la vez de la aparici\u00f3n de una especie de <i>working<\/i><i> poor<\/i> a la estadounidense en la industria<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n4\">4<\/a> y de la disgregaci\u00f3n de la antigua clase obrera organizada en torno a obreros profesionales. Esa clase estaba sindicalizada y sus conquistas, ganadas a trav\u00e9s de luchas puntuales, no tardaban en extenderse a las empresas m\u00e1s peque\u00f1as gracias a la negociaci\u00f3n de los convenios por rama. Fue la clase combatiente que permiti\u00f3 lograr mejoras regulares de poder adquisitivo a lo largo de los <i>Treinta Gloriosos<\/i> (1944-1974, los a\u00f1os de crecimiento ininterrumpido) y unific\u00f3 las diferentes fracciones del grupo (calificados\/no calificados, de origen obrero\/campesino, franceses\/inmigrantes, hombres\/mujeres). Sin embargo, desde principios de los a\u00f1os 90, las profundas transformaciones de la divisi\u00f3n del trabajo hicieron aparecer subgrupos debilitados, muy vulnerables, que no se sabe si est\u00e1n dentro o fuera de la clase.<\/p>\n<p>Hasta principios de los a\u00f1os 80, Peugeot hab\u00eda garantizado un buen salario y ventajas a sus obreros. Muchas familias de asalariados, especialmente las de obreros calificados, jefes de equipo y agentes de control, confiaron en la empresa, sintieron haber contra\u00eddo una deuda moral con ella (se escucha decir todav\u00eda, sobre la familia Peugeot, que \u00abhicieron mucho por la regi\u00f3n\u00bb). A mediados de los a\u00f1os 80, las familias obreras descubrieron que Peugeot, ese coloso que las hab\u00eda protegido durante mucho tiempo, era fr\u00e1gil, y que ahora se cern\u00eda sobre ellas una amenaza que pod\u00eda llevarlas hasta el desempleo o la \u00abexclusi\u00f3n\u00bb. La mayor\u00eda de las antiguas \u00abprotecciones\u00bb sociales (el paternalismo de la empresa), pol\u00edticas (los sindicatos y la relaci\u00f3n de fuerzas a favor de los asalariados), simb\u00f3licas (el orgullo del obrero de Peugeot, el sentimiento de pertenecer a un grupo, a una \u00abclase\u00bb), han ido desapareciendo gradualmente.<\/p>\n<p>Para los obreros que se hab\u00edan beneficiado con una mejora regular de sus condiciones de vida y hab\u00edan conocido la experiencia, muchas veces feliz, de la lucha colectiva, este (re)descubrimiento de la vulnerabilidad constituy\u00f3 un verdadero impacto. Lo identificaron con un terrible retroceso: \u00abVolvemos a pleno siglo XIX\u00bb, repiten los obreros militantes. La precarizaci\u00f3n econ\u00f3mica sobreviene despu\u00e9s de una \u00e9poca donde el espacio social se hab\u00eda abierto. Desestabilizados en sus l\u00f3gicas de identificaci\u00f3n pol\u00edtica y simb\u00f3lica, los obreros toman conciencia de que fuera de la red protectora de los antiguos sistemas de seguridad se arriesgan a ser absorbidos por una espiral de subproletarizaci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, aunque desde hace quince a\u00f1os la clase obrera sufre directamente el aumento de las desigualdades, la opini\u00f3n p\u00fablica no lo ha percibido. Puesto que tienen empleo (que nadie intenta saber en qu\u00e9 consiste y cu\u00e1nto aporta), los obreros no aparecen como v\u00edctimas de agravios que conmueven la conciencia colectiva, salvo cuando los patrones \u00abexageran\u00bb (Moulinex, Michelin)<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n5\">5<\/a>. En la carrera por la compasi\u00f3n, llegan despu\u00e9s de los \u00abexcluidos\u00bb. Es decir, cuando la compasi\u00f3n ya est\u00e1 agotada.<\/p>\n<p>En las nuevas PyME, nada favorece una sociabilidad obrera; todo se organiza de modo que los operadores no se encuentren entre s\u00ed: las pausas son breves y los horarios de trabajo tan variables que es dificil fijar encuentros despu\u00e9s. Ocurre que esos j\u00f3venes viven en lo provisorio, no piensan seguir en la f\u00e1brica. S\u00f3lo gradual -y dolorosamente- se hacen a la idea de que no se mover\u00e1n m\u00e1s. La heterogeneidad de los asalariados evita la constituci\u00f3n de colectivos de trabajo, de intereses comunes, de un sentimiento de pertenencia entre asalariados susceptibles de ser expuestos a la amenaza de un desplazamiento.<\/p>\n<p>Estas nuevas formas de precariedad vuelven aleatorio todo arraigo fabril, toda transmisi\u00f3n de una cultura del trabajo y de una cultura de oposici\u00f3n<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n6\">6<\/a>. Los pocos obreros que conservan un esp\u00edritu contestatario no son bien vistos por los j\u00f3venes. Una obrera de veinticuatro a\u00f1os, contratada como interina desde hace un a\u00f1o, considera que son \u00abchicaneros\u00bb.<\/p>\n<p>Las l\u00f3gicas de individualizaci\u00f3n (las del salario, las primas, etc.) se desarrollaron mucho en las empresas<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n7\">7<\/a>. Alentadas por la patronal, son retomadas y asumidas por ciertas fracciones del grupo obrero. No s\u00f3lo es el caso de los obreros conservadores sino tambi\u00e9n de los que quieren \u00abevolucionar\u00bb, es decir tener acceso a la \u00abmodernidad\u00bb (sobre todo en lo que concierne a la inform\u00e1tica), salir del aislamiento de su puesto de trabajo, comprender el conjunto del proceso de producci\u00f3n en el cual est\u00e1n implicados (la l\u00f3gica de la reducci\u00f3n al m\u00ednimo de movimientos y la de los c\u00edrculos de calidad los invitan constantemente a ello)<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n8\">8<\/a>.<\/p>\n<p>Es en este sentido que se ejerce la capacidad de seducci\u00f3n del nuevo esp\u00edritu del capitalismo sobre ciertas fracciones del grupo obrero, especialmente los j\u00f3venes. Entrar en la modernidad les ofrece perspectivas de identificaci\u00f3n diferentes a las tradicionales del movimiento obrero cl\u00e1sico, que no les parece portador de una esperanza colectiva y que parece incluso encerrarlos en un mundo anticuado, cuyos t\u00e9rminos sociales ya no encajan con la realidad. Los j\u00f3venes obreros, sometidos a la sucesi\u00f3n muchas veces humillante de peque\u00f1os trabajos sin futuro, no manejan ni usan la palabra explotaci\u00f3n, aunque designa una realidad indiscutible: hija de inmigrantes argelinos, una obrera prefiere hablar de \u00abexplotaje\u00bb.<\/p>\n<p>Pero para comprender la dificultad de las movilizaciones obreras y la manera en que evolucionaron las formas de conciencia obrera, hay que analizar tambi\u00e9n los cambios fundamentales de la socializaci\u00f3n escolar vinculada con la prolongaci\u00f3n de los estudios en ambientes populares. Desde hace veinte a\u00f1os, la desvalorizaci\u00f3n del trabajo obrero fue amplificada por la desproletarizaci\u00f3n fuera de la f\u00e1brica, sobre todo en la escuela.<\/p>\n<p><strong>Desconfianza hacia \u00ablo sindical\u00bb<\/strong><\/p>\n<p>La prolongaci\u00f3n de los estudios de los chicos contribuy\u00f3 a descalificar la experiencia social y militante de sus padres. Los obreros, que debieron enfrentar las nuevas formas de dominaci\u00f3n en el trabajo, enfrentan tambi\u00e9n, en sus hogares, la impugnaci\u00f3n de una parte de su identidad social por parte de sus hijos, engre\u00eddos por su <i>status<\/i> escolar. La escuela contribuye pues a profundizar en cierta forma la distancia -social, cultural, afectiva- entre las dos generaciones, a nutrir la hostilidad hacia todo lo que suena a obrero y anticuado, a establecer una nueva relaci\u00f3n con el cuerpo y la pol\u00edtica: produce un alejamiento de la tradici\u00f3n militante, las luchas, los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, las grescas sindicales y pol\u00edticas. Por otra parte las huelgas de los estudiantes de 1994 y de 1998-1999 mostraron esta negaci\u00f3n de los conflictos, esta desconfianza hacia \u00ablo sindical\u00bb.<\/p>\n<p>Nada de todo esto implica la desaparici\u00f3n de toda forma de resistencia en las empresas, inherente a toda situaci\u00f3n de dominaci\u00f3n. Con el tiempo, nacen solidaridades en el trabajo, se construyen afinidades, aparecen figuras militantes (leer \u00abHuelga victoriosa?\u00bb, en esta p\u00e1gina). Sin embargo, el estudio de las diferentes dimensiones de la existencia social obrera muestra la desestabilizaci\u00f3n simb\u00f3lica de la antigua cultura obrera, profundamente politizada. Ten\u00eda elementos existenciales y \u00e9ticos, una especie de protesta casi muda contra el trato que se recib\u00eda en la f\u00e1brica. Permit\u00eda conservar y afirmar (mal o bien, y m\u00e1s mal que bien) un m\u00ednimo de autoestima. Ahora bien, la cuesti\u00f3n de la politizaci\u00f3n no puede separarse de la manera en que el grupo defend\u00eda su dignidad, en que los obreros resist\u00edan a la ca\u00edda, siempre posible, en la indignidad y la pauperizaci\u00f3n. Tanto en el universo del trabajo como en el de afuera, se combinaban defensa colectiva y resistencia individual. Lo que hac\u00eda a la \u00abclase\u00bb, era por cierto la ideolog\u00eda, los portavoces, los partidos y los militantes obreros, elegidos y sindicalistas. Pero eran tambi\u00e9n fen\u00f3menos de morfolog\u00eda social m\u00e1s d\u00edficiles de percibir y tambi\u00e9n en v\u00edas de transformaci\u00f3n r\u00e1pida: el rol (que se va reduciendo) de los obreros profesionales, la memoria del grupo (dividida por la cuesti\u00f3n de la inmigraci\u00f3n).<\/p>\n<p>Los obreros profesionales constituyeron durante mucho tiempo el puntal de la clase obrera.<\/p>\n<p>Si el debilitamiento de los obreros profesionales quebr\u00f3 esta din\u00e1mica de las identificaciones, entre los no calificados las grandes dificultades de los hijos de los inmigrantes para lograr un lugar en el mercado del trabajo perturbaron el orden de sucesi\u00f3n de las generaciones obreras. A partir de los a\u00f1os 80, el relevo no pas\u00f3 de los militantes obreros a los hijos de inmigrantes que fueron a la universidad y que pose\u00edan las aptitudes para la rebeld\u00eda y la lucha colectiva.<\/p>\n<p>Por una serie de razones pol\u00edticas (el miedo a ser \u00abinstrumentalizados\u00bb), sociales (la discriminaci\u00f3n contra los j\u00f3venes inmigrantes) e internacionales (la guerra del Golfo gener\u00f3 un corte entre \u00abfranceses\u00bb e \u00abinmigrantes\u00bb), muchos <i>beurs<\/i><a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n9\">9<\/a> se sintieron repelidos hacia la cultura \u00e1rabe. El quiebre con el mundo obrero franc\u00e9s es muy fuerte: la mayor\u00eda de los hijos de inmigrantes no quieren reproducir la situaci\u00f3n de sus padres, neg\u00e1ndose a ser nuevamente \u00ab\u00e1rabes sobrexplotados\u00bb.<\/p>\n<p>Esta fractura del mundo obrero resulta bien ilustrada por la diferencia de conservaci\u00f3n de la memoria colectiva de los dos subgrupos (\u00abfranceses\u00bb e \u00abinmigrantes\u00bb). Mientras que la memoria obrera no se cultiva<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n0\">10<\/a>, la de los inmigrantes (en particular del Magreb) es conservada fervorosamente por algunos hijos de segunda generaci\u00f3n que descubren la historia de sus padres a medida que estos \u00faltimos envejecen y se jubilan. Escriben libros, hacen pel\u00edculas donde recuerdan la explotaci\u00f3n en el trabajo y la dureza de las condiciones de vida en los suburbios parisinos o lioneses<a href=\"http:\/\/www.insumisos.com\/diplo\/NODE\/2319.HTM#n1\">11<\/a>.<\/p>\n<p>Es sobrecogedor el contraste entre una memoria obrera casi inexistente que no llega a interesar a los descendientes del grupo y una memoria inmigrante que \u00abhabla\u00bb a la segunda generaci\u00f3n y que rehabilita tanto a los padres como a las madres, al recuperar su palabra y dignidad. La fractura de esta memoria obrera contribuye sin embargo a separar un \u00abgrupo\u00bb que podr\u00eda estar relativamente unido gracias a un trabajo militante de representaci\u00f3n pol\u00edtica y sindical. Ah\u00ed tambi\u00e9n queda abierta la cuesti\u00f3n de las condiciones en las cuales podr\u00edan producirse nuevas identificaciones y anudarse nuevas alianzas.<\/p>\n<p><a name=\"n1\"><\/a>1.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La utilizaci\u00f3n de personas en situaci\u00f3n de precariedad por largo tiempo, donde son asociados interinos y contratos de duraci\u00f3n determinada (CDD) para los empleos clasificados como \u00ablos menos calificados\u00bb, se integra ahora en una gesti\u00f3n externalizada de la incertidumbre por la demanda en el mercado de productos y por el comportamiento individual. Cf. Armelle Gorgeu, Ren\u00e9 Mathieu, Michel Pialoux, \u00abOrganisation du travail et gestion de la main d\u00b4oeuvre dans la fili\u00e8re automobile\u00bb, Cahiers du centre d\u00bb\u00e9tudes et de l\u00b4emploi, Par\u00eds, 1998.<\/p>\n<p><a name=\"n2\"><\/a>2.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esas f\u00e1bricas, la jerarqu\u00eda obrera se consolid\u00f3 firmemente. Existen por un lado los jefes de equipo o capataces, y del otro los operadores.<\/p>\n<p><a name=\"n3\"><\/a>3.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Michel Pialoux, \u00abStrat\u00e9gie patronale et r\u00e9sistances ouvri\u00e8res\u00bb, Actes de la recherche en sciences sociales, Par\u00eds, N\u00ba 114, 1996.<\/p>\n<p><a name=\"n4\"><\/a>4.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El t\u00e9rmino designa a quienes trabajan en subempleos subpagos y no llegan a obtener salarios superiores al nivel oficial de pobreza, fijado sin embargo muy bajo. Se estima que en Estados Unidos m\u00e1s de 12 millones de asalariados de tiempo completo no pueden asegurar condiciones de existencia normales a sus familias.<\/p>\n<p><a name=\"n5\"><\/a>5.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Michelin dio lugar a un enorme debate el a\u00f1o pasado en Francia, al dar a conocer simult\u00e1neamente ganancias excepcionales y planes de despido de miles de obreros.<\/p>\n<p><a name=\"n6\"><\/a>6.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El estudio de la militancia obrera estableci\u00f3 que se necesitaba tiempo para construir en los talleres algo que se parezca a una cultura pol\u00edtica.<\/p>\n<p><a name=\"n7\"><\/a>7.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es el sue\u00f1o para unos, la pesadilla para otros, de la escolarizaci\u00f3n de las actitudes en el trabajo, cuya forma caricaturesca fue la instalaci\u00f3n, a principios de los a\u00f1os 90, de cuadros de m\u00e9rito o de desm\u00e9rito en los talleres. En esos cuadros los obreros eran anotados y clasificados en funci\u00f3n de la cantidad de fallas que hab\u00edan dejado pasar.<\/p>\n<p><a name=\"n8\"><\/a>8.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Lo mismo que los \u00abcircuitos de calidad\u00bb, combatidos, incluso menospreciados, por los sindicatos CGT y por los viejos trabajadores no calificados que ven en ellos un medio \u00abpara que la direcci\u00f3n robe el <i>know how<\/i> y los trucos de los no calificados de la cadena\u00bb<\/p>\n<p><a name=\"n9\"><\/a>9.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Beur: se llama as\u00ed en Francia a la segunda generaci\u00f3n de inmigrantes del Magreb; nacieron de padres magreb\u00edes en Francia, donde se escolarizaron. En los pa\u00edses de origen de sus padres se sentir\u00edan extranjeros, en Francia su doble pertenencia cultural dificulta su inserci\u00f3n.<\/p>\n<p><a name=\"n0\"><\/a>10.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La pel\u00edcula Reprise de Herv\u00e9 Le Roux es una excepci\u00f3n. En Sochaux, la memoria obrera local no se mantiene, la llama del recuerdo es extremadamente dificil de alimentar. Todo pasa como si la memoria obrera local s\u00f3lo pudiera revivir bajo una forma un poco folklorizada.<\/p>\n<p>11.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ver especialmente la pel\u00edcula de Yamina Benguigui, Memoires d\u00b4immigr\u00e9s. L\u00bbh\u00e9ritage maghr\u00e9bin.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las f\u00e1bricas recientemente instaladas cerca de la usina Peugeot de Sochaux, prefiguran un aspecto del futuro industrial. El modo de gesti\u00f3n de la mano de obra vinculado con el m\u00e9todo &quot;justo a tiempo&quot; economiza empleos e intensifica el trabajo del personal de ejecuci\u00f3n. La condici\u00f3n obrera parece golpeada por la precarizaci\u00f3n de su status y por la frecuencia de las puestas a prueba de los asalariados. Los j\u00f3venes (20 a 30 a\u00f1os), seleccionados por sus &quot;cualidades&quot; -disponibilidad, agilidad, buena presencia, disposici\u00f3n a dejarse flexibilizar (es decir a interiorizar el nuevo sistema de coacci\u00f3n)- ocupan los puestos de &quot;operadores&quot; que constituyen m\u00e1s del 80% de los empleos creados1.<\/p>\n<p>&quot;Operador&quot;, ese nombre puesto desde hace diez a\u00f1os a los obreros de la industria automotriz y de los nuevos sectores industriales, disuelve la distinci\u00f3n entre calificados y no calificados, ratificando la desaparici\u00f3n de los obreros profesionales. Antes diferenciada y jer\u00e1rquica, la categor\u00eda de obrero cede el lugar a una categor\u00eda, homog\u00e9nea e indiferenciada, de operador o de agente de fabricaci\u00f3n. \u00bfSe trata de un simple maquillaje sem\u00e1ntico? \u00bfdel producto de un trabajo de homogeneizaci\u00f3n realizado por las gerencias de recursos humanos? \u00bfde una maniobra de despolitizaci\u00f3n del mundo obrero? Si las palabras hacen las cosas, deshacer esas palabras (a la vez categor\u00edas de representaci\u00f3n e instrumentos de movilizaci\u00f3n), contribuye a desmovilizar lo que antes se llamaba la &quot;clase obrera&quot;.<\/p>\n<p>La aparici\u00f3n de esta categor\u00eda de operadores, que remite a transformaciones de la divisi\u00f3n del trabajo, revela a la vez una reestructuraci\u00f3n profunda del grupo obrero (empobrecimiento material, sentimiento de desplazamiento y de descenso en la jerarqu\u00eda social, desmoralizaci\u00f3n del grupo) y cambios en el resto de la sociedad.<\/p>\n<p>Mientras que las nuevas palabras fabriles son aceptadas por los j\u00f3venes, el t\u00e9rmino &quot;obrero&quot; produce rechazo, implica una descalificaci\u00f3n: &quot;Yo no soy obrero, soy operador. Para los que no hacen nada en la empresa, somos obreros. Pero obrero, para m\u00ed, es m\u00e1s bien la mano de obra. Ac\u00e1 lo que hago est\u00e1 m\u00e1s cerca de la electr\u00f3nica que de la manufactura&quot; (30 a\u00f1os, nivel perito mercantil). Se trata de una derrota simb\u00f3lica cargada de sentido; signo y s\u00edntoma de una relaci\u00f3n de fuerzas en el espacio social. Ser obrero hoy es estar condenado a permanecer en un universo socialmente descalificado. Y esta p\u00e9rdida del vocabulario antiguo trae aparejada la crisis de creencia en el lenguaje pol\u00edtico: para muchos j\u00f3venes, el discurso que recurre a &quot;la clase&quot; parece destinado al guardarropas.<\/p>\n<p>Los operadores son reclutados para misiones interinas de corta duraci\u00f3n y renovados en funci\u00f3n de su comportamiento en el trabajo, donde deben demostrar disponibilidad y lealtad hacia la empresa. Ya no ejercen un oficio (con su lenguaje, su cultura, sus modos de transmisi\u00f3n entre viejos y nuevos), sino una suerte de trabajo puntual ligado a un proyecto; son contratados para garantizar un objetivo acotado (producir ese auto, fabricar esa pieza). Resultan evidentes las ventajas de este &quot;proyecto indigente&quot;que se asigna como objetivo a estos agentes de fabricaci\u00f3n: permite romper con ciertas garant\u00edas colectivas antiguas, como el reconocimiento de las calificaciones y el progreso en la carrera2. En las peque\u00f1as y medianas empresas (PyME) de los subcontratistas, los operadores cobran el SMIC (Salario M\u00ednimo Interprofesional de Crecimiento), independientemente del diploma que les dio acceso a esos empleos. Se les da a entender que no deben esperar progresos en el empleo: lo m\u00e1s que pueden esperar es &quot;llegar a monitor&quot; (el puesto de control del equipo que da derecho a un bono de alrededor de 300 francos por mes, es decir, 50 d\u00f3lares).<\/p>\n<p>Los horarios de trabajo son muy variables, los equipos no se conocen, el ambiente de trabajo es descrito un\u00e1nimemente como &quot;malo&quot;. Trabajen en Sochaux o en empleos interinos calificados, los j\u00f3venes no dudan en calificar esos empleos de operadores como &quot;trabajos basura&quot;.<\/p>\n","protected":false},"author":9,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[45],"tags":[],"class_list":["post-1240","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-proletariado-demos-multidud"],"aioseo_notices":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1240","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/9"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1240"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1240\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1240"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1240"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/espai-marx.net\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1240"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}